PEREZ PIRELA A CONTROL REMOTO… DESDE CUBA

agosto 22, 2013

…PENA AJENA

SPEEDOS ROJO

   Lo quiere envolver…

   Miguel Ángel Pérez Pirela, ese que se auto llama filosofo político (si no lo dice él nadie lo menciona nunca), se fue para el Zulia porque quiere ser alcalde allá en Maracaibo. Que lo manden tan lejos y a un lugar donde una persona como él (desagradable) no tiene nada que buscar, hace sospechar que fue para sacarle elegantemente de VTV donde hacía más daño que bien (tiene algo untuoso, reptilesco y repulsivo, lo digo por eso, nada de homofobia, ¿okay?). Alla, al hombre se le fue el yoyo y aseguró, como asegura él las cosas, sin pruebas e imaginando que lo que cree es una verdad: “Hay un desgobierno a control remoto”, en la ciudad zuliana. ¿Qué tal? El hombre, con esa pantalla que siempre exhibe cuando sostiene alguna necedad, cree haber descubierto el hilo negro. ¿Ahora es que se da cuenta que hay un desgobierno en este país dirigido a control remoto desde otra parte? ¿Ahora? ¿En serio? Señor, por Dios, ¡¡¡llevamos quince años!!!

   Pero, personalmente, no le creo, lo de Maracaibo y su alcaldesa; y no solo porque lo diga él a quien todo le se descubre como una tontería sostenida más tiempo del recomendado, es que suena a insensatez. Pienso que lo dice para hundir a esa señora, Eveling Trejo, en su mismo pantanal (que se cuide de Carreño, que ese sólo le soportaba algunas cositas al Comandante y eso porque amenazaba con la chequera). Debe ser una estrategia cubana para desprestigiar a la señora, todo el mundo sabe que él no da un paso ni dice nada sin que Raúl Castro le llame primero. Eso de que Raúl Castro maneja Cuba, Venezuela y al Gobierno de aquí, como él sostiene, a control remoto, suena muy creíble, ¿pero también a la Oposición? ¿La señora Trejo es otra agente cubana dirigida a control remoto desde Cuba? No, suena raro, creo que Pérez Pirela miente. O inventa. O delira (en el, todo es lo mismo). Porque delira, eso de irse para Maracaibo a hablar de montañas de basura cuando él y Jorge Rodríguez tienen a Caracas como un chiquero, suena a disparate. ¿No ha hecho nada aquí y va a convencer a los maracuchos de que si hará algo allá? ¿Él, con ese aire de necio?

   ¿Como para de sufrir la gente así?

FUGADOS DE PENALES CERCADOS

Julio César.

¿CREERIAS QUE…?

agosto 22, 2013

EN BUSCA DE DROGAS

TATUADO EN SUSPENSORIO

   ¿…Supone que en los vestuarios cuando los panas le dicen “déjame ver”, es tan sólo para admirarle los tatuajes?

TIO CLAVADO

   ¿…Es cierto lo que le dijo a su esposa, que tomaba una siesta y despertó así… y que ni siquiera sabe quién es ese tipo?

CHICO EN HILO DENTAL

   ¿…Tan sólo por convivencia el chico se lleva tan bien con su joven padrastro, que este se pasa horas untándole bronceador?

GENTE ASÍ…

Julio César.

PROTESTA

agosto 20, 2013

VARIEDAD

TIO CADENAS

   ¿Cuánta seriedad habría cuando sus amigos gritaban “abajo cadenas”?

VARIEDAD

Julio César.

EGIPTO, UNA LOCURA DE INTOLERANCIA

agosto 20, 2013

DESNUDOS FRENTE AL PAÍS

EL HOMBRE CONTRA EL ESTADO

   Cuando no queda otra que lanzarse…

   El clamor de los muertos ya alcanza cotas imposibles de disimular. Estamos hablando de centenares de asesinados, de miles de heridos por el enfrentamiento entre las facciones que se disputan el control de la tierra de los faraones. Y hablo de enfrentamiento, porque no es únicamente la logia militar (que terminará pagando caro lo que hace), la que suscita la situación. Y era comprensible. A nadie debe sorprender lo que está ocurriendo, como no sean las cantidades de víctimas, donde las cosas si han escapado de las manos y la lógica.

   Caído el dictatorial régimen de Hosni Mubarak, muchos se juraron dentro de la tierra egipcia que eso, un sistema tal, no volvería a instaurarse jamás, e intentar impedirlo era algo en lo que se les iría la vida, como está ocurriendo. La gente fue a unas elecciones que ganó el partido de Los Hermanos Musulmanes, un candidato de ellos fue nombrado presidente de la república, y este, a quien las tradiciones democráticas nada le dicen acostumbrado como estaba a una vida de sujeción al poder, creyó que se le entregaba un cheque en blanco para que hiciera, y deshiciera, como le daba su real y perra gana.

   En el orden normal de los acontecimientos, esto pudo ser así. En Venezuela, en sus dos primeras elecciones, las únicas no puestas en duda antes de controlar el ente que contaba los votos y a los jueces que resolverían en disputas electorales (gente esta muy sumisa a su mandato), Hugo Chávez había ganado con más del setenta por ciento de los votos. El suyo era un claro mandato para que gobernara, el pueblo le decía que le creía y le seguiría, restándole de paso protagonismo y voz al resto de las fuerzas políticas y sus propuestas. Hugo Chávez pudo tener una constitución que fue remendando luego a su gusto, porque la gente, mayoritariamente, confiaba en lo que hacía. Los Hermanos Musulmanes no llegan al poder con una mayoría absoluta y aplastante, casi la mitad del país le dijo que desconfiaba de ellos y de lo que tramaban; siendo que la democracia es gobernar para las mayorías, aún tomando en cuenta a las minorías, se imponía el dialogo y las negociaciones. Pero no, el partido musulmán se lanzo a reformas constitucionales que allanaran todos esos pasos, y aún no siendo mayoría absoluta, decidir sin rendir cuentas sobre lo humano y lo divino, y al resto del país solo le quedaba obedecer.

   Sus cambios de política y sus reformas religiosas, entregando el estado a los mandatos religiosos, que todo el mundo sabe lo atrasantes y terribles que son (especialmente para la mujeres), obligó a la gente a protestar. Concentraciones y movilizaciones de una gente que todavía se sentía con derecho ya que un año antes habían expulsado a un dictador, no tardaron en llenar las calles, pero a Los Hermanos Musulmanes les supo a casabe, porque Egipto les pertenecía para que hicieran con él lo que les diera la gana, así estuviera contra el parecer de la mayoría o fuera ilegal (todos los regímenes totalitaristas, independientemente de cómo comiencen, terminan transitando ese camino, donde las detenciones, prisión y ejecuciones no tardan en llegar). Esa intolerancia, esa ceguera para ver lo que estaba ocurriendo en las calles, les costó caro. Fueron sacados, militarmente mediantes, del poder. Pero nadie quiere perderlo, sobre todo si se esperó tanto a que otros dejaran el campo para ocuparlo, Los Hermanos Musulmanes han contraatacado, y con una violencia que realmente aterra, las represiones no se han hecho esperar.

EGIPCIAS QUE RECLAMAN

   Aunque jamás apoyaría yo a gente como Los Hermanos Musulmanes, tampoco puedo justificar lo que ahora acontece, aunque casi era de esperar. No son gente acostumbrada a la democracia, cada quien quiere que su forma de ver el mundo, de pensar, sea el que se imponga y si no es así que corra la sangre; el ejercito es demasiado fuerte, y mientras más reprima mas debe atornillarse temiendo ahora las consecuencias de lo hecho, como se vio en su momento al propio Hosni Mubarak, y más debe enfrentar directamente al ahora su enemigo, el depuesto régimen del partido musulmán. Da dolor ver y saber de tanta violencia, gente joven que lucha con uñas y dientes, mujeres cubiertas con sus batolas lanzando algo contra un tanque. Es de esperar que (contrario a lo que tanta gente suponía con esas cortas miras) serán ellos quienes decidirán su destino, para bien o para mal; pero es de temer que terminen de caer en una guerra civil como en Angola y que el país deba ser intervenido y cortado a trozos entre los imperios de Oriente y Occidente, destino de los pueblos que no pueden autogobernarse.

   El silencio, e inamovilidad, de Estados Unidos, Europa e Israel llama la atención, e incluso ha dado pies a críticas, pero creo que realmente nada pueden hacer. Así como la salida a las calles hace casi dos años fue para terminar con un régimen despótico y encontrar el modo de acceder a otro mundo mejor (o cambiar de régimen, en el peor de los casos), esta vez tendrán que hacer lo mismo de la única manera que pueden, aunque nos parezca terrible. Repito, no hay una costumbre democrática, no todas las voces son escuchadas, no todos los grupos tienen el mismo peso o derecho. Triste, pero cierto. Una intervención de Occidente, en especial de Estados Unidos, solo agregaría más fuego al barril de pólvora. A Mubarak se le criticaba por sus negocios con Occidente (cosa que los habladores de tonterías no veían cuando acusaban a Occidente de los disturbios), y fue uno de los errores del régimen de Los Hermanos Musulmanes, cuando de puertas adentro querían imponer una forma “santa” de gobierno, afuera negociaban con Occidente, como Arabia, o Siria y Libia en el pasado, cosa que también molesto, la hipócrita doble moral. Cualquier gesto de Estados Unidos a favor o en contra de un grupo sólo irritaría más. Por su parte, Al Qaeda, enemiga de Los Hermanos Musulmanes que les disputan influencia (y tan necesitados como están de los golpes efectistas), deseando tomar el control de las revueltas en Egipto y la guerra civil en Siria, atacan de infieles (a sus enemigos políticos), llamando a una real Yihad… Pero no les auguro buen término en sus aspiraciones.

   Egipto es un país petrolero, y el petróleo traza sus propios caminos. Por muy demente que fuera el antiguo déspota libio, por muy sanguinarios y enfermos que estén en la casa reinante en Siria, y aún en Arabia Saudita, el oro negro obliga, por amor al dinero y al poder que este otorga (vicio del que padecía y no podía escapar, incluso Osama Bin Laden, como el resto de esos sátrapas), a entenderse con esta parte del mundo. Los chinos son todavía extraños a la zona, y la manera mafiosa y tramposa de los rusos (a la venezolana, ecuatoriana, argentina y boliviana de firmar contratos que luego quieren romper para embolsillarse todo), les hace poco confiables en el manejo del dinero. Tampoco en sus apoyos en enemigos tradicionales. No solo eso, para que un déspota mande como pachá, gozando sabroso la vida, se debe tener dinero, un pueblo sometido que trabaje para él y controlar a todo otro grupo que quiera disputarle tal control, sobre todo si es del tipo religioso. Esos sátrapas, de Túnez a Libia, de Egipto a Siria, garantizaban a Occidente esas cosas, petróleo, gente que lo extrajera sin crear problemas y un frente contra grupos como Al Qaeda. Y todos ganaban, excepto claro, libios, sirios y egipcios de medio pelo.

SOLO

   Fuera del petróleo, que dicta sus propias leyes y alianzas, Egipto cuenta con una logia militar que, aunque de manera brutal, no parece querer aceptar otro régimen todopoderoso, por encima incluso de las leyes, el cual será un obstáculo muy grande para Al Qaeda; y está la gente, el egipcio común y corriente, la joven estudiante, el hombre de clase media, todos esos que enfrentaron a Mubarak en la primavera árabe egipcia. Lo que buscaban, la vida que quieren, el futuro con el que se atreven a soñar no pasa por perder derechos y libertades, por aceptar imposiciones o dictaduras del pelaje que sean. Tengo la seguridad de que tarde o temprano encontraran su camino, aún uno que no nos guste… lo malo es el cuánto tardarán, y qué tanta gente caerá antes de que ocurra.

EL ODIO POLITICO A LOS GAY

Julio César.

LUCHAS INTERNAS… 112

agosto 20, 2013

LUCHAS INTERNAS                         … 111

BOY HOT

   La juventud jamás debe sentir miedo de arriesgarse.

……

   Frank termina, alza la mirada y casi lo empuja por el pecho, haciéndolo caer de espaldas, para luego saltar con agilidad sobre él, cayendo del otro lado, fortachón, viril y vital. Nicolás se acomoda de su lado, se siente agotado y cierra los ojos. Frank lo mira, acostado de lado, con las piernas flexionadas, con la cara sobre una mano. Finalmente pega su cuerpo, así lateralizado, del joven, que se agita pero no se mueve. No quiere hacer nada, ni incitarlo, ni rechazarlo. No tiene fuerzas. Frank sonríe, entendiéndolo, sintiéndolo tibio y joven a su lado, aunque tenso. Con sumo cuidado monta la carota sobre su hombro derecho, sabiéndolo lastimado, tomando una profunda inspiración. Y se quedan así.

   Ninguno de los dos duerme. Y lentamente el pecho de Nicolás comienza a subir y bajar con cierta fuerza y pesadez, la piel erizada y caliente. Frank a su lado, pegado a él, con el brazo derecho cruzado sobre la flaca panza del otro y el rostro en su cuello, siente su olor, a gel, se había duchado antes de intentar irse, ¿a qué hora? Siente su calor, la fuerza de su cuerpo delgado. Y siente que ese calor aumenta. Y eso despierta su deseo, su brazo se agita un poco y su manota le acaricia la panza, metiéndose bajo la franela, sonriendo, sin abrir los ojos, sobándolo palmo a palmo, lentamente. Mueve el rostro y sus labios se pegan del cuello de Nicolás, frotándose allí.

   Nicolás se siente mareado, confuso y débil. No, coño, otra vez no. el hijo de perra había dicho solo dormir, que no le tocaría, obligaría o buscaría… Pero esos labios ahora lo besan, y la lengua lo lame lentamente en un mismo punto mientras su boca lo chupetea. La manota de Frank ahora baja, y el roce de la palma suave va poniéndole la carne de gallina por donde pasa, provocando que su piel lata y se levante buscándole. Frank cae sobre su entrepierna, encontrando el bulto que comienza a crecer y endurecer rápidamente.

   Y lo apretaba, sobándolo de forma lenta, atrapándolo y atormentándolo. El miembro crecía, se llenaba de ganas, ardía queriendo más, y el pulgar sobre sus ropas y su glande casi le hacen gritar. Es un Nicolás muy rojo quien abre los ojos y vuelve algo el rostro, encontrándose con los ojos brillantes del otro. Se miran y cuando los rojos labios del chico se entreabren, con un jadeo, Frank se medio mueve y su boca cae sobre la suya, gimiendo como necesitado. Y sus lenguas se encuentran, luchan, atan y lamen. Eso le parece horrible al más joven, no se han cepillado los dientes, pero eso pasa pronto cuando su lengua es lamida, chupada, saliendo un tato y atrapada por los dientes del abogado, que lame y chupa de una manera que le hace ver estrellas, provocándole temblores por todo el cuerpo.

   Frank, sonriendo, excitado, interrumpe el beso y se sienta en la cama, tomándole los faldones de la franela y halándolos hacia arriba, buscando de quitársela. Jadeando, vencido, deseando su derrota moral, Nicolás eleva los brazos y la prenda sale. Y todavía tiene tiempo de pensar que no todo es culpa suya, cuando chilla al sentir que la boca de Frank cae hambrienta y caliente sobre su erecta tetilla izquierda, cubriéndola y succionándola como un bebe ante su mamila; como el carajo que no ha saciado un terrible y poderoso deseo que lo consume.

   Si, le enloquece el olor salvaje del hombre, su cuerpo grande, fuerte, pesado y hermoso, su boca golosa que sabe lo que hace… pero también la suavidad y ternura con la que recorre su cuerpo maltratado. El pulgar, jugando sobre su ombligo, le tiene al borde de los gritos, ¿cómo podía ser tan erótico algo como eso?

   ¡Mierda, estaba perdido…!        

   Y eso lo pensó antes de que Frank terminara de acariciarle el güevo sobre el pantalón, lo abriera y lo tocara sobre el boxer, duro, de arriba abajo, masturbándole un poco, metiendo un dedo dentro de la prenda interior y mojando el pulgar con sus líquidos pre-eyaculares, llevándolo luego, lentamente y mirándole, a su boca y chupándolo lujurioso.

                                           ………………..

   La recuperación de William Bandre era lenta pero segura. Su cuerpo minado de anemia y por los estragos del alcohol, no respondía todo lo bien que debiera. Y sobre esa cama, el hombre vivía horribles dolores. Los primeros momentos fueron por la herida de la cirugía, que no le dejaba ni respirar muy profundamente, lo mismo que movilizarse, aunque ya se sentaba y paraba, aunque con esfuerzo. Lo otro era la necesidad de caña, que callaba a todos los que le visitaban, pero que iba sintiéndola momento a momento, enloqueciéndolo por instantes. Le hacía falta un trago, habría dado lo que fuera por un palito, pero el doctor, el tal Joel López, que se veía demasiado joven, demasiado alto y musculoso, demasiado tipo atleta de película, le dio varias charlas sobre la necesidad de buscar ayuda para dejar de tomar.

   Las visitas de sus hijas también eran duras. Se sentía mal ante ellas, como basura que no las mereciera. Además, estaba lo otro, lo que Ricardo le dijo una vez, que Susy, la menor, tal vez no era su nena; pero cuando la miraba sonreírle, llamándolo “papi”, con todo el amor del mundo en la palabra, nada de eso importaba. La amaba tanto que le dolía verla, mirándolo con tremendura y con todo cariño; en el fondo sentía que, fuera lo que fuera en verdad, Susanita era su hija más amada. Era de él.

   Mucha gente había asistido a verle, uno de ellos fue el agente Gutiérrez, quien quería saber exactamente qué le había pasado. Él le contó que no recordaba mucho, que iba por caña, estaba borracho y fue atacado. Parte era cierto, pero mucho más quedó silenciado. Y más cuando notó que Nelson Barrios, uno de los vigilantes de La Torre, andaba por ahí; él sabía que era un agente de Ricardo Gotta. Cuando una tarde, Cheo muy incómodo le contó que había hablado con Eric y Sam, echándoles todo el cuento que él le refirió en Tacarigua de la Laguna, William se alteró mucho. Y le dolió la herida. Seco, le dijo que no debió hablar, que ahora los dos estaban en la mira.

   -Te pusiste en la línea de tiro, tonto…

   Le gruñó bajito, asustado por él, y por el joven. Algo en la mirada de Cheo, lo afectaba, inquietándolo y debilitándolo, pero también molestándole. Notaba las largas miradas que el joven le lanzaba a veces, cuando creía que no lo notaba. Había… ternura en esas miradas, y era algo que lo cohibía y lo avergonzaba mucho. Además, algo malo parecía suceder entre Cheo y Andrés, o al menos se lo parecía. Cuando Cheo estaba muy pendiente de él, Andrés parecía tristón. Y algo parecido pasaba con Lesbia, a quien parecía no agradarle para nada encontrarse a cada rato con el joven allí, ni la convencía lo que le decía.

   -¿Por qué siempre estás aquí? ¿No estudias? ¿No trabajas? -lo interrogó, falsamente jovial.

   -Cuido a William. Creo que van a volver… -respondió vagamente, mirando por el balcón y ella no se atrevió ni a rebatirlo ni a preguntar nada más. Sabía que ése era un peligro real.

   En un momento en que el joven sale, a comer, bañarse o cagar, se dice alterada, la mujer decide hablar con William, intentando sonreír, mirándolo nerviosa, sin saber qué hacer.

   -¿Cómo te sientes? -él la mira, lejano, hundido en sí mismo.

   -Bien. -susurra algo pesadamente.

   -Fue tan horrible lo que te pasó.

   -Están pasando cosas horribles, Lesbia. Y algunas las hacen conocidos nuestros.

   -William, ¿esto fue… mi culpa? -lo mira angustiada.- ¿Estás así conmigo por eso? -la mira fijamente, sintiéndose incómodo por ella.

   -Te acostaste con él, Lesbia. Con Ricardo. Y él quiso matarme. -mira al techo, dolido.- Y lo de Susy… Eso no se los perdonó. Mi niña…

   -Ella es tu hija. ¡Las niñas son tuyas! No puedes dudar de eso, coño. Hay pruebas, podemos hacerlas…

   Y eso lo dejó pensativo. La mujer quería preguntarle muchas cosas, dónde estuvo, y quién era Cheo; pero no quiso ahondar más. No ahora. Habló del calor, del paro, de que no consiguió jugo en la cafetería y va por papel higiénico. Él asiente, mirándola en forma vacía. Sin resentimiento, pero sin amor. No podía quererla. Y pensar en hacerle una prueba a sus niñas, le parecía insoportable. Para él no era una solución, ni siquiera una alternativa, porque mandar a que les sacaran sangre para un examen, las rebajaba. Él las amaba, y eso debía ser suficiente. Era suficiente, carajo, que el mundo se fuera al coño.

   Perdido como está en sus pensamientos no repara en que alguien ocupa el marco de la puerta.

   -Te ves bien. -dice una burlona voz. William se tensa y palidece feamente, viéndose más enfermo en la cama. Era Ricardo, quien lleva un bonito ramo de rosas rojas y una bolsa grande, entrando.- ¿Estás solito?

   -¿Qué… qué haces aquí? -se revuelve en la cama, preguntándose en sí debía gritar, llamando a alguien, deseando que cualquiera se asomara, mirando sobre el hombro de Ricardo. Le tenía miedo, mucho miedo. El otro llega a su lado.

   -Cálmate, no voy a ahogarte con una almohada ni a inyectar algo raro en tu antibiótico o tu jugo, Willy. -sonríe muy burlón.- Eso sólo pasa en las telenovelas mexicanas. -muestra las flores.- ¿Te gustan? Son hermosas, ¿verdad? Dicen que las rosas rojas denotan pasión, y por lo que sé, andas en una de pasiones locas.

   -¿Qué haces aquí, Ricardo? -pasa saliva preguntándose otra vez, viéndolo agitado. Siente su corazón palpitar con locura. Ricardo lo mira y se sienta en la cama, hundiéndola un poco, cerca de él, mirándolo fijamente, casi amistoso.

   -Vine a verte, a saber de ti. Te traje frutas y caramelos. -deja la bolsa en la mesita.- Y rosas para alegrar tu cuarto. Te ves mejor de lo que esperaba. -el otro pasa saliva, con los ojos desencajados.

   -Quisiste matarme. -Ricardo lo mira, calla, medita. Se encoge de hombros.

   -Tú te lo buscaste. -no lo niega, no es importante.- No debiste sufrir ese ataque de nervios y de escrúpulos. Eras uno de los mío. Uno de mis chicos. El más prometedor, el más emprendedor, el que mejor les caías a todos. El más atractivo y seductor. Debiste portarte mejor. Me dolió tu ataque. -lo reprende lentamente, mirándolo a los ojos.- Y me has hecho falta dentro de La Torre. Cecilio es un imbécil.

   -Eres un demente. -lo mira impresionado por su aplomo. Ricardo huele las flores, son hermosas en verdad, y las deja a un lado, casi tendiéndose sobre él, apoyando una mano en su costado contrario, casi con intimidad.

   -El único loco fuiste tú, que intentaste acusarme. Sé que hablaste con Eric Roche y le contaste todo sobre tu amigo Roger Santos; ese fue otro error. Pero yo voy a resolverlo. -toma aire mirando por el balcón, atractivo, atildado, elegante. William lo mira asustado.- Quiero que te calles. Que no cuentes nada más. No secundes a Eric en esta aventura. -lo mira fijamente.- Me caes bien, William. Es extraño, pero así es, y eso que a mí me molesta casi todo el mundo. -se inclina un poco hacia él, sonriéndole.- Calla y vive. Calla y sigue adelante. Lo contrario sería terrible. Están Lesbia, tus hijas. Tu madre. Tú. Y ahora tu amiguito. Sé que vives una aventurilla loca con ese catirito culón que vi salir de aquí hace rato. No querrás que algo malo les pase a todos ellos, ¿verdad? -es simple. William lo mira impresionado.

   -¿Crees que puedes salirte con la tuya después de lo que hiciste?

   -Recuerda en qué país vives. En Venezuela manda una gente que no se detiene ante nada. Este país puede ser muy peligroso para ti. -de forma íntima, sorprendente, la mano que tiene en el regazo cae sobre una mejilla caliente, flaca y pálida de William, y el pulgar le soba el pómulo. Es en forma casual, de un carajo a un amigo. No hay nada sexual, o eso se dice Ricardo, pero William se estremece asqueado ante el cálido y seco contacto.- No te expongas al peligro. Ni tú, ni los tuyos. Sigue con Lesbia, o vete con el muchachito culón ese. Eres joven, apuesto, experimenta un poco si es lo que quieres. -le sonríe ampliamente.- Tengo un conocido que arregla concursos de tipos tetones y nalgones en playas, dice que por modelos y vainas así, pero es que se chorrea ante carajote en tangas. Si estás en una fase de esas, te lo presentó si quieres. Vive el resto de tu vida en la playa, atragantándote de aguardiente y rodeados de chicos en bikinis.

   -¿Qué es lo que quieres realmente? -lo mira intensamente, sintiéndose débil, derrotado ante él. Ricardo nota su debilidad.

   -Que dejes todo como está. Que vuelvas a La Torre, conmigo. Junto a mí. Pronto me iré de allí y te quiero a ti al frente de todo. -nota que William se agita y que los ojos se le nublan.

   -No puedes estar hablando en serio. Esa gente… los muertos… la gente que corría… mi amigo Roger… -no puede hablar. Quiere gritar, caerle a coñazos, pero no se puede ni levantar. Y ahora estaba allí, amenazándolo a él y a los suyos. Y Venezuela era ahora un país sin ley. Tiene que esforzarse por no llorar. Nicolás, de estar allí, lo entendería perfectamente. Ricardo lo mira con curiosidad, maravillado del drama, de la lucha interna del otro.

   -Todo pasa. Ya lo olvidarás. Una mañana despertarás y todas estas cosas habrán dejado de molestarte. Pronto verás que era una tontería. No te agites. No sufras. Por Dios, no llores… -se burla, pero sintiéndose extraño, protector, su pulgar sube y casi frota el párpado del otro, como para quitar la humedad. Y eso lo hace sentirse… extraño. Coño, con esos maricones había que tener cuidado. Se endereza, soltándolo.- Piénsalo bien. Te quiero a mi lado. Del lado ganador. Ni te imaginas para dónde voy. Lo otro… sería malo para ti. Ya me conoces -le ofrece por un lado la vida y la gloria, por el otro el fin y la ruina.

   Y William se encoge más en la cama.

……

   La pensión de Carmencita se encuentra en proceso de franco reacomodo. La mujer, sintiendo un dolor terrible al tener que usar su dinerito guardado para reparaciones (ella que no cambiaba bombillas quemadas ni reparaba llaves de agua que goteaban), guía una cuadrilla de trabajadores a los que ya tiene al borde de un ataque de nervios con sus reclamos y vigiladera. Era una mujer puntillosa, exigente, iba a pagar por un trabajo, aunque le doliera, y quería resultados. Era una de esas mujeres llamadas a crear imperios y fortunas, si no fuera por una familia floja que vivía de ella. El grupo mira los daños que el poco fuego causó en las paredes del patio interior; y allí la encuentra Nicolás que entra algo cortado, sintiéndose observado por algunas personas que se cruzan con él y que lo han visto con el nuevo amigo, de quien ahora sabían que tenía plata y contactos.

   El joven viste un jeans nuevo, negro, y una franela roja, de tela suave y buena. Algo que Frank había insistido ferozmente en que comprara, que no podía vivir entrando y saliendo del edificio con lo que llevó el primer día al apartamento o creerían que no tenía ropa. Al hombre no le gustó que él le gritara que no tenía nada más.

   -Vamos a comprar algo. ¿O quieres ir tú? -e iba a sacar la cartera.

   Tarde Frank reparó en que había sido un error, al ver como el joven se engorilaba. Le costó un mundo que saliera con él y comprara algo. Todo eso era horriblemente mortificante para Nicolás. Pero se consolaba diciéndose que en cuanto tuviera un trabajo, le regresaría hasta la última puya. Por eso regresó a la pensión. Por una parte quería saber cómo andaba, había vivido allí el tiempo suficiente como para llegar a estimar a más de uno, aunque a la única a la que apreciaba realmente era a la dueña. Por otro lado quería ver si podía salvar algo de ropa y saber cuándo estaría lista para ser habitada otra vez. Eso fue lo que le preguntó a la mujer, después de saludarla y interesarse por sus cosas. Ella lo miró de abajo arriba, algo irónica.

   -¿Por qué? ¿No está bien dónde está? ¿Su amigo no lo atiende bien? -y eso sonó de mil maneras, y ninguna grata.

   -Al contrario. Me trata a cuerpo de rey. -le gruñe, algo rojo, encarándola. Se miran fijos.

   -¿Qué hay entre usted y ese señor, Nicolás? Se ve malo. Yo no me fiaría de él ni por un segundo. Tenga cuidado, recuerde mi advertencia. Ese señor, no es bueno. -y el joven sintió un nudo en la garganta.

   -No sé qué hago con él, Carmencita. En verdad no lo sé.

   -Ese quiere algo de usted. Me preguntó qué será. -la malicia corre a mares, mirándolo.

   -Me quería en su cama. Y pasó. -lo dice con rabia, con rapidez. La impacta feamente.

   -Nicolás… y tan decentico que parecía.

   -Sigo siendo decente, Carmencita. Sólo que ahora tengo un carajo con real, atractivo y maldito que anda detrás de mí. -cierra los ojos ante la mueca de ella.- Y sí, detrás de mí en más de un sentido. ¿Está bien?

   -No se ponga así. Si le da real… -eso lo aterra.

   -¡No lo hice por dinero! No soy una puta. -toma aire y se pasa una mano por los cabello.- No sé como explicárselo… -la mujer lo estudia y abre muchos los ojos, sorprendida y fascinada.

   -Por Dios, le gusta. Ese tipo le gusta, ¿verdad, Nicolás? – se miran turbados, confundidos.

   -No sé qué pasó. -termina rindiéndose. Ella se ve confusa, deliciosamente escandalizada.

   -¿Le… gustó lo que hicieron? -el joven bota una bocanada de aire y mira más allá de ella.

   -Fue… distinto. -duda, frunciendo el ceño.- Coño, sí. Anoche me gustó. Cada una de las veces que lo hicimos. Y esta mañana. Fue rico… -arruga la cara como adolorido.- Pero ahora me siento mal. Horrible. Por eso vine para acá. ¿Cuándo van a terminar de remodelar? Me tengo que regresar. ¡No puedo seguir allí!

   -¿Tan terrible fue? -pregunta alguien tras él, alarmándolos y haciéndolos dar un salto.

   -¡Frank!

   -¿Lo fue? –se ve interesado.- ¿Tan horrible fue lo que ocurrió entre nosotros?

   -No es eso. -jadea Nicolás mirándolo. Carmencita pela los ojos, expectante. Hasta los trabajadores los miran con intriga. Frank lo nota, mirándola a ella.

   -Fuera. Y ustedes también. -ruge a los obreros. Y había algo en él que convencía a cualquiera de que lo mejor era obedecer, y en este caso poner pies en polvorosas. Ambos hombres quedan solos. Frank lo mira fijamente, levemente molesto.- ¡Le contaste! –acusa.- ¿Tenías que hacerlo?

   -Coño, necesitaba soltarlo. Esta vaina me está quemando por dentro.

   -Para mí tampoco ha sido fácil. También fue horrible, como dices.

   -Eso es. Esa es la respuesta que buscaba. –va perdiendo la paciencia.- Lo hicimos. Nos dimos… el gusto, por así decirlo. Lo hicimos, vimos cómo era. Fue algo grande, poderoso. Pero feo al final, el ahora. Es todo. El fin.

   -¿La verdad, pequeña rata? Anoche fue horrible. Cada una de esas veces fue horrible. –le suelta al rostro, y Nicolás traga saliva.- Pero cuando volvía a hacerlo, como esta mañana, volvía a sentir ganas. Quiero que te calles y me escuches. -lo interrumpe cuando va a hablar.- Aún… te deseo. No sé por qué, no lo entiendo. Pero así es. Te vi y te escuché hablando con esa puta y sentí ganas de darte un coñazo, pero ahora te veo y siento ganas de darte unas nalgadas, pero sólo para sentirte junto a mí. -suena ronco, con la mirada intensa.- Sea lo que sea que nos pasaba, o lo que me pasaba a mí, sigue.

   -Terminemos esta vaina. -ruge agudo el joven.- Luego puede ser…

   Frank lo mira, con rabia, ¡que idiota era! Pero qué lindo se veía con esa franela. Da un paso hacia él, le rodea la cintura y lo abraza con fiereza, apretándolo y besándolo con exigencia, con rabia. Quiere callarlo, que se quede quieto. Castigarlo. Pero su boca deja de ser ruda para volverse exigente, suave, aleteándole la lengua dentro de la boca. Le oye gemir, estremecerse entre sus brazos y pegarse a él. Lo siente ablandarse y responder a su caricia.

   Sus bocas van una contra la otra, allí, en plano pasillo donde cualquiera podría verlos. Pero había cosas que ya estaban más allá de ellos, lo intuían aunque pretendían engañarse. Todavía deseaban creer que aquello era algo físico, ganas de tocarse y de joder. Pero cuando las manos de Frank bajan por la espalda del joven, acariciándole, recorriéndole, el abogado sabe que quiere más, algo que no está en el sexo excitado. Desea oírle decir, ronco, que quiere estar a su lado. Y a Nicolás le ocurre otro tanto, toda duda, temor o vergüenza desaparece en esos momentos, tan sólo desea que ese instante no termine jamás. Subconscientemente saben que algo más está pasando. Y les asusta, pero, y aunque no lo dicen, están dispuestos a enfrentarlo y hacerlo realidad.

   Eso hasta que Norma y Aníbal intervinieran con suma y refinada crueldad…

CONTINUARÁ … 113

Julio César.

UN SHOW CON CIERTO FUTURO

agosto 19, 2013

…COMPAÑERO DE CUARTO?

TIOS MUSCULOSOS EN TANGAS

   Hace falta osadía en la programación.

   Es un sábado en la noche, estás en casa, a solas, y nada qué hacer. Aburrido y con aire displicentes vas cambiando de canales, y caes en aquel concurso, El Último Míster Tanga. Y te quedas con la boca abierta, allí hay sujetos enormes, forrados de músculos, posando en unas muy diminutas tangas, unos junto a otros, tocándose, dando la espalda y notándose que son hilos dentales, flexionándose, doblándose, abriéndose. Montándose en aparatos. Luego luchando dos o tres dentro de una piscina plástica pequeña, aceitados, atrapándose, apretándose en abrazos de osos con brazos fornidos, las tangas cada vez más pequeñas, los jadeos más ruidosos, los cuerpos más pegados, uno apretando los dientes, dominante, otro echando la cabeza hacia atrás, gimiendo y sometiéndose. ¿No te quedarías a ver?

ESOS SUSPENSORIOS USADOS

Julio César.

REALIDAD TRAS LOS NIÑOS DEL BRASIL

agosto 19, 2013

…GENTE QUE SE MOLESTA

LOS NIÑOS DEL BRASIL

   ¿Recuerdan el genial libro vuelto luego película?

   Aparentemente  su autor, Levin Ira, estaba muy claro en las bases científicas (casi en la ética misma), cuando esbozó la idea de niños gestados para convertirse en futuros Hitler. Hace poco, en Dioscovery, hablaban de la clonación como un medio para evitar, o burlar, la muerte. Se especulaba sobre  gente que clonaría a hijos muertos o a sus padres. A todo tipo de personas; claro, si se les deja. La idea de traer de regreso a una persona ida a la vida, suena interesante. ¿Puede un niño muerto volver a vivir? ¿Se le puede recuperar? Obviamente no. Y lo que me gustó fue que en el programa el científico lo dijera con claridad, estaríamos frente a una persona nueva; que al clonarse vacas, aunque de las mismas células madres, unas eran gordas, otras flacas, unas pasivas y otras agresivas. Clonar a una persona no basta, esta desarrollará su propia personalidad dado su tipología, su tiempo y el medio ambiente, entre otros factores… Factores que en el libro y la película se intentó reproducir.

LOS RUSOS EN BOLIVIA

Julio César.

MOMENTOS

agosto 19, 2013

SOSPECHA

LAMETON

   Es que hay cosas imposibles de resistir.

   Desnudo, echado de espaldas sobre su catre en la vacía barraca, lamiéndole los pezones a su amigo del momento, el marine Simmons enloquece de expectativas. Y no sólo porque tiene a ese tío para él, a quien toca, lame, chupa y muerde mientras se frotan, grandes y musculosos, güevos duros, babeantes y excitados, todo eso mientras la puerta ni siquiera está totalmente cerrada y afuera oye a sus compañeros marchar y ejercitar. ¿Su sueño? Que todo el pelotón entre, agitados, transpirados, llenos de adrenalina, le descubran y le usen con rudeza.

CALIENTE LE GUSTA MAS

Julio César.

EL CIUDADANO CASTILLO, EL SEÑOR TORREALBA… CAE LA NOCHE, LLEGA EL SILENCIO

agosto 17, 2013

…EL SEÑOR MANDELA

GLOBOVISION-CHAVEZ

   Será la casa de las sombras…

MARTA COLOMINA

   Lo esperaba, hace tiempo, de uno y otro. Sabía que una mañana despertaría y el cambio habría llegado, DEL DICHO AL HECHO sería silenciado. En la tarde ya no estaría el Ciudadano. Tal vez como pasó con la señora Marta Colomina, con quien ni siquiera supimos qué ocurrió. Una mañana amaneció y la vieja, querida, severa, seca y maravillosa profesora ya no estaba.

JESUS TORREALBA

   El señor Jesús “Chúo” Torrealba tuvo a bien avisarnos el jueves 15, la aventura llegaba a su final. Su lectura comentada de titulares de prensa sale de la programación de esa cosa que va quedando de GLOBOVISION. Ese señor, porque es un señor en toda la extensión de la palabra, Jesús Torrealba nos decía cada mañana de dónde venían los polvos que provocaron estos lodos. Parece algo sencillo, lógico, pero no lo es. Aún hoy en día hay gente que va a un mercado y grita que acaparan papel higiénico, se quejan del aumento de los víveres, medicinas, electrodomésticos y servicios, porque son incapaces de relacionar el desastroso manejo de todo lo que se ha hecho con este resultado final; porque aunque mucha gente lo advirtió, lo dijo, que esto pasaría justamente como está pasando, hay quienes viven en la luna y luego se quejan y lloriquean. Así como creen que decir que se hará esto o aquello es hacerlo, cuando está ocurriendo todo lo contrario, no pueden relacionar los hechos, porque no les dejan o no quieren hacerlo. La verdad a veces es fea, y a veces exige trabajar, preocuparse, responsabilizarse y mucha gente no quiere eso. Esa voz, esa tarea pedagógica fue silenciada por GLOBOVISION. Ya no estará allí el señor Torrealba para ayudarnos, no será una voz que guie y oriente, que permita que  encontremos el sendero para saber de dónde venimos, cómo nos va y adónde llegaremos. Será desolador cuando llegue el lunes y no le veamos, parecerá que nos falta algo, tal vez un brazo. Nos molestara saber del gozo de quienes se solazan en el silencio de las denuncias y los problemas, de la evasión de la realidad, de aquellos que no hacen y no resuelven pero que aspiran que no se sepa.

LEOPOLDO CASTILLO

   El día fue largo, desagradable, y en la noche, con voz quebrada, Leopoldo Castillo, el Ciudadano, se despide también. En un día perdemos a dos amigos. Con emoción, el señor Castillo habló de su trayectoria, de la aventura, dio las gracias y pidió disculpas por sus posibles errores… Y sentí que la piel se me erizaba y confieso que los ojos se me aguaron, porque ese señor señaló con su presencia lo que no dijo con palabras: GLOBOVISION ya no es GLOBOVISION. Lentamente, de a poco, atacando a los que sacan, han ido saliendo de voces que toda la vida han combatido al régimen, gente que ha sido frontal, que ha ido de frente, soportando presiones, persecuciones, averiguaciones penales y todo. Les iban sacando “por diferencias de criterio” o “por bajos ratings”. Pero lo DEL DICHO AL HECHO, lo del RADAR DE LOS BARRIOS, salir de Jesús “Chúo” Torrealba ya no podía disimularse. Ya no hay palabras para darle la vuelta a la realidad, conceptos engañosos, mentiras de medio pelo para tapar la cosa… GLOBOVISION bota a los que no puede bajarles el tono, a los que no se someten a la autocensura; toda voz disidente, franca y directa, seguida por muchos televidentes, capaz de aglutinar a gente seguidora del gobierno, la oposición y los independientes alrededor de denuncias y problemas del día a día, era demasiado peligroso. Como a Jesús Torrealba no pudieron derrotarle al aire, como no han podido minar su verticalidad, su don de gente, su manera educativa de expresarse, informando y enseñando, se le aplica la guillotina. Fuera Jesús Torrealba. Bienvenidos gente como Vladimir Villegas. Mañana, como paso en Unión Radio Noticias (ahora bolivarianas), la información dará paso a las propagandas, a leer las cartillas cubanas que se entregan en ministerios y despachos, a las viejas consignas de “imperialismo” y la “derecha” mientras roban a dos manos como el resto de los vulgares ladrones; no sería extraño que viéramos en la hasta ayer querida pantalla a Martín Pacheco, Mari Pili Hernández, tal vez a Ernesto Villegas y Miguel Ángel Pérez Pirela una vez sean derrotados en la infeliz aventura electoral que emprenden. Gente a las que nadie escucha, ¿y cómo? Emitir propagandas como noticias, evadir la realidad, cubrir los crímenes y los delitos no les permite ganarse una audiencia, ni el respeto de nadie. Y ese será el destino de GLOBOVISION, que su pantalla se apague. Otro medio emergerá… O alguien entenderá la magnitud del daño hecho en un solo día. Como sea, en medio de este desastre, un hombre decente, sobrio, cabal como el Ciudadano, no podía quedarse. Dice adiós, y lo dice a su manera. Y qué manera.

   Buena suerte, Leopoldo, buena suerte, Jesús; les tuteo porque hace mucho tiempo que pasé de la admiración al afecto, y de ahí al cariño. Son amigos que en estos momentos son maltratados, por lo tanto les aprecio más. No tengo palabras para expresar qué tanto me duele esto. Pero confiemos en Dios que mañana será otro día, Venezuela seguirá a pesar de sus malos hijos, los que no se cansan de abusarla, robarla y venderla, aves de rapiña que la devoran mientras todavía esta viva. Y ese día, el de la refundación, harán falta como lo hará toda la gente buena y decente para la reconstrucción moral. Este vacío, esta laguna de conformismo del alma, este vivir irresponsable para con la patria y el destino propio, llegará, Dios mediante, a su final. Habrá una luz al final del camino.

   Adiós, amigos; hasta que volvamos a vernos.

LA TRAGEDIA SIRIA EN ITALIA

Julio César.

DESCARADO

agosto 15, 2013

VARIEDAD

CHICO SEXY

   -Ah, no, cuñado, si quiere que me pare, me vista y busque trabajo, hágalo completo y póngamelo…

PROTESTA

Julio César.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 52 seguidores