MONTANDO FIESTA

marzo 12, 2013

UN CHICO QUERIDO

MACHO A LA PLANCHA

   A todos les gustaba salir con el sargento…

   …Cuando bebía. Era llegar a la base junto a playa, al lado del Resort donde iban muchos carajos fortachones, por ejemplo, y quitarse las ropas, quedarse en suspensorios enseñando ese corpachón que atraía las miradas, tomar un caucho de auto, tenderse y gritar:

   -Quiero que se me suban todos. –y la tropa se subía, entre risas y calenturas. A veces hasta tíos provenientes del balneario que nada tenían que ver con la barraca. Pero el sargento no discriminaba, con gusto, a todos, se entregaba. Con movidas de culo y gemidos incluidos.

AMIGOS, JUEGOS Y SECRETOS

Julio César.

EVO Y EL VENENO

marzo 11, 2013

EL HOMBRE VOLVIÓ…

EVO MORALES ECHA EL PAJON

   ¿Juego sucio en La Habana? 

   Ya está. Alguien lo dijo y no fue de la Oposición. Evo Morales no descarta que al presidente Hugo Chávez se le halla envenenado. Sospecha que comparte mucha gente después de que dijera claramente antes de ir a Cuba que si no podía regresar por cuestiones de salud, que Nicolás Maduro supliera hasta enero, asumiera luego Diosdado Cabello y se llamara a elecciones. Muchos temían que este par, y los Castro, no deseando perder el poder, hicieran algo en su contra. Que por eso no se supo más de Hugo Chávez, no habló ni escribió, los Castro no dejaban que nadie le viera. Nicolás Maduro, Diosdado Cabello, Ernesto Villegas y el yerno mentían descaradamente cuando decían que hablaba, trotaba y saltaba. El hombre estaba mal, no pudo dirigirse a la nación exigiendo se respetara su última voluntad. Evo puede estar en lo cierto… le envenenaron. Estaba solo en Cuba, perros y zamuros dándole vueltas. Hablé, señor Morales, exija respuestas… y una autopsia.

VENEZUELA Y LO QUE VENGA…

Julio César.

LA DECLARACION

marzo 11, 2013

DEBILIDAD

UN TIO Y SU HILO DENTAL USADO

   La alza, pequeña y sucia…

   -Pues si… -confiesa el jugador de futbol.- Cuando estoy en la cancha, y fuera de ella, como ahora, me gusta usar mis hilos dentales; pequeños, calientes, putones y bien metido… Los compañeros se ponen como locos cuando los enseño en los vestuarios. Más de uno se me ha perdido allí. Este lo usé en el juego de ayer, chicos, ¿quién lo quiere como recuerdo para olerlo de noche en noche y luego guardarlo bajo el colchón de su cama? –ofrece y en la avalancha que se produce para quitárselo casi le arrancan hasta el que llevaba puesto en ese momento.

GENTE QUE SE PICA

Julio César.

OCEANÍA, ¿DE DÓNDE SALES?

marzo 11, 2013

DE PERROS Y OTRAS MASCOTAS

LA POLINESIA

   Siempre lo imagino como un cálido y hermoso paraíso…

   Hay expresiones y frases que intrigan, que despiertan la curiosidad. Los siete mares. El sexto continente. La octava maravilla. El mundo perdido. Con Oceanía, me pasaba algo parecido… ¿De dónde venía su nombre?

   Desde que oímos hablar por primera vez de lo que era un país, el nuestro, luego de países (la comunidad internacional) y que estos están reunidos en continentes, no enseñaron en la escuela sus nombres en este orden: América, Europa, Asia, África y Oceanía. De todos ellos, Oceanía me gustaba, era el más fácil de estudiar por sus pocos países (en algún punto escolar deseaban que uno aprendiera el nombre de la mayor cantidad de naciones en cada continente, ¡con sus capitales!), y porque su nombre sonaba a exótico. Y la razón de tal denominación no puede ser más… simple.

   Debido a la extensa cantidad de océanos que rodea sus países (Australia; Estados Federados de Micronesia; Fiji; Islas Marshall; Islas Salomón; Kiribati; Nauru; Nueva Zelanda; Palaos; Papúa-Nueva Guinea; Samoa; Tonga; Tuvalu; Vanuatu), se le dio ese nombre, Oceanía, y fue acuñado por el geógrafo Conrad Malte-Brun en mil ochocientos y algo.

   Los países oceánicos son, en justicia, islas, aunque cueste imaginar en semejante lote a Australia. Por su extensión de tierras (y lo fascinante que parece en películas con sus desiertos, playas y canguros), muchos la consideran, de por sí, un continente, cuya ciudad que hasta hoy creí su capital, Sydney (es Canberra), debe contarse como una de las más modernas del mundo. Con 7.686.850 kilómetros cuadrados de extensión (¡casi ocho millones de kilómetros cuadrados!), la población total está calculada en unos 22 millones de personas. Algo así como una persona por cada tres kilómetros cuadrados (casi). Qué tal. Venezuela alberga veinte personas por cada kilómetro cuadrado. Por no hablar de lugares como Japón, con sus doscientos noventa y seis habitantes por kilómetro cuadrado. Da escalofrío imaginarlo.

   Algo curioso es que muchas de sus banderas nacionales, son muy parecidas entre sí, y ellas mismas tienen algo de la inglesa, país al cual les une lazos históricos.

   Qué poco sabemos de esa parte del mundo por estos lados. Siendo Australia el más conocido. Tengo una amiga cuya hermana vive por allá y habla de ella como si estuviera en Marte. Hace poco, mientras iba al trabajo, el chofer del bus sintonizó la emisora donde Samir Bazzi tiene su programa, y este promocionaba unos viajes de la bolivariana de no sé qué cosa, la cual invitaba a tomar un crucero por Fiji. Él se detuvo un momento en el comercial y le preguntó a alguien en el estudio algo como: “¿Fiji, eso donde queda, fulanito?”. Luego lanzó un sonoro “ah”, y uno sabía que ya venía la broma. “¿Tú estás seguro? Bajando para La Guaria por la carretera vieja ¿y metiéndose por dónde…?”. Cómo me reí.

   Pero debe ser la mar de interesante tomar un largo crucero por esos mares exóticos… digo yo que mareo un poco. Es que esos nombres suenan a aventuras emocionantes, a junglas lujuriosas, a mares apasionantes… Nueva Zelanda, Papúa, Nueva Guinea, Samoa. Aunque estando en el Pacifico deben padecer la maldición de los huracanes, tormentas varias y, de tarde en tarde, inundaciones. Casos de la vida, no sé por qué creí que Las Filipinas formaban parte del continente oceánico, pero según todas las listas que consulté, le ubican en el sudeste asiático. Las cosas que se aprenden agarrando un libro…

   Por cierto, que lo de Las Filipinas, con su historial de huracanas y tsunamis, me recuerda un comentario cruel de una hermana que una vez trabajó como secretaria en Avon, la transnacional dedicada a la venta de productos de belleza. Para ese momento parecían ser las mujeres filipinas quienes más cosméticos compraban. Cosa que me extrañó, a lo que ella agregó: “Seguro no quieren que un tornado se las lleve mal presentadas”.

   Debe ser lindo perderse en un lugar así, sobre todo en tiempos convulsos como estos, escapando del mundo y sus angustias, montando una casucha fuera de la línea de marea y vivir como una planta, de agua y sol. ¿No les atrae la idea de caminar por una de esas largas playas rodeadas de peñascos, más arriba selva verde, del otro lado un extenso mar azul y un cielo más azul todavía, completamente solos, o bien acompañado, tomados de las manos, corriendo hacia las cálidas aguas y sumergirse como niños felices? Siempre he creído que una de las escenas más hermosas de un beso es esa de la vieja película De Aquí a la Eternidad, donde el hombre y la mujer se besan sobre la arena y las olas les cubren.

EL SONIDO DE TU VOZ… EN EL VIENTO

Julio César.

IMAGINACION

marzo 11, 2013

LO SABE

UN CHICO Y SUS MUÑECOS

   -¿Qué el niño está afuera preparando la foto para la tarjeta navideña que enviaremos a los amigos? –gruñe a su mujer el padre asomado a la ventana.- ¡Ven a ver!

MAÑAS

Julio César.

PRUEBAS DEL DESTINO, SEGUNDA PARTE

marzo 11, 2013

   Se retoma aquí la historia de Jared Padalecki, joven ejecutivo de una empresa de videojuegos, y de Jensen Ackles, el hombre tímido y cargado de problemas que fue su asistente… y gran amor, quedando todo pendiente entre ellos por razones extrañas. Comienza justo donde se dejó la última vez en PRUEBAS DEL DESTINO… 18

……

DESTINO 2

Título: Pruebas del Destino 2.

Autor: Said Hernández

Calificación/Rating: NC-17

Resumen: Jared, se va Nueva York, por un nuevo ascenso, abandonando en Seattle el amor de Jensen ¿Estarán juntos de nuevo?

Categoría/Tema: RPS

Estado: Completo.

Warning: Muerte de un personaje (No es ninguno de los J)

Por cierto esta vez los capítulos van acompañados de una canción.

http://www.youtube.com/watch?feature=playe…e&v=bRBCwATOM2o

Capítulo 1: Nuevo comienzo

   La carta describía lo que Jared sentía en ese momento, pero con mucha ilusión, Jensen pensaba, que tal vez su novio podría perdonarle y volver a amarlo. Se recostó en su asiento del avión, según su amiga era más rápido llegar a Nueva York en avión así que cerró los ojos y se puso a recordar.


   -Jensen, aquí, esta parte es como lo que siempre cuentas. -su amigo Chris le señaló la parte en la carta donde Jared describía una feria.

   *Lo que una vez, en una feria un niño me dio*

   “Una feria” como lo que le había sucedido a Jensen también cuando era un niño. Se levantó dejando de llorar por la sorpresa y releyó la carta pero su estado de ebriedad le impedía analizar bien lo que la carta contenía, en ese momento decidió que era la hora de dormir no más análisis por este día.

   Como eran las 8 pm Chris se dispuso a componer la puerta a la que solo se la habían zafado las bisagras de las que estaba sujeta. Compró tres en la ferretería al igual que tornillos y algunas herramientas, eran las 10 pm y la puerta ya estaba arreglada, se acomodó en el sofá y se quedó profundamente dormido.

   Se despertó a las 4 am por los gritos de Jensen.

   -¡JARED NO TE VAYAS, JARED!

   Los gritos del rubio eran desgarradores. Corrió a la habitación y trato de calmarlo dándole palmadas en la espalda y diciéndole que todo estaría bien. Jensen se volvió a quedar dormido y Chris se volvió a acostar en el sofá.

   Despertó por el olor de café entrando en sus fosas nasales, se talló los ojos y miró a Jensen frente a la parilla.

   -¿Jensen Ackles, preparando café? -preguntó con una enorme sonrisa.

   -Jared solía despertarse temprano y hacerlo, ahora el ya no está. -Jensen volvió a empezar a llorar mientras repetía.

   “Se fue para siempre, lo perdí”.

   Chris no estaba desesperado pero su amigo ya tenía mucho tiempo llorando así y la verdad él no era muy bueno consolando, solo tenía unas horas que Jared se había marchado y el mundo de Jensen se había hecho pedazos en un parpadeo. Jensen se había hecho dependiente del amor de Jared y por eso es que se le veía con más ánimos, más arreglado en el trabajo y más alegre, todo gracias al nuevo vicepresidente. Chris dio un enorme suspiro y fue a la habitación, recogió la carta regresó a la sala, se la aventó a Jensen.

   -Léela y dime que es lo que harás, de una buena vez.

   Jensen miraba a su amigo, no entendía lo que le estaba pasando pero leyó la carta tres veces hasta que por fin su cerebro comenzó a funcionar.

   “Pero tu perdiste a alguien que siempre te amará”, sonrió para sí mismo.

   Cuando alguien llamó a la puerta, Chris se levantó a abrir, Jensen lo vio regresar dijo en voz alta y muy alegre.

   -Me voy a Nueva York.

   -Qué bien, yo también voy. -era Danneel que entraba al lugar con una gran sonrisa, mientras se lanzaba a darle un enorme abrazo a Jensen.- Estaba muy preocupada, Chad se fue con Jared ayer.

   -Perseguiré al amor. -susurró Jensen, correspondiendo al abrazo de la pelirroja.
   -Buena idea. -Danneel soltó a Jensen y lo miró.- Mi departamento allá nos servirá a los dos.

   -Y yo puedo preparar un traslado. -por poco y Jensen olvidaba la presencia de su mejor amigo.

   -Pero, ¿de qué trabajaré ahora? -Jensen miró a Danneel que se encogía de hombros, mientras Chris esbozaba una enorme sonrisa, y Jensen sabía que esa sonrisa significaba que tenía una buena idea.

   -Serás el nuevo jefe de dirección de video.

   Jensen se echó para atrás cayendo junto con la silla y Danneel dio un saltito emocionada.
   -Chris, ¿no estás exagerando? -su amigo bufo y le quitó importancia a lo que Jensen decía con la mano.

   -Te vi platicar de tramas y villanos con Jared, seguro esto será pan comido. -ayudó Danneel a Chris pues Jensen aún no estaba muy convencido.

   -¿Estás seguro de esto, Chris? -volvió a preguntar Jensen.

   -Estoy muy seguro, eso hará que cualquiera te envidie, una semana de asistente del vicepresidente y después eres jefe y en las oficinas de Nueva York, las mejores que tiene Zabala.

   -Aun no estoy muy seguro. -Jensen se levantó del suelo y levantó la silla.

   -No es de estar seguro, es que vas a ir solo por una cosa.

   -Jared. -terminó la frase Danneel y los dos miraron al chico de ojos verdes sonriendo.
   -De acuerdo, me voy a Nueva York. -Jensen se permitió sonreír, vería de nuevo a Jared, al amor de su vida, al dueño de su corazón y estaba ansioso por eso.

……
   -Llegaste temprano. -le sacó de sus pensamientos Danneel, que le sonreía como nunca.

   -Estoy muy ansioso por llegar a Nueva York. -soltó Jensen con una enorme sonrisa, mirando por la ventanilla.

   Su amiga había hecho todo un lío para que les tocara juntos además de que había comprado boletos de primera clase ya que el primer pago de Jensen, y el único, no le alcanzaba para mucho, tal vez para el boleto y dos días en la gran manzana por lo que su amiga dijo que ella pagaría todo. Lo que ella quería era ver al pequeño rubio feliz junto al gorila.

   Se escuchó la voz de una mujer que pedía que se abrocharan los cinturones y Jensen con una sonrisa dijo mentalmente:

   “Allá voy Jared, a perseguir el amor.”

   Con esto último el avión despegó y Jensen miró de nuevo por la ventanilla dejando Seattle atrás al igual que su vida anterior.

……
   Jared había evitado llorar en el auto con su amigo Chad. La verdad no sabía si quería irse, si deseaba alejarse de Jensen. Para Jared era toda una tortura esto y su subconsciente chismoso estaba ausente y no sabía porqué razón.

   Subió a su avión y miró por la ventanilla.

   -Siempre te amaré. -susurró en la ventana y por fin las lágrimas bajaron por sus mejillas.

……
   Entró al enorme edificio negro que tenía en lo alto el símbolo de la compañía, esa calavera era extraña pero le daba igual. Arriba justo en la entrada estaba escrito en letras negras Jeret Enterteiment, suspiró y empujó la puerta. La recepción era totalmente negra y en las paredes estaba el símbolo pintado era como entrar a una casita del terror.

   *Una casita.*

   Su subconsciente apareció de repente.

   -Si, una casita. -susurró el castaño para sí mismo y le sonrió a la pelirroja de la recepción.
   Subió a su enorme oficina, miró a todos lados y cruzó por la puerta de cristal. Su escritorio era más grande que el de Seattle, y negro.

   *¿Acaso todo en este lugar es negro?*, preguntó el subconsciente de Jared mirando a todos lados. No podía creer que era el nuevo vicepresidente de las oficinas de Nueva York, y con sólo una semana en Seattle, bueno casi dos semanas, suspiró y puso sus libros en el estante de cristal. La verdad, si no todo fuera negro esta oficina le encantaría, bueno los cristales eran transparentes y no negro, suspiró nuevamente y se tumbó en su silla, al fondo junto a la ventana vio dos sillas de metal que le parecían extrañas pero no les dio mucha importancia, estaba dispuesto a encender su computador cuando en la puerta apareció el dueño.

   -Señor Zabala, hola. -saludó lo más cordial que podía pero para ser sinceros le tenía cierto rencor por alejarlo del amor de su vida.

   -Joven Padalecki, espero le guste su oficina.

   -Es muy… fuera de lo común.

   -Exacto, eso es lo que hace que seamos los mejores, alejados de lo común. -el dueño sonrió con su típica frialdad, Jared solo se encogió de hombros.- Bien, le presento a su nueva secretaria. -la chica era pequeña y morena.

   *¡Mierda!*, gritó el subconsciente de Jared.

   Su nueva secretaria era…

   Sus pensamientos fueron interrumpidos por el dueño que le pedía que le siguiera, al parecer había un problema con el jefe de dirección de video. Jared no entendía, pues dirección de video podría ser el más sencillo de los trabajos de las oficinas, suspiró y miró la oficina del supuesto jefe que había sido despedido un día antes.

   -Debe coordinarse con todas nuestras oficinas por si se presenta algún traslado desde otro lado, si esto no sucede queda bajo su responsabilidad ascender a alguien o contratar a alguna persona competente.

   Jared mordió su labio.

   *Nueva manía.* Dijo su subconsciente, la verdad es que antes de conocer a Jensen no se mordía el labio.

   *Jensen te traicionó.*

   En cuanto su subconsciente dijo estas palabras, el hueco en su pecho empezó a dolerle, los recuerdos llegaron a él como un cuchillo. El en el ascensor escuchando los gemidos de Jensen, ellos en el parque, el globo rojo y las últimas palabras del rubio.

   “Nunca te ame…”. Cada vez que recordaba el nombre o algo relacionado DE su vida con el rubio, le dolía. Le sonrió a Zabala lo más sinceramente posible, repitiéndose a sí mismo.

   “Soy un rascacielos, un maldito rascacielos”.

   -Pondré al mejor postor en este puesto y lo sacaremos adelante. -respondió Jared tratando que la voz no le temblara, los recuerdos le habían traicionado y solo pudo suspirar cuando el dueño se marchó.

   Entró a esta oficina que también era negra y se sentó frente al escritorio y miró los papeles, como había pensado esto no era nada difícil, era solo el departamento que se encargaba de hacer los videos promociónales de algún videojuego, igualmente ayudaban con los videos que contenía el videojuego pero eso era más del equipo de animación.

   Suspiró y acomodó la oficina, llamó a todo el personal para conocerlos, debía presentarse ante todos incluso las recepcionistas, esto lo había omitido en Seattle porque aún no se sentía cómodo en ese lugar.

   *Pero todo cambió con Jensen.* De nuevo habló su subconsciente haciéndole recaer nuevamente en los pensamientos y en el constante repetirse soy un rascacielos.
   Al terminar de despedirse recibió una llamada de Seattle, corrió a contestar ilusionado, pero era Chris quien le llamaba.

   -Jared… hola. -el castaño suspiró decepcionado.

   -Hola, Chris.

   -Te llamo para decirte que tengo un chico de sobra, que es perfecto para el puesto que a ustedes les falta por ocupar.

   -¿El de jefe de dirección de video?

   -Si, ese, llegara ahí mañana por la mañana.

   -Gracias Chris y… ¿cómo está él? -preguntó sin pensar y su subconsciente se cruzó de brazos reprochándole.

   -Bien… creo.

   Jared no sabía si quería escuchar eso, la verdad deseaba escuchar que Jensen se moría sin él y así él podría renunciar e ir a consolarlo y besarlo, eso era lo que más deseaba. Colgó el teléfono después de despedirse y se tumbó en su silla, cuando estaba de nuevo a punto de encender la computadora unas manos le masajeaban los hombros, era su secretaria.

   Después de abstenerse al masaje de su secretaria fue a la oficina de Zabala.

   -Señor, no estoy seguro de que la señorita me ayude mucho, ¿podría cambiarla?

   -No. -el castaño se sorprendió por el tono en el que su jefe le contestaba, pero Zabala no tardó mucho en poner una sonrisa.

   -Lo siento, joven Padalecki, pero ella es la chica que le corresponde.

   Jared quería protestar y decir que era él quien debía tomar la decisión de escoger su secretaria, no al contrario, pero pensó que era mejor no discutir con el dueño de todo esto, así que suspiró resignado.

   -Bien, tendré que acostumbrarme.

   -Le aseguro que la señorita McCoy le será de mucha ayuda.

   El castaño salió de la oficina y caminó directo a la suya, lo bueno era que su oficina, la del dueño y la del presidente estaban en el mismo piso.

   Caminó por el pasillo, imaginando que en el escritorio fuera de su oficina estaría el rubio, con un traje negro, sin corbata y mirándole. Extrañaba esos ojos verdes que tanto le hipnotizaban, extrañaba los labios carnosos de Jensen que le hacían volar y llevarlo al paraíso, extrañaba todas sus pecas y perderse en sueños donde contaba cada una besándolas.

   Pero en lugar de eso, una cara femenina le esperaba. Jared la miró fulminándola con la mirada.

   “¿Por qué de todo el personal de estas malditas oficinas tenía que tocarme justamente ella?” y lo más extraño era que desde que trabaja para Jeret Enterteiment, ella ni siquiera podía cocinar agua sin quemarla y esto era mucho exagerar.

   Jared decidido a acabar de una vez por todas cualquier conexión que tenia con su secretaria llegó a su escritorio y se inclinó mirándola a los ojos.

   -Sandy, tenemos que hablar.

Continuara … 2

TRATO ESPECIAL

marzo 10, 2013

ALGO POR ALGO

TODO A LA VISTA

   No entiende por qué en las parrilladas del jefe siempre le toca un bañador como ese…

PECAMINOSAMENTE FLOJO

Julio César.

LIMPIEZA

marzo 10, 2013

…METABOLISMO

FELIZ DE LA VIDA

REGIMEN PARA DEPORTISTAS DUROS

Julio César.

AY, VENEZUELA Y MEXICO

marzo 10, 2013

EL HOMBRE VOLVIÓ…

CELEBRACION AZTECA

   Celebración mexicana…

   La sorpresa fue bastante en el inicio del Clásico Mundial de Béisbol por estos lados, aunque en el caso venezolano un poco menos. Se nos cayó totalmente el picheo y perdimos, como no, frente a República Dominicana. Feo, nueve a tres. Lo peor fue la burla de los dominicanos, poco elegantes a decir verdad. Eso nos deja en la disyuntiva de ganar-ganar, o regresar con las maletas llena de recuerditos del paseo. Como las otras dos veces, ya deben tener una repisa llena. Lo de México ante Italia si que fue sorpresivo, esas dos carreras en la novena fueron fatales (en resultado y ánimos). No le tocaba fácil a los manitos en ese grupo, al menos en el papel, Estados Unidos y Canadá comparten su excelencia de juego, como que las grandes ligas son suyas, pero ya Estados Unidos cayó frente a México, dándole oxígeno, e Italia clasificó derrotando a Canadá. Qué tal… Vamos a ver cómo nos va hoy.

EVO Y EL VENENO

Julio César.

DE MACHO A ESCLAVO… 19

marzo 9, 2013

 …ESCLAVO                         … 18

   El siguiente es un relato que cae dentro del género que llamo maldito, un sujeto va a una casa buscando algo y sale con otra. No es mío, es una traducción adaptación, por lo que le pido al escritor original, John <seekingurdick@ yahoo.com, si llega a enterarse de lo que hago, que no se moleste. Su relato es corto, directo y bueno, por eso lo cito. Disfruten de…

……

Asunto: El despertar de Joe

Fecha: Jueves, 22 de diciembre 2005 18:22:04 -0800 (PST)

De: John <seekingurdick@yahoo.com

ATADO

   Siempre hay un tío listo a punto de caer en sus manos…

……

   -Amigo, te ves fatal. –le dice al otro día un compañero de trabajo en los vestuarios de la fábrica.

   -Me siento como la mierda. –responde, sin mirarle, no quiere reparar en detalles que ahora nota en él, como su buen tamaño, el cabello negro ensortijado o la fina sombra de barba en su rostro masculino.

   -Te salva el bronceado, te queda genial. ¿Qué eres ahora, un gigoló? –se burla… y no se va. Joe no sabe qué decirle, la camisa abierta, cubriendo sus pezones.- Termina de cambiarte, debemos ir al taller dos. –le informa, esperándole.

   -Me cambio y… -le mira como indicándole que salga.

   -¿Qué? ¿Ahora eres tímido? –y ríe, sin dobleces, amigable, buena gente, sin saber que eso lanza escalofríos a la columna del otro.- Anda, cámbiate ya, sabes que todos disfrutamos de verte en calzoncillos. –se burla, y por un momento Joe lo considera, quitarse todo, quedando en botas y tanga frente al amigo y colega, aunque sabe que no se desvestirá ni en un millón de años; menos ahora, ese día usaba una minima tanga azul de lunares blancos, muy metida en su culo.- Oye, ¿qué tienes ahí? Parece que algo te cuelga de las tetas… -dice el sujeto dando un paso al frente, disponiéndose a apartar la camisa.

   -¡No! –da un salto atrás, justo cuando alguien viene entrando. Sam, ¡mierda!

   -¿Estás bien, amigo? Pareces más nervioso que un gato cruzando un salón lleno de sillas mecedoras. –se burla el compañero de trabajo, algo ceñudo, pero desviándose su atención cuando Sam le habla.

   -Te esperan, idiota. –le informa y sale. El otro le sigue.

   Y Joe cierra los ojos al quedar a solas, jadeando levemente. Mierda, la posibilidad de que ese pana le abriera la camisa, descubriendo sus tetillas perforadas, algo que le obligaría a tener que dar muchas explicaciones, le había puesto la verga algo erecta. Imaginando la sorpresa del colega, que tal vez le tocara y apretara y… Traga, la sola idea de esa manota grande atrapando su pezón y oprimiendo le hace endurecer, mortificándole, pero no tanto como cierto cosquilleo raro y no en sus pelotas precisamente. ¿Qué le pasaba, buen Dios? Él no era eso que Richard decía. Era un hombre, joder, uno que tuvo mala suerte pero…

   No debe tardar más, mirando hacia la puerta se quita rápidamente la camisa y las botas, el pantalón corre igual suerte, y no puede evitar lanzarse una rápida mirada a un espejo de pared al final del pasillo, se ve alto y musculoso, bronceado… la tanguita de lunares resaltando increíblemente sobre su cuerpo esbelto y masculino por lo pequeña y abultada que se ve. Cierra los ojos tomando su viejo y engrasado jeans, alejando la idea de lo peligroso que sería que alguien entrara… Peligroso porque no sabe qué haría. Recuerda bien las palabras de Richard… si un hombre le reclamaba debía caer de manos y rodillas, y ofrecerle su cuerpo, darle satisfacción. Le cuesta cerrar el jeans, no por lo ajustado, cosa que siempre le gustó porque se veía del carajo, sino porque la verga, decididamente, salía de la bragueta.

……

   Una vez comenzada la jornada de trabajo, Joe evita como diablo a la cruz a Sam y a los otros dos sujetos que le vieron en la Casa de las Perras, que siempre están mirándole y cuchicheando entre ellos. Intenta alejarles de su pensamiento y comienza a soldar la base de uno de los tornos, entrecerrando los ojos ante la flama brillante que es visible a pesar de los gruesos espejuelos oscuros. Un toque a su hombro sobre la camisa algo floja (pata ocultar los aros de sus tetillas), llama su atención sobresaltándole. Se medio vuelve y traga grueso, es el tipo del baño, quien le sonríe.

   -Descansa un poco, hermano, nos haces quedar mal a todos los demás. –mira sobre su hombro, él mismo algo manchado de grasa, llevando una camiseta sin mangas, velludo de pecho.- ¡Joder, ya casi terminas! –se le tiende sobre el hombro, algo que ha hecho antes, preguntándole y comentándole cosas del trabajo realizado.

   Joe responde como puede, muy conciente de su presencia, de su peso, su calor, sintiéndose de pronto inundando por el olor fuerte de ese sujeto al que conoce y que muchas veces hizo eso, mirar sobre su hombro. Es un aroma almizclado, fuerte, de hombre, olía a macho poderoso, y sus tetillas se erectan, su vientre estalla en calor, su verga endurece de forma salvaje, rápido, presionándose de manera casi dolorosa contra la ajustada tela. Le oye y responde, pero tragando cuando el sujeto se le encima más, pasando un brazo a su costado señalando lo bien de unos puntos de soldadura que parecen formar una única línea. Se marea, mucho, la esencia del hombre le hacía sentir débil y cierra los ojos, lanzando imperceptiblemente su culo hacia atrás, sólo unas milésimas, rozando la abultadura floja en la cadera del otro, algo que le estremece. Hablan y no lo sabe, pero se echa más hacia atrás, su culo contra la pelvis del amigo que ahora parece hablar lentamente, como dándose cuenta de lo que hace, confundiéndose.

   Joe contiene un jadeo cuando el sujeto echa su cadera hacia delante, inequívocamente pegándola de sus nalgas. La reacción de un hombre con sangre en las venas cuando un culo joven, redondo y firme le busca. Y la mece, frotándole un tanto, como tanteando, esperando que Joe le rechace. Cosa que no ocurre. El fornido joven ahora es conciente de cosas que antes ignoraba, como el hecho de que su culo puede ser muy sensible y es perfectamente conciente de la silueta de la otra verga, en reposo, suave pero consistente… que endurece también.

   -¿Qué te pasa? –le oye, ronco contra su oreja.

   -Nada, yo…

   -Estás meneándome el culo. –le acusa, sin ira, atrapándole por las caderas con sus fuertes manos de macho que carga cosas pesadas, sintiendo como Joe se agita y deja escapar el aire contenido.- Y yo no perdono ningún culo cuando se me ofrece, hermano, sea de hembra o uno bien apretadito de macho… -y se pega otra vez, ahora totalmente duro, frotándose de arriba abajo.- Si un culo quiere que lo abra y lo deje lleno de carne dura y caliente, y después de bastante leche, lo hago. ¿Es lo que quieres, hermano? ¿Que te lo abra? ¿Quieres mi verga cogiéndote, llenándote de placer, haciéndote mi perra?

   -Yo… -y su culo sube y baja también, contra la pelvis del otro.

   -¡La quieres! –se sorprende, sus rudas manos acariciándole el vientre sobre la camisa, el toque de un hombre fuerte que debilita más a Joe.

   -¡Adams! –se oye el grito de alguien que se acerca.- ¿Dónde diablos están los electrodos que…?

   Y la pareja se separa bruscamente antes de ser pillados, Joe jadeando, el otro con una sonrisa burlona y algo cruel, extraña en su rostro generalmente afable, sus ojos ofrecen oscuras cosas, un “ya te sé marica, ahora te gozo donde te pille”, antes de alejarse.

……

   El resto del día Joe evita a todo el mundo, casi escapando a la carrera cuando su turno termina, ocultándose cuando repara en aquel amigo que le manoseó sabiendo que se entregaría, quien parecía buscarle. Olvidando la camioneta subió a un bus y se largó. Pero no pudo escapar a lo que sentía… Mierda, ¿el mundo estaba lleno de sujetos jóvenes y calientes? Intenta no quedarse mirando a nadie, no al tipo con camiseta y tatuaje en sus hombros, o al marinero con sombra de barba y brillantes ojos grises, ni…

   Estaba caliente. Llegó a su casa y tomó una larga, muy larga ducha fría, pero su verga insistía en alzarse insolente y soberbia entre sus piernas, el aro brillando de una manera casi hipnótica. Tomar la toalla y recorrer sus brazos, piernas y genitales casi le hizo gemir de ardor aunque intentaba alejar por todos los medios la idea de que necesitaba un macho. Se mira al espejo, todavía era el mismo de antes, guapo y rudamente viril, algo de lo que siempre estuvo conciente y secretamente orgulloso. Pero ahora su verga, perforada, está roja, dura y nervuda mientras intenta no pensar en hombres calientes. Casi ido, no es muy conciente de lo que hace, se lleva las manos a las tetillas y aprieta, tragando al primer chispazo de agonía leve. Aprieta más duro, casi dolorosamente y grita ronco, su verga bamboleándose y dejando escapar un delgado hilillo de líquidos claros. Le gustaba esa mierda…

   Se deja caer desnudo sobre su cama, atrapándose el tolete y masturbándose, con ritmo e insistentemente. Intenta recordar a Fiona con bastante esfuerzo, el cómo era el sexo con ella, como le gustaba cuando ella le mamaba, esa boca sobre su verga, tragando, apretándola con sus mejillas, la lengua quemando. Y se estremece, mucho, dejándose llevar aunque lo odia, porque ya no piensa en su mujer. Es él quien mama, quien traga güevos duros y babeantes que llenan su lengua de acres jugos, su nariz de fuertes olores masculinos, esas bolas aplastadas contra su barbilla. Y llegaban más, interminables hileras de hombres que deseaban llenar su boca. Suelta su tranca…

   No hay caso, no puede alcanzar el orgasmo y tan sólo se llena de frustración. Mira hacia la mesita tragando en seco. No quiere pero… abre la gaveta, sabiendo que pronto deberá buscarle puesto a todo eso (donde su mujer no las encuentre), y saca una suave y mínima prenda azul eléctrica. Le quema en las manos, acostado eleva sus largas, musculosas, bronceadas y lampiñas piernas (aunque ya tiene cañoncitos negros). La tela, suave y terriblemente pequeña, sube acariciándole. Cierra los ojos elevando su cintura, la tela enrollada sobre sus muslos le marea; se cubre la verga a duras penas, el enorme bulto alzándose como una tienda de campaña… y la tirita posterior se mete entre sus nalgas. Cuando esta sube y pasa, le hace tragar, cuando la acomoda y suelta, y esta toma su lugar presionándole, cubriéndole casi nada el culo, moja la tela al frente con un poco de líquidos. Flexiona las piernas, abriéndolas, sus talones juntos, la tanguita putona que muestra la mojada y el bulto, sus bolas cubierta, el resto perdiéndose entre los pliegues de las nalgas. Y se soba los muslos, los recorre con sus manos y arde todo, porque en su mente piensa en el amigo del trabajo, rudo y masculino, velludo y viril, tocándole así, con vicio y deseo, volviéndole mantequilla entre sus manos, sabiendo el muy pillo el caldo caliente que debía ser su culo para ese momento.

   No aguanta más, se tiende nuevamente hacia la mesita y se congela. Sus ojos oscurecen, sus mejillas enrojecen, sus labios carnosos y húmedos tiemblan. En esa bolsita que Richard le dio había algo más, de lo que nada le dijo. Con manos temblorosas saca una delgada y lustrosa correa de cuero. La mira intentando alejar esas ideas, resistir, ser un hombre y no ceder… pero ya la lleva a su cuello y cierra, un tanto ajustada, cuando traga la siente y su verga ahora si que moja la diminuta tanga. Toma el consolador y lo lame, ensalivándolo, cayendo otra vez de espaldas en la cama. Cierra los ojos y lame el delgado juguete, soñando con machos, sus vergas ahogándole, quemándole la lengua. Lo baja por su cuerpo, sus tetillas queman horriblemente cuando las frota con él. Pero basta de juegos, se dice alzando las rodillas, abriéndose, metiendo el juguete a lo largo bajo su pliegue y estremeciéndose por el paso del juguete bajo su culo, uno que sabe lo tiene pulsando de ganas.

   Aparta la tirita de la tanga, frota la lisa cabeza del juguete y lo hunde. Grita y se tensa, ojos terriblemente cerrados. Lo tiene bien metido y lo enciende, el suave zumbido y las oleadas del movimiento le vuelven gelatina. Grita ronco, sintiéndose alzado y excitado al máximo. Lo saca un poco, vibrando, y lo mete. Lo hunde y lo retira de manera lenta, rítmica, y ya no piensa. Imágenes confusas se suceden en su mente. Hombres grandes y velludos, güevos enormes y duros, todos rodeándole, todos tocándole, todos hundiendo sus buenos miembros en su culo, uno que se abre y cierra vergonzosamente hambriento. Y la unión del consolador y de sus fantasías le tienen gritando, subiendo y bajando su culo con vicio, la cama traqueteando en el cuarto, oyendo todos los sonidos a lo lejos, autos, voces, risas, incapaz de entenderlos o captarlos completamente. Está perdido en las regiones de la estimulación anal y nada como no fuera un poderoso, total y abundante clímax le regresaría al mundo de la gente funcional. Era un esclavo de su deseo, e inconcientemente lo sabe mientras echa la cabeza hacia atrás, su bíceps moviéndose mientras se encula con el juguete, sus tetillas imposiblemente duras y excitantes en su visión.

   Está perdido en un cuarto inmenso, oscuro, él de espaldas sobre un mesón, los hombres sucediéndose sobre él, llenando de güevos su boca golosa y su culo ávido con fuertes embestidas, todos llamándole perra viciosa. Otros frotándole con sus trancas calientes y babeantes, su cuerpo brillante de líquidos pre-eyaculares. Y mientras se deja llevar, imposibilitado de mentirse a sí mismo, lo que su cuerpo desea tan fervientemente aunque su mente aún se resista, su mano va y viene, su culo sube y baja sobre el colchón, siempre contra el consolador que era un pobre paliativo, reconoce con las mejillas rojas de vergüenza, de una verga verdadera. Una buena verga de macho, llena de sangre y leche, sería mucho mejor. Su redondo anillo cae, abriéndose y tragando el juguete cuando lo piensa y está delirando.

   Babeando de gusto grita otra vez, cae de panza y jadea, manos junto a su rostro, ojos cerrados, nalgas alzadas, el consolador clavado en su culo, vibrando rítmicamente, la tirita del hilo dental apoyada contra él. Se deja llevar, gime ronco y muerde la sábana, abre las piernas y comienza a bailar sus nalgas, su culo agitado, apretando y sobando el aparatito.

   -¿Qué será todo ese ruido? Seguro que Joe ve pornografía. –se oye la risueña voz de una mujer que abre la puerta y entra, rubia y menuda, el caballo en una coleta. Se le ve feliz de regresar a casa. Hasta que grita de la impresión.

   El hombre, mareado, ojos cubiertos de lujuria y vicio, la escucha, se vuelve hacia la puerta, la ve, allí de pie, ojos muy abierto, boca temblorosa. ¡Fiona! Fiona había llegado y le había descubierto en…

   -¡Dios mío! ¿Pero qué es esto, Joe? ¿Qué mierda es está? ¿Qué estas haciendo, y sobre nuestra cama, maldito vagabundo? –le grita, alterada, llevándose una mano a la boca.

   -Cariño, no es lo que crees… -grazna agudo, palideciendo entre su bronceado, medio alzándose en brazos y rodillas para ponerse de pie, subiendo más sus nalgas redondas, donde destacan la telita de la tanga y el consolador… Y es así como le ve Owen, el hermano de Fiona cuando se asoma alarmado por los gritos de ella.

   -¿Qué pasa? ¿Está con otra? ¡Santa mierda! –grazna el hombre, cerrando los puños con ira.- ¡Maldito hijo de puta!

CONTINÚA … 20

Julio César.

NOTA: Lo que viene, lo que Fiona hará, resulta realmente incongruente, pero como es sólo un relato, se deja pasar.


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