
Como lo quería tanto lo despertaba así…
¿Nunca has sentido una pierna dormida mientras haces algo? Así también hay partes que despiertan antes del todo. Eso lo sabe Tomás quien gemía en sueños, soñando rico, para abrir los ojos y encontrarse con el cuñado que estaba de visita. La sorpresa lo dejó frío, aunque del otro lado estaba bien caliente.
-Pero ¿qué coño’e la madre haces, imbécil? –le gritó, notando como el goloso muchacho se estremecía de inquietud, con sus rojos labios casi fuera del caramelo que saboreaba.- ¡Es así! –y le atrapa la nuca, empujándolo, hundiéndolo.- ¡Ahhh…!
Aunque sabía que lo ahogaba un poco, Tomás sonrió, sólo permitiéndole sacarse un pedacito de chupeta, le gustaba mucho que se lo comieran así. Y el cuñado agarró el ritmo, resollándole feliz, atragantado de gusto, sobre la barriga.
Julio César.






