LO QUE SE VE, PERO TAMBIEN LO QUE SE OYE

julio 3, 2015

VECINOS ATREVIDOS

   Se ven tan… seriecitos y profesionales.

   No me canso de reseñarlo, programas donde aparece gente ligera de ropas, muy ligera y con muy atrevidos atruendos, sería la mejor programación para esos televidentes noctámbulos a quienes a veces nos agarran las doce de la noche o la una sin mucho sueño. Una competencia de gente atractiva en poca ropa sería mejor. Hace tiempo hubo por ahí uno de esos horribles reality shows donde escogían strippers, y era de una necedad increíble. Era tan natural, o interesante, como cuando MTV transmitía aquel serial Mundo Real, que era francamente idiota. Aunque tenía su público, jamás lo entendí.

   Este concurso, por ejemplo, está muy bien representado; los concursantes no sólo tienen sus “argumentos”, sino que los bailan, exhiben y parecen divertirse haciéndolo. Imagino que la gente del público, chicos y señores, lo habrían disfrutado más, especialmente con algunos tíos bastante nalgones, si una cámara no les hubiera estado enfocando. Claro, no se es tímido cuando se va a un alegre lugar de ambiente, pero gritar y enloquecer de emoción, con gente filmando, tampoco queda bien. Me parece que esa discoteca, o local, Spartacus, queda en México, y parece el propio vacilón. Escuchar las descripciones, en el propio idioma, o escuchar lo que algún emocionado les grita y les promete a los muchachones por una mirada, y lo que puedan responderle, y que se entienda, no tiene precio. Pero esa cámara…

   Por cierto, y ya deben haberlo visto, por ahí rodaba hasta hace poco un video subido de tono (porno, pues), donde dos chicos lo hacían. Lo llamativo era la cara de ratón mañoso de uno de ellos, y que hablaban y lo hacían en español (cosa que me ganó). El acento, la verdad no lo distingo. Creo que es colombiano, y si es porno de Colombia, quedó muy bien. O mexicano, y esos ya tienen tradición en esto de los videos de calidad. Hay dos sobre secuestro que son intensos.

   Como sea, me gustó, y como el espacio es para mostrar, y guardar, lo que me interesó, lo subí. Si quieren chequearlo, vayan a: CHICOS, TRABAJO Y DIVERSION

Julio César.

VICIADO

julio 3, 2015

DESQUITE A LO CRIMINAL MIND

LECHE EN EL CAMPO

   Si te sorprenden así, ¿qué puedes decir?

   -Yo… yo… este… -se atraganta, saboreando aún así las últimas gotas sobre su lengua, saliendo de repente de los matorrales en el parque, cuando sintió que sus amigos se acercaban llamándole a gritos.

   -Joder, pana, ¿de nuevo? Es la tercera vez que te pillamos en esta vaina y con la cara chorreada. ¡Y nada más que en una semana! –casi admirado le reclama uno de ellos.

   Sin saber qué responder tan sólo sonríe, sintiéndola enfriarse en su cara, todavía disfrutándola en su memoria. ¿Qué podía decirles cuando ordeñarla y saborearla era la cosa que más le gustaba en el mundo? Podía vivir únicamente para llenarse la boca con ella y tragarla.

   -Oigan… -exclama de pronto otro de esos tres amigos que le pillaron.- Ya que le gusta tanto, y anda ordeñándosela a todos, ¿por qué no se toma la de nosotros?

Julio César.

NICOLASITO, ¿TERRITORIO LIBERADO DE QUÉ?

julio 3, 2015

LA DEFENSORA Y LA TARJETA DE RACIONAMIENTO

SEXY Y MOJADO MUCHACHO

   ¿No será que quiere enredarlo con mala intensión?

   Cuando vi al hombre ondeando una bandera que sostenía “Venezuela territorio libre de…”, no pude leer el resto porque el tricolor estaba algo caído, flácido, pero creí que Nicolás Maduro Moros, para demostrar que no era cierto que fue uno de los que más rápido corrió aquel 11 de Abril a ponerse a salvo, finalmente había encabezado la recuperación, chopo al hombro, de la Zona en Reclamación en manos de los guyaneses, que se la agarraron porque ellos entendieron que el difunto se los regaló y nadie dentro del gobierno venezolano les explicó que no, que eso no era así (en aquella época aplaudían esa traición con gritos histéricos de aprobación, ahora se lavan las manos como si uno no lo recordara). Pero no, alegría de tísicos, era otra simple habladera de paja. La gran fiesta, las risas, las felicitaciones que exigían que les enviaran Obama, el Papa, el Rey de España y en emperador Palpatine, era porque no sé que organismo dijo que en Venezuela no había analfabetas (y me estoy riendo, pero no diré por qué, no vayan a meterme preso), y era el éxito del siglo. Ese. Pero, ya va, ¿hace una pila de años ya no nos habían declarado territorio libre de analfabetas? Recuerdo que Hugo Rafael Chávez Frías también hizo fiesta con eso, recuerdo que había una cartelera que le agradecía a las “universidades” bolivarianas, hasta que alguien vio el pelón y lo corrigió. Si ya nos habían declarado zona libre de analfabetas, ¿por qué lo hacen otra vez? ¿Se analfabatea otra vez la gente que ya estaba alfabetizada si no come naranjas, y hay que repararlas de nuevo? ¿O se celebra un año más del viejo título, como esos fracasados que le sacan el jugo a lo único bueno que han hecho? Y si es que es verdad, porque esa es la otra.  Qué horrible es cuando se va a unas elecciones y no se tiene nada qué mostrar después de dieciséis años y los chorropotocientos mil millones de dólares perdidos, ¿verdad?

Julio César.

MIRAN, AFORTUNDAMENTE NO VEN

julio 2, 2015

LA POSICION DE SIEMPRE

LUCHAS CALIENTES

   Pero qué coño hacía, se pregunta temblando.

   Leonardo, de espalda contra la colchoneta, con Fermín entre sus piernas, reteniéndole y aplastándole, pela los ojos. No era simplemente que el chico resultaba increíblemente fuerte, que sudaba copiosamente sobre él, que su piel ardía, que olía de una manera intensa que casi le marea, sino que estaba totalmente duro bajo la pantaloneta. Lo sentía claramente.

   Quiere decir algo, apartarle, pero afincando su agarre, empujando sus caderas hacia adelante, el otro le obliga a alzar aún más sus nalgas de la colchoneta, sus entrepiernas totalmente pagadas. La pieza pulsando con ganas, como si le encantara estar allí. Le mira con furia, arrojándole uno que otro golpe, que él mismo nota sin fuerzas, mientras afinca el agarre de las piernas contra su cuerpo de manera automática, como para que no se le bajara. Y más dura, se la sentía, parecía chorrearle de algo caliente.

   -¡Detente! –le gruñó al oído.

   -¿Eso quieres? –contraatacó todo chulo.

   Y cuando comenzó otro vaivén, dureza de por medio, Leonardo se dejó llevar. Caliente también, cerrando los ojos, mientras alrededor la gente gritaba, aplaudía, aupaba y pedía por más acción. Todo excitándole más.

Julio César.

LOS WINCHESTER RODEADOS DE CHICAS

julio 2, 2015

LOS 200 DE SUPERNATURAL

DEAN AND COLE

   Dean, en la pelea, como siempre.

   Dios, como pasa de rápido el tiempo, ya no sólo llegamos a la mitad del año, con la Navidad amenazándonos, sino que mañana es jueves y hay otro episodio de Supernatural. ¿Qué puedo decir del episodio de la semana pasada, 10×07 – Girls, Girls, Girls? Que me gustó. Mucho más de lo que esperaba al aparecer cierta señora a la que ya conocía por un episodio que si vi por la red. Estuvieron todos, Sam, Dean, Cole, Crowley, Castiel, Hannah y ella, la nueva. Todos. Y, cosa rara, todo hilvanó aunque parecía haber demasiados conflictos a un tiempo.

   La trama estuvo bastante diluida, eran tres nudos que convergieron casi todos, y uno que se bifurcó con la reaparición de Cole, ese carismático ex marine que busca al hombre que mató a su padre y que ahora le sabe un demonio, un tal Dean Winchester. Pero vamos por parte…

   Una chica con toda la pinta de callejera correr por feas y solitarias aceras (no creo que en Caracas halla una como esa que esté sola, y cuando uno está atrapado en una horrible cola se pregunta cómo en las series y películas hay persecuciones en auto, con fugas y todo), y es interceptada por un tipo feo y amenazante que resulta ser su proxeneta y que la acusa de haber escapado. Ella suplica, luego le ataca y es asesinada, lo insólito es que el vividor era un demonio. Y por una vez me habría gustado que la chica le matara a él. No la tienen fácil las pobres callejeras.

SAM E IMPALA67

   Los hermanos están comiendo, Dean recibe mensajes de un lugar de citas donde se inscribió para conocer chicas, con el nombre de impala67 (¿un tipo con su pinta?), y se vio tan gracioso el intercambio de puyas con Sam El menor duda que los datos aportados por la chica sean reales, pero esta aparece.

LAS CHICAS DE DEAN

   La cosa se complica porque es una prostituta, eso causa un choque en Dean, quien dice que jamás paga por eso (¿un moralismo?, seguramente debe tener que ver con su facha y la facilidad para llevar chicas a la cama, porque no parece Dean muy a propósito de rechazar mujeres, del empaque que sean). Ella le aclara que no hay problemas, que puede venderle su alma y luego llegara su proxeneta a firmar el contrato. El tipo viene para el negocio, reconoce a los Winchester, y muere. Ellos irán por el jefe cabrón, pero este y un socio, proxenetas y demonios, tienen ya sus propios problemas.

ROWENA Y LAS CHICAS SUPERNATURAL

   Cuando maltratan chicas, llega una mujer menuda, de rostro astuto y atractivo, que mata a uno de los demonios con un hechizo, el otro escapa; la dama se aleja y se lleva a las chicas. Es la misma mujer que en el episodio donde Dean es exorcizado, leía un libro escuchando buena música y tomando vino mientras dos sujetos colgaban del techo. ¿La gran villana que esperaba?

ROWENA, LA VILLANA

   Era una carismática hechicera sancionada y a quien se le prohíbe montar su aquelarre, pero que busca aprendices. Embruja a un camarero para que les sirva sin cobrar, pero al poco este muere de fea manera. Me pareció extraño que tanto poder fuera tan inestable o tan poco práctico, está condenada a alejarse a la carrera una y otra vez. Y eso, a lo largo de los años, habría llamado la atención de los cazadores. Continuando con la maña de vivir bien sin pagar, van a un buen hotel y allí chocarán tres fuerzas, que a la final la detienen.

   Los hermanos llegan al burdel y encuentran los cadáveres, el caído en un charco oscuro y el cuerpo del que escapó. Sam entiende que el demonio fue asesinado por un hechizo, y encuentra que el único que se conoce que puede matar a un demonio fue realizado en plena Edad Media, por una bruja llamada Rowena. Siguen el rastro en el restaurant del camarero muerto y deducen que a la mujer le gustan las cosas buenas. Llegan al hotel donde se hospeda poco después de que esta quiere que las nuevas alumnas practiquen con el botones que seguramente viene a cobrarles por el cuarto. Al abrir la puerta encuentran demonios que la atrapan, llegan los Winchester, matan a los demonios y fue notable cuando ella les dice a las chicas que son cazadores, y le agrada que estos sepan su nombre. Hechiza a una de sus alumnas, que embiste, Sam se ocupará de ella y Dean va tras la bruja. Rowena corre, la otra chica se le alza, por traicionera. Me gustó la bofetada que le dio, cuando va a hechizarla, Dean le apunta con un arma, pero ella mira sobre su hombro y sonríe. A Dean le apunta otra persona, Cole.

   Los demonios que finalmente capturan a Rowena cuando Dean debe dejarla ir para ocuparse de Cole, lo hacen por órdenes de Crowley, quien casi sufre un soponcio cuando se entera que unos demonios montaron un burdel a su nombre para recolectar almas. El Rey odia que le recuerden que andaba distraído y sin ocuparse de sus asuntos. Deseando saber quién puede matar demonios con hechizos, tienden la trampa, por eso la buscan en aquel cuarto de hotel a donde más tarde llegan los Winchester. El encuentro entre el Rey y Rowena debió ser una sorpresa para los fans que nada supieran. Por su parte, Cole ha estado buscando a Dean, sabiendo todo lo que hay que conocer sobre los demonios, y le encuentra en aquel callejón, cuando el cazador apunta a una mujer con un arma, y sin prestarle atención cuando este le dice que es sumamente peligroso dejarla ir.

COLE VS DEAN

   El chico viene por venganza, por el segundo round, diciendo que esta vez no fracasará porque ya sabe lo que es, y le arroja agua bendita, que a Dean siempre se la arrojan. Descontrolado al ver que no es un demonio, es desarmado por Dean. Y aquí un punto, cuando el cazador le dice que ya no es un demonio, Cole le pregunta si lo era cuando mató a su papá, y casi parecía que deseaba escuchar una explicación, tal vez algo que justificara el hecho para reconsiderar todo lo que pensabas. O me lo pareció a mí. Me agradó este personaje, Supernatural tiene facilidad para crear esta tipología interesante. Cuando Dean niega haber sido demonio en ese momento, comienza la pelea. Y fue una muy buena pelea, tradicional, de golpes y llaves; como la que tuvo contra la Ruby catira de la tercera temporada, o con Castiel en la quinta cuando el ángel se molesta por entregarse, o con el mismísimo Metatron.

   Dean desea y le cuenta que recuerda lo que hizo, todos los detalles, que mató a su padre porque era un monstruo que había asesinado a tres personas. Cole no le cree, pero no le dispara ni porque este le entregó su arma y le permisó lo hiciera si no le convencía. Entre Sam y él logran que entiendan que pasan cosas malas, pero que tiene un hogar a donde volver y que no se pierda en las sombras de las venganzas, que aún tiene tiempo de regresar, que para él, Dean, ya no quedan esperanzas como no sea morir de fea manera en algún momento, que sabe que así terminará. Cole se va, y me pregunto si esto será todo. Hay potencial en él, de ser un cazado estable, no amigo de los Winchester aunque tuvieran que trabajar juntos, es decir, el tipo de tensión de colaboración que casi siempre parece sexual cuando se refiere a Dean. Ojalá reaparezca, aunque eso significaría que algo terrible le pasó a su familia, como a Crissy, dos temporadas atrás, cuando ella y su padre habían decidido dejarlo todo. Otra cosa, ¿qué clase de monstruo era el padre de Cole? ¿No era Cole mismo un posible monstruo, como el tipo aquel en el episodio Metamorfosis en la quinta temporada? Repito, me agradaría que volviera. De un modo u otro será interesante. Por cierto, la cara de Sam cuando le pregunta, al final, si piensa que en verdad no hay esperanzas para él, fue de una tristeza grande; creo que Dean quiere engañarle cuando responde que no, que lo dijo para alejar a Cole. Así es la cosa entre ellos.

   Por su lado, Castiel y Hannah reaparecen, han regresado al cielo, a morir de aburrimiento, a la mayoría de los ángeles que todavía quedaban por ahí. Ella se desviste porque quiere una ducha, Castiel la mira el pecho, confuso, recordándole que no necesita bañarse, pero ella quiere hacerlo. Y eso, que en un principio parecía una tonta toma de relleno, o ella intentando alguna jugada con Castiel, más tarde tiene una explicación que me parece lógica. Y extrañaré a Hannah, es la única en todo el Cielo que ha sido decente. Mientras paga el hotel donde se quedan (una habitación con dos camas, como otra pareja de cazadores), llega un hombre que la busca, a su esposa que un año antes desapareció de la faz de la tierra; ella, la verdadera, aparentemente era una buena mujer, tanto que no le cree cuando le dice que le dejó por otro, por Castiel, a quien besa.

HANNAH AND CASTIEL

   Más tarde ella detendrá el auto mientras van a otra misión (¿ya no pueden aparecerse?, Crowley lo hace), y le dice a Castiel que ya no puede continuar, no con todas esas sensaciones y emociones que está conociendo y que no fueron diseñadas para ellos. Que se ducha, aunque no lo necesita, porque le gusta la sensación del agua sobre su cuerpo; no lo dice, pero parece también resentir los posibles sentimientos que tiene por Castiel, pero lo que más la angustia es el dolor de ese hombre que buscaba a la mujer que amaba. Que puede oírla, a su recipiente, gritar por él, que no está bien lo que hacen, ocuparlos de esa manera. Se despide y parte al Cielo. ¿La verdad?, ya me acostumbraba a ella.

   Y este punto es cierto, todas esas criaturas, ángeles, demonios, los jinetes, aún Lucifer, utilizan cuerpos humanos, personas a las que por lo general destruyen cuando acaban con el ocupante. Hace tiempo que los Winchester acuchillan fácilmente a los demonios, olvidando que dentro hay personas, como la Meg Masters que les enfrentó por eso en la cuarta temporada al levantarse los testigos. Me gustó esta Hannah consiente y decente, que le gustaba sentir pero que sentía que estaba mal porque no era su derecho a utilizar ese cuerpo. Me gustó que la mujer se reuniera con su marido, un hombre que la acoge después de haberle visto con otro, así de buena gente debió ser, y debía sí un ángel la ocupó. Castiel se vio un poco abandonado, él, que ocupa un cuerpo muerto. Bien, ida Hannah, es de imaginar que el ángel regresará a los brazos, digo, al lado de Dean. Y de Sam Ya veremos.

   Bien, los demonios, después de perder a un grupo a manos de los Winchester, atraparon a la bruja, la cual se burla de las fachas del Rey del Infierno. Y la cara de este mientras la mira, con cara de “oh, me jodí”, llamándola madre, no tuvo precio. Si no hubiera visto un episodio futuro ya, eso me habría hecho reír bastante, de emoción. ¿La madre de Crowley? Ya vimos al hijo, un gran episodio, ¿ahora esto? ¿La serie se pondrá como esos programas donde meten y meten personajes cuando ya está agotándose el libreto, como en Dallas o las últimas temporadas de Dinastía? Iría contra la tradición, que cuando hay cinco personajes de más, matan a tres. Pero era llamativo, ¿qué va a decirle Crowley a su madre?

   Por cierto, que comentando el episodio con una amiga, esta me dijo toda pancha que se alegraba de que Dean no hubiera asesinado al padre de Cole sin una buena razón; la verdad es que hasta me sorprendió que pensara que podía no haberla. Viendo los episodios donde esto se plantea, lo primero que me vino a la cabeza es que podía haber sido otro ser el que le matara, y que el chico viera al cazador al lado del cadáver creyéndole responsable (como en el capítulo parecido del Doctor Who); pero no, Dean le mata porque era un monstruo. Dean sólo puede actuar así, si muere un inocente en el fuego cruzado, es por daño colateral que le llena de culpa; o como cuando Crowley poseía a la señora Tran y la posibilidad de matarle superaba la culpa que luego sentiría.

   ¿Una cosa curiosa? Con todo lo mujeriego que es Dean, no le hemos visto disfrutar en un buen capítulo de chicas alegres de verdad. Cuando está en aquel bar con Castiel, en la quinta temporada, cuando el ángel se va con Castidad, Dean todavía no controla a la chica de la barra cuando ya hay gritos. En el de la sirena, se la pasa con el falso agente del FBI y no con las chicas. Van a un pueblo porque algo atormenta a las chicas en un baño universitario y caen en el mundo de la fuente de los deseos. Tampoco le fue bien con la saca corazones de la octava temporada. En un bar controla a una linda cantinera y se lo lleva Osiris; en otro va y recoge a una amazona. No hemos visto el episodio donde se vuelva loco rodeado de mujeres. Y, para colmo, aquí tampoco coronó.

DEAN, SAM, ADAN, LA MIRADA WINCHESTER

   Veremos qué viene en el futuro, ¿una hermanita perdida de los Winchester? ¿Otro tipo alagando que es el verdadero padre? ¿Una verdadera hija secreta de Dean?  ¿No sería genial que apareciera Adam?

Julio César.

JUSTA RECOMPENSA

julio 2, 2015

EN EL PARQUE DE LAS PERRAS

EL TIPO EN HILO DENTAL

   El chico lo hacía muy bien…

   Como cada día, Vicente era quien más destacaba en el trabajo. Cargaba más vainas, hacía más cosas, se ofrecía a llevar agua o reponer herramientas. Por las tardes, con todos cansados, transpirados y agitados en los vestuarios, el chico, sorprendiéndoles gratamente como siempre, se sentaban y tan sólo esperaba por una caricia de aprobación por toda su labor. Por una mano amiga, una sobada afectuosa… tal vez una lengua traviesa o una buena arremetida. Y como era tan colaborador, se le complacía. Bastante.

Julio César.

CÁLIDO VERANO DE UN CHICO AMERICANO… 3

julio 2, 2015

…VERANO DE UN CHICO AMERICANO                         … 2

COMICS GAY, CHICO CALIENTE 5

   “¿Crees que podrás con todo esto, chico goloso?”, la burlona voz del hombre le producía escalofríos. Era un reto que se moría por probar y aprobar, con entusiasmo de juventud. Y de ganas de sentir, lo hizo. Se entregó a los juegos del sexo en los vestuarios. Para ese entonces ya estaba más allá de la razón, totalmente caliente. Era le edad.

COMICS GAY, CHICO CALIENTE 6

   Atrapado en sus brazos, en peso, se sentía el dulce e inocente virgen que entregaba su inocencia al poderoso macho que le enseñará a amar, aunque este tan sólo quisiera saciarse en su tierno cuerpo. Entre sus brazos, temblando, entendía que era la sagrada ceremonia que le confirmaría como gay, un compromiso, elección y promesa para toda la vida. Un bautismo que no sería de agua sino de esperma…

CONTINÚA…

Julio César.

LA PALIZA ARGENTINA

julio 2, 2015

LA COPA AMERICA PARA NOSOTROS

LIONEL MESSI

   Sólo faltó su gol…

   La gente que sigue a nuestros amigos sureños (no sólo los argentinos), nos dimos un banquete con la demostración de poderío de la selección albiceleste anoche. Sí el primer tiempo estuvo ahí ahí, y más cuando Paraguay descuenta con un gol para irse al medio tiempo perdiendo 2 a 1, en el segundo período los argentinos se botaron. Mascherano y Messi estaban en cada jugada y el equipo pudo brillar. ¿Qué brillar? Fue una pela inesperada por la cantidad. ¿La verdad? No me sorprendió tanto, ni el que Argentina llegue a la final ni la posibilidad de que se quede con la Copa, aunque Chile también está dura (y conoce trucos). Siempre pasa, la prensa argentina barre el piso con ellos y la selección siempre llega. Además, contra Alemania, el año pasado, lo que faltó fue muy poco. ¿Qué pensaría el árbitro brasilero, anoche, cuando la cosa se puso 6 a 1? ¿En el 7 a 1 de Brasil frente Alemania? ¿Estaría dándole gracias a Dios de que no llegaran a enfrentar a esa Argentina? Anoche, en Chile, casi se vivió otro Mineirazo.

Julio César.

SERVIR Y OBEDECER… 6

julio 1, 2015

SERVIR Y OBEDECER                         … 5

   La siguiente historia NO ES MIA.

SERVE AND OBEY

By: lexicodecy

EL CHICO ATADO ESPERANDO A SU AMO

   El juego del control.

……

   Un perentorio silbido se deja escuchar y los animales dejan de acosarle y gruñir de manera automática, pero le olfatean por todas partes, nuevamente bebiendo su sudor y hasta su orina. Eddy tan sólo puede temblar como gelatina, echado en el suelo, totalmente aterrorizado, viendo aparecer a ese hombre horrible, desnudo a excepción de un bermudas a media piernas, verde militar, con el cual seguramente dormía. Y no sabe a quienes les teme más en ese momento, aunque sabe que algo tenía que suceder, el ataque de los perros, imaginar que le destrozarían como ese hombre dijo, le tenía el corazón totalmente descontrolado, ¿se podía sufrir un infarto a los veintidós años?

   -¡Hijo de perra! –le oye rugir furioso, antes de recibir el bofetón, dado con fuerza aunque con la mano abierta.

   Débil, todavía atado por sus muñecas, totalmente aterrorizado como estaba, cae con un gemido. Casi se atraganta, el collar se cierra feamente contra su cuello, asfixiándole y lastimándole, cuando el sujeto le atrapa por la parte de atrás, alzándole en peso, costándole porque casi no puede mantenerse de pie. Gimotea, aterrorizado pero como paralizado mientras ese sujeto le lleva de nuevo a la mesa, arrojándole de panza y sujetándole las manos a esta, con rapidez y eficacia. Le atrapa las piernas, quitándole las botas, y obligándole a flexionar las rodillas, los pies en camino a sus nalgas, y le ata con tobilleras a las patas del mobiliario.

   -¡Pero malo! ¡Perro malo! –le oye rugir mientras le fija, realmente molesto.

   A pesar de todo lo que ha soportado hasta ese momento, nada había preparado a Eddy Morales para lo que vino; así, atado y sujeto a la mesa, algo impacta, le abraza feamente y estalla contra su espalda. El grito se deja escuchar en seguida.

   -¡¿Qué haces, hijo de puta?! –le ruge, olvidado por un momento su debilidad, viendo a ese sujeto sonreír molesto, con una gruesa correa de cuero medio enrollada en su puño.

   -¡Perro malo! ¡Perro malo! –le repite y le cruza la espalda otra vez, la cual se revuelve y se agita, tensándole, gritando mientras la nueva marca roja aparece.

   -¡No!, basta, déjame, maldito enfermo –le grita, esa vaina quemaba y dolía. Le da otro azote con aquella cantaleta de perro malo. Y otra y otra.- ¡No! ¡No! –está nuevamente aterrorizado, intentando moverse, pero un correazo llega, y otro, más abajo. Grita y solloza ahora, amenaza, insulta y suplica cuando un azote cruza sus nalgas, que se contraen y enrojecen feamente. Cuando se repite allí, otro golpe, gimotea de manera lastimera, encogiéndose como para protegerse.

   Jim, jadeando, furioso hasta hace un minuto, sonríe con ojos brillantes, alzando la correa y dejándola caer otra vez sobre esos globos color canela, que se marcan y tensan. Oírle gimotear ahora, llorando como un bebé cuando un nuevo azote le impacta, le endurece la verga.

   -No, no, por favor, no me pegues más. –Eddy solloza abiertamente, odiándose por hacerlo, pero encogido sobre ese mesón, totalmente indefenso ante ese carajo, uno que sabía estaba disfrutando lo que le hacía. Otro correazo. Y otro. Cierra los ojos, el rostro bañado de lágrimas y sudor. Lloriquea quedo.

   -¡Perro malo! –le oye, deteniendo los azotes.

   -Lo siento. No lo haré otra vez. –gimotea tragando en nudo en su garganta.

   -Me gustaría creerte, cachorrito. –le oye, la burla chorreando por las palabras.- Pero sólo hay una manera de hacerle recordar a los cachorros lo que no deben hacer, como cargarse o mearse por ahí. –no entiende, hasta que grita con una nueva y sorda herida, peor que el anterior, algo se estrelló contra la planta de su pie derecho y el dolor era intenso.

   Nuevamente le grita que no, que no le pegue, que lo perdone, mientras se agita sobre la mesa, luchando contra las ataduras, su joven y fornido cuerpo abultándose, al tiempo que las plantas de sus pies, turnándose de una a la otra, reciben secos golpes con una fina varilla que parece de bambú, la cual hiere la carne de una manera intensa. Es tanto que esas plantas se tensan y marcan de manera abierta. Eddy grita, llora, se estremece, pero únicamente de dolor. Le reducen a eso por el maltrato físico, no por la sumisión. Cada planta recibe media docena de los lentamente aplicados varillazos.

   El hombre deja caer el brazo, su pecho subiendo y bajando, viéndole estremecerse de dolor, encogido, llorando con el rostro contraído. Siempre era extraño escuchar a un hombre joven sollozando, sobre todo a un machito cabrío como era ese, pero a Jim Preston le agrada. Mucho. Deja la vara sobre una mesita con ruedas que acercó poco antes. Con la punta de los dedos recorre una de las plantas de pies herida. Le oye gemir, contenido, tensándose.

   -Debes portarte bien. –le dice con voz serena, casi rodeándole.- No me gusta lastimar a mis cachorros, pero si te portas mal sabes que ocurrirá. Sólo así aprenderás. –le dice como si tal cosa, medio inclinándose, estudiándole el brillante rostro, de sudor, grasa y lágrimas. Levanta una mano y le rasca tras la oreja izquierda, acariciándole como si realmente fuera un perro.- Debes asearte un poco. Apestas.

   Le desata las muñecas, viéndole caer los brazos sin fuerzas. Le libera los pies, atrapándole del collar, halándole, enterrándole el cuero en la garganta, obligándole a ponerse de pie. Y el chico gime cuando las plantas desnudas y heridas se apoyan en el frío piso. Le suelta y las rodillas se le doblan, cayendo, sintiéndose mal, pequeño, frágil. Y rabioso. La ira le domina, por lo que le hacen, por la parálisis que le provocaba ese miedo. Quería luchar, pero no podía. Derrotado, tembloroso, deja caer las manos en el piso y baja la cabeza. Jim le mira, calibrándole.

   -Debes darte un baño, cachorro. –le dice, inclinándose.

   Es cuando ocurre, temblando, luchando por no paralizarse de miedo, Eddy se vuelve bruscamente, robándole algo de fuerzas a su temor y sufrimientos. Alarga las manos y rodea el cuello del sujeto, rugiendo cuando le nota la burla en los ojos, la sonrisa en los labios. Le esperaba. Desesperado le hala y proyecta hacia adelante la frente, para golpearle, pero cuando su propio rostro es atrapado por las manos grandes y fuertes del sujeto, quien le hala hacia un lado, haciéndole perder el equilibrio, afloja su agarre sobre ese cuello. Cuando una rodilla le choca del piso, lastimándole, el sujeto simplemente se libra de su agarre, le rodea, cayendo a sus espaldas, y le atrapa en una llave de brazo contra cuello, halándole, ahogándole, asfixiándole.

   Eddy lucha, rostro congestionado, tratando de apartar ese brazo, que aprieta y aprieta, atrapándole contra un poderoso y fibroso cuerpo semi desnudo. Y siente aún más rabia, lo nota claramente, la verga totalmente erecta de ese tipo aplastándose contra su baja espalda. Excitado por lo que le hacía.

   -¡Perro malo! ¡Perro malo! -le oye susurrar a su oído, mientras aprieta más, haciéndole gritar ahogado, escupiendo, rojo como remolacha. Se revuelve con ímpetu cuando la asfixia le roba las fuerzas y va sumergiéndose en la negrura.- ¡Perro malo! –le susurra y es lo último que escucha cuando sus manos caen y la boca se agita sin sonidos.

   Se desmaya. Es un peso sólido, cálido entre sus brazos, la nuca contra su torso. Jim, una leve sonrisa en sus labios, le mira desde su posición, aflojando el agarre en el cuello. Le complace su nuevo y rebelde cachorro, tan batallador, se dice, recorriéndole con un dedo una mejilla, recogiendo sus lágrimas de desesperación e impotencia. Los ojos se vuelven fríos, estaba perdiendo horas de sueño. Le suelta y el joven cae al piso, poniéndose de pie, se medio inclina y le atrapa por el collar, casi sobre su manzana de Adán, y le hala, llevándole hacia otra de aquellas puertas que parecían ocultar muchas cosas. Y parecía que casi todas, muy inquietantes.

……

   Mal encarado, el comisario Nate Fox baja de su auto patrulla frente a cierto bar cerrado. Aunque el dueño le espera. Del otro lado del vehículo sale un hombre sólido, firme, pelirrojo, de bigote y cara de mala gente. Uniformado de marine. Al comisario le disgustaba, no por marine, sino hijo de perra. Desde que le informaron de los militares “perdidos”, fuera de las indagaciones que hizo, estuvo seguro de que alguien de Inteligencia Militar llegaría, lo que no esperó fue a ese sargento artillero, Dickson, que le miraba y hablaba como si fuera un retrasado mental que nada bueno había hecho hasta ahora. Si es que algo había hecho, cosa que pareció poner en duda muchas veces desde que tuvieron la desgracia de conocerse.

   -Su cabo pasó por aquí. –le gruñe cuando el otro le pregunta, veladamente, si es que iba a comprar café.

   -Ya lo sabíamos. Los cabos Bridge y Majors, lo informaron. –respondió desdeñoso.

   -Y lo comprobé, que los cabos no le asesinaron y abandonaron por ahí. –fue crudo, sabiendo que no era decente decir eso de los marines, pero ese tipo le irritaba.- Otras personas le vieron allí, después de que sus colegas partieron; intentó ligar a una camarera, salió… y desapareció. Nadie le vio alejarse, ni a pie ni en una colita. No hubo autobuses esa tarde. Fue al sanitario a un costado de la bomba de combustible, eso sí, y luego nada.

   -¿Cómo saben que fue al sanitario? –se interesa, mirando el cruce de la calle.

   -Le vio uno de los habituales, que salió casi al mismo tiempo, aunque se alejó, a ocuparse de sus asuntos, que no incluían verificar si el marine dejaba la instalación.

   -¿Lo comprobó? ¿La ida del cabo Morales a ese lugar?

   -Lo hice. Dos personas le vieron, una llegar, otra salir e ir al sanitario. Frente al depósito sólo había tres autos. Dos ya los he descartado, viven aquí, uno de ellos es quien le vio ir allá. La segunda persona es un viejo cascarrabias, que come y bebe aquí.

   -¿Y el tercero?

   -Es un criador de perros de caza. Preston. James Noah Preston. Vive fuera del pueblo. No he hablado con él, es el único que me falta.

   -¿Preston? –el sargento, ceñudo, se frota el bigote.- ¿Qué sabe de él?

   -Un hombre joven, sortero, un marine retirado. Vive apartado, a solas, poco amigo de los extraños.

   -Suena como a un asesino serial. –el sargento intenta una broma. El otro, rascándose bajo el sombrero, hace una mueca.

   -Y es el perfil de la mayoría de los vecinos en los alrededores. Sabe cómo es por aquí… indocumentados, negros, homosexuales… todos son vistos con… poco afecto.

   -¿Cuándo le verá?

   -Pensaba almorzar e ir. –señala el local. El otro se ve indeciso.- ¿Me acompaña, sargento artillero? Pruebe una buena chuleta y luego iremos donde el vecino.

   -Okay. Me intriga la gente que se distancia tanto de sus semejantes. –señala Dickson mientras entran al local.- Siempre me han parecido… extraños.

   -No lo crea, no es una conducta tan singular como cree, por aquí. Hay muchas propiedades apartadas. Las cosas que ocurren allí, allí se quedan. A la gente le gusta si privacidad.

……

   Mareado, sintiéndose hambriento y sediento, cosa que nota a pesar de ese malestar que le amodorra los sentidos, Eddy Morales despierta. Sentando. Atado a una extraña silla. Con mirada perdida recorre todo el lugar, notando y molestándole que el mundo pareciera perder consistencia en los límites de su visión cuando se mueve demasiado rápido. Parecía borracho. O drogado. Lo primero que nota es la presión sobre sus orejas, tiene unos audífonos colocados, lo otro es que muerde una bola de goma, continuando amordazado. Baja la mirada, sus chapas de identificación se balancean y tintinean, se ve limpio, aseado. Está desnudo a excepción de las botas negras que lleva, sujetas a dos argollas en la base circular de esa silla que parece casi de barbería. No puede despegar los pies. Sus muslos están cruzados por tiras de cuero negro y brillante que le sujetan al asiento. Sus muñecas están inmovilizadas por esposas acolchadas, fijas en los apoya brazos. Viste un suspensorio escandalosamente blanco, y ajustado. Parecía una talla más pequeña de las que debería. Y…

   Arruga la frente, la molestia en su trasero. Está sentado sobre algo. Algo que le penetra. Y el llanto de rabia y frustración regresa. Estaba sentado sobre algún juguete sexual con forma de falo que abría, penetraba y llenaba su culo. Intenta ponerse de pie, las cintas se clavan en sus muslos, despega apenas unos centímetros sus nalgas de la silla, pujando, luchando, pero cayendo otra vez, y el juguete, que había salido esos pocos centímetros, se mete de nuevo. Y peor…

   Casi grita, a pesar del mareo y la debilidad, esa vaina en su culo comienza a vibrar, parecía haberse activado con sus movimientos. Estaba allí, ronroneando con una baja intensidad mientras frotaba las paredes de su recto. Las lágrimas son copiosas, de rabia, su rostro se congestiona, como sus bíceps y muslos cuando intenta liberarse, alzarse. Es cuando gime, ahogado, frente a él comienza a parpadear una intensa luz blanca azulada, irritante; no quiere verla, cierra los parpados, pero continúa notándola, oyendo el zumbar de su propia sangre en los oídos, su corazón enloquecido, el consolador en su culo agitándose. Si, era ahora muy consciente de eso, de la estimulación que estaba dándole a su recto. Es cuando cae en cuenta que también escucha algo más, una voz baja, profunda y sugerente que le dice algo. No quiere oír, teme lo que sea, pero necesita saber qué enfrenta.

   -Relájate, muchacho, déjate llevar. Que tu mente descanse en el vacío, en el goce de no saber, de no entender, el no tener que enfrentar decisiones o elegir. Déjate llevar al disfrute que encontrarás obedeciendo a tu hombre. Lo quieres, lo necesitas; buscar dejar de preocuparte por tu vida, la realidad, la gente y los problemas. No quieres pensar o preocuparte por nada.  Deseas vivir sin temor, sin anhelar nada como no sea a tu hombre. Quieres sentarte en el regazo de tu amo, que rasque tu cabeza y te satisfaga tanto física como mentalmente. Deja de luchar, muchacho, entrégate a la sinrazón. Ofrécete gustoso… -la voz baja, y Eddy jadea, su pecho subiendo y bajando, consiente de todo, mareado a un tiempo, erizado ante esas palabra, esa voz, ese tono autoritario y paterno. La voz de ese sujeto que le tiene atrapado.- Déjame llenar tu culo caliente y hambriento, ¿lo sientes? –y muerde la bola, sintiéndose extrañamente excitado sexualmente, al menos físicamente, porque su mente se niega.- Puedo calmártelo, así como tu espíritu, tu mente. Una vez que te entregues, que me aceptes como tu amo, ya nada volverá a inquietarte, molestarte o entristecerte. Será feliz en la obediencia, dichoso en la servidumbre. Deja que me ocupe de tus problemas, que atienda tus necesidades. Entrégate en mente, deja tu cuerpo ir hacia el goce y serás feliz para siempre.

   El joven, meneando la cabeza, más mareado aún, cierra una y otra vez los ojos ante esa luz, intentando aislar las sensaciones en su culo, de no escuchar esa voz que se repite en bucle, atormentándole porque debilita su voluntad, le confunde. Jadea y abre los ojos, ardiendo, cuando una ruda mano le recorre el torso, las yemas de los dedos frotándole al pasar, de lado a lado, una de sus tetillas erectas. Sus ojos, nublados, se encuentran con los de ese sujeto. Índice y pulgar de esa mano se cierran sobre su pezón, pellizcando suave, mientras la otra mano sube, y con el dorso de los dedos, recorre de manera amistosa y casi afectuosa la mejilla del chico atado.

   Jim le estudia, viéndole enrojecer, parpadear, tendiéndose un poco hacia esa mano que acaricia su rostro. Eso le hace sonreír quedamente, el chico respondía bien. Pero todo acaba, el joven de piel canela se congela y se aparta bruscamente de la mano, intentando alejar su torso, mirándole con odio.

   -Eres un cachorrito necio. –Jim parece molesto por el rechazo.- Tal vez es hora de que me supliques.

   El carcelero se aparta, tomando algo de la mesa, mostrándoselo. Es uno de esos pequeños anillos de cuero que Eddy sabe se fijan a la base del pene para prolongar las erecciones. ¿Tal vez una como la que tenía ahora? Confundido, él mismo, se mira sobre el suspensorio, muy duro, su verga alzando la tela. Y grita de sorpresa.

   Mientras no le miraba, Jim tomó también de la mesa un pequeño control tipo alarma de carro, oprimiendo un botón de manera circular, y las vibraciones en su culo se intensificaron de manera despertantemente eróticas. Todo el cuerpo del latino se tensa, brillante de transpiración, recorrido como estaba por incontrolables oleadas de lujuria que le llenaban como agua tibia y grata. Cada vibración de eso en su culo le hacía temblar y pulsar el güevo bajo la tela que lo aferra, una que se moja inmediatamente y gotea de manera copiosa.

   -¿Listo para sufrir, cachorro malo?

CONTINÚA…

Julio César.

VERGÜENZA

julio 1, 2015

SALUDABLE EVOLUCION

EL EJECUTIVO SABOREADO

   ¿Cómo exigirle al abusivo empleado que deje de gritarle marica y manosearle cuando sólo le toca y ya lo tiene caliente y mojado?

Julio César.


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