-¡Ahhh! –gritaba, pero no como si le doliera.
-Con que muy súper héroe, ¿eh? –gruñe el tipo antes de reír. Era un gamberro de los puertos que traficaba con películas piratas y el héroe intentó detenerle.- Me parece que no eres tan bueno, amiguito, porque para mí fue muy fácil cogerte… e inmovilizarte entre mis brazos. –aclara. Aunque sabe que no le ha inmovilizado totalmente. Ese trasero iba y venía a su real antojo.
Julio César.
NOTA: Cómo saben, tengo algunas limitantes autoimpuestas en este blog, si desean ver un cómics donde no tomé tales medidas, vayan a: LA DURA VIDA MILITAR
Advertisement
