JARED HACE CAER A JENSEN… 6

JARED HACE CAER A JENSEN                         … 5

   La siguiente historia es un Padackles. Un chico deja muchas cosas atrás en pos de un sueño y luego entiende que no había necesidad de sacrificar nada. Me gustan esos mensajes desde Brokeback Mountain. Si puedo, termino los otros. Por cierto, este relato NO ES MÍO. Tiene partes subidas de tono.

……

Titulo: I found, baby

Autor: River_sun

   -¡Es su culpa!

……

   Brusco, recogiendo sus ropas a manotazos, Jared es seguido por la mirada de Jensen, quien se muerde los labios por el frío en el corazón que le provoca su enojo, por las ganas que siente de pasar la noche entre sus brazos (una necesidad a la que desea cerrarle la puerta en las narices), y los ojos vidrioso de lujuria al reparar en la ancha y recia espalda, los brazos musculosos y cruzados de venas, los pectorales abultados, la cintura estrecha, ese culo que…

   Sin despedirse, hirviendo de frustración más que de enojo, Jared sale del dormitorio, odiando el encontrarse con el sofá donde se revolcaron horas antes (y que necesitaba una buena lavada). Dios, ¿por qué Jensen tenía que ser tan gilipollas?

   -¿Jared? –le llama, a sus espaldas. No quiere responderle, no desea dejar de sentirse enojado.- Jared…

   -¿Qué? -se vuelve, maldiciéndose por ser débil, allí estaba Jensen desnudo, dorado, pecoso, medio cubierto con una sabana alrededor de su cintura. Dios, las ganas de cruzar el espacio que les separa, tomarle en sus brazos y regresar a la cama para tocarle, lamerle y morderle, eran intensas.

   -Yo… No te enojes. Sabes que…

   -No quieres nada serio, me quedó muy claro. No hay problema. –gruñe, sin tranquilizarle en nada. Va hacia la puerta.- Buenas noches, Jensen. –le desea de manera intencionada. Tal vez sabiendo que el rubio no la tendría fácil. Como no la tendría él mismo.

   -Te llamo, ¿okay? –tiene las bolas de proponer.

   Y Jared desea, en verdad, mandarle al coño de su… (con el perdón de Donna Ackles), pero se desinfla.

   -Claro. –abre y sale.

   Y Jensen se siente como el propio cretino por sentirse dolido, ni un adiós, una sonrisa o un beso de despedida. Pero bueno, ¿qué le pasaba? Eran sus reglas, ¿no? Debía atenerse a ellas aunque en ese momento las odiara. Pero… era lo mejor, ¿cierto?

   Jared siente muy distinto en esos momentos. Estaba enojado, mucho. Y muy decidido: si, Jensen Ackles iba a recibir su merecido.

……

   Una tarde, cuando Jensen acababa de cumplir los trece años de edad y Jared iba mediando los doce, se lo preguntó. Era algo que llevaba años carcomiéndole la mente. Fue en su dormitorio (nunca iban a la casa de Jensen) mientras leían, echados de panza sobre su cama, uno al lado del otro, historietas cuando se suponían que debían estar estudiando.

   -Jensen, ¿por qué me besaste? Aquella tarde. –pregunta Jared, ansioso, dejando a los X-Men por un segundo. Jensen no le mira y sigue leyendo.- Jensen… -insiste.

   -¿Qué tarde? –sus orejas rojas no engañaron a Jared.

   -Lo sabes. Ese día. El día que nos conocimos.

  -Jared, si te molesté… -sonó alarmado.

   -¡No! No, nada de eso, pero… -el adolescente confundido se mordió los labios.

   Aunque a partir de aquel momento, y casi sin darse cuenta de cómo, se convirtieron en los mejores amigos de este mundo, Jared nunca le contó que todo aquel día le buscó ansiosamente con la mirada por toda la escuela, incapaz de controlarse él mismo. O que esa misma noche atormentó a sus padres hablándoles de lo genial que era aquel niño de pelos en punta y cubierto de pecas a quien le faltaba un diente. O que a la hora de ir a la cama, días más tarde, le preguntó a su mamá cómo supo que se había enamorado de su papá. Ahora, con el corazón latiéndole con fuerza, espera.

   -No lo sé, Jared. Tan sólo quise… -le mira, rojo de vergüenza, con las verdes pupilas algo nubladas tras sus anteojos.- No debí, lo siento, yo no quiero que tú… ¡Ug!

   Jared no pudo soportar más, algo dentro de su cabeza le gritaba que ya había esperado demasiado, así que acercó su rostro dejando caer su boca sobre esos labios rojos y húmedos, tragándose las últimas palabras y el aliento de Jensen. No sabía qué hacer, pero no los alejó, maravillándose de que Jensen no se hubiera parado ya de la cama. Y cuando el rubio atrapó un puñado de sus cabellos con una mano, mordiendo un tanto sobre su labio inferior, supo que no iba mal encaminado.

   Fue su primer beso. La cosa más deliciosa que había probado jamás. Por un tiempo, después de Jensen, pensó que era el “sabor” de besar, más tarde entendió que la magia se daba, es cierto, pero no todos los días o en todas partes. Ni con cualquiera. Y que besar era sólo besar, no como esa vez, cuando jadeante, rojo de mejillas, todo sonrisa con hoyuelos y la mirada casi nublada, sintió toda su piel erizada, viendo a un cohibido, sonrojado y hermoso Jensen jadear también a su lado cuando sus bocas se separaron al fin.

   Su primer beso fue maravilloso, más tarde gritaría riendo a quien deseara escucharle que fue un beso de amor. Su primer beso de amor. Pero la verdad…

   Era que el segundo fue mejor todavía. Jensen estaba paralizado, y Jared le vio el temor, la alarma y la confusión en la mirada, un segundo antes de que se moviera intuyó que Jensen escaparía y luego pretendería que aquello no había ocurrido (tal vez después de negársele y evitarle durante días). Y Jared, un chiquillo de doce años, no quiso pasar por eso. Le atrapó por un hombro y le echó de espaldas, tendiéndose a su lado y le besó otra vez, lentamente, lamiendo y mordiendo y atrapando los labios de Jensen entre los suyos. Y escucharle gemir bajo sus labios, le envió una descarga eléctrica que llenó completamente su entrepiernas.

   Para Jared la vida fue siempre más simple, Jensen lo creyó así desde los trece años. Después de esa tanda de besos, cuando finalmente salieron de la habitación y se toparon con Sherri Padalecki, madre de Jared, el rubio pecoso adivinó el desconcierto, sorpresa y la aprensión en la mirada de la mujer, a quien no le pasó por alto lo rojo de sus caras, lo hincado de sus labios, la sonrisa monumental de Jared, que exudaba felicidad y excitación por cada poro, ni la discreta y feliz vergüenza de Jensen. El muchacho, a sus trece años, supo que ella intuyó algo… y le maravilló que no gritara, les separara o le echara de su casa como a un perro sarnoso. Le extrañó no ver odio o repulsa en su mirada.

   Oh, si, porque la vida de Jensen en Richmond nunca fue fácil…

   Pero Jensen no quiere recordarlo. Ni los besos ni su vida en aquel pueblo apestoso. En verdad, mientras monta maquetas y diseña escenarios que Steve Carson irá a fotografiar más tardar para confeccionar el catálogo, intenta dejar su vida personal bien lejos.

   La cena con Jared, y todo lo demás, había ocurrido dos días antes y del castaño no había escuchado ni de su salud. Estaba bien, debía trabajar. Había regresado a la rutina, sumergiéndose en ella, pero no se engañaba a tales extremos, lo hacía para evitar recordar a Jared Padalecki, cuya sexy y ardiente imagen reaparecía justo en el peor momento, cuando más concentrado debía estar en su labor. Aunque el repetírselo una y otra vez no conseguía que olvidara la sensación de sus pieles juntas, el toque de sus manos enormes, la manera en la que bebía de su boca mientras le acariciaba todo. Cierra los ojos y menea la cabeza, deseando no conjurar al hermoso muchacho que un día lo fue todo para él. Su vida. Su sol… Lamentablemente no su meta final.

   -Un centavo por tus pensamientos. –la voz de Danneel le hace saltar en la silla.

   -Bien, lo necesito. Y no te acerques así.

   -Llevas días en un estado lamentable. Ha sido imposible no darme cuenta porque estás distraído. Y tú nunca te distraes.

   -¡Jesús! Eso suena horrible.

   -No intentes evadirme. Estás perdido en tus pensamientos. ¿Dónde estás?

   -No es nada, Danni. –baja la mirada, frunciendo el ceño. ¿Se estaba descuidando?

   -¡Claro! Y seguro que ese estado mental no tiene nada que ver con el hermoso moreno que conociste en la galería.

   -¿Jared?

   -Oh, por Dios, es cierto, ¡sabes su nombre!

   -¿El nombre de quién? -pregunta Steve que pasaba por ahí, justo a tiempo para escuchar lo que no era de su incumbencia, piensa Jensen deseando golpear el caballete con la cabeza.

   -El novio de Jensen. ¡Se llama Jared!

   -¿Novio? ¿Tú? Joder, ¿acaso comenzó el Apocalipsis?  –abre mucho los ojos.- Un momento… ¿Jared? ¿Ese Jared? ¿El Jared? –Steve le mira fijamente.

   -¿Sabes de quién se trata? –Danni parece confusa. Luego molesta.- ¿Cómo es que tú sabes de él y yo no? –mira a Jensen dolida.- ¿Acaso no soy también tu amiga? ¿O es porque Steve tiene pito y yo no? Dios, es tan injusto. Puedo llevarte a un tribunal por discriminación… -agita un dedo amenazante.

   -Es… fue un antiguo novio, ¿okay? Cuando llegué a Nueva York, Steve fue uno de mis primeros amigos, han sido muchas noches de beber como cosacos y… uno se pone hablador cuando está borracho. -explica Jensen. Ella abre mucho la boca.- Y si, el mundo es tan pequeño y enrollado como un pañuelo doblado. Mira que encontrármelo en esa galería por casualidad después de tanto tiempo.

   -Bien, cariño, puede ser el destino. Y déjame aclarar esto: ¿esa enorme belleza era tu chico y le dejaste ir? -se burla suave, pero notando la tormenta en su alma, le acaricia un hombro.- ¿Todo bien?

   -Más o menos. Jared y yo… no terminamos en buenos términos. –y rueda los ojos, obviando hablar de los gritos y de los reclamos, o del golpe que Jared le propinó, o todos esos días, semanas, meses y años que le extrañó tanto que le dolía el pecho. Y pensar que todo había comenzado de una manera tan hermosa.

   -Te gusta. –comentan Steve y Danni a un tiempo.

   -Pero ya es agua pasada. Creo que siempre… le querré un poco. En momentos muy malos de mi vida, Jared fue lo único estable y sólido. Su sonrisa y su… cariño me mantuvieron cuerdo. Hasta que… -se encoge de hombros.- …Crecimos y cada uno tomó su camino.

   -Entiendo, pero sé sincero, ¿no te gustaría intentarlo otra vez? Lo digo porque… Dios, Jensen, nunca te he visto hablar de alguien o algo con ese sentimiento, ese pesar y añoranza. Se nota que él lo fue todo en tu vida. Y no te molestes en negarlo… ¿No has pensado que si él te busca es porque desea reiniciarlo todo? Se me ocurre porque cuando salían de ese sanitario… -y Jensen rueda lo ojos otra vez por la mirada burlonamente escandalizada que Steve le lanza.- …No imagino que fueras tú quien le arrastró a uno de los privados, cayéndole encima y arrancándole las ropas de ese cuerpo alto, fuerte y musculoso que debe saber usar muy bien y…

   -¡Danni!

   -Disculpa, divago. Llevo tiempo sin acción. El maldito de Tom Welling no me llama. Y mira que le he enviado mensajes y señales. Tan sólo me falta esposarme desnuda a su cama.

   -Eso te pasa porque así lo quieres… -sonríe Steve, rodeándole la cintura con un brazo.

   -¿Qué? ¿Y que Chris me mate?

   -Oye, él y yo…

   -Si, si, sólo son amigos. Sigue creyéndote el cuento de tu heterosexualidad. –es cáustica, luego mira a Jensen.- Cariño, esto ya debes saberlo pero voy a recordártelo porque soy tu mejor amiga en todo el mundo: mejor que pasar una noche a solas en tu cama, tocándote tú mismo, es estar con alguien que te guste… o te importe.

   -No, Danni. Yo no… No puedo regresar a eso. Jared y yo tomamos senderos diferentes porque así lo quisimos. Yo sigo el mío, él persiste en el suyo. Y créeme, jamás esos caminos se cruzarán. Han pasado años y Jared continúa siendo el mismo. -ella va a agregar algo más y la interrumpe.- Déjalo así, ¿okay? Sé lo que dirás, que tal vez mis metas eran demasiado altas, que soy exigente, ambicioso y un gilipollas completo… Lo sé. En base a eso, un día jugamos él y yo, y ahora todo terminó.

   Decirlo le provoca un leve dolor en el pecho en el cual no quiere detenerse a pensar. Es posible que Danneel o Steve aún tuvieran algo que agregar, por eso suspira aliviado cuando su móvil suena… para congelarse al segundo siguiente, todo ojos y un tanto pálido.

   Jared…

   En verdad no estaba considerando el llamarle otra vez, porque aunque se había divertido como nunca, y quedado agotadamente satisfecho como hace muchos años que no ocurría, la separación no había sido agradable. Y reconozcámonos, Jensen Ackles es un puto cobarde. Llamar a Jared y que este se negara a reunirse con él por ahí, era algo que estaba seguro no podría soportar, por ello era mejor dejarlo todo como está. ¿Ven? El camino del cobarde. Pero ahora Jared llamaba, y él, como idiota, no puede reaccionar. Tan sólo mirar el nombre que dudó siquiera colocar en el identificador, seguro como estaba de que no volverían a verse.

   -¿Jared? –responde con precaución mientras que con la mano hace furiosos gestos de sigan sus caminos y dejen de joder, a Danneel y Steve, quienes sonriendo, mirándose el uno a la otra, lanzan un mudo ¡awww!

   -Hola, Jensen… -la voz de Jared suena tensa, también cautelosa.- ¿Trabajando? –y ríe algo amargo.- Qué pregunta tan tonta, ¿verdad? –y Jensen cierra los ojos. Todo estaba tan jodido.- Me… Me gustaría verte. –deja salir a toda prisa y el corazón del rubio retumba tanto que casi no puede escuchar sus propios pensamientos.

   -Jay… -duda.

   -Calma, no estoy buscando una cita o una tarde romántica. Tan sólo un café, como dos viejos amigos… -y su voz va bajado en decibeles, ronca y cálida.- Tan sólo probar algo caliente y delicioso a media tarde y que nos deje bien satisfechos a los dos.

   A Jensen la piel se le eriza toda, las palabras y el tono van directamente a su verga. Sabe que sus amigos no oyen las frases de Jared, pero algo deben intuir por sus mejillas rojas y ojos brillantes.

   -Estoy… -comienza a excusarse, ronco.

   -Terminaste la maqueta. No tienes nada más que hacer. Si te está invitando a salir, ¡ve! –ordena bajito y tajante, Danni.

   Jensen traga saliva. Quiere, Dios, si que quiere. Aferra el teléfono.

   -Esta bien, búscame en… -comienza y hace una mueca, casi puede oír el alivio y la sonrisa de Jared al otro lado.

……

   Odia esperar sentado a una mesa de café. Siempre siente que debería estar haciendo algo más. Como trabajar en las malditas maquetas. Eleva la mirada hacia un ventanal y sonríe. Era una bonita tarde, no muy nublada o fría. Que mejora cuando Jared entra, alto y guapo, enfundado en un jeans desteñido y viejo, una franela obscenamente ajustada a su cuerpo y una chaqueta de cuero que desconcierta a Jensen. Era de las buenas. Pero deja de analizar su indumentaria cuando sus ojos se encuentran.

   Imaginaba que Jared aún estaría cabreado, y seguro lo estaba, su mandíbulas parecían algo tensas al entrar, pero nada más verle, su rostro franco se ablandó en una sonrisa mientras cruza el café con paso seguro, confiado… atrayendo todas las miradas con su magnifica estampa. Y Jensen sonrió sintiéndose tontamente orgulloso. Le gustaba que todos vieran al hermoso gigantón que iba a su mesa. Que supieran que era suyo… Y eso hace tambalear su sonrisa. Joder, no. No lo era. Jared era sólo un amigo. Se pone de pie.

   -Jared…

   -Jen… -sonríe, medio tendiéndose y apretándole un hombro.

   De manera automática Jensen eleva su mano que cae sobre ese bíceps abultado, firme, y tiembla. Y algo debe notarse en sus ojos, porque la mirada de Jared se oscurece inmediatamente.

   -Bonito lugar. –toma asiento, sin quitarle los ojos de encima.

   -Si, hacen buen café. Vengo siempre. –el castaño entrecierra los ojos.

   -¿Muchos cafés con muchos amigos? –demanda; suave, pero demanda.

   -No. Me gusta el café. Tú lo sabes. Me gusta este lugar porque es tranquilo. Aquí puedo… pensar.

   -¿En trabajo?

   -Jared!

   -Lamento haberme ido así la otra noche. –cambia bruscamente de tema.

   -No, yo lo siento. Debí… -se muerde el labio porque no sabe qué decir. ¿Pedirle que se quedara? No, eso no. Pero lo había deseado, con todas sus fuerzas. Jared mira fascinado esos dientes sobre el carnoso labio inferior.

   -Sabía que no podías. No buscas una aventura o un romance. Lo capté. Lo has dejado muy en claro. Estuvo mal de mi parte insistir. –se encoge de hombros, sonriente, y Jensen se extraña, ¿estaría siendo sincero? Parecía demasiado… comprensivo.

   -¿Desean ordenar? –la bonita mesera, una morena menuda de buenas curvas mira a Jared de manera ávida.

   A Jensen el estómago se le encoge en el abdomen, aunque no podían ser celos, ¿verdad? Tal vez era porque la joven no le lanzó ni una mirada, pero era que ya lo sabía gay. Ordenan y ella se aleja, todavía sonriéndole a Jared, quien la sigue con la mirada.

   -¿Ahora te gustan las chicas? –Jensen no puede evitarlo.

   -Me gusta probar un poquito de todo. No me encasillo. Cómo no debo responder ante nadie… –se encoge de hombros, informando algo que no tiene importancia, y Jensen casi quiere salir corriendo.

   -Claro. Es… bueno tener la mente abierta. –¡maldito prostituto barato! No, seguramente era de los costosos.

   -Bien, la otra noche… Mira, no debí ponerte en el predicamento de sacarme de tu casa.

   -Oye, no era…

   -No, no, tuviste toda la razón. Fue mi culpa. Creo que me encandilé como siempre cuando estoy frente a ti. Dios, Jen, tu piel es tan suave y cálida. Y tiene un sabor tan delicioso. Es como tus labios, el pecado tomando forma y uno deseando pecar. Simplemente no podía dejar de pensar en lo mucho que deseaba quedarme y tocarte, lamerte y morder, y oírte ronronear de esa manera que hace que la sangre de cualquiera arda de ganas. Pensé que… podría dormir abrazado a ti, mis piernas entre las tuyas, mi rostro en el hueco de tu cuello, aspirando tu olor, mis brazos rodeándote para no dejarte ir nunca, y despertar en la mañana así, y volver a amarnos sobre esa cama de sábanas revueltas. –enumera elevando nuevamente los hombros.- Fui descortés.

   Jensen no puede hablar, tragando saliva intenta eliminar la resequedad. Su piel erizada totalmente.

   -Creo que… iré al sanitario. –se pone Jared de pie, sin dejar de mirarle fijamente, con su entrepiernas mostrando una evidente erección bajo el jeans. Y Jensen jadea.

……

   Jared entra en uno de los privados, esperando. Sonríe sin volverse cuando la puerta se abre y cierra de un portazo.

   -¡Hijo de puta…! -grazna Jensen acercándosele.

     Sin volverse, Jared se despoja de la chaqueta, su espalda recia hace gemir a Jensen, y más cuando el otro se vuelve, le atrapa las solapas del saco y lo arroja sobre su chaqueta caída encima del inodoro. Jensen va a quejarse cuando los brazos de Jared le rodean la cintura, las manos cruzadas atrapan sus lumbares y le atrae, alzándole también. Jensen cae sobre y contra él, y se besan con hambre. Jared le muerde el labio inferior, halándolo, haciéndole temblar y gemir, momento que aprovecha para meter su lengua, estrellándole de espaldas contra una de las paredes del privado, sosteniéndole y aprisionándole con su cuerpo.

   Y mientras Jared lame y chupa de su lengua de una manera que le hace temblar todo, Jensen siente ese cuerpo sólido contra el suyo, el roce enloquecedor de esa verga erecta y caliente contra la suya que ya palpita y babea. Se besan y se frotan uno contra el otro y todavía no es suficiente. Jensen le atrapa el suave cabello y casi gime de frustración cuando Jared, jadeando, termina el beso, pero tan sólo para alzarle más (mira que tiene fuerza el gigante verde), lamiéndole de manera lenta y deliberada el cuello, deteniéndose sobre el palpitante punto en su yugular, dándole pequeños azotes con la lengua, antes de mordisquear. Jensen ya no piensa, su mente es una sola mancha roja de lujuria, casi corriéndose cuando Jared atrapa el lóbulo de una de sus orejas con sus dientes y muerde, suave, halando, metiendo luego la lengua por su canal auditivo.

   De rodillas, Jared atrapa su verga imposiblemente dura, y la lame de arriba abajo por la cara posterior, siguiendo la ruta de la gran vena con la punta de su lengua caliente y húmeda, haciendo temblar al rubio de una manera salvaje. Del ojete manan finos hilos claros, y Jared lengüeta y los recoge antes de beberlos con gruñidos de placer, mirándole, tragándola al fin, cerrado su lengua y mejillas sobre la ardiente barra, chupándola.

   Jensen tiene que agarrarse de las paredes del privado para no caer desfallecido de pura lujuria. Cierra los ojos y echa la cabeza hacia atrás demasiado fuerte, dándose un feo golpe que ni siente, hasta que tiene que abrirlos y bajar la mirada, al quedarse Jared quieto, con sus labios pegados a su pubis. Verle con el cabello sobre los ojos, que brillan de malicia, la mejilla abultada con su verga, casi le hace correrse de lo cachondo que se pone.

   -¡Es una puta! Todos me lo dijeron pero… –se oye una voz masculina molesta, que entra, y la pareja se detiene. Otra voz responde y dos hombres se enfrascan en la eterna discusión sobre lo malas que suelen ser las ex esposas.

   Buscando oxígeno, Jared libra la enrojecida verga de Jensen, atrapándola con un puño, masturbándole lentamente, mientras esa gente sigue hablando, y Jensen tiene que morderse los labios para no gemir, mientras se cose en su jugo, terriblemente excitado. Cuando cree que todo va a terminar porque los carajos van saliendo, entra alguien más, silbando la tonadilla de Kill Bill. Y Jensen desea realmente matarle. Jared le suelta y al rubio le duele, literalmente.

   -Aquí no se puede. –susurra Jared.- No podría clavártela como quiero, lentamente por el culo, llenándote todo, haciéndote gritar por más. –y a Jensen se le escapa un jadeo.

   -Vamos a mi apartamento. –gruñe.

  -No lo sé… Es tarde, te conozco, querrás horas de sexo salvaje y caliente, se me hará muy de noche y es peligroso. La vez pasada creo que unos tipos me siguieron a la salida de tu piso y…

   -Te quedas, punto. –gruñe Jensen molesto, prestándole sólo atención a media, con un oído hacia la puerta de los sanitarios y los ojos en la puerta del privado ya que alguien intentó abrir.- Ocupado, joder, ¿no ves los otros abiertos? –tal vez por ello no repara en la enorme sonrisa de Jared.

   -¿Estás seguro, Jen? Sé que te gusta dormir solo o no descan…

   -Tengo las bolas azules, ¿okay? Y cierra la boca. –gruñe bajito; excitado y furioso decide por los dos.

   Y jared en la gloria. Todo salía como esperaba…

CONTINÚA…

Julio César.

NOTA:   ¡Por fin! El Canal Warner está anunciando el regreso de Supernatural, en su séptima temporada y con unas tomas geniales. Y aunque ya he visto los episodios que van, no pienso perdérmelo. Arrancan el primero de febrero, a las diez de la noche, hora de Venezuela. Y aunque me dije que este año no lo apuraría esperando los días de descanso (diciembre nos alcanza con alarmante celeridad), ya quiero que llegue el primero.

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Una respuesta para “JARED HACE CAER A JENSEN… 6”

  1. Damian hernandez Dice:

    Wow mw sigue encantando este relato es genial muy genial y tambien espero la serie con ansias

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