MARINES EN MICCION

COSAS DE FE

   Como a todo el mundo, la imagen de los marines norteamericanos orinándose sobre los cadáveres de esos talibanes en Afganistán, me horrorizó. Aunque no sé si por las mismas causas.

   Vamos por parte, hay tres grandes razones para horrorizarse y molestarse. La primera es la ira justa de la gente decente ante semejante bajeza, maldad y ruindad. Un muerto es algo que merece respeto, aunque sólo sea por los despojos mortales a los que quedó reducido. La actitud de esos marines fue bárbara, sucia y enferma. Una gente normal, medianamente sana, no cae en semejantes excesos. Se entiende que llevado por la rabia, y bajo el silbido de las balas, una pelotón cometa atrocidades, como llegar a un poblado desde donde son atacados y matar a todo el mundo. No se justifica, no se disculpa, pero se entiende. Esto no tiene nada que ver; la imagen de esos carajos orinándose sobre esos muertos está más allá de toda explicación de normalidad. Estamos en presencia de ese nuevo tipo humano, alguien sin responsabilidad moral ni sentido de la ética más elemental, incapaz de cualquier consideración más allá de una momentánea satisfacción por ruin que sea.

   Y ni este es un tipo humano muy nuevo que se diga. Ya durante la revolución francesa había mujeres que buscaban amantes al pie de la guillotina para “canalizar” tantas emociones. ¿Cómo olvidar los pañitos para lámparas hechos con piel humana en algunas casas nazis, no una oficina, sino en un hogar donde a la mujer le gustaba presumirlas? Las violaciones en masa en lo Balcanes, los festejos después de linchar a un negro… todo ese macabro goce de criaturas en dos patas apenas humanas, un poquito por encima de un animal (y eso de ciertos animales, ni los perros hacen eso), no es una conducta nueva. Pero, no por ello, debe ser tolerada.

   El segundo tipo humano que se horroriza, y grita bastante, es aquel que libra una batalla desigual en su mente calenturienta, satanizando a un grupo humano y disculpando a los suyos justamente por los mismos crímenes. No me extrañaría que quienes más griten hoy por la aberrante fotografía, sean los mismos que justifican con mil comentarios a los rehenes de las FARC encadenados como animales. Esa gente que condenaba la dictadura de Pinochet y aplaudía la de Fidel Castro. Los que atacan el militarismo sionista pero callaban cuando Saddam iba a probar armas químicas en los kurdos. Lamentablemente este grupo es exactamente igual a esos marines con problemas de vejiga. Dependiendo del momento, marchan espiritualmente al lado de los nazis rumbo a los crematorios arreando a otros.

   El tercer tipo humano… creo que sería gente como yo. Me parece horrible lo que esos bastardos hicieron, pero por encima del hecho que no es nuevo para nadie que conozca de historia (ignorarla o no desear aprender de ella nos condena una y otra vez a repetirla y sorprendernos siempre como si fuera la primera vez). A mí lo que me deja con la boca abierta es que esos pobres imbéciles hallan hecho semejante cosa en público, dejándose filmar y permitiendo que este se divulgara. Dios, esas cabezas no llenan ni los cascos que usan.

   No se me malentienda. El mal siempre es intrínsicamente torpe, siempre tiende a excederse en su brutalidad, de allí que el mundo siempre termina conociendo de su existencia y batalla contra él, pero… carajo, ¿qué tenían esos pendejos en las cabezas? ¿Acaso no saben lo que pasó con la zorra aquella que se excitaba firmando a tipos desnudos en Guantánamo? ¿Acaso no saben esos grandísimos idiotas que Norteamérica está rodeado de un mundo que mira con desconfianza su poderío militar, y que la existencia de ellos, aberrados armados y autorizados para actuar, justifica todo temor y un inevitable intervenir? ¿Acaso no saben que jamás podrán controlar militarmente el mundo y que tarde o temprano deberán partir dejando atrás toda esa carga de odios que muchas veces necesitan una salida en la forma de una venganza atroz? ¿Llorarán mañana por otra Torre que caiga, preguntándose por qué, qué hicimos para que nos hagan esto? ¿O cada uno de ellos se pagará un tiro en la cabeza sabiéndose responsable? ¿Es que acaso a esos retrasados mentales únicamente les enseña a disparar un arma y nada más? ¿Nunca aprenderán? ¿Jamás aprenderemos?

   Si algo bueno tendrá la tan odiosa escena será una limitada y superficial investigación sobre las fuerzas armadas norteamericanas y su posible incapacidad mental para intervenir en otras regiones del planeta. Pero no hay que hacerse ilusiones. Será un simple maquillaje, un mea culpa cosmético que no llegará a nada; no es la sociedad norteamericana muy dada a la introspección. Muchas veces, cuan país tercermundista, no entienden la relación entre causas y efecto. No cuentan con una clase intelectual muy aplicadas, aunque han cambiado, ya no justifican toda aberración socialista como un “proceso inevitable en busca de la mayor felicidad”, como solían hacer con la ex Unión Soviética, China y Cuba. Pero les falta mucho. Por lo menos esos animales serán identificados y sancionados, perderán todo lo que hallan hecho dentro del ejercito (seguramente culparán a los muertos por ello), y uno que otro superior será citado para que diga por qué no sirve como líder.

   Por lo demás, sólo queda condenar las aberraciones vengan de donde vengan, o también nosotros seremos parte del problema.

EL CUATRO DE FEBRERO… ¡QUÉ PELIGRO!

Julio César.

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