Archive for 30 septiembre 2009

¿JUEGOS DE MANOS?

septiembre 30, 2009

¡ESE PAYASO!

DANDO LA CARA

   -Hummm… -sollozaba quedamente, pero no parecía dolor…

   Me dije oyendo el ronco tono de Gabriel. Seguro que andaba con alguna de sus tonterías con el compañero del gimnasio y colega en el banco. Siempre andaban con jueguitos, bromas pesadas o dándose golpes. Asomándome los vi en la recepción desierta a esas horas. Y sí, los golpes iban y venían, con fuerza, a fondo. Duros. Se estaban pasando en sus jueguitos, coño, pensé asombrado abriendo muchos mi boca, mis ojos… y mi bragueta.

VESTUARIOS ESCOLARES MIXTOS

Julio César.

SÍ LE DOY UN BESO, SE DESMAYAN

septiembre 30, 2009

…INFAMIA CONSUMADA

YO, EN TODA MI GLORIA

   -Y miren que tengo boquita para besar…

   ¿Nunca han estado en una situación donde están en medio de un grupo y alguien les pregunta sí ya se curaron de la alergia aquella que les salió en los genitales? Bueno, no tal vez con esas palabras, pero a muchos nos pasan cosas parecidas.

   En el edificio donde vivo, en el cual llevo años de años (el segundo lugar después de dejar la casa paterna), mantengo buenas relaciones con los vecinos. Hay un grupito de mujeres, no muchachas ya, que siempre me pregunta cómo estoy, en qué ando, y sí salgo con alguien. En el transcurso de los años han sabido de dos amigas semi permanentes, y han visto a uno que otro amigo. Y eso les intriga, las llena de curiosidad. Creo que sí les diera confianza, preguntarían directamente. No lo hacen porque jamás les di esa confianza. Ni loco que fuera. No a gente que vive tan cerca de mí. Los tendría todo el tiempo controlando lo que hago.

   Claro que he tenido amistades aquí, gente a cuya casa voy a echarme en el sofá esperando un café o una cerveza, mientras hablamos mal del Magallanes (casi todos mis amigos son magallaneros, y no porque los busque), del trabajo y los salarios, y por supuesto del Gobierno. Cosa curiosa, son los que se mudan. Ahora llegó alguien nuevo. Y a mi piso. Mario. Como dije, agradable y buena gente. Lleva poco menos de un año y hemos coincidido en varios puntos. Cuando estoy de farra la paso bien, por eso hemos intimado (de charlas). El caso es que es algo insistente. Muy amigable. Es de ese tipo de personas a quien le gusta hablar, que lo traten bien y esas cosas. Es, en síntesis, alguien en quien hay que gastar tiempo brindando atenciones. Por ello estaba sacándole algo el cuerpo, no lo había visto hasta que hace dos días, el domingo, cuando coincidimos en el ascensor. Subíamos él, Gladys, una vecina que es increíblemente seca, Flor, Magda y yo. Hablábamos del calor, claro.

   Y allí el muy idiota me dijo que había preparado un pasticho que le quedó muy bueno, que pasara a su apartamento a probarlo. Vive al final del piso. Y lo dijo así como así. A esas mujeres las cejas se les pegaron del techo de lo tanto que las subieron. Fue mortificante. Riéndome le dije que sonaba bien, pero que iba de salida, recogía algo en mi apartamento y me iba. Intentaba darle un escape a la vaina, pero el muy tonto dijo que no importaba, que me guardaba un poco y que pasara en la tarde. Primero, no entiendo a los hombres que cocinan, de verdad. ¿Cómo lo hacen? Yo quemo el café en el microondas. Segundo, ¿realmente hay que no capta el ambiente?

   La odiosa de Gladys comentó que a ella no le ha ofrecido nunca pasticho, y le preguntó a las otras dos. Ahí fue, mientras estas respondían que no, que nunca, que Mario se puso rojo como un tomate. Ay, y los comentarios. Flor, una mujer hermosa por dentro y por fuera, dijo que era lindo tener amistades que cocinaran bien. Y eso lo dijo, repito, la más agradable del grupo. Fuera de sonreír como tonto, no dije nada comprometedor. Pero por un momento pensé en qué tanto chillarían sí me hubiera atrevido a decirle a Mario, mirándolo como Castiel mira a Dean en la serie Supernatural, “sí, yo paso más tarde, espérame”. Soy un perro, bien puedo hacer cosas así.

   Es por eso que, en líneas generales y aunque me agrada la gente, no hago amistades realmente íntimas con mis vecinos. Uno tiene que vivir junto a ellos.

¿MAL INTERPRETANDO?

Julio César.

NOTA: Sigo sin ánimos para escribir, pero al menos ya no deseo cerrar este blog como hice con los otros. Ya escribiré algo mejor.

MAN HOT

septiembre 30, 2009

…MEN

BULTO DE HOMBRE

   Nueva imagen, Coca Cola bien dura y caliente…

HOT

Julio César.

GAY DURO Y SUCIO

septiembre 28, 2009

GAY DURO Y SUCIO                          SUCIO… 14

   Placer y dolor se unen en la confusa mente de Steve Anderson. Abdul lo tiene prácticamente en sus manos. Nuestro soldado descubre, con horror, que ser el puto del cruel sádico lo llena de lujuria, entonces ¿cómo escapar ahora? Esta historia contiene situaciones que podrían resultar ofensivas para personas que les disguste leer acerca de violaciones, sadomasoquismo, bondagge y sexo no consentido. Aquí hay mucho de todo eso. Si es tu caso, no contiendes leyendo. Si, por el contrario, te interesa, disfruta de esta buena historia del amigo capricornio1965:

     EL SOLDADO AMERICANO… (15)

SOMETIDO Y A DISPOSICIÓN

   Volvía una y otra vez, y ya esperaba por su amo…

……

   -Jejejejejeje…

   -¡AGHHHHHHHHHHH! –lo hace exclamar el dolor inicial por la entrada de las puntiagudas astillas entre sus fuertes fibras musculares.

   -Mghm… -Farrell muerde más fuertemente el pezón expuesto, para que el placer que siente Steve aumente y se mezcle con el dolor que siente en sus duras nalgas, para que se aminore el dolor.

   El mentón de Steve cae pesadamente clavándose de nuevo en su pecho. Abdul lo toma por los cabellos de la nuca estirándolo para hacer que la cabeza caiga hacia atrás y no descanse sobre su pecho, porque eso haría que el amplio tórax de gladiador del americano estuviera como siendo protegido. Además de estirar el cabello usando una de sus manos, apoya la otra en la parte media de la espalda alta de Steve, empujando, para hacer que el pecho de Steve está más expuesto, como invitando a la tortura y la manipulación.

   El fuerte dolor inicial que sintió Steve en su gran trasero, es anulado por la fuerte manipulación que su tórax experimenta. Su mente y su fuerte cuerpo son como una marioneta en manos de sus enemigos. Le duele, pero también le gusta, y en su mente cansada ya es incapaz de diferenciarlos,

   Los dientes de Farrell se clavan en los músculos pectorales de Steve, su lengua caliente le azota el pezón, provocándole un intenso placer que hace que el dolor en sus nalgas se olvide en su atormentada mente. Para Steve sus pensamientos son nulos, su mente es mantenida en blanco, sólo hay dos sensaciones que permanecen placer y dolor, pero es como un ente o un enfermo mental que no razona, sólo siente, en donde el instinto lo domina y el placer lo somete.

   -Libérenle las piernas, ya no hay ningún peligro. -ordena Abdul.

   Los soldados quitan los grilletes de los tobillos del fuerte macho sin que este se de cuanta ya que Farrell no deja de mantener controlado al rebelde macho. Lo tienes en sus manos, ese hombre masculino, viril y poderoso ya es un juguete hermoso y sensual, dispuesto allí para su uso y goce.

   -Esto hará que sus piernas estén bastante débiles, al menos mientras terminamos de someterlo, de humillarlo y de convertirlo en el puto esclavo americano. -le dice Abdul a Farrell, quien solo mediante un gemido le hace saber que lo escucho, ya que tiene la boca ocupada mordiendo fuertemente al excitado americano. Y por nada del mundo desea soltar la rica tetilla de su enemigo.

   -¡GHNNNNN!

   -Jejeje, es hora de probar el resultado en el culo, Farrell; espero que haya tenido el mismo efecto que en los pezones. Jejejejejeje.

   Sin dejar de halarle el cabello, Abdul separa las musculosas piernas de Steve, quien permanece de rodillas aún, para que las grandes nalgas se separen también y el aún hermético culo de Steve quede accesible. De entre sus ropas saca su dura verga que babea, por la excitación y el deseo de penetrar al odiado enemigo.

   -Déjelo en paz, Farrell. Quiero que esté conciente cuando le meta la verga. -le ordena al goloso doctor.

   Aún sin desearlo, Farrell deja de morder y manipular los pezones del musculoso americano. La respiración de Steve, muy por encima de lo normal, se empieza a normalizar. El intenso placer que siente va disminuyendo. Abdul lo mantiene sujeto de los cabellos sin dejar que su cara caiga sobre su pecho, la mente y los pensamientos del americano empiezan a retomar su cauce normal.

   -Ahora sí vas a gozar, puto.

   Abdul, antes de que Steve se recupera completamente, coloca su verga justo a la entrada del culo del perro americano, tocando con su glande los pliegues anales mientras Steve está recuperándose rápidamente su fuerza física y mental, lo que es asombroso en esta ocasión, cuando hasta hace poco han estado actuando en contra de él, dejándolo más indefenso.

   -Ahhhhhhhh, ahhhhhhhhh. -el amplio tórax de Steve se expande y se contrae rítmicamente, tratando de recuperarse lo más rápidamente posible su autocontrol, aunque sea por inercia y sin estar conciente de su situación.

   -¿Te gustó, PERRO PUTO? ¿Te gusta lo que te hace tu amo? -le pregunta Abdul en el oído al atolondrado y viril soldado.

   Aunque Steve apenas ha recobrando la conciencia, la pregunta que Abdul le retumba en su cerebro y las ideas empiezan a aclararse; es como si hubiera caído en un sopor del que apenas puede recordar el placer el dolor. Pero lo que más le aterra es que mientras todo eso pasaba su mente no le respondía, lo dejaba inerme, indefenso, en manos de sus enemigos gimiendo como una perra en celo mientras era excitado por el contacto y la tortura en sus pezones.

   Poco a poco, Steve recupera la conciencia. Frente a él, esta el doctor Farrell, sonriéndole con diabólica burla. Steve, aún arrodillado, sostenido de los hombros, mientras detrás de él, Abdul espera el momento más oportuno para poder penetrarlo y comprobar los resultados del tratamiento que se le aplico en el culo del americano. Las palabras de Abdul aún resuenan en su mente. “¿Te gustó, perro puto?”. Una y otra vez. Recuerda como su mente estuvo por ese tiempo fuera de circulación.

   -Aahhhhhhhh. Ahhhhhhh. -la respiración apenas comienza a regularizarse, se da cuenta de dónde está y en qué circunstancias.

   -¿Ya estás listo, PUTO? -le pregunta Abdul al oído, ya que se dio cuenta de que se ha recuperado lo suficiente.

   ¿Listo? ¿Listo para que?, alcanza a pensar antes de sentir como la dura y jugosa verga de Abdul, está presionando en su culo amenazando con entrar.

   –NNGGHHHHHHHHHH… -un grito más de rebeldía que de dolor escapa de su garganta al saber lo que le espera.

   -Jejejejejejejeje, MI PUTO ESCLAVO, jejejejejeje. -le dice nuevamente al oído mientras presiona más y más su dura verga, abriéndole lentamente el culo.

   Intentando cerrarse, Steve presiona sus anchos hombros contra las fuertes manos de Farrell, quién lo mantiene quieto para que Abdul pueda penetrarlo. Las puntas en sus nalgas y brazos se mantienen adormecidos, pero siente como cada vez es más difícil detener la invasión anal. No es la penetración lo que lo aterra como hombre heterosexual que es, sino por las consecuencias que puede traer tener una verga en sus entrañas, su culo ha sido sensibilizado al igual que sus pezones, así que sí con la estimulación de los pezones casi pierde la voluntad, por el place que pasará cuando su culo sea estimulado puede transformarlo definitivamente en esclavo del cruel dictador.

   -Nghhhhhhhhhhhhhh. –grazna Steve, entre dientes por la desesperación, y trata de negarse, de evitar la cogida, pero su esfínter anal ha dado todo de sí, su resistencia es vencida por la dureza y humedad de la verga de Abdul, quien sólo sonríe, mientras mueve el bambú enterrado en las nalgas de Steve.- AGHHHHHHHHhhhh… -el dolor hace que la relajación anal en el soldado ayude a la penetración; la gruesa cabeza separa ferozmente los pliegues anales, dilatándole el culo, permitiendo el paso de la dura y gruesa verga de Abdul.

   Al sentir que su verga tiene el acceso libre, Abdul da un fuerte empujón con su cadera para poder penetrar el ansiado culo de una sola y firme estocada, enterrando toda su carne en el recto del macho que aún se resiste.

   -Así, así, puto; siéntela, puto, jejejejejejeje. -la risa de victoria y la palabra “puto” retumba en la mente de Steve antes de perder la voluntad.

   -¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH! -un intenso grito de sorpresa y rebeldía escapa de sus labios; trata de oponerse, de no permitir que dominen su mente de nuevo mediante el placer sexual, del erotismo caliente, que no anulen su raciocinio mediante la mezcla de dolor y placer.

   Pero si con la estimulación de los pezones, el placer nubló su razón y le dejo la mente en blanco, con la estocada de dura y cálida carne del otro macho, su culo es separado, su recto abierto y su cuerpo experimenta una descarga eléctrica que incendia su cuerpo. Todo él arde. El placer hace que por un segundo su vista se oscurezca, sus oídos no funcionen y toda su piel arda de éxtasis. ¡Dios, era tan rico! Toda su fuerza física lo abandona y su cuerpo se convierte en una masa muscular sin dominio de sí, controlada, su mente se pierde en un laberinto de luces que se encienden por las descargas de placer que recorren cada centímetro de su cuerpo. Su culo arde, e instintivamente, odiándose luego por ello, Steve lo aprieta para poder sentir más la dureza y el tamaño del miembro de Abdul. Lo desea, lo quiere adentro, cepillándole la pepa del culo. Abdul, con cada embestida, somete el desmadejado cuerpo del americano, dejándolo sin voluntad una vez más, con un placer que lo hace desear seguir experimentándolo, deseando más al macho que lo domina al meter y sacar su gruesa tranca de su redondo y ardiente culo. Sus bolas le duelen de nuevo por no poder liberarse, de no eyacular, su verga sólo puede liberar una delgada gota de líquido seminal.

   -¡Aggggghhhhhhhhhhhhh!

   -Así, puto. Tómalo. Es para ti, es lo que quieres. Es lo que necesitas ahora, puto. -Abdul lo coge, a fondo, mientras mueve las puntas de bambú enterradas en las nalgas de Steve, para provocarle el dolor.- ¡Jejejejejejeje! -la risa de victoria se deja oír, de ver como el musculoso cuerpo está desmadejado en las manos de él y las del doctor Farrell.

   -¡AHHHHHHHHHHHHHH! -casi al mismo tiempo en que Abdul le provoca dolor, vuelve a darle una estacada más, una estocada ruda, firme, de carne dura y caliente en el culo. El placer regresa anulando el dolor.

   Abdul mantiene de nuevo a Steve en los dos extremos de sensaciones. La saliva de Steve escurre por entre los ángulos de sus perfectos labios, sus ojos permanecen entrecerrados, en blanco, sin poder fijarse para poder ver, sus respiración aumenta de nuevo y de no ser por estar sostenido por Farrell, su atlético cuerpo ya hubiera caído de bruces en el suelo.

   Abdul alterna dolor y placer, seguidos el uno del otro, bambú y verga, ocasionando estás sensaciones simultáneamente. Gruñe ronco al sentir su verga atrapada, halada, comida por esas entrañas de macho hambriento de güevo, mientras mantienen al rebelde soldado gimiendo y quejándose, disfrutando y sufriendo, pero por entre todo esto su mente se mantiene como la de un ser irracional que solo siente , sin pensar.

   -AAHHHHHHHHHHHH, AGHHHHHHHHHHHH, AHHHHHHHHHH, AGHHHHHHHHHHH, AHHHHHHHM AGHHHHH… -los gemidos y gritos de dolor son alternados. Así como lo que Abdul hace en él. El musculoso cuerpo de Steve se convulsiona por las fuertes descargas de placer, sus músculos se contraen involuntariamente por las descargas eléctricas que translimiten los estímulos de placer a todo su cuerpo.

   -Farrell, quítele las ligas de la verga y las bolas, necesitamos muestras de semen. -le ordena al doctor.

   Uno de los soldados ayuda a seguir deteniendo el desmadejado costal de músculos, mientras otros soldados ayudan a Farrell a retirar las ligas que lo mantenían reducido a la impotencia en verga y bolas. Con algo de dificultad y dejando algunas heridas leves en el escroto, por fin el doctor Farrell logra cortar las ligas que mantenían las bolas de Steve sometidas. El dolor en ambas bolas se reduce. Un catéter es colocado inmediatamente en el meato urinario de Steve, para recolectar el semen que eyacule, el catéter esta conectado a su vez a un contenedor plástico que es donde será recolectado el semen.

   -Aaahhhhhhhhhhh, ahhhhhhhhhhh, aaahhhhhhhhh. -Steve casi permanece ajeno a todo lo que le sucede, consiente únicamente de la deliciosa verga que lo coge, que lo penetra con rudeza, despertando ecos de gozo y lujuria por todo su cuerpo; sólo siente, lejano, como la presión en sus casi azules bolas, ha cesado y su verga está libre aunque aún tiene el piercing. La dureza en la verga de Steve no decrece a pesar de que le han retirado la liga que la mantenía en permanente erección.

   -Listo, señor. -le informa Farrell a Abdul.

   -Perfecto, jejeje.

   Abdul deja de mover su dura verga en las entrañas de Steve y le da la oportunidad de que comience a reponerse. La excitación empieza a disminuir y la conciencia del macho empieza recobrarse; lentamente sus ojos vuelen a la normalidad, puede ver, siente como su verga tiene algo insertado, voltea a verlo, las ligas están en el suelo, cortadas, aún su verga está dura pero el dolor en sus bolas ha terminado. Aunque por ahora sólo se ha recolectado abundante líquido seminal, Steve sabe que viene una gran corrida; trata de mover sus brazos y pernas, pero estos no le responde, sólo le provocan dolor.

   -AGHHHHHHHH… -siente en sus entrañas como aún está la dura verga de Abdul, auque inmóvil, una vez que casi se ha recuperado.

   -¿Ves como ya eres “MI PUTO AMERICANO? ¡Jejejejejeje! -le dice en el oído.-Gimes como una perra caliente en celo cuando tienes mi verga moviéndose en tu culo, puto; te domino con verga, jejejejejeje.

   -No me dominaras; no podrás sometermghhhhhhhhhhhhhhhh. Ahhhhhhhh, ahhhhhhhh. Ahh… -antes de que Steve termine la frase, Abdul vuelve al vaivén de su verga en el sensible culo del macho americano, dejándolo de nuevo en el estupor sexual.

   El calor regresa a las entrañas de Steve, quien por más que trata de evitarlo no puede, el placer no le permite pensar, lo deja indefenso, sin voluntad, sólo gimiendo y desmadejado en manos de sus enemigos, apretando con su esfínter la dura y rica barra de carne ardiente que tanto placer le daba. De nuevo su cuerpo se contrae, como si convulsionara, pero todo es debido a la estimulación, cuando la excitación ha ocasionado que Steve este totalmente en mano de Abdul, este, riente, deja de mover su verga en el culo del prisionero. Para dejarlo recuperar nuevamente.

   Cuando Steve está de nuevo recuperado, Abdul regresa a la tortura de placer sexual, mueve de nuevo su verga con fuetes embestidas.

   -Nnoooooohgggggggggggg. Ahhhhhhhh, ahhhhhhhhhhh. -Steve sabe que pierde la noción y la conciencia cuando su culo es estimulado, el ardor sexual y las descargas de placer recorren cada fibra de su musculoso cuerpo.

   El piso está empapados de todo el sudor que el macho ha transpirado en esta tortura. Para Abdul es satisfactorio ver como la voluntad del rebelde prisionero es anulada, como han logrado en tan corto tiempo y gracias a los experimentos de Farrell, hacer que Steve sea anulado mentalmente aunque sea sólo cuando están estimulando las zonas de su cuerpo que fueron tratadas con los químicos preparados por Farrell.

   En la sexta ocasión cuando Abdul deja que Steve se recupere y pierda la conciencia, las grandes bolas del americano no pueden resistir más y descargan toda la leche acumulada por esas semanas de cautiverio sexual. El semen de color distinto al habitual por el almacenamiento por tantos días, es abundante y espeso, la gran verga de Steve se contre una y otra vez, mientras sus bolas se pegan a su cuerpo y su escroto se reduce.

   -AHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH, AHHHHHHHHHHHHHHHHHH. -el gemido más intenso por el orgasmo más intenso que haya experimentado en todos sus encuentros sexuales, lo deja agotado. Pero no insensible, en cuanto la verga de Steve termina con sus espasmódicas contracciones eyaculatorias, Abdul regresa a las fuertes embestidas, sabe que aún hay mucha leche en esas bolas.

   -Te dejaré seco, puto. -le dice mientras vuelve darle las más fuertes embestidas, sin que Steve recupere el control de si mismo.

   Una y otra vez la tortura de Steve se repite, sus grandes bola eyaculan una y otra vez, llenando de leche el contenedor. Su cuerpo está agotado, su culo quemándose, en la décima ocasión que Steve eyacula, recibe en su culo la leche de Abdul, por segunda vez, sin darse cuenta real de lo que pasa. Abdul cierra los ojos y mete su verga lo más adentro que puede para depositar su semilla lo más profundo que pueda en las entrañas de Steve. Después saca su verga del culo del agotado macho.

   -Déjenlo que se reponga. -ordena. Los soldados lo mantiene aún arrodillado, sin dejarlo caer. Al dejar de ser estimulado su culo, la mente de Steve regresa, su voluntad y su conciencia regresan, aunque no por estar ausente deja de saber lo que le pasa, lo que Abdul le hace.

   -Ya eres mío, puto, no podrás escapar de mí nunca. Voy a imponer mi voluntad en tu mente, jejejejejeje, aunque trates de rebelarte no podrás evitarlo, jejejejeje. Llegará el momento cuando vengas pidiéndome que te coja, que mi verga te penetre. O que cualquier verga de macho te de goce.

   -Ahhhhhhhh, ahhh. -el tórax de Steve se expande para tratar de reponerse, está agotado, confundido, furioso consigo mismo.

   -Creo que ya le hemos secado las bolas, hemos extraído el semen acumulado en estas semanas. De ahora en adelante toda la producción la usaremos en nuestros experimentos. Farrell, déme el contenedor. -le ordena.

   Farrell saca el catéter de la verga de Steve y retira el contenedor del catéter para dárselos a Abdul. Steve los sigue con la mirada sin saber qué traman, aunque sabe que no será nada bueno, pero las puntas de bambú enterradas en sus brazos y nalgas lo mantienen indefenso físicamente, su respiración aún es agitada y el sudor aún no cesa de resbalar por cada curvatura de su cuerpo. El rostro de Steve se nota extremadamente agotado, muy cansado. Pero atractivo y viril.

   Abdul vacía el semen recolectado en un vaso, hasta la ultima gota.

   -Necesitas alimentarte, puto; te faltan tus proteínas, jejejeje. -le dice a Steve, mirándolo a los ojos mientras se acerca hasta donde el americano está aún sujeto por los soldados.- Sujétenle la cabeza, es hora de que vaya aprendiendo a saborear la leche de los machos…

CONTINÚA SUCIO… 16

Julio César.

SIN GANAS DE NADA

septiembre 28, 2009

…INFAMIA CONSUMADA

YO

   -Y seguro que mañana será peor.

……

   Ando deprimido y ya la vaina dura mucho tiempo. No siento ganas de hablar con nadie, de mirar a nadie. No leo periódicos ni escucho noticias para no saber, para no oír a los cínicos hablar de libertades y democracia mientras persiguen y encarcelan, secundado por gobiernos vagabundos que convalidan aquí, en la Venezuela que suelta dinero, lo que duramente condenan en Honduras. Me da asco mirar a Lula Da Silva, y a la Cristina.

   He querido salir de este marasmo, pero me cuesta. Escribir, que me encanta, me aburre ya. Me cansa. De hecho cerré el otro blog, uno que me gustaba, pero ¿para qué tenerlo sí nadie lo leía? Tenía tres lectores, un comentario de tarde en tarde, ¿de qué valía?

   Quisiera poder interesarme en algo, sentir algo que me haga abandonar mi apartamento, lugar donde no llamo o escribo a nadie, ni recibo visitas; únicamente me provoca ver, repetidamente, la tercera y cuarta temporadas de Supernatural (y viendo a guapetón pero salado de Dean Winchester, pobrecito, me deprimo más; y Brokeback Mountain ni se me ocurre, me arrojo por una ventana). Mi jefe actual me ha invitado ya dos veces a salir y tomar unas cervezas (cuando me lo propongo, soy divertido), y no quiero. Me agrada, pero amistar, más, con él, me obligaría a ser atento en el trabajo. A ser considerado, a portarme como gente normal. Y en el trabajo ya ni salgo de mi oficina.

   Hay un carajo joven que tiene menos de un año en el edificio, es agradable, y me ha invitado también a cenar. Parece que cocina. Eso siempre me extraña, claro, no sé ni hervir agua. Y es agradable, y creo que le intereso más de la cuenta, pero… vive al lado. Y estoy en un momento en que nada me anima, soy incapaz de ver el vaso medio lleno. No veo una agradable velada y una tonta charla en un sofá, tal vez unos toques, algo del momento para pasar el rato, ahí, cerca, sin tener que ir muy lejos. Eso debería ser, pero sólo pienso que está al lado y después tendré que calármelo. Mañana, pasado mañana. La semana que viene. Y no puedo.

   Ay, coño, ojalá se me pase esta vaina.

SÍ LE DOY UN BESO, SE DESMAYAN

Julio César.

EL ASOMADO

septiembre 28, 2009

TODO USO

CHICO GAY

   -Gluggg… ugggg…

   ¿No han notado que no puede haber un ruido en alguna parte sin que alguien se asome a ver qué sucede? Esto le pasó al amigo en ese hotel, oyó algo en el piso de arriba y sabiendo que estaba un carajo con su mujer, se asomó a ver y le dieron lo suyo, ¡y era un trago largo, grueso y duro! Aunque, en honor a la verdad, no parece disgustarle.

SORPRESOTA INESPERADA

Julio César.

LUCHAS INTERNAS… (22)

septiembre 25, 2009

LUCHAS INTERNAS                         … (21)

UN AMIGO SIEMPRE HACE FALTA

   Ahorrando agua…

……

   -¿Quieres cogerme?

   -Quiero verte con esa tanguita tan sucia y depravada; quiero vértela metida en el culo.

   -Estás cachondo, papá… -sonríe el joven, parándose y abriéndose el cierre del pantalón, subiéndose la franelita que usa, dejando su abdomen plano a la vista.

   -Apúrate… -urge frenético el otro.

   Alirio mira la telita azul eléctrica. El chico se quita el pantalón, experto, quedándose en zapatos de goma, franela y tanga, exhibiéndose con los brazos abiertos. El güevo le abulta, grande dentro de la prenda, casi todo afuera. El otro, sintiéndose culpable y mal, se lo agarra. Lo aferra con fuerza, sintiendo la suave tela y la dureza de la tranca del joven. Jadean.

   -Cuidado, que si lo rompes lo pagas. -bromea.

   -Voltéate… -le ordena ronco. Quiere verle las nalgotas firmes y bronceadas, lampiñas.

   Ya se lo imagina en una cama mientras un amiguito lo rasuraba, pasándole luego la mano y finalmente la lengua por la raja interglútea, feliz de haber hecho algo por ese bello joven. Y claro, el joven lo dejaría mamarle el culito lampiño, en pago al favor. Si, seguramente el amigo le pasaba la lengua por la raja con ganas, metiéndole la lengua en el titilante culo después, cogiéndolo y saboreándolo con ella, durante horas y horas de jadeos, sudores y botadera de jugos pre-eyaculares.

   El joven, sonriendo, se vuelve apoyándose en una pared. Los ojos de Alirio caen como dardos sobre sus nalgas. Mira su cadera y la suave telita que las rodea, hasta perderse dentro de las turgentes masas. Montándole una manota en la espalda, el hombre lo obliga a inclinarse más, abriéndole el trasero. Mira la telita que forma una bolsa sobre los testículos, de allí parte la tela que cubre la raja únicamente. Es posible ver el culito rosado semicubierto por ella.

   Es una visión enloquecedora que trastorna a Alirio. Su mano cae sobre las nalgas, sintiendo la suave textura, el calor, la dureza. El joven gime y menea su trasero. La mano va a la raja, acariciándola. Alirio se impacta, ¡él sobándole el culo a otro carajo! La mano no siente repugnancia, sino que se mueve cálida y codiciosa, sobando la telita, la hendidura. Cae sobre el culito y lo frota. El chico jadea. Loco, Alirio se pega a su culo. Su güevote totalmente erecto, nervudo, caliente y gordo entra en forma vertical a lo largo de la raja, frotándose, sintiendo la presión de esas masas contra su mole. El joven chilla al sentir la dureza y calor, notando como palpita contra él. Alirio jadea, sube y baja sus caderas, sintiendo la fricción de esas nalgas contra su güevo. Se imagina apartando la suave telita, descubriéndole el culito y cayéndole a machetazos, haciéndolo gritar y revolcarse mientras lo enculaba con furia, sacándole la ñoña, gritándole toma pato, tómalo todo, maricón, apriétame el güevo con tu culito.

   -Mámamelo… -le ruge, dándole la vuelta.

   El joven hace una mueca, pensó que lo cogería, pero cae nuevamente y su boca rodea la dura tranca, bajando con algo más de dificultad ahora, está muy crecida, pero lo hace. Su boca la retiene, la chupa, luego sube y vuelve a bajar. Esa mamada es con ganas. Alirio chilla, sus caderas ahora van y vienen contra esa boquita, queriendo cogerlo, llenarlo de güevo, corrérsele en la boca. Nota que el joven se toca y soba el güevo, para sacarlo luego de la tanguita, largo, nervudo. Bonito, piensa Alirio. El joven sube y baja con el cabello cayéndole sobre los ojos, sudado, gimiente, mientras se masturba frenético. En eso se abre la puerta y Alirio casi grita, casi creyendo ver ahí a Renato y Sam.

   La sorpresa lo tensa y de forma involuntaria, se corre. Siente los espasmos, el placer que lo llena y debilita, aunque en el peor de los momentos, cuando más hubiera querido impedirlo. Esa boca aún lo retiene y la llena con su abundante eyaculación. El joven casi tose, pero no lo saca de su boca y traga como puede el precioso néctar, tibio y agrio como un delicioso yogur. Es una escena muy caliente, pero Alirio no tiene cabeza para eso; sólo quiere huir, sacar su güevo de ahí y desaparecer, mientras ve en la puerta al sonriente cantinero, Vinny.

   -¿No te cansas de eso, Roy? -el bailarín, con los labios llenos de semen, sigue masturbándose, con ojos mórbidos y brillantes.

   -¡Nunca!

   -Llegó tu novia. ¿Le digo que espere o este carajo te va a encular duro y sucio?

   -Este carajo se va. -ruge aturdido Alirio, metiéndose el aún erecto y babeante güevo dentro del pantalón. Va hacia la puerta. El cantinero lo retiene, aferrándolo por un brazo.

   -Quédate. La novia de Roy puede irse, y yo me desocupó ya. Se ve que la tienes de burro. -lo soba sobre el pantalón.- Y lo que es de Roy también es mío. ¿Podrás con los dos?

   -Búsquense a otro, muchachos. -ruge y sale, apenadísimo. Vaya con esos maricas…

   Roy y Vinny se miran, chasqueados.

   -Aún no me corro.

   -Párate. -le dice Vinny.- Voy a ayudarte.

Roy lo hace, con una mano se soba el güevo, con la otra se apoya en la pared. Vinny llega a sus espaldas y mete los dedos de la mano izquierda en su raja interglútea, busca el culito y los mete allí. Dos de esos dedos entran hondo, hurgando, moviéndolos, sintiendo las nalguitas apretadas y el culito prieto. Roy chilla, caliente, y sigue masturbándose.

   -Hummm… -jadea cerrando los ojos y apretando los dientes.- Hummm…

   Ese culito es penetrado profundamente por los largos dedos de Vinny, que sonríe; ojalá lo deje meterle el tolete. A él no le gustaba tanto masturbarse como correrse dentro de una boca o un culito prieto como ese.

………………..

   Es noche cerrada ya cuando un taxi se detiene frente a la acera opuesta del edificio sede de La Torre. Eric paga y baja, sintiéndose mal, deprimido y miserable; no quiso quedarse directamente frente a la firma, como para darse unos segundos para pensar, cruzando la calle, o caminando acera arriba y abajo. Ojalá no hubiera ido a hablar con ese anciano maligno. Sabe que el hombre, aunque le aconsejaba no investigar más, dejar las cosas como estaban y no saber ‘la verdad’, no actuaba de buena fe. Algo le decía que ese hombre quería que buscara y encontrara…

   Cansadamente se frota los ojos con los dedos. Mira en todas direcciones y va a cruzar la calle. Al estar al lado de un poste de luz, no se fija en la calle al otro lado del mismo, donde una camioneta ranchera azul, parece esperar algo, estacionada. El vehículo se enciende y acelera, pero no se mueve, ni enciende sus faros. Ajeno como está al mundo, Eric no lo nota. No ve nada. Va a recoger su carro, llamaría a Sam y se reunirían bien temprano al otro día. Duda horriblemente, ¿le contará lo que sospecha? Debía hacerlo, los dos habían iniciado esa investigación y tenían que cumplir uno con el otro. Era lo justo.

   Todo ocurre rápidamente, como pasa con todo lo malo; al mover un pie para bajar de la acera, el carro acelera, y sin encender las luces se arroja contra él, quien al oír el motor se vuelve a mirarlo, impresionado. Ese carro se le viene encima. Por un momento piensa que aún está en la acera y que nada malo le pasará, los carros no suben a las aceras a atropellar gente, se dice tontamente.

   -Cuidado, pana… -le grita alguien que viene casi corriendo hacia él, lanzándosele con fuerza.

   Sólo un segundo reparó Eric en la persona que le caía encima y tuvo una clara y poderosa impresión que dominó todo lo demás. Se fijo que era un hombre joven, alto, de cabello castaño algo largo, atractivo, enfundado en un viejo y desteñido jeans y una franelita roja que más bien parecía una segunda piel. Lo que le impresionó fue el sentir que lo conocía de alguna parte. ¡Ya lo conocía…! Al lanzarse contra él, el joven lo chocó de lleno, no sólo derribándolo, sino casi alzándolo en vuelo y saliendo disparado hacia atrás. Debía ser alguien muy fuerte, se dice confuso Eric, sintiendo que va cayendo de espaldas, volando.

   Él y el joven rodaron bruscamente sobre la acera y frenaron estrepitosamente cuando el hombro y cabeza de Eric chocaron contra una pared, de forma ruidosa. El joven sintió que los ojos se le nublaban. También sentía algo raro y muy desagradable debajo de él, habían caído en un pozo de agua. Oye un fuerte impacto, algo terrible, y sabe, o cree, que fue dentro de su cabeza.

   Mareado, Eric nota que el atractivo joven está sobre él, acostado contra él, montado. Y pesaba. Pero el joven mira hacia atrás y Eric lo imita. La camioneta chocó feamente contra el poste de luz, doblándolo a pesar de lo resistente del material. El carro no pierde tiempo, retrocede, con un feroz hundimiento en el parachoques y el capote, y se aleja a toda prisa.

   -¿Estás bien, panita? -le pregunta el desconocido a Eric. Él se ve aturdido.

   -Me duele la cabeza. -jadea. El otro mira hacia atrás nuevamente.

   -Se fue. No se detuvo a ver lo que hizo. Se fue; no lo puedo creer. -parece asombrado de que el carro hubiera huido.

   Ahora Eric enfoca mejor la vista, el joven se ve atractivo y grande, pesado sobre él. Siente su calor, su fuerza y es algo excitante. Le aterra… tener una erección ahí, debajo de él.

   -Pesas… -le gime, pero deseando que no se moviera. El joven lo mira sonriendo.

   -Ay, disculpa, chamo. -dice, enderezando el torso, casi arrodillado a hojarasca sobre la cadera de Eric, quien siente la dulce presión, el tibio peso del otro, que finalmente se para. Eric intenta pararse, y montando la mano en la acera, aplasta algo blando y pastoso. El joven ríe.- Ay, coño, esta es tu noche…

   -¡Mierda! – y es literal, jadea Eric, asqueado. Mierda de perro, que tanto apesta. El joven ríe y le tiende una mano. Eric la mira y la toma. Es grande y fuerte, lo hala parándolo, casi chocan. Están frente a frente.

   -Hay muchos perros por aquí. Y esa agua donde caímos… -Eric le nota la franela mojada, igual que su traje.- …son aguas negras. Lo siento, pero tenemos una filtración en el negocio que pensábamos atender mañana. -Eric se mira, ceñudo, algo mareado. El agua apesta también. Siente un dolor en el hombro izquierdo y en la nuca. Algo mareado lleva su mano allí cuando el joven lo detiene, sonriéndole.

   -Te vas a llenar la cabeza de mierda, papá. ¿Estás mareado? Tal vez necesites ir a un hospital. ¿Puedes ir, o te llevo?

   -No. No, estoy bien… -dice confuso, mirándose con asco la mano. Su mente da vueltas y vueltas. Cosas feas, cosas horribles parecen ir formándose en ella; pero dan tantas vueltas que es difícil precisarlas.

   -Si quieres, entra conmigo un momento. Así te lavas las manos y no corres el riesgo de embarrarte de mierda la cara. También te puedes sentar un rato y tomar un vaso de agua, o algo, hasta que se te pase el mareo del golpe. -ofrece.

   -¿Entrar contigo? -lo mira confuso. El joven sonriendo señala un portón.

   -Este negocio es mío. Bueno, mío y de unos panas. Es un tallercito mecánico, ¿no te habías fijado nunca en él? -lo mira sonriendo amistoso.

   Eric sufre una impresión de muerte. Ese joven, ese cuerpo, esa cara, ese taller… ¡Era su mecánico preferido!, su amor secreto, el joven al que todas las tardes espiaba, como decía Sam, mientras se lavaba el culo. Tan sorprendido está que no encuentra que responder, sólo boquea un poco y se encoge de hombros, como si fuera una oferta tan buena como cualquier otra.

……

   Desde lo alto de La Torre, asomado a una ventana que da a la calle, un silencioso y sombrío Aníbal López miró todo lo que pasó. Ahora ve como Eric entra con aquel desconocido en el taller ese. Había escapado por poco al accidente. ¡Sólo que no había sido un accidente! No, ¡habían intentado asesinarlo! E increíblemente, ¡habían fallado! Con una sonrisa torcida piensa que ya no quedaba gente competente en este mundo. Lo que intentaron fue un error. Un terrible y desgraciado error, que tarde o temprano alguien tendría que pagar…

   Ahora Eric Roche sería más peligroso. Ahora sabía que tenía enemigos reales, no rivales de negocios. Enemigos. Seres que deseaban destruirlo de cualquier manera y a cualquier costo. Ahora no le quedaba más remedio que ir contra ellos. Y eso podía ser peligroso para todos, aún para él, Aníbal. Había que alejar a Eric en cuanto fuera posible.

……

   El interior del pequeño, atestado de peroles y penumbroso taller, es tan feo como Eric lo había visualizado desde lo alto de su oficina. Está sentado en un taburete algo alto, mirando al joven que parece buscar algo en un mesón. La espalda es ancha y el trasero paradito, enfundado en la tela del pantalón, algo del jeans queda aprisionado dentro de la raja interglútea. ¡Era tan musculoso! Eric piensa que nunca había visto a un carajo con un pantalón tan caliente. El joven se vuelve hacia él con un jabón azul de panela y una toalla, inquietándolo.

   -Lávate allí. -le dice señalando hacia la regadera que tantas veces ha visto en secreto. A su lado hay una batea de cemento.

   Eric no puede hablar, le agradece con una sonrisa. Intenta quitarse el saco, pero la mano enmierdada no lo deja. Se monta la toalla en un hombro y toma el jabón. Mientras abre el chorro y con mucha repugnancia se enjabona una mano para lavar la otra, de la que la mierda no ha caído del todo a pesar de la fuerza del agua; piensa que nada bueno puede pasarle ya esa noche. Decide lavarse rápido. Frota una mano con la otra, aseándola. Mira hacia el cielo; es raro ese negocio así, abierto. Mira hacia La Torre, en donde debería estar su ventana. Mira al joven, ¿habrá imaginado alguna vez que alguien lo espiaba mientras se baña? ¡Lógicamente! Tenía que saberlo o imaginarlo, pero aparentemente no le importaba. Bueno, con una pinta como la suya, con su juventud y belleza, bien podía permitirse ser algo exhibicionista.

   El mecánico lo mira con una sonrisa burlona, notando que le tiene mucho asco a la mierda. Lo mira lavarse con mucha agua, acercarse la mano a la cara y volver a enjabonarse, poniendo cara de grima. ¡Estos yuppi!, se dice.

   -¿Estás seguro de que te sientes bien? El golpe fue fuerte. Tal vez debas ir a un hospital. -repite el desconocido, acercándosele. Por un momento Eric le mira la entrepierna, donde el jeans abultaba que daba gusto; pero aleja la vista rápidamente.

   -Estoy bien. Además, tengo cosas que resolver inmediatamente. No puedo esperar. -dice con un aire feroz. Huele su mano.- Esta peste no se va. -el otro ríe.

   -No es tanto la mano. Es también el agua sucia. Créeme, no querrás saber todo lo que contiene. Y tienes el cabello empapado. -se hala la franela y la olisquea.- Yo estoy igual.

   -Mi carro… estaba accidentado. -recuerda a Sam, ¿le miraría el tolete con cara de quien quiere que le den lo suyo? No, mejor no.- Y si tengo que tomar un taxi así, no me van a dejar -el otro medita.

   -Espérame un momento aquí. Déjame ver que encuentro… -dice como estudiándole la complexión y se aleja. Eric queda intrigado, huele su mano y la aleja con repugnancia.

   ¿Qué iría a buscar? Bota aire. Seca sus manos y una idea llega a su mente. Toma el teléfono y marca un número. Frustrado oye la voz de Sam que anuncia que es una grabación y que sí le da la gana, deje su mensaje. Algo molesto, Eric le cuenta que fue a la cita, que tuvo que regresar a La Torre y sufrió un accidente, un carro casi lo espatilla, que está en esos momentos en un negocio que está cerca del poste doblado; que sí puede, vaya a buscarlo. Le dará quince minutos para responder. Sonríe trémulo, no quiso decirle que era el taller del joven exhibicionista; si lo sabe, Sam no dejaría de molestarlo hasta el momento de su muerte.

   Su sonrisa muere en una expresión sombría: el accidente. En su mente va penetrando la idea de que el fulano accidente no lo había sido para nada. Fue algo deliberado. No notó que ningunas luces lo enfocaran. No notó que el carro desviara su curso, aunque en la calle no había ni un gato al que pudiera atropellar por accidente. No. Había ido contra él. Ya lo había dicho el joven, era raro que después de eso, se diera así a la fuga, sobretodo si notó que no había matado a nadie. Y una cosa tenía que ver con la otra.

   Él estaba tras la pista de unos asesinos, de gente que subía a puentes y azoteas, y veía como un trabajo rutinario donde se ganaban unos realitos, el disparar contra gente indefensa. Lo hicieron en abril y no pagaron por ello, ¿qué les impedía volver hacerlo? ¿Qué les impediría desbaratar contra un poste a un abogaducho de poca monta que quería meter las narices donde no debía? Gente así no sabía de límites ni frenos. Nuevamente mira hacia La Torre, ¿y sí estuviera allí en estos momentos? ¿Y sí la persona que lo decidió, planeo y ejecutó, estuviera cómodamente tras un escritorio, esperando oír que estaba muerto? ¿Quiénes eran esas personas, por Dios? Imaginar dispararle a alguien, o arrollarla, y ver como moría, con dolor, con miedo, sangrando y tal vez llorando… era inconcebible. Él no podría hacer una vaina así jamás.

   -Tienes una cara como de funeral. -le dice el joven. Eric lo mira, sonriéndole leve.

   -Pudo ser el mío. Gracias, panita… -lo mira con aprecio, tendiéndole una mano.- Me llamo Eric… Eric Roche.

   -Mucho gusto, yo soy Jorge Ávalos. -le da un fuerte apretón, mirándolo con interés.- No sé, pero me pareces conocido de algo. ¿No nos hemos visto antes? -Eric siente que enrojece ferozmente.

   -No lo creo. ¿Qué tienes ahí? -cambia la conversación, soltándose del otro y mirando algo que llevaba en un hombro, algo azul.

   -Es para ti, pana. Quítate eso y toma un baño. Puedes ponerte esto. Tal vez te quede algo grande, pero está limpio y no irás por ahí apestándolo todo a mierda. -le arroja un mono deportivo azul.

   -¿Bañarme? -pregunta asombrado, mirando la regadera.- ¿Ahí?

   -Si quieres… -se encoge de hombros, sereno.- Sí te preocupa que no halla techo, no creo que vaya a ver nadie mirando desde allí, ¿no? -señala La Torre y ríe en forma divertida. Eric sólo puede hacer una mueca.

   Era una situación extraña, pero todo lo era esa noche. Se encoge de hombros. Deja el mono sobre una silla y se quita el saco, desata la corbata y abre su camisa. Jorge lo mira un momento, asiente con la cabeza y se aleja. Que lástima, piensa Eric algo más animado ahora de lo que había estado toda la noche. No le habría molestado desnudarse frente a ese majo. Él no era un adonis, pero sabía que no estaba mal. Hubiera sido bueno que Jorge lo supiera, se dice sintiéndose algo tonto. Termina de desvestirse y lanzando una mirada a La Torre, deseando de todo corazón que no hubiera mirones esa noche, entra en la ducha. Casi sonríe ante la ironía del lugar dónde se encuentra y en lo qué hace. Abre la regadera y se mete bajo el agua. Coño, estaba fría…

   Sintiendo el agua correrle por la cara, tórax y espalda, recuerda todas las veces que ha visto así a su mecánico, a Jorge, ahora sabe que se llama Jorge. Recuerda la primera vez, hace unos meses. Había tenido un día de lo más infame, enfrentando a Ricardo por unos contratos que él decidió terminar y que el otro no aprobaba. Se asomó, y desde la altura de su oficina lo vio. Al principio, aunque parecía joven, fuerte y hermoso, no era más que un carajo a la distancia, hasta que se quito la camisa y el pantalón, así, como quien se quita unas pelusas del cabello. Usaba una tanguita blanca, mínima, resaltando sobre su cuerpo grande y varonil. Al principio no lo podía creer, simplemente se quedó ahí, mirándolo, con la boca abierta. El cuerpo era grande, la prenda pequeña, enfundando el bulto que colgaba al frente, por atrás casi no lograba cubrir sus nalgas, que mordían algo de la tela. Luego se la quitó… Pero no quiere pensar en eso ahora. Sería horrible que Jorge volviera y lo encontrara con ese güevo tieso como pata de perro envenenado.

   -Lo siento, papá, pero yo también estoy inmundo, y tengo una cita con una señorita dentro de poco. -dice una voz grave y profunda que lo arranca de su abstracción. Eric lo mira impactado, allí estaba Jorge, desnudo. Totalmente desnudo.

   -Lo… lo siento, ya salgo si… -sólo puede tartamudear, mirándolo con la boca abierta.

   -No hay peo, sólo no acapares. -dice simple, entrando bajo el chorro, casi empujando a Eric contra la pequeña pared al lado de la regadera.

   Eric lo mira, con un escalofrío de excitación, cuando el otro se mete bajo el agua, con alaridos como de muchacho; revuelve la cabeza, esparciendo agua, sonriendo. Eric siente como un gusanillo de perversidad, pero también de temor, lo aguijonea. Lo empuja y se mete bajo el agua, dándole el costado. El otro le monta una manota en el pecho, apartándolo y entrando bajo el chorro. Parecen jugar como unos niños, por lo menos Jorge. Para Eric, eso es serio, es grave, es deliciosamente atormentador. Se empujan para ver quien queda bajo el agua, las manos tocan y resbalan sobre las pieles húmedas. El lugar es horrible, lleno de moho y hongos, pero nada de eso le importa a Eric, quien en sus días buenos no meaba en una poceta amarilla de orine de otros. Ríen, se empujan. Eric casi resbala y el otro lo atrapa por los hombros, con manos grandes, cálidas y fuertes, sosteniéndolo, enderezándolo frente a él, cara a cara, cercanos.

   -Cuidado, panita, o te rompes el coco. Andas buscándote una contusión. -le dice sonriéndole. Lo mantiene retenido con las manos sobre sus hombros, como si fuera capaz de abrazarlo, y por un momento Eric cree que lo hará; sólo puede mirarlo con la boca abierta, con el cabello pegado a la frene, viéndose lindo. El joven le soba un hombro y eso le produce un terrible cosquilleo en el tolete.- Tiene una buena aporreada aquí. Te diste duro contra la pared. Siento haberte empujado así. -están muy quietos, y para carajos que fueran héteros normales, muy cerca. Eric sentía el calor del cuerpo joven. La fuerza de esas manos, y hasta la intensidad en la mirada del otro.

CONTINÚA … (23)

Julio César.

DICE EL MARCIANO DE JOSE VICENTE DESPUES DE BURLARSE DE LOS PRESOS POLITICOS EN YARE: “EN VENEZUELA NO HAY PRESOS POLITICOS”

septiembre 25, 2009

¡EL DIABLO EN CARACAS!

JOSE VICENTE RANGEL

   Falto ya de inteligentes artículos, dando notas rocambolescas y mal hiladas, José Vicente Rangel, otrora lengua venenosa del régimen, intenta convencernos de que la persecución a todo el que se opone al autoritarismo de Chávez, no es persecución política, y que cuando se les encierra por delitos que ni en el Código Penal existen, estos no son presos políticos. Veamos qué dijo el viejo…

……

LA OPOSICIÓN ESTÁ METIDA EN UNA CAMPAÑA para crear una “matriz de opinión” sobre la existencia de presos políticos. Como se sabe, el tema es muy sensible para la opinión pública. Tradicionalmente Venezuela ha sido un país de presos políticos, Jóvito Villalba acuñó una frase sobre la división entre “perseguidores y perseguidos” que tuvo mucho éxito a nivel popular. Podría surgir una corriente “tocada” por la compasión y convertir a los delincuentes en “víctimas”.

……

   Hace bien en recordar a los presos políticos de la vieja república, como lo fue Hugo Chávez después de su intento de golpe de estado y magnicidio contra el presidente Carlos Andrés Pérez, legítimamente electo para ese momento; pero la diferencia, que no mencionó, estriba en que mientras a él se le garantizaba la vida y la salud, llevándosele incluso al médico, él mantienen encerrado en condiciones infrahumanas a aquellos en quien se cebó. Los casos de Sinonovis, del general  Alfonso y aún del general Uzón, hombres enfermos a quienes se les negó, y niega, toda atención médica, se ve ahora con estos bandoleros. Claro, Marciano mete aquí también a aquellos contra los que se pusieron duro los gobiernos de la cuarta, que tenían que hacerlo, porque eran cipayos del régimen comunista de Fidel Castro que deseaba traer a Venezuela la violencia y muerte que había desatado en Nicaragua y El Salvador. Pero no se para aquí el viejo crápula, sino que continua…

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SALIR AL PASO PARA EVITAR LAS CONSECUENCIAS. Este escribidor se permite sugerir a la muy activa ministra para la Comunicación e Información contrarrestar esta maligna campaña. En Venezuela no hay presos políticos y se puede comprobar con la publicación de un resumen en diez líneas del proceso judicial seguido en la actualidad a las personas privadas de libertad por orden de un tribunal. No debe permitirse dejar correr la campaña y atajarla a tiempo.

……

   Intenta el viejo cortesano (debe hacer lo que sea para que la corrupción sin precedentes del hijito jamás sea investigada), hacernos creer en una campaña mundial, diabólica, contra el pobre régimen que más inocente no puede ser. No explica por qué desde el dos mil tres Venezuela no deja que venga al país la comisión de los derechos humanos de la OEA (un ente controlado por políticos aventureros que lo apoyarían), ni permitió que se creara el tribunal de la verdad, con observadores internacionales, para investigar los asesinatos del 11 de abril de 2002; claro, los asesinos eran conocidos por todos. Pero aún así, José Vicente, firmando como Marciano en el pobre y cada vez menos leído diario VEA, intenta hacer ver que eso no es así, que esas comisiones no vienen porque no quieren y se dedican a desprestigiar al país (porque confunde sus crímenes y los del Presidente, con el país).  Pero sigue el hombre en sus treces…

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LO QUE MÁS LLAMA LA ATENCIÓN es que quienes más gritan sobre los “presos POLÍTICOS” son precisamente los personajes de los gobiernos que violaron todos los principios para desatar las más brutales persecuciones, las torturas, los desaparecidos y los asesinatos por razones políticas. Durante el gobierno de Rómulo Betancourt más de cinco mil venezolanos pagaron en prisión ser miembro de un partido de izquierda.

……

   Aquí cae en la manida manía del Gobierno de hablar de presos del pasado, corrupción del pasado, muertos del pasado… sin dar un nombre, una fecha o un lugar, claro, habla generalidades como las del Caracazo, momento cuando el ejercito salió a la calle a contener a la gente y se cometieron excesos, pero de esos días estaba ya Chávez en los cuarteles. Era él, el ejército. El pobre y atormentado viejo no puede nombrar a nadie, porque aquellos que sí podría, son los que estaban en las nóminas de Cuba para conspirar contra Venezuela. Termina José Vicente con…

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ADEMÁS DEBE RECORDARSE A LOS VENEZOLANOS los casos más sonados de la crueldad política de los gobiernos de AD-COPEI. Las jóvenes generaciones no conocen cómo torturaron y asesinaron a Alberto Lovera y a Jorge Rodríguez. Los estudiantes de todas nuestras universidades y liceos deben conocer que fue en Venezuela donde apareció el “fenómeno” de los desaparecidos. Es insólito que mientras la oposición acude a la mentira, la revolución no se atreve a descubrir la verdad y calla los crímenes espantosos cometidos en 40 años de dominación de quienes hoy se presentan como campeones de los derechos humanos.

……

   Finalmente intenta algo, pero en cuarenta años, dos presos políticos son como poquitos, si contamos que el chavismo lleva diez años y van más de trecientos detenidos por la judicatura del terror. En el caso de Jorge Rodríguez, padre del actual alcalde de Libertador, un hombre cínico y peligroso donde los halla (el hijo), cabe aquello de: quién sabe por qué lo detuvieron en verdad, porque sí era como la joyita del hijo…

   Lamentable, realmente lamentable estas líneas de Marciano, un viejo que en el pasado cercano en verdad aterrorizaba con las infamias surgidas de su mente, al grado de lograr extorsionar y vivir bien del miedo de sus perseguidos. Ahora es incapaz de escribir algo con sustancia.

ESTUDIANTES Y HUELGAS DE HAMBRE

Julio César.

TURISMO CALIENTE

septiembre 23, 2009

CHICOS, PLAYA Y SOL…

MUSCULOSO EN BIKINI

   Cuando un cargo está en las manos del hombre que sí puede.

   -Vengan, amigos; aquí les brindaremos todo lo que puedan desear… -asegura el ministro de Turismo.- Satisfacción garantizada.

CONFESIONES DE HOMBRES

Julio César.

DE PSIQUIÁTRICOS

septiembre 23, 2009

¿ARMAGEDDON? ¡LO QUE NOS FALTABA!

CRAZY

   Chistes sobre loquitos le quedan bien a Condorito, pero siempre me han parecido crueles. Uno de los temores que albergo como nieto de un hombre grande y medio malo que luego se redujo con el mal de Parkinson, es perder mis facultades mentales. La locura, pues. Hace poco, en el trabajo, un proveedor me preguntó mi número telefónico. Y fue terrible, por más esfuerzos que hice no pude recordarlo, y mientras lo buscaba en la memoria del móvil, el corazón me martillaba en el pecho. Lo había olvidado. Fue un blanco total. Claro, lo recuerdo ahora y siempre desde ese momento, seguro fue una laguna, pero ¿y si no?

   Pero en fin, dejemos la intensidad. Esto me lo enviaron por correo, y me hizo reír. Fue bueno. Seguro también lo recibieron, pero sí no, aquí lo tienen. Disfruten de tan irónico, y profundo, chiste:

……

 CONTESTADORA DE HOSPITAL PSIQUIÁTRICO

   * Ring… Gracias por llamar al ‘Instituto de Salud Mental “El Mollejuo”, la entidad más sana para sus momentos de mayor locura…

   -Si usted es obsesivo, compulsivo, presione repetidamente el número 1.

   -Si usted es co-dependiente, pídale a alguien que presione el número 2 por usted.

   -Si usted tiene múltiples personalidades, presione el 3, 4, 5 y 6.

   -Si usted es paranoico, nosotros ya sabemos quién es usted, sabemos lo que hace y sabemos lo que quiere, de modo que espere en línea mientras rastreamos su llamada.

   -Si usted sufre de alucinaciones, presione el 7 en ese teléfono gigante de colores brillantes que usted, y sólo usted, ve a su derecha.

   -Si usted es esquizofrénico, haga silencio, escuche cuidadosamente y una pequeña voz interior le indicará qué número presionar.

   -Si usted es depresivo, no importa que número marque… nada conseguirá sacarlo de su lamentable situación.

   -Si usted sufre de amnesia, presione 8 y diga en voz alta su nombre, dirección, teléfonos, cédula, fecha de nacimiento, estado civil y el apellido de soltera de su madre.

   -Si usted sufre de indecisión, deje su mensaje después de escuchar el tono… o antes del tono… o durante el tono… En todo caso, espere el tono.

   -Si sufre de pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9.

   -Si sufre de pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9.

   -Si sufre de pérdida de la memoria a corto plazo, presione 9.

   -Si tiene la autoestima baja, por favor cuelgue. Todos nuestros operadores están atendiendo a personas mucho más importantes que usted.

   Ahora, si su crisis se debe a que usted se dejó engañar y votó por Chávez y sigue creyendo que su revolución bonita es el camino para sacar a al país de la crisis humanitaria, social y económica en la que nos encontramos, corte y jódase. Aquí atendemos locos, no pendejos.

……

   En cuanto al último punto, juro que no lo escribí yo, así me llegó. Me encantó lo del paranoico, así como la indicación a los que sufren de esquizofrenia o alucinaciones. Qué crueldad.

FERNANDO EL CRUEL Y LUPITA DALESIO

Julio César.

EN CLASE SE APRENDE

septiembre 23, 2009

¡ESE PAYASO!

MAESTRO Y PUPILO HOT

   Le encantaba dar sus clases…

   -Hummm… -ahogados, era lo único que dejaba escapar el rebelde joven mientras el profesor le explicaba la lección.

   Era un carajo recio y severo, pero dedicado. No se detendría hasta que el muchacho aprendiera. Podía halarle la oreja y darle bien duro con su gruesa regla… pero lo hacía por su bien. Para que fuera un hombrecito de bien. Además, se veía que el chico lo disfrutaba.

¿JUEGOS DE MANOS?

Julio César.

BLACK AND WHITE

septiembre 23, 2009

HOMBRES Y EJERCICIOS

BLACK ON WHITE-1

   Ahora sabría lo que querían los negros…

BLACK ON WHITE-3

BLACK ON WHITE-4

   Tratemos por un momento de entrar en la calenturienta mente de un tipo anglosajón: un tipo en smoking, joven, bonito, blanco, por descuido se mete en un callejón donde lo rodean unos chicos altos, musculosos, guapos y calientes. Ah, y negros. Que le dan de comer, forzado, una y otra vez. El pobre chico está a su merced… pero parece disfrutarlo.

BLACK ON WHITE-8

   Sí, es la típica fantasía erótica de tantos norteamericanos. Y me la envió en varios pedazos (para que el peso llegara por correo), el amigo Leroy. Como ya he dicho, lo que me gusta lo reenvío para que otro también lo juzguen. Sí alguien lo desea que lo diga y se los envío. Sin compromisos.

BLACK ON WHITE-11

   Vale la pena, aunque… de atenderlo en toda la escala sexual, habría sido aún mejor. Sólo se queda en probar comida. Lástima.

SOLITOS

Julio César.

INSENSATEZ SALIVOSA

septiembre 23, 2009

¿QUIÉNES PROTESTAN CONTRA LOS RICOS?

ESCUPIR PA RRIBA   Parece que algunos, realmente, tienen la cabeza de adorno.

   Para mí era insólito, aunque algo visto mil veces, sin reparar realmente en ello. El sujeto, sentado en el asiento del bus directamente delante de mí, carraspeó, de forma sonora y desagradable, de esas que obliga a uno a pensar en que “está contando los gallos”, y con total tranquilidad ladeó el rostro y escupió por la ventanilla. Así tal cual. Como si únicamente él existiera en este mundo. Y no me quejo porque fuera algo asqueroso (saliva, sólo en besos y esa la busca uno), sino por la indiferencia del acto. Tenía la boca congestionada, o ácida, o piche, carraspeó y escupió. Ni por un segundo se asomó y miró. Simplemente escupió.

   ¿Y sí alguien hubiera estado parado en la acera, justo donde cae el escupitajo? ¿Tiene que conformarse simplemente que nombrarle a la madre y limpiarse con repugnancia? ¿Acaso a ese cerebro de pollo no se le ocurre que puede estar pasando otra persona? ¿Cómo alguien puede ser tan imbécil, de personalidad, para comportarse así? Y no lo entiendo, desde siempre a uno se le dijo que en la calle no se botaba nada, que ni se nos ocurriera lanzar nada por una ventanilla, un balcón o desde un ferry. No digamos ya un salivazo. Obviamente algo falla con este tipo de personas. Pero no es el único, ojalá lo fuera; hay quienes comen mamón y arrojan la semilla, sin mirar. Los que fuman y arrojan su colilla como sin tal cosa. O una lata de refresco. Fuera de sucios, son gente con una falta elemental de juicio, de respeto a los demás. O es más que eso, el cerebro no les da para entender que la ‘gente’ normal no actúa como animales en el chiquero, cada quien según sus reglas.

   Qué peligros corre uno en las calles.

DE LA TIERRA A LA LUNA

Julio César.

NO DELANTE DE LOS NIÑOS

septiembre 23, 2009

HOMBRE NALGUEADO

   Gritaba y se agitaba en sus piernas mientras Marina lo nalgueaba duramente.

   -Sí digo que los niños no pueden ir a esa fiesta, ¡no van! –grita, molesta, dándole duro.- Estoy cansada de que me desautorice delante de los niños. Me haces menos, me faltas al respeto como mujer. Claro. Cómo eres un macho, abusas. –y le da mientras él gime, lloroso, que lo suelte.- ¿No ves que creas problemas? No quiero castigarte… -dice, golpeándole las duras nalgas.- …pero no me dejas otra opción.

TUNDA

   Lloroso, humillado, débil, suplicante, le pide que lo suelte, que no lo golpee más. Lloriqueas sus “no más; para, mami, por favor, no me pegues más”. Pero ella, por su bien y el de la familia, continúa.

   -Te has portado mal. Tú sabes que te portaste mal. El domingo en casa de mamá me contradijiste, hoy lo haces otra vez… -y nalguea, pero ahora le acaricia las turgentes nalgas.- …necesitas de una mano dura. –y él se agita, asustado, mirándola.

   -No, mami, eso no…

   -Si, eso sí. Esta tarde vas a venir derechito del trabajo, y mi hermanito te dará unas buenas nalgadas… otra vez. –amenaza, él va a abrir la boca y lo calla gritándole.- ¡Silencio! No quier oírte decir… -y gimotea como si fuera él.- “…tu hermano me mete los dedos en el culo”; eso debiste pensarlo antes de desobedecerme.

   Y queda dicho.

JUEGOS DE CASADOS

Julio César.

EN ESOS VIAJES DEPORTIVOS

septiembre 17, 2009

   Las mujeres, novias y esposas, ignoran cuán seguido sucede. Un grupo de amigos que trabajan juntos salen en un viaje a otra ciudad a participar en una competencia deportiva, y al tener que compartir habitaciones, espacio y momentos, se ponen imaginativos. Unas cuantas cervezas, una porno caliente y… el mandado queda echo.CHICOS JUGUETONES

   Siempre hay risitas, toques, chillidos de “ay, marica”, “deja”, mientras soban, aprietan, lamen y pellizcan.

JOVENES TRAGONES

   No creían, después de cenar, que les daría tanta hambre… ¡y había que tragar como fuera!

CHICOS CALIENTES

   Y uno quiere dar y otro recibir, entre saltos y gritos. Se ponen creativos, así que uno come, es comido y le dan duro también. Y todos gozan de esa única vez… hasta la próxima salida.

CONCUÑADOS COMPARTIENDO CASA… Y CULOS

Julio César.