SEXO DEL DURO Y SUCIO

 …DURO Y SUCIO

   Continúa esta historia de sadismo, violencia sexual, masoquismo y sometimiento. Como ya dije antes, es dura pero buena. Si no te atraen estos temas no sigas leyendo. Aún así, felicito al autor, me encantó: CAPRICORNIO 1965. Disfrútenla, a pesar de ser algo lenta:

      EL SUEGRO… (2)

   Se le antojaba… y no iba dejarlo escapar.

……

   Félix sabe perfectamente que Pablo es definitivamente y completamente heterosexual; cien por ciento macho. Desde que supo que se había hecho novio de su hija, lo mandó investigar exhaustivamente y sabe que es alguien de conducta intachable, por eso estuvo tranquilo con el noviazgo. Durante esa semana, Pablo, Karina y Félix, comen o cenan juntos, charlan y conviven bastante antes de la boda. Justo el jueves, antes de la boda, Karina tiene que ir a Nueva York a recoger el vestido, y hacer algunas compras de última hora. Pablo no debe acompañarla ya que es de mala suerte que el novio vea el vestido de novia antes de la boda; y Félix, no es el mejor candidato para acompañarla a las compras que debe de hacer. Así que la joven  se ira el jueves y regresara el sábado por la mañana. Justo para el día del matrimonio. Carolina una de sus amigas ira con ella para ayudarla con lo que haga falta. Félix y Pablo las van a despedir al aeropuerto.

   Después de ver despegar el avión, Pablo medita sobre qué hará, no tiene que ir a la base o la oficina, está de vacaciones esos días antes de la boda. Tampoco anda de uniforme, en el viaje al aeropuerto viste un jeans y una camisa negra. El ajustado jeans delimita mejor la anatomía de su culo, hundiéndose un poco entra las nalgas, y demarca mejor su gran paquete, que Félix ve detenidamente a cada oportunidad, caliente totalmente, afiebrado. La urgencia de dominarlo, de poseerlo, de hacerlo gritar mientras lo penetra, se hacia más imperiosa por momentos.

   -Pablo, hijo- le dice afectuosamente- Te espero a cenar esta noche de todos modos, aunque Karina no esté. Será grata tu compañía.

   -Ehhh… Félix, hoy yo…- Pablo titubea.

   Esa noche, sabiendo que Karina no estará, sus dos mejores amigos, Juan y Marcos, le han preparado una despedida de soltero, algo que sospecha será salvaje. De los tres amigos es el primero que se casa y después de la boda, ya nada sería igual, ya no podrían salir a divertirse como antes, de hecho desde que Pablo se hizo novio de Karina, las salidas se hicieron menos frecuentes. Los amigos lo entendían, con pesar, por eso prepararon todo aquello.

   -¿Sucede algo, Pablo?- le pregunta al verlo dudar

   -Es que esta noche… tú sabes… Mis amigos pues… -titubea aún para contestar, tratando de que Félix comprenda sin que se moleste, sin que piense que le falta a Karina.- Mis amigos me han preparado una despedida de soltero.

   -¿Despedida de soltero?, vaya vaya… -suelta una risita cómplice.- Con alguna chica, me imagino- comenta sin demostrar escándalo.

   -Así es. Karina, sabe que esta noche iré con mis amigos.

   -Pero no sabe que tendrán compañía ¿o si?

   -Pues… no, no sé que hayan preparado ellos para esta noche, así que no podría asegurártelo.

   -No te preocupes, sé perfectamente como son estas cosas. Karina no sabrá nada por mí. En fin, no quería cenar solo esta noche, pero veo que tendrá que ser así.

   -Pues… si quieres podrías acompañarnos. –jadeó más por cortesía que por deseo de que los acompañe, lo invita, convencido de que Félix se negara a aceptar.

   -¿No te incomoda que tu suegro este en tu despedida?- le pregunta

   -Eh, bueno, no… No… no, claro que no- le responde titubeante.

   Sabe que a sus amigos Juan y Marcos, no les agradará la idea de que asista, a pesar de que Félix es un hombre joven aun, apenas maduro a sus 45 años, en buenas condiciones físicas además. Quince años de diferencia con el que sería su suegro no eran muchos años, pensó Pablo, pero el hecho de que su suegro estuviera acompañándolos no era lo ideal en una despedida de soltero donde sabía que ‘habría sorpresa’.

   Esa noche en el departamento de Marcos, el amigo de Pablo, éste, Juan y Félix, bebían animadamente, como solían hacerlo cuando sabían que no había compromisos o asuntos a atender al otro día. Juan había preparado una voluptuosa sorpresa femenina, que aguardaba al novio dentro de la recamara esperando el momento oportuno de salir. El vino y tequila estaban siendo consumidos rápidamente, a las pocas horas de haber iniciado la despedida de soltero, ya los tres jóvenes estaban lo suficientemente alegres, ruidosos y extraviados por el alcohol. Solo Félix, argumentando que estaba tomando medicinas y no podía tomar demasiado, estaba sobrio, pero eso sí, el desgraciado participaba de las bromas que le hacían a Pablo, como si fuese un invitado más y no el padre de la novia. Era quien contaba los mejores, más sucios y cachondos cuentos que los tenían un poco morcillones a todos. El hombre estaba borrando definitivamente su imagen autoritaria, la de ogro militar que tenía cuando estaba en el cuartel en la mente de Pablo. Juan y Marcos eran amigos de Pablo desde la infancia, aunque no militares, por eso no conocían a Félix sino hasta esa noche.

   Esa noche Pablo vestía de manera informal, un jeans que marcaba perfectamente su gran paquete en la entrepierna, mas aún al estar sentado, cuando se levantaba por algún momento la vista perversa de Félix se posaba en ese par de grandes y duras nalgas que marcaban perfectamente la separación entre la espalda y el trasero, así como su unión con los torneados músculos. Ese jeans parecía una segunda piel sobre la musculatura de Pablo, quien ese día usaba una camisa de color negro que resaltaba su piel bronceada y sus ojos verdes en esa cara varonil. Los chistes de doble sentido, así como las fuertes bromas estaban en todo su apogeo, cuando Juan se levanta, y le dice a Pablo.

   -Esta noche tenemos una sorpresa para ti. Está en la recamara y espero que no nos hagas quedar mal, cabrón- le dice de manera sarcástica.

   -¿Sorpresa?- Pablo finge no saber de lo que se trata mientras se levanta caminando lentamente hacia la recamara, en donde lo espera la “sorpresa”.

   Antes de abrir la puerta se detiene al tomar la perilla entre sus manos y voltea para verse con los rostros rientes de sus amigos, y el de Félix, que contrario a lo que temía, se había comportado como si fuera un invitado mas, participando de todo.

   -Va por ustedes, muchachos- les dice mientras abre y desaparece en la habitación. Solo se escucha cuando la puerta es cerrada con llave por dentro.

   Félix, mientras tanto, sigue conviviendo con Juan y Marcos, que ya han bebido lo suficiente.

   -Traeré más vino- les dice poniéndose de pie, finiéndose algo mareado también; los otros dos ya están lo suficientemente borrachos para aceptar ser atendido por el futuro suegro de su amigo, aún estando en el departamento de Marcos.

   Si ellos hubieran sospechado la forma en la cual Félix ‘prepara’ las bebidas, no le hubieran permitido tocar las copas, pero no tenían forma de saberlo. Félix sirve cuatro copas, pero les agrega pentobarbital sódico a tres de ellas, que es un anestésico que se potencializa con el alcohol. Experto en el uso del anestésico, sabe cómo hacer la mezcla perfecta, así que en menos de 10 minutos Juan y Marcos ya han bebido la narcotizada bebida y el efecto empieza a hacerse evidente. No pueden mantener los ojos abiertos, cabeceando. Félix sonríe burlón, de pie entre ellos en el sofá. Eran unos atractivos carajos, lástima que no había tiempo, se dice metiendo una mano dentro del suéter de Marco, recorriéndole y apretándole una dura tetilla. Repara en los labios rojizos del balbuceante Juan, y con una mueca mete la mano dentro de su pantalón y recoge algo de la humedad que escurre de su verga de tanto mirar a su futuro yerno. Un dedo con eso va a esos labios, sonríe al untarlo, metiéndoselo. El adormilado joven lo medio sorbe. Estaban listos, se dice Félix comprobando que caen en un sueño profundo, ahí, en el sofá de la cómoda sala.

   Félix sonríe de satisfacción mientras en la recamara aún se escuchan los gemido de la chica, los intensos gritos que hacen a hombre imaginarse el placer que esta sintiendo, mientras es penetrada por Pablo. Félix tiene un plan perfecto para poder satisfacer su sexualidad en el culo de su futuro yerno (imaginarlo lo hace temblar), es justo que Pablo tenga parte de la diversión, ya que después de esa noche todo sería distinto para el muchacho. Después de esta noche sólo sería una puta sumisa.

   Pasan todavía sus buenos y largos minutos hasta que los ruidos cesan en la recamara, para después abrirse la puerta y salir la exuberante chica rubia de perfecto cuerpo y un trasero precioso con los muslos torneados marcándose mas por las zapatillas de tacón que usa. Sin decir una sola palabra camina por entre los dormidos amigos de Pablo y Félix y sale del departamento. Unos minutos después sale de la recamara Pablo, para encontrase con el cuadro de sus amigos profundamente dormidos. Se sorprende, él mismo está bastante bebido pero no tanto como para quedarse dormido.

   -¿Qué paso?- pregunta extrañado de que tanto Juan como Marcos no hayan aguantado la bebida. Siempre habían festejado juntos y eso no era muy común.

   -Creo que el vino les pegó más duro en esta ocasión. Toma aquí tengo tu copa lista- mientras la toma y se la da a Pablo en la mano, la tercera copa que ‘preparo’ con la mezcla del anestésico, para poder tener a Pablo en sus manos. O mejor dicho, para tener el perfecto trasero de su yerno en sus manos.

   -Gracias- le responde Pablo mientras apura el contenido de la copa.- Creo que deberíamos irnos. Ya es tarde.

   -Si, solo esperamos a que se te pase un poco la bebida, para que puedas manejar.

   -Está bien.

   Por más esfuerzos que Pablo hace ni Juan ni Marcos despiertan, apenas responden con quejidos sin dar señales de recuperar la conciencia. Él mismo comienza a sentirse más mareado y con sueño, pero no como para quedarse dormido como sus amigos.

   -¿Te pasa algo?- le pregunta.

   Félix sabiendo que el vino está haciendo el efecto deseado, el sólo ver esas nalgas y saber que están a punto de ser suyas, de que esa noche Pablo perderá su virginidad anal, de que lo enculará con dureza, lo hace tener una rápida y feroz erección que se disimula en sus holgados pantalones. Pablo tiene que sentarse para no caer al suelo, todo empieza a darle vueltas, escucha la voz de Félix a lo lejos.

   -No, no me pasa nada. Es el vino.

   -Toma esto. –Félix, aprovechándose de su estado, le da otra copa de vino que Pablo en su confusión bebe sin darse cuanta que eso no lo ayudará más que a caer en la inconsciencia.- Le diré a mi chofer que se lleve tu auto a mi casa y yo te llevare a tu departamento.

   -Ssssi.- responde de manera autómata mientras termina de beber la copa de vino.

   Félix sonríe al verlo así, sabe que es sólo cuestión de minutos para tenerlo en su cama, rasgándole los calzoncillos, metiéndole la lengua por el culo, saboreándolo, desflorándolo luego. Y lo haría con rudeza, para oírlo gemir y gritar. Sí, Pablo gritaría mucho, mientras se convertía en su perra. 

CONTINÚA  …DURO Y SUCIO

Julio César.

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