AROMA

junio 21, 2018

REALIDAD ALTERNA

   ¿Qué podía hacer el pobre?

   Una vez descubierto por los carajos de la cuadra donde vive, imposibilitado de esconderse otra vez tras la fachada de ser un hombre como todos, vistiendo su tanga como única prenda, casi maúlla en anticipación mientras gatea hacia la puerta, como le tienen indicado los chicos que tiene que hacer, rumbo a la canasta frente a su casa, donde estos dejan caer la ropa interior sudada del día, y donde se meterá de cabeza. Casi tembloroso y ya goteante cuando le llega el intoxicante olor a machos.

Julio César.

METAMORFOSIS… 3

junio 21, 2018

METAMORFOSIS                         … 2

   Relato maldito no muy largo, versionado de una idea QUE NO ES MÍA. Es divertido y erótico, nada complicado.

   Ni imaginaba la que se le venía encima…

   -Oye, no, aléjate de mí. –grazna a pesar de todo. Sin ponerse de pie.

   -¿No quieres saber si esto te ayuda, como eyacular parece que me ayuda a mí? –Colt realmente parece confuso de que no se entienda o acepte su punto.

   -Lo que dices es un idiotez tan grande que no voy a… Huggg…

   Es silenciado cuando Colt, a su lado, le atrapa la nuca con una mano y le hala, pegándole la cara de su entrepiernas que exhala calor como un horno, del bóxer mojado, de la verga algo más dura. Se la refriega de un lado a otro, manteniéndole sobre la barra; la nariz pegada a la tela en todo momento, fuera de un lado u otro.

   -¿No te ayuda?

   Stan quiere mandarle para el quinto coño, negando de cuajo todo aquello, pero la verdad es que ese entrepiernas, a pesar de toda la evidencia de las corridas que se secan sobre la piel, los pelos y bolas, así como el bóxer… no olía mal. Lo que más le sorprende es que su estómago gruñe con mayor fuerza, pero no de malestar, de nauseas, sino como de anticipación. Como el hambriento que ve que comienzan a prepararle una doble de queso con mucho tocino. Vagamente, el joven sabe que tiene que apartarse, evitando los juegos de su amigo, pero algo en aquella cercanía, en el agarre firme de su nuca (aunque no coercitivo), pegándole al entrepiernas, obligándole a oler, no le sentaba mal.

   -¿Y bien? –Colt, sonriendo como el niño que demuestra que tiene la razón, le mira mientras le suelta. Muy rojo de cara, Stan le clava la vista.

   -Hueles a rayos, cabrón. –intenta rehacerse.

   -Pero te agradó, ¿verdad? Escuché como te gruñía el estómago, creo que él si lo reconoció. Como la “medicina” que le ayudó hace dos horas. Vamos, compruébalo. –nuevamente le atrapa la nuca, más suave, y Stan no repara en que acerca el rostro y pega la nariz, la boca y el mentón en ese entrepiernas, sobre esa barra que se alza gloriosa bajo la suave tela húmeda y caliente, o de que olfatea prácticamente sobre la silueta de la cabecita, llenándose los pulmones con el almizclado aroma a macho joven.

   -¿En serio estás diciéndome que mezclaste tu esperma con las bananas y la leche de cartón y que…? –pregunta resollando contra ese entrepiernas, olfateando sin poder contenerse ahora. Aunque quiere, algo en su cabeza le grita que se aparte o se arrepentirá.

   -Si, y te la bebiste. Bebiste mucha de mi esperma. De hecho no había nada de leche de cartón en ese batido. Fue tan sólo bananas y semen. He estado tan caliente desde que desperté, que me la he estado sacudiendo todo el día. Botando litros de esperma. Tanta que, por diversión, la recolecté en un vaso, más temprano, para ver cuánta podía juntar. Y cuando viniste ya estaba algo fría, pero igual de cremosa y nutritiva, ¿no?

   -No… No te creo. -todavía se resiste, aunque es consciente de que medio sube y baja el rostro, frotándose más de esa tranca, al tiempo que la olfatea con fuerza, rozándola con los labios.

   -Pero es cierto. Y te lo bebiste todo, con ganas. Todo goloso. ¿Recuerdas que ronroneabas al sentirla sobre tu lengua y tragarla, que incluso te lamiste los labios? Y lo mejor fue que te sentiste bien, ¿no es cierto?

   -Estás tan lleno de mierda. –le gruñe ahogadamente al tener los labios entreabiertos prácticamente rozando la verga que ahora está dura, pulsante y todavía más olorosa. El chico parecía estar intoxicado en esos momentos.

   -Y de leche. –puntualiza y ríe, mirando hacia abajo, hacia la nuca de cabellos amarillos oscuros de su amigo, a su cara pecosa rozándose de la silueta poderosa de su verga. Se veía bien allí.- ¿Todavía no me crees?

   -Es imposible que… -responde algo jadeante, los labios subiendo y bajando sobre la barra horizontalizada que deformaba la tela.

   -Pruébala entonces. –le corta soltándole nuevamente, bajando la parte delantera del bóxer, dejando fuera la joven y dura verga casi rojiza de sangre, las venas totalmente hinchadas, con rastros aún no secos de semen.- ¿Quieres saber si lo que digo es cierto?, atrévete y tómala. De aquí salió toda la leche que tomaste y que te gustó tanto.

   -No, no puede ser que… -muy rojo de cara, Stan se resiste a creerlo, aunque algo le impulsaba a comprobar aquello. Tal vez el que su lengua estuviera nuevamente muy seca y su estómago ardiendo ácidamente. Era por saber, no porque aquel aroma resultara tan seductor o que la vista de la joven pieza de joder de su mejor amigo, con el glande liso descubierto, algo empegostado de esperma, le atrajera.

   -Vamos, pruébalo y verás.

   Apartando los ojos un segundo de la verga, Stan mira a Colt, terriblemente rojo de cara, acercando el rostro, su muy pecosa nariz a la punta de ese tolete, olfateando. Tragando en seco por el maullar en su estómago, saca la punta de la lengua y tantea la lisa superficie húmeda, lamiendo un poco por debajo del ojete, recogiendo algo de aquel líquido claro que se espesa. Tragándolo. Y si, el efecto le parecía conocido, su lengua se llena de sabor, su estómago ruge pero no de malestar. Confuso, parpadea varias veces, ¿acaso era posible? Todavía escéptico, acerca su lengua y recorre la superficie de la cabecita, lamiendo y tragando, casi chasqueando la lengua dentro de su boca. Parpadea otra vez, y acerca la lengua para tomar más. Y más. Finalmente cierra los labios sobre el glande, a la altura del ojete,  y succiona como un ávido lactante, recogiendo mucho más. Luchando contra un ronroneo, sabiendo que sí, que eso fue lo que bebió junto a los bananos, separa los labios y cubre con ellos ese glande.

   Dios, ¿qué estaba haciendo?, estaba chupándole la punta de la verga a su mejor amigo. A otro chico. ¡La punta de una verga! Pero no puede apartarse, aunque quiere; todo su cuerpo arde mientras baja más sus rojizos y delgados labios, cubriendo más del venoso cuerpo.

   -Sí, eso es, Stan, toma tu batido de leche… -comenta Colt, con la respiración pesada y una mueca malvada en su joven y guapo rostro, al tiempo que ríe.

   El otro chico no quiere pensar en nada, tan sólo en ir y venir sobre esos centímetros de verga que no dejaba de soltar unos jugos espesos y deliciosos, unos que chupaba, que sorbía, que le hacían tan bien. Se estremeció y gimió, de una manera muy poco masculina, hasta él tuvo que reconocerlo, cuando las manos de Colt atraparon su cabeza y comenzó a guiarle sobre la barra, al tiempo que se la empujaba más y más por la boca, cogiéndole la cara. En un momento dado, Stan siente como su nariz choca de ese pubis, como los pelos le entran por los orificios, y aspira ese aroma fuerte, tan viril, al tiempo que se siente asfixiado.

   Reteniéndole, Colt sigue metiéndosela y sacándosela, al tiempo que le gruñe que la apriete con sus labios, con sus mejillas, que mueva la lengua como hace Megan, como las buenas perras. Stan lo siente tensarse, y enlazando los dedos tras su nuca, atenazándole contra el pubis otra vez, mientras la verga llena su boca casi impidiéndole respirar, el glande casi buscando bajarle por su garganta.

   -Oh, sí, así… ¡Hummm! Estás a punto de recibir otro batido de semen.

CONTINÚA…

Julio César.

RONALDO CALIENTE

junio 21, 2018

SOBRE EL ACOSO

   Cuatro goles en dos juegos de Mundial…

   No pudo comenzar mejor el luso, en unas competencias donde las grandes estrellas lo que han recibido es metralla de la fuerte, como pasa con Messi, Neymar, James y el mismo Luis Suarez en este lado del mundo. Fuera de los tres goles contra un equipo poderoso como el español, salvándoles de la derrota hasta en el último momento (y ganando que todo el mundo dijera que Portugal, el equipo, era él), hoy, en el juego contra Marruecos, marcó el tanto que les hizo falta. Los marroquíes jugaron bien, pero no hubo suerte con el gol. Portugal se vio floja como selección, hoy estuvo deslucida, y le tocó a Cristiano Ronaldo echarse otra vez el bacalao al hombro y marcar el de la diferencia. Si hubiera estado lesionado ya los portugueses se habrían despedido del Mundial. Uno lo imagina disfrutando su buena racha… y la mala de sus rivales deportivos. Los odiosos enviaron un mensaje que me hizo reír mucho: que él siempre se siente bien en la cancha… y entre bolas. Los muy envidiosos.

Julio César.

EL PEPAZO… 94

junio 20, 2018

EL PEPAZO                         … 93

   De K. El cual no aparece ni responde correos.

   Desea… aún no sabe qué…

……

   Y así le vio, sorprendido, dándole la espalda, el sujeto que entró. Parpadeando, la boca ligeramente abierta, retrocediendo, saliendo, sin alejarse mucho. Ocultándose y mirándole.

   Jacinto, completamente trastornado, sólo así se entendería aquello, moviliza el juguete y apunta con la roma cabeza de goma hacia su entrada, frotando y medio empujando, como retardando el momento, erizándose y flexionando los dedos dentro de los zapatos al sentir el cosquilleo en su culo. Al tenerlo así, oprime la base, y este enciende. ¡La compañía se lo había enviado con todo y baterías! Y esas vibraciones, ese leve zumbido le estaban obsesionando, el interminable roce contra su entrada, una que pulsa violentamente, abriéndose, los labios proyectándose hacia afuera, contra la cabeza del juguete. Y apretando los dientes, el musculoso joven comienza a empujarlo, metiendo los pliegues de su culo, cruzando el orificio que se cierra automáticamente sobre el falso glande, no para detenerlo sino para sentir y experimentar las vibraciones, metiéndoselo palmo a palmo, en todo momento consciente del grosor, las rugosidades y movimientos contra las paredes de su recto.

   -Ahhh… -no puede evitar el gemido cuando lo siente más y más, metiéndose ya medio consolador, tan grueso y oscuro, alzando el rostro en un gesto de dulce tortura. Y sigue empujando, porque siente que lo tiene por allí, algo que necesita contactar.

   Echando su trasero más hacia atrás, separando las piernas lo que permite las ropas, se abre y empuja, clavándoselo casi todo. Las vibraciones parecen intensificarse, y es tal la oleada de lujuria caliente que lo recorre que tiene que morderse el labio inferior para no comenzar a chillar. Lo saca un poco, y lo mete, recorriéndose las entrañas con esa vaina que lo llena completamente, que estimula de manera intensas cada terminación nerviosa de su recto. Pero es la punta…

   Ojos cerrados, mareado, con movimientos más enérgicos, lo retira y lo mete. Su culo lo acepta y lo deja salir, apretándolo, reteniéndolo con los pliegues que se observan al ir y venir. Cada vez llegándolo hasta el fondo, encontrando finalmente su próstata… y algo más. Y el golpe, el roce…

   -¡Hummm! -le provoca un breve bailoteo como buscando estabilidad sintiéndose débil de piernas de repente. Cada golpe que da con la punta que vibra, contra su glándula y ese algo que no debería ya estar, el supositorio, lanza un estallido salvaje y completo de placer, de uno que era casi adictivo, un chispazo que gusta y gusta en cuanto golpea, pero que le hace desear más y más.

   ¿Es consciente de que baila su trasero, arriba y abajo, adelante y atrás mientras se encula con el vibrador en los vestuarios de los guardaespaldas en la quinta? Difícil sería decirlo, qué tanto de lo que hace es por joven, calentorro y ocioso, y qué tanto es porque ya no puede controlarse a sí mismo. Pero lo hace. Ojos cerrados, cachetes rojos, labios abiertos tomando aire y conteniendo gemidos, siente como el juguete, vibrando, entra, abriéndole cada vez más, latiendo mecánicamente contra las paredes sensibles de su recto, golpeándose la próstata de manera rápida, haciéndole experimentar un intenso placer pocas veces antes en su vida sentido… Aunque, desde que descubriera las vergas de los chicos…

   -Hummm… -se le escapa nuevamente aunque lo ataja para no llamar la atención, mientras lo tiene todo clavado, perfectamente consciente de él, de las vibraciones y de todo lo que iba calentándose por la fricción del material rugoso. Se muerde el labio inferior mientras lo saca un poco, con las rodillas flojas (eso lo nota el carajo que lo espía y piensa ¡pero qué puto!), sabiendo que la verga le babea en deliciosa prisión dentro de la tanga, casi listo para estallar en leche sin tocarse, tan sólo estimulándose su verdadero órgano sexual, sus entrañas. Su culo.

   Dios, era tan largo y grueso, lo sabe, pero mientras lo saca y lo mete, indetenible (temiendo que si oyera a alguien acercarse ni siquiera así podría detenerse), sabe que le gustaría que fuera todavía más grueso y rugoso; que sus entrañas, en un mar de calenturas, lo amaría más.

   -Ahhh… -se le escapa, su esfínter sufre espasmos alrededor del falso falo, sabe que sus entrañas están halándolo con un movimiento convulso de saca y mete que casi no tiene que ver con su mano, como si lo deseara por cuenta propia, buscando rozarse con él, golpearse las dos pepas que sabe que tiene. Dentro de la tanga, su muy erecto tolete tiembla y se estremece al tiempo que moja copiosamente la prenda que lo contiene.

   La enorme mole entraba y salía de su culo cada vez con mayor velocidad, provocándole más y más calenturas, placer, si, pero también la necesidad de más, de darse  y darse. Y cerrando los ojos le asalta una imagen, él todo musculoso, joven, guapo, con una pequeña camiseta que dejaba al descubierto sus brazos y pectorales, una que no le llegaba al ombligo, con una tanga como aquella, en su apartamento, y sobre cada mesa, silla, o superficie plana había juguetes sexuales cada uno más largo y grueso, de distintos colores, y él feliz, tomando uno u otro vibrador, colocándolo en la silla de la computadora encendida, muchos carajos viéndole, excitados con él, pagándole tanto dinero por observar su vida, todos esperando que se sentara sobre el grueso falo de goma que vibraría y le haría gritar, babear, mojarse y correrse sin tocarse. Cuan puto.

   La idea es tan fuerte, algo como lo propuesto por Fuckuyama para pagar otros productos, y una fantasía suya, que casi se cae y tiene que sostenerse del locker con ambas manos, soltando el juguete que tiene clavado en su culo blanco, constatando con el color del vibrador, pensando que… que tal vez no sería tan malo que todos vieran cuánto le gustaban esas cosas metidas por el culo. La idea era perversamente caliente, tal vez si se cuidaba un poco, podría…

   -¿Necesitas ayuda con eso?

CONTINÚA…

Julio César.

EL IDIOTA

junio 20, 2018

ALIGERANDO EL VIAJE

   Cuando hay amor…

   Mientras farfulla, gime y chilla bajo las embestidas y un cogotazo ocasional, Vicente entiende qué tan idiota era Tomás. Sencillamente parecía no poder verle en sus suspensorios, echado de panza sobre su cama, con el culo al aire, sin querer tomarlo, sino que tenía que hacerlo a las malas, con el “¿quiere esto, perra?”, apretándose la bragueta, dándole duro y hasta manoteándole. El imbécil parecía no poder comportarse normalmente, como un chico que goza de momentos íntimos e intensos con un compañero de cuarto, sino de esa manera ruda, como si no lo deseara, como si fuera a las malas. Como un macho que no termina de aceptar que en el post coito suelta besitos y luego quiere dormir abrazado buena parte de la noche con su chico.

Julio César.

NOTA: Ah, no te digo, me borraron los videos largos…

CERCA DE CASA

junio 20, 2018

REALIDAD ALTERNA

   ¿Imaginan el cachondeo?

   El apartamento silente, la esposa dormida hace rato después de la novela, el hombre sentado en la mesa de la cocina se tensa al ver la imagen en la cámara, el atractivo rostro joven y arrogante, la sensual prenda que se pierde entre esas mejillas que se adivinan suaves, duras y tersas, de un delicioso color caramelo.

   -Hola. –dice el chico, mórbido, agitándolo suavemente, subiéndolo y bajándolo.- Paso las noches solito, ¿no quieres venir y darme duro sobre mi cama? Desde que se mudara mi hermana y mi cuñado no hay quien me lo haga. Vamos, anímate. Mis padres duermen al lado. –invita juguetón, burlándose de los que miran y sabe no tienen su ubicación.

   Él sí, el chico es el hijo de los Martínez, y vive justo en el apartamento de al lado. Oh, sí, mañana hablaría con él y acordarían una cita. El dato del cuñado cerrará el trato.

REALIDAD ALTERNA

Julio César.

IVAN DUQUE AL FRENTE DE COLOMBIA

junio 20, 2018

GOTAS DE MARZO

   Y gano Iván Duque, puedo respirar tranquilo…

   Efectivamente, el candidato del partido Centro Democrático, o del uribismo (se señalaba así como si fuera un insulto, como si realmente no se calibrara la significación de ese nombre en Colombia), superó los más de diez millones de electores, derrotando a su contrincante, el señor Gustavo Petro, y su partido, el movimiento Colombia Humana (que sonaba engañosamente dulce, como cuando aquella secta, para atrapar tontos, usó el de Tradición, Familia y Propiedad), encarnando el anti sistema y a la izquierda, lo que pesó terriblemente en su contra a pesar de la muchachada que crece en Colombia, siempre ilusa con estos cantos de sirenas, para que a los cuatro o cinco años se desentiendan de ellos. Los jóvenes son un mercado difícil de mantener, especialmente sin logros que los aten allí mientras maduran. Excepción de los eternos niños, el llamado infantilismo. Un problema grave.

   La Registraduría Nacional del Estado Civil sostiene que fue una votación sin precedentes, que le daba una ventaja parcial de más de doce puntos sobre el segundo, lo que hacía la tendencia irreversible ya a tempranas horas de la tarde (frase conocida y muy odiada aquí). Terminó cumpliéndose lo que predecían las encuestas, y en cierta medida todo el ambiente sicológico que se formó cuando astutamente alguien centró el asunto entre la derecha y una izquierda a lo chavista (caro le salió al señor Petro sus pasadas complicidades). Por no hablar de más de la mitad del país que coincidió, dos años atrás, con el señor Uribe Vélez en aquel histórico “No”.

   Ahora queda un detalle, el día sábado, buscando noticias, encontré en la red una enorme cantidad de encuestas que daban ganador al señor Petro, el cual, supuestamente, habría superado a Duque. Que la cosa era algo inventado se notaba por los porcentajes tan grandes de diferencia, era imposible en tan poco tiempo que Petro le sacara más de quince puntos, sin embargo muchos de los que opinaban lo daban como cierto y se molestaban por la campaña mediática en contra de su candidato, ya que los grandes canales colombianos no señalaban esas encuesta y continuaban dando ganador a Duque. Como se vio, las grandes cadenas decían la verdad, las fulanas encuestas eran fraudulentas y las opiniones bastante pobres, ¿se aprendería algo de eso? Muy difícil. Es el eterno confundir lo que se quiere que pase con lo que está pasando, y la gente que piensa que su opinión en sí, es un hecho, es peligrosamente irresponsable. No es bueno que las personas se dejen engañar una y otra vez, menos que se auto engañen.

   Otro punto notable fue lo observado el domingo mismo en la noche, en muchos videos y comentarios que exudaban una amargura y un resentimiento terrible por el resultado, curiosamente ninguno poniendo en duda tales resultados. Casi hablaban de un destino calamitoso para Colombia, el nuevo Egipto asolado por las plagas, pues (o Venezuela, aunque evitan mentarla para no contradecirse tanto); con el agravante de que parecen estar completamente convencidos de que sólo ellos entienden el punto, poseen la verdad y conocen la gravedad de lo ocurrido, y que el resto del país se dejó engañar por el uribismo por necios, o ignorantes. Fueron poco elegantes en sus adjetivos para insultar a quienes los rechazaron. Y la postura es algo tonta, Álvaro Uribe Vélez ya mandó en Colombia, uno una vez, dos, y Colombia le conoce, con él no se esperan sorpresas, ni esperan traición. Eso, por la campaña de despecho de que quien gobernará será Uribe Vélez y no el señor Duque. Creerlo parece confortarlos.

   Eso por un lado, lo otro es un punto ya señalado por mí, que aunque la lógica dijera que un país gobernado tanto tiempo por un grupo, tendiera a mirar hacia los contrarios, en Colombia se frustra por el caso de la paz negociada con la guerrilla a espaldas de la gente, en contra de lo que más de la mitad de los colombianos sentían y pensaban, que coincidía con lo que Álvaro Uribe Vélez sostenía. Cuando el acuerdo se firmó y se sancionó desde la Presidencia al Congreso, de la Fiscalía a la Corte Suprema, bypaseando al país al que no se le preguntó, esa cuenta se la tenían guardada. Más de la mitad de los colombianos que dijeron “No” a los términos del acuerdo. Que los rechazados el día domingo no contaran con eso en sus análisis de por qué perdieron (o no quisieran verlo), es responsabilidad de ellos, porque eso si pasó y asombró al mundo. Fue un hecho real.

   Y no se ayuda nada la izquierda, ni el señor Gustavo Petro cuando, en una de sus primeras declaraciones dedicadas al ganador, sostiene que Iván Duque debe cortar todo lazo con Álvaro Uribe Vélez y mantener los acuerdos de paz, tal y como se firmaron (de espaldas, y en contra del deseo, de más de la mitad de los colombianos). Y me pregunto, ¿eso no sería traicionar los deseos de los electores que le llevaron a la Casa de Nariño? El señor Gustavo Petro parece creer, en verdad, que a los electores no se les debe escuchar jamás, o que se les pude abandonar, traicionar, después del triunfo. Una postura muy compartida por los fascismos de izquierda. Menos mal que no llegó.

   Lamentable si es lo del Partido Verde, que había alcanzado una enorme votación en la primera vuelta. Sus dirigentes quisieron mantenerse sobre las olas, unos, de vista al futuro (no rayándose con uno u otro, especialmente si perdían), mientras otros si apoyaron abiertamente a Petro. Las proyecciones electorales hacen suponer que el electorado Verde se partió, como la dirigencia, unos con Petro, otros con Duque, y ambas tendencias podrían encontrar muy cuesta arriba el volverse a reunificar bajo una misma bandera en el futuro; no hay nada peor que sentirse traicionado por aquellos que creímos nuestros representantes. Si yo hubiera votado por los verdes y luego los veo santificando los acuerdos con la guerrilla, hasta allí los acompaño; como me pasara aquí en Venezuela, cuando dejé de ser masista, miembro del partido político Movimiento Al Socialismo (MAS). Por idénticas razones que se parecían demasiado al oportunismo y la traición a los ideales.

   Aquí, el gobierno revolucionario, para no perder la costumbre de quedar como necios, maneja la historia del fraude electoral, como uno que otro portal en youtube. Que el señor Petro, el aún presidente Juan Manuel Santos y el resto de los opositores electorales del señor Duque reconozcan su victoria no significa nada para ellos, ni para ese grupito en Colombia que con tal de arrojar sombras sobre el ahora presidente causan ese daño a la institucionalidad colombiana (ese conteos de votos da envidia). El idiota siempre cree que sabe mejor lo que ocurre en tal sitio, que la gente del lugar. Así hay quienes sostienen que los alemanes fueron engañados con el cuento del holocausto porque a ellos les parece que fue así, independientemente de lo que los alemanes digan, sostengan o acepten. La necedad no tiene límites, y es atrevida en su inconsistencia.

   Lo apreciado el domingo en la tarde, por las cámaras de televisión, esos resultados minuto a minuto según se iban contando los totales, era sencillamente impresionante, y una fea cachetada al fraudulento sistema montado por el partido único que manejas las elecciones en Venezuela, donde, a pesar de la automatización, hay que esperar horas y hora por un resultado, cuando no semanas o meses (aunque hay un chiste cruel que sostiene que este es mejor porque el gobierno que convoca y cuenta los votos sabe los resultados semanas antes del evento). Un sistema donde cada partido, cada participante tiene testigos que observan que quien vota firma un cuaderno, compaginando luego el número de firmas con el de boletas en las urnas, y frente a varias personas van contando uno para fulano, uno para mengano, es difícil que se pueda efectuar un fraude comicial. Repito, tales tracalerías sólo son posibles en los regímenes sátrapas de partido único, como en Corea del Norte, Cuba o Venezuela.

   Como sea, no podría alegrarme más este resultado, verle la cara de chasco a la guerrilla, a la señora Córdoba y al señor Petro, amiguito ayer del chavismo, hoy alejado porque necesitaba hacer campaña; alegre no sólo por la derrota de estos sátrapas de la izquierda, sino porque el resultado aleja las posibilidades de formación de otro Eje del mal, tipo ALBA, que tantos delitos, crímenes, persecuciones y asesinatos cobijaron con el manto del silencio y la impunidad.

   Felicidades, Colombia… Lástima lo del juego de hoy.

Julio César.

METAMORFOSIS… 2

junio 20, 2018

METAMORFOSIS                         OSCURO AMOR

   Relato maldito no muy largo, versionado de una idea QUE NO ES MÍA. Es divertido y erótico, nada complicado.

   Ni imaginaba la que se le venía encima…

   La cara de Stan se avinagra por segundos, mirando de manera fulminante al otro, dejando el vaso sobre la mesita de centro.

   -¿Quieres dejar de decir imbecilidades, cabrón? No me siento totalmente bien.

   -No, en serio, ese batido tenía mi leche. –insiste riendo, casi doblándose por la cintura.

   -Joder, estás más idiota que de costumbre, y mira que parecía imposible. –exclama molesto, poniéndose de pie, dirigiéndose a la puerta. Colt tendía a las bromas pesadas, ya estaba acostumbrado a eso, pero esta vez era como demasiado. El grandísimo hijo de perra sabía que se sentía mal del estómago e inventaba esa idiotez.

   -Oye, no es juego. Es cierto. Y dijiste que te gustó. Y como que hasta se te medio pasó el malestar. –aún insiste Colt, viéndole salir.

   Ese maldito maricón, pensó con ira, Stan, dirigiéndose a su casa, notando la calle curiosamente desierta. Parpadeando, le parece que el sol brilla, y calienta, demasiado. Se apresura a volver a su hogar, entrar, cerrar, bajar aún más el indicador de temperatura del aire acondicionado y beber más agua fría. Intentó mirar televisión, pero el calor era demasiado, y el bochorno tal, que iba cerrando sus ojos en el sofá. No sabe en qué momento se queda dormido, pero despierta al rato, transpirado, con la lengua horriblemente seca y el estómago revuelto, víctima de acidez. Va a la cocina, pero no, no tienen bananos. Ni leche de cartón.

   ¿Tal vez debería llegarse hasta la farmacia? Joder, pero estaba lejos, tal vez el hijo de perra de Colt le ayudara nuevamente. Si ya no seguía con sus juegos idiotas. Sale, y por la posición del astro rey, imagina que pasó sus buenas dos horas dormidos. El sol parecía concentrar los rayos sobre su cabeza. Una vez frente a la puerta de la familia del amigo, dudó, pero el malestar estomacal era demasiado y con cara avinagrada llamó, abriendo y entrando.

   -¿Colt? –llama.

   -Aquí. –responde este, alegre, como si se sintiera mejor, aún sentado en el sofá. En bóxer. Un olorcillo que Stan conocía bien, de cuando veía muchas películas porno bajo sus mantas, llena la estancia. ¡Ese cerdo!- Ah, ¿volviste por más de mi jugo especial? –pregunta mientras se pone de pie y se agarra con una mano la morcillona silueta de su verga, mientras ríe de manera algo… ¿tonta?

   -Eres un idiota de marca mayor. –le gruñe Stan.- Si, vengo por ayuda, pero no esa. Amigo, el estómago me arde con furia y las nauseas no me dejan.

   -Está bien, entiendo. Recordé otro de los remedios caseros de mamá, espérame. –y sale, dejándole allí, cayendo de nuevo en el sofá, que arde por el calor corporal del otro.- Aquí tienes: un vaso de agua, una cucharilla y un poco de bicarbonato. Eso corta la acidez, dice mamá. –informa mostrando los utensilios, dejando caer algo del blanco polvo dentro del agua y revolviéndolo. Tendiéndoselo.

   Dudando de la eficacia de eso, un ceñudo Stan toma el vaso y bebe. El sabor era desagradable, pero tolerable. Le parece que hay una batalla de gatos maullantes en su panza.

   -¿Mejor? –Colt, de pie, semi desnudo, le mira.

   -No, en realidad no. –se queja.

   -Hummm, tal vez necesites el batido de bananos, o tal vez el ingrediente secreto, ya sabes, mi néctar…

   -¡Deja el juego! –se queja. Le parecía que estaba por dolerle la cabeza.

   -No es juego, tío, te lo juro. –insiste el otro, como si tal cosa. Stan le mira fijamente, dudando.

   -¿Estás diciéndome que en verdad, que en verdad, me diste un jugo donde… vaciaste tus bolas? –casi no puede articular las palabras, como no puede siquiera imaginar que el otro, o cualquiera, hiciera algo así.

   -Sip. –responde este con una sonrisa entre franca, amistosa y masculina.- Lo siento, amigo, pero estaba recaliente, las bolas me pesaban y la verga… Joder, la idea de masturbarme en la cocina, derramando mi carga dentro de la licuadora, con el jugo para ti, fue más de lo que pude soportar. Necesitaba hacerlo. –cuenta, y Stan, sencillamente, no puede creerle.

   -¿Por qué andas tan… ruin?

   -Megan… -la capitana de las porristas.- No devuelve mis llamadas, y eso me tiene al borde.

   -¿Estás saliendo con Megan la puta? –Stan se sorprende.

   -Oye, no la llames así, es una buena chica. Tan sólo que le gusta el sexo. Mucho. Y su especialidad son las mamadas. No hay verga con la que no pueda, y no para hasta tragarse la ultima espesa y caliente gota.

   -Lo sé, se lo ha hecho a la mitad del equipo.

   -¿Y? ¿Qué alguien chupe vergas es razón para odiarla? –ataca.- A la chica le gusta el sexo, tanto que maúlla y da gusto verla, sentirla, porque es buena en eso.

   -¿Cómo es que eso no la convierte en una puta?

   -Bien, bien, entiendo el punto, tan sólo no lo digas como si fuera algo malo. Espero que no le hayas salido con alguna idiotez de esas y que por eso ahora no me atienda las llamadas, o vas a arrepentirte. ¡Mira que necesito descargar mis bolas! Eso… alivia este calor que siento.

   -Joder, te sientes… raro, me siento mal, ¿no has pensado que tal vez haya, no sé, una virosis en el aire o algo? Hasta podría ser que ella te pasó algo, idiota.

   -Si me contagió de algo, ahora tú también lo tienes, desde que bebiste mi semen. –le señala Colt con una enorme sonrisa de niño travieso.- Y recuerda lo mucho que te gustó y lo bien que te sentiste después; lo noté. Y de verdad no creo que fueran los bananos o la leche de cartón. Fue mi semen.

   -No sigas con ese juego.

   -No juego, es cierto. Be.bis.te de mi es.per.ma.

   -No, no; ni siquiera tú podrías ser tan… tan… cretino.

   -¿Quieres que te lo pruebe?

   -¡No pienso tomar ninguna otra mierda que venga de ti sin ver qué le echas!

   -Porque sabes que digo la verdad. Te di a probar mi esperma y eso te gustó y te ayudó. Y ahora lo verás… -exclama acercándosele, semi desnudo y medio erecto como está bajo el mojado bóxer… que atrapa la alarmada mirada de Stan.

CONTINÚA … 3

Julio César.

NUEVO PLATO

junio 20, 2018

PRIMERO EL OJO QUE LA BARRIGA

   Satisfecho.

   La tarde que nuestro héroe consiguió que su boca fuera llenada, y su garganta forzada a dar masajes y apretadas, recibiendo sobre su lengua una buena carga caliente y espesa de parte de su mejor amigo (quien dudoso comenzó a darle de su plátano), entendió cabalmente a una amiga de ambos, toda zorrona, cuando sostenía que no había nada mejor que tener una al alcance para llenar los ratos.

   -Joder, amigo… –jadeó el otro, bufando.- ¿Es lo que esperabas, te gustó?

   -Mucho.

   -¿Cómo para repetirlo mañana o para… darme dentro de un rato el culo? –le guiñó un ojo, provocándole una risa nerviosa, todavía de rodillas, los labios brillantes de esperma y saliva.

   -Mejor nos vemos mañana, ¿no?

   ¿Tíos jóvenes que se ponen traviesos juntos? Bien, ¿por qué no probar algo nuevo? Especialmente cuando se tiene HABILIDAD CON LA LENGUA.

Julio César.

SEDA

junio 20, 2018

TRABAJO

   Aunque sorprendiera a los tres catires con los que compartirá cuarto en el viaje, también él tiene su lado suave necesitado de ternura.

Julio César.

INDEFENDIBLE VIDEO GAY EN EL FUTBOL

junio 20, 2018

DESPEDIDA DE SOLTERO QUE TERMINA EN DIVORCIO

   Hablando del Mundial…

   ¿Nunca se han visto en la necesidad de explicar, defender y sostener una idea que a ustedes mismos les parece insostenible? Quién no, ¿verdad? Muchas veces me ha tocado hacer de tripas corazón al llenar formularios de desempeño para los jefes donde coloco como comentarios “ha hecho todo lo posible dadas las circunstancias”, cuando en verdad lo que quiero decir es que no hacen nada, no resuelven, no se mueven, que esto se está cayendo a pedazos pero que me preocupa que lo quiten y venga otro peor. Que pasa en la Administración Pública. Pues bien, me parece que mucho de eso, esa desagradable postura ante la vida, se vio con aquel video donde unos futbolistas brasileños, en los baños de los vestuarios, se pusieron “juguetones”, y a todo el mundo le tocó atrincherarse en puntos difíciles, incómodos y hasta desagradables de defender.

   Ocurrió el año pasado. A la web llegó un corto video, de segundos apenas (pero que segundos), de unos jugadores de futbol que se masturbaban en un baño, en grupo, alegres de la vida; lo filmaron y, por alguna causa difícil de entender, lo subieron a las redes. Lo que hace sospechar que, o la estaban pasándola tan bien que, excitados, el cerebro se les nubló, o que alcohol o algo más estuvo implicado en el asunto, porque de otro modo no se explica tanta insensatez. Porque lo fue. No hacer lo que hacían, que eso es asunto de ellos y de nadie más, sino por el dónde y lo que luego dejaron saber.

  Video que no pudo ser más comprometedor para ellos, los actores, tanto en el aspecto profesional, como en lo personal. Debieron salir, los implicados, a aclarar que no son homosexuales, cuestión que les quedaba muy cuesta arriba cuando no sólo se ve a dos de ellos desnudos bajo las regaderas, sino a un tercero masturbándoles simultáneamente, mientras un cuarto participante los grababa. Todos muertos de la risa. ¿Travesuras de chicos calentorros que no veían nada malo en ello?, puede ser. Hay quienes tienen una verdadera obsesión con eso de tocarle el culo a otros carrizos, así, como si de un saludo se tratara. Otros tocan por delante. Y no se ve como algo gay… aunque lo parezca mucho. Pero, visto el video, ni siquiera quienes conozcan a los susodichos, especialmente al masturbador (dígame cuando acerca la cabeza como para recibir flores), pueden dejar de hacerse preguntas. Sus padres, hermanos, parejas, amigos y vecinos.

   Eso por un lado, estos tienen que atrincherarse explicando que los que hacían no significa lo que imaginan todos. Un punto difícil de aclarar, como el sostener que sólo era una broma. Pero tampoco la pasó bien la directiva del equipo, ni los jugadores ni la fanaticada. Independientemente de la sexualidad de cada quien, que es cosa suya y debe ser respetada, los equipos, clubes y selecciones de futbol (de hecho cualquier grupo deportivo) engloban valores más amplios, familiares, de padres e hijos, de muchachos que ven como ídolos a sus astros, o que quieren ser ellos, y semejante video da una publicidad verdaderamente adversa a tales sentimientos  porque, se quiera o no, hiere a la institución objeto de ese afecto. Salvando las distancias, porque futbol sólo lo veo en mundiales, es como si de mi equipo favorito de beisbol, del cual soy fanático hasta la muerte, los gloriosos Navegantes del Magallanes se colara un video semejante, de sus vestuarios. Sería difícil para mí encarar a los caraquistas por un lado, que se burlarían o atacarían a todos usando aquello como municiones, que les pondrían motes a la novena (el equipo de los maricas); como difícil sería explicárselo a mis sobrinos, quienes podrían considerar que ese equipo no vale la pena porque avergüenza.

   En cuanto el video, viralizado, llega a mano de la directiva del club del Sport Club Gaúcho, en Brasil, estos rescindieron el contrato de los implicados, todos ellos titulares del equipo. Es cuando comienza lo de verse en la urgencia de defender lo incómodo para ellos. El club se ha visto en la necesidad de explicar y aclarar que no los botan por homófobos, por alguna retaliación por su orientación sexual (que estos niegan, ser homosexuales), sino para sancionar la indisciplina.

   El presidente del club, un militar y profesor de sociología, Gilmar Rosso, declaró: “Lo que hubo fue un acto de indisciplina. Desde el inicio de la temporada, todos sabían que no podrían envolver al Gaúcho en imágenes y videos sin autorización de la directiva. Si el video tuviera carácter heterosexual, la misma decisión sería tomada”. “El Gaúcho tuvo una de las primeras aficiones homosexuales del interior. Tuvimos nuestra Coligay en 1980, hace casi 40 años. No tenemos ningún prejuicio, no somos guardias de la moral y no tenemos el poder de la policía para controlar lo que hacen los jugadores en sus días libres”.

   Y, en este punto, por incómodo que sea, me parece que la razón la tiene la directiva. La gente hace con su vida, y de su vida, lo que quiere en su camino a la felicidad y satisfacción personal, no sólo en lo sexual sino en todos los sentidos, pero sin llevarse a los demás por el medio. Y filmar el video, en instalaciones del equipo, fue exponerles; intentar darle la vuelta para hacerlo parecer una lucha por “derechos” es una patraña más bien contraproducente para quien sea que defienda dichos derechos. Aunque tal vez esto se debiera a cierto tufillo seudo religioso con el cual se quiso condenar el comportamiento sexual de los señalados. Ya saben, como que la Biblia sólo condena una cosa, en lo que todo el mundo está de acuerdo, pero se tolera todo lo demás, desde mentir, a robar y fornicar (como “condena” el Buen Libro).

   Visto lo visto, cabría esperar de la gente más sentido común, ¿no? No todo lo que se hace se tiene que grabar, no todo lo que se graba tiene que ser ventilado ante la mirada del mundo. A menos que así se quiera, pero ese es otro asunto. Me pregunto si no será un mal de la época esa necesidad de exhibirse, un defecto, una lesión, algo así como el túnel carpiano de quien trabaja en un escritorio. Otro riesgo… ¿laboral?

   Creo que todo el mundo vio el video en cuestión, pero si no lo hicieron, pueden ir a: FUTBOL, VESTUARIOS Y JUGADORES.

Julio César.

ESAS TARDES DE VESTURIOS

junio 16, 2018

ESE TIPO ESPECIAL

   Quien lo encuentra… se lo queda.

   Sábados de deportes en todas partes donde hay jóvenes machos calientes, alfas siempre queriendo demostrar lo mejor que son, no como necesidad sino como un deseo interior. Somos jóvenes, guapos, saludables y llenos de testosteronas, que el mundo lo sepa. Y perderse en esas calurosas tardes después de los encuentros, los enfrentamientos y los vítores, en el pequeño pueblo o la gran ciudad, como el tipo que recoge las ropas sudadas en los vestuarios y pilla al capitán del equipo dándose mano, ¿tal vez necesitado de ayuda?

   Va y le ofrece alivio, por tantas cosas que le agradecerle, como hacer brillar los colores del equipo, enaltecer el nombre del colegio o de la localidad. Y porque se siente ganas. La sangre hierve y no hay nada mejor que hacer. O nada era mejor que saborear la algo salobre, dura y caliente carne de un atlético macho. Cuántos no habían perdido la cabeza en esos huecos, también la cereza de sus inocencias anales.

   Montarse sobre el semental, soberbio, alegre, excitado, y cabalgar hacia la satisfacción sexual total en medio de los olores a chicos, encerrado en su suspensorio, sintiéndose abierto y llenado. La máxima representación de lo que debe ser la vida de los hombres que saben les gusta el sexo sin culpas, compromisos o preocupaciones. ¿Había alguna otra mejor manera de pasar, por ejemplo, un sábado por la tarde antes de regresar a la aburrida y rutinaria vida cotidiana?

……

   Juraba que había subido este video hace rato. Uno de los más fetichista que he encontrado alguna vez. Comenzando por el catire vestido de futbolista americano, tan cliché y caliente; tan pelo amarillo y cara blanca. La horrorosa estampa del gringo común que se ve en película tipo viejas, como en las de despagues del Apolo rumbo a la Luna, o en esas cintas de los suburbios del carajo compartiendo con los vecinos, jugando en los patios antes de la cena de gracia. Por no hablar del otro sujeto, con anteojos, tipo empollón, que toma suspensorios ajenos y los olfatea, guardándose algunos para llevárselos y usarlos más tarde, que pilla al catire y le ofrece de todo. El video fue realmente bueno, especialmente jugando con ese cuento del chico gay que sorprende al heterosexual, que duda pero acepta porque así de caliente está. O tal vez porque escondía lo que sentía tras su fachada de líder deportista y de pronto puede dejar salir lo que quiere, disfrutándolo tanto. Como sea, los vestuarios, la banca, los suspensitos, el catire y el moreno, todo lo hace notable. Si no me creen vaya a: VESTURIOS Y TESTOSTERONAS.

Julio César.

ESE ES EL ESPIRITU

junio 16, 2018

REALIDAD ALTERNA

   Un verdadero patriota…

   Incapaz de olvidar sus diecisiete años cuando, con su mejor amigo Bill, fue a recibir las tropas que volvían de Afganistán, machos agotados anímicamente, felices pero tensos e impacientes por el regreso, con todos sus rifles llenos de municiones necesitados de descargarlos, ni todo lo que si divirtieron esa tarde y noche en el callejón de ese bar de marines desplegados, le quedó la costumbre de ir a recibirles regularmente y hacer su parte para alegrarlos.

……

   Aunque los hay para todos los gustos, están esos chicos que aman y le prometen de todo a sus maestros del colegio, o a los amigos de sus papás. A todo el que acepte un PEDIDO

CERCA DE CASA

Julio César.

HEREDEROS… 5

junio 16, 2018

HEREDEROS                         … 4

   Cuando se espera por todo lo que toca…

……

   -¿Saben qué?, si no quieren ayudarme, perfecto; pero mejor se van, miren que Oswaldo, mientras más se acerca la fecha de la fiesta, más tenso y difícil se pone, y si van a estar molestando… -Roxana, algo impaciente, lo deja así.

   -Okay, okay, bájale al carro. –se rinde Arturo.

   Es cuando hace su entrada.

   -Ah, que maravillosa vista, mi bella esposa y mis cuñados preferidos. –saluda con una sonrisa leve, con un tono imposible de clasificar. Como siempre. Se tiende y da apretones de manos, palmea espaldas y besa la nuca de la hermosa mujer sentada a la esplendida mesa de ocho puestos.

   Roxana es una rareza criolla, es una venezolana, venezolana, de piel clara y cabellos realmente amarillos, que enmarcan un rostro ovalado de ojos castaños claros y labios rojizos. Eso, y su figura, la hacían no llamativa, ni siquiera hermosa era una aproximación. Era sensual. Los hermanos eran menos catires, no tan bonitos, desde un punto de vista físico, aunque si atractivos por la manera de mirar, por el aire de picardía que compartían. Arturo, el mayor de todos, se veía algo ajado, con ojeras, su panza abultaba un poco, hablando de una vida blanda dedicada a los placeres y no a cuidados o restricciones propias. Anthony era un muchacho, y como tal, atractivo de por sí. Ambos visten traje y corbata, lo que en el caso del más joven, era algo extraño. Acompañándoles se sienta y pronto la joven uniformada que les atiende, de pie, discreta, le sirve algo de comer, comenzando por el oloroso café que ya había probado.

   Desayunan y hablan de mil cosas, casi todo sobre los hijos de la pareja, morochitos, hembra y varón, que, por una increíble casualidad, compartían cumpleaños precisamente el mismo día que lo hacía Oswaldo, su padre. Y mientras lo recuerda de pasada, saboreando otro café, el hombre no puede  dejar de sonreír recordando lo que Ricardo comentara una vez al respecto, cuando le señalara lo insólito del hecho. El otro le había mirado con sorna.

   -Sobre eso, mi amigo, sólo puedo decir que Roxana es una mujer notable. Nunca la disgustes, y si lo haces, no le bebas nada de lo que te dé.

   No lo comprendió en ese entonces, más tarde sí. Y casi se sintió ofendido y molesto con Ricardo, pero como a este no parecía importarle nunca su malhumor, lo dejó así. Dio a entender que Roxana se las ingenió para embarrarse en el momento exacto, cuando sus cuentas coincidieran en la fecha, adelantando el parto unos días. Jamás se lo preguntó a la mujer, claro, pero la duda siempre estuvo allí.

   Mientras comen pausadamente, excepto tal vez Arturo que se atiborra de lo que le gusta, consintiéndose mucho, no se habla de política ni de negocios. Ni, por supuesto, de la fiesta. En un momento dado, finalizado el desayuno y saboreando otra ronda de cafés, mirando la hora en su Seiko, Oswaldo le pide a Anthony que le acompañe un momento.

   -¿Negocios? –pregunta Arturo, extrañado, ya que era uno de los contables de las empresas. Sin intentar siquiera molestarse en ponerse de pie.

   -No, vamos a hablar de mujeres. –responde el hermano menor.

   -¿Vas a preguntar cómo son, hermanito? Ya era hora. En cualquier momento una te cae encima, de pura despistada, diciéndote “tómame” y vas a preguntar “¿por dónde?”. –tercia Arturo, nuevamente sirviéndose un pedazo generoso de torta de manzanas, alterándose al sentir la mirada de Roxana.- ¿Qué?

   -Comes mucho, Adelaida me contó que no dejas nada en la nevera de noche. ¡Y mírate esa panza…!

   -Ah, no, déjame en paz. Ya bastante sufro en mi casa.

   Oswaldo y Anthony, después de disculparse, se alejan escuchándoles todavía, entrando en una biblioteca grande, de altos muros, de bonitas encuadernaciones que huelen a eso, a libros, a cuero. En cuanto cierran la puerta, el aire ligero de Oswaldo se termina cuando encara a su cuñado.

   -¿Entonces?

   -Si, el informe es cierto. Aquiles Girardi arribó anoche a Caracas, dejando La Hacienda. Casi nunca lo hace, no le gusta esta ciudad ni estar cerca de la parentela. Por lo que sé… -y aquí duda, no quiere meter a nadie en problemas, aunque su trabajo en las empresas del cuñado consistía en saberlo todo antes de que se presentara eso, un problema.- …Creo que va a reunirse con su prima, Sofía Nazario, aunque no sé si ella lo sabe. –dice rápidamente. Le agradaba esa mujer bonita y elegante.

   Oswaldo oprime los labios, disgustado. Le desagrada Aquiles, lo cree peligroso; y le incomoda Sofía, aunque técnicamente la mujer trabajara para él.

   -¿Crees que esa familia de hijos de perra sabe que estoy tras su propiedad más valiosa y querida?

   -No lo sé. Aunque me parece casi imposible; aún no has hecho nada, en realidad. –el joven se humedece los labios.- Un dato curioso… -sonríe y eso aligera aún más su rostro de niño jugando al ejecutivo.- Tengo…una amiga por allá que me contó…

   -¿Una amiga? –Oswaldo alza una ceja, sonriendo también.

   El joven era una persona notable, tenía la increíble capacidad de caer bien y hacer amigos en cualquier lugar, lo que tal vez explicaba que él mismo hubiera caído bajo su encanto. El chico tenía la apariencia que tendría, por ejemplo, un joven surfista americano que viviera el sueño de montar sobre las olas cada día de su vida sin interesarse en nada más, como el dinero, por ejemplo. Eso le abría puertas, le ganaba adeptos, y una buena cantidad de chicas que compartían su cama. Y todas, de hecho todos, quedaban contentos con él, por lo que cultivaba esas amistades. Unas que el hábil joven sabía explotar. Porque sólo parecía un surfista idealista, en realidad era bastante sensato, práctico y levemente manipulador. Cosa que le hacía tan valioso. A su corta edad, Anthony ya podía tender una amplia base de informantes; tan sólo necesitaba una causa, un paseo, ponerse en contacto con la gente indicada y allí operaban, para él.

   -Si, la hija de… -sonriendo rueda los ojos.- Bien, no importa. Es una chica alegremente divertida a quien le pedí ciertos favores. Deja la sonrisa, no de esos, aunque…

   -Oh, basta, deja de vanagloriarte, ¿qué dijo la chica, hija de alguien? –le corta, conteniendo una sonrisa. Una que vacila cuando acaba la del joven.

   -Que estuvo alguien por allí, por La Hacienda, haciendo preguntas sobre un ex trabajador ya retirado, Rufino Velázquez; cosa que la hizo reír porque es justamente el tipo por quien ya la llamaba para saber de su vida. Por indicaciones tuyas.

   -¿Apareció alguien haciendo preguntas sobre él? ¿Quién? ¿Por qué? –intrigado, meditabundo, cae sentado sobre el ancho escritorio de caoba oscura.

   -Ella no lo sabe; pasó, preguntó, algo encontró y se fue. Por cierto, ese señor ya no vive en Maracay. Está aquí, en Caracas. Quedó en conseguirme la dirección. –lo estudia, calibrando todo lo que ha dicho, y las cosas que él mismo sospecha, con las reacciones visible de su cuñado.

   -Bien, bien, me interesa hablar con ese hombre. –responde de pasada, mirando a la nada, frente fruncida. Que coincidencia, dos personas buscando a un mismo sujeto insignificante al mismo tiempo. Alza la vista. Aún más serio.- ¿En cuanto a lo otro? –y ese era el meollo de esa reunión mañanera.

   -Bien, todo resultó como esperabas. Aunque no es sorpresa, no podía ser de otra manera. -nuevamente parece incómodo, y su mirada lo refleja.

   -¿No lo apruebas? –Oswaldo le reta a hablar.

   -No lo entiendo, cuñado. Ricardo Amaya es tu mejor amigo en todo el mundo, y sin embargo vas a echarle esa vaina.

   -Es necesario, Anthony. –con la perfectamente cortada uña del pulgar derecho se rasca entre los ojos. Descontento también. Tres semanas atrás, mientras tomaban unos tragos en una tasca no muy buena por el Centro de Caracas, en reminiscencia por los gustos de los viejos tiempos de cuando se embriagaban en la primera taguara que encontraban, Ricardo había soltado la bomba, estando ambos de pie frente a una barra, tomando cervezas, aunque podían (él podía) pagarse algo mucho mejor.

   -Te ves extraño. ¿Ocurre algo? –tuvo que preguntar, secretamente alarmado al reparar en que el otro llevaba rato sin abrir la boca. Cosa tan extraña en él, que sobre todo tenía que opinar. Este, que miraba al frente, aferrando el botellín distraídamente, le lanzó una mirada sardónica, muy conocida, pero algo forzada.

   -Pensaba. Eso debe ser lo que te desconcierta, no reconocer el gesto.

   -No en tu cara. –replicó. La risita de Ricardo le pareció también forzada.- ¿Y bien, en qué piensas? –insistió. Cuando se picaba por algo, a veces no podía parar.

   -En lo mucho que sabe a orina esta cerveza que embotella tu gente. –respondió, mirando la etiqueta florida del botellín. Cerveza Nacional.

   -Eso quiere decir que está como debe. A eso debe saber. –a esa réplica, Ricardo respondió mirándole, alzando un poco el rostro al ser más bajo.

   -¿Sabes qué me asusta de tu respuesta?, que lo creo. –y bebió, arrugando el ceño, aunque Oswaldo sabía que la bebida estaba fría y no sabía mal. Pero nada dijo, sólo esperó, mirándole jugar con la uña contra la etiqueta impresa.- Estoy pensando en llegarme hasta Panamá. –fue cuando soltó la bomba. Y Oswaldo sintió que se erizaba de pies a cabeza, que su piel se enfrió por segundos.

   -¿Qué? ¿Irte? ¿A cubrir alguna nota? –quiso saber de manera algo demandante. No podía creer lo que escuchaba.

   -Hay una vacante en un diario allá.

   -¡Ya tienes trabajo! –le recordó, ceñudo. Y algo duro. No le gustó mucho la mirada que le lanzó.

   -Si, en una emisora de radio que te pertenece, en un país donde informar se ha vuelto una comiquita con aquello del “equilibrio informativo”. –fue la seca respuesta. La amargura rezumando por cada poro.

   -A ti no se te limita, Ricardo; tan sólo… -se agito, sintiéndose atacado. El que el otro se volviera y le atrapara el brazo con una mano, apenas le tranquilizó.

   -Oye, oye, calma, no te estoy acusando de nada, aunque bien que me has desalentado varias veces, y no digas que no. Pero esto del equilibrio… -apuró otro trago de cerveza.- …Es la mayor mierda del mundo. La manera fácil y cobarde de acomodarse a los que se te ordene por aberrante que sea. Especialmente cuando hay censura periodística. Equilibrio quiere decir que si la gente en Cotiza sale a protesta porque las aguas negras, de mierda, corren por las calles y entran en las casas, se han quejado y no les paran bolas, salen a protestar y son repelidos violentamente, sobre eso nunca se sabrá exactamente qué pasó. Se entrevista a una persona o dos, se relatan unos hechos y hay que mostrar a un funcionario gubernamental diciendo que todo eso es falso, que no ocurre nada y que esa gente fue llevada con fines políticos para “atacar” al proceso. Al final no se muestran las aguas negras, no se entrevista a nadie, un sujeto con cara de piedra dice que todo está bien y quien no está en la zona nunca sabe exactamente qué es lo que ocurre, ¿la mierda entraba a las casas de las personas o todo era un truco? Y pasa con la inseguridad, la crisis hospitalaria. Esa basura me enferma. Quiero… hacer prensa, calzado en botas mostrar el río de mierda para que se sepa que es cierto. O no, dependiendo del caso. No esta tibia mariconería de gente que se plega a lo que se les exiges para continuar una vida de cómodo colaboracionismo en medio de tantos abusos.

   -¿Y lo vas a conseguir allá? –exige, picado a pesar de todo. Si, también él le ha pedido a veces que se modere, o que dé ese derecho a réplica a los funcionarios públicos, en la emisora; era la mejor manera de mantener lejos al ente censor creado para perseguir los medios.

   -Allá se puede investigar, exponer hechos. Por ahora, al menos. Estoy tan… frustrado de toda esta porquería. Y pasa aquí, pasa en Ecuador, pasa en Argentina. El poder usa los medios a su disposición para criminalizar el trabajo de informar, los tribunales contra la prensa y todo bien. –se encogió de hombros.

   El silencio fue pesado. Ricardo parecía vagamente abatido bajo el peso de sus propias ideas. Oswaldo se sentía completamente desasosegado, temiendo perder, de pronto, algo que amaba demasiado. Sintiéndose exactamente como cuando tenía quince años y logró conectar con un pequeño grupo de tres en el bachillerato, amigos de entonces, gente que si le llegó, dos chicos y una chica, y cuando terminaron la básica y debieron ir a otro liceo, separándose, hicieron una fiesta de despedida, pasándola increíblemente bien (besando por primera vez a Omaira, la chica gordita y de lentes, lista como ella sola para los estudios, lo que le abrió la puerta al grupo, pareciéndole en ese momento la joven más bella del mundo), y cuando el tiempo fue pasando y cada uno debía irse para su casa, para comenzar sus vidas, cada uno por un camino que no les llevará al mismo sitio todos los días, se sintió dolido, herido, abandonado. E intentó que el momento de la despedida durara lo más posible, imposibilitado de dejarles ir. En ese momento, frente a esa barra, fue peor. La idea de que Ricardo se largara, lejos, a donde no pudiera verle durante meses, años, o tal vez para siempre, le era sencillamente posible de asimilar.

   -Estás dejando que una arrechera momentánea te haga dar un salto al vacío. –acusó. Este le miró, ceñudo.

   -La frustración que siento es muy comprensible y humana, Oswaldo, soy un periodista que se juró buscar e informar la verdad, fuera cual esta fuera, independientemente de todo lo demás. Y ahora los censores me respiran en el cogote. Es lógico que no entiendas cuando en tu vida todo se acomoda al momento y a la jugada a hacer.

   -¡Oye! Eso no es justo.

   -Nuevamente te aclaro, no te critico. Es lo que es. Eres un hombre de negocios que se mueve con habilidad y hasta gracia en este río de mierda. Yo no puedo. Me salpico a cada rato y me arrecha.

   -Vaya, gracias. Es lindo saber que me tienes en tan buen concepto.

   -Déjame en paz. Te dije que no lo entenderías, debiste parar cuando lo señalé y no ponerte delicado ahora. Esto no es fácil para mí. No puedo decir o hacer lo que quiero. Fuera de que no me alcanza lo que gano para…

   -Creí que tu sueldo…

   -Joder, ¿quieres dejar de acotar y hacer comentarios editoriales de cada palabra que digo? ¡No te estoy diseccionando, bicho! Lo que digo es que el dinero no me alcanza, a pesar de lo generoso que eres, como otros compañeros de trabajo en la radio me han señalado, pero con esta inflación no hay plata que alcance. Debo buscar… algo mejor.

   -¿Y tus hijas? –le preguntó, sabiendo que era el filón que el otro no podría manejar. No bien, al menos. Ricardo amaba profundamente a sus niñas. Tres, de tres relaciones tormentosas que no llegaron a buen puerto.- ¿Las vas a abandonar como el papá de La Hija de Nadie? –juega a la culpa.

CONTINÚA…

Julio César.

¿INTOLERANCIA?

junio 16, 2018

LLEGO EL MUNDIAL

   Esto lo tomé de la página de un amigo…

   “Me pregunto, si yo exclamara aquello de “árabes inútiles”, ¿eso sonaría despectivo, racista, xenófobo, insultante, como un llamado al odio? ¿Me dejaría ver en toda mi gloria de troglodita ignorante y retrograda? Si es por insultar alegremente, si, lo creo. Pero no en este contexto. No estoy hablado genéricamente de cualquier musulmán, al que tacho de “árabe” para reducirlo a un estereotipo; me refiero a la selección de futbol de Arabia Saudita, que son árabes, árabes, y que se comportaron pesimamente. Ayer, durante el primer juego del Mundial, Rusia les dio una pela de las feas, como la que Holanda le propinó a España la vez pasada; justo cuando yo les ligaba para aguarles la fiesta a Vladimir Putin en su cara y su casa, siendo como se siente el gran zar de todas las Rusias. Pero no, no sólo le dejan inaugurar alegremente, sino que lo hacen reír feliz de la vida mientras los apaleaban y barrían esa cancha con ellos. ¡Dio para dos pasadas y un coletazo! Al menos eran varios. ¡Cinco goles a cero! Fue impresionante. De una manera muy mala.”

   Igual me pasó a mí. Lo mismo pensé. ¡Esos árabes!

   Cosa rara, mientras me debatía esta tarde, antes del partido, entre sí acompañar a mis amigos hijos de españoles, o ligarle a mis amigos hijos de portugueses, ese gran juego termina empatado… y ninguno de estos bandos está satisfecho. Jugaron bien, estaban ahí ahí, pero lo que no se puede dudar es que fue el día de Ronaldo en los mundiales. ¡Tres goles en un juego! Él fue Portugal. Por fin la gran estrella lusa brilló y decidió para su selección. Ojalá la suerte también acompañe a Lionel Messi cuando le toque.

Julio César.