Archive for 30 julio 2010

LA DUDA

julio 30, 2010

NO HAY ÁNIMOS

BUSCANDO LA OPORTUNIDAD

Julio César.

NOTA: Todas las imágenes han sido tomadas de portales gratuitos… que nadie se moleste, por favor.

ESOS COLOMBIANOS PILLOS

julio 30, 2010

EL VATICANO Y LOS ESCANDALOS

   -Me marearon.

   Venezuela, o mejor dicho, el Gobierno venezolano, ha comenzado una ofensiva internacional denunciando las posibles agresiones a muestro país a manos de los ejércitos conjuntos de Colombia y Estados Unidos (hoy les mandamos su carga de petróleo para que muevan la maquinaria bélica), pero como esto no ocurre, la invasión (por maldad de los gringos, para hacerlos quedar como tontos), han tenido que cambiar el discurso que llevan a la OEA y esta tarde se presentó frente a ese organismo que nació muerto, UNASUR (liquidado por su incompetencia para evitar que Evo Morales atacara a sus opositores y cuando amenazaron a los opositores que si no obedecían serían declarados criminales, por no hablar de la cruda intervención a favor del chavismo en Honduras).

   Ahora la campaña, en voz suave y con mirada tierna es: Buscar un plan de paz para Colombia. Hasta ganas de reír da la cosa. El pobre Nicolás Maduro, nuestro Canciller, quien sabe de política externa lo que yo de mandarín, sufre con esa cara de pacifista mientras en Caracas Chávez sigue insultando a los colombianos. Pero la estrategia no era mala, obligar a Colombia a hablar de su problema, obviando sus denuncias en contra del Gobierno, y de paso ayudar a esos socios incómodos, la narcoinsurgencia. Pensaron, frotándose las manos, que todo sería ganancias, ¿quien se opondría, fuera de Colombia, a que se hablara de un plan de paz?

   Dos cosas, si embargo, tumbaron la estrategia (y no tenían otra, es que así son), la primera es que el fulano plan pasa exclusivamente porque Colombia ceda terreno a la insurgencia, cosa que ningún país serio puede permitir; tan sólo Rafael Correa se atrevió, cuando dijo que aquella franja de Ecuador ya no era Ecuador, y que el Ecuador ya no limitaba con Colombia sino con la guerrilla, dueña de esos territorios (por suerte Colombia los liberó para ellos). Lo otro fue el contraataque colombiano: Que se discuta un plan para recuperar la democracia en Venezuela.

   ¡Tan desgraciados! Y nuevamente río mientras escribo. ¿Cómo puede enfrentar Nicolás Maduro y el resto de una chancillería de medio pelo semejante planteamiento? ¿Qué se discuta en un foro abierto, con prensa internacional y tal vez llevando invitados especiales para que echen el cuento y se hable de cada una de las violaciones constitucionales, cada libertad confiscada, cada derecho civil y humano pisoteado, así como de los presos políticos y el robo descarado de propiedades privadas para usufructo del régimen y sus seguidores? ¡Jamás! Si no es en un teatro cerrado de gente de la izquierda trasnochada, a quienes se les paga el pasaje y la estadía, el gobierno venezolano nunca discutirá semejante vaina, ¿cómo, con qué argumentos se defiende este bacalao autoritario cuasi dictatorial?

   La reunión de UNASUR será una conversación de sordos, donde si Colombia aprieta mucho las tuercas, Venezuela intentará salirse por la tangente, a pesar de lo que pueda declarar más tarde Nicolás Maduro y Hugo Chávez, en la desesperada idea de hacer tiempo para que Álvaro Uribe Vélez salga y llegue el gobiernote Manuel Santos. Será, dinero y tiempo botado, pero para eso están esas organizaciones, no intervienen cuando los problemas comienzan, luego se inquietan cuando la ulcera encona y hiede, y luego intentan rociar agua de colonia para disfrazar la peste y que los ingenuos piensen que algo cambió.

   La estrategia colombiana es clara, apretar y apretar a pesar de los gritos y chillidos, sabiendo que en algún momento habrá pánico en Miraflores (cerca de La Haya), e intentarán entenderse, comenzar otra vez y restablecer la amistad… Cosa que pasará por el conjunto de exigencias que el país neogranadino nos impondrá. Pero, ¿qué hacer? Eso pasa cuando alguien que no puede unir verbo con predicado, aunque parezca que conoce las palabras, discuta asuntos legales con otro que sí sabe: que se jode.

SE FUERON TRES DE LOS BUENOS

Julio César.

LUCHAS INTERNAS… 43

julio 30, 2010

LUCHAS INTERNAS                         … 42

   Un tiempo para la soledad, y otro para la vida…

……

   Sentado a la mesa, Ricardo Gotta prueba un excelente vino. Le encanta tomarlo mientras almuerza. Lo hace verse bien, distinguido; aunque personalmente sintiera que el vino sabía a agua sucia diluida en un tubo de hierro. Nunca podía dejar de sentir cierto sabor a óxido en dicha bebida. Pero estar así, elegantemente trajeado, atildado en su arreglo, con una sonrisa amistosa de hombre de gran mundo, le gustaba. Era algo que lo acercaba a lo que tanto quería. A eso por lo que tanto había intrigado y luchado. Una sombra de preocupación cruza su mente. Tenía enemigos. Y serios, muy serios. Sería horrible que justo ahora, tan cerca de lograr sus objetivos, algo viniera a empañarlo todo. Muchos ojos se volvían hacia La Torre, y hacia él. Su nombre comenzaba a ser conocido, y no como él quería. Venían averiguaciones. Y quien sabe, ¿y sí en el país quedaba aún algún fiscal decente o capaz, o un juez digno? Sería terrible, aunque él dudaba muy seriamente que aún los hubiera.

   Habían hecho un gran trabajo prostituyendo y degradando a la justicia. Manuit Quijaranda, ese viejo vagabundo que sintió que había llegado el tiempo de merecer (merecer plata claro está), se las había ingeniado para descabezar a todos los jueces del país, a los más o menos honestos y capacitados. Muchos juzgados quedaron sin titular y se instauró la figura del juez accidental. Alguien a quien ponían allí para que dictara las decisiones que se esperaba de ellos o se les quitaba del juzgado. Había sido una jugada osada, sucia y ruin. Ni en la antigua cuarta república se vio tal grado de vicio y degradación, pero gracias a Manuit Quijaranda, se logró. Algo de preocupación hubo del exterior, pero Estados Unidos se hizo la ciega, mientras la OEA era ofrecida a un empleadillo de segunda que no levantaría olas en el agua. Brasil, España, Argentina… todos tenían tratos comerciales con Venezuela y callarían. Además, era poco probable que les importara la suerte de los venezolanos. La Fiscalía también cumplió su parte, al menos la parte dominada por Isaac Domínguez. Sonríe con desprecio al recordar el rumor del último fiscal penal del ambiente llegado a la fiscalía. Al parecer era un joven bien parecido, y pasaba largas horas encerrado con Isaac en su despacho, cogiendo hilo, claro está. Casi ríe, cruel.

   Pero a pesar de todo, el país se las ingeniaba para luchar contra la horda. De alguna manera expedientes y órdenes secretas salían a la luz, memorándums era publicados, órdenes eran denunciadas a la luz pública. La prensa les tendía un cerco. De no contar con un Tribunal corrupto, cómplice e inepto, o un fiscal abyecto como Isaac, el Presidente, la familia real, el entorno y la cúpula podrida del oficialismo ya estarían siendo enjuiciados. Por ladrones y asesinos. A Ricardo todo eso lo tenía sin cuidado, esa gente o el país podían irse al infierno por el mismo camino por donde ya iba; el único nombre que quería cuidar era el suyo. El único pellejo que le importaba era el suyo. No quería ser señalado como otro maleante más del régimen, o a las órdenes de esos imbéciles. Pero ya comenzaba a señalársele. La Colomina, la Poletto, y otros de su clase estaba allí, prestos a saltarle a la yugular. Más tarde o más temprano podrían acusarlo de algo. Por ello se le ocurrió la idea de una cabeza de turco. Alguien que, de llegarse a esa situación, fuera enjuiciado en lugar de él. El quién, le llegó solito. Sonríe más.

   -Te ves muy contento. -le dice una voz áspera; su futura víctima, quien pagaría si todo salía mal.

   Ricardo se vuelve a mirar, allí se encuentra Franklin Caracciolo… la cabeza de turco. Sería él quien cayera al final…

……

   El sol brilla inclemente sobre las aguas, no muy azules del litoral barloventeño. Nadando indolentemente de aquí para allá, dando largas zancadas, intentando quemar energías y agotarse, para dormir y no pensar, Eric emerge de las aguas. Se detiene y se hunde bajo las tibias olas y vuelve a aparecer, escupiendo un salino buche. El mar lo hace sentirse mejor. No se cansaba de eso. Ya había superado los días cuando sentía la entrepierna o el culo algo sensibles por el agua salada y la arena. Ahora estaba bien. Con calma nada hacia la orilla. Dulcemente agotado. Al llegar al punto donde toca tierra, se pone de pie. Se ve atractivo con el cabello algo largo, un bonito bronceado, con los hombros algo pelados, pero sin piel más clara, con la sombra de una barba que no es muy grande (con la que le hace cosquillas a William Bandre en el culo cuando se lo lame, cosa que ha resultado muy excitante para ambos, ¡cómo chillaba el otro cuando le clavaba esa lengua bien hondo!). La mínima tanga azul de lunares blancos que usa se ve totalmente adherida a sus caderas. El güevo le resalta un poco y sus nalgas muerden la tela, de verlo alguno de esos muchachos que se inician en el sexo, gay o no, se habría sentido caliente con tal visión. Llega a la orilla y toma la toalla y es cuando oye…

   -Por Dios, te ves como una puta esperando marineros en una esquina. -dice una reilona voz. Eric se vuelve asombrado y feliz.

   -¡Sam! Pato’el coño, ¿qué haces aquí? -suelta la toalla y abraza con felicidad al otro, en forma cálida, sin dobles intensiones ni nada de eso. Sólo con afecto. Mucho.

   -Epa, epa, me mojas, pato. -sonríe Sam, alejándolo, lleva zapatos de vestir, pantalón de traje y una camisa manga larga, con corbata.- Además, estás muy ligero de ropa para mi gusto. Te sentí la verga pegándome de la barriga.

   -Tú y tus temores sexuales. -se burla, mirándolo feliz. Sam, su gran amigo ¡estaba allí!

   -Ay, un día te echaré un cuento de horror, en un, como decía la canción, eclipse total del amor. -bota aire, recordando con disgusto a Jerry Arteaga. Eric lo mira alegremente intrigado.

   -Uy, tienes una cara, creo que has probado algo nuevo…

   -Eso fue una locura. -mira hacia el mar y al otro.- Te ves bien, Eric. Estás hecho todo un papirruco bello. -el otro ríe.

   -No te burles de mí. -finge deseo.- ¿En verdad me encuentras atractivo, cariño? -lo atrapa por una muñeca.

   -Déjate de vainas, que podría haber mujeres lindas por aquí y creer que somos un par de maricas y las perdería a todas. -finge una voz amanerada. Ríen divertidos. Es fácil, es sencillo entre ellos llevarse bien.

   -¿Qué haces por aquí? ¿Viniste a visitarme? Eres tan lindo.

   -No te emociones, pato. -nuevamente mira hacia el mar y Eric siente que algo muy grave, muy serio, le pasa. Esperará. Ya Sam hablaría. El hombre se vuelve a mirarlo.- Vine buscando asilo diplomático. -suspira cansino, mirando hacia el cielo azul, sintiéndose mal.- Dejé La Torre. Yo también me fui. -lo impacta.

   -¿Qué? -lo mira con los ojos muy abiertos. Una manota de Sam, cálida y fuerte, cae sobre su hombro.

   -Vine a quedarme aquí, contigo; necesito pensar en lo que es mi vida y lo que voy a hacer de ahora en adelante. Necesito un refugio. -mira hacia la casona.- Aunque eso no es una casa, es una pocilga. Llevas semanas aquí, ¿no le has hecho nada a esa mierda? ¿Qué has estado haciendo?

   -He estado ocupado. -se sonroja pensando en William sobre su colchoneta, sudando.

   -Pusiste cara de puto. No me digas la bragueta de quién has estado oliendo todos estos días, como perro busca drogas. Pero para todo hay tiempo, por Dios, para que te den por el culo y para arreglar esto. ¿Cómo puedes seguir viviendo en esa ruina? ¿Y si recibes visitas? ¿Ah, lo has pensado?

   -¿Qué? ¿Te espanté? Quien me visite que se la cale. -se encoge de hombros.

   -Pero y sí viene Cher o Madonna, o cualquier otra de esas estrellas que tanto le gustan a ustedes los maricas, ¿qué harías? -se burla.

   -Que se la calen… -sonríe, repitiéndolo. Sam sonríe igualmente burlón, con los brillantes ojos sobre él, atentos.

   -Espero que sea verdad, porque no vine solo. Te traje otro invitado… -se vuelve hacia la arena.

   Eric se vuelve a mirar y siente que la tierra se hunde a sus pies. El corazón le palpita con tanta fuerza, que le duele en el pecho. Por un momento siente que la sangre no le llega a la cabeza. Cerca de la casucha está estacionado el carro de Sam, y al lado de este, con un jeans desteñido muy ajustado, una franela blanca y unas botas marrones, se encuentra Jorge Ávalos, mirándolo, atractivo y amistoso. Su chico, su mecánico amado estaba allí, por fin, en sus terrenos…

CONTINÚA … 44

Julio César.

NOTA: Es corto porque aquí termina el capítulo dos y queda bien. Una cosa sobre la foto, ese tipo tiene de todo para jugar en la playa, ¿no?, hasta un bronceador de extraña apariencia.

LA DESILUSIÓN DE ALEC BALDWIN

julio 30, 2010

MARIO LÓPEZ…?

   Leí hace poco unas declaraciones-lamentaciones del actor que estuvo casado con Kim Basinger (cómo debe molestarle que lo recuerden sólo por eso), Alec Baldwin, el mayor de los cuatro hermanos actores. Si, todos actores, todos bien parecidos, pero sin nada de suerte en sus carreras cinematográficas. Por alguna razón el gran éxito nunca los alcanzó, y cuando protagonizaron o actuaron en algo bueno, eso no se materializó en mejores ofertas. De esta gente encontramos títulos como: Sospechosos Habituales, Nacido el cuatro de julio y A la Caza del Octubre Rojo. Grandes cintas… que no trajeron nada más.

   Se quejaba Alec de haber perdido su tiempo en el mundo del espectáculo, definiendo su carrera como un fracaso singular. Comentó textualmente a la Mens’s journal: “Cuando se actúa en un filme hay que tener éxito comercial o buenas criticas. Yo nunca tuve ninguno de los dos”. Allí señaló que piensa poner fin a su carrera cuando termine su contrato con la comedia 30 Rock, pues: “Ya no tengo ningún interés en actuar”.

   Y parece increíble, Me lo parece a mí a quien siempre me pareció un sujeto con la capacidad de transmitir virilidad y hasta seducción. De él pensé, como después me dije con Jake Gyllenhaal, que con esa pinta tiene que ser muy feliz (¡todo el mundo debe quererlo!).

   ¿Qué por qué lo digo? Si, se oye por ahí que es un sujeto difícil, rebelde y maleducado. Su divorcio con la Basinger dicen que fue borrascoso, y esa conversación grabada que salió a la luz donde llamaba cerda (por lo obesa) a su propia hija, nada hizo por su imagen. Como tampoco la fama de borracho… Mala tendencia que parece compartir con uno o dos de los hermanos. Entonces, ¿en qué me baso para hablar como lo hago?

   Siempre me gustó la televisión, y de noche, después de que mamá me gritaba que la apagara, la encendía bajito y miraba Señor Cine… hasta que encontré las series en Venezolana de Televisión, canal que siempre ha sido del Estado pero que antes mantenía cierto nivel y no era el estercolero actual donde funcionan como caja de resonancia de toda locura presidencial, o para ensuciar y perseguir a quien disiente.

   Allí vi las miniseries, siendo fascinado por la Conquista del Oeste, Entre dos banderas, Norte y Sur (ufff, qué producción) y una llamada aquí Código de Honor, o Dress Gray, en inglés. Y allí actuaba un muy joven, delgado y apuesto Alec Baldwin.

   En West Point comienza la búsqueda de un cadete de primer año que la noche anterior estaba y ahora no. Lo encuentran desnudo y muerto, aparentemente ahogado, en un río cercano. Encuentran igualmente las insignias de un cadete de último año en su mano. La autopsia preliminar revela que se encontró semen en su recto. Se supone una violación hasta que descubren rastros también en las vías seminales. Fue sexo consensuado pero algo pasó entre los “amantes” y uno mató al otro. Los superiores se alteran, mienten y guardan datos en una investigación amañada. No quieren un escándalo, pero buscan al posible cadete. Y muchos detalles señalan a Alec Baldwin, porque es de último año y el chico muerto siempre andaba mirándolo y siguiéndolo. Aparece la hermana del muerto, una bella chica que resulta sostuvo un romance con Alec en el pasado. La escena donde ella, bajito, le pregunta por qué lo mató, fue genial.

   Él, por ella, intenta descubrir la verdad, también para salvarse de los superiores que cuando todo comienza a levantar olas, pretenden acusarlo. El difunto resulta una joyita, el niño rico de familia influyente que es medio sádico (era gay y buscaba hombres que no lo fueran y los asediaba y muchas veces hasta forzaba las relaciones), que al llegar a West Point se emperra de Baldwin y este tiene que ponerlo en su sitio pues mina la disciplina del grupo. ¿Cómo lo hace? Descostrándole que es más hábil y está mejor capacitado. Hubo allí, en la miniserie y en la fulana prueba, y para la época, una escena de homo erotismo que era fuerte (de hecho, y por causa de ello, siempre he mirado con recelo la lucha olímpica, esos sujetos con esos trajes revolcándose sobre una colchoneta). Ver cómo se desarrolla la relación de Baldwin y la joven, enfrentando a todo el mundo, fue excitante también (¡tienen cada escena!, y sin mentiras, todas las tomas estaban diseñadas para que él se viera sexy, seguramente dirigía una mujer), de lo que me quedó asociarlo siempre a eso, a seducción, virilidad y encanto para las mujeres.

   Bien, no digo más. Esa miniserie todavía puede encontrarse por ahí en tiendas de video. Si alguien la vio, sabe de lo que habló: fue buena. Toda. La manera en que investigan, las cosas que descubren del chico y cómo logró “seducir” a sujetos que no eran gay, el encubrimiento de los jefes y el padre del muchacho para acallar los rumores, la manera en que Baldwin señala al culpable dentro del mismo tribunal que lo juzga, fue emocionante. Quien no la haya visto, intente conseguirla. Vale la pena.

   En fin, es por esto que siento algo de pesar por Alec Baldwin, por su frustración ahora que ya tiene su edad, por su fama de tipo difícil y el que ahora se le nota algo obeso. Le recuerdo todavía como el chico guapo que enfrentaba al sistema por imponer su verdad. Qué puedo decir, lo miro con la nostalgia de tiempos mejores.

 JC CHASEZ Y LOS DESEOS…

Julio César.

SOLITOS

julio 30, 2010

HOMBRES Y EJERCICIOS

   Como he dicho ya, me gustan las películas… atrevidas, ¿a quién no? Con esto del Internet ya no hay que ir a tiendas, comprar u ordenar nada. Hay portales para todo. Cosa algo delicada. Al lado de la inocente pornografía puede haber una entrada que invite a “participar” en actividades menos santas. Y no hablo de esos programas tipo El Aro, que los ves y luego mueres. Hay mucha gente loca por ahí, pero loca’e bola; que sí violaciones, torturas y aún canibalismo. Siempre recuerdo ese juicio que creo fue en Alemania, donde un tipo se citó con otro para comérselo, ¿cómo se juzga algo consensuado? Por suerte hay leyes, a pesar de las demencias o la estupidez.

   Pero no seamos tan serios, hablemos de un tipo de video o sitios que tienen tanto auge, las Webcams. Sinceramente, ¿quién quiere ver a un sujeto en un cuarto? Ver cine, o porno, es explotar la imaginación; que se yo, un militar americano atrapado por árabes que le hagan de todo, o un pirata barbudo y rudo atacando un barco y llevándose a un joven príncipe. Fantasías. Pero esas Webcams y esas películas en solitario, fastidian. Cuando encuentro una, miro hasta que termina mi fetiche: quitarse la ropa. Es como este chico latino, está solito, ¿esperando a alguien? Ojalá, o sería un desperdicio.

   Lamentablemente no puedo subir videos aquí, lo he intentado, pero las instrucciones parecen venir en chino, “haz esto y aquello”, y nada pasa. Si desean ver el pequeño trozo, apenas segundos, que me gusta de esta cinta en solitario, vayan a: SOLITO

   El chico hace algo más con el dedo y muestra un juguete, pero en aquella página no lo pongo o me la cierran. Sé que es tonto, y repito, son unos segundos, pero si alguien quiere verlo le envío un correo.

ESAS CARAS

Julio César.

CHOCO

julio 30, 2010

FORZANDO

   No sabe de qué hablan esos chicos que quieren probarle la nacionalidad.

UNIFORME

Julio César.

¿MI PÁGINA FACEBOOK?

julio 30, 2010

 JUDAS ISCARIOTE… ¿EL FALSO DISCÍPULO?

   Y todos se preguntan quién la utiliza en las tardes.

   ¿La verdad? No me gustan esos espacios sociales tipo Twister, Facebook o H5, porque no les encuentro sentido en estas latitudes. Sé de mucha gente que hace catarsis en Twister, como lo hicieron los jóvenes iraníes cuando el brutal régimen de Ahmadineyad arremetió contra quienes gritaban fraude en las elecciones pasadas, enviándole al mundo imágenes de la crueldad del Autócrata. Y sirvió, porque aún la sacrosanta autoridad religiosa islámica debió hablar, así fuera para ponerse del lado del Autócrata, minando así parte de su autoridad.

   Aquí, Twister lo usan para descargar al Gobierno… pero me temo que es gente cibernética, porque nadie se reúne, aparece y da la cara cuando encarcelan gente, cierran medios de comunicación, matan muchachos en las barriadas o enfilan contra La polar. O son demasiado miedosos y apáticos atreviéndose sólo a gritar por el éter, o no son reales. Pero esta función es la menor, ¿para qué se le utiliza generalmente? Como decía un amigo estos días en la oficina, su tía va al baño y antes lo anuncia en Facebook.

   Suena irónico, pero creo que eso tiene sus peligros, la gente se comunica indirectamente, va aislándose y termina viviendo únicamente dentro de sí. ¿Pueden imaginar cuántos muchachos sin afectos, solitarios, faltos de personalidad viven encerrados por días y días leyendo mensajes de odio enviados por otros? Y tan fácil que es tomar luego un arma y llegarse a un local poblado.

   Por no hablar de los peligros ordinarios, dar información a malandros sobre horas, direcciones y nombres; o niños chateando con pedófilos; o, como dije, gente que azuza grupos de odio. Aunque Facebook corta rápido eso. Y a los groseros. Tengo muchos conocidos que parecían creer que esas páginas eran para hablar de atributos sexuales o lo que les gustaría practicar.

   Como dije, no me gustan esos espacios. ¿Qué pondría? ¿Mis fotos? Jamás. ¿Mostrar a mis familiares y amigos? Ya se molestan un poco porque los nombro aquí, y eso que aunque alguien leyera algo y se los encontrara en la calle, no lo sabría. Un espacio así lo utilizaría para hablar mal del Gobierno, por lo tanto no duraría mucho. Incluso (tengo una cuenta, la abrí para comunicarme con una sola amiga, quien dejó de escribirme), inicié un foro para quejarme de cosas que me molestan. Pensaba hablar de las colas, el calor, los lunes… y lo dejé así porque la única cosa que realmente me molesta en estos momentos es el Gobierno. Y la Oposición. Y si hablo mucho de eso nadie lee y cierran el espacio. Entonces mejor lo dejo así.

   El cuento sobre Facebook viene de este correo que me llegó. Inquietante. Hay que leerlo y sopesar qué tanta verdad o posibilidades, hay en lo que se expresa:

……

LASTIMOSAMENTE LAS COSAS BUENAS QUE UNOS HACEN, OTROS LA APROVECHAN PARA HACER EL MAL….

   Esta semana en la televisión hubo reportaje todos los días con Joaquín  López Dóriga (periodista mexicano) sobre Facebook, Hi5, Myspace, Sonico, etc y lo peligroso que son.  Viene un reportaje diario en el periódico MILENIO, sobre como los secuestradores tienen como fuente de información directa y confiable los blogs, el Facebook y el Hi5.

   Entrevistaron a unos secuestradores y dicen que entran a la red y ven los ROSTROS, la casa, los carros, las fotos de viaje y saben el nivel social y económico que tienen quienes ahí aparecen. Ya en televisión uno de ellos había declarado que antes batallaban mucho para reconocer a los candidatos a secuestros, pero que ahora con el Facebook y la información que ponemos voluntariamente en la red, ya no se confunden ni tienen que investigar en donde viven o en que escuela estudian y a donde viajan y quienes son sus papas, hermanos y amigos.  Eso pasó con Alejandro Marti, (Joven mexicano muerto por sus secuestradores) que de todo ponía.  La familia acaba de cerrar su blog después de darse cuenta de la cantidad de información potencialmente peligrosa que el joven había puesto ahí con alegría y sin sospechar que estaba armando a quienes lo mataron.  Protejan a sus hijos y protéjanse ustedes; ya no pongan información peligrosa en la red.

 LA VERDAD SOBRE ‘FACEBOOK’

    Facebook está vendiendo la información de sus usuarios al mejor postor. Cito textualmente: ‘Lo que muchos usuarios no saben es que de acuerdo a las condiciones del contrato que virtualmente asumen al hacer clic en el cuadro ‘acepto’, los usuarios le otorgan a Facebook la propiedad exclusiva y perpetua de toda la información e imágenes que publican.’

   De hecho, resalta el experto, los afiliados ‘automáticamente autorizan a Facebook el uso perpetuo y transferible, junto con los derechos de distribución o despliegue público de todo lo que cuelgan en su página Web.’ Los términos de uso le reserva a Facebook el derecho a conceder y sub-licenciar todo ‘el contenido del usuario’ a otros negocios.  

   Sin su consentimiento, a muchos usuarios les convirtieron sus fotografías en publicidad, transformando un comercio privado en endosos públicos. De repente todo lo que sus afiliados publicaron, incluyendo sus fotografías personales, su inclinación política, el estado de sus relaciones afectivas, intereses individuales y hasta la dirección de la casa, se envió sin su autorización expresa a millares de usuarios.

   Hay que creerle a Mr. Melber cuando asegura que muchos empleadores gringos al evaluar hojas de vida revisan Facebook para conocer intimidades de los solicitantes. La prueba que una página en Facebook no es para nada privada se evidenció en un sonado caso donde la Universidad John Brown expulsó a un estudiante cuando descubrió una foto que colgó en Facebook vestido de travesti. Otra evidencia sucedió cuando un agente del Servicio Secreto visitó en la Universidad de Oklahoma al estudiante de segundo año Saúl Martínez por un comentario que publicó en contra del presidente.  Y para colmo de males, el asunto no termina si el usuario se decide retirar.

   Aun cuando los usuarios cancelan la membresía, sus fotos e información permanecen abordo, según Facebook, por si deciden reactivar su cuenta. Es más, el usuario no es retirado inclusive cuando fallece. De acuerdo a las ‘condiciones de uso,’ los dolientes no pueden obligar que Facebook descuelgue los datos e imágenes de sus deudos, ya que cuando el finado aceptó el contrato virtual le otorgó a Facebook el derecho de ‘mantenerlo activo bajo un status especial de conmemoración por un período de tiempo determinado por nosotros para permitir que otros usuarios puedan publicar y observar comentarios sobre el difunto.’  Sepan los usuarios de Facebook que son partícipes indefensos de un escenario los académicos califican como el caso de espionaje más grande en la historia de la humanidad. De paso se convierten de manera inconsciente en los precursores del fenómeno de ‘Big Brother’ te está observando. Alusión directa a la intromisión abusiva del estado en los asuntos privados del ciudadano común para controlar su comportamiento social, tema de una novela profundamente premonitoria escrita en 1932 por el británico Aldous Huxley: ‘Un Mundo Feliz.’              

Atte:

Leidy Carolina Alquichire Estupiñan.

Marpico S.A.

……

   Fin de ese correo. Al ir terminando suena un tanto como al conspiratólogo común, pero tengo un amigo que subió una fotografía en su espacio (no lo tengo como amigo en Facebook, así que no vayan), donde aparece en la playa con un traje de baño algo pequeño, y como broma se había aumentado el tamaño del asunto con una media (él lo explicaba entre risas; no te digo, ¡suben cada cosa!), y dicha foto apareció luego en un portal nada santo. Qué arrechera agarró (y cómo me burlé). Claro, es responsabilidad suya, es de suponer que él, y todos, imaginan que la información que ofrecen, incluyendo imágenes, pueden ser tomada y usada a discreción. Lo suyo fue una tontería, pero ¿y cosas más serias?

BODAS GAY EN LA ARGENTINA  

Julio César.

¿DEPORTE DURO?

julio 30, 2010

EN EL FUTBOL SIEMPRE PASA… 

   ¿Vistoso o no?

   Se esfuerzan en atraparse y dominarse. Y ya no quedan dudas de que es un deporte que emociona y excita, ¿verdad? Aunque uno sea un flojo perdido y los deportes le den dentera… provoca como lanzarse a lo loco y revolcarse hasta dejarlos a ambos sudados, cansados y derrotados, ¿o no?

   En serio, siempre me ha parecido un tanto rara la lucha olímpica. Pero es… interesante.

ESA GARROCHA!!!

Julio César.

LA TRAMPA

julio 30, 2010

BOCA LLENA

   El pobre chico estaba en sus manos…

   A Tony no le gustan esas cosas y lo dijo, pero el negro insistió en que le sorprendería. Bueno, eso siempre le gusta, una boca trabajándole la… conciencia. Pero el negro insistía en que había que quitárselo todo. Y sí, esa boca convencía y muy bien, con argumentos que parecían tirones, pero el negro tenía rato pasándole un dedo por el botón del encendido interno, y a Tony algo le pasaba, porque estaba ya caliente y listo para arrancar. Ahora no sólo tiene que tragarse… lo que dijo, que no le gustaban esas cosas, sino que un dedo entró al fin apretándole el botoncito…como preámbulo a la enorme vaina que se le venía encima. ¿En síntesis?: El negro lo engañó. Pero, por ahora, no puede molestarse, ocupado como está gruñendo y meneando el botoncito para ayudar al dedo que aprieta.

SABOREANDO EL MOMENTO  

Julio César.

MAN…RINES

julio 27, 2010

FORZANDO

   Siempre el más peligroso va en hilo dental.

CHOCO

Julio César.

¿COLOMBIA Y VENEZUELA RUMBO A UNA GUERRA?

julio 27, 2010

EL VATICANO Y LOS ESCANDALOS

   Gritos y amenazas… pero desde aquí.

   Si algo ha demostrado la crisis fronteriza de la semana pasada, es que dos grandes estrategas políticos pueden enfrentarse con todo sin necesidad de usar armas de destrucción masiva. Colombia y Venezuela mantienen un interés exagerado y mal entendido en el continente, que angustia a quienes están atrapados bajo el fuego de las declaraciones, así como a gente de buena fe que teme una guerra real. Cosa que extrañaría si no fuera porque sabemos, hace tiempo, que la prensa del continente dejó de analizar las noticias, sus enviados en los países en cuestión tan sólo repiten boletines oficiales, y la camada de cancilleres está dejando mucho que desear, como dejaron qué desear las diferentes embajadas cuando la crisis hondureña. De esas dos realidades nace el temor: confrontación armada entre Venezuela y Colombia. Pues bien, calma, eso jamás se dará, por lo menos no del lado venezolano.

   Aunque el presidente Hugo Chávez deseara una escaramuza militar que le hiciera tomar Bogotá y por fin aparecer como un exitosos militar (en la imaginación todos somos increíbles), la realidad obliga a que quienes deben poner el pecho, a no ser tan optimistas. No es sólo que el ejercito venezolano esté desmoralizado por la persecución contra la gente decente que respeta la ley y que hallan sido sustituido por adulantes; o que física y tecnológicamente esté a la zaga con chatarra bélica comprada a los amiguitos personales del Presidente; o que las carreteras que debieran servir de medios de transporte no sirvan por una corrupta e incompetente gestión del chavismo en más de once años… sino porque el Presidente, en persona, teme los resultados. Este ejército que, como ya dije, sólo reprime estudiantes y mete preso a los carniceros de los mercados, no puede ganar una batalla real, por doloroso que suene (y peligroso, son chimbos, pero se arrechan cuando alguien lo señala). Y una derrota militar, sabe Chávez, podría terminar con él en una celda, siendo juzgado por todo lo que ha hecho en un tribunal internacional. Y aunque parezca por momentos ido de la realidad, tonto no es. Que otros arriesguen la vida es una cosa, comprometer el propio pellejo… esa es otra.

   Hoy por hoy, hay que reconocerlo, no hay mejor político en Venezuela que hubo Chávez. Es decir, utiliza la política para sus fines (que estadista es otra cosa, es quien concibe una realidad de bienestar para su país así él mismo sea perjudicado en las urnas después). Dentro de la Oposición nadie quiere, o puede, enfrentarlo, porque no dan la talla. Van detrás de su carreta. Hay contendores llenos de alimentos putrefactos, y pasan dos semanas para manifestarse en nombre de una Oposición unida, y se cuidan muy bien de no señalar a grito pelado la responsabilidad presidencial. Atacan Globovisión y todavía no hay una política coordinada para intentar señalar internacionalmente al régimen de forajido (cuando hasta de ayudar a la narcoguerrilla lo señalan otros). No se atreven, son tibios y defensivos, y sus defensas son como huecas, no impresionan, por lo cual, aún para tibiera de mi querida Marta Colomina, la gente percibe que no hay nadie “fuerte” que encare a Chávez y tenga la “fortaleza” de revertir todo lo hecho. Bueno, mejor sigo o también la Oposición se molestará conmigo.

   El mismo día que Colombia señala en mapas, con longitudes y latitudes la presencia (o supuesta) de los campamentos irregulares de la narcoguerrilla en territorio venezolano, Chávez les sale al paso volteando la tortilla. Sabe que los titulares internacionales pueden se: Colombia acusa con señalamientos precisos al gobierno venezolano de proteger a la guerrilla. Él, hábil político como ya dije, rompe relaciones con Colombia. Ahora los titulares son esos: Venezuela rompe relaciones con Colombia. La pelota la devuelve al patio vecino. Pero también señala preocupación por un posible ataque de Colombia y Estados Unidos, intentando con ello aglutinar a los venezolanos a su alrededor: Colombia ataca a Venezuela con la ayuda de los gringos, todos a defenderla al lado de Chávez. Mala suerte para él, ya lleva once años mandando y todos sabemos que cada vez que la investigación a la corrupción llega hasta sus puertas, o hay elecciones, oh, sorpresa, lo quieren matar. O darle un golpe de Estado, como él quiso dárselo a Carlos Andrés Pérez.

   Pero intentaba Chávez otro objetivo con esa declaración: meter en las cabezas débiles que toda tontería creen, que toda la acusación no es más que el ataque de los gringos que quieren echárselo al pico por revolucionario y buena gente, y que usan a un país satélite que controlan y que perdió su soberanía, como Colombia. Claro, quien tiene dos dedos de frente sabe que Venezuela sigue vendiéndole petróleo a Estados Unidos pase lo que pase, y por muchas declaraciones que se den de que se suspenderán. Salió ayer, sale hoy y saldrá mañana, mientras el régimen se frota las manos y babean esperando los dólares. Esa es la realidad. También sabe el que no confunde lo que pasa con lo que quiere creer, que en Colombia hay menos de siete mil norteamericanos en esas bases, mientras en Venezuela hay sesenta mil cubanos dirigiendo las notarias y registros públicos, ¿entonces?

   La tiene muy cuesta arriba el presidente Hugo Chávez en su afán de lograr consenso o unidad a su alrededor, ha perseguido, calumniado y destruido a mucha gente, todo el odio que sembró ahora lo cerca y nadie da medio por él. Lo peor para el régimen no es que pocos duden, dentro de Venezuela, de que existan los famosos campamentos, o el que la mayoría no crea en el supuesto, e inminente, ataque de Colombia; lo más grave es que la mayoría opina que ellos, por la narcoguerrilla, ni una gota de sudor, por no hablar de sangre.

   Pero frente a quienes hay que quitarse el sombrero es frente a los colombianos. Y especialmente el odioso señor Álvaro Uribe Vélez. Comienzo diciendo que me alegra que el país vecino (eso de hermano se acabó hace tiempo) esté terminando con ese cáncer que los mancó y no los dejó convertirse en un país del Primer Mundo, la insurgencia guerrillera, que devino en brazo armado del narcotráfico, sino porque no cayeron, en estas últimas elecciones, en las fantasías de la izquierda, la cual ha demostrado sobradamente de lo que es capaz de sembrar. Sin embargo, ese sentimiento no es reciproco. Colombia jamás ha estado del lado del pueblo venezolano como si lo ha estado esa tierra de gente buena, el Perú.

   Cuando comenzaba el gobierno de Uribe, hace ocho años, se denunció con videos la relación entre las FARC y el ejercito venezolano (Patricia Poleo, Ibéyise Pacheco, Marta Colomina y Marianella Salazar, esas bravas periodistas venezolanas, casi fueron presas por hacerlo público), y Colombia nada hizo, porque Venezuela, de país exportador de alimentos había pasado a ser, obra y gracia de la revolución de izquierda, tan sólo uno importador, y Colombia nos vendía hasta tierrita para las matas. Mientras el dinero entraba, el gobierno de Uribe se hacia el ciego y se desentendió de los venezolanos. Cuando la actitud venezolana chocó con su legado, sentar las bases para la destrucción de la guerrilla, es que Uribe se molesta.

   El avance del ejército colombiano obligó a la guerrilla a buscar refugios en otros países. Apenas dos años antes Colombia bombardea y destruye un campamento en territorio ecuatoriano, del cual Ecuador nada sabía (cosa mala), o sabía y no podía hacer nada al respecto (cosa más mala), o sabía y protegía (un desastre). Rafael Correa, presidente de Ecuador, rabió y botó espuma por esa boca, pero la respuesta que nunca pudo dar fue qué hacia ese campamento en territorio ecuatoriano funcionando tranquilamente. Claro, Venezuela no es Ecuador, y las supuestas bases guerrilleras no pueden ser bombardeadas, no por temor a una represalia militar venezolana (eso cae dentro del mundo de la ilusión, tan de moda en el Gobierno), sino por las represalias internacionales y comerciales (que es donde duele). Con los petrodólares, Chávez ha logrado comprar muchas lealtades en estas casas pobres llenas de putas menesterosas que buscan un dólar (palabras de Rafael Poleo, no mías).

   ¿Ven a dónde quiero llegar? A Uribe Vélez le quedan menos de dos semanas para entregar el poder, ¿por qué hacer las denuncias justo ahora? ¿Por qué no antes, o dejar que el nuevo gobierno se instalara y diera los pasos al respecto? Porque, como dije, hombre a hombre, los políticos colombianos son mejores. Una denuncia como la echa, con longitudes y latitudes, y la negativa del gobierno venezolano a aceptar que cualquiera vaya a la zona y pregunte, malcoloca al gobierno de Hugo Chávez. Por mucho que grite e insulte, que rompa relaciones y denuncie invasiones; mientras esta no ocurra la pregunta sigue siendo la misma, ¿qué oculta? Cuando Colombia amenaza con llevar esto a la Corte Internacional, por difícil que suene, es otro clavo en un ataúd que el hombre de Miraflores imagina le fabrican.

   ¿Qué creo realmente? Qué Colombia continuará sus denuncias, inquietando a Caracas, dejando que Hugo Chávez, a pesar de la fanfarronería, se cocine en su jugo, hasta que llegue el nuevo gobierno quien, hablando suave, ofrecerá un acuerdo de convivencia, pero sólo cuando se abra la frontera, se reinicien las relaciones, se permita el comercio (Colombia nos vende nueva cosas por una que nosotros enviamos) y se les cancele las deudas a las empresas colombianas, comenzando por Éxito. Será un: “vamos a portarnos como amiguitos, tú y yo; yo dejo eso así, que no se investigue ni se hable más, y tú haces todo esto”. Lo que explica porqué Uribe no esperó el gobierno de Manuel Santos. Esto tenía que quedar como el último ataque de Uribe, “enemigo” de Chávez, dejando abierta la esperanza para nuestro Líder Máximo, de que con el otro será mejor o más fácil. Van a quitarnos hasta la camisa, pero será el precio que pagaremos por estar mal representados y por “nuestra amistad” con estos grupos de criminales.

   En muchos blogs y páginas de información, aún colombianos, ya se teje la idea de que con Santos todo será distinto, que Manuel Santos hará un gobierno totalmente diferente al de Álvaro Uribe Vélez. El centenario José Vicente Rangel, ex vicepresidente de la república, es uno de quienes sostiene la especia. Imagino que muchos lo creen de buena fe, de José Vicente sé que se hace el pendejo porque conviene hacer ver que cuando Uribe se vaya todo mejorará… pero todo el que tiene dos dedos de frene debe imaginar que Manuel Santos pretende mandar y luego ir por la reelección, y sabe bien que en las elecciones pasada la gente votó, lo quisiera o no, por el continuismo de la batalla contra la guerrilla y las drogas. El plan Uribe. Sabe, o debe saber, que el electorado colombiano quería eso, y que si se aleja mucho del mandato original, se lo cobrarán.

   Bueno, no pretendo ser un pitoniso ni nada de eso, el tiempo transcurrirá y veremos que ocurre, pero conociendo a los personajes, es posible predecir qué pasará en la novela. O en este caso, en el sainete.

ESOS COLOMBIANOS PILLOS

Julio César.

ALLÁ EN EL RANCHO NO TAN GRANDE… 8

julio 27, 2010

ALLÁ EN EL RANCHO NO TAN GRANDE                         … 7

   Esta historia, que NO ES MÍA, es un Padackles. Un cuento sobre Jensen Ackles y Jared Padalecki, pero no de ellos como actores grabando la serie. Es divertido, la autora, marianfc, es brillante manejando la comedia y la acción. Es ligeramente atrevido, pero no tanto. Disfrútenlo:

……

Titulo: Zafarrancho en el Rancho  (JP/JA – RPS AU)

Autor: marianfc

Pairing/Characters: Jared/Jensen con apariciones de todos los personajes del doblejotaverso 

Idea: Podéis echarle toda la culpa del resultado a  luxbella  pues ella propuso la idea y una servidora se ha limitado a darle la forma de dos vaqueros con sombrero de cowboy, botas y, en el caso de Jared, una calentura más grande que el propio estado de Texas.

   Después de tomarse un café bien cargado y dando gracias a Dios de que a él no le preocupen las ojeras tanto como a su patrón, Jensen se dirige hacia el establo para ordeñar a las vacas, oyendo a la pobre Daisy mugir de desesperación.

   -Ya estoy aquí, chica. –le dice con voz tranquilizadora.

   Lo curioso es que la condenada prefiere a Jared y no se molesta lo más mínimo en disimularlo, dándole una coz tras otra y moviendo la cabeza hacia atrás para hacerle patente su descontento.

   -Vas a tener que conformarte conmigo hoy. Daisy. –ríe Jensen.– Jared sigue en el mundo de los sueños, así que soy yo o nadie, pequeña.

   Pero la verdad es que entiende al animal, porque a él mismo el resto de las tareas se le hacen tediosas e insoportables sin tenerle a su lado.

   Ese chico de ciudad le ha trastocado la vida, de eso sí que no hay duda, porque todo por cuanto ha luchado desde que empezó con su sueño, ahora le parece insustancial y, la idea de estar en otro sitio que no sea ese rancho y con Jared, se le hace insoportable. Por un momento la idea de que todo aquello sea algo más fuerte, profundo y significativo, le congela. Le asusta.

   Después de arreglar una parte de la empalizada, bastante alejada del rancho, regresa al establo con el caballo y se encuentra a Jared esperándole, con una cerveza helada y un sándwich de pavo, sentado sobre una bala de heno.

   -No debiste dejarme dormir tanto. –le reprocha Jared.– Me siento un completo inútil sin hacer nada todo el día.

   -Tienes que recuperarte del todo o recaerás. –contesta Jensen con la boca llena, sentándose a su lado – Y, por cierto, este es el mejor sándwich que he comido en mi vida.

   Jared se troncha de la risa. Un par de rebanadas de pan de molde, un poco de mostaza y dos lonchas de pavo no cree que puedan calificarse de obra maestra culinaria, pero los cumplidos de Jensen llegan de formas del todo insospechadas. Y cada uno de ellos lo emocionan.

   -¿Te ríes de mí, Padalecki? –le pregunta haciéndose el ofendido, antes de apurar la cerveza hasta el final.

   -Por supuesto que no, vaquero. Nadie se atrevería a tomarte el pelo en tu propia cara, ¿verdad?

   -Quienes lo han intentado no han vivido para contarlo.

   La risa de Jared es contagiosa. Como todo en él. Contagioso y atrayente. Está encantado de conocerse a sí mismo y tiene claro que, a nadie en su sano juicio, podría no gustarle estar a su lado. Y Jensen se sabe perdido. Se chupa los restos de mostaza de los dedos y nota instantáneamente el efecto que ese gesto tiene en Jared. ¡Maldito muchacho!

   Jensen se aproxima a él y le besa, sintiendo cómo se va ablandando, caliente y sensual. Jared separa un poco los labios y es todo el consentimiento que Jensen necesita para engullirle, porque maldita sea, si besar a otro hombre es pecado, moriría feliz devorado por las llamas del infierno, si eso significase que puede tener esa boca únicamente para él el resto de su vida.

   Las manos enormes del muchacho se pierden por dentro de su camiseta y se están ahogando por el toque. Jensen mete los dedos dentro del cabello de Jared y a éste su barba le hace cosquillas, pero no tiene la más mínima importancia porque la sensación es gloriosa, aunque no tanto como cuando esos dientes perfectos mordisquean sus labios o su mejilla. Jensen quiere comérselo a mordiscos. Jared quiere comérselo como sea.

   Se pelean con las bocas para ver se quién come a quién más profundamente, hasta agotar el último aliento del otro. Un gemido sale desde el fondo de la garganta de Jensen, ronco, gutural, y Jared sabe que se morirá allí mismo si no hace lo que lleva días deseando probar. Si quedaba la más mínima duda en él, se disipa como la niebla matutina, cuando Jensen murmura junto a su oído:

   -Tócame, Jared. Si no me tocas ahora, ME MUERO”.

   -Mandón. –le llama. Pero está sonriendo. Jensen le ha leído el pensamiento.

   Ni se sabe el momento exacto cuando las camisetas de ambos han acabado en el suelo, pero la boca de Jared recorriendo el estómago de Jensen es un recuerdo aún más borroso. La mente del vaquero está divagando entre las sensaciones que esos labios provocan en su cuerpo (los dientes aran y tiembla todo él), cuando el sonido de la cremallera de sus vaqueros le devuelve a la realidad. Los pantalones en las rodillas y un “hay que ver lo que te ahorras en ropa interior Jen”, es lo último que consigue procesar. Porque por lo visto Jared no se conforma con “tocarle” y cualquier pensamiento posterior se diluye cuando Jared desparece entre sus piernas, y al sentir la boca de éste sobre él y el primer roce de su lengua recorriéndole la cabeza del miembro, le convierte en toffee líquido.

   Nunca lo ha hecho, y tal vez debió pensárselo un poco, pero Jared jadea cuando su boca se abre y su lengua recorre el liso y rojizo glande que se estremece, como se estremece todo el miembro cuando lo recorre, reconociéndolo como algo que debía ser. Cuando sus labios besan y finalmente atrapan la punta, Jared está en las nubes.

   Los gemidos de Jensen le indican que va por el buen camino y se esmera en que continúen. Hay una primera vez para todo, dicen, y parece que la suya no está yendo del todo mal, a juzgar la reacción de Jensen. Es exquisito el cuidado de su capataz en tratar de no asfixiarle, mientras se mueve todo lo rítmicamente que su desesperación le permite. Y Jared se derrite al sentir los dedos de Jensen entre sus cabellos otra vez, mientras trata frenéticamente de mantener la poca compostura que le queda.

   El vaquero explota como una tonelada de dinamita y queda exhausto entre los brazos de Jared, tratando de recuperar el aliento.

   -No creas que por esto voy a dejar que empieces a matarte trabajando. –le aclara sin resuello.

   Jared se ríe porque sabe que, a partir del día siguiente, serán dos los que vuelvan a trabajar en el rancho a pleno rendimiento. En todos los sentidos.

……

   A los pocos días, Jared va al pueblo a comprar provisiones. Se sorprende bastante cuando, al encontrarse a Alexis a la salida del colmado, ésta sale literalmente corriendo al verle y sin articular palabra. Parece que se hubiera topado con el mismísimo Diablo en persona y Jared lo lamenta profundamente.

   Pero ya tiene otras cosas de las cuales preocuparse. Como que los pocos ahorros que le quedaban se están terminando y, un lujo como comprar comida, se va a convertir en un problema si no venden bien el ganado en la feria de Amarillo, que no se celebra hasta dentro de un mes.

   Al entrar en el banco, es toda una novedad que el director – que le ha ignorado desde que llegó – le invite a pasar amablemente a su despacho. No puede ser para nada bueno, le dijo algo.

   -Sr. Padalecki… –empieza a hablar enfundado en el traje más horrible que Jared ha visto en su vida. ¿Y la corbata? De Juzgado de Guardia.- …Lamento decirle que nos han hecho una oferta para comprar la hipoteca de su rancho.

   -¿Una oferta? –pregunta alucinado, sintiendo cómo se le hiela la sangre.– Pero el banco no puede hacer eso…

   -Se ha retrasado usted en el pago de la cuota. –le interrumpe el banquero.– Por supuesto que el banco puede hacerlo.

   -Sólo un par de meses. –protesta Jared.– Y dentro de cinco semanas es la feria del ganado. Pensaba ponerme al día entonces.

   Detrás de su ostentosa mesa de despacho, el hombre se acerca un poco a él, bajando la voz, casi en un susurro.

   -El problema es que la persona que ha hecho la oferta tiene mucho interés, Sr. Padalecki y, lo que es peor para usted, tiene muy buenos amigos en las altas esferas del banco. -baja aún más el tono, como si temiera que alguien le escuchase.- No quieren esperar. Quieren cobrar toda la hipoteca ahora o traspasarla.

   Jared no necesita que le diga más. Tal vez sea el peor ranchero de la historia, pero no se acaba de caer del guindo.

   -Patterson. –sentencia entre dientes. -el banquero, con algo que parece pesar por la situación, asiente sin articular palabra.- ¿De cuánto tiempo dispongo para resolver?

   -Creo… creo que el papeleo llevará unas dos semanas, veré que así sea. Después él pasará a ser propietario de su hipoteca y podrá ejecutarla cuando quiera. Sólo con que se retrase usted un día en el pago podrá reclamarle la totalidad de golpe.

   Jared regresa al rancho arrastrando los pies. El cariz de las noticias recibidas le tiene totalmente abrumado. ¿De dónde va a sacar sesenta mil dólares en dos semanas? Con sus padres no puede contar, que bastante tienen con su propia hipoteca y Megan a punto de empezar la universidad. Su hermano Jeff vive totalmente al día y no tiene ni casa propia. Sólo le queda Chad. Su amigo cuenta con un fideicomiso que le dejó su abuela al cumplir veintiún años. Pero decir que Chad pertenece a la Cofradía de la Virgen del Puño Cerrado es quedarse corto. Es el Cofrade Mayor.

   Y lo peor de todo es que no tiene ni puta idea de cómo se lo va a decir a Jensen, quien confía tanto en él y que lleva más de dos meses sin cobrar. “Siempre puedes pagarme en carne”, bromeaba ahora.

   Pero la idea era hacerlo con los dividendos de la feria, (porque lo otro es deliciosamente gratuito). Ahora, no sólo tiene que liquidar la hipoteca antes de tiempo, sino que encima puede perder el rancho (y a Jensen, su mente no dejaba de recordárselo). Es un día redondo, definitivamente.

   Llegar y encontrar a Jensen jugando con Haley y Sadie no le pone de mejor humor pero ayuda bastante. El vaquero se troncha de la risa, tirándose por el suelo con los perros que, encantados, no dejan de ladrar y abalanzarse encima de él, quien no se preocupa en lo más mínimo por ensuciarse.

   -Tus perros me adoran. –le dice acercándose al verle llegar, lleno de tierra hasta las orejas y sonriendo de una forma que hace que el mal rollo de Jared se disipe aún más.

   -Mis perros adoran a TODO el mundo, vaquero. –le devuelve la sonrisa Jared, aproximándose a darle un corto beso. Pero Jensen no va a conformarse con eso. Ni hablar.

   Y Jared se convierte en gelatina, olvidándose de todo cuando los labios de Jensen rozan los suyos. Su lengua acaricia el labio superior de Jared que gime de puro gusto cuando, además, las manos del capataz se introducen en los bolsillos traseros de sus vaqueros, atrayéndole hacia él, notando como, inmediatamente, ambos se alegran de conocerse. Y cuando ambas alegrías se encuentran, rozándose, se puede fundir acero.

   Es un beso largo, lento y profundo, que sin palabras dice tantas cosas que abruman a Jared, haciéndole sentir de un millón de formas diferentes al mismo tiempo, lo que hace que se maree un poco cuando Jensen muerde su labio inferior jugueteando un poco.

   -Te pasa algo. –le dice separándose un poco.

   Pobre Jared. Todo vuelve a él como un martillazo en la cabeza, pero se limita a sonreír.

   -Tu barba me hace cosquillas. –miente… sólo en parte.

   -Pues, creo que ya es hora de que nos ocupemos de ello. –ríe Jensen acercándose nuevamente y besándole.– Despídete de ella porque vas a afeitarme.

……

   Sentado en la cocina, con una toalla encima y lleno de espuma de afeitar, Jensen podría tener un aspecto cómico, pero su vulnerabilidad atrae a Jared como la luz a las polillas. Lo mira y siente que lo adora y haría cualquier cosa por él.

   -¿Vas a comenzar o nos vamos a pasar aquí todo el día, niño? –pregunta nervioso.

   Jared sonríe. Porque sabe que esta situación no es habitual para Jensen, dejarse hacer, no tener para nada el control de las circunstancias y confiar tanto en alguien que le duela. Y es tan absolutamente sexy que sea Jared el elegido para ello, que se siente algo intimidado. Pero se le pasa. Navaja en mano – de ninguna forma Jensen consentiría que le afeitara con una maquinilla, no faltaba más – se acerca a Jensen y, agarrándole por la nuca, coloca una de las piernas del rubio entre las suyas y empieza por la zona debajo de la patilla izquierda.

   Jensen se pone rígido con el contacto del acero frío en su piel, pero Jared no se detiene y continúa hacia su mejilla, descubriendo poco a poco el aspecto de Jensen bajo todo ese pelo… quedándose sin aliento. Mientras limpia la navaja en la palangana con agua tibia, se detiene a mirar a Jensen, quien le observa tranquilamente con una expresión de confianza total. Y eso le desarma. Porque siente que ha defraudado esa confianza y no sabe cómo lo va a solucionar. Patterson. La hipoteca. Va a perder el rancho y ni siquiera ha podido decírselo.

   Pero ni siquiera la idea de perder ese pedazo de tierra y la vieja casona se acerca al horror frío y desesperante que estruja su corazón ante otra imagen: tener que irse. Regresar con su familia. Dejar a Jensen. Decirle adiós. Partir y nunca más verlo. La sola idea le enferma.

   Mientras se acerca a la zona bajo la barbilla, no deja de preguntarse cómo va a salir de esa situación. Y no quiere hacerlo pero sólo se le ocurre una cosa: pactar con el diablo.

CONTINÚA … 9              

Julio César.

LUCHAS INTERNAS… 42

julio 27, 2010

LUCHAS INTERNAS                         … 41

   ¿De verdad soportaría dejar de verlo todos los días así…?

……

   La pensión de la señora Carmencita, una peruana bajita algo madura pero que se creía una pavita, se encuentra tan animada como siempre. Gente sale y entra. Pero son personas que viven allí. La mujer no permite relajos en su casa. Nada de cosas traídas a media noche; si sospechaba que alguien era un ladrón, o un delincuente de cualquier tipo, lo corría. Nada de drogas, nada de meter hombres o mujeres a los cuartos. Nada de borrachos o peleas; si había gritos y cosas así una noche, al otro día debían irse. Era dura pero justa a su manera. Y hablaba con rudeza.

   En una pieza mínima, más un closet grande que un cuarto, vive Nicolás. O duerme. Y aunque se siente inconforme con su vida, agradece ese techo y esas paredes que lo protegieron muchas veces de ser legalmente un indigente, alguien que dormía en las calles. Un fracasado total como decía el mal hombre que vivía con su madre. Carmencita, aunque no sentía un cariño especial por él, tal vez sólo el hecho de que le gustaban los jovencitos, lo protegió varias veces. Con él hizo la excepción de esperar días por la renta del cuarto, y algunas veces (una que otra, muy pocas), le dio de su comida, aunque decía que no como caridad, sino como ‘pruebe esto que hice, es típico de mi país, es para un paisano y quiero saber cómo está’. Y él lo comió con vergüenza y gratitud. No lo engañaba, era caridad. Lástima ante el joven incapaz de encontrar trabajo o afrontar como hombre su propia vida.

   Por ello no le gustaba mucho violar las reglas de la casa, le parecía demasiada ingratitud. Como cuando Mary insistía en pasar la noche con él en el cuartucho. La mínima pieza contaba con un escaparate al que le faltaba una puerta, una mesita bamboleante, una silla de madera, un espejo con una gran grieta a la mitad, y un ventilador que lanzaba más ruido y aire caliente, que viento fresco. Por alguna razón, el espacio era cálido, tal vez por no contar con una ventana. La cama era estrecha y chillaba cuando se movía sobre ella, y el colchón estaba hundido. En medio del mismo, jadeantes, acalorados, sudados y satisfechos, Mary y Nicolás intentan serenarse después de hacer el amor. La joven intenta confortarlo, sabe que tuvo un problema con el energúmeno de Franklin Caracciolo; pero nada parece alegrar al muchacho. Finalmente intercambian unos besitos e intentan separase un poco, con cuidado ya que una vez Mary rodó fuera de la cama en medio de la noche y cayó al suelo, dormida; y gritó asustada, al no recordar dónde estaba. Era una pieza inmunda, se dice ella cerrando los ojos, recordando que cuando le contó a Jerry sobre esa primera noche de sexo, divertida ante la mirada celosa y envidiosa del otro a quien le gustaba Nicolás, le dijo que temía que hubiera pulgas en el colchón. A su lado, Nicolás, ceñudo y serio, molesto nuevamente después del sexo, va deslizándose hacia el sueño también.

   Vuelve a estar en ese baño donde fue agredido por Frank. El hombre, rudo y brutal, lo retiene por el cuello, aplastándolo contra la pared, muy cerca de él.

   -Eres un maldito idiota, ratica, ¿por qué tienes que alterarme así? -le ruge Frank, casi respirándole en la cara; sus dedos no apretaban, sino que lo retenían.

   -No lo sé. -jadea. Frank apoya la frente de la suya, sorprendiéndolo. La siente caliente.

   -No quise lastimarte, ratica… -suena ronco, lejano. Como arrepentido por sus actos.

   Nicolás estaba cansado. Muy cansado. No podía seguir discutiendo con él, soportar sus gritos o agresiones. Quería estar así, en paz, en sus brazos; porque ahora Nicolás, lenta y tímidamente apoya su frente en el hombro del carajo, quien suelta su cuello y de forma algo torpe y desmañada le rodea los hombros, abrazándolo, acunándolo. Nicolás cierra los ojos, abandonándose a eso. Su cuerpo se apoya con toda su fuerza y peso del cuerpo del abogado. Su cuerpo arde, con un calor extraño, y percibe que el de Frank también. La superficie donde los dos se encuentran, chocan o se apoyan, parece una zona caliente. Puede oír y sentir el loco cabalgar del corazón del otro, palpitando contra el suyo.

   -No me lastimes más, Frank.

   -No quiero hacerlo. Sabes lo que quiero.

   La voz suena demandante, pero controlada. Nicolás se separa un poco, sólo un poco de él, y lo mira al rostro. Frank le atrapa la barbilla con sus dedos, y el joven entiende lo que quiere… También él. Sus rojizos labios se abren un poco, a la espera de la boca del otro, en una muda invitación. Quiere un cálido y gentil beso de Frank… Y con un alarido de horror, de un asco que lo recorre de arriba abajo, Nicolás despierta, pálido en las penumbras del cuarto, con los ojos y la boca muy abiertos, jadeando. Su corazón palpita, pero no de deseo, sino de repulsión y miedo. Su pecho sube y baja. Suda horriblemente. A su lado Mary gruñe algo y sigue durmiendo. Él la mira y casi siente ganas de gritarle, de despertarla y contarle… ¿qué? Se estremece otra vez, llevando su mano derecha a la boca y mordiendo la carne, para controlar el deseo de gritar.

   Con manos temblorosas se cubre el rostro, encontrando un sudor pegajoso. Se limpia la cara, botando aire como intentando tranquilizarse. Ese maldito, ese perro desgraciado lo estaba afectando más de la cuenta. Ahora lo martirizaba aún en sus sueños. ¡Tenía que irse de La Torre! Ese pensamiento, poderoso y simple, lo serenó un momento. Sabía que lo que vendría sería duro, malo, volver a estar desempleado y sin una entrada fija de plata; pero debía hacerlo. Tenía que dejar la compañía o terminaría volviéndose tan loco como el malparido de Franklin Caracciolo.

………………..

   -¿Estás seguro? Entiendo que esto no es lo que esperabas, pero las situaciones cambian, Medina. Tal vez pueda ubicarte luego en… -dice Magda, preocupada frente al joven, mirando su cuello extrañamente enrojecido. El joven la mira, con una total falta de emoción, sin hostilidad.

   -Lo siento, ya no puedo continuar aquí. He recibido una mejor oferta -dice con voz opaca; se compromete a dos semanas de preaviso y sale.

   La mujer queda preocupada, ¿qué serían esas marcas en su cuello? Esa falta de… vida del joven ya lo había notado antes en casos de (casi siempre de mujeres) acoso en el trabajo. ¿Estaría alguien molestando al muchacho? ¿Acaso sería víctima de acoso sexual? Irritada toma el teléfono interno, ¡Aníbal López tenía que darle muchas explicaciones!

……

   En su oficina, Frank parece ausente de todo. Está así desde el día anterior. Lejano, perdido en sus pensamientos. Cosas horribles (horrible para él claro está), se debatían en su cabeza. Marina lo sintió en la cama, donde lo encontró frío, impersonal. El hombre mira por la ventana y piensa que no puede seguir así, no sabe qué le pasó, o cómo llegó a esto, pero debía enfrentarlo. Le cuesta reconocerlo aún para sí, pero toda la rabia, todo el odio, todas las ganas que sentía de lastimar a Nicolás Medina era porque le gustaba. Casi pasa saliva al reconocerlo al fin. Deseaba… cosas en las que nunca había pensado, o que nunca lo habían inquietado. No se explica cómo llegó a eso, pero así es. Él, Frank Caracciolo, el hombre con billete, con mujeres, con poder, que podía hacer lo que le diera la gana y cuando le diera la gana sin importarle jamás lo que otros pensaran, sintieran o les doliera, se veía atrapado en una ratonera emocional que ni en las más locas de sus pesadillas de aguardiente, o de los estimulantes que usó hace unos años y los que dejó luego de una mala experiencia, hubiera imaginado caer.

   El día anterior, cuando lastimó a Nicolás, lo que en verdad quería era ser amable, tomar su mano y ver qué le había pasado. O eso se dice; ya que en un nivel más profundo, más primitivo, más cruel, ese que dice las cosas que no se quiere oír, lo que buscaba era algo muy distinto. Deseó meter sus dedos dentro de los cabellos del joven y frotarlos, hundir su rostro en ellos y olerlos, saber qué se sentiría acercar su boca y nariz a esa nuca. Sentía unos deseos locos de… abrazarlo, de tenerlo apretado contra sí. Reconoce que habría dado todo por oírlo hablarle con afecto, no con odio, no con ese rencor que veía brillar siempre en sus ojos. ¡Se estaba volviendo un maricón de mierda! Y todo era culpa del maldito ratón. Saber de esa necesidad, sentir esa debilidad horrible, fea, innombrable, lo enfurecía al límite. La puerta se abre y entra Aníbal, con un papel en las manos.

   -¿Fuiste tú quien canceló los contratos con Cadamus? Esas negociaciones eran dirigidas por Samuel Mattos. Debiste hablar con él antes, Frank. -suena algo censurador, pero lo estudia fijamente. Encontraba al hombre joven derrotado, agotado.

   -Eran una pérdida de tiempo. Esa gente nunca llegará a nada. Todo lo que tienen es un local hipotecado y una fuerza de veinte hombres. No superarán el primer año de vida. -dice sin emociones, hablando de una nueva compañía de vigilancia de personas y propiedades conformada por algunos ex guardaespaldas y ex policías que querían iniciar su propio negocio, trabajar para ellos mismo, apostando todo lo que tenían.

   -Debiste consultarlo antes. –reitera y Frank lo mira molesto ahora. Odia ser interpelado por alguien.

   -No estoy de humor, Aníbal. Si Sam quiere saber algo, que venga a verme. -es rudo. Le gustaría que viniera. Tenía una cuenta pendiente con él; le haría bien verlo enfurecer sin poder hacer nada al respecto. ¡El muy maldito!

   -Pareces de malhumor. Bien, voy a decirte algo que te alegrará mucho. Finalmente Nicolás Medina nos deja. Se marcha. -contiene una sonrisa al ver que el otro palidece, enrojeciendo luego, conmocionado.

   -¿De verdad? -pregunta opaco, sintiendo algo feo que le sube del estómago, dejándolo vacío.

   -Sí. Presentó su renuncia a la jefa de Personal. Al parecer le dijo, ‘se me hace imposible seguir laborando aquí’. -parece citar lo dicho por el otro.- Creo que ya tiene otra cosa. -entrecierra los ojos, cruel, malvado.- Al parecer lo está ayudando ese joven que se fue hace poco de aquí; Jerry Arteaga. -Frank enrojece de rabia, de odio.

   -¿Ese…? ¿Nicolás se va con él? -se siente mal, furioso, dolido, desesperado.

   -Al parecer. Ya sabes como son los jóvenes, aparentemente compartirán un apartamento. Ah, seguro que para tenerlo lleno de señoritas; aunque ese no es el fuerte de Jerry. Esos dos muchachos van a tener mucha acción. A esa edad sólo piensan en sexo. -es irónico, cruel.

   El negro nota como palpita una vena en la sien del otro. Se despide y sale. El que Nicolás se fuera era un problema, piensa el cruel hombre sin preocuparse ni por un segundo de su suerte, pero tal vez aún pudieran salvar algo. Era increíble la forma en que Frank se resistía a caer en la trampa de Norma.

   Una vez a solas, Frank bota aire, sintiendo rabia. Mucha rabia. Ese maricón de Jerry Arteaga seguramente le estaba tendiendo una trampa al imbécil de Nicolás, para llevarlo bajo su techo, para tenerlo para él. ¡Sabía lo mañoso que era!, no pasaría mucho tiempo antes de que lograra meterse en la cama del joven. Y tal vez a Nicolás le gustara. Cierra los ojos, frotándoselos con los dedos de la mano derecha, y es peor; le parece ver a Nicolás, desnudo sobre una cama, al lado de Jerry, quien le pasaría su lengua viciosa sobre el tórax, bajando, bajando siempre, ensalivándolo, lamiéndolo, saboreándolo, hasta llegar a su güevo y… ¡No quiere pensar en eso! ¡Se iba, qué bien! Ahora se libraría de toda esa mierda que sentía y que lo torturaba cada noche.

……

   En el llamado cuartico del café, Nicolás termina de preparar una cafetera. Se le ve muy pensativo. Deprimido. Renunció y ahora no había vuelta atrás. Tendría que irse. Pero era lo mejor. No podía quedarse. No ahora… Y los recuerdos vuelven a su mente; pero con un movimiento de cabeza los aleja. Ahora tendría que empezar de nuevo. Al menos tenía dos semanas para encontrar algo más. Era poco tiempo pero algo podía hacerse. Era hora de recoger los pedazos de su cordura y comenzar de nuevo. Esos meses en La Torre habían sido intensos y extraños. Trabajar para el monstruo de Franklin había sido agotador. Nunca había conocido a una persona tan prepotente, tan cruel, egoísta y ruin; pero, además, estaba desequilibrado. Sólo un loco podía haberlo atacado como el otro lo hizo dos veces. Y a Jerry. Y Jerry también había tenido que irse.

   La puerta se abre y entra un Frank serio, de mirada ceñuda. El joven lo mira inquieto, preguntándose a qué coño venía, pero decidido a no mostrarle miedo. Se iba a ir, ya nada podía hacerle. Eso le dio serenidad y valor. Por su parte el otro sólo quería verlo, de alguna forma deseaba despedirse, porque estaba decidido a que esa mierda que sentía muriera allí. El joven se iba y con eso terminaba todo.

   -Supe que te vas. -dice hosco, algo ahogado.

   -Sí. Me ofrecieron algo mejor. -dice rápido y a la defensiva, intentando se amigable.

   -¿En dónde y haciendo qué? –demanda y lo desconcierta por un momento, no había pensado en eso. Recuerda a Jerry. Y cae en una trampa él solo.

   -En una textilera. Necesitan un oficinista. -lo mira en forma inocente, ignorando la tormenta que desataba en el corazón del otro, quien sabía a qué empresa se fue Jerry. Aníbal hubiera estado feliz, ni planeándolo le hubiera salido mejor.

   Al salir de La Torre, Jerry fue enviado por Aníbal a la textilera Unión, de un cliente regular de la firma. Franklin lo supo, ya que por un tiempo sopesó muy seriamente la idea de perseguir implacablemente al mariquito ese. Pensar en lo que le hizo, aún lo llenaba de furia. Finalmente había disidido dejar eso así, que se muriera y ya. Ahora Nicolás, ¡su Nicolás!, estaba allí, diciéndole que se iba a la textilera. Con Jerry. Eso lo pone mal.

   -Espero que te desenvuelvas mejor allá de lo que lo hiciste aquí. -ataca, aunque no quiere.

   -Intenté hacerlo bien, doctor; pero no puede culparme de todo lo que pasó. A usted nada lo contenta. Nada sale bien para usted, nada le gusta. Lo siento, pero no todo fue culpa mía. Entiendo que me odiara porque le fui impuesto, pero un adulto no se comporta como usted lo hizo. Grosero, cruel y ofensivo. Está bien, sólo soy un oficinista, no soy un abogado, ni un Caracciolo o un Roche, pero uno también tiene su amor propio. A nadie le gusta que lo traten como basura. Nada de lo que hice le pareció bien, y me sacó de su oficina. Está bien, era su derecho, pero ni así dejó de atacarme, ¿qué fue eso tan malo que le hice? -lo acusa, dejándose llevar. Frank siente que le duele la cabeza, molesto.

   -¡Lo sabes bien! Sabes bien para qué te pusieron junto a mi… -era algo que iba madurando; sospechaba que Germán, aunque lo más seguro es que fuera una celada de Norma, lo había puesto allí para afectarlo.

   -No sé de qué habla. Y a decir verdad, ahora no me interesa. Ya me voy de aquí. Lamento haber fracasado. Lamento no haber podido con el trabajo, pero me alegra alejarme de usted. Está mal, doctor, y esto se lo digo sin ánimos de ofenderlo, pero… -intenta razonar. El otro grita.

   -No me vengas con tus aires de perdona vida. No te atrevas a decirme lo que tengo o no tengo que hacer. Para nadie es una sorpresa que te vayas. Al final sales de aquí igual que tu padre. -dice entre dientes, cruel.

   Hace años se lanzó contra Domingo Medina, padre de Nicolás, una acusación terrible dentro de La Torre. Al ser empleado de confianza en Contabilidad, se había extraviado una plata, y el hombre fue señalado y salió de la compañía. Nicolás lo mira horrorizado. Porque él debía saber que eso no había ocurrido exactamente así.

   -Esa fue una maldita mentira. Mi papá no era ningún ladrón. -ruge agudo; una de las pocas cosas que sentía que era bueno y sagrado en su vida, era la memoria de Domingo, un hombre bueno y ejemplar.- ¡Esa fue una sucia mentira! –le grita señalándolo con una mano.- Su padre y don Germán tuvieron que reconocerlo luego. -tiembla, dolido, con rabia, casi con ganas de llorar. Pero no, no frente a él.

   -No era más que un pobre diablo… -gruñe, gozando de una forma sádica y cruel el dolor que ve en el otro. Parece un animal gozando la agonía de otro más débil y herido.

   Nicolás lo ve todo rojo, siente un odio feroz hacia ese hombre grande, sonriente y cruel, de cuya boca salía tanta basura. Casi sin darse cuenta de lo que hace, toma una pequeña charola con una mano y la bate de abajo hacia arriba, alcanzándolo en el mentón. Frank chilla, agarrándose la barbilla y la nariz, sintiendo un dolor cálido y brillante frente a sus ojos. Una vez descargado el golpe, Nicolás quedó vacío, sorprendido de lo que hizo. Pero ahora era Frank quien lo veía todo rojo de furia. Con el grito de ‘maldita cucaracha’, se lanza contra el joven, quien al ver sus ojos demenciales de furia, intenta correr. Casi llega a la puerta, cuando una manota del otro cae sobre su hombro. Nicolás podría jurar más tarde al echar el cuento que sintió que el hueso le sonó como con un traqui cuando el otro lo haló con furia, volviéndolo hacia él. Un puño cerrado de Frank se estrella contra su mandíbula. El sonido y el dolor son grandes. Nicolás siente que sale despedido hacia atrás y que las piernas no le sostienen. Hubiera caído de no ser por Frank quien aún lo sostiene por el hombro, y nuevamente lo golpea, ahora en el estómago. El joven bota aire, jadeando.

   Frank ruge mirándolo con odio. Y Nicolás siente lo mismo, sacándole fuerzas al dolor, se arroja contra el otro, doblado como está, alcanzando al sorprendido carajo en la panza. Frank nunca esperó el ataque. Sale disparado hacia atrás, llevándose a Nicolás con él al agarrarlo por los cabellos. El hombre choca con el respaldo del pequeño sofá y cae al piso, con Nicolás pegado a él. Frank queda de espaldas sin aire, cuando siente que Nicolás sube encima de él, gritándole “maldito coño’e madre”, alzando un puño para darle en la cara. Pero Frank era más alto, más fuerte y estaba menos lastimado. Con un alarido de rabia gira sobre uno de sus costados y Nicolás cae de encima de él, cayendo ahora de espaldas. Frank queda montado sobre él a hojarasca, con sus caderas aplastando y reteniendo al joven contra el piso, y su puño cae contra su mentón.

   Nicolás nota un dolor grande, la cabeza le zumba. La boca se llena de un sabor salino. Siente que no puede respirar por el peso del otro. Sangra por boca y nariz, cuando un nuevo golpe cae contra él, pero de alguna forma no son golpes tan contundentes como una bestia tal podría lanzar, o tal vez era que se iba desmayando.

   -Doctor, pero, ¿qué hace? ¿Está loco? -se oye una voz alarmada. Es José Serrano, quien corre hacia Frank y le retiene el puño.

   La situación es dantesca. Nicolás, semiinconsciente yace sobre la alfombra. Frank está sentado sobre él, despeinado, sudando, jadeando, dispuesto a golpearlo otra vez. Con ojos turbios, como si no supiera quién es o dónde esta, Frank mira a José Serrano, el vigilante. Y un pensamiento toma forma en su cabeza: coño, ¿qué hizo? Ahora vendría el escándalo…

……

   -¿Qué coño estabas pensando? ¿Estás loco? Agrediste a un empleado y casi lo matas -le grita Aníbal al hombre gris, cansado, lejano, que esta tras su escritorio.- Aquí, en La Torre…

   -Déjame en paz, Aníbal. -jadea Frank, sin fuerzas.- Imagino que ya todo el mundo lo sabe.

   -No. Serrano no dirá nada. Se lo prohibí. Medina tampoco, sólo quiere irse y ya. Lo liberamos de la necesidad del preaviso. Se fue hace apenas diez minutos. -Frank pasa saliva, sintiéndola caliente y amarga.- ¿Qué te pasó?

   -Tuve… un mala semana. Creo que Medina simplemente tuvo la mala suerte de tropezarse conmigo en una mala hora. -suena ronco.

   -Pues la cosa pudo haber salido mal. Muy mal. Si nos demanda… si te demanda, podría hacerte mucho daño. -ataca. El otro se ve indolente.

   -Esto está lleno de abogados bandidos. Se lo comerían vivo en la corte y él lo sabe. -duda y lo mira, sintiendo la garganta seca.- ¿Cómo estaba…? -Aníbal calla por un momento, ahora le daría algo en que pensar.

   -Quedó bastante mal. Creo que le desviaste el tabique nasal y le arrancaste un diente. Al parecer lo escupió. ¡Le arruinaste la carita al pavito! -mira como el otro pasa saliva, estremeciéndose. Sonríe cruel, para sus adentro.- Debo irme. He perdido mucho tiempo atendiendo tus desaguisados. -sale, sonriendo leve.

   Frank deja caer la cabeza contra el escritorio, abatido. Su nariz… sus dientes. Dios, ¿sería posible? Recuerda los dientes blancos y brillantes, parejos y perfectos del joven (a él le parecían perfectos), cuando sonría. Aunque jamás le sonrió a él. Nunca lo vio contento a su lado. Siente algo muy parecido a un ratón moral. ¡Culpa! Mucha culpa. Intentaría que le dieran algo de más en su liquidación. Pero estaba bien que se fuera, así se libraba de esa pesadilla, de ese sentirse torpe, idiota, débil. Ya no seguiría pensando en meter los dedos en sus cabellos, ni lo afectaría estar a su lado, oliendo su colonia, deseando meter el rostro en el hueco de su cuello, como a veces soñaba e imaginaba en la cama.

   Que se fuera… era lo mejor, y sin embargo una profunda y poderosa depresión se apoderó de él. Mañana no estaría allí, ya no volvería a verlo, ni por accidente, en un pasillo. Si hubiera sido amable, atento con él… ¡No! No quiere arrepentirse. No quiere sentir que es su culpa. Es un ser que no está acostumbrado a cuestionarse o arrepentirse de nada. Lo que quería se hacía y punto. ¡Al coño con todo! ¡Al coño con Nicolás Medina! Ya nunca más lo torturaría, no pensaría en recorrer su joven cuerpo con sus manos, ni en lamer su piel, ni soñaría con… hacerle el amor.

………………..

   Sentado a la mesa, Ricardo Gotta prueba un excelente vino. Le encanta tomarlo mientras almuerza. Lo hace verse bien, distinguido; aunque personalmente sintiera que el vino sabía a agua sucia diluida en un tubo de hierro. Nunca podía dejar de sentir cierto sabor a óxido en dicha bebida. Pero estar así, elegantemente trajeado, atildado en su arreglo, con una sonrisa amistosa de hombre de gran mundo, le gustaba. Era algo que lo acercaba a lo que tanto quería. A eso por lo que tanto había intrigado y luchado. Una sombra de preocupación cruza su mente. Tenía enemigos. Y serios, muy serios. Sería horrible que justo ahora, tan cerca de lograr sus objetivos, algo viniera a empañarlo todo. Muchos ojos se volvían hacia La Torre, y hacia él. Su nombre comenzaba a ser conocido, y no como él quería. Venían averiguaciones. Y quien sabe, ¿y sí en el país quedaba aún algún fiscal decente o capaz, o un juez digno? Sería terrible, aunque él dudaba muy seriamente que aún los hubiera.

   Habían hecho un gran trabajo prostituyendo y degradando a la justicia. Manuit Quijaranda, ese viejo vagabundo que sintió que había llegado el tiempo de merecer (merecer plata claro está), se las había ingeniado para descabezar a todos los jueces del país, a los más o menos honestos y capacitados. Muchos juzgados quedaron sin titular y se instauró la figura del juez accidental. Alguien a quien ponían allí para que dictara las decisiones que se esperaba de ellos o se les quitaba del juzgado. Había sido una jugada osada, sucia y ruin. Ni en la antigua cuarta república se vio tal grado de vicio y degradación, pero gracias a Manuit Quijaranda, se logró. Algo de preocupación hubo del exterior, pero Estados Unidos se hizo la ciega, mientras la OEA era ofrecida a un empleadillo de segunda que no levantaría olas en el agua. Brasil, España, Argentina… todos tenían tratos comerciales con Venezuela y callarían. Además, era poco probable que les importara la suerte de los venezolanos. La Fiscalía también cumplió su parte, al menos la parte dominada por Isaac Domínguez. Sonríe con desprecio al recordar el rumor del último fiscal penal del ambiente llegado a la fiscalía. Al parecer era un joven bien parecido, y pasaba largas horas encerrado con Isaac en su despacho, cogiendo hilo, claro está. Casi ríe, cruel.

   Pero a pesar de todo, el país se las ingeniaba para luchar contra la horda. De alguna manera expedientes y órdenes secretas salían a la luz, memorándums era publicados, órdenes eran denunciadas a la luz pública. La prensa les tendía un cerco. De no contar con un Tribunal corrupto, cómplice e inepto, o un fiscal abyecto como Isaac, el Presidente, la familia real, el entorno y la cúpula podrida del oficialismo ya estarían siendo enjuiciados. Por ladrones y asesinos. A Ricardo todo eso lo tenía sin cuidado, esa gente o el país podían irse al infierno por el mismo camino por donde ya iba; el único nombre que quería cuidar era el suyo. El único pellejo que le importaba era el suyo. No quería ser señalado como otro maleante más del régimen, o a las órdenes de esos imbéciles. Pero ya comenzaba a señalársele. La Colomina, la Poletto, y otros de su clase estaba allí, prestos a saltarle a la yugular. Más tarde o más temprano podrían acusarlo de algo. Por ello se le ocurrió la idea de una cabeza de turco. Alguien que, de llegarse a esa situación, fuera enjuiciado en lugar de él. El quién, le llegó solito. Sonríe más.

   -Te ves muy contento. -le dice una voz áspera; su futura víctima, quien pagaría si todo salía mal.

CONTINÚA … 43

Julio César.

ABUSO POLICIAL

julio 27, 2010

VIAJES DEPORTIVOS

   ¿Cuántas veces no hemos oído de casos donde los agentes del orden público abusan de su autoridad con los pobres detenidos? Pero también nos hemos enterado de lo que ocurren cuando los reos atrapan a sus carceleros, ¿verdad? Tan triste como pueda ser (faltan imágenes, qué malo), eso le pasa a este sujeto. Y cómo a él, quién sabe a cuántos más. Es como para reflexionar.

CONTINUARÁ … 2

Julio César.

ESPERANDO ESPERANZADO…

julio 23, 2010

…ESE BATE

   ¡Tiene unas ganas!

   El chico, jadeando levemente de expectación, espera. Su piel suave y seguramente con sabor a miel, brilla esperando por una boca golosa. Más específicamente, por esa boca. Esa lengua con la que sueña. Era mala cosa enamorarse del más listo de la universidad, un nerd que en nada se fijaba. Pero este chico lo necesita, y esta tarde, sin palabras, se declara. El nerd viene, lo mira, enrojece, las manos le sudan y las lleva al borde del pantaloncillo.

   -Súbete esa vaina, coño. –lo sube, cierra y se va.

OFERTA

Julio César.