Archivo de Febrero 2008

SE QUIERE POR RAZONES VARIADAS

Febrero 28, 2008

atractivos-naturales.jpg

   Pasa, yo te cuido… 

   -Pero ¿qué haces ahí en medio de la lluvia? Pasa, vas a enfermar… 

   -Yo… no quiero mojar tu casa, amigo… 

   -¡Qué coño importa! ¿Qué tienes? 

   -Es que de pronto me acordé y… 

   -Sé que todavía duele. Eras su amigo, lo entiendo; yo también soy tu amigo, ¿recuerdas? Pasa, permíteme ayudarte a salir de esas ropas mojadas, darte una fregada con una toalla y darte una taza con algo caliente. Déjame sostenerte mientras te desahogas contándome todo, lo que pensaste en esos momentos, lo que sentiste, todo lo que te dolió y aún te lastima. Sabes que te aprecio y no te interrumpiré ni preguntaré nada, no diré nada… y cuando termines, no recordaré nada tampoco, y el mudo nada sabrá por mí. Soy tu amigo, ¿no? Deja que mis manos te sostengan, apoya tu frente en mí. Déjame secar tu rostro, seguro que no todo lo que corre son gotas de lluvia…

….. 

   Obvia aclarar que lo escrito no es nada malintencionado, me agrada pensar que Jake no está solo y que hay quienes se preocupan por él ahora que ha transcurrido un mes. Al parecer la ha pasado mal. Me pegó a mí que sólo conocí a Ennis del Mar, imaginar su pesar es casi imposible. Es público que se ha mantenido callado, discreto, en un segundo plano. Muchos aseguran que está molesto por la forma sensacionalista en la que se trabajó la noticia. No es raro, el asedio a Britney Spears, fuera de que sea un caso mental esa muchacha, es desproporcionado e indicativo de que algo marcha muy mal dentro de la sociedad norteamericana. Recuerdo haber leído hace tiempo, cuando París Hilton salió de la cárcel, que una narradora molesta dijo que no iba a leer eso como noticia de entrada porque era una tontería que ni a información llegaba. A eso está llegando Estados Unidos, a la frivolidad total, pero no a la inteligente, sino a la anesteciante. A la tonta. 

   Según lo leído, Jake quiso alejarse de todos los medio, por lo que las medidas de seguridad en México donde firma su última cinta, fueron reforzadas. Hablan de su depresión, de sus silencios, de su encierro. Incluso cambió el aire festivo y ligero que se levaba durante las grabaciones. Parece ser un tipo muy alegre, y eso se nota de él. Le gustaba lo que hacía, su trabajo con Tobey Maguire (El Hombre Araña) y Natalie Portman (la princesa madre de Luke y Leia en la futura Guerra de las Galaxias), divirtiéndose siempre, medio tremendo, como cuando incluyó en una escena, como broma, en la que estaba en la cárcel, una fotografía de Haeth Ledger pegada a una pared. Que extraño debe sentirse ahora. Ojalá lo supere, ojalá sus amigos y familiares estén allí. Me agrada saberlo atendido. Claro, no al nivel de estas tontas líneas, aunque imagino a cierto actor algo parecido a él, también de ojos muy expresivos, muy pendiente de su bienestar y… 

Julio César.

CAÑA Y PANAS… VAYA MEZCLA…

Febrero 28, 2008

a-parrandear-como-machos.jpg

     Todos querían tomar de esa botella aunque estaba algo… calentita. 

  Como todos los diciembres los muchachos del liceo hicieron su fiesta de fin de año, pero ahora como eran más adultos, y con más hormonas, llevaron mucho aguardiente para animar a las nenas; quienes a ver tanto desorden se fueron dejándolos bebiendo a ellos. A solas, los chicos siguieron parrandeando, y Tony comenzó un baile nudista, que tuvo mucho éxito cuando todos le vieron la tanguita; entre pitas lo toaban, uno que otro la halaba por una tirita como burla pero con ojos ávidos. El pico engrasado de esa botella pronto desaparecería muy metida en… Bueno, dejemos eso así, lo raro fue que muchos de los muchachos bebieron de ella después de eso, y parecían desearlo mucho. Por su lado, Roberto pidió que alguien le enseñara a bailar y Onésimo, ni corto ni perezoso, no quiso pelar ese boche y se le pegó… para darle una buena leccioncita, una que Roberto, botella en mano, disfrutaría mucho sobre una cama desconocida. 

Julio César.

BARACK OBAMA AYUDA A BUSH

Febrero 28, 2008

barack-obama.jpg

   Tronco’e vaina…     

   Sé que no soy popular por muchas de mis opiniones; el problema se reduce a algo que una vez me dijo una amiga, Carmencita: que yo siempre decía lo que pensaba, pero no pensaba muchas veces lo que decía. En fin, moléstense. Actualmente está ocurriendo algo en Estados Unidos que tan sólo un mes y pico atrás parecía improbable, la sobrevivencia del igunotodonte que los gobierna. La derrota total, aplastante y merecida de los republicanos era un hecho prácticamente consumado en los meses de noviembre y diciembre del año pasado. No había manera de que esa gente levantara cabeza por muy firme que fuera el voto de los conservadores en sí, o de los republicanos en general, pensaba uno con una sonrisa de satisfacción. Luego viene y pasa esa vaina rara con los demócratas.     

   Al final de la carrera para la nominación de este partido, dos monturas fueron cabeceando semi parejos, la señora Clinton y el señor Obama. Personalmente prefiero a la Hilary, pero es un punto de vista personal; fetichista sí se quiere, siempre me han gustado las mujeres firmes, fuertes, de gran carácter y personalidad, así no sean muy bonitas (que tiene su encanto) o simpáticas (dicen que no lo es). De esta mujer se aseguraba que era el cerebro y motor en el gobierno del marido, el desastroso pero amable Bill Clinton, su defecto. Realmente pensé que sería la abanderada de los demócratas… hasta que apareció el joven negro, espigado y carismático Barack Obama (quien tampoco parece muy simpático). El ascenso de este hombre y sus sucesivos triunfos en los colegios electorales debe haber encendido, o debería haberlo hecho, las luces de alarma de muchos sectores dentro de la vida norteamericana. No hablo de los segregacionistas, racistas o cualquiera de esos grupos enfermizos que han ido debilitando tantas posturas claras de los conservadores con sus locuras. Hablo de los que se oponen a la guerra, a la política energética de Bush y a su visión de un mundo caótico. En ese equipo no parece haber nadie capaz de pensar con claridad, aunque a mi entender saben ver bien dónde está los peligros. En mi modesta opinión será Obama quien podrá a valer, a la hora de la verdad, al senador republicano McCaine. 

   Obama, y seguramente estoy equivocado, no soy analista político, me parece un producto de laboratorio, de los medios, alguien que es tan distinto que puede ser exhibido al mundo por las capas más liberales, como diciendo: miren, no somos tan retrogradas como creen, e incluso haría ver con simpatías por el resto del mundo a Estados Unidos, el que eligieron a un presidente negro (eso de ‘color’ o afroamericanos me suena como a vergüenza de lo que se es. Y lo dice un venezolano, ciudadano de un país donde cada familia tiene  sus negros. Melissa, la negra, es la más sensata de todos nosotros en casa). Muchas personas, y aparentemente igual cantidad de analistas, han caído en la tónica del grito, de la risa algo insensata de dejarse llevar por modas, pero es que últimamente Estados Unidos anda así, sin brújula; es común ver que un noticiario serio comienza su transmisión con un extra donde aparece Britney Spears con una pañoleta en la cabeza y mostrándole el dedo a los fotógrafos en la señal de costumbre. Pero esa ligereza es inexcusable para aquellos que miran con preocupación el continuismo de una política guerrera, desastrosa económicamente y peligrosa en cuestiones de política energética y ambiental. 

  Hilary Clinton debe haberlo notado, que lanzar a Obama por los demócratas restará un considerable apoyo al partido, que pasará a los republicanos. Pero no lo dicen; ella, personalmente, se niega a explotar ese filón. ¿Por qué? Porque padece esos complejos y temores que han ido envolviendo a la sociedad norteamericana desde hace tiempo. Teme decir que si va el negro perderemos porque no lo apoyarán todos. Temen que la acusen de racista, lo que es políticamente incorrecto. Pero es que incorrecto han convertido muchas cosas en el país del Norte. Que a un venezolano le digan negro no significa nada, nadie se ofende o necesita un abogado, lo que no ocurre en la sociedad norteamericana. Como incorrecto es que un carajo, un conocido, que ve a un niño llorando le pase un brazo por los hombros preguntándole qué tiene, por temor a ser señalado de aberrado; o el muchacho que no se confía de un adulto, vecino o maestro en medio de problemas caseros, por temor al aberrado. Han llegado a unos extremos de paranoia, y ligereza de procesos, que se evita mirar mucho a alguien en el trabajo por temor a que se les acuse de acosadores, envolviendo a todo el mundo en un juicio horrible. Es una sociedad sicótica que se levanta cada día y no avanza, sólo se detiene un poco más cada vez, paralizada por miedos mentales. 

   Contra el señor Obama, que puede llegar a candidato, ¿por qué no?, se levantará un alto y resistente muro; al menos yo lo veo, tal vez no sea así, el de los blancos recalcitrantes que preferirían cortarse una mano, o el cuello al candidato, antes que votar por un negro, o dejar que gane; están los que temen los comentarios sobre su actitud pro Islam y pro castrista ( para mí eso lo anula); están los blancos e incluso negros moderados que temen un salto muy grande en el vacío, sin conocerlo bien, temiendo grandes cambios  en cuestiones como política laboral, migración, aborto y otros, aún sintiéndose ‘liberarles’; y están los latinos. La derrota del candidato en California fue sorpresiva por un lado, pero que conlleva su lógica. Los latinos son ahora la primera minoría, numéricamente, por encima de los negros con quienes competían hasta hace poco, y es posible que muchos saquen las cuentas de que es preferible esperar por otro presidente de minoría, tal vez un latino. Los comentarios pro castristas lo dañaron también mucho dentro de este sector, ya que no entienden como un adulto que aspira liderar el mundo libre, pueda engañarse tontamente con un régimen que ha provocado tanto dolor y miseria no sólo en Cuba, sino en todos los países donde llevó su revolución creando el caldo de cultivo que obligó a tantos a abandonar sus tierras y migrar a USA. 

   Ya sé, ya sé, seguro muchos dirán que esto es infantil, que seguramente el norteamericano promedio no se dejará llevar por cuestiones tan tontas y apoyarán a un hombre joven y nuevo… ¡sí, Luís! Me parece que su mejor oportunidad, y que lo ayudaría, es el voto farandulero de “déjame votar por el negro para ver qué pasa”; el voto meditado no creo que lo favorezca. Tal vez Obama sea el candidato, a lo mejor gana, y yo sólo me estoy equivocando fenomenalmente en mis apreciaciones… ojalá, porque otro período republicano suena aterrador, con todos sus errores en economía, ambiente y geopolítica. El calentamiento global está ahí, a la vuelta de la esquina; y la guerra de los republicanos contra el terrorismo ha sido tan absurda que hasta crea simpatía por estos grupos criminales. Imagino que los republicanos deben estar trabajando horas extras para derrotar a Hilary Clinton; y Bush debe estar deseando que Chávez, ahora sepultado Fidel en su urna criogénica, ataque a McCaine, apoyando a Obama, eso sería lo único que les falta para dorar la perla. En fin, como dice mi hermano, el profesor de escuela: esos son los peligros de la democracia. 

Julio César.

ACLARANDO PUNTOS

Febrero 28, 2008

grandes-y-pequenos-misterios.jpg

Julio César. 

NOTA: Todas las fotografías han sido tomadas de portales gratuitos; que nadie se moleste, por favor…

CULPA DEL CALOR…

Febrero 28, 2008

caliente.jpg

   Para el calor, líquidos…   

   Al pobre Adrián, el calor lo ponía tan mal que no podía estarse quieto. Pero sabía como calmarse. Siempre se iba hacia la quebradita, se quitaba la ropa y se quedaba con su bikini insinuante. No pasaba mucho tiempo antes de que algún transporte de conscriptos de la base aérea pasara por ahí y lo encontraran ligerito, descansando sobre una roca. Siempre era igual. Los muchachos iban hacia él, riendo, saludándolo, preguntando si tenía calor, si no deseaba un baño, y al parecer todos tenían las vedijas llenas, ya que se vaciaban al hablarle rodeándolo, con muy mala puntería, porque todos terminaban mojándolo. Pero a Adrián no le preocupa, mientras se baña, tocándose todo, con el bikini transparentado y haciendo buches con la amarillenta pócima. Que raro, ¿verdad?, porque si tenía calor, esos líquidos cálidos no deberían… Pero en fin. La tarde no terminaba hasta que en unidades de dos, los uniformados terminaban vaciando más líquidos, todavía más calientes, uno en un extremo, el otro en el otro, y todos pasaban, dando buenos golpes para impresionar a los demás. Pero Adrián salía calmado de esas sesiones, igual que los muchachos, quienes ansiosos le preguntaban cuándo volvía por ahí. Era lindo que lo quisieran a uno, pensaba Adrián, alejándose sin responderles a los angustiados amigos. Y ¿quién no lo querría conocer? 

Julio César.

HAY CARTAS QUE NO LLEGAN…

Febrero 23, 2008

   En el blog de ELPUTOJACKTWIS, del que ya he hablado, no sólo el dueño del lugar escribe bonito, también la gente que se comunica con él. Recuerdo que en un hermoso relato, no retuve el nombre exacto, si era una Carta a Aguirre o a Ennis del Mar por el Día de San Valentín, alguien que escribe bajo el nombre de PON, hizo un relato igual de bello. De ese cuento quiero hablar ahora. Que no se moleste PON por este uso indebido de su historia, creo que así le dicen los abogados. Me gustan los cuentos donde Ennis piensa en todo lo que ama a Jack, porque me parecen justos, porque nunca le dijo que lo quería.  

CARTA DE ENNIS DEL MAR AL SEÑOR JACK TWIST

dias-buenos-dias-de-amor.jpg

   Sólo ahora llegan los días buenos… 

   Querido Jack: 

  Te escribo esta carta, pero tú sabes que jamás te la enviaré, no podría ponerla por escrito y mandarla sin sentir que muero de vergüenza. Discúlpame pero no tengo tu valor, ese que siempre muestras cuando me miras, diciendo tanto sin palabras, así que sólo puedo pulirla y llevarla en mi mente, recreándome horas enteras en las cosas que te diría, si pudiera, para verte sonreír de sorpresa, de felicidad y de amor, como sé que harías si te dijera que sin ti… Bueno, tú lo sabes aunque nunca te lo haya dicho. 

   Sí, puedo imaginar tu rostro si hablara, si te leyera algo como esto. En mi cerebro veo esa cara que encuentro en cada rincón cuando dejo flotar mi mente, sin sentido, sin propósito, momentos en los que mis pensamientos siempre vuelan a tu lado; sé que ese rostro brillaría más hermoso aún. Nunca te he dicho lo hermoso que eres, ¿verdad? Tampoco lo haré, no puedo, perdóname. Imaginar que llegaré junto a ti y te lo diré, me hace sonreír mientras subo con el camión de los caballos por este apestoso camino de mierda. Y este camino de porquerías que recorro para verte me trae a la realidad, y no puedo soñar ya con gritarte que te amo, porque aquí voy en pleno invierno, sabiendo que te resfrías cada vez, angustiándome, lo más lejos posible de todo el mundo, donde no podamos encontrarnos con nadie, como si fuéramos unos delincuentes, unos sucios, unos enfermos. Y tú no eres eso, Jack. En ti no hay maldad ni mal. Tú eres… la vida. Mi vida. 

   Mi Jack, no sabes hasta qué punto te extraño a cada instante de mi vida. Paso las noches y los días pensando únicamente en ti, en tu sonrisa, en tu mirada de cobalto, brillante y llena de vida. Te veo debajo de cada sombrero negro, detrás de cada camisa azul que cruza una calle. A veces, a la distancia, veo que alguien se acerca con una camisa de esas, con un sombrero de esos, y percibo que el corazón me palpita con fuerza y siento deseos de correr, y pienso: eres tú, Jack, llegas de sorpresa para hacerme dichoso. Hasta que está más cerca y compruebo que es otra persona, que a veces me mira con extrañeza, porque temo que en ocasiones mis ojos no pueden ocultar lo que siento cuando la aparición es repentina. 

   Como sabes, ya no vivo con Alma y las niñas, por lo que paso largas horas en los bares, sentado a la barra, con una cerveza en las manos, sin mirar a nadie, sin hablar, ganándome fama de tipo callado. Pero lo que no saben todos esos sujetos es que oigo con avidez todas sus conversaciones sobre rodeos. Porque cuando escucho de potros broncos y de toros briosos, no puedo dejar de imaginarte a ti, gritando alegre, joven, lleno de vida, con tu sombrero en lo alto en tu mano, domándolos, sosteniéndote sobre ellos, porque recuerdo que eso te hacía dichoso, que te hacía sentir vivo años atrás. Me gusta imaginarte así, cuando eras feliz haciendo algo que amabas… como espero que me ames a mí. Me has enloquecido de tal manera que a veces paso horas viendo los tractores trabajando, porque en mi cabeza eres tú quien los conduce, quien los moviliza, y estás allí muy cerca de mí. Y eso me pone contento. 

   Joder Jack, por muchos años que pasen, cada vez que recibo una postal tuya el corazón me late con violencia y siento ganas  a veces hasta de besarlas, porque la emoción que me embarga es tan grande que jadeo por lo bajo. Quienes me conocen me miran extrañados, porque la tonta sonrisa de felicidad infinita y secreta que tu postal desata no se borra de mi cara durante días enteros. Y comienzo a hacer planes como nunca, machacando cada detalle, porque todo tiene que salir bien, porque es tan poco lo que te tengo que debo procurar que sea perfecto. Planifico lo que llevaré de comer y guardo para el whisky del que te gusta, distinto a aquel que tomábamos en Brokeback Mountain cuando éramos unos muchachos que sólo teníamos lo que llevábamos encima, de lo que nos despojábamos con pasión en esa tienda de campaña cada noche y donde comprobé que el Cielo existía, que se podía alcanzar y tocar con las manos… ¿Puedes creer que tardo horas enteras, angustiosas horas, pensando en qué ropas llevaré, para verme bien a tus ojos, para que no notes que los años pasan por mí como no lo hacen por ti? 

   Vaya sorpresa que te daré hoy: compré un saco nuevo, uno acolchonado, para que no pases tanto frío en estos inviernos de mierda, cuando tu nariz enrojece y tienes que sorber a cada momento, sonido que he llegado a amar en ti. También llevaré unas sillas plegables nuevas para que estés más cómodo. Recuerdo aún como te quejabas la última vez por el leve dolor de espalda que sufrías producto de tantos rodeos. Sí, he pensado en todo, y aunque creo que lo he cubierto bien, me atormenta pensar que olvidé algo, que no traje alguna cosa que te será necesaria. Es que contigo siempre estoy así, al borde de la duda. No puedes imaginar cómo me tiembla la mano cuando contesto tus postales, diciéndote si, amigo, vamos a vernos en tal fecha. A veces tengo que repetir la respuesta tres o cuatro veces, para que no sean garabatos sin sentido que vayas a malinterpretar y no acudas a la cita. 

   Como te dije ya no puedo mantenerte mucho tiempo lejos de mi pensamiento. No puedo sacarte, y no quiero hacerlo tampoco. Soy feliz cuando pienso en ti, recordándote reír o contando uno de tus cuentos exagerados y fanfarrones. Recordar tus besos, saborear el recuerdo de tu aliento, de tu boca, me quita la respiración y debo jadear otra vez, lamentando en mi piel el que no estés ahí para sentirte otra vez. Evocar tus manos recorriendo mi cuerpo, siempre con ganas, como si no te cansaras nunca del viejo Ennis, o el calor de tu cuerpo junto al mío, cuando nos fundimos en un abrazo, o cuando dormimos simplemente uno en brazos del otro, con toda las ropas puesta por culpa del maldito frío, me deja mal, indefenso, consiente de cuánto te necesito para continuar viviendo. ¡Y tu mirada, Jack! Pensar en tus ojos, donde puede leerse la alegría y la tristeza, el amor y el dolor, aún ahora, después de tantos años, me llena de ternura, de algo que me debilita. Y que muchas veces me ha lastimado, cuando noto en ellos tu dolor por algo que dije o hice, o que no dije ni hice. ¿Por qué tienes que mirar así, viejo muchacho de rodeos, mostrando sin tapujos ni hipocresías tu alma, tus sentimientos? 

   Coño, lo extraño todo de ti, aún tus gritos de demente, de vaquero de comiquitas, o ese ruido infernal que haces con tu armónica y que tú llamas música, como si realmente creyeras que lo haces bien. ¿Pero sabes qué es lo extraño?: cuando no estás, deseo oír tu armónica, y ya me parece realmente algo melodioso, parte de ti, de todo lo que te hace único y maravilloso. ¿Eres realmente un tipo genial e increíble, o me lo pareces sólo a mí? A veces me lo he preguntado, pero cuando cruzamos una poblada, noto que hay momentos en los que alguien te mira, algún tipo silencioso y distante, y me pregunto si no te habrá encontrado tan hermoso como lo hice yo años atrás. Y, no te molestes conmigo, me lleno de rabia contra ti, y me parece que eres un coqueto, un maldito puto, y que un día lo echarás todo a perder, perdiéndonos a los dos en alguna desgracia. 

   De todas formas no puedo pensar en eso mucho tiempo, porque nada en mi vida tiene sentido sin ti. Salvo mis hijas, así como tu hijo es tan importante para ti. Siempre noto como tus ojos brillan al hablar de él, aunque siempre intentas hacerlo ver como algo corriente. El mismo amor siento yo por mis niñas ya grandecitas. No pude sacrificarlas por nuestro amor, Jack, ¿alguna vez lo entendiste? ¿Me perdonaste también por eso, como me perdonaste tantas cosas? Te amo, pero también a ellas, y estar así, dividido, me está matando hoy como hace años. Recuerdo que la primera vez que te dije esto, callaste y miraste al cielo, y en tus ojos leí lo que pensabas, que nada de eso habría pasado si yo me hubiera ido contigo ese día al bajar de Brokeback Mountain. Maldita sea, ¿crees que no lo he pensado mil veces en mis momentos de más amarga soledad? Pero no me atreví, dejé que mi tren rumbo a la felicidad pasara y ahora están ellas. Y estás tú. Y debo callar lo que siento, sin entregarme de corazón a lo que en verdad quiero, despertar abrazado a ti cada mañana de mi existencia, abrir los ojos y que seas tú lo primero que vea cada día. Debo callar lo que es mi vida, lo que deseo con todas mis fuerzas, y eso me quema y me duele. 

   Pero no lo hago sólo por mí, Jack. No soy tan egoísta como imagino que muchas veces has pensado, aunque al segundo siguiente ya me has disculpado y has olvidado. No, no es sólo miedo a que alguien me grite en la calle… Bueno, tú sabes. Debo mantenerte a distancia, con los pies en la tierra para protegerte, porque me asusta que alguien te vea distinto y busque hacerte daño. A veces creo que no mides el riesgo, que no ves el peligro que nos rodea; yo, de noche, tengo pesadillas ocasionales donde te veo sonriente, joven y fuerte, emboscado de repente en un callejón por tipos que gritan “marica, marica” y se arrojan sobre ti con odio irracional para lastimarte, y que aunque corres y luchas, no puedes hacer nada. Y caes, y gritas, y hasta imagino que tal vez me llamas pidiendo ayuda. Esas noches no puedo volver a dormir, porque siento miedo por ti, Jack, miedo de que te expongas, de que te señalen y te agredan. 

   En mis pesadillas te he visto tirado en una cañada que vi de niño, cuando mi padre quiso enseñarme a ser un hombrecito y me llevó a ver al tipo brutalmente asesinado porque era distinto y su sola existencia asustaba a muchos. Callo para mantenerte prudente; pero el miedo a veces es más grande, y hay noches en las que el imprudente quiero ser yo y deseo tomar el teléfono, llamar a tu casa y preguntar simplemente: ¿todo bien, Jack? Lógicamente también tengo miedo por mí, a que mis hijas un día me vean con asco, de detectar repulsa en sus caritas. Miedo de que Alma un día las llame y les cuente… Pero no, Alma es una buena mujer y jamás haría eso, aunque me odie y esté lastimada. Eso me atrajo un día a ella, antes de entender lo que era realmente el amor, en tus brazos, sintiendo tus besos, tu entrega y aún tus lágrimas. 

   No, no quiero pensar en temores, lágrimas o muerte en este momento. No ahora, porque ya estoy llegando y me parece que es tu camioneta nueva la que está allí. El corazón me bombea con fuerza, locamente, queriendo salírseme del pecho. Sí, eres tú, veo tu sonrisa franca, hermosa y luminosa aún antes de ver los contornos de tu rostro, y no puedo dejar de pensar en pendejadas como que es el rostro del amor. Nuevamente estoy deseando que ya caiga la noche para que entremos en la tienda y que seas mío como yo soy tuyo. Carajo, te deseo tanto que las manos ya me queman por las ganas que tengo de tocarte, de recorrer tus hombros y atrapar tu rostro para apoderarme de tu boca. La mía se seca al imaginarme hundiéndome en ti, saboreando tu aliento, tu saliva, y pegar mi frente de la tuya y que nos quedemos así un rato, como si habláramos de todas las pequeñas tonterías que hemos hecho o dicho en todos estos meses de no vernos. La piel se me eriza al imaginar el momento de separarme de ti y poder mirar al fin en tus ojos, esos ojos dulces, hermosos y brillantes que me dirán sin palabras cuánto me has extrañado y cuánto me amas en este momento, y yo sentiré que vivo nuevamente, feliz. 

   Vienes hacia mí y siento que las piernas me tiemblan, me cuesta hasta respirar. No puedo evitar sonreír como un idiota, estrechándote entre mis brazos, sintiendo la fuerza con la que me atas a ti. Y puedo al fin hundir mi cara en tu cuello, sintiendo tu piel rasposa con la sombra de tu barba, caliente contra mis labios, tu olor masculino y dulce inunda mi nariz. Pero aún nos contenemos, porque es de día, porque alguien podría vernos, porque somos dos hombres y los hombres no se miran a los ojos con entrega o ternura, ni se besan con anhelo mientras se dicen cuánto se han extrañado o se juran amor; no sin exponerse a la burla, al odio. Pero no importa, ¿verdad, Jack? Aún estos momentos que la vida nos roba y niega no tienen importancia, porque estamos aquí, juntos. Y estos son los días buenos, los días de la felicidad. Por unos días podremos soñar que esto es lo único real, lo verdadero. Que estamos juntos en el Paraíso. Sé que tú sabes todas estas cosas, aunque no te las diga. Yo sé que tú sabes muy bien hasta qué punto te amo, Jack Twist, mi vida, el único ser humano en todo este mundo al que he amado. Perdóname que no te escriba esta carta entonces… Perdóname como siempre… 

   Por cierto, Jack, traigo judías no frijoles, y voy a cocinar otra vez para ti como en los viejos buenos tiempos. Ven a mi lado, vaquero, nota que paz se siente, mira que sereno está el lago y que hermoso está el cielo… El cielo azul e infinito siempre me ha parecido bello desde que me vi reflejado una noche en tus ojos grandes y llenos de amor. Abrázame, Jack, aunque aún es de día y hay luz, abrázame un momento más… 

Julio César.

REGANDO EL JARDÍN

Febrero 23, 2008

banado.jpg

   -Es tanta… 

   -Ahhh… tómala… tómala toda… -el carajo apuntaba y bañaba con la manguera, mientras jadeaba con la boca abierta, temblándole las piernas abiertas.

   -Dios, se siente tan bien… es tanta. Y está tan caliente… -jadeó el otro, mirando los chorrerones, atrapando como ido unas gotas y paladeándolas.

   -Esta fresca y dulce, ¿verdad? ¿Quieres un poco más? –le acercó la goteante manguerota que el otro miraba fascinado; sintiéndose bañado y lanzando finalmente un ahogado “hummm…”,  cubrió el pico, chupando. Hacía tanto calor. 

Julio César. 

NOTA: como era yo quien estaba del otro lado, la corté (sí, cómo no).

LA ENCERRONA

Febrero 23, 2008

te-traje-tu-regalote.jpg

   Atiéndeme, papi, no imaginas qué te traje de regalo… 

   El comandante Takín tuvo que suspender su gira mil millonaria, imperialista y capitalista, donde gastaba real del bueno mientras criticaba a la gente con real, alrededor de los países del Eje del Mal. El viejo y degenerad Emperador lo había llamado a su coto, la Isla Infierno, y una llamada del Maestro no debía ser nunca desatendida. Excitado, casi caliente ya, acude a la cita. Sabe que el anciano decrepito (imaginar sus pecas hepáticas, la baba que le baja por la barbilla y las manos temblorosas le producen un temblor sensual y erótico) no iba a felicitarlo. El alzamiento de los estudiantes por el cierre del canal televisivo era un mal ejemplo que se daba a la juventud sometida en la Isla Infierno. 

   El hombre llega, pomposo y ridículo, y se encierra con el anciano en una habitación algo umbría, con musiquita y un sofá grande junto a un balcón jardincito hermoso, un cuarto repleto de las cosas buena que los habitantes de la isla sólo sabían de oídas. Pasan las horas, dos, tres, cinco. Algunos estaban inquietos ya. El Pelele Nicaragüense se paseaba de un lado a otro, preguntándose cuándo le tocaría a él. Sabía bien de las artes del viejo asesino y un escalofrío lujurioso lo recorre. Muchos pegan la oreja a la puerta y les parece oír gruñidos secos. 

   Al cumplirse las seis horas muchos se pasean con nerviosismo, ¿qué pasaba, qué tanto hacían encerrados? Se oyen pasos y todos corren, alejándose, poniendo caras de circunstancias. La puerta se abre y el ramplón y ordinario comandante Takín, sudoroso y respirando cansinamente, con esfuerzo, aparece y sonríe leve. 

   -Comandante, ¿cómo está el Emperador? –se interesa uno, alarmado. 

   -Tranquilos, Fidel está más duro y derecho que nunca. ¡Parecía de hierro! Que aguante, que ritmo lleva… -jadea sonriendo el carajo.- Me dejó agotado. –y seca su frente con un pañuelo. 

   -No creí que el viejo estuviera para esos trotes ya… -comenta uno al oído de otro.- ¡Y qué tipo tan indiscreto este! 

   -Tal vez estaba acostado y el trabajo lo hacía Takín… 

   En un rincón, el Pelele Nicaragüense, molesto, lleno de envidia y celos, entiende que a él ya no le va a tocar nada, y tanto que se molestaba dándole problemas a Colombia… 

Julio César.

¿NO SE LO PEDIRÍAS?

Febrero 23, 2008

no-se-que-miran.jpg

   No entendía por qué lo miraban… 

   Jacinto no entiende qué tanto le miran los otros carajos en el balneario. Debía escandalizarles que usara tangas, piensa, porque no le apartaban la vista de allí. Y era gente extraña como estaba a punto de averiguar. Un carajo joven y de piel canela se le acercó, sonriéndole, con los ojos en su bulto.

   -¿Tienes un cigarrito, papá?

   -Lo siento, no fumo.

   -Coño, sufro de ansiedad, necesito tener algo en la boca. ¿Me ayudarías si pudieras?

   -Claro, pero ¿cómo…?

   Y casi gritó y saltó atrás cuando el otro cayó de rodillas, bajó la tela y atrapó con su boca… el tabaco que tenía oculto. Era increíble, pensaba Jacinto mareado, ese carajo estaba chupando y dándole mordidas al tabacote en pleno pasillo, cuando era un área por donde pasaba mucha gente y estaba prohibido fumar. El carajo sabía de tabacos, y trabajaba bien, sacándole humo que tragaba con todo y la saliva espesa en su boca.

   -Verga, ¿qué hacen? –bramó otro tipo apareciendo y sonriendo.- Ese tabacote como que alcanza para dos… -dijo arrodillándose y luchando con el primero por dar unas buenas probadas. Y Jacinto los dejó; cada quien con su vicio, pensó. 

Julio César.

FORZA

Febrero 23, 2008

provoca-mimarlo.jpg

   -Hummm… qué rico. El sol, la brisa y el mar acarician mi cuerpo… Y tú, panita, ¿no te animas a sobarme también? 

Julio César.