Archive for 30 julio 2009

NADIE DIJO QUE AMAR DOLÍA…

julio 30, 2009

ENNIS DEL MAR

JACK ME ESPERA...

   Solo, lejos del Cielo…

   -Siempre tengo que ser yo el que viene. Nunca eres tú quien toma la iniciativa. Jamás eres tú quien cruza el estado y se deja caer por Texas. –rezongó el carajo de cabellos negros, molesto, con un puchero en sus labios adorables, con la rabia de la frustración brillando en sus ojos, que sin embargo parecían más increíbles que nunca.

   O así le parecían al hombre joven a su lado, delgado y enjuto de rostro, de cabellos claros, quien, a pesar de todo, oprimió los labios molesto y nada respondió.

   El tipo de rostro delgado e inexpresivo estaba molesto con el otro por sus arrebatos, por sus rabias súbitas, por sus exigencias imposibles de complacer. Mira hacia la noche con fijeza, sentado sobre el grueso tronco, sintiendo sobre sí la dura mirada del amigo, quien espera que hable, que diga algo, que se defienda (Está bien, iré la próxima vez a Texas y te sacaré a comer, a bailar e iremos a un buen motel). Pero no puede decir nada y mucho menos algo como eso. Y el carajo de cabellera negra y ojos grandes e intensamente azules, parece a punto de correr hacia él y lanzarle una patada al rostro, o tomar su mochila echándola en su camioneta nueva y largarse, dejándolo allí, solo, a orillas del mugroso arroyo, con la fogata crepitando alegremente frente a la tienda de campaña que comparten en esos fines de semanas, cada tantos meses.

   El catire no lo mira, contempla el fuego, oye los sonidos de la noche y finalmente repara en la silueta del otro que entra, molesto, refunfuñando, llamándolo de feas maneras, dentro de la tienda. El delgado rostro se tensa más. En ese momento odiaba al moreno, cuando se ponía en ese plan de enamorado resentido era insufrible. Cada tanto debía soportar esos furores, pero ¿qué quería él que hiciera? No podía llamarlo cada noche por teléfono para preguntarle cómo había sido su día, cómo estaba, si ya no le dolía tanto la espalda. No podía llamarlo para decirle que esa tarde se detuvo en la carretera y miró el cielo y que ese azul infinito e intenso le recordó sus ojos y la forma en la cual lo miraba siempre, con alegría y ternura. No podía decirle que lo deseaba tanto a su lado, que le costaba seguir viviendo, caminando, comiendo o respirando sin tenerlo allí. No podía decirle por teléfono que justo en ese momento quería tenerlo a su lado para tocar su cara, para oír su voz amada en directo, para mirar su sonrisa, sus ojos, para probar su boca. Cómo decirle que lo extrañaba cada noche al meterse en su cama, sabiendo que estaba lejos, lejos de él, y que soñaba con tocarlo, con recostarse de su espalda tibia, abrazándolo, enterrando la nariz en su nuca, y dormir excitado, y dormir feliz. Dormir dichoso. No, no podía. Y el otro parecía no entender cuánto le dolía eso.

   Mira el cielo, oscuro pero estrellado. Parecían tan lejanas, tan distantes que le inquietan, ¿por qué? Dirige la vista hacia la tienda, donde distingue la silueta del otro, sentado sobre las mantas, quitándose las botas y la camisa con movimientos bruscos. Estaba colérico, y eso tampoco era bueno, se dice el hombre, encendiendo un cigarrillo y fumando lentamente. Ojalá no hubiera dejado el whisky dentro de la tienda, piensa ahora. Sí, ahora entiende por qué las estrellas le parecen tan lejanas e inalcanzables: porque su querido amigo estaba molesto y ponía distancia, y no únicamente la que lo separaba en ese momento de la tienda. No, era de la otra, de la rabia, del resentimiento. Y eso lo enfurece también a él. Dios, cómo lo odiaba en ese momento, aunque no tanto como lo amaba, como lo había amado desde hace tantos años. Eso le sorprendía a él mismo, hubo un tiempo cuando pensó que esa pasión y necesidad por el otro se le pasaría, como un capricho, como un enamoramiento por una cantante o una hermosa actriz de moda. Pensó que terminaría olvidándolo, o queriéndolo menos, pero no fue así. Al estar lejos, imaginarlo recostado en una de esas estrechas camas de hotel esperándolo, desnudo, con su sonrisa pícara, siempre anhelante, lo enloquecía. Al encontrarlo su miembro respondía inmediatamente y tenía que caer sobre él, abrazándolo, tocándolo por todos lados, mordiéndolo, lamiéndolo todo, tomando con la lengua su sudor, para luego besarlo y hacerlo suyo, poseerlo, hasta oírlo gemir de gusto y sentirlo retorcerse entre sus brazos.

   Lo mira pujar y luchar, bajando los viejos pantalones vaqueros, y oprime los labios. Maldito puto. Seguramente intentaba manipularlo con esa necesidad que siempre tenía de él, de su piel tibia y joven. El muy perro sabía cuánto le dolía en la carne y en la piel cuando no lo tenía para sí, que estar lejos era una tontura. Algo que jamás le había confesado era que odiaba no tenerlo al alcance de su vista, que lo llenaba de incertidumbres y amargura imaginarlo lejos, joven, silbando, hermoso, caminando por una calle, siendo visto por otros carajos que sabrían admirar su porte, su gallardía. Pensar aún en su mujer, esa con la que el otro compartía la cama, lo llenaba de celos, aunque no lo dijera. Arroja el cigarrillo, molesto y anhelante, deseando ir a gritarle cuatro vainas… o alejarse y dejarlo solo, que despertara mañana y no lo encontrara. Sí, eso lastimaría a su amigo. Es cuando su mirada cae en la camioneta del otro. Es relativamente nueva, pero está sucia de barro y polvo. Del polvo del camino, un sucio que se acumuló sobre ella durante quince horas de viaje, el tiempo que el otro tardó en llegar hasta él. El tiempo que tardaba siempre en llegar para verlo… el mismo que le tomaba regresar a su casa, a su otra vida.

   Por un momento piensa en encender otro cigarrillo, pero lo deja así, sabe que debe entrar y enfrentar el malhumor de su amigo. Se medio agacha y entra, viéndolo acostado con un brazo sobre los ojos, boca arriba sobre su lado de la gran manta, dentro del saco para dos. Lo mira cerrar los ojos rápidamente. ¡Vaya que estaba molesto!, se dice el tipo de gesto adusto, con malestar. ¡Nada de lo que ocurría con sus vidas era su culpa! Era tan injusto que lo tratara así. ¿Acaso no entendía que disponer de ese tiempo para verlo no le permitía conseguir trabajos más estables y bien remunerados, condenándolo siempre a la inseguridad económica? Lo llama, ronco, pero el otro no responde, como no sea volverse sobre un costado, alejando su rostro. Maldito puto, se amarga más, quitándose las botas y la camisa en las penumbras. El resplandor lejano del fuego lanzaba sobre ambos una danzarina luz rojiza, que en el otro se veía bien, piensa el hombre de rostro enjuto, cayendo a su lado en la manta, dentro del saco, mirándolo, no sabiendo si gritarle, hablar o echarse a dormir. Pero dormir no sería fácil teniéndolo tan cerca, percibiendo su calor, su olor, un aroma que buscaba a veces entre sus ropas, cuando estaban separados.

   No, no puede sencillamente dormirse así, no porque estuviera molesto con el tipo de cabellos negros, ¡sino porque él estaba ahí! Se tiende un poco sobre él, montándose casi sobre la espalda, preguntándole si dormía. Él calla, pero a sus ojos no escapa el que los pelillos de su nuca se erizan. Sonriendo con perversidad, se le pega más, montando la mano sobre su hombro derecho. Estaba tan cálido, tan vital. Y bajo su mano, contra su pecho, ese hombre ardía más. El joven sonríe ahora con más seguridad, casi cruel. Aunque se hacía el dormido, el otro también lo necesitaba, urgido de ese contacto. Con mano ruda lo zarandea, pero sólo para sentirlo mejor, para tantear esa piel amada que tanto extrañaba cuando no estaban juntos. Su boca se pega a su oreja, y su aliento hace estremecer al otro.

   -¿Duermes? –repite la pregunta.

   -Déjame descansar. Estoy agotado por el viaje. Fue incómodo, hizo calor y fue muy largo. –gruñe, intentando sonar lejano, el moreno de ojos azules, pero su voz ronca, ahogada, le decía muchas cosas más al amigo.

   -Pobre chico… -le susurra con el rostro casi sobre el suyo, casi besando esa oreja.

   Sin moverse un ápice, con su pecho provocando un punto caliente con esa espalda, con la mejilla sobre el otro, la mano comienza a apretar y sobar, masajeándole el hombro. El otro no quiere, pero cierra con más fuerza los ojos y deja escapar un gemido de alivio, de gusto… de deseo. Y el catire enjuto sonríe, sabía que sería así. Él deseaba a ese carajo, pero ese carajo lo deseaba también. Debe luchar un poco para obligarlo a caer de panza sobre la manta, bajando aún más la colcha con la que pudorosamente se cubría, usándola más como un escudo contra él. Y se recrea mirándolo, arrodillado ahora. El atractivo moreno tiene espaldas anchas, su nuca está erizada, su rostro ladeado. Las manos rudas van a él. Lo recorre con fuerza, lo soba y lo acaricia. Sus manos tocan con avidez, con necesidad de esa piel que recrea cada noche en sus recuerdos mientras duerme en su cama, al lado de su mujer, y a veces se excita tanto que debe pararse, otras duerme con una sonrisa, sospechando que en sueños, se hará realidad y estarán así.

   Las manos toscas y callosas del hombre se mueven sin vergüenza, sin reparos, sin temores ya sobre el amigo. Soba y aprieta entre sus dedos esos hombros. Ya no le aterra la idea de tocar así a ese otro hombre, porque ahora era parte de él, una parte grande e importante. Para él, ese moreno de ojos hermosos era la persona más importante del mundo, con sus virtudes y defectos, necio, caprichoso, hablachento… y atractivo.

   -No. Déjame… estoy cansado… -logra susurrar, ronco, casi ronroneante, el otro, ocultando la cara sobre la manta. No quiere que su rabia pase así tan pronto. No quiere ceder a lo que su carne quiere, lo que quiere su corazón: a tenerlo.

   El catire enjuto no responde nada, sabía que el otro hablaba por hablar, ninguno de los dos podía detenerse ya. La erección de su carne era dolorosa, y estaba urgida, por lo que con zarpazos tuvo que despojarse del pantalón y el largo calzón para el frío. Una vez desnudo, se inclinó sobre el otro que gimió incapaz de contenerse, pegando la frente de la manta. Esas manos calientes lo atraparon, la punta de su masculinidad también le golpeó un costado, pero lo mejor era el aliento del catire, que caía sobre su espalda, momentos antes de que su nuca recibiera la caricia de esos labios amados, ese beso, esa lamida, esos pequeños mordiscos que lo hicieron gemir escandalosamente.

   -Vuélvete, por favor… -suplica ronco.

   -Déjame en paz, hijo de perra… -todavía logra gruñir.

   Pero casi grita cuando el catire finalmente cae sobre él, caliente, pesado, con sus manos atrapándole los costados y sus dedos hundiéndose juguetonamente en sus carnes. Eso lo hizo reír, como siempre. Sentía muchas cosquillas y el otro lo sabía. Mientras se revolcaba, y reía, le gritaba que parara, que lo dejara. Pero el otro ya conocía trucos, mientras lo hacía reír con una mano, la otra baja más la manta, atrapa la cintura elástica de un calzón largo y lo hala, bajándolo, desnudándolo al fin, un espectáculo que siempre lo maravillaba, y lo dejaba sin aliento terriblemente excitado. Su mano izquierda, casi pisada bajo el cuerpo del otro, continuaba pellizcando y haciendo cosquillas, la derecha recorre, con urgencia, esa espalda, esas nalgas que lograban enloquecerlo siempre, haciéndolo olvidar todo sufrimiento, toda preocupación, todo pesar. Ahora, en ese momento, se sentía vivo, dichoso, cachondo y dispuesto a todo.

   Casi jadeando se tiende nuevamente sobre él, y sin nada entre los dos, el contacto es eléctrico y vital. Sintiéndolo bajo él, revolviéndose, caliente, el catire cree que se muere, y sus manos siguen atacando, acariciando, rascando, cosquilleándole la piel. Lo oye reír ahora, incapaz de contenerse. Su amigo siempre era así, débil a las cosquillas. El joven ríe y se revuelve, su espalda, nalgas y piernas se cepillan del otro, que sigue y sigue, le gusta tenerlo así, restregándose contra él, oyéndolo reír así fuera forzado. Su risa era escandalosa, ronca y alta, increíblemente alegre. Se detiene, lo desea demasiado, le duele de tanto que lo necesita ya. Y su cuerpo contra el del otro, se siente bien. Su amigo deja de reír y apoya la frente otra vez en la manta, calmado.

   -Eres un maldito hijo de puta. –acusa el moreno de ojos hermosos, resentido todavía, pero sin fuerzas ya para resistirse. Deseaba a ese carajo demasiado como para fingir que no.

   -Calla. –le gruñe, bajito, acercando la boca nuevamente a su rostro.

   Lo próximo que siente el moreno es esa boca besando su hombro derecho, lamiéndolo, dando leves mordiscos, bajando por toda ella, dejando un cálido camino de saliva que mana de su lengua. Cierra los ojos con un jadeo contenido cuando esas manos rudas atrapan sus nalgas, apretándolas, sobandotas con fuerza, antes de que las yemas de unos dedos recorran el espacio caliente y secreto entre ellas. Y eso hace que unos ojos grandes y azules se abran al máximo, esa caricia lo tenía tonto, no sabía qué otra vaina hacer como no fuera menear levemente su trasero, algo que ni él mismo sabía que hacia. El otro sí, miraba fascinado como ese cuerpo joven y fornido se estremecía. Sus dedos, perdidos en la gruta secreta, continuaban y continuaban, hasta que un violento espasmo en su masculinidad le dijo que no aguantaría más. Quiere cabalgarlo como a una yegua arisca y desobediente, piensa excitado al máximo, y vagamente irritado aún, metiéndose entre esas piernas, abriéndose camino con los dedos, exponiendo al otro, enfilando su carne y penetrándolo. Fue duro, fue cruel, porque no podía evitar estar molesto con el otro, como este con él.

   Lo penetra una y otra vez, y van uno contra el otro, y por sus mentes no pasa ningún otro pensamiento en esos momentos mientras la vida se detiene por un lado, y por el otro eran lanzando a toda velocidad hacia las estrellas. Lo único real era que estaban juntos. El catire jadea ruidoso por la boca abierta, casi como si le doliera, sintiéndose mareado, maravillado y muy vivo. El otro muerde la tela de la vieja manta y tiene que gemir, sintiéndose recorrido de temblores, hasta que estalla, y grita agónico, creyendo morir de gusto. El otro también lo hace, sobre él, dentro de él, con él. Caen así, uno sobre el otro, entre jadeos, reviviendo todavía los últimos instantes de la alcanzada al Cielo. Y el rostro del catire se relaja totalmente por primera vez desde que llegó con su amigo a las faldas de esa montaña donde pensaban pescar unas cuentas truchas, cosa que no ocurriría, el tiempo era sólo para una vaina. Se sentía bien, en paz, como sólo le ocurría cuando estaba con él.

   -Eres un maldito desgraciado. Y esto no resuelve nada. –oye la voz lejana del amigo, quien está muy quieto, levemente bañado en un sudor que va enfriándose rápidamente. No está molesto, pero al catire de rostro enjuto le parece que su tono es más duro, y lo hiere más. Sonaba a… decepción, a frustración.

   -Descansemos. Mañana estaremos mejor. –le susurra, acunándolo desde atrás con sus brazos, le gustaba tenerlo así. Su boca cae en ese cuello que tanto extraña a veces, los pelillos hacían cosquillas en su nariz, pero eso también le agradaba. El olor de su piel, áspero, saludable, a limpio, pero también fuerte, le llega en oleadas, dándole paz, pero también despertándole ganas de más.

   Y va quedándose dormido, con una sonrisa de ternura y satisfacción en su rostro, que el otro no puede ver. El moreno se queda quieto, sonriendo a su pesar, feliz, feliz a pesar de todo. Nota el viento que azota la tienda, rugiendo con fuerza. El frío comienza a molestar, pero sabe que el otro ya duerme. Siempre le pasaba después de acabar… y al estar así, contra él. Debía moverse y levantar las mantas, pero él mismo no quiere terminar el cálido y agradable contacto. El maldito se había escapado por la tangente, no le había aclarado nada, como siempre hacía, pero ya no importaba. Moviéndose lo imprescindible, toma las gruesas mantas y las monta sobre sus cuerpos. Oye el gruñido del otro, quien se mueve y vuelve a rodearle la cintura y la panza con un brazo, posesivo, reclamando contra sí lo que era suyo. El moreno siente su peso, su calor, su aliento y su olor contra él, y no puede evitar sonreír enternecido, ¡lo amaba tanto!, tanto que le parecía increíble que pudiera soportar meses sin verlo, sin oírlo, sin tocarlo.

   No era justo, Dios, pensaba con pesar, aunque sabía que cualquier que supiera lo que pasaba entre ellos, le diría que no esperara nada de Dios. Pero no quiere pensar en nada incómodo o desagradable en esos omentos. Por esa noche todo estaría bien. Dormiría entre sus brazos, y eso lo compensaba todo. Esa noche el sueño sería profundo, total, reparador, sin sobresaltos, sin despertar de madrugada y preguntarse dónde estás, amigo mío. No habría desvelos tristes, ni el insomne tic tac del reloj que marca las horas que pasan mientras él lamenta no estar en otra casa, en otra cama, durmiendo con ese carajo, siempre, cada noche. No habría sobresaltos ni pesadillas. No tendría un sueño desasosegado del que despertaría agotado, con dolor de cabeza y molesto. Oye gruñir algo al carajo tras él, y nota como su mano se mueve, bajando a su entrepiernas, apretando leve, en sueños. El moreno siente ganas de reír, y mucho calor en sus pelotas, pero calla y se queda quieto. No quiere hablar más, en sus silencios y actuaciones, el hombre de su vida era más considerado que cuando usaba las palabras, vaina que siempre le molestaba.

   Cierra los ojos con fuerza, adormilándose ya, oyendo el rugir del viento acunándolos. Esos dos días pasarían rápidamente y pronto tendrían que separarse otra vez, y en ese momento le dolería, se sentiría mal e infeliz. Pero ahora no. En ese instante todo estaba como debía estar. No quiere pensar en nada más, sólo en el ahora. Pero su corazón insiste en latir lento, con pesar, como lo hacía siempre que el otro se despedía. Era un dolor intenso, total, que muchas veces, cuando conducía de regreso a su casa, a su familia, lo obligaba a detenerse, porque la vista se le empañaba y la tristeza era demasiado grande, tanto, que dolía. No era justo, Dios, ¿por qué nadie le dijo de niño que si pensaba enamorarse debía prepararse para el dolor? ¿Por qué su amor debía doler tanto? El otro gruñe algo que suena como su nombre, y el moreno sonríe, montando su mano sobre la del amigo, como hizo una noche hacía algunos años, comenzando todo entre ellos, y era agradable, era bueno, y el dolor menguaba… y el sueño llegaba.

   Sí, por esa noche todo estaría bien…

MI CULPA

Julio César.

COMO NOS GUSTA…

julio 30, 2009

QUÉ BIEN TE QUEDA…

MACHOTE EN TANGA

   -Ah, no, dijiste que me ibas a dar un masaje en la pierna por el calambre y ahora me sales con que hay que ir a tu habitación, ¿no puedes atenderme aquí? –me preguntó.

   -De atenderte sí puedo, pero levantaríamos roncha; mejor vamos a mi cuarto y te tiras en la cama para que yo te haga lo que en verdad necesitas.

CHICO CALIENTE BUSCA NOVIO

   Lo que más le gustaba del cuartel a Manuelito, eran las fiestas y bailes cada noche en las barracas, que únicamente terminaban cuando se metían en las camas… a la hora de dormir. El Sargento siempre iba a arroparlo y a darle besitos de buenas noches, aunque eso le llevaba bastante rato al Sargento.

PAPI HOT

   Su hijo le pidió que participara en la obra teatral del colegio, donde representarían 300, y causó tal sensación en realismo duro y viril, que no se representó en la escuela sino en el teatro Gayana. El director estaba tan encantado con él, que caía de rodillas adorándolo, como los otros 299. Cómo se divertía el hombre, después de pasar la sorpresa inicial. Aunque no era fácil atender a los, otra vez, 300.

ENTRE AMIGOS Y COLEGAS

Julio César.

RUTINARIOS

julio 30, 2009

TODO USO

ENCULADO

   Cada día se sentía mejor…

   Hay personas que cada día se repiten sin reparar ya en sus pasos, actos o palabras. Cada día igual al anterior, y terminan moviéndose mecánicamente. Por costumbre. Eso le pasa al joven amigo, el cual cae en cuenta mientras el jefe, un tipejo grandote y machote, lo batuquea contra el asiento, que:

   “Coño, hoy no tenía que venir a trabajar. ¡Salí de vacaciones ayer!”.

   Pero el jefe lo tenía bien cebaito. Y aceitadito también, lo que era bueno por la forma en que lo trabajaba… psicológicamente.

SE LE LLENA PRIMERO EL OJO…

Julio César.

PATRICIA RODAS, ¿INOCENTE MARIONETA O FARSANTE DE MARCA MAYOR?

julio 30, 2009

JAKE GYLLENHAAL, ¿EL MÁS GUAPO…?

HONDURAS-PRESIDENTE RODAS

   La política parece, definitivamente, asuntos de gente villana. Y esa idea, ese asco por la política y lo político ha permitido que una recua de bandidos vivan, prosperen y se reproduzcan en ella como ratas en la basura. Pero aún gente tan descarada debería moverse dentro de ciertos límites que permitan sospechársele algo de seriedad. Algo así ocurre con esta señora que todavía se hace llamar canciller de Honduras, Patricia Rodas, negada como está a perder el poder.

   Por allá en mayo de este año, antes de caer en la ‘pesadilla’ de perderlo todo, la señora Patricia Rodas, representando como canciller al gobierno de Manuel Zelaya, habló en Brasil a favor de Cuba y del fin del bloqueo a la isla, al que calificó de brutal y criminal (es difícil contener la risa ahora), cuando en la OEA se hablaba de eliminar las sanciones a la isla cubana por intentar invadir por las armas a un tercer país, Venezuela. Con ardor la mujer decía, seria y hasta con mirada brillante de justa indignación que: “Nadie tiene derecho a excluir a otro país”. Y en este caso no es que vaya a sospecharse un sometimiento canino como el de Evo o el mismo Zelaya a los dictados del eje La Habana-Caracas, sino a la buena fe de gente necia que llora por el viejo y sádico dictador, aunque les importa poco la tiranía a la que ha sido sometido el pueblo cubano.

   Ah, pero la vida da demasiadas vueltas. Expulsado Manuel Zelaya del poder al tratar de violentar esa constitución tan extraña que tienen, que lo tacha de traidor; la mujer, cuan basilisca (casi dejando como niño de pecho al bárbaro de Bush), exige (¡exige!) que los países, especialmente los latinoamericano, pero también Canadá y Estados Unidos, impongan duras sanciones económicas al pequeño y pobre país. Quiere la retirada del visado a todas las nuevas autoridades, prohibición de ingreso a otros países, el corte de toda ayuda fiscal, el cese de todo tratado comercial y congelamiento de cuentas bancarias en el extranjero. Que se les cerque y se les obligue a regresarlos al poder, o que perezcan de hambre, eso es lo que Zelaya y la peligrosa Patricia Rodas piden para ‘su’ país; parece que los hondureños tuvieron suerte en salir de semejante joyitas.

   Lo que condenan cuando toca sus intereses o afectos, exigen que se aplique con dureza cuando los perjudica. Tan democrático, tan de estadistas. A estas alturas uno debe suponer que la señora está desesperada porque no ha habido un baño de sangre en las talles de Tegucigalpa. Ah, es que esta gente que se gira a la izquierda intentando quedarse para siempre con el coroto parecen todos cortados por el mismo molde.

   Pero es posible que sean ideas mías. Después de todo Zelaya y la doña son peones en el juego de Hugo Chávez para exportar la miseria y el atraso del siglo 21, por lo tanto mis enemigos. Es posible que sea yo quien vea todo en blanco y negro. ¿Qué opinan?:

   -¿Realmente no hay disparidad de criterios cuando se condena un bloqueo a un déspota pero se recomienda uno a otro país?

   -¿Se moverá por nervios, angustiada a tal extremo que tiene que pactar con el Diablo mismo para regresar al poder; o sencillamente es la manera de actuar de los farsantes de la izquierda?

   -¿Qué país se ofrece para cargar con el peso muerto de Zelaya, la mujer y la canciller, para que, Dios no lo permita, no se vengan a Venezuela? Alguien debe apoyarlos y compartir sus puntos de vista, ¿pedirá públicamente que el grupito se quede en su país?

   Ojala alguien los pida.

EL DESTINO DE PASCUA LAMA… Y DEL FUTURO

Julio César.

FUTBOL DEL CALIENTE

julio 30, 2009

VECINOS!!!

FUTBOL GAY

 SECRETOS EN DUCHAS DE TRABAJO

Julio César.

DE NIÑOS Y SUPERHEROES

julio 30, 2009

EL 2000 Y LOS BUENOS DESEOS

SUPERMAN

   ¿Quién, y no siendo precisamente un niño, no ha fantaseado con tener habilidades especiales, y no digo de destapar una lata con un cuchillo sin rebanarse medio dedo, hablo de volar, por ejemplo. El poder realizar tareas extraordinarias, o tan sólo ser distinto a los demás, es una idea que ejerce tal fuerza y atractivo en tantas personas, que terminan causando trastornos. Entonces, ¿qué queda para un niño de cuatro, cinco u ocho años de edad? Son simplemente eso, niños; seres inocentes que aún no logran entender ciertas verdades, como que nadie flota, todo cae, y dependiendo de la altura, es peor. Que nadie puede detener un auto en marcha, o un tren. Que una capa de murciélago no logrará que cruces de un edificio a otro. No lo comprenden cabalmente porque son niños y creen notar a su alrededor la magia, y la desean. A diferencia del adulto, o de algunos adultos, no logran captar la diferencia. No sospechan que esas fuerzas en verdad no operan.

   Uno de mis sobrinos, de cuatro años, vivaracho y lleno de una energía feroz, en diciembre me tenía loco contándome que su mamá, mi hermana, iba a comprarle el reloj de Ben Ten, o Ben Diez. Algo así era. Era un reloj que usaba un chico que lo transformaba en lo que quisiera. Y estaba emocionado. Les decía a los primos que iba a hablar con su mamá (mi hermana), para que también se los comprara a ellos. Corría y gritaba apretándose la muñeca, ya en su mente tenía el juguete y podía transformarse. ¿Qué paso? A mi hermana se le olvidó, y cuando salimos a última hora a comprarlo (como en aquella película El Regalo Prometido) estaba agotado. Fue doloroso mirar su desencanto. De hecho me molesté mucho con ella y mi cuñado.

   Para un niño esas cosas son muy reales. Ven a sus héroes realizar proezas y desean imitarlas. De alguna manera es un primer llamado al lado bueno. Todos quieren ser el Zorro, Superman, Batman, La Mujer Maravilla, el Hombre Araña… nadie quiere ser Lex Luthor o el comandante Monasterios. Aunque con el Guasón de Heath Ledger, así como la Gatúbela de Michelle Pfeiffer, hubo sus excepciones. Sin embargo a eso aspiran en esos primeros años, como algo hay que nos invita, de niños, a desear ser policías o bomberos. En fin, metido dentro del disfraz, según estudios resientes, el niño se siente lleno de confianza, de una falsa confianza, y corre para saltar sobre sillas, se sube a árboles o intenta detener bicicletas. Porque es lo que ha visto. No se puede vigilar a un muchacho todo el tiempo, es imposible, no se puede controlar cada toma corriente o cada barandal de escaleras, pero cuando un niño lleva sobre sí el atuendo de su héroe favorito, el peligro se potencia.

   Se habla de estudios resientes, pero en antiguas revistas que he leído en el trabajo (¡guardan cada cosa!), ya se hablaba en los setenta sobre la influencia de los héroes maravillosos de la televisión. Eran documentados casos de niños que murieron arrojándose de árboles o ventanas, con una sábana atada a sus cuellos, prestos a volar. Y que imagen tan terrible, ¿verdad? El niño emocionado atando la sabana, transformándola por obra y gracia de su inocencia e imaginación en una capa roja, tal vez todo un traje, y lanzándose al vacío esperando elevarse hacia las nubes. Es algo aterrador. Y es justamente lo que el niño piensa, siente y ve, una realidad donde aquello que observa, por fantástico que sea, es posible. Un adulto sabe que bajo la cama no hay ningún monstruo, pero el niño también “sabe” que sí, que cuando sus padres están “el hombre del saco, el hombre sin cara” se oculta, para reaparecer luego atormentándolo. Para él es una verdad, por tonto e infantil que nos parezca, e ir enseñándole a ver la diferencia entre imaginación y realidad es trabajo, paciente, de los adultos.

   La recomendación para niños pequeños siempre ha sido la misma, mientras se les disfraza para una ocasión especial, se les dice que eso es tan sólo un juego, que no existen esos poderes, que eso sólo se ve en televisión, y que si se arroja o salta más allá de sus posibilidades se va a lastimar. Incluso se aconseja alzarlos un poco y dejarlos caer sobre sus pies para que sepan que ni vuelan ni flotan. Pero aquí volvemos a la lógica de otra edad: “tal vez sí me arrojo desde más alto, sí lo logre”. Por eso la vigilancia siempre es necesaria, porque aunque no se cuente con un disfraz, en sus mentes, cualquier toalla se transforma en el indestructible traje de Superman, sí a eso está jugando.

   Fantasía y realidad son límites que a veces no podemos diferenciar fácilmente, aún los adultos. A veces una persona defiende una idea que está condenada al fracaso porque no puede ver sus efectos, lo que desea que ocurra nubla la razón y sólo observa aquello que su mete espera ver, filtrando todo lo demás. Debe ser grato poder engañarse así. A veces. Pero sin ir tan lejos en el tiempo o en la sicología; allí están los que creen en la raza de gente lagarto que vive entre nosotros, y no hace mucho era documentado, en El Nuevo País, tours de asiáticos que al viajar a Estados Unidos, los niños preguntaban dónde vivía, tal vez con la esperanza de llegar y conocerlo, Bart Simpson.

CHICOS, CIGARRILLOS Y OTRAS PRESIONES

Julio César.

DANDO UNA MANO DONDE NO ERA

julio 30, 2009

 ¿SOÑANDO?

HOMBRE SEXY

   Seguramente era ese el tamaño…

   El muchachote pidió ayuda para mover aquel palo, y los vecinos presente corrieron a ayudarlo. Lo atraparon con una mano, varias manos, y lo apretaron y sobaron todo, de forma lenta, caliente, hasta que el joven se alteró… dando más de donde agarrar, aunque aclaró:

   -No con ese, con este…

OPORTUNIDADES LABORALES

Julio César.

LANCE ARMSTRONG ¿FUE A LA LUNA?

julio 30, 2009

MARIO LÓPEZ…?

LANCE ARMSTRONG

   Aunque no lo crean, cuando se discutía sobre los cincuenta años del alunizaje, había quienes confundían a Neil Armstrong, el astronauta heroico, con el también legendario ciclista, Lance. No niego que siento debilidad por este señor, y no por la pinta que tiene, ojo, sino por lo que ha sido su vida. Este tejano (debe ser hasta reaccionario como todos ellos) es considerado uno de los mejores ciclistas del mundo y de la historia misma, y se transformó en leyenda a fuerza de tesón y lucha cuando tras superar un doloroso cáncer volvió a subir a su bicicleta completando siete victorias en el Tours de Francia, consecutivos, hazaña que no ha logrado ningún otro; teniendo en todo momento a la odiosa prensa europea detrás, acosándolo, en particular la francesa (el diario L’Equipe fue particularmente sucio y ruin). Vez tras vez lo señalaban de tramposo, de doparse, y vez tras vez les echó en cara las pruebas de su inocencia.

TOUR DE FRANCIA

   Dicen que es algo insoportable de carácter, pero, en su caso, tiene razones para la descortesía, no es un hombre, es un fenómeno. Recuerdo siempre las palabras del periodista venezolano, Pedro Penzini, refiriendo su último Tour, no el de ahora; cuando más ‘viejo’ que el resto, aún recuperándose de sus dolorosos tratamientos, con la prensa europea en su contra, montó en su bicicleta y venció toda adversidad. Contó Pedro que lloró emocionado al verlo cruzar la meta. Una vez se dijo que Jake Gyllenhaal estaba preparándose para protagonizar el filme que se haría sobre su vida, pero al final no se hizo; una lástima, habría sido algo increíble. Dicen que fue el actorcito ese que siempre anda sin camisa (y que a mí no me cae bien), Matthew Conaughey, quien la protagonizó o protagonizaría. No se si se hizo la película. Yo habría ido a verla, a pesar del Conaughey. Por cierto, de la amistad que nació entre el ciclista y el actor, se corrieron muchos chismes picantes en las revistas algo ligeras de farándula. Siempre andaban juntos, trotando sin camisas, o en la playa. Hablaban de una breve aventura gay que excitaba a todo el mundo, pero que en verdad nadie creyó.

LANCE Y MATTHEW

   Pero a decir verdad, el muchacho tiene con qué. No el actor.

LANCE ARMSTRONG HOT

LANCE ARMSTRONG SEXY

EDUARDO YAÑEZ Y UN REFITO DE NOVELA

Julio César.

BIEN MOJADOS

julio 30, 2009

DE ARMAS TOMAR

HOMBRES EN CALZONCILLOS

   Siempre le gritaba en juego: ¡para o te la clavo en el culo!

   A Irene siempre le preocupaba un poco cuando Mario, su marido, salía a lavar la camioneta y el vecino, Rubén, lo ayudaba. Los empujones, las tocadas de culos, las bajadas de calzones, los juegos con la manguera, por alguna razón, la inquietaban. Por suerte se alejó antes de que Mario, gritando de risas por la bañada con la manguera, se la quitara a Rubén, metiéndosela dentro del calzón atrás… teniendo la punta aún agarrada con su mano que reposaba en esas nalgas. No fue la manguera, sin embargo, lo que cinco minutos después parecía querer entrarle por el culo…

PLAN DE ÚLTIMA HORA

Julio César.

GAY DURO Y SUCIO

julio 24, 2009

GAY DURO Y SUCIO                         SUCIO… 11 

   Steve, en manos del sádico y cruel Abdul, pasa el peor momento de su vida, deseando morirse mientras muerde sus labios para no dejar salir lo que su enemigo más desea oír: que continuara, que le diera con fuerza. La está pasando mal, nuestro héroe, mientras más goza. Esta historia contiene situaciones que podrían resultar ofensivas para personas que les disguste leer acerca de violaciones, sadomasoquismo, bondagge y sexo no consentido. Aquí hay mucho de todo eso. Si es tu caso, no contiendes leyendo. Si, por el contrario, te interesa, disfruta de esta buena historia del amigo capricornio1965:

     EL SOLDADO AMERICANO… (12)

ESPERANDO MAS

   Temía… y esperaba cada nuevo ataque sexual…

……

   Abdul toma entre sus manos el pezón derecho de Steve para manipularlo, mientras la punta de la aguja es colocada en el borde superior del oscuro pezón.

   -¿Listo? ¡Jejejejejeje! -le pregunta burlón, como si Steve pudiera decidir.

   -Nooghhhhhh, te matare, perro, algún día te voy a matar aunque sea lo último que haga en la vida, te lo juro. -le grita furioso Steve, al sentir como la punta de la hipodérmica es presionada justo donde termina el pezón y empieza la piel, la delgada y filosa punta de la aguja se empieza a introducir en el musculoso pecho del americano.

   -¡Jejejejeje!

   -Mhm… -Steve aprieta las mandíbulas fuertemente para no gritar, el dolor no es tan intenso, aunque la humillación si lo es.- ¡Aghhhhhh! –jadea al sentir como la aguja se va introduciendo lentamente por entre sus sólidos músculos pectorales, hasta llegar a una profundidad considerable, para después sentir como el frió líquido empieza a ser vaciado entre sus fibras musculares.- Nggghhh.

   -Jejejejejejeje… -la risa de Abdul es sarcástica feliz, triunfadora, de dominio y control sobre el enemigo, de control sobre el rebelde macho americano.

   Abdul disfruta el ir empujando el embolo de la jeringa hasta vaciar el contenido, infiltrándolo entre las fibras musculares del amplio tórax. La aplicación le parece eterna a Steve, pero no todo termina ahí, falta el lado izquierdo, así que tomando la segunda hipodérmica, Abdul procede a hacer lo mismo, primero toma entre sus dedos el otro pezón, para meter lentamente la hipodérmica.

   -Nghhhhhhhhh. -Steve se revuelve en sus atadoras, tratando de demostrar que aún no está vencido, que puede dar pelea, aunque con eso no evita que su pezón izquierdo sea inoculado al igual que el derecho. El experimentar sustancias que exacerben las zonas erógenas, más aún en Steve que es un ejemplar masculino de concurso, le produce un increíble goce al sádico amo.

   -Jajajajaja… liso, sólo unos segundos y estarás listo. -le dice Abdul mientras arroja las hipodérmicas a la basura.

   Steve siente después de lo frió del contenido infiltrado entre las fibras musculares de su musculoso tórax, el ardor que sintió la primera vez que le inocularon esa sustancia. Su pecho arde, aumenta de temperatura, siente un ardor como si sus pezones estuvieran siendo consumidos por el fuego. Aprieta de nuevo las mandíbulas para ahogar el grito por el intenso ardor que consume su tórax.

   -Aghhhhhhhh, mghhhhhh… -no puede evitar gemir. En unos cuantos minutos el ardor va disminuyendo dejando sus pezones y su tórax extremadamente sensible a la estimulación.

   -Jejejejejejeje. Creo que ya estas listo. -le dice Abdul burlón al ver que el ardor en los pezones ha disminuido; estira sus manos para tomar en cada una de ellas cada pezón, manipulándolo con los dedos.

   -¡No te atrevas! Déjamghhhhhhhhh… -una descarga eléctrica le corta la voz a Steve. El estimulo de la fuerte presión de los dedos de Abdul sobre sus músculos pectorales previamente inoculados, le provocan un fuerte estimulo erótico que recorre todo su cuerpo, un placer más intenso que los anteriores, que lo toma de sorpresa y reduce su voz de ira a gemidos de satisfacción y sorpresa.-¡Hummm…! Ahhhhhhhhhhhhh. Nghhhhhhhhh. Ahhhhhh. –jadea, caliente, sintiéndose ricamente recorrido de chorros de placer por sus venas.

   -Jejejejejejeje. ¿Ves? Te gusta, cabrón, te gusta que te manosee las tetas, PUTO. Jejejejeje… Quieres que tu amo te de placer, ¿verdad? -le pregunta mientras sus manos siguen masajeando más rudamente los músculos alrededor de los pezones del inmovilizado esclavo.

   -Ohhh Dios… Aaahhhhhhhhhh, ¿qué me hiciste? Aghhhhhhhhh. Ahhhhhhhhhhhh… -el estímulo nubla el raciocinio del rebelde soldado y lo reduce a un cuerpo tembloroso y caliente por la excitación, sin poder oponerse, ni bloquear el placer que le provoca la fuerte estimulación, deseando más y más.

   -Jejejejejeje. Ah, mírate como te revuelcas de gusto. Te lo dije, puto. Convertiré tu cuerpo en un juguete sexual, serás mi mascota sexual privada. Mi puto esclavo para siempre, siempre deseando que te toque, que te sobe y te llame para darme gusto. Jejejeje, no podrás resistirte. Jajajajajaj. Si te viera tu mujer… -y aprieta más, oyéndolo gemir a través de los dientes apretados.- Dime, perro,  ¿no sientes como cada vez te gusta más que te toque, y lo deseas?

   Steve no responde, sólo se queda pensando en las palabras de Abdul; es cierto, esa vez el placer que siete es más intenso que las veces anteriores, sus pezones se endurecen hasta casi causarle dolor por la necesidad que tienen de ser tocados y estimulados, de ser sometidos al placer, sin importarle qué es lo que lo esté causando. Su cuerpo sólo siente, sólo disfruta. Aunque su mente permanece heterosexual, su cuerpo no siente igual, desea las manos de aquel sujeto manipulando9lo.

   -Ahhhhhhhhhh. Ahhhh ngghhhhhhh… -trata de ahogar los gemidos que le provocan las manos de Abdul sobre su pecho, pero no puede evitarlo estando inmovilizado.- Nnnnnnnnnnnghhhh. Bastardo, aghhhhhhhhh. Ngghh… -la furia no lo abandona, es una mezcla de furia y placer formando una simbiosis perfecta que crea el más grande conflicto mental y sexual en el musculoso macho que está imposibilitado de oponerse por estar reducido físicamente.

   No puede defender su cuerpo de los eróticos experimentos a lo que está siendo sometido. Debe de soportar, de resistir, pero su cuerpo se está poniendo en contra de él, esta ahora de parte de Abdul, esta disfrutando lo que Abdul le hace y dejándose manipular por él. Sólo su mente, sus pensamientos, están aún oponiendo toda la fuerza mental que tiene para no permitir hundirse en ese mar de sensaciones placenteras que su cuerpo experimenta ahora con una intensidad nunca antes experimentada, pero que de ahora en adelante será la única vía que le podrá dar la satisfacción total. Su verga está hinchada a más no poder, y aún su culo…

   La mirada de Abdul es triunfante, sabe que tiene el cuerpo de Steve en sus manos aunque su mente siempre opondrá resistencia, pero su cuerpo, su perfecto cuerpo, será dominado.

   -Creo que ya estás listo. -le dice Abdul, mientras observa como cada músculos de Steve esta enrojecido y bañado en sudor y notando como los gemidos del americano son cada vez más difíciles de controlar.

   Aún en medio del éxtasis sexual en el que se encuentra Steve se pregunta ¿listo? ¿Para que? No tiene que esperar mucho, pronto Abdul le levanta las piernas para colocarlas sobre sus hombros, sin quitarle los ojos de encima, cruel. Manteniéndolas separadas firmemente por una gruesa cuerda así Steve no puede cerrarlas, Abdul posiciona sobre sus hombros los duros muslos del americano para, sin dejar de mirarlo, ir dirigiendo su verga al aún hermético culo de Steve.

   -¿Estás listo para que te llene de amor? Jejejejejejeje…

   -Nghhhhhhh. Ahhhhhhhhhh, Dios, mío, nong…

   Gime Steve, entre la desesperación de no poder evitar la nueva violación y el placer que las manos de Abdul le proporcionan al seguir masajeándole fuertemente el tórax. Su mente se debate entre la rebeldía y el placer, entre el goce y su hombría y su virilidad que están siendo esclavizadas y tomadas como rehenes por los deseos del pervertido sujeto, que sabe como ir conduciendo el atléticamente perfecto cuerpo del soldado americano hasta donde desea. Ya tiene de su parte los pezones y el culo del soldado, el experimento de ir transformando la respuesta sexual a la estimulación esta dando perfectos resultados en el viril ejemplar, manteniendo intacta su mente. Su raciocino, pero siendo debilitado y quebrantado.

   Steve trata de apretar su culo contrayendo su esfínter anal al sentir como la dura, cálida, lisa y jugosa cabeza de la verga de Abdul esta “tocando” las puertas de su culo, tratando de abrirse paso de una forma violenta. La resistencia del hermético culo, no es lo suficientemente fuerte para poder detener el deseo de un miembro de dureza férrea, que está acostumbrado a tomar lo que desea, más aún sabiendo el efecto que le provocar en esta ocasión al odiado enemigo. Steve, sudando más profusamente que antes, cierra los ojos y aprieta más las mandíbulas para tratara de aumentar la fuerza en su trasero y poder impedir que una vez más ese duro miembro entre en sus entrañas y le demuestre una vez más que él no es nadie.

   La palabra “puto” resalta en su frente, así como su duro miembros sometido juntos con sus bolas por las fuertes ligas, la molestia en sus bolas es cada vez mayor al no haber podido lograr la relajación eyaculando; las ataduras, los piercing, las marcas, todo es muestra del control de Abdul sobre él. Las sensaciones que lo recorren ahora demuestra que tan distinto es el Steve de ahora al que fue capturado apenas unos días antes; su cuerpo viril y musculoso se mantiene al igual que su mente, pero algo en él ha cambiado, los centros de placer, sus zonas erógenas, están hipersensibilizadas; ejerciendo el control y nulificándolo mentalmente por el intenso placer que se apodera de cu cuerpo cuando lo estimulan, Steve se siente indefenso.

   -Aghhhhhhhhh, ngghhhhhh . Bastardo, noooghhhhhhhhhh. Agggggghhhhhhhh. -los gritos de Steve son mezcla de ira e impotencia por no poder evitar que Abdul lo penetre una vez mas. Al menos ahora están solos, se dice como en pobre consuelo. Los bordes de los pliegues anales empiezan a ceder ante la fuerte presión.- Nghhhhhhhh… -Steve casi muerde sus labios por la impotencia de lo inminente, por no dejarse someter, por ofrecer algo de resistencia. Es un soldado, un hombre entrenado perfectamente, física y mentalmente, pero esto sobrepasa sus límites viriles y emocionales.

   -Así, así, puto, así cabrón, dame tu rico culo, tu amo y señor lo desea. Ahhhhhhhh… -la última estocada abre de golpe el fuerte esfínter para acceder a las viriles entrañas americanas.

   -NGHHHHHHHHHHHHHHH. AGHHHHHHHHHHHHHHHH. AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH. -el intenso grito de Steve se torna primeramente en furia para después ser de sorpresa y al final de placer. Sabe que su culo palpita, cerrándose golosamente sobre el güevo en su interior. ¿Qué le han hecho en el culo? ¿Por qué ahora siente de esa manera cuando es penetrado? Steve siente que su cuerpo está siendo partido en dos mitades perfectamente iguales, las sensaciones hierven en sus entrañas, una descarga de placer desconocido y repugnante para su heterosexualidad, lo sorprende. Cuando el tolete sale, rozándolo, y vuelve a entrar con violencia, lo llena de calor, de gusto, de sensaciones que lo marean, y lo desea. Su culo lo hala. Lo atrapa. En la anterior violación no sintió ningún tipo de placer cuando tenía sus entrañas llenas de dura carne, pero ahora…- ¡HUMMM…! Ahhhhhhhhhhhh. AGHHHHHHHHHH. NGHHHHHHHHHHHH, DIOS, NOGHHHHHHH… Hummm, sí… -por más esfuerzos que hace Steve por mantener el control mental y la resistencia, es inútil. El placer que siente mientras ese tolete lo cabalga, duro, a fondo, se va diseminando rápidamente por cada terminación nerviosa de su hermoso cuerpo. Steve siente como sus entrañas disfrutan al ser llenadas, al convertir su culo en “carnívoro” de ahora en adelante. Se muerde los labios para no gemir por más, por no chillar de placer cuando Abdul lo clava todo, sonriendo brutal, meneándolo allí.

   -Jajajajaja. ¿Te gusta, puto? ¿Lo sientes rico cuando te lo meto y lo agito? Sí, te gusta, tienes el culo mojado pidiendo más. Jajajajajajajaja. -la risa de Abdul revela que sabe perfectamente las sensaciones que Steve está experimentando, muy a su pesar. La mirada de Abdul está clavada en el rostro de Steve que ahora hace honor a la palabra que lo marca definitivamente en la frente, que lo coloca en un lugar de sexualidad especial, en el que Steve, jamás pensó estar. El bello macho se contorsiona, su boca roja, sus jadeos cortos, el placer que enrojece más sus pómulos, todo habla de lo mucho que goza de la verga dura de su macho.

   El placer anal que el culo de Steve experimenta es independiente de su capacidad de raciocinio y deseos, sólo es placer que crece y se expande en todo el musculoso cuerpo, cada vez que la verga de Abdul está totalmente dentro de las entrañas del rebelde y musculoso macho. La sonrisa triunfante de Abdul se encuentra con el rostro desesperado del americano, se ven fijamente, Abdul sabe que está ganando más y más terreno en el control y en la sexualidad de Steve, mientras que Steve trata de no darse por vencido, de no permitir que su cuerpo sea dominado por su culo, aunque es casi imposible.

   Todo su cuerpo tiembla por el extremo placer que tiene y que se genera en sus entrañas por la dura carne que le proporciona las placenteras estocadas que lo controlan y casi lo inmovilizan del placer que le provocan. La dura verga de Abdul empieza a deslizarse más lentamente, para empezar luego con embestidas aún más fuertes, de esas que destrozan culos. Con una pasmosa lentitud ahora, Abdul saca casi hasta la amoratada cabeza de  su miembro para luego enterrándolo todo dentro del culo de Steve, quien se estremece, sin dejar de verlo, manipulándole los pezones. La dura verga de Steve está escurriendo una constante gota de liquido seminal escapa del esclavo que ha permanecido ligado por varios días, las bolas de Steve son friccionadas por el vientre velludo de Abdul cada vez que lo embiste, estimulándolo también.

   -Ahhhhhhhhhhh. Aghhhhhhhhhhhhh. AHHHHHA… -el placer de Steve aumenta cada vez que Abdul saca y mete la dura verga de su culo ahora ávido.

   Lo coge lentamente para después empezar a hacerlo rítmicamente, más rápido, así somete el esfínter de Steve que está estrangulando la dura verga, la presión del esfínter anal de Steve está apenas cubriendo el diámetro de la verga de Abdul, como si fuera la funda perfecta para la dura espada del iraquí, dándole un gran placer al sádico.

   -Jajajajajajaja. -la risa triunfante de Abdul se deja oír, sabiendo que existe en la cabeza del americano la más cruda batalla de su mente rechazando las sensaciones de su culo, y el placer que experimenta su atractivo cuerpo.- Ahhh… perro americano, qué rico aprieta tu culo mi verga, es como si hubieras nacido para esto. ¿Te gusta que tu amo te atienda? ¿Te gusta cuando te doy así, así y así?

   -NGGHHH, DIOS MIO, NO LO PERMITAS, AGHHHHHHHH, AGHHHHHHH, AGHHHHHHHH, AHHHHHH… -las estocadas de la dura “banderilla” de Abdul se clavan sin piedad una y otra vez en el profundo canal rectal del americano. Negándole la victoria a su mente, haciendo que el musculoso cuerpo de Steve disfrute aún contra su voluntad.

   El temblor en cada músculo del inmovilizado Hércules es intenso, constante. Los pezones de Steve están enrojecidos por lo excitado que está, así como su culo que se está tornando en un depredador insaciable de carne masculina, apretando salvajemente la dura verga que tanto gusto le daba. Culo y mente libran una dura batalla para liberarse o ser dominado, para ser libre o esclavo, para ser hombre o puto; aunque Abdul sabe como darle ventaja al puto, al esclavo, al cuerpo, al culo, del rebelde e ir ganando terreno en la mente del soldado sin llegar a nulificarlo totalmente. Para Abdul es placentero saber que Steve es humillado cada vez que se lo coge y más aún cada vez que siente placer al ser cogido, el verlo así utilizando sus mejores armas sexuales contra el odiado enemigo.

   -¡Hummm! –escapa de sus labios contra su voluntad.

   -Jejejejeje… disfrútalo, perro, disfruta de una buena verga en tu culo de puto.

   Steve siente como sus bolas se endurecen tratando de liberarse, de obtener la ansiada relajación, sin que le esté permitido, todo parece formar parte de un perfecto plan maestro para hacer prisionero no sólo el cuerpo de Steve sino también su sexualidad. Mantenerla cautiva de las duras vergas iraquíes que se disputarían por entrar allí, dominantes, sabiendo que el culo las esperaba con ansiedad.

   -Puto, puto, puto… Ahhh, qué rico lo tienes, puto mío. -con voz ronca de lo tanto que disfruta, Abdul le repite la palabra que Steve tiene tatuada definitivamente en su frente para recordarle cómo está disfrutando de su verga, como su cuerpo se rinde definitivamente ante la dureza de la carne del macho dominante.

   -Ahhhhhhhhhhh. Nghhhhhhhhh. Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh. Te voy a matar, aahghhhhhhh… -las inútiles amenazas nada significan, ni aún para Steve, al saber que su cuerpo está derrotado y que su mente mientras su cuerpo este siendo sometido a ese tipo de tratamientos, no podrá hacer gran cosa para poder oponerse, para poder nulificar el placer, el deseo.

   La respiración de Steve se torna más y más agitada cada vez, llevando su cuerpo a que su temperatura aumente más de lo que estaba por la fiebre. Su mente se rebela, siente como sus entrañas arden una vez más, cerrándose codiciosa sobre la dura carne del otro, y no pueden evitar nada. Siente como ese duro miembro entra y sale cuando se le antoja de su culo, provocándole placer. Por más que Steve trata de no sentir es inútil, su culo piensa distinto, desea mas, quiere que ese vaivén no se detenga nunca, la fricción de la dureza viril en sus entrañas lo hace gemir, jadear y está conduciendo su mente hasta los límites de la resistencia. La fuerza física lo ha abandonado y la sexual se ha puesto de parte del enemigo.

   Steve mueve su cabeza de un lado a otro tratando de negar lo que siente, de oponerse, de no permitir que el placer llegue hasta gritar pidiendo ser cogido como un puto; su mente siente que está perdiendo la batalla, su temperatura está más y más alta. Su mente, a punto de perder la guerra sexual, se hunde en la oscuridad total, la debilidad, la fiebre. La extensa y dura batalla han hecho mella en el agotado soldado, que pierde el sentido, pero ni aún así Abdul deja de meter y sacar su dura verga hasta llenar esas magnificas entrañas americanas de la leche de su enemigo.

   -Aahhhhhhhhhhh. -aún sabiendo que Steve ha perdido el sentido, Abdul eyacula dentro de Steve.

   El semen escurre una parte por los lados del culo del inconsciente americano, quien ya no se da cuanta de lo que le pasa. Su única defensa mental fue hundirse en la oscuridad y no presenciar como su culo aceptaba ser violado, ser poseído, y como sus entrañas daban el más grande placer a su perro enemigo, mientras su mente aumentaba el odio y el rencor que siente contra Abdul.

   Abdul, agotado, cae sobre el inerte cuerpo de Steve, dándole un beso en los labios mientras el otro está sin sentido, saboreando sus deliciosos labios y dejando su verga dentro del americano mientras termina de ser ordeñada por el sediento y sometido culo del rudo soldado.

   Aún en su inconciencia, Steve siente como su culo tiene ese duro miembro bien metido, como se mueve dentro de él, no está totalmente fuera de la realidad, pero poco a poco los movimientos cesan y cae en un sueño profundo, por la tortura. La debilidad y la fiebre lo agotaron, no sabe cuántas horas está sin sentido, siente como es desatado, sin poder recobrar la conciencia. Vuelve a caer en el delirio y el sueño profundo, ¿cuánto tiempo podría haber pasado? En algunas ocasiones, entre sueños, siente como algo duro entra en sus entrañas, pero ni siquiera así puede recobrar el sentido.

   La conciencia está volviendo al musculoso americano, abre los ojos, para darse cuanta que está, solo ahora, aún sobre la cama, su verga y bolas están aún con la liga. Está ahora acostado boca abajo. Su cadera queda al borde de la lujosa y cómoda cama de Abdul, así que sus rodillas están en el suelo. Su redondo y perfecto trasero queda justo para ser penetrado, sus brazos no están encadenados a su espalda, sino a ambos ángulos de la cama, debajo de su mentón hay una suave almohada que lo obliga a tener la cara levantada viendo al frente.

   -¿Ya despertaste? -la voz de Abdul lo saca de su somnolencia.

   -Aghhhhhhhhh. -un grito de dolor se deja oír al sentir como un delgado objeto es introducido en su adolorido culo (una pipeta), por el cual se empieza a vaciar una sustancia en las entrañas del americano.

   El frío de sus extrañas es incómodo pero efectivo ya que causa que Steve trate de soltarse, pero está sujeto fuertemente. Sus brazos abiertos sobre su cara, en forma de “v”, sus piernas también separadas, para que sus nalgas estén lo mas separadas posibles, para que su culo pueda ser utilizado. El dolor inicial va cediendo y el frió transformándose en un calor que va aumentando de manera gradual. El calor en su culo se va convirtiendo en una hoguera. Steve siente como sus entrañas se consumen por la alta temperatura que la extraña sustancia le provoca, pero después de eso, el calor se va convirtiendo en una sensación de vacío, de irritación, de querer que su culo sea frotado, como si tuviese comezón en las paredes del recto, y la fricción lo pudiera satisfacer. De tener las manos libre, Steve se hubiera metido un dedo en su culo para poder rascarse y aliviar ese ardor, esa molestia que le quema las entrañas y las hace sentir vacías. Aprieta su culo una y otra vez buscando alivio.

   -Esta listo, señor, ahora sí que está perdido. -le dice Farrell a Abdul, mientras sale de la recamara dejándolos solos.

   -Jejejejeje… ¿te arde el culo? ¿Necesitas ayuda? Jejejejeje…

CONTINÚA   SUCIO… 13 

Julio César.

CARRIE PREJEAN, ¿VÍCTIMA?

julio 24, 2009

CADA DÍA MÁS LIMITADOS

EX MISS CALIFORNIA

   …¿O victimaria?

   El asunto de las libertades civiles y políticas es algo muy serio. Como que hay pequeños pises en el Tercer Mundo donde la discusión es cosa de vida eterna para los caudillos enquistados en el poder, o de muerte para quienes se le oponen. Pero también conllevan responsabilidades reales que deben adoptarse y protegerse por encima de toda consideración grupal. Aún aquellas posturas que nos sean odiosas. Se pueden discutir hasta el infinito; cada caso es único porque cada persona es distinta. Sin embargo los países serios y medianamente sanos presentan un conjunto general de leyes que amparan la vivencia dentro de límites extensos.

   Y el mundo ha aprendido. Eso de malditos extranjeros, ya no se oye como antes. Un negro, un chino o un indio ya no son vistos como sub humanos; un judío, irlandés o sudamericano, no enfrenta los antiguos prejuicios en otras tierras. Ser gay, lesbiana o transexual es visto con menos escándalo (bueno, no tanto en países pequeños, todavía en Caracas dos hombres no pasean tomados de la mano). Hemos tenido guerras, revoluciones, mártires y persecuciones para garantizarnos libertades, pero sobretodo, derechos que nos permitan ser protegidos. No pueden existir todas las libertades, es imposible. Jamás se entenderá ni se apoyará la postura de los pederastas, o aquel que crea en el bien de la eutanasia pero para los demás. El aborto debería ser un derecho consagrado, pero una mujer irresponsable que se preña a cada rato y aborta, como quien cambia de ropa interior, representa un problema social. Pero son esas individualidades las que van conformando los sistemas legales, ese entramado que puede, en un caso dado, defender a un individuo hasta de un Estado. Claro, muchas veces se cae en el absurdo como pasa en el sistema legal norteamericano con el “acoso a mujeres e infantes”, utilizados como medio para hacer fortuna, que terminan como una caricatura.

   La base de la convivencia es el respeto, pero también la tolerancia hacia los demás. Y este largo cuento viene al caso por lo que le ocurrió no hace mucho a una miss en Estados Unidos, víctima, al parecer, de discriminación sexual. Sostiene la joven y bonita Carrie Prejean, hasta ese momento Miss California, que un comentario gay le costó la corona. Aparentemente la joven fue removida de su ‘cargo’, acusada de incumplir importantes compromisos del contrato (¡qué son tan serios! ¿Ven? Otro prejuicio). Carrie, sintiéndose estafada y muy molesta, se presentó en un programa de televisión para defender su caso, alegando que la destronaron por decir que el matrimonio debía limitarse únicamente a la unión de un hombre y una mujer.

   A ella le responden, dentro del Miss California USA, que no fue por eso, sino por faltar a eventos ya organizados, los cuales desatendió para ir a pronunciarse contra los matrimonios gay. Sin embargo, la catira sostiene que su despido se trató de una trampa del certamen, por sus declaraciones, y terminó argumentando que sí a ella le piden tolerancia hacia los gay, también deben mostrársela. Y ese es el punto.

   Uno no sabe por qué fue que la destituyeron, reemplazándola por la Miss Malibú (que debe ser una de esas impresionantes catiras bronceadas), pero sí se trató de una retaliación por sus declaraciones, es injustificable. Uno puede estar o no de acuerdo con ella, incluso molestarse con lo que dice, pero no debe censurársele por ello. Ni condenársele, porque entonces ¿cómo abordamos el caso de la médico que es echada de un hospital del Estado porque tiene novia? Ella lo dijo bien, la tolerancia debe ir en ambas direcciones. Sí declaró sin permiso, es una cosa. Es de imaginar que en California hay una poderosa comunidad gay, y que el certamen no quiera molestarla, pero eso no justifica en nada sus acciones. Ella sigue siendo una persona y como tal tiene derecho a sus opiniones. Cuando se condena por opinar, estamos en presencia de la confiscación de las libertades.

   Tengo conocidos que comentando la noticia, la tacharon de ignorante y retrograda; y no son gay, sino personas a quienes alarma ese pensamiento ‘tan estrecho’. Porque estamos en un mundo donde los prejuicios y la discriminación se miran como algo feo, un defecto, una falla en algo. Y está bien, pero no como detonante para castigar. Hace tiempo en Nueva York jugaba un joven de cuerpo grande, del tipo galancito de los deportes, quien sostenía opiniones muy fuertes contra los extranjeros, llegando a decir una vez que le avergonzaba caminar cuadra tras cuadra en la Gran Manzana y sólo ver latinos, asiáticos y europeos. A ese carajo cada vez que salía a jugar lo pitaban. Siempre me pareció un retrasado mental, un “ignorante”, pero era su derecho decirlo, como digo yo lo que pienso de Chávez y de quienes lo apoyan, por ejemplo.

   Sí ese carajo hubiera propuesto una ley para limitar a los importados en las Grandes Ligas, o la entrada de extranjeros al país del Norte, yo habría sido el primero que gritara pidiendo detener a ese sucio racista nazi antes de que levantara los hornos. Pero una cosa es hablar, por detestable y despreciable que sea lo que se dice, y otra hacer algo en concreto contra los derechos de otros. La libertad de expresión y de pensamiento no puede estar jamás limitada. Bajo ningún concepto. Ni siquiera pretenderse que se está, porque, como dijo José Martí, libertad es el derecho de todo hombre o una mujer a hablar con sinceridad, sin hipocresía por temor a represalias. O algo más o menos así. Es por eso que no entiendo cómo ese monstruoso régimen cubano sigue citándolo como ejemplo de ‘su’ pensamiento revolucionario.

   Desde la escuela, en un país como Venezuela, blancos, negros, mestizos, todos estudiamos juntos, está en la sangre desde la colonia, por ello cuando una discoteca en el Este comenzó a limitar la entrada de gente negra, se armó aquel escándalo y tuvieron que cerrar. Porque opinar sobre algo es una cosa, mi punto de vista, lo que pienso y siento, debe respetarse aunque sea yo un completo imbécil que diga necedades (para eso Dios me dio boca), pero cuando hago algo en especifico para limitar el derecho de otro, me convierto en un problema, así tenga yo la razón. Porque la discriminación sí trabaja en ambos sentidos. Por no estimar a los gay, a esa mujer, Carrie Prejean, le quitan, aparentemente, su corona. Y eso es tan reprochable como impedirle a un negro la entrada a una discoteca, o al gay a un baño público. Discriminación es discriminación, y cuando se comienza a utilizar como un arma más allá de la defensa de un punto de vista, se convierte en coerción. En prejuicio. Y de eso ya hemos tenido bastante.

¿QUIÉNES PROTESTAN CONTRA LOS PAÍSES RICOS?  

Julio César.

SABIDURÍAS DEL AMOR

julio 24, 2009

¡ESE PAYASO!

GOZANDO

   Ir y venir era cansón siempre, excepto en esos momentos…

   -Ahhh… está tan duro… -gime, pero no de dolor, mientras salta y salta sobre ese coroto.

   -Te lo dije, panita, es como cuando vas al dentista con un dolor de muelas, te duele pero no quieres que te lo saquen por nada del mundo.

   -Hummm… sí… ¡Ahhh! –y saltaba a mayor velocidad.

EL CONSENTIDO

Julio César.

DISCIPLINA ESCOLAR

julio 24, 2009

HOMBRES Y EJERCICIOS

MAESTRO Y ALUMNOXXX

   El chico se había portado muy mal…

   ¿Pueden imaginar algo más prohibido, escandaloso y malo? Un salón de clase, un chico bonito y un profesor mayor y recio. El muchacho comete una infracción y el adulto debe disciplinarlo… de eso trata un video que me enviaron por cortos (gracias a los buenos oficios del amigo leroy74). Lamentablemente no he podido descubrir cómo se sube un video a estas páginas, así que sí desean un corto ejemplo del mismo, tendrán que ir a: DE MAESTRO Y ALUMNO.

   Es otro blog que tengo, el primero, el que inicié en cuanto comenzó mi fiebre por Brokeback Mountain. Tal vez esa película jamás habría hecho nada de esto.

   No busco nada con esto, tan sólo compartir algo que vi y me gustó. Si alguien lo quiere… que lo pida, pero necesito sus correos.

BLACK AND WHITE

Julio César.

DEL AMIGO MEXICANO SOBRE RONALDO

julio 24, 2009

¿ARMAGEDDON? ¡LO QUE NOS FALTABA!

CRISTIANO RONALDO

   -Y yo que sólo busco amigos…

   Sabrán, y no se malinterprete, que me cae bien este tipo, el joven portugués Cristiano Ronaldo. Antes parecía un niño buena gente, imagino que para estos momentos debe estar muy crecido y creído. Ahora es toda una estrella… aunque no entiendo cómo lo hace. Siempre se habla de lo genial que es, pero yo nunca lo he visto ganar. O serán los juegos que yo veo (buenos, hay quienes dicen que yo empavo al Magallanes con tan sólo sentarme frente al televisor). Me agrada porque siempre le voy a los portugueses y españoles (aunque no tanto como a los lusos) en el futbol europeo, ahora que descarté a los italianos por lo del asunto Zidane. Jamás volveré a irle a Italia, ni siquiera porque Maldini todavía juega.

   Bien, me agrada Ronaldo, porque su gente juega con pasión, con verdaderas ganas… pero no ganan. Y Ronaldo siempre llora. Con dolor. Y eso es… parte del partido: jugó Portugal, perdió y Ronaldo lloró. Lo admito, me agrada el muchachón y me alegra que le vaya bien. El asuntico con la París Hilton todo el mundo (menos él, aparentemente) sabía que terminaría mal, pero ¿qué se le hace? Es joven y comete errores. Por eso me sorprendió un poco esta entrada de Fernando Tovar Alonso, un amigo de la Web, mexicano, que escribe con un grato sabor localista. ¡Lo odia! Y me pareció exagerado. Pero veamos que escribió y decidan:

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Por Fernando Tovar Alonso.

EL LLANDO DE RONALDOEl futbolista portugués Cristiano Ronaldo ha sido el escandalazo deportivo del año y es que el Real Madrid, uno de los equipos más emblemáticos de España y del mundo, lo ha contratado por la nada despreciable suma de 94 millones de euros, es decir, que el jugador de 24 años, vale más que Anáhuac, Lampazos, Hidalgo, Coahuila, con todo y sus tres vacas, dos perros, el centro recreativo El Coyote y la presidencia municipal juntos.

A veces me he puesto a pensar que no será demasiado lo que consiguen estos buenos para nada que se la pasan todo el día detrás de un balón, y conste que no es envidia, porque como bien lo ha dicho en su Plus Ultra, el decano del oficio, Don Juan Pérez Ávila, ese es uno de los pecados que a mi tampoco se me da, a pesar de que puedo parecer un tipo resentido social con todos los milagritos que le cuelgo a los demás, pero todo lo que aquí relato, con lujo de detalles, son historias extraídas de la vida real que son chismes a voces secretas que en los grandes salones del pueblo se cuentan en corrillos apretados con más saña que la que imprimo en mis melodramas cotidianos.

Cristiano Ronaldo amén de millonario en euros, es el futbolista más perseguido por la mujeres y por si fuera poco, muéranse de envidia los que si padecen del tremendo pecado que agobia a los pusilánimes, gana mucho dinero con las promociones publicitarias de las diversas mercaderías que anuncia en todos los medios de comunicación a favor de las grandes firmas que se pelean los derechos de marca registrada del deportista para los contratos anuales de las temporadas de moda que cambian con los solsticios y los equinoccios, no conforme con ello, cobra hasta por respirar en cada evento al que es requerida su rutilante presencia, es decir, si alguno de ustedes, queridos lectores, desea invitarlo a la revelación de una placa, a la inauguración de una tienda o al bautizo de su bodoquito, le extiende su recibo por honorarios por varios ceros, y si se quieren tomar fotos con él para que aparezcan en alguna publicación o en entrevista televisiva, ese es otro precio que se suma al costo convenido.

Ronaldo jugó la final contra el Barcelona, en el Manchester United, pero como el equipo catalán ha arrasado con todos los trofeos de futbol, su eterno enemigo, el real Madrid, que antes era considerado como el equipo a vencer en todos los torneos españoles y en las copas internacionales, anduvo de capa caída por varias temporadas, pues, ahora quiere volver por sus fueros para agenciarse más seguidores y por ende más dinero para poder pagar el sueldo de Cristiano y de otros grandes cracks del futbol, o sea que todos esos enroques financieros valen la pena, porque al rato, el Real va a tener equipazo para acceder a los podios de los triunfadores y a las pasarelas de la fama mundial.

A falta de la confirmación oficial del acuerdo con el jugador portugués, que ya está cerrado según fuentes del club, los casi 95 millones de euros que ha costado, según el cambio vigente, suponen 20 millones más de lo que el Real Madrid desembolsó por Zidane en la primera etapa de Florentino Pérez en la presidencia del club.

El Real Madrid ha sido el destino de los cuatro fichajes más caros en la historia del fútbol con Cristiano Ronaldo, Zidane, Kaká y Luis Figo, y tiene además otro entre los diez más elevados y yo, que había llegado a pensar que mi tía Tencha, que es bien coda con sus cuatro marranitos y su montón de vacas lecheras, dos gallinas ponedoras (no me refiero a mis primas Hortensia Guadalupe y Chela Sugey) tenia harto dinero, ahora con esos números tan desorbitados no me queda otra más que poner los pies en la tierra y no desearle la muerte pronta a mi sacrosanta pariente, que al fin, su fortuna no es tan grande, a lo mejor a mi se me presenta la oportunidad de firmar un gran contrato con el New York Times o en el Bustamante “Nius” y así, de una vez por todas, salir de pobre. Diosito pero que sea pronto, ái te encargo.

http://fernandotovaralonso.blogspot.com/2008_09_01_archive.html

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   ¿No es terrible con el muchacho? Sin embargo, quitando cosas, así más o menos siento referente al señor David Beckham (¡ese tipo odioso!). No todos pueden caernos bien, ¿no?

CSI NUEVA YORK FINAL DE TEMPORADA

Julio César.

NUNCA ESTÁN PENDIENTES

julio 24, 2009

TODO USO

CHICOS Y JUGUETES

   Comprar algo, pagar otra cosa, llamar a una amistad… hay personas que todo lo olvidan. O parecen olvidarlo para no hacerlo ya que da trabajo. Pero eso siempre trae terribles consecuencias, como descubre nuestro amigo:

   -¡Nooo, coño! Se le acabó la batería justo ahora. –y ahora debe salir y reponerla o su mujer se dará cuenta que lo usó.

RUTINARIOS

Julio César.