Archivos de la categoría ‘BIZARRO’

YO, EL REY SOL

Noviembre 18, 2009

   Todo lo buenote es pa’ mí…

   El salón de prensa estaba semi lleno de reporteros con caras serias, que miraban al Comandante con ojos de evaluador de cheques dudosos en un banco. El resto del público estaba repleto de grupos gritones vestidos de rojo que habían ensayado hasta el cansancio su espontánea reunión de apoyo.

   -No soy yo. No soy yo, Takín quien quiere la reelección infinita. Es la historia la que me llama, es casi un llamado divino. Hay cambios necesarios y estructurales que deben realizarse y para los cuales es imprescindible que gobierne hasta caer de muerto, como tantas almas que se han sacrificado por el bien de la humanidad, como Stalin o Fidel, que en gloria esté… –mueve la cabeza de arriba abajo, convencido, con ojos sinceros, llenos de bondad, de comprensión, de raciocinio.- Y no será algo impuesto, será el pueblo quien me elegirá. Miren, aquí el Colegio Gobiernero Electoral en voz de su presidenta, ya me pasó los números que indican con cuánto ganaré dentro de dos meses; estas les serán dadas al término para que vayan publicándolas de una vez. –informa mientras junta sus manos en forma beática.- Todo muy legal y transparente, España, Brasil y Argentina no pierden detalle… -se oyen unos feroces susurros dentro de los periodistas, y eso lo altera un poco.- Señores, no soy un dictador, soy un pobre siervo de la Providencia. Es un derecho del pueblo decidir quién quiere que los gobierne, la soberanía reside en ellos, y yo los represento. A quien ellos nombran, lo que deciden, debe respetarse. –se golpea el pecho, mirando luego a la reportera peruana ponerse de pie.

   -¿Y el Alcalde Mayor, Antonio Ledezma, o el gobernador de el Táchira?

   -¡Esos son unos bellacos! ¡Son opositores! ¿Qué vagabundería es esa de que tengo que calármela? Tú eres un infiltrado. A ti te mandó el Alan desde Perú, ¿verdad? Fue él quien te mandó a joder. –grita descompuesto, enrojeciendo e hinchándosele las venas del cuello y las sienes.- La gente no puede ir votando por quién le de la gana. Claro que no, ¿cómo voy a reconocer yo, yo, el rey sol, tan cosa? Sí algún gobernador o alcalde no sale de la recua de halamecates que me ríen los chistes y hacen únicamente lo que se les ordena… -no se sabe de donde saca un pito y lo hace sonar estridente.- …pa’ fuera. Aquí nadie es indispensable o insustituible, aquí no manda sino quien digo yo… -grita y enfatiza dando unos golpecitos sobre su escritorio, mirando la sorpresa de todos, cayendo en cuenta.- Sólo yo digo quien gana; sólo yo que encano nuevamente al rey sol…

   -¡Ahhh! –se deja oír en la sala, acompañados de los “así, así, así es como se gobierna” de la prensa española, argentina y brasileña, ganándose una sonrisa en mofletudo rostro del Comandante, Dios, cómo lo amaban…

Julio César.

LA MALETA QUE CAMINABA TODA LA AMÉRICA LATINA

Septiembre 2, 2009

BUSCANDO UNA SALIDA

   El contenido tuvo su efecto sobre muchos…

   El elegante hombre de traje y corbata, con pinta de triunfador y porte de jugador de fútbol americano, desciende del avión, sin ninguna inquietud, en medio de la noche cerrada. No hubo cupo para él en el vuelo oficial desde Caracas, así que tuvo que viajar en el privado de la petrolera argentina, aunque jamás imaginó que eso pudiera traerle ningún problema con su equipaje. Todo lo suyo pasaba como valija diplomática, nadie revisaba nunca.

   -Lo siento, caballero, debo revisar su equipaje. Abra esa maleta. –le ordenó, educado pero firme, la agente de aduanas en Buenos Aires.

   -Mi equipaje nunca es abierto. –ladra, incómodo. Preocupado, lo que traía oculto era una bomba informativa. Uno de los perros huele drogas comienza a mirarlo feo, tal vez por el olor a miedo y mierda que ya emanaba.

   -Lo siento. Ábrala. ¿O hay algún problema?

   -No. Ninguno, es que…

   -Entonces ábrala.

   -¡No! –grita dejándose llevar por el miedo, el contenido era… Intenta serenarse.- Mire, llame a la señora, sabe a cuál me refiero…

   -Está en una fiesta.

   -¿Y su marido?

   -Durmiendo en su casa.

   -¡Basta de juegos! –se altera y quiere imponerse.- Llame al Presidente, coño.

   -¿Al de aquí o al de allá?

   Y mientras discuten, cada uno agarra el maletín y comienzan a forcejear, rodeados por un grupito de personas que ya miran. La maleta se abre, y sobre el mesón cae el contenido, haciendo que una mujer grite de sorpresa, ¡nunca había visto algo así! Un gran vibrador tipo dildo, negro y grueso (que no parece muy nuevo) se deja ver en toda su enorme extensión, y con el golpe se enciende y comienza a zumbar como un celular en modo vibración.

   Todas las miradas están fijas sobre el fascinante y exótico aparato que parece querer dar algunas vueltas, hasta que la roma cabezota apunta hacia el viajero (como para que no quepan dudas); ahora todas las miradas suben hacia el tipo alto, con pinta de éxito y porte de jugador de fútbol americano, que grita (como Pepeto cuando era posible verlo por RCTV) y echa a correr, alejándose y dejando olvidada la maleta. No la reclamaría y en avión presidencial saldría de Argentina poco después, dejando detrás de sí un problema que daría entre Caracas y Buenos Aires, golpes y zumbidos…

Julio César.

NOTA: En recuerdo a la última reunión de UNASUR y a la diligente Cristina.

DE CONVENCIÓN

Marzo 20, 2009

cosa-mas-grande

   Sospechan que de dos así salió…

 

   El hotel Hilton, con toda su pompa y fama, se vio desbordado por el ejército de singulares y llamativas mujeres que coparon todas sus instalaciones. Era la gran convención de putas llegadas de los cuatro rincones del país. Las había de todas las clases, las serias, las reilonas, las inteligentes y sensatas, y las loquitas que se regalaban a los botones (las muy tontas). El gran salón de conferencias se vio copado hasta los techos con las tipitas. Muchas eran sexy y hermosas, emanando sensualidad; otras se parecían a las mamás no muy bien conservadas de los amigos, eran de las que regañaban a los clientes, como si de sus muchachos se trataran (susto).

 

   En las filas principales estaban las sofisticadas, las que se cotizaban bien en el mercado de la carne rica. Un puesto más atrás estaban las gafitas, las que mantenían a sus chulos por amor porque ‘eran buenos pero con mala suerte’. Algo más alejadas de los reflectores, estaban las feitas, y luego las muertas de hambre, que lo hacían por ‘necesidad’ (las de carteles como: la doy por una arepa). Acorralada por un periodista, una hermosa mujer confesó ser casada y con hijos en edad escolar. Intrigado el hombre le preguntó qué hacía ahí.

 

   -Cuando termino de servir el almuerzo, y ya tengo lista la cena, y los muchachos se van para la escuela no tengo nada mejor que hacer. –confesó elevando los hombros.- Y en algo tengo que entretenerme, ¿no?

 

   Comienza la gran convención y todos los mirones, y cómo los había, son sacados del salón. Una hora después, con la sala en silencio, con la directiva de las Putas Asociadas en el podio, las mujeres acceden, por necesidad, a dar una rueda de prensa internacional. Será la casada aburrida la que llevará la voz cantante.

 

   -Queremos aclarar ante la opinión pública nacional e internacional, que ninguna de las putas aquí presentes, es la madre del Comandante, así que dejen de joder…

 

Julio César.

CARRERA IMPOSITIVA

Octubre 17, 2008

   La meada impositiva…

 

   El Capitán Cobrador de Impuestos, altivo, de rostro que intenta sea la del tribuno espartano, pero que sólo logra conjurar el rictus del soberbio que sabe infunde temor, encara al periodista, otro más que intenta comprometerlo sacándole alguna reacción contraria a la decisión tomada por el comandante Takín, de cerrar aquel medio de comunicación (perdón, no renovar la concesión, rectifica mentalmente, temeroso de ser captado por los telépatas cubanos). El joven periodista insiste e insiste en que diga algo, pero él era demasiado inteligente, demasiado para este pobre país tercermundista y de mierda que jamás había visto tanta eficiencia como la suya, pensaba con modestia.

 

   -Mire, amigo, no va a cazarme en un contra sentido. –dice metálico.- A ese canal de televisión no se le renovará la concesión para trasmitir porque ya llevan más de cincuenta años en eso. Nadie debe poseer jamás privilegios de por vida, y muchos menos legados de padres a hijos como si esto fuera la colonia, y los derechos divinos. –Dios, ¡que bien me salió!, piensa. ¡Me la comí!

 

   -Pero Superintendente… -jadea el joven con la boca muy abierta.- …si yo no le estaba preguntando sobre Fidel Castro y sus cincuenta años en el poder, ni el que se lo entregue a su hermano, o lo que pasa en Corea del Norte, o lo que intenta el Comandante aquí… ¿Se siente bien, señor? Hablar de eso es delicado y…

 

   -Maldito conspirador, maldito agente de la CIA. –gritó el Capitán de los Impuestos, aterrado de haber criticar al tirano sin darse cuenta. Y mirando en todas direcciones, con ojos desorbitados, buscando las cámaras y micrófonos, grita nuevamente.- Que viva Fidel… Que viva Fidel…

 

   La patética figura del todopoderoso Cobrador de Impuestos, se aleja a la carrera, dejando cierta mancha sospechosa de ser orine en la acera. El joven reportero lo mira, entre asombrado y asustado, sabía lo peligroso que era criticar al desalmado y sanguinario asesino cubano. Traicionado por los nervios, echa a correr también, en dirección contraria a la del Capitán Meado. Así estaba Venezuela…

 

Julio César.

EL EMPERADOR

Julio 20, 2008

   El huele braguetas…

 

   Ese lunes, un día después del cierre del canal televisivo mientras la calle hervía de protestas y los aliados y cómplices dizques opositores soltaban tibias arengas en contra de las dictatoriales medidas, el comandante Takin esperaba en la antecámara. Sabía que al viejo y decadente Emperador no le gustarían sus palabras… ni el que no estuviera en su país dando la cara. Pero no podía salir en televisión verde de miedo; sabía que si algo pasaba ya no habría curas que lo dejara ocultarse bajo su sotana aunque lloriqueara lamentablemente otra vez. Por eso espera, ahora sólo le quedaba el viejo jineteador.

 

   Antes que verlo, lo escucha, cuando el prolongado pedo (peo en su país) se deja oír como una trompeta que sonara a decepción. La hedentina llegó dos segundos después, y el Comandante hizo todo lo posible por imaginar que era olor a rosas, (pero qué estaría comiendo el Emperador, ¿ratas muertas? Antes las atrapaba vivas). El viejo decrepito, que había caducado hace años, entró arrastrando los pies, y la bolsa ejecutiva que ahora colgaba de su cintura con un tubo largo que salía de la panza, se bambolea amenazando con regar la ñoña. Parece cansado y casi digno de lástima… si no fuera porque en sus ojos brilla no sólo la locura más grande sino también el odio más insensato. Más de cuarenta años martirizando a su pueblo no le había bastado, regar su mensaje de muerte por Latinoamérica y aún África, tampoco. No, aún debía hacer más mal antes de que el Diablo llegara a cobrar sus cuentas.

 

   -¿Qué haces aquí? –gritó estentoreamente el anciano, molesto, al poco aventajado pupilo, ese hombrecito gordo y gritón era cruel y brutal, pero carente de valor e inteligencia. Bueno, eso le había servido para apoderarse, sin disparar un tiro, de ese país, se dice intentando calmar el asco que el Comandante le produce.

 

   -Las cosas están mal, Maestro. Todos me dan la espalda. Los muchachos gritan en las calles. Creo que no debí cerrar el… -y calla ante un sonoro pedo, producto de la rabia del viejo decrépito.

 

   -¡Cállate, come mierda! Tú no estás para pensar. Vuelve a la porquería de país ese y ordena que maten a todos esos culos cagados en las calles. No dejes que lo transmitan por televisión y ordénale a los imbéciles que rieguen por el mundo que es una conspiración de Bus (dicho como tal). Llama a la Bacaret, esa se vuelve loquita por un uniforme militar, y a Lala de Sima en Sao Paulo, que repitan que ellos respetan las medidas soberanas de un presidente democrático. –le apuntó con un dedo, soltando más peos y algo de ñoña que corrió tubo abajo, impregnando el ambiente, y no precisamente al olor del éxito.

 

   -Si, maestro… -farfulló en voz baja el otro, resentido, esperando la gloriosa hora en que el califa muriera para ser él califa en lugar del califa.

 

   ¡Ponte a creer, grandísimo güevón…! pensó para sus adentros, sonriendo, el viejo Emperador, soltando nuevamente un peo, uno largo que le dolió. Temía que se le saliera una tripa. Sabía que el hermano lo expondría en ese momento a la vista de todos, no para que la gente creyera que aún vivía, sino ara que notaran que era una ruina, era su venganza. ¿Dónde estaría su chaquetita Adidad? Esa si abrigaba, no esas porquerías hechas en la isla. Tiembla por un momento, como tiembla el Comandante Takin antes de retirarse del trono de la gloria… olorosa.

 

Julio César.

TRIBUNA INTERNACIONAL… SÓLO PA’ MÍ

Mayo 19, 2008

   -Los tipos de la COMEBOLA quedarán contentos…

 

   Meses atrás:

 

   En cuanto el odiado Bus (así lo pronuncian), anunció su gira por estas casas de menesterosos pedigüeños que muchos gobiernos habían hecho de la región, el enloquecido comandante Takín dijo que iría a Argentina, a protestar y encabezar una gran marcha de rechazo contra el mandatario norteño. Que él lo derrotaría, poniéndolo en fuga. El Führercito Argentino se llevó las manos a la cabeza, pero siendo otro menesteroso pedigüeño, sabía que no podía aparentar dignidad o fortaleza ante el demente Comandante, así que a solas, en su baño, lloró amargamente.

 

   -Pero ¿no cree que se verá… feo? –se atrevió a cuestionar un acólito a Takín, evitando mirar su rostro no fuera que su poder divino lo destruyera.- Tal vez el Führercito Argentino se moleste.

 

   -Ese me debe hasta el modo de caminar, se meterá la lengua en el culo. –dijo confiadamente, conocía su ganado.- Además, no puede hacer nada. En todo el mundo se aprovecha un evento como estas giras seguidas de mucha prensa, para que los que quieran protestar, lo hagan. –sonríe burlón.- No pueden hacer nada. Llámame a Buenos Aires y comunícate con LAS COÑOS’E MADRES DEL MERCADITO DE JUNIO para que me apoyen. Tú sabes como les gusta a esas viejas un dictador militar y la plata en efectivo. –y echó a reír, creyéndose la Garra de Satán.

 

   Ahora (esto fue durante el Venezuela 2007 que ganó injustamente, hay que admitirlo, Brasil. Argentina jugó mejor):

   -Pero ¿qué hacemos, Comandante? Los estudiantes pretenden valerse de la cobertura de prensa internacional de la Copa para denunciar atropellos y medidas dictatoriales. –gimió el acólito, recibiendo en el acto un manotazo en la cabeza.

 

   -¡Nada de eso! –gritó temblando de indignación, Takín.- Estos eventos con cobertura internacional no son para eso. Jamás lo permitiré. ¡Que vagabundería! Esos son unos ridículos, traidores y desestabilizadores. Seguro que Bus está tras todo esto. –chilló desencajado, bañando a todos de saliva.- ¿Dónde se ha visto que un evento así sea aprovechado por grupos que desean protestar? Llámate a la COMEBOLA, los reales que les di para que obviaran lo de las instalaciones no terminadas, los boletos no entregados y para que me aplaudan de pie cuando dé mi discurso, debe servir para más. Que emitan una orden o algo impidiéndole a la gente formar alborotos cerca de los campos de fútbol. ¡Todas esas coimas no son de gratis! Que condenen todo intento de los estudiantes fascistas y desestabilizadores. -calla como extrañado.- ¿Por qué protestan tanto? ¿Por qué no oyen al Pelusilla que canta las bondades del tirano antillano? Ese sí es un ejemplo…

 

Julio César.

LA ENCERRONA

Febrero 23, 2008

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   Atiéndeme, papi, no imaginas qué te traje de regalo… 

   El comandante Takín tuvo que suspender su gira mil millonaria, imperialista y capitalista, donde gastaba real del bueno mientras criticaba a la gente con real, alrededor de los países del Eje del Mal. El viejo y degenerad Emperador lo había llamado a su coto, la Isla Infierno, y una llamada del Maestro no debía ser nunca desatendida. Excitado, casi caliente ya, acude a la cita. Sabe que el anciano decrepito (imaginar sus pecas hepáticas, la baba que le baja por la barbilla y las manos temblorosas le producen un temblor sensual y erótico) no iba a felicitarlo. El alzamiento de los estudiantes por el cierre del canal televisivo era un mal ejemplo que se daba a la juventud sometida en la Isla Infierno. 

   El hombre llega, pomposo y ridículo, y se encierra con el anciano en una habitación algo umbría, con musiquita y un sofá grande junto a un balcón jardincito hermoso, un cuarto repleto de las cosas buena que los habitantes de la isla sólo sabían de oídas. Pasan las horas, dos, tres, cinco. Algunos estaban inquietos ya. El Pelele Nicaragüense se paseaba de un lado a otro, preguntándose cuándo le tocaría a él. Sabía bien de las artes del viejo asesino y un escalofrío lujurioso lo recorre. Muchos pegan la oreja a la puerta y les parece oír gruñidos secos. 

   Al cumplirse las seis horas muchos se pasean con nerviosismo, ¿qué pasaba, qué tanto hacían encerrados? Se oyen pasos y todos corren, alejándose, poniendo caras de circunstancias. La puerta se abre y el ramplón y ordinario comandante Takín, sudoroso y respirando cansinamente, con esfuerzo, aparece y sonríe leve. 

   -Comandante, ¿cómo está el Emperador? –se interesa uno, alarmado. 

   -Tranquilos, Fidel está más duro y derecho que nunca. ¡Parecía de hierro! Que aguante, que ritmo lleva… -jadea sonriendo el carajo.- Me dejó agotado. –y seca su frente con un pañuelo. 

   -No creí que el viejo estuviera para esos trotes ya… -comenta uno al oído de otro.- ¡Y qué tipo tan indiscreto este! 

   -Tal vez estaba acostado y el trabajo lo hacía Takín… 

   En un rincón, el Pelele Nicaragüense, molesto, lleno de envidia y celos, entiende que a él ya no le va a tocar nada, y tanto que se molestaba dándole problemas a Colombia… 

Julio César.

DISCUCIÓN EN EL SENADO IMPERIAL

Diciembre 21, 2007

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   ¿Cómo legislan esos tipos con una sola cosa en mente?   

   Los dos estudiantes, hijos putativos y predilectos del que se creía el Séneca del país, el amorfo y envilecido Carlos Corré, esperan su momento de brillar en el Senado Imperial, asegurando así para siempre sus destinos en un sistema que cancelaba quince y último sus buenos salarios. Sus rostros son graves, sus boquitas y culos están apretados, prestos a la batalla contra el resto del estudiantado que se había levantado en protestas por el cierre de un canal televisivo. La joven es la primera en ponerse de pie, algo demacrada, con ojos brillantes de algo que parece fanatismo, pero es simple vagabundería y algo de hambre.   

   -Señores del senado, el más inteligente, imparcial, representativo y plural de los últimos siglos, vengo a denunciar ante ustedes, excelencias, la manipulación que se hace del estudiantado al que se obliga a seguir una cartillas extranjera dictada por la CIA. ¡Y eso no puede ser! –grita esta parte, alzando un brazo en el viejo saludo nazi, y estalla histérica.- ¡Patria, socialismo o muerte! –y esta frase autóctona de su mente privilegiada, afectada por el hambre que comenzaba a pasar el país desabastecido, arranca aplausos del Senado Imperial, todos condenando las consignas extranjeras; todos deseosos de ser vistos casi en orgasmos de éxtasis para que el abotargado y decadente comandante Takin los viera.- Esos jóvenes son irracionales y peligrosos, y se niegan a debatir en este glorioso escenario las cosas que imaginan están mal. ¡Que necios son! –estalla nuevamente.   

   -Tienes razón, querida. –se pone de pie la delgada y demacrada Siria Rosas, presidenta del Senado Imperial.- Por cierto, es la última vez que recuerdo que la creación del Partido Único no será discutido jamás, y quien vuelva a proponerlo será sacado por la chusma y la plebe, y apaleado en las calles. ¿Estamos claros? ¡Nada de debate! –amenaza, y la estudiante sonríe en el nirvana, ¡cuánta democracia, Señor! ¿Cómo no lo notaban los demás?   

   -Magníficos y maravillosos senadores, representantes del glorioso Comandante que nos entrega el sol y la luna cada día… -comienza el estudiante, con rostro indescifrable, mostrando que no era un demente como la otra, sino un astuto cínico.- Mi noble compañera está en lo cierto. Esos pobres estudiantes no saben lo que dicen, y participan en marchas y caminatas fascistas que amenazan la paz de la república. –grita esta parte.- Eso no puede ser. Yo exijo que se hagan nuevas listas, y que todos sus nombres sean incluidos, y que se utilicen todos los recursos y poderes del régimen para perseguirlos, acorralarlos y destruirlos, por fascistas. –grita, golpeando con los puños el podio, en el colmo de la democracia.- Zanjas, fosas comunes y hornos para los violentos enemigos de la paz. Que las naciones aliadas, España y Chile a la cabeza, nos ayuden a perseguir a los que escapen; que la Internacional Socialista destruya al resto. ¡Mueran los fascistas…! -y con este nuevo llamado a la cordura y al diálogo, el joven sonríe ante el aplauso general, notando como Carlos Corré, se dilataba más, excitado al borde del clímax. 

Julio César.