TRES HOMBRES, UN DESTINO… SERVIR… 17

abril 22, 2014

… SERVIR                         … 16

   Un hombre cruel e infernal está sentenciado a muerte en una cárcel y decide divertirse antes de que llegue el final… Tomará a tres sujetos y los convertirá en sus putas. Uno será su hembra, otro será usado por sus compañeros de trabajo, el tercero descubrirá un fetiche que le hará delirar. De Cierta manera, y aunque es un relato maldito, este no parece tan feo a la larga. Disfrútenlo.

……

the convicted’s whores

by Lexicode

TIO SEXY EN PANTALETA ROSA

   El excitante placer de esperar a su macho…

……

   -¡NO! ¡Nooohggg! –una mano grande cubre la boca abierta, silenciándola.

   De pie, piernas muy abiertas, pantalón en los tobillos, de panza sobre el mesón metálico, su saco y camisa enrollados sobre sus hombros, un enrojecido y alarmado Jeffrey Spencer siente como la lisa y ardiente cabeza amoratada de aquella verga se frota con ansiedad de la entrada de su culo, de arriba abajo, antes de empujar abriéndole. Y el dolor es terrible, por lo que el hombre de leyes se revuelve sobre el masón, contra el agarre del sujeto a sus espaldas, medio tendido sobre él, con una mano doblándole un brazo a sus espaldas, con la otra acallándole.

   -Silencio, pequeña puta… -le ruge Read, sonriendo con una mueca horrible, sintiendo como ese esfínter aprieta y puja contra su glande medio clavado ya dentro del redondo anillo masculino que está a punto de romper, de una manera enloquecedoramente estimulante, el virgen luchando contra su destino, servirle. Mira al jefe Slater, de pie, algo apartado, verga afuera, ojos clavados sobre ellos. Excitado pero todavía retenido por sus reparos personales. Empero, eso cambiaría, y lo hará en ese culo blanco y apretado que está a punto de estrenar. Y lo estrenaría él, quien adora romperlos, tomar a esos hombres que se creían machitos muy heterosexuales y quebrarlos, haciéndoles llorar mientras lo hace.

   -¡Nooogggghhhh! –todavía se queja Jeffrey. La mano sobre su boca aprieta más.

   -Vamos, abogado, ¿quieres o no quieres el caso? ¿Quieres o no saber qué te ocurre? ¿No deseas saber si naciste para puta? Ahora vas a saberlo…

   El grueso nabo de la cabeza se abre camino y el abogado abre muchos los ojos, bañado de sudor, gritando ahogadamente contra esa mano, casi mordiéndola; el dolor era horrible. Y sigue y sigue mientras ese tolete se abre camino en su culo virgen que estaba siendo forzado. Está todo tenso, atravesado por ese martirio feroz, ignorando que así dificultaba más el proceso, y nadie se lo aclaraba. Eso le arde y rompe, por los que arruga la frente, los ojos llenos de lágrimas intentando todavía soltarse. Oye un gruñido del otro y un golpe de caderas cierra la distancia sobre sus nalgas, la gruesa y larga verga enterrándosele totalmente en el culo, llenándole de una agonía blanca y terrible. Y su grito de infinito dolor es silenciado por aquella mano.

   ¡Lo habían desvirgado!

   Mientras la amoratada verga sale y entra del redondo y algo peludo agujero, todavía lentamente pero a fondo, Jeffrey grita sofocado contra esa mano, todo su cuerpo dominado por un terrible dolor al parecerle que estaban partiéndole en dos. Gruesas lágrimas corren y queman su rostro, y aunque se sabe retenido por el sujeto intenta alejarse. Este lo espera y cierra sus manos con más fuerza, gozando su pánico. La cilíndrica barra sale casi toda, lastimándole, halándole la membrana, la cabeza se ve y luego entra de golpe, uno solo golpe, y Jeffrey grita otra vez, sofocado. Y Read aprieta los dientes en una mueca rapaz, cada embestida se sentía sencillamente maravillosa, casi forzada mientras la mete, el prieto agujero, el estrecho y sedoso conducto cerrándose ferozmente sobre él, le daba la apretada de su vida; pero es poco a la poderosa sensación que le provoca hacérselo, romperle el culo, desvirgarle. Cogerle es casi tan placentero como tenerle gritando sofocado, estremeciéndose, atravesado de dolor, lloroso, seguramente le estaría suplicando que le dejara, que no se lo hiciera, si tuviera la boca libre, ignorando que sus ruegos solo le pondrían la verga más dura, como la siente en ese momento nada más de imaginarlo.

   -Shihhhtttt… -le gruñe, ronco, metiéndosela y sacándosela del culo lentamente pero a fondo, abriéndole sin piedad, llenándoselo sin cansancio.- Todas las putas son iguales; con sus minifaldas van por ahí pidiendo vergas, al igual que esos chicos con sus bóxers cortos, meneándote el trasero en la cara en los vestuarios de las fábricas, gimnasios y escuelas. –se la mete toda, los pelos sobre la clara piel, empujándosela todavía más, haciéndole gemir contra su mano.- Esto es lo que quieren, todos ustedes, sus coños calientes lo piden, luego se niegan y gritan, pero la verdad es que lo gozan. –se la saca casi toda otra vez y comienza un cepillado más rápido, los labios de ese culo totalmente enrojecidos.- Oh, sí, gritan que no, pero lo quieren, quieren que los hombres llenen sus coños de putas, y lo gozan como lo estás gozando tú, ¿verdad? –le pregunta, cruel, justo cuando Jeffrey cree que ese dolor le matará.

   El jefe Slater está paralizado, todo parecía haberse escapado de control. Aquello era… una violación. ¡Estaban violando a un hombre frente a sus ojos! Y la idea era tan extraña, sucia y perversa que parecía un sueño; o tal vez había algo mal en él, ya que todo le parecía vagamente excitante. O era una pesadilla, desde el punto de vista del abogado. Allí, frente a sus ojos, un sujeto enorme, velludo, violento y rudo estaba reteniendo a otro más bajito y joven, algo llenito de carnes, cubriéndole con una mano la boca y atrapándole con la otra una cadera mientras lo cabalgaba una y otra vez, los dientes apretados, una mueca máxima de vicio, de gozar lo que estaba haciéndole, mientras lo coge sin detenerse con golpes rudos y rápidos ahora. Las palmadas de la pelvis contra esas nalgas llenaba el ambiente, así como los bufidos ahogados del leguleyo.

   La mente de Jeffrey es una masa roja de dolor y humillación, las lágrimas no dejan de fluir mientras entiende que estaba ocurriendo, ¡lo estaban cogiendo!; de alguna manera se había puesto en manos de ese sujeto que lo estaba violando, penetrándole con su gruesa y enorme verga, abriéndole, llenándole el culo. En ese momento era su perra. Soltándole la boca en esos momentos y atrapándole el transpirado cabello, halándoselo, obligándole a elevar el rostro, de alguna manera queda viendo mejor al jefe Slater, cuya mirada vidriosa y perdida era la viva imagen de la lujuria, aún más que esa titánica mole de carne negra casi reluciente que emerge de su bragueta, de cuyo ojete mana una gran cantidad de líquidos claros y espesos que seguramente sabrían… Una nalgada, que pica y arde, le aparta de ese extraño sendero de pensamientos, el sabor de los jugos de la enorme tranca del jefe. Las nalgadas se repiten, Read cruza su mano de un glúteo a otro mientras le hala más el cabello, sometiéndole totalmente mientras le coge. Le tenía bien atrapado en su cárcel mental y físico de abuso sexual.

   -Oh, sí, abogado… Eso es, grita así, con gusto. –le nalguea otra vez, fuerte y feo, y la mente de Jeffrey se nubla, gimiendo efectivamente al sentirle, así como la punta de esa tranca en lo más profundo de sus entrañas, pero, de alguna manera, era un alarido nuevo.- Eso es… aflójalo así… ábrelo y acéptala. Tu coño mojado y caliente la desea. Abrázala, adórala y exprímela, es lo que querías, ¿lo notas? –le ruge, sacándosela otra vez casi hasta el glande, sonriendo duro cuando nota los espasmos del esfínter sobre su glande, al lado de la telita satinada de la pantaleta de la mujer del otro, ¿rechazándole o acariciándosela?, y vuelve a metérsela, duro, reparando en el estremecimiento del abogado. ¡Era allí! La deja y empuja y empuja, dándole sobre la pepa, y de la boca abierta de Jeffrey sale un gemido que ahora es totalmente distinto, junto a algo de saliva, aunque sigue llorando.- Eso es, putito, eso que sientes es lujuria, placer, excitación como nunca antes habías sentido o experimentado porque sólo podías encontrarlo con un hambre que estimulara y llenara tu coño de tío sumiso pero ardiente. –le hala más el cabello, dejándosela toda enterrada, caliente y palpitante, para que la sienta, sonriendo con malvado placer cuando nota el negar de cabeza del joven, totalmente sudado, pero el amasar que sus entrañas le dan.- Aún te lo niegas, pero tu coño sabe lo que quiere, me la está ordeñando buscando lo suyo… ¿o es eso lo que quieres? –ruin mueve el puño con cabellos del tipo, bájale la mirada para que enfoque en toda su extensión la verga hercúlea del jefe, surcada de gruesas venas, amoratada, palpitante en la nada.- ¿Lo ves? ¿Notas cómo tiembla esa verga oscura de deseo por tu coño de chico blanco? A los negros les encanta. Pueden no querernos, pueden combatirnos, pero se mueren por los coños mojados y apretaditos de los chicos pálidos de piel como tú. Allí, donde la ves, esa verga está dispuesta a llevarte a tu primer orgasmo por el culo… Perdón… -le susurra suave, tendiéndose sobre él, pesado, dominante, teniéndosela bien metida.- …En tu coño abierto y despertado ahora al verdadero placer que un sumiso sólo puede vivir sobre las vergas de los hombres de verdad.

   ¡No, no, no, maldita sea!, grita la mente de Jeffrey, rebelándose con furia contra esas palabras, ese destino que no buscó, pero notando como sus entrañas realmente apretaban y succionaban la tranca, totalmente consciente de esas luces de colores que estallaban frente a sus ojos cada vez que su próstata es golpeada y estimulada…

   Read, sonriendo torvo, se endereza y le suelta el cabello mojado, sus dos manos van a la cintura del abogado y el mete y saca del grueso tolete dentro del redondo culo se intensifica, una y otra vez, dándole siempre sobre la próstata, teniéndole nadando en hormonas de lujuria, unas que bañan todas las terminaciones nerviosas. Ahora siente como las paredes del recto, calientes como el infierno, se cierran y abren sobre su tranca, tragándola, dándole la bienvenida, deseando ser frotadas. Lo hace, lo complace cuando lo llena con su tranca, mirando al jefe, quien no puede apartar los ojos del abogado, rostro totalmente enrojecido, ojos desenfocados tras los lentes, su culo… Dios, si, ahora lo llevaba de adelante atrás, enculándose así mismo prácticamente. Le recorren escalofríos cuando nota como el convicto aumenta el ritmo, metiéndole ese tolete grande de manea más y más rápida, al fondo cada vez, al tiempo que se incrementan los gemidos del abogado, unos sonidos que son indiscutiblemente de lujuria mientras su espalda se arquea y su trasero va y viene, buscando lo que quiere.

   -Tengo que irme. –anuncia de pronto Read, sacándole la verga del culo, lentamente, centímetro a centímetro, sonriendo para sus adentros cuando oye el jadeo de sorpresa del joven, y como su recto intenta retenerle, como una ventosa que se pega a su pieza de carne de joder.- Ya se hizo de noche y quiero volver a mi celda. –le dice a Slater, quien parece el más desconcertado y sorprendido de todos en ese cuarto.

   -Pero ¿qué diablos…? –casi le pregunta: ¿te vas, ahora?, ¿lo dejarás así, todo caliente y deseoso de verga?, señalando a Jeffrey. Casi, pero no lo hace.

   -Estoy cansado. Y ya no tengo nada más qué decirle a mi abogado. –insiste Robert Read, acomodándose con toda la dificultad del mundo la amoratada verga dentro de su bóxer y braga naranja.

   Jeffrey Spencer balbucea sin palabras, confuso por todo lo ocurrido, su comportamiento y la interrupción; está rojo como un ladrillo, su culo irritado, que le arde pero que también le palpita. Un culo que va cerrándose y quedando cubierto cuando la pantaleta que le robó a Anna, cae en su lugar, es decir, entre sus nalgas. Con manos febriles intenta vestirse también, pero todo le da vueltas, el zumbido en sus oídos es terrible y parece no poder coordinar sus movimientos. Ese hombre ruin y terrible le había desvirgado, violado, le había usado de una manera degradante y terrible. Le había… los labios le tiemblan y casi estalla en lágrimas otra vez, luchando por controlarse. Pero si, le había obligado a responder, físicamente y ahora…

   -¿A qué juegas, convicto? –le encara Slater, casi amoratado de cara, lo que sería un sonrojo para un sujeto negro como él, luchando aún más que Read para ocultar aquella escandalosa tranca de ébano dentro de su uniforme, uno que parece va a estallar bajo su empuje.

   -Tengo asuntos que atender, jefe. –sonríe Read, pensando en su princesa, la dulce Tiffany con su coño perfumado. Luego mira a su abogado, quien despeinado, los anteojos casi caídos, parece contener la respiración para no caer hecho pedazos.- Averigua, abogado. Haz tu trabajo. Mi vida está en tus manos. Te llamé para que me asistieras con mi caso, no para darte placer. Eso pueden hacerlo otros hombres. –le sonríe, tendiendo hacia adelante las dos manos ahora que el jefe soltó la que tenía esposada a la mesa, siendo inmovilizado por ambas muñecas.- Sé que sabes lo que tienes que hacer para conseguirlo, una buena verga en tu coño ávido, porque sabes que lo quieres, ¿no? Lo comenzaste a sospechar mientras ibas y venias sobre mi verga, ¿verdad? –el otro calla, obstinadamente, así que se le acerca.- ¿Quieres que te diga lo que pensabas y te angustia ahora? La idea, que correrte con una verga dura, caliente y palpitante llenándote el coño debe ser… -sonríe más.- …La gloria. Y lo es, para los hombres sumisos como tú. Lo sospechas y todavía necesitas comprobarlo. Te recomiendo que lo hagas… -torvo mira a Slater.- Estoy listo, jefe.

   -¡Hijo de puta! –le gruñe este, sintiéndose furioso por haberle permitido todo aquello, por dejarse arrastrar a los juegos de ese criminal. Mira a Jeffrey.- Espere aquí, abogado. ¡Y contrólese! –es tajante y casi a rastra saca al sujeto del cuarto. Ambos luciendo sus ocultas erecciones.

   Una vez a solas, Jeffrey deja de luchar con el maldito pantalón que parece habérsele enredado y cae de culo sobre la silla, derrotado, lastimándose. Le dolía. Pero lo peor eran las palabras de ese sujeto. Cierra los ojos, rojo de cara otra vez, respirando con dificultad y furia. Odiaba a ese criminal manipulador y horrible, odiaba lo que le hizo, pero lo que más odiaba era que… Si, por un segundo, en medio de todo ese horror y abuso, se preguntó cómo sería alcanzar el orgasmo así, siendo penetrado rudamente una y otra vez, con su próstata estimulada al máximo. Cierra los ojos, aprieta los dientes en una mueca de desesperación y grita agudo. Por suerte nadie le escucha.

……

   Cruzando pasillos desiertos, Slater casi arrastra a Read, aunque este es casi tan alto y corpulento como él. El hombre negro se ve molesto, el convicto sonríe levemente. Y eso parece alterarle los nervios al primero, tanto que se detiene, lo encara y le estrella de espaldas contra una pared.

   -¿A qué juegas, convicto? –repite porque necesita saber.

   -A nada, jefe. Me esperan. En mi celda. –informa y disfruta ver la sorpresa y disgusto del otro, que le atrapa otra vez por un brazo y echan a andar.- No fue mi culpa lo que ocurrió, jefe. Mi abogado es una putita caliente, ya lo era antes de llegar a mí. Tan sólo… le mostré el camino. Hay hombres que nacen así, jefe, sumisos, que no lo saben pero lo que más anhelan es ser controlados, dominados, sentirse sometidos a la voluntad de un macho superior. Es cuando en verdad se sienten vivos y felices. Gríteles y se estremecerán, atrápeles con un puño y temblarán de emoción, sus coño ya mojados. Así es mi abogado. Ahora se siente mal, por lo que le mostré que era, un juguete para los hombres; pero también por lo que siente, las dudas que todavía le acosan. O las finge, al no querer aceptarse. –sonríe más.- Quedó mal porque no le permití acabar con mi verga bien clavada en su culo redondo, apretado y blanco. Y esa duda, no saber qué se sentiría, le atormentará, será una leve molestia, algo que no le dejará ser feliz. Querrá no pensar en ello, pero no podrá evitarlo. Y tendrá que… proceder. –Slater le oye, queriendo no hacerlo. No responder de ninguna manera y no continuar con el juego del peligroso sujeto, pero no es de piedra.

   -¿Proceder? –pregunta casi contra su voluntad. Y suspira exasperado al escucharle reír.

   -Saldrá a buscar un hombre, jefe. Cualquiera. Uno que satisfaga sus necesidades, porque los tíos así, los sumisos, aunque se casen, tengan hijos y amigos heterosexuales, y se mientan todos los días pensando que también ellos lo son, necesitan ser usados por los machos superiores… -le mira.- Oh, sí, no dudo que terminará yendo a un bar de marineros por un hombre que llene su culo haciéndole vivir la experiencia que cree que le liberará. Que si lo prueba y se corre, acabará todo. Y casi podría apostar que… -sonríe y menea la cabeza.- …Que será a un hermano grande y oscuro a quien elija. Temo que a mi abogado le fascinan los machos negros de vergas enormes… -y ríe satisfecho cuando el otro le hala casi con furia.

……

Con el corazón temblándole en el pecho, de temor y repulsa, aún de las expectativas que tiene, Daniel Pierce se pone de pie, muy pálido y todos ojos cuando la reja de su celda se abre y, escoltado por el jefe Slater, que le lanza una mirada interrogadora, Robert Read es soltado de sus esposas. Este sonríe y le mira, codicioso.

   -Qué la pase bien, jefe, yo pienso hacerlo. –se despide del otro, que no responde pero le mira con odio, cerrando y alejándose. Frotándose las muñecas, con la verga palpitándole otra vez de anticipación bajo su braga naranja, mira al hombre rubio.- Vamos, Tiffany, tu papi te ha extrañado mucho…

   Odiándole, y odiándose en esos momentos, sabiendo muy bien lo que va a ocurrir (y lo que no sabe pero Read va a enseñarle, para humillarle más), pero sin poder oponerse, Daniel va a su encuentro. El otro espera, parece algo impaciente, y rojo de vergüenza, mirada casi nublada por el llanto que no derramará, de rabia, Daniel le rodea el cuello, se alza un poco en la punta de sus zapatos y le cubre la boca con la suya. Los labios del peligroso convicto son fríos, duros, su olor es fuerte, quién sabe qué estaría haciendo, la sombra de su barba y bigote, nada muy evidente pero presente, irrita y molesta, pero el hombre rubio no retrocede. No hasta que gime, Read alzó una mano y atrapó su cabello sedoso, halándolo, retirándole el rostro. Era la hora de la primera lección.

   -Cuando tu hombre llegue, Tiffany, debes sonreír bonito, roja de cara, excitada por la presencia de tu macho. Agradecida. Debes ir a su encuentro con ansiedad, obsequiosa y meneando bonito tus caderas. Y besarlo, hundir tu lengua en su boca, buscándole para calentarle la verga que tanto quiere tu coño caliente. –le indica, duro, satisfecho de verle enrojecer, le suelta el cabello.- Llevas demasiada ropa… -y sin cerrar las cortinas, y con Daniel muy temeroso para indicárselo, abre la braga, lentamente, para prolongar el momento.

   Las manos grandes y rudas, de nudillos velludos, separan las solapas descubriendo los hombros pálidos, acariciándolos, recorriéndolos con lujuria. Esas manos bajan un poco, hacia los pectorales, y tal vez Daniel no deseara aquello, pero ante la sutil caricia de esos dedos de otro hombre, sus pezones crecen, erguidos, terriblemente sensibles. Oye, lejos, las risas ajenas. El cepillar de esos dedos, cuando se los atrapa, primero uno y luego el otro, le hacen gemir casi contra su voluntad, todavía sorprendido por esa reacción, como el escalofrió grande que recorre su espalda y calienta un tanto su verga aunque o quiere. Read sonríe victorioso mirándole esos pezones marrones claros, de aureolas grandes, tan apetitosos. ¡Su Tiffany estaba creciendo! Cubre uno de ellos con los labios y succiona suave, chupando ruidoso, gozando al oírle gemir, sentirle tensarle y echar el torso hacia adelante, buscando la caricia, la boca que le mama, la lengua que lo babea, los dientes que muerden un poco. A Tiffany le excitaba que jugaran con sus senos. Y algo así le gritan desde fuera de la celda.

   Al peligroso convicto se le pone de piedra al comprobar lo bien que respondía ya su nena; succionándole, le mira enrojecer y tomar aire con fuerza. Aunque muere por chupar la otra teta de su Tiffany, se aparta. Sonriendo de la confusión y vergüenza del otro cuando le mira, encontrando lujuria y asco en los bonitos ojos del rubio. También la mirada ansiosa que lanza a la reja. La cual permite ver, silentes pero sonriente, torvos, burlones, crueles, pero también excitado, a sujetos mirando desde las celdas de enfrente. Todos notando lo que hace con el rubio, exponiéndole en su papel de “perra”. Su perra. ¿Quién no se excitaría en su lugar?

   Sonriendo aún más, totalmente malvado, Read toma los hombros de Daniel, halándole, volviéndole de espaldas a las rejas, y el hombre rubio cierra los ojos mientras el otro deja caer muy lentamente lo que queda de la braga por su espalda ancha pero suave, su cintura estrecha y sus caderas. Los gritos y risas no se hacen esperar cuando se vislumbran las suaves tiritas de una prenda íntima femenina, mínima y putona que cruza sus caderas, se unen sobre la raja de su culo en un chico triángulo de tela algo traslucida, y desciende perdiéndose entre los musculosos, blancos y lampiños glúteos.

   -Oh, Tiffany, me encanta cuando te arreglas así para mí, con tus bellas pantaletas… -le gruñe aprobador, sabiendo que le humilla ante los otros, que ríen agudos al escucharle.

   Daniel tiembla de vergüenza, deseando morirse por todas las cosas que esos sujetos le gritan, de las mil maneras que le llaman. Pero Read, sonriendo torvo sobre su hombro, notado a esos sujetos aferrados a las rejas, tan solo encuentra lujuria. Todos deseaban aquello, ver a su Tiffany sometida. O sometiendo a su Tiffany. Todos querían ver que la echara en cuatro patas, le apartara la pantaleta y la cogiera duro, llenándole rudo su dulce coño con su enorme verga y la hiciera gritar. Todos querían…

   El rubio hombre de negocios contiene un jadeo tipo sollozo cuando el convicto le abraza, lujurioso, oliéndole el cuello, lamiéndole bajo el cuello, gozando sus olores a colonias mientras las manotas bajan por la suave espalda. Los dedos caen sobre las tiritas del hilo dental, recorriéndolas, aprietan la turgente carne y una se mete, subiendo un poco antes, dentro del pequeño triangulo invertido de tela, buscando la raja de su culo… Ahora hay silencio, con ojos empañados de lujuria, respiraciones pesadas, manos crispadas sobre las relajas, todos esos sujetos lo esperan… La toma del rubio a manos del enorme y rudo convicto. Sí, todos quieren ver como cogen a ese tío al que han escuchado que el otro llama Tiffany, un espectáculo que todo hombre disfruta.

   -Te desean, Tiffany… -le gruñe ronco y bajito al oído, mordiéndole un poco el pabellón, la mano entre sus nalgas hurgando, un dedo jugando con la entrada de su culo.- Todos esos hombres desean estar en mi lugar, preciosa, y tenerte así. Olerte, tocarte, lamerte… Todos esos hombres matarían por ser tus hombres, por ser el elegido de tu boca golosa y tu coño hambriento de vergas. Los tienes a todos enloquecidos de lujuria, mi amor, eras una diosa sexual para todos… -le asegura, casi contra el oído, la punta de su dedos entrando ahora en el culito que palpita.

   Y esas palabras marean y excitan, aún contra su voluntad, al hombre rubio, quien traga, débil, sosteniéndose de él, echando la cabeza hacia atrás al tiempo que el dedo entra todo, hurgando… Y menea un poco sus nalgas sobre él. Todos los que miran contienen un jadeo…

   Tiffany quería macho. Y ellos deseaban verlo.

……

   Con el pantalón al fin arriba, después de debatir o no sobre si quitarse la pantaleta de su mujer, una que está manchada por los jugos de la verga del convicto, pero aún más con los botados de su propia tranca caliente, Jeffrey espera. Está todavía sentado al lado del mesón y tan sólo se estremece un poco cuando la puerta se abre. Sabe que se trata del jefe Slater. Y los colores escapan de su rostro, mortalmente avergonzado, olvidando, temporalmente, que el hombre negro también se vio atrapado en toda aquella locura. Pero quien mamaba verga era él, quien llevaba la pantaleta mojada no era el otro, a quien le abrieron el culo con violencia y fuerza, lastimándole, pero también…

   No quiere pensar, no quiere hablar o respirar. No se mueve, no dice nada ni siquiera cuando el otro llega a su lado. Tan sólo desea alejarse, perderse, olvidar todo ese día. Si, lo olvidaría. Todo. Renunciaría al bufete y escaparía de ese convicto diabólico.

   -Señor… Quisiera… quisiera irme y… -comienza, sin verle, totalmente ronco.

   -Creo que todavía tiene un asunto pendiente, doctor Spencer. –es la ruda respuesta, baja y ronca.

   Cuando va a replicar, sin muchas fuerzas, Jeffrey se vuelve, eleva la mirada y se congela. Allí está ese tipo alto y fornido, mirada severa, casi terrible… con la palpitante, inmensa, muy negra y nervuda verga afuera, temblando en la nada. A centímetros de su rostro, uno que pierde toda expresión, reparando ahora en el fuerte olor a macho, la mirada atrapada en la pieza, mejillas algo enrojecidas, labios temblando…

Y abriéndose.

CONTINUARÁ…

Julio César.

¿QUIERES VER?

abril 22, 2014

MIEDOSITO

TIO SEXY EN TANGA BLANCA

   -Ah, ¿te gusta como se ve? Espera a que la moje… transparenta que jode.

Julio César.

NOTA: No es porque sea este tipo, o que se vea así, pero… ¿no es de fábula ese tatuaje?

ADIOS ADILIA, CHEO, GABO Y MAYRA ALEJANDRA…

abril 22, 2014

 

EL GABO, MAYRA ALEJANDRA Y CHEO

   Hay días cuando llueve y no escampa.

   En muy poco tiempo ha partido de este mundo gente muy valiosa, no por lo que tuvieron sino por todo lo que lograron, en sus nombres, para los demás. Nos regalaron su arte. Nada más el sábado, comiendo arroz con coco en casa de mi señora madre, junto a mis hermanos y sobrinos, supe que había muerto Gabriel García Márquez, y fue triste. Con eso en mente, y sumado a lo del cantante Cheo Feliciano, nos puso a hablar sobre el tema, los que se han ido desde que comenzó este año (a quienes admiré, claro, debe haber muerto un ejército de personas de quienes no sé nada). Ignoraba yo, por ejemplo, que hace algunos meses había muerto el Pequeño Gigante de la Canción, el brasileño Nelson Ned, y me dejó un mal sabor de boca.

   Soy un sujeto tradicionalista, me gusta más la música en español que la inglesa, puedo disfrutar acordes y esas cosas, pero necesito saber qué dicen. Y para mí, Nelson Ned tenía temas sencillamente impresionantes. Dios, qué voz tenía ese señor tan bajito. De mis años de liceístas, recuerdo a unos amigos que se creían artistas y a la pata de las escaleras cantaban a viva voz, atrayendo las miradas y sonrisas (si hubiéramos sido norteamericanos habrían formado un cuarteto o algo, aquí era cosa de escaleras), y uno de los temas preferidos era “Si me ven que estoy llorando”. Aunque era broma de ellos, todo para ganar sonrisas de chicas, el tema era tan bueno que les quedaba bien, aunque no como cuando lo interpretaba Nelson Ned, que hacía erizar la piel. ¿Cómo se podía amar tanto?, me lo preguntaba yo a veces. Y todavía lo hago, más de veinte años más tarde. Se nos fue, por una pulmonía, el 5 de enero de este año, lamentándose mi hermana Melissa que fuera precisamente el día de su cumpleaños, ella, que como todos en casa, le adoraba. Paz a sus restos.

SIMON DIAZ CANTA

   Luego, el 19 de febrero, perdemos a Simón Díaz, el maestro, el cantante, el señor de la tonada, el Tío Simón (NO FUE SUFICIENTE…). Cuesta poner en palabras lo que significó la noticia, el alcance de la pérdida, el dolor que causó su partida. De haber estado viviendo Venezuela otros tiempos, no esta disparatada lucha entre civilización y barbarie, futuro y lo más atrasado del pasado, los caudillos militaristas de La Colonia, los suyos habrían sido Los Funerales de la Mamá Grande, si recordamos al Gabo. El país se habría detenido y llorado durante días, mientras medio mundo artístico y cultural le habría brindado el último adiós. Lamentablemente no ocurrió y todavía se la debemos.

   En este punto de la conversa, mi hermano José, que canta y toca guitarra (excusa para salir a parrandear y beber de gratis), nos sorprendió desagradablemente diciendo que también había muerto Adilia Castillo, La Novia del Llano, el 7 de marzo. Cantante y compositora de buena música venezolana, su recia voz la hizo destacar ya desde niña. En sus años mozos copó todos los espacios como cantante de música folclórica, radio, teatro, televisión, fiestas… y llegó al cine mexicano, el máximo exponente de la época.

   Qué raro debe ser para esa gente, años después, mirarse así, en ese espejo vivo que no envejecerá, de un día cuando eran jóvenes y soñaron que vivirían para siempre. Su música me gustaba, así como sus interpretaciones de María Laya y el Pájaro Chogüi Chogüi, tema que nunca es fácil. Qué pena que haya partido también, sólo queda dar las gracias por todo lo que nos regaló, comenzando por dejar bien parado el nombre de Venezuela.

GUSTAVO RODRIGUEZ, ESTEFANIA

   Más recientemente, el 2 de abril, se nos fue el primer actor, el eterno hombre recio de la televisión, el cine y el teatro, Gustavo Rodríguez (EL TRIUNFO), y cuando todavía no nos recuperábamos de la noticia, su muerte por culpa de una tumoración, el 17 de abril, Jueves Santo, escuchamos que también fallecía, víctima igualmente de un cáncer, Mayra Alejandra Rodríguez (no eran familia).

MAYRA ALEJANDRA

   Mayra Alejandra, la eterna niña bonita, la protagonista que podía ser una dulce campesinita ingenua en un momento dado, al otro era una dama dura, enfática. Hija de Charles Barry, el gran comediante de la Radio Rochela, y de la escritora de telenovelas Ligia Lezama, deja un hijo del actor mexicano, Salvador Pineda; y a pesar de todos estos antecedentes, la vida de esta mujer brilló con luz propia. Suya fueron las novelas MAYRA ALEJANDRA, JOSE LUIS RODRIGUEZ, LA HIJA DE JUANA CRESPOque causaron impacto en su tiempo, como La Hija de Juana Crespo y Tormento, una telenovela que hasta fue MAYRA ALEJANDRA Y JEAN CARLOS SIMANCAS, BARBARITAprohibida, muy criticada por la Iglesia y las fuerzas conservadoras, donde una hermosa chica se enamora de un joven sacerdote (mamá recordaba algo de la canción de la novela: su tormento fue, haber pecado así, inocentemente por amor). ¿Y su Carolina, la rebelde y mimada chica de una familia rica venida a menos, “comprada” por un enemigo de su casa, para vengarse de ellos, terminando amándose?

   Y qué decir de Leonela, eso causó impacto, también piquiñas medio pacatas por el tema. Personalmente, aunque siempre disfruté su trabajo, recuerdo con algo de frustración su Barbarita, una novela un tanto cómica donde andaba con unos artistas de circo medio tracaleros, y se enamoraba de un hombre guapo y rico al que quería seducir a como diera lugar… Novela que no fue concluida por la muerte, extraña, de la esposa de uno de los actores en la vida real. Dios, yo la amaba. A Barbarita y a Mayra Alejandra. Cuando supe que regresaba para una telenovela tipo misterio, con maldiciones y asesinatos, me alegré, La Estrambótica Anastasia, donde hacía pareja, precisamente, con el también fallecido Gustavo Rodríguez. Adiós, niña bonita.

GABRIEL GARCIA MARQUEZ, EL GABO

   ¿Qué se puede decir de la muerte de Gabriel García Márquez? ¿Quién no conoció, y admiró por su obra escrita, al colombiano universal? No sólo fue un gran escritor, sino que prácticamente creó su propio sello o movimiento literario, el realismo mágico. A eso se refirió una vez: “El gran reto de la novela es que te la creas línea por línea, pero lo que descubre uno es que ya en América Latina, la literatura, la ficción, la novela, es más fácil de hacer creer que la realidad” (La vida según…”, TVE, 1995). Y algo de grande, maravilloso y terrible hay en todo ello, el amor al mito, desear creer en cuentos, la tendencia a esperar y creer que ocurre lo que se desea, y que ocurrirá aunque vaya en contra de la lógica y la realidad.

   He leído CIEN AÑOS DE SOLEDAD, incontables veces. Sus cuentos me maravillan una y otra vez. Por cierto, un diario señaló que el Gabo murió un Jueves Santo, igual que su eterna y maravillosa Úrsula Iguarán. Informan que le venció el cáncer, esa terrible maldición que parece acabará con todos, a los 87 años de edad, en México. Algunos rumores señalaban que padecía de cierta senilidad, espero que no, una mente tan brillante como la suya habría sufrido mucho. El mundo le dará su adiós, como merece.

   Y como si ya no hubiera sido suficiente, ese mismo Jueves Santo, 17 de abril, en Puerto Rico, fallece todo un señor de la música, José Luis Feliciano Vega, don Cheo Feliciano. Lo perdemos en un accidente de tránsito, una colisión contra un poste, justo cuando no usaba el cinturón de seguridad, algo que a todos nos deja un mal sabor de boca. Su hijo, quien aseguró que se mantenía activo, a pesar de su lucha, cómo no, contra el cáncer, informó no saber por qué su padre no regresó temprano esa noche; pero no creo que debamos buscarle cinco patas al gato, accidente o corazón fallándole, le perdimos. Don Cheo, de quien sus vecinos de décadas y décadas declararon que era un señor atento, cordial, que gustaba de estar en su jardín, sencillamente tuvo la mala suerte de encontrarse con el destino. Le recordaremos; en todas las fiestas a donde voy, a la hora de la salsa, su Ratón, Anacaona y su Amada Mía, se dejarán escuchar como siempre, aunque ahora sonreiremos un poco nostálgicos, recordándole. De hecho, Eduardo, el menor de mis hermanos, se molestó mucho el Sábado de Gloria, cuando hablábamos de su pérdida, y buscando en sus carpetas de música no encontró no sé cuál disco suyo, conformándose con otro. Su voz sonó más viva, más increíble, sus tonadas fueron más armoniosas. Qué tristeza. Paz a sus restos, conformidad a su señora y a sus hijos, a Puerto Rico, a la Cuba libre en su corazón, a todos nosotros.

Julio César.

NOTA: Hace como dos años, cada vez que subía una imagen, el sitio me reportaba cuánto llevaba ocupado y cuánto quedaba disponible. Había agotado ya casi treinta por ciento. Ese dato no aparece ahora, justo cuando subo videos como loco. Si el espacio se acaba, se acabará el blog. Al menos en este contexto.

GENEROSO Y AGRADECIDO

abril 22, 2014

RECOMPENSA

EJECUTIVO MUY CALIENTE

   Temblando, espera a sus dos mejores vendedores (sus ventas salvaron el mes), para darles el apretado, cálido y ansioso premio que siempre quieren poseer.

Julio César.

ACOSTUMBANDOLE

abril 22, 2014

LA TIERNA CARNE DEBIL

AMIGUITOS QUE EXPERIMENTAN

   Cambiándole de a poquito.

   Al principio, Gregorio creyó que eran sólo… bueno, si, juegos. Tocarse. Masturbarse uno al otro viendo una porno de chicas tetonas. Luego el morenote pasó a las tocadas de lengua y tragadas, él se lo hacía por cinco segundo, luego le obligaba a quedarse durante largos, largos minutos, en la tarea hasta que debía tragarse hasta la última gota de su… paciente trabajo. Ahora esto. No era raro, no, en serio, aclara Gregorio, pero día a día, metida a metida a culo lleno, algo había cambiado y ya no sabía ni qué pensar, ¿acaso si era un poquito gay?, por lo tanto gemía y se estremecía, mientras su amigo, el moreno, sonreía, acariciándole la espalda, diciéndole sarcástico: “Te gusta mucho, ¿verdad?, ya lo sabía”.

Julio César.

SUPERNATURAL POR WARNER, ¡ESOS HIJOS DE…!

abril 22, 2014

LOS WINCHESTER Y LA CARRETERA

DEAN WINCHESTER, EL CAZADOR

   -Es que provoca tener una pistola y…

   No lo entiendo, ¿acaso el Canal Warner ya no quieren el programa? ¡Entréguelo a otra cadena, coño! AXN podría ser una alternativa, su programación machacona da buenos resultados. A pesar de los años, uno no termina de cansarse de las repeticiones de todas las CSI, Criminal Minds, y ahora NCIS. Un programa como SUPERNATURAL, a las ocho de la noche, o a las nueve, se apoderaría de la sintonía. Sin embargo continúa por la Warner, o al menos así lo veo yo por DIREC-TV, caso Venezuela. Primero no transmiten la octava temporada, ni un solo episodio durante todo el año pasado, para anunciar la novela y rematar la anterior en un forzado maratón de fin de semana. Soy un fan de los fieles, pero ni yo pude seguirlo, terminaba tarde y, peor, comenzando bien temprano, ¿quién está en su casa a las siete de la noche un viernes? Okay, le dieron un grosero y desconsiderado remate con el fulano maratón, pero al menos quedaba la ilusión de que transmitirían la novena temporada. ¡Y con qué basura salieron!

   De entrada preocupaba que fuera los lunes, cuando, particularmente, si estoy temprano, veo Criminal Minds o Grimm (una serie realmente amena), y ahora reina ese monstruo, porque es un monstruo en todos los sentidos, Hannibal. Aunque había comenzado a verla por la red, la cual también me ha decepcionado (el portal quiere que descargue no sé que cosa), me dije que la vería. ¡Es SUPERNATURAL, carajo!… y la dejan los lunes, si, para después de la media noche. La verdad es que el término era contradictorio, si es lunes, después de la media noche, debería ser terminando el domingo, al segundo siguiente después de la media noche; pero no, es realmente después del lunes, para el martes, ¡a la una de la noche!, una vaina que no es ni medianoche ni es de madrugada. ¿Quién carajo lo verá a esa hora? Desocupados e insomnes, los demás tenemos ciertos límites, y para mí, caer en mi cama antes de la una, es uno.

   Claro, se podría grabar, pero es mentira eso de que uno luego ve un programa así, jamás hay tiempo. ¿Por qué tratan al programa de esta manera? Pareciera que lo hicieran para sabotearla, para que no sea sintonizada y tal vez salir de ella. Si es la razón, insisto, véndanla a otro Canal. Desde que “transmiten” la novena temporada, a esas horas, no he visto un solo episodio.

Julio César.

ENTREGADO

abril 22, 2014

VOLUNTARIADO

AL AIRE LIBRE DA HAMBRE

   Cuando la tiene en la boca, todo se le olvida…

   ¡Está perdido de pato! No hay otra manera de describirlo. Gabriel, uno de mis mejores amigos, un sujeto grande y fuerte, gritón y peleón, se vuelve mantequilla cuando Santos, otro pana, se la saca, y mirándole con una sonrisa burlona, se la golpea contra la palma de la mano, y bastante ruido que hace con esa vainota tiesa. Al pobre Gabriel se le olvida todo y cae de rodillas. Está adoctrinado como los perros aquellos de la campana. La ve y saliva. La ve y se la quiere comer. Donde sea. Santos se la saca en los baños del vestuario, en los estacionamientos del trabajo, en las calles tras un carro. Y al pobre Gabriel no le queda más remedio que tragarla allí, comiéndosela hasta los pelos en esos momentos, o no hacerlo. Y cuando iban a un lugar abierto, como al Ávila, por ejemplo, era peor…

   -Vamos, trágatela; que quien pase por aquí te vea y sepa que eres tan puto que te las comes donde sea… -le gruñía, sonriendo y sacándose fotos para enseñárnoslas a sus amigos, que le reñíamos pero las coleccionábamos.- Joder, cómo te gusta… -le insultaba sabiendo que esas palabras, y el peligro de ser pillado, ponían aún peor al pobre mamón.

Julio César.

UN PROFUNDO SECRETO

abril 22, 2014

ORGULLOSO

HUECO A LLENAR

   Siempre hay un modo, cuando se quiere…

   Cosa de cada mes, más o menos, Geraldo cometía alguna infracción sería, chocaba levemente con algún árbol u otro carro, con unas dos o tres copas encima, siendo encerrado un viernes por la tarde, todo el fin de semana, en una celda atestada de sujetos violentos, rudos y calenturientos, quienes adivinan a qué iba cuando les invita de manera tan abierta. Geraldo la pasa bomba, entre gemidos y babeadas; tanto escándalo siempre atraía a los uniformados, que lo sacaban y le daban sus buenos porrazos en otro cuarto, sin presentar cargos mientras se descargaban, cosa que le permitía salir libre… Hasta el siguiente mes cuando ya le ardiera otra vez.

Julio César.

CRONICAS DEL DIALOGO: LA CAIDA DEL SOCIALISMO DEL SIGLO XXI Y EL INTENTO DE SOBREVIVIR DIA A DIA

abril 16, 2014

LA NOCHE DE LOS CRISTALES ROTOS….

DETENIENDO EL AUTORITARISMO CON SUS MANOS

   Las caras en la plaza china, las calles checas, las calzadas francesas…

   Cuando el llamado Socialismo del Siglo XXI comenzó, aunque no se nos dijo que sería esto, las posibilidades de éxito eran pocas. Ya tal cosa había fracasado en la Unión Soviética, que contaba con políticos, intelectuales de izquierda y militares reales, no caricaturas gritonas; igualmente fracasó en Corea del Norte y en Cuba, cuando hasta Fidel Castro reconoció que el socialismo no les servía ni a ellos. El fracaso chino, medido en decenas de millones de muertos por la crisis alimentaria, mutó a un régimen autoritario en lo interno, de brutal mercado y capitalismo en lo externo. A pesar de eso, por alguna razón, contra toda lógica y evidencia histórica, y hasta de sentido común, pensaron que aquí, manejado por ellos, sí triunfaría semejante mamotreto. Es fácil decir que sólo eran una banda de atracadores que robaban a manos llenas mientras que el resto  de la banda armada nos mantiene encañonados para que terminen de saquean a placer, pero también algo de socialismo hay en todo ello. El socialismo es basura. Sin embargo, cuando todo comenzó, contó con un ancho margen de maniobra, lamentablemente Hugo Chávez Frías, dado su estado mental, prefirió reinar sobre las estrellas y las hadas (Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua le decían “manda real que eso te hace más divino” –entiéndase divinidad), que gobernar un pequeño país; y sus extravíos nos fueron sumiendo en esta crisis pavorosa, día a día, a la vista de todos, que estalla, precisamente, una vez que la vida le cobra las cuentas, llevándoselo.

   La crisis estalla en su forma más clara, inocultable, palpable nada más salir a la calle, y aún sin hacerlo (no hay alimentos, medicinas, repuestos para nada, hospitales y colegios prácticamente paralizados, carreteras, puentes y viaductos calleándose, instalaciones eléctricas y de agua potable en estado agónico, inflación por las nubes, desabastecimiento generalizado y hampa desbordada), justo cuando Nicolás Maduro se autoproclama Presidente de la República, como ganador de unas elecciones que la señora Tibisay Lucena no permite auditar. Sin pagarle a ningún proveedor, sin dólares que entregar a los comerciantes para cancelar las deudas contraídas afuera y una cifra escandalosa de homicidios a manos de la violencia el año pasado, casi veinticuatro mil muertes (¿a cuántos por día?), se inicia el duro año 2014, momento cuando deben dejar explotar la bomba del paquete neoliberal. Más ruina, impuestos y sacrificios para un país que ya sufre, sin nada bueno en contraparte.

   Ya el régimen no cuenta con el dinero que entraba a chorros, todo lo robaron o despilfarraron; no se puede producir más porque Rafael Ramírez saqueó más allá de lo recuperable y funcional a la empresa petrolera, lo poco que venda es para pagar un dinero ya gastado, y con una deuda creciente que nos come; no se pueden inventar misiones para tener a la gente tranquila, no se puede comprar comida después de destruir la agroindustria, no se puede importar todo lo que necesitamos y que antes producíamos, y poner a la gente a saquear y pelear con los empresarios sólo dura mientras haya mercancía, el hambre no se mitiga con discursos y las enfermedades, aquellos que mueren por falta de insumos en hospitales, dispensarios y ahora en clínicas que no pueden traer insumos, no pueden consolarse con discursos marxistas. El bla bla bla incesante no genera comida, o antigripales, mucho menos para balas. Y para colmo, ya no está ese encantador de serpientes llamado Hugo Chávez Frías, con su verbo y su carisma, como el dios de su propia religión, aquella que decía que robar no era malo, mentir o levantar falso testimonios tampoco, que quien no usara su nombre no conseguiría nada; el hombre fue alcanzado por el destino que trazó para otros. En este país donde mucha gente muere por falta de pabellones médicos, insumos o medicamentos básicos, él, que gastaba a manos llenas dándose todos sus gustos por esos mundos de Dios, tampoco pudo salvarse.

   Sin dinero, y sin Chávez, faltándole todavía lo peor (la maxidevaluación salvaje del bolívar), al régimen no le quedaba otra salida para enfrentar el año horrible que acatando la receta cubana, esa sobre la que alertó ya, desde el año pasado, Rafael Poleo (lo que viene es represión, dijo), a quien no se le quiso escuchar. Y no se le escucha todavía. Los cubanos dijeron, “aterroriza al país”, y a esa única meta se dedicaron.

   Cuando la crisis sociopolítica que ya va para tres meses, estalla de manera visible en el estado Táchira, ya llevaba días de manera soterrada por la detención de una gente que aprovechó la Serie del Caribe, en la isla de Margarita, para expresar su disgusto a la prensa y delegados internacionales, y que el régimen (brutal en sus maneras), quiso convertir en un ataque a los peloteros cubanos, aunque estos aclararon que no fue así. Eso no impidió que a esos venezolanos se les detuviera y se le abrieran falsos juicios. En cuando en una universidad del Táchira una joven es agredida por un hampón que quiere robarla, y de paso violarla, y cuando la comunidad universitaria protesta, el gobernador Vielma Mora envía bandas armadas paramilitares, llevadas por él al estado, para darles una lección. Escucharles aunque le fastidiara, fingir interés y prometer vacías soluciones que no implementaría le pareció mucho trabajo y prefirió agredir e intimidar para cerrarles el pico. Para eso él es Vielma Mora, y lleva casi quince años mandando y medrando del erario nacional, ya se siente con derechos divinos. Cuando los estudiantes le replican con fuerza, enloquecido, Vielma Mora le ordena a la aberrante fiscalía y a los sumisos tribunales detenciones, encarcelamientos y envíos de estudiantes a peligrosos penales en otros estados. Él pude hacer lo que le da la gana, incluso agredir e intimidar con bandas armadas, si alguien le replica eso sí está mal y debe destruirle. Simón Bolívar previno de este vicio hace muchos años, la permanencia mucho tiempo en el poder.

   Todavía hasta este punto, la cosa era manejable, hubo un problema en el Táchira porque Vielma Mora es un burócrata incompetente y enfermo de reinar durante muchos años, el Gobierno central pudo remendarle la plana, resolver el asunto y de hecho salir Nicolás Maduro bañado en agua de rosas, pero ese Día de la Juventud en Caracas, ocho días después de lo del Táchira, él ordena la dura represión contra unos estudiantes que se reúnen, marchan y manifiesta, no como él y sus acólitos repiten sin cesar, para derrocarle, sino para pedir justicia para con los detenidos en Táchira y Margarita. Fue todo. Nadie pedía su renuncia, tan sólo que se liberara a los estudiantes y manifestantes detenidos ilegalmente por un sistema de justicia degradado. A esa gente se le agrede, y una guardia nacional y una policía nacional que apalean, detienen y arrastran estudiantes, no apresan a ninguno de los violentos que matan a tres personas ese Día de la Juventud. Esa misma noche Nicola Maduro habla de una conspiración, de golpismo, del imperio (de los marcianos, de la mano negra y los iluminatis, no lo escuché todo), y ordena, sin ninguna base más allá de que se cree dueño de la república (vicio de autócratas), que se encarcele a Leopoldo López por esos muertos, cosa que es obedecida a medias, fiscalía y tribunales, compitiéndose por ver quienes se arrastraban más, inventan cargos y el joven político se entrega para dar cara a la seudo justicia (y catapultarse en las preferencia de un país que va cansándose de los dementes), aunque la investigación policial y periodística aclara que fueron funcionarios de Estado, gente del SEBIN, los asesinos. Y ni así se aclara al país que la vaina no era golpe sino reclamo por la inseguridad y la arbitrariedad de funcionarios incompetentes pero abusadores como Vielma Mora. Ni se suelta a Leopoldo López; porque el punto era reprimir, agredir, matar si era necesario para que todos y cada uno de esos jóvenes regresaran temerosos a sus casas, bajaran las cabezas, cerraran sus bocas y soportaran el peso terrible del paquete impositivo con el cual pretenden sacarnos los reales de las venas para continuar un fastuoso, corrupto y vacio estilo de vidas de la clase fascista que nos desgobierna. Someter por miedo, reinar por el terror. Sin embargo, la cosa salió mal, contrario a los esperado, desde ese momento los muchachos salieron a protestar con más fuerza y el Gobierno, después de amenazarles y una que otra escaramuza, pasó al ataque directo mediante las bandas parapoliciales. ¿Qué por qué toda esta locura?

   Porque Cuba les dijo que debían aplicar la más brutal represión, llagándose a detenciones arbitrarias, años de condena sin bases, torturas y asesinatos, mostrando la más descarada impunidad para que el país entendiera que nadie estaba a salvo ni nada les salvará de lo que se quiera hacerles. Es la receta soviética, la de la Alemania comunista, la de Corea del Norte, la de Cuba. Algo que un hombrecillo enfermo como el canciller chileno, Heraldo Muñoz, dice que sólo es malo cuando lo hace un Pinochet, cuando lo ejecutan ellos es justo y necesario. La represión que se ha extendido de manera exagerada por toda la geografía nacional no es por los estudiantes reclamando seguridad (cuatrocientos secuestros al mes, casi veinticuatro mil muertes a manos de la violencia el año pasado, y casi quinientos más para lo que va de este por encima de la misma fecha del anterior), o por la gente en general, es porque necesitan picar adelante, con brutalidad y saña, para acorralarnos, para que estuviéramos ya aterrorizados para cuando debieran decretar la nueva etapa del brutal paquete de medidas neoliberales: la maxidevaluación, encareciendo el dinero para comida, medicinas y repuestos de todo; la subida de impuestos al tiempo que baja la calidad de los servicios; la persecución de sindicatos y desmejoramiento de condiciones de vida de empleados y obreros (la receta china). Arruinados como estamos por el grupo oligárquico que nos ha saqueado en quince años, ahora pretenden sacarnos la sangre y que nos quedemos callados por miedo mientras lo hacen, o “te meto preso, te torturo, te condeno a penas de cárceles o te mato”.

   El problema es que la gente salió con más rabia a protestar, tanta es la resistencia ciudadana que Vielma Mora parece decidido a prender en llamas todo el Táchira antes de sentarse y admitir que no está capacitado para su cargo; y la gente cierre calles y avenidas para defenderse de tanquetas y motos de grupos paramilitares y uniformados, que al amparo de la noche llegan a reprimir para someter por miedo (las famosas guarimbas que a la señora Mariadela Linares tanto horrorizan, aunque no así los asesinatos, torturas o violencia en la manera de actuar de estos grupos irregulares). Nada de esto es gratis, enfrentado al año horrible, al Gobierno no le quedó más remedio que volverse contra el país, pistola en mano, para someterles como un atracador o secuestrador cualquiera, y la arremetida contra estudiantes y amas de casa fue tan sólo una excusa. Aunque, de la manera perversa de este tipo de regímenes corruptos, incompetentes, violentos y fascistas, a toda hora y en todas partes sostienen que la culpa es de los otros, “lo que dicen que es, no es, sino lo que digo yo”. Ya no es molestia por inseguridad, más tarde por abuso y represión, es por golpismo y conspiración. Ya no son estudiantes que en todas partes del mundo protestan por aquello que creen justo, sea en Argentina, Chile, Francia o Ucrania, es “la ultraderecha violenta”. Es el intento necio de torcer la realidad con palabras que nadie atiende ya.

   El problema para el Gobierno es que ya pocos le compran el producto dentro del país, la gente sabe que la protesta no es golpismo sino rabia, y que la rabia viene de una postura insensata que sólo crea más problemas. Militarmente arremeten contra una gente en una plaza, a la media hora regresan más; se denuncia que si una guarimba criminal cierra una calle, y apenas la quitan los vecinos bajan a reponerla; un gobernador amenaza a unos muchachos que van a salir a marchar, matan a una joven, y la siguiente marcha lleva más gente. El problema es que en las ilegales elecciones llamadas contra unos alcaldes ilegalmente destituidos y encarcelados (mientras el que amenazó de muerte a unos muchachos por las redes sociales, y una murió, ni siquiera es interrogado), la Oposición sacará aún mayores cantidades de votos. Es que no entienden qué está pasando, la locura del poder y la corrupción les apartó de la gente normal y de sus necesidades. Aparte, la receta cubana fue fatal, fuera del país no se entiende que un Gobierno en ejercicio mantenga, ampare y haga “funcionar” grupos paramilitares armados para amenazar a la gente, peor, que salgan a agredir armados; no se entiende qué por televisión y redes sociales se ordena matar estudiantes; no entienden cómo detienen a más de tres mil personas por protestar a cara abierta a pesar de la represión, tortura y asesinatos, pero que a los asesinos, con armas en las manos, no se pueda apresar a ninguno. Hasta a la inefable señora Bachelet ya le costaba continuar cabroneándoles, es cuando se habla de una Mesa de Diálogo. El Gobierno llega a ella no por su gusto, no hay manera en este universo o esta realidad como puedan justificar sus actuaciones, lo hacen empujados por la necesidad de contener el congelamiento de cuentas en el exterior, las propias y las de socios, como el señor Lula, que se les pueda detener al llegar a otro país, o sanciones económica que puedan afectar la negociación que Cuba lleva con la Comunidad Europea para saltar la talanquera y decirle adiós al socialismo, con la garantía de que no serán perseguidos por sus viejos crímenes. Ello empujó a Nicolás Maduro y a su gente, a la fulana Mesa.

   No entraré a juzgar, aquí al menos, la posición de la Oposición, o la parte de la Oposición que se sentó con el régimen, y la manera terrible en la cual dejó desnudo a un régimen lleno de carencias mentales e intelectuales (una señora que grita aunque tiene un micrófono al lado), incluso en su insania mental (el señor que habla de las maravillas de la política económica que tiene a todos molestos en sus casas); pero fue un golpe de legitimidad para el Gobierno que la señora Tibisay Lucena sostiene que encabeza Nicolás Maduro. En todas partes se podrá decir que, “qué bueno, gobierno y oposición se sentaron a discutir el final de las hostilidades, como hacen los demócratas”. Y en ese análisis externo pueden quedar por fuera los encarcelados, los abusos y el derrumbe físico y económico del país. Pero eso sólo es cosmético, la verdad es que el régimen Socialista del Siglo XXI nada ha resuelto o ganado. Los problemas de fondo continúan intactos, tal vez peores porque ahora la gente tiene la sensación de que el Gobierno no entiende o no sabe qué es lo que tiene molesto al país, las razones reales de la protesta (inseguridad, carestía e inflación), y por lo tanto nada hará, o nada pueden hacer para resolver esos problemas. Si se hace, tendrá que ser, forzosamente, con otra gente. Y esa matriz de opinión la cultivó Nicolás Maduro y su gente, día a día con tantos desatinos.

   Porque este es el drama de Nicolás Maduro, Disodado Cabello, Eleazar Díaz Rangel, Luisa Ortega Díaz, Elías Jaua, Gabriela Ramírez, Mariadela Linares, Rafael Ramírez y el Socialismo del Siglo XXI, cualquier cosa buena que piensen hacer, o que fueran a hacer para bien del país, llevan quince años haciéndolo y el resultado es una monumental torta en lo económico, social y político. Pero no quieren soltar los restos de la república, todavía les queda vender PDVSA al imperio chino y llevarse esos últimos reales, por ello encarcelan, persiguen, satanizan desde sus medios, sus fiscales y tribunales son inquisitoriales, torturan y matan, por eso le gritan al mundo que son una pobre gente que quiere hacer el bien pero los ricos blancos malvados no les dejan, y gente como la Bachelet fingen creerles y lo repiten. Sin embargo, son patadas de ahogados. Para todos es evidente que pretenden saltar de maniobra en maniobra para ir ganando un día tras otros, arrastrándose en la arena para ver si llegan a mañana, y en medio está un país que se hunde indeteniblemente en el quinto mundo. Ya el Gobierno no trabaja, no invierte, no resuelve, ni siquiera planea hacerlo, el modelo está agotado, vacío, es un cascarón inútil. Allí está el plan contra la inseguridad, ¿en qué quedó todo ese circo de recorrer el país y el ministro Rodríguez Torres hablando contra esto y aquello como si tuviera algún mérito personal? En nada, en lo que va de año ya hay muchos más muertos que por esta misma fecha el año pasado, y están trabajando desde finales de enero para “resolverlo”, porque esa es otra, en los catorce años anteriores, aparentemente, nada hacían al respecto (y debe ser cierto, es que no me canso de repetirlo por escandaloso e increíble, el año pasado murieron casi veinticuatro mil personas).

   Pero sería injusto achacarle toda la culpa a Nicolás Maduro de la caída del régimen. El Socialismo del Siglo XXI comenzó a podrirse ya en una fecha tan temprana como el año 99, cuando se rechazó la ayuda para reconstruir La Guaira; por caprichos personalistas, mucho de complejos de inferioridad y algo de demencia, toda una población fue condenada a vivir entre escombros. Durante quince años se iniciaron planes, se dieron donaciones, mil organismos se fundaron, miles de becas y misiones vieron la luz, pero bajo todo ese circo escandaloso, lo perceptible era que en lo político no sólo nos estancábamos sino que retrocedíamos, se regresaba a los caudillismo militaristas de la Colonia (también al conuco, el trueque, los vales y los gallineros verticales), toda iniciativa privada se detenía y combatía, se dejó de investigar, de innovar, se mediocratizó la educación y el pensamiento mientras se gastaba a dos manos sin producir algo sustentable a cambio, sin mantener lo existente, menos engrandecerlo o invertir en mejoras. A ese estatismo se sumó la represión y el control de la población, así como la acumulación de una riqueza colosal en muy pocas manos avarientas, lo robaron y botaron todo sin permitir que algo llegara para usarse en mantener o reparar el aparato gubernamental. El resultado era previsible, claro como el cristal, Venezuela, de la mano del Socialismo del Siglo XXI, se encaminaba a una gran crisis social y humana; de vitrina de democracia y libertad para el resto del continente, terminamos en la ratonera cubana; de envidiados derrochadores pasamos a hacer colas frente a un camión con una boleta de racionamiento. Y todavía hay quienes pretenden que aplaudamos eso y lo aceptemos sin chistar… o nos irá mal.

   Así llegamos a esto.

Julio César.

SER O NO SER SU PERRA, HE AHÍ EL DILEMA… 12

abril 16, 2014

SER SU PERRA, HE AHÍ EL DILEMA…                         … 11

   La siguiente es una historia que NO ES MÍA. Pertenece totalmente al señor capricornio1967. Tan sólo la reproduzco, tal vez cambiando una que otra coma, aunque la historia ya está por ahí, completa. Es un relato maldito en toda la regla, un hombre maduro decide tomar, controlar y dominar a su joven pupilo, transformándole en algo que no quiere, ni soñaba, aunque se resiste. Lo repito, es un cuento muy maldito. Disfrútenlo:

……

EL DILEMA

Autor: capricornio1967

Capítulo IV “DESHONRADO”

CHICO SEXY EN SUSPENSORIO

   Siempre hay alguien que te quiere tener así…

……

   El hombre camina alrededor de la cama para poder ver ese cuerpo perfecto desde todos los ángulos posibles, las duras y redondas nalgas se marcan más en esa posición. El espectáculo le complace, tiene ahí a sus pies al mejor clavadista de su equipo. Al más caliente de los hombres, el que más ha cogido y que de ahora en adelante es suyo sexual y físicamente.

   Se inclina y con la mano recorre esas duras nalgas, tocándolas suavemente, sus dedos parecen una etérea caricia. Para Daniel, en el estado en el que se encuentra, esto pasa casi desapercibido pero la mano, ahora, recorre ambas nalgas, sutilmente, para después deslizarse hacia la espalda del atleta, esa estrecha espalda a la altura de la cintura y ancha hacia los hombros. La mano recorre la línea media de la espalda, sobre la piel que cubre sus vértebras, hasta llegar al cuello ancho y firme del deportista. Lo toma por el cabello dejando atrás la sutileza que uso para recorre la distancia desde sus nalgas hasta allí.

   -Aghhhhhh… -un leve gemido de dolor se deja escuchar cuando le hala el cabello sacándole abruptamente de sus pensamientos.

   El rostro de Daniel es separado abruptamente del lugar en donde permanecía oculto, entre sus rodillas y su musculoso pecho.

   -LEVANTESE, SALDIVAR. -le ordena en un tono autoritario; sin darle oportunidad a negarse, manteniéndolo sujeto por el cabello, hace que el musculoso clavadista empiece a incorporarse, lentamente, su cuerpo aun desnudo, perfecto, bronceado, sin grasa acumulada en ninguna parte.

   Daniel se pone de pie sin hacer el menor intento por liberarse de Franco, quien lo mantiene sujeto aun de su cabello, para no dejarlo libre y hacerle sentir que es sólo un objeto, parte de sus pertenencias.

   El clavadista queda de pie frente a Franco, quien lo obliga a encararle, para seguir torturándolo ya no física o sexualmente, sino mentalmente, debilitando su hombría más de lo que se encuentra en ese momento. Y sabe que lo está logrando cuando le ve el estado.

   Los ojos de Daniel siguen derramando lágrimas que surcan su varonil rostro hasta caer en su musculoso pecho, para seguir su descenso recorriendo parte de sus músculos. La vista del deportista está fija en el suelo, negándose a enfrentar la dura y penetrante mirada del Coach. Su musculoso cuerpo está en un constante temblor por el estado emocional en que se encuentra, como si tuviera frió, sus pezones están endurecidos y sobresalen entre esas montañas de músculos pectorales, pronunciándose más el botón en el centro de cada uno de los pezones.

   Verlo así, con el rostro enrojecido y bañado en llanto por la vergüenza, por su desfloramiento, le hace saber a Franco que Daniel está pasando por una grave crisis de carácter emocional y sexual.

   Aún debe someterle más, llevarle definitivamente al reducido estado de un juguete sexual. Su juguete sexual.

   -MIREME A LOS OJOS, SALDIVAR. -le ordena, la humillación para un hombre o para cualquier persona no siempre es con acciones o palabras, que son bastante efectivas, también puede serlo con la mirada. Como en este caso pretende hacerlo él.

   Daniel trata de esquivar la mirada de Franco, tiene vergüenza de verle a la cara ojos, se siente derrotado, humillado, vencido ante los ojos de su agresor. Esa pequeña resistencia es uno de los pocos restos de rebeldía que le quedan aun, pero no por mucho tiempo, Franco no se lo va a permitir.

   -¡OBEDEZCA! -le dice en un tono más fuerte, para forzarlo, sabe que están a solo unos metros de donde están durmiendo los padres de Daniel.

   Para el joven no queda otra opción que obedecer, después de mover la mirada hacia un lado y otro, por fin sus húmedos ojos se encuentran con los ojos café oscuro de Franco, quien tienen una mirada penetrante firme, agresiva, en contraste con la débil, avergonzada, humillada y húmeda mirada del musculoso clavadista.

   El hombre puede ver el temor en los claros ojos de su musculoso esclavo, detrás de las lágrimas que brotan incansablemente, aunque este se odie por demostrar derrota en su presencia. Pero es algo que no puede evitar, el sentimiento que tiene en este momento justo después de haber sido forzado a dejarse coger por Franco es indescriptible, lo hace sentir como una basura sexual para él mismo, ¿qué dirían sus padres si lo supieran? ¿Se sentirían tan orgullosos de él, sabiéndolo? Claro que no. Por eso debe seguir obedeciendo, sometiéndose, dejándose hacer lo que ese sujeto decida, dónde, cómo y cuándo, Franco lo decida. Si no, estaría en graves problemas deportivos, porque pondría en riesgo su ida a las olimpiadas, y emocional porque sus padres quizá no entenderían lo que hace y los decepcionaría doblemente, primero por echar a perder su oportunidad de asistir a las olimpiadas y segundo por haber accedido a los deseos de ese pervertido entrenador.

   Daniel tiene dificultad para mantener la mirada fija en los ojos de Franco, siente que no puede verlo directamente. Es como si la sola mirada, dura y perversa de ese hombre estuviera gritándole “puto”, por lo que acaba de dejarse hacer.

   -¿QUÉ LE PASA, SALDIVAR? -le pregunta en tono casi burlón.

   -Nada, señor, es que… -interrumpe la frase y desvía la mirada momentáneamente.

   -¡NO DEJE DE MIRARME, SALDIVAR!

   -No, señor. -inmediatamente regresa la vista para encontrarse con la mirada de Franco, quien incluso, no parpadea; para poder ver mejor todas las reacciones del avergonzado atleta.

   -DIGAME ALGO SALDIVAR; ¿CÓMO SE LES LLAMA A LOS HOMBRES QUE SE DEJAN PENETRAR POR LA DURA VERGA DE OTRO HOMBRE? -recalca las palabras “penetrar” y “hombre”.

   -No… No lo sé, señor… -Daniel se siente humillado, sabe perfectamente la intención de las palabras de Franco, sabe perfectamente que están dirigidas a él.

   -¿NO LO SABE… O ¿NO QUIERE DECIRLO? -pregunta en tono molesto ahora.- ¡CONTESTEME, SALDIVAR!

   -¿Maricón? ¿Gay?- responde tímidamente, Daniel tratando de no hacer enojar más a Franco.

   -¿NO SE ESCUCHA MEJOR LA PALABRA “PUTO”? ¿NO CREE USTED ESO, SALDIVAR? -pregunta sin dejar de mirarlo a los ojos y forzándolo a que siga viéndole. Daniel siente que su rostro se pone rojo de vergüenza, su cuerpo continúa con el leve temblor que se apodera de él por todo lo que ha vivido. Trata de desviar la mirada otra vez- ¡NO DEJE DE MIRARME, SALDIVAR! -vuelve inmediatamente su vista a la cara da Franco.

   -No lo sé, señor. -vuelve a responder tímidamente.

   -¿NO LO SABE? ¿CÓMO LE DIRIA USTED A UN HOMBRE QUE SE DEJÓ COGER POR OTRO: MARICON O PUTO?

   El joven pasa saliva, no sabe qué responder, sabe que Franco lo conoce perfectamente y que él usaría la palabra puto para designar a un hombre que ha tenido una verga en su interior, aceptándola, llenándose con su semen. Solo esta forzándolo a admitirlo.

   -Puto, señor. -responde después de unos segundo de pensarlo, de resistirse a decir esa palabra que adquiere para él ahora otro significado.

   -¿PUTO? ¿Escuche bien, Saldívar? -le pregunta acercando su rostro al de Daniel, casi uniendo sus labios. Pudiendo cada uno de ellos percibir el aliento del otro.

   -Si, señor. -responde rápidamente sin darse tiempo a pensarlo más, y resistiéndose a dar un paso atrás.

   -Para USTED ¿un PUTO es un HOMBRE que se DEJA COGER por OTRO HOMBRE, SALDIVAR? –repite la pregunta recalcando algunas palabras.

   -Si, señor, así es. -responde tratando de resistir la dura mirada de esos ojos café oscuro que Franco clava en sus ojos claros a solo unos centímetros de distancia.

   -¡DIGALO! -le ordena.

   Daniel vuelve a pasar saliva para humedecer su garganta, como si esa acción diera valor a quien lo hace.

   -Un puto, eso es para mí, un hombre que se deja coger por otro hombre, señor. -dice rápidamente, casi atropellando las palabras, para evitar arrepentirse.

   -Usted se ha dejado coger por mí, Saldívar. ¿Cierto?- pregunta burlón, Franco, con alegría y perversión en su mirada, sin dejar de ver los ojos y la cara del musculoso clavadista, tratando de captar hasta la más mínima reacción del joven deportista cuando escucha la pregunta y cuando responda.

   Las lágrimas parecen reavivarse en los ojos de Daniel, al sentir como esa frase humilla y avergüenza su hombría, su virilidad; aprieta las mandíbulas, en una leve actitud desafiante antes de responderle

   -Si, señor. -dice mientras dos gruesas lágrimas resbalan por su rostro aceptando su desventaja, su derrota, su sumisión.

   -Entonces, SI para USTED, un PUTO es un HOMBRE que se DEJA COGER por OTRO HOMBRE y USTED SE HA DEJADO COGER POR MI… Usted es un PUTO AHORA, ¿VERDAD, SALDIVAR? –cuestiona recalcando las palabras.

   -Señor, usted sabe los motivos que, me obligaron a…

   -Eso NO IMPORTA, Saldívar. USTED SE DEJÓ COGER de cualquier forma.

   -Si, señor. Pero usted sabe por qué. Señor, yo no…

   -USTED ES UN PUTO SALDIVAR, según su definición de puto. MI PUTO. EL PUTO DE TODO HOMBRE QUE SE LA META POR EL CULO. Acéptelo.

   -Señor, yo…

   -¿Acaso no sintió como mi verga entraba en su culo, como lo desfloraba, como su culo se cerraba sobre ella?

   -Por favor, señor, no diga eso. –vuelve a esquivar la mirada de Franco aunque esta vez sin que se lo ordene regresa la mirada a su lugar.

   -Es la verdad, Saldívar, lo acabo de coger, mi verga llenó su ano. USTED me apretó la verga con el culo, ordeñándomela, y yo le dejé el culo lleno de tanta leche que aun le está escurriendo entre las nalgas.

   Los ojos de Daniel se vuelven a llenar de lágrimas, las duras palabras de Franco le recuerdan cómo ha sido desflorado brutalmente poco antes.

   -Si, señor, así fue…

   -¿Qué es usted entonces, Saldívar? Los motivos NO IMPORTAN. Los hechos son los que hablan. Mi verga en su culo, mi leche en su interior.

   -Señor…

   -¿QUÉ ES USTED, SALDIVAR? -vuelve a preguntarle más enérgico.

   -Un… -una leve pausa mientras encuentra el valor para aceptar lo que él mismo dijo- Un… puto, señor. -termina abruptamente.

   -¿Un puto? No lo escuche bien, Saldívar, repítalo más fuerte. -le ordena.

   -Un puto, señor; soy un puto por dejarme coger por usted, señor.

   -Bien, Saldívar, muy bien. Es saludable que acepte su realidad sexual de ahora en adelante. ¡Lo que es!

   La boca de Daniel se abre sin que salga una sola nota de ella. Las palabras con las que puede defenderse no existen, sabe que él mismo llevó todo hasta ese punto y ahora se atrapó a sí mismo. Solo atina a bajar la cara avergonzado, vencido, derrotado. Un puto. Eso era.

   -Véame a los ojos, Saldívar. –le ordena.

   El atleta levanta lentamente la cara mientras aprieta mandíbulas y puños en señal de enojo sin salida, de ira frustrada, de impotencia. Para hallar nuevamente la sarcástica mirada de Franco.

   -Mañana usarás estos shorts, SIN ropa interior. Y esa playera. –le ordena Franco mientras señala la ropa que deberá vestir al otro día, que es sábado.- ¿Entendido?

   -Si, señor. -le responde avergonzado, con lágrimas aun resbalando por sus mejillas y el rostro enrojecido.

   Franco se viste mientras Daniel se mantiene de pie, en el lugar donde se encontraba, desnudo aun con su perfecto y musculoso cuerpo, inmóvil, con su miembro flácido colgando y las manchas de semen aun escurriendo. Su mirada está ahora fija al suelo, sin poder superar lo que ha sucedido, el cómo su vida sexual ha cambiado tan radicalmente en unas cuantas horas. Los minutos que Franco se tarda en vestirse parecen eternos para el musculoso clavadista, espera que sus padres aun estén dormidos para que este pueda salir libremente.

   -Espero que no me desobedezca, Saldívar. -le dice en tono autoritario una vez que está terminado de meter su camisa en el pantalón para pode salir de la casa, dejó el auto lejos de ahí así que tendrá que caminar algunas cuadras para poder llegar a él.

   -No, señor. -responde Daniel sin levantar el rostro, provocándole con su aire derrotado y sumiso un ramalazo de placer al cruel hombre. Le había quebrado el espíritu.

   -Bien.

   Franco se acerca a la puerta de la recamara, le quita el seguro para abrirla lentamente, el pasillo está solo, no se oye ningún ruido, lo que quiere decir que Luis y Adriana están dormidos aun. Sale dejando la puerta abierta, ahí entre penumbra, está de pie aun el cuerpo de Daniel, desnudo, sin saber qué hacer, como si aun no comprendiera la realidad que le espera de ahora en adelante. La realidad de pasar de ser la estrella heterosexual del equipo de natación, a esclavo sexual de Franco.

   Los pasos de Franco se escuchan cada vez más lejos, hasta que Daniel oye el leve sonido de la puerta que se abre y se cierra, solo espera que sus pares no lo hayan oído. Casi como autómata camina hacia la puerta de su recamara, que el entrenador dejó abierta, y la cierra. Se pone un short para no estar desnudo, y se dirige a la cama, a tratar de descansar un momento al menos, alejándose de toda aquella pesadilla así sea en el sueño. Sus pierna le duelen por la posición que adoptó mientras Franco lo cogía, su culo siente que está destrozado, al igual que sus entrañas, pero no tan destrozado como su orgullo, su hombría y su virilidad.

   Se recuesta sobre la cama y siente frió, vuelve a adoptar la posición fetal para dormir, para tratar de olvidar, de no pensar, de no recordar al menos por algunas horas lo que ha sucedido.

   Conciliar el sueño es difícil para el desflorado nadador, pero después de varias horas de darle vueltas y vueltas a sus pensamientos, por fin, casi al amanecer, consigue quedarse dormido. Es un sueño superficial, lleno de sobresaltos y tensiones que no le proporciona el debido descanso al torturado cuerpo, a la atormentada mente del joven.

   Aunque el sueño es superficial, Daniel no recobra la conciencia hasta que siente que su madre lo está despertando moviendo sutilmente su cuerpo en la parte de los hombros y llamándolo por su nombre.

   -Daniel, hijo, es casi medio día, despierta, ¿te encuentras bien? -le pregunta mientras sigue moviéndolo para hacerlo volver a la realidad.

   -Mhhhhhhhhhhh… -la mente de Daniel aun está atontada con lo que sucedió el día anterior, pero sabe que sus padres no pueden enterarse de lo que le pasó, ni sus padres, ni nadie más.- ¿Qué horas son, mamá? -pegunta aun adormilado.

   -Son las 11:30 AM, tienes que darte un baño, tenemos un invitado a comer y debes estar presente. -le informa mientras abre las cortinas de la habitación para que la luz del día ilumine la habitación

   Los ojos de Daniel se ciegan momentáneamente al sentir la intensa luz del sol, tiene que esperar unos minutos para poder acostumbrarse. Se sienta al borde de la cama para analizar lo que su madre le ha dicho. No tenía cabeza para nada y menos para fingir normalidad y una conversación inteligente.

   -¿Invitado? -pregunta desconcertado.- Mamá, no me siento bien para recibir a nadie, no quisiera ni vestirme formalmente. -aclara mientras recuerda que Franco le ordenó vestir shorts y camiseta, y si no lo hace, si le desobedece y este se entera… No, no puede hacerlo, sabe que Franco no juega y lo que promete lo cumple en el acto.

   -Siempre te ha gustado traer amigos, hijo. Nora prácticamente vivía aquí. –la mujer le mira extrañada, notando su palidez.

   -¿Nora? ¿Viene Nora?

   ¿Su ex novia? No, no Dios, no puede encararla, verla, recordar lo vivido con ella, de cuando era un hombre completo. No un puto como ahora. Traga con dificultad, temiendo… Ella le conocía bien. Seguro que algo notaría y lo descubriría todo.

CONTINÚA (el relato no es mío)…

Julio César.

NOTA: El relato comienza algo lento, y como no tengo intensiones de apurarme más, quien lo desee puede buscarlo en esta dirección: http://www.todorelatos.com/relato/16991/


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