OTROS CHICOS XXX

septiembre 3, 2015

EL HOMBRE PARA EL MOMENTO

SEXY BOY

   -¿Seguro que no quieres que me quite todo y recorrerme con la lengua y las manos como un loco?

TODO MOJADO POR TI

   -Veo que es cierto, cuando piensas en mí te mojas todo, pendejo. –dice el chico que entra y así le encuentra.

Julio César.

SABOREANDO EL EXITO

septiembre 3, 2015

AMIGOS EN PISCINA

MACHOS, GYM, SUSPENSORIOS Y SEXO GAY

   Al abrir el gimnasio se le ocurrió ofrecer un servicio que amarraría a la clientela. Y funcionó.

Julio César.

EL JUICIO A LEOPOLDO LOPEZ, LA GIRA TURISTICA DEL SEÑOR MADURO Y JORGE RODRIGUEZ CONTRA EL LEGADO

septiembre 3, 2015

NICOLAS MADURO EN CUBA, REALIDAD Y TONTERIAS

LEOPOLDO LOPEZ MENDOZA

   Leopoldo López, un preso político.

   Se espera, si no hay nuevas demoras, que mañana viernes se sepa, finalmente, que pasará con el dirigente político venezolano Leopoldo López en ese circo dizque jurídico que Nicolás Maduro Moros y Diosdado Cabello montaron contra él para sacarle del camino y justificar la ola de violencia que recorrió el país el año pasado cuando el incompetente de Vielma Mora (al gobernador del Táchira le pasó lo que Simón Bolívar decía que terminaba pasándole a la gente eternizada en el poder, enloqueció de prepotencia), quien cada día despierta preguntándose qué otro daño puede hacerle al Táchira, respondió a una protesta por inseguridad con una brutal represión, utilizando grupos paramilitares llevados de Caracas (y tanto que dicen odiar esos grupos). Recordarán todos como, por una pelea de un ex ministro de la seguridad con esos grupos paramilitares, mal llamados colectivos (la maña fascista de darle otro nombre a las cosas), estos respondieron por televisión que cuando los llamaron para arremeter contra estudiantes y amas de casa les decían camaradas y ahora (en ese momento) delincuentes. Que la razón la tenían ellos se vio cuando el ministro ese salió como corcho ‘e limonada. Y hasta cayó bajo sospecha. Típico de estos regímenes fascistas.

   De esa violencia y muertes, el régimen quiso responsabilizar a Leopoldo López y le encerró. Un año ha estado preso y en su juicio no le han permitido presentar testigos, mucho menos que observadores internacionales vengan y constaten lo que ocurre, porque fuera de que no han podido presentar una sola prueba real, sólida, palpable, visible, ni siquiera una grabación suya llamando a generar violencia, los testigos que el Gobierno llevó más bien le exculparon. Como todo eso falló, dos funcionarillos de la Fiscalía, enviados por la señora que dirige la organización, previas órdenes de Miraflores, quiere que se le condene porque a ellos “les parece” que si es culpable. Les parece. Tienen la sospecha, creen. A los dos fiscales que llevan el juicio, a Luisa Ortega Díaz como Fiscal General, a Diosdado Cabello y a Nicolás Maduro Moros “les parece que tras sus palabras y gestos estaba la orden de generar violencia”.

   Nadie le señala, nada liga a Leopoldo López con esos hechos, pero a ellos les “parece, que entre líneas, eso fue lo que ocurrió”, así “lo interpretan”, porque hasta tienen el descaro de reconocerlo. Y a un hombre, padre de familia, se le puede condenar a años de cárcel porque a gente que le adversa políticamente “les parece que es un delincuente”. Y como “les parece”, debe ser condenado. A esas aberraciones llega un régimen fascista y brutal rodeado de un aparato propagandístico que acusa al hombre con cada adjetivo que se les ocurre, aunque no dicen ni una sola vez en qué se basan tales acusaciones. Le llaman asesino, conspirador, pero no presentan las pruebas que lo liguen a un asesinato en concreto, no señalan cómo, dónde o con quiénes conspiraba, pero eso no les detiene. Que es libelo, calumnia y falso testimonio, está claro, pero no hay organismos que regulen a estos delincuentes (delincuente, dícese del que comete delito). Con el parecer de una gente que fue enviada a condenarle como fuera, y las maripilihernadez en una campaña comunicacional grotesca desde todos los puntos de vista, se pretende dejarle en la cárcel. Es lo que se espera.

JUEZ MARIA LOURDES AFIUNI

   ¿Qué ocurrirá? Uno quisiera creer en la justicia, incluso en que la juez que lleva el caso actuará apegada a la ley, pero ahí está el brutal acoso contra la juez Afiuni, detenida por liberar a un preso político de Hugo Rafael Chávez Frías, arrastrada como un animal, encarcelada, ultrajada en una celda, ultrajada otra vez por la Fiscal General de la República cuando salió a mentir en foros internacionales, quedando como la mentirosa que es cuando la ex juez la desenmascaró, atacada por Trinidad Jiménez desde España cuando el PSOE servía de caja de resonancia de los barbaros regímenes sudamericanos. ¿Se puede esperar valor, en ausencia de villanía, de parte de la juez? Debería, porque si no puede con su deber no debería ocupar un lugar en la justicia.

   Por otro lado, este circo de grotescos dizques funcionarios públicos que utilizan el aparato judicial para perseguir y encarcelar rivales políticos, durante años y años, robándoles sus vidas, debe terminar con ellos tras las rejas, pagando por todos sus crímenes. Cada uno de ellos, los actores materiales como esos dos fiscales, y los intelectuales. No puede alegar la Fiscal General que nada sabe cuando oye que sus funcionarios acusan a alguien porque a ellos “les parece” que así es como debe ser para ganar un caso. Pero no ha sido este el único momento oscuro de esta justicia del terror a lo nazi. Una vez, otro Fiscal General, Isaías Rodríguez, persiguió a un grupo de venezolano porque en los ojos de un sujeto que le decía que esa gente conspiraba, “vio la angustia de un alma torturada que quería confesar”, para que se descubriera al poco tiempo que el carajo no era más que un mentiroso, un falso testigo creado por el Fiscal y el fallecido Hugo Rafael Chávez Frías. Estas cosas son insólitas, porque de toda la paja loca que hablan estos sujetos de los “cuarenta años”, nunca se vio un caso como este. Al contrario, hombres detenidos secuestrando gente para cobrar rescate, atracadores de bancos detenidos infraganti eran dejados en libertad al ser postulados por un partido político a un cargo de diputado y ganar su curul, curiosamente todos de “izquierda”. Pregunten ahora cómo responde esta miseria de gente cuando ocurre un caso similar en el bando opositor.

   Veremos qué ocurre con Leopoldo López este viernes, un hombre que puede ser condenado a muchos años de cárcel porque a alguien “le parece” que cuando decía una cosa, argumentaba otra.

……

NICOLAS MADURO PASEA POR VIETNAM

   Por cierto, mientras la frontera con Colombia arde, cuando se teme un ataque frontal desde los satélites en órbita y los paracos bajando de la cara oculta de la Luna, cuando esa gente está a punto de matarnos de hambre y a manos de la violencia utilizando la magia negrea para desparecer cientos de camiones que nadie ve llevarse nuestras cosas y materializa gente detrás de los controles fronterizos del régimen… según el nuevo cuento del Gobierno para castigar a los colombianos cedulados por Hugo Rafael Chávez Frías y que no asistieron a las primarias del PSUV y se teme voten por la Oposición, el presidente Nicolás Maduro Moros se va en una gira turística a países arruinados unos, otros enredados económicamente (no se extrañen si en China comienzan a ejecutar funcionarios de la bolsa, el régimen intenta hacer creer que no hay una crisis sino una manipulación de acciones). ¿No que la cosa era muy tensa, muy evidente, muy seria y muy grave en la frontera? Creo que se confía demasiado en la cabronería de UNASUR y el ALBA (entelequias que han hecho lo indecible por debilitar las democracias de la región), y en las vacilaciones del gobierno colombiano. O, quién sabe, a lo mejor lo mandaron para allá para que no saiga poniendo la torta aquí, las fotos de los niños cayendo dentro de las aguas del río Táchira les perseguirán en muchos tribunales internacionales.

……

JORGE RODRIGUEZ CONTRA EL LEGADO

   Debo confesar que me quedé frío cuando leí unas declaraciones de Jorge Rodríguez, quien antes era, o es, no se sabe bien, alcalde de Caracas (del municipio Libertador, pero nadie le dice así, ya es hora de enfrentarlo), que me hizo pensar, ¿no necesitará ese hombre de un buen siquiatra? En el diario 2001 lanzó una arenga xenofóbica increíble contra los colombianos; dijo cosas feas, pero lo que llamó la atención era eso de ¿qué país podía soportar cinco millones de colombianos en su territorio?… ¿Acaso él no salió de las filas del chavismo? ¿Acaso no recuerda cuando el difunto abrió las fronteras, ceduló y nacionalizó gente a la lata a pesar de que todo el mundo le advertía que eso no se debía hacer? ¿Qué tan incompetente e irresponsable se puede ser? O cínico, porque eso de satanizar ahora al difunto por las locuras que cometió me parece algo bajo, aún para él. Que lo haga yo está bien, siempre le he adversado, a él y al difunto, pero él aplaudía en ese entonces todas esas locuras. ¿Ahora se desentiende? ¿Ahora aquel era un demente irresponsable que no sabía lo que hacía? Tan de izquierda él.

Julio César.

PROPOSITO

septiembre 3, 2015

LA AGARRADA

CULO DE CHICO DESEANDO AZOTES

   Sabe que lo hace por su bien, pero…

   Por culpa de su hermana, el cuñado le atrapaba a veces en el cuarto y le azotaba para que se comportara. Al principio gritó y se rebeló, como un macho, pero el tipo era fuerte, masculino y atractivo, con un aire de confianza que le reducía a la obediencia, a sometérsele mientras le nalgueaba y tocaba. Ahora cerraba los ojos y lo bailaba contra su palma, estremeciéndose cuando la mano iba y venía, o le recorría, mientras gemía un quedo “no, por favor, no”, que descubrió al otro le gustaba escuchar aunque no quisiera, para nada, que parara. Cosas de la convivencia, ¿no?

Julio César.

CHICOS, AUTOS Y POLLAS

septiembre 3, 2015

¿SACRIFICIO?

COMICS GAY DE CHICO QUE TRAGA

   A esa edad es en lo único que piensan…

   Le encanta esa carretera porque siempre hay un tío lindo que detiene su carro y se toma su tiempo para alimentar a un chico hambriento. Y a él le encanta que le llenen la boca con un buen biberón caliente muy lleno de leche. Es el encanto de los caminos rurales un sábado por la tarde. Y nunca falta quien, al verle tragando, también se detenga y espere ser igualmente tratado.

Julio César.

LA HISTORIA DE UN CHICO

septiembre 3, 2015

CONDICIONAMIENTO

CHICO EN BIKINI METIDO

   Sale vestido para matar…

   Aunque parece un chico seriecito y limpio, Tinito es toda una apasionada, vulgar y sucia perrita caliente, que nunca sale de su casa sin la intensión de que su culo sea llenado por una buena verga dura, pulsante y ardiente. Le gustan los chicos y tíos que huelen a bolas sudadas y que mientras lo cogen le halan sin piedad de las tetillas, duro, las desea grande, casi colgándole. Le encanta tener el cabello apelmazado de esperma cuando sale de los baños de un bar frecuentado por marineros borrachos. Su boca no se cansa de mamar güevos, los labios se le hincha y traga tanto que a veces se le sale por la nariz. Ama abordar a dos o tres carajos en una mesa, en un botiquín olvidado, ofreciéndoles mamadas, siempre buscando tener dos vergas clavadas en su culo, otra metida hasta su garganta. Sueña con tres abajo, dos arriba. Le gusta regresar a su casa, ahíto, respondiéndole a su madre “no tengo hambre”, cuando esta le ofrece un bocado, no pudiendo tomarlo al tener el estómago abultándole de tantos espermatozoides. ¿Sabes a qué bar irá esta noche?

Julio César.

DEAN, SAM, COLE, MONJAS Y ROWENA

septiembre 3, 2015

DEAN, VAYA CHICO…

DEAN Y COLE

   ¿Al padre y al hijo?

   Siendo tan obsesivo como soy (maniático dicen mis amigos), estuve a punto de dejar estos atrasados comentarios sobre la décima temporada de Supernatural, porque no pude ver el episodio hace dos jueves ya que a unos amigos les nació una nieta, ¡una nieta! Esos liceos son tan peligrosos como antes, aunque en el pasado había como más malicia en los ahora padres. Una barriga a los dieciséis años es francamente… y mejor lo dejo así (y ella sabe lo que pienso); parece que no ven novelas, que no saben de dónde salen los niños. O tal vez creen que de verdad vienen de Paris en picos de cigüeñas. Fuera de ese detalle, la pasamos bien. Los bebés siempre alegran la vista. Bien, no habiendo sintonizado el fulano episodio, perdía todo el hilo. Afortunadamente lo encontré por la red.

DEAN AND COLE

   Y ese episodio, el 10X15 – THE THINGS THEY CARRIED, me dejó curiosamente insatisfecho. Era de relleno, evidentemente, como que sólo estaban Sam y Dean, pero no sé, cómo que esperaba mucho más cuando regresaba un personaje aparecido en esta décima temporada, Cole, el ex marine que perseguía a Dean para vengar la muerte de su padre. Eso sí, en cuanto la intro anunció que aparecería, temí lo peor: Cole regresaba para morir, o algo terrible le había pasado a su familia. Porque esa es la tónica de nuestra serie favorita. También reaparecía un viejo enemigo, una cosa creada por Eve y que ni nombre tenía. Aunque era como una variación de aquello.

DEGOLLADA EN SANGRE SUPERNATURAL

   Vemos a una mujer militar que cuelga cabeza abajo, que se debate contra alguien que se acerca, que la degolla y bebe de su sangre. Algo horrible como siempre. Y de allí pasamos a Sam en la baticueva buscando referencias sobre la Marca de Caín, haciéndolo a escondidas porque Dean no quiere que lo haga ni escuchar nada más sobre eso. De hecho cuando este aparece súbitamente, Sam cierra de golpe la computadora, lo que hace que Dean, todo chulo, le pregunte si veía porno. Fue divertido, como cuando le dice que no tiene nada de malo pero que no lo haga en la mesa donde comen. ¡Miren quién habla! Saben de la degollada e irán a investigar. La policía les dice que ya tienen al culpable, el cual se suicidó. Van con la esposa de este, era un militar que en casa no mataba ni a una araña y que de repente enloqueció, que comenzó con una gran sed, a desvariar y desapareció. Como último dato curioso, les da el nombre de otra esposa de militar cuyo marido también actúa extraño.

   Van con ella, quien no quiere ver anormalidad, pero está tensa, su marido anda desparecido, tiene esa sed insaciable y andaba errático antes de eso. Cuando salen encuentran a Cole, quien fue llamado por la mujer, su amiga, porque también es amigo del marine que buscan. Irá con ellos para no dejarles hacer algo drástico, convenciéndolos con buscar información del Pentágono de la última misión de los otros dos.

   Bien, para hacer el cuento corto: el marine anda mal, tiene sed, en una tienda toma mucha agua, ataca a un dependiente, le degolla y bebe de su sangre. Y con la cara que tenía no sé cómo alguien se le acercó. Cole consigue un video, una misión en Irak sobre un rehén al que iban buscando, este ataca a los dos marines ahora enfermos, ellos se defienden y le matan. Todo se ocultó. Cole, quien ya no confía en que los Winchester salven a su amigo, calla un dato cuando estos le preguntan qué hará si llega el momento de acabarlo. Finge despedirse de los hermanos, pero sale en busca del amigo; los Winchester, que algo se olían (como Dean debió sospechar de la Charlie mala unos episodios atrás), le siguen. En una cabaña, Cole encuentra al sujeto, que le ataca y le transfiere uno de esos feos gusanos bucales (que son sencillamente repugnantes, tanto que imposibilitan cualquier interés del subtexto). Los hermanos llegan, Dean mata a uno de esos bichos que se arrastra por el piso, Sam corre tras el otro militar y deben encarar el hecho de que Cole está infectado.

   Intentan salvarle como hicieron con Bobby, pero no resulta. Mientras Dean propone ocuparse de él, Sam va tras el fugitivo, quien seguro irá a casa de la esposa. Y aquí ocurre una de esas cosas extrañas: Cole teme que no se salvará, Dean le pelea para que luche y resista, que no pierda la esperanza, mientras él mismo las ha perdido. Hubo muy buena química entre los dos, como siempre ocurre con Jensen Ackles y todo al que le ponen al lado. Aquí se nota cuando Cole teme terminar siendo un monstruo como su padre, y que como él, ser destruido. Me gustó mucho esa charla con Dean, reconociendo lo que los Winchester hacen, en las sombras, sin que nadie se los agradezca nunca (cosa que se vio no sólo en el Apocalipsis, sino cuando lograron vencer el terrible plan de los leviatanes). Usando la lógica, las cosas que el parasito necesita, intentarán deshidratarle para que le abandone, y la cabaña se transforma en un baño turco.

SAM PROTEGE

   El marine enfermo casi mata a la mujer, quien se comportó de una manera algo tonta, porque ya sabía lo que había hecho en aquella tienda. Casi la infecta pero Sam llega y lo retiene. Quiere salvarle. Sam está decidido a ello, a salvar a ese hombre, y la transferencia de sus ideas no podía ser más clara.

COLE Y SU PARASITO

   Sudando la gota fría, Cole va siendo influenciado por el parasito, escapa en un momento dado y casi hiere a Dean, pero el parasito finalmente sale en una escena sencillamente asquerosa, de vaina no le cae a Dean en la cara. Cuando llama a Sam para darle la buena notica, para que puedan ayudar al marine, saben que este escapó de las ataduras del menor, le atacó y casi mató a la esposa. A Sam no le quedó otra alternativa que liquidarle. Y hay que comentar que fue notable la química de Sam con esa mujer. Cole entiende que no pudieran salvar al amigo, su mujer le contó todo, tanto es así que ella le dirá a la policía que el hombre la atacó por alguna locura momentánea y debió matarle en defensa propia, todo para cubrir el rastro de los hermanos Winchester. Cuando parte reconoce que hacen un gran trabajo pero que espera nunca volver a verles. Y es aquí lo insatisfactorio, aunque fue un buen episodio, uno de relleno pero intenso, no lo sé, me parece que Cole estuvo desperdiciado. Lo veía más como otro Dean, frío y mortal, al lado de estos en una lucha necesaria pero sin terminar de ser amigo de Dean (le mató al papá, carajo). Pero eliminaron eso cuando le quitaron toda la animosidad hacia el pecoso. No sería malo volverle a ver, eso sí, siempre que se nos asegure que no morirá.

LIBRANOS DEL MAL

   Ahora Sam, su depresión porque quería salvar al marine, de verdad quería pero no pudo. Dean lo entiende, pero que hay que aceptar que a veces se hace todo, como debe ser, y el resultado es una porquería. Obviamente hablaban de él, de la Marca. Sam vuelve a estar como en la tercera temporada, angustiado, casi en lo obsesionado, por la suerte de Dean. Desconcierta que este parezca aceptarlo todo tan fácilmente. Cuestión aparte, ¿no les recordó toda la trama al guion de la película Líbranos del Mal, con Eric Bana como un policía obsesionado con los crímenes contra niños, y nuestro Edgar Ramírez, un cura casi apátrida que practica exorcismos? Una buena cinta, a mi manera de ver, pero es que me gusta lo oscuro. Unos militares encuentran en el desierto un lugar horrible lleno de calaveras, de sacrificios, y algo los toca y los condena. Aquí ocurre igual, pero es uno de esos gusanos de la ira.

LA CONFESION DE DEAN

   Me gusto una barbaridad del episodio pasado, 10X16 – PAINT IT BLACK, la interacción de Sam y Dean con la Iglesia Católica, confesión incluida, pero no pude dejar de notar que sigue siendo de relleno, conteniendo la trama central. La vieja costumbre de dejar todo para el último episodio, como el gran plan de los leviatanes, que era realmente bueno, toda la humanidad sirviendo de ganado; o el de Metatron y su guerra contra el Cielo, que también fue una gran maldad. En el capítulo hay hombres que se confiesan y algo los sigue al salir del confesionario; unos se suicidan, lo que llamará la atención de los hermanos, a otros los asesinan seres amados que les acusan de traición. Alguien o algo mata a hombres infieles, la eterna persecución. Lógicamente un fantasma vengativo. Sumado a esto hay una trama en el Infierno que es totalmente aburrida. Rowena y su historia están haciendo que Crowley se parezca a Castiel y sus ángeles necios.

   Repito, me gustó, por los hermanos, por este Sam angustiado por su hermano, por Dean viéndose tan afligido, lo demás… relleno.

CROWLEY Y SU MADRE

   Crowley sigue con los dramas con su madre, intentando buscar su aprobación, algo típicamente norteamericano y que pensé era únicamente en los programas con judíos, como decía la niñera (The Nanny, que por cierto, parece el único programa con el que cuenta ese canal de comedias en el cable); para alegrarla y congraciarse atrapa a una bruja, su peor enemiga, Olivette. Rowena la tortura y todo eso, quiere que la restituyan como gran bruja del aquelarre y ahora es que se entera que el aquelarre y sus secretos fueron perseguidos, disminuidos y robados por Los Hombres de Letras, que tienen todos sus secretos encerrados en bunkers (como la baticueva). Todos han muerto aunque en Norteamérica hay una base en manos de unos cazadores, Sam y Dean Winchester. Me gustó la reacción de Rowena, fue lo único bueno de ella. Otra vez los Winchester, por quienes ha discutido con su hijo, y que le restan poder e influencia a ella, es así como lo siente. Bien, castiga a la otra y quiere que Crowley haga algo contra los Winchester, pero este se niega alegando que ya tiene planes para ellos. Eso, a grandes rasgos, fue todo. Sobraron escenas, diálogos y discusiones.

OLIVETTE

   Sin embargo, la bruja que representaba a Olivette era interesante, como la que convertía a los adultos en niños para comérselos. Aparentemente el aquelarre contaba con buenos elementos, excepto Rowena. Ahora la mujer identifica totalmente a los hermanos como sus enemigos, eso es bueno, tal vez por fin será la gran villana que la imaginé cuando apareció. Ahora Crowley… Es increíble lo disminuido que se ve. Lo bobo. El Infierno ni parece amenazador. Pero ya este demonio nos ha sorprendido antes, ¿está realmente tramando algo terrible contra los Winchester? ¿No sería genial que raptara a Dean con ideas de torturarle, aunque sin llegar a hacerlo? ¿El Deawley? Ese enfrentamiento entre ambos ha sido largo, que comenzaron como enemigos aliados en la cuarta temporada, con todo lo que pasó, incluida la muerte de Sarah y el chico wendigo, hasta el momento en que compartían cuarto y tal vez toallas. Han intercambiado mucho. ¿Torturaría de propia mano Crowley a Dean? ¿Permitiría que otro lo hiciera? Sé que esta temporada ya terminó, e ignoro cómo, pero me habría gustado ver esto.

DEAN EL CHULO Y LA MONJA QUE OYE

   Bien, los hermanos tras lo que mata penitentes. Hacen la relación de que todos eran católicos y se habían confesado con el mismo sacerdote, ¿habrá algo sucio allí? Lo probaran con una confesión, fue graciosa la cara de Sam cuando Dean le pregunta cuándo fue la última vez que se confesó, respondiéndole que nunca. También encontramos a dos monjas jóvenes hablando de por qué tomaron los hábitos, y la verdad es que las razones fueron bastante deprimentes, y egoístas, pero es de suponer que la gente ya no siente “la llamada” como cuando la religión estaba más fresca. Una de ellas habla del amor que sentía por un famoso pintor al que le entregó su alma, literalmente, sabemos luego. Ella le confesó su amor, él no la quería sino como musa, se puso tan mal de salud y desequilibrada emocionalmente que la metieron en un convento. Ya para ese instante sonaba raro. Cuando la que le escucha encara a los falsos policías, las chipas entre ella y Dean, quien luego la llamaría la monja sexy, para consternación de Sam, eran evidentes. Coqueteaban de lado y lado. Ah, es que se trata de Dean Winchester.

   Probando las cosas, Dean se confiesa, comienza como una farsa, exponiéndose como un ser mil veces infiel y mujeriego, pero luego se queda atrapado en sus sentimientos. Siempre supo que terminaría mal, pero ahora que ese tiempo tiene límites, se siente vacio y no quiere morir. Eso me gustó. Mirando hacia atrás piensa que debió sentir y vivir, que hubo cosas que nunca dijo o se permitió experimentar o exteriorizar. Y si no estaba hablando de sentimientos no sé de qué podría ser. Esto hizo sonar muchos radares. ¿Hablaba de reconciliarse con Sam? Ya lo habían hecho, totalmente olvidado lo del Purgatorio y lo del falso Ezequiel poseyendo al menor. ¿Hablaba de Lisa y una familia? ¿De Castiel, su ángel de la guarda? Cuando el sacerdote le pregunta si cree en Dios, respondiendo que sabe que existe pero que ya no se preocupa por él, por nadie, fue una mejora. Ya no hablaba con ira; parecía aceptar que si la gente toma sus decisiones, él, Sam, Castiel, aún Crowley y el mundo mismo, ¿qué puede hacer Dios? ¿Hipnotizar a todos para que funciones como automáticas sin voluntad propia? ¿Abrirles las cabezas para meter sentido común?

   Toda la escena, exceptuando Dean dejando ver su sentir (o lo poco que puede mostrar que nunca es mucho), fue algo superficial, aunque al final el sacerdote dice algo que es cierto; cuando comenzamos a orar, por lo que sea, lanzamos una mirada a nuestro interior, iniciamos un examen de conciencia donde aceptamos que algo puede que no vaya del todo bien, que necesitamos llenar algo que no entendemos o que no podemos con las fuerzas del universo y pedimos ayuda. Claro,  para los que como yo, que sólo lo hacen en momentos de grandes crisis, como hace la mayoría, es más como un desahogo esperando una solución mágica más allá de nosotros.

DEAN Y LA MONJA

   El fantasma va tras el cura que le da la absolución a Dean. La monja encuentra en el diario de la otra que enloquecida mató al amante infiel que se acostaba con otra modelo; corre y se lo cuenta a los hermanos, ella no asoció la llegada del fantasma, con sus cosas de un convento en Italia, con las muertes. Dean y la monja sexy van a buscarla a la capilla, y Sam, que debía quemar el diario, en cambio lo lee. Dean encuentra al cura muerto, la monja le ataca, estaba poseída.

EL CUADRO FANTASMA

   El diario no era lo que retenía a la otra, era el cuadro, donde con la pintura mezcló parte de sí, sangre y huesos. Una porquería, ¿cómo pensó que ese hombre se enamoraría de ella ante semejante acto? Está como esas mujeres que amenazan a un hombre que si no se casan con ellas se matarán, ¿quién carajo se va a echar ese muerto encima? Que puede ser literal. Es mejor dar tiempo y ver qué pasa. Bien, Sam quema el cuadro, el fantasma abandona a la monja y todavía tiene la cachaza de pedir su ayuda.

SAM AND DEAN

   Fuera de una pregunta de Sam a Dean, no formulada con todas sus letras, sobre lo mucho que tardó en el confesionario, el aire de pesimismo, de la tormenta que llega, sigue dejándose sentir. Da gusto ver que el menor no ceja en su empeño. De esa monja pensé varias cosas. Primero, que si, parecía gustarle un poco Dean; segundo, ¿las monjas ven y hablan con fantasmas normalmente, a tal grado que no lo ven irregular? Debía ser síquica, ojalá regresara, como un pastor Jim. Y tres, ¿saben qué habría sido realmente bueno?, que al final ella misma resultara ser un fantasma, como en la película el Sexto Sentido. Habría sido novedoso. Ya había pasado que los hermanos ayudaron a una mujer que era perseguida y ella misma no sabía que estaba muerta, pero ellos sí. Habría quedado bien que al final la monja sexy les sorprendiera siendo otro fantasma.

Julio César.

LOS CONTROLADORES… 14

septiembre 1, 2015

LOS CONTROLADORES                         … 13

NICE BOY

   Temiendo al cambio.

……

   -¿Estás segura de que se trata de un controlador? Tú no eres… -comienza, con duda, la bonita mujer morena de cuello largo y cabello lustroso y liso, recordando por un instante infinitesimal a un atractivo catire bajando de un avión.

   -Muy segura, Joanna. –sentencia la otra, un poco más baja de estatura, cabellos ensortijados, castaños claros, ojos luminosos tras unos lentecitos claros sin monturas, mordiéndose el labio inferior.- ¡Tú sabes algo! Tienes algo en mente pero no lo dices. –apunta y la otra la mira con disgusto.

   -Deja de leerme. Es el trato.

   -Lo siento. Busquemos a Sombrío…

   -Si algo ocurre, ya debe saberlo. –dice casi con resentimiento.

……

   El arrugado y avinagrado rostro de Joel Gruber se contrajo más cuando vio salir, por fin, a Gabriel Rojas de la biblioteca de su casa, la cual el fornido y agresivo hombre de treinta y tantos había descrito como un museo sin nada valioso. Eso le agradó al anciano, su descaro sincero, igualmente su fama: el hombre buscaba y encontraba lo que fuera. Por un precio. También si le intrigaba, eso no lo anunciaba el otro, pero Joel no había llegado a la edad que padecía simplemente suponiendo que era cierto todo lo que otros decían o aparentaban.

   -Se tardó bastante. –comienza levantándose del sillón donde esperaba, con esfuerzo, señalándole otra silla. Gabriel, sonriendo, tomó asiento.

   -Era un video… largo.

   -¿Había necesidad de verlo todo? –cuestiona, sintiéndose francamente disgustado mientras sirve dos tazas de café de una muy anticuada pero pulcra cafetera, tendiéndole una taza con un pulso extrañamente firme. Sus ojos se encuentran y el otro sonríe socarrón, guardándose sus impresiones, sabiendo cómo puyar al anciano.

   -Muy necesario. No sabía cuando la cámara podría enfocar, en un descuido, un letrero, una ventana o un detalle que permita saber dónde alojan al nieto de su amiga. –saborea el café, todavía intrigado y, suciamente, excitado por lo que vio.- Fue porno del duro, al sujeto mayor no se le veía la cara, pero al muchacho…

   -Era la idea.

   -¿Por qué se lo enviaron a la doñita?

   -Para lastimarle. Tratamos con gente malvada, señor Rojas. Entiendo que la definición pueda parecerle anticuada o extraña, pero es la justa. Lo comprobará según vaya averiguando cosas.

   -Era sexo…

   -Eso también fue calculado. Para ofender y humillar. Un mensaje: puedo hacerlo y nadie está a salvo de mí. –eso hace que el otro frunza el ceño.

   -Lo hace sonar como si al chico lo obligaran a todo eso; pero más bien me pareció que lo disfrutaba… demasiado, en mi opinión.

   La verdad es que todo era extraño en ese caso de persona desaparecida, se dice Gabriel Rojas. Aquel anciano de mirada astuta le había citado para encomendarle buscar al nieto de una amiga que había caído en manos de tratantes de blancas. Mostrándole el video que la doñita había recibido. Filmación que fue toda una sorpresa. Era un heterosexual seguro de sí, con una vida sexual no amplia pero si intensa en sus relaciones, había tres damas que juraban ser el centro de su mundo, todas ellas profesionales que no necesitaban o buscaban un marido para mantenerlas, tan sólo le querían para pasar el rato y era grato; pero aquella escena…

   Ver al catirito lisito, delgado y bonito subiendo y bajando frenéticamente su culo sobre el grueso, rojizo y largo güevo que casi le deformaba el anillo del esfínter, le produjo asco y fascinación. Oyéndole gemir, viéndole estremecerse, escuchando las palabras del hombre, la manera de tratarle, se le puso dura bajo las ropas. Cosa que fue una sorpresa total. Y miró y miró, no podía, sencillamente, detenerla o apagarla. No se masturbó pero… Seguro que se había mojado un poco los pelos púbicos. Y no fue su única reacción.

   -Si, parece estarla pasando en grande, y sin embargo, mi amigo, el chico no era totalmente consciente de sí. Le habían… sugestionado para hacer eso. Le llevaron a reaccionar así. –informa el viejo.

   Y el hombre frunce el ceño. ¿Obligado?, ¿llevado? ¿Sería posible? Bien, recuerda que, tenso sobre el sillón de la biblioteca, oyéndole gemir y viéndole babear por su boquita roja que se abría bastante mientras su culo era cepillado ferozmente por aquel tolete duro, se encontró pensándolo, casi deseando gritarlo al monitor: cógelo duro, pártele el culo al putico ese. Haz que llore. Eso, cógelo así, que suplique como la putita caliente que es.

   Incómodo ante el anciano, que le mira fijamente, ¿tal vez adivinándole?, cruza las piernas.

   -¿Qué no me está diciendo?

   -Que trata con gente peligrosa. Que el chico… -y se le nota el disgusto al pensar en él.- …Está en manos peligrosas. Pero no es todo, esos videos… -ahora si duda. No quiere exponerlo así, que estaban destinados a influenciar, a excitar. A reclutar gente.- Hay que impedir que sean comercializados. No sólo por mi amiga y el buen nombre de su familia. –ahora parece hablarse a sí mismo, viéndose algo maniático aunque lo ignora.- No se les pude dejar actuar libremente.

   Gabriel podría haber dicho algo sobre sus temores, que eran cosas de ancianos asustados, pero no habría sido del todo sincero. No porque… en un momento, mientras miraba el video, él, que es heterosexual, se imaginó en aquel colchón con el chico subiendo y cayendo sobre sus muslos y vientre cubiertos de una negra pelambre. Que ese culo se ensartaba, abriéndose y devorando, su propio güevo. Que era él quien le cogía, le apretaba las tetillas y le llamaba putica caliente destinada a servirles a los hombres como juguete. Casi se sintió allí. Casi… lo disfrutó. No sólo tener su güevo amasado, apretado y halado, sino de la extraña sensación de poder que devenía de tener al chico a su merced, obligándole a empalarse, a gemir y llorar por su güevo de macho de verdad mientras lagrimas caían de sus ojos y la baba de su boca de labios rojos.

   -¿Sabe qué? Creo que tiene razón en ese punto. No es un video apto para todo el mundo. Acepto el trabajo. –replica brusco, como intentando alejar esas ideas.

   -Me alegra, pero… su reputación le precede. Eficiente encontrando lo que busca. Pero también es temerario. –se echa hacia adelante en el sillón, con tono preocupado.- Tenga cuidado, señor Rojas, no son exageraciones de ancianos tontos, esto que le advierto es muy serio: precaución o terminará protagonizando su propia cinta. –no le desanima, ni ofende, la carcajada alegremente burlona que lanza el otro hombre. Tan sólo sonríe un poco, socarrón. Ha vivido y visto mucho.

   -Lo tendré en cuenta. –sonríe divertido, ojos burlones.

   El anciano abre la boca, decidido a darle un halón de orejas verbal, pero se deja caer en su sillón.

   -¿Más café?

……

   Las noches de Caracas son calurosas, mucho. El grato frescor de las tardes de antaño era cosa del recuerdo, como el poder caminar por una acera de día o que el alumbrado funcionara eficientemente. Y Ernesto Garzón, agitado, salió de su casa después de despedirse de su angustiada madre, a quien le parecía que salía demasiado de noche. El joven asistente de vuelos sabía que era cierto, pero no podía evitarlo. Ya quiere partir en algún viaje, ir lejos en algún vuelo y escapar de las miradas de sus padres. Bien, de su madre; su papá apenas le prestaba atención a sus cosas, algo que le agradaba. Imagina que le sabe, en el fondo y desde hace tiempo, gay, y decidió no tocar el asunto ni de lejos. El joven amaba que lo tratara normalmente, sin miradas severas, críticas o reproches que no servirían de nada. Su madre era otro asunto…

   Cosa que ahora chocaba con el calor que siempre sentía. Desde su encuentro con aquel extraño y atractivo pasajero, y el ingeniero de vuelo en aquel viaje, no podía apagar ese fuego. Ardía por dentro. Quería güevo. Tan simple como eso. Por ello debía salir e intentar encontrar algo. A alguien. Por eso se llegaba a las tascas del Centro, venidas a menos, especialmente por la inseguridad, pero aún así peor era nada. Llegaba a la barra, pedía algo y lanzaba miradas y señales; tragando pico de botellas enviaba el mensaje que quería.

   Sonríe en esos momentos, la música, el calor, la gente hablando y riendo, la excitación corriendo por sus venas, bebe y mira al tipo joven que no le quita los ojos de encima, quien, sonriendo también, le hizo señas enfocando una de las salidas laterales. Tragando con esfuerzo de puras expectativas, le siguió. Salió a la calle, a un callejón lateral bajo un cielo nublado, un calor húmedo cubriéndolo todo. El tipo estaba allí, recostado de la pared, esperándole.

   La verdad es que debería decir algo, presentarse, lanzar un hola o lo que fuera, pero simplemente va a su encuentro y se agacha, la mirada sobre el entrepiernas. Desesperado.

   -Coño, si que andas maluco, ¿eh? –le oye bromear.

   -Ni te imaginas. –confiesa su gran verdad, levando una mano.

   -¿Qué hacen? –una linterna les enfoca y el tipo joven sale huyendo, regresando al interior del bar. Ernesto jadea, pierde el equilibrio y cae.- ¿Qué coño hacían aquí?

   -Nada, oficial. –gime inquieto. La aerolínea no vería con buenos ojos que le sindicaran de…

   -¿Nada? Asunto de drogas no es, ya lo capto. ¿Sexo oral en la calle? ¿Qué clase de pervertido hace una cosa así? –el uniformado, un hombre joven, le mira severo. Ernesto puede sentir su hostilidad por haberles casi pillado, pero su mente anda calenturienta y sólo ve a un tipo joven y guapo enfundado en un uniforme oscuro por la noche, y que le queda del carajo. Desde donde está le clava la mirada en el entrepiernas.- ¡Hey, tengo los ojos aquí! –le reprende, casi sorprendido.- Amigo, ¿todavía pensando en eso? ¡Soy agente de policía!

   -Lo sé, pero… -se sienta de culo, como más relajado, mirándole.- La verdad, señor agente, la verdad verdadera es que me muero de ganas por mamar un güevo gordito y lleno de leche. –nota que le sorprende.- No pretendo que entienda cuánto lo deseo, sentir un buen pedazo de carne dura llenándome la boca, latiendo sobre mi lengua, la promesa de una corrida abundante. Pero la quiero. No hacía nada malo, tan sólo… -su voz muere.

   -Es ilegal si es en la calle. Deberías hacer esas vainas en tu casa, ¿no?

   -Vivo con mis padres. –casi intenta una sonrisa rodando los ojos.- Si viviera sólo me encontrarían fácilmente por la fila de hombres frente a mi casa.

   -¡Amigo! –se ve desconcertado, no sabiendo si reír o molestarse ante tanto descaro.- Es cierto, no te entiendo y…

   -¿En serio? –le desafía.- ¿No sueñas con detener en plena vía a hermosas chicas en pequeñas minifaldas y requisarlas a fondo, metiéndoles una mano dentro de sus pantaleticas tipo tangas, hundiendo tus dedos en sus coños y mojarlos a fuerza de tus dedos subiendo y bajando mientras ellas gimen? –su voz tiene una tonalidad melosa que él mismo desconoce, pero que le hace audaz. Fuerte. Y nota cierto revuelo en aquellas entrepiernas.

   -Te estás pasando. No se debe ir sólo pensando en… eso.

   -¿No es por eso que vas al gimnasio? Lo haces porque tienes un cuerpo lindo y deseas que siga así. Seguro que te ejercitas bastante para mantenerlo, pero también disfrutando las miradas de admiración que las chicas en el gym te lanzan cuando andas sin camisa y dentro de un pantalón de látex… Y tal vez hasta la de los pobres chicos que miraran tu trasero y entrepiernas soñando con un momento de gloria.

   -Oye, no te pases y… -se nota menos seguro, y casi pega un bote cando el muchacho se apoya sobre las rodillas, mirándole, pero el rostro casi contra su entrepiernas.

   -¿No quieres que te de una buena mamada? –pregunta mirándole a los ojos.

   El hombre joven se estremece, las palabras dichas por el otro, imaginarse por un segundo realmente requisando chicas a la entrada de la universidad, metiéndoles manos, le afectó. Su tranca respondía a los estímulos de la fantasía, también a la edad y a esa mirada viciosa. Una boca que quería mamar. Una boca ansiosa muy cerca de su verga. En ese rostro hay una lujuria intensa, sucia; y después de todo una boca que se muere por tragar una verga dura es sólo una boca, ¿no?

   -Yo no… -se tensa cuando la mano del chico le acaricia la silueta del tolete, provocándole cosquillas y escalofríos.

   -Puedo darte la mamada de tu vida, sacándote la leche del cerebro.

……

   Habiéndose retirado temprano a su cuarto, Tony Moncada no puede dormir en medio de las penumbras y el cambio de sombras que produce su televisor. Desnudo de la cintura para arriba, con cierta arrogancia, descansa sobre las sábanas, las manos bajo su nuca, mirando por la ventana a una noche quieta. Revive todo lo ocurrido ese día, notando con extrañeza la ausencia de preocupación. O culpa. Había cambiado una vida, lo sabía. Sergio Serra ya nunca sería el mismo, pero la cosa no solo no le inquieta sino que casi le divierte. Lo que en verdad llena su noche es pensar en Rubén Santana, su odiado enemigo, imaginar lo que le hará. Cierra los ojos, su mente quedando por un segundo en blanco, y se estremece. No sabe si se adormila y lo imagina, lo sueña o es una influencia de la televisión y los videos musicales, pero le parece desplazarse en auto por la ciudad, mirando trazos de imágenes desde una ventana. Rumbo al centro de Caracas…

   Abre los ojos sintiéndose más agitado, su armonioso y ahora apolíneo torso subiendo y bajando con esfuerzo. Bartok estaba cerca…

……

   Tal vez nunca en su vida aquel joven hombre uniformado esperó verse en semejante predicamento sexual. Siempre ha pensado en chicas, en mamadas dadas por nenas de coños calientes; para ellas, si, era que se ejercitaba. Quería verse buenote y rico para ellas, aunque también por él mismo. Le halagaba y alegraba saber que le miraban. Pero esto… boca abierta, conteniendo los jadeos, apoyado de la pared, separadas las piernas enfundadas en su pantalón, mira con ojos vidriosos en las penumbras como ese chico flaco y amanerado le daba, efectivamente, la mamada de güevo de su vida. Dudó, casi sintió repulsa cuando le manipulaba para sacársela del pantalón, pero en cuanto la tuvo en sus manos, todo fue distinto.

   -Eso es, maricón, trágate todo mi güevo duro y tieso. Comételo todo como querías, puto de mierda. –gemía casi no reconociéndose, mirando fascinado ese rostro medio ladeado cuyos labios se abrían y devoraban su pieza sexual, apretándola con ellos, con las mejillas, pegándole la lengua, y así, atrapada y apretada, se la agitaba al llevar la cabeza de adelante atrás. Una y otra vez, ¡y las chupadas que daba!, eso era una locura.

   Le ve sacarse el tolete de la boca, y de alguna manera perversa le gusta ver su güevo así, tieso y rojizo a la poca luz del callejón, brillante de saliva, sabiendo que ese carajito lo amaba. Cuando se lo atrapó con la mano, duro, en la base, agitándolo y golpeándose el rostro con él, pensó que se correería. Había algo increíblemente sucio, prohibido y erótico en ver el propio tolete frotarse de la cara ansiosa de otro tipo. Nunca había visto brillar en unos ojos tal deseo por un güevo.

   Aunque había dado una que otra mamada antes, Ernesto reconoce que ahora si lo hace bien. Puede hacer estallar en llamas un tolete con tan sólo pasar la lengua por su cara posterior, aleteando sobre la carne dura; puede tensar a los tíos cerrando los labios sobre el glande y chupando del ojete, después de besarlos en gratitud. Podía volverlos locos cuando los atrapaba de punta a base, resollándole en los pelos dentro de las braguetas, succionándoselos con la garganta. Teniéndolo así en ese momento, todo tomado el joven güevo del policía, Ernesto cierra los ojos, casi ahogado, sintiéndolo latir contra su lengua y campanilla, inhalando profundamente los fuerte y maravillosos aromas del macho, llenándose las fosas nasales con sus pelos. Eso le marea y aspira una y otra vez, oyéndole gemir, sabiendo que a los hombres les gustaba que sus puticas y puticos admiraran y adoraran eso, sus esencias de machos. Por eso, temblando, lo hacía. Su mente era una masa de poderosas sensaciones mientras olisquea en ese pubis y succiona con su garganta, la lengua totalmente pegada a la pieza dura. Le oye respirar más grueso, y casi le adivina la sonrisa, la satisfacción del macho alfa ante el otro que se entrega totalmente a su masculinidad, reconociéndole como superior. El hombre.

   -Oh Dios, si… -gime el policía, atrapándole la nuca con las manos, fijándole y comenzando a cogerle la boca, sacándole y metiéndole el tolete casi hasta el esófago; reteniéndole luego, casi indiferente a si respiraba o no, corriéndose.

   Desesperando al pobre chico que quiere retirarse un poco y vivir la increíble experiencia de tener su lengua cubierta con el espeso semen y saborearlo. El hombre lo entiende, retira un polco su culo y le baña la boca, tanto que una gota escurre por una de las comisuras de sus labios. Y verlo, sus ojos febriles, sus cachetes algo rojos a pesar de las penumbras, la boca deformada por su tembloroso tolete, la gota de semen corriendo, todo eso pone al policía más caliente mientras alcanza el intenso clímax: ese chico era realmente feliz tragando toda su esperma, la suya.

……

   Escapando más que alejándose, minutos más tarde Ernesto sale del callejón por una puerta que conoce (ya ha cosechado vergas allí), alejándose del agente de policía. No fuera a ser de esos uniformados que después de que se corren se pone estricto con los infractores. Está feliz… a medias. Fue una buena corrida, millones de espermatozoides de un joven macho. Sabían tan ricos que no podía quejarse, pero… Su culo sufre un estremecimiento. Si, quería algo más. Pero era totalmente consciente de que no lo obtendría del policía. Este podía dejarse mamar, pero de allí a meter su güevo en un culo de hombre…

   -¿Divirtiéndote? –la voz le sorprende y casi pega un bote. Había salida a la avenida, y pensando en sus cosas no se fijó en el carro estacionado. Hasta ahora. Sentado sobre el capote, obviamente esperando, se encontraba su antiguo pasajero, catire y guapo, sonriente.- Acércate. –le ordena.

   -¿Qué hace aquí? –sin pensarlo, ni dudarlo, fue a su encuentro, cerca, casi entre sus piernas.

   -Te buscaba. –se encoge de hombros, atrapándole con las manos el cuello, halándole y cubriéndole la boca con la suya. El chico se estremece violentamente, esas manos son eléctricas, esos labios son de fuego, esa lengua sobre la suya despierta una lujuria inmediata e intensa, una que habla de sexo, de cogidas rudas y metidas a fondo.- Hummm… me encanta el sabor a semen que hay en tu boca. –le informa, pasándose la lengua por los labios, y vuelve a besarle, robándole todo rastro de cordura.

   El cual era el plan de Bartok, desde el principio.

CONTINÚA…

Julio César.

LIDERAZGO EVIDENTE

septiembre 1, 2015

DETALLES QUE DESTACAN

MUSCLE HOT

   Cuando Coquito va a la plaza a ejercitarse, todos le imitan, inspirados.

MUSCLE HOT BOY

   El enemigo se roba la ropa del líder para anularle; sólo por eso…

Julio César.

FIJANDO LA ATENCION

agosto 30, 2015

NOCHE DE MUSCULOS DUROS

   No podían separar los ojos del repetido movimiento…

   Cansado de que los chicos del equipo nunca estuvieran atentos a sus indicaciones antes de cada juego, el entrenador intenta algo nuevo para captar su atención, retrayéndoles de todo lo demás, para que solo le prestaran atención a él. Y resulta. Esos muchachos con cachetes rojos, ojos brillantes y bocas abiertas mientras se echan hacia adelante casi se tragan… cada una de sus palabras.

Julio César.


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