Archivo de Noviembre 2008
TETOTAS
Noviembre 28, 2008EN ELECCIONES OTRA VEZ
Noviembre 28, 2008Pasando el ratón moral.
La semana pasada, comentando en el trabajo que parecía mentira que ya hubiera llegado el 23 de noviembre con las elecciones, la señora Dora, una camarera, mortificada dijo: “Ay, sí, otra vez con esa pendejada, yo no sé hasta cuándo Chávez va a llamar a elecciones en lugar de ponerse a trabajar”. Y ella es chavista, pero de las que trabajan de verdad. Y es cierto, la gente ya se cansa, ya no vemos la gravedad o importancia de todo esto. Y sin embargo lo es. La idea del Presidente era no sólo arrasar con todas las gobernaciones, de allí el odio y violencia desatada, sin importarle parecer un demente, contra el Zulia y Nueva Esparta (en manos de la oposición), sino sacar la mayor cantidad posible de votos hombres. La idea era llamar luego a una reforma o enmienda constitucional que le facultara reelegirse nuevamente. Le angustia y le quita el sueño ya que no el hambre, saber que le quedan ‘sólo’ cuatro años de gobierno. Pero las cosas no le salieron bien. No sólo el Zulia y Nueva Esparta se conservaron, sino que se obtuvieron otros importantes estados.
Valencia, Miranda, Táchira y el gobierno metropolitano de Caracas se suman ahora al ‘territorio opositor’, como lo ven ellos. Y es entendible su desagrado, es difícil explicar al mundo cómo un presidente tan bienamado quedó encerrado dentro de esa prisión ideológica opositora. Miraflores es ahora un fuerte apache en territorio enemigo. Pero más importante, el número de votantes en esos cinco estados y el área metropolitano, suma la mitad total de los votantes nacionales. Cinco estados contienen casi tantos votos hombres como los otros diecinueve estados juntos. Al parecer hay amplias zonas del territorio donde no vive nadie, como en Apure. Eso da cierto margen a creer que ninguna medida demencial (reelección indefinida) cuente con garantías de no ser vencida en las urnas de un referéndum. Pobrecito el Presidente, lo único que quería, lo único con lo que en verdad soñaba, alentando por tantos crápulas dentro y fuera de Venezuela, no está confirmado.
Libre ahora de decir lo que pienso y creo, les cuentos que yo no veo el brillante triunfo por ninguna parte. Se ganó, sí, pero muy poco. Y eso me inquieta, no por mal perdedor o porque odie como odio a esta gente, sino porque enfoca un reflector sobre llagas que amenazan ser más profundas y peligrosas de lo que se esperaba. El chavismo ganó en el departamento Libertador, lo que es Caracas Caracas, el centro de la ciudad capital, y eso que el municipio está rodeado de sucio, huecos, malandros, miseria y problemas. Liberador, donde la gente se queja del abuso policial, del malandro que atraca en las colas, de las vías que destruyen los carros, y que lanza como un grito de reclamo: “¿por qué no es como en Chacao o en Baruta?”, prefirió continuar en semejante lodazal en lugar de intentar un cambio. Es como un auto castigo, “seguiremos sufriendo porque nos lo merecemos”. O peor, por masoquismo, “no gusta esto, queremos seguir así, como sub humanos”. Lo inquietante no es que mucha gente prefiera seguir en la basura, mirando con rabia a los que salen de ella logrando vivir más o menos bien, como debe vivir la gente (y cómo rumian, con resentimiento, contra esos “ricos”), sino que eso signifique que en verdad esa perversa forma de secuestrar y someter a la gente a un modelo de gobierno autoritario, esté dando frutos en nuestro suelo. Te maltrato, te vergajeo, te humillo pero te regalo estos pedacitos de pan, te hago algunas carantoñas, te digo que requiero y tú debes agradécemelo. En Cuba llevan más de cuarenta años haciéndolo y perfeccionándolo; convertir en rehenes y en esclavos de sus captores a la población.
El caso del estado Vargas es patético, mientras más abandonado, más arruinado, más humillado, más se entrega y se somete, como la pobre mujer del ‘macho’. Suena feo decirlo o sentirlo, pero en verdad ver esas muestras de sometimiento voluntario, da algo de asco. Pero sí son felices, ¿qué se le hace? Tampoco voy a caer en lo que dijo tanta gente esa noche después de las doce, que nada merecían y que era una lástima que no hubieran terminado de hundirse en el mar en el 99. Aún a mí me pareció demasiado; pero llevamos diez años sometidos a un régimen que suelta, riega y utiliza el odio para gobernar, eso termina afectando a todo el mundo. Yo creo que la gente en Varga ya tiene su castigo, y continuarán pagándolo en sus hijos, que es lo triste.
De verdad, está vez no me sentí tan dispuesto a la lucha. La abstención de la clase media en las elecciones regionales del 2005 y en el referéndum del diciembre pasado, me pegó. Gritar en medio de una calle que viene el fin del mundo, sabiéndolo (metafóricamente hablando, claro, aún no enloquezco del todo), notando que nadie le para, es desalentador. Pero no sólo eso, saber de lugares donde se debió lograr la unidad para arrebatarle el triunfo al oficialismo, pero que no se dio por las apetencias de poder de los dueños de partidos, llenaba de amargura. Ver a Julio Borges sacrificando a otros por su vanidad, fue desilusionante. Y estaban los estudiantes. ¿Saben que ocurrió hace poco en las elecciones de facultades de la UCV? Los jóvenes que representaban la tendencia oficial fueron unidos, los opositores fueron en tres toletes, y se perdió la facultad de Derecho. Nada más y nada menos que la facultad de Derecho. Mientras cada abogado de este país lleva meses alertando sobre los peligros de una dictadura disfrazada mediante decretos, cada uno con un fajo de carpetas bajo el brazo camino al Tribunal Supremo para intentar derogar esas leyes inconstitucionales, se perdía la facultad. Mientras estos daban la batalla, los estudiantes de derecho escribían mensajitos de textos e iban a morir a Choroní. No, no sentía yo ganas de participar. Pero había que hacerlo. Siempre me atormenta la idea de que por uno o dos votos (nuestro sistema permite que por la diferencia de un voto, se legalice un triunfo), se perdiera algo.
Sí, hubo victorias importantes, y aunque me parecen pocas debo reconocer que si son alentadoras. Dentro de la Casa de la Unidad había quienes deliraban con conseguir la mitad del territorio; gente más seria, a quienes yo no quería oír pero les creía, alegaban que serian cinco (qué ojo). La votación de la clase media en El Hatillo, Baruta y Chacao se dejó sentir. De las elecciones a gobernadores del 2005, donde mi querido estado Miranda cayó en manos de Diosdado Cabello, hombre fuerte del régimen ya que tiene unos ojitos que le gustan a Chávez (dicho por él, no lo invento yo), yo culpaba a la gente de Primero Justicia. A todo el mundo les decía que habían traicionado a Enrique Mendoza; luego supe que la clase media de esos municipios no concurrió a votar porque no les dio la gana, porque eran muy chéveres. Por ello el estado debió sufrir estos años de abandono, retroceso y anarquía. Para esta campaña, Gerardo Blair, candidato de Baruta por la unidad, hablando con Marta Colomina, la formidable y temible periodista, dijo que allí tenían un problema porque los baruteños se definían como abstencionistas de conciencia. Fue cuando esta mujer educada, inteligente, pero dura, dejó oír: “Pero qué postura tan estúpida”. Y lo es.
Afortunadamente la clase media salió a votar, en Baruta la participación llegó al ochenta por ciento, cómo debe ser. En momentos de crisis la gente debe dejar su pereza, cobardía o irresponsabilidad. Los testigos de mesa trabajaron en mejores condiciones, las auditorias a las cajas, y la entrega de las actas a los partidos políticos brindaban ciertas garantías de que no se podían inventar votantes fantasmas más allá de ciertos márgenes, o cambiar tendencias mediante oprimir un botón. La gente, nuestra gente, cumplió. Llegaron temprano, discutieron lo que se debía discutir y llamaron a todos los que debieron llamar. Había otro aire, la gente estaba cansada ya oír decir que se haría esto y aquello, sin que se materializara jamás. Creo que uno de los triunfos más resonados, y que más debió dolerle al chavismo, fue la populosa, y peligrosa Petare, el municipio Sucre. El chavismo lo creía su bastión más seguro, cerros y cerros de votantes fieles. Pero a diferencia de la gente de Vargas, o Libertador, los petareños están cansados de sufrir, de la amargura de una vida dura sin que se les brinde ningún tipo de ayuda. Es entendible, del Este al Centro, los petareños tienen que pasar por Baruta y Chacao, y entendieron que otra vida era posible, ¿por qué no para ellos? Recuerdo que hace dos semanas, un anciano de La Bombilla, una barriada casi dantesca, se definía como chavista, pero que el hampa los estaba matando, y dijo algo como: “Hace poco vino ese muchachito (Carlos Ocarís), y se le dejó caminar y hablar con todo el mundo. En otra época lo habrían sacado a pedradas e insultos, pero la gente se cansa”. Eso es confortante, pero…
Julio César.
OTRO DÍA 23
Noviembre 24, 2008Como siempre, me pega cuando lo recuerdo, y esta fecha, hoy, es especialmente significativa para mí. No quise que pasara debajo de la mesa. No me parece justo. Pero no tengo cabeza para pensar en nada, imaginarán por qué, así que (como en aquel desgraciado 23 de enero, momento cuando desperté con la noticia), recurro a las palabras de otros. A las de ALAS SIMPLEMENTE; y que me perdone algunas libertades:
-Tú no existes.
-Tú tampoco.
-Pero yo alguna vez tuve un cuerpo y anduve sobre la tierra.
-Y yo.
-Sí, pero yo nací del cuerpo de una mujer y no de su imaginación.
-Ambos nacimos de la ternura de una mujer, y ahora estamos muertos.
-Te pareces mucho a alguien a quien aprecié bastante…
-Y tú a quien era mi vida, mientras vivía.
-¿A dónde vas ahora?
-Subo con las ovejas.
-¿Me dejas acompañarte? Es extraña la idea de estar aquí, solo.
-Puedes venir conmigo; pero te lo advierto, hay un precio a pagar… oír mi armónica.
(De cuando Heath conoció a Jack Twist)
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Publicado por Alas… 3:45 PM 6 leños
……
Julio César.
NOTA: Dios, qué nervios. Esperar es terrible.
23 DE NOVIEMBRE, ¿ESPERAR Y SOÑAR?
Noviembre 21, 2008No, no basta únicamente con soñar o desear por muy grata o hermosa que sea la ilusión…
……
Hace tiempo, en una de las interminables colas de Caracas, ojeaba mi revista ZETA, de análisis y política, terminándola toda, y temiendo que la joven mujer a mi lado notara que no hacía nada y quisiera hablar, leí nuevamente hasta los anuncios. Y me fije en una pequeña inscripción en la portada, de una frase de Martí: “Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado y a pensar y a hablar sin hipocresía”.
Me gustó e impresionó tanto esta cita de José Martí, de quien poco más se puede agregar (¿quién no sabe quien fue?), que la busqué. Lo que encontré fue algo tan dolorosamente irónico que tuve que sonreír con amargura. Este hombre grande, universal y decente, sobretodo decente, que cantó contra la impudicia, es citado frecuentemente, y utilizada su figura, por gente impúdica en un régimen criminal que lleva más de cuarenta años cebándose en la carne morena de la isla cubana.
Bien, el texto completo dice:
“Libertad es el derecho que todo hombre tiene a ser honrado, y a pensar y a hablar sin hipocresía. Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de luz, como ha de haber cierta cantidad de decoro. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con su fuerza terrible contra los que roban a los pueblos su libertad, que es robar a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados”
José Martí.
……
Imaginarán ya por qué me molesta cuando escucho su nombre manoseado por quienes roban a otros su libertad, su dignidad y hasta sus sueños, que es quitarles su humanidad. Es que ese Fidel Castro, cuando estaba vivo, y su banda eran unas lacras. Aunque no son los únicos que ensucian el nombre de Martí.
¡Qué palabras, ¿verdad?! Expresan lo que tantas veces es difícil de hacer entender a otros, a los amigos que no saben, a los familiares que no se mortifican por nada, a la pareja que supone que sólo es un domingo más. Hay angustias, temores y rabias que uno siente y padece, que sabe deben enfrentarse, pero que no pueden explicarse. Venezuela se dirige este domingo 23 de noviembre a otra de esas jornadas ‘cruciales’. Nuevamente se habla de lo importante que es; yo lo entiendo, pero no puedo evitar sentirme cansado, desanimado. A muchos parece no importarles que se nos imponga cómo vivir, qué comer, qué pensar. Sin embargo eso no evitará que asista, que me reúna con los otros, así sean pocos numéricamente, y que cumpla con la parte que me encomienden. Si está la doñita de siempre, la universitaria flaca de la vez pasada, el muchacho de liceo demasiado alto para sus años, el hijo angustiado del chofer que no le interesa lo que pase, bastará. Deberá bastar, deberán alcanzar. Ellos tendrán que cargar, nuevamente, con el indecoro de muchos.
No quiero decir más, no quiero que se me tache de negativo, pesimista y agorero, pero no soy optimista. Nunca lo soy. Ahora mismo llueve horriblemente sobre Caracas, desde las dos de la tarde. Las calles y avenidas son gigantescos estacionamientos, quebradas, árboles y basura han colapsado el tránsito. No deja de llover aún a estas horas, las nueve y media de la noche, y el Guaire se desbordó. Defensa Civil, bomberos y autoridades llaman a todo el que esté en sus casas y no tenga necesidad de salir, que se quede en ellas hasta que pase la emergencia. El Metro funciona a media mecha y hay fallas eléctricas en el Oeste. Todo un infierno. No sé por qué recuerdo los horribles días del deslave del 99, momento cuando, irónicamente, nació la nueva Constitución parida por esta gente, violada al poco tiempo. Esperemos que la Chinita meta su mano en esta hora. En fin, por unos días estaré algo ocupado. Deséennos suerte,
Julio César.
TE ALEJAS Y TE LLEVAS MI VIDA…
Noviembre 19, 2008En uno de esos maravillosos blogs de los que no sé cuál es cual leí este relato, son muchos los que hablan sobre la bella historia de amor entre Jack y Ennis, a pesar de su carga de tristeza y nostalgia que nos deja molestos, insatisfechos, o tristes por ratos. Que me perdone el autor, o autora, pero lo voy a incluir aquí. Por cierto, muchas de las más increíbles narraciones sobre este amor entre dos carajos han sido escritas por féminas, lo que resulta un tanto conmovedor, aunque lógico. Las mujeres son más románticas, y aunque pueden ser tan o más duras, competitivas, crueles y hasta peligrosas que un hombre, la carga emotiva es distinta. En fin, no nos enredemos en dialécticas que siempre dejan a alguien muy molesto. Vamos con estas líneas llenas de sentimientos. Debo confesar que me gusta mucho este cuento, por algo que ya he repetido muchas veces: me agradan las historias donde Ennis del Mar dice, siente o piensa en lo mucho que ama a Jack, y sufre cuando no están juntos. Es justo, él hizo sufrir mucho a nuestro pobre Jack…
DESPEDIDAS
Ve con Dios, vaquero…
Hoy es el último día en la cima del mundo, y aunque sabíamos que este momento llegaría y habíamos previsto este frío terrible como el cambio en la luz de los días hace presentir la llegada del invierno, estoy tan helado que siento detenerse mi corazón en el pecho. Mis manos duelen, mi cara está rígida y me cuesta respirar. ¡La partida, esta es la partida, el final!; y esa idea me atormenta nublándome la mente. Aquí estamos, recogiendo nuestras cosas, sin hablar. Miro las mías y me parecen tan pocas, tan pobres, tan… mezquinas en comparación con todo lo que tuve en este lugar a tu lado. Te miro pero no soy capaz de leer en tus ojos lo que piensas. Tu mirada casi siempre está baja, y me parece lejana, y cuando no lo está, tus ojos rehuyen los míos, como si te resultara difícil el mirarme, como si no desearas verme más para ir acostumbrándote a mi ausencia, y eso me lastima.
Quisiera saber qué cruza en estos momentos por tu cabeza, si te duele todo esto tanto como a mí. ¿Has intentado comprenderme, amigo mío? ¿Has intentado ponerte en mi lugar para saber qué siento? ¿Has pensado en decirme algo para convencerme de dejar todos mis planes sobre el rancho y mi novia, y que nos marchemos juntos a algún lugar? Me asusta el que quieras proponerme algo, el que me lo plantees con tu voz vehemente, con tu mirada luminosa llena de esperanza, de ternura y de suplicas, porque sé que tú serías muy capaz de hacerlo, pero no sé si yo tendría el suficiente valor para aferrarme a ti y responder que sí, vámonos vaquero, mandando todo al carajo para escapar a tu lado para siempre. ¿Sería yo capaz de cabalgar junto a ti hacia la nada, hacia otras tierras, un lugar donde podamos estar juntos sin temor? No lo sé.
Cuando finalmente terminamos vienes hacia mí, te detienes al frente y alzas la mirada, y lo que miro en tus hermosos ojos me duele tanto en el alma y el pecho que casi siento deseos de jadear. Es un dolor físico lo que atraviesa mi corazón y me lastima tanto que me llevo la mano, irracionalmente, al pecho y la miro tontamente como si esperaba verla manchada con mi sangre. Señor, cuánta tristeza hay en tus pupilas, qué angustia, qué pena. Por un momento un pensamiento sacrílego cruza por mi mente: no hay Dios, Dios ya no está con los hombres, porque si estuviera, jamás permitiría semejante dolor.
-Ya está. –me dices, y el silencio que sigue es incómodo. Tras un momento lanzas la pregunta que tanto has deseado hacer.- ¿Volverás el próximo verano?
“Regresaría esta misma tarde para subir nuevamente contigo al Cielo, para que me acercaras otra vez a la dicha, a la felicidad entre tus brazos”, pienso, notando como mis ojos pesan, con un ardor traidor tras mis párpados. También está en ti, tus ojos parecen empañarse por un segundo.
-Probablemente no… -ya he tenido esta conversación conmigo mismo muchas veces. Y siempre he estado claro. Siempre ha sido uno el camino que debo tomar, lo que debo hacer, lo que quiero que sea mi vida. Y para mí es muy evidente que esto no puede ser. En esa vida que debo llevar no estás tú, ojos grandes, no están tus besos, tus abrazos, tu cuerpo. Las cosas tienen un principio y un final, y este es el punto donde tú y yo terminamos. Todo acabó. Tú seguirás tu camino, yo el mío. Las palabras salen de mi boca, roncas, ásperas, como si las arrancaran con tenazas.- …como ya te dije, mi novia y yo nos casaremos en diciembre. –no, no por favor, no te estremezcas de dolor. No me hagas flaquear.- Intentaré encontrar alguna ocupación en un rancho cercano a mi pueblo. –digo sin pausa, en forma dura, porque esa pequeña luz de esperanza que me parecía ver en tus ojos azules y grandes, infinitos, puros, y que me lastiman, debe desaparecer; porque tus ilusiones me apuñalan en el alma con crueldad, con saña. No quiero herirte, no soporto pensar que sufrirás por algo que yo haga, pero me asusta no poder borrar de tu cara esa luz de fantasía que aún intentas conservar, que ni siquiera echándote con crueldad mi verdad sobre ella como un vaso de agua helada pareces entender. No quiero que sufras, pero debes comprender que esto se terminó, por eso mi boca pregunta con indiferencia.- ¿Y tú?
-Quizás vuelva si no sale nada mejor. –te encoges de hombros, y recuerdo mis manos en ellos, atenazándote, aferrándome a ti.- Durante el invierno iré a casa de mi padre a echarle una mano, hay mucho que reparar allá, y después puede que vaya a Texas en primavera. –y callas. Y me miras. Esperas que diga algo, esperas algo que no puedo ofrecerte. Mi boca calla, pero mi mente grita: “¿A qué estamos jugando? ¿Cuánto más va a durar este desangrarse mutuamente?”. Él intenta otra sonrisa, que también falla y palidece en esos labios que hasta esta mañana yo no podía dejar de besar, como la mueca del niño que es herido pero intenta mostrar valor, que nada le duele, que está bien, aunque sus ojos parecen llenos de humedad.- Entonces supongo que esto es el final.
Ahora soy yo quien se encoje de hombros, sin poder responder nada, notando la angustia desgarradora subiendo como lava ardiente desde mi estómago, acumulándose en mi garganta. Nunca había sentido nada tan fuerte, tan terrible ni tan amargo en mi interior. Por un momento un pensamiento extraño invadió mi mente, con una certeza y fuerza tal que me asustó: jamás volveré a ser feliz después de este día. Y otro aún más terrible llegó al instante: después de este momento, cuando de la vuelta y me vaya lejos de ti, tu cuerpo ya no volverá a ser mío jamás, y moriré un poco cada día hasta que llegue mi hora. ¡Ya nunca estarías entre mis brazos otra vez! Y el vacío que eso me hizo sentir, detuvo otra vez mi corazón. El viento cálido trae ráfagas de polvo que nos azotan de vez en cuando y hace correr nubes oscuras, de tormenta o presagios, contra el cielo azul allá arriba. Era imposible que hubiera más desolación.
-Bien, nos vemos. –digo reuniendo fuerzas, luchando contra la debilidad que quiere ganarme, alargando mi brazo, sintiendo la fuerza de tu mano callosa y joven que en otras ocasiones recorrió mi cara, mis hombros, sin saciarse jamás, como si lo necesitaras para sentirte bien.
-Claro… amigo.
Con mi mano enlazada a la tuya, me miras a los ojos con intensidad durante unos intentes, y puedo leer en ello todo tu dolor, tu temor de que este sea realmente el final. Pareces esperar que haga un gesto, que diga algo, cualquier cosa que no suene a un adiós. Pero finalmente sueltas mi mano, y un amago de sonrisa, torcida, de chico valiente, se insinúa en tus labios nuevamente, y otra vez recuerdo todas las veces que esa boca estuvo cubierta por la mía, bebiendo de ella con desesperación, encontrando cada vez más ganas, más satisfacción. Lentamente das media vuelta y caminas hacia tu furgoneta con tu bolsa al hombro, te marchas, joven, alto y fuerte, con tu sombrero, y ya siento que te extraño. Arrojas tu bolsa dentro, te montas, pero no pareces decidirte a encenderla. Tras el volante te vuelves a mirarme otra vez con una dolorosa ansiedad en tus pupilas. Pareces querer memorizar cada línea de mi rostro en tu memoria, para no olvidarlo jamás, para evocarlo en los días que vendrán, cuando ya no estaremos juntos, cuando la soledad pesará horriblemente.
Un último intento de sonrisa ensancha tu rostro, ilumina tus ojos brillantes, y me pregunto si será de humedad. Un leve gesto con tus dedos a modo de despedida dejas ver, mientras asientes lentamente. El vehiculo arranca con un estruendo y siento que mi corazón late con esfuerzo, con lentitud. Comienzas a alejarte por la carretera, entre sonidos ahogados, una nube de humo negro del motor y del polvo del camino. ¡Te alejas! Por fin lo entiendo, estás marchándote. Ya jamás volveré a ver tu cara de niño travieso, mimoso y hermoso. Te alejas y yo me quedo atrás, y comprendo que realmente es el final, algo que yo mismo esperaba para volver a mi vida de antes, al control sobre ella, a lo que debía ser para que nadie me acuse de sucio marica, de pervertido, de ocioso. Para ser un hombre como todos.
Pero no, mierda, de verdad te alejas, no vas a detenerte, a regresar y gritar que sólo jugabas. Algo en mí quiere echar a correr tras la maldita camioneta, mientras te llamo a gritos ordenándote parar. Quiero detenerte, subir a ese cacharro y atrapar tu rostro entre mis manos. Quiero mirarme otra vez en tus enormes ojos, que sé encontraré dolidos aún por la separación, luego sorprendidos y finalmente brillantes de júbilo cuando mi boca caiga sobre la tuya. Quiero correr, atraparte y besarte hasta tragarme cada gota de tu saliva, de tu aliento. Quiero probar la sangre de tus labios que morderé con desesperación. Quiero obligarte a estar junto a mí, deseo que me jures que jamás vas a marcharte de mi lado, que siempre estarás ahí. Maldita sea, la camioneta se aleja más y yo no hago nada, sólo siento este dolor que creo va a matarme, este ardor en mis ojos que me dificulta seguirte.
Quiero correr tras de ti, subir a tu lado y que me prometas que vas a llevarme el resto de nuestras vidas atado a ti, a donde quieras que vayas, a casa de tu padre, a Texas, al Sur. Quiero atarme a tu cintura o a tu cuello, para no separarme ni un segundo. Pero no hago nada. Dejo que la vida se aleje, que las noches de calidez, de amor y de ternura se terminen. Permito que tu presencia, tu ser, eso que estaba ahí para mí, para oír mis historias de niño solitario y triste, sin ternura, con sueños que murieron sin comenzar, se vaya. Dejo que se aleje la ilusión que me hacía desear despertar cada día porque estabas ahí y podía tocarte y besarte aún antes de que despertaras; lo que me hacía salir a trabajar y desear regresar cada tarde, para verte, oírte y olerte. No hago nada, te miro y doy media vuelta, alejándome como un sonámbulo, y el camino parece extenderse, largo, solitario, hasta el infinito (coño, Dios, que camino tan largo y tan solitario).
Doy sólo unos cuantos pasos hasta que siento que voy a estallar, me doblo sobre mí mismo y vomito, y jadeo de forma ronca, opaca, desesperada (¡te has marchado, ya vas lejos… lejos de mí!). Lloro sin darme cuenta de que lo hago, porque nunca he sabido cómo se hace, con el rostro contra una pared que me brinda misericordiosamente un apoyo ahora que ya no me queda nada. Vomito, lloro y aúllo como un animal herido, como el perro que ha sido apaleado a la orilla del camino y sufre ante la injusticia que no entiende, por su dolor que no le importa a nadie. Es el dolor que quiere salir de mis entrañas, y en la boca se mezclan la saliva y la bilis con un sabor a hiel, amargo y horrible que creo me envenenará. Es el sabor del último beso que no te he dado, de esas palabras de ternura que no te dije. No dije que me habías hecho feliz. No dije que te… extrañaría. No te dije que te amaba, porque yo mismo no sabía cuánto.
Vomito y aúllo hasta quedarme vacío, sudoroso y tembloroso. Me cuesta ponerme de pie, y con miedo reparo que dentro de mí no queda nada. Dios, no queda nada, todo se lo ha llevado él. Murmuro tu nombre una y otra vez, como implorándole al Cielo que te traiga otra vez (Señor, qué hermoso resuena tu nombre en mi mente). Dios mío, estoy tan arrepentido ahora. En mi corazón tu nombre amado resuena como un eco perdido en medio de una casa de habitaciones vacías, donde sólo el palpitar adolorido de mi corazón resuena.
“Esto es lo único que me ha dejado esta maldita montaña. El vacío del silencio. El vacío de tu ausencia. Pero… seguiré. Seguiré con mi vida”, me digo, cargando mi bolsa, alejándome más de ti.
……….
Realmente lo creía, ese hombre joven que pronto cumpliría los veinte, piensa que puede simplemente dejar todo lo que fue y es, atrás. A sus pocos años imagina que los sentimientos pueden olvidarse fácilmente, aunque sean verdaderos, intensos y sublimes, como pocas veces se daban en la vida, como se deja el trabajo que no le gustaba o convenía, buscándose simplemente otro y ya. Cargando su bolsa, con paso más resuelto, se aleja sintiéndose mal pero creyendo que ese dolor pasaría y que su vida volvería a ser como antes de conocer al otro, que mañana sería otra vez el que fue antes de subir a cierta montaña y mirarse una noche en unos ojos azules y enormes, cargados de tanta entrega, ternura y amor que entendió que la vida le regalaba la gloria.
Distinto era ese otro, quien dentro de su furgoneta, lloraba de forma desconsolada, mojando ese camino que lo alejaba cada vez más del hombre al que había entregado todo lo que era, su vida y su destino, aún antes de subir a esas cumbres. Él sí entendía, aunque tampoco tenía veinte años aún, que había dejado su corazón, su alma, al dueño de su vida más atrás, y por esos sus lágrimas ardientes no dejan de fluir. No quiere llorar, no quiere ese dolor, no quiere sentir que se muere, y teme intuir que siempre sería así, que su vida, de ahora en adelante siempre adolecería de algo importante y fundamental. Era un carajo valiente, que se sabía distinto, por eso su entrega, y su dolor son más simples y directos: amó a ese tipo, lo amó más que a su vida y ahora se alejaba de él. Punto. No necesitaba analizar nada más, ni juzgarse bueno o malo. Simplemente había amado y se había entregado, eso diría el día del Juicio, sólo eso podría alegar en su defensa ante el Supremo Juez, que el corazón entendía de razones que la razón no entendía…
Julio César.
PEREZOSAMENTE
Noviembre 19, 2008ALÓ, ¿MARTE?
Noviembre 19, 2008Hace poco apareció una nota de prensa marginal, casi oculta, sobre unas cámaras que habían captado movimiento sobre la rojiza superficie marciana. Aparentemente la NASA distribuyó una serie de imágenes recibidas en enero del ‘Spirit’, sonda que recorre el planeta rojo fotografiando toda su superpie, allí, en el borde de un cráter llamado Gusev, se observó una silueta de lo que podría ser un humanoide, alguien sentado descansado tal vez de una larga marcha. ¿No sería algo increíble? ¿Imaginan lo que significaría que hubiera vida, después de todo, en Marte? Sin embargo, debemos mirar la nota con recelo, la NASA no ha vuelto a decir nada.
Tal vez lo estudian en secreto (los conspiratólogos piensan que intentan reservarse el mayor número posible de datos, tal vez el que encontraron ciudades subterráneas o algo así), pero como se sabe no hay nada secreto que no sea rápidamente dado a conocer. Durante la Guerra Fría había un chiste así: Si quieres saber qué trama la CIA, pregúntale al embajador soviético. La existencia de hielo en la superficie marciana es conocida desde décadas atrás, hay quienes teorizan sobre seres capaces de tomar la mínima fracción de oxígeno de la atmósfera y sobrevivir con ello (deberán ser muy chicos, en el orden de los micro, no algo como un humanoide), o seres que se adaptaron al anhídrido carbónico. Como sea, no estamos seguros del todo aún. Pero la existencia de vida en Marte, por minúscula que sea, abre nuevas puertas… y trae dudas morales.
Vida allí, del tipo que fuera, garantizaría que ‘todo’ tipo de vida podría existir, incluso la humana, si se resuelve el problema del agua y la poca atmósfera, que podría ser fabricado artificialmente si se deshielan los polos marcianos y se siembran plantas adaptadas para tales condiciones de frío, poca gravead y tenue aire. Serían plantas resistentes que deshelarían los glaciares, volviéndolos agua líquida, y poco a poco irían llenando la atmósfera de oxígeno. Suena a ciencia ficción, pero es un tema que debe tenerse en cuenta. Somos demasiados en La Tierra, y dentro de cien años, a menos que ocurra algo catastrófico, repentino y global, seremos aún muchos más. Aunque se tomen medidas conservacionistas, tal masa humana generará tal cantidad de calor y desechos que intentar detener el calentamiento global será prácticamente imposible. A menos que se logre traer frío del espacio a zonas en especifico, o energías frías, pero aún así, seremos muchos en masa, se necesitarán tierras.
Bueno, dentro de cien años yo no estaré, pero por quiénes dejamos atrás debemos mirar qué hacer. ¿Ciudades subterráneas como de las que hablaba Isaac Asimov en su horrible futuro metalizado? ¿Vivir bajo el mar y cantar como Sebastián? El caso es que se necesitará espacio, el que está en poder de los desiertos, bosques y montañas, aún de las costas, obligando al mar a retroceder, por no hablar de las tundras. Necesitaremos tierra… y puede que en Marte la halla en abundancia. No será fácil. Habría que resolver problemas como el buscar una manera que la atmósfera marciana no escape; protección adicional contra la radiaciones solares, al menos hasta que se cree una capa de ozono; la búsqueda de agua, y esta es la más sencilla, al respirar las plantas y la fauna, se generara oxígeno e hidrógeno en el anhídrido, lo que llevaría, en el ciclo del aire, a que se forme hielo de agua, como en nuestros polos y cimas de montaña.
Claro que estoy simplificando demasiado, seguramente saltándome muchos estudios, problemas y factibilidades, pero hace sesenta años cuando el abuelo se llevaba a la abuela, construía una casa grande y sólida para los hijos y luego para los nietos, previendo el futuro, preparándose para él, así debemos enfrentar nosotros la responsabilidad que tenemos con los que vendrán. En cuanto a lo moral, Carl Sagan sostenía que de haber vida en Marte, por simple que fuera, convertiría a ese planeta en prohibido, que Marte sería únicamente para los marcianos, pero:
-¿Debe detenerse nuestra búsqueda de espacio y recursos por eso? (a menos que luego ataquen como en esa fea película FANTASMAS DE MARTE). Claro que no se llegaría a los extremos de Homero Simpson cuando los delfines atacaron y él grito: Vamos humanos, hemos extinguidos otras especies, con esta también podremos (qué no pudieron).
-De no haber vida, ¿valdría la pena intentar transformar otro mundo en una nueva Tierra?
-Sería costoso, exigiría compromisos y esfuerzos, llevaría mucho tiempo (cien años en tiempo galáctico, midiéndolo con la vida de una estrella, nada significa pero para nosotros, limitados por nuestra mortalidad, si), entonces ¿deben gastarse mejor esos recursos en resolver los problemas de recalentamiento y de contaminación? Pero ¿qué será dentro de cien años si no buscamos ese espacio nuevo? ¿Qué una familia tenga un único hijo y otras dos familias no, como en LA FORTALEZA?
El futuro es la tierra desconocida, se supone que lo vamos creando día a día con la suma de todas nuestras decisiones. Ojalá sea así, y que ya halla gente pensando en cómo encararlo. ¿Qué creen?
Julio César.
DESPERTAR
Noviembre 19, 2008-Me gustan, ¿y qué?
Jairo es un treitón, más cercano a la cuarentena de lo que le gusta pensar. Le encanta usar cierto tipo de prenditas, chicas por delante, de tiritas mínimas en sus caderas… totalmente metida dentro de sus nalgas. Claro que las usaba en la intimidad de su casa; a su mujer ya no le molestaban… tanto. Pasando un largo fin de semana con la familia de su mujer, sin ropas limpias, durmió con una pantaleta de su mujer, azulada morada. Sus cuñados lo descubrieron en la mañana y lo fotografiaron, rientes, diciéndole que todos verían sus modas. Jairo aterrado pidió discreción, y los mocetones, veinteañeros, lejos de las novias, le propusieron a cambio de silencio un buen trabajo de boca sobre mangueras a ambos… para sacar gasolinas para sus motos. Se resistió, pero no quería esas fotos por allí y cedió. Mala idea, porque al rato ya estaba de uno al otro, urgido, con gusto, llenándose la garganta de ricuras nuevas, y casi fue él quien propuso subir a la cama en cuatro patas y atenderlos mejor. Y ellos aprovecharon el momento, dándole paleta a la jalea. Ahora, en las fiestas familiares, que a Jairo ya no molestan, ellos le regalan, discretamente un hilito dental… y se encierran a estrenarlo.
Julio César.
MÓNTAME A CABALLITO
Noviembre 19, 2008ROPA PARA MÍ
Noviembre 19, 2008-Ahora ni CSI podrá detenerme.
Tengo dos graves problemas cuando miro televisión, en señal abierta o privada. En cuanto dan comerciales salto como desesperado a otro canal. Es automático, no me levanto a tomar agua ni nada. Eso es ir de canal en canal sin detenerme en ninguno, sólo amargándome cuando encuentro en otro un programa que también me interesa, dividiéndome entre dos y dejando de disfrutar los dos. Y creo que todos los hombres somos así; en vida de pareja notaba que Alicia, mirando alguna telenovela, se levantaba durante las propagandas a hacer algo. Yo no puedo. Y menos si estoy acostado. Lo otro que me perjudica es mi mala memoria para nombres, fechas, lugares y números. Hay personas a quienes les gritan un número telefónico en la calle y no lo anota: ¡Y lo recuerda! Para mí eso es imposible de asimilar.
Pues bien, viendo televisión, en señal abierta, vi un comercial de una marca de camisas. Decían que eran resistentes a la humedad. Fingían una lluvia y el agua corría sobre ella como si estuviera cubierta con kerosén, sin humedecerla. Igualmente anunciaban que no se arrugaba, que era fácil de alisar y sencillo de quitar cualquier sucio o mancha de ellas. Dios, ¡qué maravilla!, pensé. ¿Imaginan todo lo que se resolverá la vida de la gente que vive sola, sobretodo hombres, que no tienen quién les lave o planche una camisa? Por fin la ciencia y la tecnología dan muestras de pragmatismo. Esto sí es algo útil. ¿Ropas que resisten la lluvia, refrescos o café, fáciles de planchar y que no se arruga como imitación de lino barato? Creo, sinceramente, que no ha habido una mejor idea desde aquella del sujeto, o dama, que le agrego un cuellito negro a las camisas blancas, ocultando ese punto donde la gente común pierde color. Y eso que todavía quedan los puños en las mangas largas.
La propaganda fue ilustrativa, casi reveladora, lamentablemente no recuerdo la marca. Pero voy a intentar mirar los comerciales para averiguarlo. Esto sí me interesa.
Julio César.












