Archivos de la categoría ‘IMAGEN PRESTADA DE MI OTRA PÁGINA’

LUCHA ESCOLAR

Julio 20, 2009

LUCHA OLIMPICA GAY

   Era una llave rompe culo.

   A Néstor y Víctor, rivales en el equipo de lucha olímpica, les tocó una práctica por un puesto para las semi finales. Cada uno quería ganar dos caídas de tres, y comenzaron dándose con todo. Hubo bufidos, golpes bajo, jalones que rasgaron ropas, y cuando quedaron chinitos en pelotas, en entrenador quiso detenerlos pero no lo oyeron. Él sabía que si no tenían cuidado podían terminar en…

   -¡Ahhh! –gritó de sorpresa Néstor, cuando en una voltereta, quedó clavado.

   El entrenador con la boca abierta iba a intervenir, cuando Néstor comenzó a subir y bajar, gimiendo como poseso, continuando… la lucha, mientras Víctor monta las manos en sus caderas (para bajarlo, supone) y comienza a subir y bajar también sus caderas. El hombre bota aire, y con el güevo tieso se deja caer en la banca, masturbándose, mientras los chicos siguen vigorosamente con sus nuevas técnicas, aunque supone que también usaran una que otra vieja, como la del perrito.

Julio César.

LO QUE LE GUSTA AL NIÑO

Julio 15, 2009

SEXY BOY

   -Claro, uno boxers… porque es lo que se espera. Pero cuando voy a esos momentos especiales, me pongo mi tanguita, suave, chiquitita y que abulta rico. Me abro la camisa para que sus ojos se recreen, casi siento como me tocan las tetillas, me soban los pectorales y me pasan las lenguas ávidas por el abdomen. Es cuando abro el cierre, y veo como abren los ojos y las bocas, y escucho que contienen la respiración con tan sólo ver la telita. A veces les doy la espalda, para que gocen de mirar la tanga casi metida entre mis nalgas, sabiendo que eso les hace desear caer y tocarla, acomodándomela, o metiéndola, o quitándola con los dientes. Mira, ese vestuario del equipo de básquet en la escuela es una locura cuando uso, por ejemplo, mi tanga atigrada.

TIO MUSCULOSO

   -Le dije, “te esperaba”, y me respondió con pesar “tú no me quieres, o me estarías esperando con un hilito dental bien metido entre las nalgas”. Había tal dolor en su voz que le dije rápidamente “no, papi, la tengo debajo, quítame esto y ven por lo tuyo”.

Julio César.

NEGOCIOS DUROS

Abril 17, 2009

negociando-duro

   Sí, era una toma violenta, dura y caliente que los hacía gritar…

 

   Enlazados en una ardiente batalla legal, Roberto había llegado al fin a meterse todo dentro de la compañía de Jacinto, decidido a practicar hasta chorrear… sudor, una toma hostil. Jacinto resistió por un tiempo, pero terminó abierto, sostenido, alzado y sometido… su negocio. Ahora a Jacinto sólo le quedaba gritar, estremecerse y soportar la dura entrada que llegaba muy hondo dentro de su… empresa.

 

Julio César.

¡¡¡ESOS CALENDARIOS…!!!

Marzo 2, 2009

norkys

   Hace tiempo Silvia, una amiga, me comentó entre divertida y molesta, que a su hijo de trece años, al que sobreprotege demasiado (son sólo él y ella), le habían regalado los compañeros de estudios, el calendario caliente de Norkys Batista. Me contó que él llegó como asustado: “Mira, mami, lo que me regalaron esos payados e la escuela por mi cumpleaños”. Ella nada dijo, pero entendía que seguramente él lo había pedido, o estaba de acuerdo.  La verdad es que ese calendario bien valía la pena, es como esos que están en los talleres mecánicos, donde junto a un carro siempre esta una o dos chicas en bikinis. Siempre he creído, aunque por algunos comentarios sobre diversos tópicos que he recibido creo que no es así totalmente, que sólo a los hombres nos interesan este tipo de publicaciones. Aún cuando las fotos sean de otros carajos. Me explico:

pablo-martin

   Durante años he sabido de las Playboy, ¿quién no?; luego supe que existía su hermana bastarda, la Playgirl, pero que esta nunca contó con tanta aceptación ya que la mujer promedio no la adquiría, siendo su mayor mercado el de los homosexuales (no les digo, ¡hombres!). Al parecer ocurre igual con estos calendarios. En Venezuela, hace unos tres o cuatro años, todo el que salía en televisión, por cualquier motivo, con buena pinta, sacaba un calendario. Sólo tres corrieron con cierta suerte, el del Pablo Martín ese, el actor que hizo carrera luciendo pequeñas prendas de vestir en novelas; el de los Misters Venezuela, por ser varios, y este de Norkys Batista. Y lo cierto es que las mujeres los compran, digo, los de hombres, pero en su mayoría son ‘otros’ hombres quienes se los llevan. Es un hecho. Creo que es por eso que ciertas firmas de modas que publican anualmente calendarios masculinos, se van de una vez por lo seguro, jugando a la ambigüedad, como el francés en France de los Dieux du Stade (qué dónde está lo ambiguo o dudoso, no lo sé, más claro no canta un gallo). Júzguenlo:

calendario

calendario2

Julio César.

 

NOTA: No, Fátima, no pienso sacar y enseñar el mío… el calendario, quiero decir.

DESPERTAR

Noviembre 19, 2008

cosas-de-hombres

   -Me gustan, ¿y qué?

 

   Jairo es un treitón, más cercano a la cuarentena de lo que le gusta pensar. Le encanta usar cierto tipo de prenditas, chicas por delante, de tiritas mínimas en sus caderas… totalmente metida dentro de sus nalgas. Claro que las usaba en la intimidad de su casa; a su mujer ya no le molestaban… tanto. Pasando un largo fin de semana con la familia de su mujer, sin ropas limpias, durmió con una pantaleta de su mujer, azulada morada. Sus cuñados lo descubrieron en la mañana y lo fotografiaron, rientes, diciéndole que todos verían sus modas. Jairo aterrado pidió discreción, y los mocetones, veinteañeros, lejos de las novias, le propusieron a cambio de silencio un buen trabajo de boca sobre mangueras a ambos… para sacar gasolinas para sus motos. Se resistió, pero no quería esas fotos por allí y cedió. Mala idea, porque al rato ya estaba de uno al otro, urgido, con gusto, llenándose la garganta de ricuras nuevas, y casi fue él quien propuso subir a la cama en cuatro patas y atenderlos mejor. Y ellos aprovecharon el momento, dándole paleta a la jalea. Ahora, en las fiestas familiares, que a Jairo ya no molestan, ellos le regalan, discretamente un hilito dental… y se encierran a estrenarlo.

 

Julio César.

POR FLOJO

Noviembre 12, 2008

despertando-a-la-bestia

   Joven, calentito, jugoso y duro… ¿quién no se lo comería?

 

   Gabriel había llegado a la casa de Gutiérrez, su asistente, para botarlo, ¡siempre llegaba tarde! Molesto discutió con la esposa, quien gimiente le decía que al chico le costaba salir de la cama, y subió a formarle un peo. Pero al verlo dormidito, desnudo, con una erección, se enterneció. Sentarse en la cama, recorrer ese cuerpo joven y bello, lamerle las tetillas sin que el flojo despertara, le gustó… pero no tanto como atrapar ese tolete duro, masturbándolo, soplándole, percibiendo su calor cerca de la boca, que finalmente lo traga. El chico gemía, se retorcía y sonreía, tal vez pensando que era su mujer quien lo trabajaba, y mientras su golosa y severa boca subía y bajaba comiéndoselo, Gabriel se las ingenia para abrirle las piernas, exponerle el culito y pasarle la lengua. El chico gime más, sin abrir los ojos, gozando. No lo hace ni cuando ese dedote entra, lento, en su culito virgen. Y Gabriel toma con su teléfono móvil una, dos y tres foto del chico, asegurándose de que se vea su cara y su culito penetrado. Ahora lo tenía en sus manos, se dice emocionado y perverso, guardando el celular, tragándose ávido el joven güevo, cogiéndolo con un dedo. Ya no le preocupa la flojera del muchacho, si era necesario irá todos los días a ‘despertarlo’, y cuando su mujer no estuviera, no sería su dedo lo que entrara hondo, explorándolo, recorriéndole las entrañas. Gutiérrez se mordió los labios y gimió en sueños, corriéndose, y esa leche al otro le supo a gloria.

 

Julio César.

 

NOTA: Traído de mi otro blog, el grosero.

¿QUÉ QUIERE EL NIÑO?

Septiembre 16, 2008

   ¿Qué esperaba de mí?

 

   Cada vez que subo a visitar a mi amiga Nelly, vecina también, encuentro al marido en la sala, siempre ligerito de ropas. Y el carajo es vistoso. Jamás parecía incomodarse al ser pillado así por quien fuera. Por motivos particulares, mientras esperaba a Nelly, me sentaba frente a él, intentando sostenerle la mirada, pero la mía, traidora, le hacía un paneo completo tipo escaneo. Coño, esas tetillas parecían pedir… No sabía qué pensar, las señales eran confusas, aunque las que daba yo eran muy visibles, claras… y duras. Ayer me senté a su lado, y mientras hablábamos, él mecía sus piernas, abiertas, hasta que su rodilla pegó de mi pierna, sin apartarla, y yo sin moverme. Estoy temblando, pero si Nelly se mete a tomar su ducha de media tarde al volver del trabajo, meto mano y de ser posible… me encargo del aseo de este también… Tengo la boca llena de saliva, ¿tendré sed? Tal vez un buen trago me calme la garganta…

 

Julio César.

AH, DEPORTISTAS, SIEMPRE EN LA PELEA…

Septiembre 13, 2008

   -Okay, tú pruebas lo grande y yo tu chiquito…


   -¡Padrino, ¿este que está de rodillas no eres tú?! –chilló el joven con la fotografía en sus manos.


   -¡Cállate, muchacho, que te van a oír! Eso fue… hace mucho, cuando era joven y loco. Pasé una temporada practicando atletismo en una universidad norteamericana, con este amigo. Estuve… eh, bueno, ya sabes… experimentando un poco y probando cosas nuevas. Nuevas posiciones… deportivas. ¡Vainas de muchacho! –jadeó realmente incómodo.


   -Y lo probaste, ¿verdad? La vaina nueva, quiero decir. Seguro que hasta lo saboreaste varias veces, ¿ah, pícaro? Seguro que era tu posición favorita, eh? –sonrió el joven.


   -Ah, sí, ahijado. Fue toda una… experiencia. –replica lejano, evocativo, antes de gruñir.- Pero déjate de vainas y devuélveme mi foto. Y deja de sobarte, muchacho majadero…


Julio César.

RECREO

Julio 28, 2008

   -Dime, ¿sabe a pollo como todos dicen?

 

   En cuanto la profesora de Artes Plástica salió, dejándolos limpiando las mesas que habían ensuciado con pintura, Víctor y Andrés comenzaron su propia obra de arte. El aula de Dibujo era buena para eso, con sus grandes mesones, donde se adoptaba rápidamente la doble posición boca teterote, que eran chupados con vigor de lactantes hambrientos. A Víctor le había dado hora por paladear y comer papaya, y al otro jovencito le encantaba notar esa lengua recorriendo todo. Generalmente se volvía majarete y no podía hacer nada más, loco de gusto mientras la papaya le era saboreada por esa lengua hábil que sabía bien cómo meterse en la jugada. Un día eso terminaría mal… si no contaban con buenos condones. Pero eso no sería todavía, a Víctor le encantaba mucho comer lo que comía, esos otros platillos vendrían después… ¡Coño, la profe como que ya venía!, gruñó para sus adentros, enfilando la lengua y…

 

   -Ahhh… -gimió Andrés con los ojos y boca muy abiertos. Qué rico era cuando te probaban la papaya con gusto.

……

 

   ¿Quién no fantaseó en su época de liceísta con probar vainas, sobretodos los de algún amiguito bien papiado, usando la lengua tensa y otras vainotas duras? En mi instituto cada salón contaba con un medio muro que nadie sabía para qué servía, pero metido ahí, era posible que alguien asistiera a una clase sin ser notado. Cuántas veces no imaginé candentes escenas tras él.

 

Julio César.

 

NOTA: Es de otro blog, inactivo ahora (creo que nadie entró nunca en él y eso me deprimió), bajo el título FETISH.

COGIDO EN SU TRAMPA

Julio 28, 2008

   Quería probar… y lo hizo. ¡Y le gustó!

 

   Rogelio andaba loco con la idea de que su compañero de trabajo en la obra de demolición, Esteban, era pato, pero no hallaba qué hacer para probarlo. Al parecer, le angustiaba mucho el no saberlo a ciencia cierta. Mientras recogen una carga de dinamita para un estallido controlado, el hombre se quita la camisa mostrando el pechote, sabiendo que Esteban lo tiene pillado. Dice que va a mear y casi se desnuda bajando mucho el pantalón, sintiéndose caliente de tremendura, queriendo sorprender al otro. El sorprendido es él, cuando Esteban a su lado, le mete una mano entre el pantalón y la cálida piel, recorriendo redondeles turgentes, y expertamente mete un dedote que explora… la textura de su piel. Lo saca y mete repetidamente con rapidez. El experimento de Rogelio le estalla en la cara diez minutos después, con gemidos de boca muy abierta y regueros calientes. Veinte minutos más tarde hay otro estallido, pero controlado bajo tierra, en cierto agujerito que no sospechaba, al menos en él, tan ávido de metralla…

 

Julio César.