Archivos de la categoría ‘CUENTOS Y LEYENDAS’

LA PIRAMIDE EN EL MAR

enero 5, 2014

MI PARRANDA DE SAN PEDRO

LA PIRAMIDE SUBMARINA

   ¿No parece una pirámide?

   ¿No les encantó el inicio de la película Alíen vs Depredador (título para tonto), cuando un satélite encuentra una pirámide enterrada bajo el hielo polar? Imaginen localizar tales rastros de civilización; y eso que levantarla habría costado un gran esfuerzo mancomunado en un lugar que se estima tiene más de diez mil años bajo el hielo, lo que imposibilita que se construyera antes de ese periodo, con rasgos comunes a todas las pirámides del mundo, las egipcias, aztecas y asiáticas. Tal cosa sería sensacional. Por cierto lo de las características de todas las construidas hasta ahora es un recurso de quienes siempre intentan relacionar las distintas empresas humanas para sus construcciones y ponerlas bajo una sola inspiración: hay pirámides en todas partes porque la idea fue llevada y preservada por los descendientes de los atlantes. Lo de la pirámide esa en el Polo era un recurso de Hollywood, muy bueno, pero sólo eso, ¿imaginan estar buscando y encontrar una real? ¡Una pirámide bajo el océano!

LA ATLANTIDA SUMERGIDA   Cuando era muchacho, existían revistas que trataban temas fantásticos de una manera un tanto sensacionalista, una era Grandes Enigmas de la Humanidad (creo que mexicana), la otra era la Cábala, de cuando la gente la compraba y era interesante, no ahora que todo en feng shui y espiritualidad al estilo de Conny Méndez y Pablo Coello. Trataban sobre todo, vampiros, hombres lobos, sectas satánicas y ovnis, por supuesto. Y la Atlántida. El fabulo mundo antiguo, una tierra y una era de oro que terminó en un día, tan bruscamente que desapareció del registro histórico. La gran isla habitada por hombres y mujeres muy civilizados y que fueron destruidos; ¿cómo?, todavía se discute. Sí, porque aunque casi borrada por la Ciencia y la Historia oficial, esta noción se niega a morir totalmente, conservándose en la leyenda y los cuentos. ¿Quién siendo muchacho no se estremeció ante su nombre, Atlántida, que evoca misterio, desafío, encanto y aventura en aquellos que queremos creer en lo fantástico, sin que eso tenga que afectar necesariamente la realidad? Pero, a veces, de las arenas del tiempo como dirían los cursis, o del fondo del oscuro océano como realmente acontece, surgen vestigios, pequeñas ventanas temporales que permiten un vistazo, o posibles vistazos, a esos acontecimientos.

   Diocleciano Silva, marinero portugués (para continuar la costumbre), es el afortunado que navegando por Las Azores (nombre DIOCLECIANO SILVAmágico en la imaginación), en un archipiélago portugués entre las islas de Terceira y San Miguel, encontró la pirámide bajo el Atlántico al notar un curioso relieve en el fondo del océano. Con uno de esos peroles usados para estudiar la superficie marina y una carta batimétrica, se topó con la estructura de sesenta metros de altura y una base de ocho mil metros cuadrados, nada pequeña a decir verdad. Como suele ocurrir, ya se habla de estructuras naturales, pero las líneas parecen demasiado rectas y, al menos antes, la Ciencia sostenía que la naturaleza no creaba codos o ángulos rectos, por lo que el debate se abre, ¿es una pirámides real construida por hombres?, ¿cuándo?, ¿quiénes?, ¿de cuál tiempo histórico hablamos? La Historia no registra un periodo, o un pueblo, que hubiera construido por ahí y que se hubiera sumergido… como no sea el viejo recuerdo ancestral del cual ya se habla en Portugal: un vestigio de la Atlántida, el continente perdido.

   De la Atlántida se sospecha que “era más grande que Libia y Asia juntas”, entendiéndose que se hablaba de la Asia que se conocía en tiempos de Platón, el primero que habló del continente perdido; aunque se sostiene que era más como un conjunto de islas que partían un poco más allá de España, llegando a las costas de lo que hoy son Estados Unidos, México y Cuba. Ese recuerdo siempre se ha mantenido, igual que la ubicación. Lo del nombre mágico de Azores, que aviva la imaginación, viene porque cerca de nuestro continente, en las Binini, también se descubrieron sumergida en el mar, calzadas, muros y parte de edificaciones, y hay que recordar que dos zonas inquietantes del mundo están cerca, el Mar de los Sargazos (el cementerio de barcos, o el Mar de los Barcos Perdidos, del cual hasta Cristóbal Colón habló), y El Triangulo de las Bermudas (muy atacado y desprestigiado por la Ciencia, pero atractivo y sostenido todavía por los amantes de los misterios). El problema para todas estas edificaciones es la misma, la Ciencia, en este caso la Historia (que es una ciencia real), establece una línea recta de evolución cultural desde Sumeria, con sus poblados y escritura, a nuestros días, y en esta bien conocida y documentada progresión humana no hay cabida para súper comunidades perdidas por cataclismos. Sin embargo hay que recordar que todas las culturas, leyendas y pueblos diseminados por el mundo cuenta lo mismo, hablan de una era anterior de prosperidad y luz, destruido por un cataclismo mundial (o las deidades), del que sólo escaparon unos pocos iniciando nuevamente la civilización, aunque perdiendo buena parte de los conocimientos del pasado (tiempo y pueblos a quienes se atribuyen las grandes construcciones en piedra).

   La Tierra como planeta es increíblemente vieja (4.54 mil millones de años), y la Ciencia sostiene que desde que el primer homínido en vías de humanización bajó del árbol, hasta ahora, han transcurrido “nada más” que 4 millones de años, de los cuales el Cromañón apenas tiene cuarenta mil años (una trampa parecida en la que cayó su némesis, la religión fechando la edad de la humanidad); ¿no había nada antes de eso, durante todo ese largo periodo de existencia del mundo? ¿Y los dioses de todas las culturas, esos que se espera regresen y a quienes tantas estatuas se levantaron? ¿Ya lo sabemos todo?

   Ahí está la pirámide en el fondo del mar, ¿cuándo y quiénes la construyeron? ¿Cuándo se sumergió? ¿Realmente está todo dicho sobre nuestra historia?

Julio César.

LAS PIRAMIDES Y EL TIEMPO

agosto 7, 2013

MI PARRANDA DE SAN PEDRO

LA ESFINGE Y LAS PIRAMIDES

   La de cosas que ha visto…

   Hace poco, refiriéndome a la situación política en Egipto, donde los egipcios buscan su camino entre aciertos y errores (aunque también deben tener algo de paciencia), recordé uno de mis amores de infancia, las pirámides. Creo que todo niño sueña con ser un osado explorador que se pierde en un lugar remoto en busca de un tesoro, una ciudad, algo único y maravilloso, bien sea en un desierto, una selva intrincada o el ártico; nombres como Los Diamantes del Kilimanjaro, Las Minas del Rey Salomón, la ciudad de oro de El Dorado, han teñido de romántica vehemencia muchas vidas. O al menos me ocurrió a mí, que cosa rara, nunca quise ser bombero (astronauta si, ir hacia las estrellas, cuando creí que se podía). Pero con las pirámides la cosa fue especial.

   Egipto, la milenaria y misteriosa, el extraño pueblo que podía crear y revivir momias, pirámides con secretos (la pirámide maldita, cuyos tesoros ya habían costado más de tres millones de vidas), ofrecía ese encanto especial. Imagino que llegar a El Cairo, dándole la espalda a la ciudad, mirando hacia las pirámides, la arena dorada, el viento alzando algunos granos, debe ser como mirar en el tiempo, hacia una de las cunas de la civilización y de la historia misma. Curiosamente en las clases de Historia Universal, en el colegio, el primer pueblo como tal estudiado es Egipto, sin embargo, el hombre, aparentemente, primeramente se organizó en comunidades y creó un cierto estilo de escritura, fue en el valle de lo que luego sería Irak, entre el Tigris y el Éufrates, Sumeria.

   Para mí el encanto era doble, sobre todo al saber la historia de los descubrimientos hechos en Luxor, el Valle de los Reyes, los fastuosos túmulos funerarios, la tumba (y maldición) de Tutankamón, nombres como Nefertiti y Cleopatra; allí aún quedaban cosas maravillosas por descubrir, pensaba, sumado a la majestuosidad de la historia real, otra de mis pasiones. Pero hay más, ¿cómo y cuándo se construyeron las pirámides?, ¿realmente ocultan secretos científicos, metafísicos e incluso proféticos? ¿Están metidas las manos de los extraterrestres? Creo que eso fue parte del encanto de aquella película, “Stargate, puerta a las estrellas”, donde se explotaron estos mitos, y la siguiente secuela, una serie muy buena que parió varias hijas (fui fan de la primera, con Richard Dean Anderson). Personalmente no le atribuyo todo a los alienígenas, que las pirámides sean maravillas de ingeniería y arquitectura no excluye que fueran hechura humana. Que el hombre del pasado, sea gente del pasado, no significa que fuera bruta; hay que diferenciar los términos. Que antes se usara la fuerza esclava para levantar pesados bloques, y hoy se use una grúa, compensa (no la esclavitud, claro). Aunque tanta maravilla… maravilla.

   Como señalé, la mención al Egipto milenario me vino por el comentario sobre la situación que cruza el país, pero también porque aprovechando unos días libres en junio y julio, comencé una limpieza de closets y cajas, encontrando mis viejas revistas CABALA (las cuales saqué, revisé, elegí cuales me gustaban más, esperé, lo pensé mejor y todo lo guardé de nuevo), y hallé una vieja controversia al respecto que me pareció en especial interesante, muy bien escrito, aunque no coincido mucho con las conclusiones del autor, el señor Josane Charpentier (aunque, ¿eso a quién le importa?, ¿qué se yo en verdad?). Cito:

   “¡Soldados, desde lo alto de estas Pirámides, cuarenta siglos os contemplan!”.

   Con estas palabras se dirigió el general Bonaparte a sus tropas cuando la campaña de Egipto. Pero si la frase suena bien -¡y suena bien!-, no puede decirse que sea del todo exacta en cuanto a lo de los cuarenta siglos, pues, según las últimas investigaciones, la construcción de la Gran Pirámide se remonta a una época muy anterior.

   Hay decenas de ellas en Egipto, pero las más conocidas son las que se alzan en la llanura de Gizeh, cerca de El Cairo, junto a la Esfinge. Por haberse hallado en estas pirámides los nombres de tres faraones de la cuarta (lo de cuarta en letras y no número romano es mío) dinastía, durante mucho tiempo se ha admitido como cierto que fueron construidas por Keops, Kefren y Micerino, siendo mundialmente conocidas con estos nombres.

   Fin de la cita. Aceptando esos hechos del folklore local, el señor Charpentier nos lleva por el fascinante mundo de las verdades de la tradición y las románticas creencias. Cita que inscripciones que datan de la cuarta dinastía, fechan a la Esfinge como un monumento cuya momento de construcción “se pierde en la noche de los tiempos”, siendo rescatada de las arenas que la sepultaban desde hacía varias generaciones por el faraón reinante de ese tiempo. Dato que complementa con aquello de que la Esfinge misma estuvo tantas veces sepultadas que hubo un tiempo que su misma existencia era tomada como un mito por los sucesivos pueblos egipcios. El punto es que también es aceptado, según esas inscripciones, que la Esfinge y la Gran Pirámide (la de Keops), datan del mismo periodo de construcción, muy anterior a la cuarta dinastía, atreviéndose algunos en fecharla en diez mil años antes, cuando ni siquiera comenzaba oficialmente “La Historia”.

   Claro, sería fácil decir que sólo son cuentos y leyendas, volver al prejuicio de que inteligente somos nosotros, que esa gente era bruta e ignorante, sujetos que creían en adivinos y horóscopos, en el más allá, o en ofrecer cosas como quemar incienso pidiéndole a las deidades salud, lluvias o buenas cosechas. No se crean, era un pueblo que guardaba oralmente primero, por escrito después, un registro de su trayectoria, no tan fielmente como luego harían los judíos, cuya historia está llena de actos poco edificantes, comenzando por derrotas militares, invasiones y tiempos de esclavitud, hechos que otros pueblos, en la “Historia Oficial Local”, prefieren obviar. El punto es que los llamados colegios de sacerdotes conservaban registro de esos eventos, no se les puede simplemente desacreditar con eso de que como yo no lo creo, ni me lo parece, deben estar equivocados. Hay algo de arrogante en eso, por lo tanto de necio y equivocado.

   El señor Charpentier termina diciendo que es erróneo endilgarle la construcción de las pirámides a los tres faraones citados más arriba, que estos las encontraron y desearon darle uso y de paso que sus nombres quedaran para siempre en la Historia. Y lo lograron. Finaliza el escritor, y cito otra vez: “Entonces se plantea la cuestión de saber si las Pirámides, como la Esfinge, no serían obra de los atlantes”.

   ¿Qué tal? Los atlantes, el otro gran mito mundial, la tierra de prosperidad, riquezas y felicidad que fue destruida en un sólo día, perdiéndose para siempre, tanto así que su recuerdo persiste en la memoria colectiva sólo como una leyenda, sin un lugar en la Historia Oficial nacida a las orillas de Mesopotamia. Pero el que no aparezcan no quiere decir que los llamados atlantes no existieran, la Tierra es un planeta demasiado viejo, todas las tribus humanas cuentan sus historias de un tiempo anterior, de luz y prosperidad, las llamadas edades de oro de la humanidad, la de los constructores, arrasados generalmente por un gran cataclismo mundial al que llamaban castigo de los dioses. El de nosotros lo conocemos como El Diluvio. De hecho, de su paso por Egipto, Platón, el primero que habló de la Atlántida, contaba que los sacerdotes le decían que ellos (los griegos) eran una raza nueva y por eso no recordaban que el mundo había terminado y comenzado muchas veces. Cada rincón del planeta guarda un relato de estos, ¿coincidencia? Me parece una respuesta demasiado superficial y poco científica. Las incongruencias deben estudiarse, buscando semejanzas y diferencias, e intentado encontrar, o no, evidencias.

   Sin embargo, volviendo a las pirámides (como ya señalé en esa entrada que juraba estaba aquí) y al hecho de que a ambos lados del atlántico se construyeran estas edificaciones, según los atlantólogos, sólo puede interpretarse como una prueba de la veracidad del continente perdido, ya que los sobrevivientes del desastre, en botes o restos de naufragio, debieron llegar a ambos extremos del océano, comenzando nuevamente a construir, en este caso, las pirámides, y que por lo tanto no debería extrañar a nadie que las hubiera en Egipto y el México… Parece hasta lógico, ¿verdad?, y sin embargo la teoría no toma en cuenta un aspecto vital, cuya omisión sólo puede interpretarse como un intento de obviar lo que estorba a su creencia (como hace la Ciencia tanta veces con el origen de la vida, cayendo en pesados ritos y dogmas); la Gran Pirámide de Egipto floreció dos mil quinientos años antes de Jesucristo (aceptando las fechas de la Historia), las pirámides americanas tienen un promedio de vida menor (quinientos años después de Jesucristo, casi tres mil años de diferencia), ¿dónde estaban y qué hacían los atlantes sobrevivientes de este lado? Creo que es más lógico suponer que cuando el hombre primitivo (que no bruto), decidió levantar monumentos se resolvió por una estructura fácil de armar (arquitectónicamente hablando), piedra sobre piedra, en una forma que le daría estabilidad una vez finalizada, una base ancha que sostiene a una punta que adelgaza.

   Como sea, y de ser cierto esos datos que fechan a la Gran Pirámide con la misma antigüedad que la Esfinge, y se acepta que nadie sabe cuándo la levantaron, la cuestión queda pendiente: ¿quiénes?

   Por cierto, y hablando de Napoleón Bonaparte, fueron sus tropas las que, ebrios de idiotez, dispararon sus fusiles contra el rostro de la Esfinge, despegándole parte de la nariz. Claro, estaban eufóricos, se creían los dueños del mundo, pero cuesta no sentir malestar aún hoy.

LA PIRAMIDE EN EL MAR

Julio César.

MI PARRANDA DE SAN PEDRO

junio 28, 2013

LOS REYES MAGOS…

LA PARRANDA DE SAN PEDRO

Dos cosas tiene Guatire que no las tiene otro pueblo…

la rica conserva’e sidra y la parranda de San Pedro.

   Aunque nací en Guarenas, me crié y eduqué en la cercana población de Guatire, en donde tengo familia todavía. Siempre me gustaron las tradiciones y costumbres de ese terruño, no tan hermoso ni pacífico hoy como en otros tiempos (ha faltado sensatez a la hora de elegir autoridades, aunque parecen no notarlo), pero también yo soy de otros tiempos. De las festividades “religiosas”, una de las que mejor recuerdo es la Parranda de San Pedro. Era yo muchacho cuando mi papá salía a la parranda y le regresaban en carretilla, viéndose que realmente había estado en una parranda. En el pueblo mucha gente se queja de que se toma la fecha como una excusa para que la gente beba aguardiente como loca, pero de alguna manera, como la retreta de Los Antaños del Studium, el 3 de mayo, se espera que eso ocurra eso. La gente sale en procesión de la imagen que es bailada en casi todas las calles del poblado, y mientras lo hacen, toman.

   La historia recogida por cronistas cuenta que entre las poblaciones de Guatire y Guarenas se sembraba caña de azúcar, y cada 29 de julio los esclavos celebraban el día del Santo, como patrón que les protegía y hacía abundantes las cosechas (idea tan extendida desde los inicios del mundo), festejos que comenzaron a tomar cuerpo en la hacienda “San Pedro”; la tradición cuenta que los esclavos se pintaban con betún los rostros y vestían con trajes de levitas y sombreros de copa que sus amos les regalaban (¿por qué una cosa y la otra?, vale la pena buscarlo). La otra costumbre, el hombre que viste de mujer viene del relato de María Ignacia, cuya hija enferma y ella le pide a San Pedro que la cure y cada año bailará y cantará en su día. Al morir la mujer, su marido toma su lugar, vistiéndose como ella y continuando la alabanza. La tradición nos llega con esa figura, el hombre vestido de fémina cargando un muñeco en sus manos, simbolizando eternamente a la niña salvada por la intervención de San Pedro.

PARRANDITA

   Por ser Guatire reconocida especialmente por tal festividad, se le toma como algo cultural, y hay charlas, velorios y actos con niños que bailan en honor de la imagen. Pero, personalmente, me gusta más la versión que mi difunta abuela nos relataba (con gran maestría, incluso bailando un poco, dejándonos con las bocas abiertas) cuando pasábamos, mis hermanos, primos y yo, largas temporadas en su casa. Contaba ella que estando la negra María Ignacia angustiada porque su hija había caído gravemente enferma, le rogó por un milagro al santo, y le ofreció como promesa que si se la curaba ella le bailaría y le cantaría en su día, todo el día, durante toda su vida. Y la niña se curó. Desde ese momento la negra María Ignacia salía quebrando sus caderas al son de los tambores, siendo retada por los hombres y venciéndolos con la fuerza de su danza cada 29 de julio, pero… cae enferma María Ignacia, y temiendo (como temía la gente de antes) que el santo creyera que no cumplía su parte del trato, su marido ocupó su lugar, tiznándose la cara y usando una de sus faldas floridas más conocidas, y bailó como nunca, todo para que San Pedro supiera que todavía se honraba el pacto. Y la tradición quedó, los niños tiznados, unos dicen que para simular negros, y el hombre que viste y baila acompañando la imagen.

   La estrofa expuesta más arriba es un pálido señalamiento de lo hermoso, auténtico y mágico que suena cuando se le canta, las mujeres meneando sus caderas, los hombres coreándolas (una dupla de danza impresionante), los tambores a toda mecha, la pequeña imagen casi tocando el suelo cuando es bailada de un lado a otro, acompañado con ese “Dos cosas tiene Guatire que no tiene otro pueblo…”, su conserva de sidra de la que no soy muy fanático, “y la parranda de San Pedro”. Me gusta pensar que es como nos contaba mi abuela, el recordatorio de un trato hecho por los hombres con los santos, una madre por la salud de su hija, pedido que fue escuchado y que todavía hoy, mi padre incluido y ahora mis hermanos, honran la palabra dada, hace mucho, por la negra María Ignacia.

Julio César.

NOTA: Lo sé, el nombre de esta entrada, cuentos y eso, lo ubico aquí por el relato de mi señora abuela, un bonito cuento que nos hacía sonreír y emocionar. Este año, me cuenta mi hermano Eduardo, se espera mucho sentimiento al recordar la partida física del Maestro Pepe.

NOTA 2: Es posible que no sea este el mejor espacio para hablar de estas cosas, pero no pienso abrir otro blog.

21 DE DICIEMBRE, ¿CAMBIO DE UNA ERA O FIN DE UNA ESPECIE?

diciembre 20, 2012

LOS REYES MAGOS…

CALENDARIO MAYA

   Pido plata, pago después del 21…

   ¿No les ha parecido increíble la propaganda que tiene al aire el canal Discovery de tres programas sobre profecías del fin del mundo, comenzando el día jueves 20 de diciembre? Hablarán de la profecía maya, de profecías del fin del mundo y las de Nostradamus. Como para tranquilizar a los inquietos, ¿no? Lo anuncian como “antes de que llegue el fin”, terminando con aquello de “ninguna especie vive para siempre”. Les quedó genial, aunque personalmente, cuando hablan de las especies que no lo logran, yo habría colocado una toma sobre los dinosaurios.

   Ya se acerca el fatídico día 21, ¿compraron su kit anti desastre? Un siberiano, o alguien de esas tierras antiguamente soviéticas, vende el paquete para enfrentar el día del Apocalipsis, el cual contiene galletas de cereales, un jabón, una navaja, pastillas purificadoras de agua, un pequeño botiquín para primeros auxilios, velas, fósforos y, lo más llamativo y lo único a lo que le encuentro sentido si el final se le viene a uno encima, una botella de vodka. El atractivo paquete que cuesta unos 25 euros se vende como pan caliente, compartiendo ese señor con sus clientes lo que mi madre me dice cada vez que vamos a un proceso electoral aquí, con Hugo Chávez contando sus propios votos, “ten la nevera llena por si acaso”. Un chino, o un japonés, no recuerdo bien, está vendiendo unas esferas capaces de resistir el impacto de olas gigantes y de flotar durante días, las llama arcas.

   Con todo y lo extraño que suena, estas compras son menos irracionales que otras actuaciones humanas ante la preocupación de la marcha inexorable del calendario. En Turquía centenares de personas se han refugiado en Sirince, al oeste del país. La gente que migra para ese poblado espera salvarse del desastre ya que de esa aldea “enraman fluidos positivos” porque fue allí donde se produjo la asunción de María, la madre del hijo de Dios. Suena tan irreal, ¿verdad? Pero esa gente sostiene que “esperan” ser rescatados momentos antes de la catástrofe y transportados a otro destino cósmico, lejos del desastre.

   Eso por no hablar de unos vecinos de una población en los Urales, nuevamente una nación ex soviética, quienes estaban levantando, con hielo, una réplica de la puerta de acceso a una ciudad maya, esperando así conjurar los males por venir. Y esto me recordó un viejo relato de ciencia ficción, Mundo Anillo, un libro genial, donde una raza de extraterrestres, una vez en una de sus muchas guerras contra los hombres (los cuales les habían vencido siempre), comenzaron a replicar rostros humanos para cubrir los suyos, ya que un “pastor hereje” de su mundo les convenció de que el Creador del universo era semejante a los humanos y por ello se ponía de parte de estos en batalla, que con las máscaras lograrían confundirle por un tiempo mientras ganaban una guerra. Me parece que en los Urales están planeando algo parecido. Y me pregunto, ¿será como simple actividad, tal vez guiados por algo de inquietud, o realmente están tan preocupados que suponen que tal superchería tendrá algún efecto?

   Como sea, mientras el día 21 se acerca hay programas de televisión que indican a la gente cómo ponerse a salvo, qué hacer si ocurre esto o aquello, y les apremian a tomar previsiones. Aparentemente en muchas regiones ex soviéticas han desaparecido velas, fósforos y botellas de vodka. Es el miedo ancestral, como señalé una vez, que nos hermana y nos regresa a la caverna donde el hombre mono se encogía sobre sí cuando a pleno mediodía el sol era eclipsado y llegaban las sombras, algo que sólo podía significar peligro, o el final.

   ¿Cuál es la realidad? Los escritos mayas que hablan del fin del mundo ocasionado por una serie de catástrofes naturales que coincidirán con una violenta actividad solar (¿y cómo sabrían eso los mayas?), datan de una traducción de textos que se remontan al siglo IX, coincidiendo para ese día, 21 de diciembre, con el solsticio de invierno; pero recientes descubrimientos en Guatemala, de escrituras que preceden a esos textos por varios siglos, hablan de un simple cambio de era, desmintiendo la visión alarmista. Se refieren al fin de un ciclo en la cuenta larga del calendario maya, que calcula dichos ciclos en 5125 años. Cifra curiosa, ¿un ciclo tan largo? Es aceptado oficialmente que la Historia, periodo que va de la aparición de la escritura hasta nuestros días, abarca más o menos seis mil años, de cuando los sumerios comenzaron a anotar los eventos, ¿cómo calcularon, señales en piedra, esos periodos tan largo los mayas? Porque si este no es el primer ciclo de 5125 años, con tal sólo sea el segundo, obviamente debió existir en el continente americano una rama humana realmente antigua. A menos que calcularan sobre tiempos pasados para dar sentido a los textos de la creación propia.

   Como sea, las nuevas interpretaciones hablan de eso, un fin de este periodo de 5125 años, y la entrada en otro, el cual no miraban como un final en sí sino el comienzo de un nuevo tiempo, uno de prosperidad y de renacer espiritual. Curioso es que tal predicción que debería ser esperada y recibida con ansiedad y esperanza, que el mundo deje de ser lo que es y todo sufrimiento insensato termine de una vez, sea dejada de lado mientras se teme lo peor. Como ya comenté por ahí, en el año 999, en la Europa católica, cuando se esperaba el fin del milenio y con él la segunda venida de Cristo, algo que debió emocionar, el retorno al Paraíso, causó pánico e histeria, porque nadie estaba seguro de qué tan bueno había sido, y para entrar al Paraíso antes había que pasar por el colador del Juicio Final.

APOCALIPSIS STONEHENGE

   Aunque toda esta alarma puede ser también por la comercialización televisiva, una película como 2012, fuera de la trama tonta de la familia esa que casi provoca la muerte de todos en el arca, fue impresionante, todo un mundo desapareciendo en medio de temblores, volcanes y luego los mares. El canal de ciencia ficción por cable, CyFy, tiene en antena todas sus producciones más terroríficas, esta misma noche transmiten Apocalipsis en Stonehenge, con el increíble Misha Collins, película para televisión que pudo ser mejor y sin embargo tuvo sus buenos momentos (fuera de que estaba Misha Collins, el Castiel de Dean en Supernatural). De hecho llevan hasta una cuenta regresiva para el día 21, ¿no son el diablo?

   Por otro lado, en muchas partes del mundo, la gente hace compras nerviosas, agotando los anaqueles; muchos estados, sobre todo en esos de la órbita ex socialista, iglesias y gobiernos se han visto inundados con quejas de miedo, obligando a políticos y religiosos a hacer llamados a la calma. En buena medida, sobre todo en países con una gran variedad de “cultos alternativos” de la nueva era, abundan los mensajes convencidos del final. Curiosamente Venezuela se ve algo indiferente, será porque vivimos de Apocalipsis en Apocalipsis, haber tenido que ir a unas elecciones regionales en un tiempo tan tarde como un 16 de diciembre, nos quita tiempo para otras preocupaciones.

   Personalmente me gusta pensar que lo que viene es una nueva era, el comienzo de la conciencia y la responsabilidad de las personas, no de sonrisas bobaliconas y no hacer nada en la práctica frente a los retos y problemas del mundo, desde el calentamiento global con la destrucción del medio ambiente (levantando nuevas generaciones de muchachos que se preocupen de ello), a tender la mano a todo el que sufre, así sea en las calles abandonados, en un hospital esperando asistencia o escapando de un sistema esclavista que no ve nada malo en encerrarles, exiliarles o asesinarles a mansalva donde sea. Los cambios deben ser humanos, un despertar de la conciencia, amigos.

   Muchos antiguos textos, y profecías hablan de ello, desde la Biblia hasta Nostradamus, el moderno profeta, cayendo ahora en esta traducción de los textos mayas: termina una era convulsa de sufrimientos marcados por señales terribles, hambrunas, violencia y pestes, para entrar en un nuevo periodo de paz y prosperidad. De hermandad. Siempre se temió que ocurriera esto después de guerras atómicas, la muerte de buena parte de la población mundial por desastres naturales o pestes o la aparición del Anticristo, el ser toda maldad que se abroga para sí el título de dios, exigiendo idolatría mientras hace todo lo que es malo (miente, roba, persigue, encarcela y mata)… Pues bien, todo eso ya ha ocurrido. En pequeña o gran escala la humanidad ha pagado el precio de una vieja desobediencia, ya merecemos algo de perdón (Dios, ¿estás ahí?).

   Miremos tele y disfrutemos de las noticias sobre el 21, esperando se cumpla la profecía lanzada por la NASA (el mundo no terminará el 21 de diciembre), aguardando por la nueva era dejando salir el aliento de impaciencia y frustración ante tantos problemas cotidianos. Confiando que, y repito algo que ya escribí, lo mejor esté aún por llegar.

MI PARRANDA DE SAN PEDRO

Julio César.

2012, ESPERANDO EL FIN

diciembre 4, 2012

LOS REYES MAGOS…

2012

   ¿No sería gracioso que…?

   No es raro que cunda una histeria de índole espiritual cuando ciertos ciclos se cierran. Del pasado llegan muchas profecías funestas, con pelos y señales alarmantes, que subrayan como pruebas de su cumplimiento “lo terrible que serán las condiciones de vida en esos últimos días”, y a toda generación le parece que la suya es la peor. De buenas a primeras alguien podría decir que sus abuelos no pasaron por estos problemas, tal vez no drogas y tráfico humano de índole sexual, pero hay que recordar que ese mundo estuvo signado por dos grandes guerras mundiales, tiempo cuando los hombres vivían cotidianamente con el temor de que “algo espantosos pasara” y terminara con todos (la llegada de la era atómica nada hizo por mejorar el ánimo).

   Grandes o pequeños conflictos, individuales o colectivos, siempre han signado el mundo. Fue y será. ¿Qué ahora todo es más grave porque es el “corazón del hombre el que se ha podido”? Sé que no soy popular al decir esto, pero eso no se debe a ningún paso de los días, ni a los marcianos o la magia negra, es el resultado de conductas humanas irresponsables. Antes, cuando uno exhibía en el hogar algo que no era de uno, los padres intervenían decididamente, a veces con mano dura, porque la decencia era una cualidad cultivable, lo contrario era vergonzoso y deshonroso; ahora a nadie le importa. Un muchacho señalado de esto y aquello es protegido en sus faltas no sólo por padres y representantes que se cubren sus propias espaldas en la responsabilidad de tales monstruos, sino del sistema mismo (¿cuántas veces ante un acto de violación no escuchamos “ella se lo buscó”, porque es más fácil que lidiar con la verdad?). No robar, no mentir, no levantar falsos testimonios, no matar… son normas que han perdido impacto, muchas veces contravenidos desde las esferas sociales que deberían dictar cátedra de decencia y moral a sus conciudadanos. Y así nos va.

   Pero dejando de lado el tono moralista que a nadie le gusta, la culpa es de la televisión, no mía ni de mis decisiones (es confortable), la llegada del 2012, y su próximo acabar este diciembre, revivieron hace tiempo el temor por una oscura profecía maya, a pesar de que la cual ha sido desacreditada hasta por los mayas de hoy en día. La Ciencia nada teme como no sea el nuevo cotidiano, la violencia solar (qué coincidencia, ¿verdad?), o la posibilidad de una caída del campo magnético por una inversión; por su parte, la cultura indígena habla de “un cambio de tiempos”, no del acabose del mundo sino del fin de una era y el comienzo de otra. Y personalmente me parece esta la tesis más aceptable. Los catastrofistas, a mi modesto entender, cometen el mismo error que los judíos del primer siglo cuando creían que la llegada del Mesías sería para una transformación política en el Oriente Medio de sus días, no para un cambio de conductas y creencias de alcance mundial porque era una revolución de índole “espiritual”.

   Sin embargo estos razonamientos no logran mitigar cierto miedo atávico, el mismo que debió sentir el hombre primitivo cuando veía que en pleno día una mancha cubría el sol dejándole en la oscuridad, o un cometa trazaba una órbita errática en el cielo de todos los días, todo ello presagios de infortunios e incluso del fin. Sólo hay que recordar la ola de histeria religiosa que recorrió a la Europa católica al fin del año 999, temiendo se cumpliera el milenio profetizado por Jesús para su Segunda Venida y que comenzara el Juicio Final. Cosa curiosa, muchos debieron esperarlo con ilusión, los fieles y justos, pero parece que la mayoría sintió miedo, será porque uno nunca sabe que “tan bueno” ha sido.

   Como sea, ya afloran los temores finales, el 21 de diciembre está muy cerca y todavía se recuerda todo el horror de la película 2012, será por eso que se sabe de un ciudadano chino que está construyendo un arca con la cual espera salvarse del cataclismo, y cuan Noé moderno, seguramente aguanta las burlas de sus contemporáneos. Es una construcción modesta comparada con la de la cinta, pero el hombre, Lu Zhenghai, tiene su fe puesta en ella y la levanta contra reloj, porque si, para colmo está de afán. Ya goza de cierta notoriedad en la región, al noroeste de China, Xinjiang, “El Arca de Lu”. Por cierto, Xinjiang es una de las zonas del planeta más alejadas del océano. Pero no es lo único curioso o llamativo que ocurre en estos días.

   Al sur de Francia, en Burgarach, al pie de la montaña del mismo nombre, las autoridades temen que a la ola regular de turistas que generalmente invaden la zona “buscando OVNIS” en los cielos, se sumen ahora los que pretenden escapar de la hecatombe del 21 de diciembre. Según cuando llegue el momento, todo aquel que esté en esa montaña se salvará. Y es que allá se mezclan las profecías mayas con las de Nostradamus, quien algo parecía saber (aunque tal idea cause urticaria en la Ciencia). Las autoridades han ordenado cerrar, temporalmente, los accesos a la montaña, “para preservar el estilo de vida de los habitantes de la región”. Y aquí, uno que de todo hace cháchara, se pregunta: ¿no estarán construyendo algo que asegure su supervivencia? Es juego, pero este éxodo a lugares sagrados tampoco es nuevo. En la India, en medio de momentos de tensión, muchos miran hacia las altas montañas calibrando la idea de ir y ocultarse en el mítico paraíso donde estarán a salvo y ningún mal puede alcanzarles. Igualmente, a finales del año 999, se registraron como hechos históricos las masivas migraciones de señores feudales, a veces con siervos y todo, hacia un campo en Jerusalén, también muchos habían dispuesto que de morir fueran sepultados allí (no recuerdo el nombre del lugar), porque las profecías sostenían que allí sería el primer lugar a donde llegaría Jesús, a lomo de caballo, cuando descendiera de los Cielos comenzando al Juicio, siendo el primer lugar donde tendría lugar la resurrección de los muertos.

   Son macabras las predicciones para el fin del mundo este diciembre y han ganado mucho espacios en la red, que si una alineación de los planetas de todo el Sistema Solar con la estrella misma (provocando terribles efectos de marea que activarían volcanes y fallas geológicas en los continentes y el fondo del mar), o la inversión de los polos magnéticos que nos dejaría a la merced de la mortal radiación solar, o la colisión de la misma Tierra con un misterioso y oscuro planeta que se acerca. Ha sido tal la cantidad de comentarios, y temor, que la NASA misma (es decir, la Ciencia) ha tenido que emitir su propia profecía: “El mundo no terminará el 21 de diciembre de 2012″.

   Ojalá se les cumpla, ¿no?

21 DE DICIEMBRE, ¿CAMBIO O FIN?

Julio César.

HALO SOLAR Y SEÑALES APOCALIPTICAS

julio 28, 2012

LOS REYES MAGOS…

   Qué belleza.

   Lo que queda del año va a ser una tortura para todo el mundo, creyentes de distintas índoles y los que no. El 2012 estaba señalado como un año difícil para muchos por la supuesta profecía maya acerca del fin del mundo. El calendario maya, elaborado hace centurias, termina justo este diciembre, lo que ha sido interpretado como una señal del final. El que la ciencia haya alertado sobre un año de “inusual” actividad solar, sólo ha servido para aumentar la zozobra; aunque científicos y religiosos serios intentan sacarle carbón al fuego del miedo. Incluso se dijo que se encontraron rastros arqueológicos que desmienten el supuesto fin predicho por los mayas. Rastros que nadie ha querido aceptar del todo.

   Hay algo en la idea sobre el Fin del mundo que cautiva y aterra. Armagedón, Impacto profundo, Cuando los mundos chocan, El día después de mañana, todas esas cintas explotan esa fascinación. Me cuento entre quienes lo disfrutan, y los que se alarman relativamente; como cuando vi “Cuando el destino nos alcance” o “Al día siguiente”, una sobre un mundo agotado y contaminado, la otra donde estalla una guerra nuclear, esbozaban posibilidades que eran y son, plausibles. Aunque, curiosamente, ninguna de las dos posibilidades es de orden natural, son resultados de la actuación humana.

   Fanáticos dentro de catastrofismo, así como cierta gente de índole religiosa, están convencidos, y hasta emocionados, con la posibilidad del final. La cinta 2012, con esa radiación imposible de detener (los neutrinos, esos que nos atraviesan constantemente aún bajo techo), impresionó; y si a eso le sumamos una real actividad solar de cierta violencia, es como para ponerse a sumar los miedos. Por ello no sorprendió que en un resiente fenómeno que disfrutaron los salvadoreños (porque tanta belleza y cosa curiosa debió ser un goce para la vista), algunos se alarmaran de corazón. Un enorme halo de colores rodeaba al Sol en el cielo. Cómo me habría gustado estar ahí, debió ser hermoso. Claro, no era ningún milagro como los antiguamente sostenidos. Al estar las nubes en la atmosfera cargadas con gotas de agua, la luz del Sol sufrió una refracción cercana al astro. Ese halo por lo general es incoloro, o blanco como la luz misma en su fusión de colores, pero el agua logró separar dichos colores como si de un prisma se tratara.

   Durante más de tres horas los salvadoreños pudieron observar esta maravilla de la naturaleza, algo que rara vez ocurre. Y no faltó este detalle. Un crucifijo. ¿Un agradecimiento al Creador o simple inquietud que esconde el mido? En tiempos de espera, todo lo que ocurre es una señal que confirma lo aguardado. Relatos de la Europa del año noventa y nueve, cuando se cumplía el primer milenio y la gente creyó se acercaba la Segunda Venida (con su Juicio Final), la gente veía portentos en los cielos; generalmente nubes con formas de cruces, lanzas y aún caballos galopando. Como esperaban verlo, tal vez lo vieron.

   Pero bueno, como no soy el Ayatola, ni el Papa, puede que me equivoque y que alguna catástrofe de orden natural nos esté aguardando a la vuelta de la esquina mientras rotamos alrededor del Sol y con este cruzamos el brazo de la espiral, lo que les daría la razón a los catastrofistas; pero en cuanto a la gente religiosa, me sorprende que crean en un Fin del Mundo literal. ¿Acaso no recuerdan la promesa de Dios a Noé de que jamás volvería a destruir a la humanidad como un todo? Curiosamente fue el arcoíris, la refracción de la luz en las nubes, el símbolo escogido para recordar la promesa para siempre. Pero intenten decírselo a un exaltado y me cuentan después cómo les fue.

2012, ESPERANDO EL FIN

Julio César.

¿LA TUMBA DEL BAUTISTA?

marzo 5, 2012

LOS REYES MAGOS…

   De un suplemento llamado Kalimán recuerdo tener siete u ocho años cuando los primeros ejemplares cayeron en mis manos. El hombre increíble acababa de exterminar a unos vampiros en una villa inglesa y de regreso a América es secuestrado por una bella joven que le hace volar en avioneta sobre una selva sudamericana, donde se estrellan, comenzando así la serie en busca de una magnifica ciudad perdida. Había peligros, traiciones, nativos hostiles, tigres y ciudades hechas de oro en el fondo de un lago. En la revista Cábala, cuando esta escribía sobre hombres lobos, platillos voladores y sectas satánicas, leí un reportaje sobre la maldición de la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes, en Egipto. Lo de las “misteriosas muertes” o desgracias acaecidas a los que entraron, fue interesante, pero a mí lo que me fascinó fue la idea de tenderse sobre la arena después de leer mucho, preguntar y confiar en la suerte, y hallar un rastro del pasado cuando todo el mundo sostenía que era una pérdida de tiempo. Creo que es algo inherente a ser hombre, aunque también ha habido grandes aventureras.

   ¿Imaginan lo que debe ser entrar por curiosidad en una vieja cueva semi cerrada y encontrar por pura casualidad unas rotas y polvorientas vasijas en cuyo interior encuentren pergaminos de apretada y antigua escritura  que luego resultaran manuscritos dela Bibliade tiempos anteriores a Jesús, los famosos Manuscritos del Mar Muerto? Debe ser como para llorar de alegría y emoción. Traer con tus manos una luz de otros tiempos para despejar la oscuridad al respecto. Salvar por ti mismo un trozo de lo que fuimos en otras eras. Qué orgulloso debió sentirse el hombre que tropezó con ellos la primera vez. Aunque no lo entendiera así al primer momento. Pues bien, no muy lejos de ese lugar, hace tiempo (lo leí en una vieja Cábala), alguien aseguró haber encontrado el cuerpo de Juan el Bautista, el hijo de Isabel, la prima de María, madre de Jesús de Nazaret.

   El anuncio lo hizo Richard Freund, profesor de un Centro de Estudios Judaicos de la universidad de Hartford. El hombre sostuvo que en Qumrán encontraron los restos del precursor del cristianismo, aquel ermitaño que atormentaba al rey Herodes echándole en cara sus vicios, mientras predicaba llamando al urgente arrepentimiento del pueblo judío, ya que el día del Señor estaba muy cerca, lavando simbólicamente del pecado en las aguas del Jordán a todos, bautizándoles, para que fueran dignos de Aquel que ya estaba por llegar.

   Sostiene, o sostuvo por aquella época, el profesor Freund, que los restos encontrados, muy bien conservados por cierto, pertenecían al primo de Jesús, a quien la tradición atribuye la fundación de la secta de los esenios, tal como se le denominaba en los ya mencionados Manuscritos del Mar Muerto. Y aquí comienza la polémica. En ninguna parte de nuestra biblia, Juan recibe ese nombre, nombre que aparece sí en los rollos del Mar Muerto y que el profesor Freund presenta como prueba, planteamiento que personalmente me parece chocante. Claro, yo no sé nada de eso, tan sólo hablo por lo que leí y escuché en el catecismo. Una de las primeras cosa que alega a favor de su teoría el profesor es que el cadáver estaba orientado, dentro de la tumba, con el rostro viendo hacia el Este, cosa que le parece totalmente lógica ya que “…La secta de los esenios estaba muy relacionada con el Sol”. El que el cuerpo fuera dispuesto tan cuidadosamente, práctica no común para los judíos de la época (agregó como prueba), hablaba de la importancia del sujeto dentro de su grupo, del respeto que se le tenía, por lo tanto tenía que ser el fundador, y este no podía ser otro que Juan el Bautista.

   Eso suena a que realmente son duendes quienes desaparecen las cosas cuando dejamos de verlas, porque nadie ha podido probar que no son los duendes. Pero de entrada, con el detalle de la relación con el Sol, ya uno mira con desconfianza a la secta, y duda en relacionarla con el hombre que sabiendola Verdad, bautizó a Jesús con agua. ¿Por qué iba un judío como Juan el Bautista, qué sabía del Dios verdadero y de la llegada en su tiempo del Salvador, a relacionarse con el Sol, antiguo dios de tantas religiones paganas, sabiendo él lo celoso que era Yahvé en lo tocante a la adoración indebida?

   Según leí después, desde el propio Israel llegaron los primeros ataques a tal teoría. Muchos arqueólogos judíos sostenían que no existe ninguna prueba real que señale a Juan el Bautista como el precursor de los esenios, que los Manuscritos del Mar Muerto hablan de un fundador, si, pero eso no probaba que fuera este Bautista. Detalle mismo que sería extraño fuera omitido en los cuatro Evangelios donde tantas otras cosas sí se escribieron, como las debilidades de carácter y fe de muchos seguidores de Jesús, comenzando por la escapada que se dieron cuando Este fue detenido para ser llevado frente a Caifás, o las negaciones de Pedro, piedra sobre la cual se fundaría luegola Iglesia. Eneste punto seguramente muchos estarán tentados a creer que el dato pudo ser tachado por no favorecer a alguna facción cristiana primitiva. Siempre hay quienes hablan de conspiraciones rosacruces contra este o aquel personaje (María Magdalena, por ejemplo), dando a entender que los historiadores romanos del primer siglo, los judíos del Sanedrín y los seguidores de Cristo se reunían y ponían de acuerdo para “acomodar” esto y aquello. Seguramente tomando vino. Y eso aunque era más que evidente el desprecio de los romanos y el virulento odio de escribas y fariseos contra los cristianos, quienes habrían más bien deseado borrar para siempre el nombre de Jesús y sus seguidores, o hacer todo lo que estuviera en sus manos para enlodarlo, como alegar que no era ningún hijo de Dios, sino un sujeto común que tenía mujer e hijos y que vivía en la casa tal.

   Sin embargo he dejado para el final un detalle inquietante. En la tumba del supuesto Juan el Bautista, la cabeza del difunto estaba cercenada y fue colocada al lado del cuerpo. Y hay que recordar que al Bautista le cortaron la cabeza por pedido de Salomé al rey Herodes. Y a la joven le llevaron dicho “trofeo” en una bandeja de plata (hay quienes siempre hablan de Salomé, bailando aún hoy en las Pailas del Infierno). Pero y si, sacando los detalles incongruentes sobre su ascendencia sobre los esenios o la disposición del cadáver, ¿resulta que sí es Juan el Bautista? Podría ser. Tal vez se dispuso su cuerpo de una forma tal (no acostumbrada entre los judíos), no por una relación con el Sol, sino por respeto a lo que representó; aunque era un ermitaño, contaba con discípulos que por orden suya comenzaron a seguir a Jesús. Nada dentro de la tumba parecía señalar, fuera de las suposiciones del profesor Freund, que hubiera fundado una secta, y menos una que guardara relación con el Sol. Pero tal vez estamos elucubrando demasiado, quizá se trataba simplemente del cadáver de algún hombre rico de la época, quien, a lo mejor, se cruzó por ahí con Juan y con Jesús, así como en la película El Cuerpo.

   Sin embargo, suena emocionante e inflama la imaginación la idea de buscar reliquias. Escarbar en busca de la verdad, y si esta es mágica, viene llena de oro o tiene significado religioso, debe ser una gran aventura. Recuerdo de los días de mi niñez, cuando pasaba vacaciones en casa de mi abuela, esta sintonizaba en la radio una novela de aventuras, Martín Valiente, al cual le tocó una vez ir reuniendo unas monedas que causaban la muerte de aquellos que las sostenían, las treinta monedas de plata por las que vendieron a Jesús. ¿Pueden imaginarse agachados sobre una duna bajo un sol implacable, cavando incansablemente con las manos buscando una moneda antigua, romana, judía o griega, algo que llevar como trofeo y recuerdo, cerca de donde estuvo el Gólgota y pincharse un dedo con algo y que al desenterrarlo resultara una reseca y casi petrificada corona hecha de espinos entretejidos, bien conservada aún por el clima cálido y seco?

   Yo puedo.

HALO SOLAR Y SEÑALES APOCALIPTICAS

Julio César.

COMETA APOCALÍPTICO

julio 9, 2011

LOS REYES MAGOS…

   Un científico descubre un cometa, lo reporta, y por alguna razón hay quienes creen que una terrible verdad se esconde tras el cometa, una que nos ocultan a todos… Viéndolo bien,la Eradel Oscurantismo no está muy lejos del alma de las personas en ningún momento.

   No podía imaginar el astrónomo que reportó la presencia en el espacio de un cometa que ahora lleva su nombre, que tal noticia despertaría tal histeria en el cyber espacio, por razones que suenan francamente absurdas.

   En diciembre del año pasado un astrónomo ruso descubrió un cometa que quedó registrado como C/2010 X1, siglas que lo sitúan para quien quiera buscarlo de ahora en adelante en un punto del espacio. En lenguaje común se le designó “Elenin”, por el astrónomo que le vio por primera vez, Leonid Elenin.

   En sí, el no tan enorme cuerpo, no representa un peligro parala Tierra, con un núcleo que no llega a los siete kilómetros (viéndolo bien como que sí es grande, sí consideramos el daño que puede causar sí cae sobre un mundo como el nuestro), arrastra una cola de materiales que no se han podido estudiar por la distancia aunque se supone que es del mismo elemento del que está compuesto el núcleo, y pasará a nuestro lado a una distancia equivalente a la que nos separa de Venus. Una distancia segura. Es, en palabras del doctor Elenin, “interesante, pero común”.

   Sin embargo, los teóricos de las conspiraciones, ufólogos y los catastrofistas se han lanzando en una de alarma que suena a locura. Por la red se ha dicho que no se trata de ningún cometa sino del planeta Nibiru (también Hercólobus o el famoso Planeta Rojo), el mismo de la mitología babilónica, y que el nombre encierra un siniestro acrónimo, “Extintion Level Event Niburu November” (Evento de Nivel de Extinción Niburu Noviembre). Incluso han llegado a sospechar que el tal astrónomo no es una persona real, sino un Profeta, por lo que exigen que este publique su pasaporte y biografía.

   Hay otros grupos que sostienen que el cuerpo se trata de una enana marrón y que en su paso cerca dela Tierracausará terribles catástrofes (cómo sí las necesitáramos provenientes del espacio), comenzando por la inversión de los polos magnéticos, evento que dejara ala Tierrasin su escudo natural contra las peligrosas radiaciones solares; y sí vieron la película Presagios, pueden hacerse una ligera idea de las consecuencias de tal acontecimiento.

   Por su lado, amigos de la ufología en Argentina, aseguran que los astrónomos chinos han estudiado a fondo el “cometa”, y sostienen que estos han encontrado que “algo oscuro” viene tras el penacho, a lo que llamaron cluster, y que tal cosa puede ser… una nave extraterrestre. Según el grupo argentino, los científicos chinos llevan noventa días estudiando el cuerpo oscuro y lo creen un tipo de nave procedente de una civilización alienígena, noticia que las potencias han decidido ocultar para no provocar el pánico y el caos.

   A pesar de ello, en las páginas web dela AgenciaEspacialChina no es posible encontrar datos o insinuaciones al respecto.

   Es obvio que mucha gente deja volar su imaginación cuando algo nuevo aparece en las costas. Aunque… ¿se imaginan que un día des este mismo año una señal artificial procedente de una órbita cercana nos llegue? En todo caso sería mejor que lo de la enana marrón.

¿LA TUMBA DEL BAUTISTA?

Julio César.

PROFECIAS DEL FIN DEL MUNDO… QUE FALLAN

julio 7, 2011

LOS REYES MAGOS…

   Hace muchos años, era yo tan sólo un niño, escuché y seguí por la prensa del momento, Últimas Noticias, que el mundo, no recuerdo porqué, terminaría un 28 de agosto. De ese año que corría para ser más exactos. Nada ocurrió, pero recuerdo conversaciones de gente muy preocupada y asustada. Pasados los años he referido ese hecho y todo el mundo me mira como extrañado, hace poco una enfermera que fue por asistencia sobre no sé qué cosa, tomaba un café y nos oía hablar y dijo que sí, que ella también lo recordaba, que durante los esos meses que faltaban para la fecha, su mamá los hacía ir a misa todas las tardes. Claro, era el miedo al fin y que este nos pillara no preparados.

   Y tiene cara apocalíptica en verdad…

   El mes pasado, un día sábado para más señas, amanecí leyendo los portales de noticias y me encontré con esa nota: Que ese mismo sábado comenzaba el Juicio Final, anunciado por el predicador estadounidense Harold Camping (y antes de ponerse a decir cosas sobre que sí es norteamericano, recuerden que la mayoría de esas llamadas iglesias cristianas evangélicas vienen de allá). Tal anuncio fue recibido, como no, con burlas, escepticismo, pero también por gente temerosa que deseaban ocultarse o ponerse en paz con Dios.

   La profecía del predicador este decía que a las seis de la tarde, hora local de cada país, este se vería sacudido por terribles terremotos que acabarían con todos, mientras los verdaderos cristianos serían llevados al Cielo y salvados (creo que a eso le llaman el rapto). Sostenía el buen hombre que aquellos que no hubieran sido buenas personas y fieles creyentes, se quedarían enla Tierraviviendo un infierno hasta que el 21 de octubre, de este mismo año, Dios decidiría terminar con todo, acabando con la iniquidad y los malvados (susto). A pesar de que el predicador ya había anunciado el fin del mundo antes y, obviamente, no ocurrió, mucha gente se asustó. En Nueva York, sede de la iglesia de Camping, mucha gente renunció a sus trabajos para ir a exhortar a otros para que se arrepintieran de sus pecados y alcanzaran la salvación antes de que fuera demasiado tarde (y si uno lo piensa, es algo enternecedor, de una manera extraña). Se supo de hombres que montaron a sus familias en autos, meses antes, y comenzaron a recorrer pueblo tras pueblo alertando sobre la inminencia del Apocalipsis

   Pero, al parecer, el temor histérico rebasó las fronteras norteamericanas, ya que autoridades vietnamitas informaron que semanas antes, miles de personas de la etnia Hmong se habían reunido en la provincia de Dien Bien, tras escuchar la trasmisión global del programa del predicador Camping, donde aseguraba que Jesús regresaría ala Tierraese 21 de mayo. Al parecer eso les empujó a reunirse para esperarle.

   ¿Qué más dijo el predicador? Que todo comenzaría por Nueva Zelanda. Sin embargo, las seis de la tarde cayeron sobre nueva Zelanda y nada ocurrió. Igual en todas partes.

   La cosa fue tomada a guasa por el resto del mundo, sobre todo en Internet. Había quienes proponían regar ropas usadas por las calles para alarmar a los beatos, así como inundar las líneas de los cuerpos de seguridad denunciando la desaparición en masa de miles de personas; otros se ofrecían a comprarles a buen precio sus cosas a los que iban a desaparecer (bromas sutiles, ¿eh?). Al parecer en nueva York se celebróLa Fiestadel Fin del Mundo, y su alcalde, que es judío y por lo tanto no podrá ascender al Cielo junto a Jesús, según el predicador, bromeó con aquello de suspender una normativa que impedía que un automóvil se detuviera en el centro de una autopista ya que si el ascenso ocurría estos violarían la ley. Pero en una línea menos alegre, en muchas partes del mundo se hicieron llamados para que los influenciables (o creyentes sinceros de este predicador y sus profecía) evitaran caer en suicidios, tanto de aquellos que pudieran estar asustados en días previos, como de los decepcionados después.

   La experiencia indica que de alguna manera estos predicadores siempre sobreviven, a pesar de fallar en sus predicciones. O tal vez, como en el caso de Homero Simpson, quien también predijo cuándo terminaría el mundo y por una falla anterior nadie le hizo caso y ocurrió tal como dijo (luego Dios lo revertió para no tener que aguantarlo en el Cielo), y por alguna razón lo que debía ocurrir se pospuso (como en Supernatural). Estas predicciones apocalípticas tienen su fascinación. Recuerdo que una tía que iba mucho a la iglesia me regaló, de pequeño, un  folleto que hablaba de eso, los últimos días, y a mí me asustó. Me preguntaba por qué tenía que ocurrir ahora que era joven. Los años han pasado y aquí seguimos.

COMETA APOCALÍPTICO

Julio César.

CUIDADO CON LOS ENCANTOS

febrero 22, 2011

LOS REYES MAGOS…

   Recorre mis parajes… -susurra la noche.

   Siendo un muchacho conocí a un señor de apellido Primitivo. Trabajaba con papá. Era increíblemente escandaloso, borrachín y mentiroso; se le conocía especialmente por eso. Recuerdo que una tarde nos contó como había ido de cacería a una montaña, y que como no encontró nada le disparó a un mono en una rama alta. El mono cayó y fue a buscarlo, dejando la escopeta en el suelo. No lo encontró, y que cuando se volvió, el mono estaba allí, apuntándole. Llegó al extremo de decir que el mono gruñó algo que sonó como un: ajá, coño’e tu madre, ahora me toca a mí.

   Yo reí mucho. Y no le creí. Como no le creía nadie aunque él juraba por su madre que era cierto. Pobre señora. Pues bien, un día el señor Primitivo subió a lo que llaman El Norte, camino a Las Pailas, en la región de Guatire… y desapareció. Se le buscó y encontraron cerca de una poza de agua fría, su escopeta, ropas y cosas, pero no a él. Se hablaba de un accidente de caza, pero el cuerpo no aparecía. Fue cuando se comenzó a decir: A Primitivo se lo llevaron los encantos.

   ¿Qué son los encantos? Nadie ha sabido explicármelo a ciencia cierta, pero por lo que entiendo, parecen ser un tipo de duendes mañosos y peligrosos, que se le aparecen a las personas en lugares solitarios, cuando más desprevenidos están, o a los más vulnerables, como a los niños, llevándolos a zonas apartadas donde desaparecen. ¿Qué ocurre con la gente? Tampoco se sabe. Se dice simplemente “se los llevaron”; en el caso del señor Primitivo y la poza, es de suponer que los encantos lo atraparon en la orilla, o dentro del agua, y lo arrastraron fuera de este mundo o esta realidad.

   Al oír sobre los encantos, me estremecí, no contaba yo más de ocho años, pero ya tenía dos referencias aparte. De niño pasé mucho tiempo en casa de mis abuelos, y cuando mis tíos, carajos jóvenes, salían a pescar de noche, o a cazar “al monte”, mi abuela, preocupada, les advertía: tengan cuidado con los encantos. Para ella era algo real, un peligro cierto de fuerzas que no se entienden pero que acechan, como lo es en todo ambiente rural.

   Pero de antes, y de la otra rama familiar (por parte de mamá), también supe de un cuento. La casa donde creció mamá era grande, más un grupo de casas unidas por los patios. Cuenta ella que cuando era pequeña, su prima Elsa, hablaba de tres niños (dos niñas y un niño) que le hacia señas más allá de la empalizada del patio y la invitaban a jugar. Nadie los veía, excepto ella que lloraba porque no la dejaban ir, y se molestaba cuando no le creían. Una tarde escapó y costó encontrarla; lo hicieron al lado de una vieja laguna hecha por areneras, donde, según ella, vivían los niños que la llamaban para que conociera su casa. La abuela de mamá dijo que a esa niña había que “ensalmarla” (una especie de rezos con ramas y cruces de palma bendita que se emplea para alejar el mal de ojo y otras “dolencias”), porque los encantos querían llevársela.

   Suena siniestro, ¿verdad? Criaturas astutas y repugnantes, con malas intensiones, que encuentran a una niña inocente y crédula, y sola, y se fingen niños, y la llaman para jugar, para que vaya con ellos… y luego la atrapan.

   No sé qué fue del señor Primitivo. Creo, ahora, que debió sufrir algún extraño accidente de caza. O fue víctima de algún delito y fue sepultado en esos montes. Pero a veces… me imagino a un hombre mayor, obeso, asechando en el monte, con la escopeta entre sus piernas, tomando un trago de una botella ya semi vacía, cerca de la poza, esperando por venados u otros animales, mirando de pronto alguna forma, una luz flotando en la nada, imaginando los llamados ‘entierros’ (cuentos de luces que señalan el lugar donde se enterró dinero o joyas), o tal vez oyendo un sonido que lo intriga, de susurros o risas, que lo obliga a moverse y acercarse al agua… donde es atrapado. Aferrado con fuerza.

   Uno casi puede ver manos delgadas, blancas, implacables. Lo imagino debatiéndose, con el miedo que seguramente sentiría cualquiera al verse atrapado por los miedos ancestrales de las creencias, el horror a lo que se oculta en lo oscuro; o tal vez como dormido, siendo halado a las aguas, desapareciendo de nuestra realidad, como si de un habitante de Macondo se tratara.

   Puedo imaginar el agua quieta, el paisaje sereno… la trampa montada por algo perverso, malo, esperando que llegue algún otro incauto.

PROFECIAS DEL FIN DEL MUNDO… QUE FALLAN

Julio César.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 38 seguidores