Archive for 30 noviembre 2011

AUSENCÍA PRE NAVIDEÑA

noviembre 30, 2011

 ESTO ME REGALARON

   -Ay de mí…

   Llevo tiempo sin escribir realmente en serio. Tengo el blog como abandonado. No es por fatiga o aburrimiento, es porque estos, las ultimas semanas del año, son días de locura. La gente vive hablando de la crisis, de la falta de dinero, soltando amargura al recordar cuando se echaba la casa por la ventana… pero todas las noches hay algo que celebrar. Fuera de los compromisos con familiares y amigos está esa gente que ha pasado por el trabajo, los auxiliares, los temporales, los contratados y pasantes (cómo hay gente enla AdministraciónPública), que comienza a despedirse nada más llega noviembre a la mitad.

   Siempre inician con “vamos a reunirnos para hablar un rato, no es fiesta”, cosa que uno no cree, pero de nada te vale decir que estás cansado o ya tienes un compromiso. Si es necesario, te arrastran. Nunca es “una fiesta de verdad”, tan sólo reunirse con los conocidos. Nada más. Pero uno ya sabe por experiencia, y porque sigue pasando, que toda cena, reunión en un estacionamiento fuera de horas, o un encuentro en una tasca va a terminar con una cañandonga de Padre y Señor mío. Y eso que uno lleva tiempo jurando que no beberá entre semana. Ni tanto. Pero de nada valen los buenos propósitos. O las promesas de borracho, como dice Alicia, una amiga mía.

   Y, como todo el mundo sabe (y por muy reacio que se halla estado al principio), nadie se quiere ir después de que la cosa toma cuerpo. Cuerpo de pea. Eso es tomar botella tras botella de cervecitas frías, o vasos de cubalibre o whisky (no soy muy aficionado) o lo que sea, carcajearse como idiotas de cada palabra y gesto, recordar lo bueno, esos errores que hicieron reír, las sorpresas divertidas. También es el momento para confesar, con voz queda, lo malo. Lo incómodo. La amiga que resiente que una cuñada no gusta de sus hijos tan sólo porque ellas no se llevan bien. El tipo al que la familia no le acepta todavía a la esposa. Las hijas que sólo recuerdan a los padres cuando necesitan algo. Esos detalles personales, esas mezquindades que callamos y que afloran a la una de la madrugada, cuando ya todo da vueltas y el mundo es menos claro en los bordes. Creo que en el fondo es catártico. Reír y sufrir. Los venezolanos hablamos de todo enfrente de todos. Como del Gobierno, por ejemplo.

   Al otro día llega el ratón moral. Cada mañana, entre cafés y aspirinas, juramos no tomar más, mientras vemos con preocupación que todavía no llegan diciembre y el grueso de las fiestas. Las bodas. Los bautizos. La gente te mira y uno sabe que está pensando “qué hago para molestar”. Y se inventan todo un acto mayor. En eso anda una hermana mía. Como ella y el marido no tuvieron hijos, amenazan con casarse por la iglesia… este diciembre.

   Aunque me gusta reunirme con familiares y amigos (con esa gente se bebe bien, sin muchos conflictos, y después se aseguran de que uno llegue con buen pie a casa), no soy realmente amante de las fiestas. Ya me incomoda conocer gente nueva. Por eso me hago el loco todos los años con las fiestas en la oficina. Claro, están los colegas y amigos de siempre, pero también los distintos jefes. Unos agradables (aunque no se intime con ellos), otros francamente horribles. Viven exigiendo lo imposible, predicando aquello que no hacen, quejándose y molestando. Y después desean una gran reunión, tipo familia feliz, cada fin de año. Y si sólo fuera eso, una reunión, la cosa no sería tan molesta. Pero no. Celebran la llegada del espíritu de la navidad, planifican la reunión de navidad y luego la de año viejo. Con intercambio de regalos y todo. Siempre me toca alguien que no es del piso, y muchas veces que ni me agrada.

   Este año se molestaron conmigo porque dije, subiendo en el ascensor, que yo no quería ir a fiesta con ellos y muchos menos intercambiar obsequios. Que si deseaban hacernos un bonito presente, que repartieran un bono y dieran el día libre. Bien, me acusaron de rompe grupo y hasta de tacaño, cosa que me obligó a ir con la gente de más tiempo en el piso, preguntándoles: ¿Qué desean? ¿Una reunión como una gran familia feliz que se apoya y aprecia, y que acaba de pasar todo un duro año trabajando en armonía, o el día libre y un bono, por frío e impersonal que suene? ¿Adivinan? Todos preferían el bono y el día libre. Claro, no nos lo darán. Así joden.

   Pero no se crean, fuera de la oficina y de los jefes, también nosotros nos reunimos. La gente de siempre. Los que nos conocemos bien, aunque siempre hay caras nuevas. Gente que se integra. Es llegarnos a alguna tasca con música en vivo y escuchar a caraqueños cantar desafinadamente gaitas, mientras gritamos a través de la mesa para hacernos oír, reímos a todo pulmón y terminamos roncos. Lo vale. Es la gente con la que se trabaja de verdad, con la que se cuenta para cubrirte las espaldas cuando hace falta y a la que se aprecia en serio. Juntos vamos bordeado otro año, con sorpresas buenas y desagradables, momentos gratos y otros horribles. Pero sobrevivimos, a este año que ya comienza a terminar. Brindemos por él. Qué se vaya en paz y que el próximo sea mejor. Esa promesa, esa esperanza, que brinda cada comienzo.

   Debo recordar embaucar a Sonia. Si yo voy, ella también tiene que sufrir. Y prometo escribir más.

LLEGÓ DICIEMBRE

Julio César.

BUSCANDO

noviembre 30, 2011

 FORTACHÓN CON SECRETO

   Su corazón palpitaba de expectación…

   -Eso es lo que yo quiero para mí. Ternura. Romance. Besos y abrazos. Un macho que me atienda.

RESPUESTA

Julio César.

¿VENDEDOR MOTIVADO?

noviembre 30, 2011

CODICIA Y AVIDEZ

ACLARATORIA RETARDADA

Julio César.

MARINES Y MECANICOS

noviembre 30, 2011

LA PEREZA…

   Esos carajos si que se divierten. Es una sola gozadera por el lado que le den, digo, que se le mire.

EL INTERCAMBIO DE REGALOS

Julio César.

EXPECTATIVAS REALES

noviembre 25, 2011

RADIO COMUNITARIA

   Todo a la vista. No querían sorpresas…

   Decaído, el ojeroso Comandante mira a la vieja momia, el perverso Emperador, tartajeante y de manos temblorosas, pero todavía medio vivo, ruin y malvado; se notaba por el calor que irradiaba. El Comandante da disimuladamente un paso atrás. Entre el calor que botaba el vil anciano, y el olor de la bolsita esa…

   -Maestro… -comienza con voz plañidera, temerosa.- ¿Seguro que ya todo está bien? El tratamiento… ¿fue exitoso? –y sus ojos se llenan de súplica. Era terrible estar enfermo. Era divertido cuando eran sus enemigos en las mazmorras, pero para nada cuando se trataba de él.

   -Claro que si, chico; sabes que la medicina aquí está muy adelantada. Mira como estoy yo. –replica, alzando las temblorosas manos, colgando los pellejos en sus brazos, soltando algo como caspa.

   El Comandante Takín se estremece, horrorizado. Luego traga saliva. Si, necesita creerle al viejo vagabundo. No le quedaba otro remedio. En cuanto lo acepta, todos esos signos evidentes de deterioro que hacen parecer al anciano un extra de la serie de los zombies, desaparecen.

   -Claro. –concede también, ojos brillantes de auto engaño.

   -Por cierto, mijo, acuérdate de transferir ala IslaInfiernotodas las riquezas que quedan en tu país. Lo más pronto posible. Tú sabes… para aprovechar el verano que los días son como más largos. Hoy mismo ya sería como tardarse mucho, ¿okay?

   ¡Cosa más grande, caballero!

EL CHOCOLATE Y LA IGUANA

Julio César.

JARED HACE CAER A JENSEN… 4

noviembre 25, 2011

JARED HACE CAER A JENSEN                         … 3

   La siguiente historia es un Padackles. Un chico deja muchas cosas atrás en pos de un sueño y luego entiende que no había necesidad de sacrificar nada. Me gustan esos mensajes desde Brokeback Mountain. Si puedo, termino los otros. Por cierto, este relato NO ES MÍO. Tiene partes subidas de tono.

……

Titulo: I found, baby

Autor: River_sun

   -¡Es su culpa!

……

   Jared Padalecki descubrió que era gay a los siete años de edad. Aunque ni él mismo lo supo en el momento. Antes de ese instante nunca había considerado las reglas de la atracción, aunque aquella niña de cabellos castaños, Sandy, siempre le pareció linda. Pero si, era gay, y mirando al pasado, le sorprendió descubrirlo el día que más mal se sentía. Anímicamente.

   Comenzaba en una nueva escuela, lejos de sus amigos en la estatal de San Antonio. Apartado de sus abuelitos que hacían fiesta cada vez que les visitaba. Distante de todo lo que le era grato (incluso Sandy). Su padre había mudado a toda la familia a Richmond, por mercados de trabajo, y a él no le quedó otra alternativa como no fuera seguirle. De nada le valieron todas las pataletas, pucheros y ojitos que hizo (también las lágrimas, aunque eso se lo guardaba para sí y para Jeff, su hermano mayor que tanto le atormentaba). ¡Era tan cruel su padre!, se decía mientras se acerca a la entrada del nuevo instituto. Va cabizbajo, sin fijarse en nada, como un autómata, a pesar de ser uno de los chico más entusiastas y curioso del mundo. Tal vez por eso, o porque estaba destinado, no iba fijándose por dónde iba.

   -¡Ey! –oye la advertencia y el bufido antes de chocar con el otro cuerpo, el cual pierde el paso y cae de culo. Afortunadamente sobre la grama. Jared enrojece intensamente.

   -Ay, Dios, perdóname. –jadea alarmado, su joven corazón a punto de infarto. Por el incidente. Por ser el primer día. Por, tal vez, herir a alguien. Se inclina solícito y se congela cuando repara en la intensa mirada del otro chico. Uno muy llamativo, de cabello rubio oscuro, algo largo, largas pestañas, intensos ojos verdes con una leve tonalidad dorada, los pómulos altos estaban bañados de pecas canela. Muchas pecas canela. Y sus labios… Jared no entiende el estremecimiento que le recorre mientras mira al chico, que le corresponde con extrañeza.

   -Ayúdame, ¿no? –la voz airada y divertida del otro le saca de sus cavilaciones.

   -Oh, claro. –tiende la mano larga de su algo huesudo brazo, y cuando el rubio la toma, apretándola, Jared siente un nudo en su estómago.

   Momento cuando repara en la diabólica (si, era diabólica), sonrisa del otro, que le hala. Con un bramido Jared cae hacia delante, y si no le cae encima es por puro milagro, cosa que no evita que, a la larga, quede también de culo en la grama. El otro ríe divertido, los ojos cuajados de lágrimas (le faltaba un diente y era adorable), rojo como un tomate, y a Jared se le disipa la sorpresa y hasta el enojo.

   Pero ese nudo, en sus entrañas, se hace mayor. Y quema.

   -Fíjate por donde vas. –le advierte el rubio con desparpajo, faltándole un diente delantero y mirándole fijamente, cosa que calienta las entrañas de Jared, quien continua sentado a su lado, viéndole.

   -Lo siento, venía pensando en otras cosas y no te vi.

   -¿Seguro que era por pensar y no por todo ese cabello sobre tus ojos? –señala el rubio, alargando una mano y tocándolo.- Es tan suave… Parece pelambre de gatito.

   Ese gesto hace que Jared contenga la respiración. Y cuando el rubio enrojece avergonzado de sus palabras, al castaño le parece que no puede haber algo más bonito en todo el mundo. Un momento, ¿pensó que era bonito? ¿Podían los niños varones ser bonitos? Obviamente si, ese lo era, pero…

   -No era eso. Venía pensando en lo malo que es mi papá. Nos metió a todos en el auto y nos arrastró hasta aquí sin preguntarnos si queríamos venir.

   -Qué mal. ¿Y no te gusta nada de aquí?

   -Algunas cosas… -responde evasivo, rojo de cara y mirando a la distancia.

   -¿De dónde vienes?

   -San Antonio.

   -Ah, bueno, no pierdes nada. –bromea.

   -Idiota. –le suelta y se congela, tal vez fue demasiado directo. Pero el otro tan sólo sonríe y toda preocupación desaparece de la mente del muchacho de cabellos oscuros.

   -Yo voy a esta escuela. Espero que te sientas bienvenido entre nosotros. –y sonríe, pero Jared no responde. Tan sólo le mira.- ¿Qué? –el rubio, alarmado, se lleva una mano a la cara y se frota.- ¿Tengo algo? ¿Ya me lo quité?

   -No. Son tus pecas. Nunca había visto a alguien con tantas.

   -¡Hay personas que tienen más! –exclama a la defensiva.- Mi mamá dice que como soy un niño bueno, los ángeles no se cansan de besarme. Aunque me gustaría que pararan. Son como muchas ya.

   -Entiendo que te besen. –se le escapa y casi se muerde los labios. No puede apartar la mirada de la ahora roja cara del rubio.- Yo no tengo muchas. No creo ser un niño malo, pero los ángeles no me buscan. –frunce el ceño con pesar.

   -Estoy seguro que no eres malo. –sonríe el rubio, e impulsivamente se tiende hacia él, rozándole con los labios una mejilla. Alejándose en seguida, pero ya Jared le sigue con mirada, todo deslumbrado.- Lo siento, no debí… -parece alarmado de su propia conducta. Jared se lleva una mano a la mejilla, como deseando atrapar y prologar la sensación casi fantasmal de ese beso.

   -Me llamo Jared. Jared Padalecki.

   -Soy Jensen Ackles. –el otro se presenta, de pronto demasiado incómodo consigo mismo. Se pone de pie.- Yo debo ir a… -da dos pasos y se vuelve.- Sé bienvenido, Jared. –y sus ojos brillan.

   -Gracias, Jensen. –sonríe con todo su rostro, hoyuelos incluidos, cosa que hace tragar saliva a Jensen.

   No están en el mismo salón. Jensen va un año por delante. Pero desde ese momento los muchachos se buscaron con las miradas en los pasillos y en las clases de deportes o música. Para finales de semana se la pasaban hablando a toda hora. Para fin de mes son los mejores amigos del mundo. Cinco meses más tarde, Jared sabe que Jensen no era totalmente feliz. Lo sabía por su cara rabiosa y a veces llorosa cuando niños más grandes le llamaban niña. O le empujaban aunque se defendía. Lo sabía por la manera que evitaba hablar de su papá o su hermano, contando sólo cosas de su madre, Donna.

   Con el paso de los años la amistad se consolidó, para Jared eran una agonía las vacaciones o los viajes familiares lejos de Jensen. No hablar una tarde con el rubio era angustioso. A su familia le gustó desde el principio el niño pecoso de ojos verdes que lo miraba todo con curiosidad. Más tarde Jared supo de boca de Jensen que un día se iría de ese pueblo, muy lejos y que jamás volvería. Al castaño le dolía el corazón en tales momentos porque sonaba que para Jensen el irse era tan necesario que no le importaría dejarle atrás. Cuando se lo comentó Jensen, sorprendido, el rubio le atrapó los hombros y le aseguró que se irían juntos.

   Una tarde, cuando Jensen acababa de cumplir los trece y él iba mediando los doce, se lo preguntó. Algo que llevaba años carcomiéndole la mente. Fue en su dormitorio (nunca iban a la casa de Jensen) mientras leían, echados de panza sobre su cama, uno al lado del otro, historietas cuando se suponían que debían estar estudiando…

   -Jensen, ¿por qué me besaste? Aquella tarde. –pregunta Jared, ansioso, dejando a los X-Men por un segundo. Jensen no le mira, sigue leyendo.- Jensen… -insiste.

   El hombre aparta esos recuerdos mientras sale de la hermosa tienda de delicatessen. Sonríe con la botella de vino en la mano. La dejará así. Jensen se llevaría una buena sorpresa. Echa a caminar mirando hacia el alto edificio, es modesto pero bien ubicado. El rubio había sabido hacerlo. Casi había llegado al éxito. Casi.

  Pero ¿a qué precio? No quiere hacerse nuevamente esa pregunta, así como no quiere caminar tan de prisa. Debería tomarse su tiempo, pensar en las cosas que le contaría, en… Pero sus pies no atienden razones, su cuerpo tienen vida propia. O memoria. Recordaba demasiado bien lo maravillosamente que encajaba Jensen contra él. Mierda, ¿a quién engañaba? Deseaba verle, tocarle y morderle un poco. Pero no se la pondría tan fácil al rubio cruel. Jensen tendría que suplicar por atenciones. Y tal vez, ni así, las obtendría.

……

   Llaman a la puerta y Jensen toma aire, nervioso de repente. Sabe que juega con fuego. Jared no era ningún chico lindo que había conocido en un bar, era alguien de su pasado y que significó mucho. Sabe que el otro espera algo más, comenzando por una cita, pero no puede dárselo. Preparar la cena, aunque no esté hecha por él, era un comienzo para algo ligero, sin ataduras. Hablar y tal vez… Si, joder. Dios, quiere follar. Mucho. Desea estar entre sus brazos, oírle gemir su nombre mientras le toca, besa, lame y muerde. Era extraño que no añorara eso antes. Antes de reencontrarse con Jared.

   Aunque reconoce que no es verdad. Durante esos años separados se había encerrado en sus metas, montar su negocio, tener casa y carro, dinero en el banco. Éxito. Por ello sacrificó algunas cosas, incluso conocer a alguien (nadie habría sido como Jared, una vez lo pensó y lo sepultó en el fondo de su mente). Fueron muchos días de soledad, muchas noches de no tener a nadie más allá de contactos casuales. Muchos fines de semana o de año de ir a la cama con una botella de vino y una película ñoña todo sentimental que le dejaba algo lloroso e infeliz. Añorante de algo más. De calor humano. Pero hoy sería diferente. Esa noche desea a Jared en su cama y puede que lo tenga. Coño, haría lo que fuera por tenerle. Por un rato.

   Llaman nuevamente y se sobresalta. Toma aire y se reprende mentalmente por cobarde. Quien no arriesgaba no ganaba, ¿verdad? Abre y se queda sin aliento. Jared se ve más alto que nunca, musculoso y hermoso dentro de la camisa manga larga, corta de cintura, mangas enrolladas dejando ver sus antebrazos fuertes y venosos. Un jeans oscuro que se ve de los buenos y unas buenas botas completan su vestuario. Y el rubio ya quiere quitarle todo eso a zarpazos y lamer su piel dorada. Y Jared debe notarlo, porque sonríe torvo y sus ojos oscurecen.

   -Hola Jen. Traje vino. –y muestra una botella de buen año y marca. Cosa que impresiona al ojisverdes.

   -Gracias. –la acepta y le franquea la entrada.

   Sus ojos van a la ancha espalda, a ese jeans que atrapa de manera excitante su trasero y tiene que tragar saliva, recordándose que la cena espera.

   -Bonito lugar. –concede Jared, volviéndose.

   Se miran y al castaño la sangre le corre a tal velocidad por las venas que teme estarse quedando sordo por la manera que aúlla en sus oídos. Se le acerca lentamente, sin apartar su mirada predadora. Jensen traga más saliva y no ofrece resistencia cuando Jared le quita de las manos la botella dejándola sobre un esquinero. El hombre más alto le atrapa los faldones de la franela y le hala hasta que sus cuerpos chocan. La boca de Jared baja hambrienta hacia los rojos y voluptuosos labios del rubio, besándole con hambre, todo lenguas y gemidos, mientras sus manos son puños apretados contra la suave tela, posesivo, hasta que afloja y recorre con un jadeo la tibia franja de piel que se eriza y estremece bajo su roce. Tocarle le enciende más todavía.

   Cuando Jensen le atrapa el cabello con una mano, profundizando aún más el beso, Jared ya sabe que está mojando sus ropas. La verga palpita con fuerza contra las caderas del otro, mientras su lengua continúa tomándolo todo de esa boca deliciosa.

   Joder, lamía, mordía y halaba esa lengua mientras sus manos casi deformaban la franela en su necesidad de tocarle por todas partes y eso tan sólo exacerbaba aún más sus ganas. Sin pensar le empuja suavemente, siguiéndole mientras Jensen cae de espaldas sobre el mullido, cómodo y bonito sofá al tiempo que se besan una y otra vez, tocándose.

   -Jay… -jadea Jensen, cara roja y ojos brillantes cuando Jared le muerde y lame la barbilla.

   No había mesura, mientras le muerde y chupa escandalosamente el cuello, recorriéndolo lentamente con la lengua, saboreándole, las enormes manos de Jared halan la franela hacia arriba, recorriendo cada pedazo de su torso con las manos, pellizcándole las tetillas y haciéndole gritar. Sus manos bajan y el cinturón y el pantalón no saben qué les ocurre. Pronto la prenda, así como el ajustado boxer van piernas abajo. Y mientras le desnuda, Jared le mira, le besa y muerde. Se alza y casi de golpe se quita la camisa, seguro de haber zafado más de un botón, su ancho y musculoso torso atrapa la codiciosa mirada de Jensen; baja y cuando las piles hacen contacto, estallan. Se besan y frotan mientras Jared le recorre los costados.

   Con rudeza, alzándose un tanto, Jared le obliga a volverse sobre el sofá, deleitándose en su trasero redondo y firme, sonrosado. Cada mano atrapa una nalga y teme estar incendiándose. Las separa y sus pulgares van a la entrada del culo, suave, alisándole con sus frotes, disfrutando una vena cruel de los gemidos agónicos de Jensen, quien menea las nalgas incapaz de contenerse.

   El rostro del castaño baja, bañando con su aliento ese culo que se estremece, y cuando oculta la cara entre las nalgas, mordiendo la suave entrada, Jensen prácticamente grita y suplica por algo. Echándolo más atrás, abriéndolo, rosado y titilante; Jared sabe lo que necesita y se lo da. Su lengua entra con voracidad y Jensen teme correrse allí mismo, mientras jadea, se tensa, arquea la espalda y menea su culo contra esa boca que no deja de explorarle, ruidosamente, todo saliva caliente mientras besa, succiona y penetra.

   -Date la vuelta. –ordena Jared, izándose.

   Jadeando, casi sin fuerzas, Jensen obedece lentamente. Agotado por tantas emociones y sensaciones.

   Jared le recorre con la mirada, respirando pesadamente, desde su torso parcialmente cubierto, a su verga rojiza totalmente erecta. Y desea atraparla con su boca y lamer y lamer como antes, sentirla suave y dura, caliente y palpitante contra su lengua, hasta oírle lloriquear que no se detenga. Chuparle hasta sentir su carga golpeándole la garganta, cubriéndole la lengua, caliente, pastosa. Deliciosa. Pero…

   Por un segundo lo recuerda todo. Todo el dolor que Jensen le causó y no puede moverse.

   -Jay… -llama Jensen, jadeando, confuso. Esperando por su noche de placer, por su amante ahora paralizando.

CONTINÚA … 5

Julio César.

NOTA: ¿Vieron el capítulo nueve de esta séptima temporada de Supernatural donde Dean, Sam y Bobby van a cazar al Demonio de Jersey? Fue un episodio para Dean. Se vio genial. Desde sus quejas por la vida que llevan, sin electricidad o agua caliente, hasta la fonda donde la gente se vuelve loca. Verle comer con ese placer fue tan divertido como el camarero trastornado que le deja la comida con un “para el novio de Barbie”. Sam se preocupa por él. Bobby igual. Y las escenas donde anda intoxicado (refiriéndose al dolor que le produjo Cass), como esa donde duerme la mona, fueron divertidas. Seguro ya están escribiendo fics al respecto. Sam se vio bien también. Esa escena donde dice que esa comida vuelve idiota a Dean, frente a Dean, era como de los viejos buenos tiempos. ¿Lo que no fue tan chévere?: Lo que sea que le halla pasado a Bobby. De verdad espero que estos bichos, los productores, no nos vayan a echar la broma de matar al papá de los Winchester. Bobby debe vivir. Si no quieren que aparezca tanto, bien; pero que no muera. Y que vuelva Cass, así sea sin poderes.

UNO DE ESOS GRANDES MOMENTOS

noviembre 23, 2011

DISCREPANCIAS FRATERNALES

   -Cuidado y te ahogas, ¿qué le digo después a la comadre?

   Un panita todo machote se te queda viendo y te suplica, voz ronca y cortada, que se la dejes probar, que la quiere tragar toda o se muere. Y, claro, no quieres que muera… sin probarla.

EL BANANA SPLIT

Julio César.

ENIGMATICO REQUISITO

noviembre 23, 2011

DEPORTIVOS

   -Un momento, ahora que lo pienso, ¿por qué para ir a una fiesta entre amigos hay que afeitárselo y lavárselo muy bien?

   -Yo si sé y voy feliz de la vida.

Y CON ESAS PINTAS…

Julio César.

LA CAUTELA ISRAELÍ

noviembre 23, 2011

COSAS DE FE

   Nuevamente al pueblo judío le toca hilar fino para no enredarse con la madeja de los acontecimientos. A los hebreos les ha tocado duro desde el día que Dios les eligió como su pueblo, sacándoles de Egipto y diciéndoles crucen el Jordán y sojuzguen esa tierra que yo se las doy. Palabra más, palabra menos. Al menos en mi biblia católica aparece que fue Dios quien les envió. Y pobre de quien pensara en resistirse; cuando ni al fiel Moisés le dejaron entrar a la tierra prometida por una tontería…

   Cómo estarán las cosas de difíciles en el Oriente Medio que gente que generalmente ataca llamando de perros para arriba a los judíos, hoy les reconoce y celebra la prudencia que han mostrado frente a las “horribles” presiones de Estados Unidos e Inglaterra en lo referente a los siniestros regimenes de la zona. Y temo que en esto, como en tantas otras cosas, quienes hoy sostienen tal posición vuelven a equivocarse. Israel, como siempre, vela por su integridad e intereses, como debería hacer toda nación sensata. Cuando se niega a apoyar una intervención en Siria no lo hace pensando en el derecho internacional y divino de la familia de los sátrapas que llevan décadas gobernando de manera cruel y que ahora llenan las calles de Damasco con muertos ante la indiferencia mundial. Israel se niega porque el dichoso régimen, aunque enemigo jurado de los hebreos, sirve de freno en una de sus fronteras contra el Islam militante de los fanáticos. Y más vale malo conocido que bueno por conocer.

   De caer Siria (qué sospecho seriamente que caerá), el pueblo hebreo no sabe quién se montará. Y después del desastre que barrió con un gobierno medianamente aliado en Egipto, y con Libia, donde Gaddafi servía de pared a esos mismos maniáticos de la “violencia santa”, no puede arriesgar una frontera tan extensa. Porque aunque los insensatos del mundo repitieron hasta en cansancio, y peor, tal vez creyendo su propia tontería, que las revueltas en el Oriente Medio eran obra de los israelitas, Estados Unidos y Occidente, la verdad es que cualquiera con dos dedos de frente habría vaticinado que esa gente que salió a protestar, arriesgando literalmente el cuello, una vez libres de los sátrapas intentarían encontrar su propio camino, y este pasa inicialmente por volver a la fe.

   Qué sea equivocado, les vaya mal o no, eso el tiempo lo dirá, y en su momento lo corregirán también. Pero estos nuevos movimientos pro fe, no son por naturaleza amistosos para con los sionistas. Y eso lo veía hasta un ciego, excepto los perros de Gaddafi y los enfermos de odio y miedo a los judíos (siempre les toman por seres demasiado inteligente a puto de hacerse con el control mundial, y como no buscan ayuda siquiátrica, empeoran día a día). Por ello, lo último que necesita Israel es ir contra Siria, y en buena medida, contra Irán. Y eso que Irán sí es un peligro real. El régimen del inepto pero maniático Mahmud Ahmadineyad, ha jurado borrarlos del mapa, y tal estado con armas atómicas, a los primeros que tiene en la mira es al estado de Israel. Después va Europa, donde, al fin, parece haber penetrado la idea de que esconder la cabeza en la tierra no hace desaparecer los problemas y peligros.

   ¿Que por qué digo lo de Israel e Irán? Es obvio para cualquiera que si Egipto y Libia terminan bajo la egida de influencia de los grupos pro islámico militante y, eventualmente cae Siria por las matanzas, la influencia de los santones iraníes, uno de los grupos más cohesionados que ha sabido conservarse, puede ser determinante en la región. Por lo tanto, y en vista de que el panorama todavía no está claro, lo mejor es no irritarles. Aún negándose a acompañar a Estados Unidos e Inglaterra en una aventura en Siria. Y no porque el régimen iraní guste de los sirios, como también despreciaban a Gaddafi. Todo está en el simbolismo. Sin embargo, creo que con esa paciencia que les ha permitido sobrevivir a sus perseguidores (gente extraña que les odia porque, según, mataron al judío Jesús, hijo de María la judía, el hijo de Dios; cosa que no les impide a esos amantes de Dios iniciar guerras horripilantes y aberrantes comola SegundaGuerraMundial), los judíos esperan un final feliz. Y para ello, aunque no les apoye de momento, cuenta con sus aliados. A estos les va la seguridad en ello.

   Es curioso como tanta gente ve invulnerable e invencible al régimen iraní, el cómo los insensatos sueñas con un poderío tal que derrote a Occidente e Israel, cuando la verdad es que la situación de Irán es bien comprometida para sus gobernantes. Un líder carismático, demente y peligroso puede embarcarse en una guerra con posibilidades de éxito únicamente sí cuenta con el apoyo de su pueblo y su determinación a todo sacrificio, aún morir, en aras de esa idea. Lo hizo Hitler. En una Alemania pobre y humillada por los tratados de Versalles, el ruin cabito logró sembrar la esperanza. Pero no sólo fue esperanza, durante toda una década Alemania prosperó, construyó y se armó. Los resultados de su política eran evidentes. Ahmadineyad no puede mostrar ni esos logros. Su incapacidad para gobernar y gerenciar, así como la corrupción de su entorno, ha creado una terrible pobreza dentro de Irán. Y ello ha conllevado al resentimiento. Está bien, ármate, jura que destruirás a Israel, pero danos comida que tú comes bien.

   Es el mismo mal que sufre el loco de Corea del Norte, que amenazaba con guerras y movilizar gente, hasta que se vio solo, abandonado de los norcoreanos famélicos incapaces de encontrar las atenciones más básicas. De este lado del mundo le pasó a Hugo Chávez. Un hombre que gasta veinte mil millones de dólares en armas rusas y china, no pudo movilizar un ejército para amedrentar a Colombia cuando esta fue de frente contra el campamento guerrillero de las FARC en territorio ecuatoriano. La gente le dejó solo, porque mientras él y su camarilla viven la mar de bien, despilfarrando con aires de jeques árabes, una inmensa cantidad de la población pasa hambre.

   Bien, si no cuenta con los iraníes comunes y molientes para seguirle con amor, a Ahmadineyad sólo le quedaría obligar a la movilización. La cuestión es, ¿cuántos le acompañarán? ¿Cuántos saldrán a las calles a protestarle, sabiendo ahora que no deben abandonarlas hasta salir de él, y de los santones que le apoyan, como ocurrió en El Cairo y Trípoli? Esas cuentas las sacan los santones. Ahmadineyad, no. Él no puede detenerse en pequeñeces como la sobrevivencia del estado iraní si las cosas no salen como él desea. Su locura le hace creer que el sacrificio y martirio de Irán es un precio pequeño para la realización de su gesta. Cosa que a los santones, puede, no le interese. El que Francia hablara públicamente de ir contra Teherán, y ahora se discuta una naciente coalición Estados Unidos-Inglaterra en la zona, son campanadas de alarmas que deben tener al régimen iraní, al verdadero grupo dirigente, los santones, con los nervios de punta. No sólo por su propia seguridad y el poder que detentan, sino por la sobrevivencia misma del país. ¿Qué habrá una guerra declarada por Irán contra Occidente o Israel, la tan soñada y anhelada Tercera Guerra Mundial de los delirantes? No lo creo probable, porque allí, en las calles de Teherán puede cumplirse aquello tan doloroso y sorpresivo de que la bala puede salir por la culata.

   Aquello de que la procesión siempre va por dentro, es una realidad. Los crímenes en Siria han obligado ala LigaÁrabe a execrarles, paso previo para sanciones reales que pueden terminar en un enfrentamiento en las calles que “obligue” al mundo a intervenir. El aferrarse enfermizamente al poder va dejando a la casta dirigente cada vez más sola en Damasco. Los anuncios constantes de las bombas atómicas iraníes han sido contraproducentes. La misma Europa, generalmente cobardona e irresponsable en esos asuntos, se plantea el intervenirla. Y que el régimen tenga armas atómicas no le quita ni un gramo al peso del desengaño y resentimiento del pueblo llano iraní, esos jóvenes y esa clase media que no ve salida en un sistema manejado por enfermos mentales.

   Pero amanecerá y veremos. Por ahora sólo queda felicitar a los israelitas por sus hábiles pasos. Llegar a cierta tregua con Palestina, aunque opuesta a la creación de un Estado Palestino, es un buen signo. Ellos mismos deben haber entendido que no pueden rodearse totalmente de enemigos contando con la promesa final de Dios de que, a la larga, prevalecerán. Mientras los finales llegan, y todo es felicidad, hay que pasar demasiado trabajo y penurias. Lo mejor es ahorrarse unas cuantas.

   Y eso que, ojo, me molesta la actitud de Israel en cuanto a los palestinos. Levantar guettos y campos de concentración es algo que les debería llenar de vergüenza. El que Palestina haya elegido dirigentes con capuchas en las cabezas, que claman por violencia, no es excusa para exterminar lentamente a toda una cultura. Las personas comunes, en este caso los palestinos, pueden haberse equivocado en eso, pero gente más letrada, como mi admirado señor Mario Vargas Llosa, también ha tenido sus momentos de decir y actuar estúpidamente. Es algo humano. Para mí que, al final, quieran o no, Jerusalén tendrá que ser una ciudad abierta a las tres religiones. Santa para todos. Eso espero. Y que en esa piedra se edifique un mundo nuevo.

MARI PILI, IRAN Y ESTADOS UNIDOS

Julio César.

EL SUEGRO LO ENVICIA… 7

noviembre 21, 2011

…LO ENVICIA                         … 6

   Este relato me lo envía por correo un conocido de la casa, LeRoy, y es bueno, aunque es una mala traducción que me tomará tiempo medio hilar. Este relato que NO ES MÍO, lo llevo más bien como una pequeña adaptación. Que el autor no se moleste, por favor. Bien, la trama: un chico muy joven sueña con ser físico culturista y se casa con la hija de un ex culturista, el cual termina convirtiéndole en el juguete sexual de todos los hombres. Disfrútenlo.

……

Título: Muscle Pussy

De: hgenyc9261@gmail.com

   Él sabe lo que los muchachos quieren…

……

   -¿Estás bien, hijito? –Ben pregunta nuevamente desde su asiento.- ¿Esas dos vergas no lastiman tu dulce culo?

   -Oh, suegro… -gime el muchacho, reparando en una ceja alzada del otro.- Oh no, papi; se siente taaaannnn bien. Estoy tan lleno de güevos. ¡Ahhh…!

   -Ya lo veo, muchacho. Tu culo está bien estirado ahora, ¿verdad? Y te encanta. Se nota que te gusta que esos dos hombres alternen sus vergas en tu culo. Si, dos vergas enormes sólo para ti. Eres todo un putito grande y musculoso, ¿no?

   -Si, papi… -y gime cuando Eduardo le rodea la cintura y Raúl atrapa con las manos sus nalgas y comienzan a cogerle al unísono, rítmicamente, los dos güevotes adentro, bien adentro, afuera y regresando segundos después con fuertes embestidas.- ¡AHHH!

   -Eso es, muchacho, disfrútalo. Goza de esos hombres que quieren cogerte a conciencia y dejarte ese culo bien untado de semen. Es lo que te gusta, es lo que deseas ser, una putita bella y caliente que se muere por los hombres, ¿no es así, hijito?

   -Joder… -Eduardo respira cada vez con mayor dificultad en la oreja del muchacho.- Estoy listo para correrme, Bobby. Voy a llenarte ese culo con unos cuantos de mis espermatozoides. Tal vez te preñe. ¿Qué dices tú, Raúl?

   -¡Ahhh! Si, hermano. Estoy a punto de acabar igual. ¿Listo?

   Los dos hombres gruñen ahogadamente y meten sus vergas profundamente en el culo del joven culturista, quien grita, se tensa y arquea mientras siente como las dos trancas se calientan al máximo y tiemblan, imposiblemente duras, y comienzan a bañar con leche ardiente sus entrañas. A este le parecía que eran baldes de leche que eran derramadas en su interior, mientras sus güevos parecían más grandes ahora.

   Y Bobby no puede evitar correrse también, quedando mareado, exhausto, aprisionado y ensartado entre los dos musculosos machos velludos y viriles. Tan sólo vuelve al presente cuando siente el ardor de las vergas retirándose de su culo. Eduardo, apoyándose en los hombros del muchacho, todo tembloroso por la fuerza del orgasmo, se deja caer en la silla cercana. Raúl aún retiene a Bobby por las nalgas, muy abiertas, y es posible ver en toda su grandeza el rojo, lampiño y ahora abierto culo que, tembloroso, deja caer toda esa esperma. Y todo el mundo sabía que no había visión más cachonda que un culo de hombre exudando lentamente el semen de otro. U otros.

   -¿Te sientes bien, hijo? ¿Esos hombres han sabido satisfacerte como lo mereces? –le pregunta el suegro, casi afectuoso.

   -Si… -traga saliva, jadeante, rojo de cara.- Creo que si… papi.

   -¿Por qué no vienes aquí y le enseñas a tu papi tu culo dilatado y lleno de leche, hijito? Muéstrale a tu papi todo lo que has gozado con los amigos que trajo para que celebraras tu cumpleaños. Por cierto, bebé… no me has dado las gracias por este regalo. Ven, enséñale y dile a tu papi lo feliz que eres siendo una putita caliente… Dile a tu papi que quieres ser una putita para siempre.

   Bobby, jadeando, le observa sintiendo violentos espasmos en su culo ante la mirada viciosa de su suegro. Riendo leve, Raúl le medio aparta y sale de la silla. El muchacho cae de panza sobre el mueble, todavía pensándolo. Aunque sabe que ya tiene su decisión tomada. ¡Quiere más güevo! Justo cuando está a punto de responder, la mirada fija en la gruesa y larga verga del hombre, se oye una voz que llega desde el interior de la vivienda, rumbo a la piscina.

   -¡Buenas! La puerta estaba abierta. ¿Hay alguien aquí?

   El joven culturista palidece. ¡Alice!, piensa por un momento, imaginando la escena que formará su mujer al sorprenderle así. Vuelve la mirada hacia la salida de la casa, pero a quien encuentra es a un hombre treintón bastante alto. Le conoce, es Leo Walker, una montaña de músculos negros a quien conoce de las competencias de culturismo. Era el sujeto que una tarde le aceitó más de la cuenta.

   -Hola, Leo. –sonríe Ben, divertido.

   Leo Walker era la última persona que Bobby esperaba que llegara en esos momentos. Está bien, Ben, después de que le confesara lo que aquella sobada, le había dicho que le gustaría conocerle, pero el verle aquí, ahora, cuando estaba desnudo y enrojecido, echado de panza sobre el mueble de jardín, con sus piernas a los lados del mismo y las nalgas redondas muy abiertas mostrando su culo muy abierto y enrojecido por el uso.

   Era vergonzoso, mucho, porque Bobby siempre le ha admirado como culturista profesional, un hombre exitoso a quien esperaba imitar algún día. Era una mole maciza de músculos negros relucientes que había adornado varias portadas deportivas, viéndose profesional, de aspecto severo pero elegante. De alguna manera había fantaseado con ser su amigo y que este fuera guiándole en esa disciplina. Pero no era así como el muchacho esperaba que le descubriera.

   Se tiende sobre el mueble y toma una toalla que extiende sobre sus nalgas, ocultándolas, en la esperanza de haberlo hecho con la suficiente rapidez como para que Leo Walkin no hubiera visto nada. Algo así como su dilatado y goteante culo.

   Sin embargo es poco lo que puede hacer. Leo, con toda seguridad, lo primero que nota es a los cuatro musculosos sujetos desnudos y de güevos largos que le rodean, sobretodo a su suegro, quien sentado cómodamente, dejaba ver su larga y gruesa verga reposando en su regazo.

   -Joder… -Leo ríe mirando a Ben.- Parece que la fiesta a la que me invitaste ya lleva tiempo desarrollándose, ¿eh? –Ben responde con una risotada.

   -Llegas tarde, Walker, pero la fiesta no ha terminado todavía. Leo, te presento a Tony, mi hijo. Estos son Raúl y Eduardo, trabajan para mí en la constructora. Y este es mi yerno, Bobby, lo conoces, ¿no?

   La mirada del hombre negro cae sobre el rubio muchacho, el joven y fornido culturista echado de panza sobre la silla, las redondas nalgas cubiertas con una toalla. Las mejillas rojas como ladrillos.

   -Claro que conozco y recuerdo a Bobby. ¿Cómo podría olvidarle? Siempre sospeché que dentro de esas nalgas maravillosas debía ocultar un culo de fábula. Y veo que lo es, y lo usas. ¿Cómo estás, muchacho?

   -Bien, señor. -responde rápidamente, tragando en seco.

   -Oh, no seas modesto, cuñado. Estás, con todo esto, mucho mejor que bien. –interviene, riendo como una hiena, Tony, llegando junto al joven y arrebatándole la tolla con la que ocultaba sus nalgas.- Mira esto, hombre grande. –los ojos de Leo caen sobre esos glúteos redondos y firmes, enrojecidos, abiertos por sus muslos a ambos lados del mueble. La mirada caliente del hombre recorre la raja interglútea, lampiña, hasta el dilatado e hinchado culo afeitado y rojos, de donde manaba un pequeño río espeso de semen.

   -Maldita sea, Bobby. Veo que estás recibiendo y disfrutando mucho tus regalos de cumpleaños, ¿eh? –comenta antes de bajar su mano enorme a su entrepierna y apretarse la escandalosa silueta que abulta, una enorme serpiente de carne que casi escapa por el borde inferior de los pantaloncillos cortos que usa.

   -Así es. –contesta por él, Ben.- Mi yerno está recibiendo con mucho gusto algunos de sus presentes. A su culo caliente y ávido le agradan las atenciones. Nunca había conocido a un chico a quien le gustaran tantos las vergas.

   -Si, eso es lo que me gusta escuchar de los muchachos lindos y culones como tu yerno. Que les encantan las vergas enormes de los hombres. –gruñe Leo mientras acerca una silla y se deja caer cerca del rubio culturista. Una de sus manos grandes recorre suavemente esas nalgas, disfrutando lo duro y caliente de la tersa y joven piel, antes de que sus dedos froten la entrada del hinchado culo, untándose del semen de los otros, forzando y metiendo una falange por los labios de ese coño de hombre.- Siempre me ha gustado este culito. Cuando te cambiabas para las exhibiciones me quedaba cerca para disfrutarlo, soñando con el momento de meterle mano. Aunque ahora se ve mucho mejor, con los labios hinchados y todo mojado. Dime, muchacho, ¿tienes un dulce y musculoso culo busca vergas?

   -Yo… Yo… -el rubio gime, cachetes rojos, sintiendo el suave cosquilleo de los dedos en su entrada, cosa que le estaba trastornando. Tanto que comienza a menear sus caderas, buscándole con su culo.

   -Dime, pequeño, ¿tu culo todavía está hambriento? –le pregunta Leo, metiendo la falange completa haciéndole gemir.

   -Oh, Dios, se siente tan bien. –es lo único que puede exclamar el chico.

   -Claro, porque eres un marica deseoso de hombres, muchacho. –intercede Ben.

   -Si, quieres vergas enormes, duras, calientes, nervudas y babeantes. Es lo que te gusta, Bobby. Dime, ¿cuántos de estos güevos enormes han entrado hoy en tu culito afeitado y rosado?

   -Respóndele al señor, Bobby. –ordena, paternal, Ben.

   -Tres, señor… hasta ahora.

   -Claro que algunas cogidas han sido memorables, ¿no, Bobby? –agrega Eduardo riendo, mirando a Leo.- Dos de nuestras vergas perforaron a un tiempo ese culito rico.

   Eso le gana un silbido de admiración del hombre de color, mientras hala un poco la entrada del muchacho con sus dedos. Abriéndole otro poco el chorreante agujero.

   -Hermoso. Eres un chico de talento. Dime, ¿ya has cobijado la enorme verga de tu suegro? El papá de tu mujer la tiene grande, ¿eh? Seguro que esa es la que más te gusta, la del papá de Alice.

   -Todavía no le he cogido. -informa Ben.- Estaba a punto de atenderle un poco cuando llegaste.

   -Perfecto. –sonríe leo.- Llegué a tiempo para presenciar tu show de culo habilidoso. Denme una cerveza y monten ya su espectáculo para mí. –palmea todavía las turgente nalgas del muchacho, moviendo la silla de frente a la de Ben, recibiendo una cerveza en seguida.

   A nivel de los ojos de Bobby queda ese torso ancho, recio y musculoso. El muchacho no podía dejar de admirar al hombre bien constituido con sus rutinas de ejercicios.

   -Vamos, Bobby. –le llama Ben.- Vamos a mostrarle a Leo el talento natural que tienes para mover ese culo. –agarra la base de su verga, apretándola un poco, hinchando más la amoratada cabeza, mientras la agita como una varita mágica.

   Lentamente Bobby se pone de pie, enrojecido. Inquieto. ¿Qué estaba haciendo? Él no era gay (¡ja!), y allí estaban esos hombres utilizándole. Usando su culo. Ahora su suegro, el padre de Alice, su mujer, estaba llamándole para encularle allí delante de todos. Eran tan…

   Pero la sonrisa de Ben, agitando más esa verga, le hace dudar. Casi no parece saber lo que hace cuando va hacia él. El hombre le indica que de la vuelta, y lo hace. Bobby, dándole la espalda a su suegro, mirando de frente a un sonriente Leo de ojos lujuriosos, tomando cerveza y sobándose la abultada silueta de su verga bajo el pantaloncillo. Pasa una pierna sobre la silla.

   -Un momento, bebé. –oye la voz de Ben a sus espaldas, mientras le apoya su mano callosa, caliente y enorme en la parte alta de la espalda, empujándole hacia delante y logrando que sus nalgas se alcen y realcen contra él.- Hazlo así, que tus machos disfruten de la maravillosa visión de tu culo ávido. –fue bajándole lentamente atrapándole ahora por las caderas.- Ahora vamos a mostrarle a Leo todo lo que puedes hacer. Seguro que ya quiere metértela también. Te gustaría, ¿verdad? Te excita la idea de ser tomado y usado así, por los hombres. Sé que en el fondo deseas ser la putita de todos los hombres… y lo serás, Bobby. Lo siento por mi Alice, pero tú naciste para esto, para puta.

   Y sonaba a sentencia.

CONTINÚA … 8

Julio César.

DERROTADO EL PSOE… GANA ESPAÑA

noviembre 21, 2011

 EL CARNICERO Y LIBIA

   En esta vida los errores se pagan. Tarde o temprano. El PSOE salda ahora su política demente y absurda que le sacó de las grandas salas del mundo para terminar sirviendo de caja de resonancia de dictadores y autócratas caribeños. Los españoles pagan con la desmejora de su nivel de vida, algo de lo que no son totalmente inocentes, muchas fueron las veces cuando cerraron los ojos, por indiferencia o irresponsabilidad, a la marcha de la nación. Por suerte, donde hay democracia, libertad, instituciones autónomas y saludables, es posible salir de lo malo y comenzar de nuevo. Bien por ellos.

   Entre en el portal NOTICIAS24 para saber únicamente de ello, el por cuánto fue la paliza que recibieron esos sujetos que para desgracia de España y Europa gobernaron durante ocho años. El PSOE. Y fue una paliza. Perdieron en bastiones tradicionales, el PP se fortaleció en otros, y ahora podrán formar gobierno sin necesidad de pactos gracias a una mayoría absoluta que el electorado español depositó en ellos, como prueba de las esperanzas que tienen en su gestión. Leyendo en el portal encontré cosas como estas.

……

Decenas de personas, que poco a poco se convirtieron en centenares se arremolinaban junto a la sede central del PP en la calle Génova de Madrid para festejar la victoria de la formación conservadora, que volverá al gobierno tras siete años en la oposición con la lucha contra la crisis como primer objetivo.

Según los sondeos a pie de urnas, el PP obtuvo entre 181 y 185 diputados, muy por encima de los 176 escaños que marcan la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados, y lejos de los entre 115 y 119 escaños que habría logrado el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en cuya sede reinaba la tristeza.

“Esperamos que dé un cambio muy importante, que podamos sacar el país adelante“, dijo Yaiza Madaruelo, una estudiante de 19 años, que acudió a votar por primera vez y después fue con una amiga a la sede del PP. “Con ellos (el PP, ndlr) España ha ido bien”, dice con una bandera española atada a su bolso, en referencia a los años del gobierno conservador de José María Aznar (1996-2004), antes de asegurar que lo primero que va a tener que solucionar el nuevo gobierno son los casi cinco millones de desempleados que ha dejado la crisis.

“Estoy segura que con el PP se van a arreglar las cosas, pero con mucho sacrificio”, dice Carmen Colmenares, una pensionista de 68 años, que no duda en calificar de “años perdidos” los casi ocho años de gobierno socialista.

……

   El PSOE recibió lo que se merecía. Ni más ni menos. Todavía me parece que salieron demasiado bien. Espero de corazón que a los españoles que hoy padecen sus torpezas económicas tarden mucho tiempo en olvidar lo que hicieron y confiar nuevamente en ellos. Aunque lo harán, como pasó después de la era Aznar. Vivir bien les cansó y decidieron probar algo nuevo. A Rodríguez Zapatero. Y así les fue. No tiene nada de condenable, los socialistas siempre engañan con sus lloriqueos sobre bienestar social, justicia y otras tonterías de esas. Por suerte cuentan con gente que sabe lo que hace. Aunque bueno sería que el PP fuera desprendiéndose de tantos dinosaurios que ya avergüenzan a propios y extraños, sin cerrarse en arrogancias. Recuerden que será difícil salir del pozo donde los socialistas dejaron caer el país, y están los indignados, gente que gritará día si y otra también. No cansen al elector con torpezas, es mi consejo para los conservadores.

   Siempre me sorprende saber que personas jóvenes votan por el PP, pero da cierta alegría y tranquilidad saber que gente sensata y madura, de la edad que sea, se da en todas partes. En cuanto a lo que dijo la doñita pensionada, es cierto, atado el loco (la política económica), es de esperar que todo mejore. Pero no será fácil, habrá que trabajar mucho (imagínense la magnitud de lo que deberá hacerse aquí donde todo, todo, fue destruido o se dejó perder). Pero los españoles tienen que hacerlo, trabajar, dar el cien por ciento. Y seguramente lo harán. Europa siempre se levanta. Y España es Europa.

   Suerte, España.

   Y nunca dejen de vigilar a los socialistas. Ya es posible imaginarlos criticando, saboteando y entorpeciendo toda gestión de los conservadores, acusándoles de los problemas que ellos causaron, como hacen hábil y mañosamente los republicanos con Obama.

Y EL MUNDO SIGUE IGUAL

Julio César.

PASA EN CASAS ABANDONADAS

noviembre 21, 2011

EMPLEO NECESITADO

   Le cogieron desprevenido…

   Adrián entró a esa casa creyéndola abandonada para pasar la noche y salir bien temprano. Pero se quedó dormido y le agarró el día. También alguien que le cayó encima cubriéndole los ojos. Gritó, pataleó y se defendió pero ese sujeto tenía fuerza y le ató. El pobre muchacho todavía tuvo que escuchar la risita ronco en uno de sus oídos mientras una callosa y enorme mano le acaricia el torso y el abdomen.

   -No, no, déjeme… -grita y lloriquea.

   -Lo siento, amigo, pero tienes una tanga. El hombre que sale con tangas es porque quiere que lo atiendan… y te vamos a atender. Espera aquí que llamo a los muchachos de la cuadrilla. Esta obra no avanza hoy… pero será un día rico. –le cubre la boca y sale mientras ríe. Qué buen rato iban a pasar.

ACOSTUMBRÁNDOLO

Julio César.

FANTASIA INCOMPRENSIBLE

noviembre 21, 2011

 ATRAPADO

   Si, está mal, pero no quiere mejorar…

   Mientras empuja y lo mete, girándolo luego al tensar las piernas y apretar las nalgas, Vicentico casi está convencido de que hay algo malo con sus fantasías. Eso era llegar del colegio, meterse al cuarto de su mamá, buscar en la ropa sucia algún calzoncillo de uno de sus jóvenes novios y echarse sobre su cama usando sus juguetes mientras olisqueaba y mordía. Clavándolo y todavía agitándolo, el muchacho se pregunta qué significa todo eso. Nunca lo resuelve porque siempre lo piensa cuando está caliente como una plancha, después le avergonzaba. Y como cuando estaba caliente no razonaba… nada resolvía.

REALIDADES DEL EXISTENCIALISMO

Julio César.

PETICION

noviembre 17, 2011

¿ACTUANDO?

   -Chamo, perdí mis llaves y no las encuentro… ¿no me ayudas a buscar?

CELEBRACION PRIVADA

Julio César.

CASS VS DEAN… 4

noviembre 17, 2011

CASS VS DEAN                         … 3

   En esta historia que NO ES MÍA, Castiel ha decidido “castigar” a Dean por oponérsele en su lucha contra Rafael. Y lo hace, pero las cosas no le salen tan bien. ¿Que por qué me gusta el relato? Dean, despertando pasiones como siempre, es sometido, pero no es un juguete sin voluntad. También él hará sufrir a Castiel.

……

Titulo: The penitente’s Mark

Autor: yeya-wc

Tema: Dean/Cass

Estado: en proceso

Resumen: Castiel castigará a Dean por oponérsele, y este sabrá porqué lleva su marca.

   -Sam…

   -¡Esto no funciona! –grita el joven, llevándose las manos a la cabeza.- ¿Cómo vamos a encontrar a Dean?

   -¿Aún no sabes dónde está? –oye una fría voz de mujer. Los dos cazadores se vuelven rápidamente para encarar a la mujer ángel de cabellos negros y en coleta.

   -Por eso les llamé. –gruñe el cazador más joven.

   -No hemos podido encontrarle. Castiel le oculta con magia muy poderosa. Él mismo ha desaparecido del radar. –la voz masculina les hace volverse a la derecha, donde el ángel negro de rostro afilado, les mira con incomodidad.

   -¿Aún de ustedes? –a Bobby le sorprende mucho escuchar aquello.

   -Especialmente. –dice una tercera voz, un ángel calvo de rostro carnoso. A sus espaldas. Bobby y Sam se sobresaltan y se miran, inquietos.- Sabe la importancia del Winchester.

   -No entiendo, ¿de qué hablan? –gruñe Sam. Bobby frunce el ceño, intuyendo algo.

   -Castiel lo quiere para sí. Es su mascota. Siempre lo fue. Y ahora se divierte castigándole por su rebeldía. –una cuarta voz, la de una pelirroja extrañamente parecida a Anna, les hace volverse nuevamente. Están rodeado por los cuatro puntos cardinales.- Dean Winchester siempre fue valioso para él. Por su misión. Por él se rebeló contra el Cielo y nos enfrentó a nosotros, sus hermanos. Siempre ha estado al lado y de lado del humano, por encima de todas las cosas. Y ahora que es el nuevo dios… -lo dice con disgusto velado.- …Se le ha convertido en obsesión. Si llegamos a ponerle las manos encima al cazador…

   -Castiel tendrá que oír lo que tenemos que decir. –termina el calvo. Y ahora si que Sam y Bobby se alarman.

   -¿Lo usarán como moneda de trueque? Pero de nada vale hablarlo. No saben dónde están. –se impacienta Sam.

   -Con la magia adecuada podemos sentirle, a Castiel, cuando comience su viaje a este lugar. Así sabremos dónde deja al Winchester y podemos ir por él. –interviene el joven negro.

   -¿Le harán venir acá? ¿Cómo? ¿O por qué lo haría? –Bobby arruga la frente como un tornillo, adivinando la respuesta. La pelirroja le mira con cierta simpatía, alzando una mano, implacable, hacia ellos.

   -Cuando les asesinemos, de una manera tal que le resulte imposible aún a él revivirles; eso le llamará la atención y vendrá a ver qué ocurre… -y el aire parece llenarse de electricidad, mientras Sam boquea sorprendido.

   Y, justo en ese momento, comienza un sonoro y súbito temblor de tierra.

……

   Castel no pudo controlarse. Lamió y mordió cada centímetro del pecoso cuerpo del cazador, quien se estremecía y arqueaba sobre la cama al paso de sus manos o lengua. Por todo lo santo, se decía el ángel mientras le recorría lentamente el cuello con su boca, ¿de qué estaba hecho ese humano que sabía así? Lo que le faltaba en experiencias, el ser celestial lo compensaba en calenturas, entendiendo que si lamerle una tetilla le hacía chillar, morderla y chuparla con fuerza haría que el rubio gimiera por más. Así terminó clavando su rostro entre las piernas de Dean, alzándolas, comiéndole literalmente el culo, estremeciéndose él mismo mientras le azotaba con la punta de la lengua sobre el tembloroso agujero, oyéndole gruñir ronco. Lo penetró con la lengua, lo lamió y mordió dejándolo bien ensalivado.

   El momento de pánico que vive Dean cuando Castel se posiciona entre sus piernas, atrapándole las rodillas, alzándolas, levantando y exponiendo su culo ensalivado, pasó casi enseguida cuando la sedosa cabeza de la verga se frota acariciante de su entrada, lentamente, de arriba abajo, empujando lo suficiente para abrir el ojete sin penetrarlo. Un toque que le hace temblar de anticipación. Al rubio se le olvidó todo. Que era Dean Winchester, el macho entre los machos, el terror de las camareras, el amante de toda belleza solitaria. Peor, ya no le alarmaba que fuera la verga de un hombre la que se frotara contra su entrada más secreta y protegida. O que ese hombre fuera Castiel, el puto ángel que hasta el día de ayer, por decirlo así, era su mejor amigo en todo el mundo.

   En ese instante, lo necesitaba. Todo. La cabeza roja empuja y abre. Forzada. Va entrando lentamente y Dean gruñe y arruga la cara.

   -No, Cass… -suplica a pesar de sus deseos, porque, joder, duele.

   El ángel no se detiene, le mira mientras empuja, penetrándole lentamente, al tiempo que acerca un pie del rubio a su rostro y mordisquea el pulgar. Señor, ¿hasta eso tenía que saber tan bien?, se pregunta de pasada mientras lo chupa cuan bebé a su biberón. Hay algo tan cálidamente erótico en ello que las pupilas de Dean parecen las de un gato deslumbrado por unos potentes faros. Lentamente la rojiza y erecta verga va penetrándole, abriéndose camino, por decirlo así, en la vida del cazador. Y Castel, que únicamente pensaba en poseerle y quebrantar la voluntad del humano que tantas veces se le enfrentó y le obligó a rebelarse aún contra su naturaleza, debe contener un jadeo al tiempo que todo su cuerpo responde al ronroneo de placer de esa otra boca, al apretar de las sedosas entrañas del cazador. Le tiene totalmente empalado y por un segundo le falta el aire, mientras Dean, sintiendo que eso le lastima, quema… y encanta, jadea arqueando la espalda y apretándole más.

   Cuando el ángel retira parte de su verga y vuelve a penetrarle, algo se enciende dentro del cazador, y sospecha que no sólo tiene que ver que con el masaje a su próstata. En teoría sabe que un hombre puede encontrar placer en ello, pero esto… si, joder, desea esa verga que entra y sale, con fuerza y rapidez, cogiéndole, llenándole todo. Su cuerpo responde. Aprieta. Hala. Aprisiona. Pero es más… cada fibra de su cuerpo desea ser poseído, controlado. Pertenecer. Pertenecerle al otro. Su cuerpo reconocía a Castiel como su dueño, y aunque la idea le provoca una oleada de frío disgusto, esa verga lo cubre de un calor que le devora y le hace gritar mientras se estremece sobre la cama.

   Fascinado, teniéndole atrapado por los tobillos ahora, Castiel le mira estremecerse, subir y bajar el culo sobre su verga mientras se la hala. Le maravilla que cuando se la clava, toda, con golpes ahora duros, el rubio gimotea de manera ronroneante y llorosa, incluso babeando un poco, por boca y verga, a decir verdad. Y la visión de un enrojecido, sudorosos y gimiente Dean sobre esa cama de un blanco puro, mientras le cabalga el culo con su tranca, es más de lo que cualquiera puede resistir. Por suerte es un ángel, se dice entre jadeos.

   -¿Lo ves, Dean? Tu cuerpo lo desea. Mi marca. EI toque. Mi posesión. Eres mío para hacer contigo lo que quiera. Tu destino es servirme con humildad, obediencia y gratitud. Es para lo que has venido a este mundo. –tiene que recitarle la cartilla, porque aunque está disfrutándolo, Dean parece que lo goza más. Su boca totalmente abierta repitiendo su nombre una y otra vez cuando se la clava y le golpea con sus bolas, no dejan lugar a dudas.- Dímelo, Dean. Dime cuánto lo deseas. Qué tan feliz te hago en este momento. Dime lo mucho que deseas servirme y adorarme como a tu dios. –ordena, obscuro. Necesita oírlo. Sabe que le controla, que la marca en el hombro de Dean había llegado a su alma. Pero quiere oírselo decir. Saber que se rinde al fin.

   -Cass… ¡Ahhh…! -grita cuando abre los bellos y brillantes ojos verdes, mirándole entre lujurioso y cabreado. Todavía Dean.

   -¡Eres mío! Reconócelo. –le gruñe, metiéndosela todo, sintiendo como esas entrañas suaves van abriéndose paso, temblando al paso de su palpitante miembro. La mete toda, dejándola quieta y Dean todavía la siente estremecerse contra su próstata, excitándole.- Mírate Dean… -sonríe cruel, gesto del cual el cazador jamás le habría creído posible expresar. Y alza la mirada.

   ¡Joder!

   Eso no estaba allí segundos antes. Todo el techo esta ocupado ahora por un brillante y claro espejo, uno que le refleja con tal fidelidad que sería capaz de contar sus propias pecas. Y allí ve su rostro de lujuria, de criatura sensual que disfruta y desea ser poseída. Sus ojos se cruzan en el espejo con los de Castiel, un tanto burlones. Y sigue sin moverse, con la dura verga totalmente metida en su culo que sufre espasmos de ansiedad.

   Dean entiende. Castiel le hará rogar por amor, por sexo. Y una parte de él quiere rendirse ya, lloriquear, suplicarle que siga follándole, que no se detenga, que lo llene con su verga y le haga feliz. Pero no puede, su pecho sube y baja mientras mira oscuramente al ángel en el espejo. ¡Ese hijo de puta!

   Sin despegar la espalda de la cama, Dean lucha y libra sus piernas del agarre del ángel que frunce el ceño, sorprendido por la resistencia del humano. Aunque, Dean era Dean, debe reconocer. No excepto de orgullo y admiración por el mayor de los Winchester. Dean, rodillas flexionadas, apoya las plantas de los pies sobre la cama, a los lados de Castiel, y su culo aprieta salvajemente, tanto que ángel abre mucho los ojos cuando siente esa brutal halada. El cazador alza sus caderas, apretando, y baja con fuerza sobre la pelvis del otro. La mundialmente famosa sonrisa de chulería aparece en el bonito y pecoso rostro cuando Dean comienza a follarse a sí mismo, con fuerza y rapidez, subiendo y bajando su culo con vigor sobre la verga del ángel.

   Sus nalgas van y vienen con sonoros golpes cuando chocan del otro, subiendo y bajando de la dura y roja barra de Castiel, halándola y chupándola como nunca antes lo había hecho. Rápido, más rápido. Hasta que grita de puro gusto. Dean echa la cabeza hacia atrás y alza un tanto la espalda mientras continúa cabalgando de manera alarmante, buscando y atrapando esa barra caliente que le quema las entrañas, que le llena, que frota una y otra vez su próstata, despertándole violentas oleadas de placer. Cada centímetro de su cuerpo se siente en tensión, vivo y caliente.

   Mientras sube y baja, su verga y bolas bamboleándose con fuerza, reconoce que desea ser atendido así para siempre, quiere que Castiel le acaricie, sobe y toque con rudeza. Sus labios quieren ser mordidos, su lengua arde de ganas de ser atrapada, halaba y chupada. Su verga mana enormes cantidades de líquidos, temblorosa de deseos, hasta el bambolear contra su abdomen le provoca pequeños corrientazos de placer. Pero quiere más.

   Desea que Cass se rinda…

   Se tensa todo, sabe que no podrá aguantar mucho más, el roce de la verga caliente de Castiel le tiene al borde, debía hacer su jugada ahora. Y lo hace, por instinto. Ya no razona, piensa o considera. Sólo desea a Cass. Pero no someterse. Con brusquedad despega la espalda de la cama, se alza y le rodea el cuello al ángel, sin dejar de subir y bajar sobre su verga, frotando la suya entre los dos cuerpos.

   Castiel jadea sorprendido, ojos muy abiertos, casi con una expresión de desfallecimiento. Sus brazos rodean la cintura del cazador, pero más para sostenerse él mismo, que es todo poder, que por lujuria. Aunque, una vez que siente la firme y calida piel, sabe que está perdido. Dean salta literalmente sobre su verga mientras ronronea, babea un poco y susurra ahogadamente su nombre, pero apretándole con el culo de tal manera que el ángel teme caer desmayado. De repente entiende que el cuerpo de Jimmy si necesita de oxígeno en el cerebro para funcionar, pero que Dean se lo había quitado.

   -Bésame, Cass… -le ordena ronco, transpirado y sonrojado, los labios húmedos, rojos y pecadores. Necesita que el otro le bese, desea saborear su lengua, pero no entregarse.

   Y no, esa vaina no debería ser así, pero Castiel se oye casi gemir al cubrir la deliciosa boca con la suya, lamiendo y mordiendo los llenos y suaves labios, encontrando la lengua del cazador que se enreda con la suya. Le besa, le coge, le acaricia y a Castiel todavía le parece que no es suficiente, que necesita más. La idea, por repentina y determinante, le sobresalta: no quiere estar en ninguna otra parte, como no fuera allí con su dulce y fogoso humano. Aunque… algo ocurría. Enla Tierra.ConSam y Bobby.

   -Córrete para mí, Cass… -lo desea, necesita sentirse lleno del ángel, pero suena a orden.

   Y se oye tan lujurioso y sucio que el ángel no se resiste. Cierra los ojos y Dean le besa lamiéndole furiosamente, mientras todo su pálido cuerpo se estremece y su verga, imposiblemente dura y caliente, estalla una, dos, tres y cuatro veces. Nunca antes lo había hecho, y a pesar de ser el nuevo dios, sorprendido, Castiel cree que morirá de placer mientras ese instante infinito de gozo y paz, satisfacción y algo más, le llena de pies a cabeza, el cuerpo y la mente. Era el paraíso. Tan perdido está en sus nuevas sensaciones que ignora que el Cielo,la Tierra, el Infierno y el universo mismo se estremecen (temblor que sobresalta a Sam, Bobby y a los ángeles que les rodean). Nada de eso sabe, ni le importa. No en ese momento cuando oye a Dean gemir ronco, casi contra su boca, su frente pegada a la suya, temblando y corriéndose también, bañándoles a ambos con su ardiente y olorosa esperma. Ahí entiende que su destino era ese, su cielo y su infierno… Dean.

   El cazador cae en la cama, tembloroso, cubierto de sudor y semen, con una leve mueca cuando la verga de Castiel sale de su culo. No tiene fuerzas para nada mientras toma grandes bocanadas de aire, mirando extraviado al mareado ángel que continúa de rodillas, distante. Dean desea que caiga sobre él, que le cubra, que le toque y le bese. Quiere gritarle que le pertenece. Que le reconoce como su señor, que le seguirá y obedecerá para siempre. Casi ríe al jadear tragando, entendiendo la crudeza del drama… hará lo que sea por ser nuevamente follado por Castiel. Lo necesita.

   -Debo irme.

   -¿Qué? –por un segundo no le entiende.- ¡No! –jadea con un mohín suplicante, semi alzándose sobre los codos, y a Castiel le cuesta mantener su decisión al verle así, a punto de reconocer su autoridad.

   -Es importante Dean. –y desaparece, en pelotas como está.

   -¡Cass! –ladra frustrado, cayendo nuevamente de espaldas, sintiéndose abandonado.

……

   -No. No. Espera… -jadea Sam alzando las manos defensivamente. Joder, ¿pero cómo razonar con estos seres? Casi espera el estallido angelical de luz, al que no espera sobrevivir como solía hacer al poder de Lilith, cuandola Tierrase estremece.

   Todo se congela como suele ocurrir después de un acontecimiento como ese. Los ángeles parecen cómicamente desconcertados, dada su poca expresividad facial. Todavía el ángel, la pelirroja, mantiene alzada su mano. De pronto comienza a temblar, abre mucho los ojos y grita, estallando en llamas, derritiéndose sus carnes sobre los huesos. Y Castiel aparece, en mangas de camisa, despeinado, algo jadeante, mirando fríamente al ángel mujer que todavía grita aunque se va desintegrando como carbón quemado. Los otros tres alzan sus manos, pero Castiel les mira con frío desprecio y el ángel calvo grita y estalla como una enorme sanguijuela llena de sangre.

   Sam y Bobby boquean, realmente acojonados, dando un paso atrás. Nunca habían visto actuar al ángel así, y eso que ya sabían de sus purgas en los Cielos y de los pecadores castigados en masa. Pero este Castiel frío y todo poder, todo desprecio… era aterrador. La escena toda se desarrolla en cuestión de segundos. Todavía no termina de caer la sangre del que estalló cuando ya los otros dos ángeles se han ido. Escapando.

   -¿Qué buscaban? –exige saber, ojos iridiscentes, Castiel.

   Se le ve molesto ahora. ¿Cómo se atrevían los ángeles a contravenir sus órdenes? El más joven de los Winchester y el viejo cazador debían ser respetados. Por ahora. La desobediencia le irrita de forma terrible (era eso lo que más le molestó, claro, no el tener que dejar a su amante saciado que le suplicaba que no se fuera). Y esa irritación los otros la intuyen por el sordo rumor que parece llegar del fondo de la tierra.

   -¿Dónde está mi hermano? ¿Qué le estás haciendo? –Sam demanda, irreflexivo, acercándose al poderoso ser. Está intimidado, Castiel era la cosa más poderosa a la que se habían enfrentado jamás, pero no podía dejar pasar la oportunidad de saber.

   -Está… bien. –es la fría réplica, como si le costara decirlo. Y un leve parpadeo de sus ojos azules intriga a Bobby.

  -No fue eso lo que pregunté. ¿Dónde está? Quiero verlo. ¡Regrésalo! –exige.

   Sam grita, más sorprendido que adolorido, cuando algo le alza del suelo, una mano invisible alrededor de su cuello que le retiene contra la pared. Bobby se angustia, todo su ser le grita que debe tener cuidado, que no hay nada que pueda hacer contra ese ser, pero el impulso de proteger a uno de sus muchachos gana y toma un viejo rifle, que sale disparado de sus brazos poco antes de que él mismo lo haga, volando de espalda, golpeándose contra una pared y cayendo sin sentido.

   Castiel no le miró en ningún momento.

   -¡Bobby! –se alarma Sam, ahogado, pero aún así arreglándoselas para verse intimidado, preocupado y cabreado.- Hijo de puta, ¡detente! –y gruñe cuando esa mano cierra más. Castiel parece flotar, elevándose a su nivel.

   -Vives porque lo deseo, Samuel. Cuando deje de soportarte, morirás. -amenaza, frío como el hielo.

   -¿Dónde está mi hermano? –repite la pregunta entre dientes, mientras le estudia fijamente, todo ceñudo.

   -Está pagando sus culpas. –es la leve respuesta, algo petulante, lo justamente ambigua para angustiar al menor de los Winchester. Bien, ese sería parte de su castigo. También él se le había enfrentado.

   -Mientes… -susurra suavemente Sam, ronco y cabreado.- No le has hecho daño, lo sé. No puedes lastimarle. No físicamente al menos. No puedes… ¡porque tú siempre lo has querido para ti! –le acusa con mala leche.

CONTINUARÁ … 5

Julio César.

NOTA: Con sorpresa he leído de gente que dice no le gustó el último episodio de Supernatural. La boda de Sam con Becky. Es cierto, estuvo un tanto flojo, pero cómo divirtió. Esa escena donde Dean de traje, bien arreglado, flor en el ojal, espera que la novia se aleje y luego estalla con todo el cuerpo, “¿Becky, superfan99? ¿En serio?” fue genial. Me agradó que apareciera Crowley, explicando algo que me intrigaba, la desaparición de los seres demoniacos. Ahora los hermanos saben que enfrentan a Dick. Me gustó la actuación de DJ Qualls, como cazador acompañante de Dean. Me agrada este muchacho desde esa escena donde llora desesperado cuando cree que no podrá detener el programa Destino en la cinta El Núcleo. Aunque, y la verdad sea dicha, le desperdiciaron. Su abrazo de despedida dejó a Dean todo descolocado, pero es bueno que practique para cuando regrese Cass.

   Ahora deseo comentar lo preocupado que estoy por nuestro chulo, seductor y pícaro galán. Van tres episodios donde Dean se nos queda en promesas. En el capítulo de Osiris, con la camarera aquella que prácticamente le invito a salir después de su trabajo, no se dio. En el pueblo de los mentalitas, la joven que parecía más que dispuesta tan sólo le vio alejarse después de darle las gracias. Este, el de la boda de Sam, le encontramos en un bar de nudistas (¡bailarinas exóticas!), deprimido por Sam, hablando con una bella chica que seguramente le habría encantado darle cariñito. Ya no está Cass, ¿cuándo aparecerá alguien más que le haga temer a Sam que le perderá?