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CORAZON DE PLATA… 9

enero 31, 2014

CORAZON DE PLATA                         … 8

   Este relato, QUE NO ES MIO, es un Padackles sobre una realidad alterna. Un chico rubio y pecoso va al fin del mundo arrastrado por su abuela, y encuentra más de lo que parece a simple vista en la persona de un arrogante chico grande y sonriente, el cual le regala, al final, su propia vida para que el pecoso decida.

……

Title: Gray Moon

Author: River_sun

JARED AND JENSEN

   Espera por su verdad…

……

   Finalmente la jornada escolar termina y en cuanto puede, Jensen Ackles sale a buen paso del recinto envuelto en su viejo saco con capucha, rodeándose el cuello con una bufanda raída y sintiendo todavía frío. Dios, ¡qué día tan extraño! Y estaba pensando en el muy raro Jared Pada… Padalecki, molestándose un tanto con él mismo por el súbito calorcillo que recorre sus entrañas al sólo recordarle, como una cosquilla no desagradable del todo. No lo entiende, todos sus instintos de supervivencia, ese don que ha cultivado para mantenerse bajo el radar, invisible de los acontecimientos, de los bravucones, le gritan que debe escapa. Alejarse de él. Y sin embargo tan sólo quiere…

   -¿Te llevo? –pregunta el joven y algo enrojecido rostro que se asoma a la ventanilla de la camioneta que se detiene frente a él.

   El corazón de Jensen da un violento vuelco dentro de su pecho, qué joven y a la vez que maduro parecía Jared al volante de la camioneta grande y nueva. Había en él una belleza de fascines que le hacían lucir increíble, pero también de armonía en su sonrisa, en la luz clara de su mirada multicolor. Dios, era tan guapo, pensó de manera desvalida.

   -No, yo… voy cerca y es bueno caminar. Me gusta caminar. Y el frío. Hace bien para el corazón. –es la respuesta casi mecánica de su labrado don de esconderse y escapar, pero una muy fría y audible ráfaga de viento se levanta, hiriéndole un tanto y obligándole a cubrirse aún más con la vieja chaqueta.

   -Sí, claro… -chasca la lengua casi burlón, sonriendo bonito, amistoso, y sin embargo inquietante por su mirada, allí había algo, como una muda promesa, un ofrecimiento no expresado; hay tanta intensidad que lastima a Jensen de una manera que no entiende, erizándole.- Vamos, pecoso… -la voz susurra.- Sube y atrévete a irte conmigo. –y la promesa de algo más grande, vuelve a dejarse escuchar, una que congela el corazón de Jensen Ackles y nubla su mirada.

   Ahora el corazón del muchacho pecoso late desbocadamente, erizado de pies a cabeza, con unas ganas terribles de echarse a correr, pero unas aún mayores de entrar, de acompañarle. De seguirle. Y la sola idea le deja la boca seca. En la mirada de Jared parece brillar un reto burlón, pero también la esperanza, el que “vamos, acepta, sube conmigo”. Una muda suplica.

   -No, yo creo que…

   -¿Me temes? ¿Es eso? ¿Tengo pinta de matón? ¿O es otra cosa? –reta con más fuerza, luego sonriendo y bajando el tono de voz, casi cariñoso.- Pecoso cobarde. –y es el reto mayor, no es que sea grosero al no aceptar su propuesta de acercarle a su casa, o ingrato. No subía por temor, por miedo a algo que ni él mismo entendía.

   -Idiota. –le gruñe Jensen, rodeando el capote y abriendo la portezuela del otro lado, mirando a Jared, retándole a que diga algo, pero este apenas puede contener una enorme sonrisa de triunfo y felicidad, porque Jared Padalecki es inmensamente feliz de tenerle allí. Algo de ello capta el rubio, que baja la mirada a su regazo una vez que toma asiento y cierra.- Gracias… -croa.

   La camioneta parte, con fuerza, poderosa bajo la capota, la delgada mano de Jared controlándola de manera que al rubio le parece algo inquietante e impresionante. La idea atrae y fascina al joven, quien mira con disimulo al otro, diciéndose que así era ese chico alto y desgarbado, delgado pero atractivo de rostro pícaro. Es un buen vehículo, caro, la chamarra de Jared es de las buenas, sus botas también. Era un reconocimiento, incómodo ahora, que le hace cobijarse aún más dentro de su vieja chaqueta, atrayendo la mirada del castaño.

   -¿Frío? –aumenta un tanto la calefacción, y eso incómoda más al rubio.

   Qué fácil podía Jared resolverlo, acabar con el frío, controlar su entrono. Resolver su vida. Mira por la ventana, sintiéndose tonto y hasta mala persona por sentir envidia. No era culpa de Jared ser Jared, seguramente un auto desconocido nunca se cruzó en su vida arrebatándole todo. Y bien por él, se dice decidido.

   -Así que… -Jared comienza lo que será una larga perorata, algo vehemente y nerviosa para atraer la atención de Jensen, aunque en buena parte será un monologo ya que el otro responderá con monosílabos, cuando no con un gesto o un gruñido.- …¿Te gusta el frío? A mí me encanta, se siente bien contra la piel, es… vigorizante… -y sigue y sigue mientras Jensen mira las casitas hermosa, rodeadas de cercas, jardincillos desnudos y algunos árboles, todo con esa colcha de nieve o hielo que les hacía parecer postales navideñas de esas que veía de niño en Texas.- …Es una costumbre que inició Chad, cada mañana de Navidad correr hacia el lago Canary y lanzarse de cabeza por un hueco… No habría sido tan horrible la primera vez si no hubiera corrido desnudo y su flaco culo… -y sigue, riendo porque evoca algo divertido, realmente divertido, aunque sólo le gana una mirada y una sonrisa de compromiso de Jensen, quien recuesta la nuca del asiento y sigue mirando por la ventanilla, sintiéndose muy cómodo en esos momentos.- …Alexis se hirió, fue un buen golpe, todo fue culpa de Tom Welling, pero eso no le impide bajar por el Espinazo Roto a toda velocidad en sus esquíes, es fantástica… ¿te gusta esquiar? –pregunta y Jensen niega con la cabeza, la verdad es que no lo ha hecho. Y vuelve la verdosa mirada a la ventanilla. Ese lugar, con sus pinos que suben las laderas y los picos escarpados brillantes como espejos, por el hielo, con la tenue neblina ocultando sus dentadas cimas de piedra, era hermoso; realmente hermoso, reconoce de pronto.- No te gusta nada de esto, ¿verdad? –hay una aseveración casi acusadora en el tono. Eso le regresa al presente, tal vez demasiado.

   -No vine porque quisiera… -se le escapa, en muchos sentidos, y se tensa cuando Jared toma aire ruidosamente, se orilla y detiene la camioneta, mirando al frente. Bien, están cerca de su casa, si algo ocurría podría… pero no puede pensar con claridad, no con Jared mirándole ahora, tan intensamente, imposible saber si molesto, exasperado o simplemente divertido.

   -Bien, me alegro que algo te haya obligado a venir. Tal vez fue el destino, sólo algo así de poderoso podría arrastrarte a un lugar tan apartando, ¿no? –se lanza, enrojeciendo hasta la raíz del cabello, aferrando el volante con las dos manos y mirando al frente otra vez.- Ahora estás aquí… y yo también.

   Eso basta para que el ambiente cambie totalmente dentro de esa camioneta, no pueden saber exactamente el qué, no totalmente porque tan sólo son unos chiquillos que comienzan a caminar por la vida, pero en ese momento se planteaba una cuestión que sería de vital importancia en sus vidas. La verdadera primera ilusión. Cada uno, en su mundo por separados, con sus cargas vividas hasta ese momento de alegrías y tristezas, de logros y fracasos, de esperanzas frente a un mundo que se abre para ellos a sus pocos años, con el convencimiento de que algo bueno debe estar esperando en un recodo del camino a recorrer, enfrentaban en ese momento un encuentro a niveles profundos, sospechado pero no comprendido. A los estudios, juegos con amigos, a la idea de masturbarse o tener con quien tener sexo, estaba presentándose ese otro poderoso sentimiento, un mundo de corazón loco tomando el teléfono y llamando porque se necesita escuchar una voz, soltar el dónde estás, te extraño, te quiero, y ser correspondido. Ir al encuentro de ese sueño sintiéndose contento, bien arreglado, aún así cepillándose el cabello con la mano porque es de importancia capital estar bien, encontrar en otros ojos ese reconocimiento. Sentirlo. Vivirlo. La sola idea suena tan tonta a sus propias cabezas que lo evitan, “salir esta tarde a visitar a mi novio, sabiendo que le haré casi tan feliz como yo lo seré”.

   Cada uno de ellos, sin decirlo, intentando no dejarlo notar, sabe que en el otro hay algo que le atrae, que le llama poderosamente la atención, y en esa cabina, por un segundo, ese entendimiento lo hace todo muy difícil e incómodo, pero por nada del mundo habrían abandonado ese espacio, no ahora cuando sienten que algo maravilloso, algo que puede dar sentido a todo, satisfacer los sentidos e ilusionar el corazón puede estarse produciendo. Jensen, personalmente, lucha contra las ganas de perderse en la multicolor mirada del otro, preguntándose si habría algo allí para él, algo bueno y excitante como el castaño le prometía. Para Jared era más básico, desde el momento que Jensen entró con su vieja chaqueta, todo su mundo quedó envuelto en su olor, uno suave y fuerte, dulce y amargo. Un olor casi cálido, uno que sospecha se encontraría en el cuello de la persona que se desea cuando se le apartan las solapas de un traje por primera vez, enterrando el rostro bajo su cuello, rosando con los labios la ardiente clavícula, susurrando un nombre amado que termina siendo más importante que la vida misma cuando apenas se está dejando de ser un chiquillo.

   -Yo debo… -grazna Jensen, ojos inmensos tras los cristales, hermoso y vulnerable, la boca tan seca que sus labios se pegan en las comisuras.- Estoy cerca de mi casa y…

   -¿Quién eres, Jensen Ackles? –la pregunta brota como súplica, su delgado pero esbelto torso sube y baja con esfuerzo.- No has venido de tan lejos para lastimarme, ¿verdad? –era tan importante saberlo.

   -¿Qué…? –no comprende, no sabe de qué habla el castaño, pero también su torso sube y baja. Casi jadea cuando la mano de dedos largos se alza y cae sobre su mejilla, el toque es eléctrico y se estremece, y no sólo porque esté un tanto fría. Comienza, lo siente, es como si le reconociera, como si siempre se hubieran tocado así, en esa extraña comunión de sentimientos.

   ¡Detente!, no es una buena idea. ¡No!, todo eso grita su mente, que debe retroceder, que este podía ser un grave error, el más grande que cometiera en su vida, que no estaba pensando con claridad y eso podría meterle en un problema… y como resultarían las cosas, tal vez debió escucharse a sí mismo, pero Jared Padalecki lo olvida todo, acabando la distancia entre los dos, su boca cubriendo los carnosos labios de Jensen Ackles…

   Encontrando su destino.

……

   -No lo entiendo… -Sandy se ve confusa, más bien molesta.- Jared nunca ha mostrado interés en los chicos, como no fuera amistad.

   -Jared nunca se había topado con este joven antes. –le corrige Alexis, paso rápido por los desiertos pasillos del colegio, en busca de la cita concertada.

   -Pero Jared… -traga, frustrada.

   -No, Sandy, no quiero ser ruda contigo, pero no significa nada que salieras con él y que se acostaran. Lo hizo porque te aprecia, le gustas y… -se encoge de hombros.- …Bien, es un chico, pero también un hombre. Y los orgasmos son buenos, sobre todo los acompañados. Estabas ahí, pasó, fue bueno… y luego te revolcaste con Tom. ¿Imaginas lo que debió sentir?

   -Fue un error. Él lo sabe.

   -¡Y qué error! Pero esto es distinto; no debes engañarte, amiga, Jared no te está evitando desde entonces porque te ame, y dolido por lo que hiciste, quiera castigarte, ni se está fijando… en otra persona, por despecho. Deberías haber visto su mirada cuando él cruzó los pasillos con Allison. –oprime los labios.- Y es ella quien me hace temer más.

   -¡Jared no es gay! –se detiene, furiosa y angustiada. Alexis la encara, fría.

   -¿Has olvidado nuestra esencia? –la deja impactada.

   -¿Apareamiento? –su pecho sube y baja, pálida de rostro.- No, Jared no…

   -¿Jared gay? –una sorprendida y burlona voz se deja escuchar, y de uno de los solitarios salones sale Tom Welling. La cita acordada. Alexis toma aire y cierra los ojos.

   -¡Eso lo inventa Alexis! –grita Sandy, también preocupada de haber metido la pata.

   -¡Lo sabía! –Tom jadea y ríe.

   -¡Basta! –Alexis corta toda charla, preguntándose si no cometió un error al contactar con Sandy y Tom, sobre todo con este último, pero le necesitaba. Tal vez debió hablar antes con Aldy o Chad.- No vamos a discutir sobre Jared. El asunto aquí es: quién es Jensen Ackles. –se vuelve hacia Tom.- Debernos averiguarlo.

   -¿A mí qué me importa que a Jared ahora le gusten las bolas? –ríe Tom.

   -Hay… algo en ese pecoso rubio que me asusta. –comienza Alexis.- Lo noté al verle al lado de Allison. Ella no pudo cubrirle con su aura, como suele hacer con todos. –la aseveración deja a los otros dos confusos, incapaces de asimilarlo todo.- Tom, habla con tu papá, es el comisario… tenemos que saber quién es ese muchacho. Todos necesitamos saberlo. –casi agrega algo más, pero no se atreve a ponerlo en palabras. No todavía. Ni lo hará, si no hace falta. Pero teme.

   Teme que el enemigo esté a las puertas de Nome, y que todavía no se hayan dado cuenta.

……

   Lo malo de vivir tan al norte era el oscurecer temprano, piensa Kathy Bates, con paso algo vacilante sobre el congelado suelo. Pero no es eso lo que provoca su gesto austero y algo seco. También ella tiene una cita, una de la que desconfía aún más que Alexis Biedel de la suya. Traga en seco, aferrándose a su ancho y viejo bolso como buscando equilibrio o convicción, la bilis subiendo por su garganta. Jensen no lo sabía (aunque temía que imaginara algo, ahora), pero el viaje a ese fin de mundo no fue buscando nuevos horizontes, un trabajo y una casa, recomenzar…

   La nota recibida en Dallas había sido escueta pero muy clara: “su hija y su marido fueron asesinados”. Era lo esencial, lo que la dejó sin aliento, hirviendo de furia. Lo otro era ese encuentro, citarse en ese fin de mundo para conocer la verdad. El “su vida peligra también, así como la de su nieto”, al final de la página fue casi innecesario, aunque la decidió a actuar y viajar. Que mencionaran a Jensen. ¡Sabían de él! Ellos. Fueran quienes fuesen los enemigos esta vez. Por ello no pudo dejarlo en casa de sus primos, temía que llegaran hasta él en su ausencia, y que lastimaran a todos los que se cruzaran en sus caminos. Ahora iba por la verdad, respondiendo a ese encuentro a solas en esos parajes helados.

   Endureciendo el rostro, metiéndose en el estrecho callejón entre dos casas aparentemente desiertas, la mujer espera encontrar esas respuestas. Ha buscado, mucho. La nota no le dijo nada nuevo. Ese punto estaba claro desde el principio. Su hija, y su familia, habían sido asesinadas. La cosa era saber de cierto quiénes eran ellos y por qué lo hicieron. Ahora lo sabría. No puede evitar una sonrisa leve, petulante y peligrosa. Pero acaba cuando frente a ella aparece un sujeto alto, realmente alto y fornido, enchaquetado, gorra sobre su cabeza casi hasta las gruesas cejas, rostro cuadrado, ojos oscuros y peligrosos, una sombra de barba casi cubriéndole todo el rostro.

   -¿El señor… Smith? –pregunta ella, confusa.

   -Desmerece su fama, señora Bates, nunca debió venir sola a este lugar; fue meterse en la boca… del lobo. –sonríe torvo mientras lo dice, con marcado acento francocanadiense, mirándola fijamente, abriendo sus largas y enormes manos en gesto amenazante, echando a andar hacia la mujer mayor.- Aunque el resultado habría sido el mismo, habría tenido que ir a buscarla. Es hora de que se reúna con su familia en el Infierno. No se preocupe… su nieto la seguirá esta misma tarde.

CONTINÚA … 10

Julio César.

NOTA: Dios, cómo odio cuando Dean Winchester da el primer paso para pedir perdón. Siempre es él.

CORAZON DE PLATA… 8

enero 21, 2014

CORAZON DE PLATA                         … 7

   Este relato, QUE NO ES MIO, es un Padackles sobre una realidad alterna. Un chico rubio y pecoso va al fin del mundo arrastrado por su abuela, y encuentra más de lo que parece a simple vista en la persona de un arrogante chico grande y sonriente, el cual le regala, al final, su propia vida para que el pecoso decida.

……

Title: Gray Moon

Author: River_sun

JARED AND JENSEN

   Espera por su verdad…

……

   -Mira, Jared, no creo… -traga con temor, pero luego toma aire y alza la barbilla.- No tenemos nada de qué hablar. Por favor, tan sólo… déjame en paz. No me cruzaré en tu camino, nunca, sólo… ignórame, ¿si? No sé qué hice para molestarte, tan sólo quiero estar solo. –e intenta salir, algo en su mirada, salvajemente brillante ahora, le asusta nuevamente y no sabe bien por qué.

   -¡No! –ladra, cortándole el paso.

   Ah, bien, esto es demasiado, piensa Jensen apretando los dientes. Aparentemente tendría que luchar, es decir, caer revolviéndose con dolor, o humillación, para salir de allí. El inicio de las pesadillas de siempre.

   -¡Déjame en paz! –ladra, y su ira, así como angustia, le dan el valor para empujarle. O intentarlo, porque cuando su mano abierta cae sobre el torso del joven, sobre su pectoral izquierdo, se congela.

   Los dos lo hacen, viendo a la nada, no uno al otro, parecen mirar dentro de sus propias cabezas, confusos, extrañados, abrumados por la intensa y cálida corriente de algo eléctrico que los recorre de pies a cabeza, que parte de allí, del lugar donde sus pieles se unen. Es algo tan intenso como estimulante, y cada uno es consciente del otro. Jensen siente la boca seca, el jadeo ronco y bajo que lanza Jared le cala hasta los huesos (es un reconocimiento de que también él lo siente, padece y disfruta); no puede dejar de mirar ese torso que enrojece, que sube y baja más, luchando contra el poderoso deseo de mover su pulgar y recorrer la suave y firme piel transpirada del otro muchacho. Una necesidad que crece como marea, y traga aire, abriendo mucho los ojos cuando el calor se intensifica de manera alarmante y a un tiempo tan atrayente; le parece que la piel del otro se abre, acogedora, que su mano entra y le penetra, un poderoso impulso que corre directamente a su entrepierna, a sus bolas que se contraen, a su miembro que se acalora. Y la sensación es maravillosa. Por un momento le abruma una idea que puede sonar absurda, que puede llegar hasta el alma del otro.

   -Jeeenseeen… -le parece oír a lo lejos una voz femenina, ¿un eco de su mente?, no lo sabe, aunque no era su voz. Ni la de su abuela. Pero es suficiente para traerle de vuelta a la realidad, a lo que está haciendo, hincar un poco la punta de sus dedos sobre esa piel, y lo que le
está ocurriendo, se estaba excitando sexualmente, así que apartar la mano, casi temblando con dolor por las ganas de continuar tocándole, recorrerle con ella, rasgar con sus uñas. Con piernas de goma da un paso atrás, azorado cuando la toalla casi cae, sabiendo que su miembro se erecta bajo la poca tela.

   -Tengo que… -grazna y casi corre, tiene que escapar de esas duchas o algo ocurrirá.

   Pero Jared, quien parecía petrificado, que miraba a la nada mientras llevaba una mano temblorosa al lugar donde Jensen le tocara poco antes, donde la piel le arde todavía, extiende rápidamente un brazo y le atrapa por una muñeca.

   -Espera… -grazna, halándole suavemente, atrayéndole con desconcertante facilidad. Y cuando le toca, Jensen siente que su cuerpo parece flotar de manera grata, cosa que se vuelve salvajemente estimulantes cuando Jared, quien sí no se contiene, con el pulgar recorre la cara interna de su mañeca, donde su pulso acelerado de por sí se dispara todavía más.

   -Suéltame. –quiere gritar, revolverse, escapar, pero no puede. Su boca, su tono, sus ojos más bien parecen suplicar.- Déjame ir, Jared. –y traga cuando el castaño se acerca todavía más, encarándole, agarrándole aún.

   -No puedo, pecoso. Te escucho, sé que lo pides, lo que dices, sé que no debo obligarte a nada, pero… sencillamente no puedo dejarte ir.

   -Jared…

  -Lo sientes, ¿verdad? Tú también lo sientes. Esta corriente que cruza de ti a mí, y viceversa.

   -No, yo no siento nada… -comienza, pero calla después de un flojo jadeo cuando Jared le medio empuja hacia atrás, chocándole suavemente la espalda de una columna, acercándosele más, cubriéndole con su presencia y calor, alzando la mano que no le aferra y con el pulgar recorriéndole el cuello, despertando salvajes pulsaciones en su yugular.

   -Mentiroso. –le sonríe bajito, suave, casi afectuoso, ojos oscuros, expresión feroz, labios rojos, unos que abre sutilmente mientras se acerca al dulce, tembloroso y todos ojos chico que es Jensen Ackles en ese momento.

   Jensen no lo entiende pero todo su cuerpo responde a una orden primitiva, imperiosa y poderosa. Quiere acortar la distancia, abrir más sus labios y cubrir esa boca de labios delgados y hasta crueles en ese momento. Quiere… sorprenderle, borrarle ese aire de superioridad. Quiere desconcertarle. Y algo, también primitivo, le grita que así sería, que le dejaría sin aliento, sin habla, pero… lo que más desea es saber. No está muy seguro sobre el qué. Pero lo necesita.

   Aunque tal vez no sería sorpresa para el castaño. Porque mientras le corta el paso y le acaricia la mejilla, los ojos de Jared oscurecen visiblemente, empañados de algo igual de poderoso y primitivo, algo que está más allá de él, de toda lógica y hasta del sentido común. Todo desaparece de su mente, todo sentimiento, recuerdo, alegría, pena o esperanzas. Pero más claro para sí, consiente como es de su naturaleza voluntariosa y salvaje, lo sabe: desea besarle, cubrir su boca y probar en ellos la vida nueva que intuye que comenzaría. Quiere, y mucho, tener a ese joven a su alcance. Y lo siente, el rubio envía ese vaho, ese aroma, ese influjo que le descontrola, Jensen también lo desea. El pecoso de increíbles y enormes ojos verdes también lo quiere. Y debe probarle…

   Tragando en seco, sonriendo casi torvo, hace descender su rostro, Jensen no se aparta, no le esquiva. No huye. El calor de la respiración del otro les baña. Están a punto de unir sus bocas… y es cuando les parece escuchar algo…

   ¡Jeeeeenseeeen…!

   ¡Qué carajo!, la idea cruza las dos mentes, desconcertándoles.

   Si estuvieran en el exterior, tal vez habría podido ser tomado por el viento susurrando entre las copas los arboles, pero allí… Y Jared maldice internamente cuando nota como Jensen parece despertar de su ensueño, reparando bruscamente de en dónde está y qué estaba a punto de hacer. Con frustración le nota la alarma, el apartarse brusco, soltándose.

   -Debo irme. –se encamina hacia la salida de las duchas.

   -Jensen, por favor, no…

   -¡No digas mi nombre así! –se vuelve, exasperado, mejillas rojas.- Y no te me acerques más. Déjame tranquilo. –reinicia la huida.

   -No puedo. No puedo apartarme de ti. –parece escapársele. Y Jensen se detiene otra vez, lleno de ira, volviéndose y encarándole.

   -¿Necesitas lastimarme otra vez? ¿Cómo ayer?

   -No quería hacerlo. –va frustrándose nuevamente.- Quería protegerte. –y Jensen parpadea graciosamente, molesto.

   -¿Protegerme? ¡Casi me rompes el brazo!

   -Debía lograr que dejaras esa idea de entrar en el equipo de luchas, a decir verdad de todos los deportes rudos de contacto, pero no lo entendiste cuando… te lo insinuaba con golpes. Ni siquiera después del hockey. Podías salir lastimado si perseverabas en esa idea.

   -¡El único que me lastimó fuiste tú!

   -Lo hice para… -grita y se controla.- Tom, Mike, ellos… te habrían lastimado, Jensen. No comenzaste con buen pie. Les conozco. Habrían aprovechado las prácticas para herirte feamente. –la sinceridad fluye en sus palabras, sus ojos parecen casi suplicantes.- Por eso te pedí que abandonaras, pero eres terco y sabía que no lo harías a menos que… -enrojece, como sintiéndose tonto y vulnerable.- …Que te mostrara el riesgo. Y mejor yo que ellos, créeme. –afirme vehemente, afirmando con la cabeza, y Jensen le mira sencillamente en shock.

   -¿Y qué coño puede importarte a ti mi suerte? ¿Por qué te preocuparía o afectaría que esos dos…? ¡No somos amigos! No sabes nada de mí. No sabes quién soy. –enfatiza, duro, sintiéndose fuerte por alguna razón que no comprende.

   -No sé nada de ti, es cierto. Pero me muero por saberlo. –agrega rápidamente, más enrojecido todavía, ojos brillantes, de sinceridad y vergüenza, de juventud y voluntarismo, de pasión.- Si me dejaras, si me permitieras entrar en tu vida querría saberlo todo. Desde que llegaste, desde que te conocí… sólo he soñado con saberlo todo, con escucharlo todo. Con sentirte y… -quedarme como idiota simplemente mirándote, lo piensa pero no se atreve a decirlo.

   Se hace un silencio extraño, incómodo. Jensen siente calor dentro de su cuerpo y sus mejillas enrojecen casi tanto como las de Jared. Traga una y otra vez, asimilando las palabras, el terremoto extraño y devastador que eso causa en su interior. Y entiende una parte de lo que siente, esa extraña sensación de fuerza y de euforia en su pecho. Jared, ese muchacho resuelto, altivo, seguro de sí, en ese momento parecía el chico tímido, muerto de vergüenza, que le dice a la niña bonita de su salón que le gusta mucho. O a eso sonaba. O cree que sonaba. Está tan confuso que no puede enfrentarlo ahora.

   -Debo… debo ir a clases. –casi huye.

   Jared se las arregla para alzar sus cejas, frustrado, el corazón latiéndole locamente en el pecho. Fue desconcertante notar cuando dolía verle partir. Era algo casi físico. Hasta ese momento del encuentro, hasta que dijo lo que dijo, él mismo no entendía el alcance de todo lo que sentía. Y todavía no podía abarcarlo todo. Y daba miedo, sentirse así, tan abrumado, dichoso y temeroso por otra persona. Sin embargo… aún muchacho como es, sabe que no cambiaría esos últimos días de su vida por ningunos otros. Una certeza que eriza cada poro de su piel.

……

   El resto de la tarde, Jensen estuvo en shock, negándose a analizar en profundidad muchas cosas. Las palabras de Jared, para comenzar, el temblor y calorcillo de expectativas que el recuerdo de tales palabras despertaba dentro de él. ¿Estaría jugándole una broma?, se pregunta mientras se inclina sobre un filtro a tomar agua. Gruñe y se ahoga cuando el líquido entra por su nariz al recibir un golpe por la cabeza. El perpetrador, ese chico calvo, Mike, ríe mientras se aleja rodeado de otros dos muchachos, pero todavía volviéndose y con los dedos medios de sus dos manos le dedica la señal de costumbre. ¡Hijo de perra!, se permite dedicarle. Mentalmente, por supuesto, sacudiéndose la nariz y alejándose. Pero sonríe, ese tipo era realmente de cuidado. Se le ocurre. O cae en cuenta. O tal vez, inconscientemente, quiere disculpar a Jared por lo de la práctica de lucha. Dios, estaba tan jodido. Pero se niega a regresar a eso. Ahora tenía otra cosa que indagar y la ocasión se pintaba calva como la cabeza del chico Rosenbaum.

   -Allison… -la llama cuando la ve salir de una sala donde cree ensaya el grupo de teatro, toda gitanilla con su falda de volantes, una pañoleta sobre la cabeza y sus collares de cuentas de colores alrededor del cuello.

   -Jensen, ¿dónde estabas? Creí que adicionarías para teatro. –le sonríe, franca y abierta, frunciendo algo el ceño cuando nota la intensidad de su mirada.- ¿Ocurre algo? No me digas que Tom…

   -Hace poco, creí escuchar en mi cabeza, tu voz llamándome. Al principio pensé que lo imaginaba, pero luego… -se incomoda un tanto.- …Bien, te escuché una segunda vez. Y creo que Jared también lo hizo.

   -Espera… espera… ¿Estabas con Jared? –hay sorpresa en su voz, pero rezumando malicia. Sonríe más al verle enrojecer terriblemente.- Por Dios, Jensen, te ves tan culpable, ¿qué hacían? ¿Acaso eso que hacen todos los chicos del mundo en los sanitarios escolares, medírselas y comparárselas? He oído de eso. Vamos, ¡cuéntamelo todo! No te sientas obligado pero quiero cada sudoroso detalle. –y ríe al verle dar un paso atrás, más rojo todavía.

   -¡No hacíamos nada malo!

   -¡Oh! –parece genuinamente decepcionada.- Nunca ocurre nada interesante en esta escuela.

   -¿Te escuché en mi cabeza? –vuelve a la carga.

   -Cariño, ¿qué se yo que tienes en la mente? O a quién. –le ve confusa ahora.- ¿En verdad me escuchaste? ¿Qué hacías, exactamente? Tal vez era tu conciencia. Dicen que es la peor de todos los jueces.

   -Jared también te escuchó. Estoy seguro.

   -Estoy desconcertada, amor –eleva las cejas.- Si pudiera comunicarme así… -le clava la mirada.- ¿Te había ocurrido antes? Tal vez fue telepatía. –sonríe radiante.- ¿No sería increíble, Jensen, el telépata? Nuestro propio X-Men.

   -No, nunca me pasó. Y no, no creo que fuera telepatía, ¡no creo en eso! Te digo que Jared…

   -Ni idea, entonces. –se encoge de hombros, sonriendo luego.- Si hacías algo… delicado, y esa voz te contuvo, tal vez fue algo bueno, pero no sé de qué pueda tratarse. Anda, vamos a inscribirte en teatro, y mientras lo hacemos, cuéntamelo todo. Así que tú y Jared… ¿ya son amigos? He notado que te da vueltas.

   Confuso, no sabiendo ahora si lo imaginó (no, Jared también lo escuchó), Jensen se pregunta qué está pasando. Con todo. Lo que escuchó. Lo que estaba a punto de ocurrir si no lo hubiera escuchado, admite enrojeciendo un tanto otra vez. ¿Qué estaba pasando con Jared?, ¿por qué actuaba así?

……

   Alexis anda preocupada. Ha intentado hablar dos veces con Jared y este la evade. Igual que Chad, el cual siempre andaba alrededor molestándola, pero ahora que necesita saber cosas, este ni se le acercaba. Desde el segundo piso del colegio mira hacia abajo, al castaño alto de rostro ido que es su amigo. La sonrisa suave de su rostro, su ensoñación, no pasan desapercibidos para la joven, ella casi podría poner en palabras lo que le ocurre: sueña con alguien. Algo debe haber ocurrido desde el momento que hablaron en la mañana y este. ¿Cómo podía ser tan irresponsable? La joven se muerde el labio inferior, ¿de dónde salió ese chico rubio y pecoso? ¿Quién era? ¿Por qué aparecía ahora, justo cuando Jared estaba por alcanzar su clímax?

   Tenía que hablar con alguien, con Jared (no, de ahí no sacaría nada), con Chad, o Sandy. O, incluso, con los padres del castaño. La piel se le eriza cuando nota la mirada anhelante e inquieta de Jared, el cual se endereza de la pared donde estaba recostado, siguiendo el paso de Jensen, en el otro pasillo, acompañado de la perra de Alison Hannigan. Oh, Jared, ¿qué haces?, intenta enviarle una mental advertencia, cerrando sus pequeñas manos sobre la baranda. Sabiendo, por su mirada brillante y deseosa de ser notada, que era inútil. Jared no veía a nadie más en esos instantes.

   En ese momento, Allison, quien parecía comentarle algo al joven rubio, alza la mirada. Las dos jóvenes mujeres cruzan una mirada intensa. Allison sonríe leve, sus ojos brillan de manera burlona. Y ahora sí que Alexis se preocupa.

……

   ¡Allison!, igual disgusto parece causarle a Jared el ver al chico rubio, pecoso y sexy, al lado de la joven de sonrisa maliciosa. Ella le toma de la mano y el castaño tiene que luchar contra una súbita llamarada de rabia, celos y posesividad que se apoderan de él. Debe controlarse para no ir tras ellos, separar sus manos y mandar a la pelirroja a tomar vientos.

   -¿Dónde coño estabas? Jugaste como un imbécil en la práctica y te tardaste horas en las duchas. Y tú nunca tardas horas en las duchas. Y eso cuando vas. –interroga Chad, llegando a sus espaldas.

   -Oye, baja la voz, ¿quieres que alguien te escuche y te malinterprete? –Dios, ¿qué pensaría Jensen si…?

   -¿Qué tienes? Estás todo enrojecido y no parece que sea el frío. –le mira con sospecha, siguiendo luego con la vista a Jensen junto a Alison.- Joder, ¿sigues con eso? No lo entiendo, ¿despertaste hoy y te dijiste “seré marica para ver cómo es? Suena fascinante!”. No creo que sea divertido.

   -¡No amanecí! –es algo seco, luego sonríe.- Llevo días…

   -¡Basta! –le interrumpe sabiendo que escucharía el “desde que llegó Jensen”.- Amigo, estás mal. Estás actuando de una manera reprobable. Y mira que así será cuando me lo parece a mí.

   -Es mi derecho. –se defiende, extrañado.

   -Oye, no, no estoy diciendo nada contra el sexo. A mí me gusta. –alza las manos.- Ni estoy juzgándote si prefieres un culo peludo, no se trata de eso. Es… ese Jensen.

   -No entiendo, ¿el problema real no es un culo peludo sino Jensen? No creo que lo tenga tan…

   -Basta, no quiero escucharlo. –se alarma.- Y no, no es eso, si quieres probar, o te va a gustar para toda la vida, ¿por qué no intentas algo más cerca? Ahí está Matt, no podría ser más marica ni aunque lo intentara.

   -Dios, ¿aún le odias porque te quitó a Sophia? ¡Eso ocurrió en el jardín de infancia!

   -Como sea, creo que no ves el centro de la cuestión. Te fijas en un extraño. Pienso que… Alexis puede tener un punto. ¿Has considerado que podrías estar entrando en calor?

   -¡¿Qué?! –abre los ojos realmente con sorpresa.

   -Eso, que estés entrando en celo… buscando pareja. ¿Imaginas todos los problemas que habría si te da por fijarte en alguien como Jensen?

   -Oh, por Dios, ¿el apareamiento? –Jared queda desconcertado, la impresión es tal que pierde las fuerzas cayendo contra la pared nuevamente, el corazón martillándole locamente en el pecho, la sangre, llena de adrenalina, corriendo a toda velocidad por sus venas. Todo pensamiento racional escapa de su mente. Cierra los ojos y piensa en el joven y pecoso rubio desnudo en las duchas, el agua caliente corriendo por su cuerpo, y todo él responde automáticamente a la imagen. Sus ojos brillan como estrellas fulgurantes cuando los abre.- Chad… ¿qué me pasó? –es la transcendental pregunta, una que hace estremecer todo su ser.

   -¡No! No, mierda, no lo digas así. –se alarma Chad, pero involuntariamente da un paso atrás cuando Jared se endereza.- Joder, ¡si la tienes dura! ¡Y en el pasillo! Ni yo hago eso. ¡Cúbrete!

   -¡Sabes las posibilidades de que tal cosa ocurra en la vida de alguno de nosotros? ¡En la vida de cualquiera? El apareamiento… –casi tiembla ante la idea.

……

   Finalmente la jornada escolar termina y en cuanto puede, Jensen Ackles sale a buen paso del recinto envuelto en su viejo saco con capucha, rodeándose el cuello con una bufanda raída y sintiendo todavía frío. Dios, ¡qué día tan extraño! Y estaba pensando en el muy raro Jared Pada… Padalecki, molestándose un tanto con él mismo por el súbito calorcillo que recorre sus entrañas al sólo recordarle, como una cosquilla no desagradable del todo. No lo entiende, todos sus instintos de supervivencia, ese don que ha cultivado para mantenerse bajo el radar, invisible de los acontecimientos, de los bravucones, le gritan que debe escapa. Alejarse de él. Y sin embargo tan sólo quiere…

   -¿Te llevo? –pregunta el joven y algo enrojecido rostro que se asoma a la ventanilla de la camioneta que se detiene frente a él.

   El corazón de Jensen da un violento vuelco dentro de su pecho, qué joven y a la vez que maduro parecía Jared al volante de la camioneta grande y nueva. Había en él una belleza de fascines que le hacían lucir increíble, pero también de armonía en su sonrisa, en la luz clara de su mirada multicolor. Dios, era tan guapo, pensó de manera desvalida.

   -No, yo… voy cerca y es bueno caminar. Me gusta caminar. Y el frío. Hace bien para el corazón. –es la respuesta casi mecánica de su labrado don de esconderse y escapar, pero una muy fría y audible ráfaga de viento se levanta, hiriéndole un tanto y obligándole a cubrirse aún más con la vieja chaqueta.

   -Sí, claro… -chasca la lengua casi burlón, sonriendo bonito, amistoso, y sin embargo inquietante por su mirada, allí había algo, como una muda promesa, un ofrecimiento no expresado; hay tanta intensidad que lastima a Jensen de una manera que no entiende, erizándole.- Vamos, pecoso… -la voz susurra.- Sube y atrévete a irte conmigo. –y la promesa de algo más grande, vuelve a dejarse escuchar, una que congela el corazón de Jensen Ackles y nubla su mirada.

……

JARED Y JENSEN... TAL VEZ

   Me encanta esta foto.

CONTINÚA … 9

Julio César.

¿SAM MALVADO? SANTO TERROR

enero 15, 2014

LA TARDE DE PERROS DE DEAN

SAM NO ES SAM

   -¿Sam? Lo siento, Sam ya no vive aquí…

   Ah, ¿creían que evadiría hablar de este episodio donde Ezequiel si resulta ser un tipo malo? No, se atravesó la Navidad y los mil problemas de Venezuela; y no, no era Ezequiel. ¡Qué vainas pasan en Supernatural! Está demás decir que el último episodio del año pasado, 9×09 – Holy Terror, fue fiel a la tradición del programa, sorpresivo por lo que ocurre con los hechos, pero también con los personajes, y el momento de intensidad donde nos dejan en cada intermedio. ¿Se tendrán que enfrentar, físicamente, Sam y Dean? Eso queda planteado, ¿y la verdad?, espero verlo, no que sea como Castiel, el gran villano a finales de la sexta temporada, uno imaginándole haciendo de todo, luchando con los hermanos, atrapando en un capítulo a Dean y todo eso, para que luego resultara que prácticamente le dejan de lado. Ahora Sam es evil, maligno, ¿podrían ser mejores las expectativas? Si, un Dean malvado.

BAR DE BEATAS

   Todo me gustó. Comenzamos con ese autobús en medio de la noche lleno de mujeres que cantan himnos religiosos, ellas entrando a un bar de motoristas de mal aspectos, y uno de ellos diciéndoles que no deberían estar allí. Me hizo sonreír la escena, era como cuando vi Cambio de Hábito de Whoopi Goldberg, y ella vestida de monja se escapaba por una cerveza, llegaban las otras a buscarla y un motorizado comenta que si ese lugar se iba a transformar en bar de monjas, él no volvía más.

BEATAS EN SU SANGRE

   ¿Saben qué imaginé en ese momento?, ángeles contra demonios, motoristas hijos de perra creyendo poder abusar de unas beatas y que resultaran estas unas tigras recién paridas. Pero no, resulta que son ángeles. Ángeles contra ángeles. Y en la batalla pierden los motoristas, ellas salen cantando y se alejan. Lástima que no pasaron la lucha.

SAM, CASTIEL Y DEAN, PURO FBI

   Pasando con los hermanos, encontramos a Dean contra Sam-Ezequiel, deseando saber cuándo termina todo; como sea, se enteran de los muertos en aquel bar, todos con los ojos quemados y van a investigar, suponiendo de partida lo que también supusimos todos de entrada, que a los ángeles les habían matado otra clase de seres sobrenaturales. Allí se encuentran con otro agente del FBI, Castiel, quien abandona su retiro (¿alguien lo creyó por un momento?), para lanzarse a la cacería y la investigación, aunque en el fondo el problema siempre es el mismo con él, la culpa deaniana que carga, siente que debe hacer algo por los ángeles ya que él causó todo eso. Por personas de la zona saben que los motoristas habían cambiado de manera de ser después de escuchar a un pastor, cosa que les relaciona con Bartolomé. Bien, por lo general hago estos relatos largos porque describo muchos detalles del programa, e imagino que eso molesta o aburre, quien lea es porque sigue la serie, quien la sigue y no ha visto el episodio no debe continuar leyendo, quien ve la serie y vio el episodio, sabe lo que ocurrió, así que saltemos sobre todo eso.

   Digamos que Bartolomé, jefe de los ángeles que aspiran regresar al Cielo, así sea utilizando medios violentos, enfrenta a otro grupo que parecen más radicales y fanáticos todavía, tanto que en una reunión para negociar matan a su lugarteniente, detalle que pocas veces presenciamos, como ocurrió con los leviatanes y la asistente de Dick.

CASTIEL TORTURADO, OTRA VEZ

   Castiel es capturado por el nuevo grupo, quienes no creen en su inocencia, suponen que es aliado de Metatron y le sacarán la información con tortura (le hacen bastante daño); le culpan de todo, de todos los que murieron en la caída, nombrándoles; me gustaron los nombres de Sarah… y Ezequiel. La cara de confusión de Castiel no tuvo precio. Bien, le sacaran información con martirio, pero quien se queda torturándole traiciona a su grupo y le libera por la promesa de regresarle al Cielo (Castiel le hace creer que puede lograrlo), además, está cansado de esos ángeles sanguinarios. Suelta a Castiel y este le mata. La verdad es que el ex ángel ha progresado, lucha contra seres poderosos no teniendo ningún don, y ahora miente. Ahora sabemos que Ezequiel murió en la caída, entonces, ¿quien posee a Sam?

METATRON Y GADREEL

   Esto se sabe cuando Sam sale por algo y Metatron aparece, abordándole y diciéndole que está muy solo en el Cielo y se aburre, quiere controlar la entrada al Paraíso; quiere ser Dios, aunque no lo dice y lo niega con falsa modestia. Él sabe que Ezequiel no es Ezequiel, sino Gadreel, un ángel con mala fama en el Cielo. Este lo niega, no ser Gadreel sino su fama, que él no era malo, alega ser un incomprendido y desea redimirse frente a todos. Metatron le propone regresar junto a él al Cielo y decidir quién va y quién no. Que lo piense. A la pregunta de por qué eligió a Ezequiel, Gadreel responde que porque tiene buena fama, era respetable (lo que Castiel le dijo a Dean). Y aquí entra una primera consideración sobre su extraño comportamiento, que a la vista de su engaño es más evidente. Castiel sabía de Ezequiel, de su buena fama, por ello ese Sam-Ezequiel no podía dejar que se quedara en la baticueva, ya que tarde o temprano descubriría que no era quien decía ser.

   El grupo de Bartolomé responde a la agresión con otra, matando a una gente frente a una fogata, y la verdad es que alarma la cantidad de los que van cayendo, de ángeles, pero más de humanos. Ya la serie no se mide con la sangre. Y aquí llegamos al centro de la cuestión. Malherido, Castiel le cuenta todo a Dean, la lucha entre los bandos, de la supuesta muerte de Ezequiel, cosa que congela el corazón de Dean. No era de extrañar que le pidiera a Kevin revisar las tablas con la Palabra de Dios y encontrar una manera de poner a dormir un ángel que estuviera poseyendo a alguien. Mientras esto ocurre, Sam-Gadreel se reúne con Metatron, aceptando sus condiciones, pero antes debe probarse matando a alguien, y Metatron le entrega un papel, algo que parece hace tambalear a ese Sam no tan Sam. ¿Alguien creyó que fuera a Dean? No, ¿verdad? Supernatural sin Dean no sería Supernatural, como no lo es sin Sam. Y así, mientras los ángeles se matan entre sí, Metatron planea ser el nuevo Dios y Castiel se oculta para curarse, Dean pone en práctica su plan poner a dormir al falso Ezequiel y contarle toda la verdad a Sam, cosa que hace más por necesidad que por honestidad, requiere que este le expulse rechazándole.

   Así llegamos al clímax; Sam, quien ha pactado con Metatron, regresa y Dean le lleva a un cuarto especial, cubierto de símbolos y recita algo que Kevin le entrega. Sam se estremece, parece despertar de un sueño y Dean le cuenta todo, que agonizaba y permitió que un ángel le poseyera pero que ahora tienen que salir de él. Sam, por supuesto, se molesta, no lo entiende, ¿cómo pudo hacer eso?, ¿hacérselo a él?, y Dean acepta su culpa pero que tienen que moverse con rapidez, que debe expulsar al ángel, y Sam está de acuerdo. Salen de allí y todo es una trampa, Gadreel le escuchó hablar con Kevin, cambió algunos símbolos y le engañó.

KEVIN ASESINADO

   El falaz ángel dice que nunca dejará a Sam, se va, pero antes atrapa a Kevin y le quema, matándole. La escena fue impresionante, por lo sorpresiva, por ser Kevin la víctima designada en ese papel entregado por Metatron, por el hecho de que ocurre, que nada pase que lo salve. Sam se va, llevándose la tabla con la Palabra.

KEVIN TRAN MUERTO

   Dean se vio desbordado, impresionado, y genianamente dolido por ese Kevin caído con ojos quemados, que moría a manos de Sam, sin saber que realmente no era Sam. Y como siempre, Jensen Ackles se las ingenió para mostrar en la mirada, en el tono, toda su devastación. Ese “Kevin, Kevin”, con el cual le llama no tuvo precio.

   Pero, fuera de la muerte de Kevin quien nunca me agradó del todo pero se había ganado su espacio (su mamá era mejor, ¿habrá que aceptar que sí está muerta?), este intermedio de temporada me gustó. Sam ya no es Sam, ahora es un ser capaz de hacer lo que sea para alcanzar sus objetivos. Es el Sam malvado de mil fics. ¿Gustó la cosa?, aparentemente no. Aunque todos aman los relatos donde un perverso Sam tiene cautivo a Dean, no les agradó que ocurriera en la serie, y aquí hay que hacer ciertas precisiones. ¿Es culpa de Dean todo lo ocurrido, por engañar a Sam y permitirle a un ser sobrenatural poseerle? Si, y no. Aquí volvemos al punto, ¿sabía Dean, de cierto, que Ezequiel era bueno?, ¿pecó de ingenuo en hermano mayor?, ¿se dejó engañar por un ángel chapucero? La cuestión es que parece olvidarse que Sam estaba agonizando, de hecho ya había pactado con Muerte, el Jinete, su partida, pero el mayor no quiso dejarle, y para salvarle recurrió a lo que fuera, aún aliarse con fuerzas sobrenaturales. ¿Debió dejarle morir y que Sam, y Jared Padalecki, saliera del programa? No creo que fuera una alternativa, ni del programa ni para los seguidores. Gadreel usó a Sam, para recuperarse y ocultarse del resto de los ángeles que le despreciaban, le usaba… como a él le usaba Dean para recuperar a Sam, al menos aferrándose a la esperanza de recuperarle. Pero las cosas salieron mal.

   El programa nuevamente dio un giro inesperado. Creo que ya lo comenté, los dos grandes engaños, las dos supremas traiciones en el programa fueron realmente sorpresivas. Una fue esa diablesa a la que amaba, Ruby, en Cielo e Infierno estuvo maravillosa, luchando hombro con hombro con Dean. Luego resulta la pieza más fiel y terrible en el ajedrez de Azazel para regresar a Lucifer a la Tierra. La otra traición desconcertante fue la de Castiel en la sexta temporada, dolió tanto como se le veía a Dean cuando intentaba hacerle volver al buen camino. Esta, aunque no alcanzó esos puntos, también sorprende. Por el giro cruel del personaje, por matar a Kevin. Sin embargo eso brinda grandes posibilidades al programa, los hermanos separados, uno cazando al otro; ¿cómo comenzará el episodio de mañana (el traducido)? Ya muero por verlo, por saber si Sam será realmente malo, como la gente en aquella novela brasileña, Vampi, cuando la protagonista, madre de una catarraja de muchachos, se transforma en vampira y es la más mala del pueblo, ¿pasará eso con Sam? ¿Será malo, malo, o algo le impedirá darle el golpe final a Dean? Esto falta, en la quinta temporada habría sido bueno ver más de esto cuando Lucifer le domina, como ese fic donde hay una gran batalla con ángeles, humanos y demonios y Dean pacta con Lucifer para que suelte a Sam. También faltó en la séptima temporada cuando Castiel enloquece de poder, es el nuevo y terrible Dios, pero no hace mayor cosa, incluido atrapar a Dean y darle una buena vapuleada, porque casi en seguida le dejan de lado.

   Debo reconocer, por otro lado, que la trama está algo diluida, demasiados personajes en pugna, me refiero a los ángeles, no se le ve consistencia a sus historias; a Abaddon casi la tienen desperdiciada, por no hablar de todo lo que han descuidado, a los leviatanes, a los nazi nigromantes, el alfa vampiro, a la amazona con la cual Dean tuvo una hija. Con los nazis y los leviatanes, casi parecen arrepentidos de haber tocado el tema, pero esos seres están por ahí, resulta extraño que no se los hayan tropezado de nuevo. Veremos qué ocurre a partir de ahora. Por cierto, que Dean está solo en su baticueva, Kevin está muerto, Castiel, herido anda huyendo, Sam puede que sea su enemigo… ¿sólo va quedándole Crowley? Esto no me parece tan descabellado, poco a poco han ido mostrándonos a un ex Rey del Infierno más débil y atormentado, ¿irán a transformarle en un chico bueno?

   En fin, debo reconocer que no me alcanza la imaginación, ¿qué ocurrirá entre Dean y este nuevo Sam? Conociendo al mayor de los Winchester hemos de esperar una respuesta terrible y maravillosa, Gadreel le engañó, se apoderó de su hermano, ¡mató a Kevin! ¿Veremos la ira del cazador?

KEVIN TRAN

   -Gracias, Dean, aquí me siento a salvo.

   Lo siento, no pudo evitarlo.

LOS WINCHESTER EN LA CARRETERA

AL FINAL DE LA PRIMAVERA

Julio César.

NOTA: ¿No les parece increíble Ronaldo cuando llora?

¿JUGANDO?… 36

diciembre 31, 2013

¿JUGANDO?                         … 35

   El siguiente es un Padackles no muy intenso, con una trama medio rosa. La historia NO ES MÍA, pero me gusta, que no se moleste la autora. Es lo que llaman una historia en un universo alterno. Obviamente es ficción, ¿okay?

   Por fin se acabó.

……

Titulo: The joke? That I love you

Autor: Damnlady62

PADACKLES

   -Jared ya debe estar con ese hombre. Esto… inaceptable. –granza mortificado y molesto Gerald Padalecki entrando en la sala de estar de su magnífica vivienda, donde su hija Megan lee una revista, y Sherri mira por una ventana.

   -Pero lo es, papá, acéptalo.

   -¿Cómo crees que puedo aceptar esto? ¿Mi hijo… “enamorado” de otro hombre? Es… es… horrible. ¿Cómo Jared puede hacerme… hacernos esto? ¡Tiene que ser ese hombre! Seguramente es un vividor, alguien que le enredó como malas artes. Posiblemente es un aventurero que necesita dinero para sus proyectos y Jared cayó redondito.

   -Dios, mi pobre bebé… -gime Sherri.

   -Voy a averiguar quién es ese tipo y voy a acabar con él; lo va a perder todo. ¡Yo sé cómo hacerlo! ¡Ese sujeto se va a arrepentir del día que se metió con mi familia! –sentencia.

   -¡Papá! –suena a advertencia.

   -¡No dejaré que ese sucio sujeto ponga sus manos sobre mi nieta! O en Jared… No lo permitiré. Mi casa se respeta, no puede hacerme esto; voy a… –suena molesto, pero se incomoda cuando su hija le mira fijamente.

   -¿Tu casa? ¿No dejarás? ¿No permitirás? No se trata de ti o de nosotros, papá. Es sobre Jared. Dime… ¿no recuerdas cómo era su vida antes? Siempre estaba ausente, viajando, moviéndose. Parecía feliz por un momento y luego ya no. Siempre mirando por una ventana, un balcón. Buscando. Con Genevieve le vi decidido, quería casarse, tener casa, mujer e hijo, pero creo que era porque ella estaba embarazada. Y era él quien buscaba esa relación, ella tan sólo se dejó llevar. Creí que eso le alcanzaría, que sería lo que podía estar buscando, pero cuando regresó de la boda de Danneel Harris, quien por cierto no me invitó, estaba cambiado otra vez. No anhelante, no a la expectativa. Ya no buscaba, papá, añoraba. Había encontrado… y perdido. No podía creerlo, ¿acaso Jared había conocido a alguien, se había enamorado y perdido durante ese corto periodo de tiempo? Y todavía no estoy segura, según Chad ya conocía a ese hombre desde la secundaría. ¿Y si era por eso que no paraba de recorrer el mundo? Por Dios, me da escalofríos imaginarlo, condenado a buscar sin saberlo. –la joven mira por el ventanal por donde hace poco lo hacía su madre.- Le vi feliz con su hija, dedicado a ella, adorándola a cada segundo, pero también le vi sumergirse en su trabajo cuando no estaba con ella. Y mirar por las ventanas otra vez. Joder, si se veía terriblemente triste cuando se sentaba en el jardín. Una tarde le vi con Lexa en brazos, papá, y esas horribles palomas que todo lo ensucian cruzaron sobre él, volando. Y las siguió con la mirada de una manera terrible, como si también él quisiera echarse a volar, elevarse o simplemente alejarse. O ir hacía otro destino. Me dolió verle abrazar a Lexa como buscando consuelo, o deseando levársela en su viaje. –la voz se le rompe un poco, Sherri la mira, pensativa.

   -Aquí tenía todo lo que necesitaba, no tenía que ir a esa sucia aventura de la que todos hablarán cuando esa revista publique su… su…

   -Lo tenía todo, menos su corazón. Por difícil que sea entenderlo, Jared, tu hijo, necesitaba ir a ese encuentro para sentirse completo. Para ser feliz. Dime, papá, ¿no es su felicidad lo que más deseas para él por encima de todas las cosas, echarte de noche en tu cama a dormir sabiendo que tu hijo lo es? ¿Saber que esté donde esté, y con quien esté, ríe, ama, es amado y siente que está en el cielo? ¿Acaso dejarás de querer a Jared por lo que puedas sentir o pensar que debió hacer, o lo que diga la gente? ¿Ya no es tu hijo?

   -No era lo que soñé para él cuando nació… -grazna queriendo gritar, estar molesto, pero también sintiéndose agotado.

   -Pero será. Tanto es así que lo lanzó todo al viento. –se pone de pie, mirándole con afecto, tomándole las manos.- No te pido que entiendas o aceptes, o que seas feliz con esto o que estés de acuerdo, tan sólo no le des la espalda a Jared. Él te quiere tanto que eso le lastimaría, casi tanto como te dolería a ti, y lo sabes… Voy a darle un tiempo, un mes o dos, e iré a La Florida y conoceré a ese hombre cuyo recuerdo lograba que sus ojos brillaran mientras hacía las maletas para ir a su lado. Ven conmigo, papá. No tiene que gustarte, tan sólo ve… y hazle la vida miserable a ese hombre. Al menos ese consuelo puedes tener. Ser un suegro horrible.

   -¡Esto no es una broma! –se molesta, pero no suelta sus manos. Le sobresalta escuchar a Sherri, por un momento la había olvidado.

   -Gerri, no pienso perder a mi hijo. Ni a mi nieta.

   -Ah, claro, ahora yo soy el malo… -gruñe, soltándose y dándole la espalda a ambas.- ¿Acaso es tan difícil de entender que no puedo comprender o aceptar que mi muchacho ya no es el mismo y que va para allá para ser otra persona? –suena desconcertado, angustiado, molesto y dolido, se medio encoge cuando ella, desde atrás, atrapa sus hombros con sus manos suaves y pequeñas a pesar de su estatura.

   -No, papá, va para ser él mismo, para reclamar su lugar en la vida e intentar ser feliz siendo como es, como todos.

……

   La noche está más calmada, y todavía frotándose el cabello húmedo, recién duchado y afeitado, Jensen entra en el cuarto provisional que ha tomado ahora que Lexa ocupa el otro. Jared y él tuvieron que cargan con una cama del hotel. Y pesó bastante. Va descalzo, con el bermudas a medio muslo que usa para dormir y una franela blanca y holgada. Se deja caer sentado sobre la nueva cama y sonríe. Jared estaba ahí, y con su hija, y dentro de un día o dos el mundo entero sabría que el castaño amaba a otro hombre (¡a él!) y que había ido a su encuentro. Sería cuestión de horas para que su nombre se diera a conocer. Cierra los ojos y rota el cuello, la idea, el trabajo diario, la traída de la cama, todo se reflejaba ahora en su…

   -¿Agotado? –la voz de Jared le sobre salta, se vuelve sonriente y el aire escapa de sus pulmones. El castaño, que aprovechó el sueño de Lexa, entró a ducharse después de él; ahora está ahí y viste únicamente un bóxer negro, ajustado, el resto de su cuerpo grande y atlético se deja ver y a Jensen no le alcanza la vista.

   -El cuello… estoy algo… ¡Ahhh!

   Se estremece cuando las grandes y frías manos de Jared caen sobre su cuello y hombros, desde atrás, los pulgares oprimiendo en el nacimiento de su cuello, cosa que dispara una grata y cálida ola de dolor leve y alivio grande; presionando los pulgares los frota sobre ese nudo y se siente tan bien que Jensen baja el rostro y ronronea de gusto, un sonido que eriza a Jared, quien repite un particular apretón, oyéndole otra vez, ahora afectándole la verga. Le masajea mientras sube a la cama a sus espaldas, y Jensen siente no sólo sus manos sino su calor corporal a pesar del agua fría de la ducha. Y algo más, un olor fuerte, fresco, grato, un aroma muy de Jared le rodea. Este se arrodilla sobre la cama, las piernas cercándole, los muslos atrapando su baja espalda, y Jensen traga saliva, sintiéndose algo mareado.

   -Estás tan tenso… -le susurra Jared a un oído, ronco, las enromes manos ahora en sus hombros, la pelvis pegando de su espalda, totalmente erecto bajo el bóxer.

   Ese toque, a pesar de la ropa interior de Jared y su propia franela, eriza a Jensen. Quien toma aire y endereza la espalda, echándose hacia atrás, chocando del tórax del castaño, sintiendo su verga palpitando y ardiente contra sí.

   -Ah, ya veo, eres uno de esos masajistas, ¿verdad? ¿Esto va a costarme mucho?

   -Una vida. –medio ríe Jared, apoyándose totalmente de él, bajando las manos sobre su cuerpo, metiéndose debajo de la franela, la piel del rubio quemándole en las palmas, y este gimiendo otra vez.

   Totalmente vivos, consiente de sí y del otro, se buscan. Cuando esas manos comienzan a subir y bajar, lentas, acariciantes, Jensen respira pesadamente, estremeciéndose, echa la nuca hacia atrás y ronronea cuando Jared le besa el cuello; cuando le medio muerde, la verga del rubio salta y moja bajo el bermudas. Cuando la lengua lame lentamente, ya no piensa.

   Se vuelve y le derriba, Jared cae de espaldas, riendo, casi jadeando cuando Jensen cae sentado a hojarascas sobre su cadera, presionándole con su peso, el culo sobre su verga, meciéndose de adelante atrás, rozándole, masturbándole casi, haciéndole gritar contenido. Y las manos del rubio le recorren ahora, del abdomen al tórax, atrapando sus pectorales, tendiéndose y besándole, lamiéndole lentamente de una clavícula al cuello, consciente de la piel que se eriza y estalla en llamas bajo su lengua.

   -Temí… -susurra mientras lame y muerde.- Soñé tantas veces con tenerte así, con volver a sentirte, con estar en tus brazos… -enumera ronco, lamiéndole bajo el cuello mientras su culo va y viene, necesitado de rozarse de la increíblemente dura y ardiente verga del otro, sus manos atadas, dedos entrelazados.

   -Dios, Jensen, sufrí tanto… -gimotea con ojitos de cachorro, sentándose con él sobre su cuerpo, quitándole la franela.- No te ocultes de mí, amor, eres maravilloso, hermoso, perfecto…

  -Ahora…

   -Creo que me gustaría verte con tus cauchitos… -ríe a su rostro, y más cuando el otro rueda los ojos, pellizcándole los firmes costados.- Habría más de ti para mí. –se quedan quietos, mirándose, sus vergas imposiblemente duras, cada una quemando al otro de una manera que era intensa.- No puedo esperar más… -le gruñe ronco, empujándole ahora, obligándole a caer de espaldas, arrodillándose y llevando el rostro a la carpa que forma la verga del rubio bajo el bermudas.

   -Tampoco yo… -gruñe Jensen, haciéndole caer de lado a su lado, movilizándose para que queden en direcciones contrarias, maravillándose y quedando sin aliento cuando nota la enorme pieza del castaño bajo la suave tela que la abraza, casi visible en sus contornos, y la atrapa con la mano, gozado de oírle gemir, de sentir como esa carne palpita y se estremece bajo su puño.

   La combinación de mano firme que soba, y la suave tela, logran que Jared lloriquee. Jensen le tenía, literalmente, en su puño. Pero tanto control no dura mucho, no cuando sus labios caen sobre la verga del pecoso, besando la punta bajo la tela, medio mordisqueándola, provocándole tales cosquillas al rubio que teme correrse.

   Se miran agitados, las prendas bajan un tanto, las vergas gotean un poco, las lenguas lo recogen, los gemidos indican que lo deseaban, paladean y tragan, buscan un poco más y con las puntas azotan los glandes, las vergas se estremecen, por las lenguas y los alientos que las bañan. Lamen los troncos, de arriba abajo, lentamente, poniéndolas más rojas de sangre, cubren las cabezas y besan, chupan un poquito y gimen. No reparan en algo, Jared no nota que Jensen baja sus sedosos labios sobre su verga gruesa y palpitante, atrapándola al tiempo que chupa; Jensen, por su lado, tampoco lo siente cuando Jared atrapa la corona y succiona y babea en ella como si de un caramelo se tratara, soltándola y lamiéndola toda, mojándose las mejillas. No, cada uno está muy consciente de lo increíble y maravilloso que es sentir la verga ajena en sus bocas, llenándolas, tapándolas, deslizándose sobre sus lenguas, quemándoles con sus venas llenas de sangre caliente. Son consientes de lo mucho que saborean lo que la otra verga suelta en sus pases de adentro afuera.

   Jared rueda de espaldas, Jensen cae sobre él, y siguen comiéndose, sus bocas suben y bajan, las vergas brillan de saliva y jugos cuando los labios van y vienen, las lenguas se pegan y ahora lo gozan, están tan consiente de esas piezas en sus bocas como de lo que la otra boca les hace. Y mientras traga, de manera impresionante tan largo tolete, un dedo de Jensen baja y recorre la raja que lleva al culo de Jared, quien tenía los ojos cerrados, perdido en esa mamada que le daban y en la verga que le nutría, pero al sentir la etérea caricia que el otro le producía allí, se arqueó y tensó sobre la cama. Era algo intenso, el dedo frotando y empujando, sobre su culo, le desespera y angustia, le llena de ganas; hasta le avergonzaba notar que estaba subiendo y bajando sus caderas, no sólo para joder la boca de Jensen, sino para sentir con mayor intensidad ese dedo que le recorre.

   Cuando este se frota y empuja con más presión, abriéndose paso dentro de su esfínter, Jared tiembla convulsamente. No sabe qué hacer, sube y baja su espalda y culo mientras Jensen le come la verga con mayor intensidad, metiéndole y sacándole ahora un dedo de las entrañas, y cuando lleva un segundo dedo, empujándolos, deslizándolos lentamente, arqueándolos en su interior, cogiéndole, adentro y afuera, más y más rápido, como la boca misma que le succiona, Jared se sabe perdido, su verga se pone infinitamente dura, luego se estremece y se corre. Al sentirlo, Jensen retira un poco la boca y recibe esos disparos de semen caliente, una abundante cantidad, sobre su lengua, cubriéndosela, saboreándolo. Tragándolo.

   Y Jared, jadeando y agotado por un segundo, deja salir la verga de Jensen y cierra los ojos.

   -Oh, no, Padalecki, nada de eso, termina el trabajo… -le gruñe Jensen, y Jared ríe abriendo los ojos y alzando la nuca de la cama, para encontrar mirándole con ojos brillantes como un gato, algo de su esperma en la barbilla, y si alguna vez pensó que el rubio se veía hermoso, ahora, con su semen machándole un poco, los labios muy rojos e hinchados, se veía mucho más.

   Sin quitarle los ojos de encima, sonriendo, recorre con la yema de sus dedos la rojiza y dura verga del rubio, erizándole las bolas, quien gime y se estremece todo muy cerca también de terminar…

   Y es cuando Lexa comienza a llorar.

   -Oh, Dios… -gime Jensen, algo frustrado echándose a un lado, de culo. Y ríe, tiene que hacerlo cuando Jared lo hace primero.

   -Lo siento, Jen, lo siento mucho.

   -Ve, ve a ver que tiene mi niña. –le urge, sin pensar, y Jared, que ya se había puesto de pie, se detiene, volviéndose.- Quiero decir… -enrojece todo.

   -No, Jen, no hay ningún problema ni tiene nada de malo; también es tu niña. No sabía cómo decírtelo, cómo planteártelo, que… la miraras como tuya; pero, como siempre, das el paso al frente… Te amo, ¿te lo he dicho? –Lexa llora más.

   -Ve a ver qué tiene. –le urge, sentándose también.- Y cúbrete un poco, no vayas a traumatizarla.

   -Idiota. –acusa, suave, como en el pasado. Y le besa, la idea de que comparten jugos de sus vergas, le hace sonreír más.- Tiene hambre. Ya vuelto. No vayas a quedarte dormido.

   -¡Lávate las manos! ¡Y no la beses sin hacer gárgaras con cloro! –le grita.- Y mañana nos cambiamos al hotel. Y buscamos niñera. Una joven y muy sexy.

   -Te arriesgas, Ackles. Las niñeras me aman. –le oye gritar.

   Sonriendo aunque frustrado sexualmente, Jensen se mete dentro de su bermudas y se acerca a una ventana que abre. El viento ruge todavía, pero no aumentaba en fuerza. El sonido era… debería ser inquietante, pero a él le parece más bien grato. De seguir así llamaría a todos en la mañana para que no fueran a trabajar. Y tendría a Jared tan sólo para él. Bueno, también para Lexa, pero sería maravilloso. La noche está oscura, el cielo medio nublado, pero uno que otro trueno le permite ver la mar revuelta, las olas oscuras, la furia de los elementos. Pero le agrada.

   Jared estaba allí, le había elegido, sopesó lo que era su vida y fue a su lado. O tal vez ni eso, según Jared sólo esperaba el momento de regresar, pero ahora con su hija. Hasta hace unas horas sufría horriblemente, lamentándose de su suerte, aceptando que era la vida, ahora… Jared había llegado. ¡Y tenían una hija! La idea le hace tomar aire y sonreír tontamente, no lo ha dicho, Jared tampoco con todas sus letras aunque lo esbozó hace poco, pero sabe que esa era la idea, y que aún Genevieve estaba de acuerdo. Jared había traído a su hija para que estuviera con sus padres, los que la vida, el destino o el universo le habían asignado aún antes de nacer. Un hogar donde crecería amada y protegida, mimada y malcriada. ¿Cómo no hacerlo si era tan adorable?

   Va hacia la cama, levanta una de las almohadas que cayó durante el escarceo sexual y se recuesta. Apenas esa mañana no tenía nada, ni siquiera sus antiguos sueños, ahora lo tenía todo. Aún mucho más de lo que un día se atreviera a esperar en brazos del castaño. Y el mundo lo sabría. También su padre, y su hermano Josh. Pero su madre y Mack se encargarían de allanar el terreno. Está agotado, pero feliz. Y oye la nada armoniosa voz de Jared canturrearle algo a Lexa; sonríe, ¿en serio la niña se dormía con esa voz? Debía amarle mucho. Cierra los ojos, sonriendo. Pero la entiende, él también le quería, tanto que…

   -Vago. –oye la suave acusación, lejana.

   Pero Jensen sólo sonríe, sin abrir los ojos, y más cuando la cama se hunde a su lado, se gira hacia ese cuerpo, medio montándosele, sintiendo los brazos rodeándole, las fuertes manos atrapándole por la baja espalda. Y aspira con fuerza, con sueño, con placer.

   -Te extrañé tanto, Jay…

   -Ya estoy aquí. –le repite, acunándole más, hundiendo el rostro entre sus cabellos. Deseándole, caliente, pero también agotado y, a un tiempo, sintiéndose horriblemente cómodo, bien, como si sólo necesitara cerrar los ojos y llegar al paraíso. O ya lo estaba, ¿acaso Jensen y Lexa no estaban ahí?

……

   Debe haber pasado algo de tiempo, piensa de manera vaga Jensen, consiente de Jared poniéndose de pie. Rueda hacia su lado de la cama, algo fría, oyendo a lo lejos la tormenta y ahora un leve llanto de bebé. Aunque le cuesta un mundo, abre los ojos y a la suave penumbra que provoca la luz encendida en el pasillo, le ve.

   -Lo siento, está inquieta, debe ser por la tormenta. –informa Jared, algo apenado, con Lexa en sus brazos; en bóxer, grande y fuerte, se ve tierno cuidando su preciosa carga. Sonríe cuando ve al rubio echarse más hacia un lado. La deja sobre la cama, mirándole suplicante. Y Jensen ríe, adormilado.

   -Me la debes, Padalecki. –le siente entrar y ocupar el otro lado de la cama, con Lexa en medio de ambos. Todo se sentía tan irreal, allí estaba con Jared y la niña y…

   -Lo haremos bien, Jen. –le oye suave, tendido de lado sobre un costado, mirándole.- Tú y yo estamos destinados a amarnos para siempre, nos buscábamos y nos encontramos. Por su lado, Lexa crecerá hermosa y feliz porque la amaremos también… -la mira y medio acaricia, notándole todavía un pucherito pero adormilándose.- Un día, cuando sea una hermosa señorita, nos dejará para hacer su vida, buscando su camino. Y esa idea que debería sonarme horrible, no me lo parece tanto porque ahora estoy contigo. –Jensen le sonríe, ladeado también.

   -Te amo, Jared Padalecki… –deja caer la cabeza sobre la almohada, muy hacia el otro lado, la beba casi bajo su barbilla; el día había sido largo.- Y… a nuestra niña. Estando juntos nada puede alcanzarnos, ni siquiera esa posible tormenta de tus declaraciones. –le ve sonreír.

   -Te amo, Jensen Ackles… -sonríe pícaro, acercándose más, sus rostros muy cerca.- Y… bueno, nunca te lo he dicho, pero como estás de humor debo confesarte que lo de la pintura no fue tan accidental como te hice creer… -el pecho le duele de ternura y amor cuando le oye reír suave.

   -Idiota, me enamoré de un idiota.

   -Y nunca lo olvides.

   -¿Qué eres un idiota?

   -Que te enamoraste de mí. –y le aplica un suave beso que sabe a miel, a dicha. A gloria.

……

   Y la tormenta llegó con la publicación. Sandy, Jessica y Danneel rieron bastante. Chad se dio cierta importancia frente a los conocidos, inventando para la prensa y amigos detalles que nunca habían ocurrido, como su decidida participación para que todo terminara bien. Eventualmente se supo que la otra persona en la vida de Jared se llamaba Jensen Ackles, y el rubio se vio sumergido en la vorágine. Ya en el hotel todos habían notado al hombre castaño, alto y guapo, acompañado de una beba, que parecía no poder dejar de tocar y besar al rubio y pecoso jefe. Pronto fue algo cotidiano. A Jared le costó tragar a Joe, porque en su rostro moreno y guapo entendió que pudo haber otra historia, y aunque este se juraba sólo un amigo, le llevaría años dejar de temerle o celarle. Pero lo hizo, tal vez comenzó esa segunda Navidad allí, cuando Lexa gritaba feliz bajo un árbol donde Jensen le entregaba una enorme casa de muñecas, y el castaño y Joe miraban, tomando ponche, en medio de otros amigos de la zona.

   -Desde que conozco a Jensen le he visto trabajar como un perro, esforzarse. Luchar. Le he visto ebrio, de juerga, hablando con amigos. Pero nunca le había visto tan feliz, tan… radiante como está ahora. –comentó Joe, mirándole fugazmente.- Y está así desde que tu hija y tú llegaron. Te quiere tanto…

   Lexa, por su parte, amaba ese lugar. Y a Jensen. A Jared no le pasó desapercibido desde la primera vez que la metió al océano y en un descuido la soltó, sumergiéndose y escupiendo agua, ojitos muy abiertos y con rostro de puchero cuando la sacó, llorando de miedo hasta que el rubio la acunó en sus brazos. Desde ese instante la nena buscaba a Jensen para jugar. Debería ser algo irritante, pero de una manera extraña Jared fue feliz. Su hija amaba ya al otro hombre, y Jensen, bien, parecía idolatrarla. Fueron días de sol, playa y espera… para ver si el mundo no se derrumbaba, si algún tribunal o autoridad no llegaba y terminaba con esa burbuja de felicidad. Sin embargo, la vida continuó…

   ¿Acaso vivieron felices para siempre? Mayormente. Jensen trabajó bastante y el hotel estuvo casi a tiempo, y fue un éxito, tal vez porque mucha gente de la prensa vino a saber si era el hombre que había robado el corazón de uno de los herederos del imperio Padalecki, publicidad que atrajo a medio mundo. Jared se hizo de un nombre en Miami. Chad y Sandy se casaron, y se divorciaron, por lo que debieron hospedar al alocado hombre durante meses, llegando a temer Jensen que nunca se fuera. Lexa crecía, fiel a su promesa, hermosa y feliz, y aunque amaba a Jared y quería a Genevieve, quien se había casado y separado de Matt Bomer, sencillamente adoraba a Jensen, su otro papá, el que parecía no poder jamás decirle que no a ninguno de sus caprichos, o estar muy cansado u ocupado para estar con ella.

   Gerald Padalecki le hizo la vida a cuadritos al rubio, Alan Ackles apenas miraba a Jared, sin embargo Lexa con sus “abuelito, abuelito”, era la adoración de todos. Fue Jared quien recogió a Jensen del suelo donde cayó de culo, sin fuerzas, cuando su madre le llamó para decirle que regresara pronto a Dallas, que Alan había sufrido un severo infarto, sosteniéndole durante todo un viaje de miedo y angustias. También le abrazó con fuerza cuando el hombre se recobró, viviendo todavía el tiempo suficiente para la graduación de Lexa.

   Y cuando Lexa comenzó la secundaria, acompañándola ambos el primer día, Jensen entendió que definitivamente estaba creciendo y que un día buscaría su propio camino como Jared señalara años atrás. Verla caminar hacia la entrada del colegio y como dos chicas se la acercaron y comenzaron a hablar como viejas amigas, sólo medio volviéndose y sonriéndoles antes de correr con ellas hacia el edificio, fue uno de esos momentos duros en la vida de un padre. Tanto que tuvo que bajar la mirada para ocultar su turbación, pero Jared le tomó la barbilla, obligándole a mirarle, atrapándole el rostro con sus enormes manos.

   -Calma, mi amor, tu hija nunca dejará de amarte o pensar en ti así la vida la lleve al planeta Marte, como yo no puedo hacerlo, o tú no podrías olvidar jamás a tus padres.

   -Soy un idiota, lo sé, pero creció tan rápido, Jay; los años se fueron tan pronto, no tuve tiempo de amarla más. –tragó, no queriendo expresar su pesar, que los sentimientos cambiaban con los años y las necesidades, que la gente envejecía, enfermaba y partía al último vieja. Pero Jared lo adivinó y con los pulgares le acarició.

   -No iré a ninguna parte, tampoco tú, somos jóvenes todavía y nos amamos. Jensen, nuestra historia apenas está comenzando.

……

NOTA: Por fin la terminé. Llevó tiempo, aunque no tanto como la traducción de El Proyecto sin Nombre de Jared Padalecki. Debo un comentario sobre Supernatural, no lo estoy evitando, ¿eh?

Julio César.

SAM EVIL

diciembre 19, 2013

LA TARDE DE PERROS DE DEAN

SAM EVIL

   ¡Ha ocurrido!

   ¡Ahora Sam es malo! La verdad es que si la Navidad no se hubiera interpuesto, y mi hígado respondiera como antes, ya habría visto este episodio mucho antes, pero lo descargué al fin… ¡y qué episodio! Ezequiel no era Ezequiel, pero lo más importante es que ahora existe el personaje del mil fics, el Sam maligno. Los hermanos enfrentados otra vez; ya basta de tanto estar juntos, van nueve temporadas de esas tonterías. Es como cuando Ángel intentó matar a Wesley por traicionarle al entregarle su hijo a un enemigo, o Xena cuando enfrenta y odia a Gabrielle después de que la hija de esta mata al hijo de la Princesa Guerrera. Sin embargo… ¡mis amigas están molestas!

SAM, DEAN, ANGELES Y DEMONIOS

   Y no lo entiendo, unas mujeres que amaron ese fic donde Sam le da el sí a Lucifer y atrapa a Dean como su esclavo, los que aplaudían el Sam sin alma que atrapa y también usa a Dean, el Sam poseído por Meg que (oh, sorpresa) atrapa a Dean (es raro, siempre es Sam a Dean, y siempre quieren los relatos donde Jared controla a Jensen), han puesto el grito en el Cielo, alegando que la serie ya no es la serie. ¿Quién las entiende? La verdad no me lo esperaba como fin de mitad de temporada, Sam matando a Kevin; algo grave si, siempre ocurre en este momento, pero no esto, aunque yo mismo jugaba con la idea de que el Sam-Ezequiel ya no era, técnicamente, totalmente hermano de Dean (desde el punto de vista de los fics), ahora que ocurre hay desconcierto.

   Ah, pero ya comentaré el episodio… si tantas reuniones dan algo de tiempo.

¿SAM MALVADO? SANTO TERROR

Julio César.

SAM, DEAN Y LOS LARGOS VERANOS

diciembre 9, 2013

LA TARDE DE PERROS DE DEAN

DEAN CORONA AL FIN

   ¡Al fin!

   Voy con retraso, lo siento. No hay tiempo para nada, ni siquiera para SUPERNATURAL o NCIS; y eso que la primera la veo en la red, la segunda no me la pierdo por AXN. Pero al fin, esta tarde, vi el episodio de la semana pasada. ¿Y qué se puede decir de  9×08 – Rock and a Hard Place?, que Dean coronó. ¡Al fin! Tenía tiempo sin acción. El capitulo en sí no fue la gran cosa, se parecía mucho a uno de la sexta temporada, una diosa estaba involucrada. Es curioso como tan adelantada cómo va la temporada, los últimos episodios, Oz, los perros, el fantasma en el refugio, ninguno tiene que ver con la idea central, los ángeles en la Tierra y Abaddon suelta. Fuera de que ya llevan medio año con Crowley atado en una mazmorra. ¡Pero lo importante es que Dean coronó!… cosa que molestó a algunos.

COMISARIO JODY MILLS

   Con la intro pensé que volveríamos con los dragones, y supe que aparecería la comisario Jody Mills. Amo a esa mujer tan sensata, reflexiva para unas cosas y dura con otras, ¿notaron que su abrazo a Sam fue más maternal que hacia Dean? Ambos han formado un lazo fuerte; como que fue Sam quien mató al pequeño zombie que ella quería ver como su hijo, también cuando trabajan juntos para regresar a Dean de donde fuera que le llevó Cronos en el episodio de Eliot Ness.

PAREC IA UN DRAGON

   Bien, una joven hermosa, que se detiene un segundo para darle un bocado de comida a un indigente, es perseguida por algo. Se oculta bajo un auto, algo lo levanta y arroja esas llamas. Si, parecían los dragones. Y aquí un inciso, cómo molesta cuando cosas malas le pasan a gente tan evidentemente buenas; amen de su moralidad como luego veremos, esa joven era una linda persona. Por eso prefiero las películas tipo el Tribunal del Diablo.

   Okay, los hermanos están en la baticuerva, sugiriéndose que Kevin anda por ahí y que Crowley sigue atado, nada nuevo por ese lado, hasta que llama la comisario pidiendo ayuda porque ha reconocido las señales de que se trata de algo para ellos. Se reúnen en aquel restorán con el vago que vio todo, y quien confirma que la chica era buena gente. Dean no le cree confiable hasta que ella habla de las otras desapariciones, un pastor y una pareja comprometida, todos compartiendo, igual que la chica, la misma iglesia. Jody confiesa que ella asiste a esa también, le gusta desde de lo su hijo y su encuentro con Crowley, que lo necesitaba para sentirse confortada y porque le agradaba. Y esta escena me gustó.

   Lo primero fue que apareciera ella, es una mujer fuerte que siempre tiene algún impacto, hay que recordar que es ella quien le da a Bobby la primera pista para tratar con los leviatanes; el que se viera fantástica con ese cabello algo corto y el rostro algo más redondo, también fue grato; y que los hermanos, fuera de una indirecta sobre los ángeles que andan por la Tierra, cosa que la impresionó aunque Dean le dijo que no se alegrara mucho, no intentaron destruir sus ideas sobre ese cielo de Supernatural, uno donde no está Dios, quien ya no se interesa por la suerte de la humanidad, y con unos ángeles sueltos por ahí, tan sicótico como los demonios. Fue un gran gesto. Siendo la serie como es, siempre se teme que les ocurra algo a todos los que no sean Sam y Dean. Cuando Crowley mató a Sarah y al chico Wendigo, le odié, pero cuando pareció a punto de matar a la comisario, si que deseé su muerte. Es inevitable preguntarse, ¿será este el episodio donde muere la comisario Jody Mills? Después de Ellen, Rufus y Bobby, nadie está seguro (tal vez Castiel).

SAM, DEAN, VIRGENES OTRA VEZ!

    Sam y Dean asisten a la iglesia para averiguar de los desaparecidos y los atiende una joven totalmente alucinada, quien asegurar orar por los desaparecidos, y que todos ellos pertenecían al grupo de los célibes o vírgenes, preguntándoles si no estaban interesados en unirse. Fue tan graciosa la cara de Dean explicando que para ellos ya era algo tarde, pero es poco a la que pone cuando ella dice que pueden ser vírgenes de nuevo. Y en sí el concepto es menos extraño de lo que parece, o Supernatural dejó ver. Es un compromiso de fe, de decisión, de aguante. De contenerse por sentir que se hace lo correcto… partiendo del punto que el sexo sea algo problemático, por un lado, o que no practicarlo representa un “sacrificio u ofrenda a Dios”.

SAM Y DEAN SANTOS

   El grupo de los célibes se reúne, casi todas féminas, siendo Sam y Dean los únicos hombres en ese momento. Cuando les toca hablar de las razones para estar allí, querer ser vírgenes de nuevo, Sam, escuetamente cuenta que sus relaciones no han terminado bien, y Dean tiene que hacer un comentario editorial. Cuando a Dean se le interroga al respecto, la verdad es que fue algo vago en sus palabras (o sería la traducción), pero la idea era clara. Intentó inventar un escenario donde se da cuenta de las relaciones vacías que ha tenido y que nada significan, pero lo convirtió en una detallada alusión al sexo, su poder y su disfrute, cosa que afecta a las mujeres presentes. Sam tiene que detenerle, comentando luego que fueron demasiados detalles.

VIGEN Y DIOSA SEXUAL

   El mayor dice que quiere compartir, ser virgen,  pero no deja de mirar a una bonita catira, que es como una asesora en su trámite de revirginización, quien le parece familiar y con la cual desea intentar algo. Sam no lo cree posible… debió saber que se trataba de Dean Winchester. Se le acerca y ella se ofrece a ayudarle con lecturas sobre virginidad, que irá por los libros y él se ofrece a acompañarla para protegerla (cuando el peligro real era él).

   Y mientras Dean se aleja con esa bonita joven, haciéndole muy elocuentes señas a Sam, este tiene que lidiar con una de las más temáticas del grupo, la cual dejó salir un seco comentario cuando la reclutadora de vírgenes comenta que la chica desaparecida era una gran persona, una de sus preferidas. Allí se entera de muchas cosas. Por cierto, ¿no resulta chocante la manera algo caricaturesca como mostraron a estas personas? Casi parecían dementes por la sola idea de valorar la virginidad (¿abstinencia?, ¡Dios!). Conozco a mucha gente sensata y agradable (normales), hombres y mujeres, que verdaderamente van a retiros espirituales y pasan fines de semana orando y meditando sobre sus vidas y la marcha del mundo. Hace poco tiempo me tocó llegarme hasta la iglesia de Guarenas para un novenario (no lo hagan, es patético, por la hora nadie puede ir), y vi a gente joven, muchachos y muchachas, que llegaban, esperaban un poco a que se reuniera un grupito y luego comenzaban un rosario. No son como los retratados aquí, ni siquiera los que cantan y se balancean en éxtasis religiosos, como los adventistas. Personalmente me agradan los carismáticos, son gente con sentido del humor. Es por eso que me llamó la atención la manera de mostrar a estos, parecían personas erráticas, reprimidas y algo desequilibradas. No todo el que siente que debe buscar a Dios, lo es.

LA ORACION DE DEAN

   ¿Dean y su madrina de virginidad? Fue increíble. Cuando llega y se quita la chaqueta porque ella le pide se ponga cómodo, quitándosela ella también, quedando con una camiseta sin mangas, ¡ah, la cara de Dean!, y hay que estar claros, ¿parecía una invitación o no? Por ello cierra bien la puerta y va hacia ella… que comienza a llorar, cortándolo todo. ¡Pobre! La catira se siente mal por los desaparecidos y le pide que ore con ella por el bien de todos. La verdad es que más chusco no pudo ser, como no fuera Castiel asistiendo a una cita, llevando una flor, para encontrarse con que ella le quiere de niñero mientras ella sale con otro. Como sea, Dean toma asiento al lado de la catira, que se ve toda dolida.

EN LA TRAMPA

   Pasamos a un bunker debajo del suelo, con su tapa y todo, donde la chica secuestrada despierta en medio de la oscuridad, asustada y perdida, cayendo y doblándose un tobillo, para encontrar allí al pastor caído, deshidratado, y también la pareja desaparecida, que se ocultaban por miedo. Se abre la trampa, ese fuego cae y el pastor desaparece porque era el más débil.

   Mientras tanto Sam regresa con la comisario y habla de los supuestos vírgenes, la chica tenía algo con el pastor, y la pareja cedió a sus impulsos y luego él amenazó con dejarla. Eran falsos vírgenes, con eso, y con lo del fuego azulado que descartaba a los dragones, el menor imagina qué es. La cara de Jody al preguntar ¿dragones?, ¿también existen?, fue genial. Aparentemente enfrentan a la diosa Vesta, a quien se le ofrecían las vírgenes y que castigaba las desviaciones.

SAM SABE LO QUE HACE DEAN

   Sam se angustia, porque conoce a un supuesto revirginizado que ya lleva más de una hora con una mujer y corre peligro (y ver la caratula de las películas se lo confirmará después; quedó tan bien su “Dean tiene algo que tachar de su lista”; pero nos adelantamos).

LA ESTRELLA DE SUS SUEÑOS

   Y lo corre realmente; revisando las cosas de la catira que ha ido por más libros sobre virginidad (Dean ya cargaba una buena cantidad, y con lo que le gusta leer), el cazador descubre los videos eróticos donde ella era la estrella. Una latina, española, diosa del sexo.

   Con ello la encara, ella solloza que quiere dejar esa horrible persona atrás y Dean da el consejo que daría  Crowley, que no se sintiera mal, que las cosas que hacía y sabía, eran increíbles e hizo feliz a muchos. Como sea, terminan encamándose. Era hora, para Dean. Aunque faltó una que otra escena, que ensayaran esto o aquello de los videos. Una cosa rara, si querían hacerla ver como una diosa sexual latina, el tipo de la catira no daba, aunque el olé sonó genial. Terminan, van saliendo y ese fuego azul les derriba. En la ratonera, la joven capturada ve como sus colegas de cautiverio parecen ir enloqueciendo, con la chica bebiendo su propia sangre porque se muere de sed. Es cuando dos nuevos cuerpos caen. Ahora Dean está en la jaula, y la verdad es que pudo ser un poco mejor de lo que fue, que enfrentara a esa cosa delante de los otros y ganara haciéndola retirarse por lo menos, ¿cómo van a saber los demás lo increíble que es como cazador? Sin embargo le toca enfrentar al hombre atrapado, quien conspira con la ex novia para entregar a la chica lastimada del tobillo. Fue gratificante ver que la ex novia no le secundaba.

JODY CAPTURADA

   Una vez saben a quién enfrentan, y cómo matarle (la típica estaca con sangre, en este caso de vírgenes), Sam y Jody parten a buscar a ese ser, siendo sorprendidos, Sam golpeado feo y la comisario encarando a la reclutadora de la iglesia, quien la atrapa y va a matarla. Sam interviene y ella le derriba, y aquí se repite casi exactamente la situación de la sexta temporada cuando Sam enfrenta a la diosa de la verdad, Vesta sabe que hay algo malo dentro de Sam, que está roto y mal ensamblando, que no debería estar vivo (¿y entonces, Ezequiel?).

JODY SALVA LA SITUACION

   Es cuando la comisario la mata (otra muerte poco satisfactoria, aunque esta si les lastimó un poco más). Dean sale de la trampa en el suelo, por sus propios medios, porque es Dean Winchester. Vienen las despedidas y…

SAM EZEQUIEL

   Sam está mal, por lo que dijo Vesta, por lo que siente por dentro. Dean intenta distraerle, que si está así, todo débil, es por las pruebas para cerrar el Infierno. Pero no, Sam cree que es otra cosa, que está mal porque siempre lo estuvo, que no fue por una causa externa, que la raíz de su mal está dentro de sí. Dean no puede aguantar eso, no que el cazador dude de sí mismo, que se atormente culpándose, dejándose derrotar por sí mismo creyendo que es su responsabilidad y va a confesarle todo, pero Exequiel toma el control y se lo impide, diciéndole que ya falta muy poco para que todo acabe. Y Dean cede, por ahora, mintiéndole otra vez, sintiéndose mal por ello. Y hay varios puntos…

   No me gustó ese “queda poco”, porque la serie está llegando a la mitad de la temporada que es cuando generalmente se revela algo terrible, u ocurre. Que Ezequiel diga que falta poco cuando Vesta dice que Sam está totalmente roto y que no se explica cómo sigue vivo, no tiene sentido. ¿Exageraba ella? ¿Miente Ezequiel? Eso de que “falta poco”, ¿será el indicio de algo catastrófico que ocurrirá ya para cerrar la mitad de temporada? Siempre he insistido en este punto, a Dean no le quedaba más remedio que confiarse a Exequiel para salvar la vida de Sam, por él aceptó ese arreglo, imagino que esperando que el ángel fuera de los buenos y cumpliera, o dándole tiempo para buscar otro remedio, no lo hizo por ingenuo o confiado, algo que jamás ha sido. Lo hizo por pura y franca necesidad, la muerte de Sam debía quedar totalmente fuera de la ecuación (aunque Sam lo prefiriera, como pareció cuando habló con Muerte y pidió que si debía irse, que esta vez si fuera definitiva). Y la verdad es que Supernatural sin Sam, sin Jared Padalecki, realmente no podría continuar. ¿Es Ezequiel bueno o malo?, es la duda que el programa ha mantenido constantemente, y una prueba de ello es que Dean jamás le ha dado las gracias. El programa sabe hacerlo, romper el molde y sorprendernos totalmente; yo amaba a Ruby, era una de mis preferidas, y me tenía totalmente engañado. En Cielo e Infierno creo que hasta a Dean engañó, cuando lucharon codo a codo por Anna contra ángeles y demonios (incluso me permití pensar, ¿qué ocurriría si ella y Dean…?). Lo de Castiel en la sexta temporada, aliado con Crowley, fue una sorpresa brutal. Porque si, lograron engañarme y sorprenderme. ¿Lo hará Ezequiel? Sé que me repito, pero cuando Dean abrazó a Benny, diciéndole hermano, en el primer episodio de la octava temporada, ya sabía que no podía ser un ser maligno. Con Ezequiel no tenemos esa “garantía”.

   ¿Qué panorama se pintará hacia la mitad de temporada cuando el programa se vaya de vacaciones navideñas? Hay que recordar a Dean y Bobby esperando que Sam desertara para saber si había recuperado su alma en la sexta temporada, o Bobby muriendo en la séptima, ¿con qué saldrán ahora? Y ahora un detalle extraño… a Sonia, mi amiga gordilinda que si vio el programa hace tiempo pero no me lo arruinó comentándome nada, pareció molestarle un poco la manera como Dean abordó a su madrina de virginidad. Hay que entender el rasgo cultural, entre los latinos existe la creencia de que los hombres solo quieren aprovecharse de todas las mujeres, sexualmente hablando, aunque muchas parezcan decididas a practicarlo porque sienten placer. Las norteamericanas parecen acostarse con hombres no buscando un compañero, o un hombre que las represente, sino que buscan únicamente placer sexual, incrementándose los índices de mujeres de cierta edad (treintonas a cuarentonas) saliendo con jovencitos. Son mujeres que no sólo no requieren de un protector, sino que saben que el coito brinda felicidad. Personalmente me gusta, el sexo, y la verdad es que no encuentro una razón lógica para que a una mujer no le apetezca, si lo desea. ¿De verdad una mujer no puede encontrar a un tipo tan atractivo que simplemente le vea como un pedazo de carne que desee probar para ver qué tal? Si no es así, realmente somos muy diferentes.

SAM EVIL

Julio César.

NOTA:   Aunque me moría de ganas no descargué el otro, todo el que lo ha visto pela los ojos y lanza gemidos de “ay, si tú supieras”; pero como saben hay ley seca y elecciones otra vez (voto a voto nos llevan a un régimen autocrático), por lo tanto es hora de reunirse y beber un poco mientras se esperan los resultados y a ver si nos llaman a salir a las calles. No hay cabeza para más. Todavía estoy en shock. La oposición venezolana logró retener la Alcaldía Metropolitana, también las de Maracaibo, El Hatillo, Baruta y Chacao, y ganó las alcaldías capitales de estados en Lara, Nueva Esparta, Carabobo, Barinas (¡Barinas!), Táchira y Mérida… aunque no tengo esperanza con mis queridas Guatire y Guarenas. Ah, no, tengo que salir a gritar… el alivio es mucho.

DEAN, UN CHICO MALO

noviembre 27, 2013

LA TARDE DE PERROS DE DEAN

LOS MUCHOS BESOS DE DEAN

   Todo un Dean…

   La verdad es que este capítulo, 9×07 – Bad Boys, fue, fuera de muy bueno, increíblemente oportuno. Casi como si lo hubiera pedido a propósito. No aparecen Castiel ni Crowley, sabemos que Kevin anda por ahí y los hermanos salen a investigar. Son tan sólo ellos dos contra un ente sobrenatural al que ya han enfrentado en el pasado… pero encontramos chispazos de la vida de un joven Dean Winchester. ¿Cómo podía ser malo?

   Bien, unos niños juegan en un granero, un hombre tosco les llama para que vuelvan a sus camas, hace frío, la luz de la linterna parpadea y sabemos que hay un fantasma; un tractor se enciende, el hombre cae tontamente, se levanta y le atraviesan. En la baticueva los hermanos reciben una llamada, Sam al principio no entiende porque usan un apodo extraño para comunicarse con alguien y resulta que se trata de Dean. Es un sujeto llamado Sonny, un viejo amigo que hace años le tendió la mano. Sabemos por Dean que cuando tenía dieciséis años se metió en problemas, se gastó el dinero que John le había dado para alimentarse él y Sam, y le atraparon robando comida.

SONNY

   Hay un primer vistazo a ese antiguo Dean, el policía con el ojo negro, un Dean muchacho esposado y todo chulo, Dylan Everett, un chico que por primera vez se parece a un Jensen Ackles de joven. El que aparece cuando un Sam niño le regala el collar que debía ser para John, y el mocetón que aparece en aquella secundaria donde pasaron dos semanas y a la que vuelven precisamente por un fantasma, no se parecían en nada a él. Este sí, fuera de, y hay que decirlo, bonitico, el muchacho tenía la chulería de un joven Dean, que se cree duro pero que el hombre que le ayudará, Sonny, adivina que tiene hambre. Por cierto, que me agrada este actor, Blake Gibbsons, siempre de duro.

EL APRETON DE MANO

   Los hermanos llegan, una vieja cuidadora pregunta si son amigos de prisión de Sonny, y comienza la investigación. Mientras Sam revisa en los cuartos, encontrándose nuevamente con la mujer que le habla de los trágicos antecedentes en la propiedad, encaminándoles hacia un fantasma, Dean revisa el granero y conoce a un chico pequeño, timmy, delgado y de anteojos, que oculta sus miedos, inseguridades y terrible abandono tras el juguete valiente que le regalara su madre. Era un niño adorable. Me agradó ese Dean interactuando con él, enseñándole cómo se da un apretón de manos confiable. Más tarde le asistirá cuando otros dos chicos del lugar intentan meterse con el huérfano pequeño, la eterna parodia de la ley natural donde los depredadores olfatean y cazan al más débil para atacarle. Y digo parodia porque en la naturaleza es para alimentarse, entre los humanos es una condición sádica que, por suerte, en la mayoría se cura con la edad. Aunque no en todos, algunos pasan la vida siendo maridos abusadores y padres maltratadores. Aunque también las hay mujeres, preferir a un marido sobre los hijos de quien ese sujeto abusa, es clara muestra.

   Antes de ir al cementerio y creer que acabaron con el problema, Sam descubre cosas en esa casa refugio, en el muro del orgullo descubre un diploma de Dean, por ganar unas competencias de lucha, algo nunca hablado (y no es raro, hasta el episodio Hogar, en la primera temporada, Sam ignoraba que un Dean niño le había sacado de una casa en llamas). Y aquí llega un punto importante que tiene que ver con ese pasado, cuando Sam habla con él, haciendo notar lo extraño que fue que John no hubiera podido encontrarle, Dean le aclara que si lo hizo, le encontró y le dejó ahí para que aprendiera su lección. Y aquí comienza en parte lo que quiero decir sobre que parece haber sido un capítulo hecho a mi medida. Nunca, y quienes hayan leído mis primeras entradas en esta sección Supernatural lo sabrán, pero nunca, me gustó el personaje de John Winchester. Por alguna razón se le ama dentro de la comunidad fan, jamás entendí por qué. Era un mal padre, así de sencillo. Para los muchachos, en especial para Dean, su principal víctima, mejor padre resultó Bobby Singer.

   Ya lo he mencionado (EL SEÑOR DEAN WINCHESTER), cuando John coloca a Sam en brazos de Dean, le roba su infancia, su inocencia, no en ese momento exactamente, sino cuando se lanza a la cacería olvidando atrás a esos niños y transformando a Dean en el guardián de su hermano. De niño pasó a ser el soldadito de papá, y siendo un niño tal vez lo creyó su único deber, proteger a Sam, la meta de su vida, pero también obedecer ciegamente a John, tal vez esperando que volviera a ser con él, el que fue en los primero diez minutos del Piloto hace ya nueve temporadas. Era un niño esperando que su padre le llamara con afecto otra vez a su presencia. ¿Qué John no tuvo más remedio que hacer lo que hizo, su mujer, el amor de su vida le había sido arrebatado y debía vengarla? Puede ser, y tal vez por eso muchas damitas parecen encontrarle justificaciones, pero yo no lo veo así. Ese hombre esa noche perdía la mitad de su familia por un desastre y apartó deliberadamente a la otra; por razones distintas, Dean perdió a su madre y a su padre también en la misma jornada y Sam jamás conoció a su familia, como no fuera únicamente Dean, la pequeña figura de guardia a los pies de su cuna.

   Lo otro es que John criara a un chico autosuficiente, seguramente tramposo, como lo fue el enseñarle a falsificar tarjetas de crédito, y luego se molestara tanto con el error de un muchacho altanero al que dejó que se convenciera de su propia invulnerabilidad y sagacidad para salirse siempre con la suya, que sólo podía contar con él mismo y enfrentar lo que llegara, incluso ponerle un ojo negro a un ayudante de comisario; apostar y perder el dinero de la comida y suponer que puede robarla, cae naturalmente en la manera de ser de semejante joven, lo curioso es que John le castigara así. John le crió mal, por razones mayores no pudo enseñarle la diferencia entre lo bueno o lo malo (tal vez lo aprendió luego con el pastor Jim y con el mismo Bobby, y porque estaba destinado a ser bueno), y luego se molesta y le castiga por el resultado. A menos que fuera un castigo por dejarse sorprender y atrapar, una falla tan grande que debe pagarla para que no la cometa de nuevo. Tal vez soy injusto con John, pero de verdad nunca me gustó mucho, lo único bueno que hizo fue dar su alma por Dean, y aún eso estaba condicionado a la promesa de que salvara a Sam o le matara si se trasformaba en algo maligno.

DEAN ROCK

   Bien, los hermanos creen destruido el fantasma, se paran en un merendero en su camino a la baticueva y Dean mira a una bella joven que atiende el lugar. La mira como bobo y le sonríe, pero ella no le recuerda y eso parece lastimarle mucho (ah, Dean y sus ex novias, nos hacen falta ahora que no liga y que hasta Castiel anda lejos). Parece dolerle tanto que ella no le reconozca que se van sin comer. Hecho no suficientemente señalado por Sam, ¡se van sin que haya comido! Oyen de la nueva muerte, la mujer pía que ayudaba a Sonny con los niños (las bañeras, parece que todo el mundo muere en ellas).

DEAN SALVA EL MOMENTO

   Es cuando Dean ayuda al chico que molestaban; uno de ellos, más tarde, está trabajando con una cortadora de césped y ocurre lo de la mano. Y aquí un punto importante, aunque ha habido niños fantasmas, el del lago, los de la convención de Supernatural, los niños-monstruos que se alimentaban de sus padres, rara vez muestran a infantes siendo asesinados o recibiendo daño, como le ocurre a este. Aunque ni era tan niño… ni molestó tanto cuando le ocurre. Y esto de los niños pasa en casi todas las series, recuerdo cuando en Los Expedientes X un militar proyectaba su aura para castigar a quiénes consideraba responsables de su tragedia, y un niño queda sepultado bajo tierra, asfixiándose. Me sorprendió la crudeza. Claro, ha habido niños asesinos como en Criminal Minds y Millenium, y la verdad es que fueron aterradores.

EL PRIMER BESO DE DEAN

   Y debemos volver al Dean muchacho, quien no quiere hablar de los negocios de su padre, ni juzgarle aunque él mismo resiente su injusticia; Sonny preocupado por esos arañazos en su brazo fue atento y preocupado, como debería, en teoría, serlo todo adulto sobre la suerte y destino de gente menuda a la que se ve sufrir. Como sea, le va bien en esa casa, en los estudios y los deportes. Y conoce a una bella chica, hija de la señora que enseña a tocar la guitarra. Se cuentan sus cosas, ella no quiere quedarse en la fonda como quiere su padre, quiere fotografiar el mundo, a Dean le cuesta decir lo que desea, porque sabe que debe seguir en el negocio familiar, pero de poder sería estrella de rock (y cómo me reí de nuestro Dean amante del rock clásico), o reparar autos. De Sam había visto algo como esto, cuando visita a aquel siquiatra para saber del manicomio horrible aquel en la primera temporada, cuando habla de lo que resiente seguir en el negocio familiar. También cuando era muchacho en aquella secundaria y un profesor le dice que puede ser lo que quiera, incluso escritor, secundaria a donde vuelven luego por el fantasma del chico que conoció en esas dos semanas. De Dean nunca supe que en un momento dado coqueteara con la idea de abandonar. ¿El primer beso de Dean? Fue… perfecto. Y le gustó tanto como a ella, la chica con quien se compromete a ir al baile de graduación. Los nervios del pobre mientras pelea con esa corbata. Pero algo ocurre, no puede cumplir la cita y por eso ella fingía no reconocerle.

FANTASMA DE MAMA

   Por su parte Sam descubre lo que puede estar pasando, ve unos dibujos hechos por Timmy, el niño a quien Dean ayuda, un accidente de autos, fuego, una mujer lanzándole lejos, el auto estallando, el niño oculto en una casa vieja en un bosque y algo acompañándole, su mamá otra vez. Un ente sobrenatural que cree que todo es peligro y lo destruye. La verdad es que no cuidaron muchos los detalles para que no se pareciera a la película MAMÁ. Me gusta el detalle de la serie, aunque enfrentan a otro fantasma no siempre son los mismos; está el que se quiere vengar de quienes le dañaron en un lago, la que no sabe que está muerta y repite su tragedia una y otra vez en una carretera, la que castiga a un grupo determinado de personas como novios o maridos infieles. Este tiene sus particularidades, protege a quien ama.

LA FANTASMA

   Viene el enfrentamiento, el fantasma es poderoso y Dean entiende que solo el niño puede terminar con eso, pidiéndole que se vaya, a la luz, prometiéndole que estará bien aunque le deje solo.

DEAN AND TOMMY

   La chica ha sido testigo de todo, ahora sabe a qué se dedica Dean, pero lo mejor de ese final fue el abrazo que timmy pide y demanda de Dean, porque lo necesita, y este responde.

SONNY AND DEAN

   Bien, se alejan, Sam quiere saber qué siente por ese refugio, Dean dice que fue simplemente otro lugar, uno del que ya se quería ir, pero Dean mentía, como lo hace siempre para cubrir sus sentimientos. O tal vez pensando que eso es mejor para otros, ¿de qué le habría servido a Sam escuchar que quería quedarse pero no lo hizo por seguir a su lado protegiéndole? Porque de eso nos enteramos. Ese Dean muchacho está supe nervioso por la cita, por ir al baile, y el hombre le dice que su padre está abajo y quiere que se vayan, que tiene un trabajo y que él, Dean, entendería. ¿No fue notable ver como ese chico expresó toda esa batalla interna en su joven rostro? Casi era posible verle gritar el no, que no se iba, que quería quedarse, casi suplicándolo, pero… también estaba su deber (ese muchacho tiene futuro). Y el hombre lo entiende, y ofrece ayudarle, que decida lo que decida ni siquiera John podrá cambiarlo. Quedarse ahí, estudiar, trabajar, su chica, otra vida. Pero se oye el claxon del Impala y basta asomarse a la ventana para que vea a Sam jugando con un avión para decidirse. No hacía falta que sonriera para saber que ese capítulo se había cerrado, su posible deserción de la batalla, que el Dean soldadito había ganado. El abrazo de despedida con Sonny, antes cuando muchacho y ahora como hombre, también fue muy Dean, muy a lo Sam, a Bobby, a Castiel, a Kevin y a Benny. Un abrazo de hermandad, uno por el cual se sabe, de entrada, quienes no son malos. La serie ha sido así desde el inicio.

SAM

   Y ahora seré chocante y odioso, porque sin querer entraremos en el terreno de “te lo dije”. Ver ese segmento final fue algo que comenté por mensajes de textos con amigos (tardo mucho en publicar estas tonterías porque nos gusta verlo al mismo tiempo y a veces cuesta coordinarse), algo que ya sabía. Verán, hace tiempo leí un análisis ingenioso sobre por qué los videos juegos nunca resultan en buenas películas para sus fans, y una de las razones es que cuando se está jugando, cada quien aporta una historia, muy personal y secreta, con argumentos y contextos, y cuando va al cine espera, inconscientemente, que parte de sus ideas, de lo que imaginó, esté ahí plasmado. Al no encontrarlo se desencanta. Este Dean abandonando ese refugio, aún no queriéndolo de corazón, porque Sam estaba afuera, correspondía exactamente a la imagen que me hice del hermano mayor de los Winchester, ese que vimos en aquel episodio donde el monstro que devoraba el hálito vital de los niños en sus camas ataca a Sam, o cuando John no va para Navidad y Dean trae un feo regalo diciéndole que John lo trajo y Sam sabe que miente y le regala el colgante (que esperaba lo recuperaran otra vez, ¿no habrá un episodio sobre eso?). Para Dean, que de niño conoció una familia, la idea de tenerla de regreso era y es muy importante, así como el bienestar de Sam, su seguridad, ese “salva a Sam, cuida a Sam, protege a Sam” con el que creció. Siendo así era totalmente natural que le reviviera con un pacto en la segunda temporada, o que buscara a Muerte para recuperar su alma en la sexta, o que desesperado llamara a todo el mundo por ayuda al quedar Sam recluido en aquel sanatorio cuando su mente rota es torturada por Lucifer en la séptima. Todo eso era lógico dada la sicología de un sujeto llamado Dean Winchester… cosa que me lleva a lo desagradable.

   Es por esto que me molesté tanto con Sam a principio de la octava temporada, ¿dejaba a Dean en el Purgatorio (o donde fuera que creyera que estuviera) y pensaba continuar su vida? El personaje de Dean jamás habría cometido tal traición. Mucha gente me replicó que cuando Sam fue al Infierno, Dean continuó su vida, pero no, en la propia sexta temporada hay una conversación entre ambos cuando Sam le reclama “¿buscabas una salida aunque te dije que no y que continuaras con tu vida?”, y Dean responde que claro que la buscaba, que lo demandara si no le parecía. Y con ello, caemos en esta temporada, este Sam roto después de tomar unas pruebas que creo él mismo sabía debía tomar para purgar sus culpas de la temporada pasada (para que todo quedara hablado y sanado entre los hermanos), cuyo cuerpo va muriendo, no sorprende cuando Dean permite que un ángel entre en él con la esperanza de sanarle. Ah, las cosas qué dijeron mis amigas, que si era una maldad que engañara así al menor, que si Ezequiel les engañaba, que si les usaba, que Dean hacía mal… Joder, es lo mismo que ha hecho desde la primera temporada, en el llamado Piloto cuando saca a Sam en brazos, protegerle. Para Dean, y ya lo he señalado, la muerte de Sam es más que la pérdida de su hermano, es el fin de su propósito, para él que creció escuchando que debía proteger a ese bebé, lo único que quedó de su amada familia (a John le perdió mucho antes), contemplar el cadáver de Sam es como para un terminator reprogramado ver la muerte de John Connor, es quedarse sin propósito para existir.

   ¿Qué es insano?, lo creo, pero ese es el personaje, uno que permite a ese ente entrar en su hermano para que le cure, ¿es tan ingenuo que no ve que Ezequiel puede estar usándole?, no lo creo, además, cuando lo permite es para usarle para curar a Sam. Imagino que cuenta con eso, además, Ezequiel mismo se lo dijo, que sería un acto de ayuda mutua. ¿Se solucionará todo fácilmente después?, no lo sabemos, Dean jamás abrazó a Ezequiel, así que no sabemos si es bueno o no, y es Supernatural, siempre pasan cosas locas.

   ¿Castiel aparece esta semana?

SAM, DEAN Y LOS LARGOS VERANOS

Julio César.

CORAZON DE PLATA… 7

noviembre 26, 2013

CORAZON DE PLATA                         … 6

   Este relato, QUE NO ES MIO, es un Padackles sobre una realidad alterna. Un chico rubio y pecoso va al fin del mundo arrastrado por su abuela, y encuentra más de lo que parece a simple vista en la persona de un arrogante chico grande y sonriente, el cual le regala, al final, su propia vida para que el pecoso decida.

……

Title: Gray Moon

Author: River_sun

JARED AND JENSEN

   Espera por su verdad…

……

   -Jared, ¡es un chico!

   -Lo sé, ¿no es una locura? –sonríe Jared, esponjándose y feliz, como si esa fuera la mejor parte de todas, dejándose caer contra la pared y horrorizando a Chad, quien entiende.

   -¡Te has entregado! ¿Acaso te volviste loco? No puedes atar tu corazón y tu destino a alguien que no conoces, del cual nada sabes. –le recita la vieja lección.

   -¿Crees que fue algo que planeé? Yo… espera. –se endereza a toda velocidad.- Hola, Jensen… -casi canturrea, todo mil y buenas vibraciones.

   El rubio pasaba por ahí rumbo al laboratorio de química. Cuando les vio se disgustó, pensó en dar un largo rodeo y entrar por las canchas, pero notando a Allison, quien desde el otro lado del pasillo comenzó a hacerle señas bastante elocuentes de que se acercara (quién sabe, tal vez sufría un infarto dada la urgencia que mostraba), se decidió por la distancia menor. Después de todo no tenía por qué esconderse del enorme y delgado cretino… ni era de esperar que le atacara allí. Intentó cruzar rápido frente a ellos, mirada baja, deseando… joder, esperaba que después de lo que ayer, ese chico grande e idiota le ignorara, pero no, ahí estaba, sonriéndole de manera amistosa, anhelante, guapo en su suéter de cuello alto (¿un momento?, ¿guapo?)

   Por un segundo no sabe cómo responder a su saludo, finalmente hace una leve mueca con la cabeza, rostro pétreos, ojos muertos tras sus cristales, su cara de póker para los busca líos, como solía pensar. Y sigue.

   -Oye, espera, debemos hablar. De lo de ayer. Creo que me juzgaste mal. Pero no importa. Voy a explicártelo y verás que fue un malentendido, no debiste ponerte así. Yo…

   Esas palabras rápidas congelan a Jensen, quien volviéndose le mira con furia, cachetes rojos y ojos llameantes, olvidando su estrategia de la cara de póker.

   -No sé cuál sea tu problema, ¡pero mantenerte lejos de mí! –ladra, voz aguda, ganándose miradas sorprendidas de los chicos alrededor, sin importarle, continuando su camino. Sin volver la cabeza, sin querer pensar en sus actos y posibles consecuencias.

   Sin detenerse a preguntarse por qué, de repente, Jared se vio tan herido y dolido.

   -Jensen… -todavía le oye suspirar, derrotado, mientras Chad se golpea la frente con una mano ante tanta bobería sentimental.

   -¿Ocurre algo, Jared?

   El joven apenas oye, desconcertado todavía por el frío encuentro con el rubio con quien soñó toda la noche que luchaban en el gimnasio, juguetones y retozones, derribándole de espaldas, sentándosele sobre las caderas, cuerpos jóvenes, caliente y jadeantes, reteniéndole los brazos por encima de la cabeza, mirándose desde cerca, los ojos verdes brillantes a pesar de las gafas, la boca entreabierta y roja, ¿invitándole?, mientras le gruñía “ríndete ante mí, Jensen, te derroté”; pero este, sin quitarle los ojos de encima, elevaba las manos y con una, metiéndola bajo su mono, recorría su abdomen lentamente, un dedo jugando con su ombligo, la otra iba a su costado, y su roce, sus caricias eran… Pero no puede perderse en ese largo e ininterrumpido sueño que esa mañana le había obligado a autosatisfacerse, pareciéndole que no fue suficiente para “calmarse”; ahora se vuelve y encara a la menuda pero temible amiga.

   -Alexis…

   -¿Por qué mirabas así al chico nuevo?

   -¿Que de qué…? ¡No miraba a nadie de ninguna manera! –aclara, enrojeciendo de la manera más tonta, piensa Chad. Vaya, Jared siempre ha sido un mentiroso de mierda. Y eso le preocupa. Tampoco le engaña a él.

   -¿De veras? –reta ella, estirándose bastante para mirar sobre su hombro.- He oído que has tenido tus encontronazos con el nuevo. -su tono es totalmente displicente, como si se refiriera a un perro callejero.

   -¡Jensen!, se llama Jensen, ¿okay? –se altera Jared, cayendo en una trampa que hasta Chad había notado.

   -Oh, por Dios, ¿te interesa? –se alarma la joven y castaño siente ganas de salir corriendo.

   -Me agrada, ¿por qué? ¿Algún problema? –reta.

   -Estás… lanzando efluvios… -acusa, más alarmada todavía.- ¿Cuándo dices que te agrada estás hablando de…?

   -¡No es asunto tuyo! –ruge y se aleja. Chad rueda los ojos y va a seguirle pero Alexis le atrapa por un brazo, frenándole, con una fuerza extraña para una jovencita tan menuda.

   -Chad, ¿qué está pasando? ¿Jared se está interesando en ese chico? ¡Él no puede!

   -Le agrada, es lo que dice y es todo lo que sé. –se defiende, intentando soltarse.- No estoy seguro qué tan grave sea. Pero, vamos, Jared es tan sólo un chico, como tú y como yo, deben ser cosas de hormonas, si es que le gusta más de la cuenta; pero no creo que vaya…

   -Lo conoces, es apasionado e irreflexivo, siente algo y se lanza de cabeza. Si se aparea… -comienza entre dientes, impactándole feamente.

   -¡Estás loca! Jared no es un imbécil. –se libra al fin, alejándose molesto, tal vez porque ella puso en palabras un vago temor que sentía. Porque, vamos, ¡Jared sí podía ser así de idiota!

……

   La buena disposición anímica con la que Jared Padalecki llegó al colegio, murió al poco después. Y no por su encuentro con Alexis, o que ella notara algunos signos (estaba seguro de estar enviando más señales que un semáforo viejo), o porque sabía que había actuado como un idiota, temiendo haber puesto en alerta total los agudos instintos de la chica sobre temores que él mismo estaba enfrentando cada vez que pensaba en el rubio y pecoso chico de los anteojos gruesos. Su buen humor fue aniquilado justamente por este. Dos veces vio a Jensen en el pasillo, notando que en una de esas ocasiones este fingía no verle cuando le sonrió abiertamente, y en otra se escabulló por un pasillo. En el cafetín dos veces le hizo señas y el rubio le ignoró olímpicamente (joder, era imposible que no le hubiera visto cuando prácticamente botaba sobre sus pies para que mirara hacia su mesa), abandonando poco después el lugar. Frustrado, el castaño entendió que lo único que había logrado hasta ese momento era acentuar la arruga que Alexis estaba cultivando sobre su frente, y que por edad no debería ser fácil ni estar allí.

   No, debía aceptarlo: Jensen le estaba evitando.

   Después de medio día le vio camino a las canchas deportivas. Y por un segundo fue a su encuentro, decidido a encararle, explicarle y obligarle a escucharle y entenderle, pero, contrario a su naturaleza voluntariosa, se detuvo a reconsiderar el parecer del otro; seguramente no le haría gracia verse abordado o avasallado así. Miró al techo y jadeó, debía contenerse. Si volvía a interrumpir su búsqueda de actividades extracurriculares dentro del colegio, el rubio se enfurecería más. Aunque no puede evitar inquietarse. Debía pedirle a alguien que le vigilara por sí…

   Él mismo debía ir a las prácticas de hockey, sin poder evadirse, el profesor estaba molesto con él desde el día anterior, por lo de Jensen y la colchoneta. Pero no está en la pista en espíritu, quiere buscar al otro chico y explicarse, y le altera que este le evada sin dignarse a escucharle. Juega algo rudamente, porque, bueno, ya había perdido su buena disposición, pero se controló un poco cuando entre Chad y Aldis, le aplastaron contra el cristal de manera ruda, dándole a entender en el idioma de los jugadores que estaba actuando como un capullo. Terminadas las practica, se despoja de sus patines y sale raudo, incapaz de soportar por más tiempo a esos sujetos; son sus amigos, sus camaradas, chicos con quienes se sentía generalmente feliz, pero no ahora, le parece que… sudan demasiado, gritan mucho, son demasiado intensos. Sale de la pista de hielo y…

   Traga en seco, Jensen está cruzando frente a él, respirando pesadamente, también transpirado, rumbo a los vestuarios. Y el castaño no sabe si es real, está loco o engañándose, pero le parece olfatearle desde donde está. Aspira, tiene que hacerlo, llenándose las fosas nasales con su olor. Uno que es sencillamente embriagador. Y no sería un adolecente cualquiera si tal impulso no le hiciera arder la sangre en cuestión de segundos. Quiere, no, necesita llegar junto a él, y así como el chico alegre y feliz que siente que el mundo es un maravilloso bufete de donde se puede tomar lo que se desea, va tras el rubio.

……

   Jensen todavía jadea, totalmente empapado de sudor dentro de su medio uniforme deportivo, el entrenador, que se dividía entre varias canchas, parecía estar todavía molesto por su salida dramática y espectacular del día anterior y le sacó el jugo en las prácticas de voleibol, actividad que no estuvo tan mal. Ninguno de los gilipollas habituales del colegio parecía desear estar en semejante equipo. Bien, era agradable, no eran
muy bueno ninguno de esos chicos, por lo tanto no destacaba tanto. La medianía, eso era bueno para él.

   El día ha sido largo, o se lo pareció, tal vez por pasarse buena parte de ese tiempo evitando a Jared, también a Tom Welling, y ahora a esa extraña y menuda chica, Alexis (cree que se llama), que le mira de una manera curiosa cuando se cruzan. Si fuera posible entrar en la mente de otros, y leerlas, sospecha que ella podría. Pero al fin terminaba la jornada, y entre todo lo malo, que las prácticas fueran en las últimas horas de la tarde, era conveniente. Quedaban pocos chicos por ahí. Se frota el hombro lastimado por Jared, rotándolo… molestándose otra vez con él.

   Esperó por ahí un buen rato para cambiarse, pero valió la pena. Los amplios vestuarios, asépticos, acerados, aunque con un leve olor a pies y orina, le reciben a solas. No hay nadie. La mayoría ya se fue. Con movimientos rápidos se desviste, toma una toalla, una pastilla de jabón y va a una de las duchas, mojándose sin perder el tiempo. Está acalorado, pero bien sabe que dentro de muy poco estará tiritando de frío. El agua, cayendo en fina llovizna, está caliente, seguramente demasiado para su cuerpo acalorado, pero lo agradece con un suspiro. Suspiro que Jared Padalecki escucha y que le provocan los mismos escalofríos que le recorren cuando le ve allí, dándole la espalda, delgado y esbelto, desnudo, piel cremosa, el agua mojando sus cabellos, lloviendo sobre sus hombros que se contraen y distienden mientras se frota con las manos. Jared sigue esa agua que corre por su espalda, perdiéndose entre sus nalgas rojizas que cree lampiñas hasta que detalla los dorados pelillos que cubren también sus muslos (escasamente) y sus piernas.

   Con respiración pesada, Jared traga, quitándose el casco protector, no el reglamentario, dejándolo sobre un largo banco cercano. Jensen no le siente, no le escuchó llegar. El joven, a pesar de lo alto y patoso, se movía como el viento. Y allí está, mirándole intensamente. No sabe lo que espera, ni es seguro que esté pensando en nada mientras se quita el mono manga largas y la franela, exponiendo su largo torso que sube y baja, también brillante de transpiración. No puede ocultárselo, algo pasa dentro de sus pantalones mientras mira al rubio tomar una pastilla de jabón y refregar vigorosamente su cuerpo, de manera intensa y cuidadosa (ignora que la abuela del chico insiste en borrar todo rastro de aroma corporal, cosa que ya es parte de su naturaleza). Dios, y cuando Jensen medio abre las piernas, llevando una mano a sus espaldas, metiéndola entre sus jóvenes nalgas, subiéndola y bajándola para…

   La mente le queda en blanco, tan sólo quiere. Quiere y mucho. Jared, como en trance, se quita las zapatillas deportivas, olfateando con fuerza, sus ojos oscurecidos, con un propósito que ni siquiera es una idea, un pensamiento que ni lo es, nada racional, que le controla totalmente: entrar bajo esa fina llovizna, quitarle esa patilla de jabón al rubio y comenzar a mover sus manos sobre el dorado y pecoso cuerpo del otro muchacho. Una imagen, sus manos perdiéndose entre esas nalgas, le quema con fuerza… Está excitado, su miembro duramente presionado contra el pantalón del mono cuando lleva sus manos a la cintura para bajarlo…

   Jensen se enjuaga, ojos cerrados, el agua entrando en su boca, escupiéndola, sintiéndose bien por primera vez en todo el día. Tanto que deja de pensar y se deja llevar únicamente por la grata sensación. Su mente queda en blanco, realmente ninguna idea consiente le ocupa en ese momento. Es cuando una certeza o un presentimiento, tal vez una intuición, le llega en pleno… Ya no está solo en esos vestuarios. Y la otra persona, la que también está allí aunque no se ha dado a conocer, es Jared… Lo sabe y se tensa, abriendo mucho los ojos, volviéndose. Casi pillándole en el acto de bajarse los pantalones, aunque ahora, tomado por sorpresa, una enorme, que le trastorna, Jared se congela.

   No sabe qué iba a hacer (arrancarse las ropas y meterse bajo la ducha con él, empujándole contra las baldosas de la pared y tocarle; eso, pero no llega a confesárselo a sí mismo todavía, no con tal crudeza, aunque es lo que más desea en la vida), aunque sí que pensaba ser algo duro y tajante para obligarle a escucharle, pero al verle así… El rubio está totalmente empapado, con gotitas de agua en su frente y cabellos que recoge con una mano, en un gesto que al castaño le parece sencillamente seductor. Sin los anteojos… Y los ojos de Jensen son… grandes, verdes, de una tonalidad clara y dorada, alegres en su brillo, rodeado de largas y sexy pestañas. Ojos que le hipnotizan, que le atrapan (Jesús, podría quedarse para siempre mirándolos)… aunque el muy ladino se las ingenia para abarcar con su mirada todo lo que el rubio tiene para mostrar.

   -Jensen… -grazna al fin.

   Joder, ¿por qué me mira así?, se pregunta el rubio, reconociendo la peligrosidad del otro. De pronto, muy consciente de su desnudez, toma la toalla y cubre sus caderas, sin secarse el resto del cuerpo ni nada. Tiene que salir de allí, corría peligro, aunque no sabía cuál, pero lo sabe, tiene experiencia con chicos con ese aire. Tenía apenas ocho años cuando fue al inodoro de aquella escuela que ni recuerda cuando encontró a esos dos chicos algo mayores, fumando, quienes para divertirse un poco más, en enterraron su rostro en un inodoro, casi ahogándole, todavía riendo cuando tuvo que meter una mano por sus anteojos. O aquel en aquella otra escuela, alto para su edad, rodeado siempre de chicos tan gamberros como él, que vivía dándole collejas cada vez que pasaba, tan sólo para divertirse frente a los demás. Y Jared tiene, en ese momento, ese aire.

   -Jared… -grazna como respuesta, preguntándose cómo coño se dieron las circunstancias como para que se encontraran allí. Y estar desnudo y que el otro se viera tan bien en… Oh, Dios, ¡deja de pensar así!- Debo… -pretende rodearle e irse.

   -Debemos hablar. –se apresura, mirándole fijamente, respiración algo agitada, preguntándose cómo es posible que verle cubierto de gotas de agua, desnudo a excepción de la tolla, envuelto precisamente en esa corta toalla, pudiera verse tan excitante.

   -Mira, Jared, no creo… -traga con temor, pero luego toma aire y alza la barbilla.- No tenemos nada de qué hablar. Por favor, tan sólo… déjame en paz. No me cruzaré en tu camino, nunca, sólo… ignórame, ¿si? No sé qué hice para molestarte, tan sólo quiero estar solo. –e intenta salir, algo en su mirada, salvajemente brillante ahora, le asusta nuevamente y no sabe bien por qué.

   -¡No! –ladra, cortándole el paso.

   Ah, bien, esto es demasiado, piensa Jensen apretando los dientes. Aparentemente tendría que luchar, es decir, caer revolviéndose con dolor, o humillación, para salir de allí. El inicio de las pesadillas de siempre.

   -¡Déjame en paz! –ladra, y su ira, así como angustia, le dan el valor para empujarle. O intentarlo, porque cuando su mano abierta cae sobre el torso del joven, sobre su pectoral izquierdo, se congela.

   Los dos lo hacen, viendo a la nada, no uno al otro, parecen mirar dentro de sus propias cabezas, confusos, extrañados, abrumados por la intensa y cálida corriente de algo eléctrico que los recorre de pies a cabeza, que parte de allí, del lugar donde sus pieles se unen. Es algo tan intenso como estimulante, y cada uno es consciente del otro. Jensen siente la boca seca, el jadeo ronco y bajo que lanza Jared le cala hasta los huesos (es un reconocimiento de que también él lo siente, padece y disfruta); no puede dejar de mirar ese torso que enrojece, que sube y baja más, luchando contra el poderoso deseo de mover su pulgar y recorrer la suave y firme piel transpirada del otro muchacho. Una necesidad que crece como marea, y traga aire, abriendo mucho los ojos cuando el calor se intensifica de manera alarmante y a un tiempo tan atrayente; le parece que la piel del otro se abre, acogedora, que su mano entra y le penetra, un poderoso impulso que corre directamente a su entrepierna, a sus bolas que se contraen, a su miembro que se acalora. Y la sensación es maravillosa. Por un momento le abruma una idea que puede sonar absurda, que puede llegar hasta el alma del otro.

   -Jeeenseeen… -le parece oír a lo lejos una voz femenina, ¿un eco de su mente?, no lo sabe, aunque no era su voz. Ni la de su abuela. Pero es suficiente para traerle de vuelta a la realidad, a lo que está haciendo, hincar un poco la punta de sus dedos sobre esa piel, y lo que le está ocurriendo, se estaba excitando sexualmente, así que apartar la mano, casi temblando con dolor por las ganas de continuar tocándole, recorrerle con ella, rasgar con sus uñas. Con piernas de goma da un paso atrás, azorado cuando la toalla casi cae, sabiendo que su miembro se erecta bajo la poca tela.

   -Tengo que… -grazna y casi corre, tiene que escapar de esas duchas o algo ocurrirá.

   Pero Jared, quien parecía petrificado, que miraba a la nada mientras llevaba una mano temblorosa al lugar donde Jensen le tocara poco antes, donde la piel le arde todavía, extiende rápidamente un brazo y le atrapa por una muñeca.

   -Espera… -grazna, halándole suavemente, atrayéndole con desconcertante facilidad. Y cuando le toca, Jensen siente que su cuerpo parece flotar de manera grata, cosa que se vuelve salvajemente estimulantes cuando Jared, quien sí no se contiene, con el pulgar recorre la cara interna de su mañeca, donde su pulso acelerado de por sí se dispara todavía más.

   -Suéltame. –quiere gritar, revolverse, escapar, pero no puede. Su boca, su tono, sus ojos más bien parecen suplicar.- Déjame ir, Jared. –y traga cuando el castaño se acerca todavía más, encarándole, agarrándole aún.

   -No puedo, pecoso. Te escucho, sé que lo pides, lo que dices, sé que no debo obligarte a nada, pero… sencillamente no puedo dejarte ir.

   -Jared…

  -Lo sientes, ¿verdad? Tú también lo sientes. Esta corriente que cruza de ti a mí, y viceversa.

   -No, yo no siento nada… -comienza, pero calla después de un flojo jadeo cuando Jared le medio empuja hacia atrás, chocándole suavemente la espalda de una columna, acercándosele más, cubriéndole con su presencia y calor, alzando la mano que no le aferra y con el pulgar recorriéndole el cuello, despertando salvajes pulsaciones en su yugular.

   -Mentiroso. –le sonríe bajito, suave, casi afectuoso, ojos oscuros, expresión feroz, labios rojos, unos que abre sutilmente mientras se acerca al dulce, tembloroso y todos ojos chico que es Jensen Acales en ese momento.

……

JARED Y JENSEN... TAL VEZ

   ¿Acaso son quiénes creo que son?

CONTINÚA … 8

Julio César.

CASTIEL PIENSA QUE EL CIELO PUEDE ESPERAR

noviembre 20, 2013

LA TARDE DE PERROS DE DEAN

CASTIEL SE RELAME

   ¿Acaso piensa y espera por el cazador mayor?

   Oh, Castiel, no, ¿por qué tenías que ser tan fácil? Es un tío fácil y la verdad es que eso juega contra él. En todos los frentes, sea la jefa, sea Dean. Me gustó mucho este episodio, 9×06 – Heaven Can’t Wait, pero ya es un lugar común decirlo. Por la intro sabíamos que se trataría de los ángeles caídos, por lo del Predicador llamando a decirle que si a los ángeles, también que estaría toda la pandilla, incluida Abaddon, en una aparición que no fue nada del otro mundo, ni se entendía bien para qué la introdujeron en la trama, como no fuera para retratar al nuevo Crowley. Pero vamos por partes… y sí, me extenderé como siempre, aunque intentaré que no sea mucho.

   Un hombre que evidentemente está sufriendo, toma un arma aunque por teléfono se oye la ansiosa voz de una de esas voluntarias de las líneas de suicidio (me pregunto quiénes hacen esas cosas en realidad, dedicarle su tiempo a otros seres humanos, a menos que sea un trabajo). Alguien llama a la puerta, y antes de que le tocara y todo se pusiera rojo, ya sabíamos que era un ángel. Antes del estallido color rosa, me pregunté si era un truco para reclutar gente, pero no. Le mató. Por otro lado encontramos a un Castiel patéticamente deseoso de encajar con el mundo que le rodea como dependiente de una tienda (con un feo uniforme azul). Imitando gestos y saludando a gente que ni le mira. Al menos su jefa, mujer bonita, parece valorar su manera de ser, su dedicación (cosa que no debe ser muy difícil cuando se tiene a un empleado que abre y arregla mientras ella tiene problemas con la niñera); luego sabremos que le paga, a todas sus gentilezas y atenciones, como suelen pagar las mujeres a los hombres responsables y medio serviles, deseoso de cumplir y quedar bien: le ven como amigos gay.

   Dentro de la baticueva encontramos al pobre Kevin acoquinad traduciendo las tablillas con la Palabra de Dios, donde encontró algo sobre “los ángeles caídos”, pero no lo entiende, sólo lo vio como diagramas y lo plasmó así, no sabe lo que dice porque es una lengua muerta que ni conoce. Por suerte él sabe de un lugar donde pueden investigar… y terminan en la biblioteca del refugio. Sam dice que hay que averiguar, no encuentran al profesor aquel que medio les ayudó con las amazonas, y fue gracioso ver la cara de Dean cuando Sam deja caer un libro frente a él, de una colección de lenguas muerta. Cuando pregunta cuántos libros son y Kevin, sonriente cuan Sam, dice que son veinticuatro y que por suerte los tienen todos, la cara del mayor fue todo un poema. Pero en eso llama Castiel, quien cree saber de un caso que merece atención, Dean lo duda, y el ex ángel habla de gente que estalla,  “¿no te parece un indicio?”. Me gustó que cuando Dean le pregunta dónde se encontrarán para el trabajo, Castiel le dice que no puede, está ocupado. Y cuelga. Por un segundo creí que Castiel se haría de rogar, exigiendo una explicación por su expulsión de la baticueva. En verdad.

   Dean, aunque cuentan con pocos datos sobre una entidad sobrenatural, sale a investigar, aunque Kevin le adivina, lo que quiere es escaparse de la lectura. Le cuesta más librarse de Sam, a quien no quiere esforzándose ni el peligro, y ahora sí creo que lo que desea es que el menor se termine de curar físicamente y luego enfrentar lo que tenga que llegar con Ezequiel. Investiga y conoce los dolorosos antecedentes de las cuatro víctimas que ha habido hasta ese momento, gente muy triste que la ha pasado mal y han pensado en renunciar a la vida. La cosa rosa dentro del cuartucho es la gente licuada, con ropas, dientes, pelo y todo. Es, definitivamente, algo sobrenatural.

DEAN VISITA A CASTIEL EN SU TRABAJO

   Pero dejando la zona, Dean va en busca de Castiel, no sin que antes pase el ex ángel por el sofoco de la mujer que le invita a ir esa tarde a su casa. Cuando Dean le pregunta qué hace ocultándose en ese lugar, Castiel le responde que eso, buscando su lugar. Y aquí me molesté un poco con Dean, parece creer que el ángel debe seguir en la carretera, en la cacería, pero fue incapaz de ofrecerle un lugar a alguien que no tiene nada, ni siquiera un propósito. La verdad es que Castiel andaba bastante roto, eso de agarrarse a ese empleo, al ser como todos, sonaba a vacío. Es allí cuando Dean sabe, por el comisario que investiga, de una nueva víctima, una chica muerta, un caso absurdo, una adolecente que cree que se va a morir porque el novio terminó con ella delante de toda la escuela, humillándola, en lugar de “dejarme por facebook, como hace todo el mundo”. ¿Es aceptable dejar gente así? ¿No es peor? Sabrán que quiero y admiro mucho al actor Jake Gyllenhaal, pero hasta a mí me pareció el colmo de lo horrible cuando este terminó con aquella cantante country con una llamada telefónica. Dean quiere arrastrar a Castiel a la cacería, este se resiste porque “quiere una vida”, es cuando la jefa aparece recordándole el compromiso, y Dean dice entender que el problema es una chica, y Castiel, con ese aire extraviado le responde que no cree que se trate de una parca que quiera matarle. Divierte como todavía no termina de entender los matices.

DEAN AND CASTIEL

   Como sea, le acompaña y reconoce en el hecho el trabajo de un ángel exterminador que en el Cielo ayudaba a curar o a terminar definitivamente con aquellos que irremediablemente sufrían sin posibilidad de remedio. Que en la Tierra sigue su trabajo aunque no diferencia dolor agonizante de simple sufrimiento por un mal momento. Uno que puede ser banal como el de una muchacha que sufre por una mala ruptura. Tienen que detenerle, expone Dean, pero Castiel le dice que no lo hará, tiene un trabajo y una cita. Me hizo gracia cuando Dean casi le exige que disida qué camino tomará, apartarse o luchar, y Castiel sube al Impala, pero para que le regrese al lugar de donde le trajo.

SAM, KEVIN AND CROWLEY

   Por otro lado, Sam y Kevin tienen una idea, tratar con Crowley para que les lea lo traducido. Este pude hacerlo pero quiere hacer una llamada. Sam se niega y le exige colaborar.

CROWLEY Y EL CARA DE PERRA

   Debo confesar que me gustó mucho la escena donde Crowley toma la hoja de papel, la enrolla y se la arroja a Sam. Pero este gana cuando amenaza otra vez, le mantienen vivo porque Dean cree que puede ser de utilidad si no lo es, se lo regresarán a Abaddon. Quedan en una especie de tabla, así que Sam y Kevin lo discuten, Sam no ve otra salida, además, le tienen atado, pueden interrumpir la llamada en el momento que quieran. Kevin no parecía muy convencido, tampoco yo. ¡Ha resultado Crowley ser tan terrible en el pasado! Lo hacen, después de que Crowley demuestra que puede leer esos símbolos, y usando la sangre del profeta llaman a Abaddon, quien habla de su tiempo ido, del fin de su reinado y el surgimiento de ella (y eso después de que pasamos por la llamada puesta en espera, ¡hasta en el Infierno ocurre eso!).

EL NUEVO CROWLEY

   La verdad es que las palabras de Crowley para buscar auxilio, o atemorizar a la mujer, carecían de sentido, no entendí qué buscaba; las mismas palabras de burla de la demonio también sonaron a lugar común. Crowley queda abatido y se pone a traducir… Toda la escena me pareció absurda y extraña, hasta que Sam le ve inyectarse sangre. ¿Qué busca el demonio? ¿Exorcizarse? ¿Volver a ser humano? Este punto me lo esperaba, desde el inicio de la temporada, sólo había que recordar lo roto que estaba el demonio después del casi exorcismo que Sam le practicó. ¿Siente que ya no tiene el poder para volver a ser el Rey del Infierno y romperá con ellos? Es posible, esa escena donde lo pierde todo y es tan patético en sus demandas, puede llevarnos a las simpatías con él, así, poco a poco veríamos con buenos ojos su abandono del lado oscuro. ¿O es tan sólo un truco para potenciarse, engañando a todo el mundo? Es Supernatural, no se sabe…

LA CITA DE CASTIEL

   Lo de Castiel accediendo a la cita, Dean dándole consejos y pareciendo que iba a quedarse allí afuera, fue tan gracioso como ver al ex ángel haciéndole señas para que se fuera. Una cosa, el detalle de robar una flor del propio jardín de ella, ¿realmente las mujeres encuentran eso romántico? Digo, deben darse cuenta que la cortó de allí, ¿verdad? Bien, después de tantos preparativos, Castiel encuentra que la mujer lo que necesita es una niñera para ir a una cita con otro; todo fue tan brutal. A veces creo que las mujeres no quieren sensibilidad, o no una como la demostrada por Castiel.

EL LLANTO DEL BEBE

 

   Verle angustiado cuando el bebé comienza a llorar, es algo por lo que todos los que no somos padres pero sí tíos y amigos de gente con niños hemos tenido que pasar, cargando a un pequeñín que no sabemos bien qué les duele, teniendo que cantar y bailándolos hasta que se calman. Dios, dígame si uno les siente temperatura o vomita, eso es para volverse locos. Por otro lado, por una fotografía que le muestra el comisario que lleva el caso, Dean asocia a un sospechoso con un auto que vio cerca del lugar donde estaba Castiel y corre en su auxilio. Como corre siempre.

ANGEL EXTERMINADOR

   Castiel enfrenta al ángel, por un momento temió fuera por el bebé quebrantado, pero no, va por él, el ángel caído, le dice que sabe de su dolor y abatimiento, que mientras los ángeles sufren, él se aparta (y todavía hay quienes creen que Castiel no volverá a la lucha, hay que no tener imaginación). Golpea feo a Castiel, Dean aparece y también le derriba, cuando se vuelve hacia el ángel, Dean le arroja la espada y este le mata. Un final pobre y hasta tonto para un poderoso enemigo. Y está pasando mucho, ¿qué cuesta una buena pelea, los dos sangrando tras una mesa y un real peligro de muerte para uno de ellos (la siempre imagen de un ser zarandeando a Dean por el pescuezo)? No están cuidando esos detalles. Creí que Castiel terminaría abandonando su empleo y siguiendo a Dean en batalla, pero no, regresa a su negocio, pero no creo que ni es más lerdo piensen que eso será todo.

   Por su parte, Crowley confirma algo horrible, que el hechizo de Metatron no tiene reversa. Detalle que Dean, al saberlo junto a Castiel en el Impala, se lo oculta al ex ángel, asegurándole que puede quedarse en su trabajo ya que ellos resolverán ese asunto. Y aquí vienen varios puntos interesantes…

   A una amiga mía le parece que las historias de Castiel cansan, eso pasa porque es un personaje protagónico del que no se quiere salir porque cuando interactúa con Dean saca chispas, aunque están desperdiciándole totalmente. Pero con su historia pasa algo parecido con lo que ocurre con Kevin, el concepto del programa deja poco margen para otros personajes, es por ello que mientras una Bruja Mala toma la baticueva, Kevin duerme una borrachera y al ángel le sacan de allí para no tener que inventarle diálogos cada vez más flojos. ¿Qué la serie está algo cansona? Yo me divierto viéndola, pero me pasa que aunque me gusta el fandom, no suelo engañarme esperando que ocurra lo que fantaseo que debe pasar (y miren que una relación de equívocos entre Dean y Castiel sería divertida). Y debo confesar que yo mismo caí en la trampa del fandom. Me molestó que Dean sacara a Castiel de la baticvueva, pero entiendo que es el Dean de siempre, entra Castiel al que quiere, y la seguridad y curación de Sam, elige a esta opción. Pero eso no quita que moleste su actuación. Esperaba que Castiel se resistiera a atenderle el teléfono, verle o seguirle, pero, repito, era la trampa del fandom. Yo vi el programa y sé lo que pasó, el chantaje de Ezequiel, quien puede tener razones muy valederas para cuidar de su salud, si no lo hace él, ¿quién?, pero Castiel no. Él nada sabe de eso, él piensa que Dean le saca para mantener el lugar seguro de otros ángeles y parcas. En lo tocante a Castiel, Dean es el sujeto que corre a salvarle cuando una parca le atrapa y que luego la obliga a regresarle a la vida después de que esta le mata. A sus ojos Dean debe ser aún más maravilloso y en consecuencia así le trata. En sí, el programa es el mismo desde la primera temporada, así como lo es el concepto de Los Simpson, somos nosotros quienes nos agotamos porque no sucede lo que esperamos (como si debiera ser así) y porque ya son nueve temporadas. Supernatural, igual que Los Simpson, es un programa que siempre lo espero, al igual que NCIS.

   ¿Qué Sam no estaba con Dean y eso no es Supernatural? No, Supernatural son Sam y Dean, aunque no estén en la misma toma. Estuvieron separados cuando el espantapájaros, la sirena, las llamadas de ultratumba, la familia que cazaba gente, el genio, el viaje de Dean al pasado, Dean con Eliot Ness, cuando enfrentaron por primera vez a Rafael, también cuando el médico inmortal que se iba reemplazando miembros, igualmente en ese soberbio episodio donde Dean enfrenta a Muerte y Sam destruye el virus infernal; han estado separados en muchos y muy buenos episodios, el comentario tan sólo evidencia que quienes se cansan son los espectadores. Un programa con nueve temporadas ya no es tan fresco ni sorprendente (me está pasando con Criminal Minds).

   Personalmente yo si espero que la serie dure todavía mucho más. Me agradan Jensen Ackles y Jared Padalecki, no me gustaría que les pasara como a la gente de Buffy, o de Los Expedientes X, o Seinfeld, o los de Casados con Hijos, y que simplemente desaparezcan para salir luego en horribles especiales como secundarios. Y, lamentablemente, el destino de muchos actores de series exitosas es ese, ahí están gente como Sasha Alexander y Tom Welling.

DEAN, UN CHICO MALO

Julio César.

LA TARDE DE PERROS DE DEAN

noviembre 13, 2013

EZEQUIEL Y LOS WINCHESTER

DEAN SALE DE PASEO

   Divierte y molesta…

   Cuando vi la intro de este capítulo, el 9×05 – Dog Dean Afternoon, con los grandes momentos payasos de Dean, y en cierta medida de Sam, me pregunté ¿con qué saldrían? El episodio anterior, que nos llevó a las puertas de Oz, nos hizo reír y parecía el ligero, el gracioso, no esperaba algo parecido tan pronto; fue memorable volver a ver a Dean corriendo cuando aquel perrito le perseguía, a Sam quejándose por la zapatilla perdida, y al mayor diciendo que era Batman (el episodio de la pata de conejo en la tercera temporada, uno de los mejores que ha habido en este estilo, también por la aparición de Bela Talbot, la bella tramposa inglesa). Aunque el de la cuarta temporada, la fiebre fantasma, Dean enfermo de miedo, fue todavía más gracioso, con todo y lo feo que era, por lo que le ocurrió al pobre hombre que termina como fantasma vengativo, y por el vistazo que damos por primera vez el Infierno y la culpa que Dean viene arrastrando de allí. ¿Pero la verdad?, amo y odio esos momentos cuando a Dean le ponen de idiota. Cuando en ese de la fiebre fantasma, grita histérico por el gato cae, me revolví en la silla, fue como morder arenilla en una sabrosa empanada de guacuco.

   Bien, este comienza con un brusco asesinato dentro del taller de un taxidermista, lugares raros donde no deben faltar fantasmas reales. Jamás entenderé totalmente el encanto de tener colgada por ahí la cabeza disecada de nada, y menos una mascota amada. Qué gusto tan raro. Después de eso vamos a la baticueva, donde Dean habla de los problemas que está pasando Kevin con una resaca. Y la verdad no sé hasta cuándo se pueda manejar esto así, Sam y Dean cazando, a veces dentro del refugio, sin que Kevin, por ejemplo, aparezca. ¿Mientras todo ocurre está encerrado en un cuarto tomando y viendo porno? Crowley, atado en la mazmorra, ¿se puede sostener por más tiempo? ¿No siente ganas de ir al baño, no se le formará una roncha posicional? Aunque sabemos que habrá momentos cuando todos coincidan, incluido Castiel (de quién no sabemos exactamente dónde está), el programa no está diseñado para tener a una Willow y un Sanders hablando con Giles, mientras Buffy pasea con Ángel y Cordelia les molesta. Se trata de dos hermanos cazadores y la dinámica entre ellos. Concepto que me agrada y que a veces no me gusta, porque un personaje como Castiel cabe, pero no a muchos les agrada que cambien el balance. Repito, por eso no me sorprendió que Castiel no quedara viviendo en la baticueva, ¿qué, estaría durmiendo, como Kevin, mientras cazaban a la Bruja Mala o mientras salen a cazar, como en este caso?

OJOS DE BUHO

   Como sea, Sam cree haber encontrado un caso, Dean duda en salir, no entiendo bien si porque quiere que el menor se recupere, o teme que si sigue forzándose jamás se libraran de Ezequiel. O porque teme que Sam note algo. Sin embargo parten, saben que algo aplastó al sujeto y que se llevó las viseras de los animales que disecaron. ¿El gran momento?, cuando discuten qué puede ser lo que atacó, pero Dean quiere hablarlo en otro lugar porque no le gusta como le mira ese, enfocándose a un búho de brillantes ojos. Todavía se están alejando y Dean le clava la mirada como vigilándole, y el momento fue hilarante; también placentero ver cómo este personaje puede desplegar esas facetas.

DEAN Y EL OTRO PERRO

   En ese momento no reparan en un potencial testigo del crimen, un actor de importancia en el episodio, el perro del muerto, el cual terminará en una de esos depósitos de control de animales. Por un símbolo en la puerta buscan a unos activistas ecológicos y defensores de los derechos de los animales, y siempre es divertido ver y escuchar a Dean con sus comentarios sobre esta gente. Y lo que dijo, despectivamente, de la gente que lleva lentes oscuros de noche y bajo techo, algo que luego repetiría la mujer, (imagino que es la postura de algún escritor o productor de la serie, aunque es totalmente cierta), ya había sido mencionado en la quinta temporada, cuando el Truquero les atrapa en el programa de televisión. Estos alegan nada saber, son contrarios a todo tipo de violencia, y muestran los ojos irritados de algo que les atacó cuando pintaban el fulano símbolo en la puerta del muerto. Entre eso, y la constricción a la que fue sometida el difunto, piensan en un monstruo, posiblemente una serpiente gigante.

CHAMAN

   Ocurre la muerte en el refugio de animales. Muy merecidamente, por cierto. No soy particularmente amante de los animales, me encanta comer pollos, cerdos, reses y peces (cosas exóticas como iguanas, chivos o lapas, no); pero eso de permitir abuso expreso contra ellos es injustificable, como un programa que vi una vez donde denunciaban que le cortaban las manos a un oso y lo ponían a luchar contra un hombre grande, o esas peleas de perros. Que alguien se encargue de cuidar un refugio de animales y alegremente los venda creyendo que es para usarles en un laboratorio, está mal. Si esos seres nada le significan, nada le importan, que no trabajes ahí. Pues el villano de la semana llega, se lleva a los gatos, metiéndolos en un saco, cosa extremadamente difícil, esos gatos, para la serie, o estaban entrenados o sedados. El encargado le pilla comiéndose uno, y lo paga. Siempre me ha gustado ese detalle de la serie donde la sangre chorrea tan escandalosamente, me recuerda la película El Hacha, donde parece que la arrojaban a cubetadas. Los hermanos llegan, ven que el modo de matar es diferente y se confunden. Ven al perro, ¿testigo o cambia forma? Dean le arrastra fuera para “interrogarle”. Y aquí un detalle, después de que deciden que no se pueden comunicar por señas, Sam busca una especie de hechizo para entenderse con el animal, y llama a Kevin. Varias veces metieron al personaje en la historia únicamente nombrándole (es difícil mantener una nómina grande de personajes sin acciones), pero el detalle irrita un poco. ¿Acaso Garth no se iba a ocupar de esas cosas? Por un momento, la temporada pasada, creí que ocurriría, que Garth sería el nuevo Bobby (todavía le recuerdo colocándose la gorra cuando se despide de ellos).

HECHIZO DE PERROS

   Bien, el hechizo para comunicarse con el perro… suena como a Oz, a que ya no tienen de qué agarrarse, y sin embargo fue divertido. El perro tenía opiniones muy solidas, sobre música, por ejemplo. Fue gracioso ver a Dean discutiendo eso, mientras Sam se exaspera. Y aquí un punto, Sam y la pócima; Dean la toma, evidentemente no quiere nada más rondando la cabeza de Sam, o teme lo que otro pueda descubrir, y el perro se veía bastante hábil.

MATANDO A LA PALOMA

   Ahora esos detalles Dean en modo comedia, que son hilarantes e irritantes. Sam arrojado la bola de papel y Dean recogiéndola mientras se rasca detrás de la oreja. ¿No fue horrible ver a Dean gritándole al cartero? ¿Y Dean peleándose con la paloma? Cuando se ahoga de rabia e intenta sacar el arma para darle, la gente viendo y Sam reteniéndole, fue de antología. ¿Y Dean viajando en el Impala con la cabeza fuera como el perro? Ya Sam le había dicho poco antes, que el hechizo tenía efectos secundarios, la cara de Dean gimiendo ¿y me lo dices ahora?, me recordó esa divertida cinta La Muerte le Sienta Bien, cuando Meril Streep, malhumorada se toma la pócima y la otra le dice “Ahora, una advertencia”, y Meril Streep arruga la cara, “¿Una advertencia?, ¡¿ahora?!”. Fue un gran momento de la película y de la serie.

EL RASCA BARRIGAS

   Bien, los hermanos regresan al refugio de animales, y un pero les chantajea, Sam tiene que rascarle la panza para que hable, cuando este deja de hacerlo, deja de hablar. Fue tan extraño, aunque no tanto como ver a Dean sonriendo ante la vista de la perrita frente al motel. ¡Fue tan mortificante! Cuando se van a ir, me gustó que dejara salir a todos los animales; la gente los tiene, cree que pueden cuidarles, que están preparados o son lo suficientemente responsables para hacerse cargos de otros, pero se cansa de ellos y los botan (siempre he creído que si uno no sirve para algo, no debe hacerlo, y cada quien debe saber de qué es capaz). Muchos los envían a esos lugares sabiendo que los sacrificarán. Cuando no los abandonan por ahí, este encuentra a otra del tipo vagabundo y la naturaleza sigue su curso, creándoles un problema a todos. Imagino que no todos ven a una mascota, o la necesidad de tenerla, como dijo una vez el periodista Eduardo Rodríguez Yoliti, que son parte de la familia, cuando andaba preocupado porque la perrita de su casa había enfermado y sus hijos andaban angustiado.

   Llegan al restorán, y me hizo gracia cuando Sam ve una foto del sujeto con sombrero, uno de los datos dados por el perro, y Dean dice que están en ciudad paleto, que todos lo usan. No encontraba esa palabra desde que leía los relatos sobre Brorkeback Mountain. Aunque el episodio fue medio comedia, los detalles de la cocina eran horribles por grotescos, único punto malo de la serie Hannibal, como ya he señalado. Ah, la discriminación, a los ratones si no los soltaron. Un detalle cuando encuentran a los ayudantes de cocina, ¿hacerse pasar por agentes sanitarios con esas fachas? Entiendo los jeans, se ven bien, pero ya deberían ir pensando en cambiar de camisas, sobre todo Sam, esas perchas de cuadritos ya no le cuadran. Por fin enfrentan al gran villano, un poderoso chamán.

SAM CAIDO

   Fue buena la persecución, los hermanos se separan para cazarle y Sam cae con un ingenioso truco de comiquitas, el hombre camuflageado de pared. Por un momento pensé ¿cómo carajo…?, hasta que explica que los camaleones tienen su ventaja. Hiere feo a Sam en el cuello, mortalmente (a veces me preguntó ¿cómo han llegado tan lejos este par de hermanos?), y Ezequiel debe tomar el control para curarle.

EZEQUIEL-SAM

   Eso asombra al villano que le pregunta qué hizo, cómo lo hizo, “¿qué eres tú?”. Pregunta que desconcierta primero a Sam, luego le perseguirá. El chamán va a comerle el hígado y tomará su poder.

   Dean llega, le enfrenta, el otro le sabe un chico perro, le atrapa y ata. Dean sabe que está enfermo, y no sólo de la mente, pudo sentir que tiene cáncer (y este estudio siempre ha sido controversial, ¿pueden los animales olerlo en las personas?). A la pregunta de qué le hizo a su hermano, la cara del chamán no tuvo perdida, ni su: “¿tú hermano?, ¿qué fumó vuestra madre cuando los tenía?”. Dean, siendo Dean, le molesta para que le ataque primero y darle más tiempo a Sam (su preocupación de toda la vida), y el chamán lo hará, le comerá y luego a Sam. Eso le da a Dean la oportunidad para escapar, pero el otro toma la fuerza de un lobo y un lobo siempre le gana a un perro, a menos que sea una jauría, como le señala Dean luego, al ser ayudado a destruirle.

   ¿Pudo ser mejor la despedida de Dean del perro, el muy malagradecido que no quería quedarse con los vegetarianos come flores? Por un segundo, tan sólo por un instante me pregunté si al final no se quedarían con el animal, hay tantos seres ya en la baticueva que podía ser. Pero no, le despide. Dean se pone medio sentimental y el animal le a clara que es un cuento eso de que el perro es el mejor amigo del hombre, que no quiere sonar a loco de conspiraciones pero que ellos fueron colocados al lado de los humanos para… Y ahí termina el hechizo. Dean parece cabreado, no puede creer que todo termine en ese momento. Me recordó a la sexta temporada cuando habla con Muerte, negociando por el alma de Sam (atrapada en la jaula de Lucifer y Miguel). Cuando el Jinete le va a decir el propósito de la vida y de la muerte, al cazador le sacan del coma inducido y tiene la misma expresión.

   No ha sido el mejor de los episodio, según mis conocidos, por quienes perdí tanto tiempo para verlo; pero como ya he señalado, aquí no hay malos capítulos, tan sólo los increíbles buenos y los simplemente buenos. Fue notable que el gran villano fuera un hombre que deseaba algo, y en aras de eso causó todo ese daño. Los humanos suelen ser demonios terribles, como demostró aquella familia que secuestraba gente y las cazaba, o el viejo que tenía a la pareja de hijos encerrados tras las paredes, o el sujeto que usaba las pesadillas de los niños para castigar, o el síquico que envidiaba el poder de otros. Pero fuera de eso, lo muy rescatable es Sam, quien no entiende cuando el chamán le pregunta cómo lo hizo, recuperarse, ni se pregunta luego por qué está bañado de sangre (me lo señalaba, algo molesta, Alicia). Para ello Dean pudiera haber inventado mil explicaciones, como que le despertó después de la violenta y seguramente muy sangrienta muerte del chamán, momento cuando se mancha, hay que recordar que Sam estuvo inconsciente durante todo el trance y así pudo hasta olvidar parte de lo ocurrido… Aunque no olvidó lo que dijo el villano.

SAM

   Y es cuando el menor pone en palabras sus verdaderas dudas, por qué ese sujeto le preguntó qué era, negándole condición humana, que me reí un poco. La verdad es que recordé un chiste de Los Simpson, cuando Lisa no quiere comer y está llorosa y Bart le susurra a Homero que descubrió que nadie la quiere en la escuela, que no entiende, que pensó que ella ya lo sabía. Sam ya debería estar acostumbrado a eso, a ser distinto, así sea sólo por el trabajo que realiza. Cuando Dean le ve expulsar demonios con la mente, se lo pregunta, qué eres ahora que te has alejado de lo humano; cuando la diosa de la verdad le interroga, ella también quiere saber qué es; ahora esto. Ya debería tener la piel más curtida, sobre todo si partimos del hecho de que tiene, y ya lo sabe, sangre de demonio. A menos que… esté sintiendo que algo no anda del todo bien dentro de su cuerpo. Este era el episodio perfecto para que Dean hablara, y por un segundo creí que lo haría, pero vuelve a enredase con mentiras. Si, Sam no va a tomar nada bien todo esto cuando finalmente estalle.

   Espero a Castiel, ¿dónde carrizo está? Quiero ver a Dean seguirle e intentando contentarse con él por sacarle de la baticueva, y que Castiel se niegue hasta que le ruegue mucho. Lo sé, no pasará, ¿pero no sería increíble?

CASTIEL PIENSA QUE EL CIELO PUEDE ESPERAR

Julio César.

NOTA: Ninguna de las imágenes son de mi autoría, felicito a quienes las realizaron, eso es habilidad.


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