¿UNA ENCUESTA DE FE?

 JUDAS ISCARIOTE… ¿EL FALSO DISCÍPULO?

   Generalmente me voy tarde a la cama cuando estoy solo en mi apartamento. Leo, navego en Internet, si tengo una buena película la veo. Siempre fui de mal dormir. Antes, al entrar en la cama, sintonizaba el canal Animal Planet, pero ahora siempre está el amansador de perros, y ese programa me molesta. Globovisión no lo dejo ni loco, si escucho la menor noticia sobre el país se me va el sueño. Así que ahora muero en el canal History. De hecho ya lo veía cuando todo era realmente sobre historia. No ha perdido mucho y ha ganado buenos programas. El tono de las voces, la música acorde y hasta las imágenes invitan a dormir. Excepto anoche.

   Debí saber que no alcanzaría fácilmente el sueño cuando lo sintonicé y comenzaba El Efecto Nostradamus, con un programa llamado nada más y nada menos que Las Armas de Satanás. Era un repaso de las profecías bíblicas sobre el fin, el libro de Revelaciones y la interpretación de los hechos a manos de eruditos y gente un tanto más extraña. Dos cosas llamaron mi atención. Lo primero era una encuesta (que da nombre a la entrada) echa en Norteamérica, mundo de gente práctica y pragmática con una gran cantidad de población media y joven. Según el programa, el setenta por ciento de los norteamericanos cree en la existencia de Satanás, como un ser real o una entidad que mal influye en la humanidad. Y de ese número, un tercio estaba convencido de que Satanás conspiraba para destruir a la gente, ahora, en este instante, reuniendo su ejército.

   Lo dicho, me sorprende que ese país aún crea en las viejas enseñanzas de la escuela dominical forjado como fue por maestros, profesores y una larga cultura científica que desdeña la idea de un Creador, encerrándose en sus dogmas, cábalas y mitos sobre el origen de la vida proveniente de la nada (pobre científicos, como definitivamente están obligados a aceptar que no tienen ni puta idea de cómo o por qué se presentó la vida, ahora arguyen que vino del espacio en forma de esporas, en meteoritos, tan sólo echado más atrás y más lejos, el problema inicial). Será como dice una amiga mía, en el fondo todos queremos creer que hay un Dios, o un poder superior, que vela e impide que desaparezcamos.

   Lo otro que me llamó la atención, fue algo dicho por un erudito, sobre el “hecho” (para él y muchos) de que ya se conformaban los ejércitos que finalmente se enfrentarían, de un lado el mal, del otro el bien; que en sana lógica todos desearemos formar parte del bando bueno, pero ¿será cierto? Alertaba el buen hombre que se supone que Satanás, el Anticristo y el Falso Profeta (la llamada trinidad infernal), recorrerían el mundo, mintiendo, mostrando falsos prodigios, llamando a una ilusoria paz y a una lucha contra los “infieles”, ¿podemos estar seguros entonces de a cuál bando  perteneceremos al final? La advertencia de que llegaran con pieles de cordero llamando a la paz mientras hacen la guerra, o que mentirán con descaro, volviendo al vecino contra el vecino y al hijo contra el padre, no es un límite muy claro que nos sirva de señalización. Hay tantos que actúan así.

LA CORBETA CALDAS, CUANDO VENEZUELA PODÍA

Julio César.

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