Archive for 30 agosto 2010

FLOJERA…

agosto 30, 2010

MINI FLOJA

   Le gusta cuando se le mete… el calorcito del sol.

   No hay discoteca a donde no lo dejen entrar cuando llega.

   Es uno de esos dolores que necesitan de una buena sobada a manos de amigos.

   -Coño, sí, da calambre en los dedos de los pies. –gritó sorprendido.

   Todos se le quieren montar encima… a esa pelota.

ESTOS CHICOS…

Julio César.

DE CUANDO TODAVÍA LO QUERIAN

agosto 30, 2010

TE PARECES TANTO A MÍ…

   Borregos mañosos.

   Eran los tiempos cuando era atendido hasta por el Rey de España, cuando viajaba con la mochila llena (me refiero a la cartera, ojo), y fingían quererlo. Mientras viajaba y botaba plata en esa gente zalamera que lo llamaba negrito lindo, Venezuela se deterioraba. Aquí, la gente clamaba por una cédula extranjera para ver si le paraban. Ah, qué tiempos…

EL INFALIBLE

Julio César.

REALIDADES

agosto 30, 2010

SE LES PASÓ LA MANO

   ¿Abuso o no?

   El tipo jadea mientras el negro lo cabalga, dándole duro, una y otra vez metiéndole la dura tranca que lo quema, roza y le da duro contra la próstata. Era tan insultante estar así, no siendo controlado por ese negro, pensó el neonazi, sino gritando como puta gozando cada embestida, pidiéndole con súplicas y lloriqueos que le diera más.

   -No qué no, chiquito.

   -Cállate, maldito negro y sigue… ¡Ahhh! –gemía.

   El agente sonríe, no había conocido al primer neonazi que no le encantara una buena tranca negra… bien clavada en el culo.

SABOR

Julio César.

MIRANDO LA TARDE

agosto 30, 2010

METAMORFOSIS

   Un día no estuve sólo, pero no me di cuenta.

   Las niñas corren entre los escasos matorrales resecos, riendo alegremente. El rostro adusto y árido del hombre parece relajarse en una leve sonrisa. Sentado fuera del trailer mira el inclemente sol sobre el desértico paisaje. A su lado está el yerno, ese hombre de rostro sereno y reflexivo, quien lo acompaña tomándose una cerveza fría. Es como un ritual, una vez, cada quince días, su pequeña, ya una mujer, lo visita y asea el trailer volviéndolo todo patas arriba. Y su familia viene con ella.

   Al principio sintió incomodidad. No estaba acostumbrado a las personas ni a sus atenciones. Luego vino la vergüenza, cree que molesta a su nena, aunque ella insiste en que todo está bien. Ahora se siente bien. Le gusta y espera su llegada, el verla reír y reclamarle lo áspero de su vida, sintiendo el tono de amor tras sus palabras, junto a ese hombre silente con quien, a veces, comenta algo sobre el béisbol, mirando a esas niñas que son su adoración. Se acostumbró y le gusta  porque… porque si. No podía explicar el porqué. Hasta ahora, cuando el cuadro de lo que son, se completa.

   -Aquí tienen… -dice Alma, entregándole a cada uno otra botella de cerveza, inclinadse sonriente para besar a Kurt, su marido.

   Y es cuando entiende. El viejo vaquero sabe porqué no desea que esas visitas terminen; porque le recuerdan esos sueños que a veces le atacan de día, a solas, cuando aún tiene los ojos abiertos en esa misma silla viendo ese mismo paisaje al atardecer, cuando el cielo es rojo e infinito.

   Es cuando la camioneta llega, se detiene y él baja sonriendo leve, de medio lado, hermoso y soberbio como lo fue siempre, echándose el sombrero hacía atrás, dirigiéndose hacia trailer, todo chulo.

   -Ennis, sé que no querías, pero lo pensé mejor y me vengo para acá, para estar contigo. Quiero que estemos juntos. No tengas miedo, viejo gruñón, todo estará bien ahora. –y le abraza.

   Y el viejo vaquero se estremece siempre, sonriendo, aferrándose a él, con todas sus fuerzas, sabiendo que así debió ser. Debieron estar juntos. Ser una familia. Su familia.

CALLAS Y DUELE

Julio César.

SE FUERON TRES DE LOS BUENOS

agosto 30, 2010

EL VATICANO Y LOS ESCANDALOS

   Esto lo escribí el viernes en la noche, pero no tuve ánimos para subirlo.

……

   Este ha sido un día terrible para Venezuela. Han muerto tres venezolanos dignos, ejemplares y queridos. No es que no hallan muertos otros más el día de hoy, pero estos tres eran muy bien conocidos.

   El primero fue esa gloria de nuestra música, don Néstor Zavarce, aunque para ser totalmente honestos, creí que ya había muerto hace tiempo. A sus setenta y cuatro años (pensé que eran más) no la pasaba bien. Cáncer, luego un infarto. Y le recordaremos muy bien este diciembre, ya que fue el compositor, y mejor intérprete, de una inmortal dicembrina: “Faltan cinco pa’ las doce, el año va a terminar, me voy corriendo a mi casa, a abrazar a mi mamá”. En casa era costumbre terminar el año escuchando la programación de una emisora de radio amiga (hoy cerrada por CONATEL, obedeciendo órdenes de Chávez), y mientras escuchábamos las estrofas (hay una bellísima que dice: “En medio del llanto caigo en brazos de mi madre, ay, de mi madre”, y qué voz), intercalada con ellas, el moderador iba gritando cuántos minutos faltaban para que terminara el año. Es cosa de cada fin de año y todavía me emociona.

   El segundo que se nos dejó hoy fue Diony López, mejor conocido como Popy, el payaso Popy. Él, con su cara pintada, canciones y bailes alegró nuestra infancia, digan lo que digan los tontos que de todo despotrican. Decían que era de mal genio y hasta déspota, pero por la pantalla transmitía encanto. No he encontrado a nadie mayor de treinta y cinco que al comentar la noticia no hiciera un puchero: Se murió Popy. Lo recordamos con su Popina, luego cuando nació su niña Carolina. Mi hermana Melissa es una de las dolientes, tiene sus discos de vinilo y con regularidad los pone a toda mecha y salta con sus dos niños, cantando aquello de Hola don Pepito, Hola don José; Mi amigo Dios; A cepillarse los dientes; y la compuesta a su niña, Caro Caro Carolina. Recuerdo hace muchos años haber ido a un circo donde animaba, era un día miércoles y habíamos pocas personas, y saludando animado gritó (lo que recuerdo): Bienvenidos al circo más grande del mundo… el cual nunca se llena. Dios, cómo reí. Y aún lo hago.

   Por último, y de manera también sorpresiva, esta tarde nos deja el hombre de radio y deportes, Pedro Penzini Fleury. De voz pausada, moderada y reflexiva, lograba entenderse con Patricia Poleo (mi Patricia) de un lado, y Lina Ron del otro. Así era, siempre apelando por la convivencia y el respeto entre todos. Había en él una nota optimista que le hacía buscar la parte buena de las cosas. Me gustaba su programa en Unión Radio, cuando intentaba intercalar un comentario en medio del torrente desbocado que es la querida Marta Colomina, quien debe estar tan afectada como todos los que apreciamos a este hombre de tiempos más civilizados.

   Paz a sus restos, que descansen estos tres venezolanos ejemplares.

SEÑOR BRITO, REPOSE AL FIN

Julio César.

OFERTA

agosto 30, 2010

…ESE BATE

   Y lo daba.

   -¿Realmente quieres verlo? -preguntó burlón.- Está salado de sudor. Si lo saco te lo comes, ¿okay? –propuso… como si alguien pudiera rechazarlo.

MODAS!!!

Julio César.

LA VISTA

agosto 27, 2010

…BUCEO

   ¿No es una moda linda?

   Se paseaba indolente, con paso altivo, conmigo no perdiéndolo de vista ni un minuto.

   -No entiendo porqué insiste en venir a esta playa. Playa parguito debe ser la más fea del mundo. –se queja mi novia.

   -Por el paisaje. –respondí algo ronco… estaba a un paso de mí, me miró y sonrió.- ¿No quieres que te traiga una rica tanga caliente? Digo, ¿un recalentadito? –ofrecí poniéndome de pie, rápido, viéndole ese trasero mientras se alejaba… después de sonreírme otra vez.

TENIENDOLO MOJADO

Julio César.

LUCHAS INTERNAS… 45

agosto 27, 2010

LUCHAS INTERNAS                         … 44

   Sí, algo terminaría ocurriendo en esas cálidas noches…

……

   Danny tiene los ojos húmedos, lujurioso, y la barbilla ensalivada. Cerrando los ojos le atrapa el güevote y lo soba, masturbándolo. ¡Estaba agarrándole el güevo a otro carajo! Su boca sube y baja nuevamente sobre el tronco. Siente miedo de que Rosa llegue y lo encuentre así, mamando a un carajo, pero no puede detenerse. Mira en forma ansiosa y, ¿amorosa?, al carajo que le sonríe, viéndose grandote y viril, meneando sus caderas contra él, cogiéndolo por la boca. El largo y grueso tronco brilla enrojecido, por la saliva y la dura mamada de esa boca ansiosa que lo chupaba ruidosamente.

   -Quítate eso. -le gruñe el carajo, inclinándose un poco y atrapándole el cuello de la franela con las dos manos, desgarrándola como si se tratara de papel higiénico. Danny chilla al sentir su fuerza, su control, su virilidad. Tiene las tetillas erectas, sobresaliendo de los pelos enrollados a su alrededor.

   Mirando al tipo, le agarra nuevamente la tranca, mamándola otra vez, pero ahora más lentamente, manejando la rígida barra hacia su garganta, curvando los labios sobre el grueso tronco, sintiéndolo sabroso. Se percata de cómo el tipo se dobla sobre él, sobándole la espalda, pellizcándolo, amasándolo. Esa mano de macho, grande, caliente y áspera, baja sobre él, sobándolo. Se mete dentro del bermudas, tocándolo. Eso hace que casi grite. Esa mano soba sus nalgas, no usa calzoncillo, palpándolas duro. Apretándolas. Metiéndose en la raja interglútea, que recorre y frota con fuerza. Danny, con el güevo atravesado en la garganta, sabe lo que viene. Ese carajo iba a cogerlo… y eso lo asustaba, aunque lo deseaba.

   -Creo que ya tienes el culito listo, calentito y mojado. Vamos a la cama. Voy a cogerte en la cama donde coges a tu mujer; vas a ser mi hembra. -le dice, sonriendo sardónico.

   -¿A mi cama? -lo mira jadeando, a sus pies, humillado, pero caliente como nunca. Iban a cogerlo y él nada podía hacer para evitarlo…

……

   En Tacarigua de la Laguna, la vida iniciaba algo que se haría rutina con el paso de los días, o por lo menos hasta que a Sam le diera por comenzar su periodo de reconstrucciones. Eric y él, sin camisas, en bermudas, sentados en el porche de la destartalada casona, hablan y miran hacia el mar, hacia la brillante arena y el inmenso cielo azul. Todo daba una sensación de libertad, y mientras hablan de por qué el abogado catire había llegado así, tan de improviso la tarde anterior, miran, con deseo uno y sin el menor interés el otro, como Jorge pasea por la playa. El atractivo joven, algo paliducho, viste una mínima tanga roja, prestada por Eric, y al haber emergido hace poco de las aguas, se le veía más chica y apretada, dibujándole cosas que emocionaban al bronceado chico de cabellos muy negros. Jorge los mira, saluda y corre hacia el mar nuevamente, mostrando que sus nalgas han tragado parte de la tela. Eric lo mira atontado.

   -Cierra la bocota o se te meterán no sólo las moscas, que tienes bastante por aquí, sino este arenero. -regaña Sam, amistosos.- Disimula, galán. -sonríe divertido.- ¿Y no pudiste prestarle una traje de baño más grandecito? Ése, apenas le cubre el güevo.

   -El que tiene es perfecto. ¿No se ve lindo con esa tanga? Hasta tú tienes que reconocerlo, Sam. Dan ganas de arrancársela con los dientes, ¿verdad? –lo reta sonriente. Y Sam lo mira fijamente.

   -Estás desatado, papá. –y se miran sonriendo, entendiéndose, y en ese momento conforman una pareja muy atractiva y llamativa.

   -Sam, ¡estoy tan feliz de que estén aquí…! Y no sólo porque trajiste a Jorge. –acota Eric, y vuelve a mirar hacia el mar, donde el otro salta y nada sobre las olas, viéndose grande y bello enfundado en la pequeña prenda de color. Si, le dio una de las más chicas, quería verlo así, sensual. Su tolete cosquillea salvajemente fijando su mirada en esas nalgas insolente que tragan tela. Se vuelve hacia el otro con extrañeza.- Pero quiero saber, ¿qué pasó contigo?

   -Esa es una historia de amor y dolor… -bota aire, y a pesar de que sólo son las nueve de la mañana, ¡de un día laboral!, toma su cuarta cerveza fría, pensando en ir a nadar un poco también.

   Con voz opaca le cuenta que después de su partida, él estaba decidido a desenmascarar a Ricardo Gotta como el malandrín que es, ya que está convencido de que es él, quien está tras todo lo malo que pasa en La Torre. Fue a la galería de arte donde trabajaba Lesbia e intentó sonsacarle algo más. Ella ya le había dicho que William se ocultaba allí, en Tacarigua de la Laguna, y él le preguntó por qué no había ido a buscarlo. Dudando ella respondió que no se atrevía a enfrentarlo.

   -Te lo repito, esa mujer le estaba montando los cachos al marido y éste se enteró. Por eso le tiene miedo.

   -¿Crees que eso fue lo que lo alteró tanto ese… día? –interviene el otro. Sam lo mira frío, pensando que a veces Eric sonaba muy idiota.

   -Todos los días una mujer le pone cachos a un hombre, y bisconversa. Ese no es mal de morir. Y tampoco es como para escapar de una buena vida de éxitos y esconderse en este fin de mundo, tomando hasta morir en el quinto coño. En todo caso, uno la mata a ella y listo; honor lavado con sangre. Así es como se hace.

   Le cuenta que fue poco lo que pudo sacarle a la mujer y finalmente se fue; que no sabe cómo pasó, pero que Linda se enteró de esa entrevista, y por más que intentó convencerla de que fue algo inocente y sin dobles intensiones, y que era algo que tenía que ver con La Torre, la mujer enloqueció. Con dolor, tristeza y frustración cuenta que Linda gritó y gritó. Lo acusó de todo crimen habido y por haber. Que estaban cenando algo en la cocina y ella arrojó todo los platos al piso, llorando y gritando.

   -Odio verla así, y cuando llega a esos extremos, siento… un vacío feo. Y lástima. Generalmente me pongo chiquito para que ella me pase por encima y se calme; pero esa noche, yo…

   …Se molestó. Le gritó que era una histérica, que ya lo estaba cansando. Que no podían seguir así, que trabajaba mucho y todo el día para tenerla bien atendida, que lo menos que podía hacer era intentar ser feliz y no amargarle la vida con sus alaridos. Que ya no sentía ganas de llegar a casa, sabiendo que ella lo estaría esperando con sus gritos y reclamos, que ya estaba llegando a su límite, y que un día tal vez no volvería.

   -Imagino que enloqueció, ¿no? -pregunta Eric, con pena por su querido amigo. Sam suspira.

   -Mucho…

   Cuenta que se sentía mal, cansado, molesto y ruin por hablarle así, que se dejó caer en una silla, respirando con dificultad, cuando notó que ella se movía como una tigra a su lado. Cuando se volvió a mirarla, Linda tenía en las manos un largo cuchillo de esos que cortan hasta Titanio y rasgan el fuselaje de submarinos nucleares. La sorpresa lo paralizó. La sabía agresiva y obsesiva, pero no homicida. La mujer se le lanzó y apenas tuvo tiempo para atraparle las muñecas. Gritando como una loca, ella intentaba herirlo una y otra vez; parecía una loca feroz. Y tenía mucha fuerza.

   -Los locos son así… -estalla Eric, asustado, por su amigo. ¡Sam pudo morir!- Tienes que encerrarla, Sam, no puedes seguir así. Un día te matará o te cortará las bolas mientras duermes. Para ella eso sería perfecto. Estaría segura de que ninguna tendría tus joyas. -es duro y el otro baja la mirada y bebe de su cerveza, que ahora parece más amarga.

   -No puedo, Eric, tú sabes que… -bota aire y deja ese tema así.

   Continúa diciendo que al fin logró detenerla y desarmarla. Ahora ella lloraba y decía que no quería lastimarlo. Pero él estaba asustado, el que pudiera matarlo mientras dormía pasó por su mente. La acostó y le dio sus pepas para dormir. Una vez adormecida, salió y habló con su suegra, Cora. La puso al tanto de todo. La mujer lloró, se asustó y lo culpó, cómo no, de todo a él. Ella iría al día siguiente y obligaría a Linda a volver a su terapia. Él no pudo dormir. Salió a tomar algo, pero no quería encontrarse con nadie conocido.

   -Me hiciste falta esa noche. Necesitaba tu hombro para llorar… -dice acusador a Eric.

   -Te habría acunado entre mis brazos con ganas, toda la noche, y te habría dado besitos en el cabello. -se burla leve, aceptando el reproche.

   -¡Zape! -medio ríe, sintiéndose bien al hacerlo. Era agradable imaginar que podía dejar todo eso atrás, los gritos, los reclamos, la histeria. El intento de homicidio.

   Sigue diciendo que fue al Centro a tomar algo en una tasca, con todo y lo peligroso que eso era, ya que o te abordaba una mujer obsesionada por montarle cachos al marido, sintiendo que se hacía vieja y tenía que hacerlo ya. O te asediaba un militar marica, vestido de paisano, que no entendían un no por respuesta e intentaba manosearte bajo la barra. O terminaba peleándose con el borracho impertinente del taburete de al lado. Y allí estaba Jorge Ávalos con dos carajos más. Sam dudó, no le había agradado, pero le debían algo. Se le acercó y se presentó. Jorge lo miró feamente en ese momento, sin disimulos.

   -Ese carajo estaba celoso, te lo digo, esa noche cuando te saque de su baño, lo sentí. No sé que pasó entre ustedes en ese taller antes de mi llegada, pero al carajo no le caí bien. Y tú sabes que yo le caigo bien a todo el mundo. La única explicación que encuentro es que siendo yo tan hermoso y sexy, lógicamente él pensó que tú estarías enamorado de mí y eso no le gustó.

   -Ay, Dios mío, cuanta idiotez… -se burla riente Eric, algo enrojecido. ¿Y sí Jorge estuviera celoso en verdad?

   Sam cuenta como se acercó a los otros, como le costó algo vencer la resistencia de Jorge, pero lo hizo. No fue tan difícil, brindó cervezas y después de un rato unas cuentas féminas se acercaron, atraídas por él, como siempre. Tres lindas señoritas los acompañaron, rieron y bebieron.

   -Creo que verme así con mujeres, lo tranquilizó. Aunque para serte franco, lo vi muy emocionado con una jeva… así que… -se encoge de hombros y hace una mueca de ‘no te ilusiones’.

   -No seas idiota, Sam. -jadea Eric, restándole importancia. Pero…

   El catire continúa con su cuento. En un momento dado, él y Jorge se apartaron de los otros. Jorge les contó que estaba sin chamba, que hacía esto y aquello, y que esperaba tiempos mejores. Que dudó y le preguntó por él. Sam, haciéndose el duro, no soltaba prenda, aunque el otro quería saber. Finalmente le contó que había tenido un peo en su trabajo y se había ido de Caracas a vivir a la orilla del mar. Eso impresionó a Jorge, quien dijo que eso sí era vivir.

   -Tomé su dirección y la tuve en cuenta. Me fui poco después a casa… -suspira cansinamente.

   Ahora cuenta cómo dentro de La Torre iban cercándolo, limitándolo y dejándolo de lado. Como sus casos eran bloqueados, sus contratos incumplidos y sus clientes alejados. Que no podía hacer nada, tomar una iniciativa o llamar a alguien sin que lo supieran y lo trancaran. Eric siente su rabia, su frustración.

   -Te tienen vigilado, tu asistente se reporta con alguien, como hacia la mía. -revela Eric.

   -¿Sabes? Lo presentía. Siempre desconfié de Ania. -mira hacia el mar.

   Cuenta lo del último trato que hacía con unos ex policías y vigilantes que querían formar su propio negocio. Que le alegró ver que en un país donde todo quebraba, donde la gente temía arriesgarse e invertir, esos tipos adultos, serios, arriesgaban todo para montar una empresa. Pero que Franklin Caracciolo lo bloqueó. Destruyó eso, sin siquiera consultárselo. Se pone rojo de la rabia.

   -Aún trino al recordarlo…

   Dice que casi se le subió la tensión. No hubo a quien reclamarle. Todos eran caras destempladas o indiferentes. Lo miraban hasta con burla. Y no pudo aguantarlo más. El ataque de nervios de Linda, ver a Jorge a quien gente misteriosa había destruido sólo por meterse una vez en lo que no le importaba, y el saberse burlado así en su trabajo, en su profesión, en algo tan importante y sagrado para él, fue demasiado.

   -Sentí que iba a estallar…

   Caminó como fiera enjaulada por su oficina, con ganas de tirar a alguien por la ventana. No podía seguir ahí, ni regresar a un apartamento vacío ya que Cora se había llevado a Linda. En eso se le ocurrió la idea: mandarlo todo al carajo como hizo él, Eric, e irse de La Torre. Al decidirlo, se sintió liberado, un peso se le quitó de encima. Salió y le dijo a Ania que tenía que irse. La mujer pareció alarmarse y le recordó que tenía una cita en el juzgado quince a los dos de la tarde. Él, brusco, le replicó que le dijera a Frank que fuera él. Le dijo que descansara y que no lo esperara más porque se iba a los mismísimos infiernos y no sabía cuándo volvía… sí es que volvía.

   -Regresé al apartamento y tomé algunas cosas. Cancelé algunas citas y… llamé al tal Jorge. Me imaginé que le gustaría darse una vuelta por aquí. Le propuse visitarte y aceptó de inmediato. Demasiado rápido, diría yo. -insinúa burlón.- Y nos vinimos. Hablamos mucho durante el camino. No creo que vayas a lograr nada con él, pato. Parece hétero. -Eric lo mira picado.

   -¿Quieres dejar de molestar? No le caigo encima a todos los carajos que veo. A ti nunca te he visto con malos ojos, ni te he rozado el culo al pasar, ni me he sentado en tus piernas, ni…

   -¡Ni se te ocurra! -mira hacia el mar, extendiendo sus piernas y apoyando sus fuertes brazos hacia atrás, sintiendo la caricia del sol.- Me gustaría bañarme, pero no pienso usar esas tanguitas. A menos que hallan chicas guapas por aquí. Las nenas me encuentran del carajo en bikini.

   -¡Ju! Aquí sólo hay niñas y viejas. No sé donde están las negrotas bellas de Barlovento. -dice Eric.

   -Tenía que ser. Mi mala suerte sigue trabajando… Pero esto es un fraude, el gobernador ese, Enrique Menéndez, dice que esto está lleno de negrotas bien buenas. No te digo, otra oferta engañosa de un político consumado.

   Miran a Jorge que viene saliendo de las aguas, con el cabello algo largo sobre la frente y pegado al cuello. La tanguita se ve casi transparente, dejando que se note su bulto. El agua la ha bajado un poco en sus caderas y en el abdomen, se ven algo de sus pelos púbicos. Se nota joven, sano, viril y muy hermoso, piensa Eric. Sam piensa que se ve putón, ¡hummm, algo malo había en ese carajo!, parecía picado de murciélago.

……

   Totalmente enloquecido, aunque algo cohibido, Danny Álvarez entra con el plomero a su dormitorio, sin franela, con el bermudas un poco bajo, mostrando sus pelos púbicos enmarañados, oscuros, así como el nacimiento de las nalgas que parecían la entrada de una alcancía. Tras él, entra el tipo, aún con la tanga negra y la maleta de trabajo en la mano, con el güevote afuera, como un mazo erecto, horizontalizado. Danny mira la cama matrimonial, donde se acurruca con su mujer, y por un momento una muy leve chispa de rebeldía y vergüenza, lo ataca. No debía hacer eso, no ahí al menos. Se vuelve hacia el tipo, como para detenerlo; pero éste ya sonríe, burlón, con sus ojos cubiertos por los lentes, y lo empuja por el pecho haciéndolo caer de espaldas sobre la cama.

   Danny jadea, inquieto, pero ya ese macho grande, fuerte y viril cae sobre él, cubriéndolo, aplastándolo con su cálido peso contra el colchón. Lo siente vital, joven y musculoso, y ya no puede pensar en nada más que no sea en ese tipote que le come la lengua casi a mordiscos, dándole largas lamidas con su lengua móvil. Nota como el güevo tieso se frota contra su panza, provocándole oleadas de placer y de deseo. Danny gime en esa boca, sobándolo. Sus manos recorren esos hombros y esa musculosa espalda, agitándose bajo él; quiere eso, ser dominado, amado y sodomizado por ese machote. Siente que tiene el culo caliente y mojado, pidiéndole a gritos que le de placer. Mientras el carajo le lame y muerde el cuello, él gime putonamente mirando hacia un lado de la cama, y en la mesita ve la fotografía de él, su mujer y los dos hijos del matrimonio. Sufre una feroz lucha interna, entre lo que sabe que es correcto y lo que no. Pero cierra los ojos y gime cuando el tipo se dobla un poco y le muerde con violencia una tetilla erecta. Sabe que ya no puede resistirse. La razón se le nubla y sólo desea eso. Sexo caliente, duro y rico.

   El tipo se separa un poco de él, quitándose la suave y breve tanga. Danny siente la boca seca, se ve tan grande y varonil. El otro sonríe como sabiendo qué piensa, y le monta la mano, con la tanga en ella, sobre el rostro, restregándola rudamente allí. Danny siente que la leche se le quiere salir de lo excitado que está. Esa prenda huele a sudor, a macho, a bolas. La olisquea, la muerde y jadea como un perro jugueteando con una media usada. ¡Estaba hecho una perra ardiente!

   -Estás bien caliente, ¿llevas mucho tiempo sin macho? -le pregunta, ronco, el tipo.

   Danny no sabe que decir, pero el otro no aguarda una respuesta. Se agacha a un lado de la cama y busca algo dentro del maletín. Saca un pequeño chupón de desagües, con un mango de madera oscura, corto, pero un poco grueso y muy pulido. El tipo sonríe, sacando algo más del maletín, un potecito plástico con un aceite.

   -Voy a darte un buen tratamiento, nene…

   -¿Qué vas a hacer con eso? -se alarma.

   -Trabajarte un poquito el culo.

   -¡No! -chilla.

   -En posición…. -brama el otro, autoritario; y aunque quiere y no quiere, Danny no se mueve.

   El tipo suelta el chupón y lo obliga a volverse de espaldas, tirándosele encima para detenerlo. Esas nalgas se ven blancas y algo peludas cuando le baja el short. Montando sobre él, el carajo lo maraquea, su enorme tranca se frota, verticalizada sobre la raja. Se siente tan dura, caliente y grande, que Danny chilla, con lujuria, con deseo, pero odiándose por ser tan débil. El tipo se sienta a su lado y mete un brazo bajo su panza, alzándolo un poco. Ahora Danny tiene el rostro contra el colchón y las nalgas algo levantadas. Se ven musculosas y redondas, mostrando la raja y el hueco del culo, cerrado y rodeado de una pelusa castaña. Alex, sí es que ese es su nombre, toma el chupón y frota la aceitada punta del mango contra la raja y Danny grita.

   Empuja un poco el mango, forzándolo, abriéndolo. El culito se abre como una pequeña ‘o’, tragándose unos pocos centímetros del duro madero. El tipo lo mete más y oye como el otro jadea, revolviéndosele sobre el brazo. Sabe que no es dolor sino que está caliente; se siente llevado a la locura de la lujuria y gritaba por las cosas ricas y desesperantes que sentía. Él sabía de esas cosas. El mango entra un poco más y Danny grita levemente. ‘Ahhh, hummm…’, es todo lo que escapa de sus labios cerrados, mientras todo su cuerpo arde, con ganas, con deseo. Ahora sus nalgas van y vienen débilmente contra el mango, empalándose.

   -Deja de gruñir… -grazna el otro, movilizándolo hacia el centro de la cama.

   Danny termina en cuatro patas sobre la cama, y Alex está frente a él, algo tendido sobre su cuerpo, empujándole aún el mango de chupón dentro del ardiente culo. Danny jadea, su rostro se contorsiona mientras su culo va y viene contra el madero. Sus muslos, velludos, están muy abiertos, su güevo está recto, sus bolas se balancean, y la gruesa y oscura madera aceitada va y viene abriéndose camino dentro del culo que lo traga con ganas. Ese mango al entrar hace que el tipo se tense y gima, para luego jadear cuando se retira. Con una mano, Alex le atrapa la nuca, inmovilizándolo, empujándole su grueso güevo dentro de la boca. El otro la abre lo más que puede y lo traga, arqueando los labios sobre la dura y rígida barra. Ahora lo embiste por la boca, cogiéndolo, metiéndole la gruesa tranca hondo en la garganta, mientras Danny siente que se ahoga, que se muere; al mismo tiempo le clava el madero en el culo, dejándolo allí, agitándolo con la mano. Se siente tan bien que Danny se saca la sabrosa barra de la boca, que se la tiene llena de ricos jugos, y mira sobre su hombro como la mano del otro aún retiene el mango del chupón, cogiéndolo con él. Las caderas sudadas y las nalgotas abiertas van y vienen contra el mango, cogiéndose él mismo, mientras casi solloza.

   -Ahhh… hummm. Sí… hummm…. ahhh. -es el leve coro de agónico placer que lanza el cogido.

   -No debiste soltar mi güevo. Ahora vas a tener que trabajar duro con esa boca. -gruñe Alex.

   Le saca el palo del culo, arrojándolo al piso. Acomoda las almohadas y se acuesta de espaldas, con las rodillas flexionadas y las plantas de los pies sobre la cama. El güevo es una barra rígida, recta, sus bolas son grandes, pero lo que llama la atención son los lampiños pliegues que llevan al culo. Danny lo mira con la boca seca y la garganta cerrada de deseo. Alex sonríe, con la mano derecha separa un poco los pliegues y se ve el culo lampiño y arrugadito.

   -Mama aquí… cómete mi culo… -le ordena.

   Sintiendo la boca llena de saliva, como su güevo suelta agua y su culo es un caldo caliente, Danny baja el rostro hacia ese pubis. Sus pulgares caen en los pliegues, separándolos, y su boca, con un gemido de desesperación, se pega del culo, besándolo, produciéndole ricas cosquillas al mover los labios allí. Alex sonríe, excitado y caliente. Esa boca deja salir la lengua que da largas y lentas lamidas, barriendo toda la entrada del ano. Las lamidas suben desde el colchón, pasan por el culo y tocan los testículos colgantes. Ahora, Danny cierra los ojos, intentando no pensar que su mujer puede llegar en cualquier momento, y su lengua lame el culito, saboreándolo, mojándolo de saliva cálida. La lengua se mete dentro del agujero, queriendo tragárselo. Lo lame, lo chupa, su boca quiere sacarle todo, le duelen las mandíbulas por el esfuerzo. Con los labios sólidamente pegados al culo, la lengua aletea una y otra vez contra el orificio, queriendo cogerlo con ella; esas deliciosas caricias son recompensadas por los roncos gemidos del plomero, que planta bien sus pies sobre la cama, tensándose.

   Alex gruñe bajito, esa boca se sentía bien, muy bien, saboreándole y comiéndole el culo. Eleva lentamente las caderas, agitándolas frente a ese carajo que tenía el rostro bajo sus bolas, mamándole el hueco. El culito sube y baja sobre la voraz lengua, agitándose más y más, mientras Alex gruñe con placer. Una de sus manotas cae sobre la nuca sudada del tipo y lo hala más contra su culo. Tras los lentes cierra los ojos, y mientras todo su cuerpo arde de placer y de deseo ante esa lengua, recuerda el día que perdió la virginidad de su culo. Había asediado mucho a ese joven cadete, hasta que el muchacho finalmente lo cogió en un estacionamiento de Fuerte Tuna, y se sintió así… rico. Pero, basta. No estaba siendo profesional.

   -Quiero culo. -le gruñe, sentándose.

   -Mi mujer… -jadea Danny, nervioso, con el rostro enrojecido, sudado y su barbilla ensalivada.

   -Me la cojo también si llega. -gruñe grosero.

   Alex toma su tanga negra de la cama y se la monta a Danny sobre el rostro. La parte trasera queda sobre el cabello, la parte del bajo bolas, queda entre sus ojos, la parte donde van las bolas y el güevo queda sobre su nariz y boca. Y eso hace gemir a Danny. Se parece al Enmascarado de Plata, pero con una mascara negra que olía a bolas, además. El tipo fue tras él, arrodillado en la cama y lo empujó por la espalda; ahora Danny estaba acostado con el pecho sobre el colchón, pero con las nalgas levantadas y su culo muy abierto. El tipo sonríe y monta la roja cabezota de su güevo allí.

   -Espera, es muy grande… -jadea Danny, mirándolo desde el colchón.

   -Y tú eres un carajo grande. Sé hombrecito y aguanta… como un macho.

CONTINUARÁ … 46

Julio César.

EL DESTINO DE PASCUA LAMA… Y DEL FUTURO

agosto 27, 2010

JAKE GYLLENHAAL, ¿EL MÁS GUAPO…?

   En línea más o menos directa, la historia ya va hacia los seis mil años, desde el momento cuando los hechos comenzaron a ponerse por escrito. Han sido milenios de civilizaciones que nacieron, prosperaron y murieron, de guerras y desastre. De avances y retrocesos. Una sociedad languidecía y era sustituida por otra, catástrofes naturales borraban algunas. Sin embargo, la gente continuó. Hombres y mujeres hemos perdurado. Mirando hacia el pasado más remoto, en tumbas casi prehistóricas, encontramos tazones, platos y artículos para cortar carne o machacar, como tendría cualquiera de nosotros en la cocina. Y en esas cosas pequeñas podemos aprender las lecciones de la historia. Nacemos, crecemos, prosperamos, después debemos dejar paso a los otros y partir.

   Desde el mes de abril hay un bote de petróleo en el Golfo de México, ecosistemas enteros están amenazados de muerte y todavía hay quienes lo miran como algo puramente económico, o una curiosidad lejana. Como catástrofe ambiental es algo que todavía no se contempla. Llevamos décadas discutiendo y leyendo, sentados y con una taza de café en las manos, sobre la destrucción de la capa de ozono, la contaminación ambiental por los residuos de combustibles fósiles e industriales, el recalentamiento global. Y lo miramos como quien lee “tal vez llueva esta tarde, cuidado si va a salir”. Está bien, es posible que fuera de tornados y ciclones que maten a miles, producto del cambio climático, la mayoría de nosotros muera medianamente cómodo en sus camas. Pero semejante pensamiento encierra la negligencia más monstruosa: hoy, ahora, matamos el futuro de los que vienen detrás.

   Atacamos el planeta a un ritmo que a este le cuesta recuperarse o defenderse; más allá del punto de no regreso sólo vendrá uno de esos futuro horribles descritos en mil cuentos. De alguna manera creemos que sólo nosotros contamos, que llegamos aquí por obra y gracia divina con una patente de corsos para hacer lo que nos de la gana, por lo tanto sólo a nosotros nos debemos. No tenemos obligación hacia la casa madre, tampoco con los que nacen cada día. Haya ellos, que se la resuelvan como puedan. Y no es que estemos gastando hasta el último de los recursos naturales (petróleo y árboles que oxigenen el planeta, para comenzar), sino que muchas veces son por motivos fútiles, como cuando la denuncia de los fluoro carbonados en latas de lacas, desodorantes y ambientadores, que destruían el ozono. Consumimos como si nuestro fuera el derecho de utilizarlo todo.

   Este corre me lo envió la amiga Myrian.

……

Necesitamos ser mil personas para que el asunto sea tratado!!!

Grandísimos depósitos de oro, plata y otros minerales han sido encontrados bajos los glaciares. (NOTA: Nada para generar oxígeno, ozono o combustibles no contaminantes).

Para llegar hasta ellos será necesario quebrar y destruir los glaciares -algo nunca concebido en la historia del mundo- y hacer 2 grandísimos huecos, cada uno tan grande como una montaña, uno para la extracción y otro para el deshecho de la mina. (NOTA: ¿Qué sería del glaciar con la ya de por sí actividad minera?).

El proyecto se llama PASCUA LAMA. La compañía se llama Barrick Gold. La operación esta siendo planeada por una multinacional de la cual es miembro George Bush padre…

El gobierno Chileno ha aprobado el proyecto para que empiece este año. La Única razón por la cual no ha empezado aún, es porque los campesinos han obtenido un aplazamiento. (NOTA: Bravo por esos hombres y mujeres valientes. Pero están solos y hay algo que llaman bien superior, el gobierno chileno puede alegar que necesita esos minerales –el dinero, pues- y es cierto, les pertenece, pero nada ahí es valioso desde un punto de vida ecológico o para bien del planeta, son sólo cosas materiales –oro- y herramientas para la industrialización).

Si destruyen los glaciares, no solamente destruirán la fuente de un agua especialmente pura, contaminarán permanentemente los 2 ríos de tal forma que nunca volverán a ser aptos para consumo de humanos y animales debido al uso de cianuro y ácido sulfúrico en el proceso de extracción del mineral. (NOTA: Monstruoso).

Hasta el último gramo de oro será enviado a la multinacional en el extranjero y ni uno le quedará a la gente a quien le pertenece esta tierra. A ellos sólo les quedará el agua envenenada y las enfermedades consiguientes. Los campesinos llevan bastante tiempo peleando por su tierra, pero no han podido recurrir a la TV por una prohibición del Ministerio del Interior.

Su única esperanza para frenar este proyecto es obtener ayuda de la justicia Internacional.

El mundo debe enterarse de lo que esta pasando en Chile… El lugar por donde empezar a cambiar el mundo es nuestro lugar.

Se ruega a la persona numero 1.000 que reciba este mensaje mandarlo a noapascualama@ yahoo.ca, para que sea remitido al gobierno Chileno.

No a la mina abierta Pascua Lama en la cordillera andina sobre la Frontera entre Chile-Argentina .

Pedimos al gobierno Chileno que no autorice el proyecto Pascua Lama para proteger la totalidad de 2 glaciares, la pureza del agua de los valles de San Félix y El Tránsito, la calidad de la tierra cultivable en la Región de Atacama y la calidad de vida de la gente afectada de la Región.

MUCHAS GRACIAS POR TU ATENCIÓN … APÓYANOS !

……

   Cuando lo recibí ya iban por 588 respuestas. Lo que me deprime un poco es pensar que, fuera de lo poco que hacemos, seguramente muchos lo recibirán y ni les interesará. Pero es hora de que cada hombre y mujer se detenga un momento y responda a conciencia:

   -¿Es criminal utilizar y consumir en una sola generación hasta el último de los recursos naturales?

   -¿O tenemos la autoridad sin detenernos a pensar con qué trabajaran los que vengan mañana?

   -Chile tiene todo el derecho del mundo de explotar sus riquezas, pero ¿al precio de destruir el glaciar, envenenar ríos, matar especies enteras y contaminar el suelo donde hombres y mujeres ya viven, con el agravante de que las ganancias no serán para la zona?

   -¿O debe preservarlo como reservorio natural, y como un bien ahorrado, para otros en un mañana distante?

   Es que yo imagino una paisaje como este, talado, sus aguas muertas de lo toxico, rodeado de smog y sin sus eternas nieves, y no puedo menos que sentir dolor. Porque, de que se trataría de un crimen, se trataría; entonces ¿no haremos nada?

Julio César.

ESTOS TIPOS…

agosto 27, 2010

UPA

   -Okay, no llores más, pásame la lengua por cada uno de ellos…

   -Ay coño, lo tengo mojadito…

 ESPERAN…

Julio César.

SI ES DE TU BOQUITA…

agosto 27, 2010

…SENADO IMPERIAL

   Entonces si les gusta…

   Iracundo, el comandante Takin, después de regañar a un gentío porque la Estrella de la Muerte aún no tenía vida (también conocida como Socialismo del Siglo 21), encara a la marchita dirigente del parlamento imperial.

   -¿Por qué fuiste tan blandenga con ese demonio en sotanas que dice que mi socialismo del siglo veintiuno es comunismo? ¡Debiste barrer el piso con él! –le grita, soltando sapos y ranas por esa boca, fuera de saliva espumosa.

   -Pero mi Comandante…

   -¡Pero nada! –la calla.- Me atacó. Me puso en la mala. ¡Dijo que lo mío era comunismo!

   -Pero mi señor, ¿no es comunismo?

   -Si, gafa, pero a los burros no se le puede decir eso. Me siguen, aunque ya casi los tengo bien amarrados del árbol comunista, pero siguen diciéndole no al comunismo. Por eso se los meto disfrazadito. Y ese cura, ese Cardenal… -se ahoga en amarga saliva.- …Se atrevió a desafiarme, desenmascarándome. ¡Métemelo preso! Acusado de conspirar y de querer provocar disturbios y confusión entre el pueblo. De incitar el odio hacia el Líder. ¡Ja ja ja! No sabe cómo vamos a joderlo.

……

   Mientra tanto, en la isla tenebrosa, el viejo y decrepito Emperador concedía una entrevista para TRACALASUR. La mujer haciéndose pasar por periodista, Vanesa Damemás, intenta seguir los murmullos y resuellos, que parecen estertores, del vil anciano.

   -Entonces, su excelsa Excelencia, ¿qué es para usted el socialismo del siglo veintiuno?

   -¡Comunismo…! Comunismo como lo definió Marx…

……

   Asustada, la seca dirigente del parlamento imperial regresa, toda temblorosa y sudorosa, a la residencia de Takin.

   -Mi comandante… ¿escuchó al Emperador? ¿Cómo… cómo acusamos ahora al Cardenal de difamar a la revolución?

   -No lo sé. Invéntale otra vaina, coño. Di que me quería matar. ¿Qué pasó con el terrorista internacional que atrapamos en El Salvador, contratado para matarme?

   -Eso… se complicó un poco, amo. En El Salvador dijeron que ese tipo sólo era un ladrón de carros. Y uno no muy bueno.

   -Joder, aquí nada sirve, sólo yo.

   Y, claro, así le va al país.

CREER EN RADIO COMUNITARIA

Julio César.

ALLÁ EN EL RANCHO NO TAN GRANDE… 11

agosto 27, 2010

ALLÁ EN EL RANCHO NO TAN GRANDE                         … 10

   Esta historia, que NO ES MÍA, es un Padackles. Un cuento sobre Jensen Ackles y Jared Padalecki, pero no de ellos como actores grabando la serie. Es divertido, la autora, marianfc, es brillante manejando la comedia y la acción. Es ligeramente atrevido, pero no tanto. Disfrútenlo:

……

Titulo: Zafarrancho en el Rancho  (JP/JA – RPS AU)

Autor: marianfc

Pairing/Characters: Jared/Jensen con apariciones de todos los personajes del doblejotaverso 

Idea: Podéis echarle toda la culpa del resultado a  luxbella  pues ella propuso la idea y una servidora se ha limitado a darle la forma de dos vaqueros con sombrero de cowboy, botas y, en el caso de Jared, una calentura más grande que el propio estado de Texas.

   Salir del restaurante lo más dignamente posible es la parte fácil. Enfrentarse al Jensen más cabreado que ha visto nunca, es harina de otro costal.

   -¡PODRÍA DARTE PATADAS EN EL CULO HASTA TU CASA, PADALECKI! –le espeta nada más cruzar la puerta.– Pensé que habías aprendido algo, ¡PERO ESTÁ CLARO QUE ME EQUIVOCABA!

   -Jen…

   -¡Eres un idiota total! Y lo peor de todo es que te crees muy listo con esa pose de universitario sabelotodo, claro, como tratas con un tonto vaquero… ¡No sabes una mierda!

   -Lo siento… yo…

   -¿Lo ves? ¡YO-YO-YO! –grita a pleno pulmón.- ¿Y qué pasa conmigo? ¿Cómo crees que me sentí cuando me enteré de lo que pasaba? ¡Por Alexis! Se me quedó una cara de cretino integral cuando apareció en el rancho para advertirte de los planes de su padre. Y yo soy el imbécil que se plantó inmediatamente en el pueblo para hablar con el del banco, pidiéndole más tiempo porque tú no estabas…

   Jensen se da la vuelta indignado, dándole la espalda, parece que ha terminado de echarle la bronca, pero cuando Jared se acerca, sintiéndose terriblemente herido de verlo así, este se gira y empieza a gritarle de nuevo.

   -¿Quieres oír lo más gracioso? ¡Que ya te lo había dicho!, ¡y no se te ocurrió otra cosa que poner tierra por medio! ¡Y sin decirme nada! Llevo dos días intentando quitarme la expresión de “tonto del culo” de la cara… -acusa.- Lo sabías, te fuiste… y no fuiste capaz de contármelo. –recrimina ojos centelleantes… y dolidos.

   -Jen… -gime. No quiere verle así.

   Por primera vez en su vida, Jared no sabe qué decir. ¡Jamás ha oído a Jensen hablar tanto! Ni con tanta amargura. Pero tenía que intentarlo solo y la mejor solución a su problema ha sido… ¿Mike Rosenbaum? Definitivamente no se puede calificar de “buena idea”.

   -Lo siento, Jensen. –le repite.– De verdad que lo siento, pero quería encontrar una solución yo solo.

   -Por eso te he dicho que no has aprendido nada, mendrugo.

   -Ya sé que siempre estás ahí para ayudarme pero, por una vez, quería demostrarte que puedo salir adelante sin ti. Que soy un adulto capaz, no una carga para ti.

   Jensen se acerca, tomándole la cara con las dos manos.

   -No tienes que demostrarme nada, Jay. Ni eres una carga molesta. ¿Es que no te das cuenta?

   -De verdad que lo siento, Jen. No debí irme de esa forma, pero tenía que intentarlo. Lamento que no estés de acuerdo, pero tenía que hacerlo.

   Jensen le suelta y su expresión no puede ser más triste.

   -Qué cabezón eres, Padalecki.

   -Para lo que me ha servido… -suspira Jared.– Pero quiero que sepas que estos días han sido horribles. Te he echado mucho de menos, Jen. Y lamento profundamente no haber conseguido el dinero para salvar el rancho.

   -Eso es lo que menos me importa. –dice Jensen en voz baja.– Lo que me duele es que no confiaras en mí, que no fueras capaz de pedirme ayuda a mí, que pensaras que tenías que dejarme por fuera.

   Y Jared por fin lo entiende. Porque no tiene más que ponerse en el lugar de Jensen y sabe exactamente cómo se sentiría él si el vaquero no le hubiera pedido ayuda.

   -Y aún así has venido a buscarme. –sonríe.

   -Bueno… –responde Jensen bajando los ojos avergonzado.- Me llamó Megan y me contó tu brillante plan, así que pensé en venir y gritarte en la cara que no necesitas pedirle dinero a ningún calvo pervertido. Porque parece que no lo tienes claro, pero me tienes a mí.

   -¿A ti? –pregunta Jared.

   -Yo puedo prestarte el dinero para que Patterson se quede con un palmo de narices.

   -No Jensen, no podría…

   -Chorradas, por supuesto que puedes. –le interrumpe el vaquero.

   -No, no puedo. –Jared es tajante.- Es tu sueño Jensen. Los ahorros de toda tu vida para comprar tus tierras. No te preocupes, buscaremos otra solución, y esta vez juntos. –con una leve (y tonta) sonrisa, se acerca despacio a Jensen y le besa suavemente.

   ¡Dios! Lo que ha echado de menos sus labios no es ni medio normal.

……

   Entre Jensen y la familia de Jared surge lo que se podría llamar amor a primera vista. Y no es sólo que su madre y su padre le acojan en su casa como si fuera uno más desde el principio, dándole de comer como a un niño en edad de crecimiento; es que Megan se vuelve de pronto tan educada y cariñosa con Jared, que éste le mira la nuca para comprobar que no le han salido tres seises. Con Jeff congenia sin palabras, limitándose a sentarse ambos en el porche con una cerveza y, de vez en cuando, chocar las botellas en silencio.

   Y Jared sólo podría ser un poco más feliz si supiese cómo demonios salir del problema con el rancho. Pero si Jensen le ofrece una vez más prestarle el dinero, cree que se va a poner a gritar de pura frustración.

   No se puede decir que el capataz no sea persuasivo, porque nada más entrar en la habitación de Jared, para preparar la cama supletoria en la que su madre pretende que duerma Jensen, le ha dado un par de besos que le han hecho replantearse hasta que la Tierra es redonda. Está deseando volver a casa. A su casa. A su hogar al lado de Jensen.

……

   El hecho de que Jensen haya ido a buscarle, supera todas las expectativas de Jared. Y no puede ni quiere evitarlo… ¡está encantado! Aunque no haya encontrado una solución a sus problemas económicos, ha confirmado lo que ya eran más que sospechas: que está enamorado del vaquero hasta las trancas.

   No es que necesitara que le rescataran. Se siente muy orgulloso de haber puesto a Rosenbaum en su sitio, pero que Jensen se presentara así… es algo que Jared recordará toda su vida. Rodeado de petulantes y estirados que le miraban como si fuera una aparición. ¡Y estaba allí por él!

   Si, era una chica, tuvo que admitir. Se convirtió en una chica.

   El camino de vuelta al rancho, después de hacer prometer a su familia que irán a visitarles pronto, se hace eterno. Tiene ganas de respirar ese aire tan puro, de ver a Daisy, pasear a caballo y darse un buen chapuzón en el río. Pero, por encima de todo, necesita desnudar a Jensen lentamente y demostrarle lo mucho que le ha echado de menos. Demostrárselo DE VERDAD.

   El proceso por el que se han ido conociendo es importante para Jared, porque ninguno de los dos se había planteado antes estar con otro hombre. Por eso, ir despacio ha estado bien. Hasta ahora. Porque Jared necesita más. Le necesita como respirar. E intuye que a Jensen le pasa lo mismo, porque el límite de velocidad parece algo anecdótico para el vaquero, que no disimula su impaciencia por llegar al rancho.

   Con lo que Jared no cuenta es con Chris Kane fumándose un cigarro tranquilamente en el porche, cerveza en mano y con una mueca burlona a guisa de saludo.

   -¡Bueno nene! –dice dirigiéndose a Jensen tras soltar una risotada.- ¡Veo que has conseguido traer a tu chica de vuelta!

   -Corta el rollo, Kane. –murmura Jensen entrando en la casa, seguido de Jared.

   Cuando pasa por su lado, Chris agarra a éste último por el brazo y se acerca a su oído.

   -Chico, menos mal que has vuelto.  –susurra.– No tengo claro si es por ti o por la misteriosa desaparición de su barba, pero no come, no duerme, no quiere ir a pillar por ahí conmigo… ¡Desde que te fuiste ha sido un soberano coñazo, Padalecki!

   Jared se parte de la risa, zafándose de Kane, pero al entrar en su añorado hogar se encuentra con un desastre de proporciones épicas que Jensen está tratando de arreglar.

   -¡Joder Kane, eres un cerdo! –grita su amigo, recogiendo los cascos de botellas de cerveza vacíos.- ¡Sólo estuve fuera UN DÍA y esto parece un estercolero!

   Desde fuera se oyen las carcajadas del aludido.

   -Ya sabes lo que pasa con los perros cielo, cuando les dejan solos se mean por todas partes.

   -¡Como te hayas meado en mis botas favoritas te vas a llevar una somanta de puñetazos, cabrón! –le responde Jensen, intentando aguantar la risa.

   -Te lo perdonaremos por habernos echado una mano, Chris. –añade Jared en tono conciliador.– Eres un buen amigo.

   -Pues aquí tu señor esposo ha estado explotándome de lo lindo, preciosa. –se queja el vaquero tirándose en el sofá y poniendo sus botas llenas de barro sobre la mesa de café.– Así que, por lo menos, espero que se digne a llevarme a casa.

   -Puedes quedarte. –suspira Jensen sin mucho convencimiento.

   -¿Estás jodiéndome? ¿Y pasarme la noche oyéndolos mientras hacen cochinadas? –resopla Kane.– Ni por el forro, nene. Además, hay una camarera nueva en el pueblo que aún no ha tenido el placer de comerme la…

   -Toma tus cosas, ¡te llevo! –le interrumpe Jensen, soltando las botellas y agarrando las llaves del jeep.– No tardo ni una hora, Jay.

   -No te preocupes, cosita, dentro de nada le tendrás para ti solito. –sonríe Chris, levantándose para tomar su petate.

……

   Lo primero que hace Jared cuando se queda solo es terminar de recoger el desastre del huracán Kane y luego cambiar las sábanas de su cama. Lo que Chris habrá estado haciendo en ella no quiere ni imaginárselo, pero están para botarlas.

   Empieza a deshacer la maleta con el estómago bailándole la conga por lo que está a punto de pasar. Por fin. Aunque está nervioso como un colegial, las ganas que tiene de estar con él son una fuerza poderosa. Lo nota en todo su cuerpo, no sólo son los nervios, sobretodo es la necesidad de sentirle de nuevo cerca, notar su aliento sobre su cuerpo y dejarse llevar.

   Ni se da cuenta de que está canturreando “I don´t know what it is” de su adorado Rufus, mientras termina de colocar su ropa y empieza con su neceser. Se mira en el espejo del baño y no puede contener una risa. Mírate. Pareces una quinceañera.

   Entonces lo oye. Los pasos. Una risa queda y siniestra que llena toda la casa. El primer impulso de Jared es coger su revólver, pero lo ha dejado en la habitación. Con lo único que cuenta para defenderse es el secador de pelo y un cepillo con mango de madera.

   -¿Quién anda ahí? –pregunta.

   Nadie responde.

   Jared sale del baño con el secador en la mano, mirando a derecha y a izquierda sin ver a nadie, por lo que empieza a pensar que han sido imaginaciones suyas. Se dirige de nuevo al dormitorio riéndose un poco de sí mismo cuando, de repente, alguien salta sobre él por detrás, inmovilizándole con un brazo alrededor de su cuello impidiéndole respirar.

   No puede moverse y el oxígeno no llega a sus pulmones. Su agresor le empuja hacia la habitación y le tira sobre la cama, lo que le permite recuperar el aliento y ver de quién se trata. Patterson.

   -¿Qu… Qué estás haciendo? –pregunta Jared aterrado frotándose el cuello. Patterson le mira con la expresión más terrorífica que ha visto en su vida, mientras le apunta con un arma.

   -Tú y yo tenemos una conversación pendiente, guapillo. Un asunto de tierras por finiquitar. –el tono de su voz podría helar el agua.– Pero se me ha ocurrido, dado que tu novio se ha ido y tardará en volver, que podemos resolverlo de una manera más placentera.

   -¿Te has vuelto loco?

   -Tú niñato, tú me has vuelto loco desde el día que pusiste el pie en Ruidoso, cargándote mis planes, con esa carita de no haber roto nunca un plato y tus aires de grandeza. –susurra en el mismo tono terrorífico.

   -Yo sólo vine a trabajar en mi rancho. –se defiende Jared.– Y nunca me he metido contigo. ¡Lo único que quiero es que me dejes en paz!

   -Pero el problema es que yo no quiero dejarte en paz, chico de ciudad. –ríe Patterson.– Lo de tu rancho de mierda ya es lo de menos. Es una cuestión personal. Me gusta la caza y tú eres mi presa.

   -Definitivamente estás como una cabra, amigo. –contesta Jared nervioso. No le gusta nada el cariz que está tomando la conversación.

   Patterson se le acerca y le obliga a tumbarse en la cama, lo que consigue pese a la resistencia de Jared. Tiene un arma y éste no duda que la utilizará si no le obedece. El mal nacido se sienta a horcajadas sobre él.

   -Te va a gustar, Jared. –le susurra en el oído. Su aliento le revuelve las tripas y cuando siente su lengua en el cuello cree que podría vomitar allí mismo, pero sus manos desabrochándole los pantalones son aún peor. Jared se resiste, patalea y trata de zafarse, pero Patterson debe pesar una tonelada.- ¡No te muevas!

   -¡Te mataré! ¡Te juro que si no me sueltas ahora mismo acabaré contigo!

   -Esperaba que no te comportases como un mocoso malcriado, pero ya veo que tendré que atarte.

   -Eres un monstruo, Patterson. ¡Un monstruo y un cobarde! –forcejea Jared.– Te crees muy macho y no eres más que un gallina que ataca por la espalda y necesita un arma para conseguir lo que quiere.

   Quiere distraerlo, pero los insultos parecen no afectarle y continúa desvistiéndole. Los botones de su camisa son casi arrancados y cada contacto con su piel provoca arcadas en Jared, que no deja de pelear.

   -No eres mejor que yo, niñato. –suda Patterson encima de él.– Y voy a demostrártelo ahora mismo.

   Jared se quiere morir. Del asco y de la vergüenza pero, sobretodo, de la repulsión que le causa tener a ese hombre encima, tocándole, besándole y diciéndole obscenidades.

   -Será mejor que cooperes, preciosa. –le está llenando el pecho de saliva y Jared es finalmente consciente de que no va a poder huir y grita.

   Entonces oye un disparo y no ha sido Patterson. Éste se incorpora para ver a Jensen, armado con un Winchester humeante, aunque del propio vaquero podría decirse que sale también humo. Literalmente.

   -Aléjate de él. – escupe, con voz helada y mirada terrible, arma en mano.

CONTINÚA … 12

Julio César.

TOLERANCIA

agosto 27, 2010

EL AMERICANO…

   Se nota acariciante…

   Soy un tipo tolerante. No critico piercings ni tatuajes. Ni a los panitas que dentro de la fábrica usan hilos dentales. Soy amplio de criterio, por mí que se paseen por ahí en las sensuales y breves telitas, mordiéndolas con las nalgas, enseñándola cuando se agachan a recoger algo, provocando en seguida el jueguito entre machos de tocar culos; eso no me molesta. Tan sólo debo esperar que todos salgan del vestuario para acomodármelo. Aunque no llego a los extremos de otro pana, que los critica… pero se roba las tanguitas, ¡y vaya olidas que le da!

MOLESTO

Julio César.

EMPRESARIOS EN PUGNA

agosto 27, 2010

BOTANDO ACEITE

PLATILLO OFRECIDO

Julio César.

HABLAR… QUÉ MANÍA!!!

agosto 27, 2010

 JUDAS ISCARIOTE… ¿EL FALSO DISCÍPULO?

   “Dios, pero ¿qué me quiere decir?”.

   Hace tiempo leí un cuento sobre un hombre que estaba en la cama con una mujer pasando un buen rato, y sin embargo ella lo notaba distante. Sabiendo que estaba molesto con un amigo ella le preguntó qué era lo que ocurría entre los dos. Respondió él que no sabía, que sin decirle nada, el otro, de la noche a la mañana, dejó de hablarle.

   -¿Hace cuanto? –pregunta ella.

   -Tres semanas.

   -¿Qué razón te dio?

   -Ninguna.

   -¿Pero qué dijo cuando le preguntaste?

   -¡No le he preguntado!

   -Ay por Dios, ¿dos semanas y todavía no le preguntas? A riesgo de blasfemar contra del código de creencia de los hombres, te aseguro que la polla no se te va a caer si hablas con él. Esa es una leyenda urbana.

   Palabras más, palabras menos, ese fue el cuento. Cómo reí. Y es cierto, uno puede hablar de todo menos de sentimientos, temores o preocupaciones. Las mujeres cercanas a nuestro corazón siempre quieren oír que las queremos, ¿acaso no lo saben ya? Y cuando el problema es con amigos (hombres) es hasta más complicado abordarlo, es decir, hablar. Cuando algo nos molesta y nos hace actuar como perros, las mujeres (parejas, hermanas, amigas) siempre nos preguntan qué pasa e insisten en saber. Entre hombres es más difícil. Uno calla y espera que todo cambie, que el amigo gruña o haga un gesto que te indique que ya pasó el problema. O te arrechas también y callas todavía más, haciendo del disgusto algo más serio.

   Es que no nos gusta hablar. Y, sin embargo, a veces toca y es necesario.

   ¿Quién no ha tenido al conocido muy joven que se casa aunque uno le dice que espere un poco más, pero él jura saber lo que está haciendo? Y se casa, y tiene niños pequeño que lo adoran, y una mañana lo oyes gimiendo que no aguanta, que esa mujer esto y aquello, que necesitan rehacer su vida. Y uno no quiere meterse, y odia meterse (no me gusta dar consejos, nadie aprende en cabeza ajena), pero tienes que decirle que lo piense, que están sus niños pequeños que todavía toman fórmulas lácteas, que eso de que no va a descuidarlos es mentira, que ya no verlos en las mañanas y en las noches, no cepillarle la cabellera a la nena y atraparlos y abrazarlos por cualquier motivo, es abandono y descuido. Que esos niños preguntarán, cada noche, dónde está papi. Que no es igual estar con ellos cuando hace falta o se desea con tan sólo volver la cara, a verlos los fines de semana, y eso hasta que el trabajo y una nueva familia no ocupen el espacio y consuman ese tiempo, y ya no habrá más para los otros, niños que no entenderán porqué todo cambió y que irán creciendo preguntándose por qué se fue papá, de quién fue la culpa, hasta que llegue el día en que no lo extrañen más.

   ¿Qué decir de los colegas que sólo trabajan y planean negocios fuera del trabajo y no tienen tiempo para ir a ver jugar béisbol al hijo o asistir al recitar escolar de la niña? ¿A quién no le ha tocado decir, porque te importa esa gente, ten cuidado, no descuides a tus niños, hoy pequeños te adoran y eres su héroe, aguardan con ilusión tu llegada, confían en lo que dices, no te acostumbres a defraudarlos porque será doloroso para ti cuando llegue el día que no te crean. Hoy te siguen, mañana puedes ser tú quien los busques y ellos ni te paren y entonces te preguntarás qué pasó, en dónde fallé.

   ¿Por qué será que la gente nos coloca en estos predicamentos? ¿Acaso no saben que no nos gusta hablar?

ESPAÑA DE CARA A EUROPA

Julio César.