Pobre sargento Steve Anderson, aparentemente el diabólico doctor Farrell es aún peor que Abdul. Y lo desea para sí con una obstinación preocupante. Nuestro héroe está a punto de “probar” nuevos placeres, quién sabe cómo le irá. Esta historia contiene situaciones que podrían resultar ofensivas para personas que les disguste leer acerca de violaciones, sadomasoquismo, bondagge y sexo no consentido. Aquí hay mucho de todo eso. Si es tu caso, no contiendes leyendo. Si, por el contrario, te interesa, disfruta de esta buena historia del amigo capricornio1965:
EL SOLDADO AMERICANO… (18)
-Grita, perra… grita y te daré lo que deseas.
……
Farrell embiste fuertemente a Steve, hace retroceder su verga del culo del americano para luego ensartarla de golpe. Una y otra vez el perfecto culo del soldado es ensartado por el largo y grueso miembro del malvado doctor, el cual se interna por entre esas duras nalgas, abriendo más el esfínter anal que se resiste a perder esa firmeza de macho. Las fuertes piernas del soldado, sujetas también por grilletes en los tobillos, no tienen la suficiente fuerza para sostener su propio peso, sus mas de 100 Kg. de músculo sólido que están suspendidos por los grilletes. Su culo, siendo embestido por una dura verga, recibe el más exquisito placer, frotándole la próstata, incendiándole las entrañas; la lengua de Farrell le llena de saliva todo el oído, mientras no deja de intentar meter la punta de la lengua.
Las sensaciones son intensas, el deseo es fuerte, el control absoluto, el deseo que se interna por entre su culo y sus oídos mientras sus pezones y verga son succionados fuertemente, lo tienen al borde de la locura. La verga del médico entra una y otra vez, firmemente; las paredes del culo de Steve pueden sentir la dureza del miembro que entra bruscamente, una y otra vez, siente como las grandes bolas de su captor golpean sus duras nalgas, el vello púbico de Farell rosa la piel de esos dos globos de carne firme que son separados por ese largo garrote enemigo. Ambos cuerpos están bañados en sudor pero es en Steve en quien se marca más ya que estando completamente desnudo, su perfecto cuerpo se acentúa más.
Para Steve todo va mal, se encuentra en una guerra que desconoce, en la que no sabe qué armas empelar para salir victorioso, más aún, está indefenso, inerme ante el astuto enemigo que gana más y más terreno, aunque ese terreno sea su culo y en su cuerpo. Su boca gime levemente, ya que el rebelde no desea darse por dominado, por vencido por sometido antes su captor, pero es también un gemido de placer, los estremecimientos que recorren su poderoso cuerpo gritan claramente que desea eso, ser usado, sometido, esclavizado sexualmente.
El deseo que crece en sus entrañas y en toda su piel, es imposible de detener, no hay nada que lo haga disminuir. Por más esfuerzos que hace Steve, por más que se resiste, las sensaciones no cesan, por el contrario, la dura verga le causa un intenso placer en su culo, las succiones en sus pezones y verga lo hacen desear más, y el contacto de la lengua en el oído, tratando de meterse para explorarlo, lo hacen delirar. Exacerban sus sentidos y lo guían hasta un estado constante de éxtasis.
Mientras su culo siente que la verga de Farrell entra y sale una y otra vez, las sensaciones se agrandan a pesar de haber eyaculado recientemente. Su verga se mantiene dura y el orgasmo se empieza a gestar en las entrañas de Steve, quien siente como sus bolas empiezan a hervir de nuevo, como su leche se agolpa en ellas para salir otra vez, por más que él desee que esas sensaciones terminen y demostrarle a su enemigo que aún puede oponer resistencia, pero lo único que se hace evidente es la creciente excitación su cuerpo sudoroso y sus ahogados gemidos mientras su culo continua siendo atacado inmisericordemente, por esa verga larga que sale y se hunde una y otra vez. Todo su cuerpo es mantenido en esa excitación intensa.
-Mghghmghgmh, aghhhhhhhhhhhhhhhhhh. -los gemidos no pueden ser evitados, el placer lo obliga a externarlos, lo que hace que Farrell se excite más, sonriendo, mordiéndole suavemente una oreja antes de clavar nuevamente su lengua en ese oído (quiere escucharlo gemir otra vez) y aumente las fuertes embestidas.
El esfínter anal de Steve estrangula la verga de Farrell mientras este continúa la placentera penetración. Steve no puede evitar el sentir, el desear, el estar excitado, el que su cuerpo pida a gritos ser cogido, ser esclavizado sexualmente, el dominio perfecto que ejerce Farrell sobre él, y la manera en que lo aprisiona mediante el deseo y el placer.
-ASI, PUTO, ASI. TE TENGO EN MIS MANOS. -la risa de Farrell se deja oír al sentir como la débil resistencia de Steve se pierde, como el cuerpo se desmadeja por el segundo orgasmo. Y grita.- ¡AHHHHHHHH!
La verga de Farrell empieza a disparar semen en las entrañas de Steve, una y otra vez, la blanca leche es arrojada con fuerza contra las paredes rectales del soldado, leche abundante y espesa, sexual, que resbala por las paredes de las entrañas para después mezclarse con las secreciones, con los fluidos. El diámetro de la verga de Farrell se hace mas ancho al momento de eyacular y Steve se muerde los labios de gusto, los espasmos son intensos, fuertes así como la velocidad a la que el semen es arrojado, estrellándose en le las entrañas. Un intenso choque de la leche caliente que se interna en Steve para permanecer, ahí y ser absorbidas, y quedarse definitivamente en el hasta entonces rebelde macho.
Steve siente como su culo tiene problemas para mantener su elasticidad apretando el diámetro de la verga de Farrell, más aún cuando está eyaculando ya que la verga de Farrell se engruesa y estira al máximo su esfínter; pero no siente el dolor mas bien el placer de experimentar el recibir la leche caliente de un macho, que lo somete y lo domina, que lo reduce a un agujero caliente, ansioso de mas, deseoso de carne. De sexo, de caricias, de posesión y dominio. El calor en el cuerpo de Steve no disminuye, el sentir la eyaculación no reduce el calor que siente en sus entrañas. Desea más, otra verga dura, otras, es como una fuente inagotable que no se calma, sino por el contario se engrandece, se acostumbra y se envicia en recibir una y otra vez el mismo tratamiento. La mente de Steve no piensa en nada, no razona nada, sólo recibe, sólo siente, sólo desea, sólo se somete. Deja de ser el soldado que alguna vez fue para convertirse en un ente sexual, en el que ha sido convertido gracias a los experimentos de Farrell.
La verga de Steve escupe una vez más leche concentrada que es succionada inmediatamente para ser colectada, así como la leche de las eyaculaciones anteriores; sin embargo el deseo no cesa, se incrementa. Las últimas embestidas de Farrell en su estrecho canal rectal lo excitaron nuevamente. Mientras la verga del enemigo termina de descargar todo su contenido en el terreno del derrotado americano, el éxito del experimento de Farrell es obvio en la respuesta del soldado, en como gime, en como su cuerpo se estremece y vibra ante las fuertes embestidas, en como la necesidad lo domina y embriaga, en como aprieta sus nalgas queriendo retener la carne en sus entrañas por el máximo de tiempo; pero Farrell, cruel como él sólo, sabiendo esto, saca su verga que empieza a perder su dureza, retirándola lentamente dándole las ultimas oleadas de placer anal a Steve, contra su voluntad, el hombre se odia a sí mismo por ser sometido de esa manera, pero desea más.
Mientras la calma regresa a Farrell, no así al americano quien sigue con más ganas de ser penetrado, de ser dominado, de ser usado y abusado sexualmente. El calor no abandona su cuerpo y le exige más, aún sin desearlo, sin quererlo, tratando de que no se note, no puede evitar que su espalda siga arqueada y sus piernas entreabiertas para mantener separadas sus nalgas esperando recibir, deseando seguir en esa tortura que para él no es dolorosa, aunque si sigue siendo humillante y vergonzoso para un hombre como él, pero que no puede evitar.
-Jejejejejeje, Anderson, veo que aún quiere más, le daré gusto. -le dice mientras camina hacia una de las mesas que están cerca de donde Steve está sujeto.
En el contenedor del semen eyaculado ya se nota la cantidad ordeñada sin que por eso la verga del americano se ponga flácida, las intensas succiones en su miembro y pezones lo mantienen en una constante y latente satisfacción erótica, su mente se pierde en un remolino de ideas y sensaciones sin permitirle salir a flote, ofrecer resistencia, defender al meno su orgullo. Su hombría, su país, todo eso queda fuera anulado, nulificado.
-AGHHHHHHHHHHH. -un grito mezcla de dolor y placer, que lo saca de sus más escondidas sensaciones y pasiones, se deja oír al sentir como un largo y grueso dildo-vibrador es insertado en su culo de golpe abriéndole las nalgas y las entrañas, retomando el calor y el placer interior que lo consume. Es un juguete realmente enorme y grueso.
-Jejejejeje, esto te mantendrá caliente durante unas horas. Debo salir a “planificar tu fuga” lejos, jejejejeje; no te buscarán aquí, y serás sólo mío.
-NOGGGGGGGGGGGGGHHH. -trata de resistirse, de oponerse, de demostrar que no pueden vencerlo tan fácilmente, que el dominio aún no es total.
-¿Aún de rebelde? Jejejejejejejeje. -le dice mientras enciende el dildo que empieza a vibrar insistentemente.
-GAGGGGGGGHHHH. NOGHHHHHHHHHH. -los gemidos de rabia, furia y rebeldía se ahogan cuando siente el fuerte vaivén del dildo, trata de no gemir de placer al sentirlo moverse dentro de su culo caliente, de no demostrar que lo disfruta, de no admitir los efectos satisfactorios… pero le encanta, se tensa y se estremece mientras el grueso juguete lo llena de placer.
-Jejeje, de todos modos, Anderson, usted estará así toda la noche, así que lo dejaré solo para que disfrute. -le repite mientras sale del cuarto dejándolo suspendido del techo atado de las muñecas, mangueras conectadas a su verga y pezones que succionan constantemente.
Aún sin estar amordazado Steve sólo alcanza a gemir, las energías que tiene las utiliza sólo en gemir como débil protesta por ese destino tan extraño que le fue reservado; qué más puede hacer para demostrar que no se dejara derrotar, que su mente aún no está vencida aunque su cuerpo sucumba al placer, que su mente es aún rebelde aunque su cuerpo sea esclavo.
El placer que siente Farrell es total al ver como aún en su precaria situación sexual, el macho enemigo no se rinde, que aún cree que puede evitar su destino; la cara de Steve, incapaz de mantener erguido su cuello, cae, su barbilla vuelve a enterrarse en su desnudo pecho, mientras Farrell sale de la sala de laboratorio donde deja a Steve sometido al cruel tormento.
Las fuerzas del americano se merman rápidamente, se consumen con una asombrosa intensidad, dejándolo cada vez más débil, en su mente sólo repite la idea de resistir, una y otra vez su pensamiento se centra en eso, en la resistencia, mientras su cuerpo se mantiene en vibración constante. No puede evitar agitar un poco su culo, apretándose sobre el grueso vibrador. Su verga es succionada, extrayéndole la leche que le queda aún en las bolas, ordeñándolo, rebajándolo al término de semental. Su mente se va apagando, ni siquiera puede mantenerse despierto de la debilidad. Aunque el placer no cesa el cansancio termina por vencerlo, por dejarlo sometido, dominado y esclavizado. Tan sólo en su inconsciencia siente lejanamente como su verga y pezones siguen siendo succionados y su culo vibrando al igual que su cuerpo.
Mientras está sin sentido su verga sigue eyaculando, produciendo leche, el experimento de Farrell también hace que las bolas de Steve produzcan una mayor cantidad de semen y que necesiten ser vaciadas constantemente, así que Steve se convierte prácticamente en una vaca sexual, productor de leche de primera calidad.
La oscuridad que se apodera de su mente, no es así en su cuerpo sudoroso y caliente. Farrell disfruta viéndolo por medio de un circuito cerrado de TV, disfrutando su inminente victoria, su anhelado deseo de tener a ese macho en esas circunstancias, sin compartirlo con nadie, sin permitir que otra verga invada el culo de Steve, sólo la suya, ser sólo él quien disfrute de ese cuerpo, de ese enemigo. Se estremece de gozo tocando la pantalla, como si pudiera tocar a Steve.
Abdul no debe saber que Steve está en sus manos, debe seguir buscándolo infructuosamente. Afortunadamente nadie puede entrar en su laboratorio, y difícilmente podrán imaginarse que Steve se encuentra prisionero ahí, todos deben creer que escapó mientras él planea la manera de poder tener a su servicio al americano enemigo, al rebelde, al indomable. Las cosas han salido mejor de lo que él las había planeado, de lo que tenía proyectado. Entrecierra los ojos para recordar cuando tenía su verga en el culo de Steve, recordar como se movía, como gemía, como lo reducía a un puto, a un agujero caliente. Pasa su mano por su entrepierna presionando su verga, recordando como penetró al rebelde americano. Lo desea. Lo desea… demasiado.
Para Steve la conciencia lo abandona, su mente está ajena a que su cuerpo sigue bajo la tortura sexual que Farrell le ha impuesto, su cuerpo está suspendido inerme; aún frotándose la entrepierna Farrell se levanta, para recuperar fuerzas mientras el cuerpo de Steve continua en el efectivo tratamiento.
Las horas parecen segundos, el amanecer del nuevo día sorprende a Steve aún en el laboratorio. Farrell, ansioso por segur disfrutando de ese cuerpo, avanza lentamente hacia el laboratorio donde ha dejado al rebelde, abre la puerta y ve al aún inconsciente soldado. Despacio se acerca a él para observarlo detenidamente, el musculoso cuerpo está empapado en sudor, el varonil rostro, desencajado, algo adelgazado por el tratamiento de los últimos días, su mentón se clava en su amplio tórax perfectamente definido, de buen desarrollo muscular, sus fuertes brazos parecen agrandarse más por la tensión de estar suspendidos.
Farrell empieza a quitar las mangueras conectadas a los pezones y miembro de Steve, cuando quita los de los pezones, se observan algo mas pronunciados, el botón del pezón se agranda por haber estado sometido a la succión de varias horas, la verga de Steve cae pesadamente al zafarla de la manguera que la mantenía erecta, apaga el vibrador que le había insertado en el culo y lo saca lentamente dejando vacío el culo.
Después de colocar todos sus utensilios en una de las mesas más cercanas hace descender el cuerpo del soldado, hasta hacer que sus rodillas toquen el suelo y quede arrodillado, se acerca a él, el rostro varonil aún sin sentido. Esos labios varoniles, gruesos y carnosos en una boca perfectamente viril y dibujada, lo llama. Se inclina sin resistir la tentación aprovechando los instantes en que está sin sentido, levanta la cara del soldado y agachándose un poco sus labios se unen a los del americano. Sin encontrar resistencia paladea la calidez, el sabor, percibe el olor de un macho extenuado por el sexo mientras muerde lentamente cada labio de Steve. Mete su lengua en la boca del rebelde, entrecierra los ojos y explora detenidamente la boca de Steve con su lengua, besándolo profundamente, venciéndolo, aprovechándose, dominándolo.
Nunca antes un hombre había besado a Steve y ahora que no puede darse cuenta, sus labios son violados, su boca es poseída, las paredes bucales y la garganta de Steve son repasadas por la áspera lengua de Farrell, quien dispone de todo el tiempo del mundo para hacer de esa boca un manjar sexual, durante varios minutos continúa introduciendo sus lengua una y otra vez, aspirando succionando, mientras Steve continua ajeno a lo que pasa. Farrell gruñe ahogado, atrapando su lengua, chupándola, tomando su saliva.
Después de saciarse de esos labios Farrell fija su mirada en los erectos y hermosos pezones que se han pronunciados por la fuerte succión de la que fueron objeto, acerca sus dedos y empieza a acariciarlos, entre sus dedos, usando el piercing que perfora el botón de cada pezón. La verga de Farrell endurece de nuevo al ver la derrota que siempre quiso, la que siempre deseó y ahora se le da. Unos minutos después de terminar de manipular los pezones erectándolos, viendo aún esos labios rojos y húmedos aún por estar cubiertos de la saliva que Farrell le dejo al estarlo besando, el médico se pone de pie y libera su verga lentamente. Sin dejar de ver al vencido, con una de sus manos levanta de nuevo el rostro de Steve y comienza a frotar la cabeza de su verga en los varoniles labios del americano, embarrándole el líquido seminal que ya escurre abundantemente, ese líquido viscoso trasparente que parece unirse como pegamento en los rojos labios.
Pasa su verga alrededor de la boca del musculoso rebelde, una y otra vez, sintiendo el placer de la fricción entre su duro miembro y el rostro, el placer de ver como el líquido seminal se embarra en todo el varonil rostro de Steve. Recorre cada centímetro de la cara del musculoso macho inconsciente. Una y otra vez, Farrell frota la cabeza de su verga, para al final detenerse en la entrada de su boca entre esos viriles labios. La punta de la verga empieza a separarlos despacio, disfrutando el ingreso, gozando al momento de sentir como esos labios rozan la superficie de su duro miembro, viéndole los ojos cerrados aún lo excita más; casi se le sale la leche al saber que puede hacer con su esclavo lo que desea y que Steve nada puede hacer; ni siquiera darse cuenta de que un grueso, largo y duro miembro está punto de violar su boca, de tomarla por la fuerza, de internarse en su garganta y vaciar su leche allí.
-¡AHHHHHHHHH! -un gemido de satisfacción escapa de sus labios mientras regula la penetración bucal de su verga en la boca de Steve, entrecierra los ojos para demostrar que disfruta, que goza, que es satisfactorio hasta el exceso.
Poco a poco el duro y grueso miembro se abre paso mientras Farrell sujeta la cabeza de Steve, para facilitar el acceso, sin dejar de deslizar su miembro disfrutando cada centímetro que se interna en la cálida boca del enemigo, sin dejar de gozar; ver a ese macho indomable de rodillas y con la boca llena de su carne jugosa, más aún si esa carne le pertenece, es un placer y una satisfacción personal y total para Farrell.
Aunque ha estado tratando de hacerlo con firmeza, pero suavemente, la verga de Farrell pronto llega hasta el fondo de la boca del indomable macho. Al sentir la resistencia del paladar blando al final de la garganta del americano, Farrell empuja con más fuerza para penetrar más profundamente, presiona con firmeza empujando con más fuerza que antes, sosteniendo la cabeza de Steve también para facilitar el deslizar su verga.
-Mhm… -Steve comienza a gemir por la incomodidad que sufre su garganta sin imaginarse que es un güevo duro y jugoso el intruso que invade su boca y que le impide el paso libre de aire.
Su rostro empieza a dar señas de querer recobrar la conciencia, pero Farrell sabe que es importante aprovechar el que no sabe lo que pasas, así que antes de que logre estar al cien por ciento conciente con lo que está pasándole, aprovecha y empuja su verga fuertemente sujetando con firmeza la cabeza del musculoso macho venciendo la poca resistencia anatómica que su verga había encontrado en la húmeda y cálida boca de Steve. El miembro de Farrell se interna por ese estrecho conducto al mismo tiempo que le corta el paso libre de aire al soldado.
-¡AHHHHHH!
-Ghghg -Steve gime de nuevo, ahora empezando a sentir la angustia de la asfixia, algo obstruye su garganta ahogándolo, algo duro pero de corteza esponjosa.
-Jejejejejej ¡Trágala toda, perro! -le ordena Farrell mientras empuja con más fuerza antes de que encuentre resistencia consiente en Steve.
Su miembro se interna más en la faringe del enemigo, disfrutando más al ver el rictus de desesperación en Steve mientras se le dificulta aún más el respirar libremente. Los movimientos de Steve se van haciendo más fuertes, su mente divaga entre la conciencia y la oscuridad, el sentir que le falta aire lo hace recobrar poco a poco la conciencia, lentamente sus ojos empiezan a abrirse entre leves forcejeos por tratar de liberarse inútilmente de su obstrucción.
-¡GHGHH! – sentir como su garganta está siendo bloqueada, lo obliga a tratar de mover su cara, pero Farrell lo mantiene fuertemente sujeto, preparado para cualquier reacción de rebeldía de Steve al saborear una verga.
CONTINÚA (no es mío)
Julio César.









