Archive for 30 enero 2012

REQUISA

enero 30, 2012

¿ACTUANDO?

   Cada vez que sale a reforzar su bronceado en hilo dental, esos guardianes de la playa quieren revisarlo.

¿TÚ ENTRARIAS?

Julio César.

CASS VS DEAN… 7

enero 30, 2012

 CASS VS DEAN                         … 6

   En esta historia que NO ES MÍA, Castiel ha decidido “castigar” a Dean por oponérsele en su lucha contra Rafael. Y lo hace, pero las cosas no le salen tan bien. ¿Que por qué me gusta el relato? Dean, despertando pasiones como siempre, es sometido, pero no es un juguete sin voluntad. También él hará sufrir a Castiel.

……

Titulo: The penitente’s Mark

Autor: yeya-wc

Tema: Dean/Cass

Estado: en proceso

Resumen: Castiel castigará a Dean por oponérsele, y este sabrá porqué lleva su marca.

   Palidece. El gabinete. Las correa. El collar de perro. Traga, dejándose caer de culo sobre el colchón que ha vuelto a su lugar. Dean había encontrado toda esa basura y se había cabreado. Una leve sonrisa de amargura y frustración se deja ver en su rostro inexpresivo. ¿Cómo pudo olvidarlo? Joder, ¡era el nuevo dios! No podía cometer errores como ese.

   Una vez destruido Rafael, todo poder, lleno de seguridad y confianza (no quiere pensar en Lucifer, orgulloso y prepotente), se había vuelto contra los cazadores que habían conspirado contra él. En especial contra Dean. Porque su falta de fe, la desaprobación que encontraba en su voz y ceño fruncido, su resistencia le había lastimado de una manera intensa y terrible, aunque su poder casi le había hecho olvidarlo. Pero ahora, por alguna razón, lo recordaba en toda su intensidad. Dios, cuánto había deseado que Dean le entendiera, se pusiera de su parte y dijera “confío en ti, Cass”. Pero el Winchester no hizo nada de eso, quiso detenerle. Se le enfrentó. Y sus palabras de desafío…

   Por ello quiso castigarle. Por un momento pensó en lastimarle físicamente, pero… no, no podía. Después se le ocurrió lo otro. Le costó recordar el profundo e íntimo vínculo que ambos compartían y entendió que podía dominarle así. El alma, cuerpo y voluntad de Dean terminarían rindiéndose a su presencia. Pensó en… someterle y humillarle, tenerle siempre desnudo y tembloroso de ganas por obedecerle y hacérsele querer, viviendo como un perro en cuatro patas, con una correa en su cuello y una cadena que le mantuviera cautivo a los pies de esa cama. Quería… someterle. Y lo intentó. Pero era Dean. Besarle y sentir su deseo, toda esa entrega poderosa de su naturaleza apasionada fue más de lo que pudo imaginar jamás. Nunca había conocido tal satisfacción, tal deseo incapaz de ser saciado por mucho que tomara de él. Y soñó con…

   Enrojece de vergüenza, nuevamente preguntándose sí no habría pecado de vanidoso, pero si, soñó con lograr con atenciones, los toques de sus manos y su interés, que Dean deseara quedarse con él por voluntad propia. Que decidiera por sí mismo continuar a su lado. Pretendía retenerle sólo el tiempo suficiente como para que entendiera que nadie daría tanto por él. Y por un segundo creyó que lo lograría. Desalentado, infinitamente triste, mira la correa de perro en su mano, ¿cómo pensó en semejante tontería? ¿Cómo pudo olvidar que toda esa basura estaba allí? Dean lo encontró, se molestó y…

   ¡Dean! ¡Los ángeles! ¡Le encontraron!

   Violentamente se pone de pie. ¡Dean corría peligro! Mira hacia el ventanal… y vacila. Mucho. Hasta que finalmente cae sentado otra vez. Todo debía consumarse.

   En su rostro compungido y pesaroso, elevado al techo como buscando una indicación, Dean habría reconocido a su ángel de la guarda. Castiel sufre porque recuerda cosas que parecían haber ocurrido miles de años atrás, cosas que había relegado al fondo de su mente desde que se transformó en el nuevo dios.

   Recuerda exactamente el momento cuándo se enamoró de Dean Winchester con una fuerza e intensidad tal que le abrumó y colmó de una felicidad nueva, salvaje e intimidante, una que le hizo jurarse que le protegería aún a costa de su propia existencia… Antes de olvidarlo todo.

   Y dolía. Dolía recordarlo todo. Pero era necesario. Era imprescindible que recordara todo lo ocurrido cuando le dio al joven y torturado cazador una parte de su propia gracia.

   Cuando fue al Infierno por Dean Winchester no sabía qué pensar. Se le necesitaba, se hablaba de la misión que Dios tenia reservada para él, pero aunque obedecía como un buen soldado, el asunto no le impresionaba. Dean era tan sólo un ser humano, débil y lleno de imperfecciones como todos. Pensamiento que le atormentaba al segundo siguiente, bien mirada, la humanidad misma pasaba la prueba de Dios a los ojos de Castiel; había más bien que mal, más personas deseando hacer lo correcto que aquellos que se gozaban en la maldad y lastimando. Pero no eran mucho mejor que los animales, por ejemplo, los perros. Sin embargo admiraba esa obra de su Padre. Pero de ahí a ir al Infierno…

   No pudo evitar sentir penas por las incontables almas que vio retorcerse bajo el sádico castigo, colgando de ganchos o ardiendo en lagos de fuego. Muchos se lo habían buscado; actos, palabras y omisiones tras otras habían labrado las cadenas que ahora les sujetaban al castigo. Generalmente por codicia, lujuria o envidia, las grandes generadoras del odio y la violencia. Aún aquellos que como Dean, técnicamente, eran justos y pagaban penitencia por un incorrecto acto de amor. Y ese acto de amor, sacrificarlo todo por su hermano, era lo único que distinguía a ese humano en particular del resto de las almas atormentadas a ojos del ángel, ya que la vida misma del cazador no era ningún ejemplo de rectitud. Le encontró allí, en lo más profundo del Averno, sumergido en sangre y alaridos de dolor, cubierto él mismo de despojos, los de aquellos que había atado al potro de las torturas para librarse él mismo, cansado de treinta años de tanto sufrimiento.

   Era algo irreconocible entre los gritos de alrededor, el olor a muerte, la sangre seca y nueva cubriéndole, el cabello apelmazado, sus manos goteando aún con la sangre de sus víctimas (no, las víctimas de las propias culpas). Cuando se presentó en su verdadera forma, todo amanecer y energía, ese rostro resplandeció, y sus ojos, de extraña belleza, brillaron de horror. Dean le había reconocido como un ser de luz y gritó cerrando los párpados, cubriéndose el rostro, incapaz de soportarlo. Su presencia le enfrentaba al horror en el cual se había sumergido. Más tarde el Winchester no recordaría nada, ni su forma real ni sus palabras, las que le dirigió por primera vez: Dios te necesita, por ello serás salvado de la perdición.

   Y Dean Winchester gritó e intentó sumergirse en la miseria, escapando del ángel. Sus pensamientos llegaban en dolorosas oleadas: No soy digno de perdón ni de salvación. Dean Winchester estaba convencido de que por sus culpas, las cosas que había hecho bajo las órdenes de Alastair, merecía esa condenación. La idea de salir del pozo del sufrimiento, de ser llevado a otro lugar, uno donde no hubiera castigos, dolor y olvido, le parecía intolerable. Era un monstruo y merecía ese final. Fue cuando tuvo que tomarle con fuerza por un hombro, para arrancarle del fango de putrefacciones, halándole. Y oyó el grito de su alma, el llanto, el ruego de que le dejara continuar su castigo.

   Tan convencido de su maldad, de su bajeza, de no merecer misericordia, el alma luchó contra su agarre. Y Castiel deseó borrar todo ese dolor interno, toda esa culpa que parecía mucho anterior al Infierno. Su propia naturaleza parecía hervir en deseos de salvarle de sí mismo, de borrar todo ese pesar, el recuerdo de lo que había hecho en ese pozo, aunque sabía que no debía. Dean tenía que recordar el Infierno así le olvidara a él. Una idea terrible, intolerable. Dean nunca sabría de él, y sí el Cielo asignaba la misión de tratar con el humano a otro ángel, él mismo le perdería la pista. Incapaz de soportar tal posibilidad… le marcó. Lo hizo, para encontrarle después, mientras emprendía el ascenso.

   Entender que sería salvado, lo deseara o no, fue demasiado para Dean, quien perdió en conocimiento. Debió sostenerle y acunarle para que no cayera. Saliendo del Infierno, limpio de toda mancha, le vio como era, un hombre joven de rasgos delicados a pesar de su trabajo, las pecas cubriendo graciosamente su nariz, pómulos y mejillas, los labios carnosos entre abiertos y las largas pestañas aleteando sobre los párpados. Y Castiel, quien siempre admiró las obras de su padre desde un punto de vista de armonía y eficacia, debió reconocer que el Winchester era innecesariamente hermoso. Conocimiento que le turbó. Ahora debía rehacer su cuerpo e integrarlo a su alma, ¡pero esta estaba tan destrozada! Su mente. No creía, realmente, que Dean Winchester pudiera resistir el despertar a la vida con todas las culpas abiertas en su alma desollada. E hizo algo que no debió. Sus labios se unieron en un ligero roce a los del cazador y una terriblemente pequeña parte de su gracia se volcó en él. Dean se estremeció en sus brazos, sus labios se abrieron otro poco y se fruncieron como si esperara algo más. Y el ángel volvió a cubrirlos con los suyos, aunque sin prestar más de su gracia.

   Desde ese momento le cuidó y vigiló, pensando que era por la importancia de su misión, porque era el cazador que salvó, el alma que rescató. Tenía que ser por eso ¿no? El que su mirada se perdiera tantas veces en sus labios, sobre todo cuando los humedecía con su lengua, provocándole leves escalofríos, no quiso analizarlo. Pero no pudo engañarse mucho tiempo, lo que sentía era poderoso y no creía fuera su gracia vertida, ya que esa necesidad de cuidarle llegó antes. Dean Winchester, con su valor y arrojo, con su nobleza y coraje le había enseñado un mundo más amplio, aquel que se defiende y protege no sólo para uno mismo, sino por y para otros. Por Dean desobedeció cuando llegó el momento, cuando Satán se levantó en aquel convento y debía tomar el cuerpo de Sam. Por Dean se reveló contra el Cielo, peleó y mató a sus hermanos. Por Dean, por su causa, desbarató los planes del Padre y el Armagedn nunca se dio.

   Por Dean…

   Por Dean pecó de soberbia y vanidad, prestó oídos a demonios y mintió a sus amigos. Se convirtió en el nuevo dios, para acabar con los malvados, traer equilibrio… y que Dean Winchester estuviera a salvo. Al fin. Pero no pudo. Todo se torció y salió mal. Dean no se puso de su lado, Dean no le miró con gratitud o admiración (con devoción… con amor). No, conspiró contra él. Le enfrentó. Por eso debía castigarle. Y lo intentó. Pero, como siempre, el Winchester le sorprendió y venció en su propio juego. Debió convertirse en su esclavo devoto, su juguete obediente y sumiso, y aunque de cierta manera así había sido, también se le enfrentó. Cuando Dean se arrojó sobre él, buscando pasión, Castiel supo que estaba perdiendo la batalla. Era difícil concentrarse en controlarle y castigarle cuando el rubio ofrecía su boca, su cuerpo, sus caricias. Y eso le pareció suficiente.

   Pero no podía estar en paz. No con el puto mundo deseando aniquilarse en estupidez era imposible que se dedicara tan sólo al cazador, y eso que él lo único que deseaba era revolcarse en esa cama con el rubio por el resto de la eternidad. O cuando el desgraciado de Sam intentaba arrebatárselo. O los ángeles, como ocurría justo en ese momento, que amenazaban con destruirle en su guerra contra el nuevo dios.

   Ahora esto… Con profundo pesar mira los collares de perro y el platón de comida. ¿Cómo pudo olvidarlo? ¿Acaso no había hecho desaparecer todo eso cuando regresó con Dean de aquella ducha nocturna? ¡Alguien actuaba en su contra! Y su corazón de nuevo dios, entre el despecho y la frustración, se llena de cólera. Una que está pronta a derramarse.

……

   -¿Van a matarme? ¿A eso vinieron? ¿Dos poderosos ángeles llenos de angelicadezas para matar a un simple humano? Wow, me sentiría honrado si no fuera porque odio la idea de satisfacer a pendejos. –gruñe Dean, dando otro paso atrás, mirando de uno a la otra.

   -¡Humano infeliz! –ruge el ángel moreno.

   -Ni siquiera ahora eres conciente de tu falta. Has derruido el orden natural. –acusa la pelirroja.- Todos los planes que nuestro Padre había elaborado con paciencia y justicia para brindar nuevamente equilibrio ala Creación. Luciferse enfrentaría a Miguel, y la humanidad elegiría entre uno y otro; Lucifer no sería seguido por la mayoría que se mantendría fiel al Padre y todo el universo habría visto que el desafío lanzando por Satanás al rostro de Dios quedaba resuelto a su favor.

   -¡Iban a reducir a cenizas mi mundo! Millones iban a perecer para que ustedes satisficieran su necesidad de atenciones. –gruñe Dean, colérico, vigilándoles, sabiendo el peligro que corre.- Y no me arrepiento de haber desbaratado sus preciosos planes. –joder, ¿cómo escaparía de esos dos seres? Ya era bastante malo enfrentar a un ángel, ¿pero a dos? Y él sin armas. Ni siquiera para abrirse una herida e intentar alejarles con el sello enoquiano.

   -¿Te crees digno de actuar por encima de los planes de Dios, tú, una pobre criatura insignificante? –la mujer parece realmente sorprendida, pero Dean, semi desnudo, atrapando con puño de hierro el nudo de las sábanas que le cubren, alza el rostro desafiante.

   -Era mi derecho. Una vez Miguel me dijo que el libre albedrío era una ilusión, que enla Tierrase cumpliría como en el Cielo se decretó lo quisiéramos o no… Pero se equivocaba. Sam, Castiel, Bobby y yo no íbamos a permitir que tus hermanitos idiotas destruyeran nuestro hogar. Y así hicimos, y nuestra decisión, tomada por nosotros, sin el Cielo ni el Infierno, se dio. –Sonríe levemente chulo, diciéndose que si Sam le oyera, no le creería.- Dime, angelito, si triunfamos según nuestro albedrío, ¿derrotamos a Dios en sus planes o Él lo permitió?

   -¡Blasfemo! –ruge colérico el ángel moreno; la pelirroja parece levemente confusa.- Antes de terminar contigo te haré suplicar…

   -Por favor, si van a matarme háganlo ya y ahórrenme la charla. –más desafío. La mujer da un paso hacia él.

   -No morirás, Winchester. Nunca ha sido nuestra intensión. Te usaremos para negociar con Castiel. Le eres valioso…

   -Eres su perra, ¿no es así? No lo entiendo, ¿qué le pasó a nuestro hermano para que enloqueciera así? ¡Algo le hiciste! –acusa el moreno. Ni Dean ni la mujer le miran.

   -¿Me usarás de rehén?

   -No, morirás. –interrumpe el moreno, y dos ángeles más se materializan.

   -Lucien… esto no fue lo que… El Winchester no debe ser asesinado así. Nos guste o no es un guerrero, como nosotros. -la pelirroja parece desconcertada.

   -No intervengas, Sarah; Castiel pagará por lo que le hizo a Rafael. –responde tajante el moreno.

   Maldición, gruñe Dean e intenta correr mientras los ángeles se miran todo desafío, pero los dos recién llegados, una joven de cabellos negros, muy pálida, y un sujeto alto y robusto, desaparecen, reaparecen a sus costados y le atrapan.

   -¡Suéltenme! –ruge Dean, pero le retienen con manos de hierro.

   -Lucien, esto no es lo acordado.

   -Castiel pagará perdiendo algo que ama. –replica el moreno, y Dean, a pesar de lo apurado de su situación, rueda los ojos.- Los seguidores de Rafael me recompensarán cuando lleve tu corazón.

   El ángel se vuelve hacia el cazador, sonriendo leve, mostrando una espalda de ángeles, al tiempo que la pelirroja desenvaina la suya. La sonrisa muere en cuando los dos ángeles que retienen a Dean comienzan  temblar de manera convulsa, soltándole. Dean se aparta rápidamente, justo a tiempo de verles brillar al rojo vivo, mientras gritan y se desmoronan.

   El llamado Lucien y la pelirroja se vuelven, igual que Dean. Castiel…

   -Era lo que deseaba saber… -la voz es reposada, pero cargada de dura determinación. Mira a Lucien.- Irás a un lugar apropiado donde te interrogaré más tarde, y me dirás quiénes aún siguen a Rafael. Uno a uno les cazaré. –trona los dedos y Lucien desaparece en medio de un estallido blando, gritando. Se vuelve hacia Sarah, quien jadea.- Desobedecer en el peor pecado que se puede cometer contra mí, tu dios.

   El hijo de puta… ¡El grandísimo hijo de puta!, gruñe para sus adentros Dean, totalmente desconcertado; era como si no conociera a Castiel de nada. El ángel le había usado de carnada para llegar a los rebeldes.

   -No eres el Padre. –aún enfrenta ella, alzando la barbilla. Castiel alza un dedo y la mujer grita, a los ojos de Dean no escapa una luz blanca bajo la piel de su cuello que se va intensificando.

   -Cass, ¡no! –ruge.

   -Me ha desafiado.

   -No eres Dios. No puedes matar a tus hermanos sin mediar provocación, por no adorarte, entiéndelo, tampoco eres Lucifer.

   -Silencio. –advierte entre dientes.

   El ángel siente el poder de todas esas almas arder en su interior, como millones de pequeñas explosiones atómicas, llenándole, casi controlándole y obligándole a manifestarse dejando salir todo ese poder. Quiere destruir, arrasar, aterrorizar. Quiere que se le obedezca, sin rechistar, sin oposición. La mujer grita un poco más, sería tan fácil destruirla. Sonríe al casi visualizarlo.

   -Ella estaba en lo justo. Eres un monstruo que debe ser detenido. –lanza con desesperación el cazador.

   -Dean, tú no puedes culparme de… Esto lo hago por ti. Quieren lastimarte, destruirte.

   -No. No digas que lo haces por mí. Yo no importo, para ti sólo soy una cosa, un perro. Tu perra. –gruñe entre dientes al recordar esas correas y collares.- Todo lo haces movido por un enfermo complejo de inferioridad. Igual que Satán. Eras el menor entre tus poderosos hermanos que jugaron a la pelota contigo y…

   -¡Silencio! –ladra, pálido de furia, volviéndose hacia él, apuntándole con la palma de su mano.

   Dean siente que se ahoga y tose, sin sonido. Quiere gritar, insultarle, pero no tiene voz. ¡Castiel le había dejado mudo! Ahora le ve volverse hacia la mujer, quien, con un ramalazo de gratitud (gracias por intentarlo), le sonríe leve.

   No, joder. ¡No!

   No lo piensa, se pone de pie y corre saltando sobre unos arbustos que, lamentablemente, cubrían una pequeña pendiente por donde rueda y rueda, saliéndose de la sábana y golpeándose bastante. Si hubiera tenido voz, se habría escuchado su grito lastimero al golpearse el costado y sentir una costilla astillarse, o cuando su nariz choca de una raíz, astillándose, o por la rama que sobresale del suelo y le abre un feo tajo en un muslo. Cuando finalmente llega al fondo, mareado y horriblemente adolorido, le queda algo de lucidez para decirse que tal vez debió intentar otra cosa. Tan sólo espera que después de semejante aporreada la maniobra halla funcionado.

   -¡Dean! –ladra Castiel al verle volar sobre los arbustos, él había sentido su caída y primeros golpes. Desconcertándose. Y la pelirroja desapareció. Castiel se vuelve, ceñudo, mirando luego a la pendiente. ¡Maldito Winchester!

   -¿Era tu gran plan? ¿Medio matarte para permitirle escapar? –aparece en la cañada, frunciendo más el ceño al mirar lo magullado que está el cazador, el cual, sentado de culo, se lleva una mano al costado mientras lame y escupe la sangre que mana de su nariz. Alza la mano, concediendo favores- Puedes hablar ahora.

   Dean, mareado, saborea algo de su sangre, aunque escupe la mayor parte. ¡Había escapado! Una sonrisa jadeante, sangrante, satisfecha, se deja ver en su rostro. Bien, aunque, Dios, nada más tocarse le provocaba un dolor horrible.

   -Lo que hiciste no servirá de nada, como no sea lastimarte o retrasar su castigo. La encontraré. –el ángel informa.

   Joder, el rasguño en su muslo ardía de manera horrible. Bien, otra cicatriz. Otra condecoración.

   -No puedo permitir que me desafíen, Dean. Ni los ángeles, Sam, la humanidad o tú. Nadie. Soy el nuevo dios, ¿no lo entiendes?

   No, no podía desmayarse, debía resistir. Respira profundo, alejando la sensación de mareo y debilidad que nubla su mirada. Debía… si, cerrar la herida del muslo y regresar por la sábana y rodearse con ella el torso, tal vez eso le ayudaría a respirar mejor. Sam, tiene que buscar a Sam. ¿Le estaría buscando Sam? Claro, Sam siempre… Intenta ponerse de pie y no puede, se le doblan como si fueran de goma.

   -Mira como te has puesto. –acusa el ángel, acercándose y extendiendo su mano, para detenerse en seguida, frustrado y furioso.

   Dean le mira con disgusto, y temor, retrayendo su hombro, alejándose, mientras busca a tientas algo por el suelo, tal vez una rama o una roca. Para defenderse.

   -¡No te haré daño! –exclama Castiel, furioso. Y dolido.

   Claro, hijo de perra, por eso el collar y la cadena. Es lo que Dean se moría por gritarle.

   -¿Crees que lo haría? ¿Qué te haría daño? –exige saber, perdiendo la paciencia. Necesita que Dean diga algo. Cualquier cosa. Odia ese silencio. Si no responde por su voluntad, le obligará.

   Lentamente el cazador se pone de pie, o lo intenta, se tambalea sin poder enderezar de todo el tronco, mirando hacia un costado, y todavía intenta correr. Robándole fuerzas a su debilidad, da cuatro o cinco presurosos pasos, alejándose. Castiel oprime los labios y sus puños se cierran. Dean no le mira, tan sólo desea…

   Grita. No puede evitarlo cuando el estallido de luz en su cabeza es tan intenso. De su nariz parte una llamarada líquida de dolor que le congela poco antes de caer de culo y espalda, lastimándose más. Mareado, todo le da vueltas. Castiel, inexpresivo, las manos en los bolsillos del pantalón, le mira desde toda su altura. Inflexible. Duro.

   -No volverás a escapar de mí, Dean. Nunca más. Si así deseas que sean las cosas… así serán. –y la amenaza no puede ser más escalofriante.

CONTINUARÁ…

SUPERNATURAL PREMIADA

Julio César.

NOTA: Una amiga me dio la noticia. Según parece, ella que se ha vuelto fanática total del fandom de Supernatural, leyó no sé dónde que el año pasado, en noviembre, murió Harley, el perro de Jared Padalecki. Esa noticia hizo que recordara los fics que he leído donde el buen perro aparecía. Siempre le describían como un animal grande y atolondrado, travieso y algo bobo, de donde Jensen Ackles decía, en los fics, que era la viva imagen de su papá, Jared Padalecki. Qué pena.

UN DOMINGO SOBRENATURAL

enero 28, 2012

ALGUNOS SIGNIFICADOS

   Entre discusiones políticas, donde me acaloro y tiendo a ser cruel, y la gripe, no tengo vida para nada más. Sobre todo con esta virosis. Sin embargo, no hay mal que por bien no venga, es la excusa perfecta… mañana el Canal Warner transmitirá una mini maratón con los cuatro últimos episodios de la sexta temporada de Supernatural. Cuatro de los mejores, donde todo lo que creíamos y dábamos por sentado se va al Infierno, comenzando por un Castiel, el ángel de Dean (porque es su ángel), trabajando con Crowley, el demonio carismático. Si la memoria no me falla comenzará con el que viene inmediatamente después del viaje en el tiempo al Oeste (lástima, ese fue bueno), quedando así: la muerte de Madre, Castiel intentando justificar su traición, el secuestro de Lisa y Ben, y la llegada del nuevo jefe. Y todo porque este miércoles comienza la séptima temporada, cuyo primer capítulo es, sencillamente, increíble. Ah, Dean retando al nuevo jefe todo poder y a Muerte, el jinete. Fue emocionante y gracioso (y notable como los grandes poderes, y Muerte lo es, se resisten a acabarle de una buena vez).

   Aunque ya los he visto por Internet, en televisión, y hasta tengo los DVDs, pienso, a menos que ocurra algo inesperado como un incendio en el edificio, un terremoto o una mala noticia de mi gente (Dios no lo permita), echarme en mi cama, cotufas en mano, a disfrutarlo. Así mejoro, ¿no?

   Pero como ya les había comentado a algunos conocidos sobre la mini maratón, mi hermana no quiere creerme que no bajo para Guatire (sus dos niños juegan béisbol este fin de semana), no por enfermo sino por maniático. Igual un amigo del edificio, Mario, quien va a recibir a un hermano y a su mujer, con una cuñada de este, y me invitó a acercarme dizque a tomar cervezas (cuando me lo propuso no pude dejar de preguntarme qué, exactamente, pensará su familia de mí). Los ojos y nariz roja, así como la moqueadera parecen no decirle nada. También cree que no voy por quedarme viendo Supernatural.

   ¿La verdad verdadera? Bueno, lo cierto es que yo…

OPOSICIÓN, PRIMARIAS Y TIBIAS ESPERANZAS

Julio César.

Y CON ESAS PINTAS…

enero 27, 2012

DEPORTIVOS

   -Si quieres ver el otro tatuaje, el que tengo por aquí, acércate y así se llena de ganas por salir.

   -Chamo, eso es entrar en los vestuarios con los panas después de las prácticas y, ¡hummm!, se me hace agua la boca.

…GANA ALGUN VIVO  

Julio César.

RAFAEL NADAL, ¿A PELO SUELTO O NO?

enero 27, 2012

FANTASÍAS CON GERARD PIQUÉ

   Ah, pa’ greñero.

   Comenzando el año, escuchando un resumen de las noticias relevantes del año pasado, supe que Rafael Nadal, el tenista español, había ganadola CopaDavis, contra el tenista argentino Del Potro. Precisamente en Argentina. La noticia me llamó la atención porque realmente siempre me ha resultado incomprensible el que a la gente le guste el tenis. Y más si es por televisión. Todavía ver muchachotas en cortos trajes, lanzando griticos extraños, tiene algo de interesante. Que no es el tenis, precisamente, ¿pero esto? Lo otro era la novedad. Nadal había ganado. Otra vez. Eso es tan sorpresivo como escuchar que el Barcelona le gano al Real Madrid.

   Sin embargo a Nadal le recuerdo por otra dos cosas. Una es un comentario que hacía Mary montes, la genial narradora de noticias deportivas (cómo sabe de eso, sobre todo de béisbol). Ella siempre insistía que así como los diarios deportivos en la contraportada traían a una mujer en traje de baño, para variar deberían poner hombres. No en traje de baño (aunque, ¿a quién molestaría eso?), sino en sus atuendos deportivos. A ella se le caían las medias por Nadal y Federer. Y de Nadal y Federer es el otro cuento. Un relato de los llamados real person slash. Nadal y Federer habían jugado, Nadal había ganado, y de rodillas, en los vestuarios, Federer debía rendirle culto al ganador. No fue realmente un cuento muy bueno.

   Pero si algo fuera a decir yo de Nadal, es que debería dejar de salir sin peinarse. Esas greñas de verdad le hacen un flaco favor. Me parece, a mí que no soy su fanático, ni me gusta el tenis, aunque reconozco que el tipo tiene su encanto (y sí aparece en una foto en speedos o trusa, me detengo a mirarla), que debería peinarse más. ¿O no?

ALEJANDRO REYES… ¡QUÉ MUCHACHOTE!

Julio César.

POTENCIA

enero 27, 2012

VOCACION

   -¡Ahhh! –gritaba, pero no como si le doliera.

   -Con que muy súper héroe, ¿eh? –gruñe el tipo antes de reír. Era un gamberro de los puertos que traficaba con películas piratas y el héroe intentó detenerle.- Me parece que no eres tan bueno, amiguito, porque para mí fue muy fácil cogerte… e inmovilizarte entre mis brazos. –aclara. Aunque sabe que no le ha inmovilizado totalmente. Ese trasero iba y venía a su real antojo.

CELEBRACION GANG BANG

Julio César.

NOTA: Cómo saben, tengo algunas limitantes autoimpuestas en este blog, si desean ver un cómics donde no tomé tales medidas, vayan a: LA DURA VIDA MILITAR

SOBRE HEATH LEDGER

enero 25, 2012

HEATH LEDGER… EL GUASÓN

   Ayer, 23 de enero, se conmemora en Venezuela un año más de la caída de la anterior dictadura, por lo cual se celebra. Antenoche mi equipo de béisbol preferido, los aguerridos y gloriosos Navegantes del Magallanes, casi hicieron historia, cayeron, pero luchando bravamente, llevándose en los cachos a los Caribes de Anzoátegui. Sin embargo, del día de hoy sólo recuerdo aquella infausta noticia, la muerte del hombre que le dio vida al inolvidable Ennis del Mar…

   Ayer, hace cuatro años, desperté como todos los días algo molesto de dejar mi lecho. Mientras cepillaba mis dientes escuchando a medias las noticias, alcancé a oír que había muerto el joven actor que hizo de hijo de Mel Gibson en El Patriota. Salí como en trance, preguntándole a una amiga que había amanecido conmigo que de quién hablaban. Ella, sentada ahí, tomándose un café, dijo con indiferencia que era el catire de nombre difícil que hizo de vaquero en esa película que tanto me gustaba. Así, como si tal cosa.

   Resulta difícil explicarle a quien no entendiera mi obsesión del momento que comprenda cuánto me pesó y dolió aquella noticia. Citando de memoria palabras de otros, de una de las amigas de la hoguera, esa comunidad de seguidores que amamos la historia y le tomamos cariño a los vaqueros al punto de que se nos convirtieron en personas reales, conocidos de quienes supimos su triste, trágica y desgraciada historia de amor sin que pudiéramos hacer nada, recuerdo: cuando los paramédicos cargaban su cuerpo sin vida, ella lloraba por su hermanito muerto, ese al que nunca conoció en persona ni en vivo, que ignoraba que ella existía, pero al que tanto quiso; su hermanito que hacía películas, que vivía en Australia y era famoso.

   Siempre me ha gustado escribir, un día soñé con publicar un libro antes de los cuarenta. Obviamente no soy tan bueno. O bueno, a secas. Pero cuando vi y sentí Brokeback Mountain, y encontré a los amigos de la hoguera con sus hermosos relatos, me dije yo también puedo hacerlo. Quiero hacerlo. Ha sido hasta ahora un largo camino, generalmente satisfactorio. Pero cuando Heath Ledger murió, pensé que todo había acabado. ¿Cómo seguir escribiendo sobre dos barcos solitarios que se encontraban en la noche llenándonos de esperanzas, dos lobos en una montaña compartiendo su soledad, dos vidas en una y esta sólo vivida a ratos? Pero el tiempo pasa, el dolor mengua. Me gustaría todavía escribir sobre la montaña, pero siento que ya no es tiempo. Y como yo, muchos han ido cerrando sus espacios. Mar del Norte, autora de un hermoso, realmente hermoso blog, se ha despedido. Imagino que como ella, muchos más. Pero aunque no escriba, no olvido.

   Recuerdo el camino generalmente doloroso que llevaba a la montaña de los sentimientos encontrados, del amor recibido, de la negación porque la vida no es así. Un camino largo que termina con la muerte de un hombre que soñó saltar sobre las nubes, y de otro que a solas, viendo por una ventana las montañas lejanas, recuerda el momento exacto en la cual su vida se detuvo para siempre al lado de un camino donde un hombre se ahogó con su propia sangre. Un camino árido, pero extrañamente satisfactorio cuando nos congelamos en ese valle bañado por la luna, a la entrada de una tienda de campaña, a la luz y calor de una hoguera donde dos seres humanos hermosos hablaban y miraban el cielo estrellado, seguros tal vez de haber alcanzado el paraíso. Allí, los amigos de la hoguera tomamos asiento, y uno a uno fue contando una historia, divertidas unas, dolorosas otras, deseando que el amor triunfara sobre un destino ya escrito y se impusiera al final. Soñamos y nos gustó, y nadie quería bajar.

   Ennis del Mar, con el llanto de la soledad, se nos trasformó en Heath Ledger, aunque no lo sabíamos. Éramos concientes de las miradas lejanas del vaquero en su montaña, como debe ser cuando se busca el ayer, de los silencios opresivos del hombre tan macho que no llora ni a solas, del que no pide auxilio y que sin mostrar debilidad carga a solas con el peso de sus penas. Ese era Ennis, pero también Heath. Con la partida del chico australiano la hoguera amenazó con apagarse. Los amigos lloraron un rato, después guardaron silencio. Pero no uno de olvido, era de respeto y cariño. El silencio sobre esas cosas de los sentimientos y el corazón que nos son tan valiosas pero imposibles de explicar a otros. La sonrisa leve de “esto es muy mío y no me lo quita nadie”.

   De aquellos días tristes recuerdo que siempre me pregunté, ¿cómo estará Jake Gyllenhaal? Porque era imposible para mí pensar en uno sin asociar al otro. Mucha gente habló con disgusto de su silencio, de su alejamiento. Nunca pensaré nada malo de Jake, y buscando sobre su vida, encontré esto en jake-gyllenhaal-habla-sobre-la-muerte-de-heath-ledger:

……

Jake Gyllenhaal habla por primera vez públicamente sobre la muerte de Heath Ledger

Elegantemente, Jake Gyllenhaal había eludido hasta el momento hablar sobre la muerte de Heath Ledger, uno de sus mejores amigos (no obstante cabe recordar que el actor es el padrino de la única hija de Ledger, Matilda), y pareja inolvidable en el clásico imperecedero de Ang Lee, ‘Brokeback Mountain’.

Con motivo del inminente estreno, sin embargo de la esperada ‘El Príncipe de Persia’, la publicación estadounidense GQ, ha puesto al protagonista de ‘Jarhead’ en portada y con la cabecera ‘Jake is Huge’ (Jake es enorme), le dedica al angelino las mejores páginas del magazine en un reportaje/entrevista ilustrado con fotos improvisadas tomadas en las calles de Nueva York. Durante el documento entrevista, Gyllenhaal habla de todo un poco, y cuando ‘Brokeback Mountain’ entra inevitablemente en la batería de temas, el nombre de Ledger surge y Jake habla sobre lo que su persona supuso para él y lo que su trágica muerte trajo a su vida personal, quedándose consigo para siempre.

‘Siempre admiré a Heath. Siempre estuve como enamorado de él. Ya sabes. Quiero decir, a veces era duro estar sentado con él. Conmovía… era conmovedor (…) Era muy sensible’

Con estas palabras, Gyllenhaal inicia un recorrido y traza con breves pinceladas, el carácter dulce y el suave carisma envolvente de su colega australiano, aunque decididamente destaca también que para el actor serio que era, sin embargo también era ‘alocadamente divertido. Oscuramente divertido pero divertido‘.

Después del rodaje de la película de Lee, que asegura que fue una experiencia mágica a la vez que dolorosa, ambos continuaron en contacto, comunicándose con frecuencia mes tras mes pese a que los compromisos profesionales los tenían a los dos separados.

Mientras filmada ‘Brothers’, el actor supo de la muerte de su amigo, quedando en completo estado de shock. Al preguntársele sobre las sensaciones que vivió en ese momento, prefiere no hablar demasiado sobre el tema: ‘Realmente no me gusta hablar sobre ello. Ese período de tiempo fue… fue realmente difícil‘.

Tras el terrible suceso, comenzó a ver su vida de un modo totalmente distinto: ‘La vida es algo que no entendía totalmente. Creo que me daba miedo. Tenía éxito en mi trabajo, el suficiente como para volver de vez en cuando (a rodar películas). Pero (tras la muerte de Ledger) me di cuenta de que era sólo trabajo. Y vi que lo demás es lo real‘, y confesando que está viviendo una etapa de inseguridad personal, algo que no considera en absoluto negativo, tras haber puesto punto final a su relación con Reese Whiterspoon, el actor acaba diciendo:

‘Me estoy dando cuenta de cuáles son mis puntos fuertes y mis debilidades. Estoy intentando descifrar qué soy… y que no soy‘

Suerte en la búsqueda, Jake G.

Categorías: Cine, Personajes

Tags: magazine, entrevista

……

   Palabras curiosas de un hombre refiriéndose a otro. Deben ir a la página original y leer algunos comentarios al respecto. Por mi parte, lo entiendo. Bueno, él conoció al Heath hombre, yo a quien recuerdo más es a Ennis del Mar, el sujeto duro y hasta torpe que un día dejó escapar su vida, vida misma que le hizo digno de compasión y de amor. Quise a Jack, odie por ratos a Ennis por él, y sin embargo siempre me identifiqué más con el hombre que deja pasar la oportunidad por no saber en su momento que era su momento, o por temor, o por comodidad.

   Para terminar, y como ya he dicho antes, otros siempre tienen las palabras exactas que a mí me faltan, disfruten, si se puede usar esa palabra, de la última entrada de Mar del Norte…

……

                      La hoguera se apaga

Ardieron hogueras sin noche,

buscamos caminos de montaña,

llegamos al claro de la luna,

soñando camisas, ovejas

y ríos de aguas claras.

No olvidamos el llanto,

la soledad amarga;

vivimos la vida a tragos

y ahora la hoguera se apaga.

Queda el corazón entero

que ha sufrido y amado

con lágrimas. Queda sin cantos

la sombra oscura de mi montaña.

Sin mirar atrás desciendo

un camino de amores,

un camino de trampas.

Más no puedo olvidar

que te quise como a nadie

hermosa y triste montaña.

Solo me queda el beso,

los caballos, la nana,

solo me quedas tú,

y tras de ti, nada…

posted by Mar del Norte at 9:09 AM 4 comments

……

   Vaya, ¿no es algo precioso? Son palabras escritas al viento, por decirlo así, el año pasado, y con ellas se podría recordar perfectamente al vaquero caído, el muchacho de Australia. Adiós, Mar del Norte; te confieso que escribo esto con un nudo en la garganta, ese que produce toda partida de amigos queridos, el presente siempre que termina un hermoso instante de poesía. Brokeback Mountain lo fue, lo es. También tu trabajo, Mar. Por mi parte no creo que pueda partir todavía. No todavía. Sería renunciar a demasiado. La montaña era triste, como dices, pero también hermosa, mucho, y no estoy listo para dejarla. A veces creo que me gusta la idea de nunca hacerlo.

   Adiós, tú también, vaquero.

BATMAN/BANE

Julio César.

EL SUEGRO LO ENVICIA… 11

enero 24, 2012

…LO ENVICIA                         … 10

   Este relato me lo envía por correo un conocido de la casa, LeRoy, y es bueno, aunque es una mala traducción que me tomará tiempo medio hilar. Este relato que NO ES MÍO, lo llevo más bien como una pequeña adaptación. Que el autor no se moleste, por favor. Bien, la trama: un chico muy joven sueña con ser físico culturista y se casa con la hija de un ex culturista, el cual termina convirtiéndole en el juguete sexual de todos los hombres. Disfrútenlo.

……

Título: Muscle Pussy

De: hgenyc9261@gmail.com

   Tenía mucho que ofrecer… a sus machos.

……

   -Ey. –grita Leo, luchando ahora por meter dos dedos en el sedoso culo.- El mariscal de campo de ese equipo trabaja tiempo parcial para mí en el gimnasio, así paga sus estudios. –con esos dedos hurgando en su interior y rozando su próstata sensible, Bobby se fija en la pantalla, tal vez él conocía al fulano mariscal, pero tan sólo ve a un sujeto enorme como una mole de músculos en el ajustado uniforme.- Su nombre es Kent. Un tipo realmente grande. Ben, si tú y Bobby van esta semana a practicar un poco, pueden conocerle. Me gustaría… -dice mirando a Ben.- …Introducir a Bobby allí. Tú sabes, para hacer las cosas más interesantes.

   -Genial. –responde Ben, con una cierta mueca de burla.- Nos encantaría, ¿no es así, hijito? –y los dos dedos que tiene clavados en el muchacho se abren y cierran, haciéndole gemir.

   -Cla… Claro, suegro. –jadea, encantado real e inocentemente con la idea de ser entrenado por Leo y recorrer un nuevo gimnasio.

   -Te encantará, muchacho, apuesto que serás muy popular allí. -ríe Leo, acompasando las metidas de sus dedos con las de Ben.

   Todos miran el partido hasta que este llega al medio tiempo. Durante todo ese tiempo, Ben y Leo habían estado manoseando y penetrando el culo del muchacho, para quien había resultado no difícil, sino imposible, concentrarse en nada. Todo rojo de cara, jadeante, agradece mentalmente el medio tiempo y el que los dos hombres retiren sus dedos, dándole un descanso. Esa sensación de perenne calentura estaba matándole. Aunque… ahora extrañaba la manipulación de su joven y ávido culo.

   -¿Saben que necesitamos? –sonríe Leo, macabro.- Nuestro propio espectáculo del medio tiempo.

   -¿Si? ¿Qué tienes en mente? –pregunta Tony.

   -Bobby, tiéndete de espaldas en el sofá y levanta una pierna sobre el respaldo, dobla la otra y apóyala en la mesita, muéstranos tu delicioso coño afeitado como modelo de revista porno.

   La idea hizo que la verga de Tony saltara dentro de sus pantaloncillos, agarrándola y sobándola sobre la tela, mientras ríe. Ben, sonriendo con una extraña mirada en sus ojos, se pone de pie para hacerle espacio a su joven y emputecido yerno, bajando también sus pantaloncillos y dejando ver su dura verga ya en toda su plenitud, antes de dirigirse a su hijo.

   -Tony, busca la cámara. Creo que sería bueno grabar para la posteridad las habilidades de tu yerno, ¿no lo crees? –y cruzan una mirada terrible.

   Una grabación… Bobby estaría perdido.

   Riendo como una hiena, mientras Bobby tomaba la posición indicada, Tony se apresuró a ir a su dormitorio, regresando casi enseguida con su pequeña cámara digital, deshaciéndose también de sus pantaloncillos.

   El rubio culturista, confuso pero excitado viendo esas tres vergas nuevamente duras, por él, se medio sienta en el respaldo del sofá, tomando con una mano sus bolas, halándolas, exponiendo más de su rojo y lampiño culo.

   -Eso es, muchacho. –gruñe Ben.- Abre más la otra pierna. Queremos ver bien ese rico coño afeitado entre tus muslos musculosos.

   -¿Te lo imaginas con una pantaletica, papá? ¿Una tanguita de encajes metida entre las nalgas y que apenas cubra su culo? –ríe Tony, ronco, enfocando a su cuñado con la cámara.

   Sintiendo un hormigueo por todo su cuerpo, el muchacho obedece a su suegro.

   -Ahora junta las piernas, cubriéndote entre ellas las bolas. Queremos ver tan sólo ese coño rico. –ordena Leo, ojos brillantes.

   Sonaba tan extravagante, piensa el muchacho, pero obedece, medio ladeándose, subiendo más sus genitales, cubriéndolos entre sus muslos, dejando a la vista sus nalgas redondas y plenas, así como el agujero dilatado entre ellas.

   -Joder, es tan caliente. Parece el coño de una mujer. –gruñe Tony.

   -Es mejor todavía, tan sedoso, caliente y apretado. –concede Ben.

   -Eso es, chico, tu coño es perfecto. Ahora, con un dedo, acaríciatelo… si, así. Hunde ese dedo. Anda, mételo. Oh, si, te gusta, ¿verdad? ¿Te gusta meterte un dedo en tu coño caliente? –pregunta Leo, mientras el muchacho obedece, sintiéndose mareado.- Eso es, cógete con él, date como te gusta; mira esa cara, parece una perra posando en Hustler.

   Bobby nunca había hecho eso antes, ni soñarlo, pero trata de recordar todo lo que puede de esas revistas pornos de tías guarras. Lentamente se lleva el dedo travieso a los labios, mojándolo y regresándolo a su agujero de amor, recorriendo con él los rojos labios hinchados, lo hunde y siente su culo mojado y pastoso por las corridas de esos cinco hombres en su interior. Y no puede negárselo, meterse el dedo le excita.

   -¡Joder! –gruñe Tony, grabando.- Realmente parece una hembra caliente. Miren lo hinchado de su vulva. Cuñadito, serás un culturista grande y forrado de músculos, pero tu culo es un coñito afeitado de puta muy hambriento de güevos.

   Gimiendo mientras su propio dedo se hunde, explora, frota y toca, Bobby mira a esos tres hombres que le rodean, con las vergas erectas, masturbándose cada uno de ellos. Tony comienza a respirar con dificultad, dándose más y más rápido sobre la tranca, acercándose, temblando y gritando mientras se corre, cruzando con su espesa carga de semen caliente y oloroso la raja del culo y la entrada del mismo de su rubio cuñado. Antes de terminar sus corridas, gimiendo como un animal, el moreno y sexy italo-americano dobla sus rodillas, mete la cabeza de su verga por allí y Bobby grita al sentir los últimos chorros de leche de su cuñado filtrándose en su interior. Es tan caliente, tan abundante, tan… vicioso, que sus entrañas se estremecen todas.

   Ben, por su parte, ojos brillantes de lujuria mirando lo que su hijo le hace a su yerno, se acerca al bonito rostro del rubio y empuja su verga en esa boca de labios entre abiertos, antes de correrse chorro tras chorro, llenándole la boca con su cremosa leche caliente. Tragando con dificultad, tanta lujuria le tenía mal, Bobby pensó en lo curioso de su situación, estaban llenando de semen sus dos aberturas opuestas.

   Con un gruñido salvaje y uniéndose al resto, Leo aparta a Tony casi de un empujón, metiendo bruscamente su largo, grueso y tieso tolete en lo más profundo del mojado y lleno culo de Bobby, liberando una y otra carga de esperma en sus entrañas. Tanto él como Ben no dejan de bombear en los dos agujeros del rubio y joven culturista, al mismo tiempo, mientras el muchacho se retorcía entre ellos de puro placer, uno que jamás antes había conocido. Ignora que es el placer de una perra que descubre que su vida está dedicada a servir a los hombres de verdad, sitiándose satisfecha en la tarea.

   Finalmente ambos se retiran, dejando al muchacho nadando en esperma, su culo rojo chorrea bastante, de sus labios escapan algunas gotas hacia la barbilla, estaba totalmente agotado, pero sintiéndose ligero y relajado como nunca antes en su vida. Sonriendo, Leo todavía le levanta una pierna antes de darle una sonora nalgada, provocando que chorreara más semen de su agujerito rojo y afeitado.

   -Maldita sea, nena; eres una perra verdaderamente caliente. Nunca había conocido una puta tan ardiente. Dios, es mejor que me vaya antes de que comencemos de nuevo y me dejes totalmente seco. Tengo muchas cosas que controlar para el gimnasio mañana.

   -Gracias por venir, Leo. Sé que mi querido yerno está muy agradecido también, le hemos dado el mejor cumpleaños de su vida. –sonríe Ben.

   -No hay problema. ¿Los veré en el gimnasio esta semana…?

   -Por supuesto, hombre. –responde Ben, mirando a su yerno.- A mi querido muchacho sé que le encantará.

   Mientras Leo recoge sus ropas, vistiéndose, despidiéndose otra vez y saliendo, Tony bosteza con aspavientos.

   -Joder, Bobby me dejó agotado. Creo que voy a ir a recostarme un poco. –sonríe pícaro a su cuñado.- Nos vemos mas tarde, perra… -y abandona la sala.

   Bobby toma asiento, sintiéndose adolorido del culo ahora. Incómodo al estar a solas con su suegro, el papá de su esposa.

   El hombre le mira fijamente, sonriendo torvo. Cuando decidió emputecer a su yerno, jamás imaginó que resultaría terminando en semejante bestia sexual. Eso no se debía a esas gotitas ácidas que hacían arder el culo, todo eso estaba oculto en el bonito, alto y musculoso muchacho. Debajo de toda esa facha de machito fornido vivía una putita en celo. Y era bueno para él. Le había prometido un buen bono a Raúl por su cumpleaños, que Bobby ignora había sido ayer, y se lo había dado. Disfrutándolo también él, de paso. Ahora había llegado a un acuerdo con Leo para usar su gimnasio, así como algunos de sus empleados. Y pagó es especias, con el dulce culito de su yerno. No estaba mal.

   -Ven acá, muchacho. –ronco le atrapa una mano, halándole, poniéndole de pies y abrazándole con fuerza.- Feliz cumpleaños otra vez, hijito… -sus manos enormes bajan a esas nalgas turgentes, redondas, halándolas, llevando la punta de sus dedos a la raja entre ellas, sobre el ojete hinchado, acariciándolo.- Ahora por una ducha y a descansar. Tu mujer debe estar por llegar. Esta semana… será intensa, te lo advierto.

……

   Después de su “memorable” fiesta de cumpleaños, a Bobby, un joven de apenas diecinueve años, le llevó tan sólo dos días para recuperarse de las “celebraciones”. Más específicamente a su culo. No era que le habían roto o nada de eso, pero todavía podía recordar vividamente, cada vez que tomaba asiento por ejemplo, lo que fue la invasión de todas esas enormes vergas dentro de él, dilatándole, llenándole de machos, dejándoselo repleto de semen caliente y espeso.

   Ahora debía reconsiderar todo lo que era su vida. Los bruscos cambios que había dado en tan poco tiempo. Dos semanas antes había sido un chico como cualquiera, recién graduado del bachillerato y comenzando una carrera de Educación Física en la universidad, casado muy joven, sin entradas de dinero propias y arrimado en la casa del suegro. Ahora, apenas dos semanas más tarde, era otro. Aparentemente un chico a quien le gustaban, tal vez demasiado, los güevos. Cuando le sometieron esos hombres, llenando sus agujeros, cabalgándole, vaciando sus testículos en él, algo había hecho clic en su cabeza. No podía decir si era gay, lo que si sabía era que poseía un afeitado, rojo y ardiente culo hambriento de hombres entre sus nalgas. Y amaba que estos disparan su semen dentro de él. Era la verdad.

   También entendió que debía ser más prudente y responsable. Lo ocurrido con Ben y Tony, su suegro y cuñado respectivamente, padre y hermano de Alice, su esposa, respectivamente, no debía repetirse. Era… faltarle el respeto a su mujer. Debía moverse, preguntar, buscar un empleo y mudarse con su esposa (era difícil mantenerse firme en sus resoluciones en esa casa cuando el guarro de Tony insistía en salir del cuarto de baño, todo húmedo, envuelto en una pequeña toalla donde era visible un bulto medio duro). Debía buscar un empleo, era lo primero que tenía que hacer.

   Se le ocurrió que una vez una amiga fotógrafa le había dicho que con su pinta, sería un estupendo modelo masculino, no de los delgados y andróginos, sino de los recios y viriles, de los machos (bueno, al menos antes de que varias vergas penetraran su culo); tal vez hubiera futuro para él en ello.

   Lleno de determinación fue a algunas agencias, envió fotografías (nada de él sin ropas o posando, algo le decía que no era buena idea), y recorrió oficinas esperando entrevistas.

   El jueves por la tarde, mientras esperaba ser atendido por una mujer de modales displicentes (no parecía bien intencionada dado su físico como si se mostraron otras y otros), el teléfono móvil timbra en su cadera. Lo toma y contiene la respiración.

   -¿Aló?

   -Ey, Bobby… -era Ben.- Escucha, pensé que esta noche podríamos pasar por el gimnasio de Leo como le prometimos. Me llamó esta mañana para recordármelo. –el corazón del muchacho comienza a bombear con fuerza.- Termino de trabajar alrededor de las siete, podríamos encontrados allí. Me dijo que estaría presente y que nos puede dar algunas lecciones. Será un buen entrenamiento.

   -No lo sé, suegro…

   -Oh, vamos, Bobby… Hazlo por tu papi.

   -Me gustaría, pero… -el tono de voz, las palabras, le hacen temblar.- …Ando sin ninguno de mis atuendos deportivos y no creo que salga de aquí temprano.

   -No te preocupes, bebé… -y el muchacho debe contener un jadeo.- Pasaré por casa y recogeré algunas de tus cosas, igual que las mías. Nos vemos allá.

   Y antes de que el joven y rubio culturista pueda responder algo, ya ha colgado. El corazón de Bobby late con fuerza de infarto… porque le arde todo, comenzando por la verga, pero más intensamente su culo. Algo en la voz de su suegro… Y si, su culo se estremece de anticipación, con cálidas pulsaciones, deseando ser alimentado con un buen pedazo de carne dura y una buena regada de leche caliente. Tal pensamiento le pone totalmente cachondo aunque no lo desea. Pero no puede engañarse.

   Lo mejor era no presentarse. Pero… No lo sabe con certeza, pero algo en su cabeza le decía que, decidiera lo que decidiera, sería algo definitivo en su futuro.

   ¿Deseaba una vida de ser sometido por machos altos, musculosos y velludos que le trataran como a una puta caliente? No lo sabe…

CONTINÚA … 12

Julio César.

LA MINISTRO DE EDUCACION, EL DIRECTOR DEL CICPC Y EL PRESIDENTE CHAVEZ… ¿GENTE NO ENTERADA?

enero 24, 2012

CHAVEZ Y DIOSDADO ENREDADOS OTRA VEZ

   -Hummm… Yo también me lo pregunto.

   La ministro de Educación, señora Maryann Hanson (de los Hanson de Curiepe abajo), contradice a un precandidato dela Oposicióncuando este dice que construirá cinco mil escuela. Ella asegura que el hombre no sabe de lo que habla, a diferencia de ella que es una maravilla preparando gente para las universidades en las escuelas y liceos públicos (no como los que salen de los privados que terminan haciendo cola en una Misión), alegando que en verdad, en todo el país, sólo hacen falta cuatrocientas treinta, o cuatrocientas diez o algo así. Palabras de ella. No sabe cuántas son, pero sale a rebatirle números a otro (Dios, si iba a atacarle así, ¿por qué carajo no intentó averiguar el número exacto?). Y uno el desconfiado de las maravillas de la revolución se pregunta, con tanto real que ha manejado el estado en este laaaaarrrrrgo Gobierno, y siendo ella ministro de Educación desde el inicio del periodo (¿le sabrá algo a alguien o aplaudirá con batuqueos en las cadenas presidenciales?), ¿por qué carrizo todavía faltan todas esas escuelas? Mejor era que no aclarara nada.

   Y sin embargo es poco si lo comparamos con lo dicho por el Director del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC, antigua PTJ que, duélale a quien le duela, soñaba mejor que esa tontería de hombres muñuños), comisario Luis Fernández, cuando tachó a la precandidata de Oposición María Corina Machado de exagerada al denunciar que habían cuarenta mil bandas delictivas en el país. Él nos asegura, por VTV donde nadie le pregunta nada, que podemos estar tranquilos, dormir con las puertas abiertas y salir de noche contando billetes, y que no debemos escuchar a la insensata esa que sólo busca causar temor e intranquilidad, ya que en Venezuela, según él, tan sólo hay unas catorce mil bandas delictivas. Nada más. Y lo más alarmante (él sí alarmó de verdad cuando lo dijo), es que no está seguro de la cifra. Y uno se pregunta si sabe que son catorce mil, ¿por qué siguen operando? Llevan trece años controlando los cuerpos de seguridad, la fiscalía y los tribunales, ¿por qué todos esos delincuentes continúan libres todavía? Lo peor es cuando el Comisario le pide a la diputado Machado que le diga dónde están todas esas bandas, porque uno se pregunta por qué no renuncia y que ella haga su trabajo, entonces. Que no es ir a VTV, preciadamente, a atacar a esa señora sino a las catorce mil piches bandas delictivas que operan en el país. Oyéndole replicarle a la diputado, uno imagina que en un fin de semana lo logra. ¿No es lindo un país tan organizado? Son catorce mil, nada más… más o menos, según el Comisario. ¡Es que brindan tanta seguridad cuando hablan!

   Pero la guinda de la torta se la lleva, como generalmente ocurre, el novio de la madrina, el cuarto bate del equipo, el chico de la película, la novia en la boda, el muerto en el velorio, por supuesto que hablo del presidente Hugo Chávez. Por ahí viene rodando hace cuatro años una denuncia contra uno de sus generales, Rangel Silva, por sus no explicadas cuentas en dólares en el exterior (qué maña que hay que rendir cuentas de todo) y quela DEArastreó hasta ciertos grupos irregulares en Colombia (las heroicas narco FARC). Cuando la prensa colombiana destaca la noticia (por malas gentes), y por la gravedad todos se hacen eco, el presidente Chávez asegura que es un circo mediático para atacar ala FAN, que a él no le consta, que no sabe nada, que él no ha visto ninguna prueba contra el hombre. Cosa curiosa, ya antes no había visto los muertos que Gaddafi dejaba en las calles de Trípoli pero sí los dela OTAN. Encuanto a pruebas, señor, ¿usted no mandó a encarcelar a la juez Afiuni por televisión porque “debía” estar incursa en delito, sin saberlo y sin probarlo? Porque tenía un pálpito. Esperemos que no sea que al hombre, en los ojos, se le ve lo decente. Aquí se habla de drogas. Y de cómplices en el tráfico. Mire, señor Presidente, ¿quién debe investigar no es la fiscalía y los tribunales? ¿Investigaron? ¿O debe hacerlo Globovisión?

   Pero no, no saben a ciencia cierta sobre escuelas a construir o bandas delictivas, o no saben de plano. Con razón, Dios mío, la revolución va como va.

ARISTOBULO ISTURIZ Y LOS ASEXUADOS, SILENCIO

Julio César.

INCENTIVOS LABORALES

enero 24, 2012

…EN FRIO

   Cuando un empleado le cumplía como le gustaba, el ingeniero le recompensaba como les gustaba a todos. Y a pelo.

TRAVIESOS DUENDECILLOS

Julio César.

EXPECTATIVAS

enero 22, 2012

ES MEJOR…

   Pobre muchacho. Aunque generalmente se controla, no es fácil ser un policía motorizado con ese ajustado uniforme y tenerla siempre dura. Pero era ver a su teniente, con un pantalón más ajustado todavía, y ponerse caliente… Eso era irse al patio y caer y tocarse y gemir, pidiéndole al teniente, mentalmente, que le hiciera de todo. ¿Saben por qué digo pobre? Porque el teniente quiere darle, pero no sabe si el muchacho lo deje.

   Si hay algo peor que un mal perdedor es un mal ganador. Y eso lo descubre Jerónimo cuando el maldito portero del otro equipo, para vengarse de su baile erótico después de marcarle un tanto, estaba a punto de clavarle varios goles hasta lo más profundo de su… red.

   Sabía que le encontraría allí, esperando después de la carrera. El mejor, el macho alfa, el hombre dentro de la pista. Y a él, como vencido, sólo le quedaba caer de rodillas y someterse… Comenzando con pasar la lengua por todos lados. Bien mirado, piensa el vencido mientras ya va cayendo de rodillas y jadeando, esta era una de esas situaciones de la vida donde todo era ganar y ganar.

TRABAJADOS CON AMOR

Julio César.

JARED HACE CAER A JENSEN… 6

enero 22, 2012

JARED HACE CAER A JENSEN                         … 5

   La siguiente historia es un Padackles. Un chico deja muchas cosas atrás en pos de un sueño y luego entiende que no había necesidad de sacrificar nada. Me gustan esos mensajes desde Brokeback Mountain. Si puedo, termino los otros. Por cierto, este relato NO ES MÍO. Tiene partes subidas de tono.

……

Titulo: I found, baby

Autor: River_sun

   -¡Es su culpa!

……

   Brusco, recogiendo sus ropas a manotazos, Jared es seguido por la mirada de Jensen, quien se muerde los labios por el frío en el corazón que le provoca su enojo, por las ganas que siente de pasar la noche entre sus brazos (una necesidad a la que desea cerrarle la puerta en las narices), y los ojos vidrioso de lujuria al reparar en la ancha y recia espalda, los brazos musculosos y cruzados de venas, los pectorales abultados, la cintura estrecha, ese culo que…

   Sin despedirse, hirviendo de frustración más que de enojo, Jared sale del dormitorio, odiando el encontrarse con el sofá donde se revolcaron horas antes (y que necesitaba una buena lavada). Dios, ¿por qué Jensen tenía que ser tan gilipollas?

   -¿Jared? –le llama, a sus espaldas. No quiere responderle, no desea dejar de sentirse enojado.- Jared…

   -¿Qué? -se vuelve, maldiciéndose por ser débil, allí estaba Jensen desnudo, dorado, pecoso, medio cubierto con una sabana alrededor de su cintura. Dios, las ganas de cruzar el espacio que les separa, tomarle en sus brazos y regresar a la cama para tocarle, lamerle y morderle, eran intensas.

   -Yo… No te enojes. Sabes que…

   -No quieres nada serio, me quedó muy claro. No hay problema. –gruñe, sin tranquilizarle en nada. Va hacia la puerta.- Buenas noches, Jensen. –le desea de manera intencionada. Tal vez sabiendo que el rubio no la tendría fácil. Como no la tendría él mismo.

   -Te llamo, ¿okay? –tiene las bolas de proponer.

   Y Jared desea, en verdad, mandarle al coño de su… (con el perdón de Donna Ackles), pero se desinfla.

   -Claro. –abre y sale.

   Y Jensen se siente como el propio cretino por sentirse dolido, ni un adiós, una sonrisa o un beso de despedida. Pero bueno, ¿qué le pasaba? Eran sus reglas, ¿no? Debía atenerse a ellas aunque en ese momento las odiara. Pero… era lo mejor, ¿cierto?

   Jared siente muy distinto en esos momentos. Estaba enojado, mucho. Y muy decidido: si, Jensen Ackles iba a recibir su merecido.

……

   Una tarde, cuando Jensen acababa de cumplir los trece años de edad y Jared iba mediando los doce, se lo preguntó. Era algo que llevaba años carcomiéndole la mente. Fue en su dormitorio (nunca iban a la casa de Jensen) mientras leían, echados de panza sobre su cama, uno al lado del otro, historietas cuando se suponían que debían estar estudiando.

   -Jensen, ¿por qué me besaste? Aquella tarde. –pregunta Jared, ansioso, dejando a los X-Men por un segundo. Jensen no le mira y sigue leyendo.- Jensen… -insiste.

   -¿Qué tarde? –sus orejas rojas no engañaron a Jared.

   -Lo sabes. Ese día. El día que nos conocimos.

  -Jared, si te molesté… -sonó alarmado.

   -¡No! No, nada de eso, pero… -el adolescente confundido se mordió los labios.

   Aunque a partir de aquel momento, y casi sin darse cuenta de cómo, se convirtieron en los mejores amigos de este mundo, Jared nunca le contó que todo aquel día le buscó ansiosamente con la mirada por toda la escuela, incapaz de controlarse él mismo. O que esa misma noche atormentó a sus padres hablándoles de lo genial que era aquel niño de pelos en punta y cubierto de pecas a quien le faltaba un diente. O que a la hora de ir a la cama, días más tarde, le preguntó a su mamá cómo supo que se había enamorado de su papá. Ahora, con el corazón latiéndole con fuerza, espera.

   -No lo sé, Jared. Tan sólo quise… -le mira, rojo de vergüenza, con las verdes pupilas algo nubladas tras sus anteojos.- No debí, lo siento, yo no quiero que tú… ¡Ug!

   Jared no pudo soportar más, algo dentro de su cabeza le gritaba que ya había esperado demasiado, así que acercó su rostro dejando caer su boca sobre esos labios rojos y húmedos, tragándose las últimas palabras y el aliento de Jensen. No sabía qué hacer, pero no los alejó, maravillándose de que Jensen no se hubiera parado ya de la cama. Y cuando el rubio atrapó un puñado de sus cabellos con una mano, mordiendo un tanto sobre su labio inferior, supo que no iba mal encaminado.

   Fue su primer beso. La cosa más deliciosa que había probado jamás. Por un tiempo, después de Jensen, pensó que era el “sabor” de besar, más tarde entendió que la magia se daba, es cierto, pero no todos los días o en todas partes. Ni con cualquiera. Y que besar era sólo besar, no como esa vez, cuando jadeante, rojo de mejillas, todo sonrisa con hoyuelos y la mirada casi nublada, sintió toda su piel erizada, viendo a un cohibido, sonrojado y hermoso Jensen jadear también a su lado cuando sus bocas se separaron al fin.

   Su primer beso fue maravilloso, más tarde gritaría riendo a quien deseara escucharle que fue un beso de amor. Su primer beso de amor. Pero la verdad…

   Era que el segundo fue mejor todavía. Jensen estaba paralizado, y Jared le vio el temor, la alarma y la confusión en la mirada, un segundo antes de que se moviera intuyó que Jensen escaparía y luego pretendería que aquello no había ocurrido (tal vez después de negársele y evitarle durante días). Y Jared, un chiquillo de doce años, no quiso pasar por eso. Le atrapó por un hombro y le echó de espaldas, tendiéndose a su lado y le besó otra vez, lentamente, lamiendo y mordiendo y atrapando los labios de Jensen entre los suyos. Y escucharle gemir bajo sus labios, le envió una descarga eléctrica que llenó completamente su entrepiernas.

   Para Jared la vida fue siempre más simple, Jensen lo creyó así desde los trece años. Después de esa tanda de besos, cuando finalmente salieron de la habitación y se toparon con Sherri Padalecki, madre de Jared, el rubio pecoso adivinó el desconcierto, sorpresa y la aprensión en la mirada de la mujer, a quien no le pasó por alto lo rojo de sus caras, lo hincado de sus labios, la sonrisa monumental de Jared, que exudaba felicidad y excitación por cada poro, ni la discreta y feliz vergüenza de Jensen. El muchacho, a sus trece años, supo que ella intuyó algo… y le maravilló que no gritara, les separara o le echara de su casa como a un perro sarnoso. Le extrañó no ver odio o repulsa en su mirada.

   Oh, si, porque la vida de Jensen en Richmond nunca fue fácil…

   Pero Jensen no quiere recordarlo. Ni los besos ni su vida en aquel pueblo apestoso. En verdad, mientras monta maquetas y diseña escenarios que Steve Carson irá a fotografiar más tardar para confeccionar el catálogo, intenta dejar su vida personal bien lejos.

   La cena con Jared, y todo lo demás, había ocurrido dos días antes y del castaño no había escuchado ni de su salud. Estaba bien, debía trabajar. Había regresado a la rutina, sumergiéndose en ella, pero no se engañaba a tales extremos, lo hacía para evitar recordar a Jared Padalecki, cuya sexy y ardiente imagen reaparecía justo en el peor momento, cuando más concentrado debía estar en su labor. Aunque el repetírselo una y otra vez no conseguía que olvidara la sensación de sus pieles juntas, el toque de sus manos enormes, la manera en la que bebía de su boca mientras le acariciaba todo. Cierra los ojos y menea la cabeza, deseando no conjurar al hermoso muchacho que un día lo fue todo para él. Su vida. Su sol… Lamentablemente no su meta final.

   -Un centavo por tus pensamientos. –la voz de Danneel le hace saltar en la silla.

   -Bien, lo necesito. Y no te acerques así.

   -Llevas días en un estado lamentable. Ha sido imposible no darme cuenta porque estás distraído. Y tú nunca te distraes.

   -¡Jesús! Eso suena horrible.

   -No intentes evadirme. Estás perdido en tus pensamientos. ¿Dónde estás?

   -No es nada, Danni. –baja la mirada, frunciendo el ceño. ¿Se estaba descuidando?

   -¡Claro! Y seguro que ese estado mental no tiene nada que ver con el hermoso moreno que conociste en la galería.

   -¿Jared?

   -Oh, por Dios, es cierto, ¡sabes su nombre!

   -¿El nombre de quién? -pregunta Steve que pasaba por ahí, justo a tiempo para escuchar lo que no era de su incumbencia, piensa Jensen deseando golpear el caballete con la cabeza.

   -El novio de Jensen. ¡Se llama Jared!

   -¿Novio? ¿Tú? Joder, ¿acaso comenzó el Apocalipsis?  –abre mucho los ojos.- Un momento… ¿Jared? ¿Ese Jared? ¿El Jared? –Steve le mira fijamente.

   -¿Sabes de quién se trata? –Danni parece confusa. Luego molesta.- ¿Cómo es que tú sabes de él y yo no? –mira a Jensen dolida.- ¿Acaso no soy también tu amiga? ¿O es porque Steve tiene pito y yo no? Dios, es tan injusto. Puedo llevarte a un tribunal por discriminación… -agita un dedo amenazante.

   -Es… fue un antiguo novio, ¿okay? Cuando llegué a Nueva York, Steve fue uno de mis primeros amigos, han sido muchas noches de beber como cosacos y… uno se pone hablador cuando está borracho. -explica Jensen. Ella abre mucho la boca.- Y si, el mundo es tan pequeño y enrollado como un pañuelo doblado. Mira que encontrármelo en esa galería por casualidad después de tanto tiempo.

   -Bien, cariño, puede ser el destino. Y déjame aclarar esto: ¿esa enorme belleza era tu chico y le dejaste ir? -se burla suave, pero notando la tormenta en su alma, le acaricia un hombro.- ¿Todo bien?

   -Más o menos. Jared y yo… no terminamos en buenos términos. –y rueda los ojos, obviando hablar de los gritos y de los reclamos, o del golpe que Jared le propinó, o todos esos días, semanas, meses y años que le extrañó tanto que le dolía el pecho. Y pensar que todo había comenzado de una manera tan hermosa.

   -Te gusta. –comentan Steve y Danni a un tiempo.

   -Pero ya es agua pasada. Creo que siempre… le querré un poco. En momentos muy malos de mi vida, Jared fue lo único estable y sólido. Su sonrisa y su… cariño me mantuvieron cuerdo. Hasta que… -se encoge de hombros.- …Crecimos y cada uno tomó su camino.

   -Entiendo, pero sé sincero, ¿no te gustaría intentarlo otra vez? Lo digo porque… Dios, Jensen, nunca te he visto hablar de alguien o algo con ese sentimiento, ese pesar y añoranza. Se nota que él lo fue todo en tu vida. Y no te molestes en negarlo… ¿No has pensado que si él te busca es porque desea reiniciarlo todo? Se me ocurre porque cuando salían de ese sanitario… -y Jensen rueda lo ojos otra vez por la mirada burlonamente escandalizada que Steve le lanza.- …No imagino que fueras tú quien le arrastró a uno de los privados, cayéndole encima y arrancándole las ropas de ese cuerpo alto, fuerte y musculoso que debe saber usar muy bien y…

   -¡Danni!

   -Disculpa, divago. Llevo tiempo sin acción. El maldito de Tom Welling no me llama. Y mira que le he enviado mensajes y señales. Tan sólo me falta esposarme desnuda a su cama.

   -Eso te pasa porque así lo quieres… -sonríe Steve, rodeándole la cintura con un brazo.

   -¿Qué? ¿Y que Chris me mate?

   -Oye, él y yo…

   -Si, si, sólo son amigos. Sigue creyéndote el cuento de tu heterosexualidad. –es cáustica, luego mira a Jensen.- Cariño, esto ya debes saberlo pero voy a recordártelo porque soy tu mejor amiga en todo el mundo: mejor que pasar una noche a solas en tu cama, tocándote tú mismo, es estar con alguien que te guste… o te importe.

   -No, Danni. Yo no… No puedo regresar a eso. Jared y yo tomamos senderos diferentes porque así lo quisimos. Yo sigo el mío, él persiste en el suyo. Y créeme, jamás esos caminos se cruzarán. Han pasado años y Jared continúa siendo el mismo. -ella va a agregar algo más y la interrumpe.- Déjalo así, ¿okay? Sé lo que dirás, que tal vez mis metas eran demasiado altas, que soy exigente, ambicioso y un gilipollas completo… Lo sé. En base a eso, un día jugamos él y yo, y ahora todo terminó.

   Decirlo le provoca un leve dolor en el pecho en el cual no quiere detenerse a pensar. Es posible que Danneel o Steve aún tuvieran algo que agregar, por eso suspira aliviado cuando su móvil suena… para congelarse al segundo siguiente, todo ojos y un tanto pálido.

   Jared…

   En verdad no estaba considerando el llamarle otra vez, porque aunque se había divertido como nunca, y quedado agotadamente satisfecho como hace muchos años que no ocurría, la separación no había sido agradable. Y reconozcámonos, Jensen Ackles es un puto cobarde. Llamar a Jared y que este se negara a reunirse con él por ahí, era algo que estaba seguro no podría soportar, por ello era mejor dejarlo todo como está. ¿Ven? El camino del cobarde. Pero ahora Jared llamaba, y él, como idiota, no puede reaccionar. Tan sólo mirar el nombre que dudó siquiera colocar en el identificador, seguro como estaba de que no volverían a verse.

   -¿Jared? –responde con precaución mientras que con la mano hace furiosos gestos de sigan sus caminos y dejen de joder, a Danneel y Steve, quienes sonriendo, mirándose el uno a la otra, lanzan un mudo ¡awww!

   -Hola, Jensen… -la voz de Jared suena tensa, también cautelosa.- ¿Trabajando? –y ríe algo amargo.- Qué pregunta tan tonta, ¿verdad? –y Jensen cierra los ojos. Todo estaba tan jodido.- Me… Me gustaría verte. –deja salir a toda prisa y el corazón del rubio retumba tanto que casi no puede escuchar sus propios pensamientos.

   -Jay… -duda.

   -Calma, no estoy buscando una cita o una tarde romántica. Tan sólo un café, como dos viejos amigos… -y su voz va bajado en decibeles, ronca y cálida.- Tan sólo probar algo caliente y delicioso a media tarde y que nos deje bien satisfechos a los dos.

   A Jensen la piel se le eriza toda, las palabras y el tono van directamente a su verga. Sabe que sus amigos no oyen las frases de Jared, pero algo deben intuir por sus mejillas rojas y ojos brillantes.

   -Estoy… -comienza a excusarse, ronco.

   -Terminaste la maqueta. No tienes nada más que hacer. Si te está invitando a salir, ¡ve! –ordena bajito y tajante, Danni.

   Jensen traga saliva. Quiere, Dios, si que quiere. Aferra el teléfono.

   -Esta bien, búscame en… -comienza y hace una mueca, casi puede oír el alivio y la sonrisa de Jared al otro lado.

……

   Odia esperar sentado a una mesa de café. Siempre siente que debería estar haciendo algo más. Como trabajar en las malditas maquetas. Eleva la mirada hacia un ventanal y sonríe. Era una bonita tarde, no muy nublada o fría. Que mejora cuando Jared entra, alto y guapo, enfundado en un jeans desteñido y viejo, una franela obscenamente ajustada a su cuerpo y una chaqueta de cuero que desconcierta a Jensen. Era de las buenas. Pero deja de analizar su indumentaria cuando sus ojos se encuentran.

   Imaginaba que Jared aún estaría cabreado, y seguro lo estaba, su mandíbulas parecían algo tensas al entrar, pero nada más verle, su rostro franco se ablandó en una sonrisa mientras cruza el café con paso seguro, confiado… atrayendo todas las miradas con su magnifica estampa. Y Jensen sonrió sintiéndose tontamente orgulloso. Le gustaba que todos vieran al hermoso gigantón que iba a su mesa. Que supieran que era suyo… Y eso hace tambalear su sonrisa. Joder, no. No lo era. Jared era sólo un amigo. Se pone de pie.

   -Jared…

   -Jen… -sonríe, medio tendiéndose y apretándole un hombro.

   De manera automática Jensen eleva su mano que cae sobre ese bíceps abultado, firme, y tiembla. Y algo debe notarse en sus ojos, porque la mirada de Jared se oscurece inmediatamente.

   -Bonito lugar. –toma asiento, sin quitarle los ojos de encima.

   -Si, hacen buen café. Vengo siempre. –el castaño entrecierra los ojos.

   -¿Muchos cafés con muchos amigos? –demanda; suave, pero demanda.

   -No. Me gusta el café. Tú lo sabes. Me gusta este lugar porque es tranquilo. Aquí puedo… pensar.

   -¿En trabajo?

   -Jared!

   -Lamento haberme ido así la otra noche. –cambia bruscamente de tema.

   -No, yo lo siento. Debí… -se muerde el labio porque no sabe qué decir. ¿Pedirle que se quedara? No, eso no. Pero lo había deseado, con todas sus fuerzas. Jared mira fascinado esos dientes sobre el carnoso labio inferior.

   -Sabía que no podías. No buscas una aventura o un romance. Lo capté. Lo has dejado muy en claro. Estuvo mal de mi parte insistir. –se encoge de hombros, sonriente, y Jensen se extraña, ¿estaría siendo sincero? Parecía demasiado… comprensivo.

   -¿Desean ordenar? –la bonita mesera, una morena menuda de buenas curvas mira a Jared de manera ávida.

   A Jensen el estómago se le encoge en el abdomen, aunque no podían ser celos, ¿verdad? Tal vez era porque la joven no le lanzó ni una mirada, pero era que ya lo sabía gay. Ordenan y ella se aleja, todavía sonriéndole a Jared, quien la sigue con la mirada.

   -¿Ahora te gustan las chicas? –Jensen no puede evitarlo.

   -Me gusta probar un poquito de todo. No me encasillo. Cómo no debo responder ante nadie… –se encoge de hombros, informando algo que no tiene importancia, y Jensen casi quiere salir corriendo.

   -Claro. Es… bueno tener la mente abierta. –¡maldito prostituto barato! No, seguramente era de los costosos.

   -Bien, la otra noche… Mira, no debí ponerte en el predicamento de sacarme de tu casa.

   -Oye, no era…

   -No, no, tuviste toda la razón. Fue mi culpa. Creo que me encandilé como siempre cuando estoy frente a ti. Dios, Jen, tu piel es tan suave y cálida. Y tiene un sabor tan delicioso. Es como tus labios, el pecado tomando forma y uno deseando pecar. Simplemente no podía dejar de pensar en lo mucho que deseaba quedarme y tocarte, lamerte y morder, y oírte ronronear de esa manera que hace que la sangre de cualquiera arda de ganas. Pensé que… podría dormir abrazado a ti, mis piernas entre las tuyas, mi rostro en el hueco de tu cuello, aspirando tu olor, mis brazos rodeándote para no dejarte ir nunca, y despertar en la mañana así, y volver a amarnos sobre esa cama de sábanas revueltas. –enumera elevando nuevamente los hombros.- Fui descortés.

   Jensen no puede hablar, tragando saliva intenta eliminar la resequedad. Su piel erizada totalmente.

   -Creo que… iré al sanitario. –se pone Jared de pie, sin dejar de mirarle fijamente, con su entrepiernas mostrando una evidente erección bajo el jeans. Y Jensen jadea.

……

   Jared entra en uno de los privados, esperando. Sonríe sin volverse cuando la puerta se abre y cierra de un portazo.

   -¡Hijo de puta…! -grazna Jensen acercándosele.

     Sin volverse, Jared se despoja de la chaqueta, su espalda recia hace gemir a Jensen, y más cuando el otro se vuelve, le atrapa las solapas del saco y lo arroja sobre su chaqueta caída encima del inodoro. Jensen va a quejarse cuando los brazos de Jared le rodean la cintura, las manos cruzadas atrapan sus lumbares y le atrae, alzándole también. Jensen cae sobre y contra él, y se besan con hambre. Jared le muerde el labio inferior, halándolo, haciéndole temblar y gemir, momento que aprovecha para meter su lengua, estrellándole de espaldas contra una de las paredes del privado, sosteniéndole y aprisionándole con su cuerpo.

   Y mientras Jared lame y chupa de su lengua de una manera que le hace temblar todo, Jensen siente ese cuerpo sólido contra el suyo, el roce enloquecedor de esa verga erecta y caliente contra la suya que ya palpita y babea. Se besan y se frotan uno contra el otro y todavía no es suficiente. Jensen le atrapa el suave cabello y casi gime de frustración cuando Jared, jadeando, termina el beso, pero tan sólo para alzarle más (mira que tiene fuerza el gigante verde), lamiéndole de manera lenta y deliberada el cuello, deteniéndose sobre el palpitante punto en su yugular, dándole pequeños azotes con la lengua, antes de mordisquear. Jensen ya no piensa, su mente es una sola mancha roja de lujuria, casi corriéndose cuando Jared atrapa el lóbulo de una de sus orejas con sus dientes y muerde, suave, halando, metiendo luego la lengua por su canal auditivo.

   De rodillas, Jared atrapa su verga imposiblemente dura, y la lame de arriba abajo por la cara posterior, siguiendo la ruta de la gran vena con la punta de su lengua caliente y húmeda, haciendo temblar al rubio de una manera salvaje. Del ojete manan finos hilos claros, y Jared lengüeta y los recoge antes de beberlos con gruñidos de placer, mirándole, tragándola al fin, cerrado su lengua y mejillas sobre la ardiente barra, chupándola.

   Jensen tiene que agarrarse de las paredes del privado para no caer desfallecido de pura lujuria. Cierra los ojos y echa la cabeza hacia atrás demasiado fuerte, dándose un feo golpe que ni siente, hasta que tiene que abrirlos y bajar la mirada, al quedarse Jared quieto, con sus labios pegados a su pubis. Verle con el cabello sobre los ojos, que brillan de malicia, la mejilla abultada con su verga, casi le hace correrse de lo cachondo que se pone.

   -¡Es una puta! Todos me lo dijeron pero… –se oye una voz masculina molesta, que entra, y la pareja se detiene. Otra voz responde y dos hombres se enfrascan en la eterna discusión sobre lo malas que suelen ser las ex esposas.

   Buscando oxígeno, Jared libra la enrojecida verga de Jensen, atrapándola con un puño, masturbándole lentamente, mientras esa gente sigue hablando, y Jensen tiene que morderse los labios para no gemir, mientras se cose en su jugo, terriblemente excitado. Cuando cree que todo va a terminar porque los carajos van saliendo, entra alguien más, silbando la tonadilla de Kill Bill. Y Jensen desea realmente matarle. Jared le suelta y al rubio le duele, literalmente.

   -Aquí no se puede. –susurra Jared.- No podría clavártela como quiero, lentamente por el culo, llenándote todo, haciéndote gritar por más. –y a Jensen se le escapa un jadeo.

   -Vamos a mi apartamento. –gruñe.

  -No lo sé… Es tarde, te conozco, querrás horas de sexo salvaje y caliente, se me hará muy de noche y es peligroso. La vez pasada creo que unos tipos me siguieron a la salida de tu piso y…

   -Te quedas, punto. –gruñe Jensen molesto, prestándole sólo atención a media, con un oído hacia la puerta de los sanitarios y los ojos en la puerta del privado ya que alguien intentó abrir.- Ocupado, joder, ¿no ves los otros abiertos? –tal vez por ello no repara en la enorme sonrisa de Jared.

   -¿Estás seguro, Jen? Sé que te gusta dormir solo o no descan…

   -Tengo las bolas azules, ¿okay? Y cierra la boca. –gruñe bajito; excitado y furioso decide por los dos.

   Y jared en la gloria. Todo salía como esperaba…

CONTINÚA … 7

Julio César.

NOTA:   ¡Por fin! El Canal Warner está anunciando el regreso de Supernatural, en su séptima temporada y con unas tomas geniales. Y aunque ya he visto los episodios que van, no pienso perdérmelo. Arrancan el primero de febrero, a las diez de la noche, hora de Venezuela. Y aunque me dije que este año no lo apuraría esperando los días de descanso (diciembre nos alcanza con alarmante celeridad), ya quiero que llegue el primero.

NECESITADO DE UNA MANO AMIGA

enero 22, 2012

 INQUIETUD SIN MOTIVOS

   Esas cosas siempre pasan.

   -Coño, ayúdenme. –gruñe el muchacho metiéndose bajo los bancos del vestuario. No entendía por qué el entrenador y el resto de los chicos, todos del equipo de fútbol, no se aprestaban ya a socorrerle en tan desagradable predicamento: una lente de contacto perdida.- No se queden tiesos mirándome como pendejos, ¡necesito una mano aquí!

MARINES BAJO ATAQUE…

Julio César.

EXPERIMENTOS DE PAREJAS

enero 22, 2012

NO DELANTE DE LOS NIÑOS

   Todo era por comodidad, ¿no?

   -Yo… Yo… -jadea el muchacho sobre la cama.

   Intentó explicarle al suegro que su mujer y él jugaban a ciertas cosas en la cama. Qué a veces usaba pantaletas bajo las ropas por comodidad, como decía su mujer. Qué tan sólo experimentaban.

   -Déjese de maricadas, yerno. –le corta el hombrezote con su vozarrón.- Su mujer no está y estoy seguro que esos juegos con mi hija no es para que los practique cuando ella está lejos, y menos con esas vainas que escondió debajo de usted. ¿Vaselina y una vela? Por favor, muchacho… Esto le sentará mejor a una nena tan linda como tú… -ronroneó caminando hacia la cama, desabrochándose el pantalón.

HOMBRE EN PANTALETAS

Julio César.

Y EL MUNDO SIGUE IGUAL

enero 22, 2012

 EL CARNICERO Y LIBIA

   Esta fue la única noticia sorpresiva de la década…

   Sentarse a leer la prensa es encontrarse con que el mundo continúa exactamente igual a como se le había dejado la última vez. Mucho girar, muchas palabras, muchos titulares y nada ha cambiado.

   Después de trece años mandando, el presidente Hugo Chávez continúa diciendo que no ha podido hacer nada para impedir que Venezuela caiga en la ruina económica, moral y física, por culpa de todo el mundo. No suya. Ha manejado a su antojo la hacienda pública, gastando más de un millón de millones de dólares y quintuplicando la deuda venezolana sin que nadie pueda opinar al respecto, mucho menos fiscalizarle. Le cambió el nombre al país, los símbolos patrios, el huso horario y el valor de la moneda, sin pararle a nada de lo que dijeron los expertos (que alertaban que íbamos al precipicio, y caímos; seguramente en su mente de socialista culpa por agoreros a los que alertaron). Lo hizo porque le salió del forro y esa vaina sería así chillara quien chillara… Pero construir casas, autopistas, universidades, fábricas o levantar sembradíos, detener al hampa, eso sí no puede porque la oligarquía colombiana, el imperio, los curas y la oposición “traidora y apartida” no le dejan. Poechito.

   Siguen las tensiones entre Estados Unidos, Israel, Occidente, Siria e Irán. Sigue el pujo, yo dije, tú comentaste, ellos opinaron. Y todo congelado. Las constantes son las mismas, Estados Unidos, con Obama enfrentando un próximo proceso electoral, teme entrar en otra ratonera. Israel sopesa qué tanto le costaría borrar los misiles y al régimen iraní a fuerza de bombas… o que ocurra todo lo contrario. Occidente tiene sus problemas económicos que no le dejan pensar en nada más. En Siria el régimen sigue asesinando personas, mientras habla de apertura y culpa a todo el mundo de las convulsiones internas del país, responsabilidad de todos menos de la satrapía que lleva décadas mandando; es aquí donde hay que recordar aquel decir de a rey bueno rara vez su pueblo quiere cortarle la cabeza (qué ha ocurrido, ahí está Jesús de Nazaret, aunque en su defensa se puede alegar que él predicó tres años, los dictadores sirios llevan más de cuarenta años y les parece poco).

   En Irán continúan detenidos, la disyuntiva es cruel, ¿seguir armándose para ver si los sionistas se atreven a atacar y el pueblo iraní se une alrededor de ellos? ¿O se volverán contra ellos, habrá enfrentamientos, masacres y finalmente un Ahmadineyad colgando del cuello, sangrando de tantas pedradas recibidas, con el agravante de que los santones puedan acompañarle en la cerca? De todos ellos, sólo los sirios comunes y corrientes sufren, los demás pueden permitirse esperar hasta que el infierno se congele, mientras en el resto del mundo la gente vive con aprehensión por las noticias que del Oriente Medio llegan.

   El drama económico europeo continúa su marcha. Francia está en el ojo de las medidoras de riesgo financiero, con el añadido de que cuan lideres tercermundistas (Chávez y compañía), ahora la elite europea critica a las casas evaluadoras de riesgo de provocar la crisis. No al mal manejo económico de los gobiernos. Ayer se les alababa y se seguían sus consejos, hoy son vistos como parte de una macabra conspiración. El viejo juego de culpar al médico por la muerte de un paciente irresponsable. Lo de Grecia no tiene compón. La señora Merkel parece decidida a salvar la eurozona, al todo el resto del continente, pero en algún momento deberá entender que hay personas que corren riendo y cerrando los ojos a las vías de un tren que se acerca pitando, por el puro deseo de las emociones, saltar arriesgándolo todo, o desapareciendo por propia mano.

   A quien desea hundirse no se le puede  mantener a flote. Y muchos griegos sospechan que terminarán ahogándose, lo dice la gran cantidad de personas que desesperadamente intentan convertir sus ahorros en dólares o llevarlos a puertos más seguros. Sin embargo, los días transcurren, hay noticias de reuniones y cumbres, y nada se resuelve. ¿Terminará la tormenta acabando con Grecia? Es posible. Y tal vez sea lo mejor; ya que son capaces de gastar como reyes, pero odian que se les pida ahorro y sacrificio (qué sabroso), que se salven por su cuenta o se hundan. Que sean ellos los dueños de sus destinos. Todavía tienen esa libertad, una negada, por ejemplo, a los cubanos, venezolanos o sirios, quienes estamos a merced de los caprichos de los “hombres fuertes”.

BENEDCITO XVI EN CUBA

Julio César.