Archive for 31 mayo 2010

¡SÍ, COLOMBIA! ¡SÍ!

mayo 31, 2010

EL VATICANO Y LOS ESCANDALOS

   Colombia se votó… digo, botó.

   ¡Bravo Colombia! Cómo temí que Colombia cayera, por el miedo o la inconsistencia. Pero no, se mantuvo digna. Ejemplar. En pie. Las encuestas rodaron  de forma sorpresiva. No hubo tal polarización, de ser el sistema venezolano, ya Juan Manuel Santos sería presidente de la república de Colombia.

   Antanas Mockus jamás me inspiró confianza. Sus declaraciones iniciales, las reales (imitar algunas cosas de Chávez, entregar a Uribe y Santos a sus enemigos), alarmaban. Luego disfrazó su naturaleza pero ya era tarde. Juan Manuel Santos, el candidato de la Colombia segura, conservadora, progresista, se impuso por más del doble de su más cercano contendor. Tan sólo le faltarían los votos del histórico Partido Conservador, para erigirse presidente de todos los colombianos en la segunda vuelta.

   ¡Bravo, Colombia!

   Oyendo a comentaristas de Caracol Radio, supe que en el Meta, zona afectada y sufrida por los desmanes de la guerrilla, de su violencia insensata, la gente salió a votar por Juan Manuel Santos; porque lo que no entiende la narco guerrilla, Piedad Córdoba y Hugo Chávez, es que Colombia quiere paz para prosperar y ser mejor. ¡Cómo deben estar lamentándose!

   Las elecciones fueron limpias, rápidas y totalmente pacificas, no podía ser menos, cuando el país aún vive la política del gran Álvaro Uribe Vélez, otro triunfador de estas jornadas. Que envidia da un ente electoral que transmite informes cada quince minutos, bajo la supervisión de todo el mundo; que envidia de sus militares que únicamente vigilaban el orden y el buen funcionamiento del proceso, sin amenazar, sin plegarse de forma obscena y grotesca al poder… lo contrario de países africanizados en la izquierda como Venezuela.

   Los partidos Conservador y Liberal, deben analizarse y saber qué ocurrió que esta debacle terminó de barrerlos, pero para Colombia, el resultado no pudo ser mejor. ¡Santos! ¡Santos! ¡Santos!

LLEGÓ JUNIO CON TODO  

Julio César.

CAÍDAS PELIGROSAS

mayo 29, 2010

DESAFÍO LANZADO

FALTA DE IMAGINACIÓN

Julio César.

CHAVEZ Y LOS FRUTOS ECONOMICOS DEL SOCIALISMO

mayo 29, 2010

DE ABERRADOS Y ABERRACIONES

   ¿Un paquete oculto…?

   Después de once años de poner la torta socialista, Hugo Chávez se molesta porque la economía está por el suelo, Venezuela arruinada y la gente pasando hambre. Es que es casi imposible visualizar o comprender semejante mamarrachada. Parece que imbéciles incapaces de sacar cuentas, dementes declarados o simples malandros, eran quienes guiaban las finanzas. Bueno, y lo que le molesta a Chávez es que la gente lo comente. Y todavía dice que todo esto es resultado del Capitalismo y su modelo, ya que parece que su incompetencia y corrupción descarada, es culpa de todos los demás y no de su ineptitud, ignorancia y la corrupción más rapaz que se ha visto nunca. Once años mandando, colocando ministros, robándose cada dólar del petróleo, dándole hasta lo que no tiene a sus amiguitos en el exterior… pero él no es responsable de esta plasta. La culpa es de Bush. U Obama ahora.

   Es que ni Boves fue tan dañino para las república como este hombre con la cabeza llena de caquivia marxista, algo que todo el mundo, todo el mundo, sabe que es un fracaso. Aunque a él lo que le gusta y excita es la posibilidad de mandar para siempre, y copia el modelo de Cuba, una isla arruinada con una gente muerta de hambre que teme molestar al Gobierno que es el único que puede alcanzarle un plato de comida mala, pero comida al fin, como si de un perro obediente se tratara.

   Y eso, eso es el socialismo de izquierda, aquí, en Cuba, en España… basura.

CHAVEZ ACAPARA Y DEFIENDE LA CORRUPCIÓN

Julio César.

CHICO QUE SE MONTA

mayo 29, 2010

RETO ACEPTADO

   En cuanto ve uno, enloquece…

   Gabrielito no puede ver un tubo porque se monta. Sube, se frota, lo toca, se abre de piernas y… ¿No te interesaría prestarle el tuyo? Seguro le saca brillo.

¿ACEPTARÍAS EL RETO?

Julio César.

AMIGO NECESITADO

mayo 25, 2010

ATRAPADO

   Gemía pasándose un dedo por donde la ardía…

   Pobre de mi amigo, pensé al verlo así, todo rojo, sudoroso y gimiente. Todos los mediodías, mientras lo otros almorzaban, él se quemaba…

   -Vamos, cabrón… -gruñía angustiado.- Muévete… Un dedo, la lengua… lo que tú quieras… -y casi se perdía su propio dedo.

   -Está bien. -suspiré resignado a ayudarlo… tomando una botellita de Coca Cola.

EL MENOR DE LOS SENTIDOS COMUNES

Julio César.

LA DUDA

mayo 25, 2010

BIEN MOJADOS

   Si seguía pasándole la mano… el problema iba a crecer…

   -Anda…

   -No, chamo, eres mi mejor amigo, pero…

   -Anda, yo quiero… -y mete mano y aprieta, soba y hala.

   -Bueno, pero sólo porque tú quieres… después no quiero lloriqueos si la cosa es más grande de lo que imaginas y te lastimas.

   -Seguro que lloriqueo. –medio ríe, feliz, el otro.

   Por cierto, hablan de invertir en un dudoso negocio inmobiliario.

CARIÑOSO DESPERTAR

Julio César.

BALTAZAR GARZÓN Y EL FALSO JUICIO

mayo 25, 2010

 JUDAS ISCARIOTE… ¿EL FALSO DISCÍPULO?

   Cuando uno oye hablar de Baltazar Garzón, el juez Garzón, imagina automáticamente a un hombre valiente que se atreve a poner el dedo sobre la herida, aunque duela y supure, sabiendo que así comenzará el proceso de sanación. Fue lo que pensé cuando oí que había ordenado la exhumación de los resto del poeta Federico García Lorca, para que se supiera, al fin, la verdad sobre su muerte. Así como su lucha frontal contra el terrorismo, sin burlar la ley, sin abusos o excesos, debilidad de los hombres honestos contra quienes ponen bombas y matan sin ninguna otra consideración. Pero cuando realmente me interesé en él, fue cuando ordenó el arresto del viejo y decadente ex dictador chileno, Augusto Pinochet.

   Sé que a ese hombre lo admira aún buena parte del pueblo chileno, pero eso no quita que asesinó (así, asesinó) por mampuesto a gente que no podía defenderse. ¿Qué honor a la patria y a la verdad se rendía cuando se llevaba a alguien esposado, maniatado y temeroso a un patio y se le fusilaba; y eso cuando no se le subía a un helicóptero y se arrojaba al mar? ¿Qué nombre final puede recibir quien comete semejante aberración? Dirán algunos que debía hacerse por un bien mayor, respuesta fácil y cómoda que seguramente habrían esgrimido los nazis, aquellos que asesinaron a millones, de haber ganado la Segunda Guerra Mundial. Es fácil engañarse para creer lo que se desea, convencerse de ello es muy simple.

   Cuando Baltazar Garzón ordenó que se le detuviera, no sentí pena por el ex dictador, como no siento piedad por el viejo y cruel asesino cubano, Fidel Castro. Admiré que un hombre se atreviera a llamar a ese sujeto, Pinochet, por su nombre: dictador. Su edad le impidió comparecer frente a los testigos de sus aberraciones. Su muerte le evitó que se conociera cada detalle grotesco, cada monstruosidad, pero el juez Garzón cumplió.

   Ahora, atónito, presencio una serie de acusaciones contra el juez, que van desde corrupción a carbronería de excesos… pero no podemos dejar de sentir que la coincidencia molesta, que se le acuse ahora cuando el hombre había ordenado la exhumación de las tumbas del franquismo. Desde el inició se alzó la voz de viejas momias, desagradables a la vista, con una mentalidad tan arcaica que era difícil de asimilar, y que sin embargo hacía entendible tanta cobardía y brutalidad del antiguo y oprobioso régimen de fuerza. Está bien, es pasado, España dejó atrás la noche de la tiranía… pero es necesario conocer los nombres de aquellos que fueron sacados por varios de sus casas, vejados y asesinados cobardemente (no lo mataron de tú a tú, cuchillo en manos; se usó la horda), y, lo peor, que muchos no fueron más que simples casos de odios y excesos personales. Te odio, así que aprovecho el franquismo y te mato.

   Esos muertos merecen que se sepa la verdad. La tumba colectiva debe abrirse y dejar ver sus dolores, sus miserias. Los nombres de los traidores, delatores, asesinos y cobardes deben conocerse. Han vivido demasiado tiempo felices, frotándose las manos, satisfechos de sí mismos por haber escapado al juicio de sus vecinos; es hora de que se les llame por lo que son, aunque ahora finjan ser otra cosa: animales rabiosos.

   Todo hombre o mujer que piensa “es mejor dejar eso así”, automáticamente se convierte en un cómplice del pasado doloroso. España no puede olvidar, como no puede Alemania o Chile, o Argentina (a pesar de las lobas de la Plaza de Mayo que no pueden ver a Fidel o a Chávez, en uniformes militares, porque se derriten), el horror del autoritarismo; cuando eso pasa, cuando la gente es laxa, negligente y en cierta medida necia, vemos a un Rodríguez Zapatero aplaudiendo a un tirano allá y a un pichón de déspota aquí, sin notar a las víctimas. Y las naciones, como un todo, pierden su dignidad. La impunidad de los delitos y las violaciones a los derechos humanos no deben protegerse jamás, o se cae en la anarquía y la corrupción total. Allí no hay zonas grises como no sea esa vagabundería que algunos quieren llamar pragmatismo.

   No creo las acusaciones contra el juez Garzón porque nada de ello se supo cuando enfilaba sus esfuerzos contra el terrorismo, ni cuando se le aplaudía el ir contra el dictador tercermundista. Es ahora, cuando toca valores recalcitrantes, que se le ataca. Lo más lamentable es la sombra que cae sobre la Real Audiencia Española en este lado del mundo donde la africanización de la justicia es vista con rabia e impotencia; ahora debemos concluir que es la misma miasma. Un juez debe ser independiente, aún de sus propios deseos o apegos.

   ¿Qué daño puede provocar la búsqueda de la verdad? Esa conchupancia de intereses políticos, económicos y clasistas que vivieron bien mientras sabían que perseguían a sus “rivales”, es bien conocida por todos. El rostro y los nombres de los criminales son suficientemente conocidos, ¿entonces a qué le temen? Simplemente recibirán el nombre acertado.

   Bien lo dijo el propio juez Garzón: “No se puede construir la democracia sobre millones de muertos”. “No es verdad que se atente contra la estabilidad política por investigar los crímenes del pasado, sino una necesidad democrática para que no se reabran las heridas”.

   El dolor de miles no se calmará jamás hasta que la verdad no sea dicha en voz alta. Y si España no es capaz de enfrentar lo que fue, lo que es, tendrá que ser la opinión pública internacional la que termine de juzgarlos como pueblo.

   Y como finalizó Baltazar Garzón unas declaraciones publicas: “El perdón es posible, pero no hay perdón posible en la ignorancia (…) sin la verdad de los hechos, según De Villepin, quien retóricamente se preguntó: ¿Cómo se puede perdonar y hacer el duelo si no se ha hecho justicia?”.

   Colorario este que todos debemos sostener hasta al final.

   Ahora algo que también me preocupa. Espero, por el bien de ellos y de la gente de este lado del charco que debemos sufrir la incompetente política externa de los socialistas españoles, que el Partido Popular no tenga nada que ver con toda esa macolla. Ojalá se estén cuidando de ello, porque el pueblo español, el hombre y mujer de la calle que creció oyendo los cuentos de sus padres, y los jóvenes que ven en Garzón un arquetipo a seguir, pueden pasarle facturas. El PSOE parece condenado, gracias a Dios, a dejar de hacer daño… si no ocurre una nueva catástrofe de opinión pública como lo fue el ataque talibán al Metro. No se ofrezcan, señores del PP, en bandeja de plata.

   Salud, juez Garzón; y así como gritamos una vez mientras acompañábamos el féretro de un valiente cardenal venezolano, monseñor Ignacio Velasco, el cual era atacado aún después de muerto por gente enviada por el gobierno de Hugo Chávez, le decimos a usted en voz alta: Valiente… valiente…

EL TEMOR COMO ARMA

Julio César.

SECRETOS DE MUCHACHOS

mayo 25, 2010

…BUCEO

   Deseaban… hombres.

   Cada sábado, Efraín y Raúl bajan al Litoral, sin sus novias ni amigos. En tangas o bikinis. Llegan, se pasean, se mojan, se tienden de piernas abiertas en la arena. Y miran. Se fijan en otros bañadores, con ojos turbios, labios húmedos y respiraciones anhelantes. Y Efraín y Raúl consiguen lo que quieren, lo que buscan cada noche aunque lo callan. Y reciben bastante de lo que necesitan, entre griticos y sudores. Luego, bikinis o tangas otra vez arriba, e ir a Caracas… hasta el próximo fin de semana.

OLVIDADIZO

Julio César.

EL AMERICANO NO MUY FEO…

mayo 20, 2010

   El chico exuda patriotismo hasta en el último resquicio…

   Y provoca probarlo pasándole la lengua, ¿no? Bueno, hablo de que parece pintado. Y aunque hay quienes odian y queman la banderita esa, no sé, a mí me gusta. Se ve… no hallo la palabra, debe ser lindo.

CULPA DEL CALOR

Julio César.

CONSEJOS PARA HACER MEJOR SU TRABAJO

mayo 20, 2010

BIEN MOJADOS

   Con la primera, le pica…

   No sabía si era necesario quitarse la camisa, se dice de pasada Arturo mientras Roberto le enseña como disciplinar a los chicos mala conducta, nalgueándolo lentamente, pero ya no le importa. No mientras la manota caliente sigue cayendo, tocando, palpando su culo, y la otra recorre su espalda. Tampoco le importa cuando Roberto se quita su camisa y ronco le ordena que baje sus pantalones. Ya era cómo demasiada explicación, pensó fugaz Arturo, desabrochando sus jeans, con las nalgas calientes, pero como buen maestro, quiere aprender… y Roberto iba a enseñárselo. De eso estaba seguro.

LA DUDA

Julio César.

EL FATAL FINAL DE TEMPORADA DE SUPERNATURAL

mayo 20, 2010

QUINTA TERMPORADA                         CASTIEL Y DEAN

   ¡Todavía me arrecha!

   Como ya apunté por ahí, el capítulo final de la quinta temporada de Supernatural fue un asco. Cuando terminé de verlo, no podía creer lo que pasó, no por las escenas en sí, sino por el tono no dicho que se le dio a tantas cosas. Pero vamos por parte…

   Supernatural es una de esas series que nos tiene acostumbrados a un gran final. Y un buen capítulo de inicio de temporada también. Como ya dije, el primer episodio de la primera temporada no pintaba nada extraordinario, dos chicos guapetones que iban por ahí, luciéndose menos que las chicas de Hechiceras o Buffy, pero imaginábamos que era la idea ir por esos lados. La Dama de Blanco, la explicación de la leyenda, el secreto de esta Dama y las chulerías de Dean, así como sus bromas contra Sam, y las respuestas de este, la hicieron atractiva. El final de temporada fue intenso, vemos a un Dean enfrentado al demonio de ojos amarillo que burlón lo llama débil y estorbo de una familia que no lo quiere. El joven sale mal herido y cuando van a un hospital, ocurre ese choque espectacular con un camión conducido por un demonio. No era gran cosa, pero esperábamos la continuación. Al menos para saber qué había pasado con Dean.

   La segunda temporada se inicia con un capítulo genial, dentro del auto accidentado, Sam sangra, John está mal, Dean agoniza. Vemos al hermano mayor aferrándose como un espíritu a este plano, a Sam luchando por regresarlo, y a una segadora, Tessa (me encantaba esta mujer, y creo que le tenía ganas a Dean), casi llevandoselo. Pero ya saben, John hace un pacto por su vida y muere, pero antes le revela algo grave a Dean. Descubrimos que Sam tiene poderes síquicos, Azazel (el demonio de ojos amarillo) le habla de la sangre de demonio que tomó de bebé y que lo quieren para que sea el general de las fuerzas del Infierno ahora que han abierto las puertas (parecía algo increíblemente ambicioso y grave en ese momento, luego sabemos que es sólo la superficie); Sam ve a Dean, se niega a dar el paso final al lado oscuro, lo hieren y muere en brazos del hermano, quien busca a una demonio y pacta su regreso, a cambio irá al Infierno cuando trascurra un año de vida. Sam vuelve, y Dean calla que dentro de un año irá al Infierno, pero el otro se entera y jura que hará lo que sea para que eso no ocurra (Sam se obsesionará, y eso lo llevará a caer en las trampas de los demonios).

   La tercera temporada comienza floja, Dean se divierte con unas gemelas y Sam molesto dice que deben comenzar a buscar una salida al pacto. Dean no se esfuerza, sabe que si intenta burlar el trato, Sam muere. Aparecen en esta temporada dos mujeres fuertes, Ruby, una demonio que dice odiar a Lilith, la nueva jefa infernal que sigue a los chicos (Azazel fue eliminado por Dean la temporada anterior), y desea ayudar a los chicos. Sam confía a regañadientes, Dean no. Y llega Bela, una ladrona astuta que engaña varias veces a los chicos (también le tenía ganas a Dean). Es aquí donde el que no era fanático, se volvió. De la mitad de temporada en adelante nos angustia una duda, ¿morirá Dean e ira al Infierno? Claro que pensábamos que no, ¿cómo iban a matar al personaje principal? Es tan normal en las series que algo pase en el último momento y se salve la situación. Pero no, llega un trepidante capítulo final, corren los minutos, quedan tres o cuatro para terminar el episodio, no vemos una salida, Dean se resigna y le pide a Sam que continúe, que no olvide lo que John y él le ensañaron (Dios, y qué cara tenía). Y uno no podía creerlo (no, coño, ¿Dean va a morir?). Llega Lilith con sus perros infernales… y Dean Winchester cae. Pero no es verlo muerto o a Sam llorando abrazándolo, lo más desgarrador, es presenciar parte de su agonía en el Infierno mientras pide ayuda y llama a Sam, lo que impresiona. Creo que no ha habido final de temporada más emocionante e impactante que ese. ¿Qué seguidor de la serie no se halaba los pelos y se frotaba nervioso las manos esperando el inicio de la cuarta?

   Y llega la cuarta, Dean sale de su tumba. Qué capítulo. Yo reía como bobo. El reencuentro con Bobby y Sam fue bien emotivo. Y aparecen más mujeres fuertes, la primera es Pamela, la síquico (que, y no es porque sea fan de Dean, es que así es, también le tenía ganas al mayor, como se vio en la quinta temporada en “El lado oscuro de la luna”), hermosa y ruda a quien se le queman los ojos cuando “ve” el rostro de quien sacó a Dean del Infierno. Hay otra mujer, Flo, una demonio en una cafetería, que brindó una actuación increíble, qué digna se vio mientras Dean la atacaba. Y Ruby, quien volvió con nuevo cuerpo. Lo más importante es que aparece Castiel, un ángel del Cielo, diciéndole a Dean que Dios tiene trabajo para él. Sabemos de los sellos que Lilith rompe para liberar a Lucifer y comenzar el Apocalipsis, nada más y nada menos. Vemos a Sam caer en el lado oscuro, obsesionado por ser él quien detenga a Lilith, tomando sangre de demonio para fortalecer sus poderes (aunque creo, que de alguna forma retorcida, lo hacía también por Dean). Lo vemos enfrentar y golpear a Dean e ir tras Lilith, a quien mata, logrando, con la sangre derramada de la mujer, romper el último sello. Llega Dean y mata a Ruby, quien guió a Sam para cumplir tan funesto final. En medio de una luz cegadora, Lucifer se alza del Infierno. Impactante como era, esta escena todavía no alcanzaba las cuotas del capítulo final de la tercera temporada, pero ¿quién no deseaba saber qué ocurriría luego?

   Entramos en la quinta, Lucifer se alza, alguien o algo los saca de aquella cripta donde un poder mayor los encerró. Y esta temporada fue buena, a pesar de lo que digan tantos fans molestos. Era el final de los tiempos, la batalla cumbre entre el Cielo (el arcángel Miguel) y el Infierno (Lucifer), algo épico, bíblico, terrible… pero los Winchester decidieron que eso no ocurriría porque en medio estaba la humanidad que caería en el fuego cruzado. Se supone que Dean está destinado a servir de recipiente al arcángel, Sam a lucifer, y deberán combatir hasta que uno de los dos muera. Fue una temporada intensa, y buena. Los foros donde el Dean/Sam es fuerte, competía con los y las seguidoras del Dean/Castiel (es irónico que siendo tan heterosexual y mujeriego, los y las fans, siempre emparejan a Dean con hombres).

   Castiel se rebeló contra el Cielo y comienza a perder poderes, sin embargo él, que no ganó una sola pelea en la cuarta temporada, mata a dos ángeles y ahuyenta a Zacarías cuando este atormenta a los Winchester (los foros decían que ver a Dean en peligro lo hico luchar como un tigre, según “y que el poder del amor”). Es memorable cuando discute con Dean sobre el buscar a Dios como única forma de impedir el Apocalipsis, y Dean se burla. Seco Castiel replica que se rebeló, desobedeció, mató a dos de sus hermanos, “y todo lo hice por ti, y tú fallaste”. Eso enloqueció a las fans (aunque molestó a las Wincests). Como fuera, hubo grandes capítulos, El Final, Un tiempo para que seamos tú y yo, Mi sangriento San Valentín, entre otros. Aún aquellos que no fueron tan del agrado de los fans, como Falsos ídolos, fue ameno. Ver a Dean siendo pateado por Paris Hilton fue gracioso, así como su parodia de Abrahán Lincoln. Entonces, ¿qué fue lo que pasó con la quinta temporada que molesta a tanta gente?

    El Apocalipsis no marchaba, los Jinetes fueron desperdiciados, Guerra no fue tan espectacular. Hambruna sí, era horrible y aterrador; Pestilencia pintaba bien, y la manera en que derrotó a los hermanos fue buena. Muerte lucía sólido, pero… todos fueron desaprovechados, apenas un capitulo por Jinete, y así no hubo grandiosidad, miedo. Reaparecen y mueren Ellen, Jo, Anna y Gabriel. Fue decepcionante el giro que tomaron tantas cosas (sobre todo lo de Anna, que de dulce y buena, y que se acostó con Dean, casi la hacen parecer una sicópata). A Dean fuero desdibujándolo mientras flaqueaba su fe en sí mismo, en Sam y sus amigos para triunfar. Y aquí cometieron un grave error, alejaron a Dean de Castiel, emocionalmente, cuando debió ser al revés. Al fallarle todo lo otro y sentirse abatido, debió buscar más al ángel (esto tuvo luego una explicación, que fue bien pobre y mal manejada, darle una mujer a Dean). La pareja Dean/Castiel, gustaba en los foros, pero no cuando Castiel y Sam parecieron amigarse. No sé, creo que era mejor dejarlos como conocidos, y tener a Sam tal vez algo celoso de la “relación” del hermano con Castiel.

   Lucifer es todo poder, el mundo está mal, y a los hermanos los guían a la idea de tenderle una trampa al demonio, con los anillos de los Jinetes y un conjuro… pero tenían que conseguir que Lucifer se arrojara a la trampa. ¿Cómo hacerlo? Sam se ofrece a darle su cuerpo, a contenerlo después y luego saltar a la trampa. Quedando atrapado eternamente. Dean se niega, luego acepta pues ellos comenzaron la pesadilla y deben detenerla.

   Así llegamos al último capítulo; lo buscan en Detroit (donde Lucifer le dijo a Dean, en el futuro, que todo ocurriría), y se enfrentan. Sam es poseído pero no se arroja a la trampa, Lucifer lo controla, aunque no mata a Dean (dice que por deferencia a Sam, pero creo que esperaba que Miguel lo encarnara y luego lucharan los dos). Dean descubre donde será la batalla entre Lucifer y Miguel, y allí se presenta, interrumpiéndolos. Castiel y Bobby llegan. Castiel enciende en llama a Miguel, quien desaparece momentáneamente, Lucifer, furioso, lo mata. Y molestó a la fanaticada que Dean ni se inmutara. Lucifer golpea a Dean, Bobby le dispara. Lucifer lo mata y Dean al menos grita. Lucifer-Sam golpea salvajemente a Dean, lo arroja contra el Impala y de repente su mirada queda atrapada en el auto, en lo que fue la casa de ambos desde la niñez y durante toda la serie (ofrecen un recordatorio largo), Sam recupera el control de su cuerpo, abre la trampa, va a arrojarse, llega Miguel a detenerlo, Sam lucha con él y caen ambos.

   Y así, como una mala telenovela, Chuck, el profeta, va relatando los detalles finales. Dean es curado por Castiel que reaparece, todo su poder intacto, Dios lo ayudó. Bobby revive. Castiel se va al cielo. Bobby y Dean se separan por una temporada (relata Chuck) lo que significa que sale de la serie sin morir (al menos). Dean no intentará revivir a Sam porque se lo prometió, deja la cacería y vuelve con Lisa, una hermosa mujer que conocimos en la tercera temporada, madre de un niño que es un mini Dean (creo que es su hijo), buscando un hogar. Chuck termina de relatar todo, y desaparece. Era Dios. Dean está con Lisa, vemos al niño (de espaldas), y él parece serio. Fuera, viendo hacia la casa, está Sam. Y así nos quedamos esperando la sexta temporada. Parecía el fin de una serie más bien, malo y mal contado, pero un final. ¡Qué porquería!

   ¿Qué me molestó? No lo que a Hidefan, quien grita que los escritores fueron una mierda que desdibujaron a Dean, volviéndolo seco, mientras lo alejaban de Castiel. Ella sostiene que jugaron a insinuar una relación (y la verdad es que no era insinuada, en “El punto de no retorno”, cuando Castiel, furioso, golpea a Dean y le reclama casi boca a boca que lo dio todo por él, lo hizo todo por él y ahora no le deja ni la esperanza; casi le grita que lo amaba). Sostiene la Fan Enamorada que sacrificaron a Castiel por las Wincests (las que aman la relación entre los hermanos), y la necesidad del escritor y creador, Erick Kripke de darle un final “digno” a su Dean, con mujer e hijos… ahora que abandonaba la serie.

   Parece ser que la serie continuará, pero sin él, que se retira; todo recae ahora en Sera Gamble, quien controlará el programa, y esta ya ha expresado que la misma volverá a sus orígenes, es decir Dean y Sam. Lo que sería un error. Castiel lograba darle un nuevo toque de interés a una serie que ya tiene cinco temporadas. Es que sus escenas con Dean eran todas memorables, excepto aquellas cuando no supieron como escribirla, un poco más allá de la mitad de la quinta temporada. No sé si es que Kripke se fue molesto del programa, pero casi parece haberlo saboteado con semejante final de porquería. El Apocalipsis se desperdició, también los males y dolores, la gente ni supo qué ocurría. Los Jinetes debieron actuar al menos en más de un episodio (sobre todo Hambruna, fue horrible). Yo incluso esperaba que apareciera Tessa cuando Muerte se presentara.

   Estoy casi tentado a creer que presentaron este final de telenovela barata y mal escrita como un abreboca para algo más impresionante y sorpresivo (coño, el Apocalipsis no puede terminar así), con un Dean peleando infantilmente con Sam, mientras intenta hacer más humanos y manifestar “aprecio” por ese ángel que siempre invade su espacio personal. De verdad lo espero, o habrán arruinado lo que fue un gran show; y para ver a mi apreciado Jensen Ackles, al simpático Jared Padalecki y al sorprendente Misha Collins  dando pena en una serie que nadie ve y que la terminen a mitad de temporada en medio de rechiflas y burlas sin que se sepa, es mejor que la dejan así. Uno la seguirá vendo, hasta el penúltimo capítulo de la quinta temporada, dejando cada quien correr su imaginación.

DEAN COME PASTEL                         LA DAMA PRIMERO

Julio César.

OTRO FINAL PARA SUPERNATURAL

mayo 20, 2010

QUINTA TERMPORADA                     DEAN Y CASTIEL… PECADO

   No es que queríamos el Apocalipsis, los océanos hirviendo ni ríos de sangre en la tierra, pero sí un final más digno (dramático e impresionante), para Supernatural, en esta su quinta temporada. Al menos en la parte que trata sobre Lucifer. No nos dieron nada de eso. He aquí una historia corta que leí hace meses, no tomé el nombre del autor (seguramente una mujer), pero fue bueno. Le cambié una que otra coma. Contado desde el punto de vista de Castiel, disfruten de el…

……

      FINAL

   Tiene un hilo de sangre que la cae desde la ceja hasta la barbilla más allá del traje, pero no repara en ello. Castiel se abre paso entre los demonios luchando contra ellos y demorándose en algunas ocasiones batiéndose a simples puñetazos como un humano. Por fin ha llegado el momento de ver quién reirá al último y aunque desee casi desesperadamente que sean ellos, no puede negar que le hubiera gustado ver la cara de Zachariah si fuera el bando contrario los que vencieran.

   Es una sola batalla pero parece la guerra toda, porque en todo el mundo se está peleando en ese momento; la tierra está cubierta de cadáveres y la sangre se filtra en el suelo y tiñe de rojo la hierba que pisa. El Cielo contra el Infierno, con humanos, ángeles y demonios en ambos bandos. No puede sino sentir admiración por aquellos hombres y mujeres que enfrentan e intentan detener el avance de Lucifer. Primero fueron los cazadores, ellos supieron, meses atrás, que el final había llegado. Los devotos religiosos, los fanáticos de mil sectas, los locos de los carteles que anunciaban el fin, fueron los siguientes. Ellos estaban al tanto del Apocalipsis y acudieron a la llamada. También personas comunes que vieron a un muerto alzarse, un monstruo emerger de la oscuridad. Todos estaban allí para presentar batalla.

   El ángel se detiene. A lo lejos divisa a Sam Winchester, casi dos metros de altura, y Castiel siente algo en el estómago, una inquietud cálida y cobriza que adormece su lengua, porque si Sam está allí, si Sam no está en otro lugar, eso significa que…

   Y allí le ve, al lado de su hermano. Dean está de pie enfrentando a un hombre mediano de altura, de rostro inexpresivo, mirándole con todo el odio que un Winchester puede contener. Que no es poco. Castiel quiere gritar, quiere advertirle “¡Cuidado, Dean! No es cualquiera… es Lucifer”, pero sabe que sería imprudente. Así que sólo calla y se limita a observarles en silencio, listo para protegerle en caso de necesitarlo, en guardia y preocupantemente nervioso.

   Pero entonces, en un momento fugaz, Dean vuelve el rostro en su dirección y ahí van otra vez las ganas de gritar, de advertirle: “¡No dejes de mirarle! ¡Es Lucifer!”, porque en serio, ¿qué clase de persona que carga sobre sus hombros con el peso de salvar el mundo desvía la mirada del enemigo que podría acabar con todo? A Castiel casi le gustaría golpearle por su estupidez pero entonces ve esa mirada y se congela. Porque si algo ha aprendido en estos últimos cinco años junto a él, ha sido a leer todo lo que Dean Winchester se calla. Y la verdad es que se siente un poco mareado con lo que ve ahora.

   Dean le mira sólo una fracción de segundo, pero es como si dijera: “Así que este es el final, ¿eh? No te preocupes, sé quién es este hijo de perra. Más te vale que salgas vivo de esto, Cas, porque si te dejas matar iré hasta el Cielo sólo para patearte el culo. No te atrevas a dejarme”; y Castiel casi sonreiría si no fuera, ya se sabe, por todo este tema del Apocalipsis.

……

   Un final bueno; aunque no lo esperaba tan meloso como lo deseaba Hidefan, sí algo por el estilo. ¿Era mucho pedir?

 EL FATAL FINAL DE TEMPORADA DE SUPERNATURAL

Julio César.

EN LA ESPERA DEL FUTBOL

mayo 20, 2010

RETO ACEPTADO

   ¿Quién no querría jugar con él?

   Lanza el balón y espera. No puede pensar en nada, hacer planes o disfrutar el instante. Tan sólo espera el momento de llegar al campo y ver a los panitas del equipo. Y una vez en los vestuarios, jugar a tocar todos esos balones.

CHICO QUE SE MONTA

Julio César.

AMISTADES DEL ALMA

mayo 20, 2010

BIEN MOJADOS

   Entras con todo.

   Hay personas, sobre todo en tu juventud, que te dejan las puertas francas para que entres en sus vidas, y cuando estás ahí sientes el calor de los sentimientos y ese afecto que te atrapa y hala. Y tan sólo quieres llenarlos de felicidad. Siempre.

…HACER MEJOR SU TRABAJO

Julio César.

CASTIEL LE TIENE GANAS A DEAN

mayo 17, 2010

QUINTA TERMPORADA                         POR LEER PADACKLES…

   Quiere envolverlo…

   Me encanta el personaje de Castiel en la serie Supernatural, y aunque la productora diga que no, sí jugaron a la ambigüedad entre él y Dean durante la cuarta y parte de la quinta temporada. Luego lo desdibujaron y lo jodieron todo, aunque espero que se recuperen la temporada que viene. Y que ni se les ocurra sacar a Misha Collins de los protagónicos. Castiel tiene su encanto, aunque sea porque adora a Dean (y lo demuestra en la serie), y todos queremos a Dean… aunque las fans del ángel lo creen, en palabras de ellas, medio gillipollas por no darle nunca las gracias (lo que quieren es que Dean lo acorrale contra una pared, metiendo lengua y manos, en televisión). El siguiente es un relato, subido de tono, sobre el angelito. Es bueno. Disfrútenlo:

……

Título: El aburrimiento es el padre de todos los vicios.

Autora: taolee

Fandom: Supernatural

Pairing: Castiel/la cama de Dean.

EL ABURRIMIENTO ES EL PADRE DE TODOS LOS VICIOS

   Castiel no sabía muy bien qué hacer mientras esperaba. Normalmente se quedaba estático, a un lado, viendo pasar la vida alrededor suyo mientras esperaba a Dean. Éste solía hacerle esperar a menudo, la mayoría de las veces por nimiedades; cuando no estaba durmiendo, estaba comiendo y cuando no era ninguna de esas dos cosas, estaba con alguna mujer. Castiel aún  no entendía cómo podía preocuparse por cosas tan banales cuando tenían el Apocalipsis ladrándoles en el culo.

   Había hablado con Sam apenas dos minutos atrás. Se habían detenido en una gasolinera a repostar cuando se encontraron cara a cara con un fantasma. Amablemente decidieron ayudar con el tema. Además, de eso trataba el negocio familiar, ¿no? El que casualmente la dueña de la gasolinera fuera una joven madre soltera más que apetecible no tenía nada que ver para el mayor de los hermanos. No. Así que ahora Castiel tenía que esperar a que los Winchester llegaran. Estaban a más de una hora de viaje y Castiel realmente no tenía ni idea en qué aprovechar ese tiempo libre mientras esperaba. ¿Qué solían hacer Sam y Dean cuando tenían un rato para ellos?

   Castiel se paseó por la habitación del motel. Pensó que posiblemente tuviera más cosas en común con Sam, por eso de que ambos solían leer y esas cosas, pero no había ningún libro a mano y el menor de los Winchester se había llevado el portátil con él. El de Dean no aparecía así que posiblemente también se lo hubieran llevado.

   En la habitación no había nada que pudiera ser digno de ser leído y mucho menos tocado. La colcha de elefantes (Dios sabría por qué ese estampado) a juego con flores de palmera enormes de las paredes, le daban al lugar un aspecto ridículo y barato. Lo que era, al fin y al cabo.

   ¿Qué otras cosas solía hacer Sam Winchester para distraerse? ¿Escuchar música? El aparato ese que parecía llevar a veces en los oídos no estaba en la habitación. ¿Alguna cosa más? La verdad es que no, Sam era bastante simple y su vida pululaba alrededor de su portátil. Aburrido, pensó entonces en lo que hacía Dean en su tiempo libre. Eso le preocupó porque Dean, lo que se dice Dean, no era un buen ejemplo para nada. Ni siquiera para un ángel. A veces creía que el rubio debería ir con una advertencia estampada en la frente: Cuidado, pecado. Aún así Castiel decidió probar.

   Dormir. No. No tenía sueño y jamás se había topado con algo más absurdo que eso. ¿Realmente sabían las personas el tiempo que se pasaban durmiendo y la de tiempo que desperdiciaban? Le daba igual, no quería dormir.

   Comer. Bleeeeeh. No necesitaba comer. No sentía el hambre y además, ni loco se llevaría a la boca esas cosas que solía comer Dean. Castiel era inmune a las enfermedades pero seguro que comiendo lo que comía Dean acabaría muriendo de algo raro. En fin, comida descartada.

   Ir a bares. Descartado también.

   Conocer chicas. Más que descartado. ¿Qué iba a hacer con una? Ya lo llevó Dean una vez a un prostíbulo y casi salen apaleados. No más, gracias.

   Limpiar las pistolas. Mira, esa era una buena opción, pero no había ningún arma por la habitación. Castiel resopló. Odiaba perder el tiempo. Estuvo a punto de leer la Biblia, o seguir buscando a Dios, pero no estaba de humor ni tampoco tenía tiempo suficiente cuando sabía que los Winchester llegarían en menos de una hora.

   Curarse heridas. Dean solían emplear un buen rato en curarse cualquier golpe, arañazo o descosido de cualquier parte del cuerpo. No sabía cómo lo hacía pero siempre acababa golpeado por todo el mundo. Suponía que era uno de los riesgos de ser cazador.

   Cas se exasperó y se sentó en una silla. No había nada que hacer allí. ¿Qué más hacía Dean a lo largo del día en un motel?

   Siguió dándole vueltas al coco hasta que se acordó de algo… Dean dándose placer. No solía suceder muy a menudo pues siempre encontraba a alguna chica con la que pasar un buen rato, pero sí que sucedía más veces de lo que había pensado. Normalmente era por la noche, cuando Sam caía laxo sobre la cama roncando ligeramente. A veces se iba al cuarto de baño para no despertar a su hermano y otras veces lo hacía en la misma cama, directamente; se quedaba oculto debajo de las sábanas y se bajaba a medio muslo los pantalones. No es que Castiel lo espiara, ni fuera un mirón asqueroso… es que él había prometido proteger a Dean y cuando los Winchester habían estado más cerca de un peligro de lo que ellos se imaginaban, Castiel aparecía por si podían necesitar ayuda. La mayoría de las veces se solucionaba el problema sin él, pero ya era demasiado tarde para obviar lo que había visto cuando Dean cerraba los ojos y entreabría sus carnosos labios, manoseándose.

   Eso le llamó la atención realmente. Masturbarse. Palabra latina; manus turbare. ¿De verdad que merecía la pena sudar tanto y esforzarse tanto por eso? Castiel debía de estar volviéndose loco o simplemente estaba muy aburrido, pero decidió probar. No le parecía algo tan malo porque no dañaba a nadie, además, Dean parecía más relajado cuando acababa y de verdad que no había otra cosa mejor que hacer en esa habitación tan deprimente.

   Decidió imitar a Dean y tumbarse en una de las camas. En su cama, claro, en la de Dean, que seguía deshecha y completamente alborotada. Primero Castiel se acercó al perchero para dejar su gabardina, la chaqueta y la corbata. Dudó si dejar la camisa pero no sabría cómo explicar su desnudez si los Winchester llegaran antes de tiempo. Desabrochándose el primer botón de la camisa, se sentó en el borde de la cama, se quitó los zapatos y se tumbó. Luego se tapó con la colcha.

   Se sentía raro porque nunca se había tumbado en una cama. O al menos él no lo recordaba y mucho menos en una que oliera tanto a Dean Winchester, porque, “Oh Dios”, olía demasiado a él. Castiel cerró los ojos para concentrarse. Tenía que analizar los pasos que había visto hacer a Dean miles de veces:

   Primero: Bajarse los pantalones. Eso era fácil; había visto a Dean bajárselos cientos de veces. Castiel se desabrochó el cinturón y bajó la prenda apenas algo más por debajo de las caderas.

   Segundo: Meter la mano por dentro del calzoncillo. Okay, nunca lo había hecho pero para eso estaba allí. Castiel se sintió raro porque nunca había tocado un pene antes, ni siquiera el que acompañaba a ese cuerpo. El primer contacto fue raro. Se tocó a sí mismo con miedo, como si temiera hacerse daño o no supiera manejar aquella cosa. Cierto era que no lo sabía, pero oye, ¡él era un ángel del Señor!, había luchado en guerras bíblicas… al lado de eso, satisfacerse tenía que ser pan comido.

   Lo intentó una segunda vez y no le desagradó. Ésta vez sí que tomó el pene con cuidado con su mano derecha y se quedó así, esperando.

   Tercero: Mover la mano. Se sabía de sobra lo que le gustaba a Dean… Bien, eso sí que era raro que lo supiera, pero así era. Se sabía todo el ritual que seguía el mayor de los Winchester: primero solía masajearse los testículos, apretándolos ligeramente y tironeando un poco de ellos. Luego subía hacia el pene y comenzaba ese tan conocido movimiento arriba y debajo de la mano. Castiel decidió probar.

   Con una lentitud pasmosa, comenzó a mover la mano arriba y abajo, todo lo largo que era su pene. Al principio no sintió nada, ni bueno ni malo,  y Castiel pensó que lo estaba haciendo mal, hasta que a los pocos minutos comenzó a sentir como un cosquilleo que  lo recorría por entero y el pene comenzó a ponérsele más grande y más duro.

   Castiel lo sintió y se asombró. ¡Vaya, quién lo iba a decir! Sin perder el ritmo que había marcado, siguió masturbándose mientras contemplaba el infinito. Luego descubrió que cerrar los ojos ayudaba a concentrarse mejor.

   Cuarto: Dean se corría, terminaba en un mar de semen y luego, dependiendo de dónde estaba y con quién, el final era muy variopinto. Castiel a ese punto aún no había llegado y  se preguntaba si se enteraría de cuándo sucedería. A Dean parecía gustarle. ¿Y si a él no? Decidió no adelantarse a los acontecimientos y siguió con lo que estaba haciendo.

   Poco a poco la fricción que le provocaba la mano le reportaba pequeños espasmos placenteros. Eran como oleadas de sensaciones que lo inundaban y le obligaban a ir más rápido. Castiel se dejó llevar y no tuvo muy claro si eso era bueno o malo porque nunca había hecho eso antes y no sabía si eso era lo normal o no.

   Pero bueno, tanto pensamiento lo estaba distrayendo así que volvió la cabeza hacia un lado intentando apartar los pensamientos de: “Oye, eres un ángel. ¿Estás seguro de que hacer esas cosas está bien?”. Cada día que pasaba se sentía menos ángel. Sus hermanos lo habían traicionado, Dios había huido como un niño miedica y Lucifer estaba reclutando tropas para el asalto final. Lo único que le quedaba en su vida en ese momento era Dean y aunque pareciera raro, iba a hacerle caso por una vez en la vida. El mayor de los Winchester no tenía ni idea de lo acertado que estaba cuando le decía: “Cas, lo que necesitas es desahogarte”. Tenía toda la razón del mundo.

   Respiró hondo y siguió acariciándose. Al aspirar por la nariz, un suave e intoxicante olor le llegó a las fosas nasales provocándole escalofríos. Curioso volvió más la cabeza y olisqueó la almohada: Dean, olía a Dean. Era su aroma salvaje, masculino, grato. No supo muy bien por qué pero su olor se le metió por el cuerpo, invadiendo y llenando cada parte de él que creía vacía. Inconscientemente aceleró el ritmo de la mano y las imágenes de Dean corrieron hacia su mente de una manera abrumadora: Dean riéndose, Dean gastándole alguna broma incomprensible y subidita de tono, Dean blasfemando, Dean comiendo tarta de manzana… Dean, Dean, Dean. Oh, Dean…

   Un gemido se le escapó de entre los labios resecos y él mismo se asombró. Se los lamió y no pudo evitar sentirse sucio por eso, porque le hubiera gustado lamer otros labios que no fueran los suyos y los de Dean parecían muy apetecibles para eso.

   El pene le dio un brinco y el líquido pre seminal le resbaló llenándole la mano. Cas no tenía ni idea de si eso era lo normal o no pero dejó de planteárselo cuando se dio cuenta que con esa lubricación se le deslizaba mejor la mano de arriba abajo y era mucho más placentero. Al instante la erección se le hizo dolorosamente grande y lo único que sabía era que si seguía masturbándose, el sentimiento cambiaba y se transformaba en algo salvaje y caliente.

   La respiración se le hizo pesada y una oleada de vibraciones comenzaron a recorrerle de arriba abajo, como si de un jodido metal imantado se tratase. El pulso se le aceleró y la sangre le palpitó en las venas, gritándole por una liberación. La mano se le aceleró sola sabiendo que ya no había marcha atrás. Tan sólo retenía una imagen, Dean… Dean mordiendo sus labios mientras se corría…

   Inclinó la cara hacia un lado y el olor a Dean volvió a llenarle los sentidos. No supo muy bien por qué pero eso lo calentó de una manera abrumadora. Instintivamente dobló las rodillas y elevó las caderas mientras comenzaba a embestir contra su propia mano. El ritmo cada vez era más y más rápido y los jadeos se le escapaban de la boca sin poder evitarlo. Cerró los ojos y la imagen del mayor de los Winchester despertándose en esa cama esa mañana lo trastornó. Había quedado de encontrarse con él y, para variar, Dean aún estaba durmiendo. Lo encontró boca abajo, respirando contra la almohada, llevando únicamente unos calzoncillos negros y una barbita de tres días. Cuando se levantó, ni siquiera ocultó la creciente erección mañanera que tenía. En eso consistía la confianza, ¿no? Castiel cerró los ojos con fuerza reteniendo esa visión de Dean en su mente; medio dormido y erecto. Esa era una imagen que jamás sacaría de su mente.

   Conteniendo un grito ahogado y con el olor a Dean recorriéndole las venas, Castiel se corrió sobre su propia mano, sintiendo cómo una ola caliente y húmeda de placer lo recorría de principio a fin, hasta hacerle explotar en ondas salvajes y abrasadoras.

   Cuando recuperó el control de su cuerpo, Castiel estaba cubierto en sudor y notaba los miembros laxos y el cuerpo pesado. La cabeza le daba vueltas y una sensación de bienestar le recorría el cuerpo.

   Apartó la colcha para arreglarse la ropa y de paso limpiarse la mano. Bendito Sam que dejaba olvidado paquetitos de pañuelos de papel por todas partes. Fue a incorporarse y la sola idea de ponerse en pie se le hizo pesada. Una flojera inexplicable lo invadió y le hizo dudar si levantarse o no. Finalmente la pereza ganó porque volvió a colocarse la colcha encima de él y se tumbó de nuevo. Ésta vez, Castiel se dio la vuelta quedándose boca abajo, en la misma postura en que encontró a Dean esa misma mañana.

   Abrazó la almohada y sacó un poco de culo. Esa postura era increíblemente cómoda. Lógico que a Dean le hubiera costado trabajo despertarse esa mañana.

   Con una sonrisilla en los labios, Cas se arrebujó entre las sábanas y se quedó dormido, soñando con lo que acababa de experimentar y pensando que si eso era en algo parecido a lo que el mayor de los Winchester sentía, sin duda le debía una disculpa la próxima vez que le viera.

   Finalmente, pensando en Dean, aspirando el olor de Dean, se durmió feliz.

……

   ¿No fue genial? Dígame eso, el ángel todo dormido con la cara en la almohada, aspirando el olor de Dean, y quien sabe si esperándolo también.

OTRO FINAL PARA SUPERNATURAL

Julio César.