Archive for 30 diciembre 2010

¿OTRO REFERENDÚM, CÓMO SOSTIENE CALIXTO ORTEGA?

diciembre 30, 2010

 ESTO ME REGALARON

   Como saben, el gobierno de Venezuela parece haber caído en histeria terminal. La derrota parlamentaria de septiembre, donde un cincuenta y dos por ciento del electorado votó en contra de ellos (pero las señoras del CNE lograron cuadrar para que a menos votos más parlamentarios), no les dejó otro camino sino intentar darle un palo a la lámpara. Violando la Constitución y las leyes se han aprobado aberraciones que sonrojarían a Hitler y a sus marionetas parlamentarias de los años treinta. A lo que Venezuela dijo NO en diciembre de 2007, se implementa ahora de manera inconsulta, desoyéndose a todo el mundo, tan sólo porque Chávez así lo exige, dada la orden de Cuba.

   Parece no haber salida. La gente está desanimada. Chávez sonríe en una mueca que delata sus problemas. El ejército calla y observa, sacando sus cuentas; igual que esos bolas frías de la Mesa de la Unidad. Pero la misma Constitución de la República nos muestra un camino: el referéndum consultivo. Que Venezuela acuda a las urnas y diga si acepta o no este zarpazo autoritario, porque todos tememos que la vaina va a ir para peor. Si este fuera un gobierno como el de Pérez Jiménez, autoritario y represivo, pero constructor de obras, de realizaciones materiales concretas y visibles, así como responsable de la seguridad ciudadana y nacionalista, la gente no diría nada. O no tanto. Pero fuera de represivos y autoritarios, son inútiles, corruptos y despedazan el país para entregárselo a sus amos. ¿Entonces? Consulta refrendaria.

   Que el lunes 3 de enero de 2011 se comience a recoger las firmas en todo el país para llamar a un referéndum con una única pregunta:

   “¿Crees usted que el Presidente de la República, Hugo Chávez, está capacitado mentalmente para continuar dictando leyes por decretos, mantener los caprichosos decretos dictados por él al Parlamento en todo el mes de diciembre de 2010, seguir llevando las finanzas de la República y el control de PDVSA, mantener medidas restrictivas como el cierre de RCTV y las emisoras de radio, y ahora ir a decirle a las universidades cómo actuar cuando su gobierno no ha sido más que una colección de funcionarios inútiles y corruptos que han fracasado en todo, desde abastecer alimentos, crear fuentes de trabajo y brindar seguridad?

SI____              NO____”.

   Tan sencillo como eso. Qué la gente decida, pero esta vez legalmente, porque cuando Chávez cerró, por ejemplo, RCTV, todo el mundo estaba en contra, pero él hizo lo que le salió del forro del paltó. Ahora la gente se lo dirá claramente. Si, o no.

   Claro, habrá quienes supongan esto un irrespeto, pero es que el Presidente con su conducta desquilibrada, sin autocontrol, intemperante e irresponsable, ya no deja salida. O esas leyes, todas y cada una, son retiradas, TODAS, o se llamará al referéndum y que se sepa de una buena vez qué piensa la gente en las calles, sobretodo en lo preocupante y tocante a la salud mental del señor Presidente. Si se arriesga al referéndum, debemos ayudarlos, eso es saliendo de un centro de votación y entrando en uno de SÚMATE, para socorrer a las pobres señoras chavistas del CNE que tardan de ocho a doce hora para dar un primer resultado parcial. Es que con computadoras es demasiado lento, no como los salvajes colombianos o chilenos que ya a una hora de finalizados los comicios saben quién ganó contando manualmente delante de todo el mundo.

   Si no quieren hacerlo, la gente lo hará por su cuenta.

   Repito: no nos dejan otra salida.

UN AÑO NUEVO, AMIGOS…

Julio César.

EL ACCIDENTE

diciembre 29, 2010

 DESAFIANTE

   Es gracioso. Un grupo de deportistas machotes se exhibe después del juego, la tarima choca de algo y todos caen… y miren qué caen.

DULCE SUEÑOS

Julio César.

COSAS QUE PASAN

diciembre 29, 2010

QUÉ BIEN TE QUEDA…

   Cada vez que se está cambiando de ropas, entran los cuñados, y uno que otro amigo de estos, y comienzan a empujarlo, le arrojan en la cama, le caen encima, manos por todos lados, y le hacen cosquillas. Y miren que esas manotas calientes sí que tocaban. Eran tan juguetones los muchachos…

   Tan lleno de conceptos saludables como está, Víctor sale a trotar todas las mañanas. Y debe ser que su ejemplo es muy estimulante para los vecinos, porque cuando pasa frente a las casas, esos carajos no le quitan la vista de encima. Más de uno ha comenzado a trotar también… aunque siempre van atrás. Nunca le alcanzan.

   No lo entiende, pero cuando viste esas prenditas se pone todo putón. Se excita, se toca, gime, se pellizca… y quiere que sus amigos le pellizquen. Por eso no comprende porqué los amigos continúan regalándole vainas así y quieren ver qué tal le quedan, sí ya les ha contado de sus calenturas fetichistas.

……

   Fuera de juego, estos tres son casi indecentemente calientes. Sobre todo este último. ¿Por qué no tendré amigos con este fetiche? Les regalaría cada vaina…

LUCHA LIBRE

Julio César.

NOTA: Todas las imágenes han sido tomadas de portales gratuitos; que nadie se moleste, por favor.

ESTO ME REGALARON

diciembre 29, 2010

 LO QUE VA DE SEMANA

   Mostré mi mejor cara de sorpresa.

   Generalmente no lo pienso mucho, si tengo que regalarle algo a alguien, salgo con una botella. Sobre todo dentro de la familia, y ellos son exactamente iguales. Excepto mamá, ella quiere lo suyo en efectivo. No se fía. Sin embargo están esos regalos hermosos que no esperas y te sorprenden, porque alguien se ha empeñado en demostrar interés y… sí, amor.

   Por cosas de mi hermana, Fernandita, la menor de mis sobrinas, una belleza que va para tres años, me regaló un CD dentro de una bonita bolsa azul. Mi hermano Miguel, para molestarla, hizo como que iba a quitársela y ella bramó “no, tío Julio”, me la dio con un beso. Dios, fue tan tierna. Es esa misma sobrina que le encanta que la cargue y cuando viene otro de mis sobrinos, me abraza para que no la suelte ni suban los otros, con aquello de “no, tío mío”. No les diré qué clase de música era, tan sólo que era vieja y hermosa, y como a las cuatro de la madrugada para el amanecer del veinticinco, entre cervezas y cervezas, las cantábamos Eduardito, Melissa y yo. Esos dos tienen buenas voces, yo parezco que me trague un sapo y se me atoró en la garganta.

   El jefe también dio obsequios. Se presentó la semana pasada con botellas de vino para todos. Le susurraba yo a alguien que seguramente era vino de cocina, del más barato, y el muy bicho me ha regalado a mí una billetera. Una vaina bonita, ancha, donde cabe mi cédula de identidad sin necesidad de forzarla. Fue un tanto extraño, como me lo hicieron notar. Debí explicar que ida Sonia, soy el de más antigüedad en el departamento, que no es porque le cabroneo salidas al jefe. Pero sí, me desconcertó y gustó el regalo. Con decirles que Miguel y mi otro hermano, José, la querían.

   Sonia, esa malvada que se fue para otro ministerio dejándome solo, se acercó y me ha traído nada más y nada menos que un DVD genial. Creo que ya lo comenté, hace dos años me regaló, en original y hablada en español, la cinta Brokeback Mountain. Para un cumpleaños, es en febrero, me regaló el libro donde venía el cuento (mezquino a mi manera de ver, realmente creo que la película fue mejor), y el año pasado me regaló otra cinta de Jake Gyllenhaal, Highway, algo hermoso, triste y reflexivo (si no la han visto, inténtenlo, deja un sabor agridulce pero provoca verla de nuevo, pasado unos días). Este año me trajo Bubble Boy (El Chico en la Burbuja de Plástico), algo que parecía una comedia idiota de absurdos, pero que Jake Gyllenhaal logra sea tierna y bonita. Cómo me conoce.

   Melissa, mi hermana, me hizo un gran regalo también. Toda la serie, en DVD, del documental El Mundo en Guerra. Tenía yo uno que otro capítulo de cuando aquí fue transmitida por VTV, el canal del Estado, antes de que se convirtiera en la basura que es hoy en día (el canal, aclaro… y bueno, el Estado). Hoy en día no podrían retransmitirla por muy educativo que sea, la demencia de Hitler y la manera de legalizar su poder se parece demasiado a la de nuestro Presidente con aspiraciones de vitalicio. Ese mismo día vi tres capítulos, llegué hasta “Cae Francia”, y la verdad es que hay que reconocer que en este mundo hay personas capaces de realizar grandes obras, yo me maravillaba no sólo de las tomas, las entrevista a los protagonistas, sino de la manera de ensamblarlo todo. No todo es basura como Al Sur de la Frontera, de Oliver Stone (quien avergüenza al mundo de pena ajena).

   También me dieron llaveros, camisas, zapatos, turrones (que saben que me gustan), colonias y, por supuestos, botellitas variadas. Fue, a pesar de todo, una buena cosecha, y eso que este año la crisis tenía a todo el mundo amargado.

   Yo a todos los maté con lo mismo. De cierta manera es terrible recibir tan buenos obsequios, eso te obliga a esforzarte en mostrar qué tanto aparecías a esa gente que te estima y quiere.

¿OTRO REFERENDÚM?

Julio César.

JARED EL NOBLE, JENSEN EL PLEBEYO… 11

diciembre 29, 2010

JARED EL NOBLE, JENSEN EL PLEBEYO                         … 10

   Esta historia, QUE NO ES MÍA, mal traducida por el Google, larga y totalmente romántica, me la hizo llegar una amiga. Es buena. Es melosa y bobamente sentimental. Sólo una mujer, como MERI, podría escribir esto. Aunque mi amiga me pasó el archivo completo (es largo), sobre el encabezado hay poco. Es un tanto picante (bueno, algo más que un poco), pero es, básicamente, una historia de amor rosa. Disfrútenla:

……

MATRIMONY W ITH HIS MAJESTY

By MERI

Jared/Jensen

CN-17

Cuando el agente de policía Jensen Ackles salva la vida del rey de Monrovia, no sabe hasta dónde llegará el agradecimiento de su majestad, Jared Primero…

   A la mañana siguiente los cuatro desayunaron juntos, el silencio era algo tenso.

   -Ey, ¿qué dirías de un paseo por el campo y un picnic? Propone Jared tomando un sorbo de café, cerrando los ojos con un leve suspiro de placer.

   -Me parece bien. –sonrió Jensen.- ¿Bobby?

   -No. –Bobby le miraba fijamente.- No quiero ir. –Jensen exhaló sin dejar de mirarle.

   -Muy bien, pero debes permanecer dentro de la casa. –Bobby lo mira resentido.

   -¿Puedo llamar al abuelo? –y Jensen se congela un momento.

   -Esta tarde. Cuando yo vuelva. –intenta no mirar a Jared.- ¿Y tú, Jordan? –el otro niño miró de Jensen a Bobby.

   -Me quedo con Bobby. Si está bien para ti, padre.

   -Muy bien, hijo. –sonrió Jared, para nada afectado, aparentemente por la deserción de los niños mientras miraba su reloj.- Le diré al cocinero que prepare algo de comer y nos reunimos aquí en… ¿media hora?

   -Funciona para mí. –responde Jensen… mirando a Bobby, quien le ignora deliberadamente. ¿Acaso llamaría de todas maneras a Texas y…?

   Padre e hijo intercambian una mirada larga. Jared frunce el ceño.

   -¿Todo bien?

   -Claro. Oh, no, espera… no traje ropa de montar.

   -Seguro que encontrarás algo para el paseo. ¿Jeans y botas?

   -Perfecto. –acepta Jensen asintiendo con la cabeza, todavía mirando como Bobby se aleja con Jordan.

   Jared, sin embargo, sí se vistió para la ocasión. Se apareció frente a Jensen con altas botas pulidas y un muy ajustado pantalón de montar que se amoldaba a cada pulgada de sus largas piernas. Por un segundo Jensen sintió que el mundo se detenía y que lo único que podía hacer era mirarle, con el corazón estrellándose prácticamente contra su pecho y su entrepiernas llenándose en tiempo record, destacándose con fuerza contra sus vaqueros.

   Un estremecimiento recorrió al rubio. No había ninguna otra cosa que quisiera más en este mundo que no fuera caer sobre Jared, despojarle de todas esas ropas y tenerlo totalmente desnudo –a excepción de aquellas botas, por supuesto- y tumbarle en la hierba para tomar todo lo que pudiera del gigante.

   A tal fin dio un paso al frente, ojos brillantes como fuego verde. Los ojos de Jared se oscurecieron cálidamente, reconociendo la necesidad del otro. Jensen casi alza sus manos hacia él, pero el sonido de los cascos de caballos en la tierra lo devolvió a la realidad, terminando por llevar sus manos hacia un hermoso ejemplar equino.

   -Joder… -susurró Jensen, sonriendo con frustración.

   -Más tarde. –le susurra Jared en el cuello al pasar tras él, con una sonrisa llena de promesas.

……

   Media hora más tarde, Jensen galopa a toda velocidad a través de aquellas tierras planas, el viento contra su cara y metiéndose entre sus cortos cabellos, el sol calentando gratamente su cuerpo. Había pasado mucho tiempo desde que había montado a caballo. Había olvidado lo mucho que amaba la sensación.

   -Conozco un buen lugar para almorzar. ¿Te interesa? –pregunta Jared, cuando Jensen afloja el paso y trota suavemente a su lado. Con sólo mirar al castaño montado a caballo, bajo el sol, hizo que el pulso del rubio latiera más de prisa.

   -¿Tal vez no sólo almorzar?

   La sonrisa de Jared como toda respuesta, envía latigazos de anticipación a la verga de Jensen.

   Entran en una zona boscosa, siguiendo un camino de tierra llegan hasta la orilla de un hermoso lago de aguas azuladas que brillan bajo el sol. Es perfecto. Todo era perfecto, se dice Jensen.

   Tendiendo una manta enorme, Jared coloca las viandas de alimentos y luego se recuesta al lado del rubio.

   -Si, perfecto. –sonríe Jensen, teniendo los alimentos y a Jared a su alcance.

   El rubio se inclina hacia él por un beso. Jared abre la boca, gimiendo de anticipación. Jensen cierra los ojos y se entrega al dulce calor en la boca del otro. Los labios, la lengua de Jared lo buscan, atrapan y halan. Es ahora Jensen quien gime cuando Jared tira de él, echándolo de espaldas en la manta y comenzando a luchar con los botones de su camisa. Las manos de Jared, que parecen multiplicarse como siempre aunque a él le parece que le hace falta dos más para tocar todo lo que desea de Jensen, trabajan sobre su cinturón y cremallera.

   Jensen casi grita cuando la cálida boca atrapa su cuello, mordiendo y chupando, bajando, mientras la enorme mano de Jared desaparece dentro de sus pantalones, atrapándolo y apretando. El rubio siente que el sol estalla en su cabeza y deja de pensar, tan sólo siente esa mano grande que le soba, le acaricia y masturba sin ni siquiera sacárselo del boxer.

   Más tarde, totalmente desnudo junto a Jared, y recibiendo los rayos del sol, con la enorme mano de Jared acariciando su abdomen, Jensen se pregunta qué haría falta hacer para quedarse así para siempre. Cerrando los ojos, con somnolencia, deja que su imaginación vuele por un momento. Un escalofrió lo recorre. Si tan sólo pudieran permanecer así…

   -¿Tienes hambre? –le pregunta Jared, su mano todavía acariciándole a lo largo de su cuerpo, cosa que hacía muy difícil pensar en cualquier otra cosa.

   -Si.

   -Hay comida en las viandas. –la mano de Jared baja un poco más, envolviéndolo de manera firme y suave.- Y tenemos que levantarnos y vestirnos, o llegaremos muy quemados por el sol. –Jensen bota aire, él no quiere moverse nunca más.

   -Hummm… tienes razón. Alimentos y ropas. –concede sentándose. La mano de Jared se desliza ahora por su espalda, casi acariciando sus nalgas.

   -¿Sabes? Se me hace muy difícil mantener mis manos lejos de ti.

   -Ya lo has dicho. Pero no es algo tan malo. –se inclina para besarlo lentamente, a fondo, saboreando su boca.

   Después de almorzar se lanzaron de cabeza en el lago para nadar un poco, aunque llamar aquello natación era una exageración. Era de todo menos nadar, aunque la sensación de Jared, cubierto de gotitas de agua, abrazándole y sumergiéndolos a ambos bajo las templadas aguas, no era como para quejarse, piensa Jensen. Rato después notaron que el sol estaba bastante bajo en el horizonte por lo que no podían ignorarlo por más tiempo.

   -Si deseamos llegar para cenar esta noche con nuestros hijos, es mejor que comencemos el regreso. –acota Jensen buscando sus ropas.

   -Tienes razón –concede Jared con un suspiro de pesar al mirar a Jensen desnudo, decidiéndose a vestirse también.

   Después de cubrirse y adecentarse, así como recogerlo todo, Jared llegó junto a Jensen y desliza la mano en su nuca, tirando de él para darle un rápido beso.

   -Esto me gusta… -saciado y feliz, Jensen toca la mejilla de Jared.

   -Lo sé. –suspira.- A mí también.

   Jared le rodea la cintura con sus brazos, atrayéndolo, sosteniéndolo contra su cuerpo –uno cálido, con olor a sol y aire libre. Jensen deja descansar la cabeza un instante sobre su hombro amplio y se deja llevar por el momento, deseando que durara para siempre.

   -Es hora de irnos. –Jared deja caer los brazos, reacio, dando un paso atrás.

   Jensen lamentó perder ese punto de apoyo y calor. Pero tanto como pudiera no gustarle entender que el día –y las vacaciones- iba terminando, no se podía discutir con la realidad.

   Cabalgaron lentamente hacia el albergue, deteniéndose de vez en cuando para apoyarse uno en el otro a pesar de la separación y darse un dulce beso, o simplemente para tocarse.

   Es cuando se oyen dos disparos provenientes de un grupo de árboles a la izquierda. Jared y su caballo caen al suelo. El caballo se apresura a ponerse de pie, sangrando por un costado, alejándose a todo galope.

   Por un segundo terrible, todos los miembros de Jensen quedan congelados, no podía moverse. Un latido de corazón más tarde, se encuentra en control de sí mismo nuevamente. Se deja caer al suelo mientras golpea al caballo. La yegua corre rumbo a casa.

   Varios disparos más se dejan oír, cada uno más cerca del caído Jared, pero ya Jensen se arroja todo lo rápido que puede sobre el rey, cubriéndolo… como es su deber. El miedo sube desde su estómago hasta su garganta. Mientras se movía había logrado sacar su teléfono móvil, marcando el número de Seguridad con dedos temblorosos.

   -Seguridad. El oficial Preston al habla.

   -Alguien disparó contra Su Majestad de regreso del lago. Envíe gente aquí inmediatamente.

   -¿Exactamente dónde está? –se percibe la alarma.

   Jensen mira a su alrededor, luego hacia el camino que sigue el sol.

   -Hay un grupo de árboles y varias piedras grandes a mi izquierda, mirando hacia el albergue, desde donde los pistoleros dispararon. No sé si continúan allí o se fueron. Estamos a veinte minutos en marcha lenta de un auto hacia el sur del lago.

   -Sé dónde es. Por favor, quédese ahí.

   -Bien.

   Justo en ese instante una bala pasa cerca de su cabeza y se arroja nuevamente sobre Jared, quien deja escapar un gruñido, despertando del leve desmayo.

   -Joder.

   -¿Estás herido? Dime, en dónde.

   -Creo que una bala me dio en el hombro. Duele como el infierno, y creo que también me lastimé el tobillo. Supongo que el caballo cayó sobre él. –es cuando repara en Jensen sobre su pecho.- ¿Por qué estás abrazándome en este momento?

   -Te estoy cubriendo. –Jensen no le mira al responder, mientras intenta escudriñar entre los árboles. Jared desorbita los ojos.

   -¿Estás loco? ¡Cúbrete tú también!

   -Sé lo que hago, Jared. Es mi trabajo. –replica mientras va incorporándose. El tiroteo parece haberse detenido por el momento. Aunque miraba fijamente hacia los árboles no podía distinguir nada en medio de sus penumbras.- Déjame ver tu hombro.

   Después de colocar la cabeza de Jared en su muslo, Jensen, con mucha delicadeza, logró despojar su hombro de la fina camisa ensangrentada.

   -Fue tan sólo un rasguño, ni siquiera ha sangrado mucho.

   -Arde de lo lindo. Y el dolor del tobillo es peor. Dudo que pueda caminar.

   -Tal vez con algo de ayuda. Me ofrezco. –sonríe Jensen, de forma vacilante. Jared le mira fijamente.

   -¿Estás bien, Jen?

   -¡Perfecto! –gruñe con una mueca.- ¿Cómo diablos entraron dentro de la propiedad? Me dijiste que era segura.

   -Lo es… casi toda. Hay un montón de cercas que rodean la zona, pero no tanta gente para custodiarla. –responde mientras intenta incorporarse.

   -¡Quédate abajo, carajo! Quien fuera aún puede estar por ahí esperando que asomes la cabeza. –Jensen le empuja obligándolo a quedarse acostado, dejando una mano en su pecho para impedirle levantarse otra vez.

   -¿No crees que si hubiera alguien ya te habría volado los sesos por todo el tiempo que llevas ahí tontamente sentado sin pensar en tu seguridad? –replica Jared, algo molesto, alejando su mano. Pero Jensen empujó con más fuerza.

   -No te muevas. Podría estar esperando su oportunidad, que nos confiemos. Mierda, no debimos salir así. No debí permitir que diéramos este paseo, sabía que la amenaza contra tu vida no había sido conjurada. Incluso no debimos venir al albergue. –mientras habla, Jensen mira hacia los árboles, con el deseo de cazar, de ponerse de pie y correr en zigzag y llegarse hasta allá y descubrir quién está ahí y darle su merecido para que ya nunca volviera a amenazar la vida de su… de Jared.

   -¿Cómo que no debiste permitirme salir? –el tono de Jared dejaba notar su ira.- ¿Quién manda aquí?

   -¿En este momento? Yo. –enfatiza, mirándole ahora.

   La mirada de indignación de Jared no tiene precio, y en otro momento, Jensen lo habría besado.

   -Sí en eso estamos… túmbate tú también. Si algo te pasara… -le tiembla la voz.

   Los vehículos de emergencia se acercaban pitando a una velocidad preocupante, y Jensen esperaba sinceramente que disminuyeran antes de que pasaran por encima de su rey. Dos Broncos Ford se detuvieron por lo menos cinco metros delante de ellos, demasiado espacio no cubierto.

   -Su Majestad ha sido herido. Monten un operativo de seguridad total, ahora. –ordena Jensen tan pronto como el primero de los guardias uniformados sale del vehiculo.

   Rápidamente ayudan a Jared a ponerse de pie, lo cubren con sus cuerpos y lo introducen en uno de los autos. Es cuando Jared se inquieta.

   -Jensen, sube. –ordena, clara y directamente.

   -Debo verificar algo antes.

   -De eso puede encargarse Seguridad y…

   -Regresen a Su Majestad al albergue. –no responde a Jared, encarando a uno de los guardias.- No sabemos si los agresores continúan en la zona.

   Profundamente disgustado, Jared se ve conducido de regreso al albergue. Sin Jensen, quien queda allí con media docena de efectivos.

   -Tenemos que entrar a la izquierda de ese grupo de árboles y asegurar la zona. –señala Jensen el lugar de donde cree partieron los disparos.

   -¿Por qué? ¿Cree que aún estén ahí?

   -No lo sé. Pero aunque no sea así debemos buscar los cartuchos de las municiones disparadas para efectuar pruebas forenses y determinar qué clase de arma se utilizó. Eso, tal vez, nos lleve a los conspiradores… A la o las personas que desean herir a Jared…

CONTINÚA … 12

Julio César.

CUANDO ACTUALIZA FACEBOCK

diciembre 29, 2010

RETO

   Abre esa boquita… y pide.

   Cuando el hombre actualiza su página facebook, con esas fotos duras y calientes, seguidas de muchos amigos, sus alumnos se quedan helados, temblando todos, mirándolo con ojos muy abiertos para ver cada duro y enorme detalle, con esas bocas echas agua, casi con las babas afuera. A veces era tanta la baba cuando le envían un mensajito de cariño al profe, casi suplicantes por ser sus preferidos, que tenían que cambiarse los calzoncillos.

CHICO DE RECURSOS

Julio César.

OTRO REGALITO

diciembre 29, 2010

 LO QUE VA DE SEMANA

   ¿Quién no gusta de buenos regalos?

ESTO ME REGALARON

Julio César.

SE FUE CARLOS ANDRES PEREZ

diciembre 29, 2010

 LO QUE VA DE SEMANA

   Si los errores se olvidan, se repiten. Si las culpas de los de ayer se soslayan, mañana se cubrirán laz de estos, ¿acaso no es algo muy evidente?

   Un demócrata, a pesar de todo.

   La verdad es que tengo sentimientos encontrados respecto a este hombre. Nunca le quise. Siempre asocié su nombre a la más espantosa corrupción que jamás había padecido este país. De verdad creí que era lo peor, el foso de indignidades más profundo donde podía caer una nación llena de gente desaprensiva e irresponsable de su deber de vigilar a los mandatarios, tanto en lo moral como en lo mental. Y eso que Carlos Andrés jamás dio muestra de perturbaciones mentales. Pero todo eso, creerle lo peor, terminó cuando comenzó la oscura era chavista. Estos son de una bajeza, corrupción e incompetencia tal que hacían lucir bien a Carlos Andrés Pérez.

   El hombre murió el domingo pasado, 25 de diciembre. Paz a sus restos y a su memoria. Sin embargo, debo acotar algo porque me temo que nada aprendemos. Ya hay voces que dicen que si la corrupción de Carlos Andrés Pérez (CORRUPCION QUE LA HUBO), la de su entorno íntimo y familiar no hubiera sido investigada y su conducta delictiva castigada, nada de este calvario que padecemos hoy habría ocurrido. La insensatez del argumento deja a uno casi sin habla. Venezuela padece actualmente un  insano y represivo régimen, corrupto e inepto, porque a un presidente deshonesto, Carlos Andrés Pérez, se le investigó, se le encontró méritos para enjuiciársele y se le sacó de la presidencia. Qué tal.

   Qué en Estados Unidos, Richard Nixon hubiera renunciado cuando se le investigaba penalmente, y que la república del Norte no entrara en crisis moral y mental, no parece decirnos nada. Aquí sí, es por culpa de quienes persiguieron la corruptela del régimen llamado por Rafael Poleo, perezmatista (por el ex presidente y su “señora” de ese momento). No es por el error garrafal de un electorado irresponsable, de una clase media que no le inculcó auto preservación, inteligencia o responsabilidad a sus hijos, sobre su futuro. No, la culpa de este valle de lágrimas es de Escobar Salom que le enjuició y de gente notable que exigió que un presidente indigno no continuara mandando. ¿Cómo puede salir un país de ninguna crisis cuando sus valores están tan trastornados, cuándo sus nativos están tan deseoso está de evadir las culpas propias?

   Qué Carlos adres Pérez era un demócrata, eso no lo discute nadie. No amenazó con una guerra civil ni con muertos si los tribunales le hallaban culpable. Aceptó lo que un tribunal decidió. Tal vez allí radica la diferencia con los pichones de tiranos que sueñan con morir de viejos en una silla de mando, pero sin tomarse el trabajo de gobernar, de resolver problemas reales y no aquellos que atormentan e inventan sus mentes calenturientas.

   En fin, qué descanse en paz el señor Carlos Andrés Pérez, ex presidente por dos veces de la República de Venezuela.

REGALITO

Julio César.

LIFEMAN

diciembre 29, 2010

CICLISTA XXX

   Después del rescate boca a boca, te la llena de otra cosa.

BLUE

Julio César.

ADICTIVO

diciembre 29, 2010

BOCA LLENA

   Le fascinaban jugosos…

   Algo había, obviamente. Maldad era que a un carajo a las tres de la mañana, medio ebrio con su mejor amigo en un sofá, se le empujara por la nuca a que probara una, saboreando a fondo el nuevo platillo, para que se jodiera. Siempre quedaba buscando más.

SORPRENDIDO!!!

Julio César.

QUE SIGAN SIENDO NIÑOS UN POCO MAS

diciembre 29, 2010

EL 2000 Y LOS BUENOS DESEOS

   Aunque trabajo en el sector salud (de manera vaga y distante), fue no hace mucho tiempo que oí aquello de que los niños podían sufrir de stress. Para mí fue una sorpresa, crecido como lo hice bajo la idea de que la única ocupación de los muchachos es estudiar porque no tienen ninguna otra tarea. Parece que la cosa no es tan simple. Sobre los niños sí se ejercen presiones, directas o no, que les afectan. En guarderías y primeros años escolares, afortunadamente, se está prestando más a tensión a niños que lloran, gritan o sufren berrinches, no tanto como reflejos de conductas de muchachos “tremendos y malcriados”, sino como los signos visibles de los problemas que ocasionan tales comportamientos. Que en sí es dejar salir el stress de alguna manera.

   Conocí del hijo de unos amigos, que a pesar de que ya tiene cuatro años, aún moja el pantalón, y aunque me parece dulce y tranquilo, me cuentan que a veces sufre accesos de rabia, retando y enfrentando a la maestra. Hace poco su mamá, mi amiga, me comentó que la maestra la llamó a ella y al marido porque el niño les cuenta a todos que su papá les grita, no los quiere y que su mamá llora mucho. Atraviesan por problemas (yo no lo sabía), y creyeron que nadie lo notaba. Qué equivocados estaban. Lo peor es que tal situación se reflejaba en el muchachito.

   Fuera de las cuestiones personales, los niños están expuestos desde muy jóvenes a una enorme carga de responsabilidades o de privaciones. En los hogares donde todo falta porque carecen no sólo de alimentos, medicinas y cuidados elementales (desde limpiarles la nariz), pasando por el desinterés total de si aprenden a hablar, caminar bien, o sí comienzan la escuela o no. Del otro lado están los niños obligados a ir desde los cuatro años a una preparatoria que va introduciéndolos en cursos donde deben aprender a exponer y preparar charlas, algo que yo no hice hasta cuarto o quinto grado. Fuera de ello, los padres quieren que también aprendan, Y SOBRESALGAN, en natación, béisbol, música e incluso idiomas. Hay niños de tres y cuatro años de edad que salen de sus casas a las cinco de la mañana junto a sus padres rumbo a una guardería preparatoria donde pasarán buena parte de la mañana, de allí van al béisbol, más tarde a una clase de música, regresando a sus hogares casi a la misma hora que los adultos, y aún se espera que brillen. Hay padres que lo toman serenamente, como actividades de expansión, que pasen el rato en ello, pero hay quienes se obsesionan y empujan y empujan; para quienes lo que hacen los muchachos nunca es suficiente. Ni está bien. En muchos casos nos encontramos al niño presionado y a punto de estallar.

   Está bien, que se instruyan, en multiplicidad de cosas; siempre les digo a mis hermanos que en cuanto los muchachos tengan edad que aprendan a conducir un auto, a bailar y verlo como algo normal, que les enseñen a preparar alimentos, algo de mecánica, un poco de plomería y hasta electricidad (no a bebés de cinco, claro), porque todo hace falta, es bueno que se preparen para el mundo que se les viene encima. Y mientras lo hacen, que entiendan la necesidad de ayudar a mantener el hogar aseado, sus cuartos ordenados… dentro de ciertos límites (el mío es muchas veces un desastre). Pero no como si en ello, en esas tareas extracurriculares como dicen los gringos, les fuera la vida. El grito, el insulto, el ridiculizar y lastimar no es necesario, ni parte del proceso mediante el cual un jovencito aprende a batear, por ejemplo.

   Todos sabemos lo que cuesta ganarse el salario, las presiones sutiles del entorno, las molestias, los disgustos, la sensación de vacío cuando lo que esperábamos no se da, o se da y no resulta lo que imaginábamos. Sentir el fracaso de ver pasar el tiempo y aún observar lejos las metas… Nuestros niños pasarán por todo ello, y las herramientas que les demos ayudarán en la tarea de sobrellevarlo… pero sin robarles desde ahora este tiempo de “soy un niño y quiero jugar”, de que si se colocan el reloj de Ben Ten en verdad creen que se transformarán (claro, hay que ir explicándoles la diferencia entre ficción y realidad, o terminan como izquierdistas, lastimándose o causando daño). Mi sobrina, que ya tiene casi once, todavía atesora sus muñecas y cómo se mortifica cuando uno se lo hace notar.

   Que jueguen, que corran, que cada tarea sea una aventura que les divierta mientras la inician. Comer, estudiar, practicar otras actividades es importante, pero también el que se sientan en paz, que corran y rían como niños, que mañana no tengamos que lidiar con neuróticos, amargados o enfermos de los nervios. Parafraseando algo que leí por ahí, un corazón alegre preserva la salud.

   Que la carga que les tocará llevar en su momento no les llegue demasiado pronto cuando aún no hay necesidad.

HIJOS DEL DIVORCIO

Julio César.

RAZONES

diciembre 29, 2010

 RACIONAMIENTO

DESCARO

Julio César.

REGALO DE NAVIDAD

diciembre 24, 2010

 LO QUE VA DE SEMANA

   Esta noche, a las doce, si en tu casa es como en la mía que nos damos un abrazo deseándonos feliz navidad, obsequia un poco más. Recuerda que mientras vivimos vamos dejando huellas de nuestro paso, afectos y malos entendidos, y a veces nos quedamos cortos cuando queremos dar a entender lo que sentimos. La vida pasa, y así como la caja de CDs que no terminamos jamás de revisar o colocar en sus carátulas porque nunca tenemos tiempo, pregúntate si realmente has cumplidos con el corazón, si has sabido expresar tus afectos a quienes te rodean. Esos cariños que damos por entendidos pero que jamás expresamos, y se nos pasa la vida sin decirlo. Esta noche regala un abrazo fuerte, cálido, que te salga del alma, porque del mañana nada sabemos. Recuerda el pesar por el amigo al que no llamaste y luego partió de este mundo sin que pudieras despedirte, qué nunca más te pase.

   Abraza a tus padres y que suene a gratitud por tanta entrega, a felicidad porque están contigo, tú sabes que ellos ríen con tus alegrías y lloran, aún cuando no los ve, con tus tristezas. Abraza a tus hermanos por todo ese apoyo que mientras crecías se brindaron; a tu pareja y tus hijos, a los sobrinos, a los amigos y aún a los tan sólo conocidos, dándoles a entender cuántos los quieres y agradeces el que han estado a tu lado. Recuerda a los enfermos, a los reos, a los sin hogar, a los que sufren persecución, pide por todos ellos que esta noche el Señor los visitará y seguro que te escuchará. Y pensando en todo y en todos, en silencio, mientras sonrías a otro, di para tus adentros: Gracias, Dios mío.

   Hasta mañana, amigos, que el Señor siga mostrándonos su amor, y que la paz, la prosperidad y la salud nos llegue como una bendición que a sus ojos merecimos.

SE FUE CARLOS ANDRES PEREZ

Julio César.

CASI EN NAVIDAD

diciembre 22, 2010

 LO QUE VA DE SEMANA

   El tiempo vuela. Tan sólo faltan tres días para la noche de Navidad. En horas así me gusta recordar aquella estrofa de una canción de Ilan Chester: Ya se anunció la llegada del Niño Dios…

   Pero como debo preocuparme por sobrevivir a estas fiestas, no he tenido tiempo de escribir nada.

   Como saben, no soy fanático de las navidades, pero no es por modas o llevar la contraría. Es algo propio e íntimo. Asocio el fin de año, y eso abarca la Navidad, con la época de hacer balances personales. Y nunca quedo contento. Además, hace años que Venezuela, a diferencia del resto del mundo, disfruta de un diciembre alegre, con la única preocupación de comprar ropas, juguetes o viandas (licor) para las noches de fiesta. Es difícil cuando un sistema fascista y autocrático nos lleva a una dictadura constitucional, dando zarpazo tras zarpazo a las libertades individuales, políticas y sociales.

   Sin embargo, también somos gente de fiestas. El viernes, sábado y domingo pasado tuve que asistir a dos matrimonios y un bautizo. El viernes (más bien sábado ya) regresé de madrugada a casa de mis padres, dormí buena parte del día, tomando agua y aspirinas, jurándome no beber más… para salir esa noche. No recuerdo ni cómo llegué (me llevó mi hermano, tampoco es que soy un desastre total), y el domingo fue de agonía. Pero tuve que ir a las tres de la tarde al dichoso bautizo. Tenía tiempo que no entraba a una misa, creo que era eso y no el ratón lo que me hizo doler la cabeza. No eran ni las once cuando regresé a casa, sobre mis propios pies, manteniendo una conversación más o menos coherente con papá antes de caer en la cama. Seguro que se extrañó mucho.

   Por suerte no trabajo esta semana, ni la próxima, por arreglos internos. Pensaba dedicarme a supervisar unos trabajos en los clóset, pero como le dije a una amiga (con quien tenía tiempo que no hablaba, otro milagro navideño), esa gente cobra demasiado, parecía el rescate de un secuestro. Sin embargo dediqué el día de ayer a sacar todas y cada una de las cosas que había en ese closet y los otros dos. Dios, encontré ropas hasta de una amiga mía, una ex, quien juraba siempre que un día volvería a tener la cintura para entrar en ella nuevamente. Se las llevé envuelto en papel de regalo. Cómo se molestó. Había zapatos llenos de polvo, camisas que viéndolas ahora me pregunto porqué las compré. Había medias, calzoncillos (hasta de modelos que ya no uso, y unos que no eran míos). Todo eso fue a la basura. Encontré en unas carpetas papeles de la universidad, del apartamento, constancias viejas de trabajo que no sabía dónde estaban.

   En uno de los clóset hallé viejos libros sin tapa, o de hojas sueltas. Curiosamente me costó más deshacerme de ellos. Guardé los que fueron regalos, voy a ver quién me los repara. Pero salí de libros que compré y me desilusionaron (incluido El Código da Vinci). Boté viejas películas en formato VHS (¿las recuerdan?), algunas de DVD. Revistas, diarios, tarjetas… todo fue a una gran bolsa negra. Y estaban esas cosas que uno guarda por ahí, que si adornitos de cristal, figuritas talladas en piedra, cantidades de llaveros y lapiceros. También encontré platos, tazas, vasos. Cosas que te regalan y dejas en la caja, por años y años olvidados.

   Polvo, telarañas y una que otra chiripa, debió ser barrido. Me juré (vamos a ver cuánto me dura) que una vez a la semana removería las cosas y las rociaría de sheltox. Era extraño ver el espacio que quedó, lo limpio y ordenado que se veía. Y fue reconfortante, como lo es siempre reparar una llave que gotea (bueno, no yo, a lo sumo cambio canillas), reponer la pintura de las rejas, darle una repasada a las paredes.

   Y no me negaran que casi todo el mundo procede igual. En diciembre. Y todas esas cosas las asocio a un análisis personal, una recapitulación de lo que fue con la esperanza que de lo que venga sea mejor. A mí me pone melancólico si estoy solo. Si tuviera que describirlo con palabras, diría que es como revivir lo que sentí esa semana después de ver Brokeback Mountain, cuando tan deprimido y sacudido andaba, ahogándome pensando que me quedaría solo, para vivir de los recuerdos de lo que pudo ser, arrepentido de no vivirlo, de dar la espalda, de dejar ir a una amiga, no contar con nadie, y las promesas de cambio, de rectificación. No me pregunten en qué quedó todo.

   Sin embargo, hay magia en estos días, en la Navidad, en la promesa de mejores tiempos que nos hace la noche vieja cuando agoniza y esperamos con ansiedad que repiquen las doce campanadas. Es imposible permanecer indiferente a esa alegría que brilla en los ojos de los padres cuando todos sus hijos están ahí, cuando los muchachos gritan felices al recibir sus regalos, esos que trajo el Niño Jesús porque fueron buenos. Incluso es posible ver a aquellos de quienes nos hemos distanciados y no encontramos las ganas de discutir, no esa noche, y hasta podemos brindar. Es no poder dar un paso sin ver una cara amiga, sin recibir una llamadas, “¿dónde estás?, ¿qué estás haciendo?, vente para acá, te esperamos donde Matías”. Ah, la de reales que hemos dejado en ese bar.

   A veces olvidamos que Navidad es otra palabra para definir la Natividad, y todo lo que significa para los que crecimos oyendo del amor de Dios, quien envió a su único hijo para que encontráramos salvación. Navidad es recordar por siempre y para siempre el nacimiento del Niño Dios, quien nació de una mujer sobre un humilde pesebre en una noche fría, ofreciéndonos un maravilloso regalo, uno que no queremos apreciar en toda su extensión muchas veces: “Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor.” (Lucas 2:11 NVI).

   ¿Y cómo dejar pasar aquello que siempre olvidamos?: Paz en la tierra a los hombres de buena voluntad.

REGALO DE NAVIDAD

Julio César.

FORZANDO

diciembre 22, 2010

CICLISTA XXX

   Hay competencias que todos admiran con ganas.

LIFEMAN

Julio César.