COMPLACIENDO PETICIONES

marzo 26, 2017

BUSCADO

   Sabe que es lo que espera todo el día…

   En cuanto la familia parte, deja por un rato la página web y sale al patio, sabiendo que el hijo de los vecinos, ese mocetón guapo y acuerpado que se inicia en su vida sexual, ya está mirándole desde su ventana, sin camisa, sonriendo arrogante, esperándole aunque ni para allá voltea. Sin embargo, no quiere defraudarle, se pavonea en su bañador, lanzándose al agua, nadando con las piernas muy abiertas y emergiendo, sintiendo en todo momento la fuerza, y el calor de esa mirada sobre su cuerpo. Sale al rato, con el rabillo del ojo viéndole jadear todavía, una mano por debajo del borde de la ventana, seguramente tocándose. Erizado se dispone a volver a la casa, como todos los días después de ese momento de fiebre y locura, pero hoy será distinto.

   -¿Ya? ¿En serio, eso será todo? ¿Cuándo vas a resolverme, papá? –le oye, y ya no puede fingir que no sabe que está allí. Se miran, este se ve algo enojado, desafiante, pero también sonriente, guapo en su juventud voluntariosa.- ¿Qué tal si te acuestas a llevar sol, de espaldas, metes una mano dentro del bañador y con un dedo juegas con tu apretado y caliente…?

Julio César.

LOS CONTROLADORES… 40

marzo 26, 2017

LOS CONTROLADORES                         … 39

   Y llegan con las bolsas llenas.

……

   -Eso debes preguntárselo a nuestro líder. Sombrío…  tiene su propia agenda. Y eso si me asusta. –elevando una ceja, es la viva imagen de un rostro inexpresivo, pero perplejo.

   -Pero, ¿qué busca? ¿Qué, exactamente quiere que ocurra? Hay personas que están perdiendo la voluntad, que los están llevando a un nivel primitivo de reacción… -arruga la cara en confusión.- De alguna manera se estableció una relación entre la perdida de la conciencia, ese… detestable apetito sexual, y la facilidad de atraer, modificar y transformar a otros. Nunca había visto algo así. Ni sabía que se podía hacer. –camina hacia la otra, mirándola fijamente. – ¿Qué supones que trama Sombrío?

   -Qué se yo. Es difícil imaginar lo que pueda pasar por la mente de alguien tan… profundo. Y peligroso. Lo que sé es lo que va a ocurrir. Ya lo he visto. Y no es bonito, Sabrina. Aún a mí, que he visto tanto, me sorprende. –eleva una mano, acercándola al rostro de la catira.- Permíteme llevarte a…

   -¡No! –jadea la otra, alejándose un poco, alarmada. No sólo Sombrío era desagradable al tacto. El poder de Gea era desconcertante, abrumador. Y uno quedaba con el estómago revuelto, se recuerda.- Déjame a mí. –y le clava la mirada en los ojos, una que se vuelve difusa. A la otra joven le parece sentir algo rodando sobre su cráneo. Sonríe al verla palidecer y lanzar un gemido, retrocediendo alarmada.- Dios mío…

   -Sí, eso es lo que va a pasar. Se extenderá desde varios puntos, y más y más hombres caerán bajo la infección. Al final, esta ciudad, parecerá que se vive La Noche de los Muertos Vivientes, pero de sujetos enfebrecidos por la necesidad de sexo. Uno que les irá, como dices, transformando.

   -¿Por qué… Sombrío querría eso? –la joven jadea, sintiéndose enferma, de repente rabiosa con el joven delgado de anteojos que vivía en la lóbrega casona. Gea se encoge de hombros.

   -Cómo podría saberlo? Algo debe estar tramando, algo desea conseguir.

   -Gea, tú… Tú podría detenerlo. Parar todo esto, ahora, sin que siquiera lo supiéramos. –la mira, ente esperanzada e indecisa. ¿Traicionar a Sombrío? La idea era abrumadora. El negro rostro se suaviza con una sonrisa exasperada.

   -¿Ir contra Sombrío? No estoy tan loca.

   -Él no puede alcanzarte, no si ni siquiera sabe que has intentado algo.

   -Lo siento, cariño, pero no me atrevo. De alguna manera, en todo el tiempo que llevo de conocerle, viéndole surgir de una u otra realidad, Sombrío se ha mantenido constante, como si la dimensión temporal no le afectara. Él sabe a dónde va, qué quiere y cómo espera conseguirlo, y a lo largo de estos años la constante es que lo haga, aunque los resultados sean terribles. Hace años pudo detener todo esto, aún hoy pienso que sabía que no había acabado con todos los controladores, pero los dejó ir, ahora les deja hacer, ¿por qué? Sólo él lo sabe, y aunque cueste mucho, todo ese desastre que “viste” en mi cabeza, enfrentarle no es alternativa. –sus palabras logran molestar a la otra.

   -Pero algo hay que hacer. Detener… toda esta locura.

   -¿Piensas que aún hay tiempo? No lo creo. La infección se riega, aumenta, se potencia. Es la hora de los controladores, Sabrina, y no nos queda sino aguantar. –la voz es monocorde. Sentenciosa.

……

   Se propaga, aumenta, transforma…

   Darío Serra, con su braga de trabajo va llegando a su casa. No se cambió de ropas al dejar la escuela donde funge de conserje, con aire extraviado. No está seguro si cerró todo, dónde tomó el Metro o en qué jeep subió a la barriada. Al entrar en la humilde vivienda siente la boca seca, mucho, la lengua pegada al paladar, la chasquea y la mueve, su manzana de Adán sube y baja con rapidez. ¿Necesitaría agua? Se sentía…

   -Épale, pana… -en la cocina, a donde fue por el agua, encuentra al marido de su hermana, el de turno. Esta, que comparte con él la casa que dejaron los viejos, aunque se odian, ha hecho desfilar por ahí una buena cantidad de carajos. Era una puta, pues. Así lo pensaba. Y allí estaba ese moreno claro, de bigotillo, sonrisa agradable a pesar de todo. Uno de los menos molestos de los que ha traído.

   -Hey… -responde confuso, mirándole como si lo hiciera por primera vez, parpadeando. El otro lleva únicamente una toalla envuelta en la cintura, mientras sostiene en la mano derecha un jabón de olor sacado del gabinete de artículos para el aseo personal; todo parecía indicar que iba a tomar una ducha. Seguramente para ir a recoger a la puta e irse por ahí a pasar el rato.

   -¿Estás bien? Te ves raro, pana. –comenta el otro, levemente preocupado. Era un buen sujeto, a pesar de todo. Le gustaba Nina, pero entendía al tal Sergio. Sabía de los muchos “novios” que la otra ha tenido y llevado allí. No le extrañaba que el hermano no les apreciara, aunque él mismo sea bastante putero. O lo era, porque, ahora que caía, el otro llevaba días sin salir de noche.

   -Sí, yo… -no puede apartar los ojos de la pelvis del moreno claro, donde se nota la silueta de un tolete en reposo contra la blanca y áspera tela. El güevo. Traga en seco.

   -¿Seguro que no te pasa algo? Te ves raro.

   -No, yo… Si… -alza la vista de repente y va hacia él.- Necesito ayuda. Tu ayuda. –le desconcierta.

   -Claro, amigo, en lo que pueda… ¡Hey, ¿qué haces?! –chilla cuando Darío cae de rodillas frente a él, clavando los ojos en la toalla, luego mirándole a los ojos, mendicante.

   -Estoy… sediento. Tengo mucha sed. –y sin dejar de mirarle acerca el rostro a la toalla y aspira con fuerza.- Dios, huele tan rico, a güevo, a bolas… -y, sin agregar más, pega el rostro de la toalla, frotando mejillas, nariz y boca de la silueta.- Necesito chupártelo.

   -¡Pero, ¿qué dices?! -totalmente sorprendido, manos alzadas, en una de ellas está el jabón dentro de su empaque, el moreno claro le mira, paralizado cuando el otro le pide eso, como si tal cosa. Sin embargo, algo más le ocurre, y también parpadea, confuso, pareciéndole de pronto muy excitante tener a ese carajote guapo y viril allí de rodillas frente a él, rogándole por su tranca. Otra persona que quería mamárselo. Otro macho queriendo tragárselo. Era… era tan…

   -Quiero mamarte el güevo. –repite Darío y alza nuevamente los ojos, rogando.- Necesito chupártelo todo, sentirlo en mi boca, que me la llenes con tus jugos.

   -¿Quieres chuparme el güevo, puto? ¿Es esto lo que quiere? –ni él mismo sabe de dónde surgen las palabras, o la calentura que le endurece el tolete en segundos, mientras se lo aferra con la mano sobre el paño.- ¿Quieres esto, tragártelo todito, todito, puto?

   -Si, si, lo quiero… -jadea Darío, con más ansiedad, una que, por alguna razón, llena al otro de una sensación intoxicante y maravillosa de poder. De poder sobre el pobre marica que quería comerse su güevo. No, que necesitaba tragárselo, eso lo veía en su cara de marica mamagüevo.

   -No lo sé, pana… -le responde, burlándose de su ansiedad.- Sólo perras muy perras pueden comerse esto. ¿Eres una perra tragona mejor que tu hermana? –y Darío parpadea confuso.

   -No, no lo sé, sólo sé que quiero chupártelo. Vamos, anda, déjame mamártelo, te va a gustar. –le sonríe, rogando y prometiendo.- Te sacaré la leche y me la beberé, pero puedes echarme un trallazo por la cara si quieres. –ofrece ansioso, el tono mendicante nuevamente allí.

   -No estoy seguro, no me convences… -se burla, dejando caer la toalla, el grueso tolete, surcado de venas, quedando al descubierto.- Lo tengo duro, y sudado, trabaje mucho en el taller. Me gustaría recibir una buena mamada, pero… -la mirada extraviada del hermano de su novia, fija en la pieza bamboleante, mientras traga en seco y se pasa la lengua por los labios, es increíble.

   -Soy una perra tragona de güevos y leche, y lo hago mejor que mi hermana. –jadea al fin. El otro ríe, sintiéndose increíblemente poderoso. Excitado. Y muy macho.

   -Sírvete en caliente, perra tragona.

   Y Darío Serra, jadeando, abre su boca y cubre el glande, ronroneando cuando este hace contacto con su piel, casi bizqueando de gusto cuando su lengua se adhiere a la lisa y oscura superficie. Lo cubre, pegándole los labios y mejillas, succionando los acres sabores, llenándose la nariz con los olores a sudor, a bolas, a hombre. Con manos febriles atrapa las caderas del joven moreno, y comienza un impresionante saca y mete de su boca de ese tolete, chupándolo a cada palmo, atrapándolo con lengua y mejillas, masturbándole, masajeándolo, poniendo a ese tipo a gemir, a gritarle que se lo chupara así, que se lo tragara todo, que lo trabajara como una buena perra tragona para que consiguiera su leche. Y cada succionada, cada pase de ese tolete sobre su lengua, cada palabra que escucha, parece ir acabando con el proceso cognitivo del Darío, quien deja de pensar y tan sólo siente y actúa. Y lo único que desea es mamar güevo, quiere chuparlos todos. Una perra tragona como él estaba para eso, lo sabe, para comerles los güevos a los hombres en las calles, en el Metro, en el cine, en los restoranes. Y la idea le excita y hace inmensamente feliz.

……

   Se propaga, aumenta, transforma…

  Wilmer Soteldo tuvo que detener la grúa en plena autopista, a las afueras de la ciudad, en el sobre ancho que llevaba a la universidad Metropolitana, porque jadeaba y temblaba incontrolablemente. Llevaba rato así. Le costaba pensar, respirar. Incluso recordar cosas. Con pasos inseguros, baja del vehículo, cayendo contra la portezuela, cerrando los ojos, sin fuerzas. Finalmente los abre y busca… Quiere machos que llenen su coño caliente… Y los quiere allí mismo.

CONTINÚA…

Julio César.

SISSYBOY… 5

marzo 26, 2017

SISSYBOY                         … 4

Titulo: Todd’s Bitch

Autor: Victoria <missvictoria6969@yahoo.com>

Traducción: K

   ¿No es adorable? Y quiere papi…

……

   Con la boca ocupada como la tiene, Brian, farfulla algo, ahogado, babeándose la barbilla, provocándole placer a Todd, que sonríe.

   -Sí, estoy seguro que lo conseguirías, Brianna, llegar a la escuela, entrar en las duchas y volverlos a todos locos, como hiciste conmigo, con tu maquillaje, tu pantaletica metida en el culo, con tu pequeño clítoris erecto como lo tienes de lo mucho que esto te gusta esto. –le dice, sonriéndole con confianza, Brian preguntándose si no se habría vuelto loco.- ¿Recuerdas todo lo que lloriqueaste para que te dejara comérmela? –le pregunta con un tono más directo.

   Dejando salir de su boca el nervudo tronco negro, el joven alza su mirada, las mejillas manchadas de lágrimas, los hinchados labios pintados de color rosa.

   -No, Todd… no recuerdo nada. ¿Qué coño fue lo que pasó?, ¿qué hierva fue esa que fumamos?

   -Ah, unas de Jamaica, algo nuevo que mi primo me vendió. –y ríe.- Y si que volaste alto, pequeña. Eras la reina de la velada, estabas tan excitada; dime, ¿tampoco recuerdas que bailaste para mí, incitándome con tu cuerpo y tu voz suplicante?

   -¿Qué…? No, no recuerdo tampoco eso.

   -Oh, sí, nena, estabas agitando tu gran culo blanco delante de mis ojos, moliéndolo de mi entrepiernas. ¿Recuerdas cómo reías cuando lograste que se me parara, bien dura, con ese baile y los frotes? Te bajaste el pantalón, y cuando me la saqué… -sonríe con orgullo.- …Casi babeabas de ganas, tus ojos brillaban de lujuria, pequeña. Y volviste a pegar tu culo de mí, mi verga quedando aprisionada entre tus nalgas, sobre el bóxer ese feo que usabas. Fue cuando fui al cuarto de Mía y vi aquella pantaletica blanca tirada en el piso; sabes lo desordenada que es. El cuarto de esa chica es un lío. –sonríe más.- En fin, cuando te la traje te emocionaste toda. Fue obvio para mí que te gustaba usar pantaletas, o querías usarlas en tu interior. Te las pusiste y comenzaste a chillar como una estúpida perra, con una voz sucia, iniciando el baile de nuevo. Y si tienes el clítoris pequeño, tu culo no; y dentro de la pantaleta, cuando volviste a bailar… Bien, no necesito decir más, ¿eh?

   -¿Hice…? ¿Hice todo eso?

   -Claro, justo en esta habitación. Nos reíamos mientras continuabas refregando tu culo, con esa pantaletica metida entre tus nalgas, de mi verga erecta, fuera del pantalón. Y tu piel me lo aprisionaba y quemaba, y mientras lo agitabas, chillabas teniéndolo contra tu piel. Lo hacías tan bien, y se veía que lo gozabas tanto, que imaginé que ya lo habías hecho antes, con algún otro chico de la escuela. Y no negaré que me puse algo celoso. Pero no podía enojarme, no contigo haciéndome eso con tu trasero, casi masturbándome, chillando y riendo como otra de esas perras tontas del club de animadoras. Lo que si era muy evidente era eso, que te gustaba usar pantaletas, sentirlas contra tu piel, aprisionándote con su suavidad. Te gusta sentirte como una niña bonita y caliente, mostrando lo mejor de ti, tu gran culo, ocultando tu diminuto pene erecto.

   -Bueno, si… Yo… -Brian, rojo como un ladrillo siente la necesidad de explicarse.- Es cierto, me he puesto pantaletas antes, pero nunca delante de otra persona. No me gusta mucho que me vean desnudo, otros, no con mi pequeño pene. Dios, ¡estoy tan avergonzado por todo esto!

   -No tienes por qué, Brianna. Si tu verga es diminuta y no puede satisfacer a ninguna mujer, que tu culo sea increíble para que sirvas a los hombres; que estos te den el placer que necesitas.

   -Todd… -casi se escandaliza, todo curioso. Y temeroso.- …¿Qué más hicimos?

   -Bien, regresa tu boca de nena a mi verga y ordéñamela, me debes una mamada, incluyendo beber mi esperma. Hazlo y te contaré todo lo que ocurrió sobre esta cama. Anoche te encantó su sabor, eso te lo adelanto. Aunque no es de extrañar que te guste mi verga, es una verdadera verga de hombre, no esa cosita lamentable que tienes entre tus piernas. No te sirve ni para jugar contigo misma, bebé.

   -Pero, Todd, nunca había hecho esto. Y no sé si lo deseo para mí. Ser… ser un chupa…

   El joven negro se echa a reír, muy divertido, y atrapándole nuevamente la nuca, le empuja el rostro hacia abajo. Brian separa sus labios color rosa de manera automática y toma casi un tercio de la gruesa, cálida y palpitante tranca de nuevo en su boca, sintiéndola contra su lengua, dejándosela mojada de jugos de macho. Y estremeciéndose, el joven tiene que admitir que sí, que le estaba gustando mucho eso, ese trato, la manera en la cual Todd le manejaba, reteniéndole tan cerca de sí. Su verga babeante… Su verga realmente tenía un gran sabor, embriagador, excitante, delicioso, así que comienza a succionar por más de ese jugo, de una manera que le resulta increíblemente natural, y debía estar haciéndolo bien si se guiaba por el profundo gemido de Todd. Confuso por todo lo que experimenta y descubre de sí mientras sus labios van y vienen sobre el grueso y negro tolete del chico de color, su princesa interior tan viva, el joven intenta recordar alguna otra cosa que le supiera igual de bien, pero no puede. Se estremece más al admitirlo, nunca nada le había sabido tan delicioso como ese güevo en su boca… Tal vez… Sólo tal vez el momento cando mordió los calzoncillos sucios de Todd, en el baño. Pero aún eso palidece en esos momentos cuando ahueca sus blancas mejillas, retirándose palmo a palmo de la barra brillante de saliva, chupando por más néctar de hombre, bajando luego, deseándola.

   -Ahora huéleme las bolas, perra… -oye la orden emitida con voz gruesa, profunda, autoritaria…

CONTINÚA…

Julio César (no es mía).

NICOLAS MADURO Y LOS TRAIDORES, LA VIEJA RESPUESTA FASCISTA

marzo 26, 2017

PARA ENTENDER QUÉ PASA EN VENEZUELA

   Cosechando, como siempre, más penas que glorias…

   Aunque el Gobierno sabía que la condena internacional llegaría, y que se les llamaría cosas terribles después de desconocer el resultado electoral de 2015 para las parlamentarias, cayendo en desacato y convirtiéndose de hecho en un estado de facto, dejando que sus militares salieran a atropellar gente, detenerla, encarcelarla, privarla de sus derechos elementales (Plan Cóndor, que le dicen a eso), y aún más cuando finamente prohibieron cualquier tipo de elección popular dado que el país les odia, todavía este tiene la desfachatez de hablar, hoy, de una conjura contra Venezuela. Hicieron de todo para que se les tratara como delincuentes, de todo, y cuando se lo señalan, gritan ofendidos. O pretenden ofenderse. En respuesta a ese trastorno tan común del fascismo, de lo pequeños grupos que disfrutan de todas las prebendas del poder, aún ese mismo poder, que creen que pueden hacer lo que les da la gana sin que hayan consecuencias para sus actos, y que ellos son el estado. Lo creía Mussolini, lo pensó Hitler, lo juraba Stalin, Fidel Castro se murió comprendiendo a final que su legado será “al morir el pueblo cubano pudo, eventualmente, recobrar la libertad”.

   Nicolás Maduro Moros, y su régimen de facto, pretende hacerle creer al mundo que ellos son Venezuela, y, por lo tanto, que se señalen sus abusos, desmanes y terribles crímenes contra la humanidad (dejar morir de hambre y por falta de medicamentos a personas que se les pudo ayudar porque reconocerlo no se ve bien en las vitrinas de la habladera de paja de la izquierda internacional), es una agresión contra este país. No un señalamiento directo a su conducta criminal, no, un ataque a Venezuela. Eso dice él.

   La estrategia es la misma de siempre, el engaño directo, la mentira descarada repetida mil veces con la esperanza de confundir, convencer o justificar sus acciones. No se les señala internacionalmente por algo que hicieron, sino porque hay una conjura de intereses contra ellos que son tan chéveres y buenos, que han hecho tanto por un pueblo que los ama; ayudados esos agresores, los engendros esos, por una dirigencia opositora interna a la cual hay que aplastar no porque cualquiera de ellos derrotaría a cualquier contendor del oficialismo en una hipotética elección de autoridades mediante el voto popular, no, no, claro que no es por eso, no faltaba más, se les persigue porque piden acciones contra Venezuela. Es el mismo cuento del año pasado, cuando acusaban a la Mesa de la Unidad Democrática de desestabilizadora, de conspirar para dar un golpe de estado y de generar violencia cuando esta pedía y se movilizaba para conseguir un referéndum revocatorio. Una y otra vez decían queremos votar y Nicolás Maduro Moros, y su gente, gritaba que había un plan siniestro de asesinatos. Eso, pedirle a la gente que expresara, voto a voto lo que deseaba, era terrible, ¡qué malvados, mira que pedir un referéndum! Creyendo que no podrían reunir las firmas, o que los ilegales obstáculos montados para las “revalidaciones de firmas” acabarían con la paciencia de la gente, los dejaron hacer hasta que notaron que esa gente estaba empeñada en firmar, en validar y volver a firmar, hicieran lo que hicieran desde el alto gobierno (en La Habana, Cuba), dijeran lo que dijeran, sin importar amenazas o promesas. Es cuando comienzan con el cuento del fraude, aunque ya el CNE, ese mismo que está bajo la dirección de cuatro actrices políticas del oficialismo que se hacen pasar por independientes, había aceptado las firmas, y decidieron que lo más sano era que ya no hubiera más elecciones. De nada. Sobre nada.

   Ahora repiten la especia, la Oposición pide que aíslen a Venezuela, que la agredan, que la invadan, aunque esa misma gente no se ha cansado de decir que contra Venezuela no se debe aplicar ninguna medida coercitiva sino contra la pequeña cúpula ladrona y criminal que la desgobierna. Nicolás Maduro Moros finge que no entiende, que no escucha lo que la Oposición dice, para ver a quién más confunde… Eso sí, sin dejar abierta la menor posibilidad de preguntarle a la gente qué opina sobre todo eso. Eso sí que no. Nada de elecciones, ¿o acaso se cree que aquí manda el soberano o que esto es una democracia participativa y protagónica? Bájense de esa nube, les manda a decir a los venezolanos y al mundo entero. Ah, pero después se arrecha cuando lo tachan de lo que es.

   No, señor Nicolás Maduro Moros, no hay una campaña internacional contra Venezuela, no se nos quiere hacer daño a los venezolanos, se le está señalando a usted y a su banda de cometer delitos tipificados en todas las legislaciones democráticas del mundo. Es a usted y su gente a la que se responsabiliza de todo este desastre, dentro de Venezuela (por lo que impiden cualquier consulta popular) y fuera, donde la prensa y las cancillerías, entre asombradas y asqueadas, comienzan a comentar lo que aquí ocurre, especialmente en lo referente a la crisis humanitaria. Ni siquiera la tibia y necia diplomacia de Centroamérica ha podido acallar dicho fragor, aunque lo han intentado con bastante mala fe, menos cuando al frente de la OEA está un hombre que creyó en la justicia social de la izquierda y ahora enfrenta un fascismo que secuestró el nombre de sus ideales, secundado por gente realmente despreciable como los que aún gobiernan en Ecuador, Bolivia y Nicaragua, últimos reductos de una manera primitiva de entender el poder (lo más oscuro de la colonia, el poder total del caudillo, que transforma su palabra en ley y sus caprichos en decretos).

   Los destemplados gritos exigiendo que una institucionalidad sin representación, sin independencia, cómplice en las pillerías, reos también de las mismas culpas, detenga y encarcele a un grupo de personalidades, aún a esos parlamentarios que fueron electos voto a voto, con siete de cada diez de los que se emitieron en diciembre de 2015, para rabia y despecho del régimen, no es más que otro clavo en el ataúd de un Gobierno bandolero. Un Presidente exigiéndole a otros poderes que encarcelen a este o aquel, porque le estovan, le molestan, le irrita que hablen; y se los ordena de la manera más primitiva, por televisión, para que no queden dudas de su calaña antidemocrática. Debe ser por esto que causa extrañeza, y no se entiende muy bien por estos lados, donde estamos acostumbrados a creer que un Presidente de la República es el dueño real de hacienda y destinos, que en los Estados Unidos el presidente no puede conseguir que sus propios congresistas le aprueben una ley, porque no creen en ella, y que los tribunales de cada estados desconozcan sus resoluciones a nivel de inmigración. Que eso pase en Estados Unidos, con el hombre que en teoría es el “más poderoso del mundo”, mientras aquí se asiste al grotesco espectáculo de militares secuestrando gente sin presencia de un fiscal o de una orden judicial, y los jueces recibiendo la órdenes de condenar a este o aquel, por televisión, es la diferencia que hay entre civilización y barbarie a manos del fascismo. Entre progreso y el total atraso que hoy sepulta a Venezuela.

   Es… patético escucha los gritos del señor Nicolás Maduro Moros asegurando que se pondrá al frente del país para enfrentar la agresión internacional y a los traidores internos, cuando toda Venezuela sabe que no hay elecciones porque nueve de cada diez electores piensa que la vida se nos transformó en un infierno y se responsabiliza de ello al Gobierno. ¿A cuál pueblo cree que representa? ¿A nombre de quién se supone que habla? Amenaza con las milicias y llenan las calles con tales amenazas armadas, pero todos saben que nunca ha creído en ellas, si recordamos a dónde había llegado ya ese 11 de abril, con su señora, y como el Difunto aceptó renunciar si le dejaban marcharse a Cuba. El mito de que Hugo Rafael Chávez Frías fue regresado al poder por un pueblo arrecho, es eso, un cuento; el fascismo gusta de ellos, de inventar gestas heroicas que no soportan el más somero análisis, el cambio de los hechos, de la realidad. Lo cierto fue que a un general reconocido y respetado dentro del mundo militar, Raúl Isaías Baduel, no le pareció correcto nada de aquello que ocurría y se puso al frente de los militares para deponer a los autoproclamados jerarcas que se alzaron con el coroto después de la jornada del 11 de abril de 2002, momentos cuando el difunto lo abraza, le agradecía reconociéndole como símbolo de la revolución y le llamaba, orgulloso, “mi compadre”. El cual cae en desgracia luego, al opinar que nadie debe gobernar para siempre, y es borrado del cuento de la revolución y se le encarcela durante décadas, y a su hijo, por retaliación de estos enfermos peligrosos… Tal como ocurría en la Italia, la Alemania, la ex Unión Soviética y la Cuba fascistas.

   El problema para el régimen es el hambre. No sólo se destruyó toda la producción interna y las industrias nacionales, con invasiones y confiscaciones (otra manera de decir “voy a robar” en Venezuela), sino que se llevaron hasta el último centavo con lo que se podría importar algo; y crédito no hay porque llevaban años sin pagarle a nadie. Y es en este panorama, mal a lo interno, que se suma lo externo, y la única salida que ven es vociferar y hablar paja, mucha paja, paja a cada hora… Una paja vacía que no llena las ollas ni las barrigas. Así de inútil es esta postura imbécil ante la vida. ¿Qué, sin embargo, se cuenta en centenares de personas que mueren mensualmente por el desgobierno?, claro, pero ¿cuándo le importó eso a Mussolini, a Hitler, a Stalin, a Fidel o al difunto Hugo Rafael Chávez Frías?

Julio César.

CUMPLIDOR

marzo 26, 2017

MAS DEL CLUB

   Jadea agotado, bañado de sudor, pero resueltamente se vuelve hacia la tropa a la que le ordenaron atender y grita: ¡El próximo!

Julio César.

¿SOLO POR EL HONOR DE LA FAMILIA?

marzo 26, 2017

LA PRACTICA HACE AL MAESTRO…

   Familia que follaba unida…

   -Ahhh… Ahhh… -los gritos de la recién nacida puta musculosa y machorra, presionada entre sus dos cuñados, llena el cuarto. Escucharle era suficiente para ponérsela dura a cualquiera. Y todos esos carajos la tenían así, todos esperando su turno para clavarlas en el recién estrenado coño de ese carajo.- Hummm…

   Entre las risas, carcajadas, los “cógelo duro, preña a ese maricón”, los hermanos y primos Vergatti, con uno que otro amigo, se ocupaban del desconsiderado y desagradable marido de la menorcita de la familia, María. El sujeto le daba mala vida, les paseaba a las amantes por la cara, ya le había dado dos o tres tortazos, que la pequeña callaba, y aún delante de ellos la trataba con insultantes “cierra la boca, puta”; así que habían decidido tomar el asunto en sus manos. O con sus vergas. Lo invitaron a una parrillada con cervezas, para ver un juego Madrid-Barcelona, ignorando el imbécil que sería él, el platillo servido.

   Todavía sonríen recordando cómo gritó, los insultó y amenazó cuando le cayeron en cayapa y lo desvistieron, arrastrándole al cuarto secreto en casa de Roberto Vergatti, el mayor de l familia, donde le dijeron lo que la harían. En ese momento, arrastrado a la cama, a todo lo que antes gritaba, sumó las suplicas, el que ya nunca más lastimaría a María; pero estos, riéndose, le decían que ya se asegurarían de que así fuera.

   Uno a uno, en parejas, tomaron sus turnos, adentro y afuera, metiéndoselas hondo y rudo, duro y muy profundo, no sólo para convertirle el culo en un sensible coño siempre extrañado un güevo, que eso pasó pronto, a los gritos de dolor y rabia siguieron los de profundo e intenso gozo; la idea era llegarle, por ahí, al cerebro, y parecieron alcanzárselo, cambiándolo. Ahora sollozaba y gimoteaba pidiéndoles que no pararan, que se lo cepillaran con ganas, que le sacaran la mierda de la cabeza, que le llenaran de bastante leche caliente que para eso era ya una gran perra. A los hombres les resultaba divertido, y excitante, notar que cuando alguno se corría, inundándole de esperma, una cuyo coño intentaba retener como fuera, saliendo y otro se acercaba, a la vista de la nueva pieza los ojos del tío se iluminaban emocionados e ilusionado, con una franca alegría nueva, ya muriéndose por continuar experimentando. Esperando, el su mente algo agitada en esos momentos, agotar a ese batallón de rudos machos. Sus machos sátiros y calientes.

   Sabían qué ocurriría, no era el primero que tenía la suerte, buena o mala, de cruzarse con los Vergatti, cambiándoles la vida desde ese instante. Esos tipos rudos, casados y machistas, se reunían a veces, sin las mujeres, e iban a visitar a uno que otro de los integrantes de sus harenes, que siempre les esperaban con emoción, deseando ser llenados con sus hombrías y con esa esperma que se les ha convertido a todos en desesperada y añorada obsesión.

Julio César.

TENSO MOMENTO

marzo 26, 2017

JABON

   El mundo es tan pequeño.

   En aquella piscina atestada de gente, todos medio ebrios ya que celebran desde la mañana, dos hombres se vuelven en un momento dado y sufren de un encuentro inesperado. El ingeniero de la planta petroquímica y uno de los gerentes de comercialización. Que se suponen están en simposios de negocios, en la isla de Margarita, sin las familias. Y se miran, no porque cada uno sepa que no debería estar ahí, menos vistiendo una chiquitanga de esas, ni porque un conocido les pillara en la movida de picarles la curiosidad a los jóvenes marineritos medio borrachos que les tienen clavadas las miradas en sus nalgas… sino porque no pueden apartarse, terminar con el roce sedoso de los materiales. Aunque enrojecerán al sentir que se medio alebrestan en público, no se moverán de allí hasta que los uniformados borrachos se acerquen riendo, y les digan que saben lo que necesitan un par de puretos en tangas, ser tratados como sendas mamis en un cuarto privado. Y prácticamente se los lleven de allí, cargados.

Julio César.

HENRY LICETT LO ENSEÑO TODO… POR UN RATO

marzo 26, 2017

ATLETAS SEXY

   O más de lo que, generalmente, suele mostrar…

   Aunque hace años que le perdí el rumbo a la farándula venezolana, a lo que aquí ocurre dentro del mundo del espectáculo, lo del modelo, cantante y actor Henry Licett si lo supe, llamándome la atención por dos cosas. Lo primero es porque le cerraron su página social en Instagram, por enseñarlo todo, coincidiendo justamente con la idea que tengo de que para cosas así, o tal vez no tan así, es que deben servir dichas páginas sociales. Lo otro es que se la cierran por algo muy suyo, sin meterse en problemas hablando mal de otros. Bueno, también me intrigó por la pinta, pero no fue sólo eso.

   El chicuelo, de gran figura (y, es de suponer que con talentos más allá de lo obvio), contaba con unos cuatrocientos mil seguidores, lo que no se me hace difícil de creer, dado el material exhibido al momento de perder la cuenta. Subió, o publicó, una imagen suya bajando la parte delantera de un calzoncillo y mostrando la mercancía, una de la que parece estar muy orgulloso, tanto que, feliz, quiso compartirla con el mundo. Generosamente. Pero a Instagram no le pareció y le aplicaron el corte por presentar, y nunca mejor dicho, material de “alto contenido sexual”… Avisado como estaba por tercera vez.

   El muchachón, que anda bastante ocupado, había regresado al país de México, donde prepara una producción discográfica (¿pueden creer que ni imagino su tono de voz?, repito, lo ignoro casi todo de nuestra farándula desde que dejé de ver los canales nacionales), para continuar con un show que presenta, llamado “El Kamasutra”; nada más llegar informó alegremente, o eso dicen quienes le vieron declarar, que no importaba lo del cierre de la página, que ya encontraría la manera de seguir compartiendo con sus admiradores. ¿No es un amor de persona? Y esa obra, “Kamasutra”… ¿Exactamente qué presenta en escena?

   Siendo totalmente honestos, el nombre sí me sonaba, creo que de una obra de teatro donde un grupo de hombres homosexuales se reunían y dejaban escapar algunos de sus problemas, creo que ambientada en un baño, o algo así (aunque tal vez le confunda con otro, soy malo para esto, y soy alérgico al teatro); y porque, sin saber quién era, he estado ya usando sus imagines de vez en cuanto. Sin saber que era un compatriota. ¿No se ve genial el muchachón?, a quién Dios se lo da…

   Es como les digo a los amigos y conocidos cuando hablamos de cosas así, especialmente ahora que se acercan días de asueto, que generalmente son de sol, arena y playa; a mí, con una pinta así, el mundo habría tenido que conseguirse una orden de caución. Contra mí. Ah, como debe divertirse este amigo en carnavales y vacaciones normales.

   En fin, quienes le sigan, por buen actor y mejor ser humanos, el hombre promete seguir en contacto. En cuanto a las imágenes que presento, son como muchas, ¿no?, lo sé, pero ¿qué posibilidades hay que de vuelva hablar de él? Aprovechemos el momento. Espero que le vaya muy bien en todos sus desafíos artísticos, se nota que trabaja duro para estar allí, no sólo en lo físico, pararse y abrir la boca frente a un público no es fácil, y no todos pueden meter la coba con un disco si no pueden cantar ni la lotería.

Julio César.

LOS MEJORADOS JARED Y JENSEN… 11

marzo 26, 2017

LOS MEJORADOS JARED Y JENSEN                         … 10

De Sonia.

   ¡Ni me mires!

   -¡Es eso lo que pretendes, maldito sucio! –le acusa.- Lo quieres para ti, porque eres un alfa, él un beta. Y como eres el niño mimado del sistema, lo que quieres…

   -¡No! –es tajante, a la defensiva, y odia verse llevado a ese terreno. Se supone que no debe perder el control.- Jamás forzaría a Jensen a hacer nada contra su voluntad.

   -Sin embargo le buscas, y amenazas con detenerle porque no quiere presentarse.

   -Eso es distinto. Lo que yo quiera, o sienta, nada tiene que ver. Lo otro si, mentirle al estado es un delito; y lo es desde hace treinta años, todo el mundo lo sabe, incluidos tus padres, Jensen y tú.

   -Eres bueno para darle la vuelta a todo, ¿eh? Imagino que es parte de tu formación, perteneces a una clase privilegiada y mimada por el sistema, por lo tanto lo defiendes.

   -Okay, basta de prédicas sesenteras, eso no nos lleva a nada. La ley es la ley, y una nación rodeada de peligros, debe atenerse ella y esperar que sus ciudadanos lo entiendan y colaboren.

   -¿Entenderse con la maquinaria de…? –cruzando los brazos, Mackenzie comienza la réplica, pero calla, con brusquedad y un sobresalto, cuando Jared se tiende hacia adelante y golpea la mesa metálica con los puños. Alterado.

   -¡Jensen está mal! No cuenta con sus medicamentos, los cuales no era de los mejores, por lo que su deterioro será rápido, y seguramente muy peligroso. Puede perder la razón… o morir. –y le cuesta imaginarlo, decirlo. Planteárselo. La piel se le eriza al imaginar al rubio sin vida.

   -Mientes. –la joven se ve afectada, llena de incertidumbres aunque ella misma ha notado lo variable del humor de su hermano, sus depresiones, su… ir apagándose poco a poco.

   -Es verdad. Está en peligro y creo que lo sabes, porque le has visto decaer. –la mira a los ojos.- ¿Cómo era de niño?, ¿hermoso y feliz? ¿Mejillas color de rosas, todo saludable, corriendo tras los perros y trepando árboles? ¿Es el mismo ahora? –Mackenzie baja la mirada.

   -Nunca fue totalmente feliz –reconoce, ignorando que el rubio siempre se culpó de los sobresaltos de la familia, por su condición.- Pero era un hermano grandioso, siempre con tiempo para mí. Curioso, intrépido. Queriendo saber, conocer… Luego… -no puede hablar. ¿Jensen, morir?

   -No es su culpa. No lo es de nadie como no sea lo que somos. Él y yo. Eso que nos define como individuos nuevos. Su… química, su cerebro, necesita regularse. Él necesita nuestra ayuda, Mackenzie, ahora. –la joven alza la mirada, llena de una cólera preocupada.

   -Puede que digas la verdad, no lo sé, pero no tengo idea de dónde está mi hermano. Sin embargo, si le conozco bien, soldado, él preferiría correr hacia el sol, sabiendo que se quemará, a vivir encerrado en una jaula, siendo estudiado como un animal.

   -No es eso lo que… -comienza, gritando, perdiendo el control, deteniéndose al verla sobrecogerse, impresionada.- Él puede estar pensando eso, o puede que sea su mente ordenándole destruirse, ¿pero y tú? ¿Le dejarás morir, conscientemente? –la joven traga en seco.

   -No sé donde está. –responde bajito.

   -Pero puedes imaginarlo, suponer a dónde irá o con quién. Tal vez una manera de comunicarte. –pierde el control ante su silencio.- ¿Por qué no quieres ayudarlo? –sus miradas se encuentran.

   -No sé donde está. –repite.

   El castaño va a gritar, a zarandearla, pero se endereza, llevando las manos a su espalda.

   -Bien, será cómo quieras. –ella le mira con desafío.

   -¿Iré a prisión el resto de mi vida mientras me torturan por información? –se burla, con temor.

   -Tomaste tu decisión, ahora tomaré la mía. –es todo lo que señala el castaño, dando dos pasos atrás, la puerta abriéndose como respondiendo a una señal y dos jóvenes hombres uniformados, con cascos, entran.- Llévensela.

   -¡Maldito idiota! –ruge la joven, colérica, resentida y asustada, mientras es puesta de pie con pocas ceremonias.

……

   Camina con prisa por el pasillo, rumbo a Comunicaciones. Su paso es el mismo que tiene cuando va a la batalla. Tras él, saliendo de una puerta cualquiera, Sandy le mira y le sigue.

   -Jared, hijo de perra, ¡te están buscando! No puedes seguir ignorando al Coronel y a la doctora Douglas. Van a encerrarte. –le advierte, colérica.

   -Luego, Sandy. Ahora sé lo que tengo que hacer. Ya responderé ante esos dos.

……

   Jensen Ackles entra con pasos vacilantes en la amplia tienda de comestibles. La iluminación era algo opaca, el sitio estaba frío y poco concurrido. Es inmensa la sensación de alivio que le recorre. De poder, se echaría en una esquina o un rincón, y cerraría los ojos por un rato. La oscuridad, el aire frío le ayudarían con la jaqueca. Pero no puede. Buscando el sus bolsillos consigue algo de efectivo; como todo el mundo, sabe que no puede usar el dinero electrónico o le ubicarán en un abrir y cerrar de ojos. Igual, que tiene que evitar los scanner de retinas o los reconocedores faciales. Necesita algo en el estómago, aunque no siente hambre. Toma una bolsa enrome de papas fritas. Un café, negro y caliente le ayudaría bastante.

   Se encamina a la caja, notando sin tener que mirar que el hombre tras la barra se siente algo inquieto. Debía verse muy extraño, pálido y algo transpirado cubriéndose con la capucha del saco. Es cuando una noticia, un reporte especial, transmitido con especial volumen, se deja escucharen una vieja televisión.

   -Siguen las incógnitas sobre lo ocurrido en la universidad, cuando esta joven fue abordada por las autoridades… -y abriendo mucho los ojos, moviendo los labios sin pronunciar palabras, Jensen mira en un corto video a su hermana Mackenzie, sonriente.- …Resultando gravemente herida, temiéndose por su vida, siendo trasladada a las instituciones médicas de la base Gascón. –el rubio siente la bilis, amarga y horrible, revolver su estómago y subir a su garganta. ¡Esos malditos!- No se sabe quién es, o por qué se le abordó de esta manera, pero se teme por el desenlace.

   A Jensen le falta el aire, el televisor, la barra y el otro hombre parecen ir difuminándose mientras luces blancas parpadean frente a sus ojos.

……

   -¿Si? –pregunta el joven y acuerpado vigilante de la entrada principal, enderezando los hombres y preparándose frente al hombre rubio y pálido que viene hacia él, con el ceño fruncido y un brillo algo maniaco en los ojos, el cual caminaba con pasos determinados y parecía embargado de una rabia homicida.

   Jensen apenas lo registra, dado su trastornado estado anímico, mientras clava la mirada en las instalaciones de la base Gascón. Allí tenían a Mackenzie, herida, mal; tal vez muerta. Y estaba ese sujeto, su asesino: Jared.

CONTINÚA…

Julio César (no es mía).

NECESITADOS

marzo 26, 2017

EL PRIMER TRABAJO DE LOLITO

   Dicen que sólo es para que los vean.

   Exitosos en sus vidas privadas, con pintas increíbles, salían así los sábados en las tardes por el parque, fingiendo pasear y hablar tonterías, pero buscando, consiguiendo y gozando las miradas emocionadas que chicas, y especialmente chicos, les lanzaban. Ante uno de esos tipos delgados que por ahí hubiera, que les mirara en esos momentos con algo de envidia y admiración, se detendrían con sus aires viriles y bravucones, exhibiéndose, hasta que uno preguntaba:

   -¿Estás ocupado? ¿No te gustaría llegarte a ese rincón apartado con nosotros? Debajo llevamos unas tangas que queremos mostrarte para ver a cuál le queda más rica? Y puedes tocar. –le propone dando media vuelta. Esa era la verdadera finalidad del paseo, que les vieran así, en ajustadísimas, pequeñísimas y putonsísimas tangas clavadas entre sus fornidas y duras nalgas.

Julio César.

SEÑALES CRUZADAS

marzo 26, 2017

LA CITA TARDIA

   A veces es confusión…

   Llevaban días obstinando a los amigos comunes con sus peleas, y puestos en la disyuntiva de que hablaban y se arreglaban o comenzaban a frecuentar por separados a los panas, en las salidas en grupo, quisieron despejar toda duda sobre si estaban bien o no, y nada como un besito para eso (en algún universo paralelo). Claro que… eso de quedarse mirándose uno al otro después, respiraciones pesadas, los rostros acercándose nuevamente, los labios entreabriéndose esta vez, una mano que desaparece del cuadro como acariciando, palpando, bajando… Todo parecía indicar que el problema era otro y que tal vez, definitiva y realmente, estaban por solucionarlo.

Julio César.

COQUETEO

marzo 26, 2017

MENSAJES DE VIERNES POR LA NOCHE

   Era tan lindo mirarle…

   Tiembla al salir, rumbo al baño como si fuera a mear, algo muy normal, vistiendo así. Soportando con buena cara las pitas y risas, pero también las intensas y oscuras miradas del resto de los jóvenes y calientes chicos del piso, que se las clavan justo en ese desafiante traserito traga hilos. Eso le excita, cosa que sabe y entiende ese joven con el que comparte cuarto, el cual desde que llegó su convirtió en su novio, aunque ni él mismo hubiera sospechado, o sentido antes, tener algún interés gay. Justo en el pasillo, con el corazón latiéndole con fuerza, cuando más ojos le enfocan, incluido su novio, alza la tela y pasa un dedo como si sintiera molestias por el roce, escuchando como todos contienen la respiración. Eso le hace temblar, ardiendo regresará a su cuarto donde recibirá sobre la cama, todos lo escucharán, una buena recompensa por ser un chico tan bueno y tan obediente.

Julio César.

VIAJES DE ASUETO

marzo 26, 2017

LA DERECHA Y LA IZQUIERDA EN EL DIALOGO

   Antes los amaba, ahora…

   Semana Santa se nos viene encima a todo tren, y tendremos nuevamente unos días para dedicarnos a nuestros asuntos sin la presión del trabajo. Aunque, técnicamente son días de recogimiento espiritual, lo tradicional era que uno escapara a la montaña, al río o, especialmente, a la playa, a pasarla bomba entre la arena, el sol y el agua salada. No había mayor placer que salir del embate de las olas a las once de la mañana, caer en una silla, echadote hacia atrás, cerrando los ojos y recibiendo los rayos del sol, calentando y secando bien, flexionado los dedos de los pies entre la fina y cálida arena, que alguien acercara una cervecita fría mientras una buena música se dejaba escuchar y que otro hiciera comentarios jocosos sobre esto y aquello. Ahora, esos viajes, son una tortura.

   A problemas comunes como las autopistas abarrotadas, con horas en una cola, ahora se suman la falta de comodidades en los lugares de llegada, cuando no falla la luz una botella de agua vale lo que una de whisky; pero, lo peor es la horrible cantidad de gente que baja a cualquiera de los litorales. Una vez, en La Guaira, y de eso han pasado añales, estaba yo sentado en un cuadrito de arena, y un tipo que estaba con la novia, atrás, se movía y me rozaba con los pies, disculpándose a cada rato, pero es que no había espacio (es por eso, entre la flojera y la sensualidad de la poca ropa, que uno hace tantos conocidos en esos viajes). Fue algo incómodo. Como me han preguntado qué haré esta vez, como si la situación estuviera como para fiestas (y Semana Santa, por otro lado, no lo es), fuera de repetir que en estos asuetos nunca salgo, recordé algo que leí una vez en el semanario LA RAZON, que me hizo reír mucho. Lo busqué, lo encontré y aquí está. Disfrútenlo:

Crónicas Bolivarianas

VIENE LA SEMANA SANTA

Nelson “iPodpelúo” Ramírez.

   Un viaje es admisible en caso de extrema necesidad. Se puede volar a Miami huyendo de la justicia, pero no para una intervención quirúrgica de emergencia en el Mont Sinai Hospital, ni para hacer escala con parada final en Disney World.

   Ir a Margarita para traer tres cajas de escocés, 18 años, es una necesidad. Pero si el traslado a la isla es para zambullirse en una playa de arenas  blancas (que no son tan blancas), bañarse en un mar azul (que no es azul porque está atestado de gente), hospedarse en un hotel de cinco estrellas (que no es de cinco estrellas) y sufrir los embates de la especulación de la isla (que sí es especulación) el temporadita se hace acreedor de algún castigo implacable.

   Todo viaje de vacaciones, suele constituir un martirio. Es un martirio. Comprenderá el lector, hoy, que se acerca Semana Santa, porqué le hago este llamado. Todavía hay tiempo de cancelar esas reservaciones.

   Lo mejor de ir a tomar el sol, es quedarse en la sombra. Lo peor de quedarse en la sombra, es convertirse en víctima de los llamados deportistas a estricta orilla de la playa. A saber: paling o pala; jogging o trote, a razón de cien metros planos en diez segundos exactos; windsurf o navegación a vela sobre un artefacto de fibra de vidrio irrompible, que indefectiblemente pone proa contra la cervical de los nadadores menos avisados; fútbol -o furbo- si los centrodelanteros, mediocampistas y guardametas son originarios de la Madre Patria, que cobran los penaltis sobre nuestro abdomen; pesca submarina arpón en mano; flying, lo último, lo súper, lo máximo en la materia, que consiste en un adminiculo que está supuesto a levantar vuelo –cuando vuela- pero que sin remedio amariza sobre el inocente occipital de aquellos que eligen emociones menos extremas.

   Cuentan que en tiempos de la llamada Guerra Frías, el “paling” o paleta playera, fue un invento de la tenebrosa KGB para secarle el cerebro a sus archienemigos del mundo capitalista. Sea como sea, nadie ha podido averiguar quién gana o quién pierde en esta clase de competencia boba. Claro, a menos que sea usted, en el momento preciso de agarrar un sueñito –bien merecido lo tiene por dormirse en la playa- quien encaja uno de los formidables remates de alguno de estos atletas. Única excepción en la que un practicante del paling no merece la declaratoria de retrasado mental: cuando la competencia es contra una chica tipo la Diosa Canales y al tercer lance, ambos atletas decretan “taima”, porque es hora de retirarse a los aposentos a recuperar vitalidad.

   Expertos aseguran que la carrera a nivel del mar contribuye a la fortificación de los sistemas cardiovasculares, inmunológicos y musculares, en este último caso, incluido el esternocleidomastoideo. Todo sea por la salud. Sólo que los cultores del jogging a nivel del mar no aclaran que su chapoteo es altamente molesto para el resto de los temporaditas, en especial aquellos que conservamos la ilusión, un tanto vana, de tomar un bronceado sin salpicaduras. Existe una submodalidad del jogging a la orilla de playa, todavía más perniciosa. Me refiero a la que se practica en compañía de “Rambo” –o de “Fifí” en la mayoría de los casos- quien después de derrotar a su amo en final de fotografía, se sacude el agua y la arena como lo que es, un verdadero perro que no repara que la playa está atiborrada de gente porque es Jueves o Viernes Santo.

   A la playa no se va a jugar y ya está dicho que tampoco a tomar el sol. Ni a dormir. Tampoco a leer los diarios. Ni a escuchar música. Menos cuando para esto último, se moviliza el equipo de sonido de Clintonviquel, el menorcito de la familia, quien acopla las cornetas del aparatejo a una batería de gandola, para desesperación de los bañistas de varias cuadras a la redonda. Única excepción de música en la playa al máximo decibel: la banda sonora de la película “Tiburón”.

   Peor aún si se hace un viaje tan largo para verse obligado a escuchar las intimidades del prójimo, en medio de hacinamiento de bañistas:

   -Yakelín Vanessa, ¿por fin te curaste de la reticulosis eritomatológica contagiosa?

   Se comprenderá que en semejantes circunstancias, ni a echarse un chapuzón. Aunque el agua de Caracas esté más contaminada que la de cualquier litoral playero.

   Obviamente el autor es un hombre como yo, que ya ha pasado cierta edad y encuentra solaz y que prefiere el placer de sentarse a llevar sol, cómodamente, sin que nada le moleste, mientras toma un trago, lanzándose de cabeza de vez en cuando dentro del agua, a correr con amigos peleando por un balón sobre la arena, o gritar dentro del agua en batallas sobre los hombros. Disfruté esa época, me encantaban esos deportes playeros (no estos), escuchar música y reír con carcajadas que imagino, ahora, incomodaban a otros. Es, como comenté una vez, la relatividad del tiempo (EL TIEMPO DE LOS ADULTOS). Hay uno para los muchachos, infinito, lleno de aventuras, de esfuerzo físico, y otro para los adultos, que pasa muy rápido y por lo cual hay que aferrarse a ellos cuando se disfrutan. A su manera.

   ¿A dónde ir en Semana Santa? Depende de la edad, y las ganas de aventuras… o del gusto por el martirio, según se vea; para estar en concordancia con los días, ¿no?

Julio César.

NATURALEZA PRIMIGENIA

marzo 26, 2017

EL INFIERNO DEL INDECISO

   Se sentía sexy cuando los complacía…

   Mientras oprime los labios y flexiona sus brazos, pulseando, tensándose, sintiéndolo totalmente, notando las poderosas sensaciones que despierta al abrir y llenar, sabe que se encamina a lo que sus yernos quieren. Empuja y gime, no puede contenerse, al paso de la rugosa superficie, y lo acepta como lo que es, una señal inequívoca de que su transformación va viento en popa. Enojado por una cosa u otra toda su vida, aún con su familia que tanto le quería, debieron llegar los maridos de sus hijas para aclararle qué era lo que le faltaba para sentirse completo, feliz. Oye el auto que llega y se emociona, siempre sabían cuando su mujer salía y venían para comprobar que hiciera la tarea. Le miraban y reían de su sonrisa avergonzaba mientras con el puño metía y sacaba el juguete de ocasión, como le indicaban que lo hiciera. Había algo oscuro, salvaje y sensual en la manera que les obedecía en lo que se les ocurría. Empuja y gime, enrojece cuando oye una risa tras la puerta cerrada y un quedo “parece que el suegro se entrena; debe estar listo para probar lo vivo”. Pero ya no importa, porque sabe que está en su naturaleza, así debió ser.

Julio César.

JUEGO

marzo 25, 2017

MAS DEL CLUB

   Aunque siempre alguien termina gritando, ese viejo juego entre machos nunca termina. Había algo en eso de tocar de pasada que…

CUMPLIDOR

Julio César.