Archive for 20 marzo 2009

SÍ, TODOS LO QUERIAN…

marzo 20, 2009

DEPORTE DE LOS MUY DUROS

soccer-hot

   La gente lo deseaba para sí…

 

   ¡Todos los  querían! Los hombres y muchachos gritaban, enloquecidos, desde las gradas. Por él. Y él, solemne, se medio menea, ofreciéndoselo a todos, desatando gritos de jubilo, de ansiedad. De pasión. Hasta sus contrarios lo reconocían, deseándolo para ellos. Pero sí en la cancha desataba pasión, en las duchas, todo transpirado, jadeante, quietándose el uniforme y quedándose en suspensorio, todo era locura. Sus compañeros lo idolatraban con bocas secas y ojos ávidos. Y él, sonriendo encantadoramente, se enternecía, dejándose amar por todos ellos, ofreciendo siempre todos querían de su persona… su gran talento como jugador.

 

HUMMM… LA LUCHA LIBRE

 

Julio César.

HOMBRE DE ACCIÓN

marzo 20, 2009

GUERRA DEL GOLFO

el-dedo-en-la-gracia

   Le daría lo que se merecía…

 

   Tengo un amigo, Renato, muy buena gente. Anda saliendo con una loca, Juana, la cual es parrandera, pero también malvada. He notado que lo obliga a ir a sitios raros donde el pobre tiene que verla bailando con otros, riendo y coqueteando. Y él lo hace porque la quiere. Hace una semana me invitó a salir con ella y un grupito… y la vaina fue de terror. Era un club de tipos nudistas. Renato estaba furioso pero aguantó estoico, mientras yo medio bailaba viendo a los bomberos en hilos dentales rojos. Uno de los carajos, grandote, guapote, sabrosón, le meneaba el paquete a Juana en la cara, y ella reía, y él se veía que disfrutaba al mortificar al tonto amigo de la loquita. Cuando se quitó todo, y se lo bailoteó a ella en la cara, de adelante atrás, Renato no aguantó más. Molesto alzó un dedo y lo apuñaló con él, lentamente, pero una y otra vez, torciendo un poco su dedo hacia abajo, y todo el mundo sabe que ese es el camino más corto a la próstata. Tanto me sorprendí que tomé esta fotografía. El carajote gimió de sorpresa y se congeló medio inclinado, como queriendo y no queriendo, pero tuvo que aguantarse la descarga de rabia de mi amigo, que ahora lo apuñalaba con dos y más tarde tres dedos. Juana, furiosa, se marchó con las amigas, mientras Renato le gritaba que era una loca y que ya hablarían cuando llegara a su casa. No se iría de allí hasta pasar a la trastienda a conversar con ese tipo. ¡Se lo merecía! Allí lo pondría por el suelo, lo metería en cintura, todo, duro y rudo, y lo bañaría con su furia caliente. Le dio y bastante. Y el tipo descubriría cosas sobre sí, por lo que cuando, más tarde, quise hablarle, sonrió de forma encantadora, haciéndome paso a la trastienda. ¿Renato y Juana? Salen juntos a divertirse ahora.

 

MOTIVANDO

 

Julio César.

YO SI SOY CAPITALISTA Y MATERIALISTA

marzo 20, 2009

CADA DÍA MÁS LIMITADOS

dinero

   Cada cierto tiempo surgen ideas que a mí me parecen francamente descabelladas, pero no sé si es porque el mundo se está volviendo loco o el demente soy yo. Actualmente en Venezuela, un gobierno que gasta más dinero del que han gastado los últimos ocho periodos constitucionales, y sin obras reales que mostrar (a Venezuela han entrado y desaparecido sin que nadie sepa decir en dónde o en qué, más de ochocientos  mil millones de dólares, ¡cosa más grande!), grita que ser rico es malo, que el estudio no puede ser visto como un medio para salir de abajo o superarse, o que el dinero es perverso (aunque les encanta acumularlo). A mí todo eso me produce como alergia, me pica la cabeza cuando lo escucho. Tal vez es que yo soy un producto degenerado de la llamada Cuarta República y no aprecio las maravillas de esta república de quinta que quiere homologar a Venezuela con la isla de Cuba.

 

   No voy a entrar en el detalle insignificante de que en Cuba, quien tiene una tripa de caucho se lanza a un mar encrespado y lleno de tiburones para escapar de la isla, con todo y el paraíso que es, según Fidel y la camarilla de delincuentes armados que someten al resto. Ah, gente malagradecida, y tanto que el tirano se esforzaba. Lo extraño es que nadie haga el viaje a la inversa. De Miami no parte ninguna lancha de gente escapando a Cuba. Claro, va gente como Robert Redford o James Cameron o Maradona, pero esos tienen fama y plata. Tal vez van a  darse un gustico exótico y tropical, a comprarse algo que es muy barato allí y que es más difícil de conseguir en otras latitudes, y muy perseguido por la leyes. Porque a eso deben ir ya que toda esa gente es lo suficientemente vieja como para no andar creyendo en las pendejadas de un pueblo feliz cercado por Estados Unidos. Algo van a buscar mientras les halan las barbas halagándolos, como a tantos viajeros europeos, casi todos hombres. Por cierto, y hablando de otra cosa, qué vaina con Europa y la pornografía y el abuso infantil, eso ya raya en lo alarmante… ¿verdad?

 

   Debo confesar que yo no veo lo maravilloso de pasar hambre, no sé a los demás, pero cuando no almuerzo me duele la barriga; andar descalzo no me llama la atención, la pobreza no me atrae, al contrario, me da grima, como a Fidel Castro y a la familia de Chávez. Definitivamente soy un cerdo capitalista, como los revolucionarios de mi país, lo confieso. Soy basura mercantilista igual a la gente de izquierda. Yo quiero una casa en la playa, con mi aire acondicionado, de donde salga y caiga en las aguas tibias del mar, sin presiones, sin angustias, gozándome en las sensaciones, rodeado de gente hermosa y semi desnuda en bikinis. Deseo ir a un club cercano y comerme un pescadito frito con una cervecita bien fría mientras oigo música acorde al momento, sin tener que ver muchachos lombricientos, con el hambre en las caras, velándome desde lejos, amargándome la comida (con razón los ocultan en Cuba, ¡son tan deprimentes!); para luego ir y arrojarme de cabeza en una piscina, con más cervezas al alcance de la mano.

 

   A mí, no sé si a los demás, me encanta comprarme pantalones y camisas, cuando son nuevas se sienten bien. No me gusta la ropa de colores desvaídos, con cuellos deshilachados, eso es ruina y llama más todavía. ¿Salir a la calle con un huequito en una franela bajo el brazo? Primero muerto que perder la dignidad. Yo quiero plata para comprarme botas nuevas, para viajar en taxi una tarde de lluvia o calor, para comprarme los libros que me den la gana, para visitar Mérida, para ir a Margarita. Quiero conocer el Vaticano así no me dejen entrar.

 

   Me gusta la idea de llegar a una tasca, sentarme a la barra y decirle al cantinero: esta ronda la pago yo, señalando a unos panas, en lugar de andar escondiéndome para no brindar nada. O: “mira, llévale otra copa a esa mujer en la esquina, en Angelina Jolie, ¿verdad?, ¿qué andará haciendo por aquí?”; y que me respondan: “si señor, está de visita y creo que preguntó por usted”. O: “caramba, ¿ese no es Jake Gyllenhaal?, dale lo que quiera que yo pago”. Quiero tocarme la cartera y saber que hay dinero y que si me da la gana tomo un teléfono y llamo a todos los panas, hago una parrillada en mi patio e invito a medio mundo, sin tacañerías, sin escatimar centavos, como se gastaba antes de esta pesadilla de ruina, o gastaba el que trabajaba al menos. En fin, a mí denme plata.

 

   ¿Que eso es malo y lo mejor es vivir en penurias? Bueno que los que así piensen que me dejen los reales aquí y se vayan para Cuba, un infierno así ya existe, ¿para que crear otro? Cada vez que hablo de plata con compañeros de trabajo que son chavistas, increíblemente todavía quedan, y comienzan a quejarse de lo que no pagan, yo los llamo traidores, que ellos deben dar el ejemplo y andar muertos de hambre dando lástima (y ya comienzan), mientras piden que a mí sí me paguen para que no siga hablando vainas del Gobierno. Pero no, el amor al líder, a la revolución, como que no llega a tanto; ah, pero como hablan pendejadas, debe ser por el ejemplo del Presidente, que para hacer cosas buenas no tiene tiempo ni lo deja la oligarquía o los norteamericanos, pero para hacer o decir  mariqueras, o dejarse chulear por un poco de hombres en el extranjero, está mandando a hacer.

 

   Venezuela esta volviéndose un desastre a ojo vista. Desde hace casi diez años mandamos cantidades horribles de plata para Cuba, ¡como nos jinetea esa gente! (el país parece estar condenado a mantener los barraganatos y amantes presidenciales), porque ellos iban a arreglar todo el sistema de salud del país, ¡cosa en la que llevan ocho años! Ahora el Gobierno nos sale con la carreta de babas de que van a intentar intervenir las clínicas privadas porque la gente sin recursos se muere en ambulatorios y hospitales, y no explican qué carajos andan haciendo entonces los cubanos; como no explican qué pasa con el azúcar que ya llevan seis años dizque produciendo esa gente aquí, pero que no hay en los mercados. Lo de la salud es tan desastroso, hay que aplaudir a tantos ministros, que lo cumbre es que aunque se tenga la plata, a veces hay tanta gente en las clínicas que no pueden atenderte porque son demasiados.

 

   Ir al mercado no sirve de nada, porque aunque se tenga el dinero, no hay esto o aquello, y da arrechera oír a los ministros encargados decir, alzados y hablando golpeado: si no hay mantequilla, coman margarina, coño. Como si en verdad uno tuviera que conformarse con lo que hay en una economía destruida por imbéciles que fueron advertidos, cuando comenzaron a poner la torta, que eso iba a ocurrir. Es por lo que creo que estos sistemas comunitarios, comunistas o socialistas o como quiera llamársele a estas idioteces, no sirven. Es mejor un hospital con médicos y recursos, a un Fidel con dólares haciéndole carantoñas y encerrándose durante horas con el Presidente. Es preferible un mercado con productos y que cada quien compre según le alcance la plata, a uno vacío donde hay que hacer colas y colas para compra un paquete de esto o un kilo de aquello, aunque eso los ilusione porque les recuerde a Cuba. En el fondo todo se reduce a algo que siempre dice mi señora madre: soy un mal pobre.

 

   Hace tiempo, saliendo de Caracas vía Maracay, me agarró una cola feroz dentro de un autobús lleno hasta el techo. Por mala suerte me tocó ir cerca de un grupito de guardias nacionales, unos muchachitos que ya venían medio ebrios, que planificaban un viaje a la playa con unas muchachas con quienes pensaban coronar la noche. Ninguno llevaba real, y riendo uno decía que esas comían sánguches de sardina y listo, y que eran de las que amanecían toda la noche despiertas tomando guarapita, esa mezcla de ron barato con jugo de naranja, que no había que gastar mucho en ellas. Yo pensaba para mis adentros: vaya, estos son todos unos príncipes; claro que más locas son las mujeres que salgan con tipos así. Y las hay. Para una salida así, es preferible quedarse en su casa. Dios, como habló esa gente durante ese viaje, para colmo llovía, yo creo que muchos habrían agradecido que nos cayera un rayo que los hiciera callar.

 

   Este es uno de los defectos más graves de los que adolece nuestra sociedad. Ese avance social que se traía hasta unos añitos atrás, que fue grande e impresionante aunque muchos no quieran o sepan verlo, se detuvo bruscamente, comenzando a retroceder. Muchos de nuestros padres conocieron la Venezuela del fogón y la leña, del pilón y el agua en tinajas. Sus hijos fuimos a la universidad y conseguimos empleos más o menos bien remunerados. Nuestros hijos, de siete y ocho años de edad, tienen la computadora y el celular. Pero junto a esa generación que era empujada a seguir y seguir, a superarse, de padres que buscaban que todo fuera más fácil y seguro para sus hijos, creció otra, la del muchacho que preña a la primera que se le cruza en el camino y hasta ahí llega, o la muchachita que no quiso estudiar, sino un marido que le diera nota, del que parió y luego se dio cuenta de que era un perfecto idiota y no servía para nada como se lo dijo todo el mundo, y como ella tampoco hace nada, pare de otro y otro, hundiéndose en el desencanto, el resentimiento, la miseria y la marginalidad.

 

   Son estos desequilibrios los que no permiten que un país como Venezuela, o cualquier otro en nuestra Latinoamérica, prospere, porque no hay clases responsables que se tracen como metas, indistintamente de los gobiernos que vengan o los grupos que controlen el poder, como un bien superior para la nación, la superación de esos problemas. Políticas para erradicar endemias, para generar riquezas, alimentos o seguridad ciudadana, deben ser metas comunes por encima de los gobiernos accidentales, pero para llevarlos acabo hace falta seriedad, disciplina y laboriosidad, y eso da flojera, así que todo lo dejamos como vaya saliendo; y les agarramos arrechera a países como Estados Unidos, Canadá o los europeos. Lógicamente el resultado no puede sorprender a nadie.

 

   Pero repito, soy capitalista, y a mí quien me interesa soy yo; lo mío no pretendo ni deseo compartirlo con el carajo que sólo preña a la mujer y no quiere trabajar mientras se fija en la hija de doce años del vecino. Soy egoísta, lo sé. Y lo mío es un estado mental, algo que como adulto yo decidí, nadie me lo dijo o me lo enseñó. Hace tiempo discutía con una colega de trabajo, Anita Requena, quien me porfiaba para hacerme hablar, o llevarme la contraría, o porque realmente creía esa tontería, que el dinero no hacía la felicidad. Y es cierto, pero creo que todo el mundo está de acuerdo en que es lo más cercano que hay; y si no la hace (la felicidad) tal vez la pueda comprar ya hecha, ¿no?

 

   Además, tampoco la pobreza, y mucho menos la miseria, hace la felicidad. Burlándome le dije que ya imaginaba mi vida dentro de veinte años, viejo y gordo, en mi casota en la playa, fría a fuerza de aire acondicionado, con un patio cercado, de blanca arena de playa, con un jacuzzi cuyas aguas caen en una piscina más abajo, todo bajo la sombra de dos palmera. Ahí estaría yo sumergido en esas aguas frías (nada de agua caliente), tomando cerveza y comiendo cochino frito, y que de repente leería la noticia en un periódico: ha muerto Anita Requena en medio de la más espantosa y deprimente miseria, vecinos comentan que el hambre la había vuelto loca en sus últimos días, cuando al parecer sólo comía gatos y no era muy feliz. Le dije que con pena suspiraría, cerrando el diario, tomando otro buche de cerveza y mordiendo un nuevo pedazo de cochino, y me diría: pobre diabla, murió como vivió…

 

HISTORIA Y “VERDAD”

 

Julio César.

¡ESE PAYASO!

marzo 20, 2009

HAMPA DESATADA

chico-gay

   Dios, necesitaba de otro…

 

   Roberto, medio tomado aunque la fiesta era para su hijo y los niños del vecindario, atiende al enorme y fornido payaso que fue la atracción de la reunión. Con vocecita idiota, el hombre había hecho trucos, bailó y saltó, pero clavándole a Roberto una mirada intensa en todo momento, sobre todo al tiempo que gritó: “Niños, corran a esconderse. Vamos a esconderlo todo”. Gritando los niños corrieron, emocionados a ocultarse, y todavía esperan mientras Roberto tuvo que ayudar, entre sudoraciones y jadeos por el esfuerzo, a ocultárselo al payaso, quien lo desaparecía clavándolo duro. Y Roberto disfrutaba esa fiesta más que los niños, gimiendo como un bebito y mamando del globo como si necesitara su mamila también. El payaso, con sus manotas le acariciaba paternal la espalda, ocultando más y más sus… intensiones.

 

   -Te gustan hinchados por todos lados, ¿eh? Déjame llamar a dos socios más, esta fiesta no vas a olvidarla nunca… -promete el payaso, ronco y sensual.

 

GENTE MÍSTICA

 

Julio César.

PATRICIA POLEO XXX

marzo 20, 2009

SE FUERON TRES

patricia-poleo

   Por una entrada que escribí hace tiempo, y por una mala jugada del destino (para ella y para mí), alguien a quien admiro realmente fue requerida en mis espacios, pero por malas razones: Patricia Poleo. La entrada a la que me refiero era una titulada: “Patricia Poleo, por cosas así es que la odian”. Pues, quienes entraban indagando por su nombre lo hacían desde dos buscadores, uno decía “patricia poleo XXX”, y la otra (la más desagradable) “hija de patricia poleo, videoXXX”. Ah, qué arrechera agarré, aunque al pensar más en frío no debí molestarme. Cada quien busca lo que desea encontrar, y así yo como escribo cosas duras de la gente a la que desprecio, otros lo hacen de otros individuos. Entendí que si me molestaba con todas esas personas… actuaba como un chavista: sólo yo tengo derecho y razón y quienes no piensen igual deben ser barridos. Pues bien, aprovecho para aclarar que en ninguno de mis espacios encontraran jamás una mala palabra hacia Patricia Poleo. Jamás. De hecho, del grupito de reporteras y periodistas venezolanas a las que llamaban las chicas súper poderosas (que en comiquita eran tres, pero en Venezuela son cuatro), ella es una de mis preferidas… después de Marta Colomina (quien encarnaría a la mal geniuda Bellota).

 

   Patricia Poleo es hija de Rafael Poleo, un hombre que domina en sus escritos la política, la historia y la economía de una manera magistral, sabiendo usar esos recursos en artículos y editoriales memorables. Su hija, como hija de gato, heredó su instinto y caza ratón (y no hablo de Chávez únicamente). Pero Patricia es más brutal, más directa. Más dura. Es descarnada y hasta cruel en batalla contra sus oponentes. De antes y de ahora es enemiga de todo gobierno en el poder, vigilándolos, asechándolos, escarbando en las miserias de la corrupción. En tiempos de Carlos Andrés Pérez (un degenerado que uno creía era lo peor que le había pasado a este país… hasta la llegada de Hugo Chávez), esta mujer era seguida, grabada y espiada por los organismos de seguridad. Tal como ocurre actualmente. El mundo siempre gira y gira para caer en el mismo punto, lo que molesta es cuando hablan de cambio y de revolución. De aquellos días quedó un video caliente; Patricia Poleo fue encerrada en una celda de la DISIP… con el hombre que para el momento era su marido, padre de su única hija, Germania. Y por juventud y algo de tremendura la pareja tuvo intimidad en la celda (vamos a estar claros, ¿a quién no le habría gustado?). Por supuesto fueron grabados, como es práctica de todo gobierno porquería, y el video intentó utilizarse para amedrentarla. Al no lograrlo se difundió por algunos lados, aunque por suerte para ella, no existía el mercado escándalo de ahora. Ni los buhoneros tenían el negocio de quemar DVD como actualmente.

 

   El caso es que llegado Hugo Chávez al poder, siendo enfermo e incompetente, amén de corrupto como pocas veces se ha visto en este país acostumbrado a los malos gobiernos, Patricia Poleo se pasó con armas y bagaje a la denuncia, fiscalización e investigación. Fue ella quien mostró las fotografías de los militares venezolanos cargándole las maletas, humildes y sometidos, a coroneles del G2 cubano. Fue ella, junto a Ibéyise Pachecho, Marianella Salazar y Marta Colomina, quien mostró el video donde militares venezolanos se reunían con los narco guerrilleros de la FARC y se hacían llamar hermanos (momento cuando Uribe y los colombianos se hicieron los locos). Fue ella quien les dio aquella batuqueada, que todavía se recuerda, a los diputados chavistas en la Asamblea Nacional, cuando montaron el sainete de la comisión de la verdad para saber quién mandó a matar a la gente que marchaba hacia Miraflores el once de abril de dos mil dos. Fue ella quien descubrió a Vladimiro Montesinos en Venezuela, persiguiéndolo de tal manera que Chávez tuvo que reconocer que estaba y entregarlo al Perú. Pero fue cuando se lanzó tras la pista de los asesinos del fiscal Danilo Anderson cando se le tuvo realmente miedo, sobretodo cuando comenzó a publicar actas e informaciones al respecto, de las que el mismísimo Fiscal General dijo que eran “demasiados exactos”. Contra ella se utilizaron todas las trampas habidas y por haber. Primero se dijo que andaba rodando un nuevo video porno de ella por la red. La cosa llegó a tal extremo que en un programa de Napoleón Bravo, la mujer, toda risas, dijo que ese video era viejo y que el hombre que está allí era su ex pareja, padre de su hija, a quien ahora trata como a un hermano, y que el video era aburrido, mal iluminado, malo de sonido, y que ella misma no se veía tan bien como se veía Roxana Díaz en su video de esos días (ah, ¡ese video!).

 

   Como no pudieron dañarla por ese lado, se atacó a la hija. Acosta Carlez, un militar que ganó fama golpeando mujeres en Valencia, por la espalda, y erutando públicamente en televisión como burla a todo un país que tenía que calarse a semejante gorila porque contaba con armas, acusó a Patricia Poleo, por televisión, de ser una drogadicta, mujer de un famoso rufián (no el Contralor General de la República), el Hernancito, un bicho de rabo en uña que uno no entiende como salía cada tanto de prisión con la cantidad de muertos que cargaba encima. Dijo Acosta Carlez, el general eructo, que Germania, hija de Patricia, era hija de Hernancito. Así, por televisión, si pensar en el daño que semejante calumnia pudiera causarle a la menor. Y eso que las leyes venezolanas prohíbe expresamente lanzar ninguna noticia o información sin pruebas (parte de la Ley Mordaza), pero este hombre jamás fue llamado por fiscales, jueces o CONATEL a dar explicaciones. Él era revolucionario en esa época (tan chimbo resultó que al final ni Chávez lo quiso, excretándolo de su organismo). Lo curioso era que por esa época, Laureano Márquez, el humorista del diario TAL CUAL, enfrentaba un juicio por referirse a la mascota de la nieta de Chávez, con términos como “quién fuera la morocoya de Rosa Inés para vivir bien”. El comentario bastó para que tribunales del menor, fiscales, CONATEL y demás, se lanzaran a lavar el honor y honra de una niña por noticia criminis. Así funciona en regimenes barbáricos, de izquierda, la justicia, sin un asomo de vergüenza o disimulo.

 

   Cuando Patricia comienza sus artículos sobre la muerte de Anderson, que, repito, obligaron al mismo Fiscal Genera para la época, el patético Isaías Rodríguez, a investigarla por publicar informaciones “demasiados exactos”, se puso en marcha una de las operaciones más escabrosas de las que Venezuela ha tenida noticia jamás. Hugo Chávez, José Vicente Rangel (ex vicepresidente), Isaías Rodríguez, Luisa Ortega (actual Fiscal General) y un grupito dentro de la Fiscalía se buscó un testigo de la conspiración para matar a dicho Anderson, quien juró que Patricia Poleo, y otros, se reunieron en Panamá y planearon la muerte del fiscal asesinado. Que no se pudiera probar que Patricia conociera de vista o trato a dos de los conjurados, que jamás saliera de país por esos días a planear esa muerte en Panamá, o que el testigo estuviera preso en una cárcel colombiana para el día que dijo se reunieron, ha valido de nada. Contra la mujer continúa la acusación, sin pruebas, sin testigos, sin causa probable… pero permaneciendo allí, como una amenaza latente, para que jamás regrese al país del que tuvo que huir una noche.

 

   Pero nadie descansa, ni ella, ni esta gente. Continuando con su trabajo desde el exilio, la mujer no deja descansar a Chávez y a su gente en el rigor de sus vicios, por ello se le atacó nuevamente a nivel personal: en la persona de su hija, una beba de trece años para el momento. Dirigido desde las oficinas situacionales de Miraflores, bajo inspiración cubana, salió el video de una bonita moza morena sosteniendo relaciones más que amateur con hombres, bajo el título de “las andanzas de Germania Poleo, la hija de Patricia Poleo”, con una vaga insinuación de prostitución. ¿Imaginan semejante ataque contra el nombre y reputación de una niña de trece años, en un video con tal denominación en la red, al alcance de cualquiera? Aún sin ser encontrado o visto, está allí, presente para ser comentado a media voz, con burla, con rencor. Con odio. La verdad es que uno no puede ni imaginar el dolor que una mujer como Patricia Poleo, dura, curtida en mil batallas, pudo sentir al ser atacada así, en su hija, en su niña, en su logro más hermoso y puro. Que la moza en cuestión no se parezca a la niña, ni tenga cuerpo de niña, evita que desde los canales del Estado venezolano, y de los mil sitios Web controlados, se le atacara, con la basura que sale generalmente de esas bocas tarifadas.

 

   En la red, en mil sitios, leyendo sobre el incidente, se dice veladamente que todo fue obra de Desireé Santos Amaral, una mujer vieja, una reportera de toda la vida, combativa (o lo simulaba), a quien antes se le creyó decente, enemiga jurada de Carlos Andrés Pérez, de sus vicios y corruptelas, defensora de los derechos humanos y de la libertad de expresión, convertida ahora en parodia chillona, agresiva y vulgar de lo que antes condenó. Sin tapujos, o disimulo, alza el garrote que antes denunciaba, pero para ella, eso está bien. Verla una noche gritando, a la entrada de un hospital, que arrojaran a Alfredo Peña, alcalde metropolitano de la época, en el suelo y lo mataran, que lo mataran allí mismo (no es que me lo contaron, las escaneas aparecieron en televisión), fue dantesco. Su rostro, transfigurado por la rabia y frustración de saberse más vieja y menos sabia, era horrible. La mueca misma del odio demente. El mismo rostro (aunque más ajado, no lo plancha antes de salir), que mostró cuando fue al MERCOSUR a atacar a Leopoldo López, un hombre que fue impedido de competir por la alcaldía metropolitana porque el Contralor General de la Republica lo inhabilitó políticamente, aunque la Constitución sostiene claramente que únicamente después de ser condenado en un juicio una persona pierde sus derechos políticos. Verla gritar toda demente, temblorosa, que esa gente no eran inhabilitados políticos sino delincuentes, sin explicar por qué ningún juicio se llevaba al respecto, la retrató de cuerpo entero. Y no era una visión muy bonita (y aquí hago un alto, conozco mujeres cercana a los setenta que se ven bien, armónicas, arregladitas, la pobre Desireé parece que vive llevando sol y agua en el patio de su casa, si no estuviera algo gordita sería difícil diferenciarla del general Rojas Müller, quien parece una momia andante).

 

   Y es de ella de quien se sospecha que dirigió la maniobra contra la hija de Patricia Poleo, en una operación llamada Daniela (vayan a saber por qué), para lastimar a la dura reportera exiliada. Ahora, pasado los años, recordando su odio contra Carlos Andrés, uno debe detenerse un momento a pensar en si era cierto o no el rumor de que todo su odio venía de que Pérez no quiso nada con ella, por mal arreglada. Por decente y honorable sabemos que no fue. Ahora lo sabemos. En fin, suerte, Patricia. Lo siento por tu muchacha, pero llegará el día en que cada quién tenga que responder por sus acciones, ese día Desireé, y su operación Daniela (o “basura contra una niña”), responderá también.

 

EL PELLEJO SENSIBLE DE LA IZQUIERDA

 

Julio César.

TURISMO DEL DURO

marzo 20, 2009

VECINOS!!!

dando-carne-dura

DANDO EXPLICACIONES

 

Julio César.

¿SERÁ MARIO LÓPEZ?

marzo 20, 2009

mario-lopez

   -Me la pasaría sin camisa en televisión… más todavía.

 

   Por un momento lo creí, lo vi y me dije, coño, qué cuerpo se gasta el Mario López; pero luego me aclararon, oh, pena, que no era el suyo. Se trata de uno de esos trucos de photoshop (nota, averiguar cómo para retocar una mía). Sin embargo este muchachón no tiene nada que envidiarle al dueño del corpachón, es uno de esos actores de cierta edad ya (no un niño) capaz de destacar por su físico. Mucho ha pasado desde los días de Salvado por la Campana (aunque en algunas páginas Web para adultos todavía se encuentran historias sobre él y Zack, teniendo ‘luchas’ sobre una colchoneta de gimnasia). De su vida sabía poco. Sé que interpretó para televisión la vida de Greg Luganis, ese genial clavadista olímpico fallecido de sida (cosa que no debe oscurecer jamás lo que fue su trayectoria), y donde se vio bien en traje de baño. Dicen. No lo vi. Luego participó en un programa Bailando con las Estrellas, que tampoco vi (no me gustan los reality shows, me angustian y me hacen sentir algo como pena ajena). Dicen que era la máxima atracción. Donde sí lo vi fue en los pocos capítulos donde apareció en Nip Tuck, donde hacía fantasear al depravado de Christian Troy con un deseo homosexual. De verdad fueron escenas bien sugerentes. Y Mario tiene, se le vio, un gran cuerpo. Ojala siga apareciendo por ahí.

 

ALEJANDRO CHABAN Y FOTOS COMPROMETEDORAS

 

Julio César.

DE CONVENCIÓN

marzo 20, 2009

…SENADO IMPERIAL

cosa-mas-grande

   Sospechan que de dos así salió…

 

   El hotel Hilton, con toda su pompa y fama, se vio desbordado por el ejército de singulares y llamativas mujeres que coparon todas sus instalaciones. Era la gran convención de putas llegadas de los cuatro rincones del país. Las había de todas las clases, las serias, las reilonas, las inteligentes y sensatas, y las loquitas que se regalaban a los botones (las muy tontas). El gran salón de conferencias se vio copado hasta los techos con las tipitas. Muchas eran sexy y hermosas, emanando sensualidad; otras se parecían a las mamás no muy bien conservadas de los amigos, eran de las que regañaban a los clientes, como si de sus muchachos se trataran (susto).

 

   En las filas principales estaban las sofisticadas, las que se cotizaban bien en el mercado de la carne rica. Un puesto más atrás estaban las gafitas, las que mantenían a sus chulos por amor porque ‘eran buenos pero con mala suerte’. Algo más alejadas de los reflectores, estaban las feitas, y luego las muertas de hambre, que lo hacían por ‘necesidad’ (las de carteles como: la doy por una arepa). Acorralada por un periodista, una hermosa mujer confesó ser casada y con hijos en edad escolar. Intrigado el hombre le preguntó qué hacía ahí.

 

   -Cuando termino de servir el almuerzo, y ya tengo lista la cena, y los muchachos se van para la escuela no tengo nada mejor que hacer. –confesó elevando los hombros.- Y en algo tengo que entretenerme, ¿no?

 

   Comienza la gran convención y todos los mirones, y cómo los había, son sacados del salón. Una hora después, con la sala en silencio, con la directiva de las Putas Asociadas en el podio, las mujeres acceden, por necesidad, a dar una rueda de prensa internacional. Será la casada aburrida la que llevará la voz cantante.

 

   -Queremos aclarar ante la opinión pública nacional e internacional, que ninguna de las putas aquí presentes, es la madre del Comandante, así que dejen de joder…

 

LA MALETA QUE CAMINABA TODA LA AMÉRICA LATINA

 

Julio César.

EVALUACIONES MILITARES

marzo 20, 2009

hombre-duro1

   Era un marine duro, muy duro…

 

   -Coronel, estoy listo para mi evaluación de ascenso. –dijo con sabrosura.

 

   -Bien, soldado, comenzaremos con el examen oral… -gruñó un poco al caer sobre una rodilla.

 

   -Dese con todo, señor. Y dese gusto.

SEGÚN LA OCUPASIÓN

 

Julio César.

GAY DURO Y SUCIO

marzo 16, 2009

 

GAY DURO Y SUCIO                         SUCIO… 3 

 

   Las desventuras del sargento del ejército norteamericano, Steve Anderson, capturado por el cruel dictador Abdul, están a punto de tomar un giro duro… y caliente. Se le ha estado preparando para su desflore y nada lo salvará. Esta historia contiene situaciones que podrían resultar ofensivas para personas que les disguste leer acerca de violaciones, sadomasoquismo, bondagge y sexo no consentido. Aquí hay mucho de todo eso. Si es tu caso, no contiendes leyendo. Si, por el contrario, te interesa, disfruta de esta buena historia del amigo capricornio1965:

 

      EL SOLDADO AMERICANO… (4)

sometido

   Lo tenían donde querían…

……

 

   -NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO… -deja escapar un grito de rabia, humillación y vergüenza al sentir como sus entrañas son invadidas por ese fuerte dedo que irrumpe violentamente en sus entrañas; ese dedo ansioso por explorar íntimamente esa cavidad cálida, virgen.

 

   Las risas de los soldados iraquíes que se burlan de la suerte sexual del soldado americano que tiene en su culo un dedo que esta explorando por vez primera ese culo no se hacen esperar. Miran fascinados como el dedo se hunde todo dentro del pequeño y redondo anillo.

 

   El cuerpo de Steve se mueve, forcejea fuertemente, tratando de retorcer su cuerpo y librar su culo del invasor que lo agrede, de una forma obscena para hacerle perder su orgullo de macho. Las musculosas piernas tratan de librar el atractivo trasero de esa agresión, sin lograrlo. La mano de Abdul empuja una y otra vez ese dedo en el interior de Steve, tratando de someter el rebelde culo del americano, de demostrarle que él manda, que le pertenece y que ese culo será una cueva de placer sexual para el depravado iraquí. Quiere que entienda que será su puta.

 

   -¡Nooonggggggggggggggg! -las protestas de Steve, son incesantes, el dolor y la humillación que siente de que su culo sea usado, no es para menos.

 

   Abdul aprovecha la lucha del musculoso americano para introducir el segundo dedo; entre el forcejeo es más fácil que el culo de Steve esté desprevenido de una segunda invasión anal. El doctor Farrel, tiene que aumentar la fuerza para poder sujetar ese par de nalgas lo mas separadas posible, mirando con la boca abierta, con codicia, el delicioso culo penetrado, por ningún motivo permite que vuelvan a unirse esos glúteos y aplica más fuerza para que el rebelde soldado sepa que ningún esfuerzo será lo suficientemente grande para prevenir la invasión de ese culo y de todo lo que ellos quieran hacer con ese perfecto cuerpo de Hércules que tiene el sargento.

 

   Steve siente con esa segunda invasión como ambos dedos están trabajando mejor la musculatura lisa del indomable culo, para dilatarlo y prepararlo para una invasión mayor en longitud y diámetro de una verga erecta, dura y caliente de un hombre. Abdul tiene un miembro bastante grueso y largo que “babea” por entrar y probar el rico interior, por mover y remover las entrañas del musculoso soldado.

 

   -Aaaaghhhhhhhhhhh. -el dolor de sentir su culo dilatado al máximo, no es tan terrible como la humillación de sentirse usado sexualmente frente a varios hombres que disponen de su cuerpo viendo como se resiste a abandonar esa inútil lucha por defender su integridad, su masculinidad, su cuerpo, su culo que por primera vez está siendo ocupado por objeto alguno, en esta primer ocasión por un dedo, un pervertido apéndice que recorre sus entrañas, frotándolo.

 

   El mete y saca de los dedos de Abdul hacen que el culo de Steve ofrezca menos resistencia a la invasión; son pocos los minutos que los dedos de Abdul han explorado el culo, pero para el soldado americano le han parecido eternos. Su ira, coraje y humillación es mayor cuando al sentir que su culo es explorado su miembro empieza a despertar, aumentando de tamaño, por la estimulación de la próstata. Steve pide a Dios que sus agresores no se den cuanta que su miembro esta aceptando la invasión como algo placentero, estimulándose; no le importa que esté siendo excitado por un dedo que masajea su sensible próstata, para vencerlo sexualmente.

 

   Los dedos de Abdul son retirados momentáneamente del rebelde culo de Steve, para dar paso a la voraz lengua del iraquí, húmeda y babosa, que cae como sediento necesitado de agua sobre el enrojecido orificio del otro macho.

 

   -Hummmhhmmmmm… -un largo gemido de gusto al tener su boca contra el culo y su lengua aleteando sobre él, de saborear el culo virgen del prisionero, es emitido por Abdul, quien se encuentra en la gloria.

 

   -Aghhhhhhhhh, noonnnggghhhh, por favgggggggg, nooonnnghhhhhhhh. Aghhhhhhhh. -para el culo de Steve el cambio del dedo por la lengua del iraquí, es súbito y sorprendente, y lo hace mover fuertemente su trasero para alejarse lo más posible de la húmeda lengua de Abdul, sin lograrlo.

 

   Forzando el ano de Steve con los dedos, es fácil que la larga lengua de Abdul traspase el cálido culo, para llenar de saliva el hermético botoncito del solado, para que experimente después de la dureza del dedo, la suavidad y aspereza de la lengua. Abdul se caracteriza por tener una lengua más larga de lo normal, y por poder sacar bastante de su boca el voraz apéndice. Abdul ha experimentado el sexo con muchos hombres, pero es hasta ahora que tiene en su poder al “perro americano” como él lo denominó desde que se propuso poseerlo; ha perdido la guerra, pero ha ganado un culo inigualable en hermeticidad.

 

   La lengua de Abdul demuestra su superioridad sobre le culo de Steve traspasándolo una y otra vez, humedeciéndolo, haciendo que las paredes del recto del macho americano sean tocadas una y otra vez por la punta de esa pervertida lengua. Los soldados que ayudan a Abdul así como el doctor Farrel, están excitados de ver ese gran y perfecto trasero cien por ciento masculino y varonil siendo invadido por la lengua, y como el musculoso cuerpo trata de alejarse, de moverse, de liberarse sin lograrlo; para Steve es una humillación más a su hombría. Aún en su posición, con los hombros y el rostro en el suelo, y el culo levantado, tienen que permanecer empinados para que Abdul pueda trabajar libremente en su culo; la fuerza numérica de los soldados iraquíes es precisa, le permiten forcejear, pero no liberarse, dándole así la tensión mayor de no poder liberarse, de no poder evitar que su culo, la parte mas privada para cualquier macho heterosexual, esté a la disposición de su captores.

 

   El constante paso de esa larga y gruesa lengua en el rebelde culo del americano hace estragos en la resistencia emocional del musculoso soldado, que a cada segundo que pasa, con cada embestida siente que perderá la cordura; jamás en toda su vida había estado en una situación tan denigrante para él como soldado y como hombre, pero había caído en manos de Abdul quien estaba dedicado precisamente a experimentar con machos, y teniéndolo ahora a su alcance, no dejaría pasar la oportunidad de vengar en el culo del americano la derrota sufrida por su país.

 

   Los dedos del doctor Farrel, se clavan en las musculosas nalgas de Steve cuando el soldado mueve insistentemente la cadera para lograr liberarse; no se resigna a su destino, es algo que para un hombre como él, es inaceptable. Para Farrel, el sentir la dureza de ese musculoso trasero, es placentero, ver como por mucha presión que ejerce en esas grandes nalgas, estás permanecen duras resistiendo. Sin permitir que se libere, Farrel hace que se siga moviendo, sabe que eso es placentero para Abdul y enloquecedor para el macho americano.

 

   Abdul enloquece junto con su lengua por darse a conocer en las entrañas de Steve, por conocerlas lo más íntimamente posible, por no dejar que ese culo que ya considera suyo, vuelva a cerrarse nunca más. La saliva de Abdul escurre por entre las duras nalgas de Steve, manchándole el perineo y la parte anterior de las grandes bolas de Steve, que lucen mojadas por la saliva de Abdul que cubre toda esa área masculina del rebelde soldado americano.

 

   La cara de Abdul se mete por entre las nalgas de Steve para poder penetrar más profundamente ese perfecto y antojable trasero, para darle una primita de la pesada carga sexual que tendrá que soportar de ahora en adelante.

 

   -NGGGGGGGGGGGGG, POR FAGGGGGGGGGGGHHH,-aghhhhhhh… -más que gritos, las protestas de Steve se convierten en los gemidos de furia y protesta de un macho apunto de perder su virginidad, de ser penetrado, ¿cómo podría evitar en esa situación que su preciado culo esté en unos cuantos minutos apretando la dura verga de ese pervertido?, ¿cómo podrá vivir después de ser violado, después de pasar de ser un héroe de la guerra a un puto esclavo al servicio de ese pervertido? Sus músculos aumentan de tamaño tratando de que su fuerza sea mayor y poder evitar lo inevitable, ser desflorado.

 

   La lengua de Abdul se ha apropiado de ese duro trasero, de esa culo virgen y cerrado; la verga de Steve permanece semirrecta, por la estimulación anal de la larga lengua de Abdul. Aún así, después de varios minutos de estar saboreando las entrañas de Steve (un rico manjar mejor de lo esperado), Abdul saca su gran lengua que esta agotada de tanto movimiento para vencer la resistencia del esfínter del culo del macho americano.

 

   -Doctor Farrel, siga usted. –le ordena al perverso médico que continué con el trabajo lingual sobre el indefenso culo.

 

   -Será un placer. -responde con una sádica sonrisa el malvado doctor, feliz de tener la oportunidad de participar en la domesticación de ese perfecto culo, de ese rosado ano que no sabe ya como oponerse a los constantes ataques. Deseaba saborear también de él.

 

   -Nooggghhhhhhh. Pooooooggggggghhh, ngahhhhh… -para Steve el descanso fue muy corto, sólo unos segundos en los que salió la lengua de Abdul, para dar paso a la lengua del doctor Farrel, que también disfruta de los culos masculinos como los de Steve.

 

   Las manos de Abdul sacan su endurecido miembro, largo, de mas de 25 cm. y casi 5 cm. de ancho, extrañamente uncut, de color oscuro, más que la piel del resto de su cuerpo, con una cabeza grotesca ansiosa por invadir cualquier agujero más aún si es el del rebelde macho.

 

   -Vaya por más hombres. -ordena Abdul a uno de sus soldados- Traiga unos 5 soldados más.

 

   -Si señor. -el joven iraquí se retira y regresa casi inmediatamente con 5 hombres más que se quedan de pie al lado del torturado esclavo.

 

   Steve está tan ocupado en la situación que está viviendo que no sabe a ciencia cierta cuántos hombres están a su alrededor; sabe que son varios pues algunos lo sujetan y aunque no alcanza a ver bien, por la posición en la que se encuentra, puede darse cuanta que hay más personas a su alrededor.

 

   -Ocúpense de que el culo de este PUTO AMERICANO siempre tenga una lengua en su interior. -les ordene Abdul así que los 5 hombres se colocan casi en fila detrás de el doctor Farrel, para poder darle continuidad al tratamiento lingual al que esta sometido el culo del americano.

 

   -Nooonnnnngoooo, ya nooggggghhhhhhhh, por favgggggggg, aaahgggggggg… -gemido que se convierte en gruñidos de ira y vergüenza por lo humillante de la situación para el americano: forcejeos que no conducen a nada y lenguas que se turnan para entrar y salir del culo enrojecido y ensalivado culo, para que se acostumbre a permanecer ocupado.

 

   Abdul por su parte se inclina cerca de la cabeza de Steve que permanece fija al suelo, toma el cabello de Steve y jala la cabeza hacia arriba, para humillar más al soldado americano acerca su rostro para poder meterle la lengua en el oído. Esa lengua que antes estuvo en su culo ahora recorre su oído, mojando toda su oreja y su canal auditivo mientras otras lenguas continúan su trabajo en otro de sus agujeros, el culo.

 

   -¿Le gusta el recibimiento, Anderson? -pregunta burlón Abdul, mientras hunde una y otra vez la voraz lengua en el oído de Steve, para llenarlo de espesa saliva.

 

   -Nooongggghhhhhhh. Aaghhhhhhhhhh. -sentir como esa lengua entra, choca una y otra vez a la entrada de su oído, y de cómo una voz varonil y burlona le susurra cosas al oído no es lo ideal en un encuentro sexual para ese hombre, pero tiene que soportarlo, tiene que acostumbrarse, por mas esfuerzos que hace, aunque aún tiene la esperanza que algo suceda y evite que lleguen a violarlo, con alguna verga que se la claven hondo; espera que suceda algo que lo salve milagrosamente de ser penetrado, de ser violado, de dejar de ser hombre.

 

   El doctor Farrel y los 5 soldados iraquíes van turnándose para no dejar que ese culo olvide la sensación de tener una lengua en su interior, lenguas que someten las entrañas del fuerte macho que cada vez está más agotado, pero que no por eso deja de defender su virginidad su ano, su cuerpo; su mente se resiste a aceptar esa denigrante situación.

 

   Abdul, lentamente, saca su lengua del oído de Steve para pasar la babeante cabeza de su gran verga por la mejilla de Steve. El viscoso líquido seminal se embarra en el varonil rostro del rebelde americano casi enloqueciéndolo de rabia y asco.

 

   -Nooonnnhggggggggggggg, nggggggggggggg. -al sentir el calor y la dureza de ese miembro, Steve se revuelve, el asco que le provoca el sólo hecho de estar siendo tocado por ese repugnando miembro, esa gran verga que sabe que puede recorrerlo, penetrarlo si así lo desea, lo aterra.

 

   Trata de alejar su cara, pero Abdul lo mantiene fuertemente sujeto por el cabello evitándolo. Al sentir el rechazo, presiona más la cabeza de su verga en el atractivo rostro del americano, dejando rastros de líquido seminal en todo el viril rostro de Steve, pasando esa cabeza por los bien formado y varoniles labios del sargento, para mancharlos también de liquido seminal, sin tratar siquiera de penetrar la boca, sabe que Steve es demasiado rebelde para poder hacerlo aún. Pero ya lo sometería. Ya lo tendría mamando güevo y tragando semen. Era sólo cuestion de tiempo y paciencia.

 

   -Ya casi está listo para recibir mi verga en su culo, Anderson. Jejeejeejeje… -la risa burlona entra por los oídos de Steve estresándolo más, tensándolo, llevándolo hasta el límite de la cordura; Abdul sabe perfectamente hacia dónde quiere conducir al macho americano, así que todo está perfectamente planeado para hacerlo sentir el más puto del mundo después de ese día.

 

   El miembrote Steve se excita al sentir que está siendo estimulado en su interior por esas voraces lenguas que ceden su paso una a la otra, para establecer el primer paso en el desflore del soldado capturado.

 

   -Creo que esta listo, mi señor, para recibir su primer verga. -le avisa el doctor Farrel al ansioso Abdul que sigue recorriendo el rostro de Steve con su verga durísima por la excitación. Su miembro esta listo para ser “presentado” al virgen culo del rebelde macho americano que aún forcejea mientras mantiene los ojos cerrados fuertemente para evitar ver esa grotesca y descomunal verga de color bastante oscuro, velluda en su base y que se frota a uno y otro lado de su rostro, para ir preparándolo a lo que será su servicio para el ejercito iraquí.

 

   Abdul, con parcimonia, retira su miembro de la atractiva cara del americano para que este sea preparado en la mejor posición para ser penetrado… y que al mismo tiempo pueda darse cuanta de lo que va a sucederle a su indefenso culo.

 

   -Pónganlo sobre esa mesa. -ordena Abdul.

 

   Entre los hombres que sujetan el ya agotado pero aún rebelde cuerpo musculoso de Steve, lo levantan en vilo; ese costal de dureza muscular que permanece aún con las manos encadenadas a la espalda es transportado aunque forcejea. Lo colocan sobre la mesa, tratando de que sus nalgas queden al borde de la fuerte mesa de cubierta de mármol, fría; sólo el ruido del musculoso cuerpo de Steve al chocar contra la mesa y el forcejeo al aumentar sus protestas se dejan oír, como si eso pudiera liberarlo del inminente acto.

 

   -Nooonghhhhhhhh, noooooooooo, por favor, eso, nooooooooooo, nooooooo… -vuelve a protestar. Como si alguna frase pudiera hacer reaccionar a ese animal en celo que espera ansioso por estrenar ese culo apretado y apetecible.

 

   -¡Jejejejejeejeje! -la risa de Abdul es burlona y fuerte, resonando en todo el salón, mientras observa como Steve es colocado sobre la mesa, boca arriba.

 

   Es extraña esa mesa, la cual presenta una inclinación que hace que los hombros de Steve queden un poco mas abajo que su cadera. Es como si fuerza una mesa especial para mantener empinado al sujeto que está sobre ella. Es una mesa pequeña, rectangular, en uno de los extremos quedan descansando los musculosos hombros del macho americano y en el otro las grandes nalgas. Las manos permanecen esposadas a sus espaldas, lo que impide que todo su cuerpo descanse sobre la superficie de la mesa. Su espalda queda sobre sus inmóviles brazos. Entre unos solados lo sujetan fuertemente de los hombros para que no pueda levantarse, otros separan y levantan las musculosas piernas de Steve, su rostro queda en perfecta posición para ver su miembro que cae sobre su vientre bajo, semierecto, sus grandes bolas están tan lampiñas como todo su cuerpo, excepto su cabello. Bajo su cadera, y aunque la mesa está inclinada y sus nalgas están en el borde más alto, le colocan una pequeña almohada para levantar más el culo del soldado.

 

   Los esfuerzo del musculoso macho por oponerse son suprimidos por la fuerza numérica de los hombres de Abdul; tanto éste, como el doctor Farrel, ven la escena de la preparación de Steve, riendo burlonamente, saben que no hay nada que pueda evitar que ese culo se salve de conocer un duro miembro ese mismo día.

 

   -Calma, sargento, pronto le daré lo que necesita. Su culo va a conocer la verga de su amo. –promete el cruel dictador.

 

CONTINÚA… SUCIO  5

 

 Julio César.

DESAYUNANDO CON UN QUISQUILLOSO

marzo 16, 2009

VECINOS!!!

machos-gay1

TURISMO DEL DURO 

 

Julio César.

LITUANIA Y LA RESISTENCIA

marzo 16, 2009

CADA DÍA MÁS LIMITADOS

antigua-capital-lituana

   Me encanta leer sobre historia, creo que ha sido una pasión para mí desde siempre. De muchacho coleccionaba fascículos semanales sobre la Historia del Hombre y Armas de la Segunda Guerra Mundial; cuando contaba doce años seguí con avidez, por Venezolana de Televisión cuando era el canal del Estado, presentador de programas de calidad, EL MUNDO EN GUERRA. Uno de los periodos históricos que siempre me ha gustado más es ese, el de la Segunda Guerra Mundial. Una guerra no entre dos facciones humanas intentando demostrar la veracidad de sus argumentos mediante la derrota del otro; no, sino el exterminio sistemático, demente y calculado de poblaciones enteras, la desaparición en masa de seres humanos no como acción de una batalla sino de una política racial; lo que la convirtió en una verdadera guerra entre la luz y las sombras.

 

   Ojeando reseña de libros, tratados de historias y cosas así, leí algo sobre Lituania y recordé otro hecho pasado. La reseña era sobre EL BOSQUE DE LOS DIOSES, que no he leído, y la reseña (en la revista ZETA) comentaba que durante la ocupación nazi de los países Bálticos, el ejército invasor exigió que los hombres jóvenes en edad para servir militarmente se unieran a las tropas de la tenebrosa SS. Pero los jóvenes lituanos se negaron al reclutamiento (qué valor hubo que tener para semejante acción), y las universidades entregaron apresuradamente certificados y títulos para que los estudiantes pudieran, papeles en mano, evadirse evitando las aulas de clases, saliendo del país algunos, ocultos en casas amigas otros. La retaliación del ejército alemán fue brutal: apresar a los profesores y enviarlos a los campos de exterminio. Así, como si los educadores hubieran cometido un acto horrible contra la humanidad. Uno de ellos, de los deportados, era Balys Sruoga, autor del libro reseñado en la revista. El hombre sobrevivió a los nazis para morir más tarde en una Lituania ocupada por los soviéticos, quienes censuraron el libro e impidieron su publicación. Unos y otros abrazaban el mismo credo, el autoritarismo de la fuerza para imponer sus ideas convirtiendo a otros en rehenes, prisionero. Esclavos. Ahí está Cuba todavía.

 

   Lo que recordé de hace años fue una noticia en la prensa, leída apresuradamente por Marta Colomina en su espacio mañanero cuando enaltecía la pantalla ahora cobarde y entregada de TELEVEN. Cuando el régimen soviético comenzó a hacer agua, los países Bálticos fueron los primeros en exigir su independencia. Las iras de Moscú cayeron sobre Lituania y Estonia por ello. Hubo refriegas armadas, nuevamente los milicianos mostraban su rostro decidido. El caso fue que a un importante hospital de la capital lituana, llena de heridos combatientes, llegaron tropas soviéticas buscando detener a los rebeldes. Fue cuando médicos y personal de enfermería, tomando a los heridos, se lanzaron por sótanos y túneles, arrebatándoselos a los fascistas. Las retaliaciones del nuevo régimen de terror cayó sobre todo el personal asistencial, como debieron saber que ocurriría.

 

   Cuesta imaginar un mundo así, ¿verdad? Antes y ahora, la historia siempre se repite cuando no queremos aprender la lección. Los lituanos la aprendieron, también los alemanes; unos enaltecen el pasado, otros lo cuidan en silencio, siempre temerosos de que sea sacado a relucir en medio de una conversación; cosa que explica por qué una joven moderadora de televisión fue censurada públicamente y despedida cuando en medio de una competencia animaba a los concursantes y soltó la frase “el trabajo los hará libres”, frase enmarcada en los campos de concentración. Hay quienes sostienen que fue una medida exagerada, pero repito, Alemania cuida el pasado porque la lección fue costosa. Por otro lado, los rusos no lo han aprendido, la guerra de Georgia lo demuestra. Y allí está Gaza todavía.

 

YO SI SOY CAPITALISTA Y MATERIALISTA

 

Julio César.

CHICOS, PLAYA Y SOL…

marzo 16, 2009

NADA MEJOR… 

chico-en-bikini

   Todo el que pasaba admiraba su… juventud.

 

   Lo observé y sonreí contenido, el sonrojo de sus mejillas, todas sus mejillas, me indicó que me había notado aunque no me miraba. Debía aprovechar que la novia y los amigos no andaban por ahí.

 

   -Se te va a llenar de agua, ¿o quieres que te entre…? –provoqué.

 

   -No agua, pero ya llevo rato, seguro entró, ¿qué se hace? –respondió pícaro.

 

   -Bien, puedo ayudarte dándote respiración boca a boca… -y paseé mi mirada por esos cachetitos plenos, adorables, que pedían manos acariciantes. Y supe que lo quería, y me dejaría pegar allí mi boca (la lengua la tenía seca), cuando sonrió más.

 

¿LO RECHAZARÍAS?

 

Julio César.

MUJERES, ¿POR QUÉ TARDAN TANTO EN EL BAÑO?

marzo 16, 2009

BRITNEY SPEARS BAJO LA LUPA

mujeres

   -Es un pendejo, tenías razón…

 

   Por correo me llegó esta amena nota. Es como todo en esta vida, tras su sencillez se oculta el conocimiento de causas, y aunque reí mucho, la verdad que sonaba aterrador. También explica, realmente, por qué las féminas tardan tanto en el baño, y de paso por qué muchas van en grupo; contrariando lo que dice El Conde del Guachado (humorista venezolano caído un poco en desgracia), quien sostiene que van en grupo para hablar de los hombres con los que salieron para hacer un acomodo de última hora, “ese para ti y el otro para mí”. Haciendo chistes del detalle que siempre se ponen de pie dos o tres en una mesa para ir a un tiempo, sostiene El Conde un imaginario dialogo entre ellas: “Manita, vamos al baño”; “No tengo ganas”; “No importa, por el camino te dan”. Antes de decir nada más, leamos la nota:

¿Por qué las mujeres estamos tanto tiempo en un baño?

   El gran secreto de todas las mujeres respecto a los baños es que de chiquita tu mamá te llevaba al baño, te enseñaba a limpiar la tapa del inodoro con papel higiénico y luego ponía tiras de papel cuidadosamente en el perímetro de la taza.  

   Finalmente te instruía: ‘Nunca, nunca te sientes en un baño público’. Y luego te mostraba ‘la posición’ que consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza.  

   ‘La Posición’ es una de las primeras lecciones de vida de una niña, súper importante y necesaria, nos ha de acompañar durante el resto de nuestras vidas. Pero aún hoy en nuestros años adultos, ‘la posición’ es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está a punto de reventar.

   Cuando TIENES que ir a un baño público, te encuentras con una cola de mujeres que te hace pensar que dentro está Brad Pitt. Así que te resignas a esperar, sonriendo amablemente a las demás mujeres que también están discretamente cruzando piernas y brazos en la posición oficial de ‘me estoy meando’.

   Finalmente te toca a ti, si no llega la típica mamá con ‘la nenita que no se puede aguantar más’. Entonces verificas cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas. Todos están ocupados. Finalmente uno se abre y te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo. Entras y te das cuenta de que el picaporte no funciona (nunca funciona); no importa…

   Cuelgas el bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho (nunca hay gancho), inspeccionas la zona, el suelo esta lleno de líquidos indefinidos y no te atreves a dejarlo ahí, así que te lo cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo tuyo, sin contar que te desnuca la correa, porque el bolso está lleno de pelotudeces que fuiste metiendo dentro, la mayoría de las cuales no usas, pero que las tienes por si acaso…

   Pero volviendo a la puerta… Como no tiene picaporte, la única opción es sostenerla con una mano, mientras que con la otra de un tirón te bajas la bombacha y te pones en ‘la posición’… Alivio… AAhhhhhh… por fin… Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar… Porque estás suspendida en el aire, con las piernas flexionadas, los calzones cortándote la circulación de los muslos, el brazo extendido haciendo fuerza contra la puerta y un bolso de 5 kilogramos colgando de tu cuello.

   Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza. Ni la cubriste con papel, interiormente crees que no pasaría nada pero la voz de tu madre retumba en tu cabeza ‘¡¡jamás te sientes en un inodoro público!!’, así que te quedas en ‘la posición’ con el tembleque de piernas…

   Y por un fallo de cálculo en las distancias una salpicada finíiiiiisima del chorro te salpica en tu propio culo ¡¡¡y te moja hasta las medias!!! Con suerte no te mojas tus propios zapatos, y es que adoptar ‘la posición’ requiere una gran concentración.

   Para alejar de tu mente esa desgracia, buscas el rollo de papel higiénico peroooo, ¡la puuuuuuuuta…! ¡El rollo esta vacío…! (siempre). Entonces suplicas al cielo que entre los 5 kilos de cachivaches que llevas en el bolso haya un miserable kleenex, pero para buscar en tu bolso tienes que soltar la puerta. Dudas un momento, pero no hay más remedio… Y en cuanto la sueltas, alguien la empuja y tú tienes que frenar con un movimiento rápido y brusco, mientras gritas ¡¡¡OCUPAAADOOOO!!!

   Ahí das por hecho que todas las que esperan en el exterior escucharon tu mensaje y ya podes soltar la puerta sin miedo, nadie intentará abrirla de nuevo (en eso las mujeres nos respetamos mucho) y te pones a buscar tu kleenex sin agobios, te gustaría usar todos pero sabes lo valiosos que son en casos similares y te guardas uno por si acaso.

   Ahí ya vas contando los segundos que te quedan para salir de ahí, transpirando porque llevas el abrigo puesto ya que no hay perchero, y es increíble el calor que hace en esos sitios tan pequeños y en esa posición de fuerza en la que continuas, con los gemelos a punto de estallar.

   Sin contar el garrón del portazo, el desnuque con la correa del bolso, el sudor que corre por tu frente, la salpicada del chorro en las piernas… El recuerdo de tu mamá que estaría avergonzadísima si te viera así; porque su culo nunca tocó el asiento de un baño público, porque francamente, ‘sabe Dios qué enfermedades podrías agarrarte ahí’.

   …Estás exhausta, cuando te paras ya no sientes las piernas, te acomodas la ropa rapidísimo y tiras la cadena ¡sobretodo! Entonces vas al lavamanos. Todo está lleno de agua así que no puedes soltar el bolso ni un segundo, te lo cuelgas al hombro; no sabes cómo funciona la canilla con los sensores automáticos, así que tocas hasta que sale un chorrito de agua fresca, y consigues jabón, te lavas en una posición de jorobado de Notredame para que no se resbale el bolso y quede debajo del chorro…

    El secador ni lo usas, es un trasto inútil, así que terminas secándote las manos en tus pantalones, porque no pensarás gastar tu kleenex para eso y sales… Tendrás suerte si no se te pego un pedazo de papel higiénico al zapato y lo vas arrastrando, o peor, con la falda arremangada enganchada por las medias que te subiste a la velocidad de la luz, ¡mostrando todo el culo!

   En este momento ves a tu chico que entró y salió del baño de hombres y encima le quedó tiempo de sobra para leer un libro de Borges mientras te esperaba.

   ‘¿Por qué tardaste tanto?’,  te pregunta el idiota.

   ‘Había mucha cola’,  te limitas a decir.

   Y esta es la razón por la que las mujeres vamos en grupo al baño, por solidaridad, ya que una te aguanta el bolso y el abrigo, la otra te sujeta la puerta, otra te pasa el kleenex por debajo de la puerta y así es mucho más sencillo y rápido ya que una solo tiene que concentrarse en mantener ‘la posición’ y la dignidad.

   ¡¡¡Gracias a Todas por Haberme Acompañado alguna vez al Baño y servirme de Perchero o tenedora de Puerta!!!…

……

   Dios mío, pero cuánto trabajo. Definitivamente, para nosotros es muchísimo más fácil. Estamos de pie frente a un largo orinal, lo sacamos, apuntamos y ya. La posición clásica se adopta, claro. Miraba baja, vigilando lo tuyo, la otra mano en la pared como sosteniéndola, para cortar visibilidad de ese lado, no vaya alguien a creer que estamos mirando. Si son conocidos que coinciden (los hombres no vamos juntos al baño, no vamos a estar tomando en una mesa y decirle a otro “vamos al baño, amigo”), se comenta algo, pero sin mirar (y en casos de accidentes nos hacemos los locos y ni bajo tortura confesamos que vimos algo). Cuando se trata de desconocidos sólo se oye el agua, la orinada y una que otra respiración o tos. Del resto, nada. O muy poco. Todo es rápido e indoloro.

AH, LA SOLEDAD… UN APORTE DE LA GITANA… 

Julio César.

DULCE DE LECHE

marzo 16, 2009

VECINOS!!!

hombres-gay

DESAYUNANDO CON UN QUISQUILLOSO

 

Julio César.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 67 seguidores