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HUGO CHAVEZ Y LA FORTUNA DE LOS MEZERHANE

junio 30, 2010

DE ABERRADOS Y ABERRACIONES

   Quiere quitarle todo.

   Hace poco, haciéndose el insultado por las riquezas de otro, Hugo Chávez hizo una larga y aburrida lista de las cosas que habían encontrado en las propiedades de Nelson Mezerhane, que si cuadros, yates, piscinas, caballos. Lo decía así como con un “Fo, esos ricos que tienen tanto cuando otros no tienen nada”. Y me pregunto yo, ¿será que cree que no sabemos de la opulenta familia real en Barinas y el Falcon Crest que se gastan? ¡Tan farsante! Yo creo que es como Fidel Castro, que predica sobre la pobreza del combatiente comunista… mientras guarda bien lejos de estos países raros donde las leyes cambian día a día (Venezuela o Bolivia) sus realitos. Aunque no sé para qué; como  no sea comérselo, ya poco puede disfrutarlo. Seguro que en el Infierno, el ruin viejo esperará a que lean su testamento, viendo a la hija del Che, a Raúl y las abuela de la Plaza aquella, fingiendo llanto pero frotándose las manos, para gritar cuando escuchen que se lo tragó todo. Pero al punto: Chávez odia las riquezas… pero sólo cuando no las gasta en él, la familia y los amiguitos. Y cómo gasta él, a quien tanto le “disgusta” el capital.

NICOLAS MADURO Y LA CLINTON, CHAVEZ Y GLOBOVISION

Julio César.

ALLÁ EN EL RANCHO NO TAN GRANDE… 2

junio 29, 2010

ALLÁ EN EL RANCHO NO TAN GRANDE

   Esta historia, que NO ES MÍA, es un Padackles. Un cuento sobre Jensen Ackles y Jared Padalecki, pero no de ellos como actores grabando la serie. Es divertido, la autora, marianfc, es brillante manejando la comedia y la acción. Es ligeramente atrevido, pero no tanto. Disfrútenlo:

……

Titulo: Zafarrancho en el Rancho  (JP/JA – RPS AU)

Autor: marianfc

Pairing/Characters: Jared/Jensen con apariciones de todos los personajes del doblejotaverso 

Idea: Podéis echarle toda la culpa del resultado a  luxbella  pues ella propuso la idea y una servidora se ha limitado a darle la forma de dos vaqueros con sombrero de cowboy, botas y, en el caso de Jared, una calentura más grande que el propio estado de Texas.

   -¿Se puede saber cuál es el problema de ese hombre? –pregunta a duras penas mientras se endereza.– No puedo creer que esto haya sido porque hace quince años entré en sus tierras, sinceramente.

   -¿Usted no sabe una mierda de nada verdad? –contesta el vaquero con otra pregunta, que le deja de piedra.

   ¿Pero es que en ese pueblo a todo el mundo le falta un aire?

   -¿Perdona?

   -Veo que se ha quedado con el rancho del Sr. Morgan sin saber la vaina que se le avecina.

   -No entiendo una palabra de lo que me estás diciendo, amigo.

   -En primer lugar, usted y yo no somos amigos. Resulta que voy a ser su capataz y usted me va a pagar un buen sueldo por ello, porque me imagino que un chico de ciudad como usted sólo ha visto un rancho en las películas, así que tendré mucho trabajo por delante.

   -¿Y en segundo lugar? –la verdad es que a Jared no le hace mucha gracia el tono con el que le habla el vaquero, como si fuera una especie de damisela en apuros y él un caballero de brillante armadura. En realidad él no ha pedido su ayuda, y tampoco recuerda haberle contratado, así que su condescendencia empieza a cargarle un poco.

   -Ya le diré lo segundo cuando a mí me apetezca. –cortante como una navaja.– Ahora compre lo que necesite y le espero fuera, aunque le advierto que Melinda no tiene utensilios para el té ni velas aromáticas en la tienda. Por cierto, soy Jensen Ackles.

   Dicho esto, sale del local con una sonrisa burlona en los labios. Mientras saca un paquete de tabaco, se apoya en una camioneta destartalada aparcada enfrente y enciende un cigarro, todo ello sin dejar de sonreír.

   Jared no puede creerse lo que le acaba de pasar. Recapitulando, le han amenazado, insultado y empujado sin comerlo ni beberlo, ha conseguido un capataz para el rancho sin siquiera abrir la boca y se acaba de dar cuenta de que un hombre le ha movido los cimientos como ninguna chica lo había hecho hasta ahora, y ni siquiera han sido presentados formalmente. Debería enviarlo a la porra y… Pero, Dios, se veía tan bien bajo el sol de Ruidoso. Seguramente sin aquella ropa… No, déjalo así o llamarás la atención por otra cosa.

   No está mal para sus primeras horas como ranchero.

……

   Surrealista es el calificativo que define mejor lo que acontece a raíz de ese día. Y no sólo porque Jensen toma sus cosas de algún lado y se instale en el rancho de forma inmediata, sin hacer alusión alguna a lo destartalado de la vivienda, pero escupiendo maldiciones cuando ve el establo y el abrevadero. No puede ser normal que la primera mañana le despierte a las cinco en punto, bramando que las vacas no se van a ordeñar solas y que mueva el culo para alimentar al ganado. Es ridículo que no le permita tomarse ni un café primero o colgar  las cortinas que ha comprado para la casa, con lo bonitas que son. Y a las cinco de la mañana no es ni medio aceptable que Jensen tenga ESE aspecto tan caliente y excitante, y que Jared parezca que se acaba de levantar de una cama de clavos.

   Y lo peor de todo es que, cuando el vaquero le ve con sus jeans de diseño, su camisa de marca arremangadita, su sombrero nuevo a estrenar y sus botas de piel de potro, se descojona de la risa, ¡¡¡de él!!!, ¡en su cara!, diciéndole que está hecho un pincel y que los animales no le van a tomar en serio. Lo cual no deja de ser cierto, porque a la primera de cambio, en cuanto le agarra una ubre, “Daisy” pega tal coz a Jared, que acaba en un suelo lleno de boñigas de vaca y su modelito se va a tomar por el saco.

   Está un poco harto de que su capataz le dé órdenes como si los papeles estuvieran invertidos. ¡Es SU rancho! Es cierto que no ha habido contrato, ni han hablado de sueldo ni de horarios ni de nada en realidad, porque Jensen se limita a monosílabos y gruñidos, excepto para gritarle lo que está haciendo mal cada cinco minutos. Pero aquí sólo hay un patrón y el vaquero va a tener que empezar a respetarle si quiere seguir trabajando para él. O Jensen Ackles cambia de actitud, o Jared le echa.

   El único problema es que las cosas sólo funcionan cuando Ackles está cerca y Jared no tarda en darse cuenta.

   Después de varios días de intenso trabajo, que empiezan al alba y acaban al caer la noche, a Jared le duelen hasta los lóbulos de las orejas y, lo que es peor, lleva varios días sin hidratarse la piel como Dios manda y teme que le estén empezando a salir escamas. Ackles no le permite bajar la guardia ni un segundo, presionándole, agobiándole y exigiéndole más y más esfuerzo a cada momento, sin reconocer ni por asomo que, día a día, Jared le va agarrando el truco a los pequeños menesteres de la vida de ranchero y que el aspecto del sitio está mejorando considerablemente… y eso que aún no ha colgado las cortinas.

   Ya tienen electricidad, con lo cual Jared ya puede cargar su Ipod y escuchar a Rufus Wainwright mientras trabaja, oyendo los alaridos del capataz como muy lejanos, lo que es un beneficio extra. El agua del grifo empieza a parecerse al líquido incoloro que debe ser y llega el equipaje que faltaba, con lo cual Jared puede prepararse sus ansiadas infusiones y comer verduras cocinadas en su wok.

   Cuando el capataz se va al pueblo a comprar provisiones y todo lo necesario para una nueva empalizada, Jared aprovecha para entrar en la casa y protegerse del sol de justicia que cae sobre el rancho. Piensa en preparar algo de comida para Jensen, que no aprecia las verduras cocidas al estilo oriental como debiera, y abre un par de latas de lo que parece ser un guiso de judías en la foto del envoltorio, pero que al volcar sobre el cazo adquiere el aspecto de un accidente evolutivo. Entonces oye lo que indudablemente es un disparo muy cerca, demasiado cerca. Justo detrás de él en realidad.

   Cuando se gira, ve a Patterson DENTRO DE SU CASA con un rifle humeante apuntando al ya de por sí agujereado techo y cree que sus ojos le están engañando, porque: “esto no me puede estar pasando a mí”.

   -¿Preparando la comida para tu maridito, Padalecki? Parece que el vaquero te ha ensillado pronto, ¿eh? –la sorna en su tono es tan insultante que parece vinagre en una herida.

   -Patterson… -murmura Jared.

   -No me mires con esa cara de susto preciosa, sólo he venido a hacer una visita a mis nuevos vecinos. –sonríe el otro sin simpatía alguna.

   -¿No me trae una tarta de bienvenida o algo? –no es que Jared sea muy chistoso, pero los nervios hay que paliarlos de alguna manera.

   -¿Dónde está tu novio, Padalecki? ¿Está en tu cama?

   -¿Disculpe?

   -Ese capataz tuyo que responde al ridículo nombre de Jensen. –explica sin necesidad.– Veo que ya están en su nidito de amor, la mar de felices y contentos.

   -Jensen ha ido al pueblo pero regresará enseguida.

   -¿A comprarte algo bonito?

   -¿Cuál es tu problema, Patterson? No me conoces y no has dejado de insultarme desde el momento en el que me viste. –lo encara.

   -¿Qué cuál es mi problema, Padalecki? –el otro se acerca amenazadoramente a él.– Tú eres mi problema. Tú y el cabezón de tu tío, que no quiso venderme sus tierras antes de estirar la pata.

   El corazón de Jared late a doscientas pulsaciones por minuto. Empieza a comprenderlo todo y la expresión de Patterson a escasos centímetros de su cara y armado, no le gusta nada.

   -Estuve años ofreciéndole cantidades ridículas por este rancho de mala muerte, pero tu tío se emperró en que permaneciera en la familia por no sé qué patochadas… El maldito Jeffrey Dean Morgan y sus estupideces… Dejándoselo en herencia a un crío de ciudad sin la más mínima idea del aspecto que tiene una vaca más que por los libros… Pero ya estoy harto de ser un caballero. Me vas a vender tus tierras Padalecki o…

   -¿O qué? –le interrumpe el aludido.- ¿Me vas a pegar un tiro entre ceja y ceja? ¿Vas a tirar mi cuerpo al río esperando que nadie me busque?

   Inmediatamente Jared se arrepiente de haberle dado tantas ideas pero ya es demasiado tarde. Cuando ve la expresión de Patterson e intuye que va a levantar el rifle y dispararle, agarra el cazo de la lumbre y le arrea en la cabeza con todas sus fuerzas, mientras las judías acaban decorando las paredes de la cocina y Jared sale corriendo como alma que lleva el diablo.

   Tropieza con Jensen nada más dejar el porche, haciendo que vuelen las bolsas de papel llenas de comida que lleva y dejando a un rubio y guapo vaquero en el suelo, con cara de pocos amigos.

   -Desde luego es usted patoso de bolas. –le murmura ignorando su aterrada expresión y sin percatarse de la presencia de Patterson tras él.

   -Tu chica es una fierecilla, Jensen. –brama el otro acercándose a ellos rifle en mano.– Me acaba de atizar con lo que creo iba a ser tu comida, pero te aseguro que esta me la va a pagar con intereses.

   -¿Eso has hecho, cielo? –le pregunta Jensen a un Jared que asiente, alucinado de oírle dirigirse de esa forma a él, tratándole en un segundo de usted para, al instante, llamarle “cielo” y quedarse tan pancho.- ¡Bien hecho! No te preocupes por la cena, ¡esta noche salimos para celebrarlo! ¡Ponte algo bonito!

   La cara de Patterson es un poema -aunque Jared no sabe decir si de Yeats o de Whitman, pero un poema al fin y al cabo-, con la yugular a punto de explotarle de pura furia e indignación por la actitud chulesca de Jensen, quien añade pausadamente:

   -Saca tu sucio culo del rancho, Patterson, si no quieres que te lo deje como un colador. Y me demostrarías que no eres tan zopenco como aparentas, si no vuelves por aquí nunca más.

   A pesar de los temores de Jared, aquello no termina en plan ensalada de tiros y Patterson se monta en su caballo, largándose por donde ha venido, mascullando amenazas e improperios contra ambos.

   -Esto no puede seguir así, Padalecki. –sentencia Jensen, seco, olvidándose del “cielo”, para desazón de Jared.– Ya veo que con un cazo a mano sabes defenderte, pero es hora de que te agenciemos un revólver.

   -Me serviría de poco, no he disparado en mi vida ni sé usar un arma.

   -¡Por Dios bendito! Pero… ¿tú estás seguro que eres tejano, hombre?

……

   Cuando era pequeño, Jared nunca se disfrazó de vaquero por Halloween. Ni una sola vez. Un año se disfrazó de Luke Skywalker. La única arma que ha empuñado es una espada láser de juguete, a la que se le acabaron las pilas nada más estrenarla, por lo que era básicamente un trozo de plástico de color verde. Recuerda ese año con especial cariño, porque la cantidad de caramelos que le dieron esa noche le duraron semanas. De acuerdo, un par de días en realidad.

   Es decir, que la primera vez que Jared empuña un Colt 45, alias “el Pacificador”, es su primera vez.

   -Siéntete cómodo con la sensación de tenerla en tus manos antes de disparar. –le dice Jensen.– Tu mano tiene que amoldarse a su forma.

   -Pesa bastante. –se sorprende Jared.

   -¡No me salgas nenaza que aún está descargada! A la hora de apuntar podrás apoyarte con la izquierda. ¡Levanta el brazo!

   Jensen ha colocado unas cuantas botellas de cerveza sobre la cerca a modo de blancos y no puede menos que alegrarse de no haber cargado el arma, porque Jared la levanta directamente hacia su cara mientras le obedece.

   -¡Wow! ¡Ten cuidado, que las armas las carga el Diablo! ¡Apunta hacia las botellas, mendrugo!

   Jared levanta nuevamente el revólver, de forma lenta, esta vez en la dirección correcta y emula un disparo, imitando el ruido de la detonación con la lengua. Se ríe de su propia tontería, girándose para mirar a Jensen con la expresión de un niño al que acaban de regalar un juguete nuevo. Pero Jensen no de ríe. En absoluto.

   -Esto no es un juego, Padalecki. –le recrimina. Jared se siente como un auténtico cretino en ese momento.- Un arma sólo hay que usarla cuando es necesario, pero tienes que aprender a utilizarla correctamente. –añade muy serio.– Tal y como has apuntado no habrías acertado ni a una vaca en el culo a medio metro. -le quita el arma y saca un puñado de balas del bolsillo.- El martillo tiene dos posiciones. –le dice como si Jared supiera lo que es “el martillo”.-  Para cargar el revólver tienes que colocarlo en la primera posición. ¿Entendido?

   Jared asiente lentamente, mientras observa al vaquero cargar el arma con los pequeños proyectiles.

   -Colocas el martillo en la segunda posición y está listo para disparar. –le enseña antes de girarse, apuntar hacia las botellas y destrozar una con un disparo certero, que queda en los oídos de Jared retumbando un buen rato.– Ahora prueba tú, y trata de no matar a ningún pobre pájaro en el intento. Ni a mí. O a tu pie.

   Jared asiente mientras retoma el arma, que ahora sabe cargada y lentamente levanta el brazo apuntando hacia el objetivo. Es una sensación muy poderosa, pero nada comparable a cuando coloca el martillo como Jensen le ha enseñado y dispara. El efecto del retroceso es brutal, haciéndole incluso perder un poco el equilibrio.

   -No te has acercado, Jared. –le dice Jensen en todo burlón, aparentemente sin notar que lo tutea.– Pero ni de lejos, hombre. Has levantado el cañón antes de disparar y juraría que has cerrado los ojos.

   -No me he dado cuenta. –contesta el otro avergonzado.- Es más difícil de lo que pensaba.

   Jensen se acerca a él y se coloca delante.

   -Esto sería más fácil si no fueras tan condenadamente alto, Padalecki. –dice.– Levanta tus brazos y apóyalos en mis hombros.

   – ¿Cómo? –pregunta Jared tragando saliva.

   -Ya me has oído. Levanta los brazos y apóyalos en mis hombros. –repite.- Yo te ayudaré a apuntar.

   Jared obedece, mirándole la nuca mientras el otro le da la espalda (Dios, pecas), lo suficientemente lejos del cuerpo de Jensen como para que sólo sus muñecas cumplan con lo requerido.

   -Acércate más. –la voz de Jensen se torna ronca y profunda cuando le ordena lo que Jared se estaba temiendo.– Tus manazas tienen que estar a mi alcance.

   Jared respira hondo y se aproxima. No rozar con su estómago la espalda de Jensen es una cuestión de milímetros, y sin embargo oleadas de la tibieza exhalada por ese dorado cuerpo, lo alcanzan.

   -Relaja los brazos. –le dice éste mientras lo toma de las muñecas y le coloca el revólver correctamente.

   “Relajarse” no es algo que Jared esté muy propenso a hacer en esos momentos, porque cierta parte de su anatomía está empezando a reaccionar ante la cercanía del cuerpo de Jensen, de su calor y firmeza. La cabeza de su capataz casi roza su barbilla (¿sí frotara su quijada allí esos cabellos se sentirían tan suaves como parecen?, ¿se molestaría Jensen si enterrara la nariz en su nuca y aspirara?), y el contacto de esas manos firmes en sus brazos está empezando a ponerle realmente nervioso.  

   -Afloja un poco la presión sobre la culata y el gatillo. –le aconseja.– No es cuestión de estrangularla. Eso es. Y ahora déjame a mí hacer el resto.

   Jared no entiende muy bien cómo es posible que Jensen huela tan bien. Porque huele a gloria. Sabe que no utiliza ninguno de los champúes y geles que hay en el baño, y ya ni hablemos de las cremas hidratantes. Además el olor que desprende es distinto al del propio Jared. Pero es embriagador. Huele a… lujuria. Si, desea cerrar los ojos y enterrar su rostro en ese cabello. Tal vez en su cuello y aspirar ese aroma tan varonil que… “Cielos, ¿he dicho eso en voz alta? ¿No? ¡Gracias a Dios!”.

   Jensen coloca sus manos sobre las de Jared y ahí empieza todo. O acaba. No está muy seguro. ¿De dónde viene ese repentino calor? Porque sí, hace calor pero no como para provocar una combustión espontánea, que es lo que Jared siente cuando Jensen le toca. Siente que se está derritiendo lentamente y el corazón se le dispara como si estuviese corriendo a mil por hora hacia ninguna parte. Es que ni siquiera siente el arma disparándose, no la oye, no se percata de que ha derribado una botella hasta que Jensen se gira y le mira sonriendo. Cuatro de julio. Año Nuevo chino. Dos mil fuegos artificiales verdes y dorados en su mirada. Y él quiere perderse en ella. Y esos labios llenos, rojos, húmedos y…

   Bastaría tan sólo bajar unos cuantos centímetros su rostro y besarlos. E imaginar cubrirlos con los suyos y entrar en la boca de Jensen Ackles, le está friendo el cerebro. Pero si no lo hace… Qué coño, ¡lo hará!

CONTINÚA … 3

Julio César.

DESAFIANTE

junio 29, 2010

FORZANDO

   Cuidado, anda molesto buscando a quien darle con todo.

¿MALDAD?

Julio César.

CULPA DEL CALOR

junio 29, 2010

EL AMERICANO…

   Cualquiera metería su… cuchara.

   A pesar de estar en la playa muy ligerito de ropas era mucho el calor. Le ardía, le quemaba todo. Debía mover las piernas y medio mecer sus nalgas como modo de buscar alivio. Todo sería inútil hasta que un amigo afectuoso, o un buen samaritano que por allí pasara no se agachara y soplara. Suave, con puntería al merco centro del… calor. Qué le temblaría, tímido, pero también invitador.

ETIQUETA

Julio cesar.

NOTA: Todas las imágenes han sido tomadas de portales gratuitos; que nadie se moleste, por favor.

LA CÓMICA DE CHÁVEZ Y LOS TRABAJADORES FRENTE A FEDECAMARAS

junio 29, 2010

EL TERRORISMO DE LA IGUANA

   A pesar de que todo el mundo le dijo que su política económica era una locura propia de orates e ignorantes, el presidente Hugo Chávez la aplicó de forma casi… demente. Los objetivos eran claros, destruir a todo el que tuviera cuatro lochas fuera del Presidente, su familia, el entorno íntimo y la cúpula podrida del PSUV, y que todos, todos, dependiéramos de lo que el Gobierno deseara regalarnos de su mesa (con el peligro de que caiga podrido), para que nadie se atreviera a protestar. Como en Cuba, pues.

   Pero el desastre es tanto, es tan grande, ya no convence a nadie con sus mentiras y no halla a quién culpar. De la ineptitud y falta de moral de su gente todos le advirtieron pero como repartían la cochina entre todos, no se atreve a quitarlos del medio (¿y si hablan?), ahora la emprende contra lo que queda de la acorralado sector privado para intentar desviar sus culpas. Claro, cómo no es él quien manda, cómo no es su soberna y divina voluntad la que se ejecuta, aún en tribunales, él piensa que la gente se come el cuento del saboteo de FEDECAMARAS.

   Para hacerlo todo más patente, convoca a una protesta frente a FEDECAMARAS, advirtiéndoles que cesen en la conspiración y el saboteo (lo dicho, cosa de dementes que ya no distinguen la realidad), o irán contra ellos. Pero, espera, se reúne gente y grita. ¿Entonces? Ah, todos son empleados de PDVSA, todos cobran del Gobierno. Allí no hay empleados de bancos o bodegas, no hay maestros, ni médico o enfermeras, no hay estudiantes ni amas de casa, gritando contra “el saboteo” de la Derecha. Nadie acompaña el triste y lamentable cortejo de lambucios que esperan les arrojen algo para continuar subsistiendo, el resto de la gente que trabaja y se suda ese rabo de verdad, los mira con arrechera, porque ¿hasta cuándo cree que engaña Hugo Chávez a la gente?

   Más importante, ¿cree en verdad que engaña a alguien? Él lo intenta para la galería internacional, pero la izquierda con sus lamentables petardos en España y Portugal, ya no convence a nadie. Ya nadie se traga el cuento del pobre hombre que quiere ayudar a los pobres, pero que se gastó en diez años un millón de millones de dólares y el país está en la carraplana, sin fábricas, escuelas ni producción de alimentos. ¿O será que, para la gente de izquierda, eso es éxito?

   Y es que los rastacueristas que protestan frente a FEDECAMARAS, en lugar de fingirse gente independiente que mira con horror lo que está ocurriendo, llegan en autobuses del Gobierno, diciendo que trabajan para el Gobierno y que todos los que están ahí están con el Gobierno. ¿Será que ya nadie piensa ahí? Lo dicho, locura; simple y llanamente, demencia. También incompetencia, caramba, ¿Rafael Ramírez no podía llevar actores o algo así, gente que no esté en la nómina?

MARIA DE QUEIPO Y LA MEDIOCRIDAD

Julio César.

EXAMINADO PARA EL CARGO

junio 29, 2010

ABIERTO

   Cuando le dijo que lo probarían para el cargo, el chico no imaginó que fuera algo tan profundo… ni bueno. Y si lo hacía bien, el hombre le prometió probarlo unas cuantas veces más, así como meterle a fondo… los tips sobre el trabajo.

TARDES DE FUTBOLITO

Julio César.

FANTASÍAS MALDITAS EN LA PLAYA

junio 23, 2010

PROFESOR MALDITO

   Este relato lo encontré en un portal gratuito de relatos eróticos, en la sección Dominación. Es de suponer que los relatos allí descritos hablan sobre gente forzada por otros más imponentes. El cuento en sí es una disparatada y caliente fantasía, y el autor (el cuento NO ES MÍO), recibió quejas, sobre que era vergonzoso, enfermo, y que le restaba dignidad a los gay. No sé realmente qué esperaban encontrar en semejante portal y bajo ese enunciado. Fueron, y me perdonarán, bastante tontos. Incluso aquellos que le señalaban al autor que tal o cual cosa no se podía hacer (como el tatuaje), por esto y aquello. No entendí si fue que creyeron que la cosa era real. No, señores, es una fantasía. Y divertida. La dejo a consideración:

……

   ORGIA GAY EN LA PLAYA

Rodriguezalexandr (creo es el autor)

   Y terminó suplicando por más.

   Soy dominicano y vivo en uno de los barrios más poblados de la capital. En una ocasión los muchachos organizaron un viaje a Boca Chica, un balneario muy popular en el cual se dan cita grandes cantidades de personas, y me invitaron. Yo estaba emocionado ya que sería una excelente oportunidad de ver a las muchachas del barrio en trajes de baño y a alguna que otra más puta y osada exhibiendo sus atributos en tangas, lo que me fascina.

   Soy del tipo delgado, un poco tímido y de pocos amigos y quería asistir a la excursión para integrarme un poco más con mis vecinos. Dentro de estos están mis primos Papito y Nito, dos chicos fornidos de piel canela, con tatuajes en sus musculosos cuerpos y de conducta no muy buena. Sus principales compinches en sus fechorías eran Eddíe y Ambiorix, otros dos muchachos de no más de 20 años, morenos, reconocidos por todos en el barrio por sus actos reñidos con la moral.

   La guagua estaba atestada de gente. Las chicas vestían pantalones bien cortos y topsitos que dejaban entrever sus pechos. Entre estas estaban las dos que más me gustan, Maryleidi, una delgada jovencita de quince años, dueña de un culito apretadito, una delicada piel blanca y una boca y teticas en desarrollo que inspiraban a cualquier delito sexual. La otra muchacha era Glenis, quien estaba de novia con un compañero de trabajo, pero a la cual deseaba mucho por su cuerpo moreno, las minifaldas que usa enseñando sus buenas piernas y la coquetería con que exhibe sus diecinueve años a través de sus cadenciosos movimientos de cadera que provocan el bailoteo de sus deseables nalgas.

   Los muchachos estaban todos sin camisa y con pantalones largos en jeans y todos empezaron a tomar. Yo estaba atrás al margen de todo hasta que mis primos me descubrieron.

   -Mira a quién tenemos aquí, el chico bueno del barrio. -dijo Papito señalándome con el dedo.

   -Apuesto que estará en plan de estudiar, en vez de disfrutar. -añadió Nito.

   -Pues no. -dije envalentonado.- Puedo hacer lo mismo que cualquiera de ustedes. -aseguré tratando de impresionar a las chicas que iban con nosotros, sobre todo a Maryleidi y Glenis.

   -Si así es… -soltó Eddíe.- …Ven a beber cerveza con nosotros.

   -Claro, además tendrás que probar tus palabras. -agregó Ambiorix.

   Me uní al grupo y comencé a tomar junto a ellos, pero no me percaté que por cada una que ellos tomaban a mi me obligaban a beber cinco, por lo que, sin haber comido nada en el día y sin estar acostumbrado a la bebida, rápidamente me emborraché.

   Al llegar a la playa estaba repleta de gente. Todos fueron bajando, pero antes de que pudiera salir, mis primos y sus amigos me detuvieron y borracho como estaba no pude evitar que me colocaran cada uno de ellos su dedo mayor lleno de cocaína en la nariz, la cual me obligaron a consumir.

   -Creo que nos vamos a divertir mucho en este viaje. -dijo Nito con una amplia sonrisa, mientras todos chocaban sus manos en señal de victoria.

   Las chicas ya lucían sus tangas, sobre todo Maryleidi y Glenis, quienes resaltaban por sus cuerpos tan ricos, sus bocas tan grandes, sus pechos apenas tapados por la tela y sus culos sabrosos. Pronto fueron abordadas por los cuatro amiguetes, quienes las molestaban con su asedio y sus palabras subidas de tono, invitándolas descaradamente a tener relaciones con ellos.

   Esto me molestó bastante y les puse el frente.

   -Si no quieres que sigamos tras ellas vas a tener que darnos entonces tu lo que queremos. -disparó Ambiorix.

   -Que la suerte decida. -le conteste.

   -Bien. -respondió Nito, mi primo.- Yo soy la suerte y decido que tú serás una puta en la playa.

   Intenté rebelarme, pero entre los cuatro se sujetaron, me golpearon bastante, hasta obligarme a decir que lo que nunca pensé que diría.

   -Está bien, seré una puta para ustedes. -quiero aclarar que la carga de cerveza y cocaína que tenía en mi cuerpo me impedía pensar lucidamente.

   Con gran agilidad me quitaron el pantalón y me colocaron por única vestimenta una tanga muy pequeña, de un amarillo transparente y que me hacia lucir las nalgas al aire a disposición de cualquiera. Me llevaron al mismo centro de la playa, Papito se tendió en una cama de playa, sacó su inmenso güevo y me ordenó que lo chupara mientras mantenía mi culo en alto.

  -Bien, Alex, puta de putas, mámamela hasta que me venga dentro de tu boca, llenándotela de leche. –me ordenó.

   Procedí a obedecer su mandato ante el asombro de todos los presentes en la playa, incluyendo las dos chicas que me gustaban. Esa verga me atraía y tenerla en la boca me hizo gemir de gusto.

   Mientras esto sucedía, los otros tres anunciaban con sus potentes voces, que había un chico dispuesto a chupar el pene de todos lo que quisieran y dejarse penetrar por el culo para el deleite de sus poseedores.

   -Mamadas gratis, vengan; Alex, el chico mamagüevo se ocupara de todos. -eran los mensajes que a viva voz Nito, Eddíe y Ambiorix gritaban, con sus traducciones en inglés para que los turistas entendieran lo que pasaba.- Blowjobs for free, Alex, The Cucksucker Boy…

   Muchos hombres de todo tipo, altos, pequeños, blancos, negros, dominicanos, extranjeros, unos gays, otros curiosos, se acercaron al lugar donde yo hacia disfrutar a Papito con una mamada que le hacía brotar grandes alaridos. No podía contenerme, saborear esa verga era lo único que me importaba. La tragaba toda y después la chupaba.

   -Ahhh, así putica de mierda, chúpamela bien, mámame la verga y bébete toda la leche. -decía.

   Un moreno alto y fornido no pudo soportar el episodio y se acerco por detrás y me dio una sonora nalgada que hizo estremecer mi culo.

   -Shake your ass, bitch. -dijo el americano y yo respondí moviendo sensualmente mi trasero apenas cubierto por la suave y chica tanga amarilla.- I wanna fuck you, slut. -dijo mientras bajaba su traje de baño, sacaba un pene de casi treinta centímetros y comenzaba a masajearlo.

   -Go ahead, That butt is tours. -dijo Nito.

   El fornido hombre inmediatamente corrió la delgada tela de la tanga que se metía entre los cachetes de mis nalgas y me penetró violentamente, arrancándome un grito de dolor que se escuchó en toda Boca Chica. Muchos de los hombres comenzaron a vitorear y dar animo al musculoso negro americano que me estaba violando y llevándose mi virginidad anal. Su güevo tieso y grueso salía hasta la amoratada cabeza y luego volvía a hundirse con fuerza en mi apretado y semi virgen agujero que lo aceptaba.

   -Destroy this white Whore, brother.

   Papito, mi primo, me tomó de los cabellos y comenzó un sube y baja de mi boca sobre su güevo, que lo llevó al punto de no retornó y se vino gritando un ronco “trágatela toda, puta”, y llenó de abundante y pegajosa leche mi boca, que tuve que tragar para no ahogarme… y porque deseaba probarla. Era deliciosa. Todavía podía oírlo suspirar largamente y gritarme.

   -Alex es la puta que mejor mama un güevo.

   Se salió de mi boca, pero inmediatamente fue sustituido por Nito, quien metió su duro pene en mí y pude saborearlo, luego me ordenó que sólo usara mi lengua para acariciarlo, para que así todos pudieran verme en mi nueva profesión.

   El moreno seguía con las embestidas contra mi culo, mi ojete ya se abría ávido dejándolo entrar, mientras el cabrón comenzó a golpearme con su inmensa mano provocando que mis nalgas se tornaran más rojas que un tomate. Dando gemidos de gusto, se vino dentro de mí, llenándome bien el culo de leche caliente, aplicándome sonoras nalgadas al mismo tiempo.

   Tras retirarse el negro, Ambiorix ocupó su lugar, metiéndome su enorme verga de una sola vez, al momento que decía en mi oído:

   -Voy a partirte en dos para que aprendas lo que es ser un hombre de verdad.

   Mientras estaba yo lamiéndole el güevote a Nito, lo recorrí de arriba abajo con mi lengua, saboreándolo, dándole besitos a la hinchada cabeza, tragándomelo todo después, cuando el carajo ese me tomo del pelo y me dijo que mantuviera la boca bien abierta, mientras él se sobaba el tolete y se derramaba sobre mi cara y me ordenaba que le limpiara el resto con mi lengua, a la vez que acercaba a Maryleidi y Glenis y les preguntaba sí ese era el hombre que querían para ellas.

   Un hombre como de sesenta años, calvo y bajito ocupó el lugar del frente y colocó un flácido aparato entre mis labios. Eddíe me tomó por el cuello y empujaba mi cabeza contra el sexo del viejo.

   -Chúpasela bien, maldito marica, demuestra porqué eres una puta de playa. – dijo.

   Ambiorix apuró la velocidad con la que me estaba cogiendo, estremeciéndome todo con sus embestidas, pero sacó su güevo de mi culo justo en el momento en el que derramaba todo su semen sobre mi espalda y exclamaba lo que creo era un halago ara que todos escucharan:

   -Alex es la puta que mejor hace venir a los hombres con su culo.

   Papito regresó a la escena de la acción con un señor que llevaba algo en las manos y se colocaron detrás de mí. Luego supe que se trataba de alguien que hace tatuajes, cuando en el espejo que pusieron pude leer sobre mi glúteo derecho la frase: Alex, la puta de todos los hombres, junto con un enorme pene con gotas de semen en su cabeza.

   En mi nalga izquierda quedó para siempre la siguiente inscripción: Fuck me, This bitch´s culo is yours, forever; lo que me ha traído problemas cuando he regresado a la playa con mis tanguitas diminutas.

   El viejo al que se la mamaba bramaba ante mis chupadas. Ya su verga estaba a punto de estallar cuando siento que alguien me lo ha metido de nuevo por el trasero. Se trata de un muchacho de apenas dieciséis años, guapetón y sonriente, con todo el furor de la juventud y un güevo que siento que me llega casi al estómago.

   -No sabes cuánto me gustó tu culo desde que te vi llegar a la playa. Soy un gay que vive aquí en Boca Chica y te aseguro que cada vez que vengas mi verga estará lista para culearte hasta la muerte. –me prometió.

   El viejo no soportó mas, extrajo su pene de mis adentros y lo colocó de forma tal que al tirar toda su leche me cubrió el pelo, la cara, la boca y el cuello, momento que aprovecho Eddíe para meter su gran güevo en mi boca maltrecha.

   -No quiero que me la chupes, quiero que me hagas una paja con tu puta boca, maldita perra, dame mucha lengua por ese güevo, bésalo, mámamelo, hazme acabar como sólo un putón como tú puede hacerlo. -ordenó.

   El chico que me cabalgaba el culo se movía de una manera fantástica. Era increíble que a tan corta edad tuviera tanta destreza en el arte de amar a las personas de su propio sexo. Gritándome obscenidades desde puta, ramera, prostituta, cogehombres y mamagüevo, descargo toda su simiente sobre mis recién tatuadas nalgas y la raja de mi muy usado hoyo trasero.

   Papito pasó a ser mi amante anal para darme las ultimas noticias, dos turistas estaban filmando con una cámara de video toda la orgía gay del que era protagonista y pagarían en dólares por el derecho a reproducirla, y otro estaba tomando fotos para venderlas en sitios porno gay en la Internet.

   -Vas a ser la puta mas famosa del mundo. -me dijo.- Ahora aprieta bien ese culo y dame placer como lo hiciste anteriormente con tu boca, perra de mierda. -agrego.

   Eddie por delante, mientras le mamaba el güevo, me daba cachetadas en la cara, a la vez que me hacía mirar hacia las cámaras que me filmaban.

   -Mira, so guarra, serás una estrella de cine pornográfico gracias a nosotros, pero el dinero será nuestro, ya que tú eres puta no por necesidad, sino por gusto.

   Papito y Eddíe se pusieron de acuerdo y al unísono sacaron sus miembros de mi cuerpo y pasaron a sobárselos hasta derramar sus leches abundantemente en todo mi cuerpo, desde la planta de los pies, piernas, muslos, culo, espalda, cuello y cara.

   Eddíe seguía caliente y me acostó boca arriba en la cama llena de semen que sentí en toda mi espalda y de inmediato comenzó a cogerme por el ano, mientras Ambiorix hacia lo propio por la boca.

   -Esta puta no va a hacer ricos. Vamos a explotarla en el barrio. Va a ser conocida como el mamagüevos de Villa Juana. Va a tener que hacer todo lo qué digamos, dónde lo digamos y con quién digamos. –se decían entre sí.

   Tras varios minutos disfrutando del cuerpo de su perra, Eddíe se vació sobre mi estómago, momento que aprovecho Nito, el único que faltaba por disfrutar de mis dos huecos, para encularme con su verga.

   -Ha estado muy callada nuestra puta de playa, queremos oírte hablar, sucia y depravada, culiada y recogida ramera asquerosa. -demandó, al mismo tiempo que me ponía en cuatro patas con el permiso de Ambiorix, quien me tomó con sus dos manos por la cabeza e imponía el ritmo de la mamada que le daba.

   Este acabo dentro de mi boca. Sus trallazos me llegaron hasta el esófago. Al retirarse me dio la oportunidad de expresarme.

   -Malditos, son unos hijos de puta, ¿cómo me hacen esto? Esto… esto… Esto si es bueno. –gemí.- Está bien, muchachos, seré la puta de todos los hombres, chuparé, mamaré, besaré y lameré todos los güevos que se pongan delante de mí y mi culo. Mi boca y mi trasero serán para quien así lo desee. SOY UNA SUCIA, ASQUEROSA, DEGENERADA, NINFOMANA RAMERA, PROSTITUTA, CUERO, PUTA DE PLAYA. -y mientras decía esto, Nito se venía dentro de mi culo adolorido pero feliz, tan lleno que escurría.

   Tuve que chupar los penes de mis siete amantes para volver a colocarlos a tope. Durante todo el día fui tomado, cogido, rapado, singado por todos los hombres que lo deseaban y cuando no tenía un güevo en mi boca o culo, estaba caminando por la playa con mis diminutas tangas, moviendo bien el trasero tatuado con la intención expresa de provocar el deseo de que me cogieran.

   Desde entonces soy conocido como la puta de mi barrio, la perra mas dispuesta a satisfacer los más oscuros deseos de los hombres que gustan del sexo gay. He iniciado a muchos chicos en este fascinante mundo.

   Estoy siempre dispuesto a hacer disfrutar a criollos, extranjeros, altos, delgados, gordos, bajitos, jóvenes, mayores, fortachones, débiles, toda clase de hombres son buenos para mí. Todo esto lo hago sin cobrar un centavo. Todo es manejado por mis cuatro iniciadores, los cuales viven como reyes a cuesta mía, son los dueños del barrio, se tiran a todas las chicas que quieren y NUNCA han vuelto a tocarme ni a tener relaciones conmigo.

   Yo daría lo que fuera por que alguno de ellos se fijara de nuevo en mí y poder pagarles con placer como lo hago con todos los demás.

Última edición por AnonimoFD; 19-nov-2006 a las 21:51 Razón: Publicación

……

   ¿No fue un gran relato? Jamás podría yo escribir algo así. Qué imaginación la del autor, aunque me cuesta entender que alguien desee ser sometido hasta ese extremo. Pero en fin, en gustos y sabores…

REPARTIDOR DE LECHE

Julio César.

CARIÑOSO DESPERTAR

junio 23, 2010

BIEN MOJADOS 

   Hay gente así, carajo.

   Sabiendo que cada vez que se duerme despierta sobresaltado, el chico lo hace lentamente. Tocando suave, recorriendo con la mano, aspirando en su cuello, dándole besitos cálidos y llamándolo. ¿A quién no han despertado alguna vez así?

CÓMO SI LE HUBIERAN PREGUNTADO…

Julio César.

¿MUJERES CARIÑOSAS?

junio 23, 2010

MAGALLANES CAMPEÓN…

   Una tarde de la semana pasada, creo que el miércoles, estábamos los integrantes de la junta de condominio reunidos en mi apartamento (¡otra vez!, esas mujeres parecen no tener oficio y se distraen reuniéndose), y como siempre tenía el televisor sintonizado en Globovisión, pero como dos de la junta son chavista y los otro seis comenzamos a hablar mal del Gobierno… me pidieron cambiar de canal. Qué abuso.

   Lo hice y sintonicé el canal Warner (al cual tolero y censuro por lo mismo, Supernatural), donde transmitían una película de George Clooney y Catherine Zeta Jones, El amor cuesta caro, donde él es un abogado de divorcios (algo despreciable), y ella una hermosa y desalmada cazafortunas (se nos fue el tiempo preguntándonos qué le vio ese mujerón a Michael Douglas, con todo y la fama de sexópata que tenía cuando no mascaba el agua). El caso es que cuado estalló el clímax, la trampa de ella para atraparlo, le pregunté a Gladys, una vecina, qué se había llevado su ex cuando se separaron.

   -¿Qué se iba a llevar? Lo que trajo, en diez años no aportó nada más.

   -¿Y qué se llevó? –insistí, divertido de su cara molesta.

   -Sus pulgas.

   Cómo me reí.

¿CALIDAD DE VIDA?

Julio César.

JUGANDO EN LA PLAYA

junio 23, 2010

…BUCEO

   A que te gusta, ¿cierto?

   No hay nada que anime tanto una tarde de llevar sol en la playa como ver a un chico juguetón, gritando y bailándolo. ¡Dígame si va saliendo del agua! Si, nada alegra más la vista… y deja la boca seca, que verlo estacionado y desafiante junto a ti. Bueno, tal vez meter una mano… y jugárselo también.

¡MÍRENME!

Julio César.

¿ACCIDENTES LABORALES?

junio 23, 2010

ABIERTO

   ¿Les creerías si entras en el taller y te dicen que mientras se cambiaban uno tropezó y el otro también?

 EXAMINADO PARA EL CARGO

Julio César.

MANIAS DE FAMILIA

junio 23, 2010

MAGALLANES CAMPEÓN…

   ¡No a la piratería!

   Eso de que nos parecemos mucho a nuestros familiares es una verdad tan grande como un templo; hace poco una joven me sorprendido (y asustó) comentando que yo era el más parecido a mi papá. Aunque a veces la similitud no está únicamente en lo físico; también se comparte la risa o el modo de tomar algo con las manos. Una vez que iba de la casa de una hermana (con ella) a la de mis padres, delante de nosotros iban Miguel y Eduardo, y noté que caminaban exactamente igual. Sonriendo se lo comenté y Melissa me respondió que yo camina totalmente parecido a ellos. Aparentemente también hay manías compartidas, eso lo comprobé el viernes pasado cuando nos reunimos… a tomar cervezas.

   Eduardo, muy molesto, comentó sobre unos DVD de películas que compró y que al reproducirlos notó que la imagen no estaba a pantalla completa, sino tipo cine, con una franja arriba y otra abajo. O lo que él llama: las rayas. Eso lo pone furioso y de mal genio, hay películas que bota y vuelve a comprar únicamente por ese detalle. Pues el sábado nos atormentaba con eso, había comprado por fin un original de Batman, El Caballero de la Noche… y vino con el detalle de la raya. Dijo que maldijo, que se le subió la tensión y que el lunes bien temprano lo regresaba a la tienda porque a él le habían asegurado que la fulana raya no aparecía. Debieron verle la cara, lo recordaba y todavía trinaba de la arrechera.

   Fue cuando su mujer le dijo que se calmara, que ya la tenía harta con el asunto de la raya. Nos reímos y él, todo rojo pero divertido, contó que había dicho de todo cuando notó el detalle, y que eso le molesta tanto que está seguro que cuando se muera va a aparecer en los pasillos penando (puso ojos muertos y boca de pescado, susurrando con voz de ultratumba): “La raya, la maldita raya…”. Como nos reímos. Pero creo que el mejor comentario lo hizo Joseiño, quien es un tipo más sarcástico e irónico que yo. Comentó algo como: “Imagínate esto, tú en tu cama agonizando, boqueando ya… de pronto toda tu vida pasa frente tus ojos, pero no a pantalla completa sino con la raya…”. Yo casi me caigo de la silla con las carcajadas. Eduardo remató con un: “Seguro que me muero unos segundos antes de la rabia”.

   A mí me disgusta también la fulana “raya”, una película hay que disfrutarla a pantalla completa. Pero no es algo que me amargue. Sin embargo… tengo manías. CSI Miami, es de todas las CSI, mi preferida. Estoy acostumbrado a verla con subtítulos en español a través de AXN; cuando una amiga me envió las tres primeras temporadas, desde Bogotá… me molestó que viniera en español. Español latino, no el gallego. Me era incómodo y a veces la colocaba con los subtítulos. Pero me acostumbré. Cuando me mandó la cuarta y la quita el menú no traía el español… y me arreché. Y todavía me molesta. Otra cosa es cuando veo Supernatural; esta quinta temporada está brutal (no sé cómo hacen para que continúe la calidad), y la sigo por el Internet, allí traducen frases como “maldito hijo de puta” y cosas así, pero cuando lo veo por el canal Warner colocan para esa misma oración en boca del personaje, “eres un desgraciado”. Y no, no es lo mismo, ¿verdad?

   Aquí cabe preguntar si es una manía que comparte la familia, o todo el mundo tiene una o dos de estas mismas molestias cuando a la hora de ver sus DVD se trata.

¿MUJERES CARIÑOSAS?

Julio César.

OLVIDADIZO

junio 23, 2010

…BUCEO

   Era difícil molestarse con ese bebito.

   A Raúl, cada vez que baja a la piscina del Resort, se le olvida el bañador y termina lanzándose en ropa interior. Aunque muchas veces se habla de reprenderlo, por alguna razón, cuando está paseándose por ahí, nadie le dice nada. Y eso de “ve y vístete”, ni por error.

JUGANDO EN LA PLAYA

Julio César.

NOTA: Como saben, no suelo dejar ver tanto, pero esta imagen tiene tal encanto, que no me atreví a cubrirla.

POR ORLANDO ZAPATA TAMAYO Y TODOS LOS PRESOS POLITICOS

junio 23, 2010

NCIS… ¿NOS TRAERÁ ROMANCE?

   “Te lo advierto… sé quién eres…”.

   En Venezuela hace poco una juez amañó un veredicto de forma escandalosa y grotesca para complacer al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, para que se dejara de investigar las muertes ocurridas un día de abril, crimen tan escandaloso que obligó al Alto Mando Militar de la época a pedirle la renuncia al Presidente al responsabilizarlo, en voz de general Lucas Rincón. Marjorie Calderón, la mano ejecutora, la juez de la infamia, condenó a esas personas sin pruebas ni testimonios a treinta años de cárcel. No puede consolar o bastar el saber que un día ella pagará con lo que le reste de vida en una celda por su espantoso crimen, señalada como lo que es, porque hoy, ahora, esa gente está encarcelada pagando por un crimen que no cometieron.

   El la isla de Cuba acaba de morir un hombre que alzó su voz contra la satrapía de los Castro, régimen monstruoso al que todavía un grupo de extraviados en sus delirios de juventud llama revolución. Ese hombre, Orlando Zapata Tamayo, no sólo fue encarcelado, sino que al iniciar una huelga de hambre, fue privado deliberadamente de agua para provocarle una falla renal que permitiera a su homicida, Raúl Castro, librarse de él.

   En uno y otro caso, cada cual más aberrante, la comunidad internacional (la vergonzosa OEA y las naciones Latinoamericanas) han guardado un  cómplice y cobarde silencio, y yo me pregunto, ¿realmente esa gente nos representa? ¿Encarna la silente chancillería argentina al pueblo argentino? ¿Es la embajada brasileña fiel reflejo del pueblo carioca? Pero, ¿qué podemos hacer? ¿Qué puede hacer el hombre y mujer común, el anciano y el muchacho, el joven y el adulto? ¿Qué poder tenemos, sí es que alguno hay?

   Yo creo que hay que escribir una carta. No un correo electrónico ni una manifestación oral. Una carta. A la antigua. Sentarse a una mesa y poner en letras, palabras, frases y oraciones lo que sentimos y pensamos. Y enviársela al concejal de nuestra barriada, con su nombre y apellido; una copia al diputado que nos representa en el Congreso o la Asamblea, dirigida personalmente a él; y una tercera copia a la prensa local, el diario o la radio que se atreva a informar como noticia que esas cartas se escribieron y recibieron.

   Escribir algo como: yo, fulano de tal, siento asco y repudió por el asesinato a sangre fría cometido en la persona de Orlando Zapata Tamayo en la isla cubana. No me interesa lo que usted sienta o piense que debe ser, pero yo, fulano de tal, un elector de este circuito le digo que está mal, que matar a alguien que no puede defenderse está mal, que amarrarlo a una cama mientras agonizaba está mal, que negarle agua a quien muere de sed está mal; aclarando que a ese humilde plomero no lo acabó una huelga de hambre sino el esbirro servil que lo encerró en aquel infierno. Que lo mató el director de la prisión en Camagüey que ordenó la sádica tortura. Que lo mató el falso servidor de la salud, de gantes y máscara, que para conservar un trabajito prefirió no mirar, convirtiéndose en cómplice de homicidio. Que lo mató el dictador. Que lo mató en mandatario extranjero que intenta proteger al verdugo.

   Porque, ¿qué pasaría si cientos, miles, millones de cartas llegan y todo el pueblo Latinoamericano habla y expresa a viva voz lo que piensa por una vez, sin que los traficantes de la política y de vidas que pretendan encadenar nuestra vergüenza y conciencia? Que sepan que sentimos asco de los asesinos, pero también de nuestros representantes cuando callan y taparean; que cuando guardan silencio y aceptan esas abominaciones no están hablando por nosotros, no por mí, al menos.

   Ahí están las redes sociales, Twister y Facebook… que sirvan para algo.

NO SEXO???

Julio César.

VIDA MODERNA

junio 23, 2010

SE LES PASÓ LA MANO

   Un sanitario…cuándo no.

   Trabajar ya no era hacerlo bien, era necesario triunfar como fuera, y los nervios, la angustia y el estrés podían consumir por igual al profesor, al ingeniero y al médico. Y cuando ya no se soportaba más era necesario visitar esos lugares que todos conocemos. El corazón palpitando, la mirada incierta, buscando aquel leve gesto de ven, y terminar de espaldas contra una pared mientras te la comen, sabroso, y jadeas enterrándola, o gimoteando, caer agónico de rodillas y llenarte la boca con una, caliente y jugosa, chupándola como si llevaras días hambriento; y si son  dos, mejor, hasta ponerlas duras y más jugosas, lista para que te lo trabajen. Y gritas, jadeas, te meneas y la aprietas con furia con su redondo y cálido anillo, derritiéndosela a ese carajo que te da lo que tanto necesitabas para continuar un rato más en el trabajo.

REALIDADES

Julio César.