Archivo de Diciembre 2007

JAKE GYLLENHAAL, ¿EL MÁS GUAPO…?

Diciembre 29, 2007

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   Podría ser talento, claro, pero yo creo que es él…   

   Discutiendo con conocidos y amigos, por algo que leyeron que escribí sobre el sex apel, el carisma (que palabrita tan fea y peligrosa), comenzamos a discutir sobre la veracidad de ciertas afirmaciones. La idea de la belleza, o el atractivo, lo grato, varia tanto como aquello de la inteligencia. Madonna, más que una belleza, tiene una gran figura, pero su talento la hace brillar como una estrella en medio de un mar de menos talentosos. Su personalidad, su música, su canto y baile, hace de ella esa personita menuda pero fascinante.   

   Igual ocurre con los hombres. Hay deportistas que son considerados iconos de belleza, más por su habilidad, vitalidad e incluso su aire de salud y energía, que por rasgos físicos armoniosos, aunque los halla, como el detestable señor David Beckahm. En casos como el señor Brad Pitt, se le reconoce que es apuesto, y mucho, hay que admitirlo, aunque no sea el preferido de nadie. Lo suyo viene dado más por una genética privilegiada. En la cinta ¿CONOCES A JOE BLACK?, se le montó un reflector encima para que marchara sobre él durante toda la película, ese tipo se veía realmente ‘bonito’ en es filme; que fue, supongo, lo que deseaban lograr. Y no actuó ni mal.   

   Hay artistas que transmiten más de lo que es posible ver por encima, y al ser algo subjetivo, algo que cada quien decide, es difícil que otros lo noten a simple vista. Matthew Brodericx me parece un actor genial, alguien amable, buena gente y agradable, porque en sus cintas transmite eso, ternura, vulnerabilidad. Harrinson Ford es la fuerza, el aguante, el que luchará hasta el fin, como el Presidente de una nación amenazada o el padre de familia que toma sobre sí la responsabilidad de defenderla con sus manos. Bruce Willis tiene encanto, ángel, es el tipo duro y peligroso que debe enfrentar al mundo y lo vence, bañado en sangre y sucio, pero irónico e indomable todavía. Y son tipos bien parecidos además (para colmo, agregaría yo).   

   En esa categoría entró, hace tiempo, Jake Gyllenhaal aunque no me quieran creer ahora los conocidos, creyéndome víctima de la fiebre de su última cinta. Desde que lo vi en CIELO DE OCTUBRE (October Sky)  y como en EL CHICO DE LA BURBUJA (Bubble Boy), me pareció un tipo increíble, alguien capaz de transmitir ternura, cariño, pesar; era el chico aparentemente débil que enfrenta con mirada limpia y brillante, y sin embargo retador, un mundo más fuerte, mundo que tiene que doblegarse y ceder ante él. En JARHEAD uno decía, guao, de dónde sacó ese cuerpo, pero el personaje, aunque más fuerte físicamente, mantenía ese rasgo de la personalidad que lo hace atractivo: sufre, enfrenta fuerzas superiores, es un rebelde al que no se le quiere vencer en verdad; uno lo imagina secuestrado ganándose a sus captores quienes llegan a amarlo.   

   Pero fue en BROKEBACK MOUNTAIN donde uno terminó de quererlo, por ese personaje tan cálido y tierno que creó. Era el sujeto que intentaba saltar por encima de sus fuerzas para alcanzar su lugar en el mundo, fracasando, viviendo a medias, atormentado por una vida no realizada. Expresando tantas cosas con silencios y miradas, no tan intenso como Heath Ledger, a ese nivel, pero igual de sobrado. Para mí se convirtió en el mejor, el consentido. Me volví su fan, y como tal me parece que es inteligente, amable, buena gente, buen amigo, desinteresado y maravilloso. Me molestaría descubrir un día que golpea mujeres, o a niños, o sale por ahí en una campaña idiota protegiendo a dictadores de islas caribeñas contra su Gobierno en lugar de ponerse de lado de los prisioneros del dictador que sueñan con su libertad (dicen que es inteligente en verdad, y como aparentemente no gusta de las drogas seguramente no caerá en esos exabruptos). Gente como él tiene demasiadas responsabilidades a ciertos niveles.   

   Pero dejemos la intensidad. No sé si realmente alguien lee estas páginas, pero me interesa saber qué piensan:   

   ¿Será cierto que el atractivo o la belleza de otras personas radican en la mirada de quienes miran y admiran?   

   ¿No es Jake más atractivo que la mayoría?    

   ¿Es realmente un tipo guapo, o sólo un buen sujeto sostenido por su talento?   

   Espero que estemos en contacto. 

Julio César.

UN JEFE MUY EXIGENTE

Diciembre 29, 2007

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Julio César.

SALUD, AMIGOS…

Diciembre 24, 2007

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   Con todo lo que significa para cada quien, desde tiempo de reencuentro con su gente, con las amistades y las personas amadas, hasta los que celebran con sinceridad en sus corazones un nuevo cumpleaños del nacimiento de el Salvador, el día de Navidad es como la noche de Año Nuevo, esperanzas, alegrías, risas, nostalgias y penas se mezclan. Cada quien hace el balance de su vida…   

   Espero de corazón que el de cada uno de ustedes, sí están ahí, sea maravilloso, aún aquellos aquejados por penas, enfermedades, pérdidas o problemas. Por una noche olvidemos y celebremos como si fuera el fin del mundo; vamos a entregarnos a la dicha… ya mañana nos ocuparemos de la realidad. Aunque no el día de mañana precisamente, 25 de diciembre, el día del Señor. Mejor lo dejamos para pasado mañana. La vida sigue, amigos, pase lo que pase, continua siempre, aún si partiéramos de pronto…   

   Que cada uno encuentre paz, consuelo y cariño allá a donde vaya, siguiendo la voz de su corazón. Que sea un lugar hermoso, de sueños, de tranquilidad, uno que les pese un poquito después, dejar… Un lugarcito que nos haga pensar, aunque sea por esta noche, que ya no hay nada mejor, que estamos con las personas que hacían falta, que ya todo está bien… 

   F E L I Z       N A V I D A D      20007

Julio César.

HILARY CLINTON!!! IMPOSIBLE…

Diciembre 24, 2007

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    -Es por culpa de ese maldito hombre…   

   Como muchas cosas en esta vida, la expresión “y de repente le cayeron todos los años encima”, tiene algo de razón, pero es sencillamente imposible que esta sea la cara actual de Hilary Clinton, esa mujer de sonrisa fácil pero no amable, de mirada directa, pero no femenina sino calculadora, inteligente, de porte altivo, llena de clase y elegancia. Esta fotografía anda rodando por la Web y uno imagina, sin creer estar calumniando a nadie, que fue puesta ahí por un enemigo político. Dentro de un texto encontrado en la pagina de NOTICIAS24, leí a un asesor de imagen estadounidense decir que esta fotografía podía costarle la presidencia a la preparada mujer, ya que el pueblo norteamericano aceptaba la vejez del hombre como algo natural y elegante, pero en la mujer le causaba alarma, que nadie querría ver a Hilary envejeciendo día a día a ojo vista.   

   Me alegra decir, que por segunda vez en mi vida, coincidí con el parecer general de los que escribieron su opinión. Primero, que esto debe ser un montaje, porque esta mujer cuida su imagen más que a su matrimonio; que debe tratarse de un truco de computadoras, ya que aunque es verdad que se acerca a los sesenta, solamente son unos añitos más que la señora Cristina de Kirchner, y esta se ve lisita (aunque hay quienes sostienen que la mala fe conserva). Lo segundo es que si los norteamericanos la rechazaban por eso, por envejecer, habrá resultado la gente más necia de todo el universo y una suerte bien negra, ya que esta mujer hábil y capacitada es la que se supone dirigió tras bambalinas el avance del gobierno Clinton, el cual es recordado como una buena época. Tercero, que si esto ocurría, que la rechazaran, Hugo Chávez tendría que calarse otro periodo más a un compinche de Bush en la casa blanca.   

   De verdad no creo que sea real. Debe ser una tremendura de alguien (imaginarán de quiénes), pero si lo fuera, eso no mermaría su inteligencia o facultades mentales; lo que sí es que hablaría muy mal del marido, ese Bill debe ser realmente vil. Qué mala mano, mijito. Aunque hay quienes sostienen, de cuando la pareja visitó Venezuela durante el segundo mandato del viejo Rafael Caldera, que el tipo resulta más atractivo y agradable de trato que ella, lo que salta a la vista (parece algo arrogante); pero con la joyita del marido enredado en mil escándalos, con la presión de una campaña presidencial, con tantos problemas que tendrá que afrontar si llega, a cualquiera se le cae el almanaque encima. Querida, un consejo de alguien que no te conoce pero que tampoco te desea mal: sí eres tú en verdad, y sí así andas en tu traje de Eva por las calles, mándalo a planchar primero… 

Julio César.

MI AMIGO ROMÁN

Diciembre 24, 2007

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   Hasta la última gota… ¡el muy muerto de hambre!   

   Por alguna razón nunca he hecho buenas migas con los maridos de mis amigas, no sé si es porque las celos sin darme cuenta y me parece que todos ellos son unos idiotas; o porque ellas me tratan con demasiado cariño y me cuentan vainas que tal vez sus maridos no quieren que se sepan. No es el caso de Román. Siempre me extrañó que toleraran a este pana, alto y fornido, bien parecido, guapo pues, con esa ruda virilidad que hace que la gente se vuelva a verlo, mujeres y hombres, ¡dígame los pobres chicos liceístas! Me preguntaba por qué los maridos si lo buscan a él, a quien yo no le presentaría una novia nueva. La explicación la tuve una noche en una fiesta de bautizo, el muy muérgano había sido el padrino del hijo de Mariana. En un cuartito, vi a René, el compadre… cuando le daba la absolución que este tragaba con gusto. ¡Que vaina!, pensé, acordándome de ustedes, amigos, tomando esta fotita no muy buena en calidad. Debieron oír como gruñía y tragaba ese carajote, lengüeteado y chupando; no quería perder ni una gota. Degustaba, ponía los ojos en blanco y esa manzana de Adán subía y bajaba con rapidez. Y René con la boca abierta se veía que gozaba una bola y parte de la otra, meneando la melcocha un poco más todavía, meciendo las caderas. Luego supe que Román le hacía ese trabajito a casi todos los conocidos. En un momento dado se paraba dizque para ir al baño y durante quince minutos no se sabía nada de él y de algún otro, u otros, porque me dicen que la cosa es enea… ¡Pero no a mí! Gracias a la foto logré que también me atendiera. Y creo que le gustó mi sabor, ahora me visita muy asiduamente cuando sabe que estoy solo; pero mirar su lengua cubierta, verlo relamerse y buscando más, es suficiente para querer atenderlo. Pobrecito, le gusta tanto… 

Julio César.

MUJERES, VIGILEN BIEN…

Diciembre 24, 2007

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   ¿Recién casado que sale en traje de baño a una piscina? ¡Cuidado…!   

   Antonio y Rebeca, recién casados, aún no habían hecho nada de nada porque la joven tomó mucho el día anterior y se la pasó vomitando, ahora estaba enratonada. El hombre la dejó descansar, saliendo en traje de baño a dar unas vueltas, cuando se topó con otro carajo, a quien también vio llegar de recién casado la noche pasada, ¡masturbándose en una silla plegable!  

   -Epa, ¿qué haces? –se intrigó, ante tan enorme, y rojizo, misterio.  

   -Lo siento, pana. A estas horas generalmente no pasa nadie y… -sonríe sólo un poco azorado, agitando sus vergüenzas, sin ninguna vergüenza, ganándose una mirada cautiva de Antonio sobre la cuestión, de la que sabía, por práctica propia, que ese líquido no era sudor.- …mi mujer y yo acabamos de casarnos, y ella quiere hijos ya. Yo no todavía. Se niega a los métodos anticonceptivos y yo voy a intentar llegar seco a la vaina para no regar ninguna semilla. ¿Sabes lo cara y escasa que está la leche en estos momentos?  

   -Es por eso que no debería botarse así. –se le escapó riente como una broma. El otro se echó a reír.  

   -Tiene razón. ¿No quieres acércate y explícame cómo la aprovecharías tú…? Hummm… ya veo, consumirla es mejor. –gruñó cuando el otro bajó.- Vaya, qué ganas, ¿tu mujer anda indispuesta? –ríe, palmoteándole una nalga, intimidad entre machos.- Veo que no hablas con la boca llena, bien por ti. Y ¿esto cómo está, caliente y mojado…? -baja un poco de tela, toca, hala y explora.- Este loco como que también quiere. El ratoncito no ha comido, ¿verdad? Aunque no sé… -duda por un momento. Instante que el otro aprovecha para aclarar.  

   -Los hombres no nos preñamos.  

   -¡Coño, es verdad! Ponte en posición. –ordenó. 

Julio César.

CRISTINA DE KIRCHNER TROPEZÓ CON LA VALIJA

Diciembre 24, 2007

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   -No sabía, créanme, soy tan inocente como Richard Nixon…   

   Nada bien comienza la señora K, como le dicen los argentinos a su nueva presidente para hacerse los interesantes. De aquel sonado caso del 8 de agosto de este año, sobre una maleta con ochocientos mil dólares que intentaron meter ilegalmente a la Argentina, y que todo el mundo, menos ella y su marido, suponían era para su campaña política, acaba de estallarle en Miami. El señor Antonini Wilson, colaboró con el FBI, reuniéndose con los ‘socios’ llevando micrófonos de pies a cabeza. Comentan que entró diciendo: probando, probando. Uno podría pensar: maldito sapo delator, José Canseco y tú se jodieron; pero a parecer los socios no habían ido para interesarse en su salud o su vida, sino para amenazarlo con que callara de dónde salieron esos reales y para quién eran, o lo pagaría y su familia también. Siendo así se entiende que el tipo, pasado el soponcio, llamara al FBI. En su lugar yo no sólo canto, sino que bailo y hasta hago trucos de magia.   

   Nada más dar su primer informe las autoridades de Miami, la señora K salió a coclear como gallina que quiere poner un huevo pero no puede. Palabra más, palabras menos, pareciendo por un momento poseída por el espíritu del presidente venezolano, Hugo Chávez (quien lo aprendió de Fidel Castro), gritó que eran calumnias y una trampa de la CIA. Creo que no dijo CIA, pero lo dejó flotar como una ventosidad. Según, aunque tampoco lo dijo directamente (ah, qué buena político resultó), no fue un avión argentino donde viajaron los implicados en el valijagate, ni era el enlace argentino con PDVSA (quien renunció para luego ser llamado nuevamente por ella a formar gobierno) quien traía a los alegres viajeros (es increíble el desprecio que sienten estos sujetos por sus gobernados), ni era el señor Kirchner el presidente que no supo explicar qué pasó con el viajero, con la maleta (dicen era de cuero, pero se dicen tantas cosas), los dólares o la huida del sujeto. Nada. Ellos son unos recién nacidos libres de culpa y paja. Todo, el avión, los ahora ministro y el ex presidente, no eran ellos, eso no pasó; todo fue producto de una tortilla de huevos y jamón muy cargada que consumió la gente de la prensa. Todo fue un montaje, todos eran agente de la CIA que aprovechaban que ella y su marido dormían para echarles esa lavativa.   

   Las suyas casi parecen una copia de las infelices declaraciones de William Lara, ministro de desinformación venezolano, quien se arrecha con lo que pasa en Miami, pero en todos estos meses no había hecho nada por saber, y que el venezolano común supiera, de dónde salieron todos esos reales (cuando el Gobierno persigue gente que gasta más de trescientos dólares), por qué estaban en ese avión y a quienes iban dirigidos. Nada investigó el inocente William, nada hizo y como siempre, por ineptos, ahora están atrapados por las declaraciones de los imperfectos e investigaciones en Estados Unidos, acompañado ahora por la señora K en eso. Siempre les pasa, no hacen su trabajo y luego gritan presas de la histeria, soltando gallos y plumas, que es una trampa, una tramoya, un invento de gente maluca. Y doña K parece haber tomado buenas notas de la manera de responder ante cada caso de corrupción que se presente ahora y muy seguramente en el futuro. Lo dicho, parece una mujer muy hábil en el ñemeo.   

   Esa desvergüenza, falta de escrúpulos y hasta de amoralidad de la que hizo gala la señora K, no debería sorprender en gente que admira los regímenes de cortes militaristas y autoritarios donde los gobernantes hacen lo que les da la gana y se pasan las leyes por el… cuello sudado; pero cónchale, hay que tener un límite. Aunque sólo sea para salvar la cara. Esta señora no puede pretender pararse delante de un micrófonos, decir cuatro imbecilidades no muy bien urdidas, que nada explican, ¡porque NADA explican!, y sólo acusar de que quieren perjudicarla porque ella es bella y maravillosa y eso no lo soportan, siguiendo la vieja cartilla de la dictadura cubana a quienes se meten con ella. Ella no puede decir sólo vaguedades y pretender que todo se resuelve, mientras piensa: ya, con esto tendrán estos argentinos cretinos…   

   Señora k, tampoco así, al menos intente inventar algo mejor… 

Julio César.

SECRETOS DE AMOR

Diciembre 21, 2007

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   -No se lo digan, panitas…   

   En la red hay tanto amantes de Brokeback Mountain, como de Ennis del Mar y Jack Twist, tantos como de Jake Gyllenhaal y Heath Legdger. Los fanáticos, algo obsesionados como estamos, parecemos confundirlos. Cosa que no parece muy… sana, hablando de forma ligera, ni justa con los actores. Se desea ver demasiadas cosas. Esta fotografía la copié de una de esas páginas. Se ve que fue tomada o manipulada por alguien que los quiere, se ven increíbles, y sus posturas son insinuantes. Casi podría crearse un guión.  

   -No se lo digan porque se envalentona, pero besa realmente muy bien. Sentí mariposas en el estómago cuando su lengua hizo lo que hizo; y me dejó bastante mal… sÍ me entienden.  

   -¿Con quién y de qué coño hablas ahí?  

   -Deja los celos, papá; lo tuyo nadie te lo quita. –se burla un poco el catire.  

   -Sigue con la vaina y te doy otro beso aquí y todos verán como chillas…  

   -Cállate, Jake, te van a oír. ¡Eres un animal!  

   -Lo mismo dijiste anoche. 

Julio César.

FAMILIA MODERNA

Diciembre 21, 2007

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   Caritas vemos, calzoncillos no sabemos…   

   Antonio Soto era un joven universitario de dieciocho anitos, bien parecido y papiado, de buen cuerpo y rostro atractivo. Tenía un deje de echador de vaina, de pícaro y de don Juan que gustaba mucho. Pero también era medio mañoso, le encantaba usar ciertas prenditas de ropa interior, aún en la universidad, bajo sus ropas ordinarias: hilos dentales, que no tenían nada de malo, sobre todo en un cuerpo como el suyo, blancuzco pero bronceado, esbelto. El problema era que le gustaban los hilos de mujer, rojos, negros y blancos eran su locura. La sensación de la suave tela contra su tolete, entre sus nalgas, lo excitaba. Vivía con una semi erección perenne gracias a ellos.   

   Ese día estaba especialmente caliente, su madre había salido de compras, regresando cargada, y sabía lo que eso significaba: hilos nuevos. Su madre era una pureta joven, bonita, que tenía un novio nuevo, Beto, un tipo que no lo molestaba ni a él, ni a Julián, su hermano dos años menor. Julián sí era un problema, siempre tomando lo que no era suyo, jorungando, siendo grosero, egoísta, caprichoso y exigente. En verdad no se llevaban muy bien. Pero lo importante en ese momento eran los hilos comprados por su madre, y que tanto ella como Beto y Julián, saldrían a cenar. Él se quedaría estudiando, o eso se suponía. Mientras iban saliendo, su madre le pidió que los acompañara, pero él se opuso. Nada más se fueron corrió al dormitorio materno, rebuscándolo todo, hasta encontrar una vainita roja, casi transparente, baja en la pelvis, mínima en las caderas y en la tirita que bajaba por las nalgas.   

   Casi temblando de excitación la miró desde todos lo ángulos, estremeciéndose al tocarla, suave, pequeña. Sentadote, de culo pelado en la cama, mete una pierna, luego la otra, recreándose en subirla lentamente, casi babeándole el güevo al sentir la suave presión contra sus piernas, al ponerse de pie, el tolete queda totalmente afuera, pero la leve presión entre sus nalgas, que le oprime el hueco del culo al subirlo más, casi lo hace jadear. Con ojos brillantes de fiebre se vuelve hacia el espejo, mirándose, joven y guapo, en pantaletica. Se medio vuelve y admira como la telita desaparece entre sus glúteos redondos y turgentes.   

   -Te ves rica, mami… que nalgotas. –oye una voz grosera. Casi con un grito se vuelve.   

   -Julián, ¿qué haces aquí?   

  -Le dije a mamá que también yo iba a estudiar, y anda como agüevoniada, se lo creyó. –alza las cejas como si de un tontería de su madre se tratara.- Vine porque ya imaginaba algo así… Te calientan las pantaletas dentro del culo, ¿verdad? Hace que te pique, ¿no? Y esa se te ve bien, a todo el mundo va a gustarle. –le sonríe agitando su celular, indicándole que tomó fotografías.   

   -Julián, no, yo… -traga saliva horrorizado.   

   -Julián, yo no… -se burla.- Déjate de güevonadas, Antonio, te gustan las pantaletas, te descubrí, ahora atente a las consecuencias. Ponte en cuatro sobre la cama, quiero ver como se te ve el hilo sobre el culo.   

   Antonio intentó negarse, asustado quiso hacerle entender que eso era malo, prohibido, pero Julián le replicaba que se pusiera en cuatro o gritaba para que todos corrieran para el apartamento y lo verían, no lo dejaría vestirse. Temblando, rojo de vergüenza, Antonio cede, luego lo obedece y arquea la espalda, echando el culo hacia atrás y arriba. Puede oír el jadeo de Julián.   

   -¡Coño!, que reputo te queda esa vainita… -y se recreaba en las nalgotas abiertas, semi lampiñas, y en la tirita que bajaba, sensual, sobre la raja interglútea, atrapándole el saco de bolas, pero con el güevote colgando más abajo.   

   Por alguna razón esas palabras excitaron a Antonio. Sí, se sentía rico, bello y sensual cuando usaba esas vainas, y le gusta que el otro lo note; pero era su hermanito, y ese pensamiento lo hizo temblar cuando la mano caliente del muchacho cayó sobre él, recorriéndolo, sobándole las nalgas. Lo tocaba con fuerza, con codicia. Julián tenía la respiración agitada, y el tolete erecto; por Dios, estaba sobando y deseando hacerle de todo a su hermano mayor, pero esa raja con la ritita, lo enloquecía. Mete la cara, olfatea, restriega, besa, lame y mordisquea. La suave y turgente piel queda entre sus dientes.   

   Antonio chilla sobre la cama, arqueando más la espalda, mirándolo aterrado. Su hermanito estaba comiéndole el culo ahora, apartando el hilo dental, lengüeteándole el agujero, metiéndola de forma enloquecedora. La lengua caliente, babosa, lo cogía provocándole dolores de gusto. Cerrando los ojos, avergonzado de mecer el culo, de abrirlo y cerrarlo contra la cara de su hermanito como una zorrita, baja el rostro contra el colchón.   

   -Estás bien caliente, puta. Y me tienes caliente. –le gruñe Julián, sacándose el tolete erecto, rojizo, no tan grueso pero si largo y cabezón.- Te voy a dar lo que quieres… Te voy a preñar, hermanito…   

   -No, Julián, eres mi hermano y eso no… -se aterra, mirándolo, viéndole la barra dura. Se aterra porque desea probar eso, caliente y mojado ya por dentro; saber qué se sentiría. Su culo era un caldo, un hueco que quemaba y picaba que urgía ser calmado.   

   Gritó cuando Julián, tras él, metió con esfuerzo el glande, gimiendo de gusto al sentirlo atrapado y halado por el esfínter. Y se lo clavó todo. Pegó la pelvis de esas nalgas, y gritó agónico de puro gusto cuando su güevo fue atrapado y amasado de una forma increíble. Y Antonio gimió más, arqueando la espalda, sudando a mares, brillante, con el güevo babeándole de gusto ante tanto placer. ¡Su hermano menor lo estaba cogiendo! Lo sintió bombearlo, cogerlo duro, mientras lo llamaba puta, maricón de mierda, y esos insultos, esas nalgadas, ese toma güevo, maricón de mierda, lo tenían loco de lujuria. Con un toma, tómala toda, perra, Antonio sintió como su culo se llenaba de esperma, cayendo sobre la cama, agitado, casi a punto de correrse también aunque no se había tocado ni una vez.   

   -Vaya niños tremendos… -oyen la burlona voz de Beto, el novio de su mamá, sonriente en marco de puerta, asustándolos.- No has terminado, Antonio… -y se saca un güevo enorme, rojizo.- Creo que si quieres correrte de verdad, debes probar a un hombre de verdad…    

   Y esa tranca erecta, gruesa y nervuda atrapa la mirada del joven que se siente morir de deseo. Cuando Beto va hacia ellos, hacia él, abre la boca, dispuesto a probar nuevos manjares. Esa dada por el culo lo había despertado al fin, cuando bebiera de esa, y luego esta lo cabalgara mientras comía la de su hermanito, Antonio terminaría por convertirse, en una sola noche, en un adicto a los güevos… 

Julio César.

SE FUERON TRES

Diciembre 21, 2007

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   Octubre y noviembre no fueron realmente buenos mes para Venezuela, como no lo han sido todos estos años de angustia y decepción. Tres venezolanos de calidad se han marchado de este valle de lágrimas (y esta parte sí no lleva connotaciones políticas). Tres, demasiados, lo que crea ya una crisis de hombres decentes que supieron llevar a cabo sus tares, unos mejor que otros, pero guiados siempre por la decencia personal, por la clase en la actuación y el buen gusto de las maneras, cosa que contrasta con un presidente que excreta por la boca, ¡en público! Nadie pudo tacharlos ni ensuciarlos, aunque se intentó en el último momento. A su manera cada uno fue llorado, despedido con tristeza y encomendado a Dios por las voces sinceras de personas que no tienen que fingir en su interior lo que no sienten.   

   Se fue primero el cardenal Rosalio Castillo Lara, el 16 de octubre, el cura de clara vocación que amó y defendió a Dios aún de aquellos a quienes apreciaba pero suponían que la idea del Creador es como una colcha que halándola lo suficiente daba para todo, o justificaba cualquier cosa. Era un hombre de aspecto frágil ya en sus últimos años, pero de valor y tesón, que hablaba claro y atravesado, llamando a la injusticia, injusticia, y al despotismo acusándolo de tal, cosa que angustiaba a tantos medrosos que preferían no oírlo. Ningún honor se le rindió, fuera de haber sido llamado un Satanás con sotana poco antes. No hizo falta, su pueblo lo acompañó mientras la revolución disfrutaba del silencio, por fin, de una voz con tanta autoridad que los señalaba como lo que eran, gente inútil y peligrosa. Sobretodo ineptos; qué galería de inútiles, Dios mío.   

   Luego se fue Carlos Delgado Chapellín, el 21 de octubre, el eterno hombre de la maquinaria pública, del que se decía era muy amigo de una buena botella, cosa que nada tiene de malo. De rostro colorado y risa siempre a flor de piel aun cuando hablaba o explicaba lo más espinoso, ocupó los más variados y disímiles cargos públicos. Fue presidente del antiguo Consejo Supremo Electoral en fechas cuándo no había maquinitas, cuadernos electrónicos o capta huellas, sólo tarjetones y urnas, y conteo manual, donde ya al caer la noche se sabía quién había ganado una alcaldía, una gobernación o la presidencia de la república. Claro, eran tiempos bárbaros, no como ahora que con las maquinitas sólo se tardan de siete a ocho horas (qué eficiencia, ¿cómo pudimos vivir cuarenta años sin esas máquinas? ¡Misterio!) para conocerse un resultado, que muchas veces no llega a ser total.    

   De Delgado Chapellín se dijo, quienes no pueden mostrar ningún logro o mejora, aquello de lo que se acusó siempre a la llamada gente de la Cuarta República, que se robaban las elecciones, que actas mataban votos; sin embargo, cuando comenzó la crisis final de los partidos políticos se dijo que los grandes intereses no querían al viejo Rafael Caldera de presidente, pero las urnas dijeron que él ganó y a él se le entregó el mando; contando manualmente, aunque se aseguraba que todo el mundo estaba en su contra y no lo querían de presidente de Venezuela, Hugo Chávez llegó al poder, y se le reconoció. La gente fue a elecciones, votaron por ellos, se contó y ganaron, si embargo todo eso se olvida para ofender e insultar al pasado. La muerte de este digno funcionario público, fuera de sorprender desagradablemente a la gente común, fue sentida por todos aquellos que son capaces de sumar dos más dos y ver que el resultado no es como dicen ahora, que todavía no se sabe. Respuestas revolucionarias por lo insólito.   

   La muerte de Luís Herrera Campíns, el 9 de noviembre, como la de Delgado Chapellín, fue una sorpresa. Se le sabía enfermo, mucho, pero no tanto. Luís Herrera fue un hombre curioso en este país de gente que abusa de cualquier poder de medio pelo; aunque ex presidente de la república, y señalado como responsable del gobierno que más plata botó en corruptela, más endeudó al país y menos hizo en obras (superado sólo ahora), la gente jamás lo señaló a él como ladrón, ni a su familia. Ni siquiera se le tenía rabia como a tantos otros que habían dejado la Silla; no sé cómo será en otros países, pero aquí los presidentes salen corriendo porque la gente quiere matarlos a palos, invariablemente. A Luís Herrera no. Después del festín del poder, de pernotar en Miraflores durante cinco años, este hombre de hablar sencillo, pero tenido por muy inteligente por amigos y adversarios, regresó con su mujer, doña Betty, a la casa que había ocupado toda su vida con ella, donde llegaba la muchachera que tenían por hijos y nietos.   

   Ni lujos, ni fortunas eran exhibidos por esta pareja de venezolanos discretos, de hablar pausado, educado y respetuoso (de su boca, como ocurre ahora con otros presidentes, no salían latas de mier…), guiando todavía con el ejemplo de la conducta individual. Es gente de la que da gusto, y es un placer, ser amiga. Sus artículos, publicados en el diario 2001, los escribía en una vieja máquina de escribir que lo había acompañado también durante muchos años. Siempre se le asoció al buen comer, cosa que causó estragos en su cuerpo; también se hacían mil chistes sobre su afición al chocolate. A su muerte no se manifestó ninguno de los llamados políticos del Alto Gobierno, no hubo duelo ni banderas a medias astas. Sin embargo los militares, los viejos militares, le rindieron los honores que el mundo político le negó. Y confieso que me emocioné cuando escuche que las vías que llevaban al camposanto habían colapsado por la gran cantidad de personas que decidieron acompañarlo hasta su última morada…   

   Hay quienes imaginan un más allá, donde la gente se encuentra y ríe ante la sorpresa de encontrarse todos allí. Personalmente no lo creo, pero de ser así, y conociendo las costumbres de Luís Herrera como se le conocían, y las de Delgado Chapellin, ya deben tener montada una buena mano de dominó mientras esperan que la parrilla esté bien asada… Que descansen en paz estos tres venezolanos ejemplares que no tuvieron sobre sí manchas, ni muertos, ni perseguidos. 

Julio César.