TRES HOMBRES, UN DESTINO… SERVIR… 60

agosto 23, 2016

… SERVIR                         … 59

   Un hombre cruel e infernal está sentenciado a muerte en una cárcel y decide divertirse antes de que llegue el final… Tomará a tres sujetos y los convertirá en sus putas. Uno será su hembra, otro será usado por sus compañeros de trabajo, el tercero descubrirá un fetiche que le hará delirar. De Cierta manera, y aunque es un relato maldito, este no parece tan feo a la larga. Disfrútenlo.

……

the convicted’s whores

by Lexicode

UN OSO Y SU CHICO

   Cuando los osos atacan…

……

   Llueve feamente, de manera copiosa; tanto que a pesar de las altas horas de la noche, algunos rostros reflejan preocupación. O tal vez era por los lejanos truenos que iluminaban momentáneamente la escena. La mayoría les temía de manera subconsciente. Aunque no todos parecen preocupados por el clima, o el temor a un rayo cayendo del cielo. Un hombre sonríe levemente mientras parece dormitar, aunque tan sólo lo parece. Está atento a todo. Su mente, notable como pocas, no lograba alcanzar nunca un grado total de confianza, de paz. Y menos ahora, sonríe de manera fría al pensarlo, cuando estaba a punto de moverse. Lo necesitaba. Actuar. Las pelotas le hormiguean y la verga le endurece bajo las ropas, de anticipación.

   Esforzando la vista en las penumbras, abre completamente los ojos bajo la visera de la gorra de los Yankees de Nueva York, volviendo el rostro hacia el sujeto dormido.

   Y, así, Robert Read contempla a su próxima víctima…

   El cómodo y moderno autobús sigue su marcha a pesar de la lluvia por aquella interestatal, alejándole de sus perseguidores… acercándole a su venganza contra la primera en su lista (no la única), Marie Gibson, la muy habladora. Sabía dónde encontrar a la pequeña basura maricona y travesti, y pensar en lo que le hará le hace tomar aire pesadamente, de manera casi sensual, volviendo la mirada nuevamente al compañero de asiento, del lado del pasillo, el cual dormita. Es un tipo delgado, alto, treintañero; un sujeto que cruzaba medio país para asentarse en otra ciudad y comenzar de nuevo. Iba a responder a un anuncio, buscaban un profesor de historia en un colegio semi internado para chicos problemáticos. No tenía lazos en ninguna parte, una prometida de años había terminado con él, y se había largado. Eso le contó. Pero a Robert Read todo le sonó como era, y se lo pareció, cuando se conocieron. Ya ese carajo estaba allí cuando subió, sentado del lado de la ventana cuando se detuvo frente a él.

   -Creo que compartiremos asiento… -su voz fue profunda, deliberada, y le vio la sorpresa al volverse, por su tamaño y fuerza. No le extrañaba, era un hombre grande, sólido, fuerte y mucha gente, generalmente mujeres y tíos potencialmente sumisos, lo notaban. Y este lo hizo, sonriendo con cierto embarazo.

   -Qué bien. Me llamo…

   -Quiero la ventana. –le cortó en seco, viéndole tragar, dudar, no conforme, pero asintiendo.

   -Bien. –accedió, y en ese instante supo que podía hacerle lo que fuera.

   Sentados, emprendiendo el viaje, le oyó hablar de su vida hasta ese momento, y comprendió que escapaba de quién era, que la mujer se había hartado del marica reprimido que no terminaba de decidirse, abandonándole. Cosa que seguramente le alivió, y asustó al dejarle el problema de tener que enfrentar a familia, colegas, vecinos y conocidos, el ¿por qué todo acabó? Seguramente supuso, acertadamente, que muchas conjeturas se harían sobre su vida, su sexualidad, y ese cerco le impulsó a escapar. De las habladurías, de las miradas. De sus temores.

   Sin ningún interés en particular en ese momento, Read le escuchó, divertido como siempre al comprobar que había gente que les contaba tanto a otros en lugares apartados. La secreta fascinación del otro que intentaba disimular, le divirtió. Rozarle con la rodilla, dejarla contra su pierna y verle tragar, excitaba su vena de cazador. Para ese momento quería atraparle, asustarle, verle retorcerse bajo su control, hacerle perder el suyo. Eso le distraía de sus frustraciones. Había tenido que huir empujado por el temor real a la pena de muerte. Estuvo cerca, y no había sido divertido. No su muerte. Le habría gustado quedarse un poco más en la ciudad, visitar de manera sorpresiva a su abogado, Jeffrey Spencer, para verle angustiado. También al maldito de Owen Selby, para matarle como a un perro, pero el carajo era peligroso, había sabido llegar al sótano aquel, como siempre temió. Ya le vería, cuando bajara la guardia. Sonríe cruel en las penumbras, pero a quien más habría querido ver, y decirle palabritas de amor, era a Tiffany…

   El vehículo pierde empuje después de cuatro horas ininterrumpida en la vía, de noche, y enfila hacia la derecha, disponiéndose a aparcar cerca de una gran tienda cafetería, junto a una gasolinera con sus baños. La lluvia y la hora parece jugar contra la idea de bajar, pero el hombre a su lado parecía esperarlo.

   -Por fin, necesito estirar las piernas, un café y… -informa, sonriendo nervioso ante la mirada de Read.

   -¿Una meada? Estos baños son molestos… -señala con el dedo hacia la parte posterior del vehículo.- Por mi parte, me quedo. –bosteza y se acomoda, sonriendo leve, sabiendo que obliga al tipo a pasar casi sobre sus piernas.

   Habría sido tan fácil extenderlas manos, atraparle la cintura y sentarle en su regazo cuando lo hizo. La sorpresa que se llevaría, por la acción, pero más por la dura verga erecta bajo su bragueta.

……

   Después de una corta carrera bajo la lluvia, el sujeto llega al baño, todavía sintiéndose algo turbado por la presencia de ese hombre grande y fuerte, dominante, a su lado en el autobús; un sujeto que no se inquietaba por la cercanía, como sus piernas rozando. Mea, largamente, casi lanzando un suspiro y sonriendo beatíficamente.

   -Mierda, que polla tan pequeña, con razón te dejó tu novia. –oye la poderosa voz a su lado; sobresaltándose pega un bote y las últimas gotas de orina le mojan el zapato.

   -¿Qué dices? –exclama abriendo mucho los ojos, turbado por la sorpresa y las palabras, no le oyó acercarse. Allí estaba ese oso, meando también, a su lado en el largo urinario de pared, con una tranca larga, gorda, blanca rojiza y medio dura. Una buena pieza, reconoce con un estremecimiento que no desea admitir.

   -Esta si es una buena verga. –acota Read, continuando su exposición.- Con eso no puedes satisfacer a ninguna mujer; con una como esta la puedes hacer gritar de lujuria, y que los tíos sumisos se vuelvan putas gritonas cuando se las metes por el culo.

   -¿Qué…? –inquieto, presintiendo el peligro comienza cubrir su pene y alejarse. El otro, verga afuera, llenándose, le encara.

   -¿Nunca has querido saber lo que siente una zorra siendo bien follada? ¿Lo que es tener para ti la verga de un hombre de verdad?

   -No, yo… Lo siento, amigo, creo que me confundes y… -intenta alejarse, sabiéndose amenazado.

   -No estoy confundido para nada, sé que eres una perra tragona, y vas a chupármela. –puntualiza con el tolete totalmente erecto de emoción; alzando las manos cual garras se le va encima, atrapándole los flacos hombros y estrellándole de espaldas contra la pared.- Es hora de adorar la polla, puto, ¡de rodillas! –le ruge, haciéndole gritar alarmado, obligándole a caer.

……

   Desde que había sido transferido a esa celda, la vida de Daniel Pierce había cambiado mucho, sin que una sola palabra se hubiera expresado al respecto. Al tiempo que compartía la estrecha cama con Geri Rostov, continuaba dejándose crecer el cabello, el cual colgaba lacio y hermoso sobre su rostro y espalda; cuidaba la suavidad de su piel y se depilaba. El otro tampoco decía nada, pero le encantaba recorrer con las manos fuertes y callosas del trabajo en el taller su cuerpo blanco lechoso, atrapar con los labios sus pezones grandes, siempre erectos, y chupar de ellos, oyéndole y viéndole gemir y estremecerse. Y las tangas. Pequeñas, diminutas, bien metidas entre las turgentes nalgas. Sin embargo…

   Esa noche en cuestión, el rubio ex amante de Robert Read se encuentra solo en el catre, inquieto y asustado. Geri estaría cuarenta y ocho horas encerrado en aislamiento, y le faltaban todavía treinta y seis horas, por una violenta pelea en los patios. Alguien se había burlado del “muchacho que mantenía a la querida de Read”. Eso hizo que el hombre lo viera todo rojo y golpeara a dos antes de ser reducido entre varios, pero salvados por los guardias, quienes les llevaron a aislamiento por comenzar la pelea.

   Lo que inquieta a Daniel es que aquello no había sido casual. Lo supo, en la cocina, al recibir la visita de un guardia joven, latino, el cual le miraba de forma lasciva cada vez que se cruzaban. Intentó ignorarle mientras lavaba una enorme cazuela, pero el tipo le llegó por detrás, pegándosele de la espalda, empujando la pelvis contra su culo. Eso le hizo gemir, de sorpresa y disgusto.

   -¿Qué hace? –gimió, encerrado entre el lavaplatos gigante y ese tipo.

   -Tu marido está en aislamiento, así que pensé que andabas solita, princesa. ¿No te gustaría que te haga compañía? Puedo hacerte lo que él te hacía en ese baño. Oh, sí, los vi. Te vi como la puta que eres.

   -No, yo… -se asustó, una cosa era luchar con otros reclusos, pero un guardia…- ¿Qué hace? –bramó, porque el tipo, fuera de comenzar un leve mecer de caderas, elevó una mano que metió dentro de la braga color naranja, acariciándole el torso sobre la camiseta.

   -Mierda, qué tetas. –le oyó gruñir, al tiempo que apretaba. Y reía.- ¡Se te puso dura, mami! Mira que eres puta. –le gruñó junto a una oreja semi cubierta por el gorro con el cual ocultaba sus rubios cabellos.

   -No, déjeme. –bramo y se apartó, rojo de cara.- No quiero problemas con usted, yo…

   -Pero los tendrás si no eres amistosa, mami. Puedo enviar a tu marido al foso todas las veces que quiera. Aunque no creo que sea necesario, ¿verdad? No quieres que le pase nada, así que podemos arreglarnos. –le sonrió, tocándose el bulto sobre el uniforme.- Sé que te gusta esto, mucho, no hay que pelear. Piénsalo. Te conviene. Y te va a gustar. –y se alejó.

   Tragando en seco sobre la cama solitaria, el rubio supo que estaba en un problema. Otra vez. Y ahora Geri podía sufrir por su culpa.

……

   Mientras la lluvia, truenos y relámpagos hacen desistir a todos los del autobús de la idea de bajar y que lo mejor es esperar el reposte de combustible en la seguridad del vehículo, un hombre joven es atacado sexualmente en el sanitario. Prácticamente vestido, excepto por la corta y ajustada camisa que tiene desabotonada mostrando el fornido torso velludo, su panza dura, y la palpitante verga emergiendo de su bragueta, Robert Read se cansó de obligar al tembloroso y asustado sujeto a mamarle el güevo, atrapándole en un puño el cabello, con crueldad, haciéndole gritar, obligándole a caer sobre su barra de carne tiesa y chuparla, cubrirla totalmente con labios, mejillas y lengua, ahogándole, haciéndole tragar todo lo que de su pito salía. Sonrió entre dientes, con una mueca cruel, de pie, mirándole ir y venir bajo su control, metiéndosela hasta la garganta, dejándola allí para ver como esos ojos se llenaban aún más de lágrimas, ya no sólo de miedo o frustración sino de ahogo, con la cara muy roja, para retirarla, viéndola brillante de saliva.

   -Si, así chupa una verdadera puta. –le decía para atormentarle.

   Luego, y aunque el otro se negó y gritó, no oyéndole nadie, le desnudó a zarpazos, mareado de las ganas. El temor, lo desvalido del sujeto, le tenía caliente como predador. Bajarle el ajustado bóxer (seguro lo llevaba para sentirse sexy), le hizo arder. Su güevo goteó espeso líquido, listo para lubricar, como siempre, el apretado coño virgen de un mariquito reprimido. Uno como ese, al que pronto estaría reventándole el culo mientras lo usaba como a su puto. Con un “silencio, maldita zorra, o vendrán todos los del autobús a cogerte”, le atrapó la nuca, llevándosela hacia adelante, haciéndole caer en cuatro patas, posicionándose, de rodillas, tras sus nalgas.

   El tipo, todavía alucinado ante la realidad de lo que le ocurría, le gritó que no, que era una violación, ignorando cómo excitaba eso a Read, quien atrapándole el cabello nuevamente en un puño, haló dolorosamente haciéndole echar la nuca hacia atrás, gritando, y se la metió de golpe y porrazo. En ese momento si que el otro chilló. La cabeza de la gruesa, larga, tiesa y amoratada verga en un momento dado frotaba el redondo, cerrado y peludo culo para luego desaparecer dentro de él, con dureza. Y al clavársela así, indiferente a sus gritos y llantos, Read sonrió y lanzó un hummm, bajo y ronco, de puro placer al sentir las paredes de ese recto en llamas cerrarse violentamente sobre su tranca, combatiéndole. Se lo dejó clavado un segundo, no por piedad para con el otro, sino para disfrutar los temblores y espasmos de ese hueco virgen que ahora conocía del poder y dominio de un macho. Ese carajo ya nunca sería el mismo. Era un momento importante para toda marica reprimida que nacía a su verdadera naturaleza.

   Aspiró ruidosamente, eran extrañamente estimulantes los olores del baño que le llegaban mientras retiraba medio tolete, haciéndole gritar nuevamente. Le gustaban esos lugares aislados para sus juegos, ¡había tomado así a tantos sujetos! Desde sus quince años, como aquel amigo de la mierda aquella que fue su padre. En el patio que compartían las casas. En ese baño, en particular, por la hora de la noche y la tormenta, podía bombear todo lo que quisiera en ese coño recién estrenado, y ese tipito podía gritar, suplicar o llamar por ayuda todo lo que quisiera sin que eso le salvara de que su culo y su boca fueran usados. Sonríe diciéndose que era una pena haber tenido que matar a sus socios en aquella casa. De haberlos traído los tres harían fiesta con esa perra, se decía mientras le clavaba los dedos de una mano en la cadera y con la otra casi le aplastaba la frente contra el piso, mientras pintoneaba con fuerza su erecto y grueso tolete adentro y afuera del pequeño y ardido culo peludo recién estrenado. Los golpes eran sonoros, las flacas nalgas del otro se agitaban con las palmadas de su pelvis.

   -Ahhh, mierda, qué culo tan rico, cómo aprieta, cómo chupa… se ve que lo tenías hambriento de macho. –le ruge mientras le embiste con mayor rudeza y brutalidad, casi derribándole sobre el piso, mientras el otro solloza y gime.- Llamemos a alguien, a quien sea, tu culo necesita de más de lo que un sólo hombre puede darle. Vamos, grita, llama a alguien, que venga, que el olor a zorra que emana de tu coño lo vuelva loco. –le urgía entre dientes, azotándole con duras palmadas, intensificando los gritos ahora contenidos de ese carajo sometido a su bestialidad.- ¡Grita por ayuda, puta!

CONTINUARÁ…

Julio César.

ESFUERZO

agosto 23, 2016

AL CALOR DEL MOMENTO

LUCHA OLIMPICA CALIENTE

   -Entrenador… -jadea mientras brilla con sudor.- Ese hijo de perra me batió bastante la leche pero no se la tomó, ¿quiere?

CALIENTES LAVACOCHES

   Ese lavado es una mina; los chicos pagan lo que sea para verlos usar sus mangueras cuando juegan entre ellos.

PIDIENDO PLATANO

   Para mantenerse saludables, les dice que deben vigilar sus rutinas, pero en especial lo que comen. Y todos se preguntan, mirando fijamente, cuántos plátanos se meterá al día.

Julio César.

ADIOS, RIO

agosto 23, 2016

LA BATALLA DE LA VALIDACION DE FIRMAS

MERIDIANO EL TRIUNFO DE BRASIL EN EL FUTBOL OLIMPICO

   Justicia.

   Aunque anteanoche estaba riendo y saltando como un loco, llamando y enviando mensajes cuando Brasil derrotó Alemania, ganando al fin la única premiación que le faltaba a su balón pie, la medalla olímpica de oro, amanecí tristón. Terminaron los juegos, la fiesta acabó. Los atletas volvieron a sus casas cargados de vivencias, algunos felices con el futuro seguro frente a sus ojos, otros con el sabor amargo de la derrota, aunque creo que no deberían. Dieron lo mejor, con orgullo representaron a sus países, cumplieron la misión así algunos digan lo que quieran. Aplaudí a gente que incluso fue contra los venezolanos, a quienes apoyaba de corazón, doliéndome sus caras de desencanto. Y me sentí feliz, como dije, por Brasil, ¿imaginan llegar tan cerca otra vez y no lograrlo como en Londres? Pero cumplieron, y Neymar estuvo allí, liderando el triunfo. Los aplaudí después de tanto tiempo, y a riesgo de que me crean, allá, un asomado. Fue una bonita fiesta, ¿lo malo?, el público que empañó la gesta.

Julio César.

CITA

agosto 23, 2016

RECATO

DIOS CHICOS EN TANGAS ESPERANDO FIESTA

   Esperan por unos tipos que van a llevarlos a una fiesta, en la playa, llena de motorizados cachondos.

Julio César.

LECCIONES CON SABOR A POLLO

agosto 23, 2016

COMPRENSIVO

UN MAMON A MANOS DE AMIGOS

Julio César.

ESTIMULO

agosto 23, 2016

INDEMNIZADOS

ALIMENTANDO LA NECESIDAD

   El jefe sabía muy bien cómo recompensar el buen desempeño de sus ardientes vendedores.

Julio César.

LA MUD Y EL PRIMERO DE SEPTIEMBRE BAJO ATAQUE

agosto 23, 2016

EL TSJ Y LOS DIPUTADOS DE AMAZONAS

CAMPAÑA DE LA OPOSICION TIPO WILLIAM OJEDA

   La consigna es una: acabar, como sea, con la unidad.

   Nada estorba tanto al régimen en estos momentos como la estabilidad de la Mesa de la Unidad Democrática. Lo peor que le ocurrió a esta gente inepta fue que la impresión de la mayoría, el que la situación ya está realmente mal, la molestia con una dirección política violenta, corrupta e incompetente, coincidiera con la llegada de una dirigencia clara en el timón de la Oposición, cuyo mayor logro no fue simplemente reunir bajo un mismo techo a un país plural en lo ideológico y anímico, sino mantenerlos allí a pesar de los mil caracteres. Mérito particular de su Secretario General, el periodista Jesús Torrealba, quien logró que entendieran lo que el pueblo esperaba de ellos.

   A la resistencia de la mayoría a rodar hacia la miseria extrema que se nos promete, gente que toda su vida trabajó para pagarse lo que quiso tener, y la certidumbre de que ahora puede morir con extrema facilidad no sólo a manos de una inseguridad escalofriante (totalmente impune), sino de hambre o por la falta de medicinas básicas, se le suma un miedo idiosincrático, presenciar la destrucción física de lo que una vez se conoció con el exótico nombre de la República de Venezuela, en Sudamérica, la cual se cae a pedazos entre la basura y la ingobernabilidad. Todo ello orilló a mucha gente, de variadas ideas y creencias, a colocarse detrás del carro de la Oposición, para desgracia del aluvional movimiento que tomó las riendas del poder para mantenerse en él, cueste lo que cueste, mientras robaba, dilapidaba y cometía cuantos abusos e insensateces se lo ocurría (desde potenciar el hampa, armándoles mucha veces, a robar más allá de lo prudente, como lo era lo de la comida y medicinas).

   El descontento que supo encabezar, la brutal paliza que el régimen recibió en diciembre, en las parlamentarias (derrota gobiernera que temieron muchos e intentaron fuera frenada por la señora Tibisay “Maduro Cabello” desde el CNE con cuanta artimañas se les ocurrió), de mano de una organización liderada por la Mesa de la Unidad Democrática (la MUD), convirtió a esta en un blanco “militar” del gobierno de marras. No se pensó en rectificar las acciones que nos han traído a este desastre y a que la gente le diera la espalda al Gobierno, no, había que destruir a la MUD y al nuevo Parlamento nacido de los comicios decembrinos. Esa era la solución de estos cerebros vetustos y agotados por muchos años de ejercer viciosamente el poder. Simón Bolívar prevenía contra esto, pero no se le quiso escuchar. Que el 6 de diciembre, siete de cada diez electores prefiriera la opción opositora reunida en la MUD, que el país les dijera “hasta aquí con este modelo fracasado”, fue demasiado. Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez, los generales de la derrota, no pudieron entender o asimilar la magnitud de sus fracasos, volviéndose contra la gente que les dio la espalda, desconociendo el voto mediante maniobras para anular a la Asamblea y “radicalizando” las medidas que nos llevaron al desastre.

   Con esa fórmula, y cuesta entender qué razonamiento les llevó a eso, pensaron que se recuperarían, cuando evidentemente sólo aumentaban la brecha, el rechazo del pueblo contra el Gobierno y el Partido, ese pueblo que ahora les reconocía como el cáncer que devora a la nación. Pero el régimen lo sabe, está claro que Venezuela no les quiere, y que en cuanta elección se haga saldrán con las tablas en la cabeza, por eso la señora Tibisay “Maduro Cabello” hace lo que puede para evitar el referéndum revocatorio, por ello el Tribunal Supremo de Justicia, que anuló a unos diputados elegidos por votación popular (el peor crimen contra la democracia), no sentencia que se repitan los comicios, y se juega con la idea de suspender las elecciones a gobernadores y alcaldes fijadas para este año. Si lo de diciembre fue terrible, cualquier resultado ahora les resultaría devastador, porque ¿cómo sostener entonces la fachada de un gobierno popular que representa al país en una guerra desatada por los ricos, la CIA y los Iluminatis?

   Sin capacidad para reaccionar, responder adecuadamente o resolver algo, se impuso la realidad, que es una y no se puede cambiar con palabras, promesas o cadenas (paja, pues): Venezuela, saqueada por el régimen y sus cómplices, no tiene dinero para mantener una economía de puertos, por lo tanto hay escasez, desabastecimiento, hambre y una terrible inflación. Todo estos males potenciado grotescamente cuando Nicolás Maduro Moros impuso su paquetazo de medidas neoliberales en enero para sacarnos de las venas abiertas a los venezolano lo que se robaron de las arcas nacionales, lo pedido prestado a los chinos y el excedente por el alto precio del petróleo (no dejaron ni las liguitas que ataban los fajos de dólares). Eso calentó la calle con mil protestas, por el hambre mayoritariamente, que fueron respondidas con brutalidad, no les quedaba de otra, quitándoles la máscara de régimen democrático ante la comunidad internacional (que hace tiempo no la tenían pero mientras podían sobornar a este aquí o allá, o se mantenían con valijas llenas de real a líderes vagabundos, el cuento se repetía). Las protestas, lo que se decía en la OEA y la ONU sobre las maneras autocráticas de un régimen que desconocía la voluntad popular expresada mediante el voto (les ha salido carísimo anular a los tres diputados del estado Amazonas, o sentenciar gente a años y años de cárcel porque al juez de turno “le parece que si hay delito” aunque no existan testigos confiables o pruebas materiales), les puso en la picota, y con esa paranoia en la que se mueve gente de esta clase, creo que temieron realmente una intervención internacional que terminara confiscando sus fortunas nacidas al amparo de la corrupción o las drogas, y que fueran apresados y encarcelados; ese miedo obligó al Gobierno a intentar la artimaña de antes, “reunirse para buscar el dialogo”.

EL DIALOGO DEL FASCISMO

   LA TRAMPA DEL DIALOGO CON EL GOBIERNO. La idea era reunirse para la foto internacional, que se viera y se dijera que nada era tan grave en Venezuela porque había comunicación entre los poderes (a lo interno se pretendía ensuciar a la MUD y a la Asamblea), y hablar paja, mucha paja, con el claro mensaje de que se continuaría haciendo exactamente lo mismo, y que si ya no se controlaba al Parlamento se le bypasearía. De esa barajita ya hemos tenido varías. Nadie se engañaba en la razón de la cita, el llamado al “dialogo”. Ah, pero la Oposición bajo una nueva dirección, les contestó: “okay, vamos a dialogar, pero antes me sueltas a todos los que detuviste por razones políticas, que la señora Tibisay “Maduro Cabello” fije la fecha para la recolección del veinte por ciento de las firmas para llamar al referéndum y después nos sentamos” (Mandela no aceptó salir de su celda hasta asegurar la libertad de todos los que estaban presos con él). Esa no la esperaban ni el régimen, Rodríguez Zapatero o Ernesto Samper, y la rabia les hizo ser poco elegantes. Eso sí, el curso de acción les quedaba más claro que nunca, había que salir de la MUD, acabar con esa reunión de voluntades, mientras se anulaba a la Asamblea Nacional mediante maniobras de un Tribunal Supremo de Justicia elegido a dedos por uno de ellos, por televisión (Diosdado Cabello).

   Así se despliega una brutal campaña desde los laboratorios del G2 cubano, que de ñemeos está más consiente: se le daba con todo a un Gobierno incompetente (¿cómo no hacerlo?, ¿cómo argüir que no era responsabilidad de estos?, no tenían otra opción que hacerlo), se le señalaba de todos los males de la república… eso sí, compartiendo la culpa con la Mesa de la Unidad Democrática. Fingir que se ataca la casa, que el cañón apunta al techo, cuando la intensión es darle a la de al lado. El régimen, bajo la dirección del G2 cubano, está claro, sabe que peor no puede estar, que nadie les cree nada, por lo tanto la meta es hundir el prestigio de la MUD, acabar con esa cohesión de voluntades bajo una misma meta. Destruir la unidad.

   Así vemos como los medios de comunicación se llenan de “independientes” que hablan del régimen pero sentencian que la MUD es igual. Las redes sociales se ven inundadas de presuntos opositores bombardeando a la Mesa de la Unidad Democrática por esto y aquello, pero la sensación con unos y otros es la misma, que trabajan en conjunto con el Gobierno. Acusando a la MUD de “sospechosa pasividad”, exigen salir a las calles en un gesto sin retorno, descubriéndose de dónde proviene la idea, sin contestar el “bueno, si, ¿y luego qué?”. ¿Paralizar el país?, ¿más de lo que está? ¿Dejará la gente de hacer cola, opositores o no, para que sus hijos coman porque “no hay retorno”? ¿Acaso no se paralizó el país en el 2002, cuando todavía habían empresas, universidades y empleos productivos y no acontecía todo este desastre que obliga a buscar el cómo sobrevivir otro día, literalmente hablando? ¿No se sacrificó al país en ese entonces por el ansia de poder de un solo hombre? ¿Qué significaría un paro hoy cuando no queda nada y ahora sabemos de cierto que en lo referente al régimen, el país puede arder y despedazarse, ya que nada le importará mientras sigan “al mando”? ¿Acaso lo ignora esta gente? No, es parte de la operación contra la MUD.

   Sin embargo, la campaña más insidiosa, por sutil, necia y superficial, es cuando critican, atacan y exigen saber por qué la MUD y la Asamblea Nacional no pierden años discutiendo si pueden o no destituir a Nicolás Maduro Moros por extranjero; el por qué no se le exige que presente las pruebas de su nacionalidad cuando la ley dice, que para presidente de Venezuela específicamente, no puede ser un extranjero (olvidándose momentáneamente el férreo control de los dictadores cubanos sobre lo que se hace o no en este país). El simple planteamiento resulta idiota, pero cumple su función, sirve para atacar a la Mesa de la Unidad Democrática y a la Asamblea Nacional, acusándoles de “colaboracionistas”. El montarse en esa estrategia divisionista, fútil, sólo conseguiría consumir tiempo, el tiempo y la energía que hace falta para demostrar al mundo que toda Venezuela está en contra del régimen y de lo que hace, quitándoles toda representatividad de manera comicial, el arma de los demócratas. Serían días y días, semanas y semanas de discusiones sin que se llegue a nada, pero exigen que por ahí se vaya.

   En la práctica sólo veríamos que las consultas se dilatarían hasta el infinito para que el Tribunal Supremo de Justicia, santificados su nombres para ese cargo por el hombre al que se investiga, diga que tal cosa no es procedente, más o menos por allá, en el 2018, 2020, o más, mientras el país sigue rodando cuesta abajo en su caída. En líneas generales, librando el panorama de polvo y paja, tal campaña, la maniobra, no afectará al régimen como no sea hacerle ganar tiempo para recuperarse… pero si desprestigiará a la MUD en el intento, por perder el tiempo y no conseguir nada (por supuesto, como cualquier retrasado mental podría decir, el Tribunal Supremo de Justicia jamás sentenciará algo que vaya contra la mano del amo). Hacerlo sería caer en un interminable juego de “nunca decidiremos nada”; y por el otro lado, no hacerlo y exigir comicios como se hace ahora, los coloca como “cómplices”, según la campaña del G2 cubano y los dizque opositores de internet.

MARIA CONCHITA ALONSO

   Lo curioso son las voces duras y claras, antichavistas antes, antidesastre ahora (la denominación para Nicolás Maduro Moros) que se suman a esta campaña. Patricia Poleo es una, María Conchita Alonso es otra. A ambas las amo. Las dos exigen, con velada acusación, que la MUD entre en dicha batalla. Pero en el caso de estas damas logro disculparlas porque ellas están afuera, han perdido contacto con la horrible y brutal realidad venezolana (jueces que condenan gente porque se les ordena por televisión, bajo la base de que “les parece que hay delito”; o desconocer abierta y frontalmente la voluntad popular expresada mediante el voto, el crimen mayor contra la democracia). Comprobamos, no sin sorpresa, que fuera de nuestras fronteras cuesta mucho imaginar lo que está ocurriendo. Y si eso pasa con ellas que son venezolanas (María Conchita lo es para mí), ¿qué queda para argentinos, chilenos, brasileños? ¿Cómo exigirles a ellos que entiendan (que no colaboren o sostengan un  brutal régimen como este) cuando los venezolanos no pueden?

   Que en Venezuela la gente esté escarbando en la basura buscando comida, o que los padres se acuesten sin cenar para que los hijos se lleven algo al estómago antes de ir a la cama, es incomprensible para extranjeros que oyen de la Venezuela petrolera a la cual le entraron en doce años los mayores ingresos en toda su historia por excedentes de los precios petroleros. Aunque supongan o imaginen que estos revolucionarios de izquierda no son más que unos simples y vulgares ladrones, ¿cómo puede nadie creer que se robarían hasta el último centavo, quedándose sin crédito? Ahora, que gente dentro del país sostenga esta bandera de perder años discutiendo cuántos ángeles caben en la cabeza de un alfiler, digo, la nacionalidad de Nicolás Maduro Moros, sólo puede interpretarse como mala fe, un deseo manifiesto de atacar a la unidad opositora mediante la agresión a la Mesa de la Unidad Democrática, para quitársela al Gobierno de enfrente, y de cerrar un Parlamento que, como único poder independiente, es incómodo.

   Es que, hasta casi daría risa si no fuera algo tan grotesco y ramplón, ¿pedir que se exija saber la nacionalidad del señor Maduro Moros? ¿Ante qué organismo, poder o institución se va a pedir eso?, ¿qué organismo o institución suponemos que va a exigir que presente sus documentos o quedará automáticamente descartado? ¿El Parlamento, donde se discutirá y discutirá para que el Tribunal Supremo de Justicia diga que no procede? ¿Lo investigará la Fiscalía General de la República, con la señora Luisa Ortega a la cabeza, que alegremente reconoce que de cien delitos se investigan ocho pero que para perseguir estudiantes, bodegueros y políticos de oposición si hay tiempo? ¿Quién va a evaluar las pruebas que se recabaran y decidirá apegado a la ley?, ¿ese Tribunal Supremo de Justicia que no encuentra en qué pozo de vicio revolcarse y que debe su nombramiento a la voluntad del partido político de ese señor? ¿Lo desproclamará la señora Tibisay Lucena, digo “Maduro Cabello”, cuando no ha habido irregularidad que no haya cometido para mantenerse ella misma en el cargo? Y en el caso de que el país diga “bueno, si no presenta las pruebas de su nacionalidad tiene que irse”, ¿cómo se le saca? ¿Acaso creen que avergonzado por el llamado de la gente se irá, él que desconoció los resultados electorales del 6 de diciembre? ¿Lo va a sacar un ejército desmoralizado, acusado de represión, de conductas delictivas y de manifiesto entreguismo de la soberanía? ¿Volverán las protestas de calle del 2014, fecha cuando se demostró que no les importaba agredir, torturar o asesinar a quien fuera, sin que se consiguiera nada como no fuera que alguien se preguntara qué pasa en ese país, un pobre consuelo para los muertos? ¿En verdad la gente es tan necia? No, todo es parte de la campaña desplegada para destruir a la Oposición organizada.

   Incluso hay quienes hacen esos llamados a la violencia, así, abierta y claramente, permitido porque ayuda en estos momentos al régimen (si Henry Ramos Allup expresara algo parecido ya estaría en una mazmorra), porque no seguir esa línea de “fuerza” “debilitará a una MUD complaciente”; pero de hacerlo, la excusa gubernamental estará servida en bandeja de plata de cara a la comunidad internacional. Mediante represión se impondrá mientras alegarán que enfrentaban la desestabilización de gente no democrática en sus apetencias (la vieja receta cubana, llegada de la Rusia de los años cincuenta). Al final tendríamos un país extraño, donde se mueven fuerzas que no se entienden, que la gente pelea por cuestiones curiosas, por lo tanto es posible que un gobierno popular que prometía repartir las riquezas sí esté siendo atacado por grupos que desean mantener sus privilegios. Eso sí, la MUD quedaría señalada como un grupo violento, y quién sabe si no con el mote de terrorista. Lo repito, es la receta cubana que viene de la antigua Rusia estalinista.

   Lo interesante, para quienes gusten de estas curiosidades sociales, será constatar cómo se radicalizaran los histéricos llamados en nombre de una “verdadera oposición” (nuevamente la “unidad” de gente como William Ojeda), para que se deje sola a la MUD mientras más se acerque la fecha del primero de septiembre. Cosa necesaria, deben desprestigiarla como sea para que no logren reunir una mega marcha para ese día, y que no se vea una multitud exigiéndole a la señora Tibisay Lucena, digo “Maduro Cabello”, la fecha para la recolección del veinte por ciento de las firmas y del referéndum. Les aterra que el mundo vea que el país acompaña a la Oposición, abandonando definitivamente a un régimen brutal, corruto e incompetente que le engañó. Al régimen le horroriza que la presión de los partidos políticos, la sociedad civil y los estudiantes organizados en plan de lucha (estos salieron a las calles cuando el difunto Hugo Rafael Chávez Frías, pasándose el sentir del país por el forro del paltó, cerró RCTV, y desde entonces no han regresado a las aulas), persistan y logren por presión que se realice la dichosa recolección de firmas y el referéndum contra el pasado (la receta de este socialismo de marras fracasó hace ochenta años, y de allá para acá sigue igualita).

   Porque ahora les atormenta la posibilidad de que para dicho llamado del veinte por ciento, un país arrecho de tantas trácalas y piraterías sin sentido, donde no se ha rectificado nada, ni una sola de las causas que nos han traído a este desastre, se recoja un cuarenta o cincuenta por ciento de firmas llamando al revocatorio, lo que en sí ya sería una revocación de hecho. Contra estas posibilidades, una marcha multitudinaria el primero de septiembre (allá nos veremos, mis viejos amigos de marchas), y una recolección de firmas que sobrepase lo exigido, se enfilan todas las baterías del Gobierno. Hay que intentar que la gente se divida, que se fraccione en muchos grupos, controlables, sin poder real, que no escuchen las convocatorias de la MUD. El G2 cubano sabe lo que tiene que hacer, juegan a esa carta desde que Stalin les dio la fórmula que atrapó y condenó a los países de la Europa del Este al finalizar la Segunda Guerra Mundial, el uso de los quinta columnistas dentro de cada nación atacando a los rivales del régimen comunista externo. Aquí se unen a una voz, aunque expresen estrategias de “luchas” variadas (buscando la fragmentación de las voluntades), en un solo mensaje: “No, no sigan a la Mesa de la Unidad Democrática; no los escuchen, no hagan lo que dicen… No nos revoquen”.

EL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA DESCONOCIENDO EL VOTO

   Los ataques contra la Asamblea Nacional son de igual intensidad y fines, pero más costosos para el régimen. Tener que violar la Constitución abiertamente, ordenarle al Poder Judicial qué hacer, intentando someter al Poder Legislativo, les aparta más y más de la comunidad democrática, con el peligro de la bendita Carta siempre presente. Perdido el favor popular, sin dinero para comprar voluntades, la gente empujada por el hambre en contra de quienes le reprimen y con la Oposición política fortificándose día a día bajo la bandera de “esto no se aguanta más”, al Tribunal Supremo de Justicia no le queda otra alternativa que cumplir el mismo trabajo de los tribunales de le Alemania nazi. En Venezuela se ha llegado a la aberración de sostener que un grupito de personas nombradas en unos cargos por un sujeto tiene más poder que el voto de todo un país. A eso ha tenido que arrastrarse en su agónico final el Socialismo del Siglo XXI, uno que parece será muy corto. De esto se saldrá, luego estos delincuentes (delincuente, dícese del que comete delito), tendrán que afrontar las consecuencias de sus actos como el resto de los malandros.

Julio César.

INTERES EN LA RUTINA

agosto 20, 2016

PRIMEROS TRABAJOS

   Era un espacio muy visitado…

   ¿Era tan ingenuo como parecía? Feliz va explicando cómo hacer para alcanzar el máximo rendimiento muscular, por lo que usaba la pequeña, sexy y putona pieza. No para exhibirse sino para mostrarla la mayor cantidad de cuerpo trabajado. O eso decía, que por eso lo hacía, porque más de uno ha contado que cuando termina, creyendo que ha desconectado, a salvo y oculto, baja una manota, aparta la tirita y se soba con dos dedos el…

……

   Bien, el corto es un poquito más largo que esto, no mucho pero si es bueno, y en la onda del deporte… de alguna manera. Si les interesa ver a un tipo grande explicando cosas con un hilo dental chico, vayan a: CUBRIENDO LO JUSTO

Julio César.

RECATO

agosto 20, 2016

INTRUSION

BOY HOT

   Siempre quiere decirle al compañero de piso que se vista para estar por la casa, pero…

CITA

Julio César.

ESPAÑA-USA, ESA DEBIO SER LA FINAL

agosto 20, 2016

LA BATALLA DE LA VALIDACION DE FIRMAS

ESPAÑA VS USA EN RIO 2016

   ¡Qué arrechera!

   Ya venía sintiéndola cuando entendí que se daría este juego, los equipos de básquet de España y Estados Unidos chocarían antes de la final. El encuentro se dio hoy y los norteamericanos ganaron, ajustaditos, 82 a 76, como en esa gran final en las olimpiadas pasadas. Esta España que se perfila como la antagonista real del Dream Team, en el segundo cuarto pareció que se irían arriba, pero los americanos aguantaron con resistencia e innegable habilidad. Aunque muchos comentaristas aseguran que les faltó empuje, que los derrotó la estrategia de agotarles, me parece que jugaron como los buenos, los grandes. Hablan de un relevo, de una generación histórica y heroica que acaba, cosa dolorosa. Habría sido genial ver la medalla de oro alrededor del cuello de Pau Gasol. ¿Qué velas tengo en ese entierro?, siempre preferiré a los españoles, los norteamericanos son tan sólo primos lejanos; y como ciudadano de una nación pequeña, deportivamente, sueño con que acabe la hegemonía gringa en el básquet.

ADIOS, RIO

Julio César.

LOS CONTROLADORES… 32

agosto 19, 2016

LOS CONTROLADORES                         … 31

SEXY

   -¿No me quieres servir?

……

   -Ahhh… -Emilio parece un poseso; ojos cerrados, su cabeza va de adelante atrás, todo su joven cuerpo brillante de sudor y lujuria, abriendo y cerrando espasmódicamente el culo sobre ese dedo.

   -Dime qué quieres. –le ordena el joven, adoptando rápidamente el papel.

   -¡Cógeme! –le pide.

   -Pídemelo bien, negrito maricón. –se burla clavándole el dedo, dejándolo allí, agitándolo en su interior, escuchándole gemir putonamente otra vez.

   -Por favor… por favor… cógeme. –suplica.

……

   -¿Donde coño está ese muchacho marico? –pregunta, molesto, el chofer del camión de agua mineral al otro vendedor, un joven de cara aindiada, algo bajito.

   -Todavía está en la casa de la doctora Nóbregas.

   -Ve a buscarle, no joda. –le ruge el hombretón barbudo y algo obeso.

   El joven corre hacia la casa, maldiciendo al compañero por hacerle trabajar más de la cuenta. Coño, la puerta estaba abierta, ¿acaso esa gente vivía en la luna y no sabían de la inseguridad? Pasa y va a llamar cuando oye unos gruñidos.

   -Oh, si, negrito maricón, aprieta mi güevo, apriétalo así, sácame la leche con tu culo de puto. –era la voz de su compañero, y las embestidas ¡de una cogida! Pero, ¿qué diablos…?

……

   Dentro de la cocina no sólo se oyen gemidos y gruñidos de pasión entre machos; como está siendo cabalgado de pie, apoyándose contra la nevera, Emilio se aferra a esta y la fuerza de las embestidas la tienen traqueteando toda. El joven de rostro aindiado se asoma a la puerta y los mira con la boca abierta, el espanto reflejándose en sus facciones. ¿Qué carajo hacia ese hijo de puta cogiéndose a un negrito marico?, ¡y de tan machito que se la daba!, la idea le parece horrible. Pero están los dientes apretados de este, su gesto torvo de dominio y control, la camiseta alzada sobre su cuello mostrando el joven y delgado, pero fibroso torso, la bragueta abierta y su güevo saliendo de allí, grueso y tieso, clavándose una y otra vez entre aquellas nalgas redondas y negras, haciendo que aquel tipito joven, más que ellos dos, grite y se revuelva como un poseso, con gemidos y una sonrisa viciosa que le eriza la piel. ¡Aquel chico estaba en la gloria mientras le daban duro güevo por ese culo!, eso estaba claro.

……

   En su casa, caído sobre su cama, de medio lado, como si hubiera estado sentado y perdido el conocimiento, Tony Moncada tiembla, violentamente, alcanzado por una fría ola que le cubre, desagradable y dolorosa, mientras el calor abandonaba su cuerpo. Sus labios tiemblan aunque no emite sonidos. Cierra los ojos y algo de llanto escapa por la comisura de uno de ellos.

   -Nóbregas… -grazna con voz rota. Sabiendo lo que ocurre. Horrorizado de lo que hizo.

……

   -Tómalo todo, negro cabrón, apriétalo; esto es lo que te gusta, ¿verdad?, un güevo en tu culo. –le ruge el chico del agua a Emilio Nóbregas, cogiéndole con renovados bríos, con fuerza, casi estrellándole contra la nevera de donde caen imanes y algunas cosas suenan en su interior.

   -Ahhh… Ahhh… -es todo lo que el joven puede hacer, balbuceando, babeando, sonriendo y sintiéndose caliente y muy vivo mientras ese tolete pulsante y nervudo barre y refriega las paredes de su recto, uno hecho para brindarle todo ese placer. Entregar su culo, ordeñar vergas con él, era todo lo que deseaba en la vida. Servir a los hombres. Esas ideas extrañas daban vueltas en su cabeza, mientras dentro del bóxer se le agitaba y frotaba el negro tolete, duro y goteante, sintiéndose caliente, a punto de caramelo. Se lo aferra y gime con el puño, qué rico era; lo frota con amor, con ternura, pero también con ganas. ¡Quiere correrse!

   -Oh, sí, así. –ruge el muchacho con una expresión malvada, sintiendo su miembro bien apretado y chupado por ese culito vicioso. Había algo en sacarla y meterla dentro del redondo agujero masculino en medio de las dos turgentes nalgas que le tenía al borde. Coger culo era rico, coger a los maricones también. Quiere eso, quiere coger a todos los maricones del mundo. Y podría, se dice sintiéndose fuerte, poderoso.

   Incrementa sus embestidas y Emilio se retuerce, agitado, chillando como la propia puta, siendo alzado a cumbres de excitación imposibles de comprender. Con descaro y ganas comienza a echar su culo hacia adelante y atrás, deseando atrapar con su anillo el joven tolete de carne de macho, mientras se masturba deseando acabar. Grita y jadea, siente que está a punto de correrse, que le falta poco, muy poco…

   -Maikel, ¿qué haces? –llega la ronca voz, y la pareja que tira vuelve los rostros, sin detener las embestidas uno, sin dejar de mecer su culo de adelante atrás el otro.

   -Le lleno el culo de leche al maricón este. –ruge el tal Maikel entre dientes, clavándosela toda a Emilio y gritando, corriéndose abundantemente, rebosándole las entrañas de esperma con uno, dos y tres estallidos, mientras el muchacho gime, oyéndose y viéndose más maricón aún, apretando el culo, succionando con él. Todavía bombeándose hacia atrás… necesitado de su orgasmo. Uno que no alcanza.- ¿No quieres probar? –pregunta sacándole el tolete, el semen mojándoselo y chorreando de ese agujero negro, empegostando el bóxer.

……

   Liam Bartok se estremece echado sobre el sillón de su despacho, piernas separadas y lazas, apenas moviéndose cuando el teléfono fijo repica y lo toma. Sabe quién es.

   -¿Lo sientes? –pregunta su jefe.

   -Está… está… -ojos cerrados y boca muy abierta le cuesta contestar, por la sensación que le alcanzó, una energía ajena, dejándole frío y sin fuerzas… o tal vez por la golosa boca masculina que le traga la rojiblanca barra de carne que sale de su pantalón, ruidosa y entusiastamente como si de un muerto de hambre que encontrara un buen bistec se tratara.

   -¿Quién es ese chico, Liam? Cómo puede tener semejante poder? –demanda saber la voz.- Parece comparable al mío.

   -Es un… -traga en seco cuando aquella boca húmeda y caliente le traga todo el tolete, metiéndose en su bragueta, los labios pegándose de su pubis, bañándole con el aliento, succionándole con la garganta.- …Es tan sólo un chico poderoso, señor. Aunque no imaginé que lo fuera tanto. Es bueno que… hummm… esté de nuestra parte.

   -Nos buscan, amigo mío. Frente a la quinta, después de que se fueron tus muchachos… -oye y traga, la boca del director de escenas, ese tío de cuarenta y siete años que ha filmado toda su vida porno variado, aunque era totalmente heterosexual, hasta ahora, sube sorbiendo juguetona y golosamente por todo su tronco, dejándolo brillante de saliva, rojizo, besándole y lamiéndole la cabecita con una intuición y conocimiento nuevos, el bigote rozándole un tanto.- …Sentí la presencia de otros dos como nosotros. No controladores, pero si poderosas. Dos mujeres. Nuestros enemigos nos buscan y tu chico puede llevarlos hasta ti. –sentencia, y aunque Bartok sabe que es algo grave, cuando el director de escena vuelve a tragarle el güevo, quemándoselo con sus labios, mejillas y lengua, agitando el rostro de un lado a otro, no puede pensar con claridad.- Comencemos. Es hora de darnos a conocer. Que Caracas y el mundo se vayan a la mierda. ¡Y termina de correrte en ese tipo! –ordena fríamente, cortando la llamada.

   Bartok sonríe satisfecho, sin abrir los ojos; si, el mundo sabría al fin de ellos, la infección se extendería indetenible. No había nada que nadie pudiera hacer… Levanta la nuca y enfoca al sujeto que entró justo cuando sintió al chico. Lo que Tony hacía le afectó, despertó su esencia, sus habilidades, y el otro había ido a decirle algo quedando atrapado. Ahora, aunque nunca en su vida hubiera considerado tal cosa, estaba allí becerreándole el güevo en busca de leche.

   -Basta. –ruge imperativo, apartándole bruscamente por la frente, sorprendiéndole dejándole allí de rodillas, barrigón pero fuerte, la barba cubierta de espesa saliva, los labios rojos de tanto chupar, mirada confundida.- Párate, bájate los pantalones, monta la panza en mi escritorio y separa las piernas, voy a usar tu coño…

……

   ¿Puede creerse que cuando una verga fue acercada a sus gruesos labios de joven negro, Emilio Nóbregas lo resintió? No era lo que Tony Moncada había “programado” para él, pero de nada le valió cuando el muchacho del agua mineral, el tal Maikel, y su socio, decidieron gozarse a dúo al mariquito ese que habían encontrado. Claro, así como ignoraba lo de la programación, el trío no sabía que toda esa sobre estimulación sexual no era enteramente de ellos, habían pasado por ahí cuando una bomba sexual había estallado y quedaron afectados.

   Como sea, negándose en principio  a mamar güevo, allí estaba, en cuatro patas sobre el piso de linóleo de la cocina de su madre, con el bóxer todavía a medio culo, ocultándole los genitales pero no el orificio, el cual era macheteado con fuerza en esos momentos por el joven de rasgos aindiados, al tiempo que se tragaba el güevo de Maikel, chupándolo ruidosamente. Los chicos del agua estaban follando su boca y su culo como si de algo ensayado se tratara; con fuertes golpes de caderas, uno iba y el otro venía, llenaban sus agujeros ahora ávidos de sexo. Porque si, ese tolete deslizándose sobre su lengua le encantaba al chico de ojos cerrados que gemía de manera erótica, ahogado al tener el claro tolete llenándola. Y todavía se las ingeniaba para masturbarse metiendo una mano dentro del bóxer sin exponer su tranca. A esos machos no les gustaba verla.

   Maikel atrapaba su nuca, clavándosela por la garganta, donde la ordeñaba, al tiempo que el otro le aferraba las caderas con manos fuertes, sacándole el güevo casi hasta el glande, refregándole las paredes del recto en el trayecto, antes de clavárselo otra vez. En un momento dado, el chico que llenaba su agujero anal gritó, estremeciéndose, corriéndose en sus entrañas. Sintió esa pieza caliente, más dura, vomitado su carga de lava, una que su culo parecía succionar con vida propia. E intercambiaron. Dejándole en cuatro patas, el culo goteando semen, esos mocetones se pusieron de pie y cambiaron de lugares, llenándole otra vez.

   Los chicos parecían dominados por algo superior a ellos, que les obliga a usar sus jóvenes güevos sin descanso, gozando de sentirlos apisonados por esa boca y ese culo goloso que no se cansaba de ir y venir a su encuentro, apretándolo sedosa pero exigentemente, exprimiéndolo. Gruñían y sudaban cuando sacaban sus toletes y con ellos le azotaban la cara y las nalgas, con fuertes y muy sonoras bofetadas para luego clavárselos otra vez. Y mientras lo cogían, duro y a fondo, el par de mocetones le decían de todo, todos los insultos que Emilio había usado en el pasado, con sus amigos para herir a otros, le eran regresados ahora de manera degradante, humillante e insultante… poniéndole más y más caliente. Le excitaba ser insultado, abofeteado por un güevo mojado de saliva. Los “negrito maricón” eran como caricias para sus oídos. No dejaban de cogerle mientras le insultaban, con Maikel dándole duras palmadas a sus nalgas, el otro chico halándole el cabello mientras le obligaba air y venir con más rapidez sobre su tranca con la boca.

   -Trágatelo todo, maricón. –rugía el muchacho, mirando al socio y riendo.- Si, este marico sí que sabe mamar un güevo. Y se siente tan rico.

   -Pero este culo esta mejor todavía; cómo aprieta de sabroso. –respondía Maikel, aumentando sus embestida.- Escúchalo gemir y lloriquear, es toda una princesita marica, y una princesita necesita que los caballeros las coronen, ¿no? –y riendo de su broma, le azotaba aún más con la mano, metiéndosela hasta el fondo y todavía frotándose de sus nalgas.

   -Maikel, Saúl, ¿se puede saber qué tanto…? –una voz que viene de la entrada de la cocina, les sorprende. Y el trío ver al chofer del camión.- Pero ¿qué carajo…? –asombrado, en shock, les mira… mientras su tolete comienza a endurecer bajo el jeans y Emilio sospecha lo que viene.

……

   Cuando Jóvito Malavé ve llegar a su primo Benito, sabe que se meterá en problemas, pero no podía dejar de contarle y compartir lo vivido. Ignoraba que comenzaba un juego muy peligroso.

CONTINÚA…

Julio César.

SÉ MI AMIGO, JEN… 8

agosto 17, 2016

SÉ MI AMIGO, JEN                         … 7

Titulo: Do not leave Me

Autor: River_sun

JENSEN ACKLES BEAUTIFUL

   -¿Me quieres a mí?

   -No soy un niño, no puedes asustarme. –ruge, pero baja la mirada a la mesa. A las imágenes.

   -Todavía no decido qué pensar exactamente de ti, Ron. -con un dedo golpea las fotos.- ¿Eres un idiota sentimental o un pillo consumado?, como sea, pierdes. A cada una de estas mujeres le diste lotes accionarios cuando saliste de ellas; constan como accionistas de tus empresas. –se tiende sobre la mesa.- No voy a ir contando chismes de cama, llamaré a tu esposa y a tu otro hijo, denunciando tu costumbre de pagar con el patrimonio de todos tus aventuras, las no se sabe cuántas amantes que has tenido, y a quienes has mantenido contentas y calladas con el dinero de la familia. Tu mujer, al menos, investigará y encontrara los nombres de estas damas en la plantilla accionaria, y el escándalo será horrible, porque la obligaré a ir contra ti. ¿Sabes cómo?, porque entenderá que si no te saca las entrañas en una disputa patrimonial, toda la ciudad, sus amistades, sus enemigos y conocidos sabrán lo idiota que ha sido durante años y años, no sólo ignorando tus engaños, tal vez en su propia cama, sino el que pagabas tus infidelidades comprometiendo la herencia de tus hijos.

   El otro hombre se ve pálido, tembloroso, rabioso… e inquieto.

   -¿Crees que barrerás con toda mi vida familiar por un sucio chisme?

   -Los nombres de esas mujeres están allí. Pagaste… prostitutas con la chequera familiar. Qué disparate.

   -No cederé a tus… -ruge con los ojos lanzando rayos. Pero calla cuando el otro saca su móvil.

   -¿El número de tu mujer sigue siendo…?

   -¡Basta! –grazna con acritud y temor, sus ojos son brasas de odio.- Eres una persona despreciable.

   -Y tú un dechado de virtudes, y ninguna como tu mujer para corroborarlo. –se siente levemente ofendido, aunque sabe que no debe. Son negocios.

   -¿Qué quieres de mí? ¿Qué te entregue los pozos así como así?

   -De ti, nada. Son negocios. Deseo, si, que regreses esos pozos… al precio que Jeff había pactado. La familia no tiene la culpa de tus delirios y desaciertos. Lo que pagaste para inflarlos precios lo compensas tú. –el otro hombre traga en seco. Debía ser difícil no atragantarse con el ego.

   -Eres un desgraciado cruel y manipulador. –le acusa.

   -Ron, no hay necesidad que caer en los insultos. Intenté llevar la fiesta en paz, quise que entendieras que…

   -Llamaré a Jeff y lo arreglaremos todo –le corta, poniéndose de pie, digno, ofendido. Le mira mientras se cierra el saco.- No actúas bien, y esto va a pesarte. No por mí, la vida pasa facturas, Jared. Espero no volver a verte en mi vida.

   -También es mi deseo. –contesta automáticamente, luchando contra una leve sonrisa, de haber usado ese criterio antes no habrían llegado a eso. Lo piensa, no lo dice.

   Mientras le ve alejarse, el alivio que siente es inmenso. Tiene apetito, mucho… pero Jensen debía estar encerrado con Megan. Iría a liberarle. Y contarle. Siente una cálida sensación recorriéndole al imaginar la mirada de abierta sorpresa que el rubio le lanzará al saber que resolvió eso, de admiración por la manera de terminar con la crisis. Bien, no la manera, algo le decía que al otro no le gustaría saber del chantaje, algo que, en verdad, no le enorgullece mucho. Tan sólo había sido necesario. Claro que Jensen no necesitaba saberlo.

……

   Cuando se vio obligado a contratar a Dave Franco, por insistencia de Alexis (y todavía se pregunta el por qué; no puede, ni quiere imaginar que a la hermosa y talentosa joven le gustara el retrasado mental ese), le asignó un cubil bien alejado de su oficina, con el espacio suficiente para un escritorio mediano y dos incómodas sillas que ni siquiera hacían juego. No esperaba que durara tanto como lo hizo, o que él le soportara. Ahora era la oficina de Jensen, cosa en la que no había pensado hasta que llega frente a la puerta, imaginándole casi encogido sobre su asiento, atendiendo a Megan. Tal vez debería…

   -Felicítenme, acabo de… -da un toque a la puerta, abre sonriendo y se congela. Intrigado. El lugar está vacío.- Oh, mierda… -¿la habría llevado a su oficina?, era probable. Seguro que a Megan no le gustó esa cueva. Sonríe, molesto, odia que usen así su espacio pero si Jensen… Y lo deja así, encaminándose a su despacho. Aunque no tan sonriente como en la mañana, corresponde con educación a los saludos y gestos de quienes se cruzan en su camino. Abre y le sonríe, con sinceridad, a Alexis.

   -Felicítame, vencí. –es todo dientes y hoyuelos. La joven salta de su silla, encarándole.

   -Jared, ¿qué hiciste? Hace poco llamó Jeff, exultante. Ron Howard regresó los pozos agotados. Quería contártelo, estaba que no cabía en la piel, parecía que había matado un dragón con sus propias manos. –el castaño rueda los ojos.

   -Déjalo disfrutar el momento. Al pobre le llegan tan pocos. –es indolente.- Que te baste con saber que el viejo Ron invocó poderes antiguos y terribles para combatirme, pero la razón y la justicia estaban de mi lado. –sonríe de su gesto de sospecha.

   -Oh, Dios, todo eso suena a cuento chino. ¿Tuvo algo que ver con la lista de accionistas minoritarios en las empresas Howard? –Jared, sonriendo como el gato que se comió al canario, le toca la punta de la nariz con un dedo.

   -De eso no hablaremos nunca; ni con papá, Jeff, la policía… ni Jensen, ¿okay? –rueda los ojos mentalmente al ver un brillo astuto en las pupilas femeninas.

   -¿Ni la policía ni Jensen? ¿Por qué será que me parece que el segundo es más importante que lo primero? Ahora resulta, después de todo, que el atractivo rubio de grandes ojos verdes y dulces pecas si era tu gran amigo aunque decías no recordarle.

   -Basta, Alex, ¿están aquí él y Megan? –sonriendo mira hacia el cristal que separa las oficinas.

   -No. –eso le desconcierta.- Megan se puso furiosa cuando le di tu recado y fue a hablar con él, en ese gabinete de pared que le diste a Dave como oficina, y de la que no dudo pronto sacarás al rubio pecoso. Iba a agradecerle pero a rechazar su ayuda. Estaba muy molesta contigo… Y no ha regresado. Deben estar allá.

   -No, no lo están. –ceñudo saca su móvil. No hay nuevos mensajes del rubio pecoso, ¿Megan le habría hecho la vida de cuadritos realmente?- Trata de… -calla algo confuso, ¿qué?, ¿qué busque a Jensen?, no, ¿verdad?- Estaré en mi oficina. Imagino que mamá debe estar por llamarme.

   -¿Si Jensen llama o viene le digo que no estás? -pregunta ella, para picarle, burlarse.

   Entrecerrando los ojos, el castaño la ignora y entra a su oficina. Inquieto. ¿Qué estarían haciendo? Seguro que Megan estaba contándole su vida, desde que nació hasta la cagada con la pelea con Ron Howard. Y, por alguna razón, eso no le atraía, que Jensen escuchara cuentos sobre él, de otra persona.

   Cae en su asiento y marca el número del rubio, cae la contestadora. Corta, se enfurruña y espera unos segundos, tamborileando con los dedos en el escritorio. Ni loco llamaría a Megan, su hermanita tenía un extraño olfato para notar… cosas. Llama nuevamente y nada, deja un: “Contesta, maldita sea”, cuando le anuncian el buzón de voz. Deja el aparato a un lado e intenta concentrarse en un informe enviado por Thomas Cortese, sobre la situación generalizada de sus hoteles. No confía mucho en ello, ¿qué empresario daría a conocer sus problemas o debilidades? Las cifras y nombres de inmuebles se detallan, pero no se concentra. Toma el móvil y llama otra vez, la contestadora. Repite el mensaje, algo más seco, y envía un mensaje: “¿Dónde estás? Responde, coño”. Espera mirando el teléfono, sintiéndose tonto. Y furioso. El toque del mensaje le llega y a él mismo le sorprende la ansiedad.

   “¿Ahora si quieres hablar, eh? Estoy con tu hermana, a quien no le gustó mi oficina, como no me gusta a mí, ni a las cucarachas. Salimos al mirador. Estamos bajando al restorán. Muero de hambre”, es la contesta.

   ¡Mierda! Pasarían aún más rato junto. ¡En el restorán! ¿Y si Jensen comentaba que deseaba trabajar allí pero no pudo por “las condiciones” del chef jefe? Megan le sacaría de su error en segundos. ¡Joder!, exclama mentalmente mientras se pone de pie.

   -Ya vuelvo.

   -Acabas de llegar, ¿recuerdas que ibas a hablar con la señora Ferris de…?

   -Atrásalo. Muero de hambre. El viejo Howard me arruinó el almuerzo. –y no piensa en Genevieve a quien dejara embarcada, sino en Jensen, a quien pensaba contarle como venció al maligno gnomo mientras se llenaban las barrigas con algo.

   -Jared… -todavía insiste ella en llamarle a la cordura, pero el castaño se aleja. A paso vivo.

……

   Cuando entra en el amplio salón del restorán, con los grandes ventanales ligeramente opacados en tonalidades ocre, derramando una luz algo ambarina sobre las mesas, iluminando de manera destacada el pulido piso y el techo laminado, Jared se detiene un momento a mirar. Agradado. Le gusta lo que se hizo allí. Rápidamente es saludado por empleados y uno que otro comensal, que le conocen más por tragón que por dueño. Sonríe de manera parca, agradable, hasta que se congela, con la boca ligeramente abierta. Apartados, en una de las mesas más chicas, se encuentra la pareja. Y tres cosas le impactan. Lo bien que se ve Jensen después del corte, con el cabello alzado en cepillo y el rostro mostrando un ligerísimo rastrojo rojo sobre su labio superior, que cree distinguir desde allí. Lo segundo es lo mucho que parece estar disfrutando del momento, está riendo con todo el cuerpo y la cara, casi volcado sobre la mesa, hacia Megan, quien le corresponde mientras le cuenta algo… montando una mano sobre la del hombre. Lo otro era eso, la mirada de Megan… la joven parece totalmente fascinada por el sujeto frente a ella. ¡Y él conocía muy bien esa manera de mirar! A la más joven de los Padalecki le había gustado mucho su asistente.

   -¿Interrumpo? –pregunta sereno, con una leve sonrisa en los labios. Una que no llega a sus ojos. Su aparición provoca que la pareja se vuelva a mirarle. Y que Jensen aparte su mano.

   -¡JT! –gime Megan, saltando del asiento y abrazándole, riendo todavía.- Qué bueno que llegaste. Estaba hablando de ti y Jensen no quiere creer en mis historias. –si, era lo que temía, se dice abrazándola.

   -Dios, las cosas que tu hermana sabe de ti… -Jensen ríe, con la cara roja y los ojos ligeramente húmedos. Radiante, y eso molesta al castaño.

   -Me alegra ver que al menos uno de los dos se divierte, fuera del trabajo. Estás en esto desde media mañana y mira la hora. –es la respuesta, inocua, ligera, pero Jensen parpadea.

   -¿Por qué no te nos unes? Estábamos por almorzar. Tarde. Nos entretuvimos hablando. Mucho. –comenta Megan, mirando al rubio.- Con Jensen es fácil hacerlo. –y todas las alarmas retumban en la cabeza de Jared.

   -Es bueno haciéndose notar. –es la réplica, y ahora sí que Jensen le mira amoscado.

   -¿Ocurre algo?

   -Nada. –es la rápida respuesta, y a Jensen le parece escuchar las alarmas ahora.

   Y no lo entiende, toda la mañana ha sido algo irreal. Jared con la insistencia sobre su corte de cabello, e inconscientemente se pasa la mano, teniendo que concordar que le gustaba mas así, por lo que había valido la pena soportar el acoso de la gente del salón, todos queriendo saber de dónde conocía al castaño. Quien, por cierto, le soltó luego a su hermana casi como para quitársela de encima. O quitársela a Alexis, y ahora se molestaba. Cierto era que había pasado un buen rato con la enérgica, voluntariosa, agradable y bonita muchacha, pero no para enfurruñarse así; la mira, algo avergonzado al pensar que tiene un aire a Jared. ¿Sería Jared del tipo hermano celoso? Podría ser, siendo una familia con dinero debían estar siempre pendientes de quién se acercaba  a quien y con cuál intensión.

   -¡Meg! –llama una voz a la joven, y esta, y los dos hombres enfocan con la mirada a unas dos mesas más allá a una muy delgada y alta joven, con falda y botas, que chilla cuando Megan lo hace.

   -Permiso. –jadea esta, alejándose de su hermano, pero mirando a Jensen, corriendo hacia la otra, fundiéndose ambas en un abrazo.

   -¿Se puede saber qué te ocurre? –nada más estar la joven fuera de alcance auditivo, Jensen le pregunta a Jared.

   -¿Qué diablos es todo esto de pasar horas con Megan para una tontería que debiste despachar en media hora? Seguro que mis trajes siguen en la tintorería, ¿verdad? Se supone que debías recogerlos antes del medio día.

   -Me mandaste a atenderla bien. –se defiende, poniéndose de pie.- Insististe en ello, y a tu hermana no es fácil decirle que no cuando…

   -Y menos si la impresionaste, debe ser agradable saber que una joven como Megan te encuentra interesante, ¿verdad? Eres bueno haciendo eso, acercándote y agradando. Y a mi hermana siempre le han gustado los tíos bonitos. –casi escupe haciéndole parpadear.

   -¿Me estás acusando de algo? –el rubio traga, ojos resplandecientes de ira, también de pesar. Jared se pierde en sus pupilas, en ese brillo intenso, pero sigue rabioso.

   -Cuando decías que necesitabas salir a flote de tu mala hora financiera, parece que lo decías en serio.

CONTINÚA…

Julio César.

 

CAUSA Y EFECTO

agosto 17, 2016

INDEMNIZADOS

CHICOS Y TANGAS

   -¡Hijo de perra! –sale del cuarto y ve al ex mejor amigo.- Si usas la tanga de mi chica metida en tu trasero, así te trataré y te lo usaré mientras ella duerme.

ESTIMULO

Julio César.

¿MACHOTES DESEANDO SER AMADOS?

agosto 17, 2016

JABON

MACHOS EN SPEEDOS

   Ocurre… si hay un chico listo.

   Casados, heterosexuales y mujeriegos, los dos carajos se dejaron mimar por el jefe, un tipo bajito, flaco y amanerado que se volvía mantequilla cuando les veía. Ellos, sabiéndolo, se aprovechaban, como con ese viaje a la playa. El chico amaba a esos sujetos de cuerpos grandes, y nada más mirarlos en los bañadores que les regalara, se puso duro. Los masajeaba, admiraba y halagaba por sus cuerpos, y ellos, sonriendo complacidos se dejaban; deseaban escuchar cuánto gustaban, oír lo bueno que estaban. Buscaban que el tipito los adorara. Llegaron al extremo de necesitar que este los halagara. Fue por eso que, desesperado por dos horas de ser ignorado, el sujeto entró en el cuarto del flaco jefe, bajó su bañador amarillo y boca abajo en la cama dejó que esa lengua caliente expusiera qué le gustaba de él, dejándose hacer para seguir siendo apreciado y admirado por el mariconcito ese. Se dejó hacer aquello muy necesitado pero también avergonzado; claro, ignoraba que el otro, de regreso de la playa, dejó que un flaco y largo dedo del jefe se hundiera en su recién descubierto botón de pasión, urgido por la misma razón. Cosas de vanidad masculina.

Julio César.

GUSTAVO ACEVEDO, A QUIEN DIOS SE LO DA…

agosto 17, 2016

ATLETAS SEXYS

GUSTAVO ACEVEDO HOT

   …Un concurso se lo bendice.

   Venezuela es un país eminentemente farandulero, y eso queda en evidencia cuando llega un momento desocupado en la oficina a la hora del café (bueno, actualmente hacemos muy poco, a decir verdad), y los compañeros, hombres y mujeres, jóvenes y los más maduros, comienzan a hablar de novelas, de actrices que dejan al marido, o de esos concursos tipo reality show donde Osmel Sousa y una señora Lupita pelean eligiendo misses, u otros que son de talentos (Sábado Sensacional da dolor). ¡Ven el Miss Venezuela, el Míster Venezuela y los Miss Mundo y Miss Universo, por Dios! Programas de los que no sé nada. Desde que GLOBOVISION fue controlado por el gobierno y TELEVEN sacó del aire a César Miguel Rondón y a Marta Colomina, no veo nada en la parrilla nacional. De vez en cuando miraba MERIDIANO, pero ahora que cayó en manos extrañas (solo en Venezuela un canal de televisión es comprado no se sabe por quién, o con cuál capital y si este es lícito o no; el paraíso del blanqueo, pues), y que por el cable puedo encontrar las transmisiones de los juegos del Magallanes, del doscientos para abajo tengo esos canales prácticamente bloqueados en DIRECTV. Por eso no sé de qué me hablan muchas veces. Eso paso con este muchachón, Gustavo Acevedo.

GUSTAVO ACEVEDO

   Ni idea de quién era este joven, Gustavo Acevedo, un caraqueño de unos veinte años de edad (¿alguna vez se tiene veinte?), y casi un metro noventa de estatura; aunque ya había visto una imagen suya que causó controversia y diversión en el piso, al menos para mí. Ha comenzado a trabajar como técnico en informática un joven que se encuentra en una situación peculiar. Todos nosotros, o la gran mayoría, somos empleados de lo que antes era Sanidad y ahora es Salud; él no, él viene directamente del mamotreto capitalino que se inventó el gobierno cuando la gente no votó por ellos para la Alcaldía Metropolitana. Está allí y es particularmente independiente… e increíblemente gay (y lo coloco aunque sé que sabe de este blog, ¿no es así, Hugo?). Pues bien, en su monitor, como protector de pantalla tenía la foto esta…

GUSTAVO ACEVEDO SEXY

  El doctor le mandó a cambiarla, porque “se veía mal”. Riendo, intentó defender su postura pero tuvo que ceder. Para nada, porque una joven que está a su lado la usa desde ese momento. Eso no le agradó al jefe, pero lo dejó así. ¿Qué tal?, a Hugo si se la aplica pero a ella la trata con pinzas. Realmente es una tontería, pero incomoda. Aunque también me hizo gracia.

  Pues eso, y la transmisión de los juegos olímpicos con esos narradores difíciles de seguir a veces, llevó a hablar maravillas del chico, Gustavo Acevedo, quien fue un finalista este año del Míster Venezuela (claro está). Todos lo hacían con cierto calor y emoción, y no era por la pinta que se gasta en ajustados trajes de baño, me aclaraban aunque yo les veía con total desconfianza. Aparentemente el chicuelo ha expresado sus ganas de ser narrador de noticias deportivas. Y ya por ahí me agrada, porque aunque realmente se ve bien en imágenes, sueña con ser un serio comentarista, no sólo una cara o un cuerpo. Todos alegan que lo hacía bien cuando apareció en un mañanero de VENEVISION, PORTADA’S, como animador invitado junto a Mariela Celis, Kerly Ruiz, Osmariel Villalobos, Jesús de Alva y Henry Silva (se oye como a demasiados anclas), donde siempre parece haber un desagradable rollo de divismo. Supuestamente se expresa con claridad y buena dicción, algo que hace atractivo “nuestro acento” de puertas afuera, si le da por lo de comentarista (a las caras bonitas, si logran unir verbo con predicado, las buscan siempre; así es la vida, no le he inventado yo).

GUSTAVO ACEVEDO SPEEDOS

   Le fue bien, pues. Vamos a ver si eso le abre puertas sin necesidad de ponerle en la picota con otros que se sientan amenazados por su llegada o presencia, porque con esa pinta, habilidad y conocimientos si los tiene (en deportes), el cielo podría ser su límite. Según Hugo, quien también es muy joven, parece que Gustavo tiene el paquete completo, y no el que se le nota en los bañadores, acota riendo (y da escalofrío por lo escandaloso); el joven dizque tiene carisma en pantalla, y simpatía. Súmenlo a la edad y tenemos eso de lo que siempre hablo, quién tuviera esa pinta para unas vacaciones en Aruba.

   Qué la suerte le acompañe, especialmente en ese mundo de Dios, donde a veces cosas malas les pasan a atractivos jóvenes que buscan nuevos destinos en tierras lejanas, como argentinos en México o venezolanos en Miami, terminando en notas de “suicidios” en los noticieros. Que abra bien los ojos y pise firme.

Julio César.


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