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TRES AÑOS SIN EL SEÑOR BRITO

agosto 31, 2013

REALIDAD TRAS LOS NIÑOS DEL BRASIL

FRANKLIN BRITO

   Se le extraña, señor…

   Hoy se cumplen tres años de la muerte del productor agropecuario Franklin Brito, el hombre extraño que se inmoló para protestar el robo de lo que era suyo y de su familia. Por un resentimiento pequeño, ruin y mezquino, un funcionarillo lo sacó de sus tierras y un Estado en malas manos lo avaló. Desde ese instante comenzó el martirio de ese señor que se sometió a huelgas de hambre y una automutilación para llamar la atención de un país indiferente. Un día le detuvieron a la fuerza y le encerraron en el Hospital Militar. Allí murió. Mucha gente le creyó demente, nadie entendió bien que prefiniera morir a vivir en un mundo donde un hombre decente era despojado de lo que le pertenecía. Me pregunto qué piensan hoy sus verdugos, el que le robó, la Fiscal General, Cilia Flores, el régimen; Hugo Chávez ya pagó, pero ¿qué sentirán los otros? ¿Se detendrán a meditar sobre lo que hicieron?, ¿recordarán al hombre al que mataron o seguirán tan tranquilos en sus vidas de excesos? Paz, señor Brito.

¿LOS MARCIANOS LLEGARON YA?

Julio César.

NOTA: La historia de este señor es increíble, la manera en la que fue escarnecido, su pasión y muerte parecen cosa de ficción. Un día, en AGONÍA, lo contaré.

LUCHAS INTERNAS… 113

agosto 31, 2013

LUCHAS INTERNAS                         … 112

MAN HOT

   -Y puedo usarlos más chicos, ¿quieres ver?

……

   -Nicolás… y tan decentico que parecía.

   -Sigo siendo decente, Carmencita. Sólo que ahora tengo un carajo con real, atractivo y maldito que anda detrás de mí. -cierra los ojos ante la mueca de ella.- Y sí, detrás de mí en más de un sentido. ¿Está bien?

   -No se ponga así. Si le da real… -eso lo aterra.

   -¡No lo hice por dinero! No soy una puta. -toma aire y se pasa una mano por los cabello.- No sé como explicárselo… -la mujer lo estudia y abre muchos los ojos, sorprendida y fascinada.

   -Por Dios, le gusta. Ese tipo le gusta, ¿verdad, Nicolás? – se miran turbados, confundidos.

   -No sé qué pasó. -termina rindiéndose. Ella se ve confusa, deliciosamente escandalizada.

   -¿Le… gustó lo que hicieron? -el joven bota una bocanada de aire y mira más allá de ella.

   -Fue… distinto. -duda, frunciendo el ceño.- Coño, sí. Anoche me gustó. Cada una de las veces que lo hicimos. Y esta mañana. Fue rico… -arruga la cara como adolorido.- Pero ahora me siento mal. Horrible. Por eso vine para acá. ¿Cuándo van a terminar de remodelar? Me tengo que regresar. ¡No puedo seguir allí!

   -¿Tan terrible fue? -pregunta alguien tras él, alarmándolos y haciéndolos dar un salto.

   -¡Frank!

   -¿Lo fue? –se ve interesado.- ¿Tan horrible fue lo que ocurrió entre nosotros?

   -No es eso. -jadea Nicolás mirándolo. Carmencita pela los ojos, expectante. Hasta los trabajadores los miran con intriga. Frank lo nota, mirándola a ella.

   -Fuera. Y ustedes también. -ruge a los obreros. Y había algo en él que convencía a cualquiera de que lo mejor era obedecer, y en este caso poner pies en polvorosas. Ambos hombres quedan solos. Frank lo mira fijamente, levemente molesto.- ¡Le contaste! –acusa.- ¿Tenías que hacerlo?

   -Coño, necesitaba soltarlo. Esta vaina me está quemando por dentro.

   -Para mí tampoco ha sido fácil. También fue horrible, como dices.

   -Eso es. Esa es la respuesta que buscaba. –va perdiendo la paciencia.- Lo hicimos. Nos dimos… el gusto, por así decirlo. Lo hicimos, vimos cómo era. Fue algo grande, poderoso. Pero feo al final, el ahora. Es todo. El fin.

   -¿La verdad, pequeña rata? Anoche fue horrible. Cada una de esas veces fue horrible. –le suelta al rostro, y Nicolás traga saliva.- Pero cuando volvía a hacerlo, como esta mañana, volvía a sentir ganas. Quiero que te calles y me escuches. -lo interrumpe cuando va a hablar.- Aún… te deseo. No sé por qué, no lo entiendo. Pero así es. Te vi y te escuché hablando con esa puta y sentí ganas de darte un coñazo, pero ahora te veo y siento ganas de darte unas nalgadas, pero sólo para sentirte junto a mí. -suena ronco, con la mirada intensa.- Sea lo que sea que nos pasaba, o lo que me pasaba a mí, sigue.

   -Terminemos esta vaina. -ruge agudo el joven.- Luego puede ser…

   Frank lo mira, con rabia, ¡que idiota era! Pero qué lindo se veía con esa franela. Da un paso hacia él, le rodea la cintura y lo abraza con fiereza, apretándolo y besándolo con exigencia, con rabia. Quiere callarlo, que se quede quieto. Castigarlo. Pero su boca deja de ser ruda para volverse exigente, suave, aleteándole la lengua dentro de la boca. Le oye gemir, estremecerse entre sus brazos y pegarse a él. Lo siente ablandarse y responder a su caricia.

   Sus bocas van una contra la otra, allí, en plano pasillo donde cualquiera podría verlos. Pero había cosas que ya estaban más allá de ellos, lo intuían aunque pretendían engañarse. Todavía deseaban creer que aquello era algo físico, ganas de tocarse y de joder. Pero cuando las manos de Frank bajan por la espalda del joven, acariciándole, recorriéndole, el abogado sabe que quiere más, algo que no está en el sexo excitado. Desea oírle decir, ronco, que quiere estar a su lado. Y a Nicolás le ocurre otro tanto, toda duda, temor o vergüenza desaparece en esos momentos, tan sólo desea que ese instante no termine jamás. Subconscientemente saben que algo más está pasando. Y les asusta, pero, y aunque no lo dicen, están dispuestos a enfrentarlo y hacerlo realidad.

   Eso hasta que Norma y Aníbal intervinieran con suma y refinada crueldad…

……

   La gente que temía al caos, a la violencia y al desmantelamiento del país, sabiendo que de eso no saldría nada como no fuera ruina, calles devastadas, casas destartaladas, hambre y miseria, seguía empeñada en lo del paro cívico. El Gobierno no dialogaba, no reconocía a nadie; en cierta forma eso era beneficioso para lo que querían: la destrucción del país. Que no quedara nada de provecho a no ser en manos del régimen. El Presidente, su familia, el entorno corrupto y la cúpula podrida de su partido preferían el fin de Venezuela antes de perder el poder. La demencia, la violencia y la criminalidad del grupo se acentuaba y aceleraba era una feroz vorágine que arrasaba con todo. Las cosas habían llegado a la suma sencillez: o haces lo que te digo, lo que yo digo, o te destruyó. No había alternativas, ni salidas. Era la realidad que se quería imponer con brutalidad. Pero mientras hablaban y chillaban estupideces, renegando del imperio y del capitalismo, sacaban sumas extraordinarias de plata mal habida y adquirían propiedades en los mismos Estados Unidos.

   No sólo destruían la infraestructura física de la nación, sino la endeudaban y la robaban de la manera más procaz. Y el mundo seguía girando, mirando en forma oblicua lo que sucedía, ¡porque Venezuela tenía petróleo! No eran cambures ni mangos, era petróleo. Energía. El funcionario encargado de coordinar las relaciones de Norteamérica con el país caribeño, el canciller Pharfan (como antes hizo Maeste), se movía en forma tibia e indefinida ante los desmanes de un régimen totalitario y brutal. La idea final era controlar La Petrolera Nacional, o al menos parte de sus negocios, que caerían en sus manos cuando esa nación ya no pudiera más.

   Los dos, Pharfan y Maeste, no eran más que simples funcionarios burocráticos, no grandes políticos capaces de enfocar realidades abstractas. Al ver que el Presidente hablaba una cosa, pero rapazmente se movía en otra dirección, imaginaban todo lo que sus gobiernos de turnos podrían sacarle con el argumento de que actuaban en la defensa de los intereses de su nación. Creían que eran personas serias manejando una política económica externa seria para su país, lo que no era más que una gran bufonada. Esos funcionarios, Pharfan y Maeste, eran como esos políticos norteamericanos tibios e irresponsables que visitaban a Fidelio y le halaban la barba mientras manejaban los negocios de los cultivos realizados por los esclavos del régimen, enriqueciendo al tirano y a los socios liberales; unidos a las poderosas cadenas informativas desinformantes, faltos de seriedad y responsabilidad, entubados con el Estado en negocios que a primera vista parecían buenos a Norteamérica.

   A ese nivel de cretinos encumbrados, se manejaba la tesis de dejar hacer al Presidente venezolano mientras esperaban el momento de apoderarse del petróleo y del gas, aprovechándose de él, como juraban que se aprovechaban de Fidelio mientras usan a los esclavos para trabajar las fincas donde todos los socios eran consorcios americanos. En sus pocas luces no notaban que creaban el caldo de cultivo para todos sus problemas; la inteligencia no les alcanzaba para tanto aunque muchos creían pertenecer a una raza culta y superior, de estadistas responsables. Esa combinación nefasta de pharfanes y maestes, congresistas liberales y medios comprometidos fueron los que armaron  a Sadán para controlar a los fundamentalistas en el Medio Oriente, así como a Bin Laden para que luchara contra los soviéticos. Ni por un momento se les ocurrió invertir en universidades, medios de comunicaciones libres, en maestros y hospitales, desde Afganistán hasta Irán. La idea era armar gente para que hicieran el trabajo sucio, matar simplemente al ‘enemigo’.

   La nefasta combinación vio luego los muertos de La Guerra del Golfo en los noventa, así como los muertos al caer Las Torres Gemelas en Nueva York, luego vinieron las guerras de Afganistán e Irak. Allí perdieron sus vidas los jóvenes reclutados, campesinos, técnicos y profesionales, idealista muchos de ellos, que tuvieron que salir a enderezar lo que esos funcionarios, políticos y medios irresponsables habían retorcido. Y tuvieron que hacerlo con sus vidas y su sangre. Lo peor fue que esa necia combinación en ningún momento se sintió responsable de sus actos, estaban más allá de la capacidad de raciocinio, o simplemente eran tan estúpidos como criminales. Ahora volvían a hacerlo con el enfermo que desdirigía los destinos de Venezuela. Las grandes cadenas, NCC y The New York Palangre, silenciaban y engañaban, por los intereses que Norteamérica, y ellos directamente, tenía en el petróleo y el dinero repartido en el lobby que el canciller venezolano, Chumita (Cuchito), hacía en sus sedes, repartiendo papelitos que hablaban de la revolución de los ricos contra los pobres, de blancos contra negros y memeces por el estilo que sólo encontraban resonancia en culturas tontas; y plata, que era lo que realmente importaba; por plata bien podían caer otra vez Las Torres en lo que respectaba al The New York Palangre. Igual ocurría en los círculos de la vieja, inepta y decadente Izquierda Internacional, gente que jamás había hecho algo que se dijera Dios los guarde.

   Y así, un ser demencial que soñaba con unir la fortuna del petróleo y de las drogas, al brazo armado de la narcoguerrilla y los ejércitos milicianos de las revoluciones, que creaban sus propios ejércitos y locos suicidas, que soñaban con destruir a La Gran Satán, la gran loba que mataba gente para quitarle lo poco que tenían en Latinoamérica, era mostrado como un dulce corderito al que le hacían la guerra los blancos malos que dominaban al mundo, desde NCC, al The New Palangre y al De Coime Diplomatique en Francia; secundado por cancilleres ramplones. Esos funcionarios de segunda, esos políticos amarillistas y populeros, así como las cadenas informativas manejas por gente irresponsable, parecían no creer en un futuro ataque de estas latitudes, de un ejército delirante, con recursos conseguidos con el dinero del petróleo y las drogas (y que aún las drogas se utilizaran como un arma), y los atacaran. Se sentían seguros; ¡sólo son latinos que nunca lograrán nada!, se repetían riendo, una y otra vez. Olvidaban que un día creyeron que Sadán no era más que un militarcito y Bin Laden un loquito idealista. El horror vino después, cuando ya era tarde, aunque ninguno de ellos pagó directamente por su negligencia criminal, los que cayeron fueron otros, los tontos útiles. Todo indicaba que otra vez el campesino en Iowa, la maestra en Kansas y el tendero en Nueva York tendría enviar a sus hijos para que murieran resolviendo los monstruosos errores y la criminal estupidez de la gente que ese padre o madre cree que sabe más que ellos, y que cuidan los destinos de la nación norteamericana.

   Muchos se preguntaban cuándo terminaría la irresponsabilidad y la errada manera de negociar de los funcionarios de segunda, los políticos dizque progresistas y los medios. Muchos se preguntaban qué coño estaba haciendo la Derecha responsable de Norteamérica. ¿Acaso ignoraban sobre la invasión silente pero real de los latinos, llevando sus disgustos, sus rencores y su forma de ser a piso norteamericano? ¿No saben que millones y millones ven en Norteamérica a la culpable de todos sus problemas aunque fueran creados por ellos mismos? ¿Desconocían que las guerrillas locales y el narcotráfico trabajaban de la mano, siendo Norteamérica el receptáculo de esa basura que enfermaba, distorsionaba y debilitaba la mente de sus jóvenes? El silencio de la Derecha responsable era inexplicable en medio de tantos charlatanes gritones, aún en Hollywood, donde artistas (bueno, realmente no se podía esperar más de ellos, sólo eran bonitos rostros), atacaban una guerra contra el terrorismo, pero visitaban a Fidelio que prostituía y fusilaba gente a mansalva. La estupidez parecía estar de moda. Los dioses siempre cegaban a aquellos que querían destruir, y la hora de Norteamérica parecía acercarse, servida de la mano de los dizques liberales izquierdistas. Habían perdido el instinto de supervivencia, el toque político y estadista que los llevó a convertirse en una de las naciones más poderosas del mundo. Y la Derecha dormía, o callaba, siempre temiendo mostrarse públicamente mientras la Izquierda sólo gritaba, dando muestras de su necedad y vacío moral…

   Lo único que alteró la paz del régimen durante el paro, mientras esperaban que la nación se desgastara y destruyera, fue la huelga de la gente de La Petrolera y sus filiares. Muchos se prestaron a movilizarla, esquiroles que toda la vida habían existido y en todas partes, aquellos que compitiendo en igualdad de condiciones nunca lograban vencer a los otros, por incapacidad o falta de preparación, pero siempre listo a adular y hacer lo que nadie haría con tal de llegar, como lamentablemente el país vio que hicieron los ministros Aristófanes, en Adoctrinamiento, y María Chepina, en Desempleo, gente que un día fue vista como promesas de justicia y rectitud política como miembros de un partido político nuevo que gritaba contra la corrupción, desmanes y crímenes del poder… El poder de los de antes, no de los de ellos, ahora.

   Pero es que había tanto dinero en juego… por eso, al parar la gente de La Petrolera, hubo pánico y furia. El petróleo no era cualquier cosa, el régimen no podía permitir eso, no por cumplir con sus compromisos con el país, con su gente y sus necesidades. Lo resintieron porque semejante paro los ponía en la mala ante Estados Unidos y eso los aterraba, entregados como estaban a ellos. Tampoco podrían ponerle la mano a los petrodólares que no iban a llegar para pagar complicidades, lealtades y a los esquiroles que surgían por todas partes, como cucarachas tras nevera vieja.

   El régimen se movió como pez en el agua para intentar paliar la situación, ofreciendo lo imposible a las naciones del mundo, ¡vender La Petrolera! Mucha gente sensata en ambos bandos entendió que eso debía resolverse realmente o sería fatal para todos, por lo que un tribunal movido por gente de don Luis Maquís, intentó ordenar el reintegro al trabajo de la gente de La Petrolera, alegando que una industria básica y estratégica no podía detenerse. La falla estuvo en la argumentación, ya que los empleados de la industria se habían reunido alrededor de un sindicato que les amparaba en todos sus derechos constitucionales. Cuando el Gobierno, furibundo, quiso destruirlos (ya lo habían intentado en forma grosera en abril provocando buena parte de la crisis que sacó momentáneamente del poder al Presidente), se encontraron con que estaban sindicalizados. La furia del Presidente fue grande y culpó a la Procuradora de haberlos metidos en un callejón legal por sus fatales argumentos. Cosa nada extraña, la mujer, como todos en la plana mayor, era más adulante y aplaudidora de pendejadas que una persona preparada; eso sí, rapaz como pocas, y totalmente envilecida, había renunciado mucho antes a representar los intereses del país para ser la abogada del Presidente.

   Ese, su desastre, era esperado por un hombre brutal y ambicioso, quien veía acercarse cada vez más su momento. La mujer intentó disculparse con el Presidente, pero eso no iba a salvarla ahora. El Comandante presidente no era una persona leal o agradecida, y así esa mujer que vendió a todos, incluida su decencia, estaba en peligro de ser destituida.

   Lo que causó verdadera sensación, y de la mala, fue la afirmación de Ercilia Poletto, despejando la incógnita tras el ataque a la funcionaria incompetente, que el régimen le había ofrecido La Procuraduría a Ricardo Gotta, quien la habría aceptado. Todo era extraoficial, desde el punto de vista periodístico, pero era verdad. Hacía mucho que Ricardo buscaba eso, ser El Abogado de la República, manejar La Procuraduría, o La Fiscalía. Pero no le era sencillo el bocado del Ministerio Público, sabía que un delincuente tan hábil para mimetizarse con el fango como Isaac Domínguez a la hora de evadir sus obligaciones, no sería fácil desplazarle. A la procuradora, sí. Buscó ese cargo y dejó claramente asentado que aspiraba a ello.

   Ahora, Dagoberto Cermeño, el siniestro Papá Dogo, jefe de Los Círculos de la Muerte, y el viejo y envilecido Juan J. Rojas, el virrey, intrigaron juntos para que el abogado medio dueño de La Torre, alcanzara su meta. Ricardo estaba feliz. ¡Sería el Procurador General de la Nación! El rumor corrido por Ercilia, conmocionó los corrillos políticos y sociales del país. Sentada en la terraza de su casa, Norma palideció y sintió un feo vuelco en el corazón, ¡así que eso era lo que tramaba! Utilizó La Torre para labrar su camino hacia La Procuraduría. Ahora sentía la fría y fea sensación de que estaba metida en una trampa. Ricardo iría ahora tras ella, y tras La Torre.

   A Eric, leyendo la noticia también, le pasó igual. Estaba firmemente convencido de que el hombre iba a destruir la firma.

                                           ………………..

   Tenso, cansado y sintiendo aún un malestar en el cuello, Eric abandona Caracas y regresa a Tacarigua de la Laguna después de pasar a saludar a Irene y tomar un café con ella, fascinado como está ahora mirando crecer su vientre. Le parecía que abultaba día con día aunque la mujer insistía en que eso no era así. La encontró tensa; la mujer había oído lo del nuevo atentado y no creyó en lo del ataque fortuito del hampa. Mientras saborearon café en su apartamentico, él le contó más o menos lo que sabía. Incluso lo de Alirio, algo que no había hecho con Sam, su mejor amigo y confidente. A él mismo le extrañaba ese afecto por la mujer, siempre la quiso un poco, pero esto era nuevo; ahora Irene era distinta ante sus ojos.

   -Nunca me gustó Alirio, así como yo no le agrado a Sam. -dijo ella severa.- Tiene algo de… ratón, de ratón Pérez.

   -Sam te adora. -aclaró el punto.

   -Ahora, porque no hay una relación entre nosotros. -la mira confuso.

   -¿De qué hablas, Irene? Soy… raro, pero entre Sam y yo nunca… -se extravía y ella le sonríe.

   -No hablo de eso. Estoy segura de que Sam es muy hétero. Lo que pasa es que él te quiere mucho, como un hermano, imagino yo. Y creo que sabía que cuando estabas conmigo… me engañabas y te engañabas a ti mismo, y tal vez pensó que eso terminaría lastimándote. Él es así. Se preocupaba por ti y me acusaba a mí de… enrollarlo todo; no es extraño, te quiere y siente que debe protegerte.

   Y mientras sale de su casita a medio remendar (Asdrúbal y Jacinto estaban frisando la parte que daba al montarral), en bermudas, descalzo, con una franela holgada cubriéndole el torso y una toalla al hombro, el joven piensa que seguramente Irene tenía razón. Sam lo conocía bien, demasiado, a decir verdad. Realmente se había engañado a sí mismo pensando que podía hacer una vida con ella, pero Sam no. De cierta manera era algo mortificante.

   Botando aire para alejar tales pensamientos nada gratos como nunca lo es la introspección, se dirige a la playa, deteniéndose un poco antes de la línea de la marea. Se quita la franela y el short, quedándose en una breve tanga azul, que resaltaba mucho sobre su cuerpo delgado y esbelto, algo metida entre sus nalgas. Era un tipo atractivo, y lo sabía, y le agradaba por lo general, aunque admitía que había quienes se veían mejor, muchísimo, mejor que él. Digamos entonces que era un tipo pasable. Sin embargo, eso no le preocupaba ahora. Estaba pasando un verano que ya duraba mucho, sin nadie a quien tocar, sin nadie que lo tocara. Sin sexo. Y no le gustaba. Había perdido muchos años de su vida ocultándose, negándose quién era y lo que deseaba.

   Dejando sus cosas ahí, va hacia las aguas, sin reparar en que Asdrúbal lo buceaba un poco, asomado a uno de los lados de la casa. El abogado siente las frescas aguas mojando sus muslos, poniendo su piel de gallina por un segundo, arrojándose en ellas con fuerza, se hunde y flota boca abajo ingrávido, para luego emerger botando agua por la boca. Se sentía bien. No se cansaba de ese mar, de esa playa, ni de ese sol. Por un rato echa la cabeza hacia atrás y goza de sus rayos en la cara, meciéndose con el oleaje. ¿Qué iba a pasar con su familia y con La Torre ahora que Ricardo Gotta era el chivo que más meaba? No lo sabe, y ese pensamiento desagradable lo empuja a bracear, para ejercitarse, para cansarse y no pensar más.

   Pasa sus buenos veinte minutos allí, hasta que sale chorreando agua, viéndose realmente llamativo con la diminuta tanga mojada que dibujaba algo de su bojote. Con una mano se echa el cabello hacia atrás y toma la toalla, indiferente a todo, sin reparar en un grupo familiar algo más allá, donde el padre intenta prender unos carbones, la esposa unta unos panes de mantequilla y hay como tres o cuatro chiquillos que corren de aquí para allá. Pero también se encuentra un chico de unos catorce años, joven, lleno de hormonas, que mira con disimulo, o eso quiere creer, al bañista. En su mirada de adolescente confuso, se nota la admiración, la excitación, encontrando bellísimo a ese tipo en tanga. Con esa imprudencia de los años, viendo algo que encuentra llamativo, erótico y excitante, lo sigue con la mirada, taladrándole el pecho, la panza, las piernas, las caderas y las nalgas al tipo. Sabe que deberían gustarle las chicas, pero ver tipos como ese…

   El joven cruza las piernas y disimular una molesta inflamación entre ellas. Sabe que esa noche, en la soledad de su cama, pensaría en ese tipo, lo vería en cada uno de sus detalles, y se haría la paja con su imagen, algo que venía haciendo con cierta regularidad, con catálogos de trajes de baños, con fotos de revistas y cosas así. Tenía la sangre caliente y aunque fuera un delito que un sujeto le tocara, no lo era el que él soñara con ellos. En su cama imaginará que un carajo como ese se pasea frente a él, alto y bello, semidesnudo, con un bojote que se vería grande dentro de su tanga, acercándosele a saludarlo y…

   Ignorante de lo que un jovenzuelo que se inicia en el difícil mundo del sexo, y más con ciertos gustos pocos corrientes, Eric toma su ropa y va hacia la casa, a comer algo, mientras menea el cuello y se lo frota con una mano.

   -Debiste ver a un médico por eso. -gruñe alguien frente a él, impactándolo grandemente. Es Edward Sanabria, quien le sonríe y lo recorre con la mirada, sonriendo más ante la tanguita.- ¡Mierda, ¿no encontraste algo más pequeño?! Te ves obsceno, pero esa vainita te presta. Suerte la tuya, a mí se me caería la cara de vergüenza si usara algo así. Me falta vola-untad. -bromea.

   -¿Qué haces aquí? –Eric enrojece un poco y se siente incómodo en tanga, por lo que suelta el paño y el short y se pone la franela. Edward le mira durante todo el proceso, y fugazmente sus ojos bajan a su cadera, donde los faldones de la franela lo cubren, pero dejan ver un poco del triángulo del traje de baño.

   -¿No puedo visitar a un amigo para saber cómo sigue?

   -Estoy bien. Estuve en Caracas temprano. Pudiste llamarme por teléfono.

   -¿Supiste lo de Ricardo Gotta? -el otro lo mira y asiente.

   -A este país le cayó bachaco y del malo. -con una mano se rasca la nuca y a Edward todo eso le parece un intento de… ¿atraerlo? Sonríe ante una idea tan idiota, molesto por pensarlo él.- ¿Qué haces aquí? -repite, mirándolo ceñudo.

   -Dios, que hostilidad. Los amigos… -Eric lo corta en seco.

   -No somos amigos, Edward. Eso lo dejaste muy claro tú hace tiempo. Anoche… bueno, anoche todo fue extraño y no voy a hablar más de eso. -lo mira intensamente.- No soy tan idiota como crees. Sé cuando algo anda mal. Tú, tu acercamiento, tu interés en mi bienestar, tu amistad repentina… todo eso me huele a zorrillo. ¿Cómo supiste donde encontrarme aquella tarde en el estadium? ¿Cómo supiste lo que Ricardo hacía en los tribunales contra mí? ¿Con quién y en contra de quién estás tú? -Edward lo mira severo tras los lentes, sacando la mandíbula cuadrada.

   -No tienes que ver sólo tortuosidad en mí, Roche. -bota aire, quitándose los anteojos y mirándolos, parece realmente confuso.

   -Algo buscas. Vas contra alguien o contra algo y crees que puedo ayudarte o servirte. Y si en el proceso tengo que caer, no te importará, ¿verdad? Pasarás sobre mí y seguirás hacia la meta. Creo recordar que eso está en tu resumen curricular, en los tribunales. -el otro lo mira muy serio.

   -No, no es verdad. En realidad no quiero que te pase nada malo. Venía a decirte que no volvieras por un tiempo a Caracas. Quédate aquí. Lleva sol, usa tus tangas, déjate ver bello en la playa y deja todo como está. Que otros se ocupen de… lo que tenga que ocurrir. -responde vehemente mirándole a los ojos.

   -¿Es otra trampa? ¿Me dices eso para que chille ‘no, voy a seguir’, o que piense que ese es el truco y no haga nada? – Edward pasa saliva y mira hacia el mar, molesto. Luego lo mira feroz.

   -Quiero que estés a salvo.

   -¡Claro! –reta, sintiendo frío y calor por dentro, atribuyéndolo a la rabia.

   -Eres un pobre imbécil, ¿lo sabías? Siempre lo fuiste.

   -Y tú nunca fuiste mi amigo. Sé que me odiabas antes y ahora… No lo sé. ¿Crees que voy a creer que te preocupas por mí? -sigue hacia el porche y sube, mientras la mirada de Edward cae, casi contra su voluntad, sobre su trasero redondo que muerde algo de la elástica, breve y húmeda tela del bañador y su espalda recia bajo la tela de la franela.- Sigue tu camino, Sanabria. No creo en nada que venga de ti.

   -Esto no ha terminado. Gotta está muy cerca de su meta, conseguir un poder con el que ha soñado mucho tiempo, y no va a dejar que ensucies las aguas. Pocas cosas pueden hacerle daño en estos momentos, pero lo de ese Roger…

   -Lo entiendo. Adiós. –repite, sin volverse. Realmente necesita que se vaya, no sabe por qué, no entiende esa rabia y ganas de gritarle al ex condiscípulo, pero así era.

   -Idiota. Eres un idiota. -le gruñe este, a sus espaldas, colérico.

   Eric se vuelve para replicarle, pero Edward se mueve con rapidez, yendo contra él, y con sus manos fuertes le atrapa los hombros y le empuja bruscamente hacia atrás. Eric chilla un ‘epa’. Su espalda pega de la puerta y Edward se detiene frente a él, muy cerca, sus ojos brillando coléricos y oscuros, su boca entre abierta…

   Una boca que Eric mira…

CONTINUARÁ … 114

Julio César.

NOTA: Okay, es posible que la primera parte, dado el tiempo transcurrido, no se entienda, cuando ataco a la cadena NCC, The New Palangre y al De Coime Diplomatique; recuerdo que así llame a CNN y al The New York Time, del otro no recuerdo más que era un folletín desinformarte francés, creo que Le Monde Diplomatique, donde laboraba un tal Ignacio Ramonet que escribía, bajo tarifa, cuentos revolucionarios que los franceses se tragaban como bobos. Con esa maña de reseñar el mundo como lo imaginan, los corresponsales de esos medios, en el 2002, no hubo desatino que no dijeran sobre el pobre Hugo Chávez, luchando por la justicia social. Sobre eso me referí en un comentario que respondí hace poco, que si Europa y Estados Unidos hubieran contado con una prensa seria, reseñando las “noticias” no como se las enviaban los políticos, o como convenía a los negocios de sus dueños, sino hubieran destacado para sus lectores y televidentes la diferencia entre lo que se decía y lo que se hacía, mostrando la peligrosa conchupancia entre políticos vagabundos y pudrimillonarios de todas partes, la crisis económica no hubiera sido tan sorpresiva ni tan dura. Pero franceses, españoles y norteamericanos ignoraban totalmente lo que ocurría en sus países. Y era la guerra del régimen venezolano contra el otrora canal de noticias, GLOBOVISION, que se encargaba de eso, no parando hasta destruirlo. Hay responsabilidades aunque nadie quiera asumirlas nunca en ninguna parte.

GENTE Y COSAS

agosto 31, 2013

MOSTRÁNDOLO

COCINA CALIENTE

   Es un hombre hogareño que cocina, por lo que daba grandes cenas con su mujer, vistiéndose hasta el último momento para no mancharse. Y su ejemplo parece que da frutos y estimula a otros. Muchos carajos llegaban temprano a tomarse una copita de vino con él, acompañándole y mirándole hacer, hasta que este, sonriendo torvo les preguntaba: “¿quieres probar?, ponte de rodillas”, y lo hacían. Y parecía que, fuera lo que fuera que les diera, les gustaba mucho.

TARZAN COLGANDO

   Tarzán nunca entendió que la ciudad era una jungla, y la primera noche de su llegada, escapado y montándose en el Metro fue atrapado por una tribu de pandilleros que le dieron por ese culo, muy duro, bastante palo del bueno.

TIOS Y PISCINAS

   -Buenos, pana, ¿ahora que me lo bajaste le tienes miedo al cuero? -ríe desafiante el tipo, quien conoció a ese sujeto allí y comenzaron a jugar como niños, aunque sabía muy bien qué era lo que el otro buscaba.- Comienza con un dedo…

   -¿En serio? –jadeó feliz de la vida, el otro.

CAMINO A…

Julio César.

EL ODIO POLITICO A LOS GAY

agosto 28, 2013

DESNUDOS FRENTE AL PAÍS

   Ojo, seré franco y brutal. No sé de historia, política o teología, pero ya tengo cuarenta años y he vivido, así que me lanzo; quien desee comentar o responder, que se sienta en libertad…

HILDA ABRAHAMZ

   ¿Bella, clara y directa?: Hilda Abrahamz, por supuesto.

   Qué gente buena y temerosa de Dios crea que ciertos grupos son “malvados” a pesar de sí mismo, que digan “son buenas personas pero tienen ese problema”, es comprensible, no justificable pero si casi entendible. Todo aquello que es malo debe ser rechazado y combatido. Tan simple como eso. El problema son aquellos que por temores u odios propios, se lanzan en feroces campañas contra grupos étnicos, sociales o sexualmente diferentes, y no paran hasta dejar la sangre corriendo.

   Esto se da de manera gradual en sociedades vigorosas y abiertas, la gente discute a veces con furor sus maneras de ver el mundo, como en Francia, donde el matrimonio gay ha traído tanta cola. Allí se discute, se grita, se insulta pero no se degrada, persigue o “delincuenticia”. Estos atributos son propios de regímenes brutales, esos que creen que lo que piensan o desean tiene que ser, constitucional o no, ley. Ocurrió en la Alemania nazi. La culta Alemania de los años treinta y cuarenta fue arrastrada por la locura de un hombrecito delirante y carismático, que odiaba a los judíos, unos alegan que porque tenía sangre judía, otros que un judío había perjudicado un negocio de su familia; como fuera, en sociedades insanas, los odios o traumas del líder terminan convirtiéndose en problemas y dramas nacionales cuando el irresponsable grita que la culpa de todos los problemas, de todo el mundo, la tienen esas minorías. Por cierto, muchos homosexuales murieron en los campos de concentración, “vicio” que se dice estaba muy extendido en el Tercer Reich, hipocresía que en verdad no sorprende a nadie con dos dedos de frente.

   Que Corea del Norte, Rusia, Irán y ahora en Venezuela se lancen en campañas de descredito, de persecución y casi criminalización de los homosexuales, no sorprende. Son recursos maniqueos del poder, desviar la atención de la propia persona y sus vicios y carencias, tomar un grupo numeroso de personas y unirlos alrededor de sí en contra de una minoría, a la que se despoja de todo derecho social, humano y legal, deshumanizándoles. Los infelices comentarios de Vladimir Putin, un hombre que viene del tenebroso pasado de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, la KGB, demuestran que sabe manejar los resortes del odio social mediante la manipulación emocional. Nada más fácil que ridiculizar, despojar y dejar a solas a un individuo y azuzar a las masas a perseguirle, escarnecerle y aún agredirle, cargando sobre él las culpas de todo. Aquí en Venezuela se intentó, ¿se quiso con ello agredir a toda la comunidad homosexual?, no lo creo; con falsedad y mucho dinero, el régimen ha levantado el “esto en defensa de aquello”, que si cultura, los afrodescendientes y cosas así, no me parece que buscaran atacar a otra minoría. Como ya señalé por ahí fue una estrategia que salió dolorosamente mal.

   Contra rivales políticos, Henrique Capriles Radonski y su gente, intentaron el insulto barato del “marico, tú lo que eres es un marico”, para enredarles en el cotilleo que tales temas suelen traer, pero les salió mal porque enviaron a hacer el trabajo a Pedro Carreño, el único chavista que habla en la Asamblea Nacional porque, al parecer, el resto es aún peor, y este es increíblemente incompetente para cualquier cosa. Lo que debió ser un insulto personal a un grupito político y a su líder, someterles al escarnio atacando la intimidad y la privacidad apelando a lo peor de la naturaleza humana para agredir, llamando a la burla y al odio por la condición distinta de otros, al morbo de calumniarle para hacerle despreciable, que si orgías y pederastia (la escuela soviética y cubana), se le revirtió bajo la acusación de homofobia. Escuchando a Pedro Carreño y viendo la locura regarse como una enfermedad infecciosa en la bancada chavista, comenzando por Diosdado Cabello, creo que muchos vieron a los camisas pardas arrastrando gente para encerrarlas en campos de concentraciones, o para reeducación, al estilo soviets. Cosa que horrorizó a muchos. Fueron por lana y salieron trasquilados.

   Sin embargo, en medio de estas locuras y abusos, en ese afán de envilecer todavía más a una población a la que se le dijo que robarse lo ajeno era una manera aceptable de vivir, en este que aún hoy en día es un mundo que se entrega de brazos y rodillas en tierra a caudillos que abusan y vergajean, es bueno constatar que hay quienes no se someten mansamente, ni se dejan llevar por la corriente, de hecho dan la cara por otros, los atacados. Aquí en Venezuela, artistas, deportistas e intelectuales, así como organizaciones defensoras de derechos humanos, han salido a contestarle al Gobierno, siendo una belleza como Hilda Abrahamz, una de nuestras eternas chicas sexy, una de las primeras abanderadas para enfrentar la campaña de barbarie, convirtiéndose en icono gay. En la misma Rusia, donde se celebraban unos mundiales de atletismo, las réplicas contra los señalamientos de Putin fueron tajantes. Algo se ha aprendido del pasado, como la imposibilidad de dejar a pequeños grupos a la merced de locuras autocráticas; ahora sabemos que si vienen por estos y aquellos, y nada hacemos, mañana cuando vengan por nosotros no quedará quien haga algo o nos tienda la mano. Si, el mundo avanza. Lento, pero avanza. Y muchos les dieron una fea respuesta a los políticos autocráticos.

   Dentro del mundo no político hay dos posturas anti gay que merecen atención, los trogloditas y los píos. Los primeros son esos sujetos groseros tipo Nicolás Maduro y Pedro Carreño, que a la necesidad política que descalificar y destruir a su adversario, sienten que deben eliminar a hombres de tendencias diferentes. Es el hombre que golpea a su mujer por la menor contrariedad, el mismo que debe intentar tomar a cuanta dama se le cruza por el camino, lo quiera ella o no, y que golpea a un afeminado hasta hacerle verdadero daño; tales tipos  son sujetos increíblemente infelices y desgraciados, por miedos fundados o no, viven temiendo que otros crean que no son tan machos y necesitan vivir confirmándolo todos los días, a otros y a sí mismos. ¿Temor a alguna “debilidad” propia que se proyecta como odio? No lo sé, eso ya es cosa de siquiatras. Aunque este tipo de sujetos, el básico, no despierta ningún interés o respeto para la mayoría, la naturaleza de su odio hacia los demás, en especial los diferentes, es un problema propio y generalmente mezquino, si afecta a su entorno. La pareja e hijos de un abusador, fuera de ser abusados, terminan adoptando su manera de ver el mundo, llenos de odios y prejuicios, temerosos de los demás. El otro grupo no político que se manifiesta contra los gay, los píos, si son de cuidado, porque no les impulsa un odio abierto, es más bien una confusión hipócrita a la que se niegan a enfrentar.

   Después de la diarrea verbal de Pedro Carreño en la Asamblea Nacional (quedó oliendo mal), saboteándose a sí mismo y la estrategia de exponer al escarnio a ciertos grupos, objetivo perdido cuando media sociedad le responde y le para el trote, muchos programas han salido en defensa de los derechos de las minorías sexuales. En Radio Caracas Radio, este fin de semana, escuché unas duras críticas a un psicólogo que hablaba de la “normalidad” de este grupo sexual. Las personas que llamaban y opinaban, aunque aseguraban no odiar ni estar en contra, alegaban que tal cosa no podía considerarse normal, ya que Dios había dividido el mundo en hombres y mujeres, los hombres para las mujeres y las mujeres para los hombres, que toda otra cosa era una “desviación”. Y lo sostenían, insistían en ello, no deseándoles mal, pero que las cosas son así.

   Suena definitivo, al menos en lo tocante a Dios, ¿verdad? Pues no, no lo es…

   Condenar a los homosexuales alegando que Dios les desaprueba porque es algo antinatural, pecaminoso, puede sostenerse sólo si el mundo fuera perfecto, pero no lo es. Dios reprueba (aunque intentamos olvidarlo) al mentiroso, al ladrón, al lujurioso, al infiel (a su pareja), al que codicia lo ajeno, al que levanta falsos testimonios, al que mata y al que adora a dioses distintos a Él. Una persona sensata, que vive en una sociedad que permite los desmanes de otros, la violencia, las persecuciones, el mentir como manera de evadir problemas, o para perjudicar a otro o evadir un momento desagradable, está pecando, por acción u omisión. Y jamás he oído a nadie pedir que tal o cual personas sean segregados por mentir, engañar a su pareja o robar. Que en Venezuela se quiera levantar la bandera de “Dios condena y castiga a los gay”, es cuando menos hipócrita. Un país que tolera y convive con los mentirosos (sin ir muy lejos, Pedro Carreño aseguró que Vladimiro Montesinos estaba muerto y que a él le constaba, luego se supo que mentía y la buena gente de Dios, que así se hace llamar tantos, nada dijeron y hasta le apoyan ahora), que soporta que se levanten falsos testimonios contra gente inocente para condenarla, que se aliente la codicia a los bienes ajenos y se asegure que robar, ¡robar!, no es malo, es un país que convive, sirve y adora al diablo. Porque no me van a decir que hay pecados buenos o tolerables si los cometo yo (o que ni siquiera son pecados, como los curas satánicos en el centro de Caracas alegaban cuando llenaban el cáliz con la sangre de las víctimas de la persecución), pero los de otros si son abominaciones espantosas que deben ser señaladas y condenadas.

   Creo que en la Biblia hablan de esto, una muchedumbre que quiere apedrear a una mujer y cuando se le pregunta a Jesús si está bien (la ley condena a las adulteras y ella fue sorprendida), este dice que quien esté libre de pecado que lance la primera piedra. Lo mismo ocurre hoy cuando gente que se autodenomina temerosa de Dios, acude a juzgar y condenar a otros, sabiendo muy bien que hace mucho que le abrimos las puertas al demonio y ni siquiera lo condenamos de boca, están allí, lanzando piedras a pesar de los pecados propios a cuestas. Claro, alguien podría decirme que la sodomía es más abominación que robar, mentir o incluso matar, ¡qué cómodo, ¿verdad?! Y aquí vuelvo a preguntarme, ¿será cierto? ¿Para Dios existirá esa diferenciación que sostienen los hipócritas que callan cómplice o cobardemente cuando a la vista de todo el país se miente, calumnia, se expropia sin pagar y se encarcela? Si son parte del ejército de Dios, ¿no debieron decir algo antes? ¿Qué clases de testigos de la verdad son? Yo lo sé: hipócritas.

   ¿Exactamente en qué parte de la Biblia aparece ese odio a los homosexuales? Ah, pillos, seguramente están diciéndose en tal o cual versículo. Y es cierto, y es más, la Biblia sostiene, un poco más adelante, que quien cometa ese pecado deberá ser muerto a pedradas. ¿Qué ya todo queda dicho? Pues… no. Porque en los versículos cercanos se dice que quien trabaje un sábado será ejecutado, quien sea descubierto en infidelidad será ejecutado, quien se arrodille frente a falsas deidades será ejecutado. ¿Entonces? Quién persigue, golpea o mata a un gay porque es gay, ¿en verdad hace la voluntad de Dios? ¿Acaso cumple todas las otras leyes o sólo las que le agradan a su patología? ¿Los cumple el mundo? ¿Quién, en verdad, no trabaja en sábado hoy en día? ¿Hay que matar a toda esa gente? ¿Es acaso una regla vieja y anticuada que debe abandonarse… pero el odio a los gay sí que no? ¿Mataremos a los maridos infieles, a las mujeres ligeras de cascos? ¿Encenderle una vela, arrodillados y pedirle un favor a José Gregorio Hernández es suficiente para un juicio y una condena? ¿Y lo del comandante eterno, el dios que alababan los curas satánicos en el Centro? Lo que digo es que si odiamos el pecado, es odio al pecado, no es que voy a salir a perseguir a otros mientras cometo y me gozo en los míos, o tolero los que no me molestan en mi forma de vida. Eso es hipocresía, es lo que una vez se llamó un sepulcro blanqueado, hermoso por fuera, lleno de carroña por dentro (hey, carroña y Carreño, ¿qué tal?). La gente ligera en su manera de ver el mundo, superficial para todo que no lea en un horóscopo o se lo envíen en un mensaje de texto, o los suficientemente cínicos pueden pasar olímpicamente por alto en todo esto, “puede ser verdad, ¿pero qué me importa?, yo sigo viendo lo que me conviene”; pero eso sólo retrata de cuerpo entero lo que son.

   Es posible decir que esas partes de la Biblia a lo mejor la escribieron hombres, refiriéndonos a lo del sábado, la infidelidad o las deidades (hasta el pobre Buda, que se reveló contra eso, terminó como un dios en un altar), pero eso choca con el principio de que la Biblia es palabra de Dios, inspirada a hombres iluminados por la verdad sagrada para que la transcribieran tal cual. Si comenzamos a decir que algunas partes del Libro Sagrado son ciertas y otras no, que unas vienen de Dios y otras se las inventaron la gente del momento, que estas pueden estar vigentes pero estas otras no, terminamos destruyendo a la Biblia, un libro que siempre ha estado bajo ataque (y continúa). Cosa que no es extraña, sicológicamente es entendible, si la Biblia no se corresponde con lo que digo o pienso, o estorba a mi manera de ver el mundo y mi verdad, entonces la Biblia está mal y debe ser dejada de lado. Es posible tal línea de pensamiento para muchos, los necios no se detienen ante nada, pero ¿qué piensan la gente buena que ama a Dios? Fuera de eso, los llamados pecados mortales, escritos por el puño de Dios mismo, son aquellos que más nos estorban, los que menos se cumplen y por los cuales no se persigue ni sentencia a nadie: no robar, no mentir, no codiciar bienes ajenos, no levantar falsos testimonios, no matar. Y aquí entramos en un punto difícil, así como un juez o un policía no puede jamás decir que es honesto porque sabe muy bien que en la oficina de al lado se comete todo tipo de iniquidades (y calla, lo tolera, lo permite), ¿qué se puede decir de un mundo que guarda silencio ante los grandes mentirosos, ladrones y asesinos?

   ¿Entonces? ¿Como todos pecamos no se puede mejorar, hay que dejarlo todo como está, resignándonos a lo malo? Claro que no, pero hay que comenzar mejorando cada quien, y su casa, sacando del propio ojo la viga que no deja ver lo malo, antes de juzgar al prójimo, cosa que de por sí ya lo sentenciaba la Biblia. Hay que dejar de lado la hipocresía y no pretender que Dios, y sus mandatos, son una colcha que podemos remendar a la medida según nos convenga. Quien calla ante la canallada, la maldad, quien desvía la mirada ante una injusticia, quien dice “eso no es asunto mío” y pretende no escuchar los gritos de quienes sufren injustamente, hace lo que está mal y ya no está sirviendo a Dios. Que lo asuma de esa manera, por la calle del medio y ya.

   ¿Qué la homosexualidad es una abominación?… ¿Qué no lo es a los ojos de Dios? Y sin embargo, no comparto totalmente este punto de vista. Personalmente tengo una idea muy propia sobre el Antiguo y el Nuevo Testamento, cada uno inspirado y necesario, entonces y ahora, pero esto ya quedó como muy largo; me gusta creer en el amor de Dios, en su infinita piedad y paciencia como señalaba Jesús hace dos mil años, y recordado en estos días por Francisco, el Papa latino. En su momento, frente al Juez Supremo, cada quien será leído y recibirá su recompensa.

SIRIA, RETRATO DE UN COLECTIVO DECADENTE

Julio César.

¿BROMA?

agosto 28, 2013

SIN MAYOR PROBLEMA

CHICO EN HILO DENTAL ROSA

   Siempre era igual…

   Dos amigos en un gimnasio una noche cualquiera, uno cambiado ya mirando al otro que bufa exasperado.

   -Cónchale, ¡se me perdió el jabón otra vez! –ruge inocente, no sabiendo que es cosa del otro, a quien parece divertirle verle así, durante largos ratos, buscando sus cosas.- Deja de mirarme como un pendejo y échame una mano. ¡Epa! –grita riendo y volviéndose, cuando el amigo le pasa la mano, de abajo arriba, suavecito y lento. Dos veces.

LA COSA ES QUE GUSTA

Julio César.

GULA

agosto 27, 2013

VAYA DÚO

COMIENDO CEREZAS

   Barriga llena…

   El chico gime y se estremece mientras el señor de abajo le come la cereza, con mucha lengua y chupadas, tantas que se lo hinchaba como un champiñón. Uno jugoso que enloquece a ese sujeto que cada mañana subía y se desayunaba a cuatro platos, a sus expensas, aunque no en Tiffany precisamente.

RESPETO POR EL ORGANIGRAMA

Julio César.

FRANCISCO LEON Y LAS TANGAS

agosto 27, 2013

LOS CUARENTA DE JUSTIN BIEBER

FRANCISCO LEON HOT

   Duda cabe: ¿no estará usando una, muy diminuta, ahora?

FRANCISCO LEON EN UNA NOCHE TAN LINDA

   Actualmente hay una propaganda muy buena en televisión, un grupo de jóvenes están en casa de un amigo para una fiesta y encuentran una foto de este disfrazado de Robin, el supuesto compañero sentimental de Batman, y se echan a reír. Si, todos tenemos secretos vergonzosos así, y nuestras madres los conocen casi todos. Y muchas veces los cuentan. Tengo un amigo que se burla de su hermano porque una vez, en Sábado Sensacional, fue un travoltica; hay fotos donde baila y todo. Creo que algo así le pasó hace poco al artista venezolano, Francisco León. Le avergüenza un tanto su pasado como Mister Venezuela, de cuando usaba tangas. Absurdo, no todos pueden usarlas. No y que les quede bien, al menos. Feliz él que sí.

LA CORONA DE LA BELLEZA MASCULINA

   Realmente no sé muy bien quién es Francisco León, desde que Hugo Chávez cerró RCTV por retaliaciones políticas, y César Miguel Rondón y Marta Colomina fueron sacados de TELEVEN, por cobardía de los dueños (aunque, después de lo de RCTV se entiende un poco mejor), fuera de GLOBOVISION no veía mucha televisión nacional. Ahora que el canal de noticias se convierte en otra Unión Radio Noticias Bolivarianas no queda qué ver. Y casi nunca sintonizo cosas de farándula (de hecho no me gusta el Miss Venezuela, Sábado Sensacional o la entrega del Oscar). Ni siquiera el canal “E!”, en el cable, excepto por ese programa que tenían antes, a media noche, donde los jóvenes norteamericanos salían de vacaciones de verano y se volvían locos. Pero volviendo a Francisco León, el muchachón parece ser un artista bastante completo.

TIEMPO DE TANGAS

   Es, y cómo no dada la pinta de quien una vez estuvo en el Mister Venezuela, modelo, animador (de un programa matutino de VENEVISION), actualmente es actor de telenovelas y cantante, donde parece destacar, creo que ya tiene dos discos. Y como tal, se presentó en el último Viña del Mar, y parecer que le fue muy bien, con todo y lo exigente que parece ser dicho festival. Es decir, tiene talento. ¿Le empuja eso a renegar de sus orígenes? ¿Es vergüenza o ganas de distanciarse de dicho comodín? ¿Teme que le haga ver “menos profesional”? La cosa es absurda, en la vida a todos se nos presentan esas oportunidades, el amigo de uno de los padres que conoce a alguien en la oficina de selección de tal o cual universidad, la profesional que se pagó los estudios como payasita pintando carita y luego odia que la llamemos “payasa”. Y así un sin fin de medios que justifican un fin. La televisión está llena de las llamadas bombas sexy que demostraron que no sólo eran cuerpo y carita, sino también talento. La Beba Rojas, Hilda Abrahams, Fedra López. Por no hablar de las que salieron del Miss Venezuela directamente a ser serias, reconocidas y queridas profesionales como Elluz Peraza (la amo), Judith Castillo, Belén Marrero, Jeannette Rodríguez. Algo de ayuda no resta méritos, señor León; lo que importa es demostrar luego la valía.

FRANCISCO LEON ANTES

   Y no estoy diciendo que este muchachón esté hablando tontería por ahí, qué se yo, criticando a los que entran al Mister Venezuela (ya los critiqué yo), pero si anda muy a la defensiva, como cuando Zeus Rodríguez, al anunciar que pasaba de las pasarelas al porno, se esforzaba demasiado explicando que era para sexo hétero y no gay. Se gastan innecesariamente. Seguramente estaba bajo tal estado de ánimo cuando dijo aquello de que jamás volvería a ponerse un traje de baño atigrado o una tanga como las usadas en el mister Venezuela; calma, hombre… se veía bien. Aunque, la verdad sea dicha, el hombre ha mejorado con el tiempo (ver arriba y la que sigue).

FRANCISCO LEON HOY

   Será cosa de buscar el tema que cantó en viña del mar, Ante el dolor, y ver que tal.

FRANCISCO LEON SEXY

   Pero… claro, está el otro asuntillo, aquel video que le grabaron masturbándose frente a su computadora (¿en qué piensa la gente cuando hace cosas así?). No es por traerlo al recuerdo, o tacharle de falso en sus actuales alegaciones, pero el video existe y rodó bastante. Aparentemente hizo amistad con alguien en la red (¿de su mismo sexo?), se puso juguetón y le grabaron.  Personalmente no lo sabía (no le ubico, ni siquiera ahora), a su nombre me llevó lo de no volver a usar tangas, buscando sobre él caí en la noticia, y vi unos segundos del filme. No es muy bueno, a decir verdad, y ni de lejos se le compara al de Roxana y Jorge, hace años, donde ella parecía una diabla capaz de dictarle clases a Diosa Canales, y él tenía todo lo que necesitaba para dedicarse al cine porno, y de variadas clases, dado lo abierto que es a la sexualidad. Ese si lo vi. Y me lo robaron. Lo siento, Roxana, pero había que verlo.

CHICOS Y BIKINIS

   Calma, señor León, no la emprenda contra los chicos en tangas; piense que todo es aprendizaje, lo que interesa es el cómo se continúa.

QUIÉN SOY… QUÉ PENA

Julio César.

EL ASIENTO DE LA VERGÜENZA

agosto 27, 2013

PERICIA

METIENDOLE UN DILDO

   Y si, daba mucha pena ajena.

   Cuando uno de sus trabajadores se portaba mal en la fábrica, Fermín les castigaba feamente. Les obligaba a ponerse uno de esos trajes de látex abiertos y les sentaba en la silla de la indignidad. Gritaban y luchaban, resistiéndose y negándose, pero como tipo fuerte físicamente que era, y por temor a perder el empleo, todos terminaban montados allí. Y con el juguete les daba duro, haciéndoles gritar, sudar y apretar los dientes. Costaba, al principio, pero debían abrirse a la lección. Eso era un vaivén horrible, llevándoles a la punta de la cuestión y metiéndose otra vez casi hasta la base de las convicciones; para terminar haciéndoles llorar, de manera vergonzosa e indigna, cuando se los sacaba y les decía que hasta ahí llegaba, que el juego terminó, dejándoles a medio terminar. Era horrible verles gritar y amenazar que no, que siguiera, llorando luego pidiendo suplicantes que no les dejara así, pero el hombre los dejaba para ver si aprendían. Y si lo hacían, portarse bien, repetían hasta el clímax.

ACONDICIONAMIENTO MENTAL

Julio César.

¿JUGANDO?… 32

agosto 26, 2013

¿JUGANDO?                         … 31

   El siguiente es un Padackles no muy intenso, con una trama medio rosa. La historia NO ES MÍA, pero me gusta, que no se moleste la autora. Es lo que llaman una historia en un universo alterno. Obviamente es ficción, ¿okay?

……

Titulo: The joke? That I love you

Autor: Damnlady62

PADACKLES

   La reunión con aquella gente amiga es grata, a pesar de la tirantez entre Chad y Sandy, y Jared intenta pasarla bien. terminar bien con las jornadas. Pero busca a Jensen con la mirada, en todo momento, anhelándole; no lo sabe, no se da cuenta que lo hace, como sí lo hacen todos los demás. Hay copas, brindis, cenas y uno que otro baile, pero él espera…

   -Lo estás llevando bien. –le comenta Jessica cuando logra arrastrarle casi a la fuerza para que bailen una tonada suave. Este la mira y la mujer sonríe.- Sé que vienes mañana con nosotras, ¿acaso tú y…?

   -Todo está bien, Jess, o lo estará. –se encoge de hombros, tomando aire y sonriendo afectado.- Dicen que el tiempo todo lo cura, ya veremos…

   -Ay, Jared, ¿por qué tuvo que ser así? –casi le reclama. Luego compone una rápida sonrisa mirando sobre su hombro, nada fácil dado su tamaño.- Hola, Jensen.

   Y Jared se vuelve bruscamente, casi haciéndole gemir cuando la medio arrastra con el movimiento. El rubio está allí, sonriendo leve, cachetes rojos por el sol, el cabello alzado en puntas, su rostro mostrando un dorado rastrojo de barba no rasurada, de saco, pero sin corbata, camisa abierta, mirándole con serenidad.

   -¿Cómo están, amigos? ¿La están pasando bien? –pregunta a todos, que le responden que si, con sonrisas y afecto; aunque por un muy breve tiempo, una vez, años atrás, él también formó parte de sus vidas.- Bien, me alegro; han sido días maravillosos, he sido, personalmente… -enfoca a Jared con intensión, seguramente sin quererlo, y luego desvía la mirada.- He vivido momentos maravillosos. Ha sido bueno verles otra vez, tenerles aquí. La boda de Danni fue una bendición, para ella que ama a Shemar, y mucho más para él que se sacó la lotería con ella… -hay risitas.- También para nosotros, que nos alegramos por ellos y por habernos reencontrado. Imagino que pocas cosas, eventos o personas podían lograr una reunión como esta, pero no tiene que ser el fin… -mete la mano en un bolsillo del saco y saca varios sobres, entregándole uno a Jessica, que lo abre y extrae un boleto dorado.

   -¿Es para la fábrica de chocolate? Yo me anoto.-comenta ella sonriéndole dulce, tal vez entendiendo en su mirada amistosa que el percance entre los dos quedaba en el pasado. Él ríe suave.

   -No es precisamente para esa fábrica, pero si, es una invitación, una tarjeta para entrar a un pequeño paraíso. Ya sabrán de qué se trata. –se levanta el murmullo de preguntas, risitas y cosas mientras se le acercan y él reparte los sobres con los boletos, uno en la mayoría de los casos, dos en el de parejas evidentes, finalmente mira a Genevieve, luego a Jared y le tiende el sobre.- Los esperaré…

   A Jared se le encoge más el corazón, dentro del sobre hay dos boletos… en su cabeza, Jensen ya sabía lo que debía ocurrir. Toma el sobre con mano algo temblorosa y ojos afiebrados.

   -Gracias, Jen…

……

   Así como fue el viaje de llegada, aunque sin la alegría, expectativas y hasta melancolías de ese instante (Danni se le casaba), Jared recoge sus cosas mientras recorre con la mirada el cuarto, con un nudo en la garganta al posarla sobre la cama, haciéndosele imposible no recordar la noche con Jensen, dormido acurrucado a su lado, la nariz enterrada en su cuello, sus manos tocándole. Traga y sonríe cuando la joven camarera le entrega una pequeña canasta con golosinas y dos botones recogen sus maletas, esas que asombraron a Chad por la cantidad. Entrega propinas, agradece con sinceridad y va a salir. Pero se detiene y vuelve la mirada. A la cama, luchando contra el deseo de evocar nuevamente el dorado y esbelto cuerpo del rubio adormilado sobre ella.

   Baja a la recepción y se encuentra con todos, hay besos y despedidas, Megan Fox esta hermosa como siempre, aunque el castaño cree adivinar en su mirada algo de pesar. Por él. Por Jensen. Está muy claro en ello. Como está muy consciente de que no le ve. ¡¿Jensen no iba a despedirles?!

   A la entrada del hotel, todavía entre conversaciones apuradas, agitadas, de gente que necesita decir mucho antes de irse, mientras van llegando los autos llevándoselos, a Jared el corazón le da un vuelco, el rubio aparece, sin saco ni corbata, bastante deportivo e informal a decir verdad, sonriendo leve y despidiendo a los que quedan, muchos de ellos quejándose de que apareciera tan tarde. Espera su turno, aunque le cuesta, imaginando que tal vez viene a decirle que lo pensó mejor y que mejor no se vaya y… Finalmente están frente a frente y quiere decirle algo, pedirle que le permita quedarse, oírle pedirle que se quede. Lo daría todo por eso.

   -Adiós, Jay… -traga el rubio, sonriéndole con el afecto brillándole en los ojos, los labios temblándole, tal vez deseando decir mucho más y no atreviéndose.- Dios, no sabes lo impresionante que fue tenerte aquí…

   -Creo que puedo hacerme una idea. Una pequeña idea. –grazna.

   Jensen no responde, únicamente le mira y al final le palmea un hombro, tan sólo eso, y se acerca a Genevieve, quien parecía distraída hablando con Sandy y Jessica. Y Jared sabe que ya no queda nada por decir, que no ocurrirá un milagro de último momento… Era la hora del adiós.

   Cosa que no evita, ni aun cuando el avión toma altura, que espere que algo ocurra. Cierra los ojos y se pierde en su mundo interior. Era mejor. Uno donde despertaba cada mañana, sonriente, estirándose y chocando de Jensen, quien refunfuñaría algo por la bajo. Sonríe, aunque ignora, como todo el mundo en esa aeronave, perdido cada quien en sus pensamientos, que una solitaria lágrima corre por su mejilla.

……

   Jensen vio los autos alejándose y sintió las piernas temblorosas, tuvo que luchar contra las ganas de echarse a correr tras ellos, llamando a Jared, pidiéndole que se quedara. Debió luchar para controlar el llanto. Traga, sus ojos arden y el “Jared”, flota todavía en sus labios.

   -¡Jensen! –la ruda voz a sus espaldas le hace regresar al presente, alzando los hombros y aspirando profundamente varias veces, volviéndose al lograr controlarse.

   -Señor Hilton. –saluda al padre de la mimada multimillonaria Paris Hilton. Quien parece estar muy molesto.

   -¿A qué juegas conmigo, muchacho? Nunca creí que pudieras hacerme algo como esto. Siempre te he confiado todos mis asuntos, privilegiándote sobre otros y…

   -Señor Hilton, ¿qué ocurre? –le interrumpe. No se siente con paciencia para tener que considerar las molestias de otros.

   -¿Me mentiste haciéndote pasar por gay para no salir con mi hija? –reclama a boca de jarro, notándose que consideraba la situación totalmente inaceptable, fuera uno a saber si era por atreverse a mentirle o por rechazar a su agresiva y voluntariosa nena. El rubio eleva la mirada, tomando aire, sintiéndose extrañamente desasosegado con ese hermoso cielo azul. Su belleza, por alguna razón, le hería.

   -¿Una conversación interesante con Kerr?

  -No fue sólo él, está también esa mujer, Sela no recuerdo qué, la cual confirmó la historia. Respóndeme, ¿es cierto? ¿Evadías a mi hija?

   -¿Acaso no la conoce bien? ¿No lo habría hecho usted, inventarse un novio para alejarla?

   -¡Jensen! –alarma y horroriza al otro, quien no entiende tanta brusquedad.- ¡Hablas de mi hija! No puedes tratarla así, ni decir nada de ella. Es mi heredera. Todo esto también es de ella y le debes respeto y consideración. De cierta forma es tu empleadora. –endurece el tono, acostumbrado a manejarse así frente a sus subordinados.

   -No se preocupes, señor Hilton, no la ofenderé por mucho tiempo más… Me voy.

   -¡¿Qué?! –el hombre se desconcierta, mirándole con total extrañeza, no reconociendo en ese hombre que parece distante en cosas que antes le apasionaban e interesaban tanto, al Jensen de siempre.- Hijo, espera, no te precipites. No debes tomar una decisión tan seria de buenas a primeras. No quise presionarte. Lamento haber sonado tan apremiante y… -calla, más confuso cuando Jensen vuelve la mirada, una cálida luz de paz brillando en sus pupilas.

   -No es eso, señor. No me marcho porque me esté reclamando nada. Le agradezco todo lo que ha hecho por mí, por todo lo que me enseñó, por toda la confianza puesta en mis capacidades, pero… -desvía el rostro, hacia la ancha avenida californiana.- Hace tiempo ya que debí partir, para cumplir con mis sueños. Pero me sentí tan bien aquí, tan cómodo y seguro, que lo fui posponiendo. Mis planes. Mis metas, lo que me dije que un día tendría. –toma aire.- Es hora de retomarlo. Mi camino.

   -Pero, muchacho, ¡te necesito aquí! Esto no funciona sin ti. Tal vez sea hora de renegociar tu contrato, ¿eh? Hablar de tu aumento, bonos e incentivos. No tienes que tratar con Paris, ¿no te gustaría regresar a Suiza?

   -Todo estará bien, señor. Megan Fox está lista para ocupar mi lugar. Ella sabrá cómo responder. No debe temer por ese lado. No me marcharía si no estuviera totalmente convencido de dejar todo en manos capaces. Se lo debo.

……

   Con desanimo, Jared deja caer su bolso de viaje al tiempo que suelta una maleta. Con el ceño fruncido recorre el apartamento, su apartamento, el lugar cómodo y grato que siempre le gustó… que ahora se siente tan gris, frío y silencioso. Tan grande. Vacío. Detrás de él, Chad deja caer, de malas maneras, otra de las maletas.

   -Joder, pesan más que cuando saliste, espero que les hallas dado buenas propinas a los botones, para que se traten las hernias, ¿traes un cadáver ahí? –se queja, mirando fijamente al otro, que sigue recorriendo el lugar con la mirada.

   -¿No te parece que se ve algo oscura esta sala? Debo cambiar el cristal polarizado del balcón y… -comienza y se detiene, dejando caer los hombros.- Todo está mal, ¿no te lo parece? –Chad rueda los ojos.

   -Está como siempre. Hace, ¿qué?, ¿tres, cuatro días?, te gustaba.

   -Ahora todo es distinto. –susurra, volviéndose todo compungido, respirando agitado.- Amigo… No creo que pueda. No voy a poder… No sin Jensen…

   Chad se alarma, sabe que el otro va a estallar, que va a gritar y llorar, que va a lamentarse y gemir como un niño que ha perdido su lugar en el corazón de su padre. Angustiado, los sentimientos le producen alergia (en especial los ajenos), por un segundo considera el saltar por la ventana. Aunque sabe que terminará escuchándole, sirviéndole de pañuelo. ¡Qué vaina con los amigos!

……

   El día alcanza su cenit y parece que el sol de Texas está dispuesto a achicharrar a todo bicho que se arrastre bajo él, pero los texanos lo sienten como un cálido día de primavera. Aunque no se lo parece así al viajero que regresa, deteniéndose frente al patio posterior de la buena casona que sirve de vivienda familiar. El hombre en jeans, camisa mangas largas (de cuadros, por supuesto) y botas, sonríe con afecto, también cansado y algo incómodo por lo que sabe que tiene que encarar. Sonríe más al ver a los dos niños que corren alegremente persiguiendo al viejo perro familiar, Manchas, el cual parece más alarmado con el vigor de los niños que contento por jugar.

   El olor a barbacoa se eleva, carne de cerdo, claro y su sonrisa se acentúa al tiempo que rueda los ojos.

   -¡Tío Jensen! –estalla un delgado niño de siete años, pecoso y al cual le faltan dos dientes superiores, al tiempo que corre hacia él y le abraza con fuerza.

   -Dios, qué grande estás. Y esa sonrisa es ganadora, seguro las niñas la aman. –ríe respondiéndole con afecto, sintiéndose libre de todo peso por un segundo, abrazándole también. El niño ríe más, por sus palabras.

   -Jensen… -susurra Donna Ackles acercándose.

   -Muchacho, ¡cómo llegas sin avisar! –gruñe su padre.

   Y por un rato el viajero que regresa debe estrechar manos, recibir besos y palmadas, aún de su cuñada y el nuevo novio de su hermana, la cual parece estar también de visita.

   El rubio responde preguntas a medias, habla de cómo está todo en California, incluso una o dos de su padre sobre Megan Fox (quien pareció haberle impresionado mucho, y tal vez soñaba con ella como nuera). Después de un rato, tomando asiento bajo la sombra de una alta acacias, una cerveza fría en las manos, continúa hablando mientras su padre y Josh, su hermano, se ocupan de la carne, la cual huele endemoniadamente bien, aunque el rubio piensa que si no la hubiera consumido tanto cuando niño ahora la apreciaría más. Mackenzie, su hermana menor, parece querer integrar a su novio a los juegos de los hijos de Josh, mientras Donna y la esposa de este preparan ensaladas y elotes.

   Mientras bebe la deliciosa cerveza, sentado y descansando, con el calor conocido envolviéndole, repara en el hecho. Se acercó a visitarles antes de continuar su marcha hacia la Florida, a dar algunas explicaciones sobre su trabajo, llegándose sin avisar y les encuentra a todos allí. A sus padres, a Josh y su familia, a Mack y su novio. Sonríe porque eso se siente bien, pero no puede evitar una pequeña chispa de nostalgia, por todo el tiempo que estaba lejos perdiéndose de esos momentos, de las bromas y los recuerdos, de sus sobrinos creciendo, su hermana convirtiéndose en toda una hermosa mujer, sus padres algo más mayores. Esas canas en el cabello de su madre, casi está seguro de no haberlas visto la última vez. El tiempo pasaba, la vida continuaba, y por un momento le parece una idea desagradable. El último buche de cerveza pasa con algo de esfuerzo mientras intensa alejar la imagen de sus padres caminando cansados, apoyándose uno en el otra, o en bastones, dudando en bajar un escalón… y él lejos. Bota aire, tiene que hacerlo.

   -¿Otra? –pregunta y ofrece su madre, él sonriéndole y tomándola de su mano. Sus miradas cruzándose por un momento.

   Y mientras la bebe, le mira, a ella pasando tras su marido y apartándole algo de la coronilla, él sonriéndole. Ve a Josh cortando un pedazo de carne y ofreciéndosela a su mujer que la muerde directamente del largo tenedor. Ternura. Amor. En el patio de los aAckles no sólo flotaba el olor de la carne asándose, también el cariño, los afectos. La imagen de Jared llega con fuerza, intensa, su presencia enorme, alegre, riente… y apasionada. Tan lejos, y no sólo por los cientos de kilómetros que les separan en esos momentos. Desvía la mirada, enfocando al viejo perro, Manchas, alejándose con disimulo de los niños que todavía le correteaban, dejándose caer al fondo. A Jared le gustaría eso, la tarde, la barbacoa, la compañía, seguramente jugaría con los niños, como uno más, y abrazaría protector a Manchas… Seguramente el castaño amaría estar a su lado. El dolor llega y es poderoso e hiriente; mientras enfoca a sus padres, a Josh y Mack, acompañados, se pregunta por qué él no puede tener eso, tenerle a él allí, junto a ellos. Debía hablarles, contarles sobre Jared, eran su familia, la gente que le quería, que se preocupaba tanto por él que su padre siempre le recomendaba que se buscara una buena chica, se asentara y fundara su casa, que no era bueno estar tan solo. Y Jensen sabe que se lo decía por su bien, para verle feliz. Él entendería que el castaño le hacía feliz.

   Mientras todos continúan con sus tareas, y toma una tercera cerveza, Jensen con la mano le indica a Mackenzie que aguarde un poco cuando esta le llama a gritos para que juegue con ella y los niños. Al tomar otro trago, eleve la mirada, ¡qué inmenso se veía el cielo de Texas! Era fácil creer que todo ese mundo jamás había comenzando, que siempre estuvo allí, eterno. Como la familia. Como el amor. Si, hablaría con ellos, ya tendría tiempo.

   -Cariño, ¿qué tienes? –le sobresalta un poco la voz baja y cálida de su madre.

   -Estoy bien, mamá. –la encara, intentando ser abierto y tranquilizarla.- Es… la vida. Estoy al borde de un gran cambio y…

   -Lo sé, cariño, vas a iniciar por fin, físicamente, tus sueños en la Florida. Pero, ¿es todo?… ¿y Jared? –se miran a los ojos, tal vez entendiéndose mejor.

   -Él… -comienza y se atraganta.- Está en otra vida, mamá. –se encoge de hombros, y los dos son muy consciente de cuanto le cuesta decirlo. Él no sabe qué otra cosa agregar, cómo explicar que siente que le falta una parte vital de su cuerpo, que está drenándose, agonizando lejos del castaño, no encuentra las palabras para decir que nunca creyó que se pudiera sentir tanto pesar. Pero ella lo entiende y asiente, aunque nada dice ni le toca, sabiendo que no sería apropiado.- Duele… todavía. Pero pasará. –finaliza y sonríe más, una mueca dolorosa, triste y vulnerable.- Él será padre. Y será feliz.

……

   ¡Oh, Dios! ¡Oh, Dios!, piensa Jared una y otra vez, consumiéndose de angustia dando vueltas en la pequeña sala de espera, realmente sobrepasado por los nervios. Genevieve ha parido y espera por verla. No estuvo presente en el parto, por consenso general todos dijeron que no debía hacerlo. Todo el mundo temía lo que pudiera ocurrir, incluso caer desmayado sobre Genevieve en pleno momento.

   -Clama, amigo, ¡ya parió! No pueden regresarlo. Aunque sé de casos de niños robados en… –acota Chad, quien sentado intenta controlar sus nervios, aunque agita el pie con celeridad.

   -Mejor no ayudes, gilipollas. -Jared, quien discutió el no poder estar presente en el parto, pero feliz internamente de no haberlo logrado, se vuelve con agitación para gritarle algo más, cuando la puerta se abre detrás.

   -¿Señor Padalecki? Su esposa le espera… -sonríe la enfermera, divertida como siempre de los nervios de los primerizos.

   Casi tiene que apartarse cuando los dos hombres parecen competir por cruzar el umbral hacia la nada pequeña y si muy acogedora habitación donde Genevieve Cortese reposa después de la cesárea.

   A Jared se le congela el aliento en el pecho, Genevieve… nunca la había visto tan hermosa. Siente un cálido afecto inundando sus entrañas mirándola sin maquillaje, el negro y lustroso cabello suelto, las mejillas rojizas, el rostro algo cansado, semi recostada… cargando el pequeño bulto. Sus miradas se cruzan y ella sonríe dichosa, cansada pero feliz.

   -Tienes que verla, Jared… Mira a tu hija. –le avisa y al castaño le cuesta caminar hacia ella, los ojos se le nublan por un segundo, la emoción le ahoga. Mira a la pequeña criatura de cabello negro, carita cogestionada, con su entrecejo algo fruncido, totalmente adorable.- Alexandra Padalecki, te presento a tu padre. -arrulla e informa con voz suave.

   -Gene, es… -no puede hablar. Ella mira de él a la bebé y ríe, él comienza a hacerlo también, cayendo sentado a su lado, medio tomando a la criatura que gorgojea.

   -Álzala.

   -No, Gene, es tan frágil y pequeña…

   -¡Toma a tu hija! –ríe y ordena ella.

   Lo hace, la sostiene entre sus largos brazos, pequeña y llena de vida, agitándose, y Jared no puede evitar reír como un muchacho, con ojos llorosos, bajando el rostro y encontrándola, olfateándola, rozándola con la nariz. Riendo aún más. Genevieve le acompaña en esos momentos.

   Desde la puerta, discreto, Chad les mira. Y sonríe aprobándolo. No escapa a su ojo que a su amigo se le cae la baba por la niña, que está delirando de dicha, y que mira a Genevieve con amor y gratitud. Tal vez esto era lo que necesitaba. Tal vez ahora todo estaría bien.

……

   Con el dorso de la mano, Jensen Ackles se limpia algo del sudor que insiste en entrar en sus ojos, cegándole, mientras ayuda a cargar las infinitamente interminables tablillas para la cerca de la vereda que baja hacia el malecón. Si alguien a quien le gustara, tal vez a Megan, Paris o Jared, le viera en esos momentos, no habrían podido evitar quedarse paralizados siguiéndole con la mirada. El cabello está más alto, más claro por los rudos rayos del sol, sus mejillas están muy rojas y quemadas, las pecas muy visibles, con una rala barba medio rojiza enmarcando sus mejillas y labios, la franela gris que usa se adhiriere a su cuerpo. Cuando llega a la arena, lanza las varillas y jadea elevando el rostro, echando el torso hacia atrás, viéndose por un momento una menos quemada franja de piel de su abdomen cuando la franela sube, y si, uno de los dos de los jóvenes que descargan también el material, se le queda mirando. Era casi inevitable.

   -Creo que nos merecemos un descanso. Y una cerveza. –comenta con voz algo rota y una sonrisa temblorosa a los dos jóvenes, quienes responden con sonrisas algo tontas a decir verdad, pesaban las tablas esas, encaminándose uno a una pequeña cava refrigeradora y sacando tres botellines. Jensen toma una, agradeciéndole con una sonrisa y dándole la espalda, maravillándose como siempre por la grata calidez en esa playa de arena muy blanca y azuladas aguas que se agitan con olas de cierta fuerza, perdiéndose a la distancia, como también la orilla. Todo solitario. Un lugar perfecto, sonríe contra el pico de la botella, para encuentros “románticos”.

   En su bolsillo posterior vibre su móvil y maquinalmente lleva la mano, lo toma y mira la pantalla. En su rostro hay una leve tormenta, sus labios casi se distienden en una sonrisa pero no llega a tanto. Toma un buche de cerveza, también de aire y contesta con una animación un tanto forzada.

   -Hola, Danni.

   -Hola, Jensen… -escucha y espera, sabe, lo sabe desde que vio el número.- Nació el hijo de Jared. Es una niña. Hermosa como ella sola.

   -Gracias a Dios… -traga aire, feliz y nostálgico a un tiempo.- ¿Están bien? ¿Genevieve? ¿La nena?

   -Todos bien. Incluso Jared. ¿Enviarás algo… o vendrás? Imagino que él lo espera. –el silencio se hace, uno que parece eterno mientras Jensen mira el constante agitar del mar, erizado de pies a cabeza.

   -No, no creo que vaya, Danni, por lo mismo que no sé si debo enviar un presente. Es su momento, el de él y el de Genevieve. Y no quiero que piense en mí. No ahora. No es correcto. –mira el mar. Ahora también él tenía de qué ocuparse.

……

   Sentado en un sillón, Jared todo sonriente tiene casi que luchar para que alguien, de entre la enorme multitud de amigos, familiares y conocidos que han venido a conocer a su hija, no se la lleve lejos de sus brazos. A sus padres casi parece querer darles algo cuando le ven con la nena en brazos, lanzando enormes “awww”, cuando esta arruga el ceño de tanto en tanto.

   La nena. Lexa. Su hija. La mira antes de ponerse de pie y llevársela a su madre; con apenas un día de nacida es increíblemente popular. Y le hace feliz porque sabe que la gran mayoría de esas personas la aman ya. Abraza gente, recibe palmadas, da besos, aprieta manos… Y mira hacia la puerta.

   Todo el mundo ha ido a verles, incluso gente de la prensa social… todos, menos Jensen.

   -¡Abran paso! –brama un joven enfermero que parece adorar a Genevieve, todo amanerado y agradable (aunque a Jared le inquietaba su mirada, era casi atrevida). El profesional llega con un bello ramo de rosas rojas, unas enormes, abiertas, hermosas… Es uno más entre tantos, pero…

   Una vez que Genevieve y varios dentro de la habitación lo admiran, es depositado sobre un mesón, en el pequeño espacio que queda. Y Jared lo mira. Una cajita descansa en la base. La toma, abre y encuentra una pequeña cadena de oro, delicada y frágil, aún así sabe que costosa para quien la envía, terminada en una pequeña cruz sin otro adorno. Traga y la sostiene, se ve diminuta en su palma. Hay un pequeño sobre con su tarjetica: “Ojalá tenga ojos multicolores y hoyuelos, una sonrisa traviesa y un corazón apasionado, y que te vuelva loco”. No hay firma, pero no la necesita. Deja escapar una risita jadeo e imprudentemente lleva la tarjeta contra su corazón. ¡Jensen! Le embarga la dicha por las palabras, también la melancolía.

   Se vuelve y encuentra a Genevieve con su hija, Alexandra, acunándola y acariciándole el oscuro cabello, hablándole con tiernos siseos. Y lo sabe. Jared lo sabe ahora y entiende mejor las cosas dichas por Jensen en aquella playa donde su corazón temió desangrarse: hizo lo correcto.

   Esto era lo correcto.

CONTINÚA … 33

Julio César.

NOTA: ¿No sería este un final plausible, lógico? Así me suena. Pero no, falta algo más; creo que la próxima entrada si será la última.

PELEA

agosto 26, 2013

PESADILLA

TIOS EN SPEEDOS TOCANDOSE

   ¿No les parecen absurdos esos tipos que para pelear comienzan dándose barrigasos como si les gustara… por largos ratos?

UN AUXILIO ESPERADO

Julio César.

PLATANOTE ASUSTA CON SU LUCHA

agosto 25, 2013

RADIO COMUNITARIA

SPEEDOS BLANCO TRANSPARENTE

   Se chorrearon.

   Como recordarán (deberán imaginar una toma del espacio y unas enormes letras subiendo y narrando esto), viendo al viejo y maligno Emperador prácticamente muerto, la cara no le ayudaba para nada, el comandante Takín se lanzó en una conspiración de revuelta interna para traer, según él, “el orden a la región”. Conociendo sus planes, el perverso Emperador le envió, por un dolor de uña, a uno de sus médicos… ¿Resultado?, el comandante Takín ya no está, aunque sea falso el que batalló hasta el final en la Estrella Rota, cerca de Amuay. Necesitado de mantener el control sobre la mina de nakuará, de la cual depende su funesto régimen, el vil anciano nombra a un heredero, Platanote, quien no las ha tenido todas consigo… (y terminan las letras).

   Lo más granado del viejo y corrupto régimen está reunido en el Salón de los Cuentos Absurdos, en pleno Palacio, para escuchar las palabras del heredero nombrado desde la isla Infierno. El hombre, engolando la voz, sacando pecho y alzando los hombros, recorre el recinto ocupado por los ministros, consejeros, directores y jefes de instituciones; maquinalmente se lleva una mano al saco para ver si todavía tiene su cartera allí.

   -Queridas y queridos camaradas y camarados… -comienza.- Voy a pedir al senado imperial una ley especial para ir a un proceso profundo para combatir la corrupción administrativa…

   Y ocurre lo tragicómico, cuando las palabras todavía resuenan y queman los oídos de los ilustres pranes, por dos puertas independientes entran varios uniformados policiales, que se asomaban a aplaudir a rabiar lo que dijera el hombre para ver si les pagaban unos bonos, pero esa gente sólo vio en los uniformados a los representantes de la ley, así que gritaron, algunos lloraban jurando inocencia mientras se arrojaban unos contra los otros, muchos derribaron a los policías en la huida y no pocos saltaron por los ventanales…

   ¿Exageraban?… tal vez, pero… ¿y si de verdad la cosa era contra la corrupción?

LA AMENAZA FANTASMA DEL CANCILLER

Julio César.

NOTA: Pensaba dejarlo así a la muerte del señor este, pero cuando leí lo de la lucha contra la corrupción no pude evitarlo. Sigue el mundo bizarro…

FACHA PARA FIESTAS

agosto 25, 2013

TORTURA

RUBIO XXX

   ¿Y si te dice que quiere ser tu amigo?

   ¿Puedes imaginar las aventuras de un chico así, todo musculoso, guapo y calentorro que goza de los machos, gustándole mostrarse en tangas e hilos dentales, metiéndose dedos en cualquier lugar si alguien le mira, invitando a quien se le cruza por el camino a salir y ofreciéndoles que se prestaba a todo, prefiriendo en especial a policías, marineros y camioneros? La de cuentos que se contarían, ¿verdad?

LAZOS CONFUSOS

Julio César.

LAS DIFICULTADES DE BOLIVAR

agosto 24, 2013

REALIDAD TRAS LOS NIÑOS DEL BRASIL

BOLIVAR, EL HOMBRE DE LAS DIFICULTADES

   La leyenda continúa…

   La cosa me hizo gracia. El director de la cinta “Bolívar, el hombre de las dificultades”, se quejaba de cierto tipo de saboteo de las salas de Cines Unido, por problemas el día de la premiare de la película. Alega el grupo que el proyector no funcionó, la gente se fue molesta y al señor Luis Alberto Lamata se le subió la tensión. Aparentemente nunca se había encontrado en una situación cuando algo falla en el peor momento. Como que nunca vio al difunto presidente Chávez, botando piedras cuando su programa debía ser suspendido por fallas técnicas, con el agravante de que esos técnicos eran investigados, botados y a veces hasta detenidos. Si eso pasaba allá… ¿qué de raro tiene aquí? Lo irónico es el título de la cinta, tomada de una carta enviada por el mismo Libertador, donde llamaba a Santander el hombre de las leyes, a Sucre de la guerra y a sí mismo como el hombre de las dificultades… Y parece cierto. Ese día en el cine, un contratiempo, una dificultada, impidió ver su historia.

TRES AÑOS SIN EL SEÑOR BRITO

Julio César.

NOTA: Les digo a todos que hay que ir a ver esa cinta, por venezolana, pero yo no he ido todavía. Voy a esperar a que gente seria me diga que no pasó como con aquel bodrio del “Sacudón”, y ponen en boca del Libertador cosas que jamás habría dicho, a la usanza de los cineastas nazis adulando al régimen del momento.

INVITACION

agosto 24, 2013

VARIEDAD

A LA PISCINA CON TODO

   -Me gusta pa’ lo hondo… -me dijo al comenzar la práctica. Y me metí.

EQUIVOCADO

Julio César.

MOMENTO PERFECTO

agosto 23, 2013

PESADILLA

AMIGOS, TARDES DE FUTBOL Y MAMADAS

   Una tarde del domingo que decae, un buen juego de futbol, la mujer sale por parrilla y tu mejor amigo comiéndotela… perfecto.

PELEA

Julio César.