SIGUE EL DILEMA… 7

diciembre 2, 2016

SIGUE EL DILEMA                         … 6

   Basado en caracteres creados por capricornio1967

macho-velludo-y-caliente

   -Vamos, papi quiere a su perra…

……

   El enrome tolete continuaba imbatible, trabajándole con medida, adentro y afuera, profundo, lentamente, rozándole totalmente las paredes del recto, buscándole la pepa del placer y masajeándosela. Salía casi hasta el glande, halando aquellos rasurados labios de culo masculino, y se enterraba otra vez, todo el grueso y nervudo palo, hasta los pelos púbicos momentos cuando francos agitaba sus propias caderas de lado a lado. Y en todo momento, Luis, muy rojo de cara y alterado, le gritaba que se detuviera, que no le hiciera eso…

   Gritos que no engañaban a aquel sujeto sádico que había planeado ya no tomar su virilidad, cogiéndole, follándoselo como a una puta cualquiera, sino que quería despojarle de todo rastro de masculinidad. Atrapándole las caderas, clavándole los dedos para que sienta su control, va arreciando poco a poco las embestidas, las frotadas que le daba, los golpes que le lanzaba sobre la próstata. Las cepilladas a su culo. Y sabe que va triunfando.

   -Oh, sí, así, presióname la verga con tu culo. –le ruge, sonriendo, torturándole. Clavándosela toda y dejándola allí.- Si, ordéñamela, puto cabrón.

   -¡NOOOOO! –grita Luis, dientes apretados, a punto de sufrir una convulsión de llantos. ¡Estaba presionando su culo contra ese güevo!, lo sabe. Estaba halándolo… si, ordeñándoselo.- ¡SACAMELO! –grita, imprudentemente para la filmadora, porque su tono no parecía de dolor sino lujuria.

   -Si, así, puto. Gózalo, jejejejeje… -clavándole más los dedos, mirando al odiado rival deportivo sometido, las nalgas agitándose cuando las golpea con su pelvis, el redondo orificio abriéndose y cerrándose al paso de su verga, siente que está en la gloria; era perfectamente consciente de aquel agujero buscando la barra que lo penetra. Si, estaba destruyéndole completamente. Pronto no sería sino “un viejo marica”.

   Era evidente, para ambos (uno salvajemente contento, el otro angustiado y lanzando gritos desesperados), que aquel enorme tolete ahora entraba y salía con toda facilidad de aquella boca abierta y ansiosa que era ese culo que lo esperaba. La velocidad e intensidad de las cogidas se incrementan, las bolas del entrenador le golpean ahora con fuerza y Luis jadea a cada azote de esas metras, porque la punta del tolete le daba bien adentro. Y esos roces, esos golpes contra la próstata tenían al hombre sometido, tenso, luchando para controlar las ganas de cerrar su agujero y las paredes de su recto, no para impedirle la entrada sino para experimentar más de la fricción, de manera automática, por mucho que su cerebro gritara de horror, traicionado por su cuerpo. Ese tolete estaba derrotando su cuerpo.

   -Ah, si toma, toma, puto, toma mi verga, ordéñala, sácale la leche que quieres. –le gruñe el sujeto, para atacar su mente como hacía con su cuerpo, sacándole y metiéndose nuevamente la verga, apuntando hacia arriba, abajo, hacia los lados, haciéndole gritar nuevamente, de manera ronca, erótica.- Si, entrégate a lo que quieres, puto, sentir la verga de un hombre en tus entrañas.

   -Aggg, no, sácala, ¡sácala! –grita de manera confusa, luchando contra las oleadas cálidas e intensa que lo recorren, ignorando que de manera automática, rostro contra la almohadas, espalda tensa, alza un poco sus nalgas, fijándolas, apuntalando su agujero para enfrentar el fuerte macheteo de aquella verga.

   -Sí, claro. –se burla Franco, retirándole centímetro a centímetro el nervudo tolete de las entrañas, notando la presión del anillo depilado del agujero, que atrapa su glande como si no deseara dejarle salir.- Jejejejeje, cómo la quieres. –y vuelve a clavársela cayendo de golpe, aplastándole contra la cama.

   -Ahhh… -grita Luis, aún más rojo de cara, ojos muy abierto, su culo recibiendo aquella barra con mayor facilidad, acunándola, experimentado, lo quisiera o no, las sensaciones que despierta mientras le atraviesa. El vaivén se reinicia.- No, no… -tan sólo gimotea, indefenso, parpadeando.

   Mientras más le cepilla el culo, sacando y metiendo la gruesa, tiesa y cálida verga en sus entrañas, más sentía Luis las corrientes que recorrían todo su cuerpo, dominándole; todas, absolutamente todas esas oleadas parecían dirigirse a su propia verga, calentándola, agitándola, endureciéndola por la excitación y el placer. Y su mente es un grito de agonía, uno que han padecido muchos hombres que se han visto, en momentos horribles, en semejante predicamento: odiar lo que les hacen y sentir que su cuerpo lo disfruta, lo espera y anhela. Como esperaba ahora el roce indetenible de la mole de carne masculina cuando sale casi hasta el glande y entraba golpeándole con las bolas. Si, la tiene dura contra la cama, frotándola de esta mientras el otro le embiste, agitando la cama toda.

   -Toma, toma, puto, toma lo que quieres. –le ruge Franco, tendiéndose un poco sobre él, metiendo una mano, con esfuerzo, y atrapándole una tetilla, que acaricia y frota deliberadamente lento, buscando provocar reacciones reflejas. Y lo consigue, sonríe cuando Luis gime agónicamente ante la caricia, que parece potenciarse por todo lo que estaba ocurriendo en su culo.- Si, si, gózalo así, deja salir lo perra que eres, pronto estarás corriéndote por tener una verga clavada en tu culo, jejejejeje…

   -¡NO! ¡NO! ¡NO! –gritas nuevamente el otro, como para intentar justificarse, explicarse; que no hacía eso porque quería, sin embargo su cuerpo es una masa de sensaciones, y su culo, lo sabe, sube y baja casi imperceptiblemente para buscar ese tolete que se le clava. No puede, al menos su cuerpo no, no asociar el placer que siente en su verga ahora erecta, pulsante contra la cama, con las embestidas dadas a sus entrañas. ¡Gozaba porque un hombre estaba cogiéndole!, es la idea de la cual no puede escapar. De que estaba a punto de correrse porque era cabalgado por otro carajo.

   Franco sonríe de manera casi maniática, cruel, sabiendo exactamente por lo que estaba pasando su odiado rival. Aunque disfrutaba lastimando, rompiendo cerrados culos de sujetos que se creían machos hasta que se cruzaba en sus vidas, también goza de lo que le hace a Luis. No sólo de la poderosa sensación que le recorre, el profundo placer sexual que experimenta al sacar y meter su verga de aquel culo masculino, las apretadas y exprimidas que este le daba; saber que el otro está descubriendo, notando que está participando en aquello, era aún mejor. Disfruta ejercer su poder, físico y mental, sobre ese hombre.

   -Si, puto, exprímemela, sácame la leche que tanto quieres, jejejejeje…

   -No, no… -lloriquea Luis, jadeante, presa de emociones conflictivas que van destruyendo su resistencia, su mente… mientras aprieta con fuerza esa verga que entra una y otra vez en sus entrañas. Los segundos parecen interminables “padeciendo” aquel horror, pero estos se vuelven minutos eternos de ese tolete entrándole y saliéndole, golpeándole intensamente, refregándole todo. Pierde la noción del tiempo, de lo que hace, en un momento dado se descubre gimiendo unos “¡ahhh, ahhh!”, que no parecían de suplicio.

   -Eso, gimotea como la zorra cachonda que eres. –le señala Franco, voz ronca, cayéndole sobre la espalda, enchufando totalmente con él, aunque aún tiene las manos atadas a la espalda.- Grita cuánto te gusta, perra.

   Oyéndole, Luis intenta oponerse, lanzarle fuera de su espalda, pero no puede. Como no puede impedir los pujidos ahogados, casi eróticos, que salen de sus labios cuando Franco eleva sus peludas nalgas, sacándole casi todo el tolete del culo y luego vuelve a penetrarle, una y otra vez. La cama se agita, el colchón se queja, y el hombre sometido cierra los ojos, todo dándole vueltas; lo único real era el peso del macho que lo había dominado, sometiéndole para su placer, lo otro era  la sensación de esa dura verga nervuda que le refregaba todo por dentro. Y todavía gime más cuando Franco se las ingenia para meter otra vez sus manos, atrapando entre índices y pulgares sus tetillas, apretándolas con fuerza al compas del vaivén en sus entrañas.

   -Hummm… -se le escapa un ruidoso gemido.

   -Estás tan caliente, perra; jejejejeje. –le oye gruñirle al oído.

   Y todavía le toca un suplicio mayor, soltándole una tetillas, aprovechando que tiene el culo semi alzado, no deseando pensar que lo tiene así para recibir más de aquel güevo, la mano libre del entrenador de su hijo Daniel se apodera de su verga erecta, caliente y babeante, cerrando al puño a su alrededor, presión que le hace casi perder el sentido. Mientras le coge, Franco no le masturba, tan solo le aprieta el tolete, pero los movimientos de las embestidas hacen el trabajo.

   Luis, horrorizado y excitado sabe que no aguantará mucho, lo quiera o no. Un poderoso orgasmo se incuba nuevamente dentro de su cuerpo inmovilizado y utilizado por Franco. Pronto los chorros de esperma escaparían de su tolete, mientras era tomado por el otro, su culo abierto y lleno con aquella verga. Se correría, y aunque se odiara parecía gritarlo, desearlo, por lo que ese sujeto le hacía. Pero, como hizo poco antes, cuando le masturbaba, Franco le suelta la tetilla, no así el tolete, al cual no masajea sino que aprieta, y se alza sobre sus rodillas, entre sus piernas. Y se queda quieto, teniéndole medio tolete adentro, medio tolete afuera.

   -¿Quieres correrte? ¿Lo necesitas mucho, mucho? Pues tienes que ganártelo.

   Todo girando a su alrededor, casi mareado por todo lo vivido, y caliente, si, y excitado, Luis le mira sobre un hombro.

   -Franco, ¿de qué hablas…? –y grazna cuando la presión sobre su verga sube un poco, de manera atormentadoramente sabrosa. Quiere, no, ¡necesita correrse! Y más rojo, avergonzado a límites imposibles, entiende lo que el otro pretende.

   Que eche su culo de adelante hacia atrás sobre el grueso palo caliente metido en su culo. Que se empale. Que se penetre a sí mismo.

……

   Sintiendo que ya había tenido bastante, poniéndose cada vez más molesto al no encontrar a nadie que le aclarara lo del viaje con Franco a Los Ángeles, que no pensaba hacer ni en un millón de años, Daniel Saldívar se dirige a la salida de las oficinas del complejo. Sus preguntas airadas, su negativa a tal posible presentación, parecía no haber calado bien en los demás. Les parecía algo caprichoso. Pero, claro, ¡qué sabía esa gente de todo el infierno que ese hombre le hizo pasar!

   ¿Le acarrearía algún problema, en su carrera, negarse a tal cita en los Estados Unidos? La posibilidad era inquietante, porque… enrojece feamente, avergonzado, humillado, había pasado por todo ese suplicio, someterse a ese hombre que le usó como su juguete sexual, su puta, por ir a las olimpiadas, para no defraudar a sus padres… para demostrar que era un campeón. ¿Podía perder algo de todo ello, a pesar de lo vivido, negándose?

   -¡Sabes lo que pasó! Tiene todo el derecho del mundo de comportarse como un imbécil. –la airada voz le sobresalta.

   -Ganó, ¿no es así? Tal vez eso era lo que quería y no le importe nada más. –otra voz replica, caústica.

   Se detiene en seco, mirando hacia la entrada del gimnasio. Reconoce las voces, y casi cree adivinar sobre qué, de quién hablan. Reticente pero curioso, se acerca, asomándose a la entrada, descubriendo a Román Mendoza, de pie, rostro molesto, todavía en el bañador de la práctica, con una toalla alrededor de su cuello, enfrentando a Genaro Tellerías, quien lleva un mono deportivo, y tiene los brazos cruzados sobre el pecho.

   -¿Cómo puedes imaginar que… lo hiciera para ganar?

   -Era el consentido del entrenador, lo sabes. –replica Genaro, y Daniel siente la rabia bullendo en sus entrañas.

   -¡No es verdad! Ese hijo de puta le odiaba desde que llegó aquí, ¿no lo recuerdas? Pero aún así tuvo que dejarle formar parte de la delegación olímpica, porque es el mejor desde el trampolín. -estalla Román, apuntándole con un dedo.- No dejes que tu rivalidad en la piscina, con él, enturbie tu mente. Y de eso se aprovechó ese degenerado. Vimos cuando le tendía la trampa, las cosas que siempre hace.

   Daniel siente la rabia alcanzando límites insoportables, ¿acaso esos dos sabían  del martirio por el cual pasó y no le advirtieron o dijeron algo? La pregunta vuelve a torturarle.

   -Parecía emocionado por sus atenciones. –agrega Genaro, molesto ahora por la mirada censuradora de su amigo.

   -¿Qué diablos te pasa? ¿Acaso estás celoso?

   -Hijo de… -alterado, Genaro descruza los brazos y parece que se le irá encima.

   Daniel ya ha tenido suficiente.

   -¿De qué carajo están hablando? –trona, rojo de mejillas, ojos brillante de ira.- ¿Hablan de mí?

CONTINÚA…

Julio César.

URGIDOS

diciembre 2, 2016

MEN GAY

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Julio César.

Y LLEGO DICIEMBRE

diciembre 2, 2016

EL DOMINICAL DEL CHIGUIRE BIPOLAR

   Estas notas lo dicen todo.

   Entramos en el último tramo del año, el mes final, una a una han caído las hojas del calendario y estamos en diciembre. En otras latitudes, felices y no dementemente manejadas, la gente se preparará para reparar las casas, al menos pintarlas, comprar corotos nuevos, ropas de estreno; las familias se prepararán para el éxodo a casas de sus padres, con la vista puesta en la noche de la Natividad del Señor, los niños riendo emocionados por los regalos y los fuegos artificiales, y en la gran despedida del año, una noche de bailes, bebidas, abrazos y besos, pero también algo de llanto. Los venezolanos haremos un esfuerzo supremo, pero la locura de años de insensatez nos pasa finalmente la factura y tenemos eso que labramos. Llueve, recordándonos otras navidades pasadas por agua, no apareció el San Nicolás de la Cota Mil, no hay pan ni de sánguche… pero nos reuniremos; las familias, en lo posible, se reencontrarán y esperarán que el regalo del Niño Jesús sea un tiempo mejor.

Julio César.

BUENA VECINDAD

diciembre 2, 2016

LADO SUAVE

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   Como practica tantos ejercicios, el vecino te pide que cada tarde, antes de que llegue su novia, le des un masaje, ¿te negarías a ayudar?

Julio César.

CAZADA

diciembre 2, 2016

EN LA DEFENSA DE SU MARIDO

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   Buscando algo para pasar el rato…

   Casada y aburrida de su casa a los treinta y dos años, de dos hijos quejosos y de un marido que vive trabajando, Marta comienza un trabajo llevada por una amiga, a quien antes sabía agria como vinagre y que ahora vivía sonriente y satisfecha: limpieza de casas de hombres solteros vistiendo ropas ligeras. La idea le asustó un tanto, y le emocionó mucho. Ir con trajes de doncellas francesas a casa de solteros de cierta edad y posición social. Bien, era un empleo bien remunerado, algo qué hacer, ¿qué importaba que se le vieran las pantaletas un poco cuando se inclinara? El tipo resultó un agradable profesor de sicología, de barba algo cana, gentil y galante, que hablaba de poesía. Atractivo, seductor, la hizo disfrutar del coqueteo, incluida aquella copa de vino tinto, sentados en el sofá de la sala, al final de la jornada…

   Que debió estar aliñada, porque nada más beberla se sintió algo mareada, su cuerpo ardía y quería esas manos maduras que recorrían sus muslos, metiéndose en el corto traje manoseándole duramente sus senos, atrapándole los pezones y pellizcándolos de una manera que casi era dolorosa pero que a ella la tenían gimiendo y toda mojada. No recuerda mucho más después de eso, sólo que al despertar estaba desnuda sobre una cama ajena, perdida y asustada, y en un aparato enorme de televisión se repetía una y otra vez, a todo volumen, una escena que la dejó con la boca abierta. Estaba ese hombre, sentado con ella al sofá, descubriendo sus tetas mientras le muerde el cuello, con un erecto miembro fuera del pantalón, uno que ella sobaba y masturbaba con dicha; gemidos y placer que se incrementó cuando este chupó de sus muy erectos pezones.

   Marta, parpadeando, se miraba gritando de lujuria, riendo, sin soltar ni por un segundo ese miembro. Oye un “quieres mamarlo, ¿verdad, puta?”. Su sorpresa no tuvo límites al escucharse gemir que sí, que quería tragárselo hasta los pelos. Y lo hizo, en ese sofá. Su boca cubrió con esfuerzo todo el grueso tolete, moviéndose experta y gozosa a sus propios ojos, mientras unos dedos iban a sus piernas abiertas, y apartando un tanto la pantaleta, dos dedos la trabajaban. Luego aparecía en esa cama, pecho y rostro sobre la cama, su trasero alzado, totalmente desnuda, mientras la enculaban duro y sin piedad, (eso explicaba ese dolorcito en el trasero), mientras ella sollozaba de gusto. Luego su coño fue penetrado mientras gritaba que se lo metiera todo, que le diera duro, que era una puta barata a quien su marido no satisfacía.

    Aterrada sintió que se moría de vergüenza y miedo, pero le alcanzó la vista para notar el tatuaje en su barriga, que le costaría explicarle a su marido, y para darse cuenta de que aquello estaba editado y que seguramente decía lo que ese tipo quería. Tipo que entra sonriendo, vistiendo una bata.

   -¡Me violó! –grita con rabia, asustada.

   -Suerte con eso, si quiere le doy una copia del video para que sustente la denuncia. –es la irónica respuesta.- No, perra, allí se ve que lo gozabas, que viniste a limpiar mi casa en pantaleta buscando que te reventaran el culo. Tu marido, sus hermanos, tus hermanos y amigos así lo verán. –eso la horrorizó.- Ahora, volvamos al juego.

   La mujer no pudo hacer nada más. Ese hombre quería otra vez, y desnuda en cuatro patas en su cama fue humillada y usada, un pulsante y caliente miembro recorriendo las paredes sensibles de su recto, mientras una mano jugaba con sus erectos pezones y la otra bajaba y le acariciaba y penetraba el coño con tres dedos, lo que ya le había provocado dos orgasmos.

   Ahora, de tarde en tarde, prestada, debe salir a limpiarles la casa a los amigos de ese carajo, y los clientes sabían lo que querían. Eso la tiene en perenne angustia y miedo, aunque no se notaba en sus maneras satisfechas y rostro sereno, porque en cuanto ese tipo la llama el coño se le moja en reflejo, pero  al ritmo que iban las cosas, esto tenía que suceder. Grita y se estremece mientras ese hombre bajo ella, tocándola y pellizcándola, la folla duro mientras la llama puta barata, y que más tarde le bañaría las tetas y la cara con una meada.

   ¡Había llegado al apartamento secreto de su suegro!

Julio César.

LOS WINCHESTER PRESENTAN SUS RESPETOS AL MUERTO; 06X12

diciembre 2, 2016

SAM, DEAN Y LA CRUZ GAMADA; 05×12

   Las mamis de la serie.

   El sexto episodio de esta nueva temporada de Supernatural me gustó, aunque comenzó con expectativas muy por encima de lo que luego sería el final. Enfrentaban a un enemigo ya conocido (la clase, no este sujeto en particular), un demonio de encrucijadas. ¿Qué me gustó más?, Asa Fox, ¡qué personaje habría sido! Jody Mills, siempre fantástica (y ha sobrevivido una vez más a su encuentro con los hermanos, desde la quinta temporada, toda una hazaña), también su encuentro con Mary, y esa sorpresa, que la presentaran como la mamá, era lo que esperaba (pero de forma más sorpresiva, de parte de alguien que no sepa quiénes son), y la interacción de Dean con Billie, qué mujer tan dura, se resiste más a sus encantos de lo que hicieron Tessa y el mismo Muerte.

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   ¿Y Dean diciéndole a Jody que mató a Hitler?

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   Bien, un intenso inicio, un chicuelo corre por un feo bosque (tan Caperucita Roja), algo le persogue, le acorrala, le muestra garras y colmillos, se relame viéndole indefenso, marcándole una mejilla, está a punto de merchárselo cuando alguien le revienta la cabeza. Mary Winchester. Y me confundí, ¿estaba casando sola después de dejar la baticueva?, no entendí que era un caso antiguo, en tiempo, hasta más tarde. Ella le explica al impresionado chico sobre los hombres lobo, que este era uno de sus últimos casos pendientes, que hay otros seres, que es una cazadora pero se retira. Y el chico hizo la gran pregunta que los mantiene en carrera, si ella se retira, ¿quién salvará a chicos como él de cosas como esa? La cuestión es que ese joven se obsesiona, como hicieron otros antes que él, seguramente impresionado y medio enamorado de la mujer dura que le salvó la vida, la misteriosa Mary Winchester (una Sarah Connor, pues). Y comienza a recabar información, se vuelve cazador, el tiempo iba pasando y fue cuando entendí que Mary no estaba de cacería ahora. Asa termina como un Dean cualquiera, borrachín, mujeriego, fascinante. Creí que aparecería frente a Mary, a la que vería como cuando era un chico, el objeto de su fascinación, mientras esta le miraría como a un niño, u otro hijo. Casi imaginaba las caras de Sam, y especialmente la de Dean ante ese cazador que se le parecía tanto en su proceder…

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   …Pero van y le matan. Termina colgando de un árbol. ¡Fue tan frustrante!

   La historia se desplaza a la casa de la comisario Jody, donde está recibiendo a los hermanos, que parece algo desaseados. Alex y Claire no están (y me alegré, me agrada Claire, la otra no tanto), y van a ver películas de chicas. Llega la llamada, ha muerto Asa y por la cara que pone uno ya adivinaba que Jody había tenido algo con él. Que ella supo que era un cazador en cuanto se presentó como el agente especial del FBI, Fox Mulder, eso me hizo reír. Ellos irán con ella a presentar sus respetos a otro cazador, aunque ella quiere que se bañen antes de hacer ese largo viaje… a Canadá.

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   Y conocemos a un grupo curioso de gente, cazadores, y entre ellos, Sam y Dean descubren que son legendarios. Como tiene que ser, carajo, para bien o para mal han estado mezclados en cada fin del mundo, el cual han revertido. Para estas alturas todos esos sujetos debían saber de los leviatanes, la caída de los ángeles e incluso de la llegada de Amara, que Lucifer anda por ahí, por no hablar del Apocalipsis, de lo cual si hablaron.

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   Encontramos al hablador del grupo, al fan de Sam que quiere saber de su relación con Lucifer, los gemelos ambiguos criados por una bruja (la bonita chica y el joven a quien su madre enseñó a seducir hombres), la mamá amargada por la vida que tomó su hijo, por esa gente, y la llegada de Mary Winchester.

   Me gusto que Dean fuera algo brusco al principio, carajo, el programa es de drama, ¿no? Pero me encantó la reacción de Jody al conocer a la legendaria madre de los hermanos (papel que ella misma ha representado más de una vez). Sin embargo están todas esas tensiones, especialmente de la madre de Asa hacia Mary, a quien culpa de haberle sorbido la mente, la misteriosa mujer que descubrió ante sus ojos todo ese mundo fascinante de aventuras; que no se casó, no tuvo hijos ni familia, y que termino pasándole factura. Pobre Mary.

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   Bien, aquí las cosas se ponen algo tontas, alguien es asesinado y Dean, molesto con Mary había salido de la casa cuando los que están adentro descubren la muerte. Saben que es un antiguo demonio con el cual Asa tenía una pelea cazada, e imaginan que fue él quien le asesinó. No pueden salir de la casa y esa cosa posesiona a otros, lo que resulta algo tonto, ¿acaso esos otros cazadores ignoran lo del tatuaje que puede protegerles de eso? ¡Matan al fan de Sam!, eso me molestó. Le buscarán, desconfiando unos de otros, y entre los poseídos cae Jody, a quien Mary casi mata. Mientras eso pasa, Dean encara Billie, su poco cariñosa parca, la cual viene por un alma dentro de la casa. Dean corre, no puede entrar, hay un hechizo (hechizo que el gemelo varón vio sobre la puerta, gran habilidad), y Dean la convence para que le ayude. Pero sólo porque ella quiere algo.

   Vienen esas escenas raras, intentan expulsar al demonio de unos y otros, inician las palabras del exorcismo pero no pueden terminar por golpes y caídas, y se hacen grandes revelaciones (puras bobadas, excepto el asesinato de Asa). Entre todos logran expulsarle, terminando la oración Mary. Y es tonto, ¿tantos buenos cazadores y un solo demonio les domina? Habría entendido un ataque como en la tercera temporada, en aquella comisaría donde estaba Nancy, la virgen. Pero ¿un solo demonio? ¿Para Sam y Dean, que han peleado, escapado y a veces vencido a Alastair, a Crowley, a Lucifer, a Amara, a Abaddon, a Dick? ¿Y nadie tenía la fulana oración grabada? No, todo eso quedaba muy cuesta arriba. Lo bueno es que ahora sabernos que hay otros cazadores y que tal vez reaparezcan, especialmente sabiendo que los Hombres de Letras ingleses andan tras ellos. Me agradaron los gemelos, que resultan nietos de la mamá de Asa, y el mismo bullero, el verdadero asesino del cazador al que dejan ir pero advirtiéndole que todos sabrán lo que hizo. De reencontrarlo, ¿será cómo enemigo o buscando redención?

   Fue un buen episodio, y la reunión  una verdadera celebración de la vida de Asa Fox; con un gran inicio que prometía mucho (casi imaginaba a “otro” Winchester, alguien que adorara a Mary, habría sido interesante), terminando algo bufamente. Un buen momento fue cuando Billie venía a pedir su precio, regresar a Mary al Cielo, lo que esta tanto deseaba y extrañaba; a la muerte le gusta el orden natural, pero mami seguirá con sus muchachos, y en su momento regresará a la baticueva.

   ¿Dónde carrizo estarán Crowley y Castiel? Por suerte esta semana hay estreno.

Julio César.

EL PEPAZO… 35

diciembre 2, 2016

EL PEPAZO                         … 34

De K.

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   Dispuesto a todo…

……

   Casi cree sentir que el tipo ríe, contra su culo, pero este no se detiene, sigue enrollando la lengua y empujándosela, muy adentro en su tembloroso agujero, que se abre, los labios del esfínter parecen masajeársela mientras la siente. Y una lengua en el culo era algo que, le avergüenza, de haber sabido que se sentía así hace rato habría querido experimentarlo. El abogado, aferrándole con los dedos, bucea entre sus nalgas, su rostro sube y baja ahora, frotándole el sensible anillo con nariz, labios y barbilla. Sopla suavemente y le maravilla ver ese culo titilar.

   -Ahhh… -es todo lo que  parece poder exclamar, o hacer, Jacinto. Si alguien le estuviera viendo desde el techo, como una cámara oculta puesta allí por una esposa que desconfía de las niñeras junto a su apuesto, masculino y recio marido, abrían visto su cabello cayéndole en la frente y los ojos, su frente fruncida sabroso, sus mejillas rojas, los labios húmedos levemente abiertos en una sonrisa, gimiendo; la viva cara del placer y la urgencia. Su culo necesita más, y mientras sigue azotándole con la lengua, el hombre le mete un dedo con insoportable lentitud.- Ohhh… -goza cada centímetro que le penetra, pero… Baja su culo, tomándolo todo.

   -Estás muy caliente, ¿verdad, pequeño? –la voz burlona, ronca y viril le eriza. Y cruzan una mirada.- Muéstrame cuánto lo quieres. –le pide, metiéndole un segundo dedo dentro del redondo agujero, cuyos labios parecen abrazarlos con fuerza, cerrándose de una manera hambrienta y erótica sobre ellos. El joven culo de un musculoso tipo que no sólo acepta que lo penetren dedos masculinos, sino que los abraza de una manera decididamente urgida, quemándolos, apretándolos.

   Y si esa cámara estuviera allí, se habría visto al joven volver el rostro al frente, más rojo de vergüenza, lanzando un casi frustrado gemido. Su cuerpo sólido y musculoso se agita, va y viene; su culo sube y baja, apretando siempre, sobre esos dedos masculinos que penetran su entrada hasta hace poco secreta. Y grita, porque sus entrañas estallan en candela. Los atrapa y suelta con más rapidez, los labios de su culo bajando cuando sale de los dedos, entrando cuando los cubre otra vez, bajo la fascinada mirada de Andrades, cuya verga estaba creando un pozo de líquidos espesos sobre la alfombra. Y los agita en el interior del joven, tijerea en esas entrañas, los flexiona y le roza, goteándole más el tolete, que se estremece, al oírle gemir roncamente, de puro placer, mientras arquea la espalda, que enrojece también.

   Un tercer dedo se mete, y Jacinto así lanza una risotada, ahora si se sentía mejor. Y su joven cuerpo brilla de transpiración, dorado, liso, mientras sube y baja con mayor rapidez sobre esos tres dedos largos, velludos y gruesos. Jadea, se calienta más y más mientras se empala. Su culo es una ventosa caliente y húmeda. Cree escuchar un pop, cuando el otro los saca, soltando la tirita.

   -¿Realmente quieres esto? –pregunta el hombre.

   Con su culo abandonado, Jacinto baja el pie, volviéndose a mirar al hombre, casi parece una virgen ruborosa; el carajo, de pie y sin quitarle los ojos de encima sale de la bata. Es delgado pero fuerte, correoso, velludo. Los ojos del joven bajan a ese tolete tieso, goteante.

   -Si…

   Ese hombre va junto a él, alzando las manos y atrapándole el rostro, besándole, mientras se dirigen vivienda adentro; cruzan un alfombrado pasillo, con las paredes cubiertas de retratos familiares. Se besan cuando el abogado empuja una puerta y entran en un dormitorio amplio, con toda una pared ocupada por el cabezal labrado de una cama inmensa, que atornilla con gabinetes a los lados. Al frente hay equipos de sonido y video. El ambiente está algo frío. El piso, cubierto por una gruesa alfombra marrón, combina un tanto con el cubrecama.

   Pero ninguno de esos detalles le importa a la pareja mientras se besan, lengüeteados y chupados, metiéndose manos por todos lados. El abogado le arroja de espaldas sobre  la cama, cayéndole encima, sus pieles rozándose, sus torsos, las manos, las lenguas. El tolete del hombre choca y se frota del que está cubierto por la tanga. La calentura es tal que ese sujeto va a cogérselo en su cama matrimonial. La que comparte con su mujer. Y la idea es tan perversa que no puede contener las ganas. Se pone de piel, quitándole las medias, Jacinto sonriendo y jadeando, sintiéndolo casi como una caricia. Luego le obliga a volverse. El joven, mentón en el colchón, parpadea al sentir las recias manos atrapar las tiritas de su hilo dental por las caderas, halando del mismo, el hombre disfrutando como va apartándose y levantándose de entre sus nalgas, enrollándose en sus muslos. Esta caricia, le parece al forzudo joven, era aun más intensa que la de las medias.

   Temblando de lujuria, totalmente perdida toda cordura, Andrades le saca la prenda de los pies, alzándola, mirándola fascinado, tan pequeña, ¿cómo cubría tanto? La lleva a su rostro, olfateándola, y la verga le tiembla, mojándolo todo. Cierra los ojos, aspirando más, llenándose los pulmones con aquel olor a sexualidad masculina joven.

   -Ábrete para mí, bebezote. –le ordena, ronco, preguntándose cómo haría para robarle esa tanga y guardarla como trofeo.

   Y mirándole sobre un hombro, respirando pesadamente, Jacinto separa sus recias piernas, sus nalgas se abren, y ese culito rojizo titila salvajemente. Cuando Andrades se acerca, montando una rodilla en el colchón, entre sus piernas abiertas… ese agujero se abre como una boquita hambrienta de güevo. De macho.

CONTINÚA…

Julio César.

TARDE Y TEMPRANO

diciembre 2, 2016

LA CITA TARDIA

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   No podían reír y aplaudir más.

   Después de verles todo un año discutir, pelear y competir entre ellos, los chicos gritan y aplauden cuando ocurre en aquella fiesta de fin de año escolar. La tensión la habían sentido durante meses, irritándoles, desesperándoles, los dos tontos discutiendo acerbamente cuando tan sólo se miraban con añoranza cuando cada uno pensaba que el otro no estaba pendiente. De buscarse con los ojos a cada llegada, de enrojecer cuando alguno, sin camisa, caminaba por las canchas. Hasta ahora, cuando uno de los dos bobos se acerca, a paso vivo, en medio del grupo, tocándole el rostro al otro, mirándole a los ojos, la mano de este viajando rápidamente a su cintura, tocándole, los labios encontrándose. Sí, hay risas, hay aplausos, pero también melancolía. Los padres estaban por llegar al apartado club para llevárselos, y al otro día uno de ellos partiría al exterior, y allí se quedaría estudiando. Separándose ahora que se habían encontrado. No se les podía criticar demasiado, eran chicos; personas más viejas tampoco habían sabido reconocer sus momentos, ese cuando otro ser pasaba de ser un extraño a convertirse en alguien necesario. Bien, aún quedan minutos para el final de la fiesta, para bailar bajo las luces uno en brazos del otro, rostros cercanos, corazones al unísono. Para pretender que la noche durará eternamente y no habrá un mañana.

Julio César.

UN CHICO CON DOS NOVIAS

diciembre 2, 2016

CULPA DE SU MUJER

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    ¿La dicha?

   Cuando, sentado en la entrada del instituto con otros chicos tontos que piropeaban a las nenas, Victoria, una morena exótica y sexy, acompañada de su también bella amiga, se acercó a Lolito diciéndole que le gustaba y quería salir con él, y que a su amiga Elena también le gustaba, todos aplaudieron y rieron, felicitándole. Todo emocionado se fue con las chicas, preguntándose si bromeaban o cómo llevaría las cosas al terreno del sexo. No tenia de qué preocuparse, las chicas, en el apartamento de una de ellas, le llevaron a la cama. Lo tocaran, lo sobaron, le guiaron a que metiera la lengua en ciertas regiones, hasta que controlado con manos firmes, las vio sacar sus juguetes y llenarlo. Se resistió, pero eran fuertes, y la verdad es que entre mimos y besos, sobadas y tetas duras, al chico todo le daba vuelta mientras era compartido entre ellas y sus juguetes. No recordaba tantos orgasmos alcanzado como esa tarde y noche entre las chicas. Luego, claro, le dio algo de pena, y resistió a los amigos que querían detalles, porque ellas lo buscaban y decían que tenían que repetir. Entre ellas queriendo, y los amigos casi empujándole, fue a otra tanda de fantasías.

   Ahora se retuerce y gime, recién afeitado, sus cejas depiladas, su cabello desrizado, lleno por uno de los juguetes, porque era así como a ellas les gustaba. Lo usaban y atendían mientras le decían que debía sentirse orgulloso de ser un mariquita tan caliente, dejándose al fin de fingirse un machito, tan sólo deseando servir a cada hembra dominante del planeta, que quiera compartirlo con sus amigas… o amigos, los hombres de verdad. Por ello, mientras lo llenan, y gime en las cumbres del clímax, Victoria le pregunta.

   -Dime, mariquita, ¿quieres que invite a tu amigo Felipe a la próxima fiesta?

Julio César.

EL CHIGUIRE Y FIDEL

diciembre 2, 2016

LA SEXY SUPERVILLANA… QUE CAE POR UN HOMBRE

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   La caricatura de Edo ese mismo día…

   Ni les voy a decir qué pensé el día sábado en la mañana cuando supe que Fidel Castro había (dicen) muerto. Pregunté, ¿seguro?, ¿no estará dormido como el rey sapo de Sherk, para parpadear después de un rato y decir que estaba pensando en algo? Pero no, parece (parece), que si falleció. Supongo que imaginarán lo que sentí, aquellos que lleven tiempo leyéndome. Si me disgustaba ese cruel dictador chileno, Augusto Pinochet, no es difícil saber lo que creo de este señor cuya tiranía duró cinco veces más, con muchas más víctimas. Pero lo que pienso de todo ello, lo dejo para después. Por lo pronto, no se puede separar su figura de la diáspora de un pueblo que existe en dos lugares, y sentí más real los sentimientos de quienes viven libres en Miami que en el dolor de aquellos que no pueden ni desplazarse por el territorio cubano porque no son dueños ni de sus vidas. Por ahora quiero dejar algo ligero, un supuesto artículo escrito hace tiempo por alguien que ya se esperaba la noticia. Cargado de humor y sarcasmo, El Chigüire Bipolar siempre pone el dedo en la llaga. Disfrútenlo:

INTERNACIONALES | 26 NOVIEMBRE 2016

Finalmente podemos usar el especial que teníamos preparado para la muerte de Fidel

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Hoy, (poner fecha aquí) de (¿1997? ¿1998? Ya no creo que dure tanto) (Ok, vamos por 2006 y nada), falleció Fidel Castro, presidente de Cuba, a sus X años (¿175? Habría que confirmar esta información. Ese viejo no creo que dure más que José Vicente Rangel). Castro fue un personaje polarizante de la historia latinoamericana. Irrumpió en la política interna de varios países con éxito, como en Nicaragua, pero fracasó en otros como Venezuela (Revisar video de Chávez en la Universidad de la Habana, pero no creo que eso nos afecte mucho por acá, Venezuela no es Cuba). Pero estos son tiempos modernos, tiempos donde 60 minutos de música caben en un solo disco, donde un teléfono celular pesa solo un kilo y medio, en el que podemos chismear de nuestros amigos con MySpace y donde Bienvenidos tiene episodios en 3D. Sin duda es un mundo diferente al de los años 60 cuando Castro llegó al poder. Por eso hay que tener una visión amplia y madura sobre las cosas malas y cosas buenas (Buscar cosas buenas que hizo Fidel. No conseguí mucho) que deja el legado de Fidel Castro. Desde la redacción de El Diario de Caracas (aunque mejor dejar este espacio en blanco, no vaya a ser que este diario quiebre, y esta nota termine publicada en algún diario satírico futuro, de esos a los que le ponen nombres de animales, que si Morrocoy o Cachicamo o Chigüire) enviamos nuestras condolencias al pueblo cubano, como también al PCV y al MBR-200 (¿ya se registraron como partido?) y a todos esos artistas e intelectuales venezolanos que se babean por Fidel (sí, todos ustedes saben quienes son). Aunque honestamente, nuestro corazón y nuestro hígado también están con las personas de la Calle 8 en Miami, que deben estar entrando en coma etílico justo ahora.

1997 (o 1998, depende de cuánto dure, no creo que sea más de eso) ha sido un año difícil que cierra con esta noticia, lamentable para algunos y para otros no tanto, esperando que para Cuba y para Venezuela se abran las puertas de ese futuro tan esquivo, en el que iremos al trabajo con teletransportación, nuestra comida nos llegará en pastillas deshidratadas (y nunca nunca en bolsas racionadas por gobierno alguno) y nuestros presidentes no pretenderán eternizarse en el poder.

……

   Cómo me hizo reír. El artículo, aclaro. Aunque hay que acotar que en Venezuela (fuera de los habladores de paja que no se atreven a escuchar que dice el pueblo en realidad y para eso le roban la posibilidad de expresarse democráticamente) es, era, un personaje no querido; al menos no por la gran mayoría. Aunque los estudiantes universitarios de este país crecieron amando la idea de la revolución cubana, bastaron tres o cuatro años de chavismo para que todo ese amor muriera. Un grupo le acusaba de pretender robarnos, como un poder colonial cualquiera, y los que admiraban al líder chavista, también fallecido, le acusaban de enredarlo para llevarlo por mal camino. Fue, porque con casi toda seguridad todo pasará como un mal sueño tras la muerte de Fidel, reiniciándose el acercamiento del pragmático Raúl con Europa, el régimen cubano muy atípico; es una dictadura de hecho, necesitada siempre de un mecenas para sostenerse. Primero la Unión Soviética, luego el jineteo sobre la Venezuela chavista, a diferencia de otros “lideres” autocráticos que han impuesto también el terror tras sus fronteras sin necesidad de apoyarse en otros. También en eso fueron un fracaso.

   ¿La bebida del sábado?: la cubalibre. Todo el mundo llamaba, o enviaba un mensaje, con ese chiste.

Julio César.

SUS ASUNTOS

diciembre 2, 2016

LA OFERTA LABORAL

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   -¿Qué? Cada tío tiene derecho a coleccionar cosas; a hacer con sus ratos libres lo que desee y llenarlos como quiera, ¿okay?

Julio César.

TWINNTIGSTETAAN

noviembre 25, 2016

TWINTIGSTE

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   Al jefe le gusta su sopa de huesitos bien caliente.

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   No quiere le pase frente a otros, pero cuando usa un bikini…

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   Le encanta los audífonos de su amigo, a este tocarle el botoncito.

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   Esperando por los fans del equipo para la caliente celebración.

Julio César.

VERTIGO

noviembre 25, 2016

EL DOMINICAL DEL CHIGUIRE BIPOLAR

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   Imaginen a la maestra de este niño en la escuela…

   Vivir es aprender. Tengo una amiga que pasa por una mala situación, la cual anda sufriendo de unos vértigos para los cuales no hay una causa física porque le han hecho de todo, desde visitas al otorrino a las resonancias, y una doctora aconsejó llevarla con un sicólogo (tan cliché), pero lo distinto fue la información que aportó: el estrés, la depresión, especialmente si es severa, produce mareos y caminar errático. No lo sabía, pero la cosa no quedó allí, la doctora informó que en muchos colegios los maestros saben que algo les pasa a los niños, especialmente a los más pequeños, cuando manifiestan estos vértigos y mareos en el salón de clase. Es un signo de que algo anda mal en sus casas y se teme el abuso físico o sexual. ¿Qué tal? Claro, que un niño que dibuje cosas como la de arriba, ya eso no es una campanada de algo, es toda una sirena de incendios. ¿Un temor infantil a la nada? ¿El viejo y malvado Coco? ¿Un monstruo de la vida real? Un dibujo que inquieta. Hay que estar pendiente de los más chicos.

Y LLEGO DICIEMBRE

Julio César.

EL PEPAZO… 34

noviembre 24, 2016

EL PEPAZO                         … 33

De K.

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   La prenda perfecta para el macho de hoy…

……

   La voz, el tono, las palabras erizan al muchacho, ¡tanto así le gustaba a ese carajo!, aunque nada le prepara, y gimen cuando ocurre, a lo que le recorre cuando las manos grandes del sujeto caen sobre sus hombros, recorriéndole, acariciándole… y la punta de aquel tolete duro y caliente, le roza y moja la curva de las nalgas.

   -Tan hermoso… -jadea el abogado, voz cargada de lujuria contra su oído, bañándole con su aliento, cerrando la distancia, quemándole con su velludo cuerpo.

   -Doctor… -no sabe qué quiere, pide o espera. Tan sólo que respira pesadamente, su poderoso torso subiendo y bajando con esfuerzo, la verga latiéndole dentro de la rosa tanga… su culo hecho una sopa caliente. Pero aún esa palabra pierde sentido cuando esas manos, metiéndose bajo sus brazos, recorren su torso una, el abdomen la otra. Las palmas erizando su piel, estimulándole, sus tetillas imposiblemente duras, los dedos de aquella mano atrapándolas dulcemente, pellizcando y halando. Halconcitos leves que hacen gemir al forzudo muchacho, mientras la otra baja, lentamente, recorriéndole y excitándole, un dedo jugando con su ombligo, demarcando sus bordes redondos (como un culo, piensa desmayadamente), entrando y empujando, para finalmente bajar más y más, esos dedos sobre su bajo abdomen, allí donde generalmente hay vellos, unos que ahora no tiene, no sabiendo por qué.

   -Tan hermoso… -el hombre repite susurrando, sabiendo lo que provoca en el joven, pero también el arrebatado de lujuria que le recorre a él. Sacando la lengua y pegándola de ese cuello liso, los dos se estremecen por el íntimo y erótico roce, mientras los dedos se meten, las uñas, dentro de los bodes de la tanga.

   -Hummm… -el muchacho se estremece, y más cuando esa verga dura y pulsante, horizontalizada, se refriega de sus nalgas, de adelante atrás, como si le cogiera, percibiendo perfectamente toda la longitud de ese poderoso miembro.- Ahhh… -grita, mejillas rojas y ojos cerrados cuando los dedo del hombre pellizcan sobre su pezón izquierdo algo más fuerte, y recorre la enorme silueta de su verga, sobre la suave tela de la tanga, la cual parece intensificar la sensación. El tolete responde latiendo y manando sus jugos.

   -Posa para mí. –pide, con voz entrecortada, como si le costara, soltándole. Cosa que si le cuesta.

   No sabiendo por qué lo hace, el por qué siente que debe complacerle, el forzudo joven, muy rojo, separa sus piernas, las tersas nalgas abriéndose un poco, dejando ver la delirante tirita rosa del hilo. Doblándose, expone más, y sobre un hombro mira a ese carajo, un tipo casado que estaba haciendo aquello, en la sala del apartamento que comparte con su mujer.

   -Mierda, mira eso, eres tan… -el abogado no parece encontrar palabras mientras recorre con la vista la nuca, los anchos hombros, la estrecha cintura, las recias nalgas, redondas y duras, que se abren, rodeadas por una tirita de color que se pierde entre ellas, semi cubriendo, no del todo, un orificio que parece algo hinchado, de labios abultados (un culo sabroso), y atrapando en el saco rosa, más abajo, las bolas. El joven le ve llevar una mano a su tolete, apretándolo como para impedir una corrida ante la sola vista.- Sube un pie al mueble, por favor.

   Sintiéndose todo caliente, y tonto, Jacinto obedece, equilibrándose sobre un pie en la alfombra, el otro en el mueble, su recio y joven cuerpo algo ladeado. Sus nalgas bien abiertas. Se estremece y aguanta la respiración al oírle aspirar ruidosamente, como sorprendido, mientras se le acerca. Las manos, abiertas, caen en sus hombros, acariciándole con adoración.

   -Tan hermoso… -le oye repetir nuevamente, en trance, mientras le acaricia la espalda, bajando.

   Casi jadea cuando le siente el aliento bañándole la piel, porque mientras le soba, ese carajo comienza a besarle los hombros, la columna. Besa y chupa su piel, a veces lengüeteando sobre ella. Y esas caricias le tienen al borde. Más cuando se vuelve sobre el hombros y le ve el rostro enrojecido, los ojos cerrados, la verga goteándole copiosamente al caer sentado, esos labios y manos cayendo sobre sus nalgas, clavando dedos, intentado clavar dientes (son muy tersas y no se dejan). El aliento bañándole la raja. Tiene que afincar los dedos de los pies cuando la tanguita es apartada de su raja.

   -Ahhh… -se le escapa, labios muy abiertos, ojos llenos de sorpresa, erizado.

   ¡Ese hombre ha metido la cara entre sus nalgas!, raspándole con el rastrojo rasurado de la barba, el aliento bañándole el culo, que tiembla, ansioso, lleno de ganas.

   Aunque no acostumbra hacer esas vainas (coger si, dejarse mamar igual, eso no), el abogado no puede detenerse, con los pulgares le aparta un poco más la tanga y separa los labios del esfínter, aleteando la punta de su lengua sobre ese capullo tan levemente velludo que casi parece lampiño. Y le enloquece notar como esa entrada se agita y titila bajo sus caricias. Era un culo, pero… Cerrando los ojos le mete la lengua, cálida, babosa, reptante, y ese agujero se abre en flor, dejándole penetrar, el anillo medio masajeándole, sintiéndose un olor levemente almizclado, sabiéndole curiosamente dulce. ¡Y comienza a comerle el culo!, chupando, lengüeteando, salivándole, y Jacinto se estremece, gime, se revuelve, casi le atrapa el afilado rostro con las nalgas. Los gritos de agónico placer suben en intensidad cuando la lengua le coge, literalmente, adentro y afuera de su culo, una sensación nunca antes experimentada.

   -Hummm… hummm… -es todo lo que puede gemir en un momento dado, sintiendo que se quema, subiendo y bajando el culo sobre esa boca.- Oh, por Dios, doctor, cógeme… ¡Cógeme ya! –le grita.

CONTINÚA … 35

Julio César.

LA PRACTICA HACE AL MAESTRO…

noviembre 24, 2016

A MANO

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   …Mientras se divierte.

   Como nuestro amigo Esteban, quien desde los dieciséis años sabe lo que quiere, ser grandote y musculoso, recio y bien plantado, que otros carajos, los conocidos, le miraran con envidia al llenar sabroso una camiseta muy abierta… derritiéndose siempre por un verdadero macho en los vestuarios o las duchas de colegios y gimnasios. Ve a un tipo guapo, y se derrite, quedando con el culo totalmente mojado. Tiene a su favor, fuera de la pinta (tíos más bajitos y menos acuerpados que parecen encontrar la gloria enculando a un tipo tan jamao), pero también porque sabe lo que hace. No hay sujeto sobre el cual no caiga, metiéndose hasta el último pedazo de su verga, a quien no deje loco, gritando, botando leche como un chorro, una que lo nutre (momento cuando, todavía su culo empalado, se corre también). Y no había un carajo de esos, bien exprimido, que no quisiera ansiosamente su número para futuros encuentros. Y a los que les gustaban, que la tenían nudosa y particularmente dura, se los daba. El culo, naturalmente, y el número. ¿Su secreto?, desde lo quince años se ejercita, diariamente, cuando, de manos de un primo dos años mayor, descubrió cómo debía hacerse la paja un chico como él, no frotándose la verga sino usando una vela medio gruesa, dos o tres dedos bien metidos, o el güevo en vivo de algún amigo. Desde entonces, practica bastante con otras cosas, especialmente en su casa, sobre la cama, cuando ve sus partidos de futbol, preguntándose quiénes se lo harían a Ronaldo en los vestuarios después del encuentro, masturbándose como únicamente lo haría un verdadero y musculoso pussyboy. Todo por el coño rico que tiene por culo y que vuelve loco a los chicos.

Julio César.