G.I. JOE

LA APUESTA

gi-joe-gay

   A todo sargento había que darle su merecido…

 

   -Tome, tome… Tome toda la maldita metralla, Sargento; dígame, ¿ahora si lo hago bien? –grita Fulton, rudo, mientras pistonea su arma una y otra vez.

 

   -Déjalo, no puede hablar… tiene la boca demasiado taponada por la sorpresa de vernos tan cumplidores. –ríe Norris.

 

   Y algo así pensaba el Sargento, jadeante y sudoroso. Los dos hombres se habían molestado por sus quejas y críticas por el poco desempeño; y el recortarles el permiso de salida por una falta menor, ordenándoles asear las barracas, había colmado el vaso. Fulton y Norris se habían quejado y gritaron; como buen Sargento sabía y esperaba que respondieran con una agresión,  era lo normal entre machos. Y lucharon, pero cuando Norris le atrapó la nuca con sus piernas, halándolo y derribándolo, y Fulton comenzó a atacar duramente su retaguardia, supo dos cosas, había perdido y…

 

   -Hummm… -deja escapar su aprobación, con mucho gusto. Sabe que pronto le dispararán, pero lo que le inquieta, dándole calorcito de expectativa, es que el helicóptero regresaba, ya lo oye, con seis carajos más de la unidad… seis que notarían su dura, cálida y repetida… derrota. Y sabe que todo soldado desea disfrutar para sí, los beneficios que ostentan los otros.

 

DE TUTORES Y PUPILOS 

 

Julio César.

Una respuesta to “G.I. JOE”

  1. Gayína Says:

    No le censuren las pijas a las imágenes

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