Archive for 17 diciembre 2008

AY, OTRA VEZ!!!

diciembre 17, 2008

LA LARGA NOCHE

yo

   -Dios, no…

 

   Que broma, ya esto parece deliberado. Nuevamente tengo un virus de lo más mugroso, que, al parecer, llegó por correo. Es tan basura que bloquea todo, es imposible conectarse a nada que tenga que ver con la red, aunque sigue sintonizado. Si cancelara el Internet por hora me molestaría mucho más. Por unos días los dejo. A decir verdad no me extrañó, diciembre es para mí siempre un tiempo curioso. Ocurren cosas entre las cuales marcho en medio de alegrías y depresiones. Nada anormal. Escribir me gusta, sé que lo hago en demasía más bien, pero esto es catártico, se me ocurren muchas cosas, y muchas otras las veo y escucho de gente a mi alrededor, y una manera de procesarlo es así. No sé si lo he dicho aquí, pero no sé conducir, a mi trabajo voy y vengo en transporte público; en viajes de trabajo, así como a reuniones y fiestas, me llevan. Lo que es bueno cuando regreso hecho una botella de licor, lleno de aguardiente, aunque… ahora pienso que debí esforzarme un poquito en aprender. Al parecer, el no saber, causa extrañeza. Y ahora es otra cosa que veo como una meta inconclusa, aunque jamás me llamó mucho la atención.

 

   A lo que iba, mientras voy al trabajo, en medio del infernal tráfico caraqueño, luego de leer mi periódico y evadir a quien se sienta a mi lado (con ganas de charlar), se me ocurre, u organizo, mucho de lo que publico. A decir verdad no es difícil, transcribirlo sí, y eso me cansa en estos días, porque el ánimo influye en todo. Con cara de compromiso, cuando no con mala cara, llegaré a las fiestas de fin de año. Tomaré, comeré, reiré y sé que me divertiré… pero mientras llego me lleno de inquietud. Es posible que algunos sepan que en Venezuela no hay paz, no podemos disfrutar con tranquilidad la navidad o la cercanía del año nuevo (me encanta abrazar, apurruñar y dar besos esa noche); ni deprimirnos por una de las peores temporadas de Los Navegantes del Magallanes, agravado por el hecho de que Los Leones del Caracas (gente horrible) están ganando juegos de béisbol uno tras otro. No, ni eso se nos permite, nuevamente debemos prepararnos para un acto comicial, eventos a los que son tan dados estos tiranillos inútiles pero fiesteros, donde todo es circo, ya ni pan hay. Si, nuevamente debemos ir a campaña, a preocuparnos, a gritar, a discutir. A darnos mala vida mientras un grupo revolucionario de izquierda vive a todo trapo sin preocupaciones… como no sea no tener que soltar jamás el coroto ni rendir cuentas. Dios, ¡cómo odio a los socialistas!

 

   En fin, espero recuperar mi equipo dentro de poco. Y reunir algo de ánimos. Imagino que ya andan de viaje, o planeándolo, para llegar a esos lugares alegres del ayer, o a otros nuevos, para disfrutarlos con personas queridas. Diviértanse mucho, y pórtense mal. Bueno, antes se decía que el papel lo aguantaba todo, también se puede aplicar a esto, lo que accese seguirá allí después de las fiestas. Nos vemos.

 

SALUDOS Y FELIZ AÑO 2009

 

Julio César.

LOS SUEÑOS… SUEÑOS SON

diciembre 14, 2008

ADIÓS ENNIS DEL MAR

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   “No sueñes tu vida, vive tus sueños”

……

 

   Esta hermosa frase que copié (sin verguienza alguna) del blog de Mar del Norte, aparentemente tan simple, seguramente dicha millones de veces a lo largo de la azarosa y dilatada historia del hombre, me llegó mucho. Toca cosas del… no sé, habrá que decir del alma. Muchos reiamos cuando veiamos a Cerebro, cada noche, retirandose a soñar con dominar el mundo, y que la vida se le iba en eso sin alcanzarlo. Pero ¿cuantas personas no habrá en este mundo, normales, calladas, que mientras van al trabajo en el autobus, recostados en una silla o en sus camas por las noches, sueñan unicamente con todo aquello que se juraron un día alcanzar sin haberlo conseguido?

 

   Soñaran con exito, dinero, una casota, mujeres u hombres segun el caso, mientras siguen moviendose dentro de las cuatro paredes donde la falta de valor o la inacción los condenó a vivir sus vidas. “No sueñes, vive…”, suena simple, práctico, pero entre el pensarlo y hacerlo existe toda la diferencia de este mundo. Creo que lo que más nos detiene, a veces, es el miedo al fracaso, al rechazo (oir ese “no” que nos matará), al rdiculo; pero quien no arriesga no gana, eso lo sabemos. ¿Imaginan que aquel tipo de sonrisa hermosa y ojos grandes hubiera soñado unicamente con encontrar a su amigo sin atreverse jamás a ir hasta él? Pero fue; y eso hace toda la diferencia entre vivir y sólo estar.

 

ENNIS DEL MAR

 

Julio César.

APRENDIENDO

diciembre 14, 2008

DUDA INOCENTE

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   Le avergonzaba ese calor intenso en su culito…

 

   No lo entendía, antes miraba su porno normalmente, con sólo el cierre del pantalón abierto mientras usaba su puño; pero notó cambios. Le gustaban las caras de las chicas cuando tragaban todos aquellos pedazos de carne, o cuando les daba por jugar a las gatas en cuatro patas y un carajo les ponía la colota a la gatita. Luego se fijó en esos pedazos, le ponían la sangre caliente. No sabía por qué, como no entendía por qué ahora se bajaba toda la ropa, lento, acariciante, o por qué sus manos recorrían sus nalgas, eso no era necesario para tenderse de espaldas y darle duro al pilón. Como no lo era dejar la revista, cerrar los ojos mientras le daba firme al furruco y su otra mano bajaba, acariciando secretos botoncitos rojos, mientras pensaba, no imaginaba por qué, en los panitas jugando una caimanera de fútbol, todos en shorts, sin camisas, sudando, gritando… masculinos. Tiembla mientras se desviste, ayer hizo como siempre, pero recordando a Geraldi, un amigo italianito, ese dedo…había oprimido el botón y una bomba le cayó encima, dejándolo abotargado, sin fuerzas. En la gloria. No, no entendía qué tenía.

 

JUGUETÓN

 

Julio César.

CSI MIAMI: HORATIO CAINE ¿NO ESTABA MUERTO?

diciembre 14, 2008

BRITNEY SPEARS BAJO LA LUPA

csi-miami

   Este domingo antepasado, a las diez de la mañana, presencié por fin, y por segunda vez, el final de la última temporada de este serial de investigaciones criminales, CSI Miami, la mejor de las tres en mi modesta opinión ya que combina la inteligencia de los argumentos de todas, con un elemento más policial clásico: se caen a tiros con los malos, hay peligros. Sus personajes también me gustan más, la fría, hermosa como una muñeca y empavada en cuestiones de amores, Calleigh Duquesne (Emily Procter). Está Alexx Woods (Khandi Alexander), esa bella negra, madura, delgada y ágil, de porte felino. Me gusta su naturalidad y su humanidad, también se ve intensa, casi agresiva en comparación con Calleigh. Está Horatio Caine (David Caruso), con esa cara tan mortificada, salado en su vida privada. Y se encuentra mi personaje preferido de todas las CSI, Ryan Wolfe (Jonathan Togo). ¿Que por qué? No, no es como sostienen quienes me conocen, que tiene un parecido lejano, muy superficial y a la distancia con Jake Gyllenhaal. Este personaje me gusta porque es el que se equivoca, el que estira las reglas, el envidioso, el competitivo, el algo intrigante, el que hace al tonto; esos episodios donde celaba a Natalia Boa Vista fueron geniales. Y ese capítulo donde ‘robó’ un logro de Erick Delko (Adam Rodríguez) y todos lo tenían en salsa, fue muy bueno.

 

   Pues bien, al final de la temporada pasada, la quinta, quedaron varias cosas en el aire: Calleigh y Delko parecían querer y no querer estar juntos; yo realmente esperaba que algo pasara y se resolviera, pero más importante, quería saber sí a Wolfe lo sacaban o no definitivamente del equipo. Quedó muy bien. Y comenzó la nueva etapa, y en esta noté flojera argumental, muchos periquitos tecnológicos en contra de libretos sin gancho. Ya no investigan buscando huellas o rastros de saliva, ahora había maquinitas que buscan no sé qué olores en el aire, fragancias raras y cosas así. Maquinas capaces de encontrar ADN en una huella seca de sudor, computadoras que montan y desmontan imágenes que no estaban. Esa computadora donde se tocaban las imágenes y había que lanzarlas para que resaltaran, resultó más bien chocante. ¿Por qué? Porque antes uno podía decirse: “si nuestra policía investigara así, todo lo resolverían”. Ahora no, más bien parece cosa de ciencia ficción. No sé que ocurre, o cambiaron los libretistas o al director, pero esta última etapa dejó bastante que desear. Hubo capítulos muy buenos, como ese donde aparece el hijo de Caine, Kyle, algo traído por los cabellos pero que resultaba interesante. Creo que Caine merece una familia (no debieron matar a Marisol tan pronto, eso fue deprimente y lo deshumanizó aún más, casi lo hacen ver como un súper hombre, un Batman cualquiera).  Estuvo genial el de la cyber celebridad, así como el asesino que no podía salir a la luz del sol; o el de tráfico de drogas en aquel colegio, donde Calleigh estuvo involucrada en una posible conducta inapropiada. El de la niñera, con todo y lo rebuscado de las ‘pruebas’ colectadas, fue bueno, porque era un simple crimen, hubo una víctima, un motivo y una investigación. Pero todo muy superficial.

 

   Por alguna razón los personajes aparecen como muy poco, Delko y Wolfe salen de escena en escena, y creo que en ninguna aparecían compartiendo, ellos que tenían buena química en pantalla, de enfrentamientos, era algo atractivo de la trama, casi de tensión sexual, como cuando disputaban por Natalia, o cuando Delko desatendía sus obligaciones por andar con Marisol en el hospital, cuando a Wolfe le dispararon el clavo aquel en el ojo. ¡Delko se veía tan afectado! Y las tramas mismas donde Ryan temía quedarse ciego y esas cosas, fueron buenas. En esta no. Aparecían con rostros de dolor de barriga, decían dos o tres cosas sin emoción y ya. En un capítulo aparece la madre de Kyle, Julia Winston (Elizabeth Berkley, muy lejos de su imagen de Salvado por la Campana) el hijo de Horatio Caine, y parecía más una villana para Falcon Crest o algo así que para una serie semanal. Elizabeth se ve hermosa, pero su personaje es muy traído a la fuerza. Aparece como la asesina de su marido en el primer episodio donde aparece, y no pueden probarle nada, ellos, una gente que le prueba todo a todos; y en los siguientes capítulos Caine se preocupa de esa pobre chica porque un peligroso vividor, Ron, la ronda. ¡Fue tan absurdo! Dejar capítulos sin resolver, dejar todo como para un gran final, fue malo. Y para colmo Alexx Woods, la forense, se retira de la serie.

 

   Bien, el gran final, en Miami se comete un crimen, qué raro, donde muere la supuesta sustituta de Alexx, una tipa que se veía bonita, eficiente y preparada (lástima que la matan allí mismo), y la investigación los lleva a buscar unas balas de aleación especial, capaces de atravesar cualquier material, y desbaratándose como agüita de borrajas ante el calor corporal. Es decir, atraviesan todo, matan, y el calor del cuerpo las deshace y es imposible investigar. También los lleva al hombre que anda con la madre del hijo de Caine. Por equis y ye, Caine convence a Julia de verse en un aeropuerto a tal hora. Antes de la cita varios personajes dan pasos extraños: el tipo aquel, Ron; Kyle, el hijo de Caine, Julia y hasta Ryan Wolfe. De pie frente a un aeroplano pequeño, Caine espera y recibe un balazo, que imaginamos es una de esas balas mortales; pero en un juego limpio, el director hace un paneo de la hélice y el motor de la avioneta, fuente de calor que deberá afectar el funcionamiento del arma, lo que deberá alterar el plan del asesinato, siendo todo eso una estratagema de Caine, seguramente con Wolfe (espero), para atrapar al sujeto. Creo.

 

   Me gusta esta serie, este domingo me senté a ver si llega la nueva temporada, pero me hicieron como con NCIS, que repitieron la temporada, llegaron al último episodio ¡y se regresaron de nuevo! Pero les digo, esta temporada de CSI Miami dejó mucho que desear. Y ojalá no salgan con el balde de agua fría de meter preso o matar a Wolfe.

HABLANDO NÁGUARA              LOS SIMPSON DE CUMPLEAÑOS

 

Julio César.

CADA UNO A LO SUYO

diciembre 14, 2008

EL SECRETO DE MI ÉXITO…

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PADRINO CUMPLIDOR

 

Julio César.

MUJERES SACERDOTES EN LA IGLESIA

diciembre 14, 2008

JAKE GYLLENHAAL, ¿EL MÁS GUAPO…?

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   Aunque en líneas generales estoy a favor de una postura conservadora dentro de la iglesia (desde que leí EN EL NOMBRE DEL PADRE, el antipapa llegado a la silla de San Pedro para destruir la iglesia desde adentro, era liberar y partidario de los cambios), en lo que respecta a la ordenación de mujeres como sacerdotes (sacerdotisas es otra vaina), y la negativa de Roma a esto, estoy de parte del alegato femenino. Eso de decir que fue Dios quien destinó a los hombres para ser únicamente ellos los dadores de la verdad, es absurdo. Jesús, como todos mientras por aquí anduvo, fue un hombre de su tiempo y su momento, llegó al mundo en una época y un lugar donde la mujer era segregada, un ciudadano de segunda, como aún se observa en muchas de las aberrantes costumbres del Oriente Medio, cosa que los condenó al atraso frente a otras culturas, y era lógico que el Carpintero se viera rodeado de aquellos señores. Pero quien lee con atención sus andanzas observa que siempre se rodeó de mujeres, y que estas, en buena medida, eran descritas como más valientes, decididas y mostraban una mayor fe que los mismos apóstoles. Se qué no es cierto, o no lo sabemos, pero del Jesús de Narazareth de Zeffirelli, recuerdo la escena cuando Pilatos pregunta ¿a quién desean que se libere, a Jesús o a Barrabás?, y como la que interpretaba a la Magdalena gritaba ella solita, intentando sonar a multitud, “Jesús, liberen a Jesús”.

 

   Se alega, como en lo tocante al celibato (¡brrr!) que Jesús dijo a sus apóstoles que abandonaran a sus mujeres para ser sus seguidores. Esa es una interpretación acomodaticia, que no se siguió con suficiente rigor en lo referente a no levantar ídolos e imágenes y postrarse ante ellas como si fueran dioses. El pasaje se refería a que los hombres (como humanidad, hombre y mujer) no debían amar las cosas del mundo por encima de las espirituales pues estas a la larga le darían vida eterna y felicidad, cosa que no tendrían jamás en la Tierra. Se puede ser feliz por un rato, pero no para siempre. Ahí está el hampa, la crisis económica, las enfermedades, incluso los años que pasan y van arrebatándonos a quienes amamos sumiéndonos en el dolor. La Biblia misma no era antifeminista como alegan muchos (cosas de ociosos) al referirse a las culpas de Eva. Rut fue una gran mujer, Esther una heroína, y María es la madre espiritual de todos nosotros, ¿y quién osaría levantar su mano contra su madre?

 

   En estos momentos la iglesia católica atraviesa por el peor momento de una larga crisis, por una parte un grupo espera que los conservadores que no murieron con Juan Pablo Segundo, el grande, lo hagan con Sixto XVI, e iniciar reformas que no se sabe dónde puedan terminar. Cuando hablan de cambios y revoluciones de esto y aquello me da escalofrío imaginando a Chávez y su gente metiéndose para revolverlo todo. Cada vez menos personas piensan en las cosas del espíritu, pocos asisten a sus iglesias, especialmente en Europa, en América Latina avanzan los evangélicos; y en casos como el venezolano cada vez hay menos sacerdotes (en la urbanización de La Rosa, en el estado Miranda, no mandan curas jóvenes, tres ya han colgado los hábitos); también los escándalos de tintes sexuales, sobretodo de pederastia han causado mucho daño. El Papa alemán fue valiente al abordarlo, pero el mal está muy extendido, años de silencio cómplice y de mandar de aquí para allá al aberrado han causado su daño. Y en momentos cuando las mujeres desean prestar su hombro, poner en las tareas del espíritu, de ayudar a la iglesia con toda esa carga de determinación, entrega, paciencia e imaginación, les cierran las puertas en las narices. Mal asunto.

 

  Voy poco a misa, generalmente a un acto determinado, un bautismo, una boda, un funeral (que me dan alergia), pero me gusta que mis sobrinos escuchen sobre Dios, de ese algo que está por encima de todos, que todo lo sabe y todo lo ve, quien se entristece cuando somos malos y se alegra cuando somos buenos (así nos lo dijo, cuando tenía ocho años, la seca monja de rostro regañón, que sin embargo sonreía al hablar de Dios, cuando me preparaba para la primera comunión). Deseo que mis sobrinos, esos niños adorables y hermosos aunque llenos de una energía terrible, escuchen sobre honrar a padre y madre; que no se debe mentir ni levantar falsos testimonios; que robar es malo, sin atenuantes ni medias tintas; y que por encima de todo, no matarás. Esos son los valores con los que ha crecido la sociedad Occidental durante siglos, cuando la iglesia tenía voz; ahora somos más hedonistas, fue nuestra elección, como nos vaya es nuestra responsabilidad.

 

    Pero no quiero sermonear, me gustaría saber:

 

   -¿De verdad puede haber algo ‘malo’, desde el punto de vista espiritual, a nivel de Dios, que impida que las mujeres puedan oficiar misas?

 

   -¿No debería llamar el clero a formar parte de sus filas a todo el que desee ayudar por vocación, por “amor al Padre”?

 

   Creo, de corazón, que una mujer sabría encontrar las palabras que muchas veces hacen falta para llamarnos al redil, como aquella monja, que en medio de su severidad nos decía que…Dios, es amor.

 

FERNANDO LUGO, ¿MENTIROSO… O HABIL POLITICO?

 

Julio César.

LA PROPUESTA

diciembre 14, 2008

APRENDIENDO A AMAR

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   Se miraban y se gustaban… como amiguitos…

 

-Uy, diablo, ¿para qué quieres que suba a tu cuarto ahora que salieron tus padres?

 

   -Compré un traje de baño de locura. El hilo dental que vendía Leticia. Sube a vérmelo puesto y después te doy algo más… Algo que nunca he dado.

 

   -Upa, ¿qué es eso que vas a darme que nunca le has dado a nadie?

 

LA FALLA

 

Julio César.

BACK MAN

diciembre 9, 2008

FORZA…!

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   -¡Les estoy enseñando todo! ¿Qué más quieren que les muestre? –pregunta exasperado a los amigos tras él.

 

DENTISTA MEN

 

Julio César.

RELATO SUCIO DE CHICO (A)

diciembre 9, 2008

 SUCIOS CHIQUILLOS

   Este relato también me lo enviaron por correo. Repito, qué gente tan oficiosa. Es bueno a su manera, por eso lo reproduzco… aunque cambié una que otra coma. Me gustaría, que de ser posible, enviaran igualmente el nombre del autor. No quiero que piense que lo estoy robando o plagiando si cambio una que otra coma. Léanlo, bien vale la pena, y no es mío, ¿okay?

      POR LA LEY Y EL ORDEN

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   Después, claro, fue más fácil…

……

   Por razones que espero les sea obvias, no doy mi verdadero nombre, ni mayores datos. Desde hace unos cuantos años presto servicios en el cuerpo de la policía. Mis precauciones, quizás para algunos sean algo exageradas pero tengan en cuenta que, supuestamente, no hay homosexuales dentro de la policía y ahora eso soy. Aunque en mi trabajo, siempre he creído presentar una imagen de hombre serio, dicho como es, de heterosexual, aparentemente hubo quien no me creyó.

   Después de varias solicitudes para entrar a la unidad de detectives finalmente me aceptaron, sólo que tuve que realizar muchas investigaciones en misiones encubiertas, sin armas ni identificación alguna. Por lo general entraba en contacto con la persona o grupo de delincuentes investigados, como si fuera uno de ellos, y de esa forma recogía suficiente evidencias para llevar a esas personas a juicio. Hasta que un día nuestro supervisor, en una de las reuniones en las que nos asignan los casos, pidió un voluntario para que se vistiera de mujer.

   Yo, al igual que el resto de mis compañeros, pensé que se trataba de una broma, por lo que le dije en tono de chanza que me apuntara. Pero cuando me di cuenta que eso era en serio inútilmente procuré renunciar a la misión. Pero cuando el supervisor me dijo que si renunciaba a ese caso mi siguiente labor dentro de la policía sería la de dirigir el transito, ¡pero por el resto de mi vida como policía!, no vi salida. Así que finalmente acepté.

   Bueno en realidad no era disfrazarme de mujer, sino hacerme pasar por un transvesti, ya que el caso que tenía que investigar era uno de múltiples agresiones realizadas supuestamente por un único individuo, y todas sus víctimas habían sido transvestis que trabajaban como prostitutas en las calles. Lo cierto es que cuando comencé la investigación me tuve que vestir con ropas de mujer, y de las peores, de las llamativas, aparentando que era del ‘negocio’. Era incómodo y desagradable, pero era el trabajo. Regresando a los hechos les diré que estando en la calle vestido de mujer debía dejar que otros de mis compañeros haciéndose pasar por clientes, me tocasen las nalgas, o fingieran salir conmigo en sus autos. Era parte de mi pantalla. Era increíble la manera en que se me acercaban para decirme, bajito, que debía ir a presentar mi informe, mientras sus manos traviesas se metían bajo mi falda, tocándome de forma procaz mis nalgas sobre la suave tela de la ropa interior. Era… inquietante, aunque terminaba, después,  reclamándole a los compañeros, que sonreían “pero dijeron que había que tocarte”, “sí, pero no darme esa sobada sobre el culo”. Pero no me hacían caso, la siguiente vez llegaban riendo bajito, como una broma, y volvían a tocarme, uno hasta metió su mano dentro de la pantaleta, dándome una buena apretada. Yo les gruñía que se detuvieran, pero aquello era tan extraño que me dejaba inquieto.

   Eventualmente se atrapó al agresor y el caso se dio por concluido, pero mi supervisor en las semanas previas a que eso finalmente sucediera, se presentó una noche en la calle en la que yo, junto a un sin número de otros trasvestis, caminaba supuestamente buscando clientes. Al verme se dirigió directamente a mí, expresándose como si fuera mi chulo, pidiéndome cuentas de lo que había hecho durante esa noche. Yo de inmediato pensé que eso era para consolidar mi pantalla ante el resto de las putas y transvesti, por lo que le seguí la corriente.

   Pero cuando ya estaba frente a mí, sin aviso alguno, me tomó de la cadera, atrayéndome contra él, y me ha plantado tremendo beso en la boca, metiéndome su lengua, al mismo tiempo ha dado un profundo y tremendo apretón a mis nalgas con sus dos manos. Todo eso me dejó entre turbado y sorprendido, paralizado, pero en esos momentos, cuando ya iba a apartarlo de un empujón, lo escuché decirme en un tono de voz apenas audible, “tranquilo, sígueme la corriente”. Seguí pensando que era parte del teatro que estábamos montando. Por lo que yo continué también actuando, pero seguía yo atrapado en sus brazos, aplastado contra su cuerpo enorme, sintiendo una de sus manos prácticamente entre mis nalgas, recorriéndolas, acariciándolas, mientras que con la otra mano, me subía la corta falda que yo estaba usando y descaradamente me acariciaba los muslos, frente a las putas y travestis que se encontraban cerca de mí.

   Lo cierto es que en medio de todo, que el teniente me hiciera eso, y de la manera en que lo estaba haciendo, me comenzó a subir la temperatura, y mucho, tanto que sin querer dejé escapar un profundo suspiro cuando su mano cálida y fuerte entró dentro de la pantaletica, recorriendo mi piel. Yo realmente estaba como mareado, sin saber qué hacía, flotando en las nubes. El teniente, mi supervisor, es un negrote de cuerpo atlético, más alto que yo, con su cabeza completamente rapada, y con sus gruesos brazos me tenía sujeto contra su cuerpo.

   Lo que hasta el momento en que comencé a sentir sobre mi descubierto ombligo, su grueso y duro miembro oculto bajo la tela de su pantalón, estuve pensando que todo era parte del montaje, tomaba visos más serios. Al bajar mis manos y palparlo, me di cuenta de que sus intenciones eran otras, y muy serias. Y eso me hizo estremecer más. Me atrajo nuevamente, y el calor de esa tranca contra mi cuerpo me hizo estremecer, ¿qué me pasaba? No lo entendía, pero todo yo temblaba. Cuando el teniente me dijo al oído, que me agachase, detrás de su auto, supe de inmediato cuáles eran sus deseos. Creo que me pude negar, pero no lo hice, no podía pensar con claridad. Así que ante la vista de algunas de las chicas, coqueta y seductoramente me agaché, y con toda la calma del mundo bajé la cremallera de su pantalón y como por arte de magia apareció su erecto güevo. El que sin vergüenza alguna de mi parte, tomé entre mis dedos, y lentamente comencé a juguetear con él.

   Con lo parado y duro que se encontraba su verga no valía la pena perder mucho tiempo jugueteando con eso entre mis dedos, por muy extraño y estimulante que fuera aferrar ese tolete de carne dura, caliente y palpitante, por lo que sin pensarlo mucho, lo primero que comencé hacer fue pasar mi lengua lentamente sobre su colorado glande. Sentir su sabor, su aroma a macho, su calor, me turbaron. Pensé que retrocedería, que me daría el asco que deseaba, pero no, era maravilloso y me torné goloso, por lo que después de esas primeras lamidas, introduje casi por completo su verga dentro de mi boca. No sé cómo lo hice, era enorme y jamás había hecho eso, aunque las había disfrutado de mis novias, y ahora entendía, mientras mi boca subía y bajaba, chupando y mamando con ganas, por qué les encantaba tanto. Sentí que esa vainota me llegaba hasta la garganta, por lo que moviendo mi cabeza de adelante hacia atrás continué dándole una tremenda mamada, sin pensar en las consecuencias de mis actos, chupando, deseando esa cosa salina y dulce que manaba de él. Estaba cada vez más duro, grueso y caliente, y me encantaba sentirlo sobre mi lengua. Y mientras yo se lo mamaba profundamente, mi supervisor colocó sus manos sobre la peluca rubia que usaba, guiando mi cabeza, y continuó disfrutando de lo que yo tan sabrosamente con mi boca le hacía. Lo oía gemir y susurrarme “Si, puta, comételo todo, te encanta comer güevos, ¿verdad?”, excitándome de forma extraña.

   Una que otra puta así como uno que otro transvesti, que se encontraban cercanos a nosotros, comenzaron a decirnos que nos fuéramos a un motel, que espantábamos a los clientes, que de ver un miembro como ese, de seguro se acomplejarían. Cuando mi teniente me indicó que lo seguiríamos a solas, me emocioné de forma viciosa, y cuando me ordenó secamente que me detuviera, sumisamente lo obedecí, y sin decir palabra lo seguí, hasta el asiento del auto después de que ocultó su miembro dentro del pantalón.

   Ya en el auto no me atreví a decir una sola palabra, la vergüenza me mataba, pero también el temor de decir algo que arruinara el momento. Guardé silencio hasta que llegamos a un motel. Una vez que traspasamos la puerta de la habitación, el teniente volvió a tomarme entre sus musculosos y fuertes brazos y comenzó a besarme de manera desesperada, aparentemente tan deseoso de eso como yo, hasta que me dijo: “Nena, no sabes lo mucho que he esperado este momento desde que te vi por primera vez con tu carita dulce y tu boquita rica”. Yo no había salido de mis primeros asombros cuando escuché semejante cosa. Por mi parte reaccioné con deseo y respondí a sus besos y caricias como si fuera su hembra.

   Mi supervisor continuó acariciando mi cuerpo sin quitarme la ropa, tocando mis nalgas, besándome por casi todas partes, mientras que yo me moría ya por sentir su miembro trabajando en mí. Así que lentamente le fui dando la espalda hasta que mis nalga quedaron frente a su verga; sentí sus ardientes manos subirme la falda y posteriormente bajarme las pantis, dejando mis nalgas al aire y bajo su total control. Sus dedos exploraban mi esfínter una y otra vez, sentí como untaba algo grasoso e intentaba penetrarme con un dedo mientras su boca me mordisqueaba el cuello, todo ello produciendo en mi cuerpo un enorme y desconocido placer. De pronto sentí su güevo caliente comenzando a traspasar mi esfínter mientras sus manos apretaban mis planos pechos, como si realmente fueran un buen par de tetas.

   Yo estaba que me moría, pero de la felicidad, no estaba pensando en que él era mi supervisor, y que ambos éramos policías. O dos hombres. No pensaba en nada, sólo sentía. A medida que sentía como ese buen pedazo de carne se abría paso entre mis nalgas, mis gemidos y profundos suspiros se dejaron oír, así como las palabras que le fui diciendo con afeminada voz, a medida que él continuaba enterrándome su tranca. Todo eso lo excitó más todavía y dejando mis pechos, me tomó por las caderas y con una divina fuerza, terminó de penetrarme. Me imagino que mis ojos casi se salen de sus orbitas, no grité. Pero de que lo sentí lo sentí bien adentro de mí.

   Por un largo rato ambos nos quedamos quietos, hasta que yo, no sé cómo ni de dónde saqué las fuerzas necesarias y comencé a mover mis caderas, y a los pocos segundos él comenzó a meter y sacar casi todo su miembro de mi culo. En mi vida nunca me habían dado por el chiquito, pero como lo hizo mi supervisor me enloqueció, y creo que eso fue lo que terminó de joderme. Y mientras gritaba como una hembra, restregando mis nalgas de su pubis, subiendo y bajando, frotándome, enculándome, yo deseaba que no terminase nunca. A medida que él metía y sacaba su verga de mi culo ardiente, estrecho y sedoso que lo halaba, no dejaba de decirme lo puta que yo era, que desde que llegué a la unidad mi manera de ver, hablar y caminar lo tenía loco. Yo ignoraba todo eso hasta esos momentos, pero escuchar su ronca voz hablarme de esa manera y decirme eso, me derretía.

   No sé cuanto tiempo permanecimos en la habitación de ese motel, pero fue la locura. Echado de espaldas, lo vi meterse entre mis piernas, gritándome nena bella, mientras me cabalgaba. Luego él de espaldas sonreía mientras yo saltaba en sus caderas, subiendo y bajando ansiosamente sobre su negra mole de carne dura que me clavaba hasta el fondo en mi culito ávido. Cuando finalmente salimos, él me dejó y yo regresé a la esquina donde se supone me mantuviera, pero mi mente era un caos. Una fiebre extraña se había apoderado de mí. Pasó un hombre con pinta de ejecutivo, treintón, elegante y atractivo y tras preguntarme cuánto cobraba, y yo responderle, me fui con él. El culo me ardía todavía, quería volver a ser sometido, cogido, llamado puta. Sí, me fui con él, y con el siguiente, y con otros las noches que siguieron. ¡Estaba tan caliente!

   Ah, al delincuente que agredía a mis hermanas lo capturaron. Pero yo no he dejado de mantenerme yendo a esa esquina, sólo que con el dinero extra que he ganado, discretamente estoy en un tratamiento de estrógeno, hormonas femeninas. Ahora soy una puta. Mis compañeros lo saben, de noche en noche llega uno y lo atiendo mientras me gritan, halándome del cabello, enculándome con fuerza. Me llaman la perra de la guardia. Pienso que cuando ya mis senos sean más evidentes, quizás me den de baja en el cuerpo, pero mientras tanto mi supervisor se hace de la vista gorda con ese pequeño detalle. Después de todo… fue su culpa por despertar a la hembra en mí.

FIN (no es mío)

 

GAY DURO Y SUCIO 

 

Julio César.

EL AMIGO GALLY

diciembre 2, 2008

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   Y esta diva, ¿quién carajos es?

 

   Hace poco, me llegó un comentario de esta persona. Era casi tierno en la llaneza de su reseña, como una confesión hecha a la carrera y entre risas de un muchacho (eso me pareció). El caso fue que en su comentario apareció su nombre en azul, y cuando le di un clic caí en su página. Y cómo reí leyendo algunas vainas. Fue jocoso. Y aquí deseo reproducir esta lista, creo que hay otras dos, y aunque me parecido que forzaba algunas puntos, es buena. Disfrútenla:

……

 

15 cosas “Extremadamente Gay”

 

Lavarse los dientes con agua caliente.

 

Preferir un Gancia antes que un fernet bien helado.

 

Decir “sorbete” en lugar de decir “pajita”.

 

Llorar con la película “Arma Mortal 4.0”

 

Plancharse la ropa.

 

Tomar licuados de banana en la playa.

 

Ser Fanático (con mayúscula) de Kylie Minoge, la Diva.

 

Bailar el tema de “las Divinas”, de Patito Feo.

 

Ir al Gimnasio antes que jugar al fútbol, sentarse a mirar tele antes que ir al gimnasio, comer antes que mirar tele y dormir antes que comer, así uno se mantiene en línea y no necesita ir al gimnasio.

 

Mirar mujeres sin necesidad de imaginárselas desnudas en ningún momento.

 

Caminar por la playa con camisola y pantalones blancos.

 

Hacer burbujas con detergentes a escondidas.

 

Que cada momento de la vida te haga esperar a una escena de “Esperando la Carroza”.

 

No tener razón para ver la ridícula imagen de la Ritó.

 

Idolatrar a Flor de la V.

 

Publicado por Gally en 8:485 comentarios

……

 

   Como dije, me hizo mucha gracia la lista, pero ¿realmente alguien se lava los dientes con agua caliente, toma licuados de banana (¡Dios!), hace burbujas con detergente (una vez me obligaron los sobrinos y no hallaba como escapar de ellos, que para colmo comenzaron a pelear a gritos por la perola con jabón)? Pero hay otros puntos discutibles, por ejemplo, a mí no me gusta salir a la calle con ropas arrugadas. Tengo un hermano, soltero, que sale por ahí aunque parece que saca la camisa de una botella y el pantalón de debajo de su silla; yo jamás he podido hacerlo. Menos mal que cuento con un ángel que cuida de mi casa y de mí, y esa señora plancha hasta las sábanas (lo que también parece exagerado, al menos ya no lo hace con mis bóxers).

 

   Mirar mujeres sin imaginarlas desnudas si lo creo un indicativo más elocuente. Mis amigas se molestan cuando les sostengo que todo hombre sueña, o ha imaginado alguna vez, cómo sería acostarse con todas y cada una de ellas. Y no es por ‘enfermo’, o pasado o macho, sino porque el sexo es grato, y las amigas son amigas porque gustan más que el resto de las personas, por lo que con ellas debe ser más grato aún. Confieso que me gustó Arma Mortal 4, como las Duro de Matar, aunque, claro, ¿de qué va a llorar uno? Aunque ver a Silvestre Stallone hacer de Rocky, no sé si cinco o seis, sí daba ganas de llorar, pobre hombre.

 

¡¡¡ESOS CALENDARIOS…!!!

 

Julio César.

AMIGOS CERCANOS

diciembre 2, 2008

CERCANOS

hombre-musculoso1

   -Me mira, viene y que a ver los juegos conmigo, pero sólo me mira; si estoy en camiseta se queda viéndome las tetillas todo embobado, y sé que quiere morderlas, tocarlas. Besármelas. Cuando me siento su mirada cae aquí, y sé que quiere acariciar. Apretar, olisquear y morder como un perrito famélico. Dentro de un rato viene, mi mujer va a salir a comprar vainas. Esta tarde le diré: si quieres probar lo bueno, agáchate. Si se arrecha, se va, si no… de aquí sale hecho otro. Le voy a dar con todo; y al carajo que sea mi panita, si es mi nenita es mucho mejor todavía, ¿o no?

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   -Cuando terminamos las prácticas debo quedarme dentro del agua porque ando mal, y si salgo lo van a notar grande contra el bañador. A veces, de noche en mi cama, repaso todo, los gritos, las nadadas, los toques, los sobos. Bajo al agua muchas manos recorren mi espaldas, soban mis nalgas, me agarran paquetes. Como juego. Yo también juego… y toco, y me quemo; y en mi cama ardo otra vez. ¡Ahhh…! Hace rato David y Vicente me atraparon en un sánguche entre los dos, empujando cada uno como si yo fuera una jeva a quien se pegan, y me sentí morir. Quise… No sé, pero el paquete de Vicente parecía buscar dónde meterse. No sé, me lo pareció. Sé que todavía está en las duchas, me lo dijo viéndome en forma extraña. ¿Iré? No sé. No sé nada. Sólo sé que está allá, en las duchas…

ESPERANDO POR TI

 

Julio César.