Agotado por la tortura, un hombre joven está a merced y a punto de ser utilizado por su depravado suegro. Continúa así la historia de sadismo, violencia sexual, masoquismo y sometimiento que vengo reproduciendo. En este pedazo continúa la tortura sicológica más que física. Como ya dije antes, es una trama dura pero buena. Si no te atraen estos temas no sigas leyendo. Aún así, felicito al autor, me encantó: CAPRICORNIO 1965. Disfrútenla, a pesar de ser algo lenta:
EL SUEGRO… (5)

-Por favor, ayúdame con este pesar…
-¡Ja ja ja…! No te resistas, cabrón. -le dice mientras aumenta la fuerza en sus manos para lograr separar esos dos globos musculares tibios y firmes que tiene por nalgas ese rebelde militar.
Al sentir el peligro inminente de perder su virginidad, los músculos de sus fuertes brazos tratan de liberarse nuevamente de la corbata de seda, esta cada vez menos resistente, ya ha estado en tensión durante mucho tiempo, quizá si Pablo usara mas fuerza podría romperlas. Félix nota como los bíceps de Pablo se agrandan tratando de romper la ligadura, la rebeldía del macho se hace evidente una vez más, no puede dejarlo que se recupere, así que por unos minutos deja la batalla por separarle las nalgas y vuelve a hundirle la cara en la tina.
-Mggghh. –llega nuevamente la tortura de la asfixia para el joven militar.
-Con que aún quieres mas, cabrón. -le dice mientras toma del cinto de su pantalón un delgada tira de piel. La toma y usando su mano que está libre pasa la cinta por entre los fuertes brazos de Pablo. Hábil y rápidamente, Félix refuerza la atadura de seda, pasando la cinta por los bíceps de Pablo, así lo mantendrá físicamente imposibilitado de usar las manos y de que pueda romper la atadura en las manos. Atado y sometido a sus deseos… a su deseo de probar ese culito rico y apretado.- Esto te mantendrá bien quieto, cabrón. -ata fuertemente el cinto inmovilizándole los brazos atrás de la espalda, para que no pueda forzar la atadura de sus manos; la poca resistencia que Pablo puede ofrecer en sus precarias condiciones son cada vez menores, siendo sometido en su propia casa, en su propio cuarto de baño, por el padre de su novia. Doblegado físicamente a punto de serlo sexualmente también.
Después de asegurarle los fuertes brazos, Félix regresa a su labor de separar esos duros glúteos que lo obsesionan, mete firmemente los dedos entre esos duros globos de carne que tiene por nalgas el sometido piloto.
La falta de oxígeno relaja todos los músculos del rebelde militar, incluso su duro trasero que cede ante la fuerte presión de los largos y gruesos dedos de Félix que se esfuerzan por separarlos. Félix, con un jadeo contenido, siente como la punta de uno de sus dedos llega por fin al ansiado esfínter del arrogante militar, siente como seda la suavidad del tejido anal que contrasta con la fuerza que Pablo trata de imponer para defender su virginidad, a pesar de estar siendo torturado por la asfixia.
Félix permite a Pablo respirar. Sólo unos segundo, sin darle el tiempo suficiente para que recupere la fuerza de su esfínter anal, la punta de su dedo índice esta empujado fuertemente para tratar de ingresar por vez primera al terreno virgen para cualquier hombre heterosexual, para someter el rebelde culo del arrogante macho y tenerlo como su propiedad. Como su perra. Y la cara de Pablo regresa al agua, mientras el dedo de Félix atraviesa el apretado esfínter anal al fin.
-Así… Hummm… Siéntelo, puto, siénteme dentro de ti. ¿Te gusta que te meta este dedo? Ahhh… siéntelo, cabrón, siénteme, jejeejejejeje.
-Nghhh. -los gemidos de dolor, vergüenza y humillación de Pablo no se hacen esperar, el hecho de sentir como su culo es traspasado por ese grueso apéndice que entra doblegando su resistencia, casi lo enloquece.
De haber estado en condiciones normales jamás hubiera sucedido, pero así, la vergüenza de experimentar el movimiento del dedo de Félix dentro de sus entrañas, metiéndose, lento, caliente como el infierno, mientras él trata de estrangularlo con su esfínter anal, solamente dándole a Félix la satisfacción de saber que el musculoso macho está siendo avergonzado en su virilidad. La gruesa verga de Pablo está flotando flácida en el agua de la tina, mientras su musculoso cuerpo usa las reservas ganadas de oxígeno en un nuevo e inútil forcejeo como nula protesta por la invasión anal y el ataque a la hombría del macho militar.
-Jejeeje. Siéntelo, cabrón tienes que aguantarte te guste o no, pero te va a gustar ser mi hembra, vas a rogarme por más.
El musculoso cuerpo de Pablo forcejea vigorosamente de nuevo mientras Félix mueve bruscamente su dedo en las entrañas del culo de su futuro yerno, demostrándole como hace añicos la arrogancia y altanería masculina, derrotándolo ahora en todos los aspectos, teniéndolo a su merced física y sexualmente. Ese dedo entra y entra, se mueve, lo revuelve todo por dentro, aunque el rojizo esfínter parece a punto de cercenárselo de lo chico que es.
-Sólo te estoy preparando para que puedas disfrutar de mi verga dentro de ti, cabrón, jejejeejej. Lo estoy haciendo por tu bien.
-MGM. Mhmh. -los brazos se hinchan una y otra vez. Más al saber que después del dedo será el güevo de Félix, esa gruesa verga que le mostró. el sólo imaginar ese enorme trozo de carne revolviéndole las entrañas lo hace redoblar los esfuerzos por evitar que Félix logre su cometido, pero el agotamiento físico va derrotándolo a pesar de que la resistencia y la fuerza física de Pablo es asombrosa.
-No te resistas. -le dice Félix mientras mantiene la cabeza de Pablo hundida en el agua. su dedo explora profundamente el virginal recto del rebelde militar, humillándolo con cada movimiento, cada ocasión que toca las paredes de su recto le recuerda que lo esta sometiendo sexualmente. La resistencia del esfínter anal de Pablo es cada vez menor por la falta de oxígeno lo que permite que el dedo de Félix entre y salga libremente mientras sus manos separan esas duras y grandes nalgas.
Son segundos que parecen eternos para Pablo, el estar sin aire, mientras es dedeado ferozmente a fondo. Félix le permite respirar, pero amordazado como está la cantidad de oxígeno es mínima. La fuerza física y la resistencia de Pablo son asombrosas, pero todo tiene un límite y su musculoso cuerpo termina por ceder, la fatiga es extrema, el vigoroso forcejeo lo agotó.
-Jejejeje, así esta mejor, cabrón. -lo humilla Félix una vez mas, mientras le permite respirar, la resistencia física de Pablo esta minada, sus fuerzas están mermadas y por más aguante que él desee oponer, la victoria es para el Mayor Félix Santos.- Espero que te haya gustado tu “despedida de soltero”, “cariño”, jejejejejee, pero creo que es mejor pasar a “nuestra recamara” para tener nuestra noche de bodas, jejeejejeje.
-Aggg, mhnn. -los gemidos de Pablo son cada vez más débiles, quiere seguir luchando pero su agotado cuerpo no le responde, está casi sin sentido.
Félix, después de comprobar lo efectivo de la tortura de la asfixia en el cuerpo de pablo, de verle casi de tono verdosa la piel por la falta de oxígeno, le quita la mordaza de la boca, sin desatarle las manos y lo levanta. El agua resbala por cada curvatura de ese Apolo militar. El brillo del reflejo de la luz en cada unos de sus músculos, hace que Félix sienta más excitación por el altanero militar, cree que se morirá de tantas ganas que le tiene.
-Ven conmigo, “mi amor”. Jejeje.
Levanta fácilmente el desmadejado cuerpo musculoso de Pablo, cargándolo como si fuera una novia entrando en la recamara, pasándole uno de sus brazos por detrás de sus rodillas y el otro a la altura de la mitad de la espalda. Por un momento el reflejo de la pareja en el espejo, el joven hermoso semi desmayado, y el fornido sátiro a punto de gozarse en su cuerpo, crean una imagen lujuriosa.
-Humhm. -Pablo no tiene fuerzas para luchar, parece como una muñeca de trapo sin consistencia para oponerse y es cargado en vilo por su fornido y depravado suegro.
-Al fin solos, mi amor. -le dice Félix a Pablo, mientras cruza con el musculoso militar en brazos, llevándolo a la recamara, directo hacia la cama, sin desatarle las manos.- ¿Listo para la parte final de tu despedida? Lo vamos a disfrutar mucho, jajaajaja…
-No. -Pablo apenas entreabre los ojos para protestar, cuando la grotesca boca de labios gruesos de Félix se apoderan de sus labios en un profundo beso, lo cubre todo, con lujuria, frotándose, mojándolo.- Ngghm. -las protestas de Pablo son ahogadas por la voraz lengua de Félix que se mete de súbito en la indefensa boca del musculoso militar, sabiendo que es solo el preámbulo de su violación.
Mareado de debilidad y repulsa, Pablo nota como Félix se estremece, gruñendo bajito, totalmente cachondo mientras su lengua lo lame, lo recorre, lo chupa con su boca viciosa.
Félix avanza con su deseada carga sexual. Pablo, por su parte apenas conciente, siente todos los músculos de su atlético cuerpo, agotados al máximo, ni aunque estuviera con las manos libres, podría mover los brazos, la tortura de la falta de oxígeno ha dejado un excesivo agotamiento en el Hércules militar, que es llevado en vilo por su futuro suegro, quien lo carga como si fuese una delicada novia para depositarlo en el tálamo nupcial, en el cual se consumará el amor y perderá la virginidad. Pablo sabe perfectamente lo que le espera.
La perversa lengua de Félix continúa explorando detenidamente la virginal boca de Pablo, la cual está abierta al máximo mientras la ruda lengua de Félix cumple su cometido saboreando ese fresco aliento varonil del macho reducido a la indefensión física. El trayecto de la tina a la cama es corto, así que Félix, sin dejar de besar obscenamente a Pablo, lo deposita sobre la cama, primero lo sienta al borde de la cama, para poder desatarle las manos, sabe que las fuerzas de Pablo estarán ausentes por algún tiempo. Los fuertes brazos de Pablo can pesadamente al estar libres, sin vigor, su deseo de defenderse es fuerte no así la potencia en sus músculos que siguen agotados, como si hubiesen estado sometidos a un fuerte entrenamiento físico que los quemó y lo dejo sin poder ser inutilizados por algún tiempo, mientras reponen energías.
Con los brazos libres, Pablo es recostado en la cama, boca arriba, su pecho se expande para tratar de respirar la mayor cantidad de oxígeno. Sobre su pecho, Félix se acuesta, tomando entre sus manos las muñecas de Pablo, sujetándole las manos y evitando que los brazos del codiciado muchacho ejerzan cualquier fuerza para evitar lo inevitable. La boca de feliz se apodera nuevamente de la boca de Pablo para darle el segundo beso de labios masculinos que Pablo ha experimentado durante toda su vida.
-Ngghmh. -los gemidos de Pablo no se hacen esperar. El peso del cuerpo de Félix sobre el suyo le evita poder moverse y las manos de Félix sujetan sus brazos como firmes tenazas que lo mantienen inmóvil mientras la salvaje y pervertida lengua de Félix le explora la boca y hasta parte de la garganta una y otra vez. Esa lengua y dientes atrapan la suya, la halan, la chupan, la cubren y se gozan en ella, haciendo gemir de asco. Cómo desearía Pablo en ese momento tener la fuerza suficiente para defender su virilidad y su hombría, pero está sometido físicamente.
Sin estar bajo la tortura de la asfixia el cerebro de Pablo empieza a recobrar la entereza no así su cuerpo que tardará tiempo en reponerse de la fatiga que experimenta, pero el darse cuanta de su situación lo hace tratar de responder, de defenderse, de dejar en claro que no permitirá que Félix lo haga suyo sin darle una buena batalla para evitarlo. Cómo desearía Pablo que su cuerpo, sus músculos se recuperaran al igual que su mente, para darle al sátiro su merecido, pero eso no sucederá.
Félix después de haber explorado por segunda vez la boca de su futuro yerno, relamiéndose del fresco sabor de esa lengua joven, sabe que no debe darle tiempo a Pablo de reponerse, así que como ya había tenido tiempo de planear el ataque a su musculoso hijo político, nada lo toma por sorpresa. No desea que Pablo esté inconsciente cuando lo posea, pero tampoco pretende que le de batalla, físicamente eso no sucederá.
-Jejejejejeje, te tengo una sorpresa más, Pablito, jejeee.
-Aggghhh… -Pablo trata por todos los medios de llenarse de aire. Apenas puede ver la imagen borrosa de Félix.
-¿Sabes qué es esto “hijo”? Jejeejejejeje… -le muestra una hipodérmica- Es un potente relajante muscular, Pablito, no podrás moverte pero sentirás absolutamente todo. No me gustaría que estuvieras inconsciente cuando te desvirgue.
-Nggghhh… -las leves protestas de Pablo y el tratar de reincorporarse no son lo suficientemente efectivo ya que el cuerpo de Félix sirve para inmovilizar al debilitado macho, mientras la hipodérmica encuentra la vena en su brazo derecho.
Pablo siente como el líquido se mezcla con su sangre, lentamente sus músculos van perdiendo fuerza, el leve forcejeo cesa inmediatamente. El efecto del relajante es inmediato, sus musculoso brazos caen pasadamente en la cama, apenas puede gemir, no puede articular palabra alguna.
-Así está mejor, “hijito”, jejejeje… -le dice burlón mientras ve en la mirada del musculoso militar la desesperación de la impotencia física a la que lo sometió su futuro suegro.
La aterrada mirada de Pablo sigue los pasos de Félix, ahora sabe que está pedido, su mente está muy conciente pero sus músculos no, desnudo sobre la cama en espera de que Félix haga con el lo que desee, el sólo hecho de pensar en lo que le espera hace que su cuerpo empiece a sudar por la tensión, el nerviosismo. Dios, ¿cómo evitarlo? ¿Debería resignarse? ¡Jamás! ¿Cómo un hombre puede aceptar tranquilamente que otro lo acaricie, bese o peor aun que lo penetre en contra de su voluntad o naturaleza?
Como si Félix supiera lo que Pablo pensaba en esos momentos, tranquilamente sin ninguna prisa, sonríe burlón mientras camina lentamente de un lado a otro viendo a su musculoso yerno, tendido sobre la cama con una mirada de pánico que en ocasiones se mezcla con odio. Eso lo excita mas, el saber que dentro de unos minutos cabalgara a Pablo con rudeza, con violencia, en contra de sus deseos, que estará moviendo su verga en las virginales entrañas del militar y humillarlo hasta que se arrepienta de haber querido formar parte de la familia, el atreverse a querer desflorar a su pequeña, Karina.
-“Ojo por ojo”, Pablo. Mañana tú estarás casado con mi hija, vas a cogértela, lo más justo es que yo te coja a ti, para estar a mano, ¿no lo crees? -tomando la cabeza de Pablo entre sus manos lo obliga a hacer un movimiento afirmativo.- Si, ¿lo ves? Hasta tú lo aceptas, “hijo”.
Félix levanta el cuerpo de Pablo para acomodarlo al centro de la cama, la piel de Pablo aun esta húmeda por el sudor que transpira. Su mirada sigue sin perder ningún movimiento de Félix.
Sabiendo de la tensión y el temor en Pablo, Félix alarga más el inicio. Cuando ya hubo acomodado a Pablo en el centro de la cama, lo mira de pie, recreándose en el hermoso y viril cuerpo masculino que pronto será suyo. Lentamente se recuesta para quedar sobre Pablo. Félix, ya desnudo, exhibe un cuerpo maduro, marcado, firme, fuerte por la actividad del ejército. Su pecho queda justo sobre el pecho de Pablo. El joven debajo del maduro, el macho audaz sobre el derrotado. La cara de Félix justo sobre el varonil rostro de Pablo, viéndolo fijamente, mientras sus manos recorren el perfecto cuerpo de Pablo, de arriba abajo, lentamente
-Qué cuerpo tan rico, “hijito”, me pregunto a cuántos no has enloquecido con él, aún a esos amigos con los que compartiste tu despedida de soltero, ¿ninguno intentó tocarte, sobarte, besarte? Me cuesta creer que no. –lo mira intensamente, sardónico.- ¿Listo, mi amor?, jejejeje. – sin dejar de mirarlo, sonríe cínicamente al tratar que el pánico en Pablo sea mayor, sabe perfectamente lo que significa para un macho como Pablo el estar indefenso, siendo acariciado por otro hombre y apunto de perder lo más importante en la virilidad masculina de cualquier heterosexual, el culo.
E iba a perderlo, Félix únicamente podía pensar en el momento cuando la cabeza de su miembro se frotara, forzara y abriera el delicioso camino del éxito dentro del sonrosado, cerrado y virginal culo de aquel muchacho que al otro día se convertiría en el marido de su hija. mañana sería de Karina, pero esta noche sería su putita caliente…
CONTINUARÁ… (no es mío)
Julio César.