Archive for 30 junio 2011

BIENVENIDOS A PLAYA PARGUITO

junio 30, 2011

EL BUSCA PERRAS

   Su falta era inaceptable…

   El carajo se detuvo en seco cuando el otro levantó el brazo, sin oírle; la verdad hace rato que tiene la cabeza en otra parte. Bajó a la playa para bucear nenas y tan sólo encontró sujetos como él, forzudos, mazacotudos… en tangas. Unas bien calientes. No era gay pero… ¡qué tipos! Por eso el silbato de alerta tardó tiempo en llegarle al cerebro.

   -¿Ocurre algo? -pregunta, rojo de pena al recorrerlo de arriba abajo, en especial sobre la tanguita.

   -Si, caballero, lamento decirle que viste inapropiadamente para este lado de la playa… Lleva demasiada ropa. Si gusta le presto un hilo dental.

   -Bueno…

¿LAS BOLAS DEL DRAGÓN?

Julio César.

CILIA FLORES Y RAFAEL POLEO; O CÓMO RODAR HACIA EL QUINTO MUNDO

junio 30, 2011

 EL CONTRALOR, CHUO Y EL NUEVO PAÍS

   Hace poco dos noticias conmovieron al país, el asesinato de un hombre joven que protestaba a las puerta de Ferrominera, una de las industrias básicas de Guayana, por unas elecciones sindicales (el asesino fue visto e identificado, creyó que por pertenecer al chavismo no se le señalaría), y la dura represión policial contra una gente de la barriada de Cotiza que manifestaba en Caracas ya que las aguas negras los ahogaban; ¿y la alcaldía?, bien gracias.

   Venezuela parece vivir una espiral de violencia, cada persona decide que puede hacer lo que le da la gana porque el Estado ha dejado de funcionar y no hay Gobierno. Pero buscando un poco más en el fondo, la cuestión es aún más siniestra. Se usa el terror para controlar a las personas, se comenzó por los opuestos al Gobierno, ahora padece todo el mundo. Pan y circo (cuando hay y no siempre se concreta) para distraer a los seguidores, mano dura si se quejan.  La detención de los estudiantes en Barinas retrata claramente este cuadro de desmoronamiento, eso que Rafael Poleo llamaba (y creí que exageraba) el rodar hacia el Quinto Mundo, lugar dantesco de caos y violencia donde los países se fragmentaban en pedazos y debían venir gobiernos foráneos a intentar poner algo de orden para salvar a la mayor cantidad de personas posibles.

   Hace años se comenzó a construir en Barinas, de manos de la familia del presidente y los asesores cubanos, una Central Azucarera,la Ezequiel Zamora, la cual costó oro y nunca produjo azúcar. El militar encargado de la obra, el general Gómez Parra, denunció el hecho… yla FiscalíaChavistale puso preso. Durante años languideció en una prisión, no sólo para que nadie investigara a los cubanos y a la familia real, sino para amedrentar a quienes se les ocurriera tal cosa en el futuro. Este año una prolongada huelga de hambre de los estudiantes pidiendo la libertad de presos políticos acordó la de este señor… El Gobierno dijo que si para levantar la huelga, pero luego no cumplió; no quiso soltarle porque al General no se le olvida la corrupción dela CentralAzucarera.Un grupo de estudiantes se trasladó a Barinas para protestar, el gobernador Adán Chávez, para cortar el mal de raíz, ordenó que las policías les dieran con todos. El rostro deforme de Lorent Saleh, un muchacho delgado y frágil, le dio la vuelta al mundo. En una celda repitieron la dosis, al gobernador le parecía poco la ya aplicada. Con él fueron detenidos su propia madre y otra estudiante.

   Cuando estalla el escándalo, la golpiza, el motivo, la prisión que todavía padecía el militar que se atrevió a denunciar la corrupción en Barinas, Cilia Flores, electa diputado ala AsambleaNacionalpor lista (metida a dedo, nadie votó por ella), debió salir con voz quebrada y aire cínico a dar la cara… no a pedir una investigación en Barinas sino para impedir que enla AsambleaNacionalse discutiera eso y que sí se pusiera el ojo sobre un video donde se ve a policías del municipio Chacao, en manos dela Oposición, golpeando gente. Ella gritaba que había que intervenirla, detener al alcalde y por alguna razón culpó a Capriles Radonski, gobernador de Miranda, el cual había anunciado el día anterior al show de la diputado su intensión de competir con Hugo Chávez en las elecciones presidenciales. Ella, Cilia, parecía gallina agarrada por la cola, escandalosa pero cómplice en su afán de acallar el abuso y el crimen cometido en Barinas por Adán Chávez.

   En seguida apareció el alcalde de Chacao denunciando la olla podrida de la diputado, señora de quien pocas cosas buena se puede decir (fue su actuar cobarde, cómplice y totalmente amoral como presidenta de la anterior Asamblea la que había destruido y endeudado a Venezuela). Según el alcalde, ese video era de hace un año antes, de un abuso que él mismo denunció enla FiscalíaChavista(el video lo llevó él) y por el cual destituyeron a los infractores.La Fiscalíanada hizo en todo ese año (no hace nada nunca, las cárceles están llenas de personas sin sentencia o juicio), al contrario, se obstaculizó la limpieza de PoliChacao, porque así entienden ello la política, joder así se perjudique la gente común.

  La Fiscaldel Chavismo no sabía qué decir cuando el alcalde le regresó la bola, aparentemente ni sabía de la denuncia del funcionario que dormía el sueño de los incompetentes, sin embargo anunció, sumando su voz al coro de las desacreditadas, Cilia flores e Iris Valera, porque se interviniera PoliChacao. Y ni una vez se refirió a la aberración cometida por el gobernador Chávez en Barinas. Pero como las fotos del joven continuaban rodando por ahí, y la gente estaba arrechándose, todo el aparato del Gobierno se movió para tapar el escándalo como fuera. Recuerdo que uno de los argumentos más aberrantes y vergonzosos, algo que ya no rayaba en la típica burocracia de no hacer nada sino que caía en la complicidad del crimen, fueron unas infelices declaración dela Defensoradel Pueblo, Gabriela Ramírez, sosteniendo que el joven Saleh había atacado a los policías, golpeando con su rostro los puños y garrotes de estos. Lo dijo con su cara muy lavada, destilando bajeza; claro, sólo frente a medios controlados por los cubanos, ni loca encararía a alguien que pudiera hacerle una pregunta fuera del guión que llega deLa Habana.

   Como un castigo del Cielo para la fauna de bichos, y para Venezuela (un país irresponsable a la hora de tomar decisiones importantes, prefiriendo que otros lo hagan mientras chatea o se va para la playa), ocurre poco después la muerte de tres jóvenes hacinados en una celda de la policía científica, la antes PTJ y ahora nadie nunca sabe cómo se llama. Cosas de gente puchunga, creen que con cambiar el nombre cambian algo en verdad. Y todo les salió mal. Una celda para cuarenta persona albergaba trecientas, gente sin antecedentes continuaba semanas y semanas encerrados, no había para dónde enviarlos porque las cárceles están full, ningún fiscal o juez ha sentenciado nada y ciertos policías cobraban por atenciones especiales, quien no pagara podía terminar golpeado. Como ocurrió en este caso.

   Fueron particularmente patéticas las declaraciones del ministro del Interior y Justicia, ese señor en cuyo pellejo no quiere estar nadie el día de hoy, Tarek el Aissami (dos ministerios de importancia funcionados en uno al mando de alguien que no puede, mientras está el ministerio de la arepa, el de la empanada y el del chocolate, cosas de revoluciones de izquierda). El hombre dijo que los detenidos no habían muerto a causa de las golpizas recibidas (¡menos mal!), sino del hacinamiento por falta de aire dentro de la celda (¡ah!). Qué tal. Un médico patólogo, detrás de él, lo corroboró. Bueno, qué no dijeron de la prensa no controlada por los cubanos. Claro, antes habían probado y descartado la tesis de que murieron víctimas de sobredosis en la celda, porque habría que explicar por qué los otros no tenían drogas o cómo entró si llevaban días detenidos allí sin que las autoridades se dieran cuenta.

   Por esta aberración en las celdas de la antigua PTJ fueron destituidos algunos funcionarios, creo que dos andan huyendo, no al ministro, por supuesto, en Venezuela es regla la costumbre de que mientras menos capacitado está alguien para un cargo, más se atornilla en él. Y que el hombre, por dignidad personal, renuncie, basta con recordar como explicación que es chavista y revolucionario de izquierda, ¿cuál dignidad personal? Por supuesto, ni Cilia, ni Iris, nila Fiscalo esa cosa monstruosa en la que se transformóla Defensoríadel Pueblo, dicen algo. Un solo golpeado en una celda de la policía de un alcalde o gobernador opositor habría desatado el griterío de la jauría (hipócrita, por supuesto, no se puede reclamar justicia en un caso mientras carboneas en otros el mismo acto), cuando el involucrado es el Gobierno, se deja hacer, se deja pasar; y es esa dicotomía ética la que confunde al delincuente y a la gente común, ¿acaso se puede hacer lo que se de la gana sin que hallan consecuencias o no? ¿Y qué país se logra así como no sea uno destruido, arruinado, saqueado por una casta apátrida que huye con el botín mientra las barreras sociales terminan de caer y los que no pelean por un pedazo de pan se mueren de una diarrea en un hospital destartalado en un estado colapsado? Siempre pensé que Rafael Poleo exageraba en eso de que al caer en ese Quinto Mundo, incluso que se pudiera caer en él, tan sólo llegaba el caos, la rapiña y la disolución. Pero mira tú, si puede pasar, basta dejar gobernar a la izquierda rapaz y sentarse a esperar.

……

   Por cierto, ese ministro que nadie desea estar en su lugar, Tarek el Aissami, el mismo que acusa a la prensa no controlada por Cuba de difundir mentiras, se molesta porque en el resiente caso de la toma del penal de El Rodeo, nadie le compra el cuento que después de siete días de batalla había sólo un recluso muerto. Se indigna y desea cerrar GLOBOVISION porque no cree en su palabra… Pero no explica por qué el forense que declaró que los detenidos enla PTJ, y que falseó el parte medico, está ahora detenido por eso después de que las exhumaciones de aquellos tres sí demostró que murieron por golpizas. En aquel entonces, todo serio, el ministro sostenía que esa era la verdad, cualquier otra versión era anatema y herejía. Entonces ministro, ¿cuándo le creemos? Va a tener que acotar en sus declaraciones “esta parte sí es verdad”, para ponérnosla fácil.

   El hombre que disparó contra el sindicalista en Ferrominera, señalado e identificado por todos, fue dejado en libertad, con presentación en tribunales mientras se le investiga por porte de arma. El Gobierno les ordenó a fiscales y jueces que culpen de ello al aspirante a la secretaría de Ferrominera que no está con el Gobierno y quien era el virtual ganador de la contienda sindical, razón por la cual no se dejan realizar los comicios. Qué tal. Y después dicen sorprenderse del aumento de la violencia y acusan a la televisión y a los videos juegos (es que nunca se ha visto una gente más necia que esta), cuando es el ejemplo de la más brutal impunidad la que convence al delincuente que aquí no hay porqué respetar las leyes porque no hay gobernabilidad. Bueno, cuando el presidente Chávez se roba casas, tierras y edificios que no son suyos, ¿qué ejemplo pueden dar los demás?

JOSE VICENTE RANGEL SE QUEDA EN EL INTENTO

Julio César.

DESPUES DE LA ESCUELA… 3

junio 27, 2011

DE LA ESCUELA                         ESCUELA… 2

   En la escuela se le calienta, cuando llega a casa le arde más; el amigo de su papá, después de regalarle esos juguetitos, no le toca nunca. Y mira que hay un punto exacto que necesita que el mejor amigo de su papi le calme…

   Y no sólo con juguetes. ¿Algún día se le cumplirá y ese culo se lo llenará de verga el mejor amigo de su papá?

Julio César.

NOTA: Estuve subiendo un video que me llevó tiempo, pero lo terminé; es toda una oda a la lucha cuerpo a cuerpo. Si les interesa vayan a: EL CLUB DE LA PELEA

¿LA TIERRA SE DEFIENDE?

junio 27, 2011

¿CONTROLARÁ ISRAEL A LIBIA?

   Esto es ciencia ficción, supongo… aunque resulta tan inquietante como interesante.

   Como saben, soy un tanto maniático con ciertos problemas ambientales. Dos de ellos en específico y que son de vieja data, ya mi primera niñez estuvo amargada por ambos: el recalentamiento global por un descontrolado efecto invernadero, y los huecos en la capa de ozono. Pues bien, viendo un programa en History, o uno de los Discovery (no recuerdo cuál), una mujer con rostro de hippie de cierta edad, una científico, decía que ahora resulta que el hueco en la capa del ozono enla Antártidaestaba demostrando ser una bendición. Cómo, me pregunté, sí por ahí se cuela la peligrosa radiación solar (no simplemente luz o calor, radiaciones ionizantes). Pues, al parecer, el dichoso hueco permite que baje aire frío de las capas más altas de la atmósfera con relativa rapidez, enfriando el ambiente. Qué tal.

   La cosa se presta a muchos debates, pero una postura que me gustó fue la de esa mujer con rostro sonriente y soñador (fanático, me parecía), diciendo que a ella le gustaba pensar enla Tierracomo un ente vivo (tectónicamente es así); esta tiene un problema, el recalentamiento que puede terminar con su oxígeno y agua líquida, fuera de volver áridos sus suelos, y busca una solución que la ayude, abrir huecos en el escudo natural para que el frío glaciar de espacio la auxilie. Claro, a primera vista uno pensaría que el paso de radiación ionizante también es un problema… pero solamente para la humanidad, que o vive bajo tierra o encerrada, o padece del paso de dichas radiaciones. Sila Tierrase defendiera, por decirlo así, y no deseara ver destruido el ecosistema podría “considerar” que el riesgo que corra la humanidad es un riesgo aceptable, después de todo tanto el recalentamiento como los problemas del ozono son de hechura humana. No podemos quejarnos.La Tierrano nos debe más de lo que le debió a los dinosaurios.

   Comentándolo con amigos, los más “ecologistas” de ellos parecieron creer que podía ser. De alguna manera pasamos a hablar de los problemas climáticos, que todos sabemos son resultado de los desajustes ambientales (el recalentamiento del planeta, por mucho que queramos no pensar en ello), y de la violencia del subsuelo. Una amiga, Sonia, fantaseó con la idea: ¿Qué tal sila Tierraya nos ve, por nuestro número y la capacidad que tenemos para alterar de forma peligrosa el ecosistema, como un peligro y decide reducirnos en cantidad o acabar con nosotros valiéndose de terremotos cada vez más violentos, sumándolo a tsunamis y volcanes?

   ¿No suena fascinante?

DE PERROS Y OTRAS MASCOTAS

Julio César.

LUCHAS INTERNAS… 67

junio 27, 2011

LUCHAS INTERNAS                        … 66

   ¿Quién quiere eso? La facha, me refiero…

……

   El saber que Tirzo Ramos andaba por ahí, buscándolo, convenció a William,  a quien la caña no había adormecido a tal punto el instinto de supervivencia, que sería bueno desaparecer del pueblo. En Tacarigua dela Lagunala gente lo vio ayer, y hoy ya no estaba. El abogado, sintiéndose atrapado, y asustado, entendiendo que le buscaban (y no era para darle mere mere con pan caliente sino para desaparecerlo de una buena vez y para siempre), decidió regresar a Caracas y enfrentarlo todo de una vez por todas. Enfrentaría a esos delincuentes y terminaría con ellos. Estaba lleno de determinación y de celo por una misión que le parecía casi sagrada ahora. A nadie le dijo que se iba, y Cheo se encontró de pronto con que su amante lo había dejado.

   El joven no lo entendía, ¿cómo pudo hacer eso? Sabía lo que atormentaba al otro y entendía que era algo terrible, pero al ser sólo un jovencito, lleno de vitalidad y optimismo, y como ‘aquello’ no le había pasado a él, no le parecía tan grave. Pero entendía que ir a Caracas (estaba convencido de que William fue para allá), podía ser peligroso para el amante. Y pensar que algo malo pudiera pasarle, le llenaba de una sensación oscura que le pesaba en el corazón y el estómago.

   ¿Y sí también él fuera para Caracas y le contara a alguien lo que William le confió en medio de una depresión post borrachera?

   No, no podía, ¿cómo? ¿Y sí le metía en un peo mayor? Además, no sabía dónde estaba o… ¡Mierda!, la verdad era que se inventaba excusas. No podía aparecer de la nada porque… no era nadie en la vida del bonito borrachín de playa como para tomarse esas atribuciones. Sabe bien lo que siente en ese momento, era algo real, poderoso, aunque él no quería pensar en eso a fondo o ponerle nombre. No se atrevía.

   El muchacho se ve atractivo con su bermuda, su franela, su gorra y sus zapatos de goma sin medias, sentado en la arena, mirando hacia el mar; pero también se nota afligido. Y así se lo pareció a Andrés, al caminar por la playa y verle.

   Al igual que Cheo, Andrés se sentía solo. Estaba tirando con Roberto, y con Ramón, y a veces con los dos, pero no era igual a lo que experimentaba antes. Esto era carne, piel con piel, sexo caliente, rico y duro. Algo que se gozaba y bastante… un momento. Pero por Eric sentía algo distinto. Y a Eric ya no le importaba él. Para Eric, él fue lo que Roberto y Ramón eran ahora para el jovencito; sólo un buen rato. Andrés mira a Cheo y entiende que al otro algo lo afecta también. Y como sintiendo su mirada, Cheo, tristón, le mira.

   ¡Vaya, el culón!, pensó Cheo con cierta maldad. Y lo era, Andrés era bastante rabudo, pero también tetón, piernón y sus bíceps eran grandes. Cheo era un joven atractivo y simpático, pero sintió un aleteo de envidia ante la visión del otro. Vaya facha. Era imposible no notarlo, y aún más con esa camisetica amarilla que dejaba al descubierto sus pezones erectos, así como la tanguita roja que usaba, una prenda muy breve, íntima y muy sugestiva. Panza, caderas y piernas eran lampiñas. La tanga mostraba un bulto llamativo. Y Cheo pensó que por detrás, las redondas nalgas apenas serían cubiertas con la prenda. Si, era una leve punzada de envidia, de desear tener un cuerpo algo más desarrollado lo que sentía; pero pronto pasó. No estaba en él sentir esas tonterías.

   -Épale. -le dice algo cortado Andrés, como saludo; no son realmente amigos, sólo conocidos, y sospechaban cosas uno del otro. Cheo, con la mano de visera, le mira levemente intrigado.

   -Epa, ¿qué andas haciendo por ahí tan solo? Siempre andas con tus amigos del resort.

   -No estoy de ánimos como para andar con ellos. -se encoge de hombros, serio. Cheo lo nota.

   -Estás así por el tal Eric, ¿verdad? -se aventura Cheo, picado por la curiosidad.- Hubo algo entre ustedes, ¿no?

   -Y tú tienes algo con William, ¿cierto? Sé que se fue de repente. -contraataca. Cheo sonríe.

   -Somos un par patético.

   -Habla por ti. -medio sonríe, notando las miradas interesada de dos jovencitas que pasan por ahí, las muy ilusas.

   -Debe ser bueno tener semejante corpachón; para ir de fiestas, digo yo. ¿Es mucho trabajo lograr ese desarrollo de tetas, espaldas, brazos y muslos? -se interesa genuinamente Cheo.

   Ese es uno de los temas favoritos de Andrés, quien por lo general no tiene nunca nada muy interesante que decir, excepto cuando está con jóvenes exactamente iguales a él, de quienes no se esperan genialidades, agudezas, tratados filosóficos o responsabilidad por el futuro. Habla de rutinas, de ejercicios, de aparatos, de alimentación, de quemadores de carbohidratos y de grasas, de oxigenantes y cosas así. Diserta sobre lagartijas y flexiones para abdominales. Y mientras habla, gana confianza, realiza algunas flexiones de codo allí mismo, en la playa, ante la vista algo inquieta de Cheo, quien comienza a temer que está frente a un maniático. Al doblarse en las flexiones, las nalgas de Andrés atrapan más de la tanga que usa, cosa que disfrutan dos carajos que están un poco más allá, los típicos maduros en trajes de baños que buceaban a cuantos muchachos pasaban.

   -Debe ser bueno sacar pectorales. -comenta de pasada Cheo.

   Y pronto se arrepiente, ya que Andrés lo toma como un pedido de ayuda y le dice lo qué tiene que hacer, a qué hora despertar y cuántos kilómetros correr a diario, qué dieta seguir, que no tomar tantas cervezas ni comer tanto cochino, y cosas por el estilo. Habla y habla, hasta cansar a Cheo, quien es delgado por naturaleza pero flojo para cualquier tipo de ejercicio físico, como no sea el sexo, como decía al hacerse el gracioso.

   -¿Por qué no vamos al resort? Tiene un buen gimnasio. Chico, pero bien equipado. Puedes ver qué ejercicios, rutinas y aparato necesitas y preparar tu propio material. -ofrece sonriendo. Cheo mira por la playa, el resort está lejos.

   -No sé… -siente una gran flojera. Andrés casi lo hala de un brazo.

   -Vamos, aquí no hay nada mejor que hacer ahora; a menos que quieras trabajar en la casa de Eric, cuando él ni siquiera está. -insiste tanto, que Cheo, agotado, cede.

   Lentamente, hablando, o monologando Andrés, de las bondades de tal o cual régimen, la pareja cruza la playa rumbo al resort, una basta propiedad cercada con un muro de mediano tamaño, con vigilancia en la entrada, varios edificios no muy altos que sirven de residencias, hay canchas deportivas, piscinas, los jacuzzi, los cafetines, restoranes y hasta una pista de baile. Es un lugar pequeño pero cuidado; hubo esmero en tener cosas buenas, que parecieran vivas y saludables en un pueblo tristón. Es un lugar de recreo familiar, para parejas o grupos de jóvenes. La pretensión de que era para personas con mucha plata, era falsa. Era un lugar donde profesionales y trabajadores de clase media se las ingeniaban para comprar algunas acciones y contar con un buen sitio para reunirse relativamente a salvos de la delincuencia, de buen gusto y donde encontrarían a otras personas como ellos. No había gente excesivamente rica, pero tampoco marginales.

   La dirección y los accionistas iban deshaciéndose de gente escandalosa, de borrachos impertinentes y groseros capaces de soltar un coño’e la madre en un ascensor lleno de mujeres y niños. La no aceptación de personas con niños gritones, majaderos, o ‘chicos terribles’ que se metían con todos, golpeaban, tomaban lo ajenos y no eran reprendidos por sus representantes, también habían contribuido a depurar las listas. Los socios iban a descansar, a pasarla bien; para gente problemática estaban sus trabajos, el subterráneo y las calles de las grandes ciudades. Y sin embargo cada quien vivía su vida. Una mujer venía hoy con uno, mañana con otro y no era problema de nadie mientras no se encontraran los dos carajos y formaran un lío. ¿Qué algún muchacho quebró una botella en la piscina?, si los padres afrontaban el gasto de la limpieza y el muchacho era sancionado con varios días sin ir al resort, todo quedaba arreglado. Cada quien podía ir a lo suyo, a lo que quisiera, a lo que le gustara, pero sin armar alborotos, sin ensuciar, desordenar o molestar a los demás. Con discreción.

   Mientras cruzan el resort, Andrés saluda a mucha gente. Es un chico apuesto, jovial y sin rollos, por lo tanto es popular. Muchas jovencitas lo saludaron y querían saber quién era el lindo catire que andaba con él. A Cheo le encantó el lugar, sabía cuándo gustaba, y ahí había gustado. Casi sin darse cuenta de quién o cómo, ya estaba invitado a dos fiestas. Andrés tuvo que hacerse el duro para cruzar entre los amigos y no quedase en la piscina donde todos lo reclamaban.

   -¿Siempre es así? -le pregunta sonriendo Cheo, entrando al gimnasio, un lugar fresco después del sol exterior, blanco y cromado, limpio y brillante.

   -Hay gente que vive en esa piscina; tienen hasta dirección postal. ¿Qué te parece? -sonriendo muestra el local: hay bicicletas fijas, pesas de pie; pesas pequeñas para flexiones de codo; y otras más grandes, donde hay que estar en una plancha para empujarlas con las piernas o los brazos.

   -Vamos a probar esta. -dice Andrés, mostrando una camilla con las anillas de abrir y cerrar brazos.

   -¿Ya? Pero no vine preparado, ¿puedo usar los aparatos así, en ropa de calle?

   -No. Tampoco yo en traje de baño. En el gimnasio siempre hay algo. -le señala un vestuario y lo precede.

   -Oye, no quiero sudarme el culo.

   -Hay duchas. Y está la piscina después.

   -¿Y el calzoncillo? No voy a usarlo sudado después y eso de rueda libre no va conmigo.

   -Qué problemático eres. Siempre tengo algo en mi locker. -Cheo se detiene y lo mira ceñudo.

   -¿Tienes un locker aquí, en un lugar de descanso? Eres un maniático.

   -Hay que ejercitarse siempre. -dice muy serio, entrando los dos en los solitarios vestuarios. Va hacia un locker que abre y le tiende un short.- Toma, y esto… -saca un suspensorio blanco, que Cheo toma al vuelo y lo mira, sonriendo con cierta malevolencia, oliéndolo elocuentemente.

   -Está limpio, ¿no?

   -Claro que sí. -jadea Andrés, algo inquieto por el gesto de Cheo de tomarlo y olerlo. Mientras él simplemente se pone un short de tela suave y ajustado a su cuerpo, corto, casi al límite de donde deben caer las bolas, sacándose la camiseta, ve a Cheo desvestirse totalmente, ¡hummm!, y ponerse el suspensorio y el short que era igual al suyo.- ¿Bien?

   -¿No te parecen… algo chicos? -duda Cheo mirando que la tela casi no baja por los muslos.

   -Es lo funcional. -le dice cerrando el locker y saliendo del vestuario.

   Cheo le mira las nalgotas enfundadas en el short, y la espaldota. ¡Hummm! Entran al lugar, vistiendo únicamente los shorts. Andrés habla y habla de rutinas y de ejercicios. Van hacia una plancha y Andrés se tiende, abriendo mucho las piernas de muslos lampiños que casi pegan en la entrepierna. Sus brazos se flexionan y abren rítmicamente al hacer presión sobre las barras. Explica, entrecortadamente, a Cheo, para qué sirve esa rutina. El catire oye, pero le mira los poderosos pectorales que se retraen y contraen, enormes, con sus tetillas erectas. No es el único que lo mira, un treintón de bigote, mira al dúo y piensa que la juventud es bella y altanera; él nunca tuvo un cuerpo como esos, y por alguna razón su mirada queda atrapada en esos shortcitos. Debía estar más cansado de lo que pensaba, se dice inquieto y sale del gimnasio, dejándoles solos.

   Andrés deja las barras y se pone de pie, respirando tan sólo un poco alterado y le dice al otro que suba. Cheo duda pero lo hace. La camilla está caliente con el calor corporal de Andrés. Toma las barras y tiene que apretar los dientes para halarlas. La resistencia era grande y aunque Andrés parecía hacerlo con facilidad, la cosa no lo era tanto. Gimiendo que no puede, debe oír los consejos de Andrés sobre concentración, visualizar las pesas y pensar que puede moverlas.

   Qué habladera de mierda, piensa  el catire, respirando cansino. Andrés lo recorre con sus ojos, sudando ligeramente a pesar de los ventiladores ocultos del gimnasio (así de bueno es el resort); le mira las tetillas y la panza plana cubierta con una ligerísima pelusa amarilla. La mirada de Andrés va a su cadera, donde el esfuerzo parecía ir provocándole una pequeña erección. Repara en su entrepierna, el short recogido contra sus bolas abulta llamativamente. Cheo lo mira también en forma diferente, espiándole las caderas. Se miran a los ojos un momento, entendiéndose.

   -Quiero algo más… Algo distinto… -le sonríe Cheo, jadeando y soltando las barras, quedando laxo en la plancha.- ¿Qué tienes para ofrecer?

   Una mano de Andrés baja, abierta, atrapándole la entrepierna, separándole los cálidos muslos, sobando y palpando mientras sonríe excitado. Meterle mano a un chico siempre era divertido. Esa mano sube y baja levemente, frotando sobre las bolas, para luego ir hacia la barra que se dibuja, atrapándola sobre la suave tela, sobándola y aprisionándola, mimándola y sintiéndola crecer, endureciendo cálidamente contra su palma caliente. Cheo jadea, mirando en todas direcciones, ¿y si alguien entraba? Pero Andrés, evidentemente, no repara en eso, ya que sus manos van a sus caderas de forma acariciante, le atrapa los bordes del short, halándolo, bajándolo por sus piernas.

   -¿Estás loco? Alguien puede llegar.

   -Lo invitamos a jugar. -sonríe Andrés, quitándole el short, oliéndolo con evidente descaro y arrojándolo a un lado.

   El güevo de Cheo se dibuja bajo el suspensorio que cubre sus bolas pero deja afuera los pliegues de sus nalgas que van al culo. La mano de Andrés cae sobre esa tela, sobándolo, amasándolo con amor, mientras se acaricia su propio güevo que abulta dentro del short. Manoseando a Cheo, mete la mano dentro de su short, bajándolo un poco, sobándose el güevo que le palpita con ganas de acción.

   -Pon esa boca a trabajar, flojo. -le dice Cheo, con voz ronca y ojos húmedos de lujuria.

   Sonriendo, Andrés se inclina sobre su cadera y su lengua sale, recorriendo la silueta inflamada del tolete dentro de la tela. Esa suave caricia hace que el otro chille y que se le estremezca la tranca. La boca se abre y cae sobre esa silueta, cerrándose allí. Los dientes la mordisquean, apretándola; Cheo gruñe sabroso, esa boca lo apretaba masturbándolo y el güevo lanzaba corrientazos de lujuria y placer, llenándolo de ricos y cálidos deseos, de ganas de sexo. Con un gruñido, Andrés saca por un costado del suspensorio la rígida y rojiza barra, mirándola con deseo, agitándola y golpeándose los labios con ella, algo que sabe siempre resulta de lo más erótico para los demás, Cheo cierra los ojos ante esa visión y jadea cayendo hacia atrás, indefenso y sin fuerzas ante ese carrizo que le manipula el tolete.

   Los rojos labios de Andrés, abiertos, se pegan del tolete, besándolo suavemente, para luego caer sobre la tibia cabeza, dándole leves lamidas y lengüetazos sobre el ojete, lo que casi hace saltar de la plancha al otro. Esa boca rodea el glande y lo traga, sintiéndolo suave, sedoso y cálido. La boca se le llena de saliva y de calor, de ganas. Con un gemido sus labios bajan tragándolo más, saboreándolo, sintiéndolo crecer y palpitar dentro de su boca golosa. La barra pega de su mejilla, hinchándola, haciéndolo verse lindo, según piensa Cheo que le mira medio alzando la cabeza. Andrés traga el tolete, que pega de su campanilla y baja por su garganta, atragantándolo, sintiéndolo palpitar violentamente, dejándolo atascado de güevo, una sensación maravillosa. Esa boca sube un poco, dejándolo mojado, para bajar luego y tragárselo nuevamente, saboreándolo más todavía.

   Esa boca muy abierta (de rojos y curvados labios que bajan, expandiéndole las comisuras, delatando detallitos como lunares), baja centímetro a centímetro sobre la larga y gruesa barra rojiblanca, tragándose cada pedazo de nervuda tranca, que parece demasiado grande para ella, pero lo hace. La boca baja más y más, comiéndose ese güevo que suelta jugos agrios que lo enloquecen, que lo hacen desear tomar más, hasta tragarse su semen caliente. Los labios se curvan otro poco, bajando por la base más ancha del güevo, pegándose del pubis, aplastando su nariz contra esos pelos amarillentos, sintiéndolos en sus fosas nasales, percibiendo su olor secreto a macho. La boca se queda ahí, sintiendo como el güevo palpitaba y crecía, endurecía y se dilataba, como se acalambraba y dejaba escapar gotas de jugos salinos.

   Cheo, semirreclinado, con la boca abierta, jadea mirando la del otro, que tiene cubierta toda su tranca. Esa boca caliente y babosa lo halaba y chupándolo sin moverse. Podía sentir como la lengua del otro se pegaba y frotaba contra la cara lateral de su güevo, quemándole. Cuando esa boca lo liberó lentamente, casi hasta la cabeza mordisqueándola, Cheo cayó casi desmayado sobre la plancha. La boca lo liberó, para lamerle el tronco, pegándoselo de la cara. Andrés, jadeando, besaba esa tranca con las mejillas y la barbilla llenas de saliva y jugos.

   Montándole una mano sobre los negros cabellos, Cheo le obliga a comérsela otra vez y a caer más rápido sobre su güevo, forzándolo a ir y venir sobre él, tragándoselo con ahogados jadeos. Esa boca sube y baja más frenéticamente ahora, becerreando, atrapándolo con la garganta, sobándolo duro, entre ahogados ruidos de chupadas y succiones. La manzana de adán del joven casi baila sola mientras mantiene atrapado en su cálida boca el duro instrumento de coger del otro. A Andrés le gustaba lo que hacía, porque lo distraía; lo distraía de la perdida de Eric Roche al que llegó a pensar que… ¿amaba? Que idea tan ridícula. Pero sobretodo lo hacía olvidar que pronto tendría que irse de Tacarigua dela Laguna; sus padres querían que regresara a Caracas. Eso lo desasosiega, pero mientras su boca baja por el güevo de Cheo, lo tolera un poco mejor. Ahora se preguntaba cómo pudo vivir tanto tiempo sin saborear algo como eso, el güevo de otro carajo…

……

   En todas partes del mundo hay gente que vende lo que sea por un beneficio, de no ser así no se oiría aquello de ‘por cuatro lochas, vendería a su madre’. Pero también había personas que se resistían a envilecerse, que miraban con horror, con un asco que no los dejaba vivir en paz, el ver que alguien estaba haciendo o planeando el mal y no hacer nada. Esa idea esotérica o mística para algunos, cuando no francamente idiota para muchos, era lo que se llamaba decencia o dignidad; y cuando alcanzaba límites altísimos se observaban actos que dejaban con la boca abierta a todos: jóvenes chinos lanzándose contra los tanques en las plazas; checos enfrentando tanques con piedras y palos. O, salvando las distancias, el gerente de una gran empresa donde ganaba bien (y tal vez mañana ganaría más), lanzarse en una marcha, en una huelga, gritando públicamente, sabiendo que podría perderlo todo; pero entendiendo que todo era preferible a vivir en algo que no se veía claramente, aunque se parecía mucho a un campo de concentración con toda su violencia, humillación, miseria, hambre y exterminios como se vivió en los años cuarenta enla Europadominada por los nazi, o como en Cuba en la actualidad.

   Es por eso que el régimen tenía tantos problemas para acallar sus excesos, vicios y crímenes; porque cerca de ellos siempre había un hombre o una mujer, de rostro imperturbable, sereno, que veía, escuchaba, recordaba y luego lo denunciaba, arriesgándose a ser descubierto, botado o agredido. Pero, ¿a quién contárselo en un país sin instituciones, con seres abyectos abiertos de culo ante el semental enloquecido que destruía al país? Sólo quedaban los medios de comunicación no controlados, único poder que aún funcionaba con cierta independencia aunque no con imparcialidad ya que ante los crímenes y depravaciones, los medios entendieron que o se les enfrentaba o se llegaba a la noche del horror. Y fueron ellos los que decidieron pararse y enfrentarles, con denuncias, persecuciones, con gritos destemplados. Con valor. Por eso actuó una mujer dentro deLa Torre.

   Cuando Mary Coello escuchó a Ricardo Gotta, gritarle enloquecido, perdida toda moderación y control, a Nelson que había sido un imbécil por enviar a Tirzo Ramos a Tacarigua dela Lagunatras William Bandre después de haber fallado en su intento de matar a Eric Roche, la joven, después del horror inicial, del asco y de la rabia, se comunicó inmediatamente con Ercilia Poletto, de quien ya había leído sus columnas en los diarios traídos por el propio Ricardo.

   Pero ese fue sólo uno de los errores que el siniestro grupo que ahora reinaba cometió. Mientras pasaba el tiempo y comenzaba a hablarse de un paro cívico indefinido, el régimen comenzó a preocuparse por los muchos frentes abiertos. Por un lado estaban las terribles Chicas Superpoderosas echando vaina con sus denuncias feroces, acertadas y valientes, secundadas por periodistas masculinos implacables como los irónicos Napo, Nerio Bucarán y Milingo. Luego estaba el fortalecimiento que estaba alcanzandoLa Centralde los Trabajadores y su presidente, visto como un tipo de coraje, con bolas, capaz de enfrentar al Presidente; e incluso la valía que estaba tomando el director deLa Cúpula Empresarial, quienes deberían estar desacreditados y ser odiados por la gente pobre de un país que odia a los ricos, y que sin embargo era visto con respeto. Finalmente estaban los militares alzados en desobediencia civil en la plaza deLa Libertad.

   Era a estos, y a la gente que los rodeaba, los oía, los aplaudía, a quienes más odiaba el Déspota. No podía tolerar que gente que debía obedecerle ciegamente en sus delirios y locuras, se le alzara, le respondiera y, para colmo, fueran aplaudidos. Y enLa Torre, al final de la jornada, entrada ya la noche, se reunió la plana mayor del régimen, con Ricardo Gotta y Franklin Caracciolo, para buscar una solución a todos esos problemas antes de que hubiera una crisis como el paro. Estuvieron Celia Rosas, Isis Valderrama, Daisy Amará, Irsia Roce, Félix Bermúdez, José Barroeta, Barrabás Mérida, Tannis Saib, Wiston Mara, Juan V. Rojas, el general Garcés Camacho, y, sorpresivamente, el general Buñuel, hombre tenido por decente por mucha gente. Allí se hablaron de escenarios, de tácticas y de estrategias para enfrentar a todo un país y mantenerlo amarrado, amenazado y esclavizado, como se ordenaba desde Cuba.

   Después de la reunión con la plana mayor, donde se decidió enfrentar con la violencia a los militares en desobediencia en la plaza deLa Libertad, dos personas vieron salir a los conjurados. Uno de ellos fue Víctor Moreno, el barbudo vigilante. El hombre sabía más o menos lo que se trató, oyendo frases sueltas desde una oscura oficina contigua, donde estuvo sentado en el suelo, temeroso de ser descubierto, pero necesitando oír lo que tramaban. Sintió una rabia horrible, y miedo. Su hija, Betty, una chiquilla de dieciocho años, había tomado la costumbre desde la toma dela Plazade ir allá, gritando consignas, dándose ánimos unos a otros para ir contra el régimen, pensando, ilusos, que con sólo exigirlo, con mostrar cuánto le repudiaban, el hombre se iría. Habían olvidadola Masacrede Abril. Pero Víctor no. Su Betty, y su mujer estuvieron en esa marcha… y él no perdonaba a los asesinos de puentes y azoteas. Cuando el funesto grupo se retiró, Víctor, respirando agitadamente, tomó un teléfono y se comunicó con Marsella Salas y con Ibis Pachán. Ya había pasado datos a las dos en el pasado, en esa secreta y tenaz guerra del hombre y mujer común, del demócrata, del ciudadano contra los que querían convertirlos en esclavos.

   Cuando esa gente, gesticulando y discutiendo aún, llegó a los estacionamientos, José Serrano, desde la garita de vigilancia, les vio salir. Esperó un poco y llamó a Aníbal López. Pero no se sentía bien, sabía más o menos en qué andaba esa gente y le parecía que el doctor López no hacía lo suficiente por detenerles. Estaba convencido de que, si lo quisiera, el Jefe acabaría con todos. Era un hombre simple, proveniente de una familia humilde; su madre, María Serrano, trabajó mucho para medio darles estudios y otras cosas. Sólo su apellido llevaron él y sus dos hermanas, del carajo que decían era su padre no supieron nunca nada. Ni falta que hizo. María Serrano lo había hecho bien. Era una buena mujer que respetaba lo ajeno y exigía respeto, una mujer que aún salía a coser ropa o asear una casa para un viejo cliente, y sufría los rigores del hampa, de la falta de recursos farmacéuticos y el dolor de ver a su hija pasar trabajo ya que su marido, latonero en una ensambladora, quedó sin trabajo por políticas torpes y criminales destinadas a sembrar miseria.

   Una tarde, llegando temprano del trabajo, José la encontró llorando, un viejo cliente, un gallego con mueblerías y panaderías, se había arruinado, le debía a todo el mundo y se había pegado un tiro. Eso le dolió. Y sin ser un intelectual, un hombre de luces y letras, José sabía de donde venía la miseria, la violencia, el qué ahora se viviera peor.

   Sacudiendo la cabeza, alejándose de los recuerdos, llama al Jefe. Aníbal oyó su informe, suspirando cansina y preocupadamente. José lo notó.

   -Está bien, Serrano… -se hace un largo silencio a través de la línea telefónica.- Mira, quiero que te comuniques con alguien dentro de Global, el canal de noticias. Hay algo que se debe hacer y es ya. -suena feroz.- Y creo que es hora de terminar con Franklin Caracciolo…

CONTINUARÁ … 68

Julio César.

BICHITOS DE PLAYA

junio 27, 2011

MACHOTE

   Dejando Caracas bajan en patota a la playa para ver con quiénes gozan, ¿te apuntas?

DEVOTO

Julio César.

OTOÑO DE TERROR

junio 27, 2011

EL CODIGO DA VINCI

   Un monstruo sediento de sangre transita sus calles…

   Cuando compré este libro, en uno de esos tarantines públicos, en plena calle, bajo el elevado de Socorro en Caracas, jamás imaginé de qué trataba. Me encanta el genero del suspenso y horror, claro más en el cine, pero me gusta en líneas generales. Como la portada parecía algo vieja, imaginé que podían ser relatos tipo Edgar Allan Poe, que son buenos en verdad. Qué sorpresa me lleve cuando lo abría y leí…

   “El horror recorrela Tierra, afirma un relato contemporáneo. Los hombres hablan casi sin aliento y las mujeres, con los labios exangües, se estremecen cuando leen los pavorosos detalles. La gente huele la sangre desde lejos, y los supersticiosos dicen que el cielo mostró un rojo más intenso ese otoño… Pero no era el advenimiento al poder del Káiser Guillermo lo que hacía que los hombres hablasen casi sin aliento y las mujeres no tuvieran color en sus labios… El horror que recorrióla Tierray causó discursos y controversias en los que se nombró a Caín, fue inspirado por una serie de asesinatos casi sin parangón en los anales del crimen. El otoño de 1888 fue el período en que un misterioso asesino se enseñoreó de las calles del East End en Londres, cayendo sobre sus víctimas femeninas sin previo aviso, segándoles las gargantas, mutilando sus cuerpos de manera horripilante, y escapando por entre los cordones policiales para volver a matar. Jack, El Destripador fue el nombre que se otorgó a sí mismo, pasando con él a la posteridad… Un nombre que todavía hoy hiela el corazón del más valiente.”

   Se trataba de uno de los miles de estudios, ensayos y trabajos realizados sobre uno de los criminales más siniestros, famosos y rodeado por la neblina londinense del misterio: Jack, El Destripador (parece que toda gran persona, buena o mala, se llama Jack). Era un libro que supuse aburriría después de un rato, pero nada que ver. Era un apasionante trabajo de investigación, cada capítulo llevaba a otra cosa, a un giro inesperado, a un nuevo misterio. La manera trepidante en que son narrados las acciones de este monstruo (sí, lo creo un monstruo depravado, seguramente era un demente total), impiden que se suelte el libro. El autor, Tom Cullen, nos relatas con llaneza cosas que se cofunden a veces. Aclara que las víctimas de El Destripador eran simple y llanamente prostitutas, nada de cantantes de cabaret o hermosas artista del canto y baile en tabernas. No, eran rameras, mujeres de cierta edad, ya perdida la salud, la juventud y la belleza; esa fueron las presas de este carnicero.

   Nos narra las condiciones espantosas de vida en Whitechapel, donde se desarrolla la carrera del monstruo, y que viejas crónicas hablan de hombres y mujeres que duermen en aceras y bancos, tan cubiertos de sarna que la policía no se atrevía a tocarlos. Habla de mujeres que se vendían por dos peniques, tan sólo lo suficiente para seguir tomando aguardiente (la mayoría eran alcohólicas, pendencieras y de malas pulgas), comer algo de pan o pagar una cama, que incluso la segunda víctima de Jack cayó al no tener para la cama esa noche y tuvo que salir a buscar un cliente; en el ínterin encontró a la bestia y la muerte en un callejón. Nos habla de un tiempo terrible de violencia contra las mujeres, que en el Támesis, era frecuente encontrar cadáveres de mujeres golpeadas hasta la muerte, mutiladas, quemadas y otras dulzuras; era un tiempo tal que una orden ministerial obligaba a los soldados a no salir a parrandear con sus bayonetas ya que después de saciarse parecían gustar de divertirse marcándolas.

   Comienza a relatar cómo van apareciendo las víctimas, una a una, llegando a la noche de la doble matanza, y luego a la orgía de sangre de Mary Kelly, la única que fue asesinada bajo techo. Nos cuenta de la indignación que finalmente atacó a todo el pueblo inglés, que exigía terminara la matanza, que se detuviera al monstruo, cosa que costaría varias carreras policiales. Inclusola Reinaenvió al jefe de la policía una carta ordenándole que tomara medidas, haciéndole recomendaciones francamente realistas y sensatas. La fama de este ser fue tanta que el narrador comenta que estando un lord inglés en Italia, una joven mucama del hotel donde pernotaba se le acercó para preguntarle sí era cierto que en Londres estaban matando a todas las mujeres.

   Las medidas tomadas por la policía y los habitantes de Whitechapel, para enfrentar a la bestia, están hábilmente relatados. Se sospechaba de los extranjeros, de los rusos y judíos, de los carniceros y de los que trabajaban cortando cuero. Dice que por las noches agentes de policía vestidos de mujeres recorrían las calles, que a las prostitutas se les entregó silbatos policiales, que grupos de voluntarios patrullaban en las noches, todos los ojos atentos. Que la prensa denunciaba: alerta, el monstruo puede estar cerca de ti. Hay unos párrafos donde una mujer (el autor da su nombre), nerviosa porque un hombre la mira en la calle, comienza a gritar que es el asesino, siendo rodeado este rápidamente por muchas personas y golpeados, para saberse más tarde que al parecer era un sujeto que la encontró atractiva. Pero esa era la psicosis que reinaba.

   Tom Cullen pasa a hacer varias consideraciones más sociales, habla de los cambios que la sociedad londinense emprendió después de los crímenes, que los ataques habían resultado como un reflector de luz dura sobre una llaga abierta, por lo que habían quienes consideraban a Jack, El Destripador, un reformista a su manera (no te digo). Pasa a hablar luego de algunas teorías sobre la manera de actuar del asesino, hubo quienes hablaban de un asesino vestido de policía, de clérigo, y aún de mujer. Existió la seria sospecha sobre Jacky,La Destripadora, una comadrona enloquecida. La última parte la dedica a intentar dar con el nombre real del asesino, y habla de tres hipótesis serias que manejó Scotland Yard, y de quién fue que sospecharon casi con la fuerza de la certeza. Pero jamás hubo pruebas concretas de nada.

   Como suele ocurrir, se habló de una y mil teorías, una hablaba de un miembro de la familia real, el cual había embarazado a una prostituta o había adquirido una grave enfermedad de una de ellas. Se hablaba de un afamado médico de la corte, incluso de un reverendo con fama de fanático. A todo el mundo se investigó, pero al parecer no se llegó a nada (los amantes de las conspiraciones dicen otra cosa), incluso detuvieron a un actor norteamericano que interpretaba en escena la obra El Doctor Jekyll y Mister Hyde, únicamente porque su interpretación del monstruo era escalofriante y muy real.

   Al final del libro, podemos compartir o no esta teoría, como podría hacerse con muchas otras, ¿qué se puede hacer? Es casi imposible ya saber algo más, a menos que una vieja familia salga un día en televisión y diga haber encontrado un viejo diario, al lado de una filosa navaja, donde tal o cual pariente confiesa sus crímenes, el por qué y presente pruebas. Del resto todo permanecerá en el mayor de los misterios y el nombre de Jack, El Destripador, continuará sonando exótico, macabro e inquietante; el autor dice que aún las madres en la zona asustan a sus hijos diciéndoles: pórtate bien o te atrapará Jack.

   OTOÑO DE TERROR fue toda una sorpresa, una muy buena; es una lectura muy recomendable.

¿ES MISTER QUIN?

Julio César.

COSAS DEL ESTRÉS

junio 27, 2011

DOS MUNDOS

   Sólo enormes cantidades de leche calmaba, en los bomberos, ese terrible ardor… estomacal.

EL BUEN CATADOR

Julio César.

ROBERTO CARLOS Y EL PLATANO EN RUSIA

junio 27, 2011

CONSULTAS SENTIMENTALES…

   La noticia causó cierta sorpresa, por lo desagradable del gesto, lanzarle un plátano a un moreno jugador latino, un extranjero en sus tierras. El simbolismo fue categórico, si nos guiamos por aquello de que le tratan de sub humano, sin embargo… puede haber otra interpretación.

   Por alguna razón siempre sorprenden las muestras de racismo en Europa (y parte de Rusia lo es). Estamos acostumbrados a lidiar con esas ideas en el África, en Latinoamérica (realmente en menor medida, aunque se han dado importantes pasos para distanciar a las personas en grupitos, como esa categoría de “afrodescendientes” con la cual nuestro Gobierno quiere separar más al pueblo bajo la excusa de “defender” a este sector, cosa totalmente idiota porque país racista donde lo halla en América es Cuba, y de ahí todo lo imitan); también está el racismo histórico en Estados Unidos, mil veces denunciado, peleado y poco a poco vencido. Creo que eso fue lo que sorprendió, que Europa resulta más atrasada en estos tiempos que esa lejana descendiente que tienen en América.

   Roberto Carlos, el otrora genial futbolista brasilero (pensé que ya no jugaba), está con el Anzhi ruso y pasó un mal rato en un encuentro con el Krylia Sovétov cuando un aficionado le lanzó un plátano desde la tribuna, gracia que fue reída y festejada. Roberto Carlos se molestó y abandonó el campo, acotando que el acto fue un insulto personal para él como persona, para los jugadores en el campo y para el futbol ruso en general. Hay quienes aseguran haberle visto llorar de frustración.

   Me solidarizo, aunque creo que el carioca debe curtir un poco más su piel, los cambios en el mundo se dan, lentamente, pero deben iniciarse con algo. Para comenzar debo ser condescendiente, está bien, Europa es Europa, es el Primer Mundo (no sé si Rusia está ahí, pero tiene con qué), pero eso no les salva de que, individualmente, sus nativos sean tan tribales y retrógradas como cualquiera. Toda persona puede dejar salir, en un momento dado, el salvaje interior, sobre todo cuando le va mal anímicamente. Son sólo personas, con sus defectos, bajezas y ruindades como todos. Claro, también está lo bueno, pero quiero referirme es a este punto, lo negativo. En Estados Unidos la cosa era peor hace sesenta años, con educación y roce, tal vez Europa también salga adelante. Aunque es curioso que ocurra en Rusia, la unión de republicas durante el soviet debió crear un caldo más homogéneo, pero por algo fracasó el comunismo, ¿no? Por el otro lado está el futbol en sí…

   Hay algo en los hombres que nos hace competitivos y obsesos en lo referente a tener la razón siempre, cosa que nos afecta en muchas facetas. Está el que no puede ver mujer porque le cae encima así sea la novia del hermano, porque debe demostrar y demostrarse que es un hombre y le da miedo que otros no lo capten. Igual el que golpea a las mujeres en su vida, hermanas y pareja, porque le aterroriza o teme que sospechen que no es un macho. ¿Qué una mujer le abandone por ser una porquería que no sirve para nada? Muchos sienten que deben matarla por exponerlo como falto de hombría, única explicación que imagina los demás suponen. Claro, esto son los extremos de nuestro pasado en las cavernas.

   El futbol, como muchos otros deportes, permite que drenemos ese lado salvaje, esas ganas de triturar al “enemigo”, dejando salir el exceso de testosterona. Es más fácil, y preferible también, que ir a una guerra. Pero en algunos casos estos carajos exageran, en estos momentos ya hay más de cincuenta heridos en Argentina por el pase a segunda división de un partido histórico, qué tal. De tanta hombría parecen caer en esa histeria que siempre hemos asociado con las mujeres. Se van tan al extremo que terminan saliéndose de la línea. Y no me estoy metiendo con ellos, sé que en este momento no pueden ni pensar tan enloquecidos como están por su pena, y más tarde no perdonarán a quien diga algo, que para eso somos hombres y perfectos.

   Pero, como dije más arriba, tal vez lo del plátano no era una muestra de intolerancia e ignorancia; tal vez, el gesto en sí no era más que una inocente invitación de uno a quien la boca se le hizo agua al ver al brasilero.

   El aficionado vio a Roberto Carlos y deseó saber algo en específico, puede que el tamaño del plátano; o, quien sabe, le sugería que quería plátano. Ese plátano, en especial. Vaya uno a saber exactamente qué les pasa cuando se ponen histéricos en las gradas.

PAMELA ANDERSON PILLADA

Julio César.

TRATAMIENTO

junio 27, 2011

SE LES PASÓ LA MANO

   Era lo que necesitaba…

   Machista, malhablado, pelo en pecho, golpea mujeres… Víctor era toda una joyita hasta que Roberto, el cuñado, le puso preparo. Sabiendo de la vida, Roberto entendió que el pobre carajo lo que necesitaba era de un macho, y le dio su medicina en la cama de su hermana mientras esta llevaba los muchachos al colegio. Pero Víctor era una vaina seria, mientras gritaba que le abriera duro ese chiquito y pedía más, que lo llenara y reventara de güevo, gimiendo y estremeciéndose, apretándoselo duro con el anillo del culo, Roberto entendía que no se corregía, así que debía darle su medicina cada mañana, medicina que era adictiva, Víctor ya no podía vivir sin ella.

DESPUÉS DEL JUEGO… MÁS JUEGOS

Julio César.

EVASION

junio 25, 2011

DOS MUNDOS

   La dura vida escolar hace que los muchachos necesiten un escape… aunque sea bien dura también.

COSAS DEL ESTRÉS

Julio César.

ERNESTO VILLEGAS Y LA AUSENCIA PRESIDENCIAL, ¿QUÉ SE ESCONDE TRAS ELLA EN CUBA?

junio 25, 2011

 EL CONTRALOR, CHUO Y EL NUEVO PAÍS

   Tal vez recuerden esa película de Harrison Ford cuando hacia de presidente de Estados Unidos y el avión donde viajaba era secuestrado por extremistas rusos, que en seguida se reunió el grupo ministerial y debatieron sí el presidente todavía podía mandar o no, al no saberse sé estaba en manos de irregulares… Ah, a veces la vida es como la ficción, al menos en estos países tropicales donde los autócratas de izquierda hacen lo que les da la gana.

   -Aquí hablo yo y los demás, shhh…

   Actualmente en Venezuela se desarrolla uno de esos debates extraños enla AsambleaNacional.La Oposiciónquiere saber qué ocurre con el presidente Chávez, dónde está, qué tiene o cuándo regresa; la bancada Oficialista grita, insulta pero no responde. A mucha gente le parece extraño tanto apuro cuando el hombre no lleva sino unos días fuera de Venezuela; en otros momentos ha tardado más, cuando dándose vida de pachá árabe, como Gaddafi antes de que le pasara todo lo que le pasa, se paseaba por esos mundos de Dios, grotesco y grosero, pero repartiendo dólares. Y es cierto, ha pasado meses fuera de Venezuela, repito, gastando como jeque… pero ahora la cosa es distinta.

   El hombre sale de Venezuela, aparentemente rumbo a Cuba por razones de salud, y estando allá decreta una ley para permitir un nuevo endeudamiento dela Repúblicadespués de haber malversado más de un millón de millones de dólares; necesidad de endeudarse que no sorprende, mucha gente le reclama por sus reales, con Lula Da Silva a la cabeza. Y ese es el punto. ¿Por qué el presidente Chávez se ausenta de Venezuela por cuestiones médicas y no deja un encargado? ¿Para qué carajo tenemos un Vicepresidente dela Repúblicacobrando, con todo un sequito de empleados, y un Presidente dela Asamblea Nacionaly una Presidente del Tribunal Supremo de Justicia? ¿Es simplemente megalomanía que le hace aferrarse al poder, porque donde esté él esté está el Estado yla República, o hay algo más siniestro? Y en todo caso, ¿cómo puede darle ejecútese a una ley tan importante fuera del país? ¿Eso es legal o lo hacen legar por obra y gracia dela Revolución?

   Nadie le ha visto, sus médicos no han dado una rueda de prensa con él al lado para que cualquiera pregunte, para que digan qué tiene, tan sólo ha habido llamadas telefónicas y reportajes en folletines oficialistas como el diario VEA o el canal de televisión VTV, donde no hay periodistas reales sino gente controlada por los cubanos. Tan sólo se dice, lo dice el Canciller Nicolás Maduro, alguien que sólo repite lo que le dicen los cubanos, que el Presidente tiene un acceso en la pelvis… condición médica que nada explica. O tal vez sí en la óptica comunicacional de los regimenes de izquierda. ¿Qué pasa si, Dios no lo quiera, el presidente Chávez mientras viajaba se dijo, “caramba, ¿qué estoy a punto de hacer?, ¿endeudar más el futuro de los venezolanos para que esta cuerda de ladrones se sigan robando esos reales y seguir invirtiendo en la refinería Cien Fuegos que parece nunca van a terminar de arreglar? No, mejor no hago eso”, y al negarse a soltar la plata es retenido por los cubanos? ¿Ah? En estos momentos podríamos tener un Presidente secuestrado bajo un gobierno foráneo que le obliga a violarla Constituciónde Venezuela. Porque eso de que dicte leyes en otro país suena demasiado extraño. Otras versiones son también alarmantes, ¿qué tal si perdió totalmente la razón y está encerrado e incomunicado como Stalin, mientras se gestiona entre cuba y gente del régimen el nuevo préstamo chino para robárselo? ¿O fue un ataque de la narco guerrilla ahora que hay divergencias?

   Debe ser algo tan horrible que no pueden simplemente dar una explicación como la gente normal, ¿verdad? Personajes un tanto torpes y simplones en sus elucubraciones como Ernesto Villegas alega como chiste que quién entiende ala Oposición, se la pasan gritando que viva Chávez pero en Cuba y ahora quieren que regrese. No, señor Ernesto Villegas, y déjeme explicárselo como si lo hiciera con alguien de muy pocas luces: la suerte del Presidente no le importa mucho al país, él se lo ha ganado después de lo que ha hecho, que se vaya para Cuba es cosa suya, pero sólo si antes renuncia como el doce de abril cuando Lucas Rincón y el Alto Mando militar se lo exigió después de la matanza de Miraflores. El país, sobretodo en estos momentos de caos y desastres sembrados por el chavismo, necesita de una conducción sensata. Es por eso que nos interesa saber qué pasa, no porque le extrañemos, y si piensa que es por eso, qué equivocados están. Como en tantas otras cosas.

CILIA FLORES Y RAFAEL POLEO; EL QUINTO MUNDO

Julio César.

EL SUEGRO LO ENVICIA… 2

junio 23, 2011

…LO ENVICIA

   Este relato me lo envía por correo un conocido de la casa, LeRoy, y es bueno, aunque es una mala traducción que me tomará tiempo medio hilar. Este relato que NO ES MÍO, lo llevo más bien como una pequeña adaptación. Que el autor no se moleste, por favor. Bien, la trama: un chico muy joven sueña con ser físico culturista y se casa con la hija de un ex culturista, el cual termina convirtiéndole en el juguete sexual de todos los hombres. Disfrútenlo.

……

Título: Muscle Pussy

De: hgenyc9261@gmail.com

   Estos chicos siempre buscan a sus papis.

……

   -Joder, cómo quiero comerme un rico coño de hembra caliente… -gruñó Tony y Bobby casi grita cuando siente que algo húmedo, consistente y flexible se pega de la entrada de su culo.

   Sorprendido se vuelve a mirar, pero sólo ve el negro cabello del cuñado antes de que la recia mano de Ben le obligue a regresar el rostro. Para ese momento su verga estaba totalmente erecta, botando calor y olores fuertes, una erección imponente frente al rostro del confuso muchacho. Cuando va a preguntar qué pensaban hacer, Bobby se tensa y contiene un jadeo, esa cosa húmeda y caliente estaba cepillándole la entrada del culo y parecía querer clavársele. Era increíble, pensó Bobby con el corazón palpitante y su propio tolete medio duro dentro de la tanga; Tony, su cuñado, estaba comiéndole el culo, pasando vorazmente su lengua una y otra vez, abriéndole con los pulgares e intentando metérsela por ahí.

   Gritó y debió sostenerse de sus manos para no caer cuando esa cosa babosa y reptante logró entrar, lengüeteado y azotándole. El muchacho abrió las piernas y bajó el rostro para levantar el culo, totalmente sorprendido de lo caliente que estaba, de lo excitante que era esa cosa. La lengua entraba y entraba mientras la boca besaba, chupaba y le dejaba lleno de saliva caliente. Bobby gimió largamente, agónico, recorrido por el intenso placer.

   -¿Te gusta, yerno? ¿Te gusta sentir tu coño bien atendido por un hombre? –rió ronco, Ben, acariciándole el rostro al muchacho, disfrutando de ver sus dulces mejillas rojas y su mirada nublada de lujuria.- A Tony le encanta comerle los coños a todas sus putas antes de llenarlas de güevo… -informa mientras se masturba y ofrece su enorme tranca erecta.- Tienes suerte, muchacho, Tony va a desvirgarte y te hará subir al cielo de las putas felices.

   Y Bobby, tragando saliva, siente que su culo se contrae con un fuerte espasmo de anticipación…

   -Este coño está hecho para joderlo. –gruñe Tony mientras mordía las turgentes nalga de su cuñado.- Es dulce, rosadito y lampiño; carajo, papá, la entrada se le hincha como la vagina de una mujer cuando le meto el dedo. –exclamó riente, hasta que dejó de hablar y continuó cogiéndole con el dedo, halándole la entrada del culo hacia abajo y metiéndole la lengua por el cálido y tembloroso orificio.

   -Vamos, yerno, disfrute de sus proteínas… -rió ronco Ben, halando al muchacho de la nuca y guiándole hacia su verga hasta que los rosados labios del joven quedaron sobre la cabezota de su miembro palpitante.

   Una gota cálida y acuosa de líquido quemó los labios de Bobby. El muchacho, instintivamente abrió la boca, sacó la lengua y la recogió, lamiendo al mismo tiempo lo que quedaba en el ojete, momento cuando, riendo abiertamente, Ben echó hacia delante sus caderas metiéndosele entre los rojos labios, alojando una buena parte de su verga en la boca de su joven yerno.

   -Uggg… -era lo único que escapaba de la boca del enrojecido Bobby, quien miraba casi asustado y suplicante a su suegro.

   -Vamos, pequeño, sé que quieres. Dale una buena mamada a tu papi, porque ahora soy tu papi, ¿verdad? –los ojos del hombre brillaban de codicia, lujuria y burla.- Vamos, bebé, chúpale la cabezota del güevo a tu papi.

   Separando sus labios, acostumbrado a obedecer, y confuso por esa oleada caliente que recorría sus entrañas, Bobby separó sus labios lo más que pudo bajando la boca sobre el grueso, duro y ardiente palo. Era tan grande que literalmente llenaba su boca, aplastaba su lengua y le ahogaba. En cuanto la tiene allí, el joven gime, enrojece más y se estremece. La pieza del macho, soltando temblores, calorones y gotas de líquidos le despertó un hambre feroz. Aunque le costaba tragar más, cada vez que subía atrapándola con sus mejillas y lengua, bajaba intentado cubrirla toda, chupando con deseo, queriéndola toda. Tragaba y lamía, lengüeteada sobre ella, y si  embargo notaba que apenas había abarcado la mitad de la fantástica verga.

   -¡Ahhh! Eso es, hijito, date gusto. –gemía Ben, atrapándole otra vez el fino cabello y guiándole arriba y abajo mientras Bobby buscaba de mamar más y mejor, enloquecido por la poderosa sensación de tener un güevo en la boca por primera vez.

   Durante todo ese tiempo, Tony se había dedicado a meterle ese dedo que le frotaba algo, despertándole un ardor en el culo que ni siquiera esa lengua babosa y mojada podía aliviar. Por alguna razón ese dedo había estimulado una irritante sensación de picor, y confuso mientras mama güevo y su culo es penetrado por un dedo y una lengua, Bobby se dice que de estar a solas habría tenido que meterse él mismo un dedo para aliviar esa piquiña. No podía saber que todo se debía a aquellas gotas que Tony le había administrado con su bebida. A ese dedo siguieron dos y tres, cosa que debió molestarle pero que tan sólo le ponía más frenético.

   A pesar de encontrarse atrapado en el paraíso de los puticos recién nacidos, con la verga de Ben deformándole una mejilla, Bobby nota que Tony deja de manipularle el urgido hueco, poniéndose de pie a sus espaldas y quitándose las ropas. Segundos después sintió algo suave, liso y caliente, esponjoso, frotándose de la entrada de su culo, recorriéndola, empujando sin entrar. Y supo que era la cabeza de su verga; ¡Tony iba a penetrarle!, y la idea le asustó, él no era ningún marica aunque ahora…

   El glande pulsaba contra su esfínter, empujando, luchando, venciendo la resistencia y enterrándose mientras Tony grita de gusto atrapándole la cintura. Empuja y lentamente esa barra larga, gruesa, dura y caliente va metiéndose en las entrañas del muchacho. Se notaba menos impresionante que la de Ben, pero era lo bastante grande como para que Bobby se sintiera totalmente lleno de verga. Tony se echa a reír, a tiempo que él mismo se sorprende, su culo se cerró hambrientamente sobre la tranca, sus entrañas comenzaron a halarla, chuparla y masajearla. En lugar de rechazar la invasión, su agujero caliente la deseaba, y cuando Tony pegó las caderas de sus nalgas, dejándole totalmente ensartado, Bobby creyó que se moriría de puro gusto, ese torturante y delicioso picor parecía ser aliviado por un momento.

   -Maldita sea, papá, ¡ahhh! –gemía Tony.- Qué apretado y caliente está este dulce coño. Joder, su esfínter está totalmente cerrado sobre mi verga, estrangulándomela, y es tan rico. –la medio saca gimiendo y Bobby le acompaña al sentirse frotado así, vuelve a clavarla y ahora parece que está más gruesa y dura.

   El muchacho se estremece y retuerce cuando la verga sale un poco y se clava duro; Tony se la clava a conciencia, aplastando sus muslos musculosos contra el cuñado, quien puede sentir muy bien ese tolete rozándose de las paredes venosas de su culo provocándole unas oleadas de placer increíble.

   -Métesela toda, hijo, que sienta bien lo que le haces a tus mujeres. –ríe Ben, mirando hacia Bobby, el cual tragaba y chupaba con gusto.- Bebé, tienes la larga verga de tu cuñado bien metida en tu culito dulce, ¿qué tal la sientes? ¿Te gusta y te hace querer correrte de placer?

   Teniendo la boca llena con la dura verga de su suegro, lo único que podía hacer Bobby para manifestarle cuento le gustaba lo que le hacían era gemir. Con nalgadas y bramidos recios, Tony aceleraba sus cogidas y la cabeza caliente de su duro güevo golpeaba algo dentro del tierno muchacho que le provocaba enloquecedoras oleadas de placer. Por la fuerza de las embestidas, Bobby comenzó a deslizarse hacia delante en la cama, pero deseando no perder esos poderosos estallidos de gusto que tenía cuando Tony se le clavaba a fondo justo en ese punto, asentó bien sus rodillas y lanzó el culo hacia atrás, subiéndolo y frotándolo sobre la pelvis del cuñado.

   Para ese momento, caliente al estar lleno de güevos por primera vez, Bobby había perdido toda cordura, ningún pensamiento racional recorría su mente, como el hecho de estarle mamándole la verga y estar siendo penetrado por su suegro y su cuñado, el papá y el hermano de Alice, su esposa. Nada de eso podía distraerle de lo que en verdad deseaba, y bajando su boca ahora con gula y apretando el culo para oír gemir de gusto a Tony, el muchacho deseaba continuar sintiendo para siempre todas esas oleadas cálidas y eléctricas.

   -Joder, papá, tenías razón, mira cómo le gusta. Es toda una puta de culo caliente. Ahhh… está tan suavecito y apretado que casi te saca la leche del cerebro. Y verle con esa pantaletica que le regalé es todavía más excitante. El cuñado puede ser todo un culturista grande y musculoso, pero en el fondo es una sexy puta en pantaletas que desea repartir culo. –brama Tony, empujándola cada vez con más fuerza dentro de Bobby, echándole hacia delante y metiéndole más y más del tolete de Ben en la garganta.

   -Lo supe en cuanto Alice lo trajo a casa. Es una puta, una perrita necesitada de atenciones.

   A Bobby le horrorizaba y excitaba escuchar lo que decían, casi gritó ahogado de güevo cuando Tony subió a la cama, sentándose sobre sus pantorrillas y bajándole las caderas.

   -Encúlate, cuñado, muéstrame cuánto te gusta una verga caliente y dura de hombre. –le ordenó.

   Y lo hizo, mientras Tony se quedaba quieto, Bobby comenzó a subir y bajar su culo con fuerza, enculándose con todo, quedando bien sentado y empalado, dejando sólo un dedo de güevo fuera y eso por las nalgas. Y sentado allí se refregaba como loco para sentir esa verga rozarle en todas direcciones.

   -Dios, eres más puta de lo que imaginé, yerno. –sonríe Ben, acariciándole amoroso una mejilla abultada por su propia verga.- Eres un dulce bebé de culo caliente. ¿Te gusta lo que te hace tu cuñado? –y Bobby, con medio güevo en su boca, subiendo y bajando el culo sobre el otro, asiente.- ¿Era su dura verga, la verga de un hombre, lo que tanto necesitaba tu coño caliente y afeitado? –y al preguntarlo retira su tolete de esa boca, dejando al muchacho jadeante, rojo de cachetes y mojado de babas.

   -Si, señor.-jadeó.

   -Eres un buen muchacho, Bobby. Pero no me digas señor; ahora soy tu papi. Anda, date con furia sobre la verga de tu hermanito.

   Eso era todo lo que Bobby parecía esperar. Jadeando ansioso, enderezando su cuerpo, comenzó a saltar arriba y abajo sobre la dura verga caliente, restregando con fuerza sus musculosas nalgas del regazo de su cuñado. Gritó al sentirse lleno con la voluminosa tranca antes de subir, dejándola salir lentamente ahora, casi hasta la roja cabeza que separaba los pliegues de su culo lampiño para luego descender, clavándosela toda nuevamente. Y mientras se empalaba de la babeante verga, Bobby mira a Ben, su suegro, con algo de inquietud. El hombre sonríe y se masturba lentamente, mirándole hacer todo aquello.

   Tony comenzó a respirar más y más pesadamente contra sus oídos, rodeándole con sus musculosos brazos el pecho, atrapándole en cada mano una tetilla firme.

   -Hummm… si, cuñadito. ¡Qué culo tan rico! Ahora eres mi culito. Ya no eres un hombrecito, ¿okay? Tan sólo un buen marica. Esto era lo que esperaba tu redondo y enorme culo afeitado, ¿verdad? Una enorme verga de hombre.

   Eran palabras extrañas, autoritarias, dominantes. Humillantes. Pero Bobby temblaba de excitación tan sólo de escucharlas mientras miraba con ojos brillantes y labios muy húmedos a su suegro.

   -Respóndele a Tony, hijito. –le ordena y el joven culturista tan sólo puede asentir, totalmente entregado.

   -¡Ahhh…! Si, se nota que tu culo quiere… Joder, cómo me chupa la verga, papá.

   -Ya veo. –sonríe Ben, luego se echa hacia delante, bañando con su aliento el rostro a Bobby, mientras este aún sube y baja su culo frenéticamente sobre el güevo de Tony.- ¿Estás listo para convertirte en una putita, hijito? ¿Estás listo para recibir en lo más profundo de tu culo abierto una buena corrida de semen caliente de parte de tu hermanito?

   Bobby asiente, pero Ben endurece la expresión y Tony le atrapa por los hombros, deteniéndole.

   -No, bebé, debes decirlo. Debes decirnos cuánto lo quieres. –acota Ben.

   -Si, suegro… -comienza y Ben le sella los labios con un dedo y el muchacho comprende.- Si, papi, estoy listo para que Tony me llene el culo con su esperma. –se medio vuelve hacia el cuñado.- Por favor, déjame continuar. ¡Quiero tu verga!

   -Tu coño afeitado desea continuar frotándose de mí, ¿eh? –ríe Tony soltándole y Bobby casi gime de alivio cuando alza su culo y lo baja con fuerza, comenzando un vigoroso sube y baja.

   -¡Ahhh! ¡Ahhh! ¡Hummm…! -era todo lo que salía de los rojos labios del chico mientras cierra los ojos y continúa empalándose.

   Tony nuevamente le atrapa por los hombros y le hala hacia abajo, sobre su regazo, dejándole totalmente ensartado de su gruesa y dura barra de carne caliente, la cual parecía crecer y endurecer más, para luego comenzar a temblar víctima de violentos espasmos. Y si Tony gritó ronco, casi mordiéndole un hombro, fue nada comparado con lo que chilló Bobby cuando sintió los disparos de semen caliente en sus entrañas, golpeando las paredes de su recto una y otra vez, llenándole tanto que algo de esperma escapa de su vicioso agujero. Y el muchacho se mareó, tanto que debió recostarse de su cuñado mientras apretaba violentamente su culo para atrapar y chupar hasta la última gota de ese semen que parecía calmarle la piquiña en las paredes de su culo.

   Cuando terminó, jadeando contra su cuello, Tony le palmeó un  hombro y Bobby, también tembloroso, comenzó a subir sacándose la barra del culo, la cual todavía se veía dura. Riendo, el cuñado le arroja de pecho sobre la cama y todavía frota la larga barra de sus nalgas, azotándole con él, metiendo la cabeza lisa entre las dos duras masas de carne y frotándole.

   -¿Te gustó, cuñadito?

   -Ya lo creo, mírale la cara y cómo todavía menea su culo contra tu verga. Creo que Bobby ha resultado tremenda puta caliente. –comenta Ben.- ¿Quieres más güevo, Bobby?

   El muchacho, agotado pero ardiendo, le mira con medio rostro sobre el colchón y tan sólo asiente con la cabeza. El hombrezote sonríe.

   -Eso es muchacho, entrégate a lo que deseas. Ven, trae tu culo de puta caliente hasta aquí, ábrelo para mí y siéntate sobre el regazo de tu papi. Creo que es hora de que también yo disfrute de tu lampiño y rojo agujero de amor.

   Jadeando, Bobby se desliza sobre la cama, volviéndose de espaldas hacia el cabezal de la cama, donde el suegro espera, alzando sus nalgas para que el hombre, apartándole con un pulgar la tanga de la raja entre las nalgas, vea el culo rojizo, dilatado y manchado con la leche de su propio hijo.

   -¡Qué culo tan bonito!

   -¿Verdad, papá? –ríe Tony.

   Tragando saliva, Bobby se arrodilla con las piernas a cada lado de la cintura de Ben, dándole la espalda y arqueándola, acercando a ese rostro la visión de sus nalgas redondas muy abiertas. Casi gime y se muerde el labio inferior cuando siente las enormes manos de su suegro sobre sus nalgas, acariciándolas entre codicioso y admirado de tan hermoso botón que titila hambriento. Las manos abren un poco más y un pulgar se frota sobre el agujero oculto nuevamente por la breve tela de la tanga mojada de leche. Agarrando la suave prenda de mujer, el hombretón la hala por las tiritas de la cintura, desgarrándola, limpiando con ella un poco la esperma de Tony y arrojándola lejos.

   -Joder, hijito… -susurra Ben mientras le frota las nalgas, los mulos, cintura y espalda con sus manos callosas.- La entrada de tu culito está realmente hinchada. Parece un verdadero coño. Tienes un trasero realmente bonito e increíble aquí… -su pulgar frota y frota sin entrar y Bobby quiere gemir de angustia.- Apuesto que cuando sales en esas exhibiciones con tus trusas pequeñas eres la envidia de todos los otros culturistas. Apuesto que muchos de ellos han soñado con meter sus manos en tus trusas y frotar estas increíbles nalgas y clavarte los dedos en el culo hasta hacerte gemir como una perra en celo. –se echa hacia adelante, hablándole en susurros roncos en un oído.- Cuéntamelo, hijito, ¿han intentado tocar tu culo delicioso todos esos hombres grandes y masculinos?

   -Yo… yo… -tartamudea, rojo de cara.

   -Dímelo, hijito, cuéntale a tu papi de esos hombres que desean la cereza roja que es tu culo hambriento.

   -No fue nada, sue… papi. –responde, avergonzado y excitado, mirándole sobre un hombro mientras el pulgar entra y le dilata, haciéndole temblar.- Hace una semana necesitaba de alguien que me aplicara los aceites antes de la exhibición y este chico, Leo, se ofreció a ayudarme.

   -¿Leo Walker? ¿Ese enorme tipo negro? Le conozco. Chico, qué es una mole de carne. –se acerca nuevamente a su oído mientras el pulgar entra y se agita en sus entrañas suaves por las leches de Tony.- ¿Él tocó tu dulce y hambriento coño, Bobby?

   -Si, lo hizo, papi. Él estaba aplicándome el aceite en la espalda y algunos chorros corrieron por ella y se metieron dentro de la trusa, entre mis nalgas, por lo que simplemente metió su mano grande dentro de la trusa, untándome el aceite y en un momento dado sus dedos estaban frotándose sobre mi culo de manera insistente.

   -Imagino que no hiciste nada para detenerle.

   -¡Yo no busqué eso! –se defiende, avergonzado.

   -No te sientas mal, Bobby. Ya eras un pequeño putito antes de esto, y sí un hombre de verdad te toca es normal que te deje débil y caliente. –explica Ben.- Ya lo imagino, mirabas a la mayoría de esos hombres grandes, musculosos y viriles enfundados en sus pequeñas trusas mientras ese negrote te frotaba la entrada del culo con sus dedos. Seguro que casi te corres, ¿verdad?

   -Si, yo… Estaba nervioso. Pero… nada pasó. ¡Y gané esa vez!

   -Entonces tal vez debamos jugar con tu culo antes de cada show, atraparte en una esquina mientras hablas con tus colegas y llenar tu culo afeitado y rojo de vergas duras y calientes. –medio ríe, mórbido, Tony. Y los ojos de Bobby brillan de lujuria, imaginándolo.

   -Ven, muchacho, quiero ver tu carita bella de puta caliente mientras te cojo. –dice Ben, obligándole a dar la vuelta y a sentarse sobre su regazo de frente.

   Bobby gime débil entre los musculosos y velludos brazos del suegro, apoyando sus manos de ese torso enorme y peludo, mientras siente la dura, larga y gruesa verga del hombre frotarse entre sus nalgas abiertas. La cabeza sobresalía de lo larga que era y varias gotas cálidas de jugos pre-eyaculares le mojan la parte baja de la espalda.

   El suegro pasa una de sus enormes manos callosas sobre el marcado paquete de seis abdominales del lampiño yerno, subiendo de manera lenta y torturante hacia los enormes y pronunciados pectorales del muchacho. Débil, Bobby apoya sus manos de los duros pectorales del suegro mientras las manos del otro manosean todo su cuerpo.

   -Te ves tan caliente y sexy, pequeño hijo de perra. –ronronea Ben.- Si te gustó la enorme verga de Tony en tu culito vicioso, la de tu papi te hará ver las estrellas, hijito. –las manos morenas se clavan en las tersas nalgas blancas.- Dime, bebé, ¿su verga dura hizo que tu culito se sintiera bien?

   -Si, papi, se sentía increíble. –el muchacho jadeó, rojo de vergüenza pero imposibilitado de menear su culo contra el regazo del hombre, su culo todo tembloroso, para demostrarle cuánto le gustó.

   -Lo imaginaba, chico. Eres una perrita caliente probando por primera vez las cosas que realmente necesitas; lo siento por mi Alice, pero tan sólo eres un buen marica. Bien, ahora échate un poco hacia atrás y ábrete para recibir el güevo caliente de tu papi, bebé.

   Bobby frotó la parte delantera de su pecho totalmente contra él, obedeciéndole al echar el culo hacia atrás, notando como Ben llevaba una de sus enormes manos a sus espaldas, allí donde podía sentir el venoso y ardiente tolete del hombre bañándole de líquidos. Ben agarró su güevo y Bobby alzó su culo, bajándolo y apoyándolo de la gruesa y lisa cabezota que le quemaba.

   -Oh, Dios… -gimió Ben, frotando su glande de esa entrada secreta.- Se siente tan suave e hinchado. Realmente mi nuevo hijito tiene un enorme coño caliente por culo, ¿eh?

   A pesar de que todavía le costaba pensar en sí mismo como una enorme y musculosa puta para su suegro y su yerno, Bobby tan sólo podía mirar al hombre y asentir vehementemente mientras continuaba frotando su culo de la lisa cabeza, nada más de imaginar ese güevo en su culo le había despertado nuevamente esas piquitas en su recto.

   -Dale duro, papá. Con tu verga y más leche en ese culo, se convertirá en una puta desatada para siempre. –ríe Tony, Ben le imita más suave y Bobby jadea.

   -Bien, hijito, ahora besa, lame y chupa la cabeza de mi verga con tu dulce coño. Tan sólo bájalo un poco y hálalo como la buena puta que estoy seguro que eres… Vamos, demuéstrale a tu papi que eres la zorra más zorra de las competencias de culturismo.

CONTINÚA … 3

Julio César.

YUL JABOUR Y LA PRIVATIZACION DE LAS CARCELES

junio 23, 2011

VARGAS LLOSA Y LOS MALOS DIAS

   Es que para esta gente todo es negocio o un paquete…

   Este hombre de nombre tan extraño, Yul Jabour (¿tal vez de Curiepe?), es un diputado dela AsambleaNacionalllegado en las filas del PCV, cosa que sorprende, todavía quedan después de lo que le hicieron a ese partido histórico (es que está demostrado, los muertos no salen un carajo o ya el señor Machado habría acabado con tantos vagabundos), el cual sumó su voz a la bancada oficialista a la hora de decir imbecilidades que buscan desviar la atención de las responsabilidades del Gobierno en lo que ocurre en el penal de El Rodeo y en las cárceles venezolanas en general. En lugar de pedir una investigación, deteniendo de entrada al director del penal, los custodios y los responsables de la guardia nacional en el lugar, Yul Jabour exige que a William Ojeda, parlamentario dela Oposición, le retiren de la comisión de Cultos y Prisiones para que no investigue. ¡Tan revolucionario!

   Como vio y oyó que todos los demás decían tonterías, él no pudo sustraerse (es lo que llaman la histeria por acercamiento, seguro estaba sentado junto a Cilia Flores y esa cosa ruinesca que llaman Carlos Escarrá), alegando quela Oposiciónlo que buscaba era privatizar las cárceles… Pero señor, ¿acaso no dijo el ministro del Interior y Justicia, Tarek el Aissami que en las cárceles venezolanas el preso debe pagar por todo, por un vaso de agua, un jabón, para que le den una colchoneta o que le lleven a los tribunales? ¿Están o no están privatizadas las cárceles según el peor estilo neoliberal? ¿O acaso (Dios nos perdone tan mal pensamiento) supone el diputado del PCV que miente el ministro? Nunca lo sabremos, ellos jamás responden a las inquietudes del país, después se arrechan cuando la gente interpreta lo que les da la gana por falta de información.

   Lo dicho, ganas de hablar boludeces de gente bolúa que para más nada sirve. Doce años son la prueba. Y ya vamos pa’ trece.

… DECLARAN Y LA EMBARRAN

Julio César.

DESPUES DE LA ESCUELA… 2

junio 21, 2011

DE LA ESCUELA

   El dulce chico, una vez llega a su casa del colegio y después de lanzarle una mirada al vecino, el mejor amigo de su papá, se prepara siempre para recibirle por sí se decide a entrar. Y era fácil que le entrara, porque ya estaba caliente y mojado, listo para recibir una bien gorda.

   ¿Cuándo llegaría?, se preguntaba siempre. ¿No sabe que le espera?, ¿qué sueña con su amistad? ¿No sabe que el culo le arde ya?

DE LA ESCUELA… 3

Julio César.