En esta historia que NO ES MÍA, Castiel ha decidido “castigar” a Dean por oponérsele en su lucha contra Rafael. Y lo hace, pero las cosas no le salen tan bien. ¿Que por qué me gusta el relato? Dean, despertando pasiones como siempre, es sometido, pero no es un juguete sin voluntad. También él hará sufrir a Castiel.
……
Titulo: The penitente’s Mark
Autor: yeya-wc
Tema: Dean/Cass
Estado: en proceso
Resumen: Castiel castigará a Dean por oponérsele, y este sabrá porqué lleva su marca.
-¿Qué buscaban? –exige saber, ojos iridiscentes, Castiel.
Se le ve molesto ahora. ¿Cómo se atrevían los ángeles a contravenir sus órdenes? El más joven de los Winchester y el viejo cazador debían ser respetados. Por ahora. La desobediencia le irrita de forma terrible (era eso lo que más le molestó, claro, no el tener que dejar a su amante saciado que le suplicaba que no se fuera). Y esa irritación los otros la intuyen por el sordo rumor que parece llegar del fondo de la tierra.
-¿Dónde está mi hermano? ¿Qué le estás haciendo? –Sam demanda, irreflexivo, acercándose al poderoso ser. Está intimidado, Castiel era la cosa más poderosa a la que se habían enfrentado jamás, pero no podía dejar pasar la oportunidad de saber.
-Está… bien. –es la fría réplica, como si le costara decirlo. Y un leve parpadeo de sus ojos azules intriga a Bobby.
-No fue eso lo que pregunté. ¿Dónde está? Quiero verlo. ¡Regrésalo! –exige.
Sam grita, más sorprendido que adolorido, cuando algo le alza del suelo, una mano invisible alrededor de su cuello que le retiene contra la pared. Bobby se angustia, todo su ser le grita que debe tener cuidado, que no hay nada que pueda hacer contra ese ser, pero el impulso de proteger a uno de sus muchachos gana y toma un viejo rifle, que sale disparado de sus brazos poco antes de que él mismo lo haga, volando de espalda, golpeándose contra una pared y cayendo sin sentido.
Castiel no le miró en ningún momento.
-¡Bobby! –se alarma Sam, ahogado, pero aún así arreglándoselas para verse intimidado, preocupado y cabreado.- Hijo de puta, ¡detente! –y gruñe cuando esa mano cierra más. Castiel parece flotar, elevándose a su nivel.
-Vives porque lo deseo, Samuel. Cuando deje de soportarte, morirás. -amenaza, frío como el hielo.
-¿Dónde está mi hermano? –repite la pregunta entre dientes, mientras le estudia fijamente, todo ceñudo.
-Está pagando sus culpas. –es la leve respuesta, algo petulante, lo justamente ambigua para angustiar al menor de los Winchester. Bien, ese sería parte de su castigo. También él se le había enfrentado.
-Mientes… -susurra suavemente Sam, ronco y cabreado.- No le has hecho daño, lo sé. No puedes lastimarle. No físicamente al menos. No puedes… ¡porque tú siempre lo has querido para ti! –le acusa con mala leche.
Por un segundo Castiel queda desconcertado, sorprendido por la dura y acusadora declaración del menor de los Winchester. Cosa ridícula, joder, ¡él era dios! Es el mismo segundo durante el cual Bobby cierra los ojos y bota aire exasperado, esperando los rayos y truenos que habrán de terminar con ellos. Esos malditos Winchester iban a acabar con él.
-No sabes de lo que hablas, Samuel Winchester. –la voz es rasposa, oscura. Peligrosa.
-¡Lo sé bien! –se lanza Sam, sin medir el riesgo.- He sido testigo de la manera en la que siempre le has buscado, con tu mirada de cachorrito suplicante; sé cuánto anhelabas una sonrisa de Dean, de aprobación, un “qué bien lo has hecho, Cass; me has complacido, Cass”. Sé cuánto has deseado palmaditas en la espalda como recompensar por servirle. –deja salir con rabia.- Siempre lo has deseado para ti, no me mientas ni te engañes. Pero te tengo una noticia, “nuevo dios”… Dean Winchester jamás se rendirá ante ti. No de corazón. Claro, a menos que le somatas a las torturas que padeció en el Infierno a manos de Alastair, pero no te atreverías, ¿verdad? Lacerar sus carnes, oír sus gritos, ver su llanto. –le reta.
Castiel, ojos centelleantes, se le acerca un poco. Lleno de furor, pero luego este desaparece de su azulada mirada. Casi parece sonreír y Bobby se prepara para la tormenta.
-¿Lo percibes, Samuel? ¿Sientes el olor de tu hermano en mí? –expone lentamente, alzando las manos y olfateándolas.- Su olor está por todo mi cuerpo. –le mira por entre sus dedos.- ¿Quieres saber cómo llegó a mis manos? ¿O lo que realmente deseas es saber cómo se siente? –le reta ahora, y Sam traga con fuerza, desconcertado, mientras Bobby, pensando que está demasiado viejo para eso, desea encontrarse a muchos kilómetros de allí.- Es como a vainilla o chocolate, Samuel. Su olor es como un café fuerte. Es áspero y duro, pero también fresco. Huele a pinos y a tierra mojada por la lluvia, todo pureza. A tardes soleadas, como a ropas recién planchadas, un aroma a limpieza. –se le acerca, casi sonriendo.- Ocultar la nariz en su cabello y oler es… -cierra los ojos por un segundo, como disfrutando de un poderoso y maravilloso recuerdo.- Es tan intenso, Samuel, que no puedes resistirte a tocarle. Sus manos son ásperas y callosas, su cuerpo estaba cubierta de cicatrices, unas que borré hace poco, y sin embargo su piel es suave y tibia al tacto. Como la seda. Su piel se estremece y arde cuando la recorres. Y se tensa y arquea buscando esas caricias y no hay manera de detenerse, Samuel, porque nunca tienes suficiente. Y hay que lamerla, Samuel. Y morderla. Y a Dean le gusta.
-¡Oh, mierda! –gruñe Bobby, totalmente avergonzado. Dean mataría a Castiel en cuanto se enterara de que…
-¡Mientes! –ladra Sam entre dientes, viéndolo todo rojo. Castiel sonríe leve, flotando, acercándosele, casi nariz con nariz.
-Compruébalo. Es su olor en mi piel. -extiende las manos y Sam desvía el rostro.- No debes sentirte mal, Samuel. Él no podía ser para ti. Nunca. Eres su hermano. –acusa, divertido de la mueca escandalizada del menor, de sus mejillas terriblemente rojas.- Ahora es mío, Samuel. Dean Winchester me pertenece. Y él desea estar a mi lado.
-Sucio mentiroso. –estalla Sam, incapaz de controlarse a pesar de la evidente, y peligrosa, ira del ángel ascendido a deidad.- Le controlas de alguna manera sobrenatural, y puede que logres manejarlo por momentos, pero bien sabes que Dean no lo aceptará jamás. No sin luchar. Puedes… -y odia decirlo o pensarlo.- …Derrotarle ahora, pero él se levantará. Y te dará tu merecido.
-Él está conmigo porque es su lugar. Soy su dueño.
-¡Él no te pertenece! –grita.- Y si, te combatirá, y te odiará cuando entienda lo que le has hecho. –sonríe entre dientes.- Dime, Castiel, ¿estás listo para recibir su odio cuando compruebe tus actos? ¿Estás preparado para su desprecio cuando entienda cabalmente lo que le has hecho?
-Tú no entiendes… -se exaspera.
-Oh, si, entiendo. Lo deseabas y ahora le controlas con tu poder. Como antes lo intentó Alastair. Y Lilith. Y Crowley. Para Dean eres tan sólo otra malvada criatura sobrenatural, una horrible entidad a la que jamás perdonará porque un día te apreció y confió en ti y tú le traicionaste. ¡AHHH! –grita de sorpresa.
Fuera lo que fuera que le sostenía adherido a la pared, cesa, y Sam cae con violencia, mientras un terriblemente ceñudo Castiel se eleva más.
-No interfieras nuevamente, Samuel Winchester… O te destruiré.
Y simplemente desaparece, mientras Sam, de culo en el piso, se agarra el adolorido tobillo izquierdo. Bobby va a su lado.
-¿Estás bien? –y se miran, Sam enrojece un poco.
-Bobby, lo que dijo Cass…
-No, joder, no quiero hablar de eso jamás. ¿Cómo está tu tobillo?
-Creo que hay una luxación. –se pone de pie con una mueca.
-Pues date por bien servido. Castiel pudo haberte convertido en polvo si lo hubiera querido. –reprende el anciano. Sam frunce el ceño y aprieta las mandíbulas, viéndose, en opinión de Bobby, tan terco como una mula.
-¡Ese hijo de puta! Sabía que no me mataría. –mastica las palabras.- Le daría miedo que Dean lo supiera.
-Pero si ellos… -enrojece y balbucea.- …Si ellos ya…. Ya sabes, su olor y toda esa mierda, es porque Dean ya está en su poder. Y no hablo sólo de su cuerpo.
-Lo conoces, Bobby. Y Cass también. Dean, en algún instante, volverá en sí y en ese momento ese ángel roñoso no querrá que sepa algunas cosas. Cómo el que mató a su hermano. –con una mueca da un paso.- Pero, ¿qué hacer ahora?
-¿Hacer? Ya no se puede hacer nada. Joder, Sam, ni ángeles ni demonios pueden ayudarnos, ¿qué más deseas intentar?
-Bobby… -se ve pensativo.- Una vez Castiel dijo que compartía un vinculo muy íntimo con Dean… -le cuesta no torcer el gesto de disgusto.- Me pregunto, ¿de qué hablaba? –una pequeña idea comienza a filtrarse en su mente. ¿Sería acaso…?
……
En la mitad de segundo que le llevó dejar al menor de los Winchester (y a Bobby), e ir a todas partes buscando a los ángeles que habían estado conspirando contra Dean, y regresar finalmente con el rubio, en Castiel había aumento el disgusto. ¿Cómo se atrevía Sam a enfrentarle así? ¿A él, qué salvó a todala Creación? Y los ángeles, ¿por qué continuaban resistiéndosele? ¿Acaso no eran soldados y debían obedecer? Había sido un error explicarles lo que era la libertad y el libre albedrío. Eso se dice mientras mira por el ventanal de aquella pieza en suaves penumbras. Y se miente.
O no es totalmente sincero. Parte de su furia viene del malestar interno que siente. Por su inseguridad. El temor. Por Dean. Si, el menor de los Winchester tenía razón, Dean jamás agacharía la cabeza de manera voluntaria. No dejaría de resistirse. De luchar. Podía someterle tocándole, despertando en su interior esa fiebre de necesidad (algo que aún no le explicaba del todo al rubio cazador), pero sabe que en cuanto desaparezca para encargarse de algunas de sus obligaciones como dios, y dejara de afectarle con su cercanía, el otro levantaría sus murallas. Sus defensas.
La verdad es que no le extrañaría llegar y encontrar que se ha ido, escapando. Tendría que buscarle. Perseguirle, capturarle, dejar de ser tan amable y…
El alivio casi le produce un mareo. Lo que es absurdo, joder, era el nuevo dios, piensa nuevamente intentando enojarse consigo mismo. Pero no puede. Allí está Dean. Su Dean.
El cazador está despatarrado sobre la blanca cama revuelta, profundamente dormido, las mejillas enrojecidas, la respiración serena, los carnosos labios entre abiertos. Casi cuesta reconocerle el gesto. Parece una sonrisa de… ¿satisfacción? Está boca abajo, con la blanca sábana cubriendo muy poco. Todo en él grita que está en paz, muy cómodo en la cama donde fue tomado y amado, todavía rodeado por un fuerte olor a deseo y sexo.
Castiel tiembla despojándose de sus ligeras ropas, sin quitarle los ojos de encima al otro, recorriendo la piel firme y pecosa, dorada. Perfecta. Inca un pie en la cama y Dean murmura algo en sueños, dándole la espalda de medio lado, todavía boca abajo, dejando al descubierto sus nalgas. Y el ángel tiene que tocarle, recorrerle todo desde el hombro al costado, la cadera y el muslo mientras hunde la nariz en su cuello, olfateando su cabello, su piel, embriagándose con su olor. Y traga con fuerza. Si, quiso lastimar a Sam, pero la verdad es que el aroma del cazador era…
Lame, su cuello, clava los dientes suavemente en la calida piel del hombro y no contiene un jadeo de placer y deseo cuando su lengua se llena con su sabor. Pero es nada a lo que siente cuando Dean, sin despertar, ronronea como un enorme y sexy gato, echándose un tanto hacia atrás, buscando su calor, sonriendo. El ángel casi teme estar viviendo una increíble alucinación cuando el mayor de los Winchester suspira un suave, dulce y cariñoso…
-Cass…
¡Dios!, piensa el ángel, casi reverente. Tomando aire, de la nuca de Dean, claro está, le toca en la frente y el cazador se relaja, casi dormido pero no del todo. Tal vez por eso sólo medio ronronea cuando aparecen súbitamente sumergidos en una enorme tina de agua caliente y espuma olorosa. Castiel apoyado contra la tina, Dean, sonriendo como un borracho tal que no puede abrir los ojos, sobre él, dándole la espalda. Las manos del ángel le recorren el abdomen, aseándole, pero también manoseándolo. Lenta y suavemente las palmas suben a su torso, atrapando los pectorales de pezones erectos por las atenciones, y los medio pellizca.
Está tan duro, Castiel lo sabe de manera marginal porque no puede concentrarse en nada mientras Dean ronronea entre sus brazos, agitándose un poco bajo el toque de sus manos, frotando su cuerpo del suyo, provocándole pequeños infartos cerebrales cada vez, con tales palpitaciones en su verga que sabe estallará sin hacer nada más. Era inconcebible, ¿cuándo y por qué su Padre había creado seres tan poderosos, sentimientos tan fuertes, sensaciones tan puramente placenteras? Pero es difícil pensar, no con Dean arqueado su espalda, apoyando la nuca en su hombro.
-Eres mío, Dean Winchester. Mío para siempre. –le susurra en un oído, ronco de lujuria, posesivo y obsesivo.- Estarás a mi lado por toda la eternidad. –oculta la barbilla y los labios en la húmeda nuca del cazador, sus ojos brillando terribles.- Nadie nos separará jamás. Y pobre de quien lo intente.
Lo siente. Y lo cumplirá. En toda su larga existencia nunca había sentido esto, necesidad, miedo, rabia, frustración, pero del otro lado estaba Dean. Y el rubio lo compensaba todo. Por él cambiaría todas las reglas y…
No. ¡No! Desea llevar a Dean al dormitorio, cuya cama ya debe estar impecable, y reposar a su lado. No dormir, ya que no lo necesita. Tan sólo estar allí, rodeándole con sus brazos, acunándole, oyendo su respiración pausada, observando su rostro hermoso. Esperando que descansara, despertara y volver a probar su cuerpo, sus labios. Su amor. No hacer nada. No pensar o…
Pero los lamentos son demasiados.
Puede escuchar a todos enla Tierra, casi teme que en todo el universo. Oye trozos de conversaciones entre los ángeles, entre los demonios, los monstruos caminando sobre la tierra. Puede escuchar cada llanto de angustia, dolor y miedo. Y sobre todo lo que está ocurriendo justo ahora en el Medio Oriente, enla TierraSanta.Haberse presentado como el dios por esos lados parecía regresársele, o como diría Dean Winchester, era una mala idea que volvía para morderle el culo. En su nombre se habían lanzado a una nueva guerra. Armas, tanques, matanzas. Gente asesinando en nombre del nuevo dios. Puede oír a los otros, a las personas atrapadas en esa locura, que lloraban clamando al antiguo Dios. Al nuevo dios. Al que fuera.
Deposita a un Dean totalmente seco, desnudo como merecía vivir una criatura tan perfecta, sobre la cómoda cama. Le ve gruñir, sonriente, acurrucándose entre las mantas, de medio lado, casi doblándose sobre sí en el centro mismo del enorme lecho donde debería reposar el ángel ahora dios. Pero no puede. Las explosiones y disparos son excesivamente ruidosas. Con furia parte. A repartir castigo.
Lo que resultaría, como ya comprobaría, un error.
CONTINUARÁ … 6
Julio César.
NOTA: Ver Supernatural por TELEVEN es desesperante porque la cortan toda. Y la cortan así las den a las tres de la madrugada. Sin embargo, cuando la ves en español notas detalles que antes se te escapaban. En el episodio El Extraño caso de Dean Winchester, cuando envejece, el capítulo comienza con una mujer sonreída leyendo uno de esos folletines amarillistas, y una voz narra: Todos los síquicos están de acuerdo: comenzó el Apocalipsis. Como detalle, quedó muy bueno. Siempre he creído que todo el asunto del Apocalipsis fue algo desperdiciado.

enero 6, 2012 a las 8:58 pm |
J.C.
Actualizasteeeeee! Y la historia va tomando más trama… Sam ya está pensando en algo para liberar a su bro.Y Cas descuida a Dean dejándolo solo mientras los ángeles q escaparon ya deben ser capaces de localizar su escondite?!! Me quedo muy intrigada….! Sabes no es por nada pero “yeya-wc” escribe demasiado bien! Ojala pueda encontrar su pag. para poder leer alguna otra historia q haya escrito. =D
Y no se tú pero a mí se me hizo demasiado largo el hiatus!, felizmente me estuve entreteniendo con un fic muy muy bueno, “the unforgiven” de Taolee. Ahora que ya estamos a nada del estreno del 7×11 x fin sabremos si Bobby se queda con nosotros o no. =’( De paso q con una amia hicimos una apuesta y espero tener suerte para cobrármela. *cruza los dedos esperanzada*
Ya comentaremos del cap.
Un beso
Nos leemos pronto
A.
enero 8, 2012 a las 2:30 am |
Ay, A,
Primero, Feliz Año.
Ahora lo malo. No he visto todavía el episodio, pero dicen que muere Bobby. Esto es el colmo. Y si, también a mí se mie hizo larga la espera, aunque la he pasado más o menos viendo Dark Angel. Qué joven y que bien lo hacía Jensen en esa serie.
Pero eso no quita el mal sabor de boca: primero Castiel, ahora Bobby. En esta serie, si no tienen cuidado, no va a quedar ni la señora Sera.
Nos leemos, bonita,
JC