LA ASEVERACIÓN MISTERIOSA

LA APUESTA

   En cuanto tuvo la edad se montó en el coroto de su vida.

 

   -Buenos muchacho, esto no es todo lo que puedo meter si te interesa. –lo miró a los ojos, halando un poco, sabiendo que eso le oprimía y sobaba el dulce y cálido botón de… la curiosidad. Deseaba apoyarlo y hundirlo todo… sobre el botoncito ese; siempre era agradable tratar con los jóvenes.

 

G.I. JOE

 

Julio César.

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