HOMBRES EN TANGAS

   Provoca… de todo.

   Este es uno de mis fetiches aplicados a una fantasía. Imagina que estás en los vestuarios del gimnasio después de una tanda de ejercicios, sudas y jadeas sentado en la banca, aparentemente recuperándote. Pero esperas, con ese dulce cosquilleo en tus bolas. Y entran tres carajos de esos que ejercitan contigo. No sabes bien quiénes son, no te conocen ni se conocen bien entre sí como no sea esa camarería que nace en las rutinas de ejercicios que parece amigarlos. Hablan entre jadeos también por el esfuerzo, se quitan las franelas o camiseta y ves que están bañados de transpiración, hay pectorales grandes, vellos con gotitas; se quitan los zapatos y los monos… y compruebas que usan tanguitas.

   Así, prendas mínimas, triangulitos que cuelgan un poco con el bojote de las vergas, dejando escapar pelos, húmedas de sudor o de orina o de líquidos de machos, con tiritas que suben por sus caderas. Y el corazón se te para, aunque menos que el güevo. Tus ojos corren sobre esas prenditas putonas y sensuales en cuerpos tan grandes y masculinos. Ellos hablan y ríen, en tangas, con esas telitas metidas en sus culos de campeonatos, y las ganas de sacarlas de allí, usando los dientes, te hacen dolor el pecho… y la verga.

   Uno de ellos, de tanga atigrada, se agacha a recoger algo y se ven en directo las nalgotas, la telita metida, el bojote de las bolas; y las ganas de meterle mano casi no se aguantan, como le pasa a uno de esos que le da una sonora nalgada. Hay un intercambio de insultos rientes, los tres hablan dándote la espalda, te ignoran, y el más velludo, metido entre los otros dos, cuenta algo y les soba las cinturas, y tú miras con la boca seca y el tolete palpitando como esas manos grandes bajan, acariciando, cayendo sobre las tangas, hundiendo los dedos en esos glúteos, mientras ríen como si nada pasara. Y las manos entran, puedes verlas debajo de la suave y escasa tela, dedos extendidos, recorriendo esas nalgas paraditas, y notas como esos dedos va a la raja entre los glúteos. El tipo habla ronco, los otros responden igual, como si no les estuvieran sobando para esos momentos, con la punta de los dedos, los ojitos del culo.

   Y no lo imaginas, esos dos carajos, con el más velludo en medio, enrojecen, respiran pesadamente y abren un tanto las piernas, dándole permiso, así que no te extraña notar como un dedo en cada tanga, se empuja, se hunde dentro de esos culitos de hombres. Y hablan como si nada mientras esos dedos los cogen, mientras las tetillas de los tres están erectas, mientras los güevos intentan salir de esas tangas que se mojan más. Notas como abren más las piernas, y tienes que sobarte la tranca cuando uno cierra los ojos y jadea, agarrándose de un locker mientras comienza a balancear su culo de arriba abajo.

   Oyes al velludo, quien se quita la tanga enseñando un güevo tieso y amoratado, que deben ducharse, y reparas, mientras los otros dos se bajan las tangas, como no sólo tienen los güevos rojos, sino también los culitos por la manipulación, y que están un poco abiertos, y corren a la ducha riendo emocionados… mientras el velludo se retraza sacando un potecito de aceite para bebés… que para nada se usa en una ducha de gimnasio.

   Mareado botas aire, te paras con ese güevo caliente, y casi tienes un infarto cuando recoges del piso las húmedas y cálidas tangas. Caes sentado otra vez, no sabiendo si imaginas un gemido ronco que proviene de las duchas, pero cierras los ojos cuando halas tu mono y calzón, y el güevo sale tieso, y con esas tangas en la mano, comienzas a hacerte una rica paja… deseando que alguien,  algún tipo, venga y te la chupe, mientras una tanga se le meta en el culo.

CINE CALIENTE

Julio César.

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2 comentarios to “HOMBRES EN TANGAS”

  1. anonimo Says:

    PUTO DEPRAVADO, OJALA TE DE UNA ENFERMEDAD INCURABLE, METETE TU PUTO BLOG POR DONDE TE QUEPA, ASQUEROSO.

    • jcqt1213 Says:

      Maldita basura, ¿qué haces entrando en sitios que claramente tienen una advertencia para gente de tu calaña? ¡Debiste salir al verla, imbécil! ¿Acaso no sabes leer y tengo que ser yo responsable de tus animaladas? No puedo mandarte a que te metas nada, no quiero parecer tan grosero como tú, maricón reprimido.

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