JUGANDO CON FUEGO

septiembre 17, 2014

PLAYA SUCIA

UN TIO Y SUS CHICOS EN HILOS DENTALES

   ¿Temeridad o locura?

   El entrenador tenía sus cosas, como llevar a los chicos a la playa a ejercitarse en tangas e hilos dentales, para que sean consiente de las miradas de todos sobre sus jóvenes y armónicos cuerpos de estudiantes bien formados. Eso les estimulaba a esforzarse más, alimento el orgullo propio y algo de sana vanidad. Al principio se cohibían, pero luchando en la arena, revocándose, corriendo, saltando, metiendo manos por todos lados, se integraban. Y esos entrenamientos eran un gran éxito de público. La cosa es que en momentos así pueden fijarse mucho en la tanga del maestro, y que quieran tocarla para ver si de verdad la cosa era tan grande como aparentaba. Un hombre como este, entendido de tales cosas, lucha contra sus manos. Sabe bien lo que puede pasarle a esos chicos si encuentran a un macho alfa superior…

Julio César.

SIEMPRE PASA

septiembre 17, 2014

DEBILIDADES DE UN DURO

SE LE CAE LA TANGA

   Nunca a solas, pero pasa…

   ¿No odian cuando se pasean todo orondos por la piscina y sus alrededores usando una mínima tanga hilo dental bien metida que tapa sólo lo suficiente como para que no te echen pero sí para tener a todos babeando y esta se abre porque tu jefe te la regaló de ganchitos en el ultimo intercambio de Navidad? Es tan mortificante, ¿verdad? Aunque también hay carajos que parecen tener garfios por ojo y lo tumban todo… ¿Imaginan ver a un pobre chico así, tan mortificado?

Julio César.

LOS CINCUENTA DE MAFALDA

septiembre 17, 2014

QUERIDA VIRGEN DEL VALLE

MAFALDA SIEMPRE

   Y Latinoamérica igual.

   Este mes la maravillosa y adorable Mafalda soplará las velitas de su torta de cumpleaños. Si, esa beba inteligente, contestataria, dotada de un implacable sentido común estará arribando a sus primeros cincuenta añitos de vida, desde que viera la luz el 29 de septiembre de 1964, en la revista Primera Plana, de la magistral pluma de Joaquín Salvador Lavado, “Quino”. Se le ha tachado muchas veces de pesimista, pero siempre creí que Malfada era, en verdad, un divertido espejo social donde veíamos lo que andaba mal, ofreciéndonos una ventana al cambio. Toda ella me gusta, su vida familiar, la MAFALDA Y LIBERTADescuela, la relación con Susanita, Manolito y Felipillo, pero memorable es la primera vez que conoce a una diminuta chica que responde al cómo te llamas, con un “Libertad”, y se miran, y Libertad le pregunta “¿ya sacaste tu tonta conclusión?, todos llegan a la misma tonta conclusión cuando me conocen”, y Mafalda se sonroja. Si, qué chica era la libertad de la que se gozaba entonces. Y ahora. Felicidades, dulce niña.

Julio César.

NOTA: Y no, Mafalda, mejor no mires. Fuera de virosis terribles amenazando a todo el mundo, se sienten vientos de guerra soplando en el Cuerno de África y la misma Europa. Las tonterías de siempre.

DE CHICOS GOLOSOS

septiembre 15, 2014

DULCE JUVENTUD

SEXY Y PUTITO

   Mañoso, siempre se las arregla para que los amigos de su papá le brinden sus buenas barquillas. Y con esa lengua…

Julio César.

ADICTO A LA LECHE FRESCA… 10

septiembre 15, 2014

ADICTO A LA LECHE FRESCA                         … 9

   La presente es otra historia “maldita”, aunque no tanto. Un chico descubre, porque le llevan a eso, que le gusta mucho el sabor del semen. La historia NO ES MÍA, que no se moleste el autor si llega a saber que la estoy reproduciendo aquí.

……

Swallows milk

by Lexicode

LECHE EN LA CARA

  Sentirla era vivir.

……

   Esa tarde Alex Lowell regresó saciado y contento a su casa. Tomó una larga ducha, una abundante cena temprana y durmió. Mucho y bien. Ni siquiera con calenturas. Desnudo, dorada y hermosamente desnudo en su juventud, medio envuelto por una manta, sus redondas nalgas afuera, boca abajo, medio ladeado al estar abrazado a una almohada. Una leve sonrosa en sus labios. Un cuadro maravilloso que cualquier amigo gustaría de encontrar. Las pajas comenzaron al otro día, era estarse quieto un segundo y recordar la doble mamadas, el señor Milo y su hijo Jason, para correr a masturbarse. Casi gritando de gusto, lamentando no estar saboreándolas en verdad. Horas después comenzaría a preguntare, nuevamente qué quiso decir Jason con aquello de que estaba como fruta madura listo a ser tomado. Recordar las palabras, y el toque de su mano en el tórax, le afecta. Le excita pero también le preocupa.

   A la hora del almuerzo, su padre, de buen humor (no así su madre), le comunicó.

   -Te quiero en casa este fin de semana, Alex. Vamos a reunirnos los muchachos a jugar algo de futbol, disfrutar la barbacoa en la piscina y tomar unas copas. Tú no. –aclara rápido.- Por cierto, hijo, vendrá tu profesor, Milo.

……

   Y mientras lo que queda de semana, dos días, transcurre lentamente, Alex no puede estar más nervioso. ¿El señor Milo ahí? La idea le parecía extrañamente perversa, excitante y peligrosa. Cada noche, desde el encuentro con este y su hijo, sólo podía soñar con los dos machos obligándole a comer sus vergas, ambos compitiendo por ver quien se la hunde más, las dos piezas azotando y recorriendo su cara; a veces también aparecía el entrenador Lewis, en una fantasía que le dejaba totalmente hirviendo, casi a punto de estallar de pura calentura sexual. Se veía chupando las cercanas vergas erectas del señor Milo y su hijo, de una a la otra, sorbiéndolas, juntándolas, viéndolas chorrear saliva y jugos, mientras el entrenador, estando él desnudo, le azotaba las bolas con su lengua antes de ir al culo y chupárselo, metiéndosela como la vez anterior.

   No era raro que el joven amaneciera agitado, totalmente erecto… y bañado en esperma. Aunque le alcazaba la concentración suficiente para notar todos los preparativos que hacía su padre para la barbacoa, comprando carbón, carnes y cervezas, mientras su mamá refunfuña por todo ese gasto para unos borrachos que nunca les invitan a sus casas. Cosa cierta. El joven, mientras desayuna, sonríe; las quejas de su madre sobre los “amigos” de su papá eran siempre iguales. Le apenaba un poco verle la cara de fastidio a este cuando intentaba decirle que casi nunca lo hacía, la decepción cuando ella no escuchaba. Casi frustrado. Era extraño, piensa el joven, que su madre no pudiera entender que a veces su padre deseara reunirse con esos carajos tan parecidos a él, los vecinos con quienes se llevaba bien, con quienes hablaba a veces sólo de pasada, a quienes de tarde en tarde ayudaba con el motor de algún vehículo averiado, que se quejaran del precio de las herramientas de trabajo, que amaban el futbol, la carne asada y las cervezas frías. No buscaba hermandad, o profundidad, tan sólo pasar un rato con sujetos como él. El muchacho lo entiende, salir con sus amigos era así de divertido.

   La vida de casados era dura, pensó, preguntándose, ceñudo, si se casará alguna vez. Enrojeciendo al caer en cuenta que las chicas no tenían una verga entre sus piernas. Al menos no la mayoría. Y las que sí, seguramente no serían del agrado de su madre. Aún menos que los amigos de su padre.

……

   El día fue claro, soleado y cálido, muy a propósito para que Alex estuviera como está, gritando y riendo en el patio delantero de su casa bajo la sombra de las acacias, luchando contra otros chicos de la barriada por el balón de rugby, vistiendo sus zapatos de goma sin calcetines, un shorts a media pierna, algo suelto de cintura, y sin camisa. Los otros chicos con parecida indumentaria, las chicas mirándoles desde lejos, comentando y riendo por lo bajo, levemente excitadas. Los jóvenes ríen y luchan, así se atacan, se derriban y se insultan mientras sus padres miran, gritan indicaciones, hacen comentarios y ríen también.

   El joven no quiere cruzar al patio trasero, hacia la piscina, donde hay otros sujetos llevando sol en la orilla, o dentro del agua, gritando y peleando por un balón también. Varias mujeres están presente, pero parecen hacer tiempo para largarse y dedicarse a otras cosas. No se les ocurre ponerse a interactuar con esos sujetos, así como no dejaron que sus hijas jóvenes asistieran, y las que salen vigilan a las que están afuera (¿chicos y tíos maduros sin camisas queriendo exhibirse, con alcohol presente?, no, gracias). Aunque no les ve, Alex imagina a su padre alzándose frente a la parrillera, y a su madre, algo seca, sirviendo bolos con jugos o ensaladas, sabiendo que nadie las probará. La música, los gritos y risas, los insultos amables, los “tráeme otra”, pidiendo cervezas, llenan el ambiente. Y también estaba el señor Milo…

   El hombre tenía algo que llamaba la atención y atraía las miradas. Alex era muy consciente de ello, de la manera que le seguían los ojos de algunas mujeres, aún su madre… así como muchos jóvenes y uno que otro carajo, reconoce algo celoso. Hay algo en su rostro sereno, su mirada altiva, su cuerpo fornido dentro de la pantaloneta a media pierna y la camiseta totalmente veraniega, los tatuajes visibles, que no pasa desapercibido, aunque el joven sospecha que tiene mucho que ver con su poder sexual. Porque lo tiene, el hombre era capaz de exhalar algo que influía en las hormonas de otros. Verle quitarse la franela, bajar la pantaloneta y quedar en un traje de baño holgado para lanzarse a las aguas, fue demasiado para él. Escapó al jardín frontal donde los chicos le reclamaban e intentó alejarle de la mente.

   Comen, juegan, ven un partido de futbol, luego los chicos y sus padres compiten, y todo parece normal, festivo, una reunión de vecinos, de hombre, en suburbios. Pero tal vez fuera por una de las tres cervezas que tomó, o por todo lo que ha vivido últimamente, que al joven le parece ver señales extrañas. Como Ronald, su joven vecino, con su padre echado en la grama y riendo ruidosamente de lo ebrio que está, tocando siempre al señor Milo mientras hacen equipo. O el señor Caleb, un vecino y amigo de la casa que no pierde tiempo en arrojarse sobre su padre, derribándole y cayéndole encima, entre gritos, falsas peleas y risas. Todo le parecía levemente sensual. Así como el mismo señor Caleb cruzando miradas con el señor Milo, quien también ha estado bebiendo bastante. En un momento dado, cruzándole por detrás, le parece que el maestro de Matemáticas se toma su tiempo para soltar la espalda transpirada del hombre, la cual resbala y baja hasta el trasero.

   Llega la noche, todavía hay música, risas, charlas. Y ebrios. Alex, algo achispado, mira a su profesor casi dormido sobre un sillón, y no es el único, aunque como muchos son vecinos cercanos, son llevados por la familia a sus casas sin mayor problema. Su profesor, por otro lado, vivía lejos, y en ese estado… se en dice en camino por algo de comer.

   -¡Está ebrio! –grazna su padre desde la cocina.

   -¡No me gusta que gente extraña pase la noche en casa! –replica incisiva su madre.

   -Es un profesor de nuestro hijo, ¿qué temes? ¿Qué sea un asesino serial?

   -Es un atrevido. Le vi coqueteándoles a dos mujeres casadas, casi frente a sus maridos borrachos.

   -Oye, eso es asunto de ellos. No soy policía moral de nadie. –escucha la disculpa sonreída, luego el medio juego de insinuaciones que inicia cada vez que quiere sexo.- ¿No coqueteó contigo?

   -¡No digas tonterías! –la voz fue realmente acre, y Alex, aún medio achispado como está, entiende que su papá está a punto de meter la pata. Su madre usaba su voz, últimamente muy frecuente, de “esta noche te la pelas a solas”.

   -¿No intentó nada? Tal vez si hubieras usado el bikini que Marga… -sigue con el juego.

   -¡Imbécil! –le respondió feo y cortante.- Haz como quieras. Que se quede y ya. –el joven la ve salir, realmente molesta, seguramente pensando en todo lo que tendría que recoger, barrer, lavar y fregar después de la reunión.

……

   Se retira temprano a su cama después de una buena ducha, saciado y agotado físicamente por todo lo vivido. Pero caliente sexualmente. Allí, en su cama, le alcanza todo lo vivido durante el día. Cerrando los ojos, endureciéndose dentro de su bóxer negro corto, recrea a los chicos con quienes jugó, a Ronald mirándole, como le pilló dos veces, con los verdes ojos clavados en su trasero después de luchar un balón y que su pantaloneta bajara bastante, dejando ver su bóxer gris claro que se le medio metía entre las nalgas. Recuerda a todos los que tocó y que ahora lo siente como algo sexual. Imagina al señor Caleb, de rodillas, mamando con gusto y totalmente entregado al placer a su señor Milo, vicioso como todo un puto, como si fuera él mismo saboreando la maravillosa pieza del profesor, le hace arder más… Y tiene que hacer un esfuerzo sobrehumano para cerrarle el paso a un cambio de actores, para no ver a su papá, tranca afuera y el señor Caleb, gruñendo como un chivito, succionándosela con ganas.

   Botando aire se sienta sobre la cama, superado por la calentura, tanto que no aguanta estar acostado. Su pecho sube y baja. Oye con atención, la casa está silenciosa, hace casi cuarenta minutos que escuchó la puerta cerrarse tras el último auto que se retiró. También desde que escuchó voces duras entre su madre y su padre, por el señor Milo, a quien el hombre casi tuvo que llevar a rastras al cuarto de invitados. El que estaba allí, justo al lado del suyo. Mira hacia la pared, el señor Milo, su increíble señor Milo estaba allí, ebrio, grande, fuerte, masculino… su verga siempre llena de ganas y de leche caliente y deliciosa. Una esperma que adora. Traga en seco, tiene que hacerlo, se dice casi temblando de calenturas. Era una locura, lo piensa poniéndose de pie, todo su joven y bonito cuerpo erizado, exhalando calor a borbotones; sus padres estaban al final del pasillo, pero no puede contenerse. Va hacia la puerta, no queriendo considerar el que si le descubrían sería un shock terrible. No puede ni quiere detenerse, únicamente puede visualizar aquella verga de hombre, tiesa, larga, dura, gruesa, llena de sangre y calor, su ojete babeando, pulsando de ganas de ser atrapada por la boca der un bonito chico que le rindiera los honores que merecía. La boca de un chico que amara las vergas.

   Dios, ¡era un mamagüevo!, reconoce exhalando aire, abriendo la puerta y escuchando con cuidado. Afina el oído y le parece que llega un silencio sepulcral del dormitorio de sus padres, y lo lamenta por él. Deberían, por la forma en que miraba a su madre, estar haciendo el amor. Qué complicada era la vida. Pero no tiene tiempo para concentrarse en ello, de la habitación de al lado sale una respiración rítmica, pesada, masculina. El señor Milo estaba allí… y su enorme y deliciosa verga también. Traga nuevamente, ahora la boca echa agua, conteniendo una sonrisa al imaginar la cara del hombre cuando su lengua se la esté recorriendo, aleteando sobre la gran vena inferior, haciéndole contener un jadeo de placer. Chico al fin, no imagina que algo pueda salir mal y que realmente todo estalle frente a su cara. O que se sepa de las actividades extracurriculares a las que el señor Milo “obliga” a sus alumnos.

   Conteniendo la respiración hace girar el pomo, el suave ronroneo del aire acondicionado le recibe, así como la pesada respiración de un sueño tranquilo. Todo está en penumbras, pero el largo y fornido cuerpo se destaca sobre la cama, sobre las mantas, boca arriba, una mano en el abdomen, el pecho subiendo y bajando, la cabeza ladeada entre las almohadas. Está oscuro, pero al chico se le acelera el corazón y la mirada se le dilata, el hombre usa un bóxer corto, no está seguro del color… pero si de la silueta enorme aunque en reposo, que se destaca bajo el mismo. Ya no piensa, simplemente cierra la puerta a sus espaldas, con cuidado, y va hacia el hombre que le tiene sorbido los sesos, y que se los sorbe justamente cuando le está chupando la verga. Le lanza una rápida mirada y cae de rodillas al lado de la cama. La mano le tiembla en medio de las penumbras cuando la alza y cae leve, palma abierta, sobre la silueta de la virilidad masculina. Espera, y toca y aprieta un poco más, y sonríe al oírle gruñir, agitado, pero sin despertar. Eso sí, la verga bajo su mano, dentro del bóxer, cobra vida, se alarga, y más cuando cierra el puño y aprieta. Le oye suspirar, de gusto y excitación; al señor Milo le gustaba que le adoraran la verga. Y lo merecía.

La toca un poco más, la siente consistente, tibia, la promesa de todo el goce que puede darle a un chico goloso. Abre la mano y recorre las bolas un poco más abajo, una caricia que eriza a todo carajo; su rostro descendiendo hacia el bóxer, casi gimiendo cuando frota la barbilla de la pieza masculina, así como sus mejillas, sus labios abiertos, dándole pequeños besos al ahora abultado promontorio de carne. Su mano se mete entre los musculosos muslos, y le acaricia; tiene que recorrer a ese macho con sus manos, de aquí allá, descendiendo casi a medio muslo, regresando lento, encontrando la piel de gallina a su toque, mientras lengüetea ávido sobre la pieza, el olor a macho mareándole. Sus dedos llegan nuevamente a las bolas, y con la punta, como le enseñó el entrenador, rasca levemente, sonriendo complacido al sentirlo estremecerse, poderoso, sus caderas agitándose ante la caricia. Y cubre la cabecita del miembro con sus labios, sobre la tela, besándola y chupándola, mojándola, saboreándola por anticipado.

Abandonándola, con pesar, deposita besos en la pelvis, su otra mano sube y atrapa la ahora medio dura verga, sobre la tela, apretándola, el puño de arriba abajo, mientras la otra sigue sobándole las bolas, pero ahora con fuerza, ya no son caricias leves, es un chico manoseando como se debe a un hombre caliente y sexy, al tiempo que le besa el ombligo, sus dientes blancos, parejos y brillantes de muchacho saludable sobre la oscura silueta del macho que duerme pero gime y se estremece presa de tan deliciosos estímulos. La mano que aferra el tolete lo deja, se mete dentro de la tela, y lo atrapa en vivo. El joven siente una poderosa corriente de deseos recorriéndole, anticipándose a lo que viene, a la buena mamada que le dará, los jugos que le sacará, la leche que beberá hasta la última deliciosa gota; por su lado, el miembro, en cuanto cae en la joven y firme palma del muchacho, endurece como por arte de magia, deseoso como siempre están de ser tocados, mimados y atendidos. Le masturba, le oye gruñir jadeante, y ya no aguanta más.

   Baja un poco el bóxer, exponiendo la pieza visible a pesar de las penumbras, la levanta, la recorre con su puño, una y otra vez, caliente y dura, pulsante contra su palma, poderosa pero agradeciendo la atención, tan sólo para disfrutar los gruñidos bajos del señor Milo. Cerrando los ojos con adoración lleva su rostro a la pieza que le quema antes de tocarla, y su lengua la recorre, lentamente, saboreándola, llenándose cada papila gustativa con su esencia, dejando una hilera de saliva de la base, casi entre las bolas, a la punta, siguiendo el camino de la gran vena que parece atravesada de fuego. La punta de su lengua recorre el ojete, así como cada rugosidad, la cabecita toda, y tiene que tragarla. No se sabe quien jadea más, ahogado, cuando los jóvenes labios cubren el glande que desaparece. Cerrando otra vez los ojos, un alerta suena en la cabeza de Alex, oye claramente una lejana tos que proviene del cuarto de sus padres. Los conoce, también sus sonidos, pero no puede detenerse. No ahora.

   Con el glande sobre su lengua, pulsando, manando su calor y un juguito salino, Alex está totalmente perdido. Ahueca sus labios y va cubriéndola, lentamente cada pedazo de la verga rugosa y nervuda, surcada de azulados y rojizos vasos, desaparece dentro de su boca. Las mejillas la rodean, la lengua se le pega, caliente, a la cara inferior, y traga más, casi la mitad, y succiona ruidosa y hambrientamente. Sus sonidos llenan el cuarto y es imposible determinar quién de los dos se agita más. Con los ojos cerrados lo siente, saborea cada pulsada, chupa un poco más y es recompensado por jugos totalmente deliciosos y calorones. Baja otro poco sobre la pieza, tragándola casi toda en una escena que enloquecería a quien entrara y encendiera la luz (como a su padre, por ejemplo), el apuesto chico en bóxer, su tolete totalmente duro y babeante, con las mejillas enrojecidas al tener el güevo de un hombre adulto y grande en su garganta, con la cual continúa mamándosela.

   Sube lentamente, sorbiendo más, y baja otra vez. Va y viene, agitando la dura carne, halándola y chupándola con sus mejillas, cada centímetro de su boca trabajándola, estimulándola, haciéndola gozar como lo hace siempre una boca sobre ella, cosa que explica totalmente por qué a los hombres les gustan las mamadas. Recibirlas, y en el caso de Alex, darlas. Gruñe y babea mientras sube y baja, sorbiéndola toda, consciente de que en ningún otro momento es tan feliz como cuando mama un güevo, dejándolo brillante de saliva espesa y jugos, maravillándose oyéndole gruñir, sintiéndole estremecerse. Esas caderas se agitan ahora, van y vienen, cogiéndole la boca, y al muchacho casi se le sale la leche de puro gusto. Mete la mano y le atrapa las bolas, mientras la deja fuera de su boca, chocando, caliente, contra sus labios, lamiéndola otra vez, estimulándola, sabiendo ya por experiencia que los hombres aman que les hagan eso, que se enrolle la lengua y se les azote levemente con ella, especialmente sobre el glande, que se pegue los labios del ojete y se chupe de él, que se intente meter la lengua por allí.

   La traga otra vez, gruñendo de gusto hace rato, siendo acompañado por el bello durmiente que también jadea de puro cachondeo, aún en brazos de Morfeo, aunque ya no tanto. Siente sus manos grandes y masculinas atraparle la nuca, los dedos entre sus cabellos, reteniéndole en su lugar mientras le embiste la boca, obviamente disfrutando como nada en el mundo el poder hacer aquello, el tener para sí la dulce boca de ese muchacho ávido de las vergas, que ama chuparlas y que ama aún más el sabor del semen caliente sobre su lengua. El tolete entra, choca de sus mejillas, baja por su garganta y ese hombre lo siente.

   -¿Qué coño…? –se oye de pronto el brusco gruñido y el joven abre mucho los ojos, totalmente impactado cuando una mano se mueve a tientas y de una lámpara parte un chorro de luz que le baña.- ¡¿Alex?!

   ¡¡¡Oh, por Dios!!!, grita su mente, dejando salir la verga de su boca y volviéndose hacia la voz.

   -¡¿Papa?! –grazna, cara roja, mentón bañado de saliva, la mano sobre el tolete.

   ¡¡¡Se la había estado mamando a su papá!!!

CONTINÚA…

Julio César.

NOTA: Lo siento, esta es una de las que no tengo la dirección. Está el nombre original y el autor, sírvanse buscarlo a ver si hay suerte.

DESCUBIERTO

septiembre 15, 2014

QUIÉN MIRA

TIOS HOT

   ¿Te imaginas en ese predicamento?

   En cuanto entra al cuarto de Vicente, encontrándole con esa cara junto a Manolo, supo que todo se había acabado.

   -Deja esa revista de chicas, maldito maricón, ya nos contaron. ¿Así que porno para que nos masturbáramos frente a ti? ¡De rodillas y comienza a tragar! –ordena furioso Vicente, pensando en todo el tiempo perdido con el imbécil ese cuando pudo estársela comiendo a los dos. Pero ya le harían pagarlo.

Julio César.

LAS MONERIAS DEL CHICO

septiembre 13, 2014

DULCE JUVENTUD

UN CHICO QUE GUSTA DE ENORMES BANANAS

   ¿Mostrando sus habilidades? Manolito, frente a los amigos de póker de su padre, demuestra lo que puede hacer en la cocina… a donde todos van.

DE CHICOS GOLOSOS

Julio César.

HIPICO

septiembre 13, 2014

SEDÍA

SEXY MACHO EN TANGA ROJA

   -Ven, el juego va a comenzar… y sé que te mueres porque te monte.

Julio César.

RESURRECTION, ¿LO IMAGINAS?

septiembre 13, 2014

RESURREPTION

Abrir una puerta y que esa persona ida estuviera allí.

NACIMIENTO, MUERTE Y REGRESO

   Resurrection fue una de las grandes sorpresas del pasado estreno de programación. Le decían serie, pero más bien parecía una miniserie, si no veías uno te perdías. Un niño de cara linda, Jacob (Landon Giménez), despierta todo mojado en medio de un cultivo de arroz en China, sin poder OMAR EPPS RESURREPTIONcomunicarse con nadie. Se desmaya cuando una pareja de campesinos asiáticos repara en él, asistiéndole. Le llevan a Estados Unidos y un trabajador social va por él, (Omar Epps, Foreman del doctor House, me alegró verlo de vuelta en la televisión con un buen programa), para llevarle a uno de esos albergues de bienestar social mientras se averigua quién es. Poco a poco el chico se comunica, el nombre de su pueblo es Arcadia y el Omar Epps (Martin Bellamy, Marty) decide llevarle y no abandonarle en el sistema. Que se tome tantas molestias por un niño triste y solitario que debe ir a un albergue, dándose todo ese viaje, parece extraño. Pero no creo que tanto para un verdadero trabajador social (eso es como un apostolado, hay gente que ejerce cargos así como trabajo, para otros significa mucho más), luego sabemos que este hombre, Marty, ex policía, padeció un momento terrible con un niño al que no pudo salvar.

HAROLD AND LUCILLE

   Le lleva hasta una casa que el niño cree reconocer, llama a la puerta, un hombre mayor abre, confuso por verle tan viejo (sería más bien un LA ADIVINANZA DE JACOBabuelo), Marty le pregunta si es el padre de Jacob; extrañado el hombre, Harold le pregunta por qué pregunta, y Marty le dice que Jacob está bien, que lo encontró y lo regresó. Es cuando Harold (Kurtwood Smith), le dice que su hijo murió treinta y dos años atrás, y la verdad es que erizó la piel escucharlo, más cuando el chico le mira y le hace una pregunta adivinanza, y el hombre responde con entusiasmo, confirmando que era algo que hacía con su hijo. La toma donde elJACOB AND LUCILLE chico le grita papi, corriendo y abrazándole, y este casi jadeando al verse asaltado así de pronto, fue sencillamente increíble. ¡Su hijo estaba muerto y allí estaba ese chico llamándole papá! Reacción que fue poco a cuando su esposa, Lucille (Frances Fisher), una mujer mayor, se asoma, ve al chico y jadea ese oscuro “¿Jacob?”, reconociéndole casi inmediatamente, treinta y dos años después de su partida. Y con esto regreso a la confusión del chico cuando va por esas calles, o lo mucho que duda antes de llamar papá a Harold; aunque para él parecen haber pasado poco desde que durmió y despertó en China, han pasado más de treinta años, Arcadia debe haber cambiado, por no hablar de aquel hombre (como se ve en el tercer episodio). Tampoco es extraño que el hombre no reconociera de entrada al niño, fuera de que le sabe muerto, el tiempo seguramente “limó” los bordes de sus recuerdos.

LA FE DE ARCADIA

   Y así se plantea el asunto, exámenes médicos, recuerdos del chico, el ADN que no miente, el reconocimiento que hace el chico de la gente que ve, indica que es Jacob, el niño muerto que de alguna manera ha regresado a la vida (huy). La cosa es imposible, los muertos no retornan, y así, mientras Lucille cree que es un milagro, Harold teme que se trate de una estafa, pero la cosa está allí. Dos “muertos” más aparecen, y uno de ellos EL PASTOR TOMes un delincuente que mata a alguien. Cuando la noticia se corre, primero cercan al chico, la gente le rehúye, y eso los que no creen que Lucille ha enloquecido y cree que su hijo “a regresado”. La cosa toma un cariz curioso. El Pastor de Arcadia, Tom (Mark Hildreth), es un hombre que cuando niño era el mejor amigo de Jacob, y aunque le cuesta entender aquello en los planes de Dios, acepta al niño como lo que es. Pero eso causa un sisma dentro de su congregación y el pueblo mismo. Mientras se intenta averiguar qué pasa, por qué los muertos regresan, se quiere ocultar el hecho para que el mundo no intervenga, y se lleven al niño, por ejemplo. Algo totalmente lógico, me parece. La gente sensata, la verdaderamente sensata, no hace de sus vidas un circo para que todos miren. Ahora, lo de la polémica religiosa sí que no lo entendí muy bien.

   El Pastor no era muy bueno en su trabajo. Su iglesia sufre una fractura cuando acepta al chico como Jacob, el que murió treinta y picos años atrás, que ha vuelto, que no lo entiende pero lo acepta como un milagro, pero un grupo cree que los resucitados son malos y terribles, no un VILLANO RESURREPTIONmilagro ya que uno de ellos es un criminal, un hombre que ya saben asesinó a otro (un cómplice de un crimen pasado); argumentalmente hablando, este planteamiento no fue bueno, o se hizo así para causar el drama de los perseguidos (los resucitados). Cuando una mujer, beata y devota, encara al Pastor por dejar entrar al niño al templo, fue una postura idiota. Tom pudo decirle que claro que era un milagro que debía aceptarse como tal ya que solo Dios regresa los muertos a la vida, como parte de la Promesa Final (resurrección de la carne), que el Diablo no puede hacer esos prodigios (en la Biblia no se menciona ningún resucitado por el Malo, eso podía alegarlo un buen Pastor), que si la mujer creía realmente en Dios, y el cumplimiento de sus promesas, no le quedaba otra que aceptarlo… y prepararse para lo que pueda llegar después. Pero si es un prodigio, ¿por qué regresa un hombre malo?, ¿qué clase de milagro es? Es también posible responderlo, no se hizo en la trama, tal vez dejándose para después, y que puede ser parte del misterio final.

   Hay personas que han regresado de la muerte, ¿cómo? No son zombis, no es parte de un experimento, ¿es cosa de Dios (repito, pudo decirlo el pastor cuando enfrenta al pueblo dentro de la iglesia)?, pero entonces, ¿por qué regresa un asesino? Aquí podríamos estar, aunque no tengo manera de saberlo, ni el cómo desarrollarán después la trama, en presencia de la Resurrección de los Muertos, el levantamiento de todos aquellos que moran en las tumbas conmemorativas, esperando la llegada del Juicio Final. La segunda promesa mesiánica, expresada por el mismo Jesús, era esa, que regresaría, y ese día todos seriamos juzgados, vivos y muertos, quienes despertarán de sus tumbas. La resurrección será indistintamente de quién se trate, todos se levantarán y serán juzgados por sus actos, lo que implica a “buenos y malos”. Es curioso que una comunidad religiosa como la que intentan hacer ver en Arcadia, no lo supiera.

   Me sentí un poco estafado, sólo un poco. Creí que la serie (que no es tal, es como una telenovela), terminaría en contados episodios, pero no fue así, ahora viene una segunda temporada y no pudo quedar mejor esta. El pueblo se llena de gente muerta que regresa, hay miedo, violencia y alegrías en algunos, el tan esperado reencuentro con padres, hijos y parejas perdidos en la muerte. El gobierno se entera y encierran a todos como en un gran campo de concentración, van por Jacob y Marty le oculta e intenta sacarle del pueblo, pero se detienen por unos extraños animalillos voladores que parecen taras, o langostas como le dicen en otras partes, ¿otra señal de algo que viene? Como sea, Marty y Jacob son rodeados por militares armados que van a detener al niño que regresó de la muerte. ¿Qué pasará? Habrá que esperar, y esperaré, aunque creí que sería un programa corto que nos interesaría, nos gustaría, la beberíamos y concluiría.

   Me preguntó qué planteamiento darán al hecho de los muertos resucitando; por comentarios de la serie, el productor soñó una noche que su madre, fallecida ya, regresaba una tarde y charlaban largamente. ¿Se lo imaginan, lo muertos despertando y regresando?

Julio César.

VIDA Y SACO

septiembre 13, 2014

DEBILIDADES DE UN DURO

BUTT HOT

   Alejándose de su barriada busca cumplir su deseo…

   Cada viernes por la noche es una aventura que ha decidido vivir a la ligera. Seis días aguanta, trabajaba, conversa con familiares y amigos, pero también anhela… entonces sale. Va por tascas baratas donde tomas marineros sin plata, siempre escasos de recursos para ligar a una dama, siempre necesitados de un desahogo rápido, sucio, caliente y mórbido. Porque algo había, se ha reencontrado con algunos que parecen buscarle. Los moteles, más baratos todavía, sirven de escenario; esos chicos creen que van sólo por una tragada, y la obtienen, luego se exhibe en cuatro patas, se ofrece, promete nuevos y desconocidos placeres. Así, a veces, durante toda una noche hay revolcadas en colchones infectos, gemidos, tocadas, hasta lenguas y siseos de boca contra boca cuando la velada se calienta y las ganas estallan. No hay sentimientos, sólo pieles, pero bastará para aguantar otra semana. Un día no alcanzará, deseará algo más, pero, por ahora, echado de panza, oyéndoles irse, sonrisa quieta en los labios, se siente bien mientras lentamente le gotea…

SIEMPRE PASA

Julio César.

NOTA: Es ficción, claro, esto no puede hacerse así… hay que usar protección.


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