Archive for 29 septiembre 2013

MIGUI

septiembre 29, 2013

ASÍ

SEXY EN CALZONCILLOS

   Un amigo te pide quedarse unos días en tu casa, aunque duerme hasta tarde y luego se estira como gato, ¿tú se lo negarías?

LUCHADOR CALLEJERO

Julio César.

NOTA: No quiero sonar idiota, ni ofender, pero pensándolo bien, no, no creo tener un solo amigo que se vea así recién levantado.

EL ENCANTO DE LAS MOTOS

septiembre 29, 2013

LOS VIEJOS BUENOS TIEMPOS

MOTORISTAS Y GAY

   ¿O era el traje de cuero?

   El muchacho siempre escuchó a su abuela decir que si su padre hubiera nacido mujer, habría sido bien puta, que se iba con cualquiera que tuviera una motocicleta. Aparentemente se montaba en una y desaparecía durante semanas, regresando luego cansado, pero feliz y saciado, hasta que necesitaba más. Revisando sus cosas, el joven encontró una fotos viejas de su progenitor con varios motorizados, y si, la verdad es que era bien puta cuando se les montaba a hojarasca sobre las gruesas palancas. Se le notaba en la cara que se les subía y que luego no se les quería bajar. Riendo, el joven las guardó dentro de sus cosas para llevárselas, algo acalorado, contento con la idea de que el hombre, cuando joven, se divirtió bastante.

DEBER

Julio César.

CORAZON DE PLATA… 5

septiembre 29, 2013

CORAZON DE PLATA                         … 4

   Este relato, QUE NO ES MIO, es un Padackles sobre una realidad alterna. Un chico rubio y pecoso va al fin del mundo arrastrado por su abuela, y encuentra más de lo que parece a simple vista en la persona de un arrogante chico grande y sonriente, el cual le regala, al final, su propia vida para que el pecoso decida.

……

Title: Gray Moon

Author: River_sun

JARED AND JENSEN

   Espera por su verdad…

……

   -Esto no es para ti, pecoso. ¿Hockey? ¿En serio? ¿Lucha? ¿Con Tom? Debes abandonar esas ideas. –le susurra, ronco y grave, tendiéndose un poco sobre él, tragando en seco. Jensen transpiraba un poco, y ya venía así; el olor que exhala de su cabello húmedo era…

   -¡No! ¡Déjame, maldito idiota! –ladra Jensen entre dientes, resistiendo, pero gimiendo cuando Jared presiona más sobre su brazo.

   -¡Debes dejarlo! –repite, bajito y con dureza contra su oído, esa oreja pecosa que sostiene heroicamente los anteojos.- Nada de esto es para ti. Tampoco el boxeo o las artes marciales, ¿okay?

   -Tú no me dices qué… ¡Aaaggg! –aprieta los dientes, bañado totalmente en sudor; joder, ¿acaso se había vuelto loco ese chico?

   -¡Jared! –ladra el entrenador.

   -Renuncia. –es categórico, ignorando al adulto y concentrándose en el rubio. Y presiona otro tanto, ya exasperado, pero disfrutando del reto.

   -Ahhh… -intenta no mostrar dolor pero no puede; intenta arrojarlo fuera de su cuerpo pero el chico alto presiona más con sus rodillas.- ¡Está bien, esta bien! ¡Renuncio! –gime, la mirada nublada casi de llanto, por el dolor y en especial la ira. Una rabia sorda le domina y sabe que estaba en lo cierto, que no se había equivocado con el chico castaño y acosador. Jared Pada… Pada lo que fuera era una pila de mierda no mucho mejor que todos los abusadores que ha conocido hasta ahora. Deja salir el aire cuando el otro se retira.

   Jared lo hace muy lentamente, sonriendo y algo enrojecido de mejillas, respiración inquieta… ajustándose a toda carrera el shorts sobre el uniforme.

   -Eres sensato, mi amigo. –sonríe más abiertamente complacido, un problema menos del cual debía preocuparse y… Se congela cuando Jensen se vuelve y queda sentado sobre la colchoneta.- ¿Estás bien? –suena levemente alarmado.- Vamos, ponte de pie… -le tiende una mano que no es aceptada, Jensen sólo le fulmina con la mirada, doblando el brazo atacado y sobándose el codo.

   -¡Vete a la mierda! –le sale bajito y roto, cargado de resentimiento, uno que parece llegarle por primera vez a Jared.

   -Ese lenguaje, Ackles… -reprende el entrenador, que se ve cabreado.

   -¿Estás molesto? –el castaño se ve genuinamente confuso.- Claro, lo estás; mira, no quise ser tan rudo, pero…

   -¡Ve.te.a.la.mi.er.da! –es la réplica, ahora si abiertamente furiosa. Desconcertante por lo que parece para Jared.- Y aléjate de mí, maldito abusador.

   -¿Qué? ¿Abuso? No, Jensen, espera… -al desconcierto parece sumársele la alarma; mierda, ¡Jensen estaba furioso con él! Y le había lastimado también.

   El rubio no responde, medio rueda sobre la colchoneta y con dificultad se pone de pie, recoge sus cosas y se aleja, intentando controlar el paso y no echar a correr, escapando, tal vez sollozando un poco.

   -Jensen, espera… -Jared va a seguirle, necesitado de explicarse, refrenándose cuando el rubio le miró con odio intenso. Joder, qué mirada, se lamenta y traga. De todas maneras va a ir tras él pero el coach le corta el paso.

   -¿Se puede saber qué carajo hacías, Padalecki?

……

   Cegado más por la ira que por el llanto, totalmente transpirado, en ropa deportiva y sin su chaqueta, Jensen sale de la escuela antes de la hora. Se pira. Mañana se preocupará de eso, tal vez le retarían. O llamarían a su abuela. O le arrojarían a un pozo de agua helada, para que “meditara sobre lo que hizo”, con esta gente todo parecía posible. El frio le azota el rostro pero no le importa. Tiene que alejarse de ahí, de la escuela, de todos ellos. De Jared. La idea es extrañamente indignante y deprimente, no comprende cabalmente la amarga hiel que envenena su garganta, una que le resulta tan dolorosa. Porque si, le dolía pensar en él, en lo que hizo, casi tanto como le duele el brazo.

   -¡Dios! –ruge exasperado cuando el perro comienza a ladrarle tras la verja, todo malas pulgas y odio. ¡Era el colmo!

……

   Kathy Bates pega un bote en su sillón cuando Jensen cierra la puerta de la calle con un soberano portazo, algo que, en opinión de la mujer, se le estaba convirtiendo en una molesta costumbre.

   -Jensen, ¡cuidado con la…! –la aireada llamada de atención muere cuando repara en su rostro torturado, casi lloroso de ira.- ¿Qué tienes? -se pone de pie y va a su encuentro, alarmándose más.- ¡Jensen, apestas a sudor! –acusa.

   -Porque sudé, ¿está bien? –replica, intentando bordearla e ir a las escaleras, pero ella le retiene por una muñeca con sorprendente fuerza, atrapándole y sintiéndole temblar.

   -Pero, muchacho, ¿qué tienes? –le ha visto alterado antes, pero nunca como ahora. Él se libra de un tirón.

   -Qué odio este lugar, qué odio la escuela, qué odio mi vida. ¿Por qué tuviste que arrastrarme a este infierno de hielo y gente horrible? ¿Por que tenías que traerme a mí? Quería quedarme donde estaba. La gente ya me conocía y me ignoraba, aquí… –grita, agitado, dejando salir toda su frustración.

   -No podíamos seguir arrimados en la casa de tu tío; era hermano de tu papá, pero nada mío. Vinimos porque necesitaba un trabajo y un techo para nosotros, para que te establecieras. No te dejé porque ellos ya tenían sus problemas y no podían cargar con… -detiene bruscamente el chorro de explicaciones, un tanto impaciente por lo mucho que tiene que obligarse a contenerse. Pero lo dicho basta para que Jensen palidezca.

   -¿No querían otra carga? Carga como la que soy para ti, ¿verdad, abuela? Todos hablan de tu vida nómada y aventurera, que si en excavaciones, en exploraciones, en bibliotecas remotas, pero todo debiste dejarlo por mí. –traga, resentido y afectado, no puede contenerse aunque sabe que es injusto.- Lamento haber terminado como tu peso muerto, abuela, pero yo no lo pedí, ¡no fue mi culpa! –grita dando media vuelta, abriendo la puerta de la calle y alejándose casi a la carrera.

   -¡Jensen, no! ¡No salgas, hijo! –advierte ella.

……

   El joven no quiere esperar ni escuchar, no puede. A su anterior ira se sumaba ahora el dolor del reproche, del rechazo. Sus tíos y primos le querían, pero no podían quedarse con él, porque sería una carga. Una como la que le fue asignada a la abuela a la muerte de sus padres. Ella no le buscó, le fue impuesto por las circunstancias. ¿Era por eso qué le quería y le cuidaba? ¿Por deber? La idea era aterradora, tan desoladora que sólo quería detenerse y echarse a llorar. Siente las lágrimas arder en sus ojos y helarse al rodar por sus mejillas mientras corre. Agitado se detiene, buscando aire y sosiego, medio doblado, las manos en las rodillas.

   Eleva el rostro al cielo gris oscuro, mierda, ¿ya anochecía? Lo baja otra vez, bufando, cerrando los ojos. Dios, ¿qué puede hacer ahora? Nada se le ocurre. ¡Necesita sus cigarrillos! ¿Por qué le hacían tanta guerra a los cigarrillos?, ¿cómo esperaban que alguien enfrentara los grandes problemas del mundo sin nicotina? ¡Era absurdo! Oye un ladrido de perro, alarmándose y enderezándose recorre los alrededores; se repite el gruñido, lejos. ¡Maldito animal!, se la tenía jurada.

   Ahora nota que se alejó bastante de la vía central, la nieve le llega a los tobillos de las botas, y poco más se ve. Si, anochece, rápidamente. Debía volver, sabe que es peligroso andar por esos parajes desconocidos, su abuela toda la vida le había advertido con estar afuera, en descubierto, rodeado de sombras. Su abuela siempre fue una dama extraña al respecto, cuando otras disipaban los temores infantiles, negando la posibilidad de todo peligro, ella le advertía contra los monstruos.

   Fuera de ello, la verdad sea dicha… le temía a la noche. Lo mejor era regresar y sin embargo… no puede. No sabe cómo hacerlo después de lo dicho. Fue grosero con su abuela, dejó que un mal día, uno como otro de los muchos malos días que ha tenido a lo largo de su joven vida, le afectara más de la cuenta (¿sería por Pada, Pada, Pada?, no quiere pensar en ello, que fuera la agresión de ese chico en especial lo que le afectara así), tanto que fue grosero y desconsiderado con la única pariente viva a la que parecía importarle. Lo peor de todo, porque si, todavía había algo peor, es que había colocado el tema sobre la mesa, uno que odia y no sabe cómo recoger, ni siquiera cree que se pueda. ¿Su abuela, cargaba con él por amor o por obligación? Cae de culo sobre la nieve, la espalda contra un frío tronco, doblando las rodillas y abrazándolas, sintiéndose infinitamente miserable, hundido en uno de esos estados mentales donde un joven se siente desbordado y piensa que, tal vez, muerto no estaría tan mal.

……

   Alguien se dirige hacia la barda tras la cual el perro ladra de manera casi histérica. Abre la portezuela y el animal muestra los dientes con rabia pero también con algo de miedo, retrocediendo y tensando la cadena al poner distancia, no entendiendo, en su mente de can, por qué ese sujeto soltaba la cadena, alejándose después.

……

   Un lejano aullido, sonando a soledad, se deja escuchar y Jensen se sobresalta en medio de las penumbras, alarmado, no sabiendo dónde está o qué hace allí; pero todo regresa, no había sido una horrible pesadilla. Casi se había quedado dormido. Y eso, allí, podría haber sido fatal. Con esfuerzo de pone de piel, el cuerpo le duele, mil agujas parecen clavarse en su piel bajo las ropas, y es cuando un gruñido cercano le trae de golpe a la realidad.

   -Oh, santa mierda… -jadea, tragando. Allí estaba ese perro hijo de puta que…- ¡No! –chilla alarmado y se vuelve, disponiéndose a huir, y gritar poco masculinamente, cuando el animal echa a correr hacia él.

   No ha dado ni dos pasos cuando, cuan película de terror, piensa el joven, tropieza, o las piernas no le responden y cae de rodillas, gritando de manera aún menos masculina cuando se vuelve. El perro ya está allí, saltando y aullando cuando algo le golpea en pleno vuelo, dándole por un costado, desviándole y haciéndole caer de lado. Jensen, de rodillas, se vuelve y cae otra vez de culo, ojos muy desorbitados, allí, salido quien sabe de dónde, un hermoso lobo (¡porque esa vaina tiene que ser un lobo!) de ojos amarillentos, pelaje castaño y claro, le muestra los filosos dientes al perro, que caído, gruñendo de rabia se alza sobre sus patas; cada uno de ellos mostrando sus colmillos. El perro hijo de puta, piensa Jensen, echándose un poco más hacia atrás, fuera del área de impacto, le ve correr hacia el otro, que espera, colmillos afuera, ladeándose en el último momento como en un movimiento de artes marciales, el perro perdiendo el paso, y el lobo mordiéndole de manera rápida y superficial una oreja.

   El perro aúlla de manera fea, adolorido, y escapa a toda carrera. Jensen traga saliva, mirando la escena, al lobo vigilando la huida del otro animal, antes de volver la cabeza y la mirada hacia él. Un segundo o dos antes de acercársele con paso suave. A Jensen se le enfría más el culo y traga con ansiedad, los anteojos casi cayéndosele de la nariz helada. Pero…

   El lobo trota suave, orejas gachas, cola agitándose de manera amistosa. Una vez a su lado, el hermoso animal alargó el morro, olfateándole, casi metiéndosele en el cuello, tocándole. Y Jensen, sorprendido y con cosquillas, ríe y se atreve a atraparle el hocico alejándolo un poco.

   -¡Ey, no! –medio reía, hasta que cae en cuenta y entiende cabalmente lo que hizo, asustándose, pero en esa mirada amarillenta verdosa no encuentra agresividad, más bien, ahora, entre sus manos, el enorme can arrulla como un cachorrito que quiere jugar.- No eres un lobo malo, ¿verdad? –le pregunta y el animal, que Dios le asista, parece medio rodar los ojos, antes de frotarle nuevamente con el morro, haciéndole reír otra vez y medio abrazarlo.- Qué bien, para mí, y qué raro eres. –pero tenerle así, rodeándole el cuello con los brazos, cosa extraña, era consolador.

   El viento se alza, meciendo las casi desnudas ramas de los pinos, aullando con fuerza, picando en la piel del joven rubio, hasta que el animal se interpone entre este y la corriente de viento frío, medio cubriéndole, respiración agitada, pelaje y cuerpo tibio, sorprendiéndole y agradándole otra vez.

   -Gracias, amigo, eres un buen chico. Había escuchado de los san bernardos y la gente perdida en el frío, ¿eres igual? –le medio rasca tras las orejas, sabiendo que es una locura, estaba jugando con un animal salvaje que…

   El lobo baja la cabeza, ronroneando de gusto, el morro otra vez al cuello del muchacho y olfateando, haciéndole reír nuevamente por su audacia.

   -¡JEEENSEEEN! –se oye un angustiado llamado, sobresaltando al muchacho. ¡Su abuela le buscaba!

   Chico y lobo vuelven las miradas, en el caso del animal, toda la cabeza al ser a sus espaldas, gruñendo bajo, mostrando los colmillos levemente.

   -Calma, amigo, es mi abuela. –le acaricia Jensen.

   -¡JEEENSEEEN! –se repite, más cercano, el llamado.

   El animal, casi como si le costara, se aleja del joven rubio, trotando en dirección contraria, deteniéndose un momento y cruzando la mirada con este, quien parecía también apenado de perderle. Pero el ruido de pisadas que se acercan lo decide todo y el lobo se aleja, casi al tiempo que la mujer, con chaqueta, capucha y largas botas, aparece el claro. ¿Le habría visto?

   -Jensen, ¿qué haces ahí? ¿Estás bien? –apesadumbrada la mujer va hacia él, vigilando el lugar por donde el animal se fue, aferrando con fuerza algo dentro de su ancho bolso, finalmente tendiéndole una mano y ayudándole a ponerse de pie.- ¿Estás bien? –repite la pregunta.

   -Si, abuela, me caí y… -enrojece y calla, no sabe bien por qué oculta todo lo ocurrido, aunque no está seguro de haberla engañado, la mujer mira el piso, las huellas de pisadas, frunciendo el ceño, mirándole pero sin agregar nada al respecto.

   -Debemos volver. Es peligroso aquí afuera.

……

   Tiembla de frío cuando entra en la sala, su abuela toma una manta que reposaba al lado de la tenue llama de la chimenea y le cubre. El calor es tan grato que el muchacho gime, temblando más, cayendo de culo al lado del sillón frente al fuego, que en verdad no calentaba mucho que digamos. Evita mirar a la mujer que sale rumbo al comedor.

   -Debes tomar una ducha caliente. –gruñe regresando con una taza de algo que humea. Con manos muy temblorosas intenta atraparla, pero no puede y ella debe cerrar las manos sobre las suyas, mirándole.- No debiste salir así, Jensen. Es peligroso. Hay animales salvajes y tu olor pudo atraerles. –intentaba controlarse al decirlo, mitrándole tomar.

   -Estoy bien, ¿okay? No pasó nada. –medio replica, porque es Jensen y siempre replica.

   -¡Tuviste suerte! –no puede evitar el rugido.- Estás que apestar a sudor, y no resiente; esos animales pueden olerte, reconocerte e ir por ti guiándose sólo por ello. Esos monstruos nos odian, Jensen, ya nos atacaron una vez y pueden regresar en cualquier momento… -se acalora y descontrola, notando lo dicho y congelándose con la boca abierta.

   -¿De qué hablas, abuela? ¿Ya nos atacaron? ¿Cómo? ¿Quién… o qué, nos odia?

CONTINÚA … 6

Julio César.

DESCONFIANZAS

septiembre 29, 2013

PESADILLA

PELIRROJO CALIENTE

   -Joder, ¡que sí soy pelirrojo! -les aclara el joven capitán a sus jugadores.- Metan los dedos en los pelos y verán.

COMPROMISO FORZADO

Julio César.

PRUEBA

septiembre 29, 2013

EL SUPER HEROE QUE HACIA FALTA

DUO HOT

   Y aprueba.

   De recién casado, a Antonio le tocó estar con Andrea en el cuarto de al lado de otra pareja, cuya tía gritaba y lloraba de gusto, alabándole al marido, y haciéndole propaganda, a su gruesa palanca. Fue tanto que Antonio no pudo aguantar la curiosidad y le estaba cazando para cuando saliera para el baño al final del pasillo a mear (el motel no era muy bueno); cuando le escuchó salió como si de una coincidencia se tratara, pero al vérsela grito “Santa Madre de Dios”, y el otro, riendo le dijo que se pusiera de rodillas y se la adorara. En trance cayó, la tragó y ahora gime peor que la tía esa. Sabe que Andrea va a salir y le va a ver… ¡pero estaba tan buena! Además, chuparla en su luna de miel, con la mujer a dos pasos, a un desconocido en un pasillo de motel… ¿quien habría podido resistirse?

SOFOCONES

Julio César.

LA ONU, SIN NOVEDAD EN EL FRENTE

septiembre 29, 2013

REALIDAD TRAS LOS NIÑOS DEL BRASIL

BENGASI-REACCIONES

   De cumbres en cumbres…

   No tengo jamás ninguna expectativa con este ente, y ya lo he comentado. Es un viejo e inútil club de cancilleres y mandatarios que van para que les vean únicamente. Y la verdad es que esta reunión tampoco fue la excepción. Estados Unidos y Rusia hicieron todo lo posible por limar asperezas y que el mundo lo viera. Lo de Snowden y Siria les había llevado al borde, pero todos andaban desesperados por entenderse, para angustia de quienes gritaban que Rusia iba a meterles las cabras en el corral al Imperio del Norte. También Irán dio sus pasitos, al menos para la foto oficial, el “miren, hacemos lo que podemos para bajar la tensión internacional”, y se sentaron a conversar con los norteamericanos para ver cómo hacen con el programa nuclear, también para dolor de los insensatos. Igualmente yo debería sentirme afectado, lo de Siria se tocó con la varita gotopardiana, parece que se hace algo pero todo queda como está. No me molestó porque… bueno, es la ONU, ¿qué carajo se resuelve allí?

MARTES SUPERNATURAL

Julio César.

PRESTANCIA

septiembre 29, 2013

VAYA DÚO

TIO GOLOSO

   Verdades de la vida.

   Hay sujetos que se ven bien así, sumisos, de rodillas, ojos suplicantes, mejillas rojas, bocas echas agua, subiéndolas y bajándolas, con evidente deleite, sobre el alimento que los hombres de verdad les ofrecen. Y estos disfrutan complaciéndoles: “Versia, cuñado, ¿mi hermana no le da comida?”, se burlaba el otro.

VERGÜENZA

Julio César.

SUPERNATURAL REGRESA, ¿DE MUERTE?

septiembre 25, 2013

DEAN Y MUERTE

   -¿Tú otra vez?

   Por fin. Aunque alarma lo rápido que pasó el tiempo, podemos agradecer que ya están a punto de regresar los Winchester a la acción. ¡La novena temporada! En un portal de fans del programa, SUPERNATURAL FORO, avisan que en menos de tres semanas estará en la red, ya que no en la pantalla chica, por lo menos aquí en Venezuela. El martes 8 de octubre, para ser más exactos. Viendo el video promocional que subieron, encontramos a Sam echado en una cama de hospital, otra vez, y alguien tocándole y tocando a Dean, creando un puente para que hablen en la mente del menor. La escena es muy corta y muy pequeña para que distinga yo quién es el puente, ya que dudo sea Castiel, el ex angelito de la guarda. Pero a quien si se diferencia, y muy bien, es a ese poderoso ser sobrenatural, el Jinete apocalíptico por excelencia, el cual siempre habla con el mayor de los Winchester, Muerte. Ya su sola presencia promete cosas muy buenas. Falta poco.

SAM POSEIDO

Julio César.

ACONDICIONAMIENTO MENTAL

septiembre 25, 2013

PERICIA

LA LENGUA EN EL RABO

   La cosa era saber dónde tocar…

   Cierra los ojos mientras lengüetea y saborea, disfrutándolo tanto como escuchar los gemidos del otro, o sentir sus temblores de excitación con lo que le hace. El rudo leñador jefe aprovecha su cargo y el medio descanso para comerse siempre uno de esos bocadillos tiernos y calientes, aunque los tipos insistían que a ellos eso no les gustaba o interesaba. Pero ya sabía que con el incentivo adecuado se les podía convencer, aflojar y hacerles volver por más; era el trabajarles la mente, enviciarles las respuestas, acondicionándoles los reflejos. Y para ello usaba su hábil lengua, tan hábil que cuando se las clavaba por el hueco, y la movía, les llegaba hasta el cerebro.

PEDIDO

Julio César.

REGALOTE

septiembre 24, 2013

ASÍ

SEXY MAN

   -Se que falta, compadre, pero vine a traerle lo que quiere, ¡feliz navidad… adelantada! Desenvuélvalo.

MIGUI

Julio César.

SIRIA, RETRATO DE UN COLECTIVO DECADENTE

septiembre 24, 2013

DESNUDOS FRENTE AL PAÍS

DOLOR EN SIRIA

   ¿Qué puede decir un aberrado para justificar esto?

   De manera muy personal, por lo tanto limitada y egoísta (me incluyo), todo el mundo se ha lanzado a hablar de Siria y la desigual guerra civil que ya lleva más de dos años bañando de sangre las calles de Damasco, pero los más de mil muertos en un sólo ataque químico ya deja de ser algo de política en la ONU, entre cancillerías apoltronadas y opinadores de oficio que obligan a la realidad a entrar por el aro de sus imaginaciones y deseos. Estamos hablando de genocidio, ¡genocidio!, de locura homicida contra una población desarmada, mujeres y niños, que no tuvieron ninguna oportunidad de salvarse o de pelear por sus vidas. Un gobernante eterno, que se cree con derechos divinos para mandar hasta su muerte, decidiendo sobre vidas y destinos, se molesta porque parte de su pueblo le disputa ese derecho, y en respuesta ordena masacres, otros les responden de igual manera y en medio quedan los sirios aterrados, impotentes. Muriendo como perros, como si no fueran personas, como si cualquiera tuviera el derecho de exterminarles de esa manera tan infame y cobarde. Y ante ese horror encontramos un mundo blando que mira impasible, unos  indiferentes, usándoles como moneda de cobro contra otros, muchos intentando no saber, no escuchar o no ver para no sufrir.

ASSAD, CARNICERO DE SIRIA

   La frontal y despiadada represión que el régimen de los Assad lanzó contra la oposición, esos “delincuentes” que se atrevían a sostener que ya llevaban demasiado tiempo mandando y deseaban apertura, las masacres a poblaciones civiles, el negarse a dialogar y evitar toda investigación de los observadores internacionales (podían entrar con bolsas a recoger cadáveres, pero no a poner en claro o cuestionar), llevaron a una brutal radicalización que trancó el juego, entrando en escena las armas químicas, el terrible gas Sarín, utilizado contra poblaciones no combatientes. El único límite impuesto por Occidente en su débil oposición a los crímenes de los Assad, era el no usar ese tipo de armas, pero las usaron. Y mientras todo esto ocurría (un grupo medio delirante que pensó que en Siria podía ocurrir la primavera árabe y ganar espacios para decidir sus destinos era víctima de la represión de un ejército institucionalizado), en la ONU se discutió el qué hacer. Desde hace casi dos años y medio. Y todavía se hace, después de casi dos años y medios de violencia.

BOSNIA HERZEGOVINA

   Mientras esa gente muere en las calles de Siria, en la ONU se discute si la cosa es verdad o no; alguien denuncia al régimen, este lo niega y a nada se llega, a pesar de los reportes que los observadores internacionales han estado reportando. No es extraño este aire de inoperancia y futilidad, ya esto ha ocurrido con horripilante similitud, pasó en Bosnia y Herzegovina cuando los serbios se lanzaron a exterminar a toda la población musulmana, incluidos niños, negando los serbios tales hechos y amenazando con mayores represalias si el mundo decía algo; y la comunidad internacional nada hizo mientras el horror ocurría. La OTAN y la ONU, como Europa misma, miraban al principio con angustia, sin hacer nada, después les ignoraron porque así era mejor. Fue tanto el clamor que cruzó el océano y Bill Clinton, desde el otro lado del mundo, debió tomar cartas en el asunto. Pero ya mucho antes, en los treinta, el mundo miró con franco horror una conducta de salvajes de los japoneses cuando invadieron la Manchuria y la China interna, cometiendo tales aberraciones que los mismos nazis, ¡los nazis!, se horrorizaron y mediaron para que se detuvieran. El mundo y la comunidad de naciones lo vio, se horrorizó, intentó sancionar, Japón gritó, lo negó, se retiraron del organismo y todo quedó así, los chinos siendo asesinados hasta que la expansión japonés chocó con la Rusia soviética, momento cuando fueron detenidos finalmente, militarmente, por supuesto. No se hizo nada antes, la ONU fue ineficaz entonces, y lo es ahora. Cancilleres, hombres con mentalidades de ancianos débiles de carácter, temerosos de decir o hacer algo que empeorara las cosas (como si al que asesinan brutalmente las cosas podrían serle peores), atados como están a las políticas de sus naciones, fueron los hacedores de la guerra; la horrible y criminal debilidad de los treinta no sólo llevó al mundo a la Segunda Guerra Mundial, sino a los brutales genocidios que ahora nos parecen cosas hasta imposible de creer, bestialidades tales que sólo la locura más insana puede explicar, y mientras lo cometían gritaban en los comités internacionales que era falso y todos fingían creerles. Como tantos lo fingen en este momento.

HORROR EN MANCHURIA

   Ahora, mientras un grupo denuncia la demencia del brutal régimen sirio en la ONU, contando lo que ocurre, desesperados, tal vez diciéndose “el mundo hará algo” (ingenuos), el régimen habla golpeado negando todos los cargos, también toda investigación y observación, los rusos se oponen a toda intervención, China, que por vieja es sabía, guarda una postura más discreta aunque también sostiene al régimen, aunque no se han pronunciado sobre lo del ataque químico, tal vez por vieja y sabía recuerda los horrores de la Manchuria en los treinta. Y todo queda en tablas. Es horrible que eso esté ocurriendo, a todos les molesta, a todos horroriza… pero no se hará nada porque los presuntos perpetradores lo niegan y “eso debe investigarse más”, tal vez otros dos o tres años. ¿Qué todo esto se parece mucho a la trama de La Amenaza Fantasma, la primera de La Guerra de las Galaxias, dónde una princesa va a denunciar ante el senado una invasión hostil a su mundo, los invasores lo niegan y todo lo que consigue la joven es que se forme un comité que investigue mientras la población es sometida? Exactamente eso, en su conjunto, es la ONU. Quienes vieron la película tal vez sepan qué ocurrió, la joven, viendo que nada conseguirá, ni justicia ni ayuda, va a un contraataque. A una guerra. Porque al final, a las víctimas, sólo les queda defenderse.

   Pero esta, la guerra en Siria, que no tengo ninguna duda que se dará, aún puede retrasarse un poco más, como ocurrió en Libia a pesar de los dantescos espectáculos en muertes que obligó a una caricatura de líderes europeos diciéndole a Gadafi, frente a una pila de cadáveres, “por favor, ¿podría asesinar a un poco menos?”. No cuenta la situación siria con una buena prensa, por decirlo así. Una parte del mundo ataca cualquier iniciativa intervencionista como creyendo que así dañan a Estados Unidos, otros, los de buen corazón, piensan que la guerra, las agresiones, no son la solución (a pesar de que quienes mueren en las calles, desarmados, piden y oran por salvación, pero parece no resultarles); el caso norteamericano, que su población esté negada a una acción militar, es entendible, les cansa la chapita de policías autonombrados, de ser visto como agresores, de todo lo que vale en dinero la guerra y los posibles marines norteamericanos que pueden caer en una guerra que no es de ellos y que luego el mundo les echará en cara… aunque ese mismo mundo nada haya hecho por los que mueren en las calles de Damasco (son los hipócritas de corazón). Esta pequeñez de miras, que nadie me quita de la cabeza es una matriz interesada de opinión, costosa en dinero y desplegada por intereses muy particulares, habla de decadencia, de un mundo y un colectivo incapaces de empatía, por lo tanto un mundo sicópata que corre hacia el caos. Y antes de señalar detalles, debo expresar cómo veo yo el asunto sirio. Si a alguien le parece idiota, que es una visión pequeña, mezquina, falsa o errada, siéntase en libertad de detenerse en este punto, meditarlo y señalármelo luego. Si no hay insultos personales, responderé de acuerdo al tono.

AUSCHWITZ

   Hace años vi un documental sobre la Segunda Guerra Mundial, específicamente sobre los holocaustos al sur de China a manos del Japón, y de los judíos en toda la Europa Central. Por cercanía o intereses de grupos más liberales (de China no sale nada que no le parezca al partido), sabemos más del holocausto judío. No recuerdo bien el documental, pero no era EL MUNDO EN GUERRA, uno de los más increíblemente buenos que he visto jamás, lo tengo en inglés y en español, aunque no latinizado, todavía busco ese. Este era del NATIONAL GEOGRAPHIC, aunque no estoy seguro porque fue hace tiempo. Era algo viejo. Una mujer cincuentona, de anteojos y ojos muy claros, con una perenne sonrisa que parecía de nervios, relataba cómo había sido desplazada de Checoslovaquia o algo así, encerrada en Auschwitz, asistiendo en vivo al horror, que para cuando llegó el año 44, y los bombarderos aliados sobrevolaban el campo, ella y los otros se llenaban de esperanzas y alegrías; escuchaban las bombas y las explosiones e incluso en el campo había quienes alzaban las manos señalando hacia los hornos y esperaban que los destruyeran. Ella relataba, y a mí se me erizaba la piel, que cuando los aviones se alejaban sin tocar el campo de concentración, lloraban y se desesperaban, que por qué no destruían los hornos, que por qué no derribaban las empalizadas y muros, que por qué no volaban las líneas férrea para detener los cargamentos de víctimas. Que ella sabía que era peligroso, que podían morir dentro del campo bajo un bombardeo, pero que en lo único que podían pensar era en la destrucción de los símbolos de la muerte, las chimeneas, los rieles, los muros con vigilantes, soñaban que estos cayeran y pudieran escapar. Cada día era así, y cada noche pensaban tal vez mañana si lo harían. Atrapados en la horrible ratonera de muerte, esa gente rogaba por bombas que destruyeran a sus atormentadores, aún a riesgo de sus vidas, o tal vez considerando que era un precio bajo: muero, pero ellos se van conmigo.

   Años más tarde, cuando el punto se planteó, un alto dirigente aliado dio como excusa que no volaron las vías férreas porque si los nazis los levantaban otra vez les serviría de propaganda. Y la verdad es que el motivo puede tener cierto valor estratégico anímico, pero suena vacío y estúpido cuando se piensa que tales vacilaciones de quienes no vivían en ese infierno dantesco donde todo vicio de maldad tuvo su asiento, hasta el canibalismo, le negaba ese auxilio a tantos. Así veo yo a la gente que muere en el fuego cruzado de Siria, mujeres y niños cayendo en medio de convulsiones y atroces dolores por armas químicas, mujeres que en medio de la agonía todavía les toca sufrir escuchar los estertores y ver las convulsiones y sangrados de sus niños, mientras los imbéciles hablan de derechos y autonomía en la seguridad de sus latitudes bien lejos de ese infierno. ¿Qué carajo le importa al que llora abrazando los cadáveres de sus hijos, sabiendo cuanto les costó morir, lo que digan los necios en países que odian, por complejos propios, a Estados Unidos, y les niegan auxilio porque eso “daña” a Estados Unidos? Para quienes llega el horror cuando el fuego comienza a envolverles, desgarrándoles, haciendo estallar cada célula nerviosa de sus cuerpos mientras giran y gritan y gritan más, tal vez pidiendo ayuda, dándose con las palmas y estirando la piel licuada, tragando llamas y quemándose lenguas y gargantas, ¿qué puede significar el “soberano derecho” de una familia a gobernar para siempre? El hombre que intenta proteger su casa y a sus hijos, luchando en uno u otro bando, puede ser acusado o señalado, pero quien cuenta con cañones, aviones y arsenales en armas químicas tiene mayor responsabilidad. Y aún a los que luchan hay que entenderles, hay para quienes combatir por algo tan etéreo como “libertad”, puede ser algo muy serio y real. A veces, cuando la gente se vuelve esclava de doctrinas y adoctrinamientos, cuesta entender, pensar como gente libre se les dificulta.

   Así lo veo yo, es tan simple, tan directo y lógico que no entiendo las eternas discusiones sobre derecho o moralidad al pie de las tumbas colectivas, entre lo grotesco de los cadáveres apilados, bocas abiertas en muecas, ojos con ese algo de tristezas, las moscas y el hedor presentes como plagas divinas, cuando la única consideración debería ser ¿dejamos que otros mil mueran o detenemos ya esta locura? ¿Qué nadie tiene derecho a meterse en el drama sirio? ¿Lo tiene el déspota a matar a cuantos hagan falta para continuar reinando, en especial cuando un grupo cuestiona su derecho a tal cosa? Pero no todos lo ven así, y seguramente el equivocado sea yo, pero no viendo otra alternativa me parece que el mundo se mueve decadente y displicentemente entre la negligencia y lo criminal. De todos estos grupos insensatos que claman por más muertos (no en un enfrentamiento, los asesinados a mansalva), a los que mejor entiendo es a los norteamericanos que no desean arriesgar su gente, sus impuestos y exponerse a la mala fama por una gente que no le importa a nadie, ni al francés ni al alemán, ni al taiwanés ni al zaireño; pero con mi querida Latinoamérica no puedo ser tan comprensivo.

   Sudamérica en particular, y Latinoamérica en general, ha vivido un retroceso social espantoso. En esta parte del continente la democracia como sistema más o menos vivible está siendo desplazada por los caudillismos y los caudillos todo poderosos, armados o no, que caen sobre las cosas públicas y las toman para sí, confundiendo lo que es de la nación con lo propio, robándolo, entregándolo o regalándolo, persiguiendo y criminalizando, muchas veces enjuiciando mediante una legislatura aberrante, las voces que disienten y alertan sobre tal conducta, cambiando las leyes y constituciones, no como norma general de las repúblicas, ley para todos, sino para adecuarlas a sus caprichos muchas veces ridículos, criminales o dementes. Es lo más primitivo de la Colonia, más peligroso que los regímenes militaristas de los setenta, ya que estos se amparan bajo una seudo legalidad para cometer sus desafueros y delitos, alegando legitimidad y derecho a la autodeterminación, que en la práctica se refiere a hacer lo que les da la gana y el resto debe callar o terminar como en la Cuba que no cuenta ni con esta escusa, pero tampoco les importa. Hemos visto a los llamados funcionarios enriquecerse de la noche a la mañana de manera obscena mientras todo el entramado social va deteriorándose, lo primero que persiguen es silenciar la prensa y criminalizar la libertad de expresión, perseguir judicialmente, con fiscales y jueces veniales, toda forma de disidencia política, previamente criminalizados también; todo el poder en manos de un líder o un grupito, sometiendo instituciones y poderes públicos, mientras montan un fraudulento aparato comicial, donde ellos, y solamente ellos, pueden tener acceso, y si a alguien no le parece, se le acusa de conspirador. Y de este desalentador cuadro de sociedades enfermas, lo más grave es la destrucción visible del límite entre lo legal y lo ilegal, cosa que da cabida a todos los delitos y desafueros, ya no sólo políticos sino de toda índole.

CATIA

   En Venezuela se está dando el caso de unas viviendas que una misión gobiernera desea realizar en una zona protegida de Catia, un parque nacional, porque los edificios en construcción se ven bien para cualquiera que pase por la autopista, todo el que llegue o salga de Caracas deberá verlos, no lo hacen en los barrios tipo Cotiza, ni siquiera reparar tuberías de aguas negras, porque a ese hueco no entra nadie; como allí no llegan visitantes ni socialistas de comiquitas, esa gente no importa. Sin embargo, como en esa zona de Catia la gente salió a protestar que esos terrenos eran parques públicos, pulmones naturales, y la Ley de Parques prohibía construir, se cambió la Ley de Parques. En lugar de adecuar las acciones a la ley, una que sirve a todos, remozan la normativa para que se adecue a la farsa. Es el daño que nos carcome, que destruye los fundamentos de nuestras sociedades… pero nada se puede hacer, los caudillos gobiernan, pues, y así lo quieren. Si los vecinos protestan, se les mete presos. Y a toda esta aberración que está destruyendo las bases del subcontinente hay que soportarla en nombre de seudo normativas, que esos mismo abusadores van adecuando según dan un paso tras otro.

CORREA, MORALES Y CRISTINA K

   Las maneras autocráticas y delictivas de actuar de la señora Kirchner, y los señores Evo Morales, Rafael Correa y ahora Nicolás Maduro, como lo fue antes con Hugo Chávez, es aceptado y hasta apoyado por almas atormentadas como la señora Michelle Bachelet en Chile, y el señor José Alberto Mujica en Uruguay; mucho del daño social y político, aún humano que esa gente ha hecho no habría sido posible sin la complicidad de estos dos, quienes se pliegan por sus propios intereses. En su sujeción a los uniformes, al gorila que grita y vergajea, el padrote, el macho (y en eso la acompañan hombres y mujeres, no es cosa de machismo entendiendo debilidad únicamente de las féminas) que atropella y detiene gente “porque le da la gana”, en aras a esa admiración pedestre, la señora Bachelet condena a muerte las democracias. Mientras cerraba medios de comunicación y encarcelaba en juicios que ordenaba por televisión a sus enemigos, la mujer se abrazaba con Chávez; va a Cuba y cuando el día anterior la agresión castrista casi mata a unas mujeres vestidas de blanco, ella va a tejerle la barba a Fidel Castro, el anciano asesino, sin importarle la sangre que hay allí; con ella cabe la duda, ¿hay gorilas uniformados que matan y persiguen buenos y otros malos?

PEPE MUJICA

   Lo de José Alberto “Pepe” Mujica es más humano, en la Bachelet es la sujeción al macho fuerte, él lo hace por vicio. Bien sabe él lo que ocurre tras los muros de Venezuela, Ecuador y Bolivia, de los juicios sumarios, de la pérdida de libertades individuales, políticas, sociales y humanas…. Pero algo consigue de esos regímenes, sobre todo el venezolano. Pepe Mujica es el prototipo del viejo proxeneta que chulea a la nieta que quiere a un carajito pero a la cual un viejo con real la pretende, metiéndoselo por los ojos para ver qué saca. Y esa es la desgracia de Sudamérica, a los caudillos intolerantes se suman los cómplices de sus crímenes, dándole visos de legalidad a sus regímenes y acciones… Pero ojalá eso fuera todo, todavía quedaría el consuelo de las democracias del resto del continente pero no…

LA TRAGICOMEDIA VENEZOLANA

   Fue bochornoso ver cómo después del episodio del presidente Juan Manuel Santos recibiendo al candidato de la Oposición venezolana, Henrique Capriles Radonski, incurriendo en las iras de Caracas, buena parte del continente se retrajo. Es del dominio público que las elecciones donde es declarado ganador Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, se habían colocado bajo tela de juicio por la negativa a dejar ver los cuadernos electorales de parte de las rectoras del ente que cuenta los votos, camaradas de partido del señor que dicen que ganó; siendo que Colombia era uno de los países que en UNASUR colocaría el asunto en la mesa, siendo contenido cuando el señor Maduro dio garantías de que tal auditoria se haría, ¿tenía algo de raro que Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, se reuniera con el hombre que puso en tela de juicio tal resultado para saber en qué paró la promesa del señor Maduro? Pues sí, parece que en todo ello había algo amorfo y feo, que no había necesidad de tal reunión, gritó el gobierno que se negaba a la auditoria. Y tal conducta no produjo el repudio de organismos como la OEA, o esa banda de pillos en la que Kirchner, Lula y Mujica transformaron MERCOSUR (Dilma Rousseff es una ficha puesta para continuar los negocios en Brasil y que las averiguaciones penales no lleguen a Lula, ya se oye que logró invalidar las condenas a los ministros socios en el gobierno anterior). La reacción del resto del continente fue negarse a recibir a Henrique Capriles Radonski para “evitarse problemas”, ni siquiera respondiéndole y silenciando a la recua de bandidos que bajo el pelaje de la izquierda declararon en cada nación. Chile, en un primer momento, Perú, el Perú amigo de los venezolanos que escapan de la persecución, y México, de manera más vergonzosa, se negaron aduciendo eso, que no querían problemas con el régimen de Caracas. Y puede ser, debe ser terrible tener tantos problemas internos y tener que responder a una horda agresiva, gritona y con recursos que no respetan instituciones o nacionalidades… pero eso es por encimita. La realidad es que fue una clara muestra de la decadencia de estos tiempos superficiales y tibios, de hombres y mujeres que permiten que todo se destruya y derrumbe a su alrededor mientras sostienen un pedacito de techo únicamente sobre sus cabezas.

PEÑA NIETO

   Esos presidentes demostraron que únicamente son políticos de elecciones, de “vamos a llegar para ver qué hacemos”, gente barata que a veces salen bien (no causan tanto daño), muchas no, el daño que hacen es terrible, como ocurre actualmente. No hay entre ellos los viejos zorros de antes, los estadistas, gente que con el poder de las convicciones se ponga de pie y denuncie como una horda de bandidos a aquellos que usan las leyes para legalizar sus barbaridades. No hay uno que se pare de frente, sin vacilaciones y disimulos y tome como suya la defensa y la lucha por la democracia y sus libertades, comenzando por los derechos humanos, aún el de expresarse, o las libertades políticas. Para un hombre como Enrique Peña Nieto, en México, mediático y sin sustancia, es mejor callar, hacer como que no ve, dejar pasar… y quién sabe, tal vez algo les quede, como diría el proxeneta que negocia a la nieta ya descrito más arriba. Son políticos, aunque jóvenes muchos de ellos, cansados y agotados en sus esquemas éticos e intelectuales, si es que los tienen, que dejan que las cosas lleguen a los extremos de lo trágico; son los mismos que permitieron que el nazi fascismo convirtiera a Europa en una tumba llevando al mundo a una guerra terrible en los treinta y cuarenta del siglo pasado; como aquí cuando Fidel Castro, manejado por la ex Unión Soviética y Libia, exportaba su muerte y violencia bajo la bandera engaña jóvenes de las luchas revolucionarias, y se le dejó infectar Centro América (en Venezuela se le paró el trote, lo hizo Rómulo Betancourt y las fuerzas armadas, unas que jamás habrían dejado que se perdiera el Esequibo mientras vendían pollo o golpeaban gente que protesta por escuelas caídas), hincando sus colmillos en viejas llagas que duelen aún, los desplazados a Estados Unidos y las pandillas y clanes violento que resultaron como subproducto. Y como pasó con las drogas, de donde se me hace tan incomprensible la falta de miras, criterio y carácter del señor Peña Nieto. Cuando Colombia estaba inmersa en lo más terrible y brutal contra los carteles de drogas, y pidió la ayuda internacional para combatirlos, advirtiendo que terminaría siendo un mal de todos, un cáncer extendido en metástasis, el subcontinente nada dijo o hizo, y fue México la primera en aclararles que ese era un problema de ellos y que eso jamás ocurrirá en la tierra de los manitos. Hoy, los ZETA, y la horrible violencia, debería pesarle a alguien, pero… son tiempos de decadencia, nadie recordará su responsabilidad en ello. O no les importará.

   Repito, es el tiempo de los políticos vacíos y medio cretinos, ya no hay un hombre desagradable pero claro que le para el trote a un gobierno extranjero que quiere exportar su violencia a nuestro suelo, no es el tiempo del viejo partido demócrata cristiano COPEI (antiguamente social cristiano, antes de que la palabra socialista pasara a sonar a basura), que apostaba a la pacificación y el retorno de las democracias en Centroamérica, enfrentando y derrotando aún la tesis norteamericana y al viejo asesino antillano (de allí, los bocones de aquí, acusan a Leopoldo Castillo de mata cura y monjas, aunque a este jamás se le ha señalado en ninguna muerte como si se le puede hacer a Fidel Castro, viejo vil al que no atacan). No son los tiempos de gente en Venezuela y Perú haciendo llamado continentales a la OEA para que se cumplieran los acuerdos militares filmados y que nos uniéramos alrededor de la Argentina en su guerra por Las Malvinas, gesto oportunista de los militares en el poder o no, pero era un acuerdo continental entre naciones obligadas a prestar ayuda a un “país hermano” contra el ataque de una potencia foránea, siendo traicionados esos acuerdos por Norteamérica y la mayoría de los países americanos, para vergüenza nuestra, tal y como hoy hacen con la Carta Democrática. Recuerdo haber leído de esa crisis en Las Malvinas, un comentario de Rafael Poleo, férreo enemigo de los Castro y sus planes hegemónicos, cuando denunciaba la traición a los acuerdos, cuando los hombres con sangre en las venas soñaban con ver los Migs rusos, pilotados por morenas manos cubanas cruzar los cielos de Sudamérica rumbo a Las Malvinas. De esa era de valores, de ética e ideales, se pasó a este tiempo de fatuidad y comodidad, de políticos incapaces para enfrentar retos, problemas o enemigos. Es el tiempo de los Peña Nietos y de los Tony Saca, un fulano de quien ni hablaré. Decadencia.

   ¿Puede esperarse algún tipo de reflexión realista, de sentido común y moral de una comunidad así en este drama donde personas, ¡personas!, mueren bajo el fuego intencionado de un déspota que se niega a soltar el poder? ¿Debe sorprender la manera idiota, frívola y superficial de enfrentar semejante problema y reto para el hombre y la mujer decentes con sangre en las venas? Y eso que todavía no me he referido al silencio vergonzoso de un mundo que debió sorprenderse, e indignarse, cuando Rusia mostró la evidencia del ataque con armas químicas en Siria, y la responsabilidad de los Assad en ello; pero eso, las pruebas del genocidio, se dejó de lado, porque era lo más fácil, lo más cómodo. De todo eso se puede decir mucho, pero esta entrada ya quedó larga y densa, lo dejaré para una segunda parte.

SIN CONSUELO

   Eso sí, mis amigos… habrá guerra. Lo quiera el mundo o no, lo contemplen Estados Unidos y Rusia o no. Será así porque en Siria hay sirios, y ellos no pueden darse el lujo de “esperar”.

12 DE OCTUBRE, AMERICA Y EL ENCUENTRO DE MUNDOS

Julio César.

ESOS TIPOS PELEONES

septiembre 24, 2013

BROCHA GORDA

PELEA DE VECINOS

   Ya le tenía verde…

   Desde que se mudaron las familias a ese barrio, esos dos hombres han discutido por todo, por las hojas secas que caen de los arboles, los ladridos de perros, el volumen de la música de los niños, la regularidad de las fiestas. Molesto cuando no pudo sintonizar la gran pelea pues el otro cortando una rama “accidentalmente” tumbó su cable, el sujeto fue a enfrentarle de una buena vez. Se gritaron, se empujaron, se insultaron, no entendiendo el por qué tanta ira, tanta rabia, se atraparon por los faldones de las franelas y… se besaron. Gimieron ahogados, pieles erizadas, lenguas ardientes que se buscaban desesperadas. Y como la mujer de este no estaba, sin dejar ni por un segundo el sabroso jamón, entraron, para resolverlo sobre la cama matrimonial, de una buena vez y para siempre. Como se deben solventar todos los problemas.

NI IDEA

Julio César.

NOCHE DE COPAS, NOCHE LOCA…

septiembre 24, 2013

FIZGONEANDO SE SABE…

BONITA ROPA INTERIOR

   Algo en él le enloqueció…

   Mientras arrastra a Germán fuera del ascensor, Vicente hace todo lo posible por no perder la poca paciencia y gritarle que cierre su maldita boca. El alto y fornido joven, trastabillando totalmente ebrio, canta bastante desafinado; algo de Lady Gaga, para rematar. Por suerte la habitación de hotel donde fueron asignados, una doble por tacañería de la fábrica que deseaba ahorrar en gasto mientras les envía a esos simposios, estaba cerca. Una vez frente a la puerta intenta abrir pero Germán amenaza con caer.

   -Quieto, idiota. –le ruge, montándole una mano por el pecho y reteniéndole contra la pared mientras abre.

   Era el colmo que le pasara eso, tener que cuidar al favorito de la hija del dueño de la fábrica, el joven ejecutivo alto y catirón, de ojos rayados y sonrisa contagiosa, con ese aire seguro de tío bien formado, guapo y sexy a quien las puertas se le abren solas. Aunque casado, nada impedía al más joven coquetear con secretarias, colegas, clientas e incluso la hija del dueño. ¡Era un idiota total!, pensaba Vicente, quien con sus casi quince años más de edad, cuarenta y cuatro, un tanto más bajo de estatura y calvo en la coronilla, sentía que debía trabajar más para mantenerse como ejecutivo de ventas. La verdad era que resentía a Germán por frustración y algo de temor a que un chico joven y guapo, por joven y guapo, le sacara del piso doce. Tenía el idiota ese una gran personalidad, y un mejor cuerpo, y desde su llegada a la convención se había adueñado de la escena, riendo, bailando demasiado cerca y tomando mucho… Ah, y excitándose, cuando le tocó cargar con él al final de la jornada, lo notó de pasada. Seguramente esos bailen les habían afectado mucho.

   -Quiero mi cama… -le oye susurrar, borracho, colgándosele más del cuello y casi derribándole con su peso de muchacho fornido.- Llévame a la cama, por favor… -y ríe juguetón, ganándose una mirada desdeñosa del otro.

   -Maldito idiota. –le responde algo que siempre piensa de él, haciéndole hervir la sangre la risotada borracha que recibe.

   Con una ira que le desconcierta a él mismo, le empuja sobre la cama, donde este cae con un leve jadeo y un puchero, por Dios, le miraba con un puchero, cerrando rápidamente los ojos y abriendo un tanto la boca mientras iba durmiéndose. Por un segundo Vicente considera dejar las cosas así, que la pase mal, el saco, la camisa y la corbata parecían estarle ahorcando un tanto, pero… Bien, realmente no era culpa del tío ese ser un idiota de buena figura y que eso le facilitara la vida.

   Le quita los zapatos, sin pensar en lo extraño que era, notando el pie grande dentro de la suave tela de medias oscuras. Le desanuda la corbata y a pulso le medio alza, costándole, mientras se la saca igual que el saco. Su torso parecía todavía más ancho y musculoso bajo la suave camisa. Se la saca con esfuerzo del pantalón y abre los primeros botones, encontrando su cuello y parte del esternón, sin vellos. Duda, pero finalmente abre el cinturón, el botón y la cremallera de los ajustados pantalones negros de tela buena. Y mira, no puede evitarlo, una vez se abre la V de la bragueta, algo la empujada de hecho, fascinado observa el suave bóxer blanco grisáceo, debajo del cual se distingue la silueta hacia la derecha de un tolete morcillón. Algo afectado, Vicente le hace girar en la cama, metiendo almohadas bajo su cabeza, dando luego un paso atrás, apartándose. Entra al baño, se lava la cara y se moja la cabeza. Regresa, se desviste y entra en su cama, dudando si llamar a su mujer o no, era tarde. Se queda mirando el techo.

   Germán gruñe en su cama y le mira, a pesar de las penumbras le ve agitarse luchando con la camisa, apretándose el cuello, farfullando que duele. Traga, debía ser incomodo dormir con ropas; se pone de pie, para ayudarle, por Dios que si, sólo eso. Mientras se le acerca no puede dejar de verle el bulto, toma los faldones de los pantalones y hala, bajándoselos con esfuerzo. Traga ante sus piernas musculosas y lo corto del bóxer, recogido contra sus bolas que se demarcan, el bulto más visible todavía.

   -Vamos, borracho… -grazna con la respiración algo agitada, abriéndole los botones de la camisa; halándole por un lado, ladeándole, se la quita y el otro cae de panza.

   Los ojos de Vicente caen sobre esas nalgas redondas y paradas, la tela algo metida entre ellas. Se sienta a su lado, casi en transe, y con las manos atrapa los anchos y pecosos hombros, masajeándole levemente, viendo en todo momento esas nalgas, oyéndole respirar pesado y lanzando gruñidos de gusto, casi saltando cuando el otro le mira.

   -Eres un buen amigo… -le sonríe borrachín.

   -Vuélvete o te ahogarás. –deja de tocarle, necesita hacerlo o terminará haciendo algo muy malo.

   Le cuesta, pero el borracho y sonriente Germán lo hace, su torso depilado y musculoso, sus buenos pectorales terminados en tetillas marrones, le parece exagerado, aunque no tanto como la escandalosa erección que tiene bajo el bóxer, la cual toca riente.

   -Mira, es por tu culpa, por tocarme… -y Vicente mira como el puño, con torpeza, atrapa la carne dura, como intentando sacarla, fallando y terminando con otro puchero.

   Incapaz de aguantarse toma asiento otra vez en la cama, apartándole la mano y cerrando el puño sobre el güevo del hombre más joven, el cual está bien duro, muy caliente y alarmantemente palpitante cuando le aprieta. Aprieta y afloja, soba sobre la tela y no puede detenerse. Y mientras lo hace le oye respirar agitado, más pesado. Mete la mano dentro del bóxer, y tocar esa verga, la de otro hombre, impacta a Vicente; qué bien se sentía en su mano mientras sube y baja masturbándola. Le oye gemir más, revolverse, tensarse, lamerse los labios, mordiéndoselos, bello, mientras sus tetillas crecen. Las mira fascinado, y mientras su puño sube y baja sobre el grueso güevo blanco rojizo, oyéndole gozar casi tanto como a él le gusta tenerla atrapada así, baja el rostro y muerde uno de los pezones. Le oye gemir terrible, arqueando la espalda. Chupa y lame esa teta masculina, y le gusta sentirla contra su lengua, entre sus dientes, la suelta, eleva la mirada y se topa con el chico que elevó la cabeza de la almohada, labios muy rojos, ojos oscuros de lujuria. Y le besa mientras le masturba, Vicente le mete la lengua, le lame, atrapa la suya y chupa de ella, temblando de lujuria por tan prohibida caricia. Debía ser horrible pero… se traga su saliva que sabe levemente a whisky, deliciosa.

   Claro, pasar de eso a desnudarle y montarse en la cama, entre sus fuertes piernas abierta, y tragarse lentamente, experimentando, esa hermosa verga dura, que arde y bota jugos, es una sola cosa. Vicente tiene la mente en blanco mientras su boca sube y baja, atrapándola, sintiéndola quemarle la lengua y mejillas, palpitando, tan suave y lisita, tan jugosa, tan deliciosa. Sentir las manos del más joven sobre su nuca, casi sobre su coronilla calva, le anima a comérsela con más fuerza. Nunca lo ha hecho, pero mientras lengüetea sobre el ojete y los pliegues del glande, oyéndole reír y gemir feliz, se calienta más, la lame toda, besa y chupa el ojete, se la traga palmo a palmo, pega los labios de su pubis y siguen becerreándola con los ojos cerrados. Buscando aire, la deja salir… y Germán, sonriente, ojos brillantes y mejillas muy rojas, se da la vuelta, ofreciéndole a su boca golosa esas nalgas redondas abiertas, su culo medio velludo y titilante, sus bolas más abajo, así como su verga brillante de saliva. Las alza más.

   No aguanta, ni la mirada turbia del joven, ni sus nalgas ofrecidas; las atrapa con sus manos, carne dura y turgente, y clava los dedos al bajar el rostro, rozándole con la sombra de la barba, haciéndole gemir y tensarse. Le resuella sobre el ojete, no sabe qué hace pero lo frota con la punta de su nariz, algo que debería ser horrible y asqueroso pero… Lo lame, de abajo, desde las bolas, arriba. Le oye, le siente temblar, la pasa de nuevo y lengüetea, azotándole el titilante agujero que se abre y cierra. Lo repite, disfrutando de tocarle así, allí, viéndole la tensa espalda. Baja la boca, cubre el culo y lo chupa y lengüetea, lo recorre, muerde y escupe, un chorro de saliva caliente y espesa baja hacia las bolas y le cubre las mejillas. Cada vez que hace un movimiento sabe que su lengua, sombra de barba y chupadas enloquecen al otro, que sube y baja el culo de manera desesperada, dominado por una fiebre que no puede controlar. Y lo hace, mete su lengua profundo, como una serpiente reptante, cogiéndole con ella, y siente como se arquea todo, mirándole con lujuria y desesperación. Y lo entiende, ese hombre joven estaba pidiéndole más, que le diera todo. Que lo llenara y abriera. Que lo cogiera.

   Esa comprensión, tenerle allí así, abierto de nalgas y el culo titilando, le roban la poca cordura que tiene, y nunca sabrá si fue por las copitas, el ofrecimiento o la perversa idea de metérsela duro por el culo al joven y apuesto carajo que todo lo tenía más o menos fácil en la oficina. Casi gruñendo como un degenerado, se arrodilla entre sus piernas, clavándole dedos en nalgas, apretando, abriendo, viendo su culo brillar de saliva por la chupada, tan sucio, deja caer un buche de saliva sobre su propio güevo, untándolo, presionando la liza cabecita de la entrada, sintiéndole tensarse, oyéndole contener la respiración, empuja, venciendo la resistencia y hundiéndole el glande, oyéndole gemir, pies tensos sobre el colchón, apretando… Y se la mete toda, de golpe, haciéndole gritar ahogado.

   Nada más clavársela abre ojos y boca, su güevo es chupado, halado, apretado de una manera que le enloquece, el sedoso, suave y cálido estuche parece estimular cada palmo de su verga. Sale halándole la membrana del culo, empujándola otra vez al metérsela; le coge lentamente, una y otra vez, sodomizándole, llenándole de güevo. Cuando la saca intuye que el roce de las paredes de su recto le estimula, cuando le golpea profundo le oye gemir de gusto, le ve la rojiza verga botando grandes cantidades de líquidos claros. Cae sobre su espalda caliente y recia, subiendo y bajando su trasero mientras lo cabalga, metiéndola en directo en ese culo, en el culo de otro carajo, el culo de Germán, y la idea le tiene tan loco y caliente que no puede contenerse, le atrapa los hombros, le lame el cuello y olfatea su cabello mientras le coge más duro.

   Le obliga a dar media vuelta, quiere verle mientras lo coge, le alza las piernas., tiene la verga tan dura que no debe guiarla, le frota la roja cabeza y se la mete toda. Le ve arquearse, gemir, sudar y sollozar de gusto mientras va y viene, logrando que sus bolas se contraigan, que su verga palpite sobre su abdomen. Metérsela toda, chocar de su pubis, dejar las bolas sobre sus nalgas y continuar empujando le recompensan viéndole poseído, oyéndole pidiendo que se la meta más, que lo coja duro, que le reviente el culo, que se lo llene todo, que su culo necesita de su hombría. Y verle, escucharle tan entregado, a él el seductor que a todas mete mano en la oficina, morderle cuando se tiende sobre él, cogiéndole en todo momento, le tiene mal. Empuja y empuja, vicioso, sabiendo que está mal, le besa y le muerde suave la lengua, justo cuando Germán se tensa y corre ruidosamente, mojándole a los dos con su leche, y mientras se corre así, duro, el culo aprieta salvajemente sobre su güevo, corriéndose él también, llenándoselo con su esperma. Y la idea de llenárselo, de saber que sus espermatozoides nadan dentro de él, de verle gemir de gusto al sentirlo, le provocan una poderosa sensación de placer. Había sembrado su semilla en ese carajo más joven y guapo. Eso casi se la pone dura otra vez cuando se la saca, y ve el agujero abierto y manando leche. Su leche. Caen uno al lado del otro, Vicente de espaldas y tirando de él sobre su cuerpo, Germán, sonriendo y abrazándole, durmiéndose casi en el acto.

   Y en medio del cuarto en penumbras, Vicente no sabe qué pasará ahora, cómo enfrentaran eso que ocurrió entre ellos. No eran maricas, ¿verdad? Sólo una cosa la tiene clara, qué de que intentará uno mañanero, al despertar al siguiente día, lo intentará.

DARÍO

Julio César.

ESOS DATOS FALSOS

septiembre 24, 2013

MARINES BESANDOSE

SOY YO!

   Una vez, en los Simpson, Lisa le dijo a Marge que todo el mundo esperaba que se mintiera un poco con los datos de un currículo, y ella se las vio negras después. Hay algo (una falla menor, un pecadillo venial) que nos lleva a mentir para adornarnos un poquito, sobre todo cuando conocemos a alguien que nos interesa impresionar, cosa tonta, al poco andar se acaba el encanto. Tenía yo veinti tantos cuando iba con amigos de la universidad a tascas para encontrar a alguien con quien acostarme (o conocer gente, como diría quien disfraza un poco las cosas); hablando con una mujer que parecía un tanto mayor, esta me preguntó a qué me dedicaba y le dije que era bioanalista, ella se me quedó mirando y me preguntó algo sobre los niveles de colesterol. Debí reír, descubierto. Ella no pareció afectada. Repito, era unos años mayor y seguramente ya conocía la tendencia a mentir ligeramente, sobre todo en un lugar como ese.

   Los hombres tenemos una tendencia innata a pensar, y creer de verdad, que todo podemos resolverlo y hacerlo, y de tal manera nos publicitamos, desde leer un mapa que no nos dice nada, hasta reparar una lámpara con un circuito o un lavaplatos que eternamente gotea. Y cómo nos molesta cuando no nos dejan probarlo. Mentimos y nos mentimos. Igual pasa con esos datos en redes sociales, y no hablo de sádicos que se hacen pasar por niñas para convencer a niños de visitarles, reunirse con él o que hagan cosas raras por internet (los malditos pedófilos), sino de cosas triviales, una fotografía vieja o trucada, o la de otro, datos falsos sobre la escuela, la vida en el hogar o lo que hay en el hogar. Lo preocupante es cuando la gente llega a cierto nivel de comodidad con su sistema, engañándose realmente, ya incapaces de notar que es una tontería, y de eso habla la primera parte de este artículo que saque del semanario LA RAZÓN, aunque el autor, con ese verbo viperino que le caracteriza, no se detiene en el punto demostrado, sino que hunde un tanto la cuchilla en gente de la vida real. Veamos y disfrutémoslo.

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CRONICAS BOLIVARIANAS

Currículum Bolivariano

Por Nelson “iPodpelúo” Ramírez.

LA RAZON

   Los venezolanos de mi tiempo nos reímos mucho con la anécdota que se le atribuye a la visita del general Charles De Gaulle al país. Uno de los militares que tomaba parte de la comitiva de De Gallue, conversa con un colega del patio y, sorprendido por la cantidad de medallas y condecoraciones del venezolano, le preguntó sobre las proezas que hizo para merecerlas:

   -Esta de aquí –le responde el increpado- me la gané por puntualidad, esta otra por el segundo lugar en un concurso de poesía, esta por el discurso de orden que pronuncié con motivo de la Fiesta del Árbol…

   Después de tal inventario de logros, que hemos resumido por cuestiones de espacio, el venezolano pregunta a su interlocutor, quien apenas portaba un botón de reconocimiento en el pecho.

   -Este botón me lo gané por derribar veinte aviones de la Luftwaffe alemana, hundir dos submarinos y dirigir una operación de rescate de judíos del campo de concentración de Auschwitz durante la Segunda Guerra Mundial.

   “Nada más mentiroso que un Curriculum Vitae”. Usted a veces lee tal clase de documentos y después de darle un empleo a quien, según el documento, debe ser un émulo de Einstein o de Aristóteles, se consigue con que contrató a un mentecato. El relato del general francés y lo engañosas que pueden resultar las apariencias curriculares, me viene a la memoria, con motivo de las designaciones de los nuevos ministros de la Defensa y presidente de la Asamblea Nacional.

   ¿Cuáles son los merecimientos de los funcionarios más conspicuos del desgobierno de Chávez, para haber ocupado los cargos de vicepresidente, ministros, magistrados y presidente del parlamento? Maduro, llegó a Canciller respaldado por su pasantía de chofer de autobuses del Metro. Nunca aprendió a conducir esa clase de vehículos y quizás allí radicó su mérito principal, pues se lo impidió el fuero que le correspondía como secretario de finanzas del respectivo sindicato. Jaua y el “Turquito” de Relaciones Interiores, hicieron carrera universitaria como encapuchados y el mismo Chávez que se jactaba de paracaidista, jamás llegó a lanzarse de avión alguno.

   Más que un currículo vitae, con logros académicos engañosos o que resultan ser falsos de un todo, las consideraciones para los nuevos nombramientos parecen ubicarse en el terreno de los prontuarios. ¿Cuáles son los méritos del nuevo ministro de la Defensa y cuáles los del señor Diosdado? A uno se le señala por sus nexos con la narcoguerrilla y su poca disposición para reconocer resultados electorales, mientras que el otro es considerado el más rico de una camarilla en la que las cuentas en paraísos fiscales no se miden por dígitos, sino por camiones de volteo pletóricos de billetes en efectivo.

   Todo eso deja un sabor de confusión y desconcierto a los padres, madres y representantes. ¿Qué enseñarle a nuestros hijos y nietos para asegurarles el futuro? ¿En cuál universidad inscribirlos y qué pautas de conducta transmitirles a través de los ejemplos y de los consabidos sermones?

   La picaresca española, “Allí Baba y los 40 ladrones”, deberían ser declarados libros de textos en las escuelas bolivarianas. Como principios éticos, podría erigirse aquello refranes que más se ajusten a las circunstancias políticas actuales: “Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”, “Todos los días nace un pendejo y el que se lo agarre es de él”, “Más vale jalá bolas, que halar escardilla” o “La Patria es una madre, a la que heredamos viva y antes que la matemos”.

   Los lectores se servirán excusarme. No pude terminar la presente crónica. Es que en un descuido, mientras la escribía, me robaron la computadora.

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   ¡Hay gente con cada chispa! Con currículos así, todo se entiende. ¿Has mentido alguna vez en una solicitud? Creo que todo lo hacemos, sin ánimos de disculpar la falta, o de normalizarla; lo delicado es cuando se transforma en un estilo de vida. Llegar a viejo mintiéndose, por lo tanto equivocándose, debe ser muy triste.

HOMBRES EN EL MISS VENEZUELA

Julio César.

LA MONTA

septiembre 24, 2013

PESADILLA

CAMPIRANO Y CALIENTE

   No hay nada que le guste más que cuando vienen sus primos citadinos, con todos sus amigos, siempre queriendo montarlo y cabalgarlo.

DESCONFIANZAS

Julio César.