Archive for 10 agosto 2008

REFLEJOS

agosto 10, 2008

…MAR DEL NORTE… POESÍA

   -Te miro y en tu rostro veo mi vida.

 

   Mientras esperaba recostado de este trailer reconocí que no sabía quién era, qué esperaba o qué me haría feliz. No entendía cómo era mi vida hasta ese momento, ni siquiera sabía si estaba vivo. No conocía mi propio rostro… hasta que alcé mi huidiza mirada y me vi reflejado en tus ojos. Allí lo supe, entonces comprendí qué faltaba. ¡Eras tú! Ahora todo estaba en orden. Todo terminaba… todo comenzaba…

 

EL CIELO Y EL MAR SE CONFUNDEN… 

 

Julio César.

 

NOTA: Por problemas con la computadora, y por reuniones de urgencia de la Oposición, me retiro unos días, tal vez unos cuantos. También me servirá para hacer un balance, creo que estoy llevando muchos blogs (más de dos, no digo más), y eso dispersa el trabajo de hablar mal de mis enemigos. Aunque me gusta este espacio, gracias por los comentarios. Ya nos leemos, chao.

RESONANCIAS DEL FIN DEL MUNDO

agosto 10, 2008

 

BRITNEY SPEARS BAJO LA LUPA

 

   Hace tiempo, mientras escribía sobre las inquietudes que los cambios de las eras traían, mencioné el temor al fin del mundo, siempre presente en todas las culturas. Yo mismo lo esperaba en forma de hongo nuclear cuando era un muchacho a mediado de los ochenta. Temores más… místicos, como la segunda venida de Jesús, el Apocalipsis o algún arma arcana y mágica manejada por los Iluminatti, jamás me inquietó. Siempre he temido a cosas concretas: despertar y que no halla café en el tarro, enjabonarme totalmente y que se vaya el agua, tomar Viagra y que me dejen embarcado (no, mentira, aunque siento curiosidad). Sin embargo, si no sobre fines catastróficos, sí hay gente que cree en una larga galería de guías, santones, profetas e iluminados, algunos son digeribles, pero otras son francamente absurdos, como este cuento del planeta rojo (que no es Marte) que anda por ahí.

 

   Un relato que habla de la extraña condición de creer en muchas cosas, fin del mundo incluido, es sobre dicho planeta y lo encontré en un blog muy interesante hace casi dos años, LA CAJA NEGRA, the wilbur mercer blog experience, y desde ese momento guardé el texto. El autor es cáustico, ligero y ácido. Eso me gusta. Recuerdo que algunos comentarios llegados a su espacio le criticaban ese tonito de burla, y que seguramente no entendía las enseñanzas de las que hablaba; lo dicho, si uno inventa una teoría por más tonta que sea, pero se muestra convencido y convincente, habrá quien lo siga. O tal vez, ese autor y yo, somos muy descreídos; pero en mi opinión, tenía razón: eran tonterías. Disfrútenlo:

 

EL PLANETA REDENTOR

   Días atrás iba yo por la calle cuando una chica se me acerca y me da un folleto con la imagen de un gran globo rojo y, en letras tamaño catástrofe: “PLANETA GIGANTE SE ACERCA A LA TIERRA”. En un recuadro destacaba “NO ES FICCIÓN”. Comprenderán que me sintiera alarmado. El panfleto promocionaba un libro, “Hercólubus, o Planeta Rojo”. Su autor, V. M. Rabolú. El texto me advertía de que un gran planeta, Hercólubus, se acerca a gran velocidad hacia la Tierra. Se decía, sin embargo, que en el libro uno encontraría la fórmula para salir con buen pie de la colisión interplanetaria.


   Confieso que esa noche no pegué ojo. ¿Qué clase de sabiduría encerraba el dichoso librito? ¿Cómo sería posible salir bien parado de lo que a todas luces parecía una muerte segura, la aniquilación total de nuestro mundo? ¿Quién era V. M. Rabolú? Al día siguiente corrí a echarle un vistazo al libro, y recorrí internet de cabo a rabo en busca de información.


   V. M. Rabolú (la V. y la M. son las iniciales de Venerable Maestro) es originario de Colombia, de profesión gnóstico, y discípulo aventajado de Samael Aun Weor, fundador de la Gnosis Samaeliana. El Venerable Rabolú escribió su mundialmente famoso libro a partir del uso de “sus facultades cognoscitivas positivamente despiertas”. En él nos describe con inusual franqueza lo que ocurrirá con la Tierra a raíz de la llegada de Hercólubus (¡todo indicaría que ya se encuentra en las proximidades de Plutón!) y, lo más importante, cómo debemos proceder para salvarnos del cataclismo.


   Hercólubus es un planeta seis o siete veces mayor que Júpiter. Está al parecer compuesto por un material que absorbe la luz y apenas la refleja, manteniéndolo fuera del espectro visible. Describe una órbita elíptica y pasa cada 6.666 años cerca de la Tierra. La vez anterior habría causado el hundimiento de la Atlántida y el Diluvio Universal. En su próxima e inminente visita provocará terremotos, maremotos, erupciones volcánicas, epidemias y desequilibrios mentales masivos. Esto al principio. Al acercarse más, se producirá el vuelco de los ejes de rotación de la Tierra, haciendo que los polos se trasladen al ecuador y el ecuador a los polos. Por su descomunal tamaño, la órbita del planeta será imposible de detener o desviar.


   Pero volvamos al libro del Venerable Maestro Rabolú: lejos de estar preocupados, debemos felicitarnos por nuestra buena suerte, puesto que Hercólubus es un planeta purificador, que viene hacia la Tierra para limpiarla del mal y la suciedad con la cual los seres humanos la hemos afeado. Hercólubus vendría a ser como una gran bayeta apocalíptica que cada cierto tiempo limpia y adecenta nuestro planeta azul, nuestro hogar cósmico. De hecho, advierte Rabolú que si el paso del planeta y su cataclismo desinfectante demorara mucho, los hombres con su maldad intrínseca se destruirían entre sí de una forma horripilante. Incluso parece ser que ya estamos a un paso de presenciar “revoluciones sangrientas, ateísmo, materialismo, bolchevismo y anarquismo, intelectualismo, pérdida de la vergüenza orgánica, drogas, alcohol, prostitución total de la mujer, explotación, etc, etc”. Frente a este panorama, se comprende que Hercólubus sea nuestra única esperanza. La gran catástrofe que nos espera se convierte en “una necesidad impostergable”.


   Ahora bien, se preguntarán ustedes, como hice yo, cuál es el procedimiento por el cual los que hayan comprado el libro de Rabolú consigan escapar al cataclismo. En sus notas finales, nos explica el Venerable Maestro que debemos comenzar por desintegrar el Ego, y subsanar así nuestros defectos psicológicos. Evitar el desastre está en nosotros mismos, en abrir los ojos y generar un cambio de Amor y de Luz que modifique la mala forma en que hemos conducido nuestra vida en la Tierra. Una vez llegado el choque, los que hayan trabajado por la Luz y purificado su Ego habrán alcanzado los niveles energéticos vibratorios necesarios para ingresar a la cuarta dimensión a la que pasará la Tierra como consecuencia de los ajustes orbitales y los cambios físicos producidos, y en donde iniciarán “un nuevo período evolutivo” en el flamante paraíso, “vibrando a una frecuencia de 13 ciclos por segundo”, en consonancia con la luz del sol. Borrón y cuenta nueva.


   En cuanto al resto, las “fuerzas involucionistas” (los que no hayan comprado el libro), desencarnarán y serán abducidos por la propia atmósfera de Hercólubus, que vibra en una frecuencia tan baja que es capaz de succionar a todos los espíritus acordes con esta sintonía. Avisados estáis.

……

 

   Hubo cosas que no me quedaron claras, ¿es un planeta físico o espiritual, energético, pues? Podría tratarse de un Agujero Negro atravesando la Galaxia, pero la pregunta es: ¿cómo lo sabría este señor? Hummm, intrigante, ¿verdad?

 

COSA DE COLORES

 

Julio César.

LA OFERTA

agosto 10, 2008

HAMPA DESATADA

   Se la metía hasta el estómago…

 

   -¿Qué te dio hambre? Coño, tú si eres mañoso, no puedes ver nada porque se te antoja. Bueno, date con furia. Pasa esa lengua y cómete lo que tanto te gusta. –permisó el joven, medio echándose un poco hacia atrás, le gustaba, aunque no lo reconociera, verlo abrir esa bocota para engullir a todo tren. ¡Cómo tragaba! Con qué gusta saboreaba con su lengua y succionaba… sus manjares.

 

AYUDANDO AL PANITA

 

Julio César.

MACHIQUES, VENEZUELA HECHA PEDAZOS…

agosto 10, 2008

RAFAEL CORREA?

   -Chamo, es que estamos muy ocupados…

 

   ¡La torta! Con velas, crema y todo. Lo que tanto se temía acaba de ocurrir. Ha comenzado una peligrosa invasión de tierras por parte de un grupo desconocido e irregular de facinerosos que creen que pueden pescar en río revuelto, que utilizando la fuerza están ocupando bastas extensiones del territorio nacional, comenzando en Machiques, en Perijá. Así como asuena, nos invaden y esta vez no parece que sean los andinos. Las primeras informaciones hablan de indígenas que toman fincas a la brava, pero ¿cómo saber que eso es verdad y no representan la avanzada de alguna otra potencia que quiere afincar sus garras en la tierra sagrada de la patria al saberla desprotegida, íngrima y sola? ¿No será la CIA para montar una de sus bases contando con que allá no hay quien haga nada? Porque esto es delicadísimo, un grupo de personas ha comprendido, al fin, que el estado venezolano colapsó, se acabó el Gobierno, nadie gobierna en Venezuela, y que la ley y el orden no pueden ser restablecidos porque… no hay quién pueda; y ante el forzoso abandono que el Estado se ve obligado a hacer de las zonas fronterizas, se impone la ley de la jungla y de la fuerza, a lo salvaje Oeste (por eso sospecho de la CIA).

 

   El presidente Chávez ya no controla esas regiones, Venezuela se cae a pedazos y cada quien quiere agarrar el suyo antes de que sea tarde. Se supone que cada rincón de este país cuenta con un gobernador y un alcalde, pero hasta ahora ninguna autoridad se ha hecho presente en la zona en cuestión, ¿para qué?, ¿para que se vea que no mandan sobre nada, que nada puede hacer porque no cuentan con el poder para imponerse? ¿Para que se les rían en las barbas, o que los secuestren y pidan rescate por ellos? (y hay gente que ni la familia pagaría para que volviera). Es, repito, el colapso final, Venezuela agoniza como república. El poder civil se retrató de cuerpo entero, aunque lo censuraron al salir con el culo al aire (tápenselo, coño, que dan grima).

 

   Ni siquiera los militares han podido hacer acto de presencia, desmoralizados como están por sus guerritas internas de sembrar cizaña para tumbarle el asenso al otro, chismes sobre quién se mete en la cama de quién; ablandados de tanto menear el rabo por una mirada de gracia presidencial y pérdida toda noción de estrategia como no sea logística para vender pollos y verduras, bueno, y amenazar garrote en mano a los ciudadanos de los estados centrales si se les ocurre decir algo contra el Gobierno; saben que no pueden enfrentar a semejante grupo de irregulares, que ir a la frontera y encararlos es exponerse a ser derrotados, humillados, y posiblemente perseguidos con quien sabe qué propósitos. ¿Pueden imaginarlo, los militares corriendo como gallinas en desbandadas, tal vez con un poco de llanto en sus ojos, de miedo, llamando a sus mamis, mientras un nutrido grupo de irregulares ríe con burla y desprecio, persiguiéndolos, gritándoles que van a bajarle esos pantalones y a…?  Ay, no, es mejor que ni vayan, eso terminaría de destruir la moral en Caracas, Carabobo, Maracay, Miranda y uno que otro estado, que por céntrico, no esté en peligro de ser perdido todavía. Esos pobres uniformados no pueden enfrentar ni una mala crítica, a eso nos redujo con su maldad diabólica, infame astucia y cruel determinación, el Imperio del Norte (no pueden verme, pero estoy escupiendo en el suelo).

 

   Pero compatriotas, no podemos dejar, al menos sin hacer el amago de que lo intentamos, que todo termine así y que la barbarie se apodere de la periferia, ¿qué van a pensar de nosotros en Japón? Sé que algunos se van a molestar, sobretodo en el chavismo que no pueden ni verlo porque sufren de agruras y dolor de hígado, pero el presidente Chávez, los ministros, los asambleístas, los honorables magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (o como Chávez les dice cariñosamente, las plastas), gobernadores fronterizos y militares deben entender que hay que hacer algo, y sólo nos queda (oh, ingrato destino) un camino… llamar a Álvaro Uribe Vélez para que restablezca el orden. Lo siento, pero es la única esperanza que nos queda y que le queda al Gobierno, que Uribe les saque las patas del barro.

 

   No es por culpa de ustedes señores chavistas, lo sabemos, debe ser obra de los marcianos o de la CIA, pero el estado venezolano ya no puede dar una respuesta efectiva a esta peligrosa situación, han pasado dos días desde que estos grupos comenzaron a invadir el territorio nacional y nada han podido hacer. Alguien debe contener la violencia en la periferia, y no nos queda otro recurso que pedirle a Uribe, al ministro Santos y al ejercito colombiano que crucen la frontera, detengan a quienes hallan violado la ley (allá, no en la Asamblea o en el Tribunal Supremo) e instauren el orden… esperando que después se quieran ir, porque ese es el problema de los países que llegan, como parece haber llegado Venezuela, a un proceso de disolución; los más fuertes sienten que ‘deben quedarse’ para proteger a la población local de sus propios errores, debilidades y hasta estupideces. En cuanto escuché que esta invasión había comenzado y se comprobó que el Estado nada pudo hacer, supe que comenzaba lo que Rafael Poleo llamó una vez, la caída al quinto mundo (aunque Chávez, proféticamente, viene ubicándonos ahí desde hace tiempo), allí donde los países de hacen pedacito y deben ser intervenidos para resguardarlos. Es triste, pero nada se puede hacer ya. El Estado colapsó y el Gobierno dejó de gobernar. Estos son los hechos.

 

CRISTINA KIRCHNER Y LULA SÓLO PIENSAN EN ESO 

 

Julio César.

LA ASEVERACIÓN MISTERIOSA

agosto 10, 2008

LA APUESTA

   En cuanto tuvo la edad se montó en el coroto de su vida.

 

   -Buenos muchacho, esto no es todo lo que puedo meter si te interesa. –lo miró a los ojos, halando un poco, sabiendo que eso le oprimía y sobaba el dulce y cálido botón de… la curiosidad. Deseaba apoyarlo y hundirlo todo… sobre el botoncito ese; siempre era agradable tratar con los jóvenes.

 

G.I. JOE

 

Julio César.

EVO MORALES Y LAS SUPER MAQUINITAS…

agosto 10, 2008

RAFAEL CORREA?

   -A mí me lo pidió… el voto.

 

   Ajá, Evo Morales se cansó de perder elecciones y ha tomado medidas. Después del desastre de los referéndum departamentales donde estos han decidido que desean autonomía para manejar sus recursos (qué abuso, y ellos tan necesitados de plata y tan poco capaces para producirla como no sea ¡quitándosela a otros!), ya no puede seguir arguyendo que son zonas ricas de gente que odia a los indiecitos pobres que se defienden vendiendo coca. Son tan necios que intentaron decir que toda esa gente que votó era rica, y no gente común que tenía su capitalito ganado con esfuerzo y tenía miedo de ellos y su voracidad revolucionaria. Pero con el triunfo en Sucre de la señora Savina Cuéllar, opositora a la toma de Bolivia por Caracas, indiecita y mujer que trabajó duro para tener lo que tiene, el cuento ya no sonaba realista. Imagino que Evo andaba de yeyo, y que aunque no lo acostumbre, eso se lo deja a su mentor Chávez para tenerlo tranquilo, hasta hojas de coca debe haber mascado. Andaba de capa caída con tantas derrotas, con tan poca producción, y ahora esto. Yo creo que eso fue lo que lo llevó a hablarle golpeado a Alan García en la última cumbre, cuando este le clavó un dedo en las costillas y le dijo “cuidadito conmigo, amiguito, o…”, haciéndolo sudar frío (es que ese Alan se ve como grandote, seguro pega fuerte).

 

   El caso es que lleno de incertidumbres, asustado ya por lo que puede suceder, no sólo perder el coroto sino tener que explicar ante un tribunal por qué entregó la soberanía de Bolivia por un dinero que únicamente él y su banda manejaba, y sabiendo que decir que los estatutos autonómicos son ilegales (él que con su gente reformó ilegalmente la Constitución, ¡no te digo!), no detendría a esa gente si el día de mañana, para quitárselo de encima con sus tonterías y su obediencia perruna a Caracas y La Habana, lo mandan a lavarse ese paltó y fundan otra nación, quiere ganar los próximos comicios. ¿Pero cómo? ¿Prometiendo qué que no suene a farsa ahora? Nuevamente la ayuda llegó de Caracas, no puede quejarse de falta de solidaridad. Uno imagina a nuestro presidente, Chávez, gruñéndole:”Pero Evo, ¿tú eres loco? ¿Cómo pierdes tantos referéndums y elecciones? Tienes que ganar”. “Pero es que la gente no me poya”, replicaría él. “Eso que importa, ¿tú eres bobo? Deja que la gente vote como quiera y luego das los resultados que te den la gana”. “¿Pero cómo?”, le preguntaría inquieto. “Llévate las maquinitas milagrosas”.

 

   Y allí están, en Bolivia, máquinas y asesores en su uso, no en como encenderlas o apagarlas, sino  como un “sí” se vuelve “no”, y un “no” en “sí”, o la cifra de un opositor se convierte en la suya. Esas máquinas son una maravilla, Chávez no se puede quejar de la inversión que hizo en ellas. De querer hasta miss Venezuela saldría, o Papa, si las usaran en Roma. El vagabundo del Jimmy Carter, luego de cobrar aquel chequecito en donaciones para su Centro (imagino que El Sindicato del Crimen), dijo que jamás había visto un proceso automatizado tan maravilloso, claro y ejemplar. Sin embargo, en las elecciones presidenciales de su país, para unas votaciones en La Florida, gritó como cochino agarrado por el rabo cuando se dijo que se utilizarían ese tipo de máquinas, aduciendo que eran poco fiables y proclives al fraude electrónico. Yo no entiendo cómo lo dijo. Debe ser porque supone, en verdad, que en el Tercer Mundo todo el mundo es idiota y la gente no se entera de esas cosas. Pero en fin, él se consiguió un país bobo de donde pudo sacar una tajada y lo hizo. El caso es que estas máquinas son una tortura china. En países donde las elecciones son manuales los resultaos se saben casi prácticamente en la tarde, y para un conteo total se puede tardar hasta cuatro o cinco días, en Venezuela, todavía no se saben los resultados de las elecciones del dos de diciembre, hace casi ocho meses ya, y cuando le preguntan a la presidenta del CNE, esta se molesta y dice que van tan rápido como pueden, que no la apuren o no cuenta nada.

 

   Pero al punto, Evo está tomando sus precauciones para no perder una sola elección más: controlando los resultados. Ya se habla de cedulaciones y nacionalizaciones extrañas en Bolivia, eso siempre es necesario, porque si la oposición envía a dos millones a un centro, y pierden, necesita una masa de dobles y triple cedulados para decir que en contra fueron tantos millones. Se verá que el número de la población aumentará al doble, y tal crecimiento será de gente mayor de dieciocho, nunca recién nacidos (¡misterio!), y los encargados de operar los equipos serán, sorpresa para turistas, afectos a su gobierno. Son esas triquiñuelas tan comunes en Venezuela, aunque el aval dado por la OEA, España y Brasil siempre les ha dado un aire de respetabilidad. Evo lo implementará en Bolivia, vamos a ver cómo le va. Es curioso, los bolivianos han resultado más levantiscos, contestones y arrechos que muchos otros pueblos en este aspecto. Cometieron el pecado de hacerlo presidente a pesar de que se sabían que ejecutaría el mismo plan de desastre que se aplica en Venezuela, pero han sabido resistirlo mejor. Pero ahora están las maquinitas… y si algo nos enseña TERMINATOR, es que en la guerra de hombres contra máquinas, no las llevamos todas con nosotros.

 

MACHIQUES, VENEZUELA HECHA PEDAZOS…

 

Julio César.

SUFRIENDO… AMANDO

agosto 6, 2008

…MAR DEL NORTE… POESÍA

   Nunca me faltes, amor…

 

   ¿Por qué tiene que ser así, mi amor? ¿Por qué nadie me dijo que sería así cuando era un muchacho que crecía esperando su primera ilusión como un tonto?  ¿Por qué cuando más se ama más se sufre? ¿Por qué tengo que padecer tu ausencia para ser un poco feliz recordándote a mi lado? Cuando estamos juntos el mundo es claro y hermoso, mi corazón se agita lleno de ganas y de vida; a tu lado quiero gritar, reír, hablar. A tu lado soy tan feliz que olvido que cuando no estás sufro y lloro de amargura cada vez. ¿Puede ser esto malo? ¿Por qué para mí el amor está prohibido? Pero aún me quedas tú. Al menos cuanto con alguien en este mundo que en verdad me quiere, que aguarda por mí, que sueña conmigo. Sólo tú llenas el vacío que era mi vida, amor, y por eso siempre te esperaré aunque me lastime la ausencia, porque a la final sé que llegarás y todo tendrá sentido una vez más. Ven ya, todavía te espero junto a la ventana mirando hacía la montaña…

 

REFLEJOS

 

Julio César.

 

NOTA: Algo le pasa a mi computador, huele a quemado y se ha apagado cuatro veces desde que estoy accesando esto, así que le sale revisión. Ya nos veremos…

NOCHES DE FIESTAS

agosto 6, 2008

APRENDIENDO A AMAR

   Una rica siesta…

 

   ¿A quién no le ha tocado pasar la borrachera de una noche de juerga descansando con un amigo? Allí, los dos juntitos en una cama chica, pegados, con la pierna de uno metida entre las del otro, arropándola, cálidas, firmes, con la mano de uno sobre el muslo del otro, fuerte, viril… y a la vez posesivo. La mano de este descansando sobre el entre piernas de ese, donde parece haber más calor… ¿No es algo normal? A quien le halla tocado descansar así no es raro que se sienta medio agitado, entre sueños, jadeante, pegándose más, frotándose uno del otro; hay manos que aprietan, pieles que se rozan, rostros que se desplazan, frentes que chocan, bocas que se buscan, alientos que caen sobre otros labios, labios que se tocan. ¿Qué entre sueños halla unos besitos, chupetones y maraqueos? Nada de extraño tendría, repito son cosas que pasan entre amigos que comparten caña y cama.

 

BUSCANDO LA FELICIDAD

 

Julio César.

VIEJOS NUEVOS MANJARES

agosto 6, 2008

EL MOMENTO

   Era tan goloso que se ahogaba de gusto…

 

   Cuando Jacinto le dijo que no temiera probar nuevos manjares, Ricardo, conteniendo los jadeos, no se imaginó que su amigo pretendía comer un platillo tan distinto hasta ese momento, algo nunca probado, algo que pensaba sólo a las mujeres podía tentar; o eso creyó al principio, ahora dudaba, y no era extraño ya que Ricardo actuaba como quien había tragado antes y con mucha gula el dichoso manjar que se deslizaba sobre su lengua ávida, la cual saboreaba vicioso el plato. Pero no estaba seguro; como fuera, Jacinto se daba con furia sobre su platillo, ese antojo (su mujer estaba preñada) tenía tiempo rodándole en la cabeza: probar dulce de leche sobre nueces.

 

COSAS DEL MATRIMONIO

 

Julio César.

EUROPA, USA Y LOS INMIGRANTES

agosto 6, 2008

LA LOCURA DE LA ERA

   Aunque personalmente no me veo emigrando a ningún lugar (soy uno de esos venezolanos que cuando salen de su país siente nostalgia y hasta debilidad física ya que necesito de las emanaciones periódicas de la corruptita, mineral radiactivo que parece concentrarse fuertemente bajo nuestro suelo), sí escucho de muchos que quieren irse en busca de otros destinos, de un futuro mejor o de oportunidades nuevas. Por un paso reciente, y totalmente obligado, por la Universidad Central de Venezuela (UCV), oí a muchos jóvenes hablar de esto y hacer planes ligeros y alegres como quienes ideaban una excursión al Junquito o a la playa. Realmente piensan que eso es soplar y hacer botellas. Imagino que quienes tengan contactos o habilidades muy específicas, lo lograrán. Los otros deberán depender del increíble ingenio desplegado a la hora de vender arepas, chicha, conducir taxis, vender tostones en una playa o bailar en algún club exótico. Y lo digo sin ánimos de ofender o rebajar a nadie. Escritores, médicos o artistas llevan cierta base de ventaja, pero la historia de las inmigraciones, a nivel mundial, de habitantes de países del Tercer Mundo hacia los industrializados, no es precisamente un escaparate de triunfos sino más bien una vitrina rota, mal pintada y bastante triste.

 

   Sin meterme a discutir las razones de otros pueblos, debo acotar que soy poco paciente y tolerantes con quienes se marchan por razones personales, jamás les deseo buen viaje. Entiendo que hay personas como Patricia Poleo, la excelente periodista venezolana que tuvo que huir de un régimen bruto y brutal que la acusaba de un crimen terrible, usando un testigo chimbo que dijo estar con ella el día que se planificó una muerte, la del fiscal Danilo Anderson, y luego se supo que ese día el tipo estaba preso en una cárcel colombiana (de ahí digo que son brutos, ¿no pudieron escoger otra fecha?), y ni aún así se levanta la falsa acusación contra la mujer; no, se mantiene la causa abierta, la cosa ya parece ser tirria que le tiene alguien. El Fiscal General, padre putativo del Testigo Estrella, lo protegía hasta hace poco hasta límites que ya resultaban ridículos y patéticos, fuera de sospechosos (¡qué le sabría ese señor al Fiscal!), todo sazonado por un Sistema Judicial francamente tarado y desvergonzado que llegó a criminalizar el que la prensa se metiera con el pobre testigo chimbo, ya que les parecía que era injusto que la jauría de reporteros lo confrontaran con hechos y razones sin creer en sus cuentos como hacía el Fiscal. ¡Pasan unas cosas en el Tercer Mundo…!

 

   También es entendible que aquel que estudia astrofísica, física cuántica o desee ser astronauta, deba marcharse a esos lados de Dios, porque ¿qué va a hacer aquí? El que mucha gente ande en la Luna no significa lo mismo. Pero ¿y el resto de los que se marchan? ¿Qué de sus razones? Son personas que no ven futuro en sus países, o en este país para hablar de algo conocido. Pero, ¿por qué no hay futuro en países como Venezuela, Latinoamérica en general, África o países pobres asiáticos? ¿Por mala suerte? ¿Brujerías varias que no dejan levantar cabeza? ¿Marcianos que lanzan algún rayo que nos obliga al atraso? (ah, esos marcianos, ¡no sería la primera vez…!). Pero no, el atraso, el caos, la pobreza extrema y la violencia a la que llegan algunos lugares generalmente se debe a la mala cabeza de sus habitantes, personas que son, muchas veces, irresponsable de su futuro político, que no se detienen dos minutos a pensar en a quiénes les entrega el poder de las armas de sus países y las llaves de las arcas públicas. Aún Colombia, con su tradición de seriedad tuvo su Mocus hace un tiempo, un hombre al que le dieron poder porque se bajó los pantalones frente a las cámaras, y se casó montado sobre un elefante. Por ahí estuvo Bucarán con el horrible show televisivo donde cantaba y bailaba; y anda nuestro Comandante, quien, de pasada, canta horrible, un día que hizo un dúo con el viejo asesino, Fidel, hasta llovió.

 

   Igualmente son poblaciones irresponsables de la vida en comunidad, incapaces de reunirse con dos o tres vecinos para decidir si en la calle donde viven se pone una bombilla y luego se le cuida; porque eso es un fastidio, eso es mucho trabajo, eso es cosa del Gobierno y no de ellos, así caigan todos los días en el hueco que no ven en lo oscuro o los hallan atracado varias veces o las hijas estén en peligro al ir al colegio. Fuera de que los del Gobierno siempre piensan que qué flojera, eso es mucho trabajo y tampoco lo hacen.

 

   Países así lógicamente terminan en desastres y después todos quieren escapar dejando el reguero como las gallinas en la huida. Curiosamente los primeros sorprendidos del pandemoniun son sus pobladores irresponsables, negligentes y algo marginales; porque la marginalidad como tal no es simplemente la que se da en la barriada más peligrosa y fea, donde ni la luz del sol se atreve a entrar. No, la marginalidad ha demostrado ser todo un estado mental, que en muchas poblaciones permeó desde el cerro y la quebrada hasta las llamadas clases dirigentes y hasta intelectuales. Si vieran como en Venezuela el pobre Román Chalbaud intenta explicar su crapulencia y vicios, casi daría lastima si no fuera por lo bien que le va al condenado. Los decentes se murieron ya, como de arrechera o  desencanto, como Uslar Pietro o Castro Leiva, y no extrañaría que un día digan que Manuel Caballero también se fue de este mundo, cansado de tanto marginal encorbatado.

 

   Y a esa falta de desición para pensar en el llamado ‘bien común para todos’, o de responsabilidad para decidir quiénes serán los lideres, se agrega la falta de tenacidad para vencer problemas. Hubo un tiempo que en Venezuela las políticas sanitarias habían hecho retroceder los males endémicos heredados de la Independencia: dengue, paludismo, tuberculosis; pero ahora los vemos reaparecer graciosamente, en tiempos cuando hay mayores avances técnicos y médicos, así como mayor masa de recursos financieros. ¿Por qué todo falla? ¿Influencias malignas? (cónchale, ya nombre a Fidel Castro otra vez y no quería hacerlo todavía). No, sólo la falta de vigilancia sobre las personas puestas allí para contener y encarar estos problemas; porque esa es otra, en estos países los empleados o funcionarios públicos no sienten que están ahí para servir, sino para mandar y vergajear, como si de dueños se trataran. Y ¡ay del que se atreva a quejarse!, fuera de que le mandan a lavarse ese paltó, le ofrecen golpes y hasta cárcel con todo el peso del Estado. Lo más deprimente es que a nadie le importa.

 

   El problema mayor creado por esta marginalización social es que se levanta generación tras generación de muchachos a quienes no se les inculca que ellos son responsables de lo que pase si no encaran los desafíos diarios; son jóvenes que no tienen claros los elementos necesarios para decidir la supervivencia. Esto también obedece a un cambio social complejo, años ha un joven de dieciséis años se llevaba a una muchacha y le montaba casa y parían hijo tras hijos. Ahora un joven de veintiún años anda en el carro que le compró el papá, la mamá le paga el celular y la gasolina, y con los reales de la mesada lleva a la novia por allí. No se les prepara para ser adultos, o no se sabe cómo hacerlo. Finalmente debe agregarse a la lista para crear desastres la falta de sentido común, esa necesidad mesiánica que nos obliga a seguir al que grita que él va a arreglar esto, que con él comenzará el desarrollo y el progreso, el que chilla que él va a levantar un puente en la entrada del pueblo y que cuando le recuerdan que no hay un río, grita que también lo hará; y todo eso aunque nadie le conozca un logro real durante toda su vida, o se le reconozca como un agitador o un delincuente confeso. ¿Puede irnos mejor de lo que nos va? Es difícil creerlo.

 

   Por lo menos en Latinoamérica no tenemos el problema del África Central para abajo, donde la gente muere irremediablemente de hambre, pero que al juntar algo de fuerzas con la comida que llega de casualidad y caridad (que palabra tan fea), que jamás podrá cubrir todas sus necesidades, no aprovechan el momento para fabricar un dique y traer agua así sea del mar y medio preparar un terreno para sembrar a gran escala, sino que toman un machete y van a matar a los vecinos porque son de la etnia tal o cual, como si eso en verdad fuera un justificativo, o sirviera para algo; cuando no hay sentido común jamás se podrá hacer nada. Sí a eso le agregamos los males endémicos como el SIDA, debemos concluir que están fritos, aunque es de suponer que la evolución los dejará adaptarse, a la enfermedad y al hambre, aunque terminen como subhumanos reales; pero no nos engañemos, por una parte ellos no ponen nada de su parte para superar esa situación, y no faltará quien diga que es culpa de otros, de los ricos, del Imperio; y por el otro lado al mundo no le importa, como le ha tenido sin cuidado la suerte de los cubanos desde hace más de cuarenta años. Seguramente muchos pensaran mientras los ven desaparecer definitivamente que sólo se tratan de ‘negritos’. De seguir la cosa así, los únicos negros que vamos a quedar somos aquellos que descendemos de los obligados a salir durante los diversos periodos coloniales; lo que dejaría sin argumento a los acomplejados en países como Estados Unidos, o aquí, donde se tendrá que dar gracias a Dios, por la esclavitud, ¿no es terrible lo que la necedad humana es capaz de lograr?

 

   El destino de estos pueblos no parece muy grato, aún a mí, mientras lo escribo, me sorprende lo desagradable que es. No es de extrañar que cada vez más, y en mayor número, los nacionales de esos infiernitos intentan escapar de estos marasmos que jamás quisieron enfrentar porque era arriesgado, o daba mucho trabajo, o hacía flojera ese día, como si con cambiar de suelo dejarán atrás lo que fueron, lo que son, la raíz primigenia causante de sus problemas. No se detienen a pensar que cuando cargan con la maletica, la bolsita de plástico y peor, con ropas dentro de una funda de almohada, también lo hace con lo que en verdad son (suena horrible, ¿verdad?). A otras tierras marcharán la mayoría a vivir marginados, como gente de segunda, muchas veces en manos de traficantes de seres humanos, siempre con el temor a las autoridades. También a soportar el tonito y el trato de ‘esa otra gente’, los nunca bien recibidos. Y están los que logran quedar por allí, subsistiendo, pero avergonzados de ser tercermundistas. ¿Qué necesidad hay de todo eso?

 

   No. No es fácil ni divertido lo que tienen y tendrán que pasar, que padecer. Sin embargo, hay un consuelo. A Estados Unidos por una parte, y a Europa por la otra, no les irá mejor (justicia de Dios, al menos queda eso). No les va mejor ya. Y es justo, deben pagar en buena medida sus culpas. Durante décadas medios de comunicación norteamericanos irresponsables, políticos chapuceros y organismos civiles sin sentido común mistificaron personajes como el siniestro Che Guevara, a un homicida como Fidel Castro y a movimientos violentos de gente que no acepta lo que la mayoría deseaba, vivir en paz, como los movimientos insurgentes de toda Latinoamérica, tipo la FARC, a quienes se les atribuyó un aire romántico de luchadores sociales. No sé de dónde sacaron eso, o dónde queda la dignidad de estos grupos, debe ser en los collares bombas que colocan en el cuello de mujeres humildes o con recursos porque han trabajado toda su vida, o en el secuestro de menores para adoctrinarlos. Aunque no hay que engañarse, muchos de estos grupos cómplices de estos homicidas no mienten y ocultan crímenes por llana imbecilidad, muchos están consientes de lo que hacen, hay toda una industria de lobbys, los cuales, con y por plata, son capaces de hacer parecer a Hitler un niño de pecho mal comprendido.

 

   Europa también se sumó a esa moda, alentada por los llamaos círculos de intelectuales que en países como Francia e Italia estaban en la nómina de la Unión Soviética, a la caza de disidentes y prisioneros que escapaban del telón de acero para destruirlos moralmente, encubriendo tantas muertes, torturas y atrocidades a sabiendas. Aunque en el caso europeo, quienes comentan las culpas del viejo continente, suelen ser menos tolerantes que con Estados Unidos. Es común el decir que como en Cuba se permiten ciertas actividades sexuales que involucran menores, niños y niñas, muchos grupos de gente bien, en Europa se sentían en la obligación de tenderle una mano al buen padre Fidel (al menos agradecidos son en medio de su bajeza). Esta galería de nefastos personajes contribuyó a la no modernización y desarrollo de muchos países en el Tercer Mundo que se vieron sacudidos y desangrados por conflictos armados, dolorosos, que arruinaron aun más a países ya pobres. La violencia y demencia originada en Cuba y exportada a otros Estados, no permitió que muchos pueblos latinoamericanos prosperaran, obligando a los descendientes a escapar de las balas, las bombas, los reclutamientos, la violencia y la muerte. El destino lógico era a lugares donde tales cosas no se permitieran, aunque se justificaran en otros sitios por sus llamadas clases intelectuales. Y ahí yace la raíz del mal para Estados Unidos y Europa como cualquier pequeño análisis demuestra…

 

CONTINÚA … (2)

 

LOS ANTI NÓBEL…   

 

Julio César.

 

NOTA: Esto no tiene que ver con las nuevas leyes con las que Europa intenta safarse de todo el mundo; lo escribí el año pasado dejándome llevar por rabia.

MINI FLOJERA

agosto 6, 2008

FLOJERA DE ESCRIBIR

   -“Yo… yo…” –se burla del tartajeo.- No disimules, Octavio, iba a montarte en esa barra. Mejor montante en esta, te va a gustar más…

 

PEREZOSAMENTE

 

Julio César.

A VECES SE NECESITA TERNURA

agosto 6, 2008

DUDA INOCENTE

   Solitario y necesitado.

 

   Sandro parecía tenerlo todo, de hecho tenía mucho, pero necesitaba más, a veces tan sólo un poco de ternura ruda, sin dulzuras, sin necesidad de ser atentos o ‘conversador’, tan sólo… ternura física, de amistad entre hombres, algo mal visto por la sociedad donde el hombre tiene que ser duro. Y era eso lo que obtenía al bajar, solitario, a la playa. Allí espera, joven y atractivo. Espera por esos tipos de los que se ha hecho tan amigo, los camioneros que cruzan por la cercana autopista, rumbo a Oriente. Él los aprecia mucho. Algunos ya lo conocen y al divisarlo, con el corazón palpitándoles de emoción, entre otras vainas, detienen en seco sus pesados vehículos. A veces solos, otras acompañados del ayudante, siempre un muchacho caliente y fornido que también entendía de esa necesidad de ‘ternuras entre hombres’, caían sobre el joven. Las manos tocaban, los ojos se encadenaban. Los cuerpos debían atarse, las manos recorrer, otras entraban bajo las capas que cubrían las urgencias. Las bocas buscaban… las palabras en la punta de la lengua de otros. Otras bocas caían ávidas… sobre el problema que los tensaba, tragándolo. Pero tan sólo era el inicio, Sandro abría, con ganas y ansiedad, su… alma, y con furia, rudeza y pureza masculina, los otros dos le entraban con todo. Era tan sólo eso lo que necesitaba, un poco de amistad masculina.

 

OLA DE CALOR

 

Julio César.

FOX NEWS SACANDO PROVECHO

agosto 6, 2008

JAKE

   -Maten a los cachorritos…

 

   Es difícil para mí ser frío en este tema, pero lo intentaré. Intentaré ser objetivo, tolerante y poco dado a ofender de gratis. Por otro lado, realmente me cuesta un tanto atacar a la cadena FOX de entretenimiento, tienen un buen programa, sólo uno pero eso basta, LOS SIMPSON. Lo demás queda para hacer chistes a costa de ellos. Pero la verdad es que un medio de comunicación masivo debería ser un tanto más cuidadoso a la hora de elegir el staff que deja suelto al aire sin supervisión médica. Está bien que haya gente enferma que crea que los negros son distintos, o los musulmanes, los latinos, los católicos, los enfermos mentales, etc., pero al menos deberían tener el buen gusto de controlarse como gente adulta y sana psíquicamente. Hay necesidades y conductas que pueden ser muy normales, pero que no deben exhibirse en público. No hay nada más natural que vaciar la vejiga, pero no se puede dejar que todo el mundo lo haga en la calle a vista de todos. Y la Cadena no controla esas incontinencias. Llevaba tiempo deseando escribir esto, pero en verdad me molestaba tanto que había estado retardándolo. Por Los Simpson, por Heath…

 

   Al día siguiente de la muerte del querido chico australiano, Heath Ledger, por mala pata y mala cabeza, John Gibson (Dios espero que no sean familia de Mel, quien también ha tenido sus feas metidas de patas), rió, se burlo, escarneció y se regodeó en su obvia deficiencia mental y hasta moral con la noticia; y lo hizo hasta que le dio la gana. Debe haberle dolido la cabeza después de tanto desgaste. Este tipo, John Gibson, de tendencias claramente homófona (curiosamente no ataca a la hija de Bush, debe ser porque ese es un bocado muy grande para su boquita ruin), abrió ese día, su espacio radial, MEIN KAMPF, perdón, MY WORD, con música de funeral, reproduciendo al aire un dialogo de Brokeback Mountain entre Jack y Ennis (Jake Gyllenhaal y Heath Ledger respectivamente), donde Jack le reclama con dolor: “Ojalá hubiera sabido cómo renunciar a ti”; momento cuando este demente interrumpió para comentar, seguramente creyéndose ingenioso: “Creo que ya encontró como renunciar”, y se echó a reír.

 

   De verdad que la noticia resulta inquietante, y alarmante. Una demostración pública de tanta crapulencia e intolerancia puede ser un globo de ensayo de la cadena FOX para explotar otras formas de discriminación; tal vez era un tanteo para saber qué tanto serían rechazados. O no, lo que dejaría la puerta abierta para una conducta talibánica y extremista de grupitos como este. Cuentan sobrevivientes de los campos de exterminio nazi, que aún estos ponían cara de circunstancias cuando se dedicaban a su enferma y perversa tarea. Este sujeto no, él se mostraba excitado y se explayaba en su necedad, parecía como un intoxicado que no podía controlarse. A mí lo que más me molesta es que este sujeto se escuda bajo conceptos conservadores religiosos para atacar a grupos que no comulgan con sus ideas (excepto la hija de Bush, esa está fuera de lote para este tipejo) para atacar a sus supuestos enemigos. Seguramente Ledger, ni mucha gente, ni idea tenía de quién era o cuáles eran sus miedos o sus traumas, como no fuera un tipo blanco intolerante, racista, homófobo y seguramente miembro del ku klux klan. Creo, honestamente, que Dios no debería ser atacado por gentuza como esta, quienes insisten en unir sus nombres al suyo para perjudicar, dañar y justificar sus deficiencias. Por otro lado, si la idea era dañar el concepto de Dios, del padre todopoderoso y amoroso, este sujeto debería dedicarse a hablar peste de Él como otros tantos, pero no cometer estas canalladas para ensuciarlo de forma oblicua.

 

   De su boca, seguramente con esa muequita de Cruela de Vil que muestra en fotografías como esta (poco viriles a decir verdad), comentó que Ledger era un bicho raro con serios problemas de drogas (imagino, ahora sí, en un ataque indirecto a los Bush, así suelen atacar estos sujetos). Reproduciendo otro corto donde se escuchaba a Ennis del Mar decir:”estamos muertos”, continuó su obrada. “Estamos muertos”, repitió varias veces en tono burlón. La verdad es que John Gibson se regó, se botó, dejando salir a pasear lo que era, un sujeto bien peligroso, sobretodo al tener acceso a un micrófono. No sé si es porque vengo de un país del llamado Tercer Mundo, donde hay respeto hacia los muertos y el dolor de los deudos, a sus lágrimas (por estos lados se olvida todo lo malo del difunto en ese momento, aunque se comenten en la intimidad de la casa), pero este tipo se vio de lo último,  arrastrando al charco con él sus defendidas ideas y creencias. Parecía un demente. Realmente un loco. Es que la gente sana, mental y físicamente, no se comporta de esa manera. Bueno, esos que suelen defender esto o aquello en nombre de la decencia generalmente oculta sus buenos problemas, ya veremos que le trae el futuro a este fascista que responde al nombre de John Gibson.

 

   Lo preocupante, es que no parece este un caso aislado, sino una bien horquetada campaña de un grupito de agitados y estimulados. Al parecer, anteriormente, varios conductores de FOX NEW ya habían humillado con burlas que rayaban en lo soez al joven comediante de YouTube, de apenas veinte años de edad, declarado públicamente homosexual, Chris Crocker. Parece una mala conducta recurrente, que debería ser evaluada psiquiátricamente. Pobres republicanos, como que no basta con sus problemas de mala imagen para que estos subnormales actúen, y luego digan apoyarlos políticamente. Realmente cuando se está en las malas, como el señor Bush, hasta la plaga le cae. Y el tal John Gibson, hasta antiestético se ve, tal vez si usara un colorante menos feo y tan antinatural, o se delineara menos los ojos, no se viera tan extraño.

 

EL GUASÓN, EL VERDADERO SEÑOR OSCURO

 

Julio César.

MINI FLOJERA

agosto 6, 2008

FLOJERA DE ESCRIBIR

   Ganó porque en ese momento se rasgó la trusa, aunque un juez lo cubrió… con dos dedos. 

MINI FLOJERA

Julio César.

LUCHAS INTERNAS… (12)

agosto 6, 2008

LUCHAS INTERNAS                         … (11)

   En Vigilancia todo era duro.

……

 

   Eric ya no piensa, los sesos los perdió en cuanto Jerry comenzó a darle esa tremenda mamada. Ahora sólo quería más. Quería lo que Pedro le entregó. Con rudeza, le exigió a Jerry que se desnudara. El joven no necesitaba mucha presión para ello. Era lo que más le gustaba. Se despojó de todo, allí, en la oficina de Eric, en La Torre. Experto en esas cosas, montó su pantalón sobre el escritorio, sentándose luego sobre él. Eric lo mira, tiene un cuerpo joven, delgado, pero esbelto. Lampiño, de güevo nada chico. Pero eso no es lo que le interesaba a él. Se mete entre las piernas de Jerry, se las abre a todo lo que da, exponiéndole el ojito del culo, el cual se ve arrugado, pero algo… grande. Loco de lujuria, Eric pega la cabeza de su güevo allí, y empuja con fuerza, apretando los dientes. Jerry chilla, feliz, codicioso, caliente, arrugando el rostro, cayendo sobre el escritorio. Ese culo caliente se abre como una flor, aceptándolo con facilidad y con hambre. Eric lo mete todo, y siente como ese culo lo aprieta y amasa, experto, con ganas.

 

   Jerry se acuesta sobre el mesón, su culo aprieta más el tolete, sintiéndolo palpitar, crecer y botar líquidos calientes que lo nutren y excitan más. Ese culo se abre y cierra, con ganas, con avidez. Ese ano sube y baja un poco, frotándolo más, dándose más gusto. Eric chilla, ese culo lo masturba y chupaba con ansiedad. Lo saca y lo mete, duro, embistiéndolo con fuerza, atrapándole los tobillos y abriéndolo más, con rudeza. A Jerry le encanta, lo mira sudado, caliente.

 

   -Oh, sí… cógeme, cógeme bien. Hummm… métemelo todo. Cógeme más. -jadea exigente, casi gritón, apretándose las tetillas con ganas.

 

   -Toma. Toma, maldito… -brama Eric, apretando los dientes.

 

   Lo embiste con ganas. Su culo va y viene, exponiéndose un poco cuando sus caderas van contra ese culito. Jerry gime, resplandeciente. Gozando una bola y parte de la otra; cuando el enorme tolete se le clava todo, siente las bolas del otro golpearle las nalgas. Así es como le gustan, grandes, rudos. Los dos cuerpos se transan en una danza frenética, Eric va contra Jerry y éste contra él. El culo va en busca del güevote, queriendo clavárselo hondo. El tolete entra con ganas dentro del muy abierto hueco, que lo atrapa, amasándolo con deseo. A Jerry le encantan los güevos y que lo enculen. Recuerda los soldaditos que a veces abordaba los sábados, jóvenes calientes de sexo, a quien un buen culo no les daba asco ni reparos. Como le gustaba sentirlos sobre él, clavándolo duro. Y siempre tenían la costumbre de ir de a dos por todas partes, y siempre los dos querían acción. Le volvían ese culo una zona de guerra, en un motelucho si había suerte, o en un lugar desierto. Los sentía cabalgarlo, empujando sus toletes húmedos, calientes y tiesos dentro de su culo, cada uno gimiendo y el otro apurándolo para volverlo a coger. Y así seguían y seguían.

 

   Lujurioso, las manos de Eric aferran esos tobillos, apretándolos, y mira como ese carajo se estremece con sus embestidas. Casi balbucea por los empellones. Lo ve levantar un poco la cabeza, jadeante, repara en sus lentes casi caídos, su rostro sudado, mirándolo caliente, lascivo, queriendo más y más. Siente como ese culo lo chupa y atrapa con rudeza. Siente como el esfínter, con espasmos, se abre y cierra experto sobre su tranca babeante, que lo llena de tibios líquidos. Eric cierra los ojos y abre la boca buscando vida, aire, fuerzas. Siente que se vacía, que se va cuando su güevo entra, hondo, para luego salir de las viciosas entrañas del otro. El abogado, con su traje puesto y el pantalón y calzoncillo algo por debajo de los muslos, suda al encular al joven desnudo. Mira como su güevo enorme sale casi hasta la roja punta, quedándose allí, mirando como ese esfínter se abría y cerraba, ansioso, deseoso de más, para luego clavarlo hondo, fuerte, todo, pegando sus pelos púbicos de las dos bolas que colgaban, notando como ese cuerpo se estremecía con su embestida, oyéndolo gritar que sí, que más.

 

   Jerry aprieta los dientes, siente que quiere gritar, chillar, jadear ruidosamente. ¡Siente eso tan rico! Su culo sube y baja sobre el escritorio, buscando más de ese güevo, cerrándose con furia sobre la babeante tranca que lo calienta hondo. Por la fuerza de las embestidas, el güevo de Eric casi sale, pero Jerry lo atrapa con su culo, halándolo. El abogado lo mira sorprendido, ese culo era una cosa seria. Sin embargo, Eric siente que su cuerpo se tensa, siente deseos de prolongar el momento, de seguir y seguir, pero también de acabar, de sentir el placer del clímax. Su güevo se pone como una lanza y Jerry lo mira con la boca abierta, gimiente.

 

   -Córrete en mi culo. Llénamelo de leche… lléname el culo con tu semen… -le ruge lujurioso, mirándolo con ansiedad manifiesta, mientras jadea y su culo sigue apretándolo.

 

   El güevo clavado hasta lo más profundo, sufre espasmos y dispara oleadas de tibia leche. Semen  caliente que sube y quema a Jerry que ruge bajito, acompañando a Eric que chilla. Eric siente que se muere, que se vacía, que se marea. El güevo vomita una y otra vez su preciada carga, que el culo de Jerry aún chupa, queriendo que le suba más. El tolete de Jerry también se tensa y se estremece. El joven se lo agarra con las dos manos, como queriendo parar el chorro, pero no puede. El güevo vomita una carga de espesa leche que le baña el pecho y el abdomen. Dos nuevos disparos, no tan potentes, le mojan las manos y los pelos púbicos.

 

   Eric, con su güevo ya no tan erecto apuntalando aún el culo de Jerry, del cual escapa un poco de semen ya algo frío, mira esas chorreadas; con fascinación baja la mano y las palpa. Son pegostosas, tibias aún, suave. Su mano la extiende sobre una tetilla de Jerry, quien jadea débil. Para Eric es toda una revelación sobre la sexualidad, el no sentir asco ya de tocar el esperma de otro carajo. Lo encontraba… raramente atrayente, ¿a qué sabría…?

                                                               ………………..

 

   Esa noche Alirio Fuentes llamó a Sam y Eric para que salieran a tomar una copa. Cada uno se disculpó. Los dos abogados ya tenían un compromiso previo. Sam se vería con Lesbia de Bandre, la mujer del desaparecido William. Eric con Marsella Salas, una de Las Chicas Súper poderosas, y una de las más temidas, aunque la Colombina o la Poletto tenían garras también. Sí, las cuatros eran de armas tomar, pero ésta era exquisitamente malvada. El abogado sonríe mientras se emperifolla para la cita. Parte de ello es por Jerry Arteaga, lo otro es por la perspectiva de hablar con la mujer, aunque en el fondo sentía algo de inquietud. Irene lo mira desde la puerta del cuarto.

 

   -Te estás acicalando mucho para esa mujer, ¿no te parece? -hace un mohín.

 

   -No querrás que me presente como un patán y me incluya en alguna temida lista de los peor vestidos de Caracas, ¿verdad? Esa mujer es implacable. -le sonríe. Ella va a su lado.

 

   -Daría lo que fuera por estar ahí y conocerla en persona. -lo medio abraza.- Y mientras tú te diviertes de lo lindo, tus padres quieren cenar conmigo otra vez. -suena resignada y mortificada. Él casi ríe de la carita que pone la mujer.

 

   -Pobre niña. -la mira fijamente.- No le comentes sobre esta cita, ¿bien? No los quiero husmeando por ahí. ¿Estás segura de que quieres ir? Ya sabes de lo que mamá querrá hablar.

 

   -Del matrimonio. -suena grave, mirándolo. Inquietándolo.

 

   -¿Qué opinas de eso?

 

   -Que tu madre es una entrometida. Pero en este punto… -suena agitada.- Eric, sabes que no quiero presionarte, pero ya llevamos cinco años saliendo. Dormimos juntos desde el tercer mes. Ya casi vivo aquí. Tienes tantas cosas mías aquí como yo en mi apartamento. Son cinco años, Eric. Y… tengo un año más que tú. Hay ciertos relojes que deben activarse a tiempo. Está el asunto de los hijos, de la casa que quiero, de los vecinos que pretendo, de los amigos casados y con hijos que quiero que nos frecuenten. Quiero una vida. Una contigo.

 

   -Lo sé… -susurra asustado, de ella, de él.

……

 

   Mientras se dirige al piano bar, Eric medita en lo que habló con Irene. Tenía razón. Llevan demasiado tiempo junto. Ella llevaba cinco años de su vida atada a él, esperando por él. En esos cinco años ella pudo conocer a alguien más, y casarse. Tener lo que quería: una casa, buenos vecinos, bellos hijos. Pero esperaba por él. Y Eric ahora se siente atrapado. Como millones de hombres en su situación antes que él, que sintieron la duda de la sexualidad y el temor a ser señalados, acusados o ridiculizados, había buscado un escaparate. Un closet. Una manera de escapar de la chapita de marico, de la gente que señalaba, criticaba con risitas y maldad y no dejaba a otros vivir su vida en paz.

 

   Su closet había sido Irene, una mujer hermosa, comprensiva, inteligente y buena cama. Con ella se sentía bien. Por un tiempo pensó que con ella bastaría para acallar esa otra parte de sí, esa que le gritaba que quería salir, sentir cosas, probar cosas que no se atrevía a nombrar. Irene, además, le servía para que sus padres, conocidos y amigos lo dejaran en paz. No era distinto, era como ellos. Era como todos. Pero algo hay en el ser humano que se niega a morir adentro sin rebelarse. Esa necesidad de afecto… duro, por decirlo así, entre carajos, lo hacía sufrir. Se había negado a sí mismo, a lo que era y quería, durante demasiado tiempo. Y en todo ese tiempo había arrastrado a Irene consigo.

 

   Sentía que la había engañado. La había estafado. Lo que más quería en este mundo era seguir como estaban. Que fuera su eterna novia. La mujer eterna que siempre estaría allí. Pero Irene sentía que el tiempo pasaba y que no se volvía más joven. Seguramente fue su madre quien se lo hizo ver, se dice con amargura. Ahora le exigía y estaba en su derecho. Pero ahora él tenía miedo. Miedo de Irene, de una vida con ella para siempre. De buenas ganas habría echado a correr. Huir. De ella, de su madre, de la firma, de su vida…

……

 

   En el departamento de Vigilancia de La Torre, un conmutador lleva quince minutos intentando comunicarse con alguien. Ese alguien quiere hablar con José Serrano, el vigilante, pero éste se encuentra muy ocupado, desnudo, a excepción de las botas negras, arrodillado en el suelo alfombrado, cabalgando con furia sobre el culo de Jerry Arteaga, quien también está desnudo a excepción de sus lentes, a cuatro patas en el suelo. Los dos jadean, calientes, excitados, sudados. Sus cuerpos brillan mientras va uno contra el otro. El güevo de José va y viene contra ese culito dilatado y ya mil veces gozado, los pelos púbicos se aplastan contra el nacimiento de las nalgas del otro, donde por un rato se queda enchufado, meneando esas caderas para sentir más y más la presión de ese culo sobre su tranca. Los dos gimen con ganas, agónicos.

 

   Con los ojos cerrados, el rostro elevado y una cara de gozo total, Jerry está apoyado de manos y rodillas, muy abierto de culo, aceptando la tranca del otro, que va y viene contra él. La nuca de Jerry se agita de un lado a otro, su espalda suda visiblemente al arquearse por las sensaciones, sus nalgas muy blancas y abiertas van y vienen contra el rojo tolete que se le clava. Se mueve. Su culo lo busca, quiere más y más de ese güevo. José jadea, elevando el rostro, gozando una bola. Con Jerry era fácil. Jerry siempre quería güevo, y a veces hasta más de uno. Eran muchos lo que sabían eso, y que lo habían enculado allí mismo, en esa oficina.

 

   Cuando, quince minutos antes, el joven entró en la oficina, con los ojos brillantes y los labios rojos, y le dijo que no encontraba la llave para abrir su locker, él entendió: ¡Jerry quería güevo!

 

   -Esta llave servirá para tu cerradura… -le dijo obsceno, agarrándose el güevo con una mano dentro del pantalón. Y Jerry sonrió caliente.

 

   A los dos minutos, José ya tenía a Jerry desnudo, de pie, apoyado contra el escritorio, dándole nalgaditas suaves, para que el otro dijera que se iba a portar bien. Loco de lujuria, José le clavo dos dedos en el culo. Entraron con la facilidad de un agujero dilatado ya. Lo encontró… untado.

 

   -Me parece que ya te han cogido hoy, ¿no? Tienes el culo empegostado de leche. -lo palpa.

 

   Apenado, Jerry lo negó, pero ante la amenaza de José de no cogerlo, confesó al fin que había sido con Eric, pero que no se lo contara a nadie. José se echó a reír, vaya con el jefe, comenzaba antes de lo que pensó. Pero coger a Jerry había sido un error; Jerry no podía ocultarle nada durante mucho tiempo a sus machos. Terminaría delatándolo, medita, mientras sigue enculándolo con dos dedos que mete hasta el fondo mientras el otro gritaba con deseo. Y cinco minutos más tarde, José clavaba su güevote dentro del culito empegostado. Lo sintió suave y eso lo excitó. Un día se toparía con Eric y lo haría llorar por güevo, por sexo caliente y rico. Sonriendo con furia, atrapa las caderas del otro, cabalgándolo duro. Jerry gritaba contento, feliz, volviendo el rostro, gritándole que lo cogiera con más fuerza.

 

   -Aprieta el culo… -lo nalgueaba José.

 

   Jerry lo hizo, su cara bajó un poco hacia la alfombra, pero su trasero subió, atrapando el güevo, apretándolo con su culo. Gime en la gloria mientras siente la dura tranca cogiéndolo, entrándole hondo, caliente y palpitante, gozando la fuerza de José cabalgándolo, sintiendo su pubis contra sus nalgas, notando como sus bolas lo golpeaban. Todo Jerry se estremece con las embestidas del otro. Le encantaba el sexo, y con Eric había sido increíblemente bueno, pero tal vez porque no quería o no podía, el jefe no volvió a cogerlo. Su culo caliente necesitaba más y en Vigilancia siempre había acción. Apoyando el rostro en la alfombra, gimiendo bajito cuando José lo encula con más velocidad atrapándole además el güevo con una mano y sobándoselo, Jerry se pregunta en por qué José le gusta tanto. Le recuerda a un joven soldado al que una vez conoció viniendo de San Cristóbal. Iban los dos en un asiento doble al final del autobús. Hablaban y Jerry estaba caliente, frotando su muslo contra el del otro, esperando que éste se moviera, dijera o hiciera algo. Rechazándolo tal vez, o tal vez no.

 

   En un momento que apartó un poco su pierna, el soldado abrió las suyas, rozando nuevamente su muslo de él. Era lo que quería. Era tarde en la noche y el autobús estaba oscuro, por lo que no pasó mucho tiempo antes de que palpara al otro, sobándole como loco ese güevo, para luego sacarlo de su encierro, verlo grande y duro, y pegarle una tremenda mamada. Su boca lo chupó como loco, subiendo y bajando. El joven gimió quedamente, atrapándole el cogote y obligándolo a quedarse ahí, con la dura y palpitante barra clavada en su garganta. El soldadito sentía que eso lo hacia gozar más que una paja. Tenían miedo de ser descubiertos, de ser oídos; pero eso sólo los excitaba más. Su boca golosa no descansó hasta que el joven se corrió en ella, tragando con dificultad todo ese rico material de hombre, que le bajó quemándole la garganta. Pero esperaba algo más y lo que recibió fue una mirada de asco. El joven terminó el viaje sentado cerca de la puerta y mucha gente debió pensar que era para no estar con alguien tan claramente marica. Ese pensamiento, deprimente y humillante, parece encenderle más el culo. José siente como lo atrapa con ganas, con más fuerza. Jadean escandalosamente. En eso se oye una ruda voz.

 

   -¿Qué coño pasa aquí? -de pie en la puerta se encuentra Nelson Barrios, uno de los supervisores, mirando a los otros dos con gran sorpresa. José palidece feamente.

 

   Pero sus problemas pueden ser peores. No ha  notando que alguien llama para allá desde hace un buen rato. Nadie atendió el conmutador. Y en el piso quince alguien se molestó mucho. ¿Dónde coño estaría todo el mundo en Vigilancia?, se dijo con rabia. Tendría que ir a ver que estaba pasando…

……

 

   En un pequeño y discreto restorán, sentada, sola a una mesa, Lesbia de Bandre toma su segunda copa de whisky. Se siente inquieta e incómoda. No debió aceptar esa entrevista con Sam. El hombre era amable, gentil, atractivo… pero agudo. Y ella tenía cosas que ocultar. Mira la bebida y sonríe con amargura. Se estaba aficionando mucho a eso. Como William. Mira a Sam que entra, elegante, sonriente y limpio. El hombre va hacia ella y se impresiona, pero lo disimula. Lesbia se ve fatal. Una mujer catira, menuda, bonita, de ojos claros, ahora se veía… envejecida. Inquieta. Frenética. Nota como la mujer termina la bebida con mano febril. Llega a su lado sonriente. Se disculpa por la tardanza. Dice que la encuentra hermosa, pero está casi seguro de que ella sabe que miente. Se acerca un camarero y el hombre ordena unos aperitivos. Ella quiere más whisky. Ante la mirada de él, ella sonríe forzada.

 

   -Estoy en mi noche libre.

 

   -¿Cómo está la galería?

 

   -Ahí, más o menos. La cultura está mal. Recuerda que estos patanes que ahora hablan de revoluciones culturales de lo único que saben es de merengue, cuadritos de caballos y robarse los presupuestos. -es ácida.

 

   -¿Y tus hijas? -llegan las bebidas y ella toma la suya algo brusca, apenada cuando nota que él la mira fijamente.

 

   -Están bien. Y deja de mirarme así, Sam, me alteras. -jadea. La mira cálido.

 

   -¿Qué pasa contigo, Lesbia? Te ves… agotada.

 

   -Problemas. Todos los tenemos, ¿no? -suena defensiva.- ¿De qué querías hablarme? -sabía de qué y lo resiente. Tiene miedo de esta conversación. Él parece leerle la mente.

 

   -De William. Sabes que lleva tres meses sin aparecer por La Torre. Es increíble que nadie reparara en ello, pero así es. Nadie parece saber de él. Y ya estamos preocupados.

 

   -No veo por qué, William… no era de tu grupo. Nunca fue importante para ustedes; me refiero a Eric y a ti. -es fría.

 

   -Es un socio que desapareció dejando sin atender sus asuntos… y varios disckets y archivos, faltan…

 

   -Él se lo llevó todo cuando se fue.

 

   -¿Qué pasó con él, Lesbia? -lo mira dura.

 

   -No lo sé. -casi grita. Algunas personas los miran. Él sólo la mira a ella.

 

   -Sea lo que sea que esté pasando, te está acabando. Te ves horrible, tú, una mujer tan hermosa.

 

   -¡Gracias! -casi jadea mal.

 

CONTINÚA … (13)

 

 Julio César.