SEXO DEL DURO Y SUCIO

 

   Como todo hombre, me gusta lo erótico y lo pornográfico, digan lo que digan. He tenido aventurillas con mujeres que no entendían por qué compraba revistas o películas del género. Aunque nunca las creí muy sinceras. Sé, de buenas fuentes, que las mujeres también disfrutan ciertos relatos, o escenas. Con la red, la Web, es posible encontrar páginas con historias increíbles, de la cuales, en años pasado, fui tomando algunos cuentos, los que más me gustaron. En ese entonces no tenía en mente nada de todo esto del blog, por lo que no guardé muchos datos. Pero en este espacio quiero dar a conocer algunos de esos cuentos, los más curiosos y… buenos. Quien los reconozca que se manifieste y aporte datos.

   Este relato cae dentro de una categoría dura, casi extraña. Su protagonista es un ser cruel, maligno, maldito y sádico. Una mente tan tortuosa como enferma… y excitante. De verdad que no me gustaría creer que algo así puede pasar, o pasarle a uno (no imagino cómo), pero fantasear sobre ello está bien. Lo digo en serio, esta historia es totalmente prohibida para menores de edad, ni para personas que les disguste, ofenda o lastime leer sobre… violaciones, sadomasoquismo, bondagge. Y en esta hay mucho de todo esto. Si no te gusta, no sigas leyendo. Por otro lado, el autor, de quien sólo tengo está denominación: CAPRICORNIO1965, se explaya en descripciones y consideraciones que tal vez aburran un poco, pero como lo puso lo transcribo. Es bueno. Disfrútenlo:

……

   Félix Santos, el rudo mayor del ejército, se alegra cuando sabe que el arrogante sargento Pablo Arenas es novio y futuro marido de su hija; pensaba cobrar las viejas rencillas entre ambos, y de una sola forma: tomar posesión del musculoso y joven cuerpo de aquel macho que iba a transformarse en su hijo político, convirtiéndolo en su puta…

 

EL SUEGRO

   Era de los que cobraban…

……

   El sargento Pablo Arenas, piloto militar de profesión, 30 años de edad, deportista por placer, es un hombre atractivo y viril de cuerpo sólido y musculosamente armónico. Es un moreno de facciones afiladas, ojos verdes, cejas pobladas y pestañas gruesas, dándole una apariencia sumamente varonil. Su mirada penetrante, escrutadora, parece descifrarlo todo con una sola mirada. La nariz recta, con unos labios gruesos, sin ser toscos, daban a su boca la forma perfecta, entre los rojos labios la dentadura era perfecta y blanca. Pablo conquistaba a todo el mundo con solo sonreír, con es timbre de voz tan varonil y agradable que lo hacía ser unos de los abogados militares más solicitados y mejor pagados del estado. Su cuello grueso, definido y largo, da paso a un tórax desarrollado por el ejercicio que se había acostumbrado a practicar desde su adolescencia.

   Su musculoso pecho, así como los paquetes musculares en su abdomen y vientre, sin grasa en su estrecha cintura, una espalda ancha a la altura de los hombros y estrecha acercándose a la cintura, para después dar paso a esas dos nalgas grandes, de perfecto tamaño y curvatura, el trasero mas perfecto que había sido fantasía erótica de muchas mujeres, y hombres también, lo hacían llamativo. Las piernas de músculos largos y tonificados, con muy poco vello delgado y corto, su miembro de buen tamaño, alcanzando los 23 cm. cuando estaba erecto y casi los 5 cm. de ancho, y sus dos bolas en una amplia bolsa escrotal que las mantenía suspendidas a cierta distancia de su perineo lo hacían ser muy deseado también. Alto casi 1.95 m 95 Kg., de sólidos músculos, era todo un caramelito.

   Debido a su profesión, Pablo acostumbraba usar ropa militar aunque ni aún estas, cuando las usaba, ropa holgada, se podía disimular su cuerpo perfecto. Su atractivo viril, de sensualidad masculina y salvaje era imposible de ocultar, sus ojos verdes resaltaban en su piel morena y bronceada. Era un bendito, un triunfador. Sin embargo la vida del joven daría un giro en pocos días, ya que desde hacia algunos meses había estado saliendo con Karina, una joven de buena posición económica, huérfana de madre desde muy pequeña, delgada y alta, de buen cuerpo, con las medidas perfectas 90.60.90, de piel blanca, cabello liso largo que le llegaba hasta la mitad de la espalda, castaño. Contaba con unos senos redondos de prominentes pezones que se notaban aun por debajo de la ropa que usara. Su delgada y firme cintura en la que Pablo acostumbraba poner sus manos, abarcándola totalmente era tan atractiva como las piernas perfectas de muslos torneados.

   Cuando usaba zapatos de tacón alto sus hermosas piernas se estilizaban mas, dándole un atractivo extra, además de tener una cara angelical de facciones pequeñas. Labios rojos sensuales, delgados pero con una forma atractiva, pómulos altos, nariz respingada y pequeña. Además de una voz tan sensual que podía hacer que Pablo tuviera una erección tan sólo con oírla. En conjunto Karina tenía un atractivo que lo hizo desearla desde que la vio y estar con ella. La joven era una chica chapada a la antigua, ya que aunque entre ellos ha habido besos y caricias atrevidas, le dejo en claro que quería llegar virgen al matrimonio, eso hizo que Pablo se encaprichara mas con ella, al principio, aunque después de estar saliendo y hacerse novios, se enamoro como un adolescente, y respetando sus principios, le propuso matrimonio, no sólo para poder hacerle el amor, sino también por que encontró en Karina la mujer ideal con la que deseaba pasar el resto de su vida, tener hijos con ella, además tenia la edad perfecta para contraer matrimonio, según el.

   Karina era 8 años mas joven, apenas acababa de cumplir 22 años y vivía con su padre, quien también era militar, el Mayor Félix Santos, aunque en los últimos meses, el padre de Karina había sido enviado fuera del país, pero regresaría unos días antes de la boda. Félix y Pablo se habían conocido años atrás cuando Pablo ingreso a la fuerza militar y estaban en el mismo batallón, y aunque Pablo estuvo en algunas ocasiones bajo el mando del Mayor Félix Santos, siempre existió entre ellos cierta antipatía. Pablo, siempre había sido muy seguro de sí mismo y exigente con los demás, siempre quería la perfección en las acciones, se creía que era el mejor de todos los de su batallón y en realidad era un buen elemento, sólo que se había ganado la antipatía de muchos de sus compañeros por su altanería, incluso la del Mayor Félix santos, quien ahora, dentro de poco, se convertiría en su suegro.

   Félix, por su parte, siempre quiso darle a Pablo una lección aunque jamás encontró algo de donde poder agarrarse y joderlo, el tiempo en el que Pablo estuvo bajo su mando, se le fue a Félix en tratar de encontrar alguna falla en Pablo para hacerlo sentir mal y humillarlo frente a sus compañeros. Quizá lo que a Félix mas le molestaba del joven Arenas era que ambos tenían un carácter similar y uno quería ser mejor que el otro, aunque por los años que Félix tenía dentro del ejército su rango era mayor. Félix nunca logro doblegar al rebelde militar Pablo Arenas, y eso le obsesionó durante años; doblegar a ese rebelde militar era parte de su tarea, ninguno se le había escapado, a todos los militares bajo su mando los había humillado y avergonzado. Lo consideraba parte del entrenamiento, de la vida militar en el cuartel; pero con Pablo todas sus tácticas habían fallado, después fue enviado a un base fuera del país por unos meses, fue cuando Pablo conoció a Karina, la hija de su rival en la base, y todo cambió para el.

   Desde que estaba junto a Karina su vida se había transformado. Karina era tan femenina, tan frágil, que siempre le inspiraba aparte de amor ternura, darle protección y seguridad, siempre la había visto tan desvalida. Incluso en estos meses que Karina había estado sola, él siempre la había acompañado, se había identificado plenamente con ella, y todo su mundo sentimental lo había llenado en unos cuantos meses. Karina lo había trasformado, ya no era él mismo, sus expectativas de vida habían cambiado totalmente. Cuando Pablo comenzó a tratar a Karina, sabía perfectamente que ella era hija del Mayor Félix Santos y ella sabia perfectamente que el sargento Pablo Arenas era el rebelde militar que le había causado tantos dolores de cabeza a su padre, pero el destino los había unido, en una ocasión en la base militar. Karina había tenido que ir a recoger cierta papelería de su padre para un movimiento bancario y ahí fue donde Pablo la vio, en ese momento se enteró de quién era, y pensó en salir con Karina para molestar a Félix, y porque ella le gusto demasiado. Pensó que Karina seria igual que su padre, pero al comenzar a tratarla encontró en ella a un ser dulce y romántico que lo fue conquistando, olvidándose por completo de Félix.

   El Mayor Félix Santos sabía ya del noviazgo de Karina por que ella le había escrito para contárselo, no le gusto mucho pero a medida que fue viendo la felicidad en su hija, tomo la decisión de aceptarlo, a pesar de ser quien era. Además secretamente se alegro de volver a encontrarse con el arrogante y altivo sargento Pablo Arenas; había llegado el momento de ajustar cuentas de una vez por todas, de hacérselas pagar muy caro.

   Félix era un hombre muy joven, tenía apenas 45 años, pocos años de diferencia con Pablo. Era muy alto, de complexión robusta, entrenaba en el gimnasio y practicaba tenis y natación. De barba corta y bigote en forma de candado, es un moreno de nariz y labios gruesos, frente pequeña y cabello chino, que acostumbraba traer bastante corto, aunque estaba vestido, se podía adivinar que su cuerpo se mantenía en forma, aunque no era precisamente un cuerpo tan marcado como el de Pablo, que era muscularmente perfecto. Félix era más grueso, muy velludo de todo el cuerpo, pecho, brazos, piernas, nalgas y espalda. Su esqueleto era de huesos gruesos y a pesar del ejército tenía una apariencia robusta, aunque sólida. Era bastante alto 1.90 m. y pesaba 105 Kg. Karina no tenía parecido fisco con su padre, más bien era casi una copia de su madre, que había fallecido cuando ella era una niña, quedándose al cuidado de Félix, quien se había dedicado a ella por completo, jamás volvió a casarse y había sido muy discreto con sus aventuras amorosas.

   Félix secretamente ha tenido una intensa vida sexual, sobre todo cuando había sido enviado fuera del país, donde había estado involucrado con varias personas de su mismo sexo, eso si todo en absoluta discreción. Cosa que es desconocida para todos. Gustaba de someter a chicos guapos y héteros, y desde el primer momento que vio a Pablo, se le antojo. Cuando vio el atractivo y la sensualidad viril de muchacho deseó poseerlo, doblegarlo hasta convertirlo en un juguete sexual, disfrutaba de forma casi sádica doblegando hombres varoniles y atléticos, viriles y heterosexuales, quebrantándolos. Incluso había hecho desertar a varios en el ejercito en algunas ocasiones, pero Pablo siempre le respondió, nunca se doblego, y eso acentuó en Félix más el deseo, las ganas de hacerlo suyo, cosa que consideró casi imposible porque no tuvo el tiempo suficiente para doblegar al rebelde militar cuando fue transferido, pero ahora el destino lo coloca en una situación favorable, tendría a Pablo muy cerca de él, serían de la misma familia.

   Por su parte, la familia de Pablo vivía en la misma ciudad, pero, se veían poco por las ocupaciones, además de que siempre habían sido muy independientes. Tenía una sola hermana que vivía en Canadá, desde que se caso y sus padres, vivían en una de las mejores zonas de la cuidad, aunque se dedicaban a viajar constantemente a recorrer el mundo.

   Faltaba justo una semana para la boda cuando Félix les avisa que llegará en unas horas, así que tanto Karina como Pablo van por al aeropuerto a recogerlo. El encuentro entre Félix y Pablo fue tenso, lo sintieron, pero como lo más importante para ambos era no hacer sentir mal a Karina, disimularon. Félix desde un principio, le hizo saber a Pablo que no le permitiría que hiciera sufrir a su “muñequita” como acostumbraba llamar a Karina, pero que le gustaría que entre ellos hubiera confianza y una relación cordial, ya que para él era muy importante estar en contacto con su hija, la había tenido abandonada por unos meses, pero ahora deseaba estar con ella. Pablo y Karina para no dejar solo a Félix, habían decidido vivir en la misma casa, mientras terminaban de construir la residencia que ellos habitarían y que estaría justo al lado de la de Félix, así Karina estaría en contacto con su adorado padre, constantemente. Después de la cena en la que se rompe el hielo entre el futuro suegro y yerno, Karina estaba feliz de ver como los dos hombres hacen un esfuerzo por limar las asperezas del pasado. Incluso Félix trata ahora con cordialidad a Pablo.

   Pablo tarta de ser lo más agradable posible con Félix, sabe que eso es importante para Karina y el desea complacerla. Es tanta la euforia, que cuando se despiden, Karina acompaña a Pablo a la puerta, y no reparan en la mirada de Félix que se vuelve penetrante y se posa por ese par de nalgas, duras y redondas, de perfecto desarrollo muscular de Pablo. Su vista se clava en ellas como si quisiera tocarlas, morderlas, penetrarlas. Pablo está usando un pantalón de vestir, camisa de manga larga y corbata, se ha quitado el saco, así que le vista de Félix aprecia detenidamente esos atractivos glúteos, que pronto serían propiedad de su hija. Su mirada esté pegada a esas duras redondeces de su yerno, siguiéndolas, acompañándolas en cada movimiento que el joven da al caminar, imaginándose lo satisfactorio que será tocarlas, hundir sus dedos en ellas, pasar su lengua sobre ellas, saboreándolas.

   En esa noche Félix sueña con ese par de perfectas nalgas, lo mira caminar usando una tanga roja. Despierta sudoroso, frotándose el miembro al recordar como se movían ese par de duras nalgas mientras Pablo caminaba hacia la salida y en como Karina, discretamente, puso una de sus manos casi sobre la curvatura donde se unen con la espalda baja. Frenéticamente se frota su gruesa verga que está babeando por el deseo del perfecto trasero de su futuro yerno, casi gruñe mientras su mano sube y baja, imaginándose metiéndola forzada en ese chico agujerito que se abriría a su masculinidad.

   El espeso semen que es expulsado de la excitada verga de Félix, queda entre sus manos. Jadea agónico, con los ojos cerrados, recordando el bonito rostro del muchacho. Levanta sus manos con los restos de semen y empieza a lamerlos con gula y vicio; usando su lengua limpia cada rincón de sus manos con los restos de esperma, imaginándose la imagen de Pablo, que se ha quedado grabada en su mente. Lo ‘ve’ a él tragándose esa leche. Después se va a dormir. Aun con la verga dura, insatisfecha de no poder penetrar aún lo que tanto desea.

   Félix no es de los hombres que se queden con ganas de algo, así que su mente empieza a idear la forma de poder poseer ese ansiado culo, de penetrar y sentir como el estrecho esfínter del culo de Pablo, le aprieta la verga mientras él lo coge furiosamente. Lo imagina gritando, revolcándose, siendo sometido, cogido. Esa sería la forma perfecta de doblegar al rebelde militar. Por lo pronto, el ganar la confianza de Pablo es lo primordial, que confié en él y que se olvide de las rencillas del pasado e el cuartel. Luego lo convertiría en su perra. Su puta. 

CONTINÚA …DURO Y SUCIO 2  

Julio César.

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