La siguiente historia es un Padackles. Un chico deja muchas cosas atrás en pos de un sueño y luego entiende que no había necesidad de sacrificar nada. Me gustan esos mensajes desde Brokeback Mountain. Si puedo, termino los otros. Por cierto, este relato NO ES MÍO. Tiene partes subidas de tono.
……
Titulo: I found, baby
Autor: River_sun
-¡Es su culpa!
……
Jared Padalecki descubrió que era gay a los siete años de edad. Aunque ni él mismo lo supo en el momento. Antes de ese instante nunca había considerado las reglas de la atracción, aunque aquella niña de cabellos castaños, Sandy, siempre le pareció linda. Pero si, era gay, y mirando al pasado, le sorprendió descubrirlo el día que más mal se sentía. Anímicamente.
Comenzaba en una nueva escuela, lejos de sus amigos en la estatal de San Antonio. Apartado de sus abuelitos que hacían fiesta cada vez que les visitaba. Distante de todo lo que le era grato (incluso Sandy). Su padre había mudado a toda la familia a Richmond, por mercados de trabajo, y a él no le quedó otra alternativa como no fuera seguirle. De nada le valieron todas las pataletas, pucheros y ojitos que hizo (también las lágrimas, aunque eso se lo guardaba para sí y para Jeff, su hermano mayor que tanto le atormentaba). ¡Era tan cruel su padre!, se decía mientras se acerca a la entrada del nuevo instituto. Va cabizbajo, sin fijarse en nada, como un autómata, a pesar de ser uno de los chico más entusiastas y curioso del mundo. Tal vez por eso, o porque estaba destinado, no iba fijándose por dónde iba.
-¡Ey! –oye la advertencia y el bufido antes de chocar con el otro cuerpo, el cual pierde el paso y cae de culo. Afortunadamente sobre la grama. Jared enrojece intensamente.
-Ay, Dios, perdóname. –jadea alarmado, su joven corazón a punto de infarto. Por el incidente. Por ser el primer día. Por, tal vez, herir a alguien. Se inclina solícito y se congela cuando repara en la intensa mirada del otro chico. Uno muy llamativo, de cabello rubio oscuro, algo largo, largas pestañas, intensos ojos verdes con una leve tonalidad dorada, los pómulos altos estaban bañados de pecas canela. Muchas pecas canela. Y sus labios… Jared no entiende el estremecimiento que le recorre mientras mira al chico, que le corresponde con extrañeza.
-Ayúdame, ¿no? –la voz airada y divertida del otro le saca de sus cavilaciones.
-Oh, claro. –tiende la mano larga de su algo huesudo brazo, y cuando el rubio la toma, apretándola, Jared siente un nudo en su estómago.
Momento cuando repara en la diabólica (si, era diabólica), sonrisa del otro, que le hala. Con un bramido Jared cae hacia delante, y si no le cae encima es por puro milagro, cosa que no evita que, a la larga, quede también de culo en la grama. El otro ríe divertido, los ojos cuajados de lágrimas (le faltaba un diente y era adorable), rojo como un tomate, y a Jared se le disipa la sorpresa y hasta el enojo.
Pero ese nudo, en sus entrañas, se hace mayor. Y quema.
-Fíjate por donde vas. –le advierte el rubio con desparpajo, faltándole un diente delantero y mirándole fijamente, cosa que calienta las entrañas de Jared, quien continua sentado a su lado, viéndole.
-Lo siento, venía pensando en otras cosas y no te vi.
-¿Seguro que era por pensar y no por todo ese cabello sobre tus ojos? –señala el rubio, alargando una mano y tocándolo.- Es tan suave… Parece pelambre de gatito.
Ese gesto hace que Jared contenga la respiración. Y cuando el rubio enrojece avergonzado de sus palabras, al castaño le parece que no puede haber algo más bonito en todo el mundo. Un momento, ¿pensó que era bonito? ¿Podían los niños varones ser bonitos? Obviamente si, ese lo era, pero…
-No era eso. Venía pensando en lo malo que es mi papá. Nos metió a todos en el auto y nos arrastró hasta aquí sin preguntarnos si queríamos venir.
-Qué mal. ¿Y no te gusta nada de aquí?
-Algunas cosas… -responde evasivo, rojo de cara y mirando a la distancia.
-¿De dónde vienes?
-San Antonio.
-Ah, bueno, no pierdes nada. –bromea.
-Idiota. –le suelta y se congela, tal vez fue demasiado directo. Pero el otro tan sólo sonríe y toda preocupación desaparece de la mente del muchacho de cabellos oscuros.
-Yo voy a esta escuela. Espero que te sientas bienvenido entre nosotros. –y sonríe, pero Jared no responde. Tan sólo le mira.- ¿Qué? –el rubio, alarmado, se lleva una mano a la cara y se frota.- ¿Tengo algo? ¿Ya me lo quité?
-No. Son tus pecas. Nunca había visto a alguien con tantas.
-¡Hay personas que tienen más! –exclama a la defensiva.- Mi mamá dice que como soy un niño bueno, los ángeles no se cansan de besarme. Aunque me gustaría que pararan. Son como muchas ya.
-Entiendo que te besen. –se le escapa y casi se muerde los labios. No puede apartar la mirada de la ahora roja cara del rubio.- Yo no tengo muchas. No creo ser un niño malo, pero los ángeles no me buscan. –frunce el ceño con pesar.
-Estoy seguro que no eres malo. –sonríe el rubio, e impulsivamente se tiende hacia él, rozándole con los labios una mejilla. Alejándose en seguida, pero ya Jared le sigue con mirada, todo deslumbrado.- Lo siento, no debí… -parece alarmado de su propia conducta. Jared se lleva una mano a la mejilla, como deseando atrapar y prologar la sensación casi fantasmal de ese beso.
-Me llamo Jared. Jared Padalecki.
-Soy Jensen Ackles. –el otro se presenta, de pronto demasiado incómodo consigo mismo. Se pone de pie.- Yo debo ir a… -da dos pasos y se vuelve.- Sé bienvenido, Jared. –y sus ojos brillan.
-Gracias, Jensen. –sonríe con todo su rostro, hoyuelos incluidos, cosa que hace tragar saliva a Jensen.
No están en el mismo salón. Jensen va un año por delante. Pero desde ese momento los muchachos se buscaron con las miradas en los pasillos y en las clases de deportes o música. Para finales de semana se la pasaban hablando a toda hora. Para fin de mes son los mejores amigos del mundo. Cinco meses más tarde, Jared sabe que Jensen no era totalmente feliz. Lo sabía por su cara rabiosa y a veces llorosa cuando niños más grandes le llamaban niña. O le empujaban aunque se defendía. Lo sabía por la manera que evitaba hablar de su papá o su hermano, contando sólo cosas de su madre, Donna.
Con el paso de los años la amistad se consolidó, para Jared eran una agonía las vacaciones o los viajes familiares lejos de Jensen. No hablar una tarde con el rubio era angustioso. A su familia le gustó desde el principio el niño pecoso de ojos verdes que lo miraba todo con curiosidad. Más tarde Jared supo de boca de Jensen que un día se iría de ese pueblo, muy lejos y que jamás volvería. Al castaño le dolía el corazón en tales momentos porque sonaba que para Jensen el irse era tan necesario que no le importaría dejarle atrás. Cuando se lo comentó Jensen, sorprendido, el rubio le atrapó los hombros y le aseguró que se irían juntos.
Una tarde, cuando Jensen acababa de cumplir los trece y él iba mediando los doce, se lo preguntó. Algo que llevaba años carcomiéndole la mente. Fue en su dormitorio (nunca iban a la casa de Jensen) mientras leían, echados de panza sobre su cama, uno al lado del otro, historietas cuando se suponían que debían estar estudiando…
-Jensen, ¿por qué me besaste? Aquella tarde. –pregunta Jared, ansioso, dejando a los X-Men por un segundo. Jensen no le mira, sigue leyendo.- Jensen… -insiste.
El hombre aparta esos recuerdos mientras sale de la hermosa tienda de delicatessen. Sonríe con la botella de vino en la mano. La dejará así. Jensen se llevaría una buena sorpresa. Echa a caminar mirando hacia el alto edificio, es modesto pero bien ubicado. El rubio había sabido hacerlo. Casi había llegado al éxito. Casi.
Pero ¿a qué precio? No quiere hacerse nuevamente esa pregunta, así como no quiere caminar tan de prisa. Debería tomarse su tiempo, pensar en las cosas que le contaría, en… Pero sus pies no atienden razones, su cuerpo tienen vida propia. O memoria. Recordaba demasiado bien lo maravillosamente que encajaba Jensen contra él. Mierda, ¿a quién engañaba? Deseaba verle, tocarle y morderle un poco. Pero no se la pondría tan fácil al rubio cruel. Jensen tendría que suplicar por atenciones. Y tal vez, ni así, las obtendría.
……
Llaman a la puerta y Jensen toma aire, nervioso de repente. Sabe que juega con fuego. Jared no era ningún chico lindo que había conocido en un bar, era alguien de su pasado y que significó mucho. Sabe que el otro espera algo más, comenzando por una cita, pero no puede dárselo. Preparar la cena, aunque no esté hecha por él, era un comienzo para algo ligero, sin ataduras. Hablar y tal vez… Si, joder. Dios, quiere follar. Mucho. Desea estar entre sus brazos, oírle gemir su nombre mientras le toca, besa, lame y muerde. Era extraño que no añorara eso antes. Antes de reencontrarse con Jared.
Aunque reconoce que no es verdad. Durante esos años separados se había encerrado en sus metas, montar su negocio, tener casa y carro, dinero en el banco. Éxito. Por ello sacrificó algunas cosas, incluso conocer a alguien (nadie habría sido como Jared, una vez lo pensó y lo sepultó en el fondo de su mente). Fueron muchos días de soledad, muchas noches de no tener a nadie más allá de contactos casuales. Muchos fines de semana o de año de ir a la cama con una botella de vino y una película ñoña todo sentimental que le dejaba algo lloroso e infeliz. Añorante de algo más. De calor humano. Pero hoy sería diferente. Esa noche desea a Jared en su cama y puede que lo tenga. Coño, haría lo que fuera por tenerle. Por un rato.
Llaman nuevamente y se sobresalta. Toma aire y se reprende mentalmente por cobarde. Quien no arriesgaba no ganaba, ¿verdad? Abre y se queda sin aliento. Jared se ve más alto que nunca, musculoso y hermoso dentro de la camisa manga larga, corta de cintura, mangas enrolladas dejando ver sus antebrazos fuertes y venosos. Un jeans oscuro que se ve de los buenos y unas buenas botas completan su vestuario. Y el rubio ya quiere quitarle todo eso a zarpazos y lamer su piel dorada. Y Jared debe notarlo, porque sonríe torvo y sus ojos oscurecen.
-Hola Jen. Traje vino. –y muestra una botella de buen año y marca. Cosa que impresiona al ojisverdes.
-Gracias. –la acepta y le franquea la entrada.
Sus ojos van a la ancha espalda, a ese jeans que atrapa de manera excitante su trasero y tiene que tragar saliva, recordándose que la cena espera.
-Bonito lugar. –concede Jared, volviéndose.
Se miran y al castaño la sangre le corre a tal velocidad por las venas que teme estarse quedando sordo por la manera que aúlla en sus oídos. Se le acerca lentamente, sin apartar su mirada predadora. Jensen traga más saliva y no ofrece resistencia cuando Jared le quita de las manos la botella dejándola sobre un esquinero. El hombre más alto le atrapa los faldones de la franela y le hala hasta que sus cuerpos chocan. La boca de Jared baja hambrienta hacia los rojos y voluptuosos labios del rubio, besándole con hambre, todo lenguas y gemidos, mientras sus manos son puños apretados contra la suave tela, posesivo, hasta que afloja y recorre con un jadeo la tibia franja de piel que se eriza y estremece bajo su roce. Tocarle le enciende más todavía.
Cuando Jensen le atrapa el cabello con una mano, profundizando aún más el beso, Jared ya sabe que está mojando sus ropas. La verga palpita con fuerza contra las caderas del otro, mientras su lengua continúa tomándolo todo de esa boca deliciosa.
Joder, lamía, mordía y halaba esa lengua mientras sus manos casi deformaban la franela en su necesidad de tocarle por todas partes y eso tan sólo exacerbaba aún más sus ganas. Sin pensar le empuja suavemente, siguiéndole mientras Jensen cae de espaldas sobre el mullido, cómodo y bonito sofá al tiempo que se besan una y otra vez, tocándose.
-Jay… -jadea Jensen, cara roja y ojos brillantes cuando Jared le muerde y lame la barbilla.
No había mesura, mientras le muerde y chupa escandalosamente el cuello, recorriéndolo lentamente con la lengua, saboreándole, las enormes manos de Jared halan la franela hacia arriba, recorriendo cada pedazo de su torso con las manos, pellizcándole las tetillas y haciéndole gritar. Sus manos bajan y el cinturón y el pantalón no saben qué les ocurre. Pronto la prenda, así como el ajustado boxer van piernas abajo. Y mientras le desnuda, Jared le mira, le besa y muerde. Se alza y casi de golpe se quita la camisa, seguro de haber zafado más de un botón, su ancho y musculoso torso atrapa la codiciosa mirada de Jensen; baja y cuando las piles hacen contacto, estallan. Se besan y frotan mientras Jared le recorre los costados.
Con rudeza, alzándose un tanto, Jared le obliga a volverse sobre el sofá, deleitándose en su trasero redondo y firme, sonrosado. Cada mano atrapa una nalga y teme estar incendiándose. Las separa y sus pulgares van a la entrada del culo, suave, alisándole con sus frotes, disfrutando una vena cruel de los gemidos agónicos de Jensen, quien menea las nalgas incapaz de contenerse.
El rostro del castaño baja, bañando con su aliento ese culo que se estremece, y cuando oculta la cara entre las nalgas, mordiendo la suave entrada, Jensen prácticamente grita y suplica por algo. Echándolo más atrás, abriéndolo, rosado y titilante; Jared sabe lo que necesita y se lo da. Su lengua entra con voracidad y Jensen teme correrse allí mismo, mientras jadea, se tensa, arquea la espalda y menea su culo contra esa boca que no deja de explorarle, ruidosamente, todo saliva caliente mientras besa, succiona y penetra.
-Date la vuelta. –ordena Jared, izándose.
Jadeando, casi sin fuerzas, Jensen obedece lentamente. Agotado por tantas emociones y sensaciones.
Jared le recorre con la mirada, respirando pesadamente, desde su torso parcialmente cubierto, a su verga rojiza totalmente erecta. Y desea atraparla con su boca y lamer y lamer como antes, sentirla suave y dura, caliente y palpitante contra su lengua, hasta oírle lloriquear que no se detenga. Chuparle hasta sentir su carga golpeándole la garganta, cubriéndole la lengua, caliente, pastosa. Deliciosa. Pero…
Por un segundo lo recuerda todo. Todo el dolor que Jensen le causó y no puede moverse.
-Jay… -llama Jensen, jadeando, confuso. Esperando por su noche de placer, por su amante ahora paralizando.
CONTINÚA … 5
Julio César.
NOTA: ¿Vieron el capítulo nueve de esta séptima temporada de Supernatural donde Dean, Sam y Bobby van a cazar al Demonio de Jersey? Fue un episodio para Dean. Se vio genial. Desde sus quejas por la vida que llevan, sin electricidad o agua caliente, hasta la fonda donde la gente se vuelve loca. Verle comer con ese placer fue tan divertido como el camarero trastornado que le deja la comida con un “para el novio de Barbie”. Sam se preocupa por él. Bobby igual. Y las escenas donde anda intoxicado (refiriéndose al dolor que le produjo Cass), como esa donde duerme la mona, fueron divertidas. Seguro ya están escribiendo fics al respecto. Sam se vio bien también. Esa escena donde dice que esa comida vuelve idiota a Dean, frente a Dean, era como de los viejos buenos tiempos. ¿Lo que no fue tan chévere?: Lo que sea que le halla pasado a Bobby. De verdad espero que estos bichos, los productores, no nos vayan a echar la broma de matar al papá de los Winchester. Bobby debe vivir. Si no quieren que aparezca tanto, bien; pero que no muera. Y que vuelva Cass, así sea sin poderes.

diciembre 7, 2011 a las 12:21 am |
Hola J.C.
Q tal? Por fin acabé exam. en la u y estoy de vacaciones! Ahora si con algo más de tiempo para comentar sobre Spn.
Sobre el capítulo 9. A mí me dio penita ver a Dean tan agotado, toda la situación está sobrepasando sus límites (si es que ya no los sobrepasó hace rato!) Y de la conversa con Bobby, escuchar a Sam diciendo de como Lucy estaba bien con él… pero que tiene ese niño?! Se nos volvió masoquista o qué. De todos modos es bueno ver q no está teniendo más alucinaciones con lo del hell y eso. Pero si debo ser honesta extraño que aparezca Mark. Hace un trabajo estupendo. Y a ti te vendió la parte en que los bro atacan a los Leviatanes con esos productos/tanques de limpieza??! Mm… No lo sé yo sentí vergüenza ajena. En serio, pobrecitos mismas amas de casa con delantal y todo.
La parte graciosa sin duda corrió por cuenta de Dean. Adoro a ese chico! Desde la escena del restaurante cuando Dean le pide una mesa al camarero trastornando que le responde mal, y lo del apodo de“para el novio de Barbie” si!, luego ver a Dean colocado jajaja eso es nuevo, se vuelve tan lento y relajado. Hasta que lo oí, y aquí tengo que citar sus palabras exactas, “I’m fine. I actually feel great. The best I’ve felt in a couple months. Cass? Black gloo? I don’t even care anymore.” Oh mi dios! Debo haber repetido esa parte unas 9 veces. Pues para mí es justo lo contrario. Decir que Cas ya no le importa significa que si le importa y le importa mucho. Solo me queda esperar su regreso como dios manda, el respectivo abrazo con Dean y que le devuelva/ponga la gabardina y ya podré morir feliz!… Olvidaba mencionar a Bobby comiendo una ensalada con palitos chinos. Que tío para más genial.
Ahora sobre el capítulo 10. Bueno tenía mis dudas porque el cap. lo escribió Sera y eso nunca es augurio de nada bueno. Recién acabo de verlo y me ha dejado, literalmente, sin palabras. Bobby, escúchame bien, tú eres el padre de los bro y que nadie te diga lo contrario! Y mientras lo veía me decía a mí misma no vas a llorar, no vas llorar pero no puede evitarlo! Y ver las caritas de Sam (No es por nada, pero me parece que en cada cap. Jared se va poniendo más guapo) y Dean mientras esperaban en el hospital, y ver como Dean se ponía de nuevo la coraza de yo soy un tipo duro y nada puede dañarme ok! cuando en realidad estaba destrozado. Dan unas ganas de abrazarlo y confortarlo y decirle que todo va a estar bien. (Vaya sÍ que me he quedado sensible… O.O)
Otro dos momentos geniales fueron cuando un empleado del hospital vino a preguntar a Dean sobre si Bobby especificó algo de si iba a donar sus órganos o no y el otro fue el breve encuentro que tuvo con Dick. Y de verdad no sé como harán los escritores para solucionar todo este lío pero si no lo hacen los que vamos a hacer un parón ahora somos los fans. Bueno y solo a esperar el próximo cap. no?
Otro dato, varias fuentes están publicando que el portavoz de Warner Brothers TV acaba de confirmar que Misha Collins regresará a Supernatural como estrella invitada en el episodio 7×17 y aparecerá en dos episodios adicionales más adelante en esta temporada. Aunque no hay detalles de cómo o por qué Castiel regresará a la serie. Ok cruzaré los dedos, pero no sé si sentirme feliz o preocupada por la noticia. Solo tres capítulos? =/
Ah y no, no soy española, soy de Lima, Perú. Cuidate. Estamos hablando.
A.
diciembre 8, 2011 a las 4:02 am |
Hola, A.
Vaya, pero qué comentario tan bueno. Mira, no vayas a molestarte, pero voy a utilizarlo en otra parte. Has montado el reflector en cada punto que hace falta.
Un abrazo, amiga,
JC
diciembre 14, 2011 a las 7:20 pm |
Hola JC
si es alguna web/foro de SPN pasame el dato así sigo las novedades…
Ojalá actualices pronto lo de “The penitente’s Mark” ! q está muy bueno….
Cuídate! =)
A.
diciembre 18, 2011 a las 11:14 am |
Hola, A.
¿Ya lo tienes todo listo para la semana que viene? No da tiempo para todo lo que hay que hacer, ¿verdad? Por eso no he subido nada más, pero intentaré publicar lo poco que tengo sobre esas historias. Y no, mira, con este blog tan… característico no me atrevo a formar parte de ningún foro con esta dirección. Pienso utilizar tu comentario como entrada. Ya lo verás.
Un abrazo desde Caracas,
JC