Steve Anderson, sargento del ejército americano, está siendo sometido sexual y físicamente por sus enemigos. La traición de su cuerpo es tan intolerable que incurre en un nuevo acto de desafío que le acarreará otra dura prueba. Una de la que no saldrá bien librado. Esta historia contiene situaciones que podrían resultar ofensivas para personas que les disguste leer acerca de violaciones, sadomasoquismo, bondagge y sexo no consentido. Aquí hay mucho de todo eso. Si es tu caso, no contiendes leyendo. Si, por el contrario, te interesa, disfruta de esta buena historia del amigo capricornio1965:
EL SOLDADO AMERICANO… (8)

Con el equipo a mano a cualquiera se somete…
-Nghhhhhhhh, bastardo, aahhhhhhhhhhh. -los insultos ahogados de Anderson son un halado para Abdul.
-Jajaajajajajajajajajaja. -la risa de ver como la resistencia mental de Steve, es anulada poco a poco por el placer sexual que siente en sus entrañas por el vibrante dildo metido; la sustancia hace su afecto y las terminaciones nerviosas de Steve generan goce sexual.- Aún falta que experimentes esto. –le dice mientras sus manos se posan sobre los pezones de Steve. Y los presionan gentilmente.
-Aggggghhhhhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhh, ngghhhhhhhhhh. Bastardo, ahhhhhhhhhhh. -la sorpresa que siente Steve al contacto de las rudas manos de Abdul con su pecho no tiene límite, el placer que se genera es intenso e inmediatamente recorre todo su cuerpo anulando su razón y su voluntad. No puede oponerse, es tan delicioso sentir que las expertas manos de Abdul le manipulen los pezones, que la voz se entrecorta por la extrema sensación.- Ahhhh, ngghhhhhh, bastahhhhhhhhhhhh, aaaaghhhhhhh. -los ojos se le cierran al sentir como el placer inunda su mente y su cuerpo.
-Jejejejejejejejeje. Te tengo en mis manos, puto. Eres mi puto esclavo. -le repite burlonamente Abdul mientras con sus mano sigue manipulando el fuerte y musculoso tórax del soldado americano quien se ve envuelto en un éxtasis de placer y goce que no le permite controlarse, defenderse. Su culo está gozando y sus pezones también, sólo su mente es la que esta alerta, pero no puede evitar que su cuerpo goce, que su cuerpo disfrute de la fuerte estimulación que sufre, el dildo lo marea, debe concentrarse para no subir y bajar su culo sobre él.
La humillante escena de ver al macho americano gimiendo como perra en celo, mordiéndose los labios pero jadeando, mientras el dildo le explora las entrañas y las manso de Abdul manipulan los pezones una y otra vez, excita a los presente. Ese cuerpo grande y sólido, viril, enrojecido de placer es algo increíble.
-Jajajajajajaja. -la risa de Abdul acompañan los esfuerzos inútiles que hace el rebelde macho por anular las sensaciones de su cuerpo sin lograrlo, sin poder detener la creciente sensación que lo domina y lo somete, y que lo mantiene en el éxtasis total de placer y satisfacción. Su mente se resiste, pero su culo es una sopa ardiente de lujuria, de gozo, casi deseando más. ¿Que dirían sus subalternos si pudieran verlo ahora?, será la vergüenza pública del ejercito americano. Él, es macho sometido.
-Nnooooogghhhhhhhhh… -el grito de pavor al ver como su cuerpo sale de control, mientras su mente lucha una y otra vez intentando contenerlo, lo desespera. El deseo de agitar su culo sobre el grueso dildo es terrible. Mientras su cuerpo se deja llevar por las estimulaciones anales y manuales en el pecho, la mente se fragmenta.
-Jejejejejejejejeje…
-Jejejejejejejejeje… -la risa de los soldados iraquíes al ver como el placer vence el culo del americano, es un coro que ofende al macho.
El oír las risas humilla más a Steve, más aún al saber que no puede controlar los estímulos, de su verga sale una pequeña gota de líquido seminal que logra colarse por la fuerte ligadura que tiene en la base de su miembro, de lo mucho que disfruta. Steve siente como sus bolas empiezan a hervir de excitación y clausura de no poder relajarse, de no poder eyacular, pero no puede dejar de sentir de gozar, de experimentar la traición ya no sólo de sus compañeros que lo vendieron a Abdul, sino también de su cuerpo, de sus pezones que quieren ser tocados, apretados, mordidos, de sus bolas y su miembro que desean ser tocados, de su culo que es un caldo de lujuria. Entiende que van aplastando su voluntad y su resistencia y va quedando en manos de los depravados iraquíes.
Steve, siente como los músculos de su pecho están dándole un intenso placer, siempre ha sido una de sus zonas erógenas, pero al sentir la fuerte manipulación por las manos de Abdul, el placer es incontrolable, haciéndolo gemir de placer y anulándolo mentalmente, quiere que lo toque, que pellizque sus pezones. Sus bolas reendurecen por la intensa presión del semen acumulado y la excitación que le está provocando el estar siendo estimulado tan rudamente. La sustancia que el Dr. Farrell inyecto en su pecho lo ha llevado al constante orgasmo en el que se encuentra, sabiendo que la relajación esta vedada a su miembro. la fuerte erección de su larga y gruesa verga le causa dolor ya que la circuncisión esta muy reciente, pero con las manos atadas y suspendido al techo de la jaula, con el culo, lleno por el gran dildo, está siendo estimulado con toda libertad. Y lo desea, su cuerpo quiere ese vejamen y sometimiento. Su culo cae babea de placer…
-Nghhhhhhhh, bastardghhhhhhh… -los insultos del musculoso macho americano, son los más placenteros halagos para Abdul; sabe que lo tiene en su poder, disfruta de verlo en esa constante lucha mental y sexual de resistencia, que cada vez le es más difícil ganar. Para Abdul el placer de irlo dominando poco a poco, de irlo controlando, de irlo sometiendo y mantenerlo en constante humillación, el quebrantarlo física mental y sexualmente es su principal objetivo. Verlo en cuclillas con el dildo bien enterrado, estimulándolo, lo excita también.
-Creo que quiere más… -comenta un guardia, con la boca abierta.
-Jejejejejeje… -la risa de los otros soldados es la respuesta. Disfrutan al ver como el rostro de Steve hace muecas de dolor y rebeldía por no dejar que su cuerpo controle su mente, por no dejar que las sensaciones inunden su mente y lo reduzcan a agujeros para ser llenado de carne. Pero saben que pierde, que al macho americano le angustia más saber que desea aquello, que su culo desea ser penetrado una y otra vez.
El sudor es grueso, todos los músculos de Steve están cubiertos del espeso sudor que le provoca el estar siendo estimulado tan rudamente. No puede evitarlo. Ahora sólo su mente permanece de su lado, ya que incluso su cuerpo lo traiciona y se pone de parte de sus captores y violadores. Su cuerpo incluso traiciona a su país, a su ejercito, dándole la espalda y dejándose conducir sexualmente, ayudado por los químicos que Farrell, ha usado en el y el tratamiento de dolor-humillación que Abdul le ha infringido a su musculoso cuerpo desde que lo capturaron, gracias a la ayuda de sus mejores amigos, que accedieron a traicionarlo, entregándolo prisionero a su peor enemigo.
-Jajajaaja, ¿qué tal americano? ¿Te gusta ser mi perra? Jajajajajaja. -el grotesco rostro de Abdul está frente al varonil rostro de Steve, quien sólo tiene los ojos entreabiertos, pero puede ver la sonrisa de satisfacción que tiene el depravado hombre que no lo deja descansar ni un solo momento.
Las manos de Abdul le masajean rudamente el tórax, logrando que sus pezones de color café oscuro endurezcan y se forme enrojecimiento alrededor de ellos, por el orgasmo que no puede presentarse, el dolor en el vientre bajo de Steve aumenta al sentir como sus grandes bolas están listas para descargar su leche, pero la presión de la fuerte liga les impide el tan ansiado orgasmo, el dildo-vibrador que tiene Steve dentro del culo también hace su parte masajeando fuertemente las entrañas del macho americano. El culo de Steve también ha sido tratado con sustancias que estimulan sus terminaciones nerviosas y lo hacen gozar de la fricción del dildo aún contra su voluntad. Su sexualidad está bajo las ordenes de Abdul y el doctor Farrell, quienes practicarán en él las más denigrantes y humillantes torturas, usándolo como un instrumento de venganza en contra del los odiados americanos.
-Aghhhhhh, aghhhhhhh, ngghhhhhhhhh. Bastardoooooo, aghhhhhh… -Steve siente como su cuerpo sale de control, como su mente se pierde en el éxtasis del placer sin poder controlar sus sensaciones, ni sus emociones.
Su mente se resiste, pero su cuerpo cede al placer, sus pezones, su culo, su miembro que está durísimo, remarcando más la reciente herida de la circuncisión que le fue practicada. El dolor en sus bolas que insisten en disparar la preciada leche del americano, sin que se les permita lo tortura, mientras la mirada burlona de Abdul continúa frente al atormentado y varonil rostro de Steve, que no puede hacer nada. El hombre no puede contener jadeos y estremecimientos mientras el dildo sigue vibrando en su culo, esta fuera de sí y la impotencia física y sexual de no poder oponer resistencia lo lleva al límite de la resistencia mental. Pero todavía es un hombre valiente y rebelde, y teniendo frente a él a Abdul, en un gesto más de odio que rebeldía, escupe la cara del odiado enemigo.
-¡PERRO! –trona el grito de Abdul al recibir la escasa saliva de Steve, en su cara; instintivamente cierra los ojos para limpiarse inmediatamente la saliva del americano, que ha caído sobre sus ojos y su nariz.
El haberlo hecho enojar con esa acción le de a Steve la satisfacción de que su tormento sexual en su musculoso tórax se interrumpa, al menos mientras Abdul, que ya se creía triunfador sobre el macho americano, se detiene temporalmente; no así el dildo que continúa masajeándole las entrañas mientras el rostro de Steve está viendo fijamente a Abdul, desafiándolo, retándolo.
¡Plaf!
-¡Perro americano! -una fuerte bofetada se estrella contra el varonil rostro de Steve, dejándole enrojecida la mejilla; pero, Steve prefiero los golpes a la tortura sexual, está mejor entrenado para soportar la tortura física que la sexual. Como típico macho heterosexual, su culo es el punto débil, por medio del cual pueden degradarlo y humillarlo.
Steve voltea inmediatamente su cara, para volver a ver a Abdul de frente desafiante, como demostrándole que no será fácil someterlo, dominarlo, aún y cuando la excitación y el gozo que el dildo en su culo le produce al macho americano es evidente. Ambos se miran por leves segundos. Abdul no toca más a Steve.
-Ya te veré suplicar, cabrón. –le asegura Abdul.
-¡Nunca! -responde sereno y firme Steve; aún sintiendo su culo vibrando, el dolor en sus bolas y la excitación en su miembro, no deja que Abdul se sienta ganador, todavía puede darle mucha batalla, aún no lo ha quebrantado. Él es un soldado americano que no es vencido fácilmente.
-Denle agua, ya saben cuanta necesita. -ordena Abdul a sus hombres que se quedan ahí mientras él se aleja dejando al americano con el culo aún estimulado, en manos de los soldados.
-¡Jajajajajaja! -el grupo se soldados se acercan al musculoso militar, rodeándolo. Tocándolo. Saben que el pecho de Steve está en ese momento muy sensible, así que varios pares de manos estrujan fuertemente su musculoso tórax, pellizcando los pezones. Abdul no se encuentras así que pueden tomarse ciertas libertades con el rebelde macho.
-Nnogghhhhhhhh. Bastardos, déjenme, peleen de hombre a hombre, noghhhhhhh, aghh… -grita furioso de sentir placer ante esas manos que lo profanan.
Son inútiles las palabras de Steve, los soldado lo ignoran, al contrario lo hacen más rudo el tratamiento a los pezones. Steve siente como el rudo contacto de su musculoso tórax con las manos de los soldados, que están rasposas y llenas de callos, hace que sus pezones se erecten en respuesta a la sustancia que le inyecto Farrell. Le es imposible dejar de sentir placer, desear más, siempre había sido una de sus áreas más sensibles, pero ahora el placer le nubla la razón y le crea el confincito de sentirse dominado sexualmente y humillado. El placer en el musculoso americano se inicia como una fuerte descarga que le recorre todo el pecho, haciendo que la excitación regrese rápidamente y el dolor en sus bolas continúe y se vuelva a intensificar.
-Aaghhhhhhhhhhh. Ahhhhhhhhhhhhh… -descarga tras descarga de placer nublan la razón del macho, y nulifican su resistencia mental. Saben que el placer evita pensar con claridad, así que Steve está siendo nulificado esta vez por varios pares de manos que le provocan intenso placer- Ngghhhhhhhh…
-Jejejejejejejeje. -la risa de los soldados no se hace esperar al ver como nuevamente una diminuta gota sale del ligado miembro del americano, que no puede obtener el ansiado orgasmo, el orgasmo que Abdul mantiene prisionero en las bolas del rudo macho, obligándolo a tener la erección constante y el dolor en las bolas, mientras el placer lo domina y lo somete colocándolo en un estado de constante debilidad mental por la excitación que sale del control del rebelde macho americano.
Mientras varios soldados siguen trabajando y estimulando el musculoso cuerpo del americano, otros lo tomas de la cara, que está bañada de sudor.
-Abre la boca, cabrón. -le ordenan mientras presionan con sus manos la unión de las mandíbulas para obligarlo a abrir la boca.
-Ngghhhhhh- mgghhmmm ghhhhhhhhhhhh. -la resistencia física que Steve puede oponer contra sus torturadores, es poca; en unos cuantos segundo las fuertes manos de varios de los soldados someten sus mandíbulas obligándolo a abrir la boca, impidiéndole cerrarla.- Ghhhhhhhhhhhh… -boca, culo, pezones, bolas, verga, todo su cuerpo esta siendo trabajando constantemente, debilitando cada vez más la resistencia del rebelde macho.
-Tápale la nariz. -le ordena un soldado a otro.
-Jejejejejeje… -mientras ríe el malvado sujeto, presiona fuertemente la nariz del musculoso macho mientras su cara es sujetada e inmovilizada.
-Nghhhhh… -Steve se resiste, trata de cerrar la boca, pero está fuertemente sujeto con varias manos presionándole las mandíbula para mantener abierta la boca, así que empiezan a obligarlo a beber agua.- Ghhhhhhhhhhh… -el hombre se rehúsa a beberla así que el agua escurre por su mandíbula sobre todo su cuerpo mojando el musculoso tórax.
-Tómate el agua, cabrón. -le ordenan, pero Steve se resiste a hacerlo, aunque sabe que es sólo por unos minutos ya que como un soldado le mantiene tapada la nariz la falta de oxígeno terminará por obligarlo a empezar a beber el agua.
-Ghhhhhhhhhh, ngghhhhhhh… -es asombroso ver como la rebeldía de Steve se mantiene a pesar de la precaria situación en la que se encuentra. Son eternos los minutos que Steve se resiste tratando de dar pelea al numeroso grupo de soldados perfectamente entrenados para torturar a los prisioneros.
El rostro de Steve muestra la desesperación por la falta de oxígeno, resiste hasta el último momento sin darse por vencido, pero todo es intuid, tiene que respirar, no puede definitivamente estar sin aire, así que tarta de jalar aire por la boca sin beber agua, pero su boca está llena del vital líquido, para poder respirar primero tiene que pasarla, así que no le queda mas remedio.
-Glub, glub… -rápidamente pasa el agua para poder respirar pero no es demasiado el tiempo que le dan antes de volverle a llenar la boca, Steve tiene sed, es cierto, pero la cantidad de agua que intentan obligarlo a beber es bastante; aún en esa precaria situación, Steve puede ver como el doctor Farrell se acerca hasta donde están torturándolo, física y sexualmente, lleva consigo un catéter y una sonrisa malévola que le indica al musculoso macho que nada bueno le depara la presencia de Farrell.
-Jejejejeje, ¿cómo se porta mi “muchachito”? -pregunta burlón, mientras Steve no pude dejar de tomar el agua y de seguir respirando por la boca, mientras los demás le siguen estimulando el tórax y el dildo el culo lo lleva a las alturas del éxtasis sexual. Es atacar al Hércules americano por todas las vías posibles para derrotarlo, dominarlo, humillarlo, y así sentir que toman una leve revancha contra todos los americanos usando a Steve como muestra.
-Ya colabora…
-¿Cuánta agua le han dado? Déjenme colocarle el catéter, antes de que sigan dándole más agua. -les ordena a los soldados que mantengan fijo el rostro de Steve, y que lo están obligando a tomar grandes cantidades de agua. Obedecen y le permiten a Steve que cierre la boca y dejan de manipularlo sexualmente.
El sádico médico se coloca frente al atlético macho, verlo así con el culo lleno, vibrando, jadeando, con el cuerpo brilloso por el sudor y el agua que resbalo por su musculoso cuerpo, haciendo que con el reflejo de la luz se marque perfectamente cada curvatura de su perfecta musculatura, es algo que excita al cruel hombre; aún en esas condiciones Steve sigue siendo un macho en toda la extensión del naturaleza, viril atlético, rebelde e indomable.
Steve está exhausto pero mira desafiante a Farrell, sin demostrarle temor. Sin saber qué es lo que el demente doctor le tiene preparado, decide resistir; piensa que va a inyectarle de nuevo esa droga en el pecho para volverlo más sensible a la excitación pero, no es así. Farrell con toda la calma del mundo saca un largo catéter y se lo muestra a Steve, sonriendo, después empieza a manipular el grueso y largo miembro del americano que está caliente, palpitante y erecto permanentemente por la presencia de la liga que mantiene el pene lleno de sangre y durísimo.
La mirada de Steve está puesta en las manos de Farrell que están manipulando su duro miembro, los dedos de Farrell presionan a ambos lados del glande, para hacer que el meato urinario (orificio) del pene se abra mejor. Poniendo sólo un poco de lubricante, Farrell coloca la punta del catéter en el orificio, tratando de que el piercing que le coloco antes no interfiera en la introducción del catéter por toda la uretra hasta la vejiga. Cuando Farrell empieza a meter el catéter, sin ninguna delicadeza, tratando de lastimar lo más posible al rebelde macho, el grito de Steve no se hace esperar.
-¡Aghhhhhhhhhhhhh! -después de ese primer grito, al ser tomado por sorpresa, el intenso dolor que le provoco el catéter al comenzar a deslizarse por el interior de su pene, sobre todo al pasar por donde esta el piercing que está más estrecho, es terrible, calla. Se repone y aprieta las mandíbulas para soportar la dolorosa penetración del catéter por su uretra. Sus musculosas piernas tiemblan al sentir como el duro catéter va penetrando, siente como va deslizándose hasta llegar a la base de su miembro, justo donde la liga está cortando el paso de la sangre y el catéter.- ¡MHHHMMMM! -Steve muerde sus labios para ahogar el grito mientras la mirada burlona de Farrell observa el sudoroso rostro del americano.
Él sabe lo doloroso que será cuando el catéter vaya pasando por esa parte de su pene que está fuertemente ligada; el catéter es presionado con fuerza mientras Steve dobla el cuello, baja la cabeza cerrando los ojos y apretando más las mandíbulas para no gritar mientras siente que el catéter está tratando de abrirse paso en la base de su miembro, sin conseguirlo, mientras Farrell sigue empujando con más fuerza, disfrutando el dolor que le causa al rebelde macho americano, sin detenerse cuando ve que la resistencia del atlético americano se está debilitando.
Steve retrocede su cadera tratando de cerrar sus muslos en un afán de proteger su miembro de esa tortura, pero lo único que consigue es que su culo sea penetrado más profundamente por el grueso dildo que está ensartado en su culo y sujeto a la jaula. Esta literalmente entre el dildo y el catéter, tortura en el culo y en el miembro.
-Jejejejejejejeje… -la risa de los soldados no se haces esperar al ver la humillación del imponente macho; les hace felices verlo ahí incapaz de defenderse, de proteger su integridad, atado, ensartado, ligado de los genitales y ahora siendo cateterizado por el miembro para llegar hasta la vejiga.
-Nghhhhhhhhhhh, aghhhhhhhhhhhhhh… -por más esfuerzos que Steve hace no puede dejar escapara un grito de dolor cuando el duro catéter se abre paso y empieza a entrar por la parte más estrecha de su miembro, debido a la liga, en donde la uretra esta casi cerrada completamente negándole la salida al semen que hierve en sus bolas sin poder salir.
-¡Jajajajaja! -la risa de Farrell no se hace esperar, es parte del sometimiento el carcajearse frente a Steve en su propia cara, mientras las fuerzas del musculoso macho están siendo minadas. El catéter sigue lastimándolo, sólo ha entrado una parte, pero continúa transitando por la estrecha uretra lentamente. Farrell goza con el dolor de Steve, con ver como los músculos del rebelde soldado se hinchan tratando de liberarse sin éxito, sin poder hacerlo. Esta dominado físicamente y ahora también lo estará sexualmente.
-Aghhhhhhhhhhhhh, ngooohhhhhhhhhh… -el intenso dolor hace que Steve grite otra vez, mientras el catéter somete el interior de su miembro. Farrell, con una asombrosa pastosidad, va introduciéndolo lentamente para dañar lo más posible a Steve. El oírlo gritar le produce uno de los más grandes placeres de este mundo. El musculoso cuerpo está bañado por gruesas gotas de sudor que resbalan por las curvaturas de sus músculos, hasta empapar el suelo.
-Jajajajajajaja, ya falta poco, soldado, pórtese como HOMBRE, jejejejejeje. -le repite burlón en la cara una y otra vez Farrell, mientras el varonil rostro de Steve exhausto, cae sobre su musculoso pecho, la barbilla se entierra prácticamente en los prominentes músculos del amplio tórax del casi desvanecido soldado.
El dolor es intenso, así como la humillación que está sufriendo; siente que en esas condiciones, en las que se encuentra, es una vergüenza para su patria, es mejor que lo crean muerto a que alguna vez lleguen a saber lo que le pasó. El sudor que resbala por el atractivo rostro de Steve cae sobre su musculoso pecho resbalando por las curvaturas de su tórax. El intenso dolor lo ha dejado casi inconsciente.
-Listo. -apenas si escucha la voz de Farrell cuando termina de colocar el catéter hasta su vejiga: en la punta del catéter que queda fuera de su miembro Farrell le pone un tapón, así que nada puede salir de su cuerpo mientras el catéter esté sellado. Y Steve sospecha que algo horrible se acerca, no puede imaginar que pronto gemiría suplicando piedad…
CONTINÚA (no es mío)
Julio César.