INVITACION

octubre 17, 2017

CORTITOS

   -¿Te enseño el que tengo sobre el hueso de la cadera y que baja?

   -El trato es este: quien pierda lleva palo. –le ofrece sorpresivamente a su joven vecino en una de esas tardes de verano cuando la vida parece un regalo.

Julio César.

EL CAMBIO… 23

octubre 17, 2017

EL CAMBIO                         … 22

   Basado en una idea QUE NO ES MIA. Es una adaptación. No digo más, por ahora, no contacto aún al autor. Es un cuento de los que llaman de lenta construcción.

   Arcilla a moldear en manos del hombre que sabe…

……

   -Descansa. Toma una ducha y aprovecha bien el tiempo en tu cama después de la cena, disfrútalo mucho. –le guiña un ojo con picardía y sale.

   Jeffrey no quiere pensar en la sensación de abatimiento que le alcanza, ¿había querido que se quedara un rato? No era eso, ¿cierto? Toma una larga ducha con agua tibia para relajar sus músculos, frotándoselos con jabón, sintiéndolo delicioso a nivel físico. Notaba sus músculos grandes, duros, sensibles. Sus tetillas se llevan  un buen rato de enjabonadas, provocando un cosquilleo automático en las pelotas. Sus genitales también, le encanta el tamaño de sus bolas, el de su pene, aunque… Si, ahora que piensa en ello, lleva rato sin tener una buena erección. Pero lo olvida cuando enjabona su trasero y vuelve a experimentar todas esas sensaciones incrementadas un mil por ciento. Le pica la entrada del agujero, le arde más adentro. La frente contra las baldosas, bajo la lluvia de agua fría ahora, las gruesas piernas separadas, se lo tantea lentamente, recordando lo que le hiciera a Larry y que este tanto disfrutara. Aunque si, ya lo sabía, él mismo lo había experimentado y…

   Se resiste a continuar por esa ruta. Aún lucha, así que lo deja de ese tamaño. Sale de la regadera, húmedo, mirándose al espejo mientras se seca. ¡Se veía genial! Sonriendo abre el botiquín médico, otro bikini lo espera allí, azul claro. Entra en él, disfrutando la presión contra su piel. Este parece de talle más bajo, la parte trasera más corta. No puede evitar sonreír vanidoso mirándose el trasero apenas cubierto. Sus nalgas eran duras masas redondas. A cualquiera le gustaría…

   Tragando en seco ante la idea vuelve a la pieza, congelándose. Sobre la mesa está la cena, con las pastillas, el coctel y un tubo de crema en ungüento. Sobre la cama… Un rojo y lustroso consolador. Era grande, mayor que su verga cuando Larry le masturbara, y más que la forma de una, parecía un tubo de goma de base gruesa que va adelgazando hacia la punta, con tres abultamientos tipo pelotas regularmente esparcidas. Esas bolas, esos globos, especialmente el último… era imposible que pasaran por un esfínter, ¿verdad?

   Por un segundo no puede procesar lo que ve. ¿Uno de esos juguetes sexuales para metérselo por el culo?, ¿una de esas vainas que usaban los maricones? ¿Quién coño…? ¡Larry O’Donnell, por supuesto! Pero, ¿por qué se lo dejaba? ¿Pensaría que…?

   -Aprovecha bien el tiempo en tu cama después de la cena, disfrútalo mucho. –con un estremecimiento poderoso, Jeffrey recuerda lo que le dijera.

   Arruga la frente joven. No, ¡no haría eso! ¡No era un maricón! Lo botaría. No, lo guardaría en una gaveta donde no ofendiera su vista y mañana se lo haría tragar al médico de pacotillas. Realmente indignado se tiende, sintiendo la presión del ajustado bikini sobre sus genitales y la curva de sus nalgas, tomándolo. Y en cuanto lo tiene en su mano se paraliza, recordando vívidamente el dedo en su culo, también los gemidos de placer de Larry cuando lo penetrara con dos de los suyos. Su culo, la entrada, sufre un violento espasmo, su interior se llena de un ardor increíble. Tiembla con el juguete sexual en la palma, mirándolo fijamente, tragando en seco. Era tan diferente a una verga real, aunque imagina que serviría perfectamente a sus propicitos, “consolar” un agujero necesitado. Y lucha por no imaginar un culo subiendo y bajando sobre él mientras un tío gritaba.

   Tras el cristal, Larry O’Donnell sonríe, brazos cruzados sobre su pecho. El acondicionamiento, en dos vías, estaba a punto de probarse si funcionaba o no. A la orden implantada subliminalmente durante el sueño, afectando su mente y comportamiento, la acompañaban las modificaciones físicas que el “enema” debía estar produciendo en el joven marine.

   El ardor parecía ir incrementándosele, no lo nota conscientemente pero Jeffrey medio bailotea sus recias piernas; las nalgas redondas y firmes moliéndose entre ellas bajo el bikini azul claro, la verga creciéndole un poco más, morcillona, pero no dura todavía. Ese juguete… Lo atrapa con las dos manos, fascinados; tan consistentes, la cabecita tan chica y roma, tan abultado más abajo. Seguro que forzaría bastante los labios de un culo. Se sorprende apretándolo, acariciándolo con una mano de arriba abajo, el pecho subiéndole y bajándole con esfuerzo, la boca seca, su esfínter bien irritado y necesitado de un dedo que alivie la comezón. Mira hacia la mesa, la cena, el ungüento… Se acerca sin soltar el juguete. Era un lubricante, reconoce sin sorpresa pero estremeciéndose. Lo toma, no tiene ninguna marca comercial, tan sólo dice eso, lubricante.

   No tiene ninguna idea clara cuando deja el dildo en la mesa, destapa el tubo y deja fluir un corto chorro de una gélida sustancia cristalina, untándola en sus dedos índice y medio. Y traga aún más en seco, luchando consigo mismo;  no, no debería hacer eso, pero tomando otra vez el consolador, apretándolo en puño, lleva la mano a su espalda, la mete dentro del bikini, erizándose por el roce, separando las piernas, junto a la mesa donde reposan sus alimentos, y unta la entrada de su rasurado culo con esa sustancia, recorriéndolo de arriba y abajo.

   -Hummm… -deja escapar un gemido ronco de alivio, el picor sede un poco.- Ohhh… -tensa las piernas cuando medio dobla el índice y mete la primera falange, su esfínter abriéndose, dándole la bienvenida.- ¡Ahhh! –grita cuando siente un ramalazo de placer que parece más bien avivarle un fuego interno, el esfínter cerrándose violentamente sobre su dedo cundo lo mete todo. No, no, debía parar aquello, detenerse, se grita.- Oh, Dios, si… -chilla lloriqueante cuando comienza un  lento pero decidido saca y mete de su dedo, boca muy abierta. Dentro del bikini la mano agitándose, el dedo saliendo casi hasta la uña y enterrándose otra vez en sus ardientes interioridades, empujándole los pliegues del ano.- Hummm… -chilla en la gloria.

   Los ojos nublados fijos en el juguete sexual.

CONTINÚA…

Julio César.

BAÑADO

octubre 17, 2017

TIEMPO DETENIDO

   Y mientras más tibia, mejor.

   Lo hace a veces, de tarde en tarde, temblando de lujuria, sintiéndose acariciado, cubierto, cobijado con toda aquella leche… recordando aquella noche cuando se embriagó en la despedida de soltero de su mejor amigo y gritó que si no llegaba la puta él tragaba lo que se le pusiera por delante… ¡Y vaya que tragó a manos, por decir algo, de aquellos amigos alborotados! Y se mojó todo. De eso más nunca se habló, fingían no recordarlo por la borrachera, pero él, de tarde en tarde temblaba deseando que se repitiera.

Julio César.

PASANDO LA RONCHA POR LOS RESULTADOS

octubre 17, 2017

EL BLOG 

   Lo que más molesta es la habladera de paja…

   Dicen que la victoria cuenta con muchos padres, la derrota es huérfana. Y repudiada, agregaría yo. Y ese sentimiento sacude y recorre a los venezolanos un día después de las elecciones regionales del día de ayer. Como a todos, el resultado me sorprendió, en un país sumergido en el hambre y la miseria más atroz es irreconciliable con la lógica, pero creo que se subestimó demasiado el tamaño del estado clientelar a nivel de la población, las misiones y ayudas en dinero directamente adjudicadas, el peso de una burocracia no empleada pública sino medio dirigente y directamente pillada en hechos delictivos que necesitan protegerse como sea, y se sobrevaloró el poder de convocatoria de la oposición para continuar aglutinando a su alrededor al país que le acompañó en las parlamentarias y en el pasado referéndum negando el llamado a la prostituyente. ¿Qué pasó entre ese instante y este ahora? La fractura de la oposición, clara, directa, escandalosa, molestando al país, alejando a casi todos de ellos, aunque la batalla se diera ayer.

   Las diferencias entre ganadores y perdedores fueron ínfimas, pero como lo que cuenta es llegar, el mapa se tiñe de rojo rojito. Y de eso, dentro del grupo de personas que habla paja sin cansarse en las redes, los que fungen de comentaristas en la prensa y aún los que dirigen dentro de los partidos, olímpicamente se desentienden ahora. La culpa es de todo el mundo, de todos, especialmente de los demás. Nunca propia.

   Si once millones de personas fueron a votar ayer, y el gobierno sacó la misma cantidad de participación que en las parlamentarias (un poco más), su techo, pero diez millones ser abstuvieron de votar, que sí hicieron la diferencia en esas parlamentarias, ¿que ganara la minoría mayor no fue con su ayuda? ¿Hoy no celebra el gobierno porque más de diez millones de personas no cumplieron con su parte, abandonando esa plaza antes de comenzar a pelear? Lo que habría ocurrido igual de haber estos participado o no, porque una vez tuvimos un Parlamento donde sólo un partido participó y eso también tuvo consecuencias desastrosa (lo de ese sólo partido mandando, no la abstención en su momento y eso lo discutiré aún frente al Tribunal Divino), hecho del que nada se aprendió. No entiendo bien cuál fue la estrategia de abandonar la lucha electoral cuando el dejar que mataran muchachos en la calles a manos de la brutal represión tampoco tumbó al gobierno, no metió a ninguno de esos delincuentes en la cárcel y no pararon la prostitúyete. Eso que toda Venezuela vio y asimiló, no lo hicieron quienes llamaban una y otra vez a tomar las mismas calles para ser rechazados violentamente una y otra vez sin ningún resultado efectivo, pero que bastante trabajaron para que se le allanara el camino electoral al régimen. Eso mató la calle en ese sentido.

   Se pudo continuar haciendo una cosa y la otra, llamar a grandes manifestaciones cerrando calles al grito de no queremos más hambre ni miseria, queremos comer, e ir al cine, y viajar en carnaval o navidad, y también derrotarles en las urnas, porque los demócratas de verdad votan, buscan votar; pero no, no se podía mascar chicle y caminar al mismo tiempo, era demasiado trabajo. Así, el país se vio frente a la disyuntiva de los habladores de paja: Ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario. Exactamente como se dividió a los cubanos que querían a Fidel Castro fuera después de la ciada del bloque soviético, pero este los puso a pelear si primero era liberar a la isla o fusilarle a él antes, haciendo que se agarraran de las greñas, insultándose y acusándose mutuamente, dejándole mandar treinta años más. Ni Cuba es libre y él murió tranquilo en su cama (espero, de corazón, que no). Cosa de la cual, por aquí, como que ni nos enteramos.

   Y esto es sólo por encimita, porque los resultados, las consecuencias, pueden ser aún peores si se lee la letra chiquita. Y la verdad es que no tengo ánimos para hacerlo. No ahora. Y, por una vez, no podemos culpar al gobierno.

Julio César.

SECRETOS DE MACHOS

octubre 17, 2017

HACIENDO LA DIFERENCIA

   Las caras secretas…

   Maduro, apuesto, musculoso y triunfador… en presencia de otros hombres, que ríen burlándose, exhibe y ofrece sus encantos dentro de pequeños empaques. No era su culpa, de muchacho, delgado y tímido, había sido tomado por los sementales de la escuela que necesitaban divertirse un rato en tardes aburridas, también descargar la tensión por los estudios que parecía juntárseles en las bolas llenas y adoloridas. Las cosas que le decían y hacían, años de empujones e insultos, de humillaciones en duchas, vestuarios y canchas del colegio fueron frecuentes, alterándole, haciéndole llorar, hasta que comprendió que todo aquello había sido por su bien. Ahora, tembloroso y agitado, notando las miradas sorprendidas y burlonas de esos dos nuevos empleados fijas en su terso y enorme trasero, emocionándose ambos bajo sus ropas, admite que nunca cambiaría lo que era: un tremendo agujero tragón.

Julio César.

CRUZANDO EL JORDAN

octubre 17, 2017

DE FIESTA

   ¿Y qué los detiene?

   Aunque aún les apenaba en el fondo, ya no dudaban en ver porno estando juntos si los padres de alguno no estaban en casa, sacándoselas y cascándoselas, mirando de soslayo la ajena, que se veía como bonita. Comentando sobre las chicas de las películas, lo buenas que estaban, tan sólo miraban esos falos que entraban y salían, comparándolos con el propio y el ajeno. Eran panas, había confianza, pero todavía dudaban en ofrecerla para que el otro la trabajara con su mano, aunque lo deseaban, retribuyéndole luego el favor con entusiasmo. Son jóvenes y curiosos, con toda una vida por delante para explorar y experimentar; también las bocas que se les secaban y luego se les llenaban de saliva mirando a las chicas comiéndose a los carajos en las cintas, preguntándose, cada uno, si se inclinaba y tomaba, ¿a qué sabría?

Julio César.

COMEDIDO

octubre 17, 2017

PARTICIPACION DE PRESUPUESTOS

   Pasa en esas cálidas tarde de la juventud.

   Mirando al chico, el hombre siente unas ganas intensas de obligarle a caer de rodillas en esos vestuarios, quitarle lentamente ese calzoncillo de su suave trasero mientras este se atraganta emocionado, cubriendo cada pulgada y bebiendo hasta la última gota, y no de meados. Sabe que podría, aunque el joven tenía novia y admiradoras, este a veces lo miraba y se sonrojaba de vergüenza, seguramente padeciendo alguna confusión sexual típica de la edad. Algo que superaría con el tiempo; aunque, con trabajo constante cada tarde y mientras más le tratara como  a un joven y ardiente marica, más se convencería este, en su cabeza, que eso era lo único que siempre querría.

Julio César.

SUPERNATURAL NOW

octubre 17, 2017

SOBRE DEAN; 11×12

   ¿Durará tanta dicha?

   Aunque oficialmente la serie comenzó su décima tercera temporada el día jueves 12 de octubre, fue anoche cuando el infame Canal Warner (WC, como parece que les gusta identificarse), dio inicio a la misma. Tratándose de ellos fue casi simultáneamente, algo increíble. La manera en la cual esta gente maltrató la doceava temporada fue sencillamente atroz, después de la una de la madrugada (hora de Venezuela, se entiende, tal vez eran las ocho de la noche en algún lugar, pero seguro que, justo en ese momento, tampoco en ese lugar la trasmitían). Y pasaban dos o tres episodios de una sentada. ¡A esas horas! Bien, como sea, la iniciaron ayer domingo en la noche, la estocada perfecta para el fin de semana, echarse sobre la cama minutos antes de las once y mirarlo. Sam y Dean en lo suyo. Aparentemente ya uno de los actores protagónicos (no Ackles, no Paladecki), anunció que efectivamente su personaje no regresa, está muerto y así se quedará; otro anda en entredicho (¡y me tienen una guerra de nervios!), pero lo que queríamos ver era al “recién nacido”, y estuvo sobrado. Qué broma con este programa que siempre nos deja en ascuas y esperando ansiosamente por más, para ver cómo resuelven tantos líos. Ojalá continúen trasmitiéndola a esa misma hora, mismo día, y recordarlos el lunes, cuando uno anda de capa como de caída.

Julio César.

EL CAMBIO… 22

octubre 16, 2017

EL CAMBIO                         … 21

   Basado en una idea QUE NO ES MIA. Es una adaptación. No digo más, por ahora, no contacto aún al autor. Es un cuento de los que llaman de lenta construcción.

   Arcilla a moldear en manos del hombre que sabe…

……

   Pero era mejor no pensar, se dice sonriendo a pesar de tener la boca llena; su picardía de un momento, ese pecadillo, no transcendería, no traería consecuencias, así que lo mejor era aplicarse y… si, disfrutar el momento, la experiencia, así que empleándose a fondo cubre una y otra vez la pulsante pieza con sus labios, lamiendo, chupando, apretando, masajeando, dejándola brillante de saliva. Sentirla contra su garganta, ahogándole un poco, era excitante, pero nada a lo que experimenta cuando las manos de Larry le atrapan la nuca y le guían con firmeza masculina, adelante y atrás, aumentando el ritmo de las chupadas.

   -Oh, sí, así, chúpala, marine, chúpala así… como un buen come vergas, como putita hambrienta. -se le escapa a Larry, voz ronca preñada de lujuria, y el tono y palabras (que él jamás emplearía en la cama, la intimidad y menos con su chica), le hicieron arder aún más.

   Cinco minutos, diez, y aún continuaba chupándosela, de rodillas, torso ancho y fornido, liso y dorado, las tetillas rojizas marrones bien hinchadas y destacadas sobre su piel bronceada por el sol del desierto. Estaba tragándosela toda, luego le atrapa el glande y lo lengüeteaba; se la sacaba de la boca y como poseído la recorría, de base a punta, con su lengua ávida de vivir esas sensaciones. Goteaba y él quería tragarse cada gota de aquello que se la estimulaba con fuerza.

   -Oh, Dios… -bramó Larry, temblando ante la boca que iba y venía otra vez sobre su pieza.- Espera, espera… -le dice alejándose, casi costándole ya que Jeffrey parecía no querer dejarla escapar de su boca. Se baja el mono y el bóxer, saliendo de ellos, montando un pie en la silla del escritorio.- Sigue… -le ofrece la verga rojiza y mojada, y a Jeffrey le parece un cuadro erótico, hermoso, no tardando en cubrirla otra vez con su boca golosa. Quería esa barra sobre su lengua, mojándosela.- Méteme un dedo por el culo. –oye al médico y parpadea confuso, con el tolete totalmente en su boca, mirándole desde sus rodillas.- Vamos, eso me gusta; es tan rico…

   Y tan caliente está Jeffrey que lo hace después de dudar un segundo, mojárselo de saliva y metiendo la mano entre las bolas algo peludas, no mucho, del otro, tanteándole la entrada, velludida pero como rasurada, sintiéndose sucio y caliente al hacerlo. Se traga ese tolete otra vez mientras tantea y lentamente le clava el índice a ese sujeto joven y guapo por el culo.

   -Hummm… -le oye ronronear mientras le empuja el dedo, lentamente, centímetro a centímetro, perforándole la retaguardia, notando que el tolete tiembla en su boca, de lujuria y placer. Se lo mete todo.- Oh, Dios… -lloriquea rojo de cachetes, boca muy abierta, siendo mamado por el joven marine, mientras este comienza también un saca y mete de ese dedo en su culo.

   Cerrando los ojos, perdiéndose en las nuevas experiencias, Jeffrey come verga y penetra aquel culo con su dedo. Entraba facilito, bien puto debía ser el médico, ¡y cómo apretaba ese esfínter contra sus falanges!, reconoce oyéndole gemir, sintiéndole estremecerse y responder con increíble erotismo. Al médico le gustaba mucho aquello, piensa, ¿o lo escucha?

   -Oh, sí, méteme el dedo, ábremelo bien, flexiónalo. Oh, Dios, es tan rico cuando se juega con el culo… Méteme otro. -le dice, o informa, o…

   No tiene tiempo de más, en cuanto le empuja un segundo dedo lo ve estremecerse todo, tensarse, atraparle la nuca con las manos, fijándole a su pubis, la verga quemándole, literalmente.

   -Me corro… Tómala, tomate toda mi leche. –le oye casi gritar.

   No sabe qué iba a hacer, ¿mamar y tragar? Era la idea, pero… Siente el trallazo caliente golpeándole la garganta, bajando, llenándole el estómago. Un segundo llegando en seguida. Cuando viene el tercero, Larry le aleja un poco y lo recibe de lleno sobre la lengua. Y lo imagina, su boca, dientes, encías y lenguas cubiertos, empegostados de la blanco espesa esperma de otro hombre. ¡Tragó semen! Pero los estallidos de sabor acallan toda consideración moral; todo el placer que eso le produce no se lo esperaba. ¡Esa leche sabía deliciosa!, reconoce sorprendido, ojos muy abiertos, tragándola muy lentamente, succionando ávidamente por más.

   -Te falta experimentar algo todavía, veremos si alcanza… -jadea Larry, muy rojo de cara, jadeante, robándole fuerzas al increíble placer que experimenta por su corrida, sacándole el tolete de la boca y agitándoselo con el puño, disparándole una chorreadita de leche caliente sobre la nariz, debajo del ojo derecho.

   Jeffrey tiembla, mucho, de rodillas, mirándole maravilladlo, eso chorreándole, alzando una mano y tomando la lefa, llevándola a su boca, la lengua cubierta por la blanca nata anterior, tragándola, lamiéndola de sus dedos, ronroneando sin saber que lo hace, disfrutándolo.

   -Te gusta la esperma, ¿eh? Y a quién no. Tranquilo, los hombres siempre tenemos más. –ríe entrecortado el otro.- Aunque tienes que ganártela.

……

   El asunto de la mamada, y tragada de esperma, fue extraño, se dice después, mientras se ejercita duramente en la sala gimnasio, vistiendo todavía su ajustado shorts sobre el bikini que lleva desde esa mañana. La lisa piel que cubre sus fuertes y desarrollados músculos brillan con algo de transpiración, no mucha porque no parece poder agotarse o exigirse demasiado, aunque en cuatro hora ha realizado más rutinas y repeticiones de flexiones, pesas y bicicleta que en dos meses normales. Se ejercita y le gusta, porque los calambrazos se repiten seguidos de esa maravillosa sensación de bienestar. Lo siente, que ya llena aún más el bikini y el shorts, y no puede dejar de sonreír ante la idea, una tangencial, lateral. Cuatro cosas no podía quitarse de la mente, aunque le costaba un poco llevar la cuenta, que dio aquella mamada y le había gustado; que el roce de esa pieza masculina sobre su lengua, en su boca, no había sido desagradable, al contrario, le había gustado mucho; el sabor de la esperma también, tal vez demasiado… y que no tenía apetito. Desde el día anterior devoraba sus alimentos con ganas, porque andaba como falto de calorías, pero desde que tragara el semen de Larry, su estómago parecía lleno. Saciado. Una idea tonta casi le hace reír, ¿sería una de las mejoras para enfrentar largos periodos separados de la unidad o de toda civilización en un desierto, una tundra helad o una selva, que un trago de esperma caliente baste para alimentar a un marine por un rato? La Naval no haría algo tan… extraño, ¿verdad?

   No puede evitar que su corazón lata un poquito más rápido cada vez que Larry aparece; una con sus alimentos, sus píldoras, sus cocteles (que, sobre la lengua, le recordaban vagamente el sabor del semen, calentándole algo por dentro); dos veces más para variarle las rutinas de ejercicios. No hablan de sexo, pero no puede evitar mirarle, una o dos veces, el entrepiernas, alcanzado por una idea tan ajena a él, que casi le hizo reír: ¡quién podría imaginar que los hombres guardaran allí algo que podía ser tan útil y grato para otros hombres!

   Más tarde regresa a su pieza seguido de Larry; inquieto, expectante. Esperando…

CONTINÚA … 23

Julio César.

PARECERES

octubre 15, 2017

TURISMO Y RESOLUCION

   Masculino y velludo, ama el cuero, las botas de tacones altos y los machos rudos.

Julio César.

SIGUE EL DILEMA… 18

octubre 15, 2017

SIGUE EL DILEMA                        … 17

Basado en caracteres creados por capricornio1967

   -Ah, muchacho, si supieras lo que tengo para ti…

……

   -No, maestro, no. Esto no me gusta, señor. –todavía se atreve a responder. Podía estar humillándole, rompiendo su alma, pero no le daría el placer de reconocer lo que no era cierto.

   -¿En serio, muchacho? –el sujeto se acerca, todo velludo, alto y fuerte, la verga mojándole más y más el pantalón.- ¿Recuerdas lo que sentiste cuando chupé tus tetas de chica calentorra?, jejejejeje… -ríe de su vergüenza, de su rabia impotente mientras le acerca el rostro.- Puedo hacer que te corras y grites mientras lo haces, sin penetrarte.

   -¡No! –se atreve a gemir, más como amurallándose tras sus creencias.

   Franco no responde, no le reprende de entrada mientras se alza en todo su tamaño. Luego alza un manota y vuelve a atraparle el cabello húmedo de sudor, halándoselo con fuerza, haciéndole gritar.

   -Maestro, siempre debes llamarme maestro, muchacho; aún cuando intentes una inútil negativa. –le aclara, halándole así, guiándole hacia el sofá donde le empuja por el pecho, derribándole de espaldas, confuso, casi desnudo dentro del corto bañador.- Creo que necesitas una dura lección, jejejejeje. –se le acerca, torvamente, sentándose a su lado, en la mesita. Busca algo en la bolsa, esa bolsa que el chico ya teme, sacando un antifaz negro, sin aberturas, para privación de la vista. Daniel tiembla.- No temas, muchacho, sólo voy a mostrarte algo. –sostiene ese antifaz con las dos manos, y temblando sabiendo lo que se espera de él, el joven despega la sudada cabeza del sofá, su vista siendo cegada.

   El hombre sonríe con satisfacción, pensaba divertirse con el hermoso muchacho, sabiendo que este aún se resistía. Así sería más divertido controlarle, demostrarle que no era nada. Haría que se confundiera, que se perdiera en su mente, excitado, caliente; eso le llevaría a la culpa. Sentimiento que, junto al saber qué puede sentir placer de aquella manera, derribará sus defensas mentales. Él mismo se cuestionaría ser un macho.

   Daniel, cegado, no podía sentirse más tenso, asustado y furiosamente impotente. No tiene ninguna duda de que algo horrible, y doloroso, está por ocurrirle. Comenzando por el sexo oral o la utilización de pinzas sobre partes más sensibles. Dentro del bañador le parece que su verga se disminuye aún más. Se tensa y deja escapar un  jadeo cuando la callosa mano de Franco cae a un lado de su rostro, acariciándole, recorriéndoselo. Y el aliento de este le baña, así como su calor.  Lo tenía inclinado sobre él, muy cerca.

   -¿Estás listo para experimentar la calentura más intensa de tu vida, muchacho? –le pregunta, rozándole la oreja con los crueles labios; pero, de alguna manera, Daniel sabe que no espera una respuesta. Y sigue temblando bajo el roce de sus dedos, que cubren su frente, nariz, labios, pómulos y mentón.- ¿Sabes cuándo me fijé realmente en ti? Hace unos mese, en aquellas competencias en el Centro Acuático Olímpico, cuando estabas con aquella chica en el gimnasio. –le sorprende y confunde. Siente alivio cuando la mano se aleja, pero muere pronto cuando siente la palma abierta, caliente y pesada caer sobre sus genitales, cubriéndolos sobre el bañador.

   Si, la recordaba, una güerita hermosa, tetona, que sonreí mucho, que le miraba toda emocionada, imaginándole un buen trozo de delicioso chocolate, abiertamente invitadora. Todo él respondió a la joven. Y aun ahora le parecía verla, sentirla, con ese olorcito suave a champú, a talcos y colonia, a hembra. Sus tetas olían rico cuando las mordió, su sexo perfumado…

   Y, dentro del bañador, su tolete se agita un poco. Bajo aquella mano.

   -Jejejejeje… -oye la risa muy cerca, bañándole.- Recuerdo lo caliente que la putica estaba cuando te la sacaste y se la mostraste, ¿lo recuerdas tú? ¿Lo maravillada que se veía ante tu verga? –le ronronea con mala intensión, sus dedos apretando y aflojando la silueta bajo el traje de baño, la cual se agita y endurece un poco porque el chico lo recuerda, lo excitado que estaba ante ella, pero no sólo por la perspectiva del sexo, sino por notar que tan sólo mirarle la ponía cachonda. Saber que él le provocaba aquello era estimulante.

   -Entrenador… -gimotea confuso, frustrado, caliente y molesto, odiándose por responder como el otro quiere (la base de la dominación); casi imposibilitado de quedarse quieto mientras es mano sigue tocándole, estimulándole, endureciéndole la verga, lo sabe, ayudándose con esas imágenes que conjura.

   -¿Recuerdas cómo chillaba cuando con tu glande acariciaste y recorriste los labios de su vagina que pareció abrirse en flor para ti, cachonda como estaba? –le susurra, acariciándole el tolete más y más grueso, pero también una mejilla con el dorso de un velludo dedo, muy cerca de sus labios sensuales.- La vi casi sufrir una convulsión de lo caliente que estaba mientras la torturabas; oh, sí, lo hacías y lo sabes, frotándole con la cabecita de tu verga, medio metiéndosela, sacándosela, ella estremeciéndose. ¿La recuerdas chillándote que se la metieras porque tenía el coño bien mojado? –bien, eso no había ocurrido exactamente así, pero sabe que al chico no le importara, y no lo hace. En su estado actual, Daniel casi lo recrea en su mente y eso dispara un ramalazo de lujuria a su verga que abulta y llena el chico y ajustado bañador, el puño del hombre cerrándose sobre ella, apretando y aflojando, provocándole un gemido, uno que acaba cuando ese dedo entra en su boca.

   Y tan confuso, manipulado y excitado está, que el muchacho no grita, no lo rechaza o muerde con idea de amputarlo, tan sólo deja que entre y cierra los labios. No puede hacer más mientras recuerda a aquella chica y su verga está siendo masturbada sobre la tela del bañador; el puño del hombre, que puede imaginar es la vagina de la chica, subiendo y bajando sobre su mole.

   -Si, así, recuerda lo putilla que se veía mientras la taladrabas una y otra vez con tu verga, clavándosela toda, haciéndola tuya, tu perra sumisa y caliente en esos momentos. –le dice el hombre, sonriendo mórbido al comenzar un leve saca y mete de su dedo en esos labios, notando la tensión erótica y sensual del muchacho.- ¿Quieres recordar qué tan rico era sentirla sobre su polla? –le pregunta, soltándole la barra, metiendo la mano dentro del bañador y atrapándosela en vivo, la enorme manos masculina rodeando el tieso tolete blanco rojizo del muchacho, masturbándole otra vez.

   Daniel lanza un gemido, todo tenso como cuerda de violín, mientras alza las caderas, deseando ser atrapado por esa mano que lo masturbaba sabroso. No notando que cierra los labios sobre el velludo dedo, chupándolo. Franco sonríe, lo estaba logrando, confundirle, obligándole a participar, aceptar, a someterle. El dedo se ve enorme, mojado de saliva cuando sale de los labios enrojecidos, al tiempo que sube y baja la mano sobre la verga del muchacho. Sí, que sintiera placer, que lo disfrutara, que tuviera un buena corrida antes de…

   La callosa palma, caliente como el infierno, aprieta lo justo, y sube y baja con fuerza, masturbándole sabroso, tiene que admitir Daniel, gimiendo cuando el mañoso sujeto lleva el pulgar a su glande y oprime contra su ojete, del cual manan líquidos. Se sentía tan bien que… Se congela, es cuando nota, por fin, el dedo en su boca, uno que suelta ladeando decididamente el rostro.

   -Jejejejeje… -la risita divertida del otro le humilla.

   El chico tenía carácter, se dice Franco, aparentemente más que el puto de Luis. Tenía que controlarle otra vez. Esa mano vuelve a su torso, tensándole, incrementa el ritmo de la paja, distrayéndole, y con la punta de los dedos recorre los pectorales firmes, los pezones que se alzan y que responden, especialmente después de la pasada manipulación.

   -Te vi… -le dice ronco, casi bañándole el rostro con su aliento, los pelos del bigote rozándole la barbilla.- Le chupabas las tetas y ella se revolvía de lujuria, caliente como nunca. ¿Lo recuerdas? –lanza la sugestión, y si, Daniel lo recuerda (joder, ¡ese pervertido parecía haberlo visto todo!), y gime cuando los labios del hombre caen sobre una de sus tetillas, succionando, la lengua tocándole, la chupada estimulándole, los dientes rastrillándole.

   -Ahhh… -se le escapa, arqueándose en el mueble, aunque había intentado controlarse. No sentir. No ceder.- Hummm… -gruñe cuando esa boca caliente y mojada deja su pezón, atrapando el otro, bañándole de saliva, chupándolo también, mientras ese puño subía y bajaba rico sobre su tolete.

   Franco se toma su tiempo, mirándole tensarse, oyéndole gemir contenido, saboreando de uno al otro esos pezones, mordisqueándolos, estimulándolos. Con el trabajo apropiado el chico sentiría calambres de excitación con sólo rozárselos en la ducha. Y mientras le masturba y mama las tetas, toma de la mesita uno de los ganchos para pezones, abriéndolo. Y al tiempo que le clava los dientes en la tetilla izquierda, atrapa la derecha con la pinza.

   -No, no… AHHH… -Daniel se tensa y chilla cuando el gancho se cierra aprisionando su pezón erecto y mojado de saliva. La apretada es intensa, pero mientras es masturbado, su otro pezón lamido y los dedos de ese sujeto recorren y acarician los límites del gancho sobre su piel, se siente… distinto. Doloroso, pero no del todo. Era… alto más.

   Cuando la boca se separa de su torso, sabe lo que viene, aún en ese mundo oscuro, privado de luz y visión.

   -Nohhh… -su otra tetilla también es aprisionada por esa pinza en forma se semi platillo.

   -Shhh… -siente el siseo del otro sobre su rostro.- Pronto dejará de molestar y los efectos… Bien, no los creerás, muchacho.

   -Entrenador… -jadea desmayadamente, él mismo odiando el tono mendicante.

   -Maestro, soy tu maestro. –le recuerda, tono suave, oprimiendo con la mano uno de los ganchos, provocándole un chispazo de dolor caliente y lacerante.

   -Ahhh, no, no… -pero aprieta un poco más.- Lo… Lo siento, maestro. –lloriquea y lentamente, demasiado lentamente, esa mano suelta su agarre. Eso sí, no ha dejado de masturbarle, aunque ahora se toma su tiempo, como si supiera que le llevaba al borde mismo del orgasmo y luego lo alejara.

   -Abre la boca. –le ordena.

CONTINÚA…

Julio César.

PAPA JUEGA CON SUS AMIGOS

octubre 15, 2017

MUCHACHO OCIOSO

   -Pasa, muchacho; mi hijo no está y tu otro amigo está ocupado… ¿no quieres jugar a ser mi chico también? Papi tiene cariño para los dos.

Julio César.

EL CAMBIO… 21

octubre 15, 2017

EL CAMBIO                         … 20

   Basado en una idea QUE NO ES MIA. Es una adaptación. No digo más, por ahora, no contacto aún al autor. Es un cuento de los que llaman de lenta construcción.

   Arcilla a moldear en manos del hombre que sabe…

……

   -¿Jeff…?

   Abre los ojos al escuchar su nombre, viéndole despojarse lentamente de la camiseta, mostrando un torso no tan desarrollado como el suyo ahora, y clava la mirada en uno de los pectorales levemente velludos. El médico era un marica, claramente marica, pero esos vellos se veían tan… Y hacerlo, verlo, pensarlo, es igual a ir hacia él, atraparle los hombros con las manos y bajar el rostro, cerrando la boca, hambrientamente, sobre el velludito pezón y comenzar a chuparlo.

   -Hummm… -un jadeo que no sabe exhala, contenido por la boca cerrada, se le escapa ante el saborcillo salobre de aquella piel firme, la sensación de los pelitos, lo eléctrico que es tocar con su lengua aquel pezón. Chupa y succiona ruidosamente. Escucha la risa de Larry, el cual se medio tambalea ante el ímpetu del “ataque”.

   -Con calma, campeón, con calma.

   Y quiere hacerlo, pero no puede; dejando libre el pezón enrojecido, hinchado y mojado, recorre con sus labios, nariz y pómulos ese torso masculino, olfateando, lamiendo, dando chupaditas, excitado ante el olor y el sabor, deseando recorrer cada paquete de músculos con su lengua. Lame y traga, encontrándolo intoxicarte y caliente. Le humedece buena parte del torso, y baja por su abdomen, recorriendo la hilera de pelos, cayendo de rodillas. En ese punto no sabe si sueña o es real, pero tampoco le interesa, no con la mente en rojo-calenturas como la tiene. Mira sobre el mono camuflajeado la mole que la alza, y la toca, conteniendo un jadeo al hacerlo, apretándola sobre la tela, oyendo al otro gemir y reír bajito, sonidos que le enloquecen. Quiere ver pelos, oler sudor y bolas, a hombre. Quiere… Baja el mono y el ajustado bóxer, o short, y la pieza del médico se alza frente a sus ojos, menos gruesa o larga que la suya ahora, pero dura, enrojecida de ganas.

   -Te presento mi polla. –le oye decir, burlón pero amistoso, y desde sus rodillas le mira, estremeciéndose cuando le atrapa la nuca.- Conócela. –y le guía, empujándole el rostro contra la cara inferior de la mole, pegándole media cara de ella.

   El calor le quema, nota Jeffrey caliente, sonriendo maravillado, ojos brillantes, meneando un poco el rostro, frotándose de la carne dura, cerrando los ojos y recorriéndola con su nariz, olfateándola, bajando a la base y olisqueando aún más entre esta y las bolas. El olor fuerte le tiene totalmente tembloroso de calenturas. La lengua emerge aunque una chispa de duda parece querer incendiarse en su cabeza, ¿eso no era de maricas? ¿Dios no lo castigaba? Pero en cuanto la punta de su lengua, rostro ladeado, pega de la base del tolete todo se le borra de la mente.

   Lo siguiente que sabe, aunque no cómo ocurrió, es que su frente y nariz pegan del pubis velludo del tipo, aunque recortado, al tener la boca completamente llena con esa verga, una cuya cabecita parece taponarle la garganta y quemarle intensamente la mengua y las mejillas. Y estaba succionándosela de una manera que ni él mismo entendía, con la garganta, su manzana de Adán subiendo y bajando frenéticamente mientras la succiona.

   -Oh, Dios, si, es delicioso, ¿verdad?, chupar vergas… -oye a Larry por encima de su cabeza, pero no puede responderle.

   No con la boca llena, recorriéndola de arriba abajo con sus labios, masajeándosela con las mejillas. Tan sólo mirarle desde sus rodillas, ojos muy abiertos, el rostro adelantándose y retrocediendo mientras prieta y sorbe de ese tolete que suelta jugos que hacen estallar su lengua en sensaciones. ¡Era como caramelo!, uno que sabía mejor y mejor, y que al bajar por su garganta con la saliva, hacia su estómago, parecía… nutrirle, brindarle energías. Alimentarle.

   Eso era de maricas, su padre… piensa por un segundo, pero lo deja ir porque es mortificante, es mejor perderse en las increíbles sensaciones que el tieso tolete en su boca provoca, en lo excitado que está mientras el venoso, pulsante y ardiente instrumento cruza sobre su lengua, que no pierde tiempo en lamerlo de manera ansiosa. ¡A su lengua le gustaba aquello! La blanco rojiza mole entra y sale de sus labios rojizos y brillantes de humedad, de saliva y jugos, adentro y afuera, la perfilada nariz pegando del velludo pubis donde todavía olisquea, buscando y necesitando de los aromas del macho (dicho de alguna manera sobre ese marica), quemándole con su aliento.

   -Joder, Jeff, es una buena boca la que tienes ahí; ¡cómo aprieta y chupa! -ronronea el hombre, meciendo sus caderas de adelante atrás, cogiéndosela, y el marine se siente feliz al escucharle, al ser su boca usada de esa manera.- No voy a aguantar mucho, prepárate, marine, voy a llenártela con toda mi leche caliente. -le gruñe… paralizándole.

   ¿Descargar en su boca? ¿Semen? ¿Eso no le volvería… marica? La duda le atormenta por un segundo. Larry, mirándole sin moverse, espera por él, a que tome su decisión. Esta llega cuando gotas espesas de jugo caen sobre su lengua, ahora que sólo aferra con los labios ese glande, estimulándosela. Si así se sentían esos líquidos medio lubricantes… ¿cómo sabría la esperma? La idea le hace estremecer. Bien, si había llegado tan lejos, ¿por qué no hacerlo?, se pregunta, atragantándose de verga otra vez, chupándola y masajeándola con su boca. Podía hacerlo, por una vez, probarlo y dejarlo así, ¿no?, se plantea, sus rojos labios abarcando toda la dura barra, chupándola con la garganta, estos extendiéndose sobre la húmeda piel de la mole de carne cuando retrocede, succionándola. Joder, le gustaba mucho, pero sólo sería esa vez. Una sola mamada en su vida y continuaría como si nada, ¿okay? Probaría y…

   Ignora, o prefiere olvidar porque lo escuchó, que los cambios serían permanentes.

CONTINÚA … 22

Julio César.

DE VUELTA A LAS URNAS

octubre 15, 2017

LOS PELIGROSOS 15 MINUTOS DE FAMA

   Otra vez…

   Dios mediante, mañana el pueblo de Venezuela le dirá nuevamente al Gobierno lo que piensa de él, de su gestión, de su futuro en la conducción del estado, aclarándoselo de paso a medio mundo también. Mañana no será un partido político, una coima o el Gobierno el que decida por quién se vota; lo hará cada quien según su conciencia y su visión de la realidad. No se elegirá a un gobernador, se enviará un mensaje. Aquellos que representen lo que quieren, lo que esperan, lo que desean expresar las regiones, ganarán. En realidad, como lo veo, será un referéndum a la gestión de estos veinte años de desastres y a la ilegal instalación de la Prostituyente, ese grupito autonombrado que quiere imponerle su parecer a la inmensa mayoría que rechaza sus ñemeos, comenzando por acallar toda voz disidente y paralizar toda investigación sobre corrupción, narcotráfico y violación de los derechos humanos. Mañana se sabrá qué opinan los venezolanos sobre ese tema y los demás.

Julio César.

SEÑALES

octubre 12, 2017

MUCHACHO OCIOSO

   Mirándole el detalle a Mijares, que le sonríe putón, el profesor sabe que tendrá que llevarle a su oficina y pasar toda la tarde “aconsejándole” duro.

PAPA JUEGA CON SUS AMIGOS

Julio César.