Archive for 29 febrero 2012

ATRAPADOS!!!

febrero 29, 2012

DE MASAJES Y MASAJISTAS

   “Dios, ¿qué me van a hacer estos hombres?”.

   Imaginen una cinta donde un carajo fornido y visiblemente masculino corre escapando de una gente que le persigue y terminan atrapándole y drogándole. Despierta y está atado, desnudo, al lado de un compadre y mejor amigo en las mismas situaciones, y ve que piensan “abusar” de él. ¿Verdad que despierta el morbo?

   Las películas deben ser así, tener una trama, un acercamiento, una duda, un coqueteo y luego a la acción; no abrir una puerta y a bajarse las ropas. Se pierde algo de magia en ello. O será que uno es medio maniático, algo fetichista, porque la idea de un San Nicolás que va a repartir juguetes y termina dándole al muchacho, o el hombre que se pierde en un callejón y termina abriéndole la boca a una pila de sujetos, por no hablar de esto, tienden a sonar más excitantes.

   Si desean ver más, vayan a: COMPADRES EN APUROS

   Coño, lastima que no entiendo inglés.

ESOS CHICOS EN LOS VESTUARIOS DEPORTIVOS

Julio César.

OCTAVITA DE CARNAVAL… AL SOL

febrero 28, 2012

 …AL SOL

   -De bajar a la playa en carnaval y la octavita lo que más me gusta es mi tanguita. Llevar sol es tan rico, se me mete por todos lados. Y me pongo pícaro, sin que muchos lo noten meto un dedo, aparto el hilito, abro más las piernas y se me mete un rico rayito caliente. Lo hago, sobre todo, cuando Toñito pasa por ahí. Ay, ese Toñito todo frío y distante. Yo me pongo mal y él sólo se pasea con esa pinta y esos lentes oscuros. Coño, ¿donde estará tonito?, lo tengo calentito y no es por el sol. –alza y menea ese culito rico.

   -A mí, igualmente, me gusta que se me meta el sol, pero también el agua. Cuando la ola viene abro las piernas y me medio golpea ahí, justo en ese punto que lo resiente, palpita y se me moja también. A Toñito le gusta cuando estoy así, sólo dice que me meneo como una perra caliente, pero noto cómo me mira. Ojalá Toñito estuviera por aquí… aquí… –y menea ese culito invitador.

   -¿De esta playa en carnavales y octavitas? Me sorprende lo ruin que se ponen tantos carajos que vienen con las familias o las novias. Si vieran, tipos que llegan todo “mira, yo soy bien macho”, pero en hilo dental y tanga, se ponen malucos. Eso es, “Toñito, mira como se me mete; Toñito sácamela con los dientes; Toñito, vamos a los vestuarios y te la mamo”. Si, se ponen bien ruines. –asegura Toñito, la voz fría pero con el bulto caliente.

DESPEDIDA… AL SOL

Julio César.

NOTA: Todas las imágenes han sido tomadas de portales gratuitos; me aseguran que estás también (no las encontré yo). Me dicen, y cuesta creer que la gente sea tan… osada, que muchas están en Facebook. Qué nadie se moleste, por favor. Aunque con esas pintas… seguro que esos carajos se divierten bastante, ¿no?

JARED HACE CAER A JENSEN… 7

febrero 28, 2012

JARED HACE CAER A JENSEN                         … 6

   La siguiente historia es un Padackles. Un chico deja muchas cosas atrás en pos de un sueño y luego entiende que no había necesidad de sacrificar nada. Me gustan esos mensajes desde Brokeback Mountain. Si puedo, termino los otros. Por cierto, este relato NO ES MÍO. Tiene partes subidas de tono.

……

Titulo: I found, baby

Autor: River_sun

   -¡Es su culpa!

……

   De rodillas, Jared atrapa su verga imposiblemente dura, y la lame de arriba abajo por la cara posterior, siguiendo la ruta de la gran vena con la punta de su lengua caliente y húmeda, haciendo temblar al rubio de una manera salvaje. Del ojete manan finos hilos claros, y Jared lengüeta y los recoge antes de beberlos con gruñidos de placer, mirándole, tragándola al fin, cerrado su lengua y mejillas sobre la ardiente barra, chupándola.

   Jensen tiene que agarrarse de las paredes del privado para no caer desfallecido de pura lujuria. Cierra los ojos y echa la cabeza hacia atrás demasiado fuerte, dándose un feo golpe que ni siente, hasta que tiene que abrirlos y bajar la mirada, al quedarse Jared quieto, con sus labios pegados a su pubis. Verle con el cabello sobre los ojos, que brillan de malicia, la mejilla abultada con su verga, casi le hace correrse de lo cachondo que se pone.

   -¡Es una puta! Todos me lo dijeron pero… –se oye una voz masculina molesta, que entra, y la pareja se detiene. Otra voz responde y dos hombres se enfrascan en la eterna discusión sobre lo malas que suelen ser las ex esposas.

   Buscando oxígeno, Jared libra la enrojecida verga de Jensen, atrapándola con un puño, masturbándole lentamente, mientras esa gente sigue hablando, y Jensen tiene que morderse los labios para no gemir, mientras se cose en su jugo, terriblemente excitado. Cuando cree que todo va a terminar porque los carajos van saliendo, entra alguien más, silbando la tonadilla de Kill Bill. Y Jensen desea realmente matarle. Jared le suelta y al rubio le duele, literalmente.

   -Aquí no se puede. –susurra Jared.- No podría clavártela como quiero, lentamente por el culo, llenándote todo, haciéndote gritar por más. –y a Jensen se le escapa un jadeo.

   -Vamos a mi apartamento. –gruñe.

  -No lo sé… Es tarde, te conozco, querrás horas de sexo salvaje y caliente, se me hará muy de noche y es peligroso. La vez pasada creo que unos tipos me siguieron a la salida de tu piso y…

   -Te quedas, punto. –gruñe Jensen molesto, prestándole sólo atención a media, con un oído hacia la puerta de los sanitarios y los ojos en la puerta del privado ya que alguien intentó abrir.- Ocupado, joder, ¿no ves los otros abiertos? –tal vez por ello no repara en la enorme sonrisa de Jared.

   -¿Estás seguro, Jen? Sé que te gusta dormir solo o no descan…

   -Tengo las bolas azules, ¿okay? Y cierra la boca. –gruñe bajito; excitado y furioso decide por los dos.

   Y Jared en la gloria. Todo salía como esperaba…

……

   Mientras grita, ahogado por la llovizna de la ducha que le baña totalmente con su cálida agua, Jensen se pregunta, en un pequeño momento de lucidez, si no estará enfermo. O están, porque lo que está ocurriendo entre él y Jared no tiene ninguna otra explicación como no sea el delirio de unas fiebres.

   Nada más salir del restorán corrieron (porque esa era la palabra correr), a su apartamento. Ya cuando llegaban y mientras él intentaba abrir la puerta, Jared le tenía una mano metida dentro del pantalón a pesar de no haberle aflojado ni el cinturón o abrir el botón, mientras se le frotaba desde atrás, mordiéndole el cuello. Su mano le manipulaba y tocaba sobre el boxer, haciéndole gritar contenidamente. Una vez adentro, Jared le estampó de espaldas contra la pared, comiéndole la boca como si necesitara robarle el oxígeno, cayendo de rodillas poco después, abriéndole el pantalón, mordisqueándole y lamiéndole la verga erecta y babeante sobre el blanco y corto boxer, visión que pareció extasiarle. Descubrirla y tragarla con gula fue algo inmediato. Fue una mamada caliente, experta, profunda, y Jensen jadeó largamente con las piernas flojas cuando se corrió y vio como Jared, gruñendo de satisfacción total, tragaba hasta la última gota de esperma, todavía chupando un poco más como un bebé goloso. Jensen quiso retribuirle el favor, pero Jared tenía hambre, ¡de alimentos! ¿Se puede creer?

   Jared ordenó algo telefónicamente aunque Jensen se opuso, no deseaba que gastara sus propinas para impresionarle, pero el castaño fue inflexible. Y mientras esperaban, Jared le arrojó de espaldas sobre la mesa, desnudándole totalmente, necesitando mirar cada una de sus pecas, abriéndole las piernas y cabalgándole allí mismo. Jensen, quien sentía un amor casi obsesivo por su pequeña mesa, tan sólo pudo gritar, gemir y estremecerse mientras Jared le llenaba con su verga, casi arrojándole de la mesa con la fuerza de las embestidas; cada golpe llegando a su próstata, haciéndole ver las estrellas al rubio que arqueaba la espalda. Cuando el castaño llenó el condón con su esperma, Jensen se corrió también, mojándose el pecho y el cuello. Y Jared, gimiente, bajó y con la lengua lo recogió todo, y sentirla sobre su piel, hambrienta, hizo que el rubio se erizara todo, mientras se preguntaba, de paso, ¿por qué coño Jared se molestaba en usar condón si no dejaba de tragarse su semen así?

   La cena fue buena y abundante, árabe, y la bajaron con un apretado sesenta y nueve en el sofá. Hubo problemas, Jared se cayó y a Jensen casi se le baja de tanto reírse, pero continuaron sobre la alfombra, Jared sobre Jensen, acariciándole mucho los muslos, tragándose su verga como si no pudiera vivir sin saborearla, tan sólo se detuvo un instante, para gemir, cuando Jensen, a pesar de ser más corto de estatura, se las ingenió para comer más allá de su verga y bolas, lamiéndole el culo, metiéndole la lengua.

   Ahora, tarde en la noche, la pareja toma una ducha. Una compartida que ya se ha extendido su buen rato. Inicialmente sería tan sólo un baño rápido para volver a la cama, pero al ver a Jared con el cabello húmedo ocultándole el rostro, cubierto de gotas de agua que corrían por ese cuerpo grande, musculoso y bronceado, con ojos febriles y rapaces, Jensen no pudo contenerse. Fue a su encuentro, rodeándole el cuello, halándole y besándole. Y se besaron, apretados. Las bocas se abrieron, las lenguas se encontraron, enrollaron y chuparon de manera ruidosa. Era un beso sucio e íntimo. Y no pasó mucho antes de que Jared le atrapara nuevamente por la cintura, alzándole y pegándole de las baldosas, metiéndose entre sus piernas, penetrándole otra vez. No parecían agotarse, ni física ni anímicamente. Rodeándole la cintura con sus piernas, el agua de la ducha entre ambos, Jensen se aferraba a su cuello mientras subía y bajaba con frenético deseo, mareado de lujuria sobre la dura verga de Jared, quien empujaba y empujaba, necesitado de sentirse cada vez más adentro de su esquivo amante, sosteniéndole en peso. ¡Qué hombre!, pensó el rubio, gruñendo mientras le atrapaba la boca y bebía de ella.

   Gritan cuando se tensan, Jared aplastando a Jensen, Jensen apretando su culo alrededor de la gruesa verga, tiemblan violentamente y se corren. Aunque Jensen no lo habría creído humanamente posible, al menos para él. Jadean realmente agotados, cara contra cara, sonrientes. Jensen traga saliva y eleva el rostro, bebiendo algo del agua de la ducha que cae sobre su rostro. Jared le mira con ojos oscuros, sonriendo suave, y le besa con tranquilidad cuando el rubio baja el rostro, compartiendo esa agua. Y Jensen se siente increíblemente relajado y satisfecho. Eso se dice, aunque un estado de ánimo más exacto sería decir “feliz”.

……

   Salen del cuarto de baño envuelto en sendas toallas. Sintiéndose incómodo y algo temeroso del “y qué viene ahora”, Jared mira a Jensen tomar su pantalón del pijama.

   -Dios, estoy agotado. –sonríe el rubio, vistiéndose, dándole como vista la espalda y el culo firme y pecoso. Y vaya que era una vista increíble. Ante su silencio le mira sobre un hombro.- Deja de mirarme así, es espeluznante.

   -Bien, yo… -menea la cabeza para despejar el ramalazo de lujuria, volviendo a lo inmediato, no saber qué hacer. Jensen frunce el ceño, luego alza las cejas, comprendiendo, sentándose en la cama.

   -Quédate. Es tarde. Veré si hay algo mío que te quede bien. Tu ropa interior debe estar oliendo a rayos. –rebusca en un cajón, y no ve la resplandeciente sonrisa del castaño.

……

   Sobre la cama, cada uno en su lado, cómodos sobre las almohadas, miran una vieja película de guerra, Los Doce del Patíbulo, la dos o tres.

   -Es extraño… -comenta Jensen, lejano.

   -¿El qué Telly Zavalas sea el malo en la primera y luego sea el buen sargento?

   -No. Qué enla SegundaGuerraMundial, Vietnam yla Tormentadel Desierto, fueran hombres tan jóvenes los que embarcaran para luchar y morir defendiendo… -se encoge de hombros.- Bien, ya sabes, los valores del país. –se sonroja cuando Jared se inclina sobre un codo y le mira.- Ya sabes, eran casi niños en un negocio peligroso; me pregunto sí sabían realmente a lo que se exponían.

   -¿Sientes culpa por no haber ido? A servir, quiero decir.

   -No sé si habría podido matar a alguien en nombre de lo que sea. Imagino que eso me hace peligroso, para un equipo.

   -Lo habrías hecho bien, Jen. Tal vez no te habría gustado y luego lo lamentaras toda tu vida, pero habrías actuado correctamente. Tienes esa determinación inflexible que no te deja abandonar, cejar o fracasar en algo. –Jensen le mira, ceñudo.

   -¿Lo dices en el buen sentido o…?

   -Oh, por Dios. –medio ríe y le besa, sorprendiendo a Jensen.- Y cambiemos de tema. No quiero soñar que estoy muriendo en una playa lejana, dos balazos en el abdomen, las olas medio cubriéndome y viendo un cielo que no es el de Texas. Creo que lloraría, más de miedo y soledad que de dolor.

   -¡Jared! –reprende. La sola idea de Jared… había sido horrible.

   -¿Sabes qué uniforme me habría gustado llevar a mí? –reta y el rubio sonríe.

   -Bombero.

   -Oye, ¿cómo…? –parece realmente sorprendido, pero contento cuando oye la risa de Jensen.

   -Recuerdo tu enamoramiento por William Baldwin en Marea de Fuego. Te parecía el hombre más bello del mundo, sobre todo con su uniforme.

   -El segundo más bello. –aclara, suave, y Jensen se sonroja y sonríe suavemente.

   Quedan en silencio en medio de las penumbras no del todo combatidas por el resplandor del televisor; cómodos a pesar de que Jensen siente que debe explicarse y Jared desea acercársele más y no simplemente permanecer en ese lado de la cama.

   -No te llamé porque pensé que me rechazarías. Después de la manera en la que terminó… la velada pasada. –Jensen confiesa, atragantándose con las palabras. Teme que Jared…

   -Está bien. –Jared entiende lo que quiere decir. Disculparse sin que se piense que busca algo más.- Estuve tentado a no llamarte tampoco. –Jensen vuelve el rostro, y en medio de la iluminación de la tele, a Jared le parece que se ve hermoso. Aunque, claro, Jensen siempre se veía hermoso.

   -¿Entonces? –y aguarda. Jared desvía el rostro hacia el techo.

   -Una aventura es mejor que nada, ¿no es así? –admite, y a Jensen le incomoda. Pero nunca tanto como le molesta a Jared mismo.

   -Jared…

   -Entiendo y acepto tus términos.

   -Lamento si… te parece duro, o poco satisfactorio, pero sabes que siempre he intentado ser honesto. Siempre… No busco nada más. No espero que esto llegue a… -calla, porque no encuentra las palabras.

   No busca un romance, ni un compromiso de vida o matrimonio. No con Jared, el chico bello que tanto le gusta pero que se conforma con vivir en sandalias en el porche de sus padres. Jensen quería más, pero no podía explicarlo con palabras. No podía expresar que deseaba un castillo hermoso donde estuviera a salvo, cómodo, feliz, dejando fuera a todos o todo lo que pudiera lastimarle. Y eso costaba, mucho, en trabajo, esfuerzo, dedicación. En dinero.

   -Entiendo. –repite, ahora si con pesar, volviéndose al lado contrario de Jensen.

……

   Jared sueña que está soñando. Sabe que el segundo sueño es eso, un sueño, ignora que también lo es el primero. Es un día soleado y caluroso en Richmond, la escuela los llevó a las piscinas, y tiene horas nadando y jugando a las aguadillas con Jensen Ackles, el flaco niño de nueve años, cabellos claros y rostro de niña, quien ríe de manera entusiasta, abierta y franca, con la increíblemente pecosa carita toda enrojecida. Hay otros niños y niñas, pero Jared sólo tiene ojos para el rubio. Luchan, se sumergen. Y se tocan. En la inocencia de la niñez. Y tal vez no es la primera vez que el niño más joven, pero que ya apuntaba que sería más alto, con el cabello aplanado sobre los ojos, le miraba fijamente, con el agua al cuello, destacándose contra ese cielo inmenso y azul, el sol colorando sus cabellos castaños oscuros ahora. Y lo piensa. Es hermoso. Y que por eso le amaba…

   Despierta desorientado, casi sentándose en la cama grande de ese cuarto en penumbras, y le mira, a su lado. Jensen de medio lado viendo hacia él. Se tiende porque tiene que tocarle, presa de una terrible agitación, su corazón compungido y lleno de dolor. Por la horrible pesadilla. En un momento estaban en la piscina, al otro Jensen le rompía el corazón. Le acaricia el rostro, porque tiene que tocarle para convencerse de que es real. El sueño había sido tan horrible, Jensen y él discutían y se separaban. Años. Y lloró mucho de ellos, llenos de frustración, ira, pero sobre todo de pérdida. Pero Jensen estaba ahí. No había sido más que una pesadilla. Todavía tenía dieciocho años, el rubio estaba a su lado y mañana le diría a Jensen que si, que partirían juntos y…

   Un jadeo se le atora en la garganta. No. No era una pesadilla, era la estúpida historia de su vida. Y debe luchar contra las ganas de llorar, con sollozos y estremecimientos.

   -Jay, ¿está bien? –Jensen medio despierta, ojos nublados de sueño y preocupación, más dormido que despierto. Pero lo intenta, porque ahora, como antes, presiente algo.

   -Estoy bien. Un mal sueño. –responde ronco, respirando apenas para no delatar su aflicción. Uno que se intensifica con la preocupación de Jensen, quien despierta en medio de la noche cuando algo le atormenta. Como antes.

   -Pobre bebé grande… -es la suspirante respuesta mientras se echa de espaldas y agita los brazos.

   Y Jared rueda y se acuna entre ellos, porque no es muy grande para buscar consuelo y Jensen lo está ofreciendo. Aunque duele todavía más cuando el cuerpo tibio le recibe, los brazos le acunan, el olor de Jensen le llena o el beso adormilado del rubio se posa en su nuca. Y allí, por un momento, Jared piensa en renunciar a todos sus “geniales” planes de desquite. Se lo diría ahora y que resultara lo mejor. Pero el suave roncar del otro le indica que ya está del otro lado nuevamente. Y Jared sonríe. No estaba tan mal. No ahora que se refriega del cuerpo del pecoso, la mejilla en su pecho, la cabeza bajo su barbilla. Por el resto de la noche puede pensar, y soñar si logra cerrar los ojos, que todos esos años jamás han transcurrido. Qué Jensen Ackles jamás partió dejándole solo consumiéndose en su dolor. Que eran tan sólo Jensen y Jared.

   Y sin embargo, le odia.

   Sabe que está mal, no quiere sentirlo pero no puede evitarlo. Y duele, le lastima de una forma que no resiste. Esto, estar así, pasar la noche juntos uno en brazos del otro, era lo que siempre había deseado. Así debió ser siempre. Y Jensen se lo quitó, le arrebató la dicha, la felicidad. Su vida. Casi diez años de perderse esto. No, no era fácil de olvidar.

   O disculpar.

……

   Jensen despierta boca abajo, la cabeza bajo la almohada, odiando al mundo, como siempre, al tener que abandonar el dulce refugio de los sueños. Ojos cerrados, las marcas de la sábana por toda la cara, Jensen eleva el rostro, desorientado. Y alarmado, le llega el leve eco de una voz que canturrea. ¿Pero qué carajo…?

   ¡Jared!

   Joder, si, habían pasado la noche juntos. Le pidió que se quedara. Mierda, todo por estar tan necesitado de una buena follada. Pedirle que se quedara podía complicarlo todo. Podía…

   Casi arrastrándose con los ojos semi cerrados cruza el apartamento y llega, todo ceño fruncido y la boca en un puchero de mal despertar, a la cocina encontrando a Jared en bóxer y franela, viéndose increíblemente despierto, alegre y vital a esa hora de la mañana (mierda, ¿y qué hora era?). También sexy. Mucho, lo piensa de pasada mientras el más alto se vuelve, como presintiéndolo. Bien, ahora comenzaba lo incómodo.

   -Buenos días, bella durmiente. –le entrega una taza enorme llena de café, obviamente preparado para verle.

   Y si Jensen pensaba explicarle que había sido grata la noche de sexo, increíble a decir verdad, no tenía que tomarse esas molestias; así como preguntarle, por encima de todo, qué hacía todavía allí. Pero lo calla todo. El café olía maravillosamente bien, probarlo le hace gemir de gusto, cerrando los ojos, paladeándolo y tragándolo, indiferente a que Jared le observa con la cara de quien parece estar mirando la cosa más hermosa del mundo, a pesar de las fachas del rubio.

   Al café le sigue una invitación a desayunar después de que tome una ducha. Jensen lo hace, se viste y come, tomando más café, torturándose con la idea de despachar al otro.

   A la hora de salir, Jared le sorprende otra vez, sonriéndole con timidez.

   -Fue… agradable. Gracias por la noche de anoche. –y le besa, suave, sonriéndole.- Llámame si… -se encoge de hombros.- …Si tienes ganas.

   -Seguro. –y se alegra de que la despedida fuera tan fácil.

   Bien, una aventura de una noche, podía vivir con eso. A decir verdad tuvo el sexo suficiente para continuar una buena temporada. No puede evitar sonreír satisfecho… dudando mucho en llamar al otro nuevamente. Era lo mejor.

……

   Pero tuvo que llamarle, porque trabajar en ese gran proyecto, corriendo, planeando, cambiando maquetas sobre la marcha, con Danni y Steve, le llenaba de adrenalina, de nervios. Y con Jared podía drenarlos. Le llamó, cenaron y terminaron manoseándose bajo la mesa. Otra noche se besaron de forma sucia en la parte posterior de un taxi. Un almuerzo terminó con casi sexo contra la puerta de su apartamento… del lado de afuera.

   Jensen vivía buenos tiempos, alegre, sonriente, relajado (no notando las miradas entre Danneel y Steve), aunque al quedar solo, se inquietaba. Porque tenía que inventarse disculpas y excusas para llamar al castaño. La verdad era que no podía saciarse de él. Le encantaba estar entre sus brazos, devorándole la boca mientras el más alto amasaba su cuerpo con fuerza, mordiéndole y pellizcándole desde las tetillas a las nalgas. Jared era insaciable y parecía tan caliente como él, como esa tarde que le metió mano en aquel ascensor mientras iban al teatro, o cuando cayó de rodillas más tarde en ese baño, comiéndole la verga.

   Era un frenesí de sexo que tenía al rubio delirantemente saciado pero también expectante. Al correrse, entre gemidos, pensaba que ya, que había terminado, para ser lamida su garganta al segundo siguiente y todas las ganas despertaran de nuevo. Y bien, ¿por qué no? ¿Qué Jared se quedaba demasiadas noches en su casa?, ¿qué prácticamente desayunaban, almorzaban y cenaban juntos?, ¿qué no podía volver la mirada sin encontrarle? Bien, podía manejarlo. Era una aventura bajo control, algo que no había hecho ningún tipo de mella en su determinación. Podía dejarla cuando deseara.

   Eso se decía hasta que…

   -¿Viene hoy por ti Jared otra vez? –le pregunta Danni, sonriente, apareciendo frente a su oficina, con Steve, quien no le dio tiempo a responder.

   -Oh no, si viene me largo. Odio ver lo meloso que te pones con tu novio. –sentencia el hombre.

   -¡¿Qué?! ¡Jared no es…! –y se corta, ahogándose. Joder, ¿qué estaba haciendo?- Oh, Dios, no…

CONTINÚA … 8

Julio César.

NOTA: El Canal Warner está anunciando una mini maratón este fin de semana, el sábado a partir de las seis de la tarde (hora de Venezuela), de los cuatro primeros episodios de la séptima temporada. Lamentablemente no podré verlo, aunque soy así de fanático, a esa hora estaré celebrando todavía una fiesta ineludible. Qué mal. Bien, beber bastante me hará olvidarlo.

LAS PRIMARIAS, CÓMO DOLIERON…

febrero 28, 2012

ALGUNOS SIGNIFICADOS

   El domingo 12 de febrero desperté como a las siete de la mañana, mortificado. Estaba lloviznando con cierta fuerza. Coño, pensé, la gente no va a salir a votar. Encendiendo la televisión me sorprendió ver que ya había personas en los centros electorales, todos sabíamos que el evento comenzaría después de las ocho de la mañana hasta las cuatro de la tarde. Lo curioso es que no todos los que estaban eran personas mayores como suele ser; sí, estaban estos, pero también gente de mediana edad.

   Por lo general siempre espero hasta después del medio día para salir a votar. Pero esa mañana necesitaba dinero me fui al cajero y como estaba cerca del colegio donde sufrago, me dije déjame salir de eso de una vez. Para ese momento ya había dejado de llover y el sol había salido en todo su esplendor, y apenas eran las nueve y veinte. Frente al colegio… encontré cola. Y eso me quitó un peso de encima. Por desgracia la cola estaba del lado de afuera, donde los rayos del sol caían inclementes. Mientras esperaba escuché las conversaciones, la gente estaba decidida a salir de esto, ya no aguantaban más a Chávez con sus insultos, su odio y las llamadas a la violencia, trece años de esa paja loca. No dejaba vivir en paz, era la frase que más escuchaba. Eso me inquietó, la gente parecía decidida a buscar tranquilidad, y eso sólo beneficiaba a un candidato que hizo de la medianía, conciliación y falta de confrontación sus banderas.

   Me extrañó ver allí a gente que sabía era chavista hace tiempo. Hablo de un vecino de la zona que tiene un tallercito donde repara televisores, neveras y esas cosas. Recuerdo que cuando el megafraude del revocatorio, en el 2007, amanecí yo con una horrible pea moral, mientras él y sus amigos celebraban. Ahora estaba allí. Cuando lo comenté con dos vecinos, un señor y una joven, ella dijo que también había visto a unos que ella conocía, quejándose que otros, a quienesla AlcaldíaMetropolitana, la de Antonio Ledezma, había ayudado, no estaban por ahí. Eso siempre pasa.

   El sol, la espera, el hambre y el sudor que me bajaba por la espalda me hizo huir. Ya volvería después de las doce. Mientras tanto llamaba a familiares y amigos que ya se disponían a partir a sus centros o ya estaban ahí. A dos de mis hermanos les tocó hacer cola durante bastante tiempo. Desde mi balcón vi hacia un liceo en la zona, donde siempre vota bastante gente, la cola era de buen tamaño. Sonreído me puse a ver televisión, no era un día como para escribir o tomar cervezas antes de ir a sufragar. Las noticias de personas en sus colas, esperando pacientemente, me hacía reír como idiota. Cuando llegué a las doce y quince al colegio… la cola estaba más larga.

   Al menos ya no estaba directamente bajo el sol, y suspirando me dispuse a esperar mi turno. Los comentarios continuaban, todo el mundo sonreído por la cantidad de gente que había acudido, sobre todo a ese colegio al que se le consideraba chavista. Los militares del Plan República, con esos uniformes mal cortados y de colores antiguos (un negocito de alguien con Cuba), respondían amablemente a las inquietudes, y más de una vez ayudaron a cargar a alguien en silla de ruedas. Fue numerosa la afluencia de gente mayor, que iba sola o con muchachos que debían ser nietos. Alguien comentó sobre si este o aquel era chavista antes. A los comentarios de que la gente ya está abriendo los ojos, una señora replicó feo que a lo mejor era una maniobra del Gobierno para mandar a votar por María Corina Machado, mi candidata. Eso me desconcertó, y medio sondeando a la gente, todos parecían creer que Henrique Capriles era “el hombre”. Finalmente voté, no sé por qué siempre hay tantas personas en la mesa 1, pero pasa. Por cierto, aunque empleado público, me manché el dedo, no sabía que era opcional.

   Cuando salgo, veo que la cola estaba más larga todavía. Muchas caras jóvenes, nuevos venezolanos que crecieron escuchando únicamente a Hugo Chávez satanizar el pasado, al cual todavía hay que agradecerle que tengamos electricidad, agua en las tuberías, carreteras y aún esos colegios, mientras él todavía pide seis años más para ver si hace algo. Esos muchachos deberían estar condicionados, como pretenden tantos déspotas, pero así como en la martirizada Cuba, después de cincuenta años de oír las aberraciones de los Castro, los jóvenes todavía se lanzan al mar soñando con vivir esa otra vida, donde son libres de hacer, pensar y decir lo que salga del fondo de sus conciencias, así salieron estos de aquí. Ese día me sentí un tanto reconciliado con los jóvenes, ya no parecían la masa apática y estúpida que prefería ir a “Morir a Choroní”, que marchar y reclamar por sus derechos, dejando ese trabajo en manos, pies y gargantas de sus madres, las valientes mujeres que bañaron las calles de Venezuela desde el 2001 al 2003, hasta que las muertes provocadas desde puentes y azoteas, impunes e impúdicas, lograron contenerlas (bueno, y las sucesivas traiciones de los llamados políticos de Oposición que tomaban para ellos, los beneficios de esas luchas).

   Llegando al apartamento destapé una cerveza, una bolsa de chicharrón deshidratados (es del nacional y sabe bien) y me senté a correr sobre los noticieros, con el portal de Noticias 24 encendido. No imaginan la alegría que sentí al ver todos esos centros electorales llenos de personas, a María Corina con una sonrisa de orgullo que no le cabía en el rostro hablando de las poblaciones indígenas que salieron a sufragar, de la gente en Barinas, de los venezolanos libres en el Oeste caraqueño. Asomarme a la ventana era ver la cola del liceo más larga. Y me dije algo que luego supe todos pensaban: ¿cómo estarán en Miraflores?, ¿qué pensará Chávez allá enLa Victoria? A las tres y cuarenta se supo, había que extender la hora de cierre de aquellas mesas que todavía tuvieran gente en cola.

   Los pobres de espíritu alegarían después (Miguel Salazar en el semanario Las Verdades de Miguel) que un movimiento extraño se produjo a última hora y salió gente no se sabía de dónde para inflamar las colas y arrebatarle el triunfo a Pablo Pérez (debía ser, ya que la concentración no coincidía con sus predicciones y era más factible una trampa electoral que una mala cuenta suya, cosas de gente de izquierda). Una imbecilidad que no soporta ningún análisis, pero en el Alto Gobierno ya no hay quien razone, y aunque lo hagan, mienten con ese descaro que ya les vamos conociendo. En la mesa que me tocó votar no estaban las acostumbrada tres máquinas, sólo una, y como el venezolano lo deja todo para última hora, la vaina no debió extrañar ni sorprender. Por ahí escuché recientemente a una inspectora del SENIAT, los impuestos, rogándole a la gente que se acercara a declarar ahora, que el trámite llevaba sólo diez minutos, que no lo dejaran para el último de marzo… Como sabe ella, y todo el mundo, que ocurrirá.

   A las ocho de la noche escuchamos algo insólito: el Consejo Nacional Electoral (CNE), ya había entregado los resultados parciales alla ComisiónElectoraldela Mesadela UnidadDemocrática, a una mujer madura, menuda pero enérgica, la materialización individual de esas bravas doñitas que hicieron temblar al régimen al inicio del 2000, esas a quien una basura llamada Luis Felipe Acosta Carles, el general eruptante, tuvo que atacar por la espalda para poder controlarlas en Valencia. Sorprendía la rapidez del CNE, pero tan sólo en un primer momento, estas elecciones eran dela Oposición, ningún interés tenían en ellas el ente controlado por el Gobierno, no era como si el presidente Chávez estuviera enfrentando algo, como la reforma constitucional del 2007 o las elecciones parlamentarias, donde los resultados se conocieron a los meses (excepto los de la reforma constitucional del 2007, esos todavía los estamos esperando, deben estar por salir en cualquier momento).

   Echadote en mi cama, teléfono a la oreja, llamaba a todo el mundo para saber qué habían escuchado. Fue hablando con Deborah, una amiga con la cual había quedado en salir, pero no pude, no tenía cabeza para nada (así de maniático soy), cuando escuche y vi a María Corina, sonrisota en la cara, decir que se iba a celebrar al comando de campaña de Henrique Capriles, adelantándose tal vez sin saber, al anuncio oficial. Lo vi por GLOBOVISION y al Ciudadano, Leopoldo Castillo cortarle la señal en seco. Joder, había ganado Capriles Radonski. Qué remedio, ahora todos debíamos correr tras él, empujando cada hombre y mujer de este país la espalda del otro, para presentar un sólido muro para contener este fascismo ramplón y ladrón (ni siquiera construyen), hasta sacarles del poder. Pero lo mejor estaba por llegar.

   Hablaba con Eduardo, uno de los más radicales de mis hermanos, cuando la señora Teresa Albanez hizo el anuncio: De los votos contados hasta el momento, faltando un quince por ciento de mesas donde el conteo era manual y los del extranjero, “dos millones novecientos y pico de mil”… y aquello se vino abajo. Salté de la cama y grite ¡tres millones, tres millones!, mientras Eduardo hacía lo mismo. Eso fue conectarme a la red, leer, comentar, reír y conversar. Todos decían lo mismo, que Chávez debía haber caído en soponcio, que seguramente le dio un yeyo, que ojalá estuviera sedado  no fuera a darle un ACV. Todos comentarios crueles que ahora, sabiéndose lo delicado de su salud, parecen bromas macabras. Pero culpa suya, ese secreteo grosero con el cual pretenden controlar y manipular a la población es inaceptable.

   Y el régimen pasó al contraataque… algo que se esperaba, e hizo mucha gracia. Respirando con rabia, ojos brillantes de odio y mucho miedo en la voz, desfilaban frente a las pantallas de Venezolana de Televisión (VTV, o la cloaca como se le conoce mejor), acogiéndose al cuento oficial, uno que ahora, sabiendo el país lo mentiroso que es Diosdado Cabello, personalmente, ya han dejado de repetir porque entendieron que les salió mal.

   Esa misma noche, declaraba Diosdado Cabello (con ese tonito que intentaba restar importancia e impacto al evento), declaraba quela Oposiciónse engañaba si creía que con tres millones de votos podían derrotar a Hugo Chávez. Convenientemente olvidaba que era una elección de primarias, no nacional, y que en las últimas primarias internas del PSUV, la mayor asistencia fue de dos millones y medios, sacando aquella donde sólo llegaron a los setecientos mil votos. Y hasta donde me dan los dedos, tres millones derrotan a dos millones y medios. A menos que Diosdado esté pensando como un hombre de izquierda y espere que el CNE nombrado por Chávez repita en las elecciones presidenciales el milagro de la multiplicación de los disputados, que con menos votos el Gobierno metió a más parlamentarios enla AsambleaNacional.

   A lo mejor lo cree de buena fe, porque el hombre no parece muy ducho sacando cuentas. Cuando era ministro de Transporte, y luego gobernador del estado Miranda, no construyó nada y el estado mirandino fue deteriorándose porque no bajó los recursos, tanto que el viaducto se cae (después de que Hugo Chávez dijo esa misma mañana que jamás caería) por falta de mantenimiento y pierde Miranda frente a Henrique Capriles. Eso sí, real no había para nada, pero por esas cuentas especiales que bien sabe sacar, él y la familia ostentan una de las mayores fortunas de este país. Que no es que les viene desdela Colonia, otorgada por el Rey de España como también sostiene los Chávez Frías en Barinas. Esa riqueza es de ahora.

   Pero no contento con el desafortunado comentario, donde tácitamente reconocía a los más de tres millones, Diosdado se desdice frente a las cámaras de televisión (de una manera impresionante), alegando que eso era materialmente imposible, que tal cantidad de personas no podían sufragaran con una máquina por mesa. Y esa versión usaron todos. En rueda de presa, Henrique Capriles debió enfrentar el asunto cuando gente de VTV le increpó al respecto. Cuando Capriles le pregunta si desconfiaba del CNE, el hombre afirmó que no, pero que esas elecciones habían estado únicamente en manos dela Oposición. Caprilesfue certero, recordándole que cada una de esas máquinas estuvo controlada por técnicos del CNE; un hombre, una mujer y un voto en la caja, que luego se contó cada uno de ellos, compaginándolos con los cuadernos elaborados por el CNE, donde cada quien debía firmar y poner su huella dactilar, y que si alguien hubiera votado varias veces, ese técnico habría llamado a los militares. Eso debió pensarlo por sí mismo el pobre idiota que hizo la pregunta, pero es que les obligan a esas cosas en VTV.

   Y sin embargo, es posible que Diosdado Cabello sea sincero en esa incapacidad para entender que en una mesa se estén movilizando cuatro personas a un tiempo, que mientras un votante se busca en el libro, otro escucha las instrucciones para usar la máquina, alguien ya está votando y otro se está machando el dedo y saliendo del centro de votación. Eso explicaría porqué han resultado tan incompetentes para levantar nada como no sean fortunas personales. ¿Por qué el Gobierno no construye casas, en plural? Porque, aparentemente, comienza una y hasta que no la termina, no inician la otra. Aunque toda la plata desaparezca. Y dígame sí Diosdado tiene algo que ver.

   Sin embargo es una vergüenza que utilicen este argumento, en Colombia que son muchos más, igual que en Chile, ya a las seis de la tarde, en elecciones generales con millones y millones de votantes, cada diez minutos de daba un reporte en un conteo manual, ¿no va a ser más rápido el proceso con unas máquinas y un universo de tres millones de electores? Si no les parece, ¿para qué coño compraron esas porquerías y por qué no está siendo investigado ya Jorge Rodríguez e investigada su nueva fortuna? Lanzar dudas sobre el CNE, es lanzarlas contra cualquier resultado pasado o futuro del Gobierno, pero eso ya no lo analizan, el despecho y el miedo les han dejado tan atolondrados como al presidente Chávez, y Diosdado ni siquiera tiene la excusa de una enfermedad, como no sea el temor de entrever que jamás llegará a ser presidente de Venezuela.

   Más infelices fueron las declaraciones del diputado Earle Herrera, tal vez bajo los efectos del alcohol. Después de poner la torta diciendo que al Gobierno no le interesaba un cónsul en Miami porque allí nadie votaba por el presidente Chávez, mientras este juraba y perjuraba que no era por eso que cerraba la cancillería, el vil anciano que una vez criticó los vicios de adecos y copeyanos, pero que ahora los abraza con fervor y exceso de recién llegado, sostiene que la quema de los cuadernos de votación es una prueba del fraude de los tres millones, así como el no uso de las capta huellas, ya que no se deseaba se supiera cuántos votaron en verdad. Cosa idiota, porque las reglas dela Mesadela UnidadDemocráticapara asistir a comicios asistidos por el CNE exigían ese punto, desde el principio, que fue aceptado por el CNE, el PSUV y Hugo Chávez… Claro, cuado pensaban que no asistiría ni un millón de personas. El viejo ex periodista, repito, tal vez intoxicado, no parece entender que contando cuanta gente votó en cada mesa, comparándolo con las papeletas que los técnicos del CNE y los militares verificaron luego, se puede saber exactamente cuántos fueron. No así las identidades.

   Lo que había que impedir desdela Mesadela Unidad, y bien lo sabe el ruin anciano, así como Miguel Salazar y el columnista del semanarioLA RAZON DomingoAlberto Rangel M. (no el viejo Domingo Alberto Rangel, izquierdista de los de antes, anciano decente en sus creencias y proceder), aunque intentan quitarle peso, era que el Gobierno conociera el nombre de los sufragantes. Evitar las nuevas e infame listas para perseguir y amedrentar como con la tristemente celebre lista Tascón. Esas listas, el nombre de la gente que firmó para pedir el revocatorio presidencial y que Hugo Chávez usó para perseguir, cerrar negocios, negar empleos y créditos (que son dela Nación, no suyos). Fue el más espantoso caso de apartheid visto en esta parte del mundo. Hubo quienes lo perdieron todo, pero la pila de farsantes estos quieren hacernos creer que no ocurrió, como sostiene Ahmadineyad del Holocausto (los rapiñeros siempre usan las mismas palabras). Lo del columnista deLA RAZONes aún más inquietantes, él acusa personalmente a la señora Teresa Albanez de destruir la información que habría servido a uno que otro descontento que no logró que sus vecinos votaran por él, y en aras de esas pequeñas y mezquinas necesidades había que arriesgar a tres millones de venezolanos a las iras de un ser irracional que no se detiene en artículos para lastimar. Domingo Alberto Rangel M. justifica su desden por la doñita porque una vez fue adeca (o porque a él no se le nombró presidente de la fulana comisión, lo dicho, lo pequeño, lo mezquino).

   Pues bien, lamento discrepar señores Herrera, Salazar y Rangel M., pero eso sí ocurrió (también el Holocausto, cómo que lo reconocieron los alemanes que fueron los artífices). Venezuela, por esas listas, padeció una espantosa persecución contra nacionales no vista ni siquiera durante la guerra de Independencia. Chávez quería, y se la cobró, a todo el que estuvo en su contra. Sólo aquellos que no aparecieran allí, o los que usaran una gorra con su cara o una franela con su nombre podían comerciar, solicitar créditos, aspirar a casas y aún a una bolsa de comida en un mercado popular. Quien no tuviera su marca, estaba jodido. Hoy, Earle Herrera, Miguel Salazar y Domingo Alberto Rangel M. prefieren olvidarlo cada uno por sus propias razones, pero la gente no. De donde viene el prestigio de la doñita, Teresa Albanez (para despecho de Rangel M.), ella sabía que sin la garantía de que los cuadernos serían destruidos, muchos no asistirían a las primarias, por eso dijo que se quemarían a las cuarenta y ocho horas. Y así se hizo. Imagínese, una persona que promete algo y lo cumple aunque la amenacen o la ataquen después. Temo que nos hemos acostumbrado a los que hablan y prometen bolserías y luego no cumplen pero culpan a los demás por ello. Y es aquí que la jornada del domingo 12 de febrero fue aún más ejemplar, desafiando las amenazas de Hugo Chávez y Earle Herrera, la gente votó.

   Para finalizar, hasta Robert Serra, el novel diputado, se atrevió a hablar, descalificando a Henrique Capriles personalmente. Le llamó candidato de la oligarquía que venía a defender a los suyos. Qué lo dijera un conocido lacayo de Cuba, que sirve a la destrucción de Venezuela para entregársela a rusos y chinos, debería ser suficiente para rechazar el argumento. Pero que fuera él, implicado en un grotesco y no investigado caso de abuso de menores en el 23 de Enero, lo hacía más escandaloso y escabroso. Hay voces que dicen que él, personalmente, no estaba presente en aquel aquelarre donde niños y niñas fueron usados por viejos mañosos para satisfacer sus apetencias, salvando las distancias, como esos niños y niñas cubanos que tienen que prostituirse a la oleada de turistas europeos para llevar algo a la mesa, algo que deben comprárselo a Fidel y Raúl (negocio redondo); pero él es diputado por esa zona de Caracas, y mientras grita e insulta a Henrique Capriles, la escandalosa utilización de esos niños continúa impunemente.

   El problema es que Hugo Chávez, el Alto Gobierno yla SalaSituacionalen Miraflores no estaban preparados para ese caudal de votos que sorprendió también ala Oposición; pero mientras de este lado provocaba alegría, en el chavismo era rabia, despecho y horror. No sólo a perder el poder, muchos de ellos, de los jerarcas y los directivos de los poderes públicos saben que tienen las manos manchadas por muchos delitos, algunos de sangre. La visión de esa gente que salió para algo tan trivial como unas primarias, desafiando las amenazas de Miraflores y aún de los círculos violentos, debió producirles un escalofrío en sus columnas tan implicadas en hechos dolosos y hasta en crímenes de lesa humanidad. No era para menos ese horror que sintieron, y eso que todavía no sabían, los chavistas mandando, del mal que aquejaba al Padrote (uno se pregunta por qué Chávez se lo ocultó a Diosdado, Izarra y a los otros; ¿miedo a tantos perros y zamuros?), noticia que les obligó a cerrar las bocas sobre lo del problema de los más de tres millones que asistieron el 12 de febrero a las urnas.

   Ese día, 12 de febrero, fuimos derrotados lo radicales dentro y fuera dela Oposición. Lagente votó masivamente, más de un millón de votos le sacó Capriles a Pablo Pérez, por un discurso de conciliación, de trabajo y apertura. De hecho perdí mis dos votos. Chávez, insultando y gritando, llamando al odio, se hunde cada vez más. Ahora le sabemos enfermo, tal vez era eso lo que hablaba por su boca cuando nos parecía que estaba como más irracional, pero el tiempo lo dirá. Con gente tan mañosa, y los Castro lo son, no extrañaría que comenzaran las voces disidentes a susurrarle ala Oposición: “sepárense, el hombre está caído, está mal y no llega, los chavistas sin él no ganarán, este es el momento de ir por lo que queda traicionando a los demás”.

   Cuando se trata con el mal, siempre hay que rogar que lo mejor se dé, pero estando preparados para lo peor.

VIENE EL FIN DE SEMANA… GRACIAS A DIOS

Julio César.

EXPECTATIVAS

febrero 28, 2012

 FORTACHÓN CON SECRETO

   ¿…Por cumplirse?

   Dos amigos exitosos en sus carreras, felizmente casados con mujeres igualmente exitosas, tenían una curiosidad consumiéndoles hace rato. Cuando lo comentaron, entre copas, vieron el cielo abierto, alguien a quien contarle de esas fantasías que los atormentaban a solas. Ahora, en el resort, mientras las mujeres bajaban a la playa con los muchachos, estaban por cumplirlas. O eso esperaban. Abiertos… a cualquier posibilidad, esperan el éxito en esto también. O el fracaso.

   -¡Miren a ese par de maricas! -ruge una voz grosera y medio borracha, estallando en risas.- ¡Vamos a darles duro!

   Y de los tres muchachotes vestidos de marineros, dos comenzaron a desvestirse, mientras el que habló primero ya se agachaba para meter la lengua en el que parecía más desesperado de los dos.

APETITO

Julio César.

ALEJANDRO REYES… ¡QUÉ MUCHACHOTE!

febrero 27, 2012

FANTASÍAS CON GERARD PIQUÉ

   -¿El secreto de mi éxito? Ven para que toques…

   Hace tiempo, en otro blog, hablé de una estadística recogida de estudios clínicos “realizados” en diversos países por organismos de salud (no daban nombres), la cual arrojaba el dato de que los venezolanos estábamos entre los mejor dotados sexualmente en el planeta. ¿Qué tal? El estudio, que tiene un nombre bastante curioso (tal vez en español no lo sería tanto), The Penis Worddwide Size, le da al venezolano promedio un tamaño de miembro que va de los16 acasi18 centímetrosde largo (¿hug?), encabezando la lista con hombres de países como Colombia, Bolivia y Sudán. La fulana encuesta apareció en ese mapa de alertas sanitarias que se informa por la red de móviles, Healthmap. Aunque otra encuesta decía lo contrario, pero de esa no hablaré. Para acompañar la nota, subí esta imagen.

  Buscando una foto buena, puse en el Google “venezolanos hot”, y apareció el muchachón. Una amiga me preguntó quién era, cómo si yo supiera de farándula; buscándolo, encontré el nombre, Alejandro Reyes, oriundo de este lado del Arauca vibrador. ¡Y qué noticia acompañaba la foto!

   Resulta que Alejandro Reyes era uno de dos modelos que aparecieron en una enorme vaya en el Time Squeare, en Manhattan, Nueva York, que despertó polémica en todo Estados Unidos. La vaya era de un portal gay, Manhunt (que debe ser algo así como “cazador”), allí, desplegada en toda su gloria en tan privilegiado lugar. Y no es que uno quiera hacerse cruces, pero la verdad es que el portal es inquietante por lo subido de tono. No se trata de un andrógino y evasivo modelito o actor en calzoncillos Calvin Klein, esto es ya acción.

   Pues bien, Alejandro, con 24 añitos de edad, es un venezolano dedicado al modelaje, ganador en 2010 del Top Model Manhunt, apareció en el calendario del portal para este año, y cuentan que es muy hábil en ese baile exótico, el gogo dancer, (y uno bien puede imaginarlo brillante de aceite, mirándote como un cazador, agarrado con las dos manos a un tubo a sus espaldas y por encima de su cabeza, bajando y exponiendo hacia uno sus caderas, todo enfundado en algún traje para la ocasión). Fuera de eso, el chico es un experto en artes marciales, ¿no suena increíblemente atractivo?

   Y ahora en un tono más ligero, ¿qué dirá su papá? Venezuela todavía es una aldea, dos hombres no se besan en cualquier esquina, o se toman de las manos para pasear por Sabana Grande, zona más tolerante. Aunque no suena muy probable que al don le moleste algún amigo mientras ven un juego de pelotas diciéndole “vi en un video a tu hijo”, ¿verdad? Joder, ahora quiero saber más de ese portal.

KRIS HUMPHRIES Y LO GAY

Julio César.

CHAVEZ QUIERE LA CABEZA DE TERESA ALBANES

febrero 25, 2012

…CADA UNO MÁS DESACERTADO QUE LOS OTROS

   Reconocimiento a quien lo merece…

   La verdad es que la afluencia de votantes a las primarias dela Oposiciónsorprendió a tirios y troyanos. Pero es dentro del chavismo donde parece haber causado más estragos. No estaban preparados la siquis del presidente Chávez (ahora la sabemos atormentada por la enfermedad que intentaba esconder), el Alto Gobierno y la sala situacional de Miraflores para ese más de tres millones de sufragantes. Tan convencidos estaban de la apatía del venezolano, desencantado de un Gobierno abusador que roba resultados, y tan confiados en el éxito de las amenazas sobre la población de posibles represalias si asistían, que no esperaron a toda esa gente. Cuando los resultados comenzaron a llegar se volvieron locos, fueron incapaces de tomarlo con frialdad y ecuanimidad y se lanzaron en ataques contra el Consejo Nacional Electoral y la señora Tibisay Lucena, desgastándose ante la realidad de mesas y máquinas controladas por su gente dentro del ente comicial y los militares del Plan República que asistieron a la apertura de las urnas. Tres millones de personas movilizándose y desafiando las amenazas que el país sabe no son huecas de un Gobierno abusador y arbitrario, fue más de lo que pudieron digerir. Lo de la incongruencia de votantes, sin querer atacar directamente a los que manejaban las máquinas o a los militares, tan sólo les dejó como malos perdedores totalmente aterrorizados. Y cuando finalmente aparece el presidente Chávez, lo hace para amenazar.

   A alguien se le ocurrió que para detener a esa gente antes de octubre necesitaban dar un ejemplo, castigar a todo el que asistió a las primarias, pero no contaron con la gallardía del señor Ramón Guillermo Aveledo y del resto de la directiva dela Mesadela Unidad, que con toda seriedad garantizaron que los nombres no se sabrían y que el Gobierno no podría perseguir a nadie después. Y cuando Hugo Chávez exige le entreguen esos cuadernos para elaborar nuevas listas, ya estos habían cumplido con su palabra destruyéndolos. El Alto Gobierno, la sala situacional y Hugo Chávez gritaron fraude; por boca de no sé sabe muy bien quién en Yaracuy, aparentemente ignorando que con las actas y las papeletas introducidas a la vista de los testigos del CNE dentro de las urnas, bastaba para verificar cualquier cuenta.

   La historia es triste, para este pobre país sometido y humillado. Enloquecido de despecho por la gente que salió a votar, Hugo Chávez le ordena al Tribunal Supremo de Justicia, ala SalaConstitucionaly nola Electoral, que impida la destrucción de los cuadernos aprovechando ese recurso de amparo. El magistrado Francisco Carrasquero, cuya única aval para formar parte del TSJ fue amañar el referéndum revocatorio contra el presidente Chávez en el 2004 (el llamado megafraude), sin elaborar la sentencia, publicarla o darla a conocer al resto dela Sala, en una mañana, intentó parar la destrucción de los cuadernos. El CNE le dijo que ellos nada podían hacer pues eso ya había sido acordado desde antes de las primarias, el Plan República aclaró que ellos no incautarían nada… y Hugo Chávez se enfureció más. Ni siquiera el pobre hombre que mataron en Maracay, les hizo recapacitar. El presidente Chávez ya no puede detenerse en ningún límite moral o humano, su necesidad de poder, eso por lo que vendió su alma y juró extraviar a tantos, le es muy superior.

   Cuando se supo que los cuadernos habían sido destruidos como se acordó desde antes de las primarias, siendo aceptado por el CNE y Hugo Chávez hasta que se vio necesitado de ellos para perseguir y aterrorizar, el país miró a Ramón Guillermo Aveledo y a Teresa Albanez, presidenta dela ComisiónElectoraldela Mesadela Unidad, como a marcianos: ¿gente que promete y garantiza algo bajo el uso de la palabra empeñada… y que cumple? Fue admirable. Pero ya se esperaba la arremetida gubernamental. Personas en sus cabales, después de medir el costo del desastre de la pataleta (chavistas y los que no son, comprobaron el miedo de Hugo Chávez), habrían dejado eso así para no seguir dando la cómica, pero estos persisten. Personalmente muy seguro estaba de que no irían contra Ramón Guillermo Aveledo, ese hombre con su seriedad, decencia personal, y el ahora comprobado valor de su palabra, habría terminado en la estratósfera de credibilidad nacional. Él no habría escapado, les habría enfrentado, y cuando un hombre decente y valiente hace tal cosa en tiempos como estos, nadie sabe cómo puede terminar el asunto. Por eso Hugo Chávez y Francisco Carrasquero van contra la señora Teresa Albanez. Contra una mujer, porque así son, creen que será más fácil aminalarla, hundirla y someterla. Pero creo que se han equivocado, una vez más, en sus cuentas. Carrasquero, el TSJ que él representa, yla FiscalíaGeneraldela Repúblicaque no pueden obligar al Gobierno a cumplir con la ley, como el no usar recursos y tiempo de la nación para hacer campaña política, puede que sí quieran aplicársela a esta señora seria y decente. Malo, malo, para ellos. Qué chasco se pueden llevar.

   Ánimo, señora Albanez, hoy en día, al lado del señor Aveledo, su nombre es el que mejor suena, a diferencia de los payasos usted prometió y cumplió lo que dijo que haría. Eso lastima a una gente faltona e inepta que promete una y otra vez lo mismo mientras inventa culpables y excusas para su necedad. Pero no ese el único daño que la buena señora le hace al régimen; quedarse allí, dando la cara, acudiendo a lo que sabe una farsa, para defenderse con la verdad y la razón (para desgracia de Carrasquero y dela Fiscalía, quienes nuevamente quedarán como el brazo represor del régimen), es un duro ejemplo contrastante dela Venezuelaque fuimos en tiempos de las abuelas, y esta, de matronas caribeñas que se hacen llamar comandantes y que sólo manejan prostíbulos en islas. Ya la gente comienza a refunfuñar que el presidente Chávez debería estar poniéndose en paz con Dios y la gente para ver si mejora y la vida no sigue castigándole; mañana entenderán que no se puede porque ya no razona. Quien sabe qué ocurrirá después. Y no porque nadie le haga nada, o se lo desee, sino porque de eso ya se encarga Dios.

GOBIERNO E INVASIONES, ¿QUIÉN LAS PARIÓ?

Julio Cesar.

EL SUEGRO LO ENVICIA… 14

febrero 25, 2012

…LO ENVICIA                          … 13

   Este relato me lo envía por correo un conocido de la casa, LeRoy, y es bueno, aunque es una mala traducción que me tomará tiempo medio hilar. Este relato que NO ES MÍO, lo llevo más bien como una pequeña adaptación. Que el autor no se moleste, por favor. Bien, la trama: un chico muy joven sueña con ser físico culturista y se casa con la hija de un ex culturista, el cual termina convirtiéndole en el juguete sexual de todos los hombres. Disfrútenlo.

……

Título: Muscle Pussy

De: hgenyc9261@gmail.com

   -¿También tú quieres conmigo?

……

   -Bobby, este es Tom. Su hijo también practica culturismo y parece que ha competido contigo en algunas exhibiciones.

   El muchacho asiente con la cabeza, notando, ruborizado intensamente, como a la mirada de Tom no escapa que está sobre el regazo de Leo. El hombre, al igual que muchos amigos y conocidos de su suegro, era un sujeto grande y fornido, pecho ancho, pectorales poderosos, cabello corto casi al rape, forrado de músculos. Y, adivinando, Bobby está seguro de que en algún momento también practicó culturismo siendo más joven. Tom, acercándose, le estrecha la mano, mirando con intensión el regazo del hombre negro.

   -Un placer, Bobby. Mi hijo Frank siempre ha deseado tener unas piernas como las tuyas. Tal vez puedan reunirse y ejercitar juntos, ¿no? Estoy seguro de que a Frank le encantaría.

   -Suena bien, ¿no es así, yerno? –responde ben. El joven no puede contestar porque se muerde los labios cuando Leo aprovecha ese momento para empujar un tanto su verga, dándole duro en la próstata.- Veo que sigues ejercitándote. –sonríe cruel, mirando luego a Tom.- Está trabajando sus glúteos. Para endurecerlos más. A Bobby le encantan bien duros.

   -Así es. –sonríe Leo.- Y mira que son duros. Deben sentirlos. –ofrece, empujándole hacia adelante un poco.

   El muchacho enrojece terriblemente, sabiendo que en cualquier momento cualquiera vería la negra y gruesa barra bien clavada en su culo redondo y afeitado. Puede sentir en cada nervio de su cuerpo como unos ochos centímetros de dura verga se deslizan fuera de su agujero, quedando el resto bien metida, atrapada por su esfínter que no desea que salga. El joven está mareado, de miedo y deseo. Toda la situación era ridícula y humillante, su suegro y su entrenador lo sabían ensartado en una verga, y aun así llamaban la atención del tal Tom al respecto. Pero por otro lado… Bobby desea que esa verga le cepille una y otra vez la pepa de su culo, con fuerza, haciéndole gemir, gritar y estremecerse, que le dé duro hasta que su culo, más que su propio miembro, estalle en uno de esos desconocidos, intensos y bien mojados orgasmos.

   -Ya lo sé, pero siempre es un placer comprobar el adelanto de mi yerno. –comenta sardónico Ben, rodeándoles, notando el roto shorts y la negra verga semi clavada dentro del redondo orificio que lo traga.

   Era tan humillante, piensa el joven, bajando la mirada, pero la eleva y jadea cuando siente una mano de Ben acariciándole las nalgas redondas y duras, esos dedos bajando a su raja, un dedo recorriendo los hinchados labios de su culo, luchando por meterse. Bobby tiene que afincarse para no saltar.

   -Tom… -gruñe Ben, la vista clavada en Bobby, quien con las mejillas rojas y la boca abierta, le mira asustado.- Tienes que venir aquí y sentirlo por ti mismo… -ofrece.- Tienes que ver las cosas que hace mi querido yerno.

   Allí, ¡en pleno gimnasio!

   -Quizás en otra ocasión. –ríe Tom, alzando una mano.- Debo terminar mi rutina de ejercicios. Más tarde tengo que ir con mi mujer al teatro. Te llamo después, Ben, y veremos qué planeamos. –se despide con un levantamiento de cabeza del joven y rubio culturista.

   -Maldito muchacho. –le gruñe bajito Ben a su yerno, quien es ese momento cae totalmente sentado sobre la negra verga que lo dilata al máximo.- Tu culo ama sentirse lleno de güevo, ¿no? Te gusta que te lo abran de esa manera, ¿verdad? Oh, Bobby, mira lo que me haces, hijito. Creo que me calientas más de lo que excitas a mi hija. –le indica, y Bobby puede ver en su entrepiernas una escandalosa erección que moja.- Me encantaría poder sacármela y clavártela en la boca, verte mamar es tan excitante, y luego, cuando estuviera bien mojada, metértela en el culo, al lado de la de Leo. Te gustaría, ¿no es así? Seguro que pensar en ser penetrado como la puta caliente que eres por dos vergas enormes, te hace chorrear ese culo de gusto.

   A pesar de que parecía imposible, tales palabras despiertan poderosas imágenes en la mente del joven que provocan un violento tic en el ojete de su culo, apretando salvajemente la verga de Leo, quien ríe.

   -Oh, si, la quiere, Ben. Este culo quiere más vergas. –y cuando el rubio, incapaz de contenerse comienza a subir y bajar con rapidez, apretándola con fuerza, el hombre negro comienza a jadear pesadamente, ese agujero era la cosa más rica del mundo donde un hombre podía meterse.- ¡Mierda! ¡Mierda! –y atrapándole por la cintura le retiene contra su regazo, mientras la verga parece endurecer aún más, estando increíblemente caliente.

   Bobby gime al sentir como algo todavía más ardiente recorre la verga, sale a chorros y le baña las hambrientas entrañas, al tiempo que la enorme mano del tembloroso Leo debe cubrirle la boca cuando él mismo, recorrido por pulsaciones poderosas, se corre dentro de su suspensorio y shorts. Ese güevo en su culo dispara una y otra vez, dejándole bien inundado de semen caliente. Excitado como el desgraciado que era, Ben jadea por la boca abierta mientras forza la entrada de un dedo en ese culo, presionándolo contra la temblorosa y nervuda verga de Leo, y lo desliza en su interior, frotando los labios de ese palpitante coño de muchacho, halando y abriéndole hasta que un poco de esa leche espesa logra escapar. Leo, lentamente, le alza y saca el monstruoso tolete de su agujero.

   -Joder, Bobby… -jadea sonriente.- Tu culo es increíble. Dios, me encantaría joderte durante un buen rato más, pero Kent me habló de algunas cosas que necesitan de mi atención. Tomate un tiempo, tal vez podamos vernos más tarde, ¿verdad? –se pone de pie, dándole una sonora nalgada, subiéndose los shorts y medio acomodándose la verga todavía dura. Lo cubre todo con la franela, alejándose.

   Bobby, rojo de cara, sintiendo su culo todavía palpitante (no había alcanzando el orgasmo por ahí), mira hacia el piso. Se sobresalta cuando un fornido y pesado brazo de Ben cae sobre sus hombros.

   -¿Te gustó esa buena cogida, yerno? Me alegra. Los chicos bonitos como tú, de dulces culos, merecen divertirse con los hombres. Terminaré mi rutina también y luego me iré a casa. Te veo allá. –le palmea la espalda… y aprieta una nalga antes de alejarse.

   Tal vez el muchacho debería haber recapacitado más sobre lo que hacía. O lo que ocurría, porque las cosas pasaban casi como si ni cuenta se diera. El que su suegro y Tony, su cuñado, le cogieran como a una perra, presentándole luego a sus amigos para que también le usaran, debería despertarle inquietudes y sospechas. Pero el pobre niño grande no puede pensar en mucho más por ahora, no estando como estaba, todavía tembloroso de piernas, sintiendo su culo dilatado y algo mojado por la buena cogida y la corrida mayor de Leo. Dios, ¿y si alguien notaba algo?

   Con paso inseguro se dirige a los vestuarios, intentando cubrirse lo más posible con la camiseta, no sólo la rotura de sus shorts o la visión de su culo, sino las manchas de semen que le mojaban por todos lados, y que, al menos a él, le parecían muy olorosas. Debía tomar una ducha y salir de ese gimnasio antes de que Leo volviera por más. Afortunadamente no hay nadie en los vestuarios y sale de sus ropas con movimientos bruscos y rápidos, envolviéndose en una toalla bastante pequeña para tipos grandes como los que andaban por ahí. Tomará una ducha, lavará bien su culo (todavía gotea semen) y se pirará del lugar.

   El agua tibia corre por su joven, musculoso, dorado y lampiño cuerpo. La mano enjabonada se pierde entre sus musculosas y turgentes nalgas, lavándose la raja y la entrada del culo; pero el pase, el roce hace que se estremezca y que no pueda detenerse. Los dedos cepillan una y otra vez su ahora titilante culito, con uno se frota la entrada y se estremece, deseando como nada en este mundo metérselo. Un ruido lejano le trae a la realidad y con un sobresalto deja lo que hace, cerrando el agua, tomando la toalla, secándose y disponiéndose a partir…

   Hasta que pasa por el cuarto de vapor. Se asoma y lo ve vacío. Cosa que estaba bien, necesitaba relajarse un poco, pero también detenerse y pensar en lo que ahora era su vida.

   Tomando aire, entra en la sala. En realidad no había mucho vapor, era necesario que alguien agregara un poco de agua sobre las piedras calientes, pero no sería él. Así como estaba era perfecto. Tomando asiento en el banco inferior, arruga la cara. Su culo todavía estaba dilatado y sufriendo espasmos por lo grueso de la palpitante y nervuda verga que lo había llenado. Curioso, el joven alza los pies, colocándolos sobre el banco, echando un tanto su cintura hacia delante y sacando culo. Con una leve mueca baja una mano y con un dedo recorre su sensible entraba, los labios de su culo estaban hinchados y seguramente muy rojos. Ese dedo…

   Rozar la entrada de su culo despierta automáticamente las cálidas sensaciones que lo recorren todo. Imprudente mete un dedo y nota un espasmo en sus entrañas, que lo atrapan hambrientas. Lentamente lo mueve y siente que ser ahoga de lujuria, debe tomar aire por la boca, rojo de mejillas. El esfínter titila sobre el dedo, abriéndose y cerrándose. Casi tiene que morderse los labios para no gemir cuando lo saca un poco y vuelve a hundirlo, mareado, pensando en las vergas de su suegro, de su cuñado, de los amigos hispanos de estos, en la de Leo. Pensar en esa verga enorme le hace perder la cabeza y mete un segundo dedo, gimiendo suave, labios tan rojos como sus mejillas. Dios, se sentía tan bien meterlos y sacarlos así de su culo, con rapidez ahora, cogiéndose. Era como si tuviera un clítoris que se inflamaba, necesitando de más…

   Y es justo cuando la puerta se abre y entra un enrome y musculoso semental joven, un tipo fornido que Bobby no había visto nunca…encontrándole con dos dedos clavados en su culo húmedo y ardiente.

   -¡Ey, muchachos! –grita el recién llegado hacia la puerta.- ¡Creo que lo encontré!

   Y Bobby casi grita y salta del banco cuando otros cuatro chicos, tan grandes y fornidos como el primero, entran y le miran. Casi salta, casi grita, pero no lo hace porque no puede moverse. Tanto es así que todavía tiene los dos dedos de su mano clavados hasta el puño en el culo.

   -Joder… -ríe ronco el primero.- Kent tenía razón. Miren qué culo tiene. Redondito y sin un pelo. Y parece que está bien caliente además.

   Bobby, tartamudeando sin voz, incapaz de pensar en algo que explique por qué tiene dos dedos clavados en su agujero, simplemente los retira al fin, baja los pies y acomoda su toalla.

   -¿Quiénes coño son ustedes? –le pegunta a los cincos tipos enormes en la entrada.- No vi a ninguno ejercitándose antes. –el primero en entrar, se echa a reír.

   -Somos compañeros de equipo de Kent, ya sabes, en el futbol universitario. Generalmente venimos por la mañana, pero hace poco nos envió un mensaje diciendo que el cuarto de vapor estaba desocupado y que había algo muy interesante para ver. Nos encanta el vapor, relaja bastante, ¿no te parece? –pregunta mientras camina hacia Bobby, rodeado de sus amigos. El hombre toma asiento a un lado del joven culturista, otro de ellos ocupa el lugar opuesto y tres quedan de pie, todos envueltos en pequeñas toallas, frente al muchacho

   -Eh, si, es agradable. Creo que es hora de una ducha y afeitarme… -el muchacho se sonroja cuando los otros ríen.- Ya saben, practico culturismo y debo estar lampiño y… -intenta ponerse de pie.

   -¿Posas en trusas? ¡Genial, amigo! –ríe el primero que habló, atrapándole un hombro con mano firme haciéndole caer de culo en el banco.- Soy Troy. Kent nos dijo que había un chico nuevo de muy buen ver por sus rutinas de ejercicios. Eres Bobby, ¿no? En verdad que eres un hijo de puta grande, chico. –admite recorriéndole con la mirada.

   -Ustedes también son grandes. –replica inocente.

   Pero era cierto, eran cinco jóvenes atletas enormes, todos forrados de músculos, varios de ellos habrían podido, de ser menos velludos, posar en las exhibiciones de culturismo como él. Algo menos nervioso (como corresponde a todo tío que es sorprendido por otros cinco con dos dedos clavados en su culo), Bobby les mira mejor. El tipo de barba a su izquierda parecía hispano, sus pectorales eran dos enormes losas de músculos duros que daban a una cintura estrecha y unos muslos gruesos. El que había hablado, Troy, era un irlandés de cabello negro e intensos ojos azules por encima de una mandíbula cuadrada con una ruda pelambre de varios días sin afeitar. Y a pesar de que estaba acostumbrado a estar rodeado de musculosos tipos grandes, en las exhibiciones, estos parecían intimidantemente distintos.

   -Soy Vincent. Este amigo es Jorge. –presenta el hispano a uno de los que están de pie.- Este otro es Patrick y el tercero, el hermano de color, es Steve. –le sonríe.- Te veías muy bien haciendo lo que hacías cuando entramos.

   -Muy, muy bien. –medio ríe y concede Patrick.- Si quieres, puedes continuar. A nosotros no nos molesta.

   -No, yo…

   -Oh, vamos, Bobby. No hay problema. –asegura Troy.- ¿Verdad, muchachos? –y sonriendo recorre a sus amigos con la mirada, dándole a entender a Bobby que no tiene nada que temer.

   El corazón del joven culturista comienza a bombera con fuerza. Esos hombres atractivos, masculinos y hermosos le miraban con ojos brillantes, predadores, esperando y deseando que él se moviera, que alzara sus pies, se abriera de culo nuevamente frente a ellos y se metiera los dedos. El miedo y la excitación corren a raudales por sus venas. Pero…

   Joder, sí lo hacía, ahí, frente a esos cinco sujetos, quién sabe en dónde podría terminare todo. Y traga saliva, intentando alejar la imagen de él mismo, abierto de piernas, siendo cabalgado por todos y cada uno de ellos que se turnaban para cogerle, enterrándoles sus güevos hasta lo más hondo, llenándole uno a uno el culo de esperma caliente.

   Y teme, teme mucho… porque el culo ya le arde y palpita con deseo.

CONTINÚA … 15

Julio César.

ESTHER QUIARO, TANIA DIAZ, MARIPILI HERNANDEZ, ANDRES IZARRA Y EL PROBLEMA DE SALUD DEL PRESIDENTE CHAVEZ… CADA UNO MÁS DESACERTADO QUE LOS OTROS

febrero 24, 2012

JOSE VICENTE RANGEL Y LEOPORLDO LOPEZ, PURO AMOR

   No han sido días fáciles para los chavistas. Primero fue el éxito de las primarias, cuya asistencia de más de tres millones de votantes enloquecieron al Alto Gobierno. Las cosas que dijo el presidente Chávez, intemperante y sin medirse, totalmente desequilibrado, se entienden ahora en base a sus problemas de salud. Lo grave fue que otros miembros del Gobierno se contagiaran de tal histeria, logrando convencer a todo el mundo de que realmente les asustó la convocatoria lograda porla Oposiciónel domingo 12 de febrero. Cosa que se explica mejor ahora, porque cuando las aguas aún no volvían a sus causes, se cuela el secreto de la resentida salud presidencial. Tema que fue manejado con la proverbial estupidez del motor comunicacional del régimen.

   Desde hace tiempo el único diario venezolano que reporta, saliéndose un tanto del molde, sobre los peligros físicos que realmente corre la república, viene siendo el del periodista Rafael Poleo, EL NUEVO PAIS. Cuando los comentaristas de las mañanas pasaban rasante sobre sus titulares (y eso cuando no los obviaban simplemente) donde alertaban del peligro que significaba para Venezuela una alianza militar con Irán, nunca entendí porqué el silencio de los demás periódicos. Ese peligro, el que se permitieran bases, entrenamiento de irregulares o emplazamiento de campamentos terroristas aquí haría del país un objetivo táctico en cualquier conflicto bélico. Que, afortunadamente, no creo que se dé la guerra Irán-Estados Unidos. Los yankees van a elecciones y no quieren otro atolladero, y el régimen de Ahmadineyad cada día pierde más apoyo dentro de Irán. Sólo van quedándoles los ayatolá y estos deben estar considerando si le siguen dentro de la fosa o tan sólo hasta la pata de la tumba.

   Igualmente ocurrió con la salud presidencial. Era EL NUEVO PAIS el único que publicaba notas sobre el aparente deterioro de la salud de Hugo Chávez. Del resto no se sabía nada. Desde la semana pasada el diario viene dándole publicidad a una bola sobre la gravedad de la salud presidencial, que le obligó volar a toda prisa a Cuba, regresando en medio de la noche a finales de la semana pasada en un vuelo clandestino que aterrizó en Barinas, donde se dieron cuenta porque se intentó falsear las siglas de la aeronave. Porque todo lo hacen así, entre el secretismo y el fraude. Cuando las redes sociales se hacen eco del rumor (porque al país nadie le informa), al ministro de propaganda del régimen, Andrés Izarra, no se le ocurre nada más mejor que publicar una notar en twitter, insultando a los murmuradores. Ni un comunicado sobre el paradero del Presidente, ni una aclaración, tan sólo atacar a quienes hablan de aquello que él no informa. Lógico, tal proceder tan sólo prendió más las alarmas, obligando a los leedores de titulares a comentar los rumores que ya no eran ecos sino rugidos. Y Andrés Izarra, como un castigo de Dios para el Gobierno, sigue en su puesto. Y declarando.

   El que el presidente Chávez se viera obligado a romper el secreto el martes de carnaval en la tarde, intentando hacernos creer que realmente esperaba un mejor momento para informarlo, da cuenta del cariz amenazante dentro del Gobierno y de los chavistas de calle que tomaba el rumor. El chavista de base sabe que Venezolana de Televisión (VTV), Radio Nacional, Unión Radio Noticias Bolivarianas y los voceros oficiales únicamente mienten, una y otra vez. También ellos debieron convencerse, escuchando a Andrés Izarra no aclarando sino insultando, que el presidente Chávez agonizaba. Lógicamente tal declaración presidencial, que el tumor había reaparecido en el mismo lugar (todavía no se sabe dónde, es parte del secreto), y que debía viajar a Cuba para ser intervenido otra vez, debió calmar los ánimos del Alto Gobierno, pero no, nuevamente se desataron. Y sin querer pecar de mezquino, debo decirlo: feliz el Presidente que puede costearse el viaje, porque el resto del país tiene que ir a morir a los hospitales nacionales que él destruyó personalmente con la corrupción de su gente.

   Bien, tal noticia fue el abreboca de toda la prensa el día miércoles de ceniza. Tanto que salí a buscar EL NUEVO PAIS a las siete de la mañana y ya estaba agotado en todas partes. Y en la oficina sólo se hablaba de eso. De la salud presidencial y de… bueno, suena feo pero hay que decirlo, de que Dios castiga. Tan pendiente estaba todo el mundo que en las oficinas teníamos encendidas las radios o el Directv en Unión Radio Noticias Bolivarianas. Ahí me tocó escuchar la sección de la señora Esther Quiaro, quien entrevistaba a una diputado, Tania Díaz, cada una auto presentándose como “periodista”. Bien, las mujeres no hablaron del por qué del secretismo, o por qué nadie había informado ya o el por qué gente como Diosdado Cabello o Andrés Izarra mintieron y fueron desmentidos horas después por el presidente Chávez. No, nada de eso. La fulana diputado, con voz llorosa, hablaba de la crueldad de una gente que no se compadecía de la agonía de un hombre que luchaba por su salud. Ella, y Esther Quiaro, convenientemente olvidaron mencionar todo lo que se solazaron con la agonía del señor Franklin Brito, de cómo había sido secuestrado por el Gobierno y encerrado en el Hospital Militar para que muriera. De ese jolgorio, de esas burlas, del afán de continuar persiguiéndole después de muerto atacando a su esposa e hija, no hablaron el par de joyitas, que llorosas pedían, ahora sí, sensibilidad humana.

   Esther Quiaro quiso preguntar sí no había sido un error que el Gobierno mantuviera silencio sobre el hecho, y la diputado Tania Díaz se fue en una de ataque a la prensa y el tratamiento mediático prestado a la noticia que, según ella, era carroñera e infame… como si en verdad no fuera esa prensa la que dijo la verdad, que el hombre estaba enfermo nuevamente, y los mentirosos redomados no fueran ella, la entrevistadora y el ministro de propaganda del régimen.La Tania Díazllegó a hablar de la “porquería” que salía de un periodista bocasucia, así, como si ella y Esher Quiaro no festejaran, rieran y aplaudieran las intervenciones públicas del presidente Chávez y Mario Silva por VTV, dos sujetos que tienen cloacas abiertas en lugar de bocas, cuando insultan, calumnian y denigran de gente que no puede replicarles. Es obvio que para el revolucionario que cobra, la basura que sale de su lado huele bien, la otra es intolerable. Pero donde la señora Quiaro llegó al colmo fue cuando acusó a la “prensa seria” de hacerse eco de rumores. Señora, si el Gobierno no informa veraz y oportunamente, el vacío tiene que ser llenado con lo que halla. Si usted y la señora diputado Tania Díaz, hubieran estudiado periodismo de verdad, lo sabrían.

   Pero todavía me tocó soportar el programa de Maripili Hernández, el cual cierra la mañana en Unión Radio Noticias Bolivarianas. La mujer entrevistaba, nada más y nada menos que a Andrés Izarra, ministro de propaganda (bueno, en verdad es de Información). Cuando Maripili comenzó con aquello de “¿qué piensas del tratamiento mediático dado a la noticias?”, el país comprendió que esa sería la táctica evasiva del Gobierno. Culpar y acusar a otros del daño causado por la incompetencia informativa del régimen. O quién sabe, tal vez la cosa es más grave y siniestra de lo que imaginamos y no les queda más remedio que apartar toda atención del reporte médico. Con voz dolida, como corresponde al papel que desempeñaba, Andrés Izarra habló del tono infámame de las notas de prensa; cosa que despertó ronchas en quienes escuchábamos y le recordábamos muerto de risa en un programa donde se hablaba de los miles de muertos que la inseguridad y la violencia causan al año en Venezuela. Porque burlarse así, sí es digno, cuando es él. Incluso llegaron a comentar una nota ligera de Rafael Poleo en EL NUEVO PAIS, donde este decía que había que preocuparse de lo que sería del chavismo sin Chávez, ya que de este, se ocupó Dios.

   Y Maripili y Andrés lo hacían sonar como una cosa perversa de gente malvada. Si alguno de los dos hubiera recibido catecismo cuando muchachos (tal vez serían diferentes), habrían recordado la mención bíblica a la muerte del rey Herodes después de la matanza de los inocentes, a quien en el rigor de sus pecados y en la cúspide de su maldad, Dios le derribó. Como castigo y ejemplo. Y no sé si Dios castiga de esa manera, pero que ese señor, Hugo Chávez, que un día hinchado de orgullo y vanidad extendía los brazos a sus seguidores llorosos que le encendían velas y caían de rodillas, deseando ser adorado como el dios de un nuevo culto, le esté ocurriendo esto, sobre todo después de todo el daño que hizo a tantos, llama la atención.

   Un punto que Esther Quiaro, Tania Díaz, Maripili Hernández y Andrés Izarra intentaron resaltar era el cariz falto de caridad de quienes embestían contra el presidente Chávez en este momento, olvidando ellos mismos a todos los que el hombre se llevó por los cachos en su afán revanchista o porque ese otro tenía algo que él codiciaba. Pero volviendo a lo concreto, en este punto debo darle totalmente la razón a EL NUEVO PAIS, único diario venezolano que supo ver la gravedad del hecho: la salud presidencial no es algo que importe sólo al presidente Hugo Chávez.

   Hasta este momento no sabemos cáncer de qué fue que se le operó. Nadie ha visto un informe médico, una tomografía o resonancia; en aquello que dijo hace ocho meses de que estaba curado debíamos guiarnos únicamente por su palabra; siendo que el Presidente es un hombre que hoy se desdice de lo que sostuvo ayer, haciendo prosperar mentira tras mentira en sus manos. Hoy ocurre exactamente igual. No sabemos qué tiene el presidente Chávez, porque la verdad se le oculta al país. Por lo que se puede deducir por el comportamiento del hombre, y del entorno, lo que tiene puede ser realmente grave, incluida una mestátasis de encéfalo, lo que le incapacitaría para continuar dirigiendo los destinos del país porque, trastornado de la mente, puede estar siendo manipulado por los Castro para que termine de transferir a Cuba lo que queda de las riquezas del país. Por eso es que la prensa tiene que hablar, preguntar, especular cuando hay silencio gubernamental, e informar.

   Traer las reservas en oro al país, colocándolo al alcance de las voraces e impúdicas manos de una burocracia ladrona como nunca antes se había visto otra en Venezuela, sonaba a locura. Ahora puede que tenga sentido.

   Lo desconcertante es, como ya indiqué, que Esther Quiaro, Tania Díaz, Maripili Hernández y Andrés Izarra se autoproclamen periodistas actuando como actúan, debe ser porque son del tipo oficialistas. Sí puede haber bloqueos informativos, el Gobierno sí puede decir lo que quiera de cualquier, y en el tono que de le la gana, y quien disienta por radio, televisión o prensa escrita debe callarse o se le acusará de todo lo que el aparato informativo gubernamental hace. Es ese tipo de periodista que le gusta a Rafael Correa en Ecuador y le encantaría a la señora K que existiera en Argentina. El complaciente, el cómplice, el adulante. A los demás que se les persiga y estrangule de la manera que sea.

   ¡Tan revolucionarios ellos!

CHAVEZ QUIERE LA CABEZA DE TERESA ALBANES

Julio César.

DE MASAJES Y PIQUIÑAS

febrero 23, 2012

 MANO AMIGA

   No sospechó nada hasta que la cosa se puso dura.

   El que Jairo le pidiera un masaje después del juego, no era problema. Tampoco el que la mujer estuviera fuera del apartamento, o lo pidiera en la cama o que tuvieran que quitarse las ropas porque a su mujer no le gustaba que la gente se montara en ella con la ropa con la que llegaban de la calle… El problema estaba en dónde le molestaba el músculo tenso que debía dilatar. Pero era un buen amigo y metió la mano, sobando de paso, y con un dedo se dedicó a masajear el punto, hundiéndose un poco y halando. Los estremecimientos y gemidos del amigo (por el masaje, claro está), lo llevaron a ser más osado.

   -Oh, Dios… -Jairo se retorció en la cama.

   -Y espera a que meta un tercero…

FIESTA LOCA

Julio César.

JARED Y JENSEN, LA ÚLTIMA BODA

febrero 23, 2012

CASS CAE…                         JARED HACE CAER A JENSEN

   Acabado el asueto de carnaval sólo queda volver a las minas de sal. Eso me pone de humor sombrío, por ello subo este cuento. Dedicado a los amigos que gustan de la pareja, ficticia (claro, claro), de Jensen Ackles y Jared Padalecki. Es un relato perteneciente a LilianAngel

   Las bodas con la muerte. Era yo un niño cuando escuché hablar de la muerte de Julio Jaramillo, a quien conozco porque, como buen bebedor, en casa siempre terminamos las fiestas conla Billos’s,la SonoraMatanceray Celia Cruz a la cabeza, rancheras variadas y Julio Jaramillo. Es una fija. Y de él siempre recuerdo esa canción por lo macabro de la letra, las bodas con la muerte o de la muerte. Un hombre va a un cementerio y desentierra a su amada, la cubre con blancos ropajes, incluido un velo, la besa y sobre la lápida sellan su amor, encontrándosele muerto también a él al día siguiente.

   Repito, macabro. Y sin embargo, después de leer novelas como Cumbres Borrascosas, o ver una cinta como Brokeback Mountain, es posible imaginar que hay quienes aguardan, impacientes, a la muerte para reunirse con esa persona amada. El presente relato, no tan intenso o lúgubre, habla de un amor así.

   La presente historia NO ES MÍA, tan sólo la traduzco un poco, porque me gustó. Deben leerla y luego me recordarán (o como decimos por aquí, “se acordarán de mi señora madre”). Qué no se moleste la autora por repetirla aquí y traducirla un tanto libremente. No sé inglés y el traductor de Google deja muchas cosas en blanco que debo llenar como buenamente puedo. También me apliqué un poco, me gusta el sabor amargo. Disfruten de estas bodas con la muerte…

……

TE SEGUIRÉ EN LA OSCURIDAD

Por  LilianAngel

   Nunca vio el otro coche que venía. Ya era de por sí una noche oscura, pero se agravó cuando el viento derribó un tendido eléctrico apagando las farolas.

   El auto que venía de frente se desplazaba a veinte millas por encima del límite de velocidad, con los faros apagados. Más tarde, en el hospital, los médicos informaron que el nivel de alcohol en la sangre del conductor era de 0.090% por encima del límite legal para la policía. Este hecho, sin embargo, era irrelevante en comparación al daño recibido por ambos vehículos.

   El Sedan dio vueltas de lado y se deslizó unos seis metros, mientras el Toyota Tundra rodó tres veces sobre sí, quedando volcado y el techo aplastado. Se incendió en cuestión de segundos.

   El conductor ebrio del fiesta sufrió hematomas graves en la base del cráneo y murió a los pocos minutos de la llegada de los vehículos de emergencia. Mientras tanto, el conductor de la camioneta quedó atrapado en el interior del coche volcado, el cual estaba en llama, sin poder ser socorrido hasta que los bomberos se apersonaron y extinguieron el fuego. Permaneció inconciente hasta que llegó al hospital, donde fue conducido de emergencia al quirófano. Los médicos pasaron más de tres horas en cirugía, mientras la policía trataba desesperadamente de comunicarse, sin éxito, con la familia. Ni su esposa ni sus padres respondían a las llamadas.

   No fue sino hasta dos horas más tarde de terminada la cirugía que una enfermera encontró dentro de sus pertenencias el teléfono de un compañero de trabajo, reconociendo con pesar los nombres. Le llamaron y este llegó veinticinco minutos más tarde, jadeando y temblando, todo ojos. La enfermera recibió y llevó al hombre frente a la sala de recuperación, pero no le permitió el acceso inmediato a la habitación por mucho que el hombre suplicó, gritó y hasta amenazó.

   -El médico hablará con usted en un minuto, espere, por favor. Él le explicará con todo lujo de detalles la condición de su amigo. –le prometió.

   -Por favor… Por favor, déjame verlo ahora. –suplicó una vez más, con voz extraña a sus propios oídos, los ojos ardiéndole con las lágrimas contenidas.

   -Espere, el médico ya viene. –cortó la mujer con cierta autoridad.

   Los minutos transcurrieron con horrible lentitud y al desesperado hombre le pareció que habían pasado horas. Trató de sentarse, pero no podía estarse quieto, así que poniéndose de pie comenzó a pasear de un lado a otro, repitiéndose una y otra vez que estaba vivo y en un hospital, que nada malo podría ocurrir al final. Jadeando extrañamente agotado, se dejó caer nuevamente en una silla, alzando la vista con tanta rapidez que sintió sonar algo en su cuello. El médico…

   El profesional vestía una bata verde, pero aún llevaba la máscara quirúrgica blanca alrededor del cuello, así como un gorro en la cabeza.

   -Usted debe ser Jared Padalecki, ¿verdad?

   -¿Cómo está él? –Jared se puso de pie de un salto, asintiendo.

   -Su amigo sufrió de quemaduras de tercer grado en el pecho y el abdomen. Perdió una gran cantidad de líquidos y de sangre cuando eso sucedió, y entró en shock. Le están administrando hidratación intravenosa en estos momentos, lo que mejora un poco su condición, pero sus lesiones internas son las que realmente me preocupan. Su riñón derecho fue afectado seriamente, estaba demasiado dañado y tuvimos que extraerlo. La inhalación de humo dañó el cuarenta y cinco por ciento de su tejido pulmonar. Eso le ha puesto en un grave riesgo de infección, edemas y líquidos en los pulmones.

   Jared tenía problemas para comprender todo lo que estaba escuchando. Su rostro palideció si cabe, un poco más, y su aliento quedó atrapado en algún punto de su garganta.

   -Pero… él… Él va a estar bien ahora, ¿verdad? Ustedes lo repararon.

   -Señor Padalecki… -el médico se aclaró la garganta antes de continuar y Jared quiso huir.- …Lo siento, pero la extensión de las lesiones, sobre todo las ocurridas a sus pulmones, son irreparables. Todo lo que podemos hacer ahora por su amigo es mantenerlo lo más cómodamente posible, que no sienta dolor, mientras…

   -¡No! No, eso… eso no puede ser… -sacude la cabeza con incredulidad. No podía ser cierto. Jensen tenía apenas treinta y ocho años. Él no podía…- Usted se equivoca. Han cometido un error. Alguien cometió…

   -Lo siento mucho, señor Padalecki, pero no hay error. Debe ser fuerte, su amigo va a necesitarlo. Va a requerir de su apoyo cuando despierte y el final… Está respondiendo, la morfina lo mantiene atontado, pero su mente se despejará lo suficiente para comprender. En ese momento debe estar preparado para asistirle. Puede pasar ahora. Si tiene alguna pregunta o necesita algo, hable con la enfermera.

   Jared apenas pudo comprender lo que el médico estuvo diciendo. Las únicas palabras que quedaron en su cabeza, dando vueltas una alrededor de la otra eran Jensen y muerte. No podía ser cierto. ¡Jensen no podía dejarle!

   Con suavidad abrió la puerta de esa habitación, donde sólo una de las tres camas estaba ocupada. Y su corazón se encogió dolorosamente. Por lo general esas camas siempre parecían demasiado pequeñas para alguien de tamaño normal, incluso para alguien como Jensen, pero en esos momentos su amigo se veía tan pequeño y frágil que parecía nadar sobre un enorme lecho. Jared tuvo que contener un jadeo, sintiéndose al borde del colapso allí mismo. El rostro de Jensen estaba vuelto hacia la oscura ventana, por lo que no sabía si estaba despierto o no.

   Dio un paso hacia él y se detuvo. Por un momento se quedó allí, sin moverse, sin saber cómo reaccionar. Deseaba decir algo, cualquier cosa, pero ya no confiaba en su voz para dar a conocer sus pensamientos, por lo que simplemente tomó la mano de Jensen en su lugar. Estaba fría, fría como nunca antes la había sentido.

   -Jay… Estás aquí. –la voz del rubio sonaba áspera y ronca. Lejana. Jared tenía problemas para entender cómo siquiera podía hablar, con el pecho cubierto de vendas como estaba, con cables y tubos que salían de debajo de la delgada bata.

   -Por supuesto, Jen. –fue todo lo que pudo responder, apretando un poco más su mano.

   Transcurrieron algunos minutos, como de preparación, antes de que Jensen volviera el rostro. El cuadro hizo que el aliento se congelara en el pecho de Jared. El rostro de Jensen estaba tan hinchado que su ojo derecho estaba casi cerrado. Toda su hermosa cara estaba cubierta de cortes y magulladuras, su brazo izquierdo estaba totalmente vendado.

   -Tan mal, ¿eh? –Jensen riza los labios en un intento de sonrisa, pero se veía tan fuera de lugar que Jared deseó llorar.

   -Te he visto peor. –el castaño intentó devolverle la sonrisa, dejando que sus dedos se deslizaran acariciantes sobre la palma de Jensen.

   -Siempre has sido un mentiroso de mierda. –repuso Jensen con voz áspera, antes de comenzar a sacudirse todo su cuerpo por una fuerte tos.

   Cada espasmo era una aguja que se clavó en el corazón de Jared, quien esperó a que menguara, sirviendo un vaso de agua, ofreciéndoselo. Jensen le miró con el ojo no cerrado y Jared vio brillar todo un mundo de gratitud en él.

   -¿Mejor? –con dolor observó que sólo tomó un corto sorbo.

   -Gracias, Jay. Ahora… -y se humedece los resecos labios con la lengua.- …Ahora tienes que irte. –Jared le miró como si hubiera enloquecido, negando con la cabeza.- Hazlo, Jay. Vete. No quiero que me veas cuando… -soltándole la mano, Jared posó los dedos en sus labios, silenciándole, sonriendo.

   -¿Realmente crees que me apartaré de tu lado? ¿En este momento? Calla y conserva el aliento, que no quiero escuchar nada más. Bien sabes que no iré a ninguna parte.

   Jensen quería oponerse, pedirle que se fuera y le recordara como era antes. En serio, porque no era bueno que Jared se quedara y le viera así, o que mirara cuando… Pero no pudo reunir las fuerzas necesarias para echarlo.

   -Gracias… -repitió y cerró los ojos, de pronto muy cansado para mantenerlos abiertos por más tiempo.

   Jared, mordiéndose el labio inferior, pasó la mano suavemente sobre la mejilla de Jensen, antes de levantarse en todo su tamaño para despojarse de la chaqueta y los zapatos.

   -Hazme un poco de espacio, ¿no? –Jensen abrió los ojos, o el único que podía movilizar, claramente confundido.

   -¿Qué?

   -Que me hagas sitio, así podré entrar en esa pequeña cama contigo.

   El más alto no esperó a que Jensen reaccionara, suavemente le empujó con mucho cuidado, metiéndose bajo las sábanas a su lado. Sin embargo, la cama era mucho más estrecha de lo que parecía, por lo que casi se cae de ella. Fue por ello que arrastrando a Jensen, lo acomodó sobre su pecho mientras acurrucó los brazos a su alrededor.

   -¿Ves? Así está mucho mejor.

   -Jay, no tienes que… -Jensen protestó, pero Jared le silenció.

   -Aquiétate, Jen. Aquí estoy, contigo. Y no me pienso ir. –para demostrar que hablaba en serio, haló un poco más de Jensen, apoyando la barbilla sobre la cabeza del rubio, estremeciéndose. A pesar del olor a desinfectante y antibióticos, aún al de piel quemada, por debajo de todo ello estaba el olor de su amigo.

   -Estoy tan cansado.

   -Entonces duerme. Yo velaré.

   -Yo sólo… Dios, Jared, tengo tanto miedo. Yo no quiero… No quiero… ¿Por qué me pasó esto? -Jensen comenzó a sollozar en silencio, temblando levemente. Las lágrimas cayeron sobre la camisa de Jared, dejando una mancha de humedad, una que llegó al alma del más alto.

   -¡Shhh! No tienes nada que temer. Aquí estoy, contigo. Sólo… concéntrate en eso, ¿si?

   -Lo siento mucho. –susurró muy bajo y quedo.

   Y Jared supo de qué hablaba. Una vez, una noche, cuando el grupo de artistas, técnicos y productores se reunieron para celebrar el fin de Supernatural, Jensen le llevó aparte y allí el más alto creyó ver una súplica temerosa en los ojos del rubio, la misma que sabía había en su corazón. El programa había terminado, estaban casados, cada uno con su propio hogar, con nuevos planes. Y eso asustaba. Jared adivinó lo que Jensen deseaba decirle, algo que mucho le costaba. Y en lugar de aligerar el momento, guardó silencio, esperando oírselo decir. Deseando escuchar de labios de Jensen que…

   Fue cuando Erick y Sera, Danneel y Genevieve les encontraron. Y el momento pasó y nunca más se dio. También él intentó olvidar y continuar, porque recordar era sentir que algo importante quedó siquiera sin comenzar. En lo más profundo de su corazón siempre guardó la esperanza de que, en algún momento, pudieran hablarlo. Pero ahora…

   -No hay nada que lamentar, Jensen Ackles. –jadeó, intentando sonar firme, mientras sus dedos se deslizaban sobre el corto cabello del rubio, acariciándole.- Yo lo sé.

   -Pero ahora ella no está aquí. Yo la amaba, Jared, la amo todavía. Por ella nunca te dije… Y ahora no está aquí.

   -Ella estaría si la policía la hubiera localizado. Tú lo sabes. Danni te ama con locura. Como todos.

   -Nosotros… Nosotros habríamos podido… Tú estás aquí. Tú sí estás aquí. Podríamos haber… -la voz se rompió mientras muchas más lágrimas rodaron por sus mejillas.

   -No estábamos preparados, Jen. Está bien.

   -Me habría gustado…

   -A mí también. –contuvo un jadeo.- Dame la mano. –Jensen lo hizo y Jared lentamente sacó el anillo de boda de su dedo, antes de hacer lo mismo con el suyo. Y los intercambió.

   -Jared, ¿por qué…?

   -Ahora estamos juntos, al fin, y Dios lo sabe. Desde que nos conocimos hemos estado uno siguiendo los pasos del otro, actuando como debíamos. Cuando rompí con Sandy ahí estabas tú, y cada noche en mi cuarto esperaba que entraras y dijeras algo, pero respetaste mi dolor. Cuando tu padre sufrió ese infarto, fui a tu lado a tu casa y quise sostenerte, pero estaba tu familia. Estabas allí cuando me casé, y reíste y me felicitaste, pero yo vi en tus ojos… Y lo sé, porque fue lo que sentí cuando te casaste con Danni. Ahora, aquí estamos. En este instante, en el último sendero, nadie se interpone. Nos pertenece sólo a ti y a mí. Y lo emprenderemos juntos.

   -¡No! ¡Jared, no! –Jensen no podía creer lo que Jared estaba diciendo. Era una locura.- ¡Enfermera! –jadea intentando alzar la voz. Pero Jared tan sólo enreda los dedos de la mano con los suyos.

   -Aquí no hay nada que discutir, Jensen. Es un hecho. Partiremos juntos.

   -¡No! –gimotea.

   -¿Acaso crees de verdad que podría continuar sabiendo que ya no estás?

   Jensen quiso protestar, explicarle que aquello era una locura, que lo mejor era seguir y recordarle con afecto… Pero le faltaron las fuerzas una vez más.

   -Estoy tan cansado…

   -Hazme caso, duerme un rato. Aquí estaré cuando despiertes.

   -¿Me lo prometes? ¿No harás nada que…?

   -Te lo juro. Aquí estaré. –prometió solemne.

   Jensen cerró los ojos con un suave jadeo que bañó a Jared, a quien cada vez le costó más y más el respirar. Y lo sintió, el momento justo cuando Jensen comenzó a partir. Totalmente compungido le rodeó con sus brazos, deslizando sin cesar las manos sobre su cuerpo, ignorando él mismo que intentaba retenerle. Pero fue inútil. Jensen se había ido y Jared no pudo contenerse por más tiempo. Se dejó inundar por todo el dolor, deseando gritar por la horrible sensación de pérdida, abandono y soledad. Dejó que las lágrimas lavaran su pena mientras oprimió con fuerza los labios para no llorar a gritos ni llamarle, alguien podría oírle.

   Ahora debía ser fuerte. Por Jensen.

   Un casto y prolongado beso en la parte superior de su cabeza, entre sus cortos cabellos, fue el primer movimiento que realizó al final. Con cuidado retiró la cánula intra venosa del brazo del rubio, sabía que era un analgésico poderoso. El pulso errático y la visión borrosa conspiraron para que tardara en encontrar una vía en su propio brazo, pero lo consiguió; respirando con alivio tomó una profunda bocanada de aire y la hundió en su piel. Apretó el botón un par de veces para aumentar la dispersión de los medicamentos. Sonriendo con amor, tomó nuevamente la mano de Jensen entre la suya y depositando otro beso en sus cabellos cerró los ojos. Mentalmente le suplicó que le perdonara no cumplir su promesa: “Espérame, Jensen, ya voy”.

   Y tal vez fueran las drogas, pero le pareció estar otra vez en esa fiesta cuando terminó el programa, frente a un Jensen nervioso y hermoso. Pero esta vez no dudó, no esperó a que el otro dijera nada, tan sólo bajó el rostro y terminó con la distancia que les separaba.

……

   ¿No fue intenso? Felicito de corazón a la autora.

EL REPO MAN

Julio César.

NOTA: The repo man ha levantado ronchas. Por alguna razón muchos fans parecen pensar que todos estos últimos episodios son de relleno. Es obvio que esperan algo que jamás se dará. Nunca se podrá escribir o presentar algo como todo lo que ocurre en el fandom, y eso deprime o molesta a muchos. Las expectativas son demasiado altas. Aunque son deanista, me parece que hay mucha gente cruel con Sam y todo lo que pasó en el Infierno. Aunque creo como ellos que es poco probable que supere todo lo que padeció Dean, de este ya sabemos qué ocurrió. Con Sam y Lucifer aún no sabemos la mitad. Y el que se le siga apareciendo, y “ayudando”, si, da mala espina. Personalmente me gustan estos episodios sorpresivos donde los más malos son los humanos. Me agradó mucho el de aquella familia en la primera temporada que secuestraba y cazaba gente, o la pareja de muchachos salvajes que vivían encerrados en aquella casa en la cuarta temporada. Qué el villano resultara quién resultó, fue sorpresivo. Y aún más sus motivos. La idea de los demonios entrando en las personas despertando al monstruo interior, tiene sentido. Y ver a Dean indefenso, siempre divierte y gusta. No, no fue un mal capítulo.

LLAMADO AL ORDEN

febrero 23, 2012

EMPLEO NECESITADO

   Y eran tantos cuñados…

   Desde que se casó con Migdalia, Rubén tiene que portarse bien, o llega uno de los cuñados a la mañana siguiente de una pelea o una rasca, se monta en la cama y comienza a nalguearlo. Lo hace con fuerza, alzando la mano ruda una y otra vez, estrellándola contra sus nalgas firmes y turgentes, mientras le retiene con una mano por los brazos o una rodilla en la espalda. Esos carajos le metían el calzoncillo entre los glúteos, o se lo bajaban, y con la mano recorrían el daño que provocaban, y volvían a darle. Duro. Lentamente. Gruñendo roncos un “toma, chico malo; eres un chico muy malo”. Uno de ellos tiende a echárselo sobre las rodillas y disciplinarlo, hay dos que vienen juntos y le dan también. Cada uno en una nalga. Lo extraño es que Rubén no se acomoda y sigue dando motivos de queja a su mujer. Y a las tundas de los cuñados.

PELIGROS DEL FANATISMO DEPORTIVO

Julio César.

EL MAESTRO SABE QUÉ NECESITA UN MUCHACHO

febrero 23, 2012

ANGUSTIA PATERNA

JEFE COMPRENSIVO

Julio César.

LA VIDA ES UN CARNAVAL

febrero 23, 2012

ALGUNOS SIGNIFICADOS

   ¿Disfrutaron bastante de estos días de asueto? ¿Descansaron o asistieron a fiestas salvajemente divertidas? ¿Gritaron en un pasillo oscuro “a que no me conoces”, la música escuchándose a lo lejos, atrapando a alguien y pegándole contra una pared? Imagino que piensan que fui para la playa. Nada que ver.

   La última vez que bajé para el litoral en temporada alta, que aquí es carnavales y Semana Santa, me tocó vivir un infierno. La playa estaba atestada de gente, tanto que uno tenía que sentarse en la arena casi llegando a la carretera, con las piernas recogidas o terminabas apoyando los pies en el culo de otra persona. El agua estaba llena de gente, así como los restaurantes. No hablemos de los baños. Bajar es terrible, horas y horas de cola, no se puede beber (lo que es justo y necesario), y hay que cuidarse de los locos que andan por ahí tomando como si creyeran tener los reflejos de James Bond, como dice la canción de Rubén Blades.

   Por estos días es mejor quedarse en Caracas y disfrutar de esa paz que se extraña desde Navidad. O visitar a los amigos y conocidos, llegándose hastala Colonia Tovaro el Junquito (a pesar de las vías). El sábado bajé a Guatire, a casa de mis padres, y ahí coincidí con Joseiño, el hermano al que veo menos. Comentando cosas jocosas sobre las primarias, llamamos a Eduardo para que nos fuera a comprar unas cervezas. Él se apareció, con sus dos bebés, igual Melissa con los de ella. Cuando Eduardo preguntó cuántas cajas de cervezas iba a buscar, (si, cajas), José respondió contando con los dedos: La tuya, la mía, la de Julio y la de Melissa. Y la pasamos bien, planeando futuras idas a la playa.

   Sin embargo es ahora que no voy. De muchacho siempre íbamos para Tacarigua dela Laguna, un pueblito mirandino que me encanta por lo poco visitado, donde papá alquilaba una casa y la pasábamos de maravilla. Playa, sol, arena, bicicletas y gente joven con la cual hacer amistad de esa manera fácil y fugaz. No bajaban tantas personas antes.

   No crean, de forma vaga siento el deseo de llegarme en días como estos hasta Chirimena (una playa hermosa donde las haya, y medio peligrosona, que me pareció oír no estaba apta para el uso), o a Tacarigua dela Lagunamisma. Mi amor es el mar. En días corrientes uno siente la alegría del sol sobre la cara y los hombros, la brisa cálida, la arena caliente bajo los dedos de los pies, o las piernas y nalgas si uno se deja caer. La gente que te saluda, que dicen algo gracioso que hace reír e inicias una conversación. La agradable sensación de flotar sobre las aguas, frías al llegar, más cálidas por la tarde. Y mirar a la lejanía, allí donde el mar se confunde con el cielo azul. ¿Y qué decir de ver anochecer sobre la playa? ¿O qué llueva mientras nadas (aunque hay que tener cuidado con los rayos, parece que sí caen, y dependiendo de dónde, pueden causar bastante daño)?

   Y, en especial, sentarse y seguir con la mirada a la gente bonita. Porque hay gente que en vivo y en directo, se ve bien. Y lo dice alguien que fue muchacho a finales de los ochenta, cuando en las playas todo el mundo (menos yo, jamás me animé) usaba bikinis o tangas. Eso era horroroso… en el sentido más excitante. Ah, los carnavales de esa época, los hombres compitiendo con las mujeres para ver quién usaba la prenda más chica o sensual, y uno un muchacho todo calenturiento.

   Si, hay muchos buenos motivos para ir a la playa en carnaval… aunque también debe ser increíble estar en esos extraños y elegantes festejos italianos, con todos esos ropajes y máscaras del renacimiento… pero aún más increíble debe ser estar en Río de Janeiro, rodeado de toda esa química y magia que hace bailar y saltar aún al más seco conservador. Y no pierdo la lejana esperanza un día de ir al Brasil para tal evento, aunque si aquí me incomoda tanta gente en la playa, ¿qué quedará para esas calles atestadas?

   Pero en fin, nos vemos en Los Canales el fin de semana. No este, que todavía es la octavita. El que viene. A ver quién se anima y saca una tanga a llevar sol.

LAS PRIMARIAS, CÓMO DOLIERON…

Julio César.

CELEBRACION GANG BANG

febrero 23, 2012

VOCACION

   Si que fue toda una sorpresa.

   Después de salir de clases, siendo la última la de educación sexual, donde hablaron de la necesidad del sexo seguro, Jimmy se llevó a todo el mundo para su casa para celebrar su cumpleaños. Extrañamente a la hora de la verdad sólo fueron los varones, y al preguntar qué pasaba, uno respondió diciéndole que era un buen amigo de todos, y que todos sabían que se le iban los ojos tras los muchachos; y comenzando a quitarse la ropa, terminó con un “y decidimos, todos tus amigos, darte la fiesta de tu vida”. Y Jimmy gritó, jadeó y sudó mientras sus amiguitos le daban muy generosamente, con fuerza y vigor de juventud, sus regalos. Y los aceptó todos, saboreándolos al tiempo que le llenaban cada pedazo del alma, quedando bien saciado y complacido. Y a todos les gustó tanto que ya pensaban celebrar otra fiesta, pero esta, con todos los chicos en la escuela.

Y DÓNDE ESTÁ EL POLICIA?

Julio César.