ROSITA Y KARLA, LAS NENAS DE LA MAFIA

   ¿No son el diablo esos reporteros amarillitas de sucesos?

   Actualmente la farándula venezolana se halla sacudida por dos escándalos, cada uno tan grave como el otro. Ya no se habla de “presuntos” hechos, los dan como tales, aunque al referirse a uno de ellos, el señor Tarek el Aissami, ministro del Interior y Justicia, fue cuidadoso ya que “se hablaba de la reputación de una persona”. Fuera de esa delicadeza, el resto del país se ha lanzado a comentar el escándalo con ganas. Yo no. No sabía qué ocurría… ni de quienes hablaban.

   A veces en el trabajo me siento confuso cuando hablan de realitys shows sobre misses compitiendo para entrar en un concurso, gordos que rebajan, gente que baila. Hace tiempo que no veo la televisión nacional, a excepción de GLOBOVISION, razón por la cual pagó el cable, que no es barato. Una vez que el gobierno de Hugo Chávez cerró RCTV, por retaliación y capricho de autócrata, no quedó nada por ver; ya antes se habían prohibido las gaitas de protestas, que se comentara con humor lo que el Gobierno hacia, que se hablara de la salud mental del Presidente, se persiguió los programas de opinión y a sus periodistas. Cerrar el canal del Centro era el paso lógico. VENEVISION quedó para dar pena; en su claudicación, TELEVEN mostró más elegancia (y un día hablaremos de información veraz y equilibrada, truco que usan para justificarse en noticieros como el de TELEVEN, VENEVISION y Unión Radio Noticias Bolivarianas). Por lo tanto ya no sé quienes animan, quienes protagonizan novelas, ni sé de programas cómicos. Yo veía RADIO ROCHELA, al desaparecer (por ahora) RCTV, lo perdí. También veía CHEVERISIMO en VENEVISION, que era gracioso, tal vez porque mucha gente de la ROCHELA estaba allí: Nelly Pujols, Irma Palmierei, Betty Hass, Jorge Tuero (qué en paz descanse), Américo Navarro y otros. Cuando CHEVERISIMO desaparece ya no vi nada más. Para eso estaban las series del cable.

   Por eso me costó saber a quienes se referían con eso de las denominadas “muñecas de la mafia”, como las ha llamado cierta prensa para tomar ventaja del título del libro y la popular novela. Dos bellezas venezolanas, dos llamadas bombas sexy están en problemas. Una de ellas es Jimena Araya Navarro, mejor conocida en el país como “Rosita”, una sexy sirvienta que aparece en un espacio humorístico de VENEVISION, “A qué te ríes” (Dios, qué título; ya se les acabó todo). A la hermosa mujer se le vincula con la fuga de la prisión de Tocorón del peligroso pran, o capo, que lo controlaba, José Guerrero Flores, alias “Niño Guerrero”, con varios de sus cómplices. No me queda claro cómo fue la cosa, todos aseguran que facilitó vehículos y refugios para los fugados. Pero es que la niña, ahora se sabe, cuenta con cierta fama en la zona donde vive, en Maracay, estado Aragua.

   Según, la joven ofrecía servicios de masajistas (qué aquí, como en todo el mundo, tiene su fama), facilitando datos para que los clientes fueran secuestrados. Fue en esos menesteres donde la niña Rosita y el Niño Guerrero se conocieron, y como Dios crea y el Diablo junta, se hicieron amigos desde entonces, comprobándose que ella se mantenía en frecuente contacto telefónico con el mozo mientras estuvo preso en Tocorón. ¿Qué tal? Ahora la bella anda fugada, uno la imagina corriendo cuando sabe que todo se descubrió, lentes oscuros, una pañoleta en la cabeza, algo temblorosa mientras se dispone a abordar un avión para escapar. Se supone que está en el Perú, tierra amiga que ha brindado consuelo y refugio a los venezolanos perseguidos por el gobierno de Hugo Chávez (a diferencia de El Salvador, donde no ayudan ni dejan seguir,  pero si entregan, ¿verdad, señor Tony Saca?). Pero no creo que, de ser ubicada allí, el gobierno peruano haga mucho por protegerla. Los delitos de la moza no tienen nada que ver con derechos humanos. De ser cierto lo que se dice, es tremenda pilla. ¿Saben?, es ruin, lo sé, pero me hizo sonreír cuando escuché que a VENEVISION llegaron brigadas policiales registrándolo todo.

   La otra pillada casi in fraganti con cocaína, aparentemente, es la modelo (ya la llaman narcomodelo), Karla Osuna, una muchachona de apenas 21 años de edad. A la joven se le acusa de cosas que suenan realmente graves (y feas), por la comisión de delitos de tráfico  de sustancias estupefacientes y psicotrópicas en la modalidad de ocultamiento, aprovechamiento de cosa proveniente del delito y asociación para delinquir. Se le asocia con una camioneta encontrada en Higuerote, estado Miranda, con 201 panelas de cocaína en su interior. Pero la cosa es extraña. A la casa llegan funcionarios de la Policía Científica por una llamada que avisó que mantenían a una persona secuestrada allí. Y agrada saber que fueron a investigar, es un cambio grande; el que muchas personas denunciaran la presencia de los hermanitos Faddoul y su chofer, el señor Rivas, en Charallave (creo recordar) antes de que fueran asesinados y nadie se dignó a verificarlo causó indignación. Esto demuestra, al menos, que ahora no está presente la misma indolencia criminal de antes. En la casa de Higuerote, un hombre de apellido  Blanco le dice a la Policía Científica que no tiene la llave de la vivienda, llamando al supuesto dueño, un señor con un nombre notable, Emiliano Zapata, quien llega acompañado de la modelo. El hombre procede a abrir las puertas y la policía registra, no encontrando rastros de ningún secuestrado… sin embargo en el estacionamiento se topan con tres vehículos, uno de ellos solicitado por el delito de robo y la fulana camioneta con las 201 panelas.

   La verdad es que no entiendo qué fue a hacer la señorita Karla Osuna a ese lugar, o era inocente de todo, o una demente. Creo que tan confiados estamos en aquello de que la policía nada investiga, que tal vez no creyeron que revisarían. Qué broma… ahora la chica se encuentra detenida en el INOF (Instituto Nacional de Orientación Femenina; nombre largo para una cárcel de mujeres), y los dos hombre en El Rodeo, uno de esos infernos que el destino ha colocado sobre este mundo para castigo de justos y pecadores.

Julio César.

2 comentarios to “ROSITA Y KARLA, LAS NENAS DE LA MAFIA”

  1. erick alexander Says:

    hola la verdad que no me gusta hablar paja de las mujeres pero rosita es putaaaaaaaaaa a morir

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