Archivos de la categoría ‘SUPERNATURAL’

LA TARDE DE PERROS DE DEAN

noviembre 13, 2013

EZEQUIEL Y LOS WINCHESTER

DEAN SALE DE PASEO

   Divierte y molesta…

   Cuando vi la intro de este capítulo, el 9×05 – Dog Dean Afternoon, con los grandes momentos payasos de Dean, y en cierta medida de Sam, me pregunté ¿con qué saldrían? El episodio anterior, que nos llevó a las puertas de Oz, nos hizo reír y parecía el ligero, el gracioso, no esperaba algo parecido tan pronto; fue memorable volver a ver a Dean corriendo cuando aquel perrito le perseguía, a Sam quejándose por la zapatilla perdida, y al mayor diciendo que era Batman (el episodio de la pata de conejo en la tercera temporada, uno de los mejores que ha habido en este estilo, también por la aparición de Bela Talbot, la bella tramposa inglesa). Aunque el de la cuarta temporada, la fiebre fantasma, Dean enfermo de miedo, fue todavía más gracioso, con todo y lo feo que era, por lo que le ocurrió al pobre hombre que termina como fantasma vengativo, y por el vistazo que damos por primera vez el Infierno y la culpa que Dean viene arrastrando de allí. ¿Pero la verdad?, amo y odio esos momentos cuando a Dean le ponen de idiota. Cuando en ese de la fiebre fantasma, grita histérico por el gato cae, me revolví en la silla, fue como morder arenilla en una sabrosa empanada de guacuco.

   Bien, este comienza con un brusco asesinato dentro del taller de un taxidermista, lugares raros donde no deben faltar fantasmas reales. Jamás entenderé totalmente el encanto de tener colgada por ahí la cabeza disecada de nada, y menos una mascota amada. Qué gusto tan raro. Después de eso vamos a la baticueva, donde Dean habla de los problemas que está pasando Kevin con una resaca. Y la verdad no sé hasta cuándo se pueda manejar esto así, Sam y Dean cazando, a veces dentro del refugio, sin que Kevin, por ejemplo, aparezca. ¿Mientras todo ocurre está encerrado en un cuarto tomando y viendo porno? Crowley, atado en la mazmorra, ¿se puede sostener por más tiempo? ¿No siente ganas de ir al baño, no se le formará una roncha posicional? Aunque sabemos que habrá momentos cuando todos coincidan, incluido Castiel (de quién no sabemos exactamente dónde está), el programa no está diseñado para tener a una Willow y un Sanders hablando con Giles, mientras Buffy pasea con Ángel y Cordelia les molesta. Se trata de dos hermanos cazadores y la dinámica entre ellos. Concepto que me agrada y que a veces no me gusta, porque un personaje como Castiel cabe, pero no a muchos les agrada que cambien el balance. Repito, por eso no me sorprendió que Castiel no quedara viviendo en la baticueva, ¿qué, estaría durmiendo, como Kevin, mientras cazaban a la Bruja Mala o mientras salen a cazar, como en este caso?

OJOS DE BUHO

   Como sea, Sam cree haber encontrado un caso, Dean duda en salir, no entiendo bien si porque quiere que el menor se recupere, o teme que si sigue forzándose jamás se libraran de Ezequiel. O porque teme que Sam note algo. Sin embargo parten, saben que algo aplastó al sujeto y que se llevó las viseras de los animales que disecaron. ¿El gran momento?, cuando discuten qué puede ser lo que atacó, pero Dean quiere hablarlo en otro lugar porque no le gusta como le mira ese, enfocándose a un búho de brillantes ojos. Todavía se están alejando y Dean le clava la mirada como vigilándole, y el momento fue hilarante; también placentero ver cómo este personaje puede desplegar esas facetas.

DEAN Y EL OTRO PERRO

   En ese momento no reparan en un potencial testigo del crimen, un actor de importancia en el episodio, el perro del muerto, el cual terminará en una de esos depósitos de control de animales. Por un símbolo en la puerta buscan a unos activistas ecológicos y defensores de los derechos de los animales, y siempre es divertido ver y escuchar a Dean con sus comentarios sobre esta gente. Y lo que dijo, despectivamente, de la gente que lleva lentes oscuros de noche y bajo techo, algo que luego repetiría la mujer, (imagino que es la postura de algún escritor o productor de la serie, aunque es totalmente cierta), ya había sido mencionado en la quinta temporada, cuando el Truquero les atrapa en el programa de televisión. Estos alegan nada saber, son contrarios a todo tipo de violencia, y muestran los ojos irritados de algo que les atacó cuando pintaban el fulano símbolo en la puerta del muerto. Entre eso, y la constricción a la que fue sometida el difunto, piensan en un monstruo, posiblemente una serpiente gigante.

CHAMAN

   Ocurre la muerte en el refugio de animales. Muy merecidamente, por cierto. No soy particularmente amante de los animales, me encanta comer pollos, cerdos, reses y peces (cosas exóticas como iguanas, chivos o lapas, no); pero eso de permitir abuso expreso contra ellos es injustificable, como un programa que vi una vez donde denunciaban que le cortaban las manos a un oso y lo ponían a luchar contra un hombre grande, o esas peleas de perros. Que alguien se encargue de cuidar un refugio de animales y alegremente los venda creyendo que es para usarles en un laboratorio, está mal. Si esos seres nada le significan, nada le importan, que no trabajes ahí. Pues el villano de la semana llega, se lleva a los gatos, metiéndolos en un saco, cosa extremadamente difícil, esos gatos, para la serie, o estaban entrenados o sedados. El encargado le pilla comiéndose uno, y lo paga. Siempre me ha gustado ese detalle de la serie donde la sangre chorrea tan escandalosamente, me recuerda la película El Hacha, donde parece que la arrojaban a cubetadas. Los hermanos llegan, ven que el modo de matar es diferente y se confunden. Ven al perro, ¿testigo o cambia forma? Dean le arrastra fuera para “interrogarle”. Y aquí un detalle, después de que deciden que no se pueden comunicar por señas, Sam busca una especie de hechizo para entenderse con el animal, y llama a Kevin. Varias veces metieron al personaje en la historia únicamente nombrándole (es difícil mantener una nómina grande de personajes sin acciones), pero el detalle irrita un poco. ¿Acaso Garth no se iba a ocupar de esas cosas? Por un momento, la temporada pasada, creí que ocurriría, que Garth sería el nuevo Bobby (todavía le recuerdo colocándose la gorra cuando se despide de ellos).

HECHIZO DE PERROS

   Bien, el hechizo para comunicarse con el perro… suena como a Oz, a que ya no tienen de qué agarrarse, y sin embargo fue divertido. El perro tenía opiniones muy solidas, sobre música, por ejemplo. Fue gracioso ver a Dean discutiendo eso, mientras Sam se exaspera. Y aquí un punto, Sam y la pócima; Dean la toma, evidentemente no quiere nada más rondando la cabeza de Sam, o teme lo que otro pueda descubrir, y el perro se veía bastante hábil.

MATANDO A LA PALOMA

   Ahora esos detalles Dean en modo comedia, que son hilarantes e irritantes. Sam arrojado la bola de papel y Dean recogiéndola mientras se rasca detrás de la oreja. ¿No fue horrible ver a Dean gritándole al cartero? ¿Y Dean peleándose con la paloma? Cuando se ahoga de rabia e intenta sacar el arma para darle, la gente viendo y Sam reteniéndole, fue de antología. ¿Y Dean viajando en el Impala con la cabeza fuera como el perro? Ya Sam le había dicho poco antes, que el hechizo tenía efectos secundarios, la cara de Dean gimiendo ¿y me lo dices ahora?, me recordó esa divertida cinta La Muerte le Sienta Bien, cuando Meril Streep, malhumorada se toma la pócima y la otra le dice “Ahora, una advertencia”, y Meril Streep arruga la cara, “¿Una advertencia?, ¡¿ahora?!”. Fue un gran momento de la película y de la serie.

EL RASCA BARRIGAS

   Bien, los hermanos regresan al refugio de animales, y un pero les chantajea, Sam tiene que rascarle la panza para que hable, cuando este deja de hacerlo, deja de hablar. Fue tan extraño, aunque no tanto como ver a Dean sonriendo ante la vista de la perrita frente al motel. ¡Fue tan mortificante! Cuando se van a ir, me gustó que dejara salir a todos los animales; la gente los tiene, cree que pueden cuidarles, que están preparados o son lo suficientemente responsables para hacerse cargos de otros, pero se cansa de ellos y los botan (siempre he creído que si uno no sirve para algo, no debe hacerlo, y cada quien debe saber de qué es capaz). Muchos los envían a esos lugares sabiendo que los sacrificarán. Cuando no los abandonan por ahí, este encuentra a otra del tipo vagabundo y la naturaleza sigue su curso, creándoles un problema a todos. Imagino que no todos ven a una mascota, o la necesidad de tenerla, como dijo una vez el periodista Eduardo Rodríguez Yoliti, que son parte de la familia, cuando andaba preocupado porque la perrita de su casa había enfermado y sus hijos andaban angustiado.

   Llegan al restorán, y me hizo gracia cuando Sam ve una foto del sujeto con sombrero, uno de los datos dados por el perro, y Dean dice que están en ciudad paleto, que todos lo usan. No encontraba esa palabra desde que leía los relatos sobre Brorkeback Mountain. Aunque el episodio fue medio comedia, los detalles de la cocina eran horribles por grotescos, único punto malo de la serie Hannibal, como ya he señalado. Ah, la discriminación, a los ratones si no los soltaron. Un detalle cuando encuentran a los ayudantes de cocina, ¿hacerse pasar por agentes sanitarios con esas fachas? Entiendo los jeans, se ven bien, pero ya deberían ir pensando en cambiar de camisas, sobre todo Sam, esas perchas de cuadritos ya no le cuadran. Por fin enfrentan al gran villano, un poderoso chamán.

SAM CAIDO

   Fue buena la persecución, los hermanos se separan para cazarle y Sam cae con un ingenioso truco de comiquitas, el hombre camuflageado de pared. Por un momento pensé ¿cómo carajo…?, hasta que explica que los camaleones tienen su ventaja. Hiere feo a Sam en el cuello, mortalmente (a veces me preguntó ¿cómo han llegado tan lejos este par de hermanos?), y Ezequiel debe tomar el control para curarle.

EZEQUIEL-SAM

   Eso asombra al villano que le pregunta qué hizo, cómo lo hizo, “¿qué eres tú?”. Pregunta que desconcierta primero a Sam, luego le perseguirá. El chamán va a comerle el hígado y tomará su poder.

   Dean llega, le enfrenta, el otro le sabe un chico perro, le atrapa y ata. Dean sabe que está enfermo, y no sólo de la mente, pudo sentir que tiene cáncer (y este estudio siempre ha sido controversial, ¿pueden los animales olerlo en las personas?). A la pregunta de qué le hizo a su hermano, la cara del chamán no tuvo perdida, ni su: “¿tú hermano?, ¿qué fumó vuestra madre cuando los tenía?”. Dean, siendo Dean, le molesta para que le ataque primero y darle más tiempo a Sam (su preocupación de toda la vida), y el chamán lo hará, le comerá y luego a Sam. Eso le da a Dean la oportunidad para escapar, pero el otro toma la fuerza de un lobo y un lobo siempre le gana a un perro, a menos que sea una jauría, como le señala Dean luego, al ser ayudado a destruirle.

   ¿Pudo ser mejor la despedida de Dean del perro, el muy malagradecido que no quería quedarse con los vegetarianos come flores? Por un segundo, tan sólo por un instante me pregunté si al final no se quedarían con el animal, hay tantos seres ya en la baticueva que podía ser. Pero no, le despide. Dean se pone medio sentimental y el animal le a clara que es un cuento eso de que el perro es el mejor amigo del hombre, que no quiere sonar a loco de conspiraciones pero que ellos fueron colocados al lado de los humanos para… Y ahí termina el hechizo. Dean parece cabreado, no puede creer que todo termine en ese momento. Me recordó a la sexta temporada cuando habla con Muerte, negociando por el alma de Sam (atrapada en la jaula de Lucifer y Miguel). Cuando el Jinete le va a decir el propósito de la vida y de la muerte, al cazador le sacan del coma inducido y tiene la misma expresión.

   No ha sido el mejor de los episodio, según mis conocidos, por quienes perdí tanto tiempo para verlo; pero como ya he señalado, aquí no hay malos capítulos, tan sólo los increíbles buenos y los simplemente buenos. Fue notable que el gran villano fuera un hombre que deseaba algo, y en aras de eso causó todo ese daño. Los humanos suelen ser demonios terribles, como demostró aquella familia que secuestraba gente y las cazaba, o el viejo que tenía a la pareja de hijos encerrados tras las paredes, o el sujeto que usaba las pesadillas de los niños para castigar, o el síquico que envidiaba el poder de otros. Pero fuera de eso, lo muy rescatable es Sam, quien no entiende cuando el chamán le pregunta cómo lo hizo, recuperarse, ni se pregunta luego por qué está bañado de sangre (me lo señalaba, algo molesta, Alicia). Para ello Dean pudiera haber inventado mil explicaciones, como que le despertó después de la violenta y seguramente muy sangrienta muerte del chamán, momento cuando se mancha, hay que recordar que Sam estuvo inconsciente durante todo el trance y así pudo hasta olvidar parte de lo ocurrido… Aunque no olvidó lo que dijo el villano.

SAM

   Y es cuando el menor pone en palabras sus verdaderas dudas, por qué ese sujeto le preguntó qué era, negándole condición humana, que me reí un poco. La verdad es que recordé un chiste de Los Simpson, cuando Lisa no quiere comer y está llorosa y Bart le susurra a Homero que descubrió que nadie la quiere en la escuela, que no entiende, que pensó que ella ya lo sabía. Sam ya debería estar acostumbrado a eso, a ser distinto, así sea sólo por el trabajo que realiza. Cuando Dean le ve expulsar demonios con la mente, se lo pregunta, qué eres ahora que te has alejado de lo humano; cuando la diosa de la verdad le interroga, ella también quiere saber qué es; ahora esto. Ya debería tener la piel más curtida, sobre todo si partimos del hecho de que tiene, y ya lo sabe, sangre de demonio. A menos que… esté sintiendo que algo no anda del todo bien dentro de su cuerpo. Este era el episodio perfecto para que Dean hablara, y por un segundo creí que lo haría, pero vuelve a enredase con mentiras. Si, Sam no va a tomar nada bien todo esto cuando finalmente estalle.

   Espero a Castiel, ¿dónde carrizo está? Quiero ver a Dean seguirle e intentando contentarse con él por sacarle de la baticueva, y que Castiel se niegue hasta que le ruegue mucho. Lo sé, no pasará, ¿pero no sería increíble?

CASTIEL PIENSA QUE EL CIELO PUEDE ESPERAR

Julio César.

NOTA: Ninguna de las imágenes son de mi autoría, felicito a quienes las realizaron, eso es habilidad.

¿JUGANDO?… 35

noviembre 10, 2013

¿JUGANDO?                         … 34

   El siguiente es un Padackles no muy intenso, con una trama medio rosa. La historia NO ES MÍA, pero me gusta, que no se moleste la autora. Es lo que llaman una historia en un universo alterno. Obviamente es ficción, ¿okay?

……

Titulo: The joke? That I love you

Autor: Damnlady62

PADACKLES

   Mira hacia la playa, se le estaba volviendo costumbre, era un hermoso paisaje, pero últimamente le parecí algo… triste. Que la mar nunca alcanzara el cielo por más que lo intentara o que lo pareciera en la lejanía, era deprimente. Se vuelve hacia la arena y sonríe, mirando nuevamente al frente: Joe.

   Sonríe más, no puede evitarlo. El hombre, que evidentemente venía cargando con algo, parecía haber convertido en misión de vida el visitarle al medio día para llevarle algo de comer, generalmente una hamburguesa y cervezas frías. Sabía, aunque jamás preguntó nada, que algo le había ocurrido desde hace al menos tres días y que eso se le notaba al estar algo más delgado, las líneas más marcadas alrededor de su boca, aunque la pelusa rojiza amarilla de una barba intentaba ocultarlo. Joe era un buen amigo, una persona grata, alguien con quien se pasaba muy buenos momentos… Pero no era Jared, se dijo, tragando en seco y duro. Sería mejor si pudiera, si mirara a Joe y deseara estar en sus brazos, oírle decir que todo estaría bien, besarle. Pero sencillamente…

   -¿No tienes cosas importantes qué hacer con tu tiempo, hombre? –pregunta a la ligera, sonriendo otra vez, intentado alejar ese pesado estado de ánimo, Joe no lo merecía.

   -Ninguna es más importante que esta. –es la ronca respuesta cargada de sentimientos y hasta de temor.

   -¡Jared!

   -Hola, Jen…

   El corazón del rubio prácticamente se detiene en su pecho, no puede creerlo, ni siquiera cuando se vuelve y encara al otro, mirada seria y triste, cabello revuelto al viento, la preciosa carga en su hombro.

   -¡Jared, ¿en verdad eres tú?! –balbucea sintiéndose tonto, mirándole sin entender, reparando en su brazo que cubre la espaldita de una hermosa nena, cuya nuca sostiene con la otra inmensa mano. Su hija. Genevieve.- ¿Qué haces aquí? –la pregunta sale rota, ahogándose de dicha y dolor, de sorpresa y escalofríos, de felicidad (Dios, estaba tan guapo) y dolor (pero no es mío).

   Jared le estudia, mirada más dolida, como si no hubiera encontrado la reacción que esperaba. Deja la nuca de la nena y busca algo en el bolsillo de la camisa estampada (y fea) que lleva por fuera del pantalón, sacando dos boletos…

   -Vine a exigir que se me cumpla… Tengo dos boletos para el paraíso y los quiero usar.

   Claro, los boletos, los dos boletos. Desea correr, alejarse. Protegerse. Siente que se ahoga, pero se obliga a sonreír, le duele pero mostrará su mejor cara. Será el amigo que más se ha alegrado en la historia de la humanidad con la visita de otro. Otro que trae con él a su…

   -¿Y Genevieve? ¿Dónde la dejaste? ¿Cuándo llegaron? –sonríe e intenta un tono ligero aunque cuesta, y por un segundo Jared se ve confuso.

   -¿Genevieve? Ella no… -y abre mucho los ojos.- ¿Piensas que vine con ella? ¿A buscar mi lugar en el paraíso? No, sólo son dos boletos… -y enrojece violentamente, mirándose también temeroso de ser rechazado.- …Y mi hija y yo hemos venido con ellos. Por ti. –toma aire.- Jensen, por Dios, para mí el paraíso estará donde estés tú; sin ti el resto del mundo es la tierra de nadie donde vagaría perdido, con Lexa.

   El mundo gira, Jensen siempre ha escuchado eso, que el piso se movió bajo los pies de este y aquel por la sorpresa, pero nunca lo entendió hasta ese momento. Jared estaba allí, con su hija… ¿y sin Genevieve? ¿Venía por él? Traga, es difícil enfocarle porque la mirada se le nubla y las piernas parece que no le sostienen. Cae sentado de culo sobre la arena. Sobrepasado, imposibilitado de asimilar, de metabolizar tantas expectativas, de albergar ilusiones tan grandes.

   Jared le mira, le estudia, le entiende. Y deja que asimile el momento.

   -Creíste que no volvería, ¿verdad? –la pregunta finalmente, con un hilillo de voz. Y se estremece de sentimientos cuando Jensen alza la mirada, rostro enrojecido y ojos nublados de un llanto no derramado. Le duele, mucho, y no hay nada que le gustaría más que estrecharle entres sus brazos y consolarle, pero deben hablar.

   -Lo siento. –se oye roto, balbuceando.- No quise dudar, pero yo… -no puede continuar.

   Y al diablo, piensa Jared, ya habría tiempo más tarde para las palabras, se inca, cuidando de Lexa y su boca cae sobre la de Jensen; quería simplemente consolarle, transmitirle que todo estaba bien, pero pronto es una caricia urgida, íntima, salina y un tanto amarga. Le besa y bebe de ese llanto no derramado, y le gusta. Quiere apartar todo dolor del otro. El rubio responde, con timidez, casi con temor, como no creyéndoselo todavía, y Jared tan sólo puede intensificar su intromisión dentro de su boca, atrapando su lengua y sintiéndose caliente, vivo, exuberante. Feliz. Todo debe cortarse cuando un gorgojeo molesto de Lexa les llama a la realidad, y es que en la posición, la nena había quedado casi horizontalizada y no parecía nada cómoda o contenta. Jared, jadeando, mira de ese Jensen de ojos brillantes ahora, a su hija, y ríe cuando el rubio lo hace también.

   -Acomódala, salvaje. –y ríe otra vez, de manera confusa, sintiendo un profundo alivio de poder aligerar la situación.

   Casi le duele el corazón de ternura cuando le ve enderezar a su niña, mirándola con amor y medio respondiéndole algo cuando ella lanza esos gorgojeos que ni sonidos de palabras son. Jared Padalecki siempre había sido un hombre guapo, pero ahora, con su hija en brazos, sonriendo con maravilla y devoción, era sencillamente difícil de mirar. Y Jared parece entenderlo cuando sus miradas se cruzan. También él enrojece, y mira de Lexa al rubio.

   -Jensen, te presento a mi hija, Alexandra Padalecki… -y es su turno para que la mirada se le humedezca al alza a la niña a la altura de sus ojos. Le mira y encuentra la suave sonrisa del rubio, el cual entiende mucho más de lo que expresa, y eso le produce alegría. Porque así era Jensen, nunca mencionaría el regalo que le hizo, el maravilloso obsequio, se dice emocionado de conocer y tal vez poseer el corazón de un hombre como ese, y no sólo porque también él le ama, sino porque Jensen era hermoso por fuera, pero aún más por dentro.

   -Jared… -suelta con rapidez, necesita decirlo ahora.- Nunca quise dudar de tus sentimientos, de tu amor, pero pensé… que tal vez no me amabas de la misma manera que te quería yo. Dudé del camino que pudieras tomar. Que encontraras una felicidad nueva, tan buena y grata… -mira a Lexa, quien parece estudiarle con el ceño fruncido por el sol.- …Que decidieras que valía la pena intentarlo. Que te quedarás allá y que me recordaras tan sólo de tarde en tarde, cuando estuvieras a solas y el día estuviera muriendo, preguntándote qué fue de mí, en la seguridad de que un día irías olvidándome… -se humedece los labios.- …Satisfecho con tu decisión. Porque estabas con una gran mujer y con tu hija. –le mira con intensidad.- Y cuando leí ese artículo en la revista… -lo deja así, no hacen falta palabras para que todo el peso de su dolor se deje ver.

   -Vamos… -Jared le tiende una mano firme y grande, la toma y se estremecen, le ayuda a ponerse de pie, Jensen todavía algo inseguro, por lo que le rodea la cintura, para sostenerle… y porque necesita tocarle.- ¿Estás bien?

   -Me siento idiota. ¡No voy a desmayarme! –finge disgusto, rojo de cara, sonriendo, mirando a Lexa.- Dios, es tan hermosa…

   -¿Verdad? –sonríe todo hoyuelos.- Dicen que es igualita a mí. –Jensen le mira, pícaro y ceñudo.

   -¿De veras te lo dicen? ¿Quién? ¿Tu mamá? –Jared ríe echando la cabeza hacia atrás, ganándose un salto de Lexa y una mirada intensa del otro a su cuello.

   -¡Gilipollas! –le besa suave, con ternura y amor, manteniendo sus frentes unidas por un largo, perfecto y maravilloso instante.

   Y Jensen no lo entiende, Jared parecía no haber oído de su duda, o lo había olvidado ya. ¿Cómo podía perdonarle tan fácilmente? Y la respuesta le abruma con la intensidad del hecho, tanta que se siente algo mareado: lo hace porque me ama con todo su corazón.

   -Te llamé para explicarte. Para que supieras. Para que… no pensaras mal de mí. Ni sufrieras.

   -No podía atenderte. Era… lo que yo esperaba con miedo que sucediera; lo siento, cuando lo leí lo creí, y supuse que me llamabas para decírmelo, que lo nuestro fue bueno, pero… -cierra los ojos un segundo.- No podía, Jared, no podía escucharte decir que habías descubierto que preferías quedarte allá. No quería saber que te disculpabas, o que actuaras como si nunca hubiera ocurrido. O que en verdad…

   -Mi amor por ti está fuera de toda discusión, Jensen Ackles. Y eso te lo aclaro ahora, y así será para siempre. Estos meses separados, a pesar de mi hija, fueron terribles. Me hacías tanta falta que a veces parecía que no podía pensar, andaba como si hubiera perdido una mano o un pie. Esa entrevista… -le ve tensarse, encogiéndose un poco, esperando un golpe emocional.- Papá es un conocido y reconocido abogado que ha hecho fortuna en inversiones, mi hermano Jeff, fuera de salir con modelos y actrices, maneja importantes intereses petroleros en Texas. Yo mismo soy conocido como un habilidoso restaurador de edificaciones antiguas. La familia de Genevieve es como de corsarios griegos, manejan un imperio de importaciones y exportaciones. Qué Genevieve y yo saliéramos ya era noticia. Que ella se embarazara y tuviera mi hija, lo fue aún más. No sólo por la pareja que hacíamos, sino por lo que podía significar comercialmente. Y porque había nacido una heredera Padalecki Cortese. El que no nos casáramos… estaba volviendo locos a todos. Y esa revista, de sociales, chismes y frivolidad quiso hablar con nosotros. No había razones para negarse. Fueron cordiales, y creo que la felicidad por mi nena era muy evidente… -dice mirándola y Lexa, tal vez sabiendo, sonríe con toda su boquita sin dientes, aunque ya se veían ciertos puntos blancos en las encías.- Creo que vieron… amor de pareja. Y supusieron que habría campanas de boda. –traga y le mira.- Cuando vi el artículo pensé en ti. Telefoneé y no contestabas, ni mis llamadas ni mis mensajes. Danni se involucró con igual resultado. Por un segundo estuve tentado en llamar a Chris, ¿sabías que él y Chad mantienen cierto tipo de comunicación? Creo que tiene que ver con una chica que conocieron en Los Ángeles. Estaba volviéndome loco imaginando que… -traga otra vez.- …Me odiabas.

   -Por un segundo, lo sentí. Rabia. Decepción. Pero pensé… que no era culpa de nadie. Que el corazón tiene muchos compartimientos, que se puede amar a más de una persona al mismo tiempo. Imaginé que la paz que habías encontrado con Genevieve y tu hija, te bastaba para ser feliz el resto de tu vida.

   -Nunca. –es suave.- Amo a Lexa, pero no puedo ni siquiera imaginar una vida donde tú no estuvieras presente, Jensen. Una vida, toda una vida alejado de ti, habría sido estar muerto. Dios, cuando Chad me mostró la revista quise ir a esa redacción y gritarle a alguien, eso fue después de intentar comunicarme contigo. La revista tuvo que soportar mis reclamos, en tono airoso. Y en la nueva edición lo aclararán todo. Y creo que van a adelantarla…

   -Vaya, ¿la adelantarán porque eres Jared Padalecki? –se medio burla.

   -Exacto. Soy el joven exitoso y mimado profesional que no se puede casar con la madre de su hija porque su corazón le pertenece, desde hace años y aún sin saberlo, a otra persona. A un emprendedor y apuesto joven del ramo hotelero perdido en alguna playa paradisiaca, esperándole para comenzar una vida juntos. –le mira a los ojos y a pesar de su turbación le divierte ver como Jensen va abriendo cada vez más la boca y los ojos.

   -¿Dijiste…? ¡Ay, Dios, Jared… tu familia…! -se alarma por el castaño.

   -Ya se los había dicho, reuní a papá, mamá, Jeff y Megan, mi hermanita; Genevieve estuvo también. Se los dije antes de anunciarlo al mundo, que nunca me casaría con Genevieve, porque no podía. Megan me sorprendió, se me adelantó sonriendo y diciendo “amas a alguien más, ¿verdad? Por fin te enamoraste, hermanito, no sólo sueñas que amas, lo sientes. He visto todas las señales”. –enrojece.

   -Debió… ser una conversación difícil.

   -Papá y mamá no lo tomaron muy bien, él peor que ella. Jeff sólo se reía, fue extraño, me abrazo diciéndome que nunca dejaba de sorprenderle, con mi valor o algo así; me deseó suerte, que contara con él siempre, en abierta postura contraria a papá. Fue tan desconcertante, creí que le sería incómodo, o extraño, o… repulsivo. Que podía gritarme o señalarme… Pero  Megan me lo aclaró, que me aman. Que tal vez ya no lo digan, que no juguemos como antes, que no peleemos por un flotador en la piscina y cosas así, pero que nos queremos como siempre fue. Que ella y Jeff tan sólo deseaban que fuera feliz. Por difícil que me resultara. –ríe conmovido.- No me lo esperaba. No así. Sentí… Dios, un alivio tan grande. Mis padres todavía lo resienten, pero mis hermanos… -bota aire, viéndose evidentemente agradecido.- Bien, se los había dicho, ellos ya lo sabían. Ya mi familia estaba en conocimiento de mis sentimientos, que amo con locura y total desesperación a un hombre al que conocí en mi adolescencia, y que no vía el momento de regresar a su lado.

   -Jared… -atragantando, Jensen está impactado como pocas veces en su vida.

   -Sé que… no fui claro contigo, que no jugué limpio, Jen. Y te herí. –medio ríe.- Aunque no creo que ni una parte de lo que me lastimé a mí mismo; debes creérmelo… -aspira con fuerza y cae de rodillas sobre la arena, mirándole intensamente y Jensen se queda boqueando.

   Es un momento que se congela en la eternidad del la existencia. Jared Padalecki de rodillas, rostro elevado, ansioso y enamorado, el largo cabello volando al viento, el cielo coloreándose al atardecer sobre su cabeza, las olas en su incesante vaivén llegando cerca, el susurro del océano sirviéndoles de música de fondo.

   -Pronto todos leerán mis declaraciones y sabrán también mi verdad, que te amo como un pobre desgraciado, y todos lo comentarán y, lo siento, también tú saldrás a la luz pública, pero lo enfrentaremos juntos… si me aceptas a tu lado. –traga y toma aire.- Jensen Ackles… ¿puedes cerrar los ojos a mis errores del pasado, a mis tonterías de cuando era muchacho, y aceptarme y compartir el resto de tu vida conmigo? –en su voz vibra la intensidad de sus esperanza, también el leve eco de los temores, contra su pecho, Lexa gargajea y mira de uno al otro.

   Pero Jensen no puede responder, abrumado, sobrepasado como está, sin saber que eso incrementa la angustia del otro, una que muere cuando cae también de rodillas frente a él, sonriendo un tanto lloroso.

   -Acepto, Jared…

   El beso sabe a alivio y felicidad, a urgencia y a sal. Y no por el mar.

……

   Jared había viajado con un perolero, y cuando suben las escaleras de piedra, Jensen lo descubre frente a la puerta del búngalo que le sirve de casa. Y casi todo es de Lexa, la cual, después de comer, pareció aletargarse aunque batalla un rato más antes de caer dormida en brazos de Jensen, quien alarmado debe tomarla aunque grita que no sabe cómo, cuando Jared se la tendió para prepararle la improvisada cama. Al tenerla contra su pecho, Jensen se siente nuevamente abrumado, por su belleza y fragilidad, por sus gorgojeos confiados y por su carita que frota de él, por su mirada en aquellos ojitos rasgados totalmente nublados de cansancio pero todavía peleando. Tan Jared. Y lo sabe, no entiende cómo ocurre así, pero siente que ya la ama también. No puede dejar de observarla, por ello no repara en la evaluadora mirada que Jared le lanza, adivinándole, aprobándolo, enamorándose todavía más de su rubio tormento.

   -Pásamela, no durará mucho dormida. –informa, sonriendo cuando nota su reticencia a dejársela. La coloca sobre la cama del rubio y la rodea con almohadas. Y la miran, su pechito subiendo y bajando, la boquita entreabierta. Viva e inocente.

   -Es tan…

   -Gracias, Jen. Gracias por ella. –grazna ronco el castaño, necesitado de poner en palabras lo que sintió en la playa, reconociendo el regalo del otro.- Ahora sé que nunca me habría perdonado el darle la espalda. –le mira, ojos húmedos.- Me dolió tanto nuestro adiós, creí que nunca nada curaría esa herida, y… no te niego que estaba un tanto enojado contigo, por no dejarme quedar. Pero cuando Lexa nació, cuando la tuve en mis brazos… – baja la mirada, abrumado.

   Pudo echarlo todo a perder. Con su hija. Pero Jensen le salvó. Y ahora, aunque el otro la había pasado tan mal, todavía eleva una mano y soba entre sus hombros, brindándole consuelo. Atrapa un jadeo de risa, ¿merecía todo eso?, ¿acaso alguna vez hizo algo que justificara tantas bendiciones? ¿Qué hizo que la vida le premió con el rubio? Le mira, sonriendo, guardándose sus pensamientos, admirándole, ¿cómo alguien podía quererle tanto?, Jensen había sufrido cuando le apartó, pero lo hizo por su bien, ¿cómo alguien puede albergar tanto amor que es capaz de entregarlo, de renunciar, de dejarlo ir y sentarse a esperar que la vida, un día, se lo regrese, sin tener la seguridad de que ocurra como no sean sus esperanzas?

   -Todo está bien ahora, Jared… -le asegura Jensen, a su lado, ignorante de todo lo que piensa pero necesitado de aligerarle el trance.- Te quiero aquí, y para mí no puede haber nada mejor; excepto, tal vez, que estés aquí con tu hija. –toma aire, todavía inquieto, expectante, pero decidido.- Está bien, que todo el mundo lo sepa y mil polémicas se desaten. ¿En qué puede afectarme si lo único que me importa en el mundo ya lo tengo?

……

   Sopla un fuerte viento, que levanta arena y medio dobla las palmeras, y sentado al porche, protegido de los elementos por el techo de madera, Jensen toma una cerveza y se pregunta si no será uno de esos tornados de los que Chris le advirtió. Sonríe. ¿Qué importaba? Todo estaba bien. Nada podía pasar ahora. Si, Ackles, repítetelo. Tu papá y Josh…

   -Hey… -Jared llega, también cerveza en la mano y cae en las silla de al lado, arrastrándola y encarándole, mirando sobre su hombro.- ¿Esto pasa muy a menudo?

   -No. Cuando planeé el hotel lo quería fuera del paseo de los ciclones.

   -Me gusta, este clima. Nadie vendrá. Ahora sólo somos tú y yo. –Jared le sonríe y calla por un momento.- Cuando les dije todo a mi familia, papá quiso que lo pensara mejor, que tenía a mi mujer y a mi hija, que todo esto tenía que ser un error, una locura temporal, hasta me preguntó si no estaba consumiendo algo extraño. Fue cuando Genevieve nos sorprendió, ella ya no deseaba continuar a mi lado.

   -¿Qué?

   -No la culpé ni por un segundo, hasta sentí algo de vergüenza. Le había fallado. –le mira intenso.- Ella sabía que no había futuro para nosotros, Jensen. Lo intentó, pero yo no pude corresponderle. Se vio magnifica cuando le dijo a papá que no podía condenarme a una vida atado a su compañía, una vida sin ternura, sin amor. Una vida en la cual cada día me sentiría más solo. Ella… me dejó ir. Y no cuando apareció el artículo, me dijo que ya lo había decidido un mes antes. Ayer escuché por ahí que Matt Bomer se estaba separando de su mujer, y le había llamado, aunque ella no le atiende. Pero… Genevieve siempre le ha amado como yo te quiero a ti. No sé si sea bueno para ella, pero eso sólo Genevieve podrá averiguarlo. Decidimos compartir la custodia de Lexa, pero algo me dice que no la veremos mucho. –informa mientras frunce el ceño por la intensa mirada del rubio.- ¡¿Qué?!

   -Has quemado todas tus naves. –sonríe leve.- Dios, te fuiste por la calle de en medio. No guardaste nada para mañana por sí…

   -Si me hubieras dicho que no, si no me hubieras aceptado, habría sufrido como un perro, habría llorado hasta caer enfermo… pero no hubiera seguido con Genevieve, no era justo para ella. Ni engañando a mi familia fingiendo una normalidad en mi vida que no existía, no cuando me sentía tan vacío y dolido. –se tiende hacia adelante, sonriendo leve, ojos de cachorrito.- Me habría mudado frente a este búngalo, fuera de la propiedad, y viviría en la arena, bajo un cocotero, sucio, harapiento, llorando y llamándote a gritos día y noche, sin detenerme, sin rendirme, y habría sido tan lamentable y miserable que la gente habría reunido firmas y te habrían obligado a recogerme de la calle. –Jensen ríe agudo, todavía inseguro de todo aquello, temiendo que tanta felicidad, que tantos sueños fueran imposible a pesar de la intensidad de sus sentimientos. Y algo nota el castaño que, dejando la botella, le atrapa el rostro entre sus manos, sintiendo sus mejillas rasposas por la barba.- No es un espejismo, ni un sueño, no voy a desaparecer… estoy aquí, mi amor. Y no pienso ir a ninguna otra parte. Nada, nunca, me apartará de tu lado. –le atrae y besa, muy suavemente.

……

   -Jared ya debe estar con ese hombre. Esto… inaceptable. –granza mortificado y molesto Gerald Padalecki entrando en la sala de estar de su magnífica vivienda, donde su hija Megan lee una revista, y Sherri mira por una ventana.

   -Pero lo es, papá, acéptalo.

   -¿Cómo crees que puedo aceptar esto? ¿Mi hijo… “enamorado” de otro hombre? Es… es… horrible. ¿Cómo Jared puede hacerme… hacernos esto? ¡Tiene que ser ese hombre! Seguramente es un vividor, alguien que le enredó como malas artes. Posiblemente es un aventurero que necesita dinero para sus proyectos y Jared cayó redondito.

   -Dios, mi pobre bebé… -gime Sherri.

   -Voy a averiguar quién es ese tipo y voy a acabar con él; lo va a perder todo. ¡Yo sé cómo hacerlo! ¡Ese sujeto se va a arrepentir del día que se metió con mi familia! –sentencia.

CONTINÚA … 36

Julio César.

NOTA: Pensaba dejarla hasta después de la conversación con las cervezas, para mí, las partes de interés acabaron hace rato. Una amiga me señaló que era grosero, para con la autora, hacerlo. Pensaba cortar una escena con los Padalecki, otra entre Jensen y Jared, y de estos dos con Lexa. Así que… falta.

SAM, DEAN Y CHARLIE ESTÁN DE PIJAMADA

noviembre 5, 2013

EZEQUIEL Y LOS WINCHESTER

CHARLIE WINCHESTER2

   -Hola, perras…

   Esta semana nuestro programa de televisión favorito nos presentó un episodio de fantasía y aventura. Pero lo que más me gustó de este 9×04 – Slumber Party, fue la pregunta de Sam, “¿quién es Zeke?”. Fuera de eso, apareció Charlie, la genial Charlie, ahora convertida en cazadora, aunque, como nos ha pasado a muchos que esperábamos con ansiedad algo, llenos de expectativas para luego no verlas cubiertas, la mujer parece algo desilusionada de la tarea. Lo otro, son esos personajes miserablemente cortos que nos muéstrala historia y que son buenos y tienen posibilidades pero desaparecen. También vimos otro universo, o dimensión alterna…

   Se inicia con una mirada al pasado, la baticueva es diseñada por genios para servir de faro, refugio y cuartel general contra todo lo malvado. Allí vemos a dos Hombres de Letras llegando, uno maduro con cara de explorador inglés, el otro es un joven entusiasta que quiere vivir aventuras. Cuando el primero dice que no entiende su entusiasmo por tener que cuidar se vertedero, el joven pregunta cómo puede decir eso y habla de la importancia del lugar como Meca de donde saldrá el fin de todo lo malo. Semanas más tarde juegan ajedrez y ese muchacho mira alrededor y susurra “vaya vertedero”. Quedó genial. Llega una poderosa cazadora, con pinta de aviadora intrépida, de lenguaje un tanto parecido a las féminas de la historia; la manera en la que hablar de su trabajo y la poca estima que sentía por Los Hombres de Letras, hizo recordar a Ellen y aquella mujer que ayudó a Dean cuando viajó al tiempo de Eliot Ness. Toscas y duras. Aunque esta, Dorothy, tenía algo de machorra.

HOMBRES DE LETRAS CAEN

   La mujer ha atrapado a la Bruja Mala de Oz, y aunque le arrancó la lengua no ha encontrado manera de matarla. Esta escapa, se apodera de la mente del joven y exige que le entreguen lo que es suyo. Dorothy corre, y aún cuando lo hacía uno sabía que no era por temor. Fue desagradable ver a los dos Hombres de Letras luchando y el mayor matando al más joven, el cual era agradable y hacía un gran contraste con Dorothy. Me recordó al abuelo Winchester. Fue una pena que muriera así. La bruja va tras Dorothy y esta para detenerla realiza un hechizo hábil, aunque sacrificado.

SAM Y CROWLEY

   Dean llega con alimentos a la baticueva y encuentra a Sam, feliz y lleno de energías, buscando una manera de saber dónde andan los ángeles en la Tierra, para darle una ventaja a Castiel en su huida, saber donde están para evitarles, todavía extrañándose de que el ex ángel no se quedara. Dean nuevamente le miente, y la verdad es que el programa pasó muy por encima del asunto. Antes, Sam entra en la celda de Crowley, buscando más nombres de demonios, pero este quiere concesiones, que le permitan estirar las piernas, y le desespera que Sam ni siquiera discuta sino que le deja encerrado con el papel y la pluma. Castiel no está, Kevin tampoco aparece, y para cada uno hay una explicación. El ex ángel busca un lugar seguro donde no les ponga en peligro, y Kevin descansa comiendo y viendo porno para reponerse y luego comenzar a trabajar en las tablas con la Palabra de Dios, para ver si hay manera de resolver lo de los ángeles. Y ahora entendemos que no, no aparecerán como alegre y nutrida pandilla enfrentando los peligros en cada episodio, aunque es de imaginar que ocurrirá de tarde en tarde. Por eso no me sorprendió mucho la salida de Castiel de la baticueva, de estar ahí habrían tenido que inventársele diálogos y acciones, aunque no aportara nada a la trama de la semana (y con la cantidad de series que se dañaron así cuando parecía que durarían años, como la serie Héroes). La idea central del programa es que los dos hermanos continúen enfrentando al mundo, pero ellos. O al menos el mayor tiempo posible.

   A Dean le parece buena la idea de un sistema para localizarles y bajan a la computadora de viejo modelo que ya Sam ha revisado y no sabe cómo funciona, qué la alimenta, tal vez magia, creen por las luces que observan cuando Dean forza la tapa, cayendo de lado un pote con algo plateado oscuro. Sam no sabe cómo integrar su computadora al ordenador y Dean dice tener una idea: Charlie. Mientras salen, esa cosa plateada rueda y sube por una pared, recordando la cosa de la que estaban hechos los terminators dos y tres. Charlie llega con su “hola, perras”, de siempre, y están presentes sus bromas, es cuando ella confiesa que ha estado cazando pero que no le encuentra el glamur. Que pensó que sería como en sus libros del mundo medio, los de El Señor de los Anillos, pero que en la vida real no era así. Dean aclara que en la vida real es basura y ella, decepcionada, debe reconocerlo.

   Y las cosas siempre son así, es como cuando muchacho se iba a un cine para adultos, todo lleno de testosteronas y calenturas, todo emocionado, y con los adelantos de otras uno quedaba con la boca abierta por lo increíbles que parecían las escenas, y en comparación la que transmitían parecía algo floja o aburrida. Parece que muchas veces esperamos algo que no resulta lo que se esperaba (como le ocurre a mucha gente con la serie, se hacen una película mental y parecen realmente decepcionados o molestos que no resulte como sueñan), que la otra, la que está más allá, la que no se transmitirá esa noche, es mejor. Uno siempre queda algo defraudado y decepcionado.

PIJAMADA EN CAMA DE SAM

   Charle hace las conexiones de las computadoras, eso llevará tiempo y deciden una pijamada en el cuarto de Sam, el cual parece poco personal o cómodo. Y aquí nos enteraos que Sam no considera ese lugar como su hogar, como si lo hace Dean. Aquí entiendo mejor a Sam y no creo que sea un reproche o insulto cuando le dice a Dean que no tuvo lo que él si disfrutó. Tan sólo es un hecho, y estos no son buenos ni malos. Son. Dean, durante toda la serie, siempre ha ido por su familia, tal vez porque recordaba una vida familiar donde era un niño amado por mamá y papá en una casita de ensueño. Sam no conoció nada de eso, se acostumbró a los lugares de pasada, allí donde Dean le acunara e hiciera guardia mientras dormía; y cuando intentó una vida, con Jessica y Amelia, todo le estalló en la cara. Dean busca recuperar algo que tuvo y recuerda. Sam no. Aunque deja abierta la duda, ¿no pasaban mucho tiempo de niños con el pastor Jim y con Bobby? Pero tal vez se vuelve al punto, mientras Dean podía verlos como refugios, una ilusión del hogar fuera del hogar, para Sam eran estaciones de tránsito, no tenía nada con qué comparar, como esos huérfanos que les va mal con familias adoptivas y nunca sienten pertenecer a un lugar. Me encantó que hablaran de los libros de Supernatural, ¡la cara de Dean!, y que fuera Becky quien los estaba publicando. ¡La cara de Sam!

LA MANO

   Bajan, y junto a la computadora encuentran una especie de planta oscura tipo musgo en una pared, de donde sale un brazo cuando Dean raspa con un cuchillo. Es Dorothy, la que luego sabemos es la inspiradora del mundo de Oz, a manos de su padre, un Hombre de Letras. Me agrada la ruda mujer que despeja las dudas sobre el cuento infantil y el mágico mundo, algo que ilusionaba a Charlie.

DOROTHY Y SAM

   Dorothy, y sonaba tan extraño escuchar ese nombre refiriéndose a ella, habla del hechizo, no podía matar a la Bruja pero sí detenerla mezclando sus almas en un frasco; ahora la Bruja está suelta por ahí, y los hermanos en seguida piensan en la mazmorra. La cara de Charlie, “¿mazmorra? ¿Tienen una mazmorra?”, no tuvo precio. Me gustó que Dean reconociera en Charlie a la más inteligente en toda la baticueva. La Bruja encuentra a Crowley, y aún ella no puede pisar el hechizo pintado en el piso para retener al Rey del Infierno. Me gustó que los hermanos tuvieran que ceder un poco con este, quien asegura dirá lo que sabe si le dejan estirar las piernas, para luego salir con que no sabe qué busca la Bruja Mala pero la envió a la cocina. Y la verdad sea dicho que era chocante por lo tonto, oír referirse a ella como la Bruja Mala.

   Y aquí hago un alto. Me gustó Dorothy, dura y fiera, pero no fue un personaje bien desarrollado. Sabemos que es hija de un Hombre de Letra que seguramente la descuidó y ella se distanció, decidida a mostrarle cuanto valía, más en ese mundo chauvinista (me gustó su cara cuando Charlie es señalada como una Mujer de Letras), y se vuelve cazadora. Es un grito de rebeldía si tomamos en cuenta lo que pensaban esos sujetos de los cazadores. Pero regresa y no pregunta por su familia, no hablan del legado de los libros. Nada, lo dejan todo colgando. Por cierto, chocaba no verla con sus largos moños tejidos y su vestido blanco.

LA BRUJA MALA DEL OESTE

   La Bruja Mala era un gran personaje, si exceptuamos el nombre. Poderosa y fea, como tiene que ser una bruja (bueno, no como en Hansel y Gretel, esos exageraron), no me gustó que no pudiera hablar, aunque lo compensaba con maldad. Tenía tanto poder que controló a los hermanos y estuvo a punto de desatar, a su manera, otro Infierno en la Tierra cuando abre la entrada a su mundo y llama a sus huestes… algo que ya hemos visto cuando se abrió la Puerta del Infierno en la segunda temporada, o el Purgatorio en la sexta. La Bruja, sin embargo, fue desperdiciada, su final quedó muy por debajo de lo que debía ser. También debo referirme a ese mundo, Oz, otra dimensión, pero lo dejo para después.

CHARLIE WINCHESTER

   Los hermanos saben qué busca la bruja, la llave, y mientras Sam y Dorothy revisan el refugio con unas balas especiales creadas por indicaciones de Charlie, tomada de viejos estudios hechos por el Hombre de Letras que quedó cuando desaparecieron, la cazadora habla de las pistas que su padre dejó para ayudarla, pero esto no encuentra eco porque el personaje de Dorothy estaba flojamente bosquejado, como ya señalé (o me lo parecía a mí; que lo piense yo no lo hace real). Dean reconoce la llave, fue algo que encontró revisando las cosas viejas y que se llevó a su cuarto con la pornografía. Fue divertido ver a Charlie preguntándole ¿tienes organizada tu pornografía y no los objetos extraños que encuentras?

LA MUERTE DE CHARLIE

   Encuentran la llave. La Bruja llega, les golpea, lanza uno de esos rayos de magia y Charlie valiente y ágil salta, interponiéndose y salvándole la vida al cazador. Fue doloroso mirar el rostro de Dean al verla caída, muerta. Fue tanto su dolor que no pudo dejarla así, y cuando Sam aparece en la entrada de su cuarto le llama, Zeke (apodo idiota, pero imagino que a los norteamericanos le cuesta eso de Ezequiel; así pasará con Bartolomé). El ángel toma el control y la regresa, cayendo el larguirucho cazador todo debilitado después. Antes, el ángel, le prueba dos veces, primero con eso de que podría matar a la Bruja o regresar a Charlie, pero no las dos cosas. Y Dean elige la vida de Charlie. No es por hablar mal, pero antes, en aras de una misión, Dean habría podido dejarla muerta, como hizo con Adam, en la cuarta temporada, o no buscado ayuda del Cielo para Bobby, porque ya no había a quien pedirle y les habría comprometido en la guerra contra los leviatanes. Lo otro que dijo el ángel fue eso que se prestó a tantas controversias, alega que está débil, que si lo hace, revivir a Charlie, tendrá que abandonar ese cuerpo menos rápido de lo que deseas. Y aquí vemos qué tanto quiere Dean a Charlie, mucho, ya que accede. Por supuesto que esto obligó a un furioso intercambio de mensajes con la gente con quienes comparto el momento de ver el episodio.

   “Es era una trampa para quedarse”. “Está engañando a Dean”. “No quiere irse”. Me sorprendió, pero bueno, la gente es tan básica a veces, ¿acaso no sabían lo que les contestaría? “Qué?, la deja morir?”. Por supuesto que respondían que no, pero que esto y aquello. Es decir, no quieren a Charlie muerta pero tampoco que Ezequiel la salve porque es un truco para poseer a Sam por más tiempo. Realmente no puedo entenderles, se tiene este resultado o se tiene aquel. Lo otro es no hacer nada. Ese punto es discutible, ¿es cierto o falso que Zeke está débil? Eso queda a interpretación, y la gente lo hace a veces con el hígado, sin pruebas, ni siquiera en la serie. Pero eso es lo bueno de un programa, que lo disfrutemos y hagamos mil cábalas sobre él. Terminé respondiéndoles “sálvala tú, pues”.

   Dean no halla qué inventar para explicar el regreso de Charlie, ya que nadie se salva de esa magia mortal como no sea con un poder mayor. Ellos van por la bruja y la llave, ellas hablan. Dorothy dice algo que sonó muy extremo, que nadie es un verdadero cazador hasta que muere. Es absurdo, no todos tienen un ángel con ellos, o conocimientos de magia elevada. Bobby y John lo habían hecho muy bien, casi legendariamente, antes de Castiel y los otros. Me parece que los actos de los Winchester, y su padre, eran hasta más meritorios cuando no existía la posibilidad de los regresos, pero son cosas del programa.

   Aquí Charlie le dice a Dorothy sobre las cosas que su padre indicó en sus libros, que no eran simplemente tonterías de un viejo literato y falto de acción, que dio indicaciones de cómo matar a la Bruja con magia de Oz, seguramente para ayudarla, estuviera donde estuviera; y Dorothy recuerda que trajo otra cosa de ese mundo. Las zapatillas. Como me reí cuando discutían si las había usado o no.

WINCHESTER HECHIZADOS

   Los chicos enfrentan a la Bruja y esta no sólo les derrota sino que les controla; lo curioso es que Ezequiel haya permitido que le pasara a Sam. Tal vez si estaba más débil de lo que imaginábamos. Lo dicho, era poderosa esa Bruja Mala. Dorothy y Charlie corren al estacionamiento donde tiene esa cosa que trajo de Oz, y Charlie preguntando ¿tenemos estacionamiento?, me recordaba a Dean la primera vez.

LA GUERRA DE LOS SEXOS

   Allí las mujeres enfrentan a los hombres en esta batalla de los sexos, y, como siempre, Dean se lleva la peor parte, un golpe directo a las pelotas. Y se ve que es cosa de televisión, un hombre a quien golpeen así, allí, se tarda su rato cavilando sobre su vida, doblado y tirado en el suelo. Lo otro es que Dean no despierta del hechizo como si lo hizo el Halcón en Los Vengadores cuando la Viuda Negra le golpea. Mientras Dorothy les enfrenta, y le va mal, Charlie corre a detener a la Bruja, quien no quiere volver a su tierra revuelta, sino traer a sus ejércitos a este mundo, uno donde su poder funciona de maravilla. Mete la llave, ese otro mundo se abre ante ella, y ocurre la idiotez de matarla como lo hacen. Charlie cierra la puerta cuando ya algo comienza a cruzar. Abre de nuevo y nada. La mujer salvó el día, por segunda vez, pero fue un final indigno del argumento.

RUMBO A OZ

   Todos son besos y despedidas. Dorothy le propone a Charlie cruzar hacia Oz y ayudarla en la batalla en esa tierra mágica donde están las cosas que ella busca en una aventura (¿algo entre ellas?). Irá, aunque a Dean, en su plan hermano mayor sobreprotector, no le gusta la idea. Me parecía que había algo extraño con Charlie, muere, vuelve ¿y no ocurre nada? No, ella se lleva aparte al mayor de los hermanos y le agradece el revivirla, de la manera que fuera, aunque deja entrever que le preocupa las cosas que hace. Realmente era la más inteligente en ese lugar.

   A muchas personas pareció no agradarle el episodio, pero a mí me gustó, ¿incluso esa salida de Charlie de la historia?, no se sabe todavía. Pero, al menos, no murió, ni Dorothy. Por cierto, en cuanto escuchamos de Oz, Alicia, una amiga, me escribe “¿otro universo paralelo?”. Personalmente, como expresé, me gustó el programa, excepto por la poca profundidad al personaje de Dorothy y la manera tonta en que muere la Bruja, lo de otra dimensión me atrajo. El peligro siempre latente de fuerzas mágicas atacando este mundo, es interesante. Me gustó mucho el de las hadas, también los hermanos viajando al Oeste y convirtiéndose en parte de la historia, ellos matando el fénix y provocando el envío a ellos mismos de sus cenizas. En un plano más profundo, si el Universo no tiene principio ni final, y el tiempo es una constante infinita, donde estamos obligados, sin recordar, a vivir los mismos eventos aunque con variantes, los hermanos siempre estarán condenados a hacer ese viaje para salvarse a sí mismo.

   En cuanto a los universos paralelos, u otras dimensiones, la existencia misma es hoy un poco más incierta que hace diez años. La física cuántica ahora especula con la posible existencia de once dimensiones coexistiendo con nosotros a un tiempo, de las cuales nada sabemos porque nuestros sentidos no están capacitados para captarlas. Incluso, cosa que lleva a sospecha, cuestionan que los llamados profetas, como Jesús y Nostradamus, podrían haber sido individuos especiales que pudieron accesar a una de esas dimensiones donde residen residualmente todos los pensamientos de toda cosa viva, toda idea y sentimiento, como un gran registro síquico, de todo lo pasado, presente y futuro, pudiendo “vislumbrarlo”. Así que, en unos años, no sorprendería saber que existía realmente La Tierra Media donde Rolando, el último pistolero, busca incansablemente llegar a la Torre Oscura.

   ¿Lo que no me gustó? La muerte de Charlie, por su muerte propiamente dicha. Creí que la habíamos perdido, ya me había molestado… hasta que Dean llama a Zeke, a quien había olvidado totalmente, y este la revive. Y eso es lo que incomoda, este ser todo poderoso que elimina el riesgo de la muerte. ¿Cómo ver la serie temiendo por Kevin, Castiel o cualquier otro, si allí esté Ezequiel?

   De este episodio se puede decir que era uno de esos ligeros, uno de los que no tiene que ver con la trama central, aunque me gustara mucho. Lo destacable, que Sam sabe, o escuchó, sobre Zeke. Dean lo arregló rápidamente con lo de una contusión, pero sabemos que eso no se quedará así. Y temo que el menor no lo tome a bien.

LA TARDE DE PERROS DE DEAN

Julio César.

NOTA. Vi el episodio el jueves, pero me tocó viajar.

CORAZON DE PLATA… 6

noviembre 2, 2013

CORAZON DE PLATA                         … 5

   Este relato, QUE NO ES MIO, es un Padackles sobre una realidad alterna. Un chico rubio y pecoso va al fin del mundo arrastrado por su abuela, y encuentra más de lo que parece a simple vista en la persona de un arrogante chico grande y sonriente, el cual le regala, al final, su propia vida para que el pecoso decida.

……

Title: Gray Moon

Author: River_sun

JARED AND JENSEN

   Espera por su verdad…

……

   El viento se alza, meciendo las casi desnudas ramas de los pinos, aullando con fuerza, picando en la piel del joven rubio, hasta que el animal se interpone entre este y la corriente de viento frío, medio cubriéndole, respiración agitada, pelaje y cuerpo tibio, sorprendiéndole y agradándole otra vez.

   -Gracias, amigo, eres un buen chico. Había escuchado de los san bernardos y la gente perdida en el frío, ¿eres igual? –le medio rasca tras las orejas, sabiendo que es una locura, estaba jugando con un animal salvaje que…

   El lobo baja la cabeza, ronroneando de gusto, el morro otra vez al cuello del muchacho y olfateando, haciéndole reír nuevamente por su audacia.

   -¡JEEENSEEEN! –se oye un angustiado llamado, sobresaltando al muchacho. ¡Su abuela le buscaba!

   Chico y lobo vuelven las miradas, en el caso del animal, toda la cabeza al ser a sus espaldas, gruñendo bajo, mostrando los colmillos levemente.

   -Calma, amigo, es mi abuela. –le acaricia Jensen.

   -¡JEEENSEEEN! –se repite, más cercano, el llamado.

   El animal, casi como si le costara, se aleja del joven rubio, trotando en dirección contraria, deteniéndose un momento y cruzando la mirada con este, quien parecía también apenado de perderle. Pero el ruido de pisadas que se acercan lo decide todo y el lobo se aleja, casi al tiempo que la mujer, con chaqueta, capucha y largas botas, aparece el claro. ¿Le habría visto?

   -Jensen, ¿qué haces ahí? ¿Estás bien? –apesadumbrada la mujer va hacia él, vigilando el lugar por donde el animal se fue, aferrando con fuerza algo dentro de su ancho bolso, finalmente tendiéndole una mano y ayudándole a ponerse de pie.- ¿Estás bien? –repite la pregunta.

   -Si, abuela, me caí y… -enrojece y calla, no sabe bien por qué oculta todo lo ocurrido, aunque no está seguro de haberla engañado, la mujer mira el piso, las huellas de pisadas, frunciendo el ceño, mirándole pero sin agregar nada al respecto.

   -Debemos volver. Es peligroso aquí afuera.

……

   Tiembla de frío cuando entra en la sala, su abuela toma una manta que reposaba al lado de la tenue llama de la chimenea y le cubre. El calor es tan grato que el muchacho gime, temblando más, cayendo de culo al lado del sillón frente al fuego, que en verdad no calentaba mucho que digamos. Evita mirar a la mujer que sale rumbo al comedor.

   -Debes tomar una ducha caliente. –gruñe regresando con una taza de algo que humea. Con manos muy temblorosas intenta atraparla, pero no puede y ella debe cerrar las manos sobre las suyas, mirándole.- No debiste salir así, Jensen. Es peligroso. Hay animales salvajes y tu olor pudo atraerles. –intentaba controlarse al decirlo, mitrándole tomar.

   -Estoy bien, ¿okay? No pasó nada. –medio replica, porque es Jensen y siempre replica.

   -¡Tuviste suerte! –no puede evitar el rugido.- Estás que apestar a sudor, y no resiente; esos animales pueden olerte, reconocerte e ir por ti guiándose sólo por ello. Esos monstruos nos odian, Jensen, ya nos atacaron una vez y pueden regresar en cualquier momento… -se acalora y descontrola, notando lo dicho y congelándose con la boca abierta.

   -¿De qué hablas, abuela? ¿Ya nos atacaron? ¿Cómo? ¿Quién… o qué, nos odia?

   Jensen lo ve en su rostro, la sorpresa, el desagrado. El temor de haber hablado más de la cuenta. Su abuela era una mujer que sabía guardar muy bien sus secretos. Secretos que él sabía que existían aunque nunca lo hubiera dado a entender. Bien, también él era bueno guardando cosas, como tenía que serlo quien a cada día enfrentaba acoso y malos ratos de parte de bravucones.

   -Me refiero… a… todo. A la fatalidad. A salir y resbalar y caer y no poder ponerse de pie, gritar y que nadie escuche e ir perdiendo el sentido y morir helado sobre la nieve. Hablo de lo que pudo pasarte, por loco que te suene. Hablo de… la vida, Jensen. –le mira a los ojos, y esa parte, el joven se la cree.- A veces pasan cosas terribles, mi niño, y tú a pesar de tus pocos años, y yo de los muchos míos, lo sabemos. Nada es seguro.

   -Hablaste de monstruos… -intenta volver al punto.

   -Cuando piensas… en el pasado, en el accidente, en el otro conductor… ¿qué te viene a la mente? –es injusta, lo sabe, pero necesita zanjar la conversación.

   Jensen traga saliva, intentando alejar ese viejo dolor de su niñez. Las pesadillas.

   -Que era un monstruo. –susurra. Ella le encara, de cerca.- Que… la vida nos odiaba y por eso se llevó a mamá, a papá, a Josh y a… -traga.

   -Ve a tomar una ducha caliente, muy caliente. Voy a servir la mesa y te esperaré.

…..

   ¡La abuela y sus secretos!, piensa mientras corre hacia la ducha y abre, una vez desnudo y helado dentro del cuarto de baño, el frío calándole hasta los huesos a pesar del espacio cerrado y la calefacción. ¿Por qué la gente se empeñaba en vivir en ese fin de mundo?, se pregunta también, por enésima vez. Pero, volviendo con su abuela…

   Por ahora lo dejaría pasar. Por ahora. Pero ya estaban siendo demasiados secretos. Como el accidente. Si, un camión embistió el auto donde iba su familia, pero este había sido robado poco antes y nunca se supo quién lo conducía. Su abuela creía que lo ignoraba, pero no era así. Había indagado también, aún con sus pocos recursos. ¿Quién conducía? Esa pregunta le atormentó durante años, y entendió que en sus diligencias, en sus mudanza, en su ir y venir de aquí para allá, la mujer mayor también indagaba. Se estremece a pesar del cálido chorro de agua tibia, que es plácido y doloroso sobre su flaco cuerpo. Su abuela estaba buscando. Cazando. ¿Y si…? Eleva el rostro, ojos muy abiertos a pesar del agua que cae al chocar de su frente. ¿Acaso están ahí buscándole? El monstruo de aquella noche… ¿estaba allí, en Nome?

   La idea es terrible, como esa oleada de temor, de rabia, de odio que sube de su vientre. De tristezas y pérdidas. Eleva el hombro y gime, le duele. Ese salvaje de Pada… Pada… le había hecho daño. Pensar en el castaño le incomoda porque no sabe qué pensar o cómo procesar ese pesar al saberle tan idiota, él que ha tenido que lidiar con tantos que encuentran divertido meterse y molestar al huérfano que  usa ropas gastadas y vive con la vieja extraña que le lleva y trae de la escuela. Luego recuerda al lobo, ese animal tan extraño que le salvó del odioso perro del infierno. Ese lobo de mirar directo, cubriéndole con su cuerpo… Ríe bajo el agua. Dios, ¿en qué estaba pensando? Seguramente el frío y la tensión emocional le habían afectado más de lo que creía. Era imposible que ese lobo actuara protector, casi humano, cuan muñequito de Disney. Aunque fue grato. Ese ser de cuatro patas era lo único bueno que había encontrado desde su llegada a ese muladar. Bien, tal vez fuera de esa chica grata… Allison.

……

   Baja al comedor, terriblemente incómodo, vistiendo un grueso suéter lanudo. Frente a la mesa, con dos cenas servidas, su abuela bebe una copa de un infame vino de cocinar. Bien, la ha visto tomar cosas peores.

   -Se enfría. –anuncia ella.

   -Aquí todo se enfría. –replica, regañándose; intentaba ser cordial y humilde por un tiempo, pero su lengua… nota que ella sonríe y toma más del vino, con una elocuente mueca por su sabor.

   -Veo que te sientes mejor. –comienza a cenar.

   Jensen toma asiento y la imita, aunque con poco apetito. Es difícil con ese nudo de culpa ahogándole. Está bien, tal vez la vida era un monstruo el cual les había tratado especialmente duro, pero su abuela siempre estuvo ahí para él. Así fuera por compromiso. Qué coño, tal vez había sido así al principio, ella tuvo que hacerse cargo de ese nieto niño, pero ella le quería. Lo sabía. Su preocupación cuando salió como lo hizo, era prueba palpable que…

   -Abuela, siento mucho… -comienza, incapaz de aguantar más. Debía resarcir lo hecho. O intentarlo. Pero ella le interrumpe.

   -Ese día, más bien esa noche cuando supe del accidente… -se humedece los labios.- …Creí que moriría también. De dolor. Sé que sufriste, Jensen, pero eras un niño al que le di algo de cenar y te metí en la cama, no dejándote hasta que escapaste al mundo de los sueños; yo era una adulta, yo entendí lo transcendental y definitivo de ese hecho como tal vez tú no podías. Mi hija, sus niños, mi precioso Josh, la hermosa Mack… tú padre… todo se había acabado. Ya no volverían. –toma aire intentando aligerar su ánimo, Jensen no puede ni hablar. O mirarla.- Si, creí que moriría de dolor, algo en mi pecho pareció quebrarse, caí sentada y sentí que me iba… y casi me alegró. Partir, dejar de ser y de sentir toda esa agonía… -mira su vaso de vino, igual el joven.- Pero no podía.

   -Porque estaba yo. –grazna bajo, cargado de culpa.

   -Porque estabas tú, y esto que voy a decir no quiero que lo tomes a mal, pero… en medio de toda esa tragedia horrible sentí un frío de alivio, una alegría intensa. Tú, Jensen, mi niño pecoso, te habías salvado. Dios, aunque injusto conmigo, no me lo había quitado todo. –respira con pesar.- Nunca te lo dije, pero fui yo quien le pidió a Donna que te dejara conmigo ese día, le dije que tres niños harían mucho revuelo en el auto, estabas en tu etapa de discutir con Josh por todo, y tú estaba fascinado con las tapas de mis libros viejos, aunque después quisiste ir. –le sorprende.

   -¿Tú? –balbucea, no sabiendo exactamente qué sentir. ¿Felicidad? ¿Disgusto? Ellos desaparecieron. Él tuvo que continuar. Sin ellos.

   -Si, y no te engañes, Jensen. Es deber de todos el continuar, seguir. No detenerse. No rendirse. Por lo que fue y por lo que será. –parece adivinarle.- Para mí fue importante. Me aferré a ti. Sabía que era incorrecto, pero me dije “tengo a Jensen, por lo menos me queda mi Jensen”. –no le mira, por eso no puede ver la sorpresa del joven, su alivio, sus ganas de gritar de consuelo al saber que no fue una carga impuesta.- Tal vez debí decírtelo antes, pero… -se encoge de hombros.- …Sabes que no soy de tipo abuelita afectuosa. Lo siento, cariño.

   -Pensé que… de alguna manera había amarrado tu vida. Que debiste cambiar porque debiste hacerte cargo de mí.

   -Sin ti, me habría vuelto loca. Si les hubiera perdido a todos ustedes… -y lo deja así, aunque el otro adivina la mitad de sus pensamiento, tan sólo la mitad. Sin Jensen, ella les habría buscado, se habría lanzado a la caza final, a una última batalla, una que sabía no ganaría ni de la que saldría con vida. Pero Jensen no necesita saber eso. No esta noche al menos, aunque el tiempo se acercaba.- Si vine a este fin de mundo fue a finiquitar un asunto, una vez esté resuelto… -se vuelve a encoger de hombros.- …Seremos libres de hacer lo que queramos. –le impacta.

   -¿Has venido por alguien? ¿Tras alguien?

   -Es un negocio, no te preocupes. –sonríe, sirviéndose algo más de vino, sin haber probado casi nada de la cena.- Come, necesitas alimentarte bien. Ya es tarde, ve a dormir después. Mañana tienes escuela.

   Él quiere replicar algo, pero no se le ocurre nada. No en ese momento. Tantas cosas dan vueltas en su cabeza, en especial el alivio, cierta patética felicidad. Come sin apetito. La escuela… imaginar volver al otro día a ese lugar, tropezar a Pada… Pada… a Jared, le termina de quitar el hambre.

   Ella bebe y calla. No era necesario que su nieto supiera que el mal estaba cada vez más cerca… Más tarde se arrepentiría de no haberle dicho algo mucho antes.

……

   Aunque pensó que le costaría una vida o dos dormir por todo lo acontecido, en cuanto la cabeza de Jensen tocó la almohada quedó muerto para el mundo. Y soñó, pero fue grato y bonito, estaba esquiando por una muy leve pendiente en un extraño día de sol sin calor, todo cubierto por nieve, sin caerse de los esquís y el lobo corriendo juguetonamente tras él. Aunque no lo recordaría al otro día, al despertar, como si el dolor en el hombro. Casi gimió cuando estiró el brazo para tomar un suéter nada más abrir los ojos a los gritos de su abuela que se apresurara o llegaría tarde al colegio.

   -Maldito Jared Pada… Pada… Bien, ¡maldito Jared!

   Fue extraño el desayuno, tanto él como su abuela se empeñaron mucho en mostrarse como siempre, entendía a la mujer, no era dada al sentimentalismo y la noche pasada había tenido que aclarar más de lo que le habría gustado al respecto. Eso le hizo sonreír…

   Hasta que fue a la escuela.

   No porque le inquietara encontrarse a esa gente horrible, comenzando por Jared. O que el perro, tras la baranda le gruñera feo, pero sin ese agresivo animo de siempre. Era porque, a la luz del sol, o de esa claridad gris, le parece que sí, que su abuela reveló mucho de sus sentimientos. Demasiado. Tanto que desvió su atención de otros asuntos. Así que le tocaría a él investigarlo. Tal vez si terminaban con lo que habían ido a hacer allí, podrían irse. Bien lejos de Nome… y de Jared Pada… Pada…

……

   -No, Sandy, no sé donde está. –aclara Chad de mal talante, por teléfono, a la entrada de la escuela.- ¡No te lo estoy negando! –casi grita, exasperado, enarcando de mala manera las cejas a dos chicos que le miran y los cuales emprenden la huida.- Soy su amigo, pero Jared no vive en mi culo. Cuando lo vea, tal vez, sólo tal vez, le diga que quieres verle. –la corta feo. Qué tontas se ponían ciertas chicas a veces.

   ¡Jared! ¡Ese hijo de perra! Habían quedado en preguntar sobre… se congela y casi rueda los ojos cuando ve a su amigo llegar desde los estacionamientos, todo silbidos, sonrisas y palmadas con todos a quienes se tropieza. Para saber que está de buen humor, de excelente humor, Chad no necesita hablarle, basta con verle la sonrisa de mil voltios y los multicolores ojos brillantes.

   -¡Chad, Chady, Chad… ¿cómo estás amigo?! –llega hasta él y tiene las bolas de abrazarle, sabiendo bien cuánto lo odia.

   -Creí que nos veríamos anoche con el señor Black, para saber algo sobre el nuevo y la extraña vieja de su abuela.

   -Lo sé, pero anoche… -se encoge de hombros, intentando parecer avergonzado pero sin lograrlo.- ¡Joder, Chad, la luna estaba tan hermosa que…!

   -¿Saliste de cacería?

   -¡No! A pasear. –enrojece un poco, y más cuando Chad entrecierra los ojos.

   -¿Pasear? ¿A dónde?

   -Por ahí. –cruza los brazos, preparándose a mentir, hasta que ve algo más allá de Chad y su pecho se expande y la sonrisa aumenta otros mil voltios. El rubio amigo se vuelve y ve al nuevo, todo mal encarado, llegando, sin reparar en ellos todavía. Confuso se vuelve hacia el castaño  y en sus facciones y sonrisa suave entiende algo más.

   -Ay, Jared, estás asustándome, ¿qué tienes? ¿Qué hiciste? –demanda saber, y el otro toma aire, mirándole luego con toda la sinceridad de su corazón abierto.

   -Tuvimos un mal entendido ayer y fui a buscarle. De cierta forme estaba investigándole.

   -¡No te hagas el gracioso! ¿Hablaron?

   -No. Fui prudente y mantuve mi distancia. –responde sin verle, ojos perdidos en Jensen. Chad lo nota, más ceñudo, chasqueando los dedos bajo sus ojos.

   -Joder, ¿pero que tienes?

   -Me gusta, Chad. –confiesa acogiéndose de hombros.- El nuevo, Jensen, Jensen Ackles… -sonríe como idiota y recita.- Jensen, Jensen, Jensen, ¿no es un nombre increíble con tonalidades maravillosas, o sólo me lo parece a mí?

   -Sólo a ti. ¡Es un nombre idiota! ¿No podían ponerle James o Jason? –comienza como mecanismo de defensa mientras procesa lo que escucha.- Cuando dices que te gusta… hablas como de amistad, ¿no? Como compadre de parranda, como…

   -Él mueve cosas dentro de mí, Chad, sacude mi mundo. Desde la primera vez que le sentí. Su esencia, su aroma es… -arruga la frente.- …Embriagante. Fue sentirle y sentir como mi piel ardía, como mi sangre corría a toda velocidad, fue perder la cordura. Cuando lo tuve al frente, la primera vez, quise derribarle y meter mi nariz bajo su cuello y… Dios, si te contara los sueños que he tenido desde que le vi, todo es triple equis. Despierto mal, abrazado a la almohada, parte entre mis piernas y mordiendo la otra. Y me cuesta contenerme. Le veo allí y…

   -Jared, ¡es un chico!

   -Lo sé, ¿no es una locura? –sonríe Jared, esponjándose y feliz, como si esa fuera la mejor parte de todas, dejándose caer contra la pared y horrorizando a Chad, quien entiende.

   -¡Te has entregado! ¿Acaso te volviste loco? No puedes atar tu corazón y tu destino a alguien que no conoces, del cual nada sabes. –le recita la vieja lección.

   -¿Crees que fue algo que planeé? Yo… espera. –se endereza a toda velocidad.- Hola, Jensen… -casi canturrea, todo mil y buenas vibraciones.

   El rubio pasaba por ahí rumbo al laboratorio de química. Cuando les vio se disgustó, pensó en dar un largo rodeo y entrar por las canchas, pero notando a Allison, quien desde el otro lado del pasillo comenzó a hacerle señas bastante elocuentes de que se acercara (quién sabe, tal vez sufría un infarto dada la urgencia que mostraba), se decidió por la distancia menor. Después de todo no tenía por qué esconderse del enorme y delgado cretino… ni era de esperar que le atacara allí. Intentó cruzar rápido frente a ellos, mirada baja, deseando… joder, esperaba que después de lo que ayer, ese chico grande e idiota le ignorara, pero no, ahí estaba, sonriéndole de manera amistosa, anhelante, guapo en su suéter de cuello alto (¿un momento?, ¿guapo?)

   Por un segundo no sabe cómo responder a su saludo, finalmente hace una leve mueca con la cabeza, rostro pétreos, ojos muertos tras sus cristales, su cara de póker para los busca líos, como solía pensar. Y sigue.

   -Oye, espera, debemos hablar. De lo de ayer. Creo que me juzgaste mal. Pero no importa. Voy a explicártelo y verás que fue un malentendido, no debiste ponerte así. Yo…

   Esas palabras rápidas congelan a Jensen, quien volviéndose le mira con furia, cachetes rojos y ojos llameantes, olvidando su estrategia de la cara de póker.

   -No sé cuál sea tu problema, ¡pero mantenerte lejos de mí! –ladra, voz aguda, ganándose miradas sorprendidas de los chicos alrededor, sin importarle, continuando su camino. Sin volver la cabeza, sin querer pensar en sus actos y posibles consecuencias.

   Sin detenerse a preguntarse por qué, de repente, Jared se vio tan herido y dolido.

   -Jensen… -todavía le oye suspirar, derrotado, mientras Chad se golpea la frente con una mano ante tanta bobería sentimental.

   -¿Ocurre algo, Jared?

   El joven apenas oye, desconcertado todavía por el frío encuentro con el rubio con quien soñó toda la noche que luchaban en el gimnasio, juguetones y retozones, derribándole de espaldas, sentándosele sobre las caderas, cuerpos jóvenes, caliente y jadeantes, reteniéndole los brazos por encima de la cabeza, mirándose desde cerca, los ojos verdes brillantes a pesar de las gafas, la boca entreabierta y roja, ¿invitándole?, mientras le gruñía “ríndete ante mí, Jensen, te derroté”; pero este, sin quitarle los ojos de encima, elevaba las manos y con una, metiéndola bajo su mono, recorría su abdomen lentamente, un dedo jugando con su ombligo, la otra iba a su costado, y su roce, sus caricias eran… Pero no puede perderse en ese largo e ininterrumpido sueño que esa mañana le había obligado a autosatisfacerse, pareciéndole que no fue suficiente para “calmarse”; ahora se vuelve y encara a la menuda pero temible amiga.

   -Alexis…

   -¿Por qué mirabas así al chico nuevo?

……

ALEXIS BLEDEL

   Alexis Bledel es una menuda y bonita actriz norteamericana con ciertas raíces latinas (¿algo que atrae a Jared Padalecki?), mejor conocida por su personaje de Rory Gilmore en la larga y, me perdonan sus fans, a-bu-rri-da serie Gilmore Girls. Allí, por un tiempo, hizo pareja con Jared Padalecki, un Jared muy joven, como el Sam de la primera temporada de Supernatural. Eran notable, él por lo alto, ella por lo bajita. Hay quienes aseguran que hubo cierto pase de corriente entre los dos. Por cierto, en ese programa, Jared se llamaba Dean. Curioso, ¿eh?

CONTINÚA … 7

Julio César.

EN SUPERNATURAL NO HAY ANGELES

octubre 27, 2013

EZEQUIEL Y LOS WINCHESTER

CASS Y AMORES QUE MATAN

   ¡Lo sospeché desde un principio!

EL BESO DE CASS

   ¡Castiel tuvo sexo! ¡Y se hizo llamar Clarence! Al principio creí que Meg había regresado. Lástima. Aunque este episodio, 9×03 – I’m No Angel, tuvo detalles que causan dentera, y hasta incomodan, como los ángeles mafiosos y que los Winchester, aunque presentes, no eran protagónicos como siempre (así como otra cosa francamente molesta), me gustó bastante porque fue sobre Castiel. Y Castiel es un protagonista de Supernatural aunque a muchos no les guste, cosa que tampoco resta validez al punto. Deseos no preñan.

   Inevitablemente pasa con todos los programas, por exitosos que sean; quienes han sido fieles a uno lo han visto. Mulder y Scully eran los únicos que aparecían cuando comenzaban Los Expedientes Secretos X, eso acabó luego; NCIS eran cinco personajes, las CSI en sus diferentes modalidades también. Hay que recordar el desastre de personajes que llegó a haber en Héroes, o toda esa ciudad que era Smallville al final, igual ocurrió con Ángel y Dark Angel. La fórmula original tiende a agotarse y hay que incluir personajes. Supernatural siempre se mantuvo fiel a su punto, sólo en la quinta temporada se apartaron, por el fenómeno que fue Misha Collins y su Castiel despistado, totalmente fiel a Dean Winchester. Hay que recordar que únicamente aparecería en cuatro episodios de la cuarta temporada (creo que le mataba Uriel, o Alastair, cualquiera pudo, en esa temporada no venció en una sola pelea), pero se ganó su espacio. Con la quinta temporada hizo crisis parte de la fanaticada, que resentían el protagonismo de Bobby y Castiel; pero la ley de los programas termina imponiéndose, no pueden continuar siendo únicamente Sam y Dean, porque eso obligaría a explotar más su vida personal, lo que se traduciría en discusiones, diferencias y revivir los viejos rencores (para que entonces se quejen de otra vaina). Para saltar sobre eso llegan los nuevos personajes con sus problemáticas. Pero el programa, que nos tenía acostumbrados a que cuando había seis personajes mataban a tres, se mantiene; aunque la baticueva está llena de gente, ni Crowley ni Kevin aparecieron esta semana, aunque es de suponer que estaban en algún cuarto (Crowley atado, es de imaginar). Este es el peligro de las series en este punto, que tantos personajes diluyan la trama y que no se sepa qué hacer con todos ellos.

CASTIEL ENTRE VAGABUNDOS

   Pero este no cansó, no fue aburrido ni malo. A pesar de que los hermanos no eran los principales. La serie es buena al respecto, en la sexta temporada cuando vemos cómo Castiel llegó a aliarse con Crowley, fue un buen episodio. El fin de semana de Bobby, también en esa sexta temporada, igual. En la séptima, Bobby recapitulando su vida y su paso al más allá, también lo fue. Los chicos lobos en la pasada temporada, no. Tal vez porque eran ajenos a la trama, no eran Bobby ni Castiel. Me gusta que el nombre de Misha Collins vuelva a los protagónicos, por debajo del de Jensen Ackles (¿Dean entre Sam y Castiel?). Verle quejarse por la necesidad de orinar a cada rato me hizo reír (y todos nos hemos quejado de eso), mirar a esos dos sacerdotes asesinados horriblemente, por ángeles, porque sabíamos que eran ángeles, fue desagradable. Verles fue la señal para que Castiel abandonara su glamoroso trabajo de recoger basura. Y aquí está lo segundo que choca, no me molesta este nuevo grupo de villanos, aunque ya van siendo como muchos en el camino (quiero saber de los leviatanes y los nazi nigromantes), pero la idea de ángeles cometiendo todas esas aberraciones es lo que irrita un poco. Como católico estoy acostumbrado a escuchar y pensar que eran mensajeros de Dios que no eran particularmente caprichosos o sanguinarios. Estos no, son unos hijos de perra, como ya lo había demostrado Naomi la temporada pasada (Amanda Tapping, un personaje totalmente desperdiciado).

BARTOLOME, JEFE VILLANO

   Y esta mafia busca a Castiel; Dean se entera porque Ezequiel, quien quiere mostrarse útil, toma el control de Sam y se lo dice, hablando de los ángeles que se organizan, una facción violenta, de la cual nada sabemos todavía, pero la primera prioridad parece ser encontrar, cazar y matar al ángel. Al principio creí que buscaban regresar al Cielo, revirtiendo el hechizo de Metatron, pero cuando a Castiel le mata esa mujer, debí replanteármelo. Era lógico suponer que si la gracia de Castiel fue usada en el conjuro, se necesite de él para remediarlo, ¿por qué le mata entonces? Aunque se puede alegar que de ese detalle los ángeles mafiosos nada saben todavía. En este punto se abre un compás que ya hemos visto, una organización bien trajeada, con jefes implacables, con una misión sobrenatural, son nuevamente los leviatanes, pero en este caso son los ángeles que se reúnen alrededor de un jefe carismático, Bartolomé. Pero a diferencia de Dick, el gran jefe leviatán que jamás me agradó, ni dio la talla, este Bartolomé si tiene el aire de villano de Supernatural. Cuando la mujer estalla y él se medio ladea, le quedó genial. Ya imagino que él si atrapará por el cuello y zarandeará de aquí para allá a Dean Winchester, ¿le imaginan aliándose con Abaddon?

CASTIEL HERIDO

   Como muchos ángeles andan sin recipientes, un conocido predicador habla del acercamiento del Cielo, de ángeles en la Tierra, y que aquellos a quienes los ángeles se le acerquen deben decir que si (tan ladinos). Así como Dean llamó a cualquier ángel para que le ayudara en el primer episodio y varios oyeron, ahora se llama a la gente a que diga “si” a los ángeles, como el farmaceuta. Es este nuevo jefe malvado, Bartolomé, quien tiene la idea, y es buena, mientras tiene a todo el mundo buscando a Castiel, amenazando aún a sus lugartenientes con la muerte. Castiel, en aquel campamento más miserable, enfrenta al ángel que ocupa el cuerpo del farmaceuta, quien casi le mata; le hiere y cuando ve la sangre entiende que Castiel es humano. La sorpresa por la revelación le costó la vida (lo he sostenido antes, ahora matan con demasiada facilidad).

SAM, DEAN Y EL IMPALA

   Sam traza un mapa con la última locación conocida de Castiel, y así se entera de los dos sacerdotes feamente asesinados y más tarde del farmaceuta con una puñalada y todo licuado por dentro; le buscan, así como los ángeles, que le han perdido la pista cuando Castiel se talla un tatuaje contra ellos, cosa que molesta a Bartolomé, que contrata parcas renegados, los cazar recompensas de la serie, para que rastreen a Castiel, quien es “poderoso y peligroso”, siguiendo a los Winchester (¿Muerte, el Jinete, no sabe de esto?, ¿dónde está Tessa?). Y aquí suena absurdo, sabiendo cómo termina la cosa más tarde, ¿seguir a los Winchester?, ¿acaso esas parcas no saben lo peligroso que son los hermanos?

   Hay una escena que me gustó mucho, Castiel cansado, sucio, hambriento, temeroso de ser cazado, entra en una iglesia, mira al Cristo en la cruz, y toma asiento tras una mujer que pide por la salud de alguien y “da gracias a Dios por escuchar”. Cuando Castiel la detiene hablándole, creí que sería una cruda escena donde destruye el mito del Cielo (mito en la serie). Lo intenta, no por maldad, preguntándole a ella qué haría si supiera que Dios no escucha porque se fue y que los ángeles no están en el Cielo. Ella replica que sabe que no es así, él asegura poder convencerla de la verdad. Fue cuando temí el enfrentamiento y que la deprimiera, pero la mujer resultó fuerte, le dijo que era su verdad, que en la de ella Dios estaba allí y lo sabía porque tenía fe. No sé por qué, pero algo me dice que esas palabras tendrán efecto sobre el ex ángel más tarde. Como sea, eso me agradó, como digo, algo que molesta un tanto es esa visión de la santidad como algo banal y egoísta, es como si el Cielo fuera un pozo sicótico tan peligroso para la humanidad como el Infierno (creo que fue en Cien Años de Soledad donde un cura se vuelve loco y comienza a decir que el Diablo le ganó la guerra a Dios y está sentado en el Cielo esperando a los incautos).

   Personalmente hasta podría aceptar que Dios se fue, hace tiempo leí, y por ahí debe estar esa entrada (voy a ver si la encuentro), el trabajo de un poeta, no sé si chileno o ecuatoriano, al que, parafraseando, se le leía algo como “pobre Padre Nuestro que a lo mejor ya ni estás en el Cielo, alejado por nuestra maldad; no sufras por nosotros, tus hijos ingratos que no quisimos escucharte ni guardar tu pacto”, por ahí iba la cosa. Pero la fe siempre ha sido la piedra angular de nuestras esperanzas, pasadas y futuras, por fe creemos que de la nada Dios creó los cielos y la tierra, que antes no había nada hasta ese momento; que por su intervención una piedra flotando en un espacio hostil reunió agua líquida, oxígeno y contó con tierra firme donde era posible encender fuego y comenzar a crear utensilios. Por fe aceptamos que hubo un malentendido y perdimos la gracia, pero que, tal vez, un día se vuelva a esa casa, en mi caso no tanto para aquello de la vida eterna (suena a mucho tiempo), sino a existir para disfrutar de lo creado sin tener que afanarnos con el sudor en la frente (que esa maldición termine). Me gustó esa pequeña escena por eso. Se dijo mucho con poco y nos recordó otras más.

   Como sea, Castiel busca en la basura algo que comer y una hermosa mujer le mira, él parece algo avergonzado, ella le ofrece un emparedado y va a trabajar. Cuando sale y llueve, le ve acurrucado en un umbral, y más patético no podía ser. Y me permitirán, otra vez, un aparte; hace años, en tiempos del segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, hubo una propaganda así, niños de la calle jugando en la basura, comiendo igual, y que cuando comienza a llover y las calles a llenarse de agua, llevándose las cajas de cartón donde duermen, los niños corren y se resguardan bajo algo, resultaba ser una estatua del Libertador, Simón Bolívar, y se las ingeniaron para que la lluvia en el rostro de Bolívar pareciera llanto. Imagínense ahora que Venezuela está prácticamente destruida por la incompetencia y la corrupción de gente armada y violenta. Hay algo poderos en la imagen de aquellos que reciben la lluvia con las cabezas ganchas, acurrucados sin nada contra una pared. ¿Se puede caer más?

   La mujer sale de su trabajo, no le mira, pero parece sentirle, le ve y cierra los ojos, llevándole a su apartamento y curándole la herida, cosa que hizo suspirar a mis amigas que enviaron mensajes de textos sobre estos episodios donde Castiel (Misha Collins), enseña el pecho; me agrada Castiel, ¿pero no va siendo hora de que Jensen Ackles también se deje ver?, digo, es el tío de la trama. Cuando ella le pregunta qué más puede hacer por él, y le besa, los comentarios se repitieron, pero estos si los contesté, ¿qué clase de mujer es esa que encuentra a un tipo tirado en la basura y se besa con él? El ex ángel debía estar oliendo mal. Como sea, Castiel tiene sexo. Por fin. Y cuenta su historia de amor y dolor, asegurándole a ella que no es un ángel; cuando ella le pregunta que espera ahora y él dice que repetir, echándosele encima, cómo me reí, quedó tan bien. Por un momento olvidé que tratábamos con Castiel y pensé que había tenido suerte y todo saldría bien. Él despierta todo amodorrado y satisfecho, ella le lavó las ropas, y él busca algo, su espada angelical, una que ella tiene en la mano y con la cual le presiona el cuello.

CASTIEL Y SU AMADA APRIL

   Porque si, es una parca también, pero eso no lo sabemos hasta que Sam y Dean atrapan al que les sigue a ellos, el tal Maurice, y yo ya me preguntaba si era que no se habían dado cuenta hasta que doblaron en aquella calleja. Cuando vi al hombre seguirles esperaba que le saltaran encima, la escena estaba cantada. Le torturan, ese ser nada revela de sus jefes y no conoce el nombre de Naomi. Cando se sabe perdido y reta con aquello de que nada ganarán porque ya hay otros, cientos, tras el ángel, y Dean le mata, faltó que le dijera “pero tú no lo verás”, habría quedado bien. En el auto, desesperado, Dean invoca a Ezequiel, quien no oye nada por la radio angelical y no puede sentir a Cass porque se cubre con un sello; pero Dean le pide que busque a una parca cercana. La mujer está torturando e interrogando a Castiel, explicándole que aunque le encontró atractivo hizo el amor con él para que bajara la guardia porque le dijeron que era poderoso y peligroso. Ella quiere saber los planes de Metatron, cómo llegarle, no quiere creer que él fue una víctima, por orgullo y soberbia (el mismo pecado que cometió en la sexta temporada), y que siendo su gracia la que sirvió para el hechizo, que tal vez sirva para revertirlo. Aquí fe donde no entendí que ella le apuñalara cuando la puerta estalla y Dean entra todo angustiado, porque se le notaba.

SAM AND APRIL

   Ella mata a Cass, como siempre vence a los cazadores en el primer momento, la manera en la que Sam vuela y aterriza en el closet, quedó muy buena como escena (me pregunto si las hace Jared Padalecki).

DEAN CAIDO

   Como sea, Dean le mata con la espada que saca de Castiel, escena que no mostraron. La cara del cazador ante el cadáver de Castiel es sublime, creo que era tanta su angustia que Ezequiel toma el control de Sam, le revive y cura, cayendo sin fuerzas.

   Castiel no entiende, debería estar muerto, Sam también se lo pregunta, y Dean miente una vez más, que obligó a la parca a curarle haciéndole creer que la dejaría vivir. La verdad es que la cosa se le está poniendo difícil. Ya Dean tuvo que inventar que él solito mató a tres demonios que usaban cuerpos de marines, que de alguna manera dedujo que los ángeles se reorganizaban, que revisó en los bolsillos de la parca muerto y encontró esa dirección, aunque Sam jura que no le vio en ningún momento hacerlo, y ahora esto. Las cosas van sumándose y llegará el momento cuando Sam comience a sospechar.

   Dentro de la baticueva Dean no puede ocultar su alivio de tener a Castiel ahí, a salvo, y ocurre todo ese alegre intercambio de frases, comenzando por lo mucho que a Castiel le gusta la comida y la presión del agua en la ducha. Habla del sexo y Dean no sería Dean si no pregunta cómo fue y si se protegió. La cara que todos debimos poner cuando dijo que tenía su espalda angelical cerca, debió ser parecida. A ese gran momento le sigue el drama, Ezequiel aparece y le dice al cazador que Castiel no puede quedarse, atraerá a ángeles y parcas, y terminarán encontrándoles. Dean intenta razonar diciendo que el lugar es seguro pero Ezequiel lo pone en términos que al cazador no le quedan alternativas: o sale Cass o se va él, y Sam quedará en estado crítico. La escena cuando Dean busca a Castiel porque tienen que hablar, y este dice todas esas destieladas, que será grato, que siempre le ha gustad pasar tiempo con él y conversar, se cae cuando Dean le dice que debe dejar la baticueva. La cara de Castiel era un poema de dolor. Y la verdad es que pegó.

   Y en este punto caben las dudas, Ezequiel, ¿es amigo o enemigo? Avisa a Dean de la caza que le hacen a Castiel, lo ubica y revive (cosa algo molesta, tanta magia que evita el suspenso de una muerte o un gran peligro real, ¿para qué angustiarnos si Ezequiel lo revertirá todo?), la cosa no está clara. No soy de los inocentes que creen que el ángel engaña a Dean, por dos razones; a Dean el instinto jamás le ha engañado con los seres sobrenaturales, y porque creo (yo lo haría), que el cazador también está utilizando al ángel para lo único que le interesa en esos momentos, salvar la vida de Sam Winchester, su hermano, y en aras de ese fin arriesgará lo que sea, como lo ha hecho ya en nueve temporadas. Si Ezequiel fuera malo, o viera en Castiel un peligro, le habría dejado morir, creer que le encontró y ayudó para “ganarse la confianza de Dean”, es algo… tonto. Ya le tiene atrapado de las pelotas (Sam), le exige cosas duras saliéndose con la suya, y mientras tenga el dedo en ese gatillo puede disponer sin necesidad de fingir. ¿Es muy segura la baticueva?, tengo mis reservas desde que Abaddon terminó con todos sus creadores en una noche. Ella les mató a todos, cuando Sam una vez la temporada pasada, y Dean en esta, la enfrentaron y salieron vivos. ¿Se puede confiar en las protecciones de Los Hombres de Letras? Aparentemente no les sirvieron a ellos (es como el cuento de la pata de conejo que trae buena suerte, el conejo tenía cuatro y de nada le sirvieron).

   ¿Teme Ezequiel por su existencia? Puede ser, y el que tome precauciones para continuar viviendo no puede censurárselo nadie; aunque como fanáticos de la serie pensemos que todos pueden morir (e insisto, ya preocupa lo fácil que matan a gente que era buena y muy devota), menos los hermanos, es de suponer que si el personaje es un ser real no quiere perecer, como no lo quería Jo o Amy. En este punto mucha gente muestra la irracionalidad de “estos pueden con todo”, por eso culpaban a la mamá de Kevin por aliarse con una bruja blanca que les traiciona la temporada pasada en lugar de buscar a los hermanos, y eso después de que Sam había dejado de buscar a Kevin y Dean intentó matarla a ella para llegarle a Crowley. Igual pasa ahora, ¿por qué debe temer Ezequiel si está con los Winchester?, ¿acaso no sabe que estos pueden con todo? Lo sabemos quienes vemos el programa, no tiene por qué saberlo otro personaje.

   Ahora, Dean, ¿realmente sacará a Castiel de allí? Qué dirá Sam? Esto todavía está por verse. La preocupación que el cazador demostró durante todo el episodio por encontrarle, por saberle a salvo, no puede ser olvidado, aunque choca con su otro gran interés, su misión de toda la vida, la seguridad de Sam. Y la verdad es que no me extrañaría que fuera una exigencia del guión, repito, la baticueva está llena de gente, debe ser difícil tenerlos a todos interactuando en un solo episodio, o explicar dónde están fulano y mengano mientras zutano se muestra en la acción, como ocurrió en este episodio con Kevin y Crowley.

   Bien, las dos cosas incomoda fueron esas, la visión de estos ángeles y ese Cielo egoísta y sanguinario, lo otro es que no fueran los Winchester los protagonistas principales; lo francamente molesto fue la muerte de April, la parca que se acostó con Castiel. ¿No podían dejarla viva?, lo pregunté pero en seguida me respondieron que no, por tocar a Castiel, quien ahora que probó el sexo tal vez vea a Dean de manera distinta (según las fans está abierta la puerta del cuarto del cazador), y que esa mujer sabía que Castiel no era un ángel, algo que Bartolomé y su gente ignoran por ahora. Pero molesta que todas las mujeres que llegan a la serie, mueran. Y pasa con todas, comenzando con Mary Winchester, muerta a los siete minutos del capítulo piloto dejando a marido e hijos vivos. La única que ha escapado por ahora es la amazona que tuvo una hija con Dean, ojalá regrese. Y Charlie. Amelia no.

   Apuntaré algo que no les diré a mis amigos que ven el programa como yo, lo comentan con furia y hacen mil señalamientos; con Ezequiel voy a mantener una duda razonable. Cuando gritan que le odian y que tiene que ser malo porque si, porque se nota, les recuerdo que lo mismo decían de Benny. Pero si se los digo en las caras, se molestan. Mejor que lo lean aquí.

CASTIEL HOT

   Vamos a ver qué ocurre la semana que viene, esperaba que fuera algo así, Dean entrando al lavado y…

SAM, DEAN Y CHARLIE ESTÁN DE PIJAMADA

Julio César.

LA DANZA DEL CAZADOR

octubre 24, 2013

EZEQUIEL Y LOS WINCHESTER

   El siguiente es un fic. Es una historia sin moraleja y medio tonta. La escribió una amiga, sólo di uno que otro retoque (¿quién diría que es medio pacata?). Ubicado en la cuarta temporada, donde encontramos a un Sam que le oculta a Dean que toma sangre de demonios; Dean, de vuelta del Infierno, tiene miedo, ira, pero también ganas de vivir, feliz entre estar con su hermano y confuso por el ángel que aún le sigue; y está Castiel, todo envarado e inarticulado, acosando siempre con la mirada al mayor de los Winchester. Hay un caso, algo está matando a hombres y mujeres en una zona de strippers de Los Ángeles; a Dean le toca el trabajo difícil, y qué duro es para los otros…

……

Titulo: La danza de papi. (lo sé, qué título)

Autor: Nancy Q.

¿Wincests o Destiel?

Sam empuja a Dean a una misión, donde espera burlarse de él, y termina con la boca seca, igual que el ángel que les acompaña.

EL BAILE DE DEAN

   No parará hasta que lloren por piedad.

……

   -No. De ninguna manera, ¡no voy a manear el culo para nadie! –grita Dean Winchester, rojo de cara dentro de su barato traje del FBI. Sam le mira impaciente, intentando indicarle que baje el tono de su voz ya que la madame les mira. Castiel, al lado de ambos, no entiende nada.

   -Dean, es la única manera.

   -La única menara de investigar por qué mueren esos sujetos y porque aquí ya han caído dos clientas, sería arrastrar e interrogar a esa… -Dean aguza la vista mirando a la obesa madame, muy blanca de rostro, cachetes rojos, pelo elevado en dos moños.- …Es un hombre disfrazado, ¿verdad?

   -¡Baja la voz! Y no podemos hacerlo. No se intimidó con las placas, y no podemos llevarla a una oficina para interrogarla. Una real, me refiero. -le aclara Sam.

   Han ocurrido seis muertes en la zona rosa de Los Ángeles, tres hombres jóvenes dedicados al desnudismo y tres mujeres, “clientas particulares”. Los hombres habían recibido una laceración directa al corazón, perforándoselos, las mujeres presentaban una herida en la base del cráneo y según Sam, habían secado, chupado, parte del tejido encefálico, algo de la pituitaria o del hipotálamo que Dean no entendió mucho a decir verdad. En ese club, La Ostra Azul, nombre muy extraño a decir verdad, habían salido dos parejas de víctimas. Con el cuento del FBI, y sin poder deshacerse de Castiel que parecía tener interés en lo que hacían…

    -No en lo que hacemos; ¡Castiel se interesa en lo que tú haces! –había enfatizado Sam mientras Bobby reía.

   …Llegaron al dichoso club, intentaron ver los videos de seguridad e interrogar a los presentes, pero la madame, aquella mujer alta y estrafalaria, les dijo que no, que su clientela era selecta e insinuó que se trataba de esposas de hombres poderosos, así como mujeres poderosas a secas, y sería fatal si se publicitara de alguna manera. Sam intentó razonar pero ella nada quiso, eso hizo perder la paciencia a Dean.

   -¡Hay gente muriendo!, ¿acaso no le importa? ¿O tiene algo que ocultar? –ella, o él, quien sabe, le miró de manera burlona.

   -¿Por qué no llamamos entonces a mi abogado, es una ella muy poderosa, y vamos todos a la agencia local del FBI? -eso les dejó con las bocas abiertas.- Ahora, si desean realizar un trabajo encubierto…

   Sam abrió aún más la boca y los ojos, a Dean le llevó veinte segundos entender y Castiel se veía tan confuso como cuando comenzó la conversación. Uno de ellos debía “bailar” para mezclarse. Fue cuando comenzó la discusión.

   -¿Por qué no lo haces tú? No voy a desnudarme… -se ahoga Dean.

   -¿Qué tienes? Nunca has temido exhibirte, siempre he creído que lamentas que las duchas tengan puertas y que le gente no pueda verte. –se queja Sam.

   -No es igual… -enrojece.- ¿Ropas de puto y meneadas? ¡Eso es de maricas! ¿Por qué no lo haces tú? Ya tienes el cabello. ¿O tú?-señala a Castiel.

   -¿Hacer qué?

   -Sabes que tengo dos pies izquierdos. -razone Sam interrumpiendo al ángel, pero a Dean le parece que oculta algo de mala fe.- Y Castiel… bueno…

   -¿Desnudarse por dinero? Esto debe estar censurado por el Cielo. –acota el ángel, preguntándose qué pueden ver los humanos en esas cosas. Qué insensatez.

   -¿Qué ocurre? ¿Dean Winchester, el señor de las bolas cuadradas, no puede con el trabajo? –reta Sam, cruzándose de brazos.

   -Pensé, por todas las cosas que escuché en el Cielo, que siempre cumplías con la tarea. –interviene Castiel, sin saber él mismo cuánto pican sus palabras, aunque algo sospechan por lo rojo que el pecoso va poniéndose.

   -Dean, ¡hay gente muriendo!

   -¡Lo sé!

   -Esas mujeres no merecen morir así sólo por…

   -¡Dije que lo sé! ¡Y lo haré! -grita viéndose hacia la matrona, la cual arruga la frente.- Bailaré esta noche y…

   -Lo siento, cariño, antes debes darme una demostración, necesito ver sí cuentas con el equipo requerido y si logras… emocionar. Sólo contrato lo mejor de lo mejor; eres lindo, pero he visto a otros.

   -¿Debo… emocionarte? –la mira, o “lo mira”, con total desconfianza. Ella ríe, luego ve a Sam y Castiel, indicando con una mano hacia dos sillas.- Tomen asiento, caballeros…

   -¿Qué? –Sam se impacta.

   -¿Cómo? –Dean se desconcierta.

   -¿Ocurre algo? –ceñudo, sin entender, ya Castiel cae sobre el mueble.

   -Oiga, no… -Sam comienza, la idea de Dean bailando de manera procaz, y él sentado con los ojos a la altura de sus bolas, le parecía sencillamente horrible.

   -¿Qué ocurre, Sam? ¡Hay gente muriendo! –reta el rubio, sorprendiéndole. Se miran en la eterna lucha de voluntades de los Winchester por saber quién aguanta más. Sam sabe que Dean le provocará para exasperarlo.

   -Bien. –ladra el menor cayendo de culo sobre la silla, cruzando los brazos, sonriendo y mirándole retador a su vez. Dios, la cosa era tan absurda, no puede dejar de pensar sin embargo

   Dean entrecierra los ojos, enderezando los hombros y desaparece tras unas cortinas a un cuartito posterior, acompañado de la matrona. Se oyen unos gritos y la mujer, o lo que fuera, sale medio riendo.

   -¡Qué genio tiene ese encanto de hombre! –se hace un silencio algo incómodo, Castiel no sabe qué esperan, Sam se siente ligeramente mortificado.

   Se oye la estrambótica música que el menor siempre relaciona a las baratas películas pornográficas de su hermano, aunque haya visto muchas de ellas. La cortinita se abre con fuerza y aparece un Dean Winchester vestido totalmente de azul oscuro, como oficial de policía, quepis incluido, altas botas negras lustrosas y unos lentes oscuros, y el aire se electriza. No hace nada, sólo está ahí y ya el ambiente se llena de calor. Lentamente comienza a bailar de un lado a otro, alzando las manos enguantadas, mostrándose. Sam enrojece sintiéndose mortificado, no debería estar ahí mirando al cabrón de Dean… Se desconcierta cuando ve a Castiel echarse un poco hacia adelante en su asiento, ojos fijamente clavados en su hermano, nada extraño, siempre le miraba, pero esta vez…

   Las manos del Dean policía van a los faldones de la camisa y hala bruscamente, sacándola del pantalón y abriéndola, mostrando su torso musculoso y esbelto, su tatuaje anti demonios, sus tetillas marrones, el amuleto que Sam le regaló de niños, y baila de un lado a otro, acercándoseles, y Sam contiene el aliento. Dean está entre las dos sillas y quema a pesar de la distancia, desde donde está lanza bocanadas calientes. Contorneándose, echándose la gorra más sobre los ojos, Dean se enfila hacia Castiel, bailándole al lado, el ángel con la boca ligeramente abierta mirándole. Sam contiene un jadeo cuando ve a su hermano atraparle una mano a Castiel y llevarla a su torso que se contorsiona…

   Esa piel elástica y joven quema. Castiel la siente vital, eléctrica, y no puede evitar rodar la palma sobre ella, tocándole de una manera que jamás imaginó, aunque Dean le aparta alejándose un paso, sacándose la camisa. El ángel mira su mano, que hormiguea con corriente propia, extrañándole ya. Deseando tocarle otra vez. Pero no pierde tiempo en eso. ¡Dean se quitó la camisa del uniforme!

   Sintiéndose vivo, mucho, lleno de adrenalina, decidido a no detenerse hasta que los otros dos no se pongan de pie y huyen, resentido de buena manera con el capullo de su hermano y con ese sujeto que le amenazó en la cocina de la casa de Bobby, ¡en sus sueños!, Dean recorre su torso lentamente con las manos enguantadas, de manera acariciante y erótica, y dos pares de ojos siguen el rumbo sobre la bronceada y firme piel. Sam atragantándose al pensar que si estuviera algo transpirado, Dean se vería aún mejor…

   Dios, ¡le abulta!, Sam se siente horrorizado y tenso cuando Dean, manos enguantadas tras su nuca, comienza a mover de adelante atrás sus caderas dentro del ajustadísimo uniforme donde destaca su miembro alzando la tela. Y el menor sabe que no es el único cuando nota a Castiel envararse en su asiento, aún más, con mirada perdida, cuando el mayor de los hermanos se le acerca nuevamente, le atrapa una mano y la lleva a su abdomen, que todavía se agita un poco por el baile. Castiel enrojece mucho, como fascinado, tal vez no entendiendo qué ocurre realmente cuando su palma toca y acaricia y recorre la piel del otro nuevamente. Dean se agita y su palma sube y baja, sin mala fe, de su pantalón, hasta quedar detenida en su entrepiernas, ¡sobre su miembro!, cuando el cazador alza un pie y la bota queda sobre el apoyabrazos.

   Sam está atragantado, no puede dejar de ver la mano de Castiel, osada ahora, sobre su hermano, detenida en su entrepiernas, seguramente tan pegada que sería difícil apartársela a menos que se metiera la hoja de un cuchillo. Dean, sonriéndole y diciéndole no con un dedo enguantado, aparta la pierna, atrapándole la mano y llevándola a su torso. La mano va a uno de los pectorales, y tal vez Castiel sea inocente para toda mecánica sensual humana, pero su pulgar e índice atrapan y halan el pezón. Y una imagen que no entiende y no sabe de dónde viene, le llega; él acercando el rostro, atrapándolo con su boca y succionando de él, eso haría gemir al cazador, seguramente.

   Dean se siente caliente, mierda, eso no se lo esperaba. Lo que Castiel le hacía… le aparta y casi ríe de la cara de decepción y tristeza del ángel, que jadea un poco, su respiración más agitada. Se vuelve hacia Sam, quien casi parece encogerse en su silla, y dándose media vuelta, mirándole sobre un hombre, le nuestra el redondo trasero que baila de lado a lado, obscenamente cubierto por esa tela adherida, y lo agita rápido de adelante atrás ahora. ¿Dónde coño aprendió su hermano a hacer esas cosas?, se pregunta el castaño con un súbito subidón de temperatura que quema su cara. Tal vez se la pasó bailando con Salomé en el Infierno.

   El hombre se aparta dos pasos, entre ambas sillas, se inclina mostrando más ese trasero que parece pedir palmadas, o besos, atrapándose los faldones de los ruedos y Sam siente ganas de gritar. Desea, de verdad, salir corriendo, pero no puede; no, sabiendo lo que seguirá. O tal vez para no parecer cobarde cuando Dean, todo chulo, todavía se vuelve y le mira tras los lentes oscuros. El cazador hala la tela, alzándose, y el pantalón desaparece, dejando ver sus muslos musculosos, sus piernas algo abiertas, y el bóxer atigrado más corto que Sam Winchester ha visto en su vida, y aún más en su hermano; es algo que casi se alza en los glúteos y se mete un poco entre ellos, de manera totalmente erótica. Y así, con sus bota, quepis y gantes, Dean baila un poco, su trasero de un lado a otro, seguido por sus ojos que caen como dardos, antes de volverse y las miradas de Sam y Castiel van con vida propia a esa corta porción de tela ajustada, que sube por sus muslos, dejando la bolsa de los testículos más abajo y la silueta reconocible de su miembro.

   Y el hijo de perra, porque Dean Winchester es un grandísimo hijo de perra, con perdón de su madre, piensa Sam, este se le acerca y se mete. Las dos piernas del calentorro cazador rodean una de las suyas, y el calor, el verle tan cerca, mirar sus contoneos, todo está matando al menor. Pero todavía ese hijo de puta (la cosa empeora para Mary Winchester), le atrapa una mano llevándola a su abdomen. Y quema, la mano, pero más la firme y suave piel que se desliza bajo su palma. Y Sam Winchester está más allá de ser él, de saberse heterosexual o hermano de ese rubio pecoso e hijo de mala madre que se agita a centímetros de su cuerpo. No puede contenerse, eleva las dos manos y le atrapa la cintura, para alejarle, quiere decírselo, creérselo… pero sus pulgares frotan la elástica piel del rubio pecoso, y le excita de una manera salvaje el notar que el otro se eriza un poco, no tan dueño de la situación como se creía. Vaya, Dean podía ser detenido si tan solo…

   -¡Dean! –grazna horrorizado, caliente y muy erecto cuando el gilipollas de su hermano se sienta sobre su muslo, sonriéndole chulo, pesado, sólido, ardiente. Derrotándole otra vez.

   Sam no sabe si lo imagina pero cree sentirles las bolas, y todavía se mece, de adelante atrás, frotándosele, y ahora sí que el castaño se quiere morir. Ese roce le producía ecos en el cerebro… y sobre la verga. Cada pase, cada roce le hace palpitar bajo el pantalón del traje.

   Dean parece algo más serio, también sus labios carnosos más rojos, cuando las manazas de Sam atrapan sus nalgas sobre la breve tela, oprimiendo, necesitándolo, llevando el asunto más allá de lo lógico, sano o lo filial. Pero era que Dean… el cazador le mira tras los lentes, y se frota y él le toca y acaricia. Cuando el mayor medio eleva el culo en su baile, sus manazas recorren esas turgentes carnes donde el bóxer se hunde más, y el menor no encuentra palabras o ideas para describir lo que siente mientras le soba el culo a su hermano, tan sólo sabe que no desea que acabe nunca. Cuando el cazador se pone de pie, alejándose, Sam siente que debe retenerle, y sin pensar eleva una mano, los dedos atrapando el borde del bóxer, quemándole, notando la tranca más erecta de su hermano, tan cerca de sus dedos, pero teniendo que ceder al fin, dejándole ir.

   Ahora Dean se vuelve hacia Castiel, bailando, y el ángel se tensa. Le mira entregado, asustado y caliente. Para él era más simple, no sabe qué ocurre pero ese humano estaba provocándole sensaciones tan intensas y nuevas que, definitivamente, no podían ser buenas o santas, pero no puede hacer nada por impedirlo. Ni quiere detenerle. Aunque toda la Creación estallara en esos momentos si no acudiera a una llamada del Cielo, él no habría podido ir, no si Dean Winchester no se lo ordenaba. No puede apartar los ojos del joven cuerpo estremeciéndose, del bóxer donde, definitivamente, algo abulta mucho más, una silueta discernible que atrapa su mirada, que a veces parece agitarse con vida propia.

   Dando media vuelta, el cazador baila para él como lo hizo para Sam, ambos muslos rodeando uno de los suyos, la espalda flexionándose, el redondo trasero agitándose de adelante atrás, abriéndose y cerrándose un poco, tragando más de la tela, enloqueciéndole, cayendo finalmente sentado sobre él, quemándole. Y el ángel siente que se asfixia al sentirle frotándose con sensualidad y abandono, con ese Dean atrapándole las manos y llevándolas a su torso ahora si algo transpirado, y sus dedos se cierran, las palmas recorren y el querubín siente que se muere, atrayendo al cazador contra su cuerpo, oliéndole al acercar el rostro a su cuello.

   Y Dean se siente tremendo, travieso y caliente explotando una sensualidad que jamás consideró, estremeciéndose sobre el muslo del ángel y bajo sus manos que le recorren lentamente, entregado al Winchester como está, porque, oh, sí, Castiel ya no es el terrible y poderoso ser sobrenatural que le amenazó con arrojarle otra vez a la perdición, ahora estaba entregado a él. Tal vez fue eso, tal vez era su naturaleza de hijo de perra, como bien podría atestiguar Sam, avergonzado de ofender así la memoria de su propia madre, pero incapaz de negarlo. Como sea, Dean Winchester, con movimiento elásticos, gatunos y sensuales se tiende más atrás, y su trasero redondo, firme y tibio cae sobre el regazo del ángel, quien tiene que mirar hacia abajo, a ese punto de fusión nuclear, cuando siente como su propio miembro, medio duro, se endurece totalmente, palpitante, con urgencia, temblando como con vida propia cuando ese sujeto comienza un suave baile sobre él, frotándoselo.

   El cazador se estremece, la siente dura y vital, agitándose como buscando el camino bajo su trasero; mordiéndose los labios, volviéndose a mirarle tras los lentes oscuros, se quita la gorra colocándosela al ángel, el cual le frota y recorre el torso, encimándosele más, hundiendo totalmente el rostro contra su cuello, mareándose con ese olor tan Dean, totalmente enloquecido por el sensual cazador.

   -¡Okay, basta! –ladra Sam, poniéndose de piel respiración agitada, llevando las manos a su entrepierna para ocultar de la mirada de todos su dolorosa erección. Dios, estaba excitado, caliente viendo a su hermano montado sobre las piernas de ese sujeto, ¡excitado por su propio hermano! Y también celoso.

   -¿Mucho para ti, Sam? –pregunta Dean, provocador, frotándose más de Castiel y abriendo mucho las piernas, su tranca erecta a estas alturas también, para finalmente ponerse de pie, mientras Castiel parece que va a estallar en llamas.- Y todavía falta… -sonríe chusco, medio volviéndose y agitando otro poco su culo, bajando algo el bóxer, dejando ver una diminuta y elástica prenda camuflageada tipo militar, un hilo dental que se hunde entre lo que puede verse de su trasero. Y ahora sí que los otros dos, Castiel también de pie, quedan de piedra. ¡Quieren verlo todo!

   Una risa cascada les regresa a la realidad, aunque Castiel gimotea internamente cuando el cazador se cubre con el bóxer.

   -Bien, muchacho, lo has demostrado. Eres lindo y caliente, tienes a estos dos babeando por ti, e imagino que por todos lados. –y ríe más, aunque se abanica con la gruesa mano su rostro.- Puedes infiltrarte e investigar. –se aleja.

   Sin ella, o él, la situación se vuelve tensa e incómoda, Castiel se pregunta qué hacía, él, una criatura angelical, mientras Sam no sabe dónde meter la cabeza, todavía ocultando su erección, joder, se había puesto duro mirando al cabrón de su hermano bailando… si es que a ese porno en movimiento podía llamársele así. Dean, el hijo de perra de Dean, tan sólo les mira y sonríe.

   -¿Quieren ver el gran final? –mete sus pulgares en el elástico del bóxer, y los otros dos se impresionan.- La madame dice que debo terminar agitándola de aquí para allá, haciéndola girar, y tal vez estallando y bañando a las más cercanas a la tarima.

   -¡Dean! –croa Sam, intentando no imaginar eso, caliente como nunca.

   -Como Sam, también yo quiero ver. –Castiel habla por ambos, tomando asiento. Dean ríe burlón.

   -Qué pena, no hay tiempo. Hay que investigar unas muertes, ¿lo recuerdas Sam?

   ¡Mierda!… piensa Castiel.

EN SUPERNATURAL NO HAY ANGELES

Julio César.

NOTA: No he visto el episodio de esta semana de Supernatural, no puedo hacerlo por mi cuenta. ¿Vieron el de NCIS? ¿Ocurrió lo que temo que pasó?

NOTA 2: La imagen me la pasó mi amiga con el texto a corregir. No es de ella. NI ES MÍA. Tan sólo puedo decir que el autor, seguramente autora, tiene mucho talento.

ABADDON, CUIDÁNDOSE DE ESA DIABLA

octubre 19, 2013

EZEQUIEL Y LOS WINCHESTER

SAM EL ANGEL

   -No me molestes o la bestia verde…

   ¡Qué episodio este segundo de la novena temporada! Estaban todos menos Castiel, y aún él lo estuvo en espíritu cuando Sam se preocupa ahora que no tiene poderes y Dean responde que estará bien, ya que “Castiel es un chico grande”.

CROWLEY EN LA MALETA DEL IMPALA

   Pero lo mejor fue ver a Crowley en ese maletero. Pobre, quién sabe desde cuándo estaba ahí. Al lado de la acción, que fue bastante, las conversaciones entre personajes estuvieron muy buenas. El 9×02 – Devil May Care, fue un episodio completo, tan sólo hubo un detallito que no me gustó, y seguro que a muchos tampoco, pero que le dio una gran oportunidad a Jared Padalecki, en una entrada que, bueno, soy deanista y tal vez eso me influye demasiado, pero este fue otro episodio donde el pecoso cazador se lució.

EL REGRESO DE ABADDON

   Un demonio toma el cuerpo calcinado que ocupaba Abaddon, y con un hechizo que me recordó el revivir de un vampiro que leí una vez en un suplemento llamado Posesión Diabólica, con su sangre levanta a la dominio con el cuerpo de la temporada anterior (Alaina Huffman), quien lo hizo de manera increíble. Antes de entrar en detalles con los hermanos, quiero referirme a ella; aquí fue una demonio mala, quiere el control del Infierno para devolverle su maldad a los demonios y someter la Tierra, pero eso pasa por mostrar el cadáver de Crowley, el Rey, el cual parece causar temor aún entre los caídos. Así que para coronarse, la mujer debe mostrar los despojos de su rival, pero este no aparece, aunque ella sabe quién lo tenía. Me gusta ella porque es mala, sanguinaria y directa, es una autentica demonio, aunque diferente al taimado ojos amarillo o al cruel aunque refinado Alastair. A su manera ella es parecida. Con Crowley me pasa que nunca he podido odiarle totalmente, su interacción con los hermanos en la cuarta temporada, y hasta por los fics que leí de él con Dean cuando se queda sin Sam, me hicieron apreciarle, incluso cuando destruía gente. Comienzo a odiarle cuando mata a Sarah y el chico del Wendigo, pero eso no duró mucho, en seguida los hermanos le atraparon y se vio vulnerable; hay algo en Crowley que haría pensar, que en caso de necesidad, él también formaría parte de la pandilla de los Winchester. Abaddon no, y eso que ella protagonizó una escena casi sensual con el mayor de los hermanos. ¡Y alguien debe escribir una historia sobre eso!

   Sam y Dean regresan a la baticueva, donde Dean encuentra a Kevin, el profeta, atrincherado temiendo que el mundo hubiera terminado y él quedó allí encerrado; lo de la ballesta fue increíble. Cuando Kevin le dice creyó que estaba muerto y Dean le responde que lo estaría si tuviera buena puntería, me reí una barbaridad. El cazador le da las novedades, lo que pasó en el Cielo, y junto a Sam ya toman por misión el intentar revertir lo que Metatron hizo para ver si pueden regresar al cielo a esos ángeles inestables.

SAM, CROWLEY Y DEAN

   A Kevin le hace hervir la sangre ver que Crowley viva todavía, y los hermanos dicen que le retinen para que revele el nombre de cada demonio que esté poseyendo a alguien en la Tierra ya que irán tras ellos (ambiciosos, ¿eh?), y le encierran. Me gustó ver a Crowley desafiante, chusco, pero los hermanos, y en especial Sam, sabe que se quebró. De todas las cosas con las cuales el Rey del Infierno esperó que Dean le torturara, creo que jamás esperó que fuera con dejarle solo con su tormento, y algo realmente se quebró dentro del Rey, puede recordar lo que dijo y sintió durante el exorcismo y eso le tiene mal, ¿acaso ya no es tan dominio? Aunque todavía intenta mostrarse desafiante, alegando que no revelará nada.

   Como a Abaddon no le gustan los recipientes que los demonios usan, toma a unos marines; investigando eso, ya que buscan señales de ángeles y demonios, los hermanos van, antes Dean se comunica con otro cazador para advertirle de los ángeles y pedirle que les avisara a otros.

TRACY LA CAZADORA

   Me gustó que aparecieran otros cazadores, así como esa bonita chica, demasiado joven, con ese shortcito. Cuando ella, Tracy, entra en esa camioneta, pensé que enfrentaba a un leviatán, que habría quedado fantástico, pero aparentemente era un vampiro. Saliendo de allí es capturada por los demonios. Bien, los hermanos investigando el ataque de los marines locos (poseídos), enfrenta a la militar que no se deja apabullar por los tipos lindos; me hizo reír mucho el ingenio de Kevin, quien intentó fingirse un director del FBI y luego averiguó secretos íntimos de ella, chantajeándola. La cara de los hermanos cuando ven a Abaddon me encantó. Mientras esto ocurre, la mujer y sus marines están torturando cazadores para saber de los Winchester, me agradó ese que se resistió bastante hasta que ella comenzó a ahorcarle a lo talibán. ¡Se veía tan malvada y hermosa! La mujer llama a un número de Dean, Kevin responde y ella le dice que o aparecen los Winchester o dos amigos mueren. Cuando Kevin le llama y avisa, Dean le ordena buscar entre los archivos de los Hombres de Letras lo que hay de los Caballeros del Infierno,  cosa que le llevará junto a Crowley. Y eso me asustó.

KEVIN Y CROWLEY

   Cuando Crowley reta a Kevin con aquello de que es cobarde, obligándole a actuar por odio, me hizo temer que le soltara; más de una vez un demonio o un monstruo ha escapado por algo así. Sin ir muy lejos, Perseo, la temporada pasada, termina muerto por la tonta mujer con la que tuvo un hijo, quien le dio pie al dios pagano Zeus para matarle. La interacción entre Kevin y Crowley estuvo buena, después de enojarle, el astuto Rey del Infierno,  el señor de los tratos en los cruces de camino, le tenta. Por una parte le hace dudar de la muerte de su madre, sugiriendo que está viva pero sufriendo tanto que seguramente preferiría estar muerta, y por otra la dice que sólo él puede ayudarle y ayudarse, que los Winchester no lo harán, le usarán mientras sea útil y luego le dejaran a un lado. Por un momento todo sonaba muy bien, y, repito, temí que Kevin cediera, pero cuando Crowley habla de escapar ambos, supe que el muchacho nunca lo haría. Aunque parece que si se desquitó un poco, y aún eso el demonio lo ve como un éxito, ¿estará ya influyéndole? Lo de la señora Tran, espero sea cierto, ojalá la dura y carismática doñita siga viva y podamos verla. No es raro, pasó con Meg y todavía me pregunto, ¿Crowley, realmente la mató?

SAM Y DEAN EN SUBURBIA

   Los hermanos parten en busca de Abaddon y sus marines, sabiendo que será difícil, y que es una trampa. Llegan a un pueblo arrasado donde hubo un derrame químico, y Dean no puede dejar de ser Dean sí, preocupado por lo que más quiere, no se cubre los genitas con una mano, y respondiéndole a Sam que “si no sirve de nada, tampoco hace daño la precaución”. Me pregunté si lucharía sosteniéndoselos. 

DENTRO DE LA TRAMPA

   Entran a una casucha y encuentran a los dos cazadores atados, saben que están rodeados y deben intentar volver al auto. Se van a dividir en grupos y Dean envía a Sam con la chica, Tracy. Sam intenta tocarla y la joven le rechaza feamente, ella vio a su familia ser asesinada por demonios que celebraban que un joven idiota había soltado a Lucifer de su celda. Eso le afecta, como tiene que ser. Ya me parecía raro que más gente no lo mencionará, no Bobby, Castiel o Dean, pero si los demás; lo lógico es que mucha gente, sobre todo si tuvieron pérdidas, desearan vengarse del menor, como los dos cazadores idiotas que los mataron en la cuarta temporada.

   Al alejarse dejan una trampa para demonios y dos de los marines caen. Mientras investigan, Dean, quien pareció más paternal que el Dean de costumbre con la muchacha, la encaró con esa realidad de la vida, que puede sentir rencor pero que también debe continuar, que odie y combata en verdad a los que lo provocaron todo, aún con engaños, porque si, aunque los hermanos tuvieron mucho que ver en el Apocalipsis, todo fue obra de manipulaciones, tanto Dean cuando derrama la primera sangre inocente en el Infierno, como Sam cuando mata a Lilith, creyendo detenerlo todo por intrigas de Ruby; aunque en el caso del mayor ni se sabía que se iniciaba el fin, nadie le advirtió, al menor mucha gente le dijo “no lo hagas”, pero en el fondo, culpables de todo, fueron los demonios, de Azazel a Alastair, pasando por Lilith y Ruby. Ellos fueron los verdaderos responsables. Es importante que fuera el mayor quien lo dijera, para que ese asunto planteado al inicio de la quinta temporada nos quedara claro a todos, que había quedado atrás su resentimiento con el menor por indicar ese problema, se equivocaron ambos, continuaron e intentaron corregir. Que el otro cazador resultara un faltón que le confesó todo a Abaddon y traicionó a otros cazadores, no debe condenarse mucho, no debe ser fácil ser torturado, aunque otros si lo soportaron; como sea se siente culpable e intenta corregir, cayendo muerto antes de lograrlo, de un balazo, los demonios marines son hábiles y cuentan con nuevos recursos.

ABADDON Y DEAN, ESO ES PASION

   Bien, al tiempo que Sam ataca y es vapuleado por los demonios en uniforme, Dean encuentra a Abaddon, y allí tiene otra gran escena, una que lo tuvo todo, con la diablesa. Envía a la chica por las armas en el auto una vez que sorprende a Abaddon con el agua bendita, y viene la pelea.

TODOS LO QUIEREN

   Ella le golpea y le pide que le entregue a Crowley, luego le atrapa por el cuello, y hasta le acaricia, le dice que le gusta, y Dean, que nunca deja de ser Dean, le pregunta si están luchando o ligando, que le envía señales confusas. Eso exaspera y divierte a la mujer. Y la verdad es que Dean es una vaina seria, lucha cuando no tiene esperanzas y desafía y bromea cuando entiende que va a morir. La amenaza de la mujer de desgarrarle el tatuaje anti demonios y tomarle, matar mujeres y niños con su cuerpo y que lo escuche, fue genial. ¡Así tiene que ser una demonio! Y cuando hablo de la escena es que el intercambio de palabras fue bueno, las amenazas y promesas, las burlas y desafío, Dean golpeado, sangrando, atrapado por el cuello y ella todavía tocándole como si le gustara, con lo bien que se ve de pelirroja. Y recordé que hace tiempo que Dean no liga.

SAM CONTRA LOS MARINES

   Sam también pasa su mal rato, es atacado entre varios, que le dan feo, y todavía uno de esos cretinos se atreve a decir que creyó que los Winchester eran más duros. Eso molesta, al fan de la serie, claro que de tú a tú Sam habría barrido el suelo con cualquiera de ellos, con todo y lo demonio y lo marines, y hasta sin el cuchillo mágico de Ruby, pero eran tres desgraciados, y todavía se atreven a tratarle de débil.

SAM-EZEQUIEL, O ZEKE

   No les negaré que, aunque este es el único punto que no me gustó mucho, sentí la adrenalina correr cuando los ojos de Sam se abrieron, encendidos en llama, alarmando a los demonios. Verle extender esas alas rotas y destruidas (pobre ángeles, lo perdieron todo en la caída), y aún así estallando y acabando con sus enemigos, fue una escena muy buena. Y tenemos a Sam usando, nuevamente, poderes. Va para tres, las premoniciones, expulsar demonios y más tarde poder matarles, y ahora esto. El golpe fue tan intenso que la misma Abaddon se alejó, alarmada. Dean corre y encuentra a Sam, cuchillo en mano, degollando marines. Y me repito, ¿no se puede salvar a nadie? Ahora matan con mucha facilidad dentro del programa, aunque, enfrentados a un ángel, es posible que todos tuvieran las cuencas quemadas. Bien, Dean encuentra a Sam cuchillo mágico en manos, y se presenta como Ezequiel, y la verdad es que no hacía falta que hablara ni nada, la postura de Jared Padalecki era otra, distinta incluso a cuando no tenía alma, este se parecía al Castiel de los primeros momentos.

   Este Sam-Ezequiel le cuenta a Dean que tuvo que tomar el control al quedar Sam inconsciente, muy golpeado. Les mató y ahora usa el cuchillo para enmascarar la verdad. Y ocurre otra buena conversación, el Dean-Ezequiel, cuando Dean le confiesa sus temores a estar actuando equivocadamente, todo con aquello de “eres de los buenos, ¿verdad?”, necesita saberlo, aferrarse a la idea de que actúa correctamente por el bien de Sam. Ezequiel (Sam), intenta mostrarse como uno de los chicos buenos, así como aliviarle las inquietudes sobre los sentimientos de Sam, al que ha sondeado y ha encontrado que todo lo que han hecho es por amor, palabra que no le gusta a Dean, y que imagino lleva las cosas otras vez al nivel del Wincests.

   Bien, lo que no me gustó; no fue que Ezequiel estuviera sondeándole la mente a Sam, eso es consistente con el programa. En la cuarta temporada, cuando Castiel busca desesperadamente a Dean para contarle los malvados planes de sus jefes, aparece en la hermosa escena de pesca y dice que tienen que hablar en un lugar seguro, Dean replica que es su cabeza y Castiel le aclara lo peligroso del lugar con ese “sí, no se sabe quién puede estar escuchando”. Aparentemente los ángeles pueden entrar en la mente de otros sin poseerles, conociendo sus secretos (Castiel lo hizo con el gordo Cupido cuando apareció Hambre, el Jinete). Esa parte es de la historia ya contada, lo que no me gustó fue ese súper Sam. Eso de que los hermanos estén en un grave peligro y se salven así, no me agrada. Es lo que a veces se resentía de Castiel, quien con su poder le restaba protagonismo, intensidad y emoción a los peligros. Uno quiere verles pelear aún sangrantes, o inventando un desesperado plan de última hora cuando todo parece perdido, como cuando atraparon a Crowley la temporada pasada, o cuando Alastair y Uriel se enfrentaron en la cuarta temporada por Anna. Me agrada el Sam-Ezequiel, pero no su magia. ¿Es Ezequiel bueno o no? Todavía no lo sabemos, los instintos de Dean dudan, puede ser porque lo que está en juego es Sam, hasta ahora sólo podemos contar con lo dicho por Castiel el episodio pasado, que Ezequiel es de los buenos. Habría sido bueno que apareciera y lo aclarara, aunque a lo mejor no aparece precisamente por eso, para hacernos sudar y dudar un poco más. Ah, claro, y ya no es Ezequiel, un nombre que debe ser difícil para los norteamericanos, ahora es Zeke. Ese Dean…

   Bien, llevando comida chatarra los hermanos vuelven a la baticueva llamando a Kevin, pero eso está solo, por un momento Dean teme que Crowley de alguna manera haya escapado matando a Kevin, o que este fuera engañado. Sentí alivio cuando vi al demonio cautivo, dando nombres de demonios en la Tierra. ¿La verdad?, no me convenció eso de que Kevin le dio un pequeño desahogo de su aburrimiento y ahora paga, temo que esté tramando algo contra el profeta. Crowley se parece al Guasón de El Caballero de la Noche, siempre con una carta bajo la manga, y a veces terribles. El demonio se quedará con ellos en la baticueva.

KEVIN Y DEAN

   Resuelto eso por ahora, Dean busca a Kevin y este viene con su saco, se va, ¿a desaparecer del radar o a buscar a su madre?, no queda claro; pero Dean no le deja, ahora el mundo es más peligroso para el profeta, están los demonios pero también los ángeles inestables. Cuando Kevin plantea las dudas que Crowley sembró en él, que sólo estén usándole, que le retendrán allí mientras sea útil, llega la conversa entre Dean y Kevin, cuando el cazador le pregunta si en verdad cree que ellos no arriesgarían sus vidas por él, que si no la darían, que ahora él también era uno de ellos, familia, que sólo se tienen entre sí para enfrentar tantos problemas, “tú, Sam, Castiel y yo”. Y era hora, el profeta, personaje que no me gustaba mucho, se ha ganado su lugar y hasta ahora, fuera de órdenes imperantes, había recibido poco de los Winchester (también, imagino que en aras de la armonía de la serie y los fans, olvidaron, convenientemente, ese año que Sam no buscó a Kevin, dejándole en manos de Crowley). El que Dean le diga a Kevin que es tan importante eleva el asunto a otras alturas, para el mayor de los cazadores la familia es algo muy importante, y no es por traer malos recuerdos, pero dentro de la serie jamás, en sus cabales, habrían podido idear una trama donde Dean dejara a Sam sin buscarle, renunciando a la idea de recuperarle. Ahora, a ese nivel están Castiel y Kevin (antes también lo estuvo Bobby, qué pena que muriera). Como sea, la baticueva se llena de chicos, una vez llegue Castiel, podrán buscar chicas y hacer fiestas de fraternidades (es juego, Castiel no dejaría a Dean).

SAM, DEAN, FELICIDAD Y SECRETOS

   Y así llegamos a la última escena, Sam revisa unos papeles, Dean llega con dos botellas de cerveza, le ofrece una y hay un cierto brindis, después de que Dean debe calmarle por las palabras de Tracy, diciéndole que mucha agua ha corrido bajo ese puente después del Apocalipsis (la gente no puede castigarse eternamente por un error, se arrepiente, corrige y jamás vuelve a cometerlo). La pregunta no falta, ¿estás bien?, de Dean para Sam (contrario ocurre poco, pero sicológicamente esto no es extraño, el mayor se preocupa por el menor, el menor se acostumbra y de alguna manera cree que al mayor nunca le afecta nada), y Sam comienza con esas extrañas palabras de que se siente bien (¿física o mentalmente?, no aclaran), mejor que en mucho tiempo, que tienen una misión, están juntos y tiene la mente clara. Cuando dice que es feliz, en seguida recibí un mensaje de una amiga, diciendo que eso era presagio de algo malo en el futuro. Le contesté que estaba de acuerdo, y me pareció ver de dónde vendría el mayor drama. Cuando Sam dice que todo está bien entre ellos y que es feliz, la toma muestra a Dean tragando con dificultad, apartando la botella y mirando hacia un lado mientras la escena termina. Conociendo el programa y al personaje, creo que ya Dean se tortura, debió pensar que justo cuando Sam piensa que todo mejorará, y que todo está como debe ser entre ellos, él le oculta cosas, que estaba muriendo, que le permitió a un ángel poseerle bajo engaño, que se lo ocultó y le mintió. Ah, ya verán cómo estallará eso en su momento.

CASTIEL Y EZEQUIEL

   Qué raro que Crowley no pueda sentir que dentro de Sam hay algo más, o Kevin. Ojalá regrese Tracy, aunque muy joven, era muy bonita. Hace falta una hermanita para que Dean la cuide también. ¿Habrá lucha de ángeles por la atención de algún personaje en especial? ¿No sería interesante?

LA DANZA DEL CAZADOR      EN SUPERNATURAL NO HAY ANGELES

Julio César.

¿JUGANDO?… 34

octubre 16, 2013

¿JUGANDO?                         … 33

   El siguiente es un Padackles no muy intenso, con una trama medio rosa. La historia NO ES MÍA, pero me gusta, que no se moleste la autora. Es lo que llaman una historia en un universo alterno. Obviamente es ficción, ¿okay?

……

Titulo: The joke? That I love you

Autor: Damnlady62

PADACKLES

   Jared y Genevieve ríen, sentados uno al lado de la otra en el pequeño sofá mientras toman algo de vino. Ella bebe un buen trago y él la mira. La mujer rueda los ojos.

   -No hará daño, Lexa no quiere mi leche. Esas cosas pasan.

   -No en mi familia, yo lacté hasta los…

   -Ay, no, no quiero saberlo. Imaginarte colgado de un seno de Sherri… -y ríen, bebiendo, mirándose.- Tu madre me preguntó ayer hasta cuándo dormiríamos separados. –comenta, él se tensa.

   -Tardó bastante. Chad me preguntó cuantas veces lo habíamos hecho ya; y Jeff, mi hermano, quiso saber si era que te quedó algo extraño después de la cesárea.

   -Lexa ya tiene siete meses y… supongo que les parece que es demasiado tiempo para que las cosas se normalicen entre nosotros. –la mujer mira lo poco que queda de su vino.- ¿Qué ocurre entre nosotros, Jared? –le desconcierta. Luego sonríe.

   -Estoy bien, Gene… en verdad me siento bien.

   -¿Te basta? ¿Lo que tenemos? ¿Seguiremos así para siempre? –y al joven se le cierra la garganta, la quiere tanto, pero…

   -Yo… no lo sé.

   -Jared, podemos… -deja la copa, toma aire con resolución y se le acerca.- Podemos intentarlo… si quieres. -le acaricia una mejilla, estremeciéndole. Y decidida, toma la iniciativa.

   La bella mujer reduce la distancia entre ambos y Jared se siente mareado con su aroma, su perfume, por la calidez de su mano y de su aliento. Traga y sus labios casi se rozan cuando los abre un poco…

……

   Se siente bien, es agradable, provoca continuarlo, dejarse llevar y responder totalmente a otro toque, sin embargo no puede. Rompe el leve contacto echándose hacia atrás, agitado, tragando saliva, mirada baja, incapaz de verle a los ojos.

   -Lo siento, Joe… pero no… no puedo. –croa ronco.

   -Debe tratarse de alguien muy especial. –oye decir con falsa ligereza, la vía de escape que le ofrecía, la comprensión. Le mira y encuentra su sonrisa pero también su decepción.- Le envidio, Jensen. Espero que, sea quien sea, comprenda la suerte que tiene. ¿Dónde está? Es una persona tonta si no está aquí.

   -No es tan fácil, pero… -sabe a cierto nivel que a Joe no puede gustarle oír aquello, que puede ser incómodo después de mostrar su interés y estrellarse, pero Chris andaba lejos, su madre también, y estaba solo necesitando decirlo.- …Espero. Estoy esperando… por él. Llevo meses en espera.

   -¿Te hace esperar? –abre mucho los ojos.- Debe ser un tonto. Realmente alguien muy tonto.

   Jensen, aún sintiéndose torpe y todavía avergonzado, como si de alguna manera estuviera fallándole a Jared, pero también a Joe, medio ríe, pensativo, abriendo la boca al tiempo que el otro.

   -Es complicado. –dicen a dúo, uno sorprendiéndose y el otro ligeramente burlón.

   Jensen ríe, ¡era tan fácil con Joe…!

……

   Así como Jensen despierta bien temprano, algo adolorido de espalda, llamando desde que toma el primer café a contratistas y ayudantes, metiéndole él mismo el hombro al trabajo, sonriendo al reparar en el juego de cabañas cuya grama comienza a prender en las entradas, igual hace Jared en los trabajos de reparación y restauración de la vieja biblioteca de la ciudad. Pero mientras Jensen habla con sus allegados por teléfono, mientras almuerza cualquier cosa, el castaño se topa con su madre y a Megan, su hermana menor, a cada paso, pendientes como están todos de la pequeña Lexa, la cual ha tomado la mala costumbre de no dormir si no es en brazos, malcriada por sus tíos y abuelos. A Genevieve no parece molestarle. Y con ella almuerza copiosamente mientras hablan de todo y de nada, siendo Lexa el centro de sus vidas, ¿lo único que tenían en común o les unía?, no pensaban en ello.

   Podría decirse que uno se agota en el trabajo, el otro también pero tiene una familia cerca. Y eso le pesa a Jensen Ackles cuando llega el final de la jornada, momento de inquietud, sintiéndose intranquilo e inconforme a pesar de todo lo que se adelantó ese día. Puede verlo, todo va bien, aún con los retrasos de permisos, los préstamos por firmar y los auxiliares que incumplen. Todo prospera pero… La playa está muy sola a las seis de la tarde. Es demasiado extensa, el mar se pierde en la distancia, el cielo le ahoga. Se siente pequeño, vulnerable. Solo. Al principio no lo sabía, pero lo intuía, justo cuando entendió que ese proyecto al que le había dedicado tanto de sí, ya no bastaba para hacerle feliz. Reconocerlo fue un golpe fuerte. Debió ser devastador, esperar por algo tanto tiempo y luego resultar insuficiente, pero no. Mirando las olas, estremeciéndose, entiende que eso qué sintió con Jared fue que vivió y amó, algo que le parece infinitamente superior. Por lo tanto la distancia, la separación, era peor.

   Jared también trabaja hasta tarde, empeñado en terminar con el proyecto del momento, y si su mirada se pierde a veces por entre las persianas de su estudio, con añoranza y algo de angustia, nadie podría decirlo, no cuando sale y mira a Lexa, la toma en sus brazos y la arrulla, molestándole un tanto que la señora Ferris, o Genevieve, digan que la malcría demasiado. Era escucharla y mirarla, tomarla y pegar los labios de su frentecita y besarla. Le llenaba de ternura verla en brazos de Genevieve, está en un sillón al atardecer, cantándole algo, con aire lejano, mirando ella también hacia la tarde, hacia los arboles y el cielo.

   ¡Jensen!

   Tenía que llamarle. Tenía que contarle lo que había decidido.

……

   “Campanas de boda parecen escucharse en las casas Padalecki Cortese, las dos conocidas familias neoyorquinas”, lee y el aire escapa de sus pulmones, las palabras danzan frente a sus ojos perdiendo todo sentido. Su corazón late con lentitud, pesar y dolor mientras se obliga a continuar: “Después de dos años de relaciones, y del nacimiento de la hija de ambos, Alexandra Padalecki, la pareja parece creer que ha llegado el momento de…”. Aparta la revista incapaz de ver dónde cae, es imposible cuando la mirada arde tanto que sólo las lágrimas no derramadas brindan un pobre consuelo. Se pone de pie botando aire, respirando por la boca y da dos pasos, retrocede, mira la revista caída, logrando que el llanto ruede al fin desenfocado ese mundo que intenta visualizar ahora por el balcón abierto, en dirección a la lejana playa más abajo. Se lleva un puño a la boca y muerde con dientes apretados.

   ¡Se casan!

   ¡Se casa!

   Sale al sol, mira la terracita y la branda, las escaleras semi talladas en las rocas que desienden y las toma a pesar de que uno que otro trabajador le llama. Pero no puede atenderles, no ahora. Baja sin saber cómo no cae y rueda. Se detiene en la arena, al borde de las olas y quiere gritar. ¡Ese hijo de perra!, ese maldito… Camina hacia las revueltas aguas, tiene que hacerlo, encontrando consuelo luchando contra la corriente, en lo absurdo de mojarse así a pesar de que le llaman, ahora algo alarmados, lanzándose finalmente a las aguas, sumergiéndose. Nada y se pierde en ese mundo movedizo y opacamente ruidoso.

   Emerge y debe luchar un poco contra la corriente para ponerse de pie. No quiere pensar, sentir o recordar. Dios, ¡le odia tanto en esos momentos! Si, mucho. Odia a su cobarde amor. Ríe con amargura, pero bueno, ¿qué esperaba que ocurriera? Chris había tenido razón, le había dejado ir esperando que se convenciera de que sólo a su lado sería feliz, regresando al final. Nunca imaginó que el resultado pudiera ser otro, que el amor de Jared no fuera tan grande como el suyo a pesar de todo lo que juró. Pero ni siquiera de eso podpía culparle. De no amarle lo suficiente.

   No era culpa de nadie.

……

   -¿¿¿Lo publicaron?!!! –estalla Jared, boca muy abierta, mirando la revista que Chad le entrega.

   -Así es, y me parece de muy mal gusto que me enterara así; sé que eres un patán recién vestido, pero algo de consideraciones debió haber, ¿acaso no soy tu padrinos? Si eliges a Tom o Mike por encima de mí, te juro que…

   -¡Cállate, Chad! –ruge sin verle, respirando agitadamente, leyendo la revista de sociales.

   Mierda, Jensen. ¡Jensen iba a leerlo!

……

   Cae la noche y Jensen Ackles se dispone a pasar una de las peores de toda su vida, extrañando horrores a Chris Kane en ese momento. A media tarde envió a todo el mundo para su casa y se quedó a solas en aquello que había levantado primero en sus fantasias, aún antes que visualizarlo en su mente y muchos menos ponerlo en concreto. Estaba a solas con sus sueños y la idea era tan horrible que no pudo aguantar en su estómago mucho más que media hamburguesa. Y mucha tequila, eso sí. Bebió y lloró por ratos, maldiciendo a Jared una veces, otra… Dios, cómo le extrañaba, como le recordaba, sobre todo esa noche en el jacuzzi, cuando este prácticamente le juró amor eterno y estar dispuesto a hacer lo que él le pidiera, así fuera darle la espalda a lo que había sido su vida hasta ese momento, Genevieve incluida. Pero no se lo pidió…

   Mira la botella con una sonrisa torcida, bebiendo y arrugando la cara, tosiendo y susurrando un muy quedo “cobarde”, pero si era sincero, totalmente sincero, se lo esperaba. La noticia de la boda. Quiso luchar contra la idea, esa certeza que era su miedo más grande desde el momento que el más alto partió; pero no tenía derecho a condenarle, ni siquiera a sentirse traicionado. Había tenido una oportunidad, hizo su jugada, quiso que el otro eligiera y perdió. En buena ley, aunque eso no mitigara el dolor. Ríe y llora mientras bebe otra vez. Quiere desearle mal, odiarle, llamarle de todo, colgarle todas las culpas, pero no puede. No sería justo. Él le dio a elegir y Jared, lejos de él, de eso que vivieron, entendió lo que en verdad quería para su vida. Su camino a la felicidad. Y era mejor así, que se hubiera dado cuenta antes, no dentro de dos o tres años, apartado de su hija y de su familia, cuando habría llegado a odiarle por robarle todo eso.

   Le dejó ir y no regresó… porque nunca fue suyo.

   Es tarde cuando el timbre del teléfono le despierta, cayó acostado sobre el piso, sentado al porche como estaba antes. Le cuesta entender hasta que toma el aparato y se congela. Hay dieciocho llamadas perdidas de Jared y casi igual cantidad de mensajes. Su corazón duele, sabe que no debe, pero abre el primer mensaje, “Jensen, debemos hablar, tengo que explicártelo”. Y quiere gritar. Lo borra todo, llamadas y mensajes, y casi salta cuando el aparato timbra otra vez. Jared. Entre dientes le grita que le deje en paz y lo arroja a un lado. No quiere escucharle disculparse, decirle que se lo pensó mejor y que así era preferible, que se compara un bonito traje y asistiera a la boda. O peor, que le perdonara, que nunca quiso herirle pero que era mejor que no se vieran nunca más. Cayendo de espaldas sobre el piso y cerrando los ojos, deseando que la sensación de mareo y nauseas se lo trague, se pregunta si el dolor, ese dolor, pasará alguna vez.

……

   No atiende el teléfono. A nadie. Hasta que ve, sorprendido, el número de su casa. Su madre llamaba para preguntarle cómo estaba ya que su amiga Danneel Harris le telefoneó decidiéndole que tenía horas intentando comunicarse con él y no respondía. Debió, y le costó un mundo hasta el pequeño fingimiento, inventar que estaba sumergido en el trabajo. Y no era totalmente mentira. Aunque faltaba un tercio del tiempo estipulado para terminar las obras, estas también volaban por el otro lado, exigiéndole mucho de su tiempo, nervios y fuerzas. Iba con el cronograma. Aunque todo estaba resultando más costoso de lo que esperó o proyectó inicialmente (nada muy preocupante todavía), era muy visible lo que sería una vez finalizado el bonito hotel, con los lujos moderados, pero hermosos y funcionales que despertarán la admiración y la fantasía en gente de clase media que quisiera escapar a un pequeño oasxis, así como las pequeñas cabañas, pequeños apartamenticos para familias y los más íntimos para enamorados.

   Le llevó un rato convencerla, si es que lo hizo, de que nada nuevo había ocurrido y que estaba bien. Aunque no le preguntó por Jared. Era una suerte que ella no leyera revistas de sociedad. También era bueno, se lo repite una y otra vez con un peso en el estómago, que Jared, Sandy y Danneel hubieran dejado de llamar. Recuerda el mensaje dejado por la bonita pelirroja una tarde que, efectivamente, estuvo sumergido en trabajo y no evadiéndoles: “Rubio tonto, necesitamos hablar de Jared”. No pudo responderle la llamada. Ni atendérselas después. De verdad, de verdad no quería saber. Arruga la frente al salir del techo de palma del restaurancito que daba a la playa, o daría;  el sol estaba intenso y él había dejado otra vez la gorra dentro de su cuarto. Y no pensaba volver por ella. Baja las escalinatas, recorriendo con la vista los distintos senderos que se desprenden rumbo a las cabañas. Se debería sembrar algo que diera color a los parajes, pero eso siempre era un problema con el mantenimiento. Sin embargo, habría que hacerlo.

   Mira hacia la playa, se le estaba volviendo costumbre, era un hermoso paisaje, pero últimamente le parecí algo… triste. Que la mar nunca alcanzara el cielo por más que lo intentara o que lo pareciera en la lejanía, era deprimente. Se vuelve hacia la arena y sonríe, mirando nuevamente al frente: Joe.

   Sonríe más, no puede evitarlo. El hombre, que evidentemente venía cargando con algo, parecía haber convertido en misión de vida el visitarle al medio día para llevarle algo de comer, generalmente una hamburguesa y cervezas frías. Sabía, aunque jamás preguntó nada, que algo le había ocurrido desde hace al menos tres días y que eso se le notaba al estar algo más delgado, las líneas más marcadas alrededor de su boca, aunque la pelusa rojiza amarilla de una barba intentaba ocultarlo. Joe era un buen amigo, una persona grata, alguien con quien se pasaba muy buenos momentos… Pero no era Jared, se dijo, tragando en seco y duro. Sería mejor si pudiera, si mirara a Joe y deseara estar en sus brazos, oírle decir que todo estaría bien, besarle. Pero sencillamente…

   -¿No tienes cosas importantes qué hacer con tu tiempo, hombre? –pregunta a la ligera, sonriendo otra vez, intentado alejar ese pesado estado de ánimo, Joe no lo merecía.

   -Ninguna es más importante que esta. –es la ronca respuesta cargada de sentimientos y hasta de temor.

   -¡Jared!

   -Hola, Jen…

   El corazón del rubio prácticamente se detiene en su pecho, no puede creerlo, ni siquiera cuando se vuelve y encara al otro, mirada seria y triste, cabello revuelto al viento, la preciosa carga en su hombro.

   -¡Jared, ¿en verdad eres tú?! –balbucea sintiéndose tonto, mirándole sin entender, reparando en su brazo que cubre la espaldita de una hermosa nena, cuya nuca sostiene con la otra inmensa mano. Su hija. Genevieve.- ¿Qué haces aquí? –la pregunta sale rota, ahogándose de dicha y dolor, de sorpresa y escalofríos, de felicidad (Dios, estaba tan guapo) y dolor (pero no es mío).

   Jared le estudia, mirada más dolida, como si no hubiera encontrado la reacción que esperaba. Deja la nuca de la nena y busca algo en el bolsillo de la camisa estampada (y fea) que lleva por fuera del pantalón, sacando dos boletos…

   -Vine a exigir que se me cumpla… Tengo dos boletos para el paraíso y los quiero usar.

CONTINÚA … 35

Julio César.

NOTA: Pensaba terminarlo y ya… pero no sé, algo me dice que es más divertido dejarlo aquí y que esperen por el final. Divertido para mí, se entiende. Ah, y mañana otro episodio de nuestra serie, ¡apenas puedo esperar!

A EZEQUIEL LE VA A GUSTAR CON LOS WINCHESTER

octubre 12, 2013

SUPERNATURAL 9 a

   Rayos y centellas…

   Comienzo diciendo que no me había dado cuenta cuánto extrañaba la serie hasta que me senté a verla ayer en la noche, teléfono a mano para intercambiar mensajes. El primer episodio de esta novena temporada, I Think I’m Gonna Like It Here, puede resumirse con aquello de que los ángeles cayeron y no lo tomaron a bien, y que Sam es poseído por otra entidad sobrenatural; ahora comparte su cuerpo con un ángel, ¿qué tal?

SAM, BOBBY Y DEAN EN EL IMPALA

   Me gustó el intro, ¡cuántos apuñalamientos, decapitaciones y lesiones se prodigaron la temporada pasada!, y las alas en llamas, estallando, quedó genial. Los hermanos van en el Impala, Dean le pregunta a Sam cómo está, y hasta allí pensé que todo iría bien por un rato y luego Sam colapsaría, pero no, ya estaba caído, todo eso ocurría en su mente, una donde aparece también Bobby, y me alegré una barbaridad. Dean representaba sus deseos de luchar por su vida, Bobby era la resignación y aceptación de una realidad, un camino que realmente no sonaba mal. Controlando esa lucha en su mente, Sam aparta a Dean para preguntarle a Bobby qué otra cosa había, si no sería abandonar la batalla que había jurado seguir en aquella iglesia; Bobby le habla de su legado, de todo lo que ha hecho, más que la mayoría, que desear pasar e ir al Cielo no estaba mal, que no era egoísta ni cobarde, era una recompensa a pesar de todo lo que debería dejar atrás, en este caso la lucha… y a su hermano.

DEAN VELA EL SUEÑO DE SAM

   Y mientras esa batalla ocurre en la mente de Sam, Dean vela al pie de su cama, bastante grosero con el médico que le atiende. Entiendo, de cierta manera, esa ira de Dean contra el Dios de la serie Supernatural, con esa idea de que se cansó, se fue y dejó que todos hicieran lo que les diera la gana (el Dios de la vida real no es así, nos hizo, nos dio reglas, dijimos “no, no queremos, buscaremos nuestro camino y nos atendremos a las consecuencias”), pero fue agresivo por su eterna angustia, perder a su hermano. Por ello ora a Castiel, que no puede escucharle, y rabioso llama a cualquiera, ofreciéndoles la gratitud de Dean Winchester para el futuro; otros si le oyen, y la escena de esos tres sujetos deteniéndose, dando media vuelta y acudiendo a su llamado quedó increíble.

HAEL

   Por su parte, Castiel oye la radio ángel, aunque ya no tiene poderes al haber perdido su gracia, aunque todavía cree que no tiene que comer, beber agua o dormir. Me gustó que se cuidara el detalle, ya no tiene nada que ver con el Cielo pero puede oírles (me costó entender, parecían alaridos y pedidos de ayuda), como Anna en la cuarta temporada. El programa sigue sus pautas, eso es bueno. Bien, casi le atropellan y un buen samaritano le auxilia, aunque con esas palabras de loquito de carretera yo no le habría llevado. ¡Cuando intenta intimidar al sujeto frente al teléfono fue tan gracioso!, y allí conoce a la joven atolondrada, perdida, un ángel que cuenta que estaba en el Paraíso, llegó la oscuridad y luego gritaba en la caída; por cierto, los ángeles perdieron sus alas, aparentemente no pueden volar ni aparecerse y desaparecerse. Desde que la vi, perdida, toda suplicante, desconfié, y envié un mensaje diciendo que era una trampa; no lo era exactamente, pero casi.

   A Dean, en la habitación de Sam, le visita una mujer bonita de rostro dulce, y él le pregunta si es un ángel; ella sonriendo se presenta como una sicólogo o algo así, quiere que acepte lo que está ocurriendo, que su hermano está tan mal que sólo las máquinas le mantienen vivo, y que ningún poder mágico de un ángel del Cielo le ayudará, y Dean recuerda que en su cajuela tiene al Rey del Infierno. La cara de la mujer fue un poema. Y me gustó que a Crowley no le descuidaran, aunque no apareció, fue gracioso cuando le da a Dean una prueba de vida, aunque ahí es atacado por ese ángel cabreado que quiere encontrar a Castiel y darle su merecido.

DEAN Y EL ANGELITO MALO

   A Dean le golpea, casi le mata, pero otro le salva, luchando contra su hermano aunque no quiere, y sale bastante mal parado, tanto que tiene que ser Dean quien mate al primero.

EZEQUIEL

   Ese ángel, Ezequiel, que se pone a sus órdenes pues oyó la plegaria, dice que le ayudará… y se desmaya, ¿no quedó genial? En seguida una amiga me envió un mensaje hablando de lo lindo que se veía así. Bien, rodeado de fuego sagrado el ángel dice que recuerda su labor, que Castiel es un amigo y hubo un tiempo cuando Dean era querido en el Cielo. Y Dean le lleva al cuarto de Sam…

EZEQUIEL Y SAM

   En ángel explora a Sam, está muy mal, él sin mucho poder no puede ayudarle, y le advierte que otros ángeles ya vienen porque quieren encontrar y destrozar a Castiel. Ahora sabemos que en la caída muchos se hirieron, algunos están furiosos, otros no encuentran recipientes y todos están perdidos sin saber qué hacer. Dean cubre el cuarto con símbolos anti ángeles, pero éstos atacan. La bonita sicólogo es ahora un ángel, y ella junto a otro le dan una paliza, les encanta golpearle (y a mí me gusta verle luchar en desventaja), aunque Dean les enfrenta, sangrando, pero chusco, dígame cuando le dice que golpea como un ángel, pensé que diría como una chica. Pero en medio de su tormento se las ingenian para crear ese símbolo que espanta a los ángeles.

DEAN, EZEQUIEL Y SAM

   Al regresar a la habitación es cuando oye que Sam agoniza y la única solución en una fusión entre el ángel y el menor de los Winchester, compartiendo cuerpos y curándose así los dos. Para mostrarle lo grave del momento, el ángel crea un puente entre Sam y Dean. Allí el mayor le ve hablando con el segador que le llevará, el cual ocupa la cabaña donde Bobby le dijo que estaba su pase al otro mundo, donde le esperaría con cerveza fría.

EL AMIGO MUERTE

   Dentro estaba Muerte, el único Jinete que no rodó en su enfrentamiento con los hermanos, quien escuchó que moría y fue por él, lo cual es un honor, reconoce el poderoso señor. En cierta medida este Jinete Apocalíptico repitió algo ya dicho por Bobby, que Sam ya hizo mucho, que bravo por él. Es cuando Sam le pide que le garantice que esta vez sí se irá de manera definitiva y que nada, nada (y seguro pensaba en Dean), le regresará.

   Eso convence a Dean de que tiene que actuar ya, aunque sabe que Sam nunca dirá que si (lo de Lucifer no cuenta, era un plan para detenerle que salió mal en un primer momento). Pero es al propio Dean a quien se le ocurre una idea. Sam está a punto de decirle que si a Muerte, Dean llega y se lo impide, casi exigiéndole que siga luchando y que no le abandone, es un llamado intenso y Sam duda, no quiere equivocarse otra vez y causarle dolor, Muerte solo les mira, y ni eso hace al final. Sam dice que acepta, que seguirá en la lucha, Dean pregunta si le está diciendo que si, este asiente y el ángel se transforma y le toma. Y aquí comenzó un feroz pase de mensajes con dos amigas. Hay detalles, si era Ezequiel fingiéndose Dean para convencerle, el ángel tenía bien estudiado al mayor de los Winchester; fue curioso que Muerte no dijera nada, ¿acaso no lo notó? Creo que sí, porque no hubo el acostumbrado intercambio entre ellos. Dean habla con el Sam- ángel, quien le cuenta lo mal que está, que borrará sus recuerdos y que Dean no le diga nada o luchará contra él, enviándole lejos. El mayor accede, por un tiempo, viéndose que le afecta. Bien, ahora vamos al feroz intercambio de mensajes…

   Uno decía que ya está, Dean actuando a espaldas de Sam, guardándole secretos además. Respondí, ¿qué sería de la serie sin sus secretos?, nos molesta cómo pasan las cosas, pero es el libro de Supernatural, que dos hermanos que se quieren mucho, con una dura misión, de tarde en tarde deban enfrentarse. Si Dean no hubiera ocultado lo del dique que Muerte colocó al devolverle el alma a Sam, ¿qué habría pasado en la sexta temporada?, ¿o Sam lo de beber sangre de demonio?, no habría habido Apocalipsis, que habría estado bien pero entonces ¿qué habría sido de la serie? Que Dean actúa contra Sam, es relativo. Lo único que le importa a Dean, aún por encima de sí mismo, es que Sam continúe viviendo, y esto ya lo he explicado muchas veces, desde que Dean sacó al Sam bebé de la casa en llamas, todo lo que escuchó fue que debía defenderle, proteger a ese hermanito que perdió a su madre, y también a su padre aunque por otras razones, cuando todavía no tenía conciencia de ello. Que Sam viva, que sobreviva, siempre ha sido la prioridad de Dean, aún a costa de su propia vida como vemos en la tercera temporada. ¿Está bien, está mal?, imagino que solamente alguien que realmente tenga la vida de un hermano en sus manos puede decirlo, y miren que no me gusta ni pensar en el día que alguno de ellos enferme o tenga un accidente. ¿Qué no debió usar ese método para salvarle? ¿Cuál otro tenía?, la serie no presentó ninguna alternativa, y eso que dudó hasta el momento que “vio” a Sam pactando con Muerte su no regreso. Esto molesta a mis amigas, pero cuando uno pregunta ¿qué, lo dejaba morir?, me acusan de querer a Sam fuera de la serie (como si Supernatural no fueran ellos dos). Es como con lo del Purgatorio, que Dean no debió pactar con un vampiro para salir y que ya encontraría cómo hacerlo; ah, sí, ¿pero cómo? Hasta ahí llegan, pero entonces parece que es culpa mía.

   Otra cosa que se dijo fue que Dean entregó a su hermano a un ser sobrenatural, pero aquí me repito, ¿qué otro opción había?, ¿dejarle morir?, ¿que Jared Padalecki saliera de la serie o viviera como un fantasma tipo Bobby? Lo otro eran “las malas intenciones” de Ezequiel, quien “engañaba” a Dean para curarse él mismo. Caramba, eso lo dijo Ezequiel, que era para mutuo provecho, ¿cuál es la trampa?, ¿a quién estaba engañando?, ¿quién se engaña cuando de manera directa le dicen algo? Pero en este punto hay algo interesante, Ezequiel, ¿es amigo o enemigo? Todavía no me queda claro, aunque si partimos de la serie, lo que son los personajes y lo que ha pasado en ocho temporadas, debemos darle el beneficio de la duda; los instintos de Dean rara vez fallan respecto a esto, le pasó con Castiel aunque desconfiaba de los ángeles, y con Benny aunque odiaba a los monstruos (cuando le da aquel abrazo en el primer episodio de la octava, sabía, por tradición de la serie, que el vampiro no era malo); contrario en el programa es la rutina de Sam, confiando en el abuelo revivido y en Ruby, más tarde en Martin. Que las alarmas arácnidas no se hayan activado resulta interesante, y hasta que haga algo concreto, Ezequiel parece bueno. Claro, no vimos a Dean eufórico tampoco, le ocurre cada vez que pacta con algo sobrenatural, también porque estaba actuando a espalda de Sam. La práctica del programa es que Dean oculta cosas suyas, sus problemas o dolores, pero rara vez engaña abiertamente a Sam en algo que le afecte a él, como si pasó cuando no quería que recordara aquello que Muerte le había hecho olvidar en la sexta temporada, o que John dijo que si no podía salvarle le matara; no es costumbre de Dean el conspirar contra el menor.

   Ahora Ezequiel mismo. De entrada me gustó el personaje, el actor y la manera de presentarse, ayudando a Dean en ese momento y desmayándose después de ofrecer sus servicios. Me gustó esa forma de hablar de su misión, de su tarea, sus ganas de buscar a Castiel y de ayudar al Winchester. ¿Es falso? Ya lo veremos, pero de entrada me gustó, me recordó a Castiel, su manera entregada de hablar con el mayor de los hermanos (pienso casi en el fandom). Por cierto, que cuando hablan por teléfono, Castiel le dice a Dean que Ezequiel es de los de fiar. Y si del fandom hablamos, ya comenté por ahí eso de que ahora dentro de Sam hay dos personalidades, el hermano de Dean y ese ser extraño y distinto que nada tiene que ver con el cazador, ¿cómo será la interacción? Uno imagina los detalles, criticas a Dean por que bebe demasiado (no, eso también lo hacía Sam), tal vez seduciendo gente, o este nuevo Sam mirándole mucho o cosas así. La intimidad en el Impala y en los cuartos de hoteles ahora será distinta porque, de cierta manera, ya no son totalmente familia. Me agradó que el recipiente no quedara destruido una vez salió y se fue con Sam, eso abre la posibilidad de que ese personaje en particular regrese, si un ángel ya le poseyó, otro puede también; como ojalá ocurriera con la actriz, esa actriz en especial, que personificó a Abaddon la temporada pasada, porque hay que estar claros, Castiel y Crowley, con otros personajes, ya no serían ellos.

   ¿Qué Sam está nuevamente dominado por otro ser y no es él mismo?, esto ha molestado a Nancy de manera casi personal (por cierto, esta amiga va a escribir un fic y pretende que yo lo suba), a mí no me molesta. Jared Padalecki es un agradable y agraciado actor que ha ido creciendo como tal; pero no ha sido tan bueno para él, hablando de premiaciones del público joven, o del público a secas, que compita con Jensen Ackles en las mismas categorías, este le gana en interpretación. Pero cada vez que se sale de su personaje de Sam demuestra de que madera está hecho. Y eso le hace falta profesionalmente, no ser únicamente Sam; en La Casa de Cera era un Sam joven, en Viernes 13 era un Sam más maduro, pero básicamente el mismo personaje. Le hace falta evolucionar más, y, aunque no me agrada la idea, eso no lo conseguirá totalmente si sólo interpreta a Sam Winchester el resto de su vida. ¿Será este nuevo Sam inestable, irascible, medio bobo ahora con un ángel dentro de su cuerpo? Esperemos que de pie a muy buenos momentos interpretativos que le hagan ganar premios, así sean de fans, y no sólo como tipo guapo o mejor cuerpo.

   Ahora vamos con Castiel. Hasta su encuentro con la angelita esa que no sabe qué hacer o qué desea para sí, Castiel actuaba extrañamente desconectado de su responsabilidad en lo ocurrido en el Cielo, me parecía, aunque su insistencia e interés en “ayudar” a los caídos, indican que lo sabe bien. Llama a Dean, quien enfrenta ángeles en un hospital, y le confiesa que perdió su gracia, que Metatron le engañó y que quiere ayudar a la ángel. Dean le grita que no, que la deje, que vaya a la baticueva sin ella y se oculte porque los ángeles le buscan para matarle (posesivo y domninante el chico, ¿eh?). Castiel duda, al final piensa en obedecer y ella le noquea. Le rapta, le culpa de lo ocurrido y quiere fusionarse con él ya que su contenedor no aguantará. ¿Y saben qué? La idea fue apasionante, Castiel junto a dean, con su cuerpo, su mente mitad hombre, mitad mujer, ¿se imaginan todo lo que pudo ocurrir en el fandom? Sobre todo con esa mitad femenina tan desquiciada como estaba.

CASTIEL Y HAEL

   Porque estaba loca, me recordó a la joven que Hannibal y Will cuidaban después de que este mató a su padre, el asesino en serie; en una gran escena que hace propaganda al uso del cinturón de seguridad, Castiel provoca un accidente de autos. Queda herido, ella voló por el parabrisas, se ve realmente mal, él quiere ayudarla pero ella le exige le obedezca o llamará a todos para que le cacen. En verdad no le dejó otro camino que matarla, pero se veía que le costó. Y aquí un punto, ¡cómo están matando gente que ha tenido la mala suerte de ser receptiva a ángeles y demonios! Parte a asearse, todo lleno de sangre como está.

SI DEAN LE VIERA ASI

   Y en esa lavandería ocurre algo que no esperaba, Misha Collins se desviste, y en seguida recibí más mensajes, ah, ¡las cosas que escribieron! Aunque yo sólo pensaba “¿y no tenía tatuado un sello en el pecho de la quinta temporada cuando luchó con todos aquellos ángeles?”, Alicia puede tener razón, en alguna de sus resurrecciones tal vez quedó lisito como nalga de bebé. Se veía bien, pero lo impresionante fue cuando comienza a quitarse la gabardina, casi no recuerdo haberle visto despojarse de ella, y luego con esas otras ropas cuando decide entre lavar las que llevaba o comer. Se veía tan distinto y todavía no sé si me gusta ese detalle, aunque será interesante verle robarle un pantalón y una franela a Dean.

   Los ángeles en la tierra. Me encanta esta historia, seres poderosos que ahora deben desplazarse para poder llegar a donde quieren llegar, buscando, para hacerles daño para variar, a los Winchester y a Castiel. La verdad es que pocos dejan bien parados la idea de los ángeles, estos están llenos de ira, odio y algo de desequilibrio mental. Nunca como antes el mundo ha sido tan peligroso, fuera de monstruos, fantasmas, demonios, leviatanes (que ya deben haberse comido a una enorme cantidad de personas), nigromantes nazis, Abaddon, ahora están estos, tan cabreados como los demás, aunque es de esperar que deliberadamente no causen dolor a la humanidad.

   ¿Qué no me gustó del episodio?, nada, sinceramente. Todo fue bueno. Me alegró ver a Bobby y a Muerte, quiero saber qué ocurrirá con Crowley y hasta cuándo estará en esa maleta, saber que trama Abaddon para tomar el poder en el Infierno, ver la primera interacción entre el Sam-Ezequiel y Dean, ver si Castiel lo nota. Me gustó que Castiel pudiera defenderse, que el recipiente de Ezequiel continúe. ¿Aparecerá en esta temporada la gran cazadora? ¡Ya quiero ver qué pasará el próximo miércoles!

   ¡Los chicos están de vuelta!

ABADDON, CUIDÁNDOSE DE ESA DIABLA

Julio César.

SAM POSEIDO

octubre 10, 2013

TAHMOH PENIKETT

   Y si no fuera así, otro para el harem de Dean.

   ¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios! ¡Sam ha sido poseído por un ángel! ¿Cómo es posible que este programa logre sorprendernos siempre? Disfruté cada momento del episodio, ahora bien, soy un fan de SUPERNATURAL, desde hace mucho tiempo, pero nunca noté el subtexto del fandom sobre el Wincests, y para serles totalmente sinceros, quieran disfrazarlo como quieran, la idea me provocaba algo de repulsa. De hecho nunca había notado nada extraño en el programa, hasta la llegada de Castiel, el hermoso, afligió y vehemente ángel que seguía con la mirada a Dean y quien por él lo dio todo. Me gusta más la idea del Destiel que el Wincests, pero ahora… Hace tiempo, de cuando leía fics, antes de que destruyeran el fandom con lamentables historias de tortura y pederastia, intentando hacerlo ver como algo “romántico” (dígame el abuso a niños, ¿en qué pensaban esos enfermos?, espero que estén bien localizados dentro de cada comunidad), leí un relato así, Sam y Dean, dos hermanos, uno de ellos cayéndose a pedazos después de haberle dado el sí a Lucifer, y Castiel, un ángel, poseyéndolo para curarle. Así Sam pasó a ser Castiel, y de este hacía Dean y de Dean hacia él, comenzó a crecer algo nuevo. Y era hasta aceptable, hablando de la parte erótica del fandom, porque ya no era su hermano. ¿Qué tal? ¿Acaso el programa está tomando ideas del fandom? ¿No suena increíble?

LE VA A GUSTAR CON LOS WINCHESTER

Julio César.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 38 seguidores