Archivo de Mayo 2009

NCIS… ¿REGRESARÁ?

Mayo 27, 2009

NCIS

   Nadie parece saberlo.

   El final de la última temporada, la sexta, nos dejó fríos. La verdad que fue un capitulo final, final. Al equipo lo destrozaron, burocráticamente hablando. Ziva David debe regresar a Israel; Tony DiNozzo va destinado a un buque; Timothy McGee pasa a otro departamento; y a Leroy Jetthro Gibbs le entregan las carpetas de nuevos reclutas. ¡Qué final!

   Recuerdo que cuando transmitieron por segunda vez esa última temporada, cuando también retransmitían la de CSI Miami, donde a Caine le disparan y dejaban ‘agonizando’, esperaba con ansiedad que terminara para ver qué sucedía luego, ¿cómo salvaría Gibbs la situación? Llegó el último episodio, el grupo separado, los rostros graves… y la semana siguiente comenzó otra serie en ese horario. Hablo del canal AXN. Y yo me quedé en el aire. Entré a la Web para ver sí alguien sabía algo, pero nada.

   Esta serie continúa manteniéndose interesante a pesar de sus seis temporadas, porque está muy inteligentemente escrita, pero como dije una vez, es por sus personajes, tan complejos y enteros, tan cada uno en su rol. Los personajes son sumamente atractivos y uno toma partido por uno o varios al mismo tiempo. Sin embargo, ha perdido parte de su frescura. Será porque se volvió algo más personalista. A muchos personajes se les dio una profundidad más privada que la hace algo menos dinámica e interesante. Las primeras temporadas trataban sobre los casos, la investigación, las sorpresas, y de uno que otro chispazo de intimidad entre los personajes, algo muy puntual y picante: la fotografía de Kate en un concurso de camisetas mojadas, DiNozzo y la transexual y cosas así; en las dos últimas temporadas cayeron en algo que muchas veces no funciona, largas tramas que abarcan muchos capítulos, que si te pierdes uno, te enreda un poco dificultándote seguirla. Lo de DiNozzo y su doctora fue bueno, pero demasiado largo para culminar en lo que terminó, y eso que fue sorpresivo.

   La aparición de Lauren Holly como Jennifer Shepard, jefa y ex amante de Gibbs, tuvo sus momentos, pero en realidad no era un personaje necesario, la dinámica del grupo se la tragaba muchas veces. Su salida de la trama pareció forzada. Sin embargo, el libro sigue siendo bueno. Entre DiNozzo y Ziva la cosa ha ido funcionando. Ahora nos cae mejor esta joven y hermosa hija de latinos, Cote de Pablo, de quien dicen habla perfectamente el castellano (qué bien), y casi olvidamos que para incluirla mataron a Kate: pero esa relación que existía entre Kate y DiNozzo no pudo repetirse con Ziva. Esa ambivalencia amor-odio, más bien el de un matrimonio viejo y rencorosamente divertido, no funciona con Ziva. No hubo manera.

   ¿Debería continuar la serie? Por supuesto, los personajes tienen gancho. Gustan. Ese capitulo donde Gibbs sale con una coronel a quien le toca investigar una muerte y una de las sospechosa es la ex de Gibbs, fue inesperado. Hay una escena donde Gibbs va llegando con la coronel y la ex está ahí, con Jennifer, y las tres lo miran y él se ve todo azorado, fue increíblemente ameno. DiNozzo y Ziva pasan por ahí y él comenta, “Choque de trenes, sé que no debería mirar pero no puedo evitarlo”. Cómo reí cuando se lleva a Gibbs por algo y le susurra “Seguro que te alegras de verme”.

   El barco fantasma fue igual de bueno, la escena donde DiNozzo se cree enfermo y se lamenta que deseaba morir en una balacera como fulano, o una explosión como zutanito, y Gibbs le gruñe “¿Por qué no como Chaplin?”, “¿Cómo es eso?”, “En silencio”, fue genial; el marine sepultado vivo en el campo donde se representaba la guerra civil, con un celular donde marcó innumerablemente el 911 pidiendo inútilmente ayuda, fue conmovedor; Ziva acusada de matar a un árabe, perseguida por todos, asustada, dándose puñetazos del bueno con otro agente, fue emocionante; el novio demente de Abby Sciuto, fue trepidante; el viejo que viene a confesar un crimen que no recuerda, alguien que ha vivido atormentándose durante años por un crimen que cometió únicamente en su corazón, también fue conmovedor, sobretodo como Gibbs logra darle paz; el cuerpo mutilado por el que acusan a DiNozzo de asesino fue uno de los mejores que jamás he visto, recordar a Abby gritarle a McGee que no culpe de nada a DiNozzo quien prácticamente está en el pabellón de la muerte, fue estupendo; ese donde acusan a Ziva de matar a un sospechoso en un ascensor, y luego ella discute con DiNozzo, quien le pide no le aplique el golpe de la muerte, fue hilarante; cuando McGee mata accidentalmente a un policía en un callejón o cuando su hermana es acusada de asesinato y trata de encubrirla, fueron muy humanos; Ziva enamorada de un hombre que agoniza, asesinado al llegar, fue duro; la joven que le recuerda a Gibbs a su hija, salvados todos en el último momento por DiNozzo, fue revelador; pero uno de los mejores momentos fue aquel cuando Gibbs pierde la memoria reciente y su viejo ex compañero le recuerda algunas cosas, el relato que hace del once de septiembre, la cara de Gibbs, fue emotivo… Todos han sido grandes episodios.

   Después de la muerte de Kate, la serie continuó exitosa, tal vez sin esa buena química, pero continuó, aunque la sexta temporada estuvo algo floja. Como dije, hubo demasiadas cosas personales de los personajes. Pero ojalá regresen con una nueva temporada… aunque no encuentro datos sobre ello. Si deciden dejarla morir así, sería una lástima. La extrañaremos mucho.

Julio César.

LA DIETA BALANCEADA LLEVA LECHE TAMBIEN

Mayo 27, 2009

CHICOS XXX

   En esa fábrica esos hombres sólo trabajaban la ociosidad…

   Viernes en la tardecita es un momento de locura en toda fábrica. En los vestuarios los carajos, todos jóvenes y llenos de testosteronas, se tomaban sus copitas y comenzaban a juguetear. Manuel, que era místico para comer, fue atacado por Pablo, quien lo acusó de verse paliducho por no comer bien, ni sopas ni vegetales, “Como tu mamá te decía. Te voy a meter los vegetales como sea”. Y en medio de la sorpresa se lo va metiendo, lentamente, empujando, venciendo la resistencia del otro a algo que no quería, o que pensaba que no quería, porque entre risitas y dientes apretados, sintiéndolo deslizarse, comprende que no era tan malo. Cuando la mitad ya ha desaparecido, se miran, enrojecidos y sorprendidos de descubrir que la cosa era sabrosa. “¿Viste? Te gustó tu ensalada, ¿verdad? Ahora necesitas carne de la buena”, dijo ronco, Pablo. Un poco más allá, Germán abre mucho los ojos cuando Julián le dice que necesita carne también. ¡Cosas de hombres!

Julio César.

DE TUTORES Y PUPILOS

Mayo 27, 2009

MAESTRO Y ESTUDIANTE XXX

   Esos chicos saltaban literalmente sobre sus lecciones…

   Mientras el chico se estremecía y gemía sus agudos “hummm”, subiendo y bajando sobre su asiento, el tutor lo guiaba hacia el borde del duro aprendizaje, llevándolo a las profundidades mismas de la lección del día. El hombre joven disfrutaba de meter a los muchachos en lo que debían y querían aprender de forma entusiasta. Y el chicuelo continúa, enrojecido, transpirando, metiéndose bien hondo su gruesa tarea, aunque… el tutor sobre el juguete traído por el chiquillo, también aprendía.

Julio César.

MARIANELLA SALAZAR Y LAS LISTAS NEGRAS DEL CHAVISMO CONTRA LOS INTELECTUALES

Mayo 27, 2009

MARIANELLA SALAZAR

Es política oficial que cualquier extranjero que venga a disertar sobre política, que no sea invitado por el Gobierno para respaldarlo, para expresar afinidad con el proceso, ponderar sobre las maravillas del fulano socialismo del siglo XXI y adular a su inventor ­como impúdicamente lo hace Ignacio Ramonet­, será hostigado, humillado y finalmente deportado.

No es ninguna novedad. Recordemos la amenaza, que el mismo Chávez en tono intimidatorio y vergonzante, le lanzó a la ex candidata presidencial peruana, Lourdes Flores, que lo comparó con el entonces prófugo Alberto Fujimori, o las proferidas contra el presidente del partido conservador, Acción Nacional de México, Manuel Espino, que lo criticó por intentar perpetuarse en el poder.

El juez español Baltazar Garzón también recibió una andanada de insultos por hablar de violación de los derechos humanos, al referirse al cierre de RCTV. El año pasado, las policías políticas sacaron a patadas de su hotel al presidente de la ONG Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, y un mes después, al eurodiputado español Luis Herrero; además, le impidieron a Lech Walesa, premio Nobel de la Paz, acudir a un foro sobre Democracia en la UCV.

Tampoco se han salvado del hostigamiento gubernamental los nuncios apostólicos, tanto monseñor André Dupuy como el actual, que han estado a punto de ser declarados personas no gratas por su solidaridad con la Iglesia venezolana y su inocultable malestar frente al autoritarismo del régimen.

El Gobierno tiene su lista negra de intelectuales y escritores extranjeros. En ella se encuentran, Mario Vargas Llosa y su hijo, Álvaro, Plinio Apuleyo Mendoza, Enrique Krauze y Jorge Castañeda que participarán la próxima semana en Caracas en un foro en Cedice.

Da pena que estas prestigiosas personalidades sean maltratadas ­incluso antes de llegar al país, como si pertenecieran a una mafia internacional que cumple una misión de la CIA para derrocar al caudillo bolivariano­ que sean ofendidas y calificadas como lacayas del imperio, o acusadas de conspirar.

Todas esas artimañas disuasivas no les intimidarán, vendrán, a pesar de las bravuconadas. Saben cómo desdeñar la reacción ciega, inducida e incentivada por ese necio total, universal y definitivo que es Hugo Chávez.

Tic tac

Plan revolucionario de lectura: los interesados pueden dirigirse a la división de Publicaciones del Despacho de la Presidencia para retirar ejemplares de Alí Primera, padre cantor del pueblo, por José Millet; Che Guevara, un marxismo para el Siglo XXI, Néstor Kohan; Reflexiones de Fidel, Fidel Castro Ruz; Breve historia del petróleo en Venezuela, Salvador de La Plaza; Cómo repudia una clase social a su Libertador, Miguel Acosta Saignes; Carta de renuncia al Congreso Nacional, Fabricio Ojeda; Reflexiones del comandante, pensamiento crítico, Fidel Castro; El día en que asesinaron a Colombia, Víctor Hugo Morales; Año de la revisión, rectificación y re-impulso de la Revolución Bolivariana, Hugo Rafael Chávez Frías; Proclama de 1902 ante el bloqueo imperialista, general Cipriano Castro; Miranda, Bitácora de un visionario de nuestra América, Carmen Bohórquez; Sucre, resumen sucinto de la vida del general, Simón Bolívar; Las aventuras de Simón Bolívar, Vinicio Romero Martínez; La Segunda República de Venezuela (1812-1814), Julián Fuentes Figueroa Rodríguez; Contra el burocratismo, Ernesto Che Guevara; Consejos Comunales, Felipe García, y Proyecto Nacional Simón Bolívar, Primer Plan Socialista de la Nación.

Ojo pelao: la DIM adquirió ­a través de a una empresa fachada de equipos contra incendios, en La Urbina­ equipos para intervenir blackberrys… tic tac.

……

TIC TAC (20-05-2009)

Marianella Salazar.

   Tomado del portal NOTICIAS24

……

   Esta vez, o hasta donde leí comentarios (los primeros de la página), no encontré replicas contra la apariencia de Marianella, cosa que me sorprendió. No, esta vez la cosa vino desde el punto de vista de lo que dijo, lo que, en verdad, me agrada más. Eso que denuncie esto o aquello, y la llamen zorra borracha como respuesta a la denuncia, dejaba muy mal parado al chavismo. Pero veamos un caso en especial:

PANASONIC
20 / Mayo / 2009

9:40 am

ESPERATE… Si hablas de intelectuales como las basura de: vargas llosa, los intelectuales de Globovisión, Granier y su combo… ni le den derecho de palabra, ni so lo merecen… o plomo o cárcel, una de las dos o ambas.

   Llegó una replica:

exveneco
20 / Mayo / 2009

10:57 am

PANASONIC: no me queda dudas de tu ignorancia, a los pensadores no se les da cárcel y plomo sólo porque no estés de acuerdo con ellos. Voltaire lo dijo: “No estoy de acuerdo con tus ideas, pero defiendo tu sagrado derecho a expresarlas.”
Ni tú ni tu macaco presidente deben saber quien es Voltaire!! Voltaire no es para prender bombillas!

   A lo que contrarreplicó Panasonic, más humano esta vez:

PANASONIC
20 / Mayo / 2009

11:49 am

Rosa y exveneco – no se si son estúpidos o se las dan… lo famosos intelectuales que nombra la fascista de Salazar (Mario Vargas Llosa y su hijo, Álvaro, Plinio Apuleyo Mendoza, Enrique Krauze y Jorge Castañeda) TODOS son pagados por USA y la CIA y el único objetivo que tienen es tumbar o incitar un golpe de estado… Si hay intelectuales que critican constructivamente y se les respeta… entonces métete volteire, montesquieu o rousseau por el mismo orto

……

   Aparentemente Panasonic ignora que a Chávez se le baja las medias cada vez que ve a un gringo que le sonríe como Sean Penn u Oliver Stone cuando vienen del Norte enviados por el Imperio para seducir al indiecito que abarata a Venezuela mediante el recurso de destruirla; allá, mi amigo, esos viven y ganan en dólares; o la Eva Golilla que le mete el miedo en el cuerpo al Comandante con los retazos de documentos que la CIA le da para que se gane esos realitos. Todos saben que Chávez es uno de los agentes más feroces del Imperio, el único que se atrevió a destruir el sistema productivo venezolano para convertirnos en mono productor de petróleo y exportador totalmente de comida, medicinas y tecnologías… como Estados Unidos lo deseaba desde el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, ¿o no lo sabías tú que te la das de sabrosote y que te las sabes todas, mi amigo intelectual? Chávez será protegido, y mantenido ahí por sus amos del Norte, hasta que PDVSA esté totalmente en el suelo y deba vendérsela a Estados Unidos para tener unos cobres y escapar con la familia. Infórmate.

Julio César.

¿QUÉ DICE?

Mayo 27, 2009

MILITARES Y CARAJITOS XXX

   La guerra civil era dura y duraba demasiado, y de tarde en tarde el Sargento debía inyectarles valor y patriotismo a los muchachos que luchaban contra el Norte. Y lo hacía a conciencia, disfrutando su trabajo, viéndolos responder emocionados, pidiendo más, que les diera más, por favor, señor. Y él no se detenía aunque parecieran desmayarse ante la extenuante prueba. Cuando caían sobre él, y debía sostenerlos… continuaba dándoles, como buen militar.

PADRE E HIJO XXX

   No había peor delito que la deserción, pensaba el Sargento mientras administraba su dura disciplina a los jóvenes cobardes. Como no podían darse el lujo de encarcelarlos, y que los vigilantes les inyectaran a cada momento su desprecio, él prefería reeducarlos. A esas nalgadas duras, firmes, lentas, haciéndolos gritar y estremecerse entre sus piernas, seguían sobadas para calmar la tersa piel joven y poder darle más. Gruñéndoles un “toma, maldito cobarde”, los acuchillaba con uno, dos y tres dedos. Los gemidos de los chicos eran un coro de gozo, de quiénes entienden que la cosa no era tan mala por allí. Para cuando el Sargento les daba fusil del bueno, disparando su metralla bien hondo, ya esos chicos no pensaban más en huir.

Julio César.

LOS SIMPSON DE CUMPLEAÑOS

Mayo 17, 2009

THE SIMPSON

   -Pequeño… ¡demonio!

   Comenzó la vigésima temporada de esta ya legendaria serie animada. ¡Veinte años en el aire! Regresa un nuevo año, salvando de tarde en tarde a la cadena Fox, como ha dicho Bart varias veces. El señor Matt Groening la pegó de la cerca cuando ideó a esta familia disfuncional, egoísta, medio salvaje y totalmente irreverente. La sátira hacia la cultura norteamericana es sardónicamente cruel, pero ajustada a la realidad. En esta gente, los Simpson, muchos nos vemos reflejados, aunque todos lo niegan con ferocidad cuando lo digo. Las manías, temores y traumas de la pequeña e inteligente Lisa, luchando contra el gen Simpson; Bart, un anarquista extrañamente no terrorista, sus tremenduras no van guiadas por la maldad; y Homero, la joya de la corona, nos hacen pasar gratos momentos.

   Hay quienes alegan que la serie ha perdido gracia, más no vigencia (ese episodio donde son declarados traidores, y aclamados en el Medio Oriente por ello, fue jocoso, igual que la sátira final, cuando regresan ocultos a gozar los beneficios de los inmigrantes europeos); lo que ocurre es que en veinte años hemos ido perdimos la inocencia, la capacidad de sorprendernos con esta familia genial. Y eso que ha pasado por malos ratos. Un duro golpe fue el cambio de voces, pero aún a eso, que en otros programas fue fatal, ha logrado sortearlo. Si te sientas a mirarlos, aunque hallas visto un capítulo muchas veces, encuentras el detalle que hace sonreír de forma irónica, por el sarcasmo, por el detalle de la vida misma. Hace poco vi un episodio donde Bart arruina las navidades de todos quemando el árbol de navidad y los regalos, ocultándolo, y llorando dice que vio a un ladrón robarse todo, y hace un aparte para decir “y el árbol también”, para continuar llorando. Homero grita qué desgracia, lo abraza llorando y viendo a Marge exclama: “qué dolor, ¿podemos faltar a la iglesia?”.

   Pero ya antes, en ese capítulo, me había reído bastante. Cuando fueron al centro comercial de compras, Homero, con total impunidad ocupa el espacio, dos espacios, para minusválidos. Ante la mala cara de Marge, sale… arrastrando una pierna. Es que es así, como la gente normal, la detestable, claro. Hacia el final, cuando Bart, acosado por un raro sentimiento de culpa (debió ser el espíritu navideño), confiesa que no hubo ningún robo sino que todo fue culpa de él, todos quedan impresionados. Es Lisa, chirriando dientes, quien gruñe “pequeño demonio”, frase de Homero, y se le va encima, ahorcándolo, como hace su padre cada semana. A esa escena, hilarante, se suma Homero al grito de “¡Lisa!”, como si fuera a detenerla, y termina con un “Lo haces demasiado suave. Es así” y la aparta estrangulándolo él, y Lisa le toma un brazo y hala como para hacer más fuerte el apretón, mientras le da de puntapiés al hermano. Cómo reí, pero faltaba aún. Marge se arroja intentando apartarlos, y como carga a Maggie, esta, malencarada también, le atrapa el cabello a Bart y se lo hala. Dios, fue una locura de lo más divertida.

   La serie conserva su encanto, y de tarde en tarde logra sacarnos una carcajada. Ojalá continúen por mucho tiempo más.

Julio César.

EXIGENCIAS DE TRABAJO

Mayo 17, 2009

MACHOS HOT

   -Hummm… ay, jefe, tenemos que trabajar, coño…

   -Este es tu trabajo, pendejo, así que hazlo bien. Muérelo y aprieta bien la pieza.

Julio César.

¡¡¡FLEX!!!

Mayo 17, 2009

MAMANDINI

   No lo entendía, cómo podía hacer eso don Red; pero no le importa en verdad mientras se mece al ritmo de la melodía marcada por el otro, con calor y dureza, extrañado ante la expresión de gozo y  el brillo de lujuria extrema en esos ojos, haciéndolo preguntarse… cosas que no le interesaban. Pero el suegro, viejo sátiro, entiende, y su mano caliente atrapa una redonda nalga… para no caer, y aprieta y soba. Inquietando a Anthony, pero sin ser detenido. Subirá más en esa masa redonda y entrará en el valle secreto de su yerno, piensa sonriendo ya, imaginándose al otro, un día, gritando de gusto cuando alguien, tal vez él, otro de los yernos o un amigo de la casa, le bañara la cara de… reproches de machos.

ATENDIENDO AL PANA

   El hombre se estremece, Red sabe que no de repulsa, mientras lo vigila, esperando el momento de meter un dedo… en aquella herida abierta, que esperaba, en algún momento, abrir más. Toda. Totalmente. Para llenarla luego de dura, caliente y larga amistad. La suya y la de otros que saben que disfrutarían de las atenciones del yerno. El viejo era un sátrapa a la cubana.

Julio César.

GAY DURO Y SUCIO

Mayo 9, 2009

   Lo dicho, la violación fue el menor de los tormentos para el sargento Anderson (bueno, tal vez no el menor), ahora le toca padecer torturas horribles… que todavía no terminan. Este Abdul es realmente un sádico demente. Esta historia contiene situaciones que podrían resultar ofensivas para personas que les disguste leer acerca de violaciones, sadomasoquismo, bondagge y sexo no consentido. Aquí hay mucho de todo eso. Si es tu caso, no contiendes leyendo. Si, por el contrario, te interesa, disfruta de esta buena historia del amigo capricornio1965:

     EL SOLDADO AMERICANO… (7)

SOLDADO AMERICANO

   De soberbio soldado a sometido, ¡nunca lo imaginó!

   Mientras Steve “descansa”, como si eso fuera posible, parte de su destino en decidido por Abdul y el Dr. Farrel, quienes viendo como han logrado la primera fase de sometimiento del viril soldado americano. Despojándolo de su vello, una de sus características más distintivas como macho y que lo hacía lucir más masculino, están ahora decidiendo el futuro de otra parte viril; ya anularon la actividad de sus bolas, ahora les queda decidir sobre el miembro, ese largo y grueso tolete, del que cuelgan las neutralizadas bolas. El pene de Steve en estado flácido mide un poco más de 15 cm. y casi 3.5 de diámetro, sin circuncisión. Así que eso es lo primero que el Dr. Farrel, trata de resolver en el rebelde macho americano.

   -No hay esclavos que no estén circuncidados, Abdul. -le repite una y otra vez, el malvado y deshonesto médico a su jefe, tratando de que acepte que Steve sea sometido a la circuncisión lo mas pronto posible.- Además recuerda la argolla que vamos a colocarle, es necesario que su miembro sea circuncidado lo más pronto posible, no hay por que dejar pasar tiempo. Debe hacerse esta misma tarde.

   Abdul se queda pensando en lo que su asesor médico le esta sugiriendo. Realmente Farrel tiene razón, Steve necesita que su miembro sea el de un esclavo real, el prepucio debe ser removido: los esclavos no deben ocultar la cabeza de su miembro debajo de piel alguna. Además junto con el doctor Farrel ha decidido ponerle a Steve una argolla o piercing como les dicen en otras partes, así que debe de decidir lo mas pronto posible, ya que primero debe hacerse la circuncisión antes de los piercing.

   -Está bien, hazlo esta misma tarde; ordenare que te lleven a Steve, pero yo quiero estar presente, ¿entendiste? -le remarca la última frase para que no haya duda de cómo será el tratamiento que le darán a Steve en ese pequeño consultorio.

   -Se hará como tú digas, jejejejejeje… Iré a preparar todo para recibir a ese perro. -dice muy contento el Dr. Farrel mientras sale dejando a Abdul muy pensativo, quizá cavilando aún en el manejo que van a darle a Steve y que lo hará ser definitivamente otro; ya no podrá ser el arrogante macho, sino mas bien el sometido y puto americano. Su dulce y dócil esclavo, puesto en este mundo únicamente para servir a sus caprichos sexuales.

   Una leve sonrisa se dibuja en el delgado rostro de Abdul; sabe que Steve se sentirá más humillado, sus bolas ya estaban controladas, ahora trabajaran sobre su miembro, el que como todo buen esclavo debe mantenerse casi rígido definitivamente.

   Por su parte Steve, ajeno a todo lo que se decide hacer con su cuerpo, permanece aun tirado en el suelo de la jaula, sin poder levantarse, sin ni siquiera desear hacerlo. Esta aún dormido cuando siente que es levantado en vilo, por varios pares de fuertes brazos de los soldados.

   -¡¿Eh?! ¿A dónde me llevan? -pregunta aún atolondrado por lo que le pasa; nadie le responde, sólo es sacado de la jaula y llevado por largos pasillos hasta llegar a lo que supone es un consultorio médico.

   -Ya verás lo que te espera, perro americano. -responde al fin uno de los soldados que más odio siente por él musculoso macho. Lo trasladan hasta el consultivo, esperando las órdenes del Dr. Farrel quien llega en ese momento.

   -¡Vaya, vaya! Ya está aquí nuestro, “paciente”, perfecto. ¿Cómo van esas bolas? -le pregunta burlón a Steve, quien está sujeto por los soldados, manteniéndolo de pie. Eso le da la libertad a Farrel de tocar obscenamente las bolas del americano fingiendo examinarlas después de haberles colocado la liga de presión alrededor, pero buscando más que nada el humillar al rebelde soldado americano.

   -Te voy a matar, perro. -le grita Steve al sentir como sus bolas son examinadas con una fuerte presión por parte del doctor; forcejea tratando de liberarse, de soltarse de los brazos que lo sujetan, pero no lo consigue.

   -¿Aún rebelde, sargento? –le interroga con una sarcástica sonrisa, el demente doctor, quién al ver como Steve se revuelve por la humillación empieza a presionar más fuertemente las bolas, para causar dolor al americano. Presionándolas más duramente causando el dolor en la parte más sensible de cualquier hombre, aún más en Steve, quien con la fuerte presión que tiene en sus bolas y su indefensión física, lo colocan como un blanco perfecto del sádico sujeto.

   -Aghhhhhhhhh, aghhh… -el grito de Steve no se hace esperar, a pesar de ser uno de los soldados mejor entrenados, no puede dejar de sentir el intenso dolor que le provoca la fuerte presión de esas manos que parecen pinzas de acero tratando de “quebrarle” sus “güevos”.

   -Tranquilícese, Anderson. No tiene por que ponerse así. No quiero lastimarle. -le repite en un tono más condescendiente, mientras su cara dibuja una sonrisa burlona

   -Aghhhhhhh, aaghhhhhhh, mhmhm. -Steve trata de controlar el intenso dolor, de no darle la satisfacción de demostrar que está sufriendo, que le duele en exceso lo que le está pasando a sus bolas, pero conciente de que solo su inmovilidad lo liberará de esa tortura poco a poco va quedándose quieto dejando de forcejear, para que sus adoloridas pelotas puedan estar tranquilas al menos un tiempo.

   -Así me gusta, así está bien, sargento, siga así, buen chico. -le dice Farrel cuando ve que Steve deja de forcejear con los soldados que lo mantienen sujeto y él va aflojando la presión pero remarcando con sus movimientos que si vuelve a moverse la presión será mayor esta vez.

   -Aaahh, ahhhh. -gemidos de alivio se dejan oír de parte de Steve al sentir que sus bolas ya sólo tienen que soportar la presión de la liga y no la de los dedos del Dr. Farrel.

   -Colóquenlo en la mesa. -les ordena Farrel a los soldados, quienes suben entre cuatro el pesado cuerpo musculoso de Steve, casi 100 kilos de músculos sólido. Desnudo lo ponen boca arriba en la mesa de cirugía mientras siguen sujetándolo.

   -Listo Dr. Farrel. -dice uno de los soldados.

   -Atenle las piernas a las esquinas de la mesa, que no pueda moverlas. Mejor aún que el borde de la mesa quede en las rodillas del sargento.

   Así que en cuestión de minutos Steve está atado el borde de la mesa, que queda justo en la parte posterior de sus rodillas, así que sus musculosas piernas están flexionadas, para después ser sujetas manteniendo la separación entre sus muslos, ya que cada una de sus rodillas está sujeta a los ángulos de la mesa. Su gran miembro cae pesadamente sobre la parte superior de su muslo izquierdo.

   -¿Qué van a hacerme? –pregunta con algo de temor, más por la respuesta que puedan darle.

   -Sólo será cuestiones de manejo, sargento, no se preocupe. -le responde Farrel.- sujétenle la cabeza también, que no pueda incorporarse.

   Tomando una de las fuertes cadenas la unen al collar que Steve tiene en el cuello, y lo sujetan al extremo contrario de la mesa para poder mantenerlo recostado sin que pueda levantarse. Aún con los brazos inmóviles a sus espalda.

   -Los brazos pónganlos sujetos a los lados. -les ordena el doctor Farrel.

   Los soldados inmediatamente sacan la llave para liberar los fuertes brazos del solado y fijarlo a los lados de la mesa para que quede el cuerpo de Steve, en forma de “x”. Para evitar que mientras sus brazos están libres, Steve pueda forcejear, el doctor Farrel vuelve a tomarlo de las bolas presionándolas sin dañarlas, pero marcando que si hace cualquier movimiento por tratar de liberarse, sus bolas son las que pagarán las consecuencias. Steve capta el subliminal mensaje y permanece quieto, sin poder moverse, más bien por no exponer a sus bolas a sufrir las consecuencias de lo que le pueda suceder. Suda y está frío de temor.

   Los soldados terminan de poner los brazos de Steve fijos a la mesa, así que ya está indefenso, fijo firmemente en la mesa, boca arriba en espera de su suerte en manos de esos dementes. ¿Qué pensaran hacerle?, se pregunta una y otra vez, sin poder contestarse a sí mismo; sabe que no será nada agradable ni placentero, después de hacer sido desflorado por Abdul y de aprisionarle sus bolas de forma definitiva, lo que está por venir debe de ser algo más grave.

   El doctor Farell observa divertido mientras los soldado reducen a Steve a la impotencia física más aún al ver la cara de asombro del soldado (ese hermoso rostro, se dice excitado), que no sabe qué ocurre pero teme lo que le sucederá. Espera sólo la llegada de Abdul para poder dar comienzo a lo que tiene planeado para el musculoso macho. No es mucho el tiempo que tiene que esperar, la puerta se abre violentamente y es Abdul quien entra, esbozando otra sarcástica sonrisa al ver como Steve está reducido a la impotencia física en espera de ser circuncidado, aunque él no lo sabe aún.

   -Veo que ya tiene todo listo, doctor Farell.

   -Así es, usted me indica cuándo empezamos, señor. -responde de manera servil.

   -¿Qué me van a hacer? –vuelve a preguntar Steve.

   -Jejejejeje… -la risa burlona de Abdul le da a entender que lo que le espera será algo muy desagradable.- Sargento Anderson… -le contesta mientras avanza lentamente hasta la cara de Steve, quizá para poder observar más detenidamente la expresión del soldado americano cuando sepa que perderá su prepucio y que tendrá que cargar de ahora en adelante con algunos “accesorios” más en su atractivo cuerpo.- …usted es un esclavo y debe tener la verga como todos los esclavos.

   -¡¿Queee?! –deja salir entre sorprendido y algo extrañado.

   -Si, sargento Anderson, usted será circuncidado; los esclavos no deben ocultar su miembro a la mirada de su amo.

   -¿Qué? Noghhh… -se rebela al oír lo que va a pasarle; trata de forcejear, pero es inútil está fuertemente sujeto, sus movimientos son muy leves y no puede escapar a su destino, su miembro esta destinado a dejar de usar la “capucha” que mantiene lubricada la cabeza de su verga.

   -Si, Steve, tú eres mi esclavo, desde que te llene el culo con mi leche, alimentándolo de macho, te volviste mío, ¿no lo recuerdas PUTO AMERICANO? -se lo repite mirándolo fijamente a los ojos, recordándole que lo desfloró, que lo penetró salvajemente y que lo hará suyo cuantas veces lo desee y que hará con su cuerpo todo lo que se le antoje.

   -¡PUF! -Steve escupe el rostro de Abdul, ante el desconcierto de los presentes por la osadía del americano de hacer eso con su jefe.

   ¡PLAF! Un fuerte golpe se estrella en el varonil rostro de Steve como respuesta a su osada acción.

   -¡Perro! Esto lo vas a pagar muy caro.

   El doctor Farell está llevando a cabo la asepsia para poder remover el prepucio, está limpiando el área y desinfectándola para evitar posibles infecciones. Un procedimiento muy sencillo y rápido, pero cuando está por aplicarle la anestesia local inyectándosela alrededor del prepucio, es detenido por una mano de Abdul.

   -Sin anestesia, doctor, quiero que este perro sienta cuando le quita el capuchón.

   -Si, señor. -con alegría en la mirada, Farell cumple la orden. Su sadismo será halagado al máximo cuando escuche gritar a Steve mientras vaya cortando el excedente de piel.

   La mirada de Abdul se topa con la mirada desafiante del impotente soldado, quien aún en esa situación no deja de sentirse altivo y orgullos, tratando de demostrar que puede soportar eso y mas, al menos eso es lo que el cree. Mientras Farell prepara el instrumental las miradas de Abdul y Steve no se despegan la una de la otra; ambos están como imanes unidos por esa constante lucha de dominar y de rebelarse; de poseer y de resistirse.

   -Listo señor, vamos a empezar. -dice Farell mientras mantiene unas tijeras en su mano listas para empezar a cortar el prepucio de Steve.

   -Hágalo. -ordena Abdul, sin siquiera voltear a verlo, fija su mirada en los azules ojos de Steve.

   -Será un placer, señor. -responde feliz, el doctor.

   Steve aprieta las mandíbulas mientras su mirada se torna furiosa, al sentir como su miembro está ahora en manos del doctor Farell, quien después de enrollar su mano en el grueso miembro le da varias fricciones para poder lograr que presente una erección leve, después recorre el prepucio hacia atrás para descubrir el glande de Steve, sin conseguir que este deje ver alguna mueca de vergüenza o dolor. La mirada de Abdul permanece fija en la cara del soldado para no perderse detalle alguno cuando lo escuche gritar de dolor.

   -Iniciamos. -dice el doctor Farell mientras coloca las tijeras en el prepucio.

   Steve pasa saliva al sentir el frió del metal de las tijeras aprisionando primero el frenillo que une el prepucio con el glande, y como poco a poco van cerrándose las tijeras para separar primero el prepucio. La mirada de Abdul espera impaciente la reacción de Steve, el grito que le provocará ser circuncidado sin anestesia. Farell descarga un certero corte en el frenillo del prepucio, la sangre brota y un lamento, más que grito parece aullido, es ahogado por parte de Steve.

   -Aghhhhhhhhh, mmmghmmmmm, ngghnnnnn. -trata de no darles el place de oírlo gritar. El tratar de forcejear o moverse es intuí, todo su cuerpo está perfectamente sujeto con una precisión asombrosa que les permite manejarlo quirúrgicamente con toda la libertad del mundo. Trata de asimilar el dolor que le provoco ese primer corte, siente como la sangre escurre y moja parte de su miembro y sus bolas; como ahora está sin vello, puede sentir claramente como la sangre resbala.

   -Jajajajaja… Aun no empezamos, Anderson. -le dice Farell mientras continúa tomando con las pinzas el extremo del prepucio para separarlo del glande e iniciar la circuncisión del rebelde macho.

   Steve siente la presión de las pinzas en el prepucio, y como lo estira para hacer un corte perfecto y dejar definitivamente descubierto el glande del pene. Sabe que será doloroso pero espera poder resistir, no darles la satisfacción de gritar.

   -HÁGALO, FARREL. -ordena Abdul para apurar la tortura del macho americano.

   Todos los músculos del atlético cuerpo del americano están en tensión, sabe que su miembro es una de sus partes más sensibles así que será difícil soportar; su cuerpo ya bañado en sudor empieza a sentir como las frías tijeras se preparan para separar definitivamente su exceso de prepucio.

    -AGHHHHHHHHHHHH… AGHHHHHHHHHHHHH, AGHHHHHHHHHHHH… -el grito de Steve es imposible de ahogar debido al intenso dolor que padece cuando las tijeras van cortando lentamente el prepucio; Farrel lo hace lo mas lento posible para tratar de que el americano sienta más dolor.

   -¿Lo sientes, puto? ¿Te duele?

   -Aghhhhhhhhhhhhhh, aghhhhhhhhhh, aghhhhhhhhhhhh, ngggggggg… -Steve trata de moverse pero lo único que consigue es que el corte de su prepucio sea mas lento que antes. Farell ríe ante el sufrimiento del americano. Abdul disfruta como se revuelve Steve, toda su resistencia está siendo doblegada mientras está siendo circuncidado. Farell lentamente va recorriendo toda la circunferencia del miembro para ir desprendiendo el prepucio, mientras cada músculo de Steve se contrae; se nota como las venas de su cuello se dilatan por la desesperación de soportar el dolor del corte.

   -Tranquilo, americano, ya casi…

   -Aaghhhhhhhhhhhhh, aghhhhhhhhhhhh, ngghhhhhhhhhh… -por más esfuerzos que Steve hace por no gritar, estos resultan infructuosos; el dolor es intenso, lo doblega. Están transformándolo en un real esclavo, en un real puto, en el puto americano que estará a la disposición de Abdul y que lo someterá en todas su formas. Lo que Steve era anteriormente quedará en el olvido para dar paso al mejor esclavo que hay tenido el ejercito iraquí, la puta más caliente que aquellos hombres puedan conseguir. El culo más ávido de vergas babeantes, paradas de ganas por clavarse en sus carnes.

   Los pocos minutos que dura la cirugía le parece eternos a Steve, quien apenas puede reponerse. Queda exhausto después de que su prepucio es removido totalmente.

   -Aquí esta señor. -dice Farell, mientras le muestra el pedazo de piel que le ha quitado a Steve. Con una fría mirada sólo voltea un segundo para no perderse de la imagen del americano sufriendo.

   -Cauterízalo. -le ordena Abdul.

   -Con gusto , señor. -el doctor Farell toma el pequeño cauterizador, que es una especia de cautín diseñado para cauterizar pequeñas hemorragias, así que solo va pasándolo por el borde de piel para que la sangre deje de brotar por la herida.

   Steve siente que toda su entrepierna esta húmeda por la sangre que escurrió. El dolor de la cauterización es también intenso, fuerte, pero no tanto como el del corte, en unos cuantos segundos ha sido cauterizado todo. Así que después de esto, Farell empieza a frotar el miembro de Steve, tratando de que se erecte (estremeciéndose lujurioso al tenerlo en su mano), lo que es algo difícil tomando en cuenta que está adolorido, pero sabiendo que en esos momentos el culo de Steve está sensible por la sustancia que le aplicaron, así que es sólo cuestión de estimularle la próstata para poder hacer que se erecte. Es un trabajo que el perverso médico desea realizar, con todo e placer del mundo; el dedo penetra de improviso el indefenso culo del musculoso soldado.

   -Aaghh… -la inesperada invasión lo hace gemir por la brusquedad en su adolorido culo que fue violado apenas unas horas antes.

   -Colócale primero el piercing. -ordena Abdul a Farell, quien casi con un gesto de molestia tiene que sacar su dedo del fabuloso, redondo, duro y perfecto culo de Steve. Pero sabe que Abdul está en lo correcto, primero el piercing, luego podrá jugar con ese culo, tal vez su amo lo deje meter dos dedos, o pasarle la lengua al suculento manjar…

CONTINÚA (no es mío)

Julio César.

JUGANDO A LA COMIDITA

Mayo 9, 2009

PROBANDO LA AMISTAD

   Sabía… ¡rico!

   -Déjate de vainas, que me haces cosquillas. –gruñó Jairo, cuando Gregorio, en los vestuarios, acompañado de las risas del resto del equipo de futbolito de fines de semana en la cuadra, juega a probarle el palito de carne.- Además, lo tengo todo sudado, güevón.

   Todos ríen todavía mientras los dos amigos se juegan, aunque Gregorio no juega, tiene hambre… de más. De mucho más. Y como todo macho de acción que se respete, sabe que no cejará hasta comerse ese dulcito, en algún momento.

Julio César.