NICOLAS MADURO… Y TODO LO QUE NO SE DEBE HACER SI EN TUS MANOS CAE EL PODER

REVOLUCIÓN Y MARICONSONES

NICOLAS MADURO

   -¿Maquiavelo…? ¿No es un cantante ruso?

   Debo comenzar aclarando que seré desagradablemente directo: yo si creí que Nicolás Maduro ganaría, y con cierta holgura, las elecciones del pasado 14 de abril. Contaba para sobornar y comprar voluntades con los fabulosos recursos del Estado pillados por una parcialidad política en un gigantesco gesto de corrupción que no se vio ni cuando Carlos Andrés Pérez, que en paz descanse, dejó que pillaran sus allegados. El régimen de Hugo Chávez le dejó pequeño en corrupción e incompetencia administrativa, cosa que parecía difícil de lograr. Claro, no deseaba yo que ocurriera, hice todo lo que pude para que no fuera tal resultado electoral, pero no me sorprendería, ni me inquietaría un triunfo del ex sindicalista reposero (¿un sindicalista reposero?, todo el mundo sabe que se les escoge por pillos para luego quejarse de ellos, tonterías de la gente). Contaba con que, y como ya he expresado, si sobrevivimos a los catorce años de locuras e insanias a todos los niveles del régimen Chávez, también sobreviviríamos a este.

   La cosa era esperar a que los errores del periodo antecesor (¡culpa del gobierno anterior!), les alcanzaran. Pero esa misma noche la señora Tibisay Lucena, con rostro crispado, da unos resultados que impactan y encienden las alarmas, Maduro, según ella, ganaba por menos de un punto porcentual, Capriles Radonski los rechaza porque las actas le daban ganador por más de cuatrocientos mil votos y Nicolás Maduro acepta que ganó pero que está bien, que se abrirán las cajas y se contarán voto a voto para despejar dudas… hasta que al día siguiente recula violentamente, acusando a todo el mundo de golpista, desestabilizador y terrorista, ordenando detener violentamente a los estudiantes, agredir diputados en Barinas que intentaban impedir que los militares se llevaran las cajas con los votos y arremeter contra todo el mundo en general. Fue la orden llegada de La Habana. Lo que más encendió las alarmas de desconfianza fue que con tan pírrica diferencia, uno de los candidatos impugnando con actas en las manos, la ficha del chavismo dentro del CNE, Tibisay Lucena, se apresuró a proclamar ganador al señor Maduro, sin cuidar las formas o las apariencias. Como una militante obediente. ¡Así de mala debía estar la cosa! Cuando vi todo eso me dije, ah, carajo, perdió después de todo. Nicolás Maduro perdió las elecciones y se quiere robar los resultados a lo arrecho. Y eso que se hablaba en voz ni tan baja, fue denunciando hace pocas noches por Capriles Radonski, quien lo dijo por toda la calle del medio: se robaron las elecciones. Ya no es un rumor sordo en las oficinas públicas y los cuarteles.

   Y eso que pensé yo, al día siguiente del pronunciamiento de Capriles Radonski, cuando Nicolás Maduro aprovecha la cadena para insultar y amenazar a la mitad del país en lugar de decir qué haría para resolver el desastre que él y Hugo Chávez montaron en catorce años, lo pensó todo el mundo. El Gobierno nacía herido de muerte porque la denuncia de la Oposición, acompañada de cacerolas, afectaba su legalidad. Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez, Miguel Pérez Pirela y el ministro Molero pueden cantar, repetir sus cuentos, montar cadenas editadas de manera vergonzosa, pueden bailarlo de lado, pero se les sigue viendo el bojote del fraude electoral. Hablan, denuncian golpes, gritan conspiraciones… pero se les nota el fraude electoral en el aliento. Sumado a lo grave del hecho en sí, robarse los resultados comiciales, el alto gobierno comenzó a hacer agua, cada intervención más torpe que la otra; no entienden que la realidad cubana, una isla sometida a más de cincuenta años de una cruel dictadura, no se puede aplicar a un país que hasta ayer, por Radio Rochela, se burlaba de los desmanes de sus presidentes.

   Las torpezas comenzaron con Nicolás Maduro mismo, un hombre que no estaba preparado para la tarea, aunque tal vez por eso los Castro le nombraron sucesor. Cualquiera, con dos dedos de frente, habría sabido conjurar el problema llamando a respetar las leyes, que se guardara la calma y asegurando que cada irregularidad y denuncia sería investigada (así no se hiciera un carajo, la idea era bajar la marea, no de cara a lo interno sino a lo externo, ¿pero quién piensa allí?), llamados que no puedes hacer cuando ordenas detener violentamente a la gente por protestar porque piden que se cuenten los votos (no que tumben el Gobierno, ni que halla una intervención internacional, que se cuenten los votos), mientras otros agreden armados y uniformados de rojo sin que sean vistos ni por la patética Defensora del Pueblo ni la agobiada Fiscal General de la República, sepultada como está por los muertos que su ineficiencia ha arrojado en forma de violencia en las calles. ¿Es que no imaginaron o previeron que el mundo notaria la incongruencia? ¿Detienes gente que quiere saber qué pasó con los resultados porque sospechan que hiciste trampa, para que se cohíban y no salgan a las calles a protestar porque hiciste trampa? ¡Qué idiotez!, la actuación debió ser de cara al país y el mundo de mostrar que nada tenías que ocultar, era investigar, recontar… y contarlas tú mismo.

   En lugar de llamar a la moderación y la calma de quienes te odian, insultas; en lugar de convocar voluntades continuas la cantaleta inútil del golpismo y la conspiración, como si para dar un golpe de estado no hicieran falta aviones, tanquetas y rifles como cuando el difunto Hugo Chávez quiso derrocar el democráticamente electo gobierno de Carlos Andrés Pérez. ¿Encerrar estudiantes, someterles a las aberraciones del régimen represivo cubano y abrirle expedientes delictivos por exigir claridad electoral? ¿Arremeter violentamente contra opositores y acusarlos de conspirar y de llamar al odio cuando sólo exigen se cuenten los votos? ¿Desconocer a diputados que fueron electos voto a voto y sobre cuya legitimidad no hubo duda porque el Gobierno se niega a un reconteo de votos que un año antes si habían pedido, exigido y apoyado para un amigo político en México (pero ahora es malo porque se pide aquí)?

   El problema para el señor Maduro es que la matriz de opinión ya quedó sembrada en la mente de todos, hizo trampa y se robó las elecciones. El CNE llama tarde a declarar que se abrirá el otro 46 por ciento de las cajas, ¿por qué no decirlo el primer día y ahorrarse todo eso, dándoles tiempo a cuadrar algo mientras todos “esperaban” la transparencia? La realidad es que jamás han tenido la intensión de hacerlo porque Capriles Radonski, aparentemente, si les ganó. El anuncio se hace cuando Nicolás Maduro va a una reunión de UNASUR (el vergonzoso e inútil club de presidentes para cubrirse los culos unos a otros en contra de sus poblaciones), donde se sabía que Chile y Colombia, países de gente sería, y el Perú amigo de los venezolanos (a diferencia de los otros dos), iban a plantear el asunto. Picaron adelante con el anunció, pero era sólo un saludo grotesco a las galerías.

   El hecho mismo de tardarse un mes para contar menos de lo que se contó en un día envenena ya de por sí cualquier credibilidad, ¿quién en este país no sospecharía que las cifras serían cuadradas a las malas en todo ese tiempo? Muchos criticaron que el señor Capriles Radonski apareciera saludando la iniciativa, poco después le dio una patada a la mesa negándose a revisiones “chucutas”, pero aún sin esto, no habría salido ni tan mal parado de todo el asunto; la gente siempre podría decir que al final tuvo que aceptar para Nicolás Maduro bajo presión de los cubanos no desgatará la violencia en el país y mataran más personas de las que ya habían muerto. Como sostengo, el daño a la legitimidad ya estaba hecho. Pero la cuestión es más grave para el régimen, y debe estar quitándole el sueño a más de uno, Nicolás Maduro, Jorge Rodríguez, Tibisay Lucena y Diosdado Cabello habían perdido en mes y medio casi un millón de chavistas, cosa que les obligó a las trampas electorales… dijeron los mal pensados por la violenta negativa a contar los votos, como si se pidió se hiciera en México a favor de López Obrador.

   Sumado a esa complicación de origen, la perdida de seguidores y credibilidad, el régimen está cercado por los problemas que en catorce años no se han tocado: falta de producción interna, caída de la producción petrolera, quiebra y ruina de las empresas básicas, servios públicos colapsados, devaluación, inflación galopante, escasez extrema, desabastecimiento de lo más básico y la terrible inseguridad personal que toca a todos. Quien quiso creer que la misma gente que nos ha llevado a este desastre, iba a resolverlo, o es que quiere engañarse a sí mismo o tiene un problema de fuga en el cerebro. Lo bueno que el Gobierno puede hacer, en todos los terrenos, ya lleva catorce años haciéndolo. Es como aquellos locos que pensaban que un grupo violento como las narco FARC, con secuestros, bombas, collares explosivos y fusilamientos iban a crear un mundo mejor, más feliz y justo. Igual ocurre aquí. Se engaña quien quiere y así les irá. En todos los aspectos de la vida.

   Pero no fue que Nicolás Maduro mató su gobierno la primera semana solito, fue que nadie le ayudó a intentar salir de esas arenas que iban tragándoselo hora a hora, al contrario, le hundieron. Cuando denuncia que la Oposición está quemando los módulos de salud cubanos (que no le sirvieron a Hugo Chávez como no le sirven a ningún jerarca chavista), PROVEA, una organización defensora de los derechos humanos, la única resteada con víctimas de todos los gobiernos y que le tocó defender a los más ruines de este mismo régimen durante los suceso de abril de 2002, oye las denuncias y va a comprobar para asistir a los cubanos y se encuentra con que es mentira, demostrándose que todo era falso, por lo tanto hay que atacarles. No es que el presidente Maduro debe pedir disculpas por mentir (porque le mal informaron, no fue que quiso engañarnos a mansalva), o la Fiscal por denunciar un hecho falso, no, se debe investigar a la peligrosa ONG defensora de los derechos humanos por decir la verdad; pero a la gente uniformada de rojo que atacaron violentamente a grupos que protestaban, o intimidaban diarios y centros universitarios, a esos si no los tocan. La Fiscal General, Luisa Ortega Díaz (¿en qué estaría pensando?, ¿en tumbar a Maduro?), aparece en televisión diciendo que la violencia de la Oposición si se investigará, que la otra no. La mujer da nombres y direcciones, sólo de un lado, el otro no lo toca, y no es que eso sea usado de escusa para delinquir (si ellos lo hacen, yo también). Venezuela es un país sin ley y sin gobierno, y lo sabe la señora Fiscal porque pocos como ella ha trabajado para destruir el estado de derecho, no sólo ocultando ahora estas nuevas tropelías. La cosa viene de atrás, de cuando el entonces Fiscal Isaías Rodríguez, el presidente Chávez junto a ella, creaban testigos falsos para condenar gente, no retirando las persecuciones ni cuando se demostró que mentían de la manera más soez.

   Ella jamás investigó las muertes del 11 de abril (más allá de alejar la responsabilidad de Tiburón Uno), al contrario, aplaudió cuando los pistoleros fueron condecorados, ¿de verdad no entendía que estaba gritando maten impunemente que no hay ley (si ellos lo hacen, yo también)? ¿Cómo ella, que ha guiado la destrucción del aparato judicial de la mano, co responsable de los casi ciento cincuenta mil venezolanos muertos a manos de la violencia que no ha investigado, va a lanzar hoy acusaciones contra nadie y pretende que será escuchada o creída? La mira la tienen puesta en Capriles Radonski, suponen que si le amenazan o se calla o se irá del país. Vana idiotez, ya deberían conocerlo, el hombre tiene una tenacidad de resistencia que casi desespera, ¿qué pasará en este país cuando, dejando de lado las amenazas no investigadas a los empleados públicos que no pueden pensar, creer o decir lo que quieren sino lo que ordena Cuba y dejando hacer lo que les da la gana a los grupos violentos que atacan y matan gente, fotografiados y filmados, si se lleven detenido a Capriles Radonski por pedir que se cuenten y respeten los votos de los venezolanos? Es mucho pedir que esta gete mida el costo, de tener dos dedos de frente, al menos la Fiscal General, por lo menos la mitad de los delitos violentos de este país se habrían investigado para no quedar tan mal aún a la vista del país.

   Sumándose a ese carro quemado de insultar a la mitrad del país de fascista (aparentemente es otro término que el señor Maduro desconoce y no controla), el Presidente acusa a policías de Baruta y Chacao de estar uniformando a esa gente de rojo para decir que son chavistas violentos enviados por él, todo eso mientras pinta paredes llamando asesino a Capriles Radonski y envalentonan a la Fiscal, quien sonriendo ya se imagina encarcelándolo. Si eso ocurre, si esos delincuentes actúan frente a policías y guardias nacionales, ¿por qué no se les detuvo y se les presentó como lo que eran? Si no los detiene el Gobierno, sus cuerpos de seguridad y la guardia nacional cuando los ve violentos encapuchados, en motos y armados, ¿quién debe hacerlo, Obama? Porque esa gente está ahí, arremetiendo, con sus motos y armas matando gente, filmada, grabada, fotografiada… Y los cuerpos de seguridad no han podido identificar, ubicar o detener a nadie, nadie con nombre, apellido y cara filmada agrediendo manifestantes, diarios o universidades, ni son interrogados o investigados. Y con todo y eso, todavía pretenden que se les crea algo de lo que dicen jugando con la paciencia de la gente.

   Jorge Rodríguez, director de la campaña presidencial, y que se ufana de haber perdido casi un millón de votantes en un mes, alega que no entiende cuando se quejan del CNE y de las elecciones electrónicas cuando el presidente Obama también votó con una máquina de Smarmatic. En su mente simplona y necesitada de ayuda no cabe la idea que no se cuestiona la máquina en sí sino quién la controla, la programa, entrega el programa a otros y da resultados que no desea sean verificados contando papeletas (como ellos si pidieron que se hiciera en México). Uno imagina que Obama no vota en una máquina controlada unilateralmente por los demócratas, ni que estos se encierran para dar resultados y luego alegar que estos no se deben verificar y quien lo pida debe ir a una cárcel de Guantánamo por terrorista, sino por gente imparcial, un ente confirmado para eso y que no es dependiente obscenamente de un partido político.

   En esas tonterías, declarar necedades, caen porque siguen al pie de la letra las órdenes que llegan de Cuba: agradan, intimiden, detengan y maten si es necesario y la gente se someterá por el terror. Y ese fue otro error de Nicolás Maduro, como si le hubiera hecho falta. Tan sólo molestó más a la gente que no se cansa de gritarle ahora “te robaste las elecciones”. Es vacío el discurso del poder, es vano su intento ahora de llamar a las mayorías, hablar de defender dignidades, actuar con amor; todo estalla cuando Diosdado Cabello agrede a la representación popular del poder nacional en un intento por acallar las denuncias. Es patético el poder cuando intenta cubrir con el manto de la complicidad a funcionarios tan incompetentes como iris Varela, la gran culpable de las universidades de la violencia y la delincuencia tras los muros penitenciarios, alegando que a la mujer no se le ataca por incompetente y prepotente, por los centenares de muertos que ha dejado hasta hora su gestión. No, al país le dice que le atacan porque es mujer. La pobre Iris Varela, un alma atormentada que es incapaz de relacionar su estancia en un cargo para el que no estaba preparada con la pila de muertos juntándose hasta el techo de las prisiones, se permite amenazar a Capriles Radonski con la cárcel (y la verdad es que no dudo que él mismo se lo esté buscando para asentarse como líder único de este país, otro Mandela que gobernará hasta que se canse). ¿Qué valor o peso tiene la opinión de una señora que nos sirve para lo que se le paga pero ahí permanece aunque sabe que sus días en el cargo se cuentan con muertos en las cárceles o los delitos como secuestros y sicariato que allí planea una mafia a quien ella inaugura discotecas y protege de requisas para mantenerles tranquilos en sus reinos de terror? ¿Acaso estaba intoxicada con algo cuando pensó que podía hablar y ser escuchada? Señora, déjese de eso, busque ayuda.

   Aparentemente el régimen no entiende qué ocurre, no supieron reaccionar en las primeras horas con inteligencia o sentido común (usando la política y el cambio gatopardiano de moverse para quedar en el mismo lugar, prometiendo casas a los sin techo y bonos a los empleados públicos), sino que arremetieron en la esperanza de intimidar tanto que todos callarían; el hueco donde cayeron es profundo y no saben cómo responder porque eso pasaría por aceptar que fueron responsables de su propia ruina, cosa inadmisible. Seguro que la culpa es de otro. De los “otros”. Y así como el señor Maduro se engaña sobre las causas de los problemas, el cómo no ve que a su toma de posesión empañada por la sombra del fraude sólo vinieron los presidentes que chuleaban al difunto Chávez (dígame cuando vean que no tiene plata sino la que China preste en el remate barato del país), el resto del mundo le ignoró, como le ignoró en la ONU cuando régimen quiso amarrar la suerte de Venezuela a Siria y Corea del Norte (después de tantos dólares botados comprando aliados y lealtades, y que ahora nos hacen falta hasta para lo más indispensable), Nicolás maduro pierde su tiempo hablando, y mucho, sobre lo que cree que sucede y lo que espera qué hará, aunque no dice cómo, con quiénes o para cuándo. Así como se engaña, pretende engañar a un pueblo que no se distingue mucho por su sentido de la realidad, la verdad sea dicha. Por alguna razón, tal vez por fallas de la educación en la casa y las escuelas, los venezolanos parecemos creer que hablar es hacer, que promesas son obras y que las cosas no son como son sino como las imaginamos.

   Este es el gran problema de este Gobierno, Nicolás Maduro no quiere gobernar, tan sólo que se le dejen usar la silla mientras cubanos, chinos y rusos terminan de raspar la olla junto a la boli burguesía chavista. Las cadenas no son para decir qué se hará, los planes para enfrentar el hampa y la ruina de las industria, el reabastecimiento de hospitales y el acomodo de calles y avenidas, las facilidades para producir aquí revirtiendo el terrible daño causado por Elías Jaua y el presidente Chávez cuando Cuba les ordenó acabar con la producción para triangular negocios para vendernos hasta papel higiénico. No se ha detenido ni una sola noche para anunciar que trabajará con todos los alcaldes y gobernadores para atacar a los delincuentes con módulos y redes de respuesta rápida, dictando leyes que conviertan en cómplices a quienes disfrutan el uso de bienes provenientes del delito, con muchos años a pagar en cárceles (acabando con las conchas), mientras apartan a la señora Varela y se llama a gente que sepa de prisiones para desactivar la bomba de tiempo de esos centros de enseñanza del delito, desarmándoles, contándoles, obligándoseles a estudiar o trabajar y no a estar ociosos. No, las cadenas son un inútil intento de mantener viva la confrontación entre los venezolanos, gobernar amenazando a una parte del país con violencia ejercida por la otra mitad.

   Lo que dure este Gobierno, con sus tibisays lucenas, perezpirelas, las luisas ortegas y los otros, será sólo tiempo perdido. Más. Para el país, se entiende. Los pillos seguramente se harán un poco más ricos, como que Rusia y China quieren meterle manos a PDVSA, seguramente cuadrados ya con Estados Unidos en el reparto. ¿Imaginan esa imagen de horror? El Gobierno escapando con las maletas llenas, riendo después de entregarle la petrolera nacional a rusos y chinos, porque “no cayó en manos del imperio”, y ver al señor Bush hijo ser nombrado presidente de PDVSA. Porque el cachicamo, sobre todo si es incompetente y felón, siempre trabaja pa’ lapa.

MIRAFLORES Y LAS LOCURAS DE NERON

Julio César.

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