Archive for 30 junio 2014

AVENTURAS DE UN CHICO DULCE

junio 30, 2014

UN CHICO CON CEREBRO

CHICO HOT

   ¿Lo imaginan con su tanga?

   El inocente Tinito se metió en un problema. Llegando a la playa para llevar algo de sol antes del comienzo de las clases, usó la mini tanguita que su mamá le había regalado para su cumpleaños, y que su papá le decía que le quedaba linda. Eso estaba sólo hasta que llegaron unos sujetos medio borrachos que celebraban haber ganado no sabía que competencia de futbolito. Algo en él les agradó y le brindaron muchas cervezas, jugaron a la lucha y al rugby en la arena, tocándole todos para hacerle cosquilla. Mareado, entró a nadar con los tíos y algo, piensa que un bagre, se llevó la mini tanga. Ahora, en la arena, joven, bonito y mojado, esos sujetos quisieron ponerle bloqueador para protegerle; y se dejó, enternecido por tanta amabilidad. Pero esa vaina aceitosa únicamente se la untaban entre sus nalgas, cuando quiso preguntar por qué, le silenciaron con un caliente y duro bocado. La fiesta comenzaba en la orilla de la playa, entre los tíos borrachos y el chico que había perdido su mini tanga.

TODOS MUY XXX

Julio César.

PELIGROS DE ESTAR BIEN EN EL MUNDIAL

junio 30, 2014

GENEROSO Y AGRADECIDO

SEXY FUTBOL GAY

   -Quieto, tío bonito, te vamos a follar frente a todos en este estadio. Y aplaudirán.

FUEGO DE JUVENTUD

Julio César.

AL FINAL DE LA PRIMAVERA… 6

junio 30, 2014

AL FINAL DE LA PRIMAVERA                         … 5

   Este relato NO ES MÍO. No entraré mucho en detalles, tan sólo que dos sujetos se conocen, conectan, y pasarán más de veinte años de sus vidas encontrándose y perdiéndose. Me gusta (no lo leí antes) porque es, argumentalmente hablando, muy completo. No es para menores de edad.

……

Título: Memories of Autumn

Autor: Damnlady62

JENSEN ANDA JARED, PADACKLES

   ¿Y si solo se nos permite un único gran amor?

……

   Jared despierta en su cama casi con brusquedad, sentándose de golpe, su pecho subiendo y bajando rápidamente, aún con los calcetines de lana puestos, así como su holgado bóxer de cuadritos… el cual muestra su erección. No era raro que despertara con una, le ocurría así casi diariamente desde los quince años, pero ahora…

   Se deja caer de espaldas llevándose las manos al cabello. Jensen. lo recuerdos vuelven y realmente ceñudo mira el techo cómo si pudiera encontrar una respuesta a toda esa situación tan confusa. ¡Le había besado la noche anterior! Él había besado a otro chico… y le había gustado. No, le había encantado. No sabe qué le llevó a ello, pero sentir el cuerpo del rubio, rozar sus labios, probar su saliva, su aliento… Gime ruidosamente, cerrando los ojos, casi sintiéndose culpable de tenerla ahora más dura. No podía engañarse, tener a Jensen así había sido embriagador, extraño y excitante. Trabar sus lenguas fue casi tan caliente como cuando cayó sobre él, y sus erecciones se frotaron (y el recuerdo le hace palpitar), pero él no besaba tíos. No le gustaban. No de esa manera. No era gay, ¿verdad? Una vez alejado el rubio, se sintió extraño, algo culpable y preocupado. Había actuado mal. Pero con el pasar de las horas de la noche…

   Y el sueño. Cierra los ojos, respirando con rapidez, superficialmente, estaban besándose otra vez, Jensen sobre la grama, sus rojos labios abiertos y él cubriéndolos totalmente, metiendo con ansiedad su lengua que recorría las interioridades del otro, sorbiendo, chupándolo todo, atrapándole la lengua y halándosela hasta llevarla a su boca, rayándola con sus dientes. Y durante todo ese rato, el rubio luchaba por meter una mano, atrapando sobre el jeans su miembro erecto, caliente y palpitante, casi haciéndole gemir. Ese puño apretaba y apretaba, se sentía increíblemente bien cuando iba y venía sobre él. El sueño había sido…

   El toque a la puerta va seguido de la entrada algo aparatosa a su cuarto de Chad, por lo que apenas tiene tiempo de sacar la mano de su bóxer y cubrirse la evidente erección.

   -¡Oh mierda! –graznan los dos a un tiempo. Como suele hacerse en situaciones parecidas.

   -Joder, ¿ya no te mides? ¿Una paja en la mañana sabiendo que pasaría por ti? Ya estoy cansado de verte haciendo tus cochinadas. –gruñe Chad, mientras Jared toma más de la sábana, cubriéndose mejor.

   -¿Por qué coño entras así en mi cuarto? ¡Tuviste suerte de no encontrarme rascándome el culo! Y no hables de las pajas mañaneras, puedo recordarte las tres veces que…

   -¡Es historia vieja! La puerta de mi cuarto no tiene seguro. Mamá no me deja. Teme que me drogue.  –le silencia, mirándole molesto. Realmente molesto.-  ¿Fue por eso? ¿Es mi culpa?

   -¿Qué? –no le entiende, pero le mira mientras se rueda sobre el colchón y queda sentado, un joven y bronceado dios desnudo.

   -¿Te volviste marica por haberme pillado masturbándome esas veces? Coño, sé que la tengo bonita, pero…

   -¡Chad! –tras él, en el pasillo, Sherri Padalecki le mira impresionada.- ¿De qué estás hablando?

   ¡Joder!, pensaron a un tiempo los dos chicos.

    -Eh, yo… nada, señora P. –enrojece hasta la raíz del cabello.

   -No es nada, mamá. Chad siempre habla así, como si tuviera daño cerebral; tiene la boca conectada a su cu… -Jared calla bruscamente cuando su madre le mira más alarmada.

   -¡Jared Tristan, qué lenguaje! Y también tú, Chad. ¿Es lo que aprendes en tu casa? Voy a tener que hablar con tu madre, siempre la encuentro en la iglesia. –amenaza y le complace ver que el amigo de su hijo se encoge.- Y eso no explica por qué le decías a Jared…

   -Son las drogas, mamá. Su madre le tiene prohibido cerrar la puerta de su cuarto.

   -¡Es mentira! –se acalora y defiende el rubio, ante el desconcierto de la buena mujer. Jared, cubriéndose con la manta, la mira.

   -Pregúntale a su mamá, en la iglesia.

   -¡Fue un mal entendido!

   -Bien, está bien, no creo que tú… -la mujer comienza, incómoda, retirándose.- Los dejo; Jared, el desayuno espera. ¡No vayan a cerrar la puerta! Y el detector de humo está conectado.

   -¡Mierda, ahora tu mamá me cree un mariguanero! –se queja Chad, realmente molesto, cerrando la puerta a sus espalda de una patada.

   -Te lo mereces por bocón. –sentencia Jared, y por un momento los dos quedan silenciosos, sin mirarse; el enorme elefante rosa rodando los ojos, alzando la trompa, lanzando alaridos y ellos sin querer encararle. Finalmente el castaño toma aire.- ¿Y entonces?

   -¿Entonces? ¿Qué, ahora eres marica? –Chad se detiene, parece dominado por una ira, un resentimiento interno que no sabe cómo procesar.- ¿Qué coño pasa, Jared? Me aparto un segundo y te encuentro besándote con el marica ese, revocándote como si los dos fueran… una pareja de maricas. ¿Tú, con ese marica?

   -Ya, deja la palabrita, ¿no?

   -¿Acaso te molesta la chapita?

   -No me gusta que seas tan despectivo para con Jensen. Eso de… “el marica ese”, es ofensivo. El marica ese tiene nombre, Chad, es Jensen… -le mira, sin enfrentamiento, alzando el torso y tomando aire.- …Y me agrada. Mucho.

   Por un segundo Chad no puede procesarlo, ¿qué coño pasaba allí? ¡Drogas! Joder, Jared debía estar consumiéndolas y…

   -¿Que pasa contigo, amigo? Tú no… Joder, te acuestas con chicas. Te gustan. Te vuelven loco. Taylor te hacía hacer cosas idiotas como ir a clubes de lectura, ¡y lo hacías por la promesa de meterte en sus bragas!

   -Chad…

   -Te conozco bien, Jared. Eres mi amigo de siempre, mi compinche del alma. Y así como nos conocemos, nos hemos contado todo. Siempre. Desde el jardín de infancia. Nos hemos contado cosas que luego pretendemos no recordar, miedos, pesadillas, incordios… -como una pequeña etapa de comer mocos de uno de ellos, el otro chuparse el dedo hasta cierta edad, o mojar una cama una noche de pesadillas.- No teníamos secretos, vivíamos de caras al viento… ¿y ahora me sales con esto? ¡No puedes decirme ahora que te gustan las bolas! ¿Quién eres tú, en este momento? –termina, acalorado, y se miran a los ojos, uno demandando y alarmado, el otro sorprendido y algo dolido.

   -Hola, me llamo Jared… Jared Padalecki… -le tiende una mano el castaño, una que Chad no toma ni entiende por qué la extiende.- Soy el mismo tipo de ayer, el de antier, el de hace un año. El de hace doce o trece años atrás. Soy Jared, amigo de Chad desde el jardín de infancia, cuando nos encantaba escuchar a la señorita Geller leernos cuantos como La Isla del Tesoro, morder los lápices de colores para ver nuestros dientes manchados, subir al manzano frente a la dirección, más por subir y asustar a todos que por las manzanas. Soy el Jared que te escuchaba con desconfianza y atención cuando me explicabas lo que tu hermano te dijo de la masturbación, el que peleó contigo por aquella revista de Jeff, la de chicas en pantaletas. –se pone de pie, mano todavía alzada, presintiendo que se jugaba algo muy importante, pero tenía que hacerlo, despejar la menor duda sobre lo que les unía, saber sí era algo tan valioso como siempre lo creyó, y sospechaba todavía.- Soy tu amigo de siempre, más que eso, eres mi hermano; te quiero creo que más que a Jeff. – su voz baja mucho.- Chad, sigo siendo yo. ¿Qué, ya no me consideras como tal?

   -Coño, claro que eres mi amigo, pero… -no sabe cómo explicarse, cómo pedir explicaciones, pero le aprieta la mano, una que queda unida unos segundos. Sin embargo no todo está claro. No sabe por qué, pero se siente estafado de alguna manera; dividido entre continuar molesto y temeroso de que sus sentimientos sean puestos en duda.- No entiendo, no entiendo qué pasa contigo…

   -Bienvenido al club. Me gustan las chicas, eso lo sabes, y yo también lo sé. ¿Me han atraído alguna vez los chicos? Debo confesarte que una vez me dejé tocar… por alguien. –admite con una mueca.

   -Monroe, el hijo de la profesora de Bilogía, tocó a todos al menos una vez, en gimnasia, sobre las colchonetas cuando todos los demás habían salido. Creo que a Mike le agarró seis veces. Eso pasa. –Chad rueda los ojos.- Y no significa nada.

   -Lo sé. Lo creí también, pero… -se pasea por el cuarto, rascándose la cabeza.- Cuando conocí a Jensen, me pareció una persona tan patética que me conmovió. Tú sabes, toda esa horrible historia familiar, sus fachas, sus juntas con “los maricas de la escuela”… -rota los ojos.- …Lo de la obra fallida. Todo eso me parecía como demasiado, ¿cómo a un chico le pasaban tantas cosas malas? No era justo. Quise… ser amable, un amigo. Deseaba… -baja la mirada.- …Evitarle malos ratos. Protegerle. No sé por qué, o por qué era tan importante, pero así es, Chad. Anoche… para varias, la pasaba mal. Interviene y le vi desinflarse. Se veía tan derrotado que al principio sólo quise abrazarle, acunarle para consolarle… -la mirada se le pierde.- Luego… y sé que te alterará, pero allí, tan cerca, quise probar sus labios. ¿Los has visto? Son rojos como cerezas, gorditos. Y eran dulces, Chad. Había estado llorando y sin embargo sus labios eran dulces. Suaves y dulces. Nunca había pensado eso de unos labios, o durante un beso. Y sentí que todo yo… -abre los brazos.- …Me puse duro y como perro maluco en cuestión de segundos. Quise tocarle, sentirle. Cuando él respondió, fue como, ¡wow!, mil luces estallando y sólo quería…

   -Estabas cachondo, gran cosa. Habías bebido, Taylor y tú estaban mal y…

   -No, Chad. He estado caliente antes. Esto era… como si mil manos recorrieran al mismo tiempo cada parte de mi cuerpo, todo, sin dejar de tocar nada; era como… cuando uno se rasca las bolas con las uñas, que eriza y… Pero era mil veces mejor, Chad. En ese momento quise tocarle la panza, meter mis manos dentro de su pantalón y acariciar sus nalgas, deseaba morder sus tetillas, atrapar su… -se detiene ante la mirada aterrada del otro.- Cuando nuestros miembros chocaron, y él estaba tan duro como yo…

   -No, coño, hasta ahí, ¡no quiero saber más! –estalla Chad, rojo de furor, pero no contra Jared.- ¡Y tápate otra vez! –traga, cierra los ojos y los abre de manera severa.- JT, creo que pensar con la verga no te está conduciendo por el mejor camino, y mira que yo sé de esas cosas. Te calienta el ma… Jensen, y te arrojas, pero no estás viendo todo el panoramas. Sí te enrollas con el marica ese… -le ve la mueca.- ¡Coño, está bien! Con Ackles, la gente lo sabrá. ¡Y no serán tan amables y comprensivos como yo!

   -No puedo pensar en eso ahora, Chad. No lo entiendes y no puedo explicártelo… pero estas ganas… Mierda, pasé toda la noche soñando con Jensen, en cosas que hacíamos que ahora hasta me alarman, pero que me tenían duro y caliente. Y necesito saber… -se turba, no encontrando las palabras. Chad va a su encuentro.

   -Se te puso dura con ese rubio pecoso; algo en él te hizo hervir la sangre, seguramente esos labios de los que hablas que hay que reconocer que parecen muy a propicito para chupar vergas; parada te dolió sabrosito de lo caliente que estabas, y mientras se tocaban, tu verga pensaba en lo grato que sería estar en la mano de Jensen, apretada; o en su boca, toda succionada; o, Dios me libre, entrándole con trabajo en el culo. Y todavía lo tienes en la cabeza. Esa duda, esa imagen, esa necesidad física de saber.

   -Dios, eres tan… -mortificado no sabe si es eso o no. O simplemente eso. Las palabras le hicieron imaginar mil cosas que realmente le atraían y repelían.

   -Okay, no hagamos un drama épico de esto, tú y otro chico… Y esto te lo recomiendo como tu amigo: búscalo, que te la chupe y sácatelo del sistema.

   -¡Chad! –callan, el ambiente es tenso.

     -¿Qué, soy muy crudo? ¿Acaso quieres llevarle al cine y comprarle rosas para luego traerlo y presentárselo a tu papá y tu mamá como tu novio? –demanda saber, luego se detiene, sonriendo.- Oye, si lo haces avísame antes y así llego de casualidad…

   -Idiota. –gruñe, claro que no pensaba hacer todas esas cosas, ¿verdad? Jensen no era una chica…

   -Le dijo el asno al burro. –parece molesto.

   Mucho, y a Jared le parece divertido ver el ceño fruncido del rubio, un chico displicente y algo irresponsable, ahora tan tenso. Por él. Por su vida. Sonríe, y Chad se enfurruña, y ahora no puede dejar de reír, ojos llenos de lágrimas, cayendo sentado sobre la cama. El otro confuso, y algo ofendido.

   -¿Se puede saber qué coño es tan gracioso? Aquí todo me parece raro, pero no divertido.

   -Si pudieras ver tu cara. Anoche en el maizal, hace poco cuando entraste. Ahora. Imagina la que pondrá, y lo que dirá Mike cuando lo sepa.

   -¿Piensas contárselo a la gente? Por Dios, ¿para qué? ¿Acaso te volviste loco? ¡Nadie tiene que saberlo! ¡Yo no quería saberlo! –suena horrorizado, y alarmado.- Guárdatelo para ti, como un sucio secreto, como si fuera una pantaleta que encontraras en el patio y te la llevas a tu cuarto y luego descubrieras que tu madre la perdió. ¡Algo que te llevas a la tumba! –Jared le mira con la boca abierta.

   -Joder, ¿eso te pasó?

   -¡No! –enrojece a muerte.- Pero digo, no tienes que contarlo, ¿verdad? No tienes que andar por ahí hablando de tus sentimientos, eso es horrible y a nadie le gusta. ¿Que eres, una nena? ¿Ya te convertiste en una?

   -Okay… -Jared no responde en concreto, lo medita, casi ve el sentido, que lo tiene, en sus palabras. Pero, insistía una vocecita molesta en su cabeza, si lo de Jensen no se pasaba con una mamada… Mike y Tom debían saberlo también.

   -Intenta resolver tu crisis sexual rápidamente, con el menor daño colateral posible. Que no se entere ni tu cura. Haz… la prueba, la mamada. Digo, no puede ser tan traumarte, ¿no? Una mamada es una mamada. –se encoge de hombros, convencido.- Después puedes olvidarte de todo este asunto.

……

   Ignorando cuantas veces se ha dicho su nombre fuera de aquella casa que una vez perteneció a su familia y donde ahora era casi un extraño (sin contar las referencias directas, es decir los “el marica”), Jensen Ackles intenta aferrarse al sueño, luchando contra la voz que grita su nombre en el pasillo.

   -¡Despierta de una vez, maldito vago! Llegarás tarde a la escuela otra vez y luego me citarán. –el golpe a la puerta es terrible.

   El rubio abre los ojos, quedándose quieto, rodando de espaldas, llevándose una mano a la cabeza. Oye a la mujer tras la puerta quejarse de ese sobrino vago que no quiere servir para nada como no sea avergonzarles, un parasito del que tiene que hacerse cargo porque una prima ligera de cascos se acostó con ese borracho de Alan Ackles… Oyéndole alejarse recitando sobre la cruz que debe cargar, Jensen toma aire, intentando sofocar la rabia hirviente que viene de su panza. Un sabor acre llena su boca. Cuando todo ocurrió, abatido, vio llegar a la prima de su madre, la tía Melly, como se hizo llamar en ese momento, que ocupó la pequeña y vieja casa con su familia, una donde pronto fue el arrimado. Les vio consumirlo todo, venderlo todo, acabar con los ahorros de sus padres. Le despojaron de todo bien. Luego comenzó a ser el vago que se quejaba y protestaba, el sobrino al que tiene que mantener por caridad cristiana aunque no sirve para nada. Ella, sus tres hijos, el marido de esta. Todos eran desagradables y parecían encontrar divertido molestarle.

   A veces se sentía como prisionero, como un sirviente. Era el chico de los mandados, de los oficios desagradables, el que come y viste al último. Todas las mañana lo piensa, terminar con todo. Tomar sus cosas y… Pero ahora no tenía ni talento. No era ninguna maravilla en la escuela, no era bueno para los deportes. Y era una mugre como actor. Pero ¡qué importaba?, se dice poniéndose de pie vistiéndose, saliendo del pequeño refugio, la buhardilla donde antes guardaban cosas viejas. Muchos, con mucho menos, habían escapado, tomado lo que llevaban encima y lanzándose a la carretera. Algunos desaparecían para siempre, no volvían a ser vistos, tal vez disfrutando o padeciendo otra vida, pero una que intentaron alcanzar. ¿Por qué coño no lo mandaba todo al carajo y se iba? Por miedo. Lo sabía. A terminar como esa gente bajo el depósito de la municipalidad, viviendo en campamentos de marginales, sucios, hambriento. Miserables. Había visto a chicos, como él, que eran abordados por sujetos que intercambiaban favores sexuales, la joven carne por dinero. Y eso le aterraba, fracasar, terminar allí…

   El desayuno, tardío, fue poco. Debió lavar una gran cantidad de platos y sartenes, trapear el piso, botar la basura, recoger del jardín la mierda del perro que tenía malas purgas, y todavía escuchar las quejas porque el baño no lo había lavado, perdiendo el tiempo como hacía con sus “mariconerías” del teatro. Salir hacia la secundaria fue casi liberador, levaba otra vez su ropa más holgada, y vieja, pero conservaba los lentes de contacto. Le hacían verse diferente. Lo notó en la brillante y malintencionada mirada de Larry, el mayor de sus primos. Seguramente sería un problema más tarde, pero no le importaba, le había ido mal en la obra, pero se veía bonito, lo sabía, y era algo. Tanto que Jared Padalecki el capitán del equipo de futbol…

   El recuerdo le hace arder la cara, sonrojarse y sonreír tontamente. ¿Cómo podía ser tan idiota como para creer que Jared…? La camioneta se detiene a su lado y un sonreído, recién duchado y muy guapo Jared Padalecki se asoma a la ventanilla, sobresaltándole.

   -Buenos días, Jen… -le saluda, evaluándole, como cerciorándose de que la impresión del día anterior había sido cierta, cuando el rubio le había parecido realmente tan apuesto que creyó haberlo imaginado. No, definitivamente no lo imaginó.- ¿Mucho mejor esta hermosa mañana, reina del drama? Sube, te llevo…

   Su presencia le sorprendió, y mucho, no podía dejar de sonrojarse más, sonriendo tontamente, de las palabras, del tono, de la figura extrañamente adulta del otro. Y esa sonrisa provocó un vuelco en el estómago de Jared, esos labios hermosos que sabían a caramelo le ocasionaron un escalofrió por la columna… imaginarlos alrededor de su miembro, como decía Chad que seguramente era lo único que necesitaba, le hizo arder.

   -Bien, ¿por qué no? –responde al fin Jensen, pareciéndole a Jared, por un segundo, que hablaba de otra cosa, siguiéndole con la mirada mientras rodea el vehículo.

   Todo comienza. Y acaba. Más de veinte años de primaveras y otoños.

CONTINÚA … 7

Julio César.

LULAS Y FIDEL, ¿NO LOS VOLVEREMOS A VER?

junio 30, 2014

DE PERROS Y OTRAS MASCOTAS

freddy

   ¿La hora de la cosecha?

   Navegando hace poco por la red, buscando información sobre series y programas viejos de televisión, encontré la intro de una comiquita que vi de niño, Tritón. Recuerdo que me aterrorizaba y sorprendía, hasta ese entonces no sabía yo que la gente podía morir asesinada así, en una comiquita; los poderes diabólicos también eran impresionantes, por ello no podía dejar de verla. Allí había un mago, todo poder, incluso por encima de Poseidón, el gran jefe malvado, pero cuando falla en más de tres ocasiones, Poseidón le castiga dejándole ciego para que no pueda ver ni controlar sus poderes. Una sanción terrible para ese mago. Ya no podía disfrutar todo lo que tenía.

   Bien, volviendo al asunto que nos trae, se comenta ferozmente por la red dos informaciones facilitadas por el periodista Nelson Bocaranda, un hombre que parece tener escuchas en todas partes, por lo que se le odia, ya que mientras sus enemigos y detractores quedan como burdos mentirosos, él acierta. Según el acucioso hombre de prensa, Lula Da Silva padece una reaparición de su tumor maligno, y es acompañado en el momento por Fidel Castro, quien parece aquejado de una recaída de vieja data.

   Pero veamos que señaló el señor Bocaranda. Copio textual:

……

NELSON BOCARANDA SARDI

FIDEL. Su última aparición en público fue el 9 de enero siendo la penúltima, nueve meses antes, el 9 de abril de 2013. En enero ya se le notaba dificultad para hablar. Desde entonces ni siquiera apareció ni escribió alguna línea cuando se murió su gran amigo Gabriel García Márquez el 17 de abril. Algo que extrañó a todos los seguidores mutuos de ambos personajes. Ayer fuentes cubanas me dejaron saber que el retiro público del expresidente cubano se debe a que la vieja dolencia en la garganta habría tenido una recidiva luego de 39 años. Hay una reaparición del cáncer de garganta que fue detectado a tiempo y tratado exitosamente en 1985. Es una amenaza latente de esa enfermedad las reapariciones en el mismo sitio o en otros del organismo del paciente. Como siempre la salud del octogenario revolucionario ha sido un secreto. No hay que esperar la verdad desde el propio gobierno cubano. Mientras tanto, Raúl Castro sigue empeñado en una apertura gradual de los mercados internos. Desde hace una semana Cuba ensaya venta de productos agrícolas de manera “liberada y a precios sin subsidio”. Fidel sigue en un plano referencial. Raúl y los cambios son la noticia. La nota más ampliada la coloque ayer en nuestro portal www.runrun.es

¿Y LULA? No me gusta tener que citar tantas veces una enfermedad como el cáncer, menos en un país que no tiene medicinas, reactivos, equipos en estado óptimo ni los hospitales públicos -ya ni los privados de $- para atender a los ciudadanos que la padecen. Esta semana supe desde Brasil que el ex presidente Lula da Silva tuvo otra recaída en su cáncer de garganta. Por eso no está activo en la campaña de la presidenta Dila Rousseff. Para evitar que se sepa de su recidiva está acudiendo de madrugada al Hospital Sirio Libanés en Sao Paulo…

http://www.eluniversal.com/opinion/140603/runrunes

……

   Hasta aquí las dos referencias del señor Bocaranda al respecto. Y si lo sostiene este caballero, la mitad, de entrada, hay que tenerla en cuenta. Fue él quien habló de la secretísima enfermedad de Hugo Chávez Frías, un año antes de que no pudiera seguir siendo ocultada, pero antes aguantó acusaciones, insultos, amenazas, desmentidos… Y el hombre no sólo sí estaba enfermo, de lo que dijo, sino que se murió. Él tenía razón y el chavismo mentía, como deseaban mentirse todos esos que le insultaban de gratis en la redes sociales por dar la información, que a la muerte del hombre ni siquiera tuvieron la gallardía de admitir que sostenían tonterías.

   En lo tocante a Fidel Castro, parece un exceso de la vida castigarle así, dada su extrema ancianidad, sus dolencias, y lo que más le hirió, haber sido apartado del poder, convirtiéndose en un anacrónico estorbo de un pasado que se quiere dejar atrás, pero que como todavía respira, no se puede. El momento más duro para este monstruo que derrocó a un tirano para autoproclamarse gobernante eterno él, debió ser cuando entendió que únicamente era un anciano inútil que ya no podía sostener las riendas de los encarcelamientos, fusilamientos, abusos y arbitrariedades. Sin embargo, a su causa, la gerontocracia cubana, esa seudo monarquía-fascista (FASCISMO A LA VENEZOLANA), prestó sus buenos oficios. Y todo lo logró con su verbo, engatusando, engañando, manipulando a los necios que querían crear que sus deseos eran hechos, cerrando los ojos a lo que ocurría, y a los que fingían ideales mientras se forraban de plata. Ahora no le queda ni eso, se fue la voz con la que perdió a tantos y mancó a la juventud latinoamericana hace cincuenta años, condenándonos a andar a la cola del mundo, luchando todavía contra los presidentes-caudillos de la Colonia; tipejos y tipejas que se creen dueños de vidas, destinos y hacienda, cambiando leyes y constituciones, usando los tribunales como brazos ejecutores de sus caprichos; cuando tan sólo deberían haberse comportado como funcionaros públicos, temporales en un trabajo para engrandecer el estado y las naciones.

   En cuanto al señor Lula Da Silva, si lo que sostiene el periodista Bocaranda es verídico (una fuente puede fallar), debe estar pensando, esté donde esté con su tratamiento, que la vida realmente cobra. Después de regar por el mundo el triunfo social del Brasil, de aparecer en mil portadas auto promocionándose como el gran reformador, ahora debe enfrentar los desordenes e iras que su corrupta gestión logró. Los brasileños, o a buena parte de ellos, parecen no conformarse con que él y sus socios sean inmensamente ricos y ellos estén pasando tanto trabajo. El sueño del gran Brasil cae al tiempo que, repito, si es cierto el informe, declina su salud. Todo llegó en cambote. Las recidivas son cosas serias, por ello, a las atenciones medicas siempre se una la fe en Dios; pero no creo que le resuelta a un hombre que tiene sangre en sus manos, ya pasan de cuarenta los muertos. ¿Qué qué culpa tiene él de lo que hacen sus socios, amigos y camaradas? Imagino que lleva tiempo repitiéndolo en los tribunales brasileños donde se investiga a sus ministros, pero sí tiene responsabilidad.

   No sólo silenció, amparó y seguramente hasta alentó persecuciones, agresiones, encarcelamientos, exilios, abusos y brutalidad en un país vecino porque hacía negocios con los que tomaron el poder legalmente y luego lo transformaron en una autocracia de poderes sumisos cuando no confiscados, como lo es en Las Antillas la prisión cubana, sino porque gritaba en cuanto foro asistía que lo que ocurría en Venezuela no debía tocarse, debía dejar que continuara mientras hubiera algo que sacarnos, impidiendo toda voz pública a las víctimas. Hoy, de ser cierto el informe que llega de Sao Paolo, el señor Da Silva está recibiendo justamente lo que se merece. Otra voz canalla que se silencia. Espero que la vida le dé tiempo para que, como Fidel, vea desmoronarse el tinglado de tracalerías y rapiña que montó cuando pensó que viviría para siempre bañados en un cuarto lleno de monedas de oro, viendo a sus socios ir a la cárcel, uno a uno, a pesar de la decidida protección de la señora Rousseff y del Foro Forajido y Fascista de Sao Paolo.

   Y lo sostengo con toda la mala leche del mundo, porque como ya he comentado antes, a mis enemigos, y a los amigos de estos, ni el pan.

LA NAVIDAD… PARA TANTOS

Julio César.

BROMA

junio 30, 2014

PUCHERO

MUSCULOSO EN TANGA NEGRA

   Coño, ¿qué tiene de divertido ocultar sus ropas y obligarle a trabajar así en el depósito? Y llama al jefe, que siempre viene, pero sin sus cosas.

¿AUTOENGAÑO?

Julio César.

BUENA MANO

junio 30, 2014

NATURALEZA

MAESTRO Y PUPILO GAY

   Si, era bueno en su trabajo.

   El muchacho gime, jadea, se arquea y retuerce, pero se abre y cierra goloso ahora. Las drogas hipnóticas, los estimulantes, los alucinógenos y aquella cinta que repetía una y otra vez que era un puto que sólo quería satisfacer a su señor, funcionaban, admite el rudo coach del joven equipo escolar; pero no se comparaban a la dura mano que llevaba a un chico cualquiera a ese estado, conduciéndole a su nueva vida; a que olvide que era un pillo heterosexual loco por las nenas, a ser un adorador de falos, a querer servir y complacer únicamente a su macho. Y eso sólo lo lograban los buenos entrenadores. Lo agita y sonríe oyéndole lloriquear de gusto, boca amordazada, mirándole con ojos bañados en lágrimas, de pura entrega y adoración.

EL FAVORCITO

Julio César.

AXN, HELIX Y LA OTRA

junio 30, 2014

NO AL PIZZO

   A este canal sólo le hace falta Supernatural.

   Después de ese suceso que fue RESURRECTION, el canal por cable, AXN, anuncia otra, HELIX. No he buscado nada por la red, pero la toma de la gente caída en ese ambiente blanco y frío, así como esos ojos en la rejilla de ventilación me hizo recordar La Colmena, el gran laboratorio de la Corporación Umbrella. ¿Será? ¿Otra serie sobre zombis, mutaciones y criaturas genéticamente creados? También hay otra promoción, una mujer habla molesta por teléfono, un niño en el asiento de atrás llora, ella le grita a alguien, hay un gran silencio, se vuelve y el niño no aparece. Pide ayuda y nada. Luego sabemos que un dos por ciento de toda la humanidad ha desaparecido, ¿acaso el Rapto? ¿Será como esa película que obsesionó al señor Homero Simpson, Los que se quedaron atrás, al igual que Escuela de Animales dos? Si resulta ser una serie sobre el rapto bíblico, suena prometedor. Ya tienen la resurrección de los muertos, ahora esto, ¿acaso AXN quiere deciros algo? ¿Sabrán alguna cosa?

JULIO

Julio César.

RESPETUOSA DEDICACION

junio 30, 2014

UN GASTO JUSTIFICADO

INSACIABLE

   Todos lo apreciaban.

   Sus amigos, dos cuñados, un primo, su hermano, compañeros de trabajo y amigos de su mujer no pueden evitarlo. Es llegar, verle, endurecer y verle caer con hambre. Había algo en su postura, respetuosa, de rodillas, agradecida, de quien sabía cuál era su lugar, el entregado, respetuoso y vicioso tragón, las empinaba. Era como si al ver una dura, tomara su natural postura. Y nadie podía resistirse al verle así, en cuatro patas, ansioso, dedicado a su trabajo. Y quien se lo deja probar, amigos, primos, cuñados y su hermano, volvían una y otra vez en un eterno no acabar.

LA VENTA

Julio César.

DE AMOS Y ESCLAVOS… 5

junio 29, 2014

DE AMOS Y ESCLAVOS                         … 4

BLACK HOT

   -Eso es, puto, acaricia tu clítoris; eso me complace…

……

   -Oh, sí, mierda. Así, chúpalo así, negro mariiiiicón. Oh, Dios, ¡me vas a sacar la leche del cerebro! –le grita el muchacho, boca muy abierta, todo erizado de gusto, como tiene que estar todo al que se la comen así, sobre todo otro tío a sus pies.- Si, sigue, puto, sigue comiéndotela así, no pares, puto de mierda…. Ahhh…

   Mientras aquel güevo parece llenar todos sus sentidos, estimulándolos y despertándolos, como desde lejos le parece escuchar al muchacho, que se estremecía, que mecía un poco sus caderas, embistiéndole, pero dejándole en sí todo el trabajo. Escucharle llamarle puto, que es un negro maricón de mierda que gusta de los güevos blancos, lo estaba trastornando. Pero nada como aquella “amenaza”:

   -Si, comértelo, maricón… ¡Qué negro tan maricón! –debían estarle escuchando en el estacionamiento.- Comételo así, hazlo bien y cada día voy a dártelo; voy a llenarte la boca con mi güevo para que te lo comas todos los días. Vas a comer güevo a toda hora, negro, tu estómago se va a llenar con mi semen. –esas palabras estimulan al joven hombre negro, cuya boca va y viene con fuerza y rapidez, con ritmo vicioso.- Oh, Dios, si… Qué bien lo haces, negro maricón. Qué bien mamas una verga… aquí la tienes, prepárate, negro… -su respiración se espesa y sus ojos oscurecen.

   Alarmado, Roberto sabe lo que significa, lo sabe por lo dura que se pone la deliciosa pieza en su boca, por el calor que desprende quemándole la lengua, por eso más caliente que la sangre que parece ir recorriéndola: iba a correrse. Instintivamente va retirándose, una cosa era mamársela, pero…

   -Oh, no, nada de eso, negro maricón. –le grita Hank, jadeando, temblando y tensándose de lujuria, cacheteándole, halándole por la nuca y enterrándosela hasta la mitad en la boca.- Te la has ganado, puto, es tuya… Mi leche, toda mi leche, la leche de tu hombre, negro maricón. Sigue chupando de mi güevo, ¡anda! –le grita y abofetea otra vez, logrando que succione.- Mámala así, maldito puto. Aquí está… -aúlla, ronco, tensando la espalda sobre el mueble, cabeza hacia atrás, alzando un poco la cadera y metiéndosela otros dos centímetros en la cálida boca.- ¡Tómalaaaaa, puuuuuto… -le grita entre dientes, temblando todo, mientras su tolete dispara una y otra ráfaga de semen caliente directamente sobre su lengua, llenándole las mejillas, es un espeso y viscoso bocado salino.- Trágatela, negro de mierda, cada gota; y cada gota te hará desear más y más, puto. Mi leche te va a abrir el hambre por el semen fresco y caliente… -todavía le dice, su pecho subiendo y bajando con esfuerzo por el gran placer, bajando la mirada y encarándole.- ¡Trágatela y conviértete en un puto total!

   Avergonzado, Roberto lo nota; mientras disparo a disparo Hank le llenaba la boca con su esperma caliente, el sabor copa su lengua, estimulándole más que aquellos jugos pre eyaculares; y saboreándola pierde toda cordura y la bebe, una y otra vez, el espeso manjar bajando por su garganta casi le hace correrse, succionando todavía un poco más. La traga y de su boca llena de güevo ahora, porque Hank ha vuelto a enterrársela hasta los cortos pelos, como debe hacérsele a todos los putos con las últimas gotas, salen leves gemidos de placer. El sabor del semen le provocaba…

   Pero ahora la verga se retira cuando una mano en su frente le empuja hacia atrás, encarando ahora la mirada burlona de ese muchacho.

   -¿Te gustó mucho, negro maricón? –hay un reto, una advertencia que no entiende tras el tono y sabe que lo mejor es…

   -Si… -jadea, luego gime cuando el leve bofetón le alcanza.- Si, señor.

   -Lo sabía, negro. Desde que te vi lo supe. Mírate, todo caliente, la tienes tan dura… pero no puedes tocártela. ¡No te masturbes! –le advierte feamente.

   Y Roberto cree que se morirá.

   -Pe… Pero…

   -¡No te la toques! No aquí, negro de mierda. –le advierte, poniéndose de pie, la verga todavía dura colgando junto al moreno rostro, sonriendo al notar la mirada del otro, fija a ella, metiéndosela dentro de su bermudas, toda mojada de saliva y sus propios jugos.- Vete, que me arrechas ahí, todo hediondo a leche. –le ordena.

   Como si fuera un pedazo de mierda, una basura que usa y bota… De esa manera se siente Víctor, mareado, confundido, humillado… la verga totalmente dura. No sabe cómo responder, qué hacer. No entiende nada de lo ocurrido, en su joven vida de macho adulto, guapo y atlético, ha disfrutado del sexo, mucho, de utilizar, de satisfacerse con mujeres; ahora ese carajito le había usado, como a una puta. Le puso tan caliente que… Mierda, tiene que salir de ahí, se dice, temeroso de comenzar a hiperventilar. O lloriquear o… Dios, no, suplicarle que… No lo sabe, cualquier cosa. Porque algo le dice que sería rechazado, con burlas y desprecios. Tragando en seco, un leve sabor a semen aún, se acomoda las ropas y va hacia la puerta de la calle, toma el picaporte esperando algo, y ocurre. La voz de Hank le llega y le detiene en seco.

   -Voy a hacerte un favor, negro. –el tono es desdeñoso, pero Roberto se vuelve y se miran.- Lo que pasó aquí… pudo deberse a que eres uno de esos negros sin oficios que andan por ahí, malandreando, vagando, cayendo en vicios. –lo sostiene tan pancho.- Esto… puede no significar nada. Claro, te tragaste mi leche, ronroneando con cada buche, disfrutándola, tenías una cara de gozo que debiste vértela… -sonríe burlón.- Y eso siempre te hará desear más. Puedes no creerlo ahora, podrías irte de este edificio y escapar de lo pasado, pero una parte de ti, íntima, secreta, una vocecita que no te dejará vivir nunca en paz, te repetirá que te encantó, que mamarme el güevo fue el mejor momento de tu vida y que mi leche es el mejor manjar que has probado jamás. Y lo vas a extrañar. Te encontrarás un día, en una calle cualquiera, viendo a un tío blanco, deseando caer de rodillas y que te llene la boca con su verga rojiza, el güevo de un hombre superior y que te la llene con su esperma caliente. Pero podrías resistir, vivir con eso, con esa hambre que te asaltará cada vez que veas a un sujeto blanco sin camisa, o en shorts, o traje de baño. Pero si vas a tu piso, te echas en tu cama y te haces la paja pensando en lo que sea, pero sabiendo bien que fue por lo que ocurrió aquí… estarás jodido para siempre. Estás advertido. –desdeñosamente toma asiento y cambia de canal, sintonizando un juego de futbol de la liga alemana.

……

   El paseo de la vergüenza. Había escuchado la expresión, que siempre relacionó con mujeres que llegaban temprano en la mañana a sus casas, despeinadas, ropas arrugadas, el sostén sobresaliendo en la cartera, con cara de recién folladas, vistas por todos. Ahora entiende qué tan mortificante puede ser. Nada más salir del apartamento de Hank, con cara de culpabilidad, se topó con la señora Gertrudis, una vecina al final del pasillo, entrometida, de malas pulgas, que vigilaba, criticaba y a veces hasta asechaba a la gente. La mujer le miró de forma fea, siempre era así, era parte de ser de la mujer, pero ahora estaba seguro de que era por algo más. Sabe que debía verse extraño. Algo de transpiración baja por sus sienes, su pecho sube y baja todavía descontrolado, sabe que su miembro empuja la tela del pantalón y, se lleva la mano a los labios, pero aunque levemente pegostoso, sabe que no tiene rastros del semen del catire sobre su cara. Toda su carga espesa, abundante y caliente había sido tragada por él. Hasta la última gota de espermatozoides. La idea es horriblemente sucia… y estimulante.

   Saludando a la mujer, quien parece olfatear algo en el aire a sus espaldas, abre la puerta de su apartamento y escapa a su mirada, al pasillo, al mundo. De Hank. Tiembla ahora dejándose alcanzar por la rabia, el desconcierto y la ira. Dios, ¿qué había hecho? Le había mamado el güevo a otro sujeto, uno que le llamó cosas horribles mientras le cogía la boca con su verga dura y caliente, palpitante y tiesa, corriéndose en ella, llenándosela de leche ardiente y…

   Casi grita, de una patada vuelca una mesita, dejándose caer en un sillón, aferrándose la cabeza con las manos. ¿Cómo dejó que pasara? Él era un hombre, un macho…

   No quiere pensar más, ni recriminarse, culpa al carajito ese. Tenía que salir de ahí, buscar una puta, un coño caliente que… Casi con rabia se despoja de las ropas y toma una larga ducha, dejando caer chorros de agua en su boca, tragando otra poca. Lavando su culpa. Pero cuando se enjabona las bolas y el pene, este crece rápido, rígido, queriendo juegos. No sigue. Se seca y, con el güevo tieso, duda sobre qué ponerse. A dónde ir. Se deja caer en la cama. Se mete dentro de un bermudas, el falo estorbándole, frotándose contra la tela, gritándole urgido que lo tocara, que lo sobara, que le diera alivio, que ambos lo necesitaban.

   Come algo, sin apatito, intenta ver televisión, distrayéndose, con el güevo tieso… finalmente se acuesta con idea de dormir. El tolete le palpitaba, las imágenes regresaban. Intentaba pensar en todas las putillas a quienes hizo gritar de placer con su hombría, ensartándolas por coños y culos, viéndolas revolverse de placer… pero era ese tolete rojizo, venoso, ardiente lo que copaba su mente, entrando en su boca, una y otra vez. Cierra los ojos, no puede contenerse, con movimientos bruscos se despoja del shorts y se agarra la verga con una mano. Casi grita. Fue como un estallido puro de placer, aunque también una orden de seguir. Su puño sube y baja, sabroso, cierra los ojos y sus caderas van y vienen contra su puño, como si cogiera, como si estuviera metiéndola en una boca… Y la saborea otra vez, la siente palpitar contra su lengua, dejándola mojada con esos jugos que le hacían delirar, queriendo más y más. Aprieta los dientes cuando se recuerda chupándola, mucho. Y estalla en su corrida, casi tiene una convulsión, su pene dispara leche prácticamente hasta el techo, mojándole el torso y el cuello, dejándole ahíto, débil, mareado, totalmente mojado. El olor de su propio semen le hizo recordar el de Hank y jadeó de gusto, soñoliento, en paz. Cayendo dormido enseguida. Una leve sonrisa en sus gruesos labios. Liberado al fin. Al menos físicamente, porque pronto descubriría que el chicuelo aquel tenía razón.

……

   Se oculta. Pasan días y evita a todo el mundo, no se peina, no se baña. Vive encerrado. Masturbándose. Mucho. Una y otra vez. Añorando… Los toques a su puerta le hacen cabalgar el corazón, ¿acaso iba a cumplir su promesa de usarle todos los días como a un puto? Temblando, abre y se encuentra con dos de sus amigos, también negros, uno más intenso que él, con un leve aire trinitario, el otro es más claro, de cabello chicharrón corto, bigotillo y barba en candado. Jóvenes, fuertes, guapos. Los dos gritan su alegría de verle, golpeándole, que qué coño le pasa que nadie sabe de él. Intentando mostrarse normal, Roberto les atendió.

   -Llevas tiempo perdido, perro.- gruñe el de aire trinitario, crinejas algo largas, Gregory.

   -He estado… ocupado.

   -¿Haciendo qué? No tienes trabajo. –tercia el otro, Yamal, el de barba, mirándole fijamente.- Esto parece un nido y tú te ves fatal, pana. ¿Qué tienes? ¿Dengue? No me extrañaría, esta sala está oscura y como sucia.

   -No me he sentido muy bien, ¿okay? -se acoge a la idea.

   -A ti lo que te pasa es que andas deprimido porque no tienes ni para comprar una cerveza o invitar a salir a una puta. –sentencia Gregory.- Y te encierras y te enfermas. Anda, toma un baño, que hueles a culo, y vamos al gimnasio. Algo de ejercicio, sudor, y ver nenas en licras te ayudará. Quién sabe si te levantas una que quiera hacerlo en el callejón, sobre las tapas de los basureros. Lo que necesitas es eso, volver a la jugada.

   -Nosotros invitamos… esta vez. –aclara Yamal.

   ¿Salir? La idea le parecía horrible, y sin embargo, sí, eso era lo que necesitaba, abandonar el apartamento y dejar de soñar con… con locuras. Ejercitarse, comer algo, ver tías de tetas grandes… escapar de su prisión mental.

……

   Se sentía bien, como él mismo otra vez, fuera del apartamento con su aire viciado y su cama transpirada y algo rancia. Tomar una ducha, ponerse el mono, la camiseta sin mangas, muy abierta para dejar ver sus hombros y brazos musculosos, comer algo ligero, tomar dos cervezas y luego ir al gimnasio, fue como regresar a su vida. Allí, semi reclinado halando la guaya que sube las pesas, se siente bien, concentrado, tenso de cuerpo, sus venas marcándose en el brazo, su bíceps subiendo y bajando, notando que algunas mujeres le miran. Bonitas, bien cuidadas, figuras atractiva de tetas sospechosamente redondas y paradas.

   Si, se sentía bien, allí estaba en su ambiente. Destacaba, era llamativo, aunque no tenía un tatuaje como el sujeto de la trotadora, que subía desde su codo en forma helicoidal, abriéndose en su hombro en dos ramales como zarpas, una cruzando parte del torso desnudo hacia su pectoral derecho, la otra hacia la espalda; se veía bien, el pectoral abultaba de manera llamativa, el sudor destacando los músculos, las tetillas erectas, el abdomen marcado en seis toletes, el hilillo de pelos… ¿Pero qué coño?, se tensa desviando la mirada, hormigueándole el cuerpo. Intenta concentrarse, pero vuelve a mirarle, es un tipo joven, alto, fornido pero no exageradamente, hombros anchos, cintura delgada, el bermudas a media pierna de tela suave se agita mientras sus fuertes piernas corren sobre la cinta. Y en el entrepiernas… si, allí está presente la silueta del paquete masculino, destacándose de una manera que le parece escandalosa, pero tal vez no lo era, sino que ahora se fijaba más en ciertas cosas. Tragando en seco, habiendo dejado de flexionar su torso, le miraba… a ese chico apuesto, corte de cabello bajo, militar, semi desnudo, desafiante en su juventud y armonía.

   Blanco.

   Se desconcierta cuando repara en la mirada del chico, quien le observa, ceño levemente fruncido, una leve mueca de burla en los labios. Totalmente avergonzado baja los ojos y se aleja, tomando su toalla, rumbo a los vestuarios. En esa mirada se leía un claro: “¿Te gusté, marico?”. Evitando a todo el mundo llega a los vestuarios desiertos, dejándose caer en uno de los bancos, cubriéndose el rostro con la toalla. ¿Qué le pasaba? ¡Él no se fijaba en otros hombres! Nunca lo hizo. No era… ningún marica. Debía… debía…

   Intenta controlarse al escuchar pasos, Yamal y Gregory debían estarle buscando para tomar una ducha e irse de putas. Y tal vez eso era lo que necesitaba. Abre los ojos y allí está ese chico, insolente en sus movimientos, sacando cosas de un locker, su espalda brillante, sus músculos marcándose. Bajando el bermudas y quedándose con un bóxer blanco corto, transpirado, se vuelve y le pilla mirándole, parece preguntarle “¿qué coño ves?”. ¡Mierda!, otra vez se cubre la cara, muerto de pena.

   -Toma, creo que te ayudará un poco. –oye una voz burlona, eleva los ojos, el chico está ahí, envuelto en una toalla, hermosos y soberbio en su juventud sana y atlética, arrojándole algo que le pega de su cara.

   ¡Su bóxer sudado!

CONTINÚA … 6

Julio César.

NOTA: Ah, carrizo, ya comienzo a meter más gente. Era necesario, pero ahora me llegan otras ideas.

NEYMAR Y JAMES RODRIGUEZ, EL FUTURO CERCANO

junio 29, 2014

ARGENTINA Y BRASIL, LO MALO DEL FINAL

FIFA BRASIL 2014

   ¿Podría comenzar los octavos de final de manera más dramática?

BRASIL CELEBRA DERROTAR A CHILE

   Brasil, la gran favorita de siempre, en su casa, enfrentando la presión de ser sede, además de todos los otros problemas que el gobierno brasileño presenta y repercute en el evento, se enfrentaba a una oncena aguerrida, la chilena, la cual sólo había caído ante los holandeses que ROBBENparecen unos diablos (dígame ese Arjen Robben). Las dos selecciones batallaron duro, fuerte; comenzaron ganando los brasileños, la fiesta se prendía, empataron los chilenos y el ambiente se caldeó. El juego fue de resistencia, de tú a tú, dentro de los brasileños todos buscando a Neymar, este corriendo arriba, bajando, robando pelotas en el centro, NEYMAR, BRASIL 2014pero algo limitado en sus llegadas al arco, el cual no quiso nada con él hoy. Estaban increíblemente parejos, y belicosos entre ellos, contrastando con lo sonreídos que se veían antes del inicio. Pasaron los noventa minutos con sus alargues, y hay que decir que los jugadores, de lado y lado, se dejaban caer más, los calambres aparecieron, y todavía estaba la tortura mental del alargue.

   Treinta largos minutos durante los cuales me pareció que Brasil buscaba salir de eso, de esa pesadilla, de terminarla de una vez, y que los chilenos apostaban un tanto a los penales. Repito, me pareció. Cuando se acabó el alargue muchos parecían que apenas les sostenían las piernas. Confieso que no soy gran aficionado de esta forma de decretar al ganador, me parece que siempre eliminan al que jugó mejor pero la suerte frente a los palos no le acompañó, o al que le voy. No envidié para nada la tarea del primer brasileño que pateó, qué responsabilidad, ser el primero en enfrentar al rival, comenzar bien o mal. Pero no, fue un tiro excelente. Y falla un chileno, eso fue doloroso. El arquero carioca,JULIO CESAR DE BRASIL Julio César (¿cómo no iba a ser bueno con ese nombre de triunfador?), realizó dos increíbles atrapadas, y una fue esa. Qué fallara el segundo chileno, depuse del segundo gol marcado por Brasil, y de la pierna de Alexis Sánchez, ALEXIS SANCHEZnada más y nada manos, fue increíble. Julio César era el ídolo, él había clasificado a Brasil para los cuartos… Pero no, un jugador recién metido a la cancha, la bota por un costado, y Hulk, un sujeto que se ve potente, la lanza por el centro a manos del arquero chileno. No entiendo cómo Luiz Felipe Scolari no se murió, yo estaba a punto.

   Así llegó Neymar, y les juro que pensé que fallaría, las estrellas, a veces, tienen mala suerte en esas lides. Pero no, fue certero. Todo descansaba en los pies del último chileno, quien la pegó en uno de los postes y la botó. Pobre de él. Después de eso llegó la alegría brasileña, el pesar chileno. Ver a esos hombres curtidos intentar ocultar el llanto de algo que creo que es más que desilusión, es pérdida, estuvieron cerca y no pudieron asirse a ello, fue emotivo. Brasil avanza… pero sin convencer. Chile se va, con hombría, jugaron duro y bien, pero, personalmente, no creo en ese análisis simplista de que Chile debe ver como un éxito ese resultado (la Vinotinto vive “aprendiendo” de las derrotas, ya sabemos mucho; no caigan en eso); fue justo porque casi fue azar, la lotería de los penales, pero no era Chile un rival inferior en juego a Brasil, ni siquiera en el papel; este no pudo doblegarles, como si hizo Holanda (repito, son unos diablos). Chile dio pelea y cayó, guapeando, pero hasta ahí, no eran ninguna cenicienta o unos recién llegados. Son un equipo fuerte que siempre causan dolores de cabezas a sus rivales. Mala suerte, estuvieron cerca. La próxima será. Tienen con qué.

COLOMBIA CELEBRA DERROTAR A URUGUAY

   Lo de Colombia y Uruguay fue intenso, y como el Brasil-Chile, a pesar de que disfrutamos de una verdadera batalla entre guerreros con méritos, nos quedó el mal sabor de boca de que Sudamérica perdió a dos de sus mejores selecciones. Fue malo que Chile se fuera, también Uruguay… pero lo de esta última no me sorprendió. En el trabajo, hay una señora que vende almuerzos, es colombiana, y todos estos días nos ha tenido verdes con sus comentarios, lleva la franela de la selección y un enorme sombrero tricolor con el nombre de Colombia, ¡con bombillitos! Se expone a que le den un carajazo por ahí (es chocantísima); la rivalidad Venezuela-Colombia es natural porque compartimos una larga frontera, y mientras el vecino país pasa siempre, nosotros nos quedamos, eso no gana simpatías. Como sea, mucha gente dentro de la oficina FALCAOno ligaba al triunfo de Colombia. Yo no. Si quería; Uruguay, su prensa, como la chilena, siempre ha sido desagradable con la oncena venezolana. Y eso tampoco genera aprecio. A los amigos les dije que era casi seguro que Colombia ganaría, no sólo porque cuenta con un equipo sólido que ha sabido engranarse, tanto que la ausencia de Falcao no ha sido determinante, como temíamos que sería, sino porque Uruguay llegó a los octavos de final sin su gran motor, Luis Suarez.

   No quiero ser ofensivo, y les recuerdo que son opiniones puramente personales de un profano, pero el Uruguay sin Luis Suarez, no puede. Se notó cando enfrentaron a Costa Rica, y esta les dio esa pela. Claro, puede ser porque Costa Rica estaba demasiado bien (no perdieron ni un Luis Suarez, Ajaxjuego), pero creo que mucho de ello tuvo que ver la ausencia en ese juego del señor Suarez. Cuando enfrentan a Inglaterra, suyos son los dos goles, contra Italia fue quien centró los balones. Cuando le sancionan por el mordida-gate, creo que todos sabíamos que el equipo, si no se había jodido (podían surgir individualidades e iniciativas), le costaría ganar. Y aquí reitero algo que ya expresé, creo que la FIFA perjudicó al Uruguay en el caso de Luis Suárez. Si la primera vez que mordió a alguien la sanción hubiera sido realmente dura y ejemplarizante, jamás habría reincidido, y menos a estas alturas cuando su país le necesitaba tanto. Lamentablemente el señor Suarez tiene algo de vedete de televisión, de Paris Hilton, cometiendo disparates terrible y luego casi llorando cuando la llevaban presa. Algo así pasó con el uruguayo. Sería una pena que terminara destruyéndose por insensato como lo hizo Maradona en los noventa, cuando comenzaba su vida de vicios y excesos y faltó alguien, un amigo, un pariente, que le detuviera o le llamara a la cordura. Acontece ahora con el señor Suarez, después de su actuación extraña, por decir lo menos, las voces que se alzan es de que no importa qué le esté ocurriendo, que juegue, si luego se quema es asunto suyo.

JAMES DE COLOMBIA   A pesar de esa ausencia, Uruguay jugó bien atrás, pero dos descuidos permitieran a la verdadera vedete del certamen, el joven James Rodríguez, clavarles esas dos barandillas que fielmente les sacaron del Mundial. Los uruguayos jugaron con todo, y en los últimos treinta minutos Colombia aflojó de manera lamentable, que bien pudo costarles caro, pero hoy los dioses estaban de su parte (Neymar, Robben, Messi no les perdonarían esas fallas garrafales). Entre los dos, ganó el mejor equipo, aunque por figuras parecía más sólido el cuadro uruguayo, no contaban con su Ronaldo, su Messi, Diego Forlán no parece estar en un buen momento y no pudieron rendir. Como Portugal y Argentina, dependen demasiado de sus estrellas.

NEYMAR

   De los juegos me agradaron esos dos muchachos, Neymar y James, se ven tan jóvenes y llenos de fervor; ¿imaginan hasta qué alturas pueden elevarse todavía? Uno ya brilla en Europa, para el otro se abren todos los cielos. Son buenos, tienen pasta de héroes, se han entregado y cuentan con la agilidad de la que ya parecen carecer las estrellas europeas de siempre. Y fuera de juventud parecen compartir humildad. Es grato ver cómo Neymar saluda a todo el mundo, como le derriban y se para cojeando pero dándole una palmada al que le atacó; dedicándose, después de cada juego, a saludar a sus oponentes.

JAMES RODRIGUEZ

   James Rodríguez, el colombiano, me dio una muy grata impresión cuando anota el segundo gol, una bola rápida que va por un lado del arco y un veloz Abel Aguilar la patea regresándola al cuadro, ¿buscaba a James, este la encontró solito?, logra empalmarla y gritar gol, pero sale señalando a Aguilar, como diciéndole “fuiste tú, fuiste tú”, reconociéndole la asistencia en su éxito. Sus declaraciones después, no tomando el protagonismo sino hablando de todo un equipo empujando y empujando, fue agradable. Y cierto. ¿Brasil-Colombia? Es difícil imaginar qué ocurrirá, repito, que sean sede o favoritos no forzosamente significa algo, la cosa es ¿aguantarán los colombianos sin desmejorar el juego, como hoy, en los últimos minutos? Si no pueden, Brasil les arrollará. Pero es de imaginar que ellos lo saben y corregirán.

   Lo de mañana es cumbre. Holanda-México, los manitos son mis favoritos, sumado ahora Costa Rica, pero el juego holandés es una cosa que da gusto ver. ¿Podrán contener a Robin van Persie y a Robben? Veremos. Y sin ser despectivo para con nadie, creo que Costa Rica no tendrá ningún problema en su encuentro con Grecia, oncena que, en lo personal, me parece que tuvo suerte. Mucha suerte. Ah, los holandeses, les temo por encima de alemanes y franceses.

   Por cierto, viendo las imágenes de las celebraciones, el amarillo como que trae suerte, ¿verdad?

LA COPA EMPAÑADA, CAE COLOMBIA, SE VA COSTA RICA

Julio César.

CULPA DE SU MUJER

junio 29, 2014

NO DELANTE DE LOS NIÑOS

TIO VELLUDO EN PANTALETICA

   Ella le llevó a usarlas por la pañalitis…

   Un secreto. Ropa interior de mujer bajo sus rusticas ropas de mecánico. La solución de su esposa a las irritaciones que a veces tenía. No quería, aunque le curó la alergia. Pero… era tan suave sobre su piel, una caricia eterna y continúa, le presionaba adelante, se le metía por detrás. Le inquietaba saber que las llevaba cuando trabajaba, bebía caña o parrandeaba con los demás. Hasta que llegó la torta. Se agachó y se le vio el hilo metido. Hubo gritos, insultos, risas, le agarraron entre todos y le bajaron el pantalón; como montón, le insultaron pero le tocaron, recorrieron todo, las manos se metieron, se la sacaron de atrás y tocaron más. No sabe cómo terminó en cuatro patas rodeado por todos, y las cosas que tragó, por todos lados, cimentó otro nivel de su labor en el lugar. Ahora, cuando su mujer se las compraba, las quería más chicas… y putonas.

EL PODER DE LAS PANTY

Julio César.

NUESTRO MOMENTO

junio 29, 2014

EQUIPO GANADOR

TOCANDO CULOS EN EL FUTBOL

    Temblaba al acercarse el instante.

   Se estremece, vivía para ese momento entre el bullicio bajo el sol candente, rodeado de colegas y de público, todos los ojos pendientes, pero no le importa. Él aguardaba, era lo único que iba teniendo sentido en su vida… cuando el juez de línea pasa y le soba, lento y acariciante, como de pasada, pero con propiedad, como diciéndole: “es mío”. Y quiere dárselo.

AH, LA LUCHA

Julio César.

LUCHAS INTERNAS… 131

junio 27, 2014

LUCHAS INTERNAS                         … 130

MUSCULOSOS GAY

   -A nosotros no se nos escapa liso.

……

   Antes de su encuentro, cuerpo a cuerpo, con Jorge Ávalos (como corresponde para complicarte la vida), Eric había tenido un encontronazo con Edward Sanabria en los pasillos del Tribunal Supremo. El abogado iba hacia el juzgado cuarto, buscando a Margarita Pavón, y Edward venía de allí. Ambos se miraron, silenciosos e inquietos. Estaban realmente incómodos. Eric enrojeció de vergüenza acalorada, porque sentía emociones encontradas en su pecho por ese carajo fornido y macizo, que le inquietaba y molestaba terriblemente al mismo tiempo. No podía olvidar su beso, ni lo que él mismo había sentido. Edward se veía algo pálido, molesto con Eric y consigo mismo también, por lo que hizo y por lo que sintió. Pero al final terminó culpando al otro.

   -Supe lo del ataque a tu madre, ¿está bien? -es brusco, deliberadamente cortante. No quería permitirse sentir debilidades como las simpatías.

   -Si. No fue nada.

   -¿Por qué fue? ¿Drogas? Por lo que he oído y visto por televisión, la doña le mete a todo negocio. -lo ve palidecer, de furia, y eso le gusta. Era mejor si peleaban, si se odiaban. Era regresar a los viejos papeles.

   -Fue bueno verte, Sanabria. Como siempre. -y pasándole a un lado se aleja, envarado, molesto y dolido. ¡Maldito coño’e madre!

   Edward lo vio pasar, sintiéndose contento… y culpable. Va a seguir su camino, es lo mejor, Eric Roche era una complicación que no quería en su vida, pero se detiene, ¿por qué coño tenía que sentirse así? Era como si un plástico lo envolviera, paralizándolo, no dejándolo moverse en paz, inquietándolo. Da otros dos pasos intentando salir del edificio, pero se detiene, se vuelve y mira como el otro se aleja. Déjalo ir, es mejor, ¿qué vas a decirle? ¡No eres homosexual, por Dios! No te compliques ni lo compliques a él. Si, era lo mejor. Le besó, si, pero era porque había algo en el otro que siempre le fascinó, sus maneras fáciles de ganarse a la gente, su inteligencia, s carisma. No su atractivo, que lo era, pero… Cierra los ojos tras los lentes, rascándose la frente con la uña del pulgar. Déjalo ir, por favor. Abre los ojos, bota aire y casi corre tras él, decidido, y le atrapa el faldón del saco por detrás, deteniéndole bruscamente. Eric se vuelve a mirarlo, sorprendido, confuso y molesto.

   -¿Qué coño?

   -Tenemos que hablar.

   -¿Te faltó mandarle a decir algo a mi madre? -es cortante, halando el saco y librándose

   -Lo siento, eso fue inapropiado.

   -¿Inapropiado? Inapropiado es preguntarme si uso brillo en los labios, no llamar narcotraficante a mi madre. –le ruge, cierra los ojos con rapidez y le corta en seco, alzando una mano.- ¡No uso labiales, ¿okay?!

   -Lo siento. Si, fui desagradable, y no quise.

   -Siempre lo eres, y creo que sí te gusta hacerlo. Creo que eres desagradable porque quieres.

   -No es eso, coño. -ruge sintiéndose torpe y allí, en planeo pasillo, no muy concurrido es verdad, atrapa al otro por los hombros con sus manos casi empujándole contra una pared, indiferente a las curiosas miradas de la gente que se topa con ellos. Sólo tiene ojos para los de Eric.- No me gusta sentirme así, Roche. Me siento incómodo e idiota, soy otra vez el chico inadecuado en aquella escuela de ricos. Y eso no me gusta.

   -No es mi culpa. -gruñe Eric, pero mirando fascinado, tras los lentes, esos ojos que brillan feroces, apasionados y hasta sensuales. Hay una fuerza terrible y vital en ese hombre, una rabia que no entiende. También una implacable determinación, Edward es, lo intuye, de los que se robaría a una mujer el día de su boda, si le gustara. La idea es terrible, pero excitante, tiene que admitir. Ya no hablan, tan sólo se miran, así. Y algo cambia…

   -Si es tu culpa, Roche. Tú me haces sentir así.

   Decir que a Eric la declaración le tomó de sorpresa, sería desmerecer la cara del propio Edward, a quien pareció molestarle haber dicho tanto llevado por la confusión que el otro producía en su ánimo. Enrojeció, su ceño se frunció, esperando las pregunta del otro, unas que ni él mismo se había hecho y…

   -Buenos días, caballeros, ¿interrumpo? -pregunta una irónica y muy burlona voz con un seco deje merideño.

   -Hola, Pavón. -le respondió Edward, sin cordialidad, reteniendo todavía a Eric y soltándolo deliberadamente lento, como dándole a entender a la mujer que él hacía lo que quería cuando quiere y no le importaba la opinión de otros. Miró a Eric fijamente.- Tenemos que hablar. -y se alejó lentamente, no deseando dar la imagen de que huía. Ella le miró irse, luego a Eric, que enrojeció.

   -Te pusiste rojo. -acusó, picara y terriblemente burlona.- Ah, pillín.

   -Déjate de tonterías, Margarita. -se rehizo.- ¿Qué has oído?

   -Que es hétero y le gustan muchos las mujeres, que ha hecho desastre entre las funcionarias del quinto piso y las fiscales recién graduadas, pero que no dura mucho con ninguna; y que es terriblemente apasionado, intenso si me entiendes, y… –se echó a reír ante la mirada de él.- Perdóname, papi. Hay cierto revuelo en algunos círculos, parece que algo gordo y fuerte viene contra tu socio Ricardo Gotta. -eso era lo que Eric quería oír.- No sé por qué, pero hay órdenes de Isaac Domínguez de no aceptar sus llamadas. Danny Álvarez salió esta mañana para Maracay. Se supone que es una ficha obligada de Gotta en La Fiscalía, y no quieren sacrificarle ahora que cae, por eso lo alejan.

   -¿Has escuchado algo en concreto?

   -Hay un video por ahí donde, aparentemente, Ricardo Gotta está violando y golpeando a una menor de edad, o a una monja, no sé bien. Hay presión para que se inicie una investigación, y tal cosa sería imposible si Gotta contará aún con la protección del poder. El rumor es que van a abandonarlo.

   Y todo sonaba a maravilla, pero bien sabía el joven que el ex socio no caería sin luchar, cosa que temía. Por su familia.

   Eso sucedió uno o dos días antes del ataque frontal contra Ricardo, antes de que se supiera que la carta estaba perdida. Después de su encuentro con Jorge Ávalos. Ahora vuelve, buscando a la gordita uniformada para saber qué se dice. Y nuevamente se topa con Edward Sanabria que viene en sentido contrario. ¿Qué coño hará tanto en los tribunales?, se pregunta sintiéndose muy incómodo. Se tensa al verlo, al notar sus ojos brillantes, su cabello negro azulado bien peinado, su mandíbula cuadrada con la pequeña hendidura. Un rostro interesante para ser recorrido lentamente con la yemas de los dedos, tal vez una tarde que terminaba sobre una cama grande, cuando las carnes estaban saciadas y se buscaba tan sólo una mirada cómplice o de aprecio. A pesar del regreso de su mecánico de los tormentos, no ha podido apartar del todo las intensas palabras del otro, reclamándole haberle robado la paz, odiándose a sí mismo por dejarle. Habría sido fácil que… Pero no debía dejar que eso le alterara. No ahora que Jorge Ávalos estaba de regreso en su vida, y en esos momentos era todo lo que importaba.

   Le encantó esa noche de intenso sexo duro y de lujuria. Esa noche hizo vibrar a Jorge como una cuerda de violín, sacándole acordes armónicos de gemidos agónicos de placer que lo convencieron, mientras lo enculaba una y otra vez, de que lo tenía. Que Jorge era suyo. O podía serlo totalmente. Y la idea era inquietante, tener a otra persona en su vida, como una vez estivo Irene, pero sintiendo deseo. No le vio el fin de semana, pero estaba seguro que el otro necesitaba tiempo para recuperar la cordura de su mundo. Había descubierto el gozo de zonas, posturas y del sexo que hasta ahora nunca había considerado. Entendía su confusión y su silencio. Le daría tiempo. Jorge lo merecía.

   -Hola, Roche. -se detiene Edward frente a él.- ¿Qué negocios te traes con Pavón? Es una bicha.

   -Somos amigos. -lo mira, algo inquieto, como temiendo que adivine que anda saliendo con alguien. Aunque, ¿qué importaría?

   -¿Te pasa algo? Te ves… culpable. -Eric compone una sonrisa.

   -No digas tonterías, todo está bien. -sin embargo le cuesta, e imagina que tiene una mueca de máscara, Edward no aparta su vista de él.

   -Si tú lo dices. Oye, ¿comemos juntos…? -invita. Eric enrojece bastante, mirándole turbado.

   -¿Cómo? –le toma por sorpresa.

   -Que almorcemos, tomemos algo… -se encoge de hombros, pero cierto rubor tiñe sus pómulos.- Y hablemos.

   -Lo siento, ya tengo otro… compromiso. Uno previo. -Edward endurece el rostro.

   -Bien, esta noche podría…

   -¡No puedo! –se alarma. Y se miran.

   -Entiendo… Adiós, Roche. -y se aleja, envarado, sin volverse.

   Eric traga saliva, sintiéndose incómodo dentro de su cuerpo; entendió que de alguna forma, Edward supo qué le pasaba. Que unos días atrás todo estaba pendiente, ahora algo lo había finalizado. Aceptándolo a su manera. Cosa que le molestó y alteró. Le dolió también, Eric tenía que reconocer que de alguna manera le hirió la mirada y despedida del otro. Pareció como si lo hubiera invitado a salir juntos, que él se negara y el otro respondiera que estaba bien, que estuviera tranquilo, que ya más nunca le molestaría. No, no le gustó. Pero, bien, estaba Jorge Ávalos…

……

   Cecilio Linares, de traje y corbata, abandona la casa de su madre a donde fue a refugiarse después de la traición de su mujer. Va para La Torre; Ricardo Gotta estaba cayendo, pero aún no estaba liquidado. Él quería estar ahí cuando lo despedazaran. ¡Cuánto lo odiaba ahora! Y le temía. Sabía de la bolsa de trucos y recursos del abogado tracalero. El ataque a Franklin Caracciolo, ligándolo a la conspiración con los militares sólo pudo salir de él. Ahora entendía esa dichosa cita en el hotel aquel, cita a la que también él acudió aunque no lo hubieran mencionado en ninguna parte. Por ahora. Lo que más le asusta es que también podría estar tramando algo contra él. Ricardo, al parecer, guardaba algo para todos. O contra todos. Un obsequio de mierda para cada quien.

   Sale del enrejado con su carro, pensando en mil vainas, cuando una camioneta tipo Van se cruza frente a él, por lo que choca con ella muy bruscamente. ¡Maldita sea!, y todavía estaba pagando la basura esa. Pero, ¿quién coño cruzaba así frente a un estacionamiento cuya puerta se abría? Ya le escucharía… Se congela. Asustado entiende que lo atacan cuando ve a un hombre que salen del vehículo, a la carrera, arma en mano, enmascarado. Pero cuando va a intentar algo, como asegurar la portezuela o retroceder hasta la casona, un tipo alto, fornido, con un pasamontañas en la cara donde sólo se ve su boca ruda y cruel enmarcada por un gran bigote, aparece a su lado y abre la portezuela, apuntándole con el cañón del arma de fuego.

   Al encararlo, y ver como abre la puerta, Cecilio lucha, no muy dignamente que digamos. Grita como mujerzuela sorprendida por la policía mientras le ofrecía algo a un menor de edad, y da unos manotazos. El carajo, después de llevar el arma a la parte trasera de la cintura de su pantalón, le atrapa el cabello con una mano enguantada y lo hala hacia arriba y afuera, y con la otra le atrapa la corbata, guindándolo, casi dejándolo sin aire.

   -¡Quieto, coñe’e tu madre! –le ruge, ronco y bajo. Congelándole.

   El tipo se mueve rápidamente; de un halón lo sacó del auto y le lleva hacia la camioneta, de donde se abre la portezuela lateral y Cecilio ve que está otro carajo, también grandote y enmascarado. ¡Lo estaban secuestrando!, se dijo aterrado, intentando gritar y resistirse; pero cuando ya casi está en la camioneta, el segundo carajo, experto, lanza un derechazo que le da en el estómago, ahogando todo sonido, doblándolo de dolor. El tipo que lo sostiene sigue atrapándole la nuca, pero suelta su corbata, y agarrándolo por el cinturón, a sus espaldas, casi lo lanza como un saco de papas dentro del vehículo, metiéndolo. Cecilio, aterrado y adolorido cae chillando agudamente. La portezuela se cierra.

   -Quieto si quieres vivir, Linares. -le gruñe el segundo tipo, volviéndose hacia el volante.

   Y el abogado teme orinarse de puro miedo. No era hampa, no eran unos vulgares secuestradores que pedirían algo rápido para liberarle, tal vez después de una paliza o algo así. Sabían su nombre. Iban específicamente por él. Les habían mandado por un pobre infeliz llamado Cecilio Linares. Y le encontraron.

   El tipo del bigote, después de regresar y cerrar el carro de Cecilio, corrió hacia la camioneta y no había entrado del todo cuando ésta ya se alejaba a toda velocidad. Cecilio los miraba, pálido, con la boca abierta y los ojos desencajados. Lo habían secuestrado y sabían su nombre. Era cosa de Ricardo Gotta. Iban a matarlo como al tipo ese en aquel depósito. Una capa enfermiza de sudor cubrió todo su cuerpo y tuvo que hacer verdaderos esfuerzos para no llorar como una madre. No albergaba la esperanza de partir de este mundo con dignidad, sabía que lloraría, pero no tenía que ser desde ahora, ¿verdad?

   Minutos más tarde salían de Caracas rumbo a Los Valles del Tuy, internándose por carreteras desiertas. La gente ya resentía la falta de gasolina, por el paro cívico, y parecían vivir únicamente para las largas colas, dejando desiertas las carreteras. Cecilio, algo más sereno, pregunta una y otra vez quiénes son, que para dónde lo llevan, que qué iban a hacerle, que si los envió Ricardo Gotta. El silencio de los dos hombres parece a propósito para destrozarle los nervios. Nota como el vehículo enfila por una angosta carretera de tierra, reseca, llena de matorrales donde no parecía vivir nadie. Su miedo crece nuevamente. Buen lugar para un asesinato, hasta a él se lo parece.

   Quince minutos después de llegar a Ocumare, la camioneta se detiene finalmente frente a un viejo y destartalado rancho de cartón y zinc. Hay un aire de abandono, miseria y de soledad que lo intimida. Respira nuevamente agitado, sudando otra vez, cuando nota como el del bigote, baja, abre la portezuela y le gruñe que salga. Cecilio lo mira aterrado.

   -Por favor, no me hagan nada. Yo no sé nada. No sé nada de nada. Nunca he servido para nada bueno. –había llegado la hora del lloriqueo, lo sabía; cuando el tipo repite el ‘baja’, chilla agudo e histérico.- ¡No me maten!

   -¡Cállate, güevón! -le grita con rabia el tipo, atrapándole un hombro, halándolo y clavándole los dedos, casi arrancándolo del auto.

   Cecilio chilla agudamente, y más cuando ve que lo llevan al destartalado rancho de puerta abierta. Es de zinc agujereado, de cartón piedra abombado por la humedad de lluvias viejas, con sillas más del tipo de las que se conseguirían botadas por otra gente, con una mesa de pantry, rota y vieja a la que le faltaba una pata original y un tubo de cañería la sostenía ahora. En un rincón hay un sucio colchón, con unas sabanas aún más sucias y enrolladas, como si su ocupante hubiera tenido que salir corriendo. O como si nunca limpiara o acomodara nada. Todo eso lo nota marginalmente Cecilio, ocupado como está en gritar, sollozar y pedir clemencia. El del bigote se vuelve a mirarle, furioso, con su compañero que cierra la puerta.

   -¡Dejas tus gritos, carajo! Sigue y sí te voy a matar, como se matan a las gallinas, retorciéndote el pascues.

   -Cálmate. –le aconseja su cómplice.

   -Este maricón ya me tiene harto con sus gritos.

   -Hazlo callar de alguna forma y deja de gritar tú también. -replica el otro, y Cecilio chilla, ¡iban a matarlo ahora mismo!

   -Buena idea, compañero. -ruge el carajote del bigote, sonriendo burlón, atrapándole un hombro a Cecilio y obligándolo a caer de rodillas, para luego atraparle la nuca y frotarle la cara con ganas de su entrepierna.- Sé cositas de ti, abogado, que tienes un culo muy travieso…

   Cecilio grita ahogado, por la sorpresa, sintiéndose atenazado por esa mano que lo obliga a restregar la cara contra la dura barra que ya se adivina bajo el oscuro jeans. Tiene miedo, mucho. Le iban a matar. Debía escapar. Todo eso se dice… mientras su boca se abre y mordisquea la tranca sobre la tela, sobándola así, sin que nadie lo guíe. Había algo oscuro en las maneras salvajes de ese hombre que le intimidaba y excitaba, reconoce ahora cuando sus labios recorren la silueta dura sobre la tela.

   -¡Coño, le gusta! -dice su cómplice, un tipo de aire indio, aunque el abogado no lo sabe, y que responde al nombre de Facundo Morón, amigo de Lucas Rondón, tras su máscara, sonriendo.

   -Te dije que debía ser cierto lo que nos dijeron, tiene cara de mamagüevo… -sonríe tras su máscara, Braulio Raván.- Párate. -le ordena.

   El carajo, con la mano enguantada lo atrapa por los cabellos, halándolo. Cecilio chilla que no le hagan nada, pero ya los dos carajos, riendo de lo más divertidos, con una vena sádica desatada en ellos, le halan la ropa. Le quitan el saco y le rasgan la camisa, rompiéndola en varios pedazos. Había algo salvajemente erótico en ello. Facundo le atrapa los brazos por atrás, deteniéndolo, mientras Braulio le abre el pantalón y tomándole los faldones de los ruedos, lo hala, alzando al carajo en peso. Le quitan todo, dejándolo con una breve tanga negra, como de mallita, sensual, metida en las nalgas. Los dos carajos lo soban, se frotan contra él, rudos con sus entrepiernas, se sacan los güevotes erectos y nervudos, tiesos como palos y lo frotan de ese carajo que jadea, mareado y asustado, pero también excitado. Esos güevotes que ya babeaban un poquito, le calentaban mucho.

   Poco a poco el abogado va ablandándose ante esos enmascarados que lo frotan con sus güevos. Era un pobre marica, ahora sí que debía admitirlo. Lo era desde siempre aunque antes luchaba por no admitirlo, como cuando en un viaje a la playa con los muchachos del liceo, fue atrapado por un amiguito algo mayor que lo obligó a masturbarlo tras el autobús. Se dijo que lo hizo porque el otro era más grande, pero la verdad era que sentir ese tolete duro y joven, palpitante y deseoso de atención, lo enloqueció todo. Esa imagen la revivió muchas veces en la soledad de su cama, mientras se hacía la paja, soñando no con chicas, sino con el güevo de ese compañerito de estudios. Ahora se sentía igual.

   Los dos carajos que lo abrazan, frotan y tocan, lo pellizcan y lo azotan con sus güevotes, le tienen de a toque. El que tiene frente a él, pega la boca de la suya, es caliente y sabe algo a ron. Sus lenguas se enlazan en una feroz batalla, Cecilio gime, putón, lamiéndole los labios y el bigote al carajo. El otro monta sus manotas sobre sus hombros, obligándolo a bajar, adoptando una posición que conoce muy bien sobre el piso, la de cuatro patas. Una mano cae sobre su nuca, deteniéndolo así, mientras los dos carajos van tras él, arrodillándose uno al lado del otro, rasgándole la tanga. Braulio y Facundo se miran un momento, sonriendo ante lo grotesco de lo que quieren y harán. Sus bocas se abren y sus lenguas ávidas salen, lamiendo las nalgas de ese carajo que gime ante la cálida caricia doble. Dos hombres grandes y fornidos atendiéndole, a él que le encantaban los hombres. Esas bocas muerden, besan y chupan ruidosamente sus nalgas. Braulio lame la raja lentamente de abajo arriba. Luego lo hace Facundo, la sensación eriza al abogado, las lenguas se turnan y los tres gruñen.

   Cecilio mal, respira ahogado, eleva el rostro gozando esa vaina. Las lenguas se acercan, juntas, a su titilante culo, que se abre y cierra como una flor, deseando la entrada de algo. Las dos lenguas titilan sobre el capullo redondo que se abre. Los dos ensalivan, intentan lamer y penetrarlo a un tiempo, saboreándolo. Cada compadre siente la lengua del otro, el contacto de sus mejillas y vainas así. Están tan calientes que la lengua de Braulio titila sobre la de Facundo, que sonríe, respondiéndole atrapándosela un poco con los dientes. Regueros de saliva parten de ese culito hacia las bolas del abogado. Braulio, cerrando los ojos para disfrutar lo que hará (y que ya ha hecho con buenos resultados), barre el culito con su bigote, cepillándolo, cosa que hace que Cecilio grite como una loca en un baile de marineros borrachos y calientes.

   No sabe cuánto tiempo pasa, pero allí, gimiendo con abandono de calenturas, babeando por la boca casi sobre el piso, apoyado en codos y rodillas, el abogado mece el culo frente a esos dos rostros que le trabajan con sus lenguas. Lenguas que ahora entraban, se metían y exploraban, calientes y reptantes.

   -Oh, por Dios, cójanme ya… -jadea Cecilio, con una mueca de angustia en la cara, mirándoles sobre un hombro.

   -Lo quieres mucho, ¿verdad? Quieres que te las clavemos hondo, ¿no? -gruñe el tipo del bigote, burlón.

   -Sí. Sí, cójanme. Métanmelas hondo. -suplica, ardiendo, con el culo derretido, sabiendo que en cuanto se la metan se correría como un quinceañero ante su primera película porno.- Ya no aguanto. Anda coño’e madre, ¡métemela toda!

   -¿Has visto un culo más puto que este? -le sonríe Braulio a su camarada, posicionándose tras él, arrodillado.- Te vamos a calmar ese fuego, putico. Te lo vamos a apagar con mucho, mucho, pero mucho semen. –y la promesa eriza al abogado, su culo contrayéndose.

   No sabe qué esperar, pero algo le dice que esos dos gorilas iban a reventarlo a fuerza de güevazos; había algo de ociosos, de sádicos que probaban con cosas extremas que le erizan… Y lo quiere. No puede negárselo. Desea ser tomado a la fuerza por esos dos tipos que le habían secuestrado, y cerrando los ojos, notando como el otro se posiciona tras su culo, se pierde en oscuras fantasías donde es detenido en una celda y dos convictos terribles le convierten en su perra, haciéndole gritar y gemir…

CONTINUARÁ … 132

Julio César.

LUIS SUAREZ, ¿TAN SÓLO UN TRAVIESO MORDERLÓN DE EUROPEOS?

junio 27, 2014

MARINES BESANDOSE

   Siempre he sentido debilidad por Luis Suarez, pero…

SUAREZ Y CHIELLINI

   Dentro del juego Uruguay Italia del lunes, clave para ambas oncenas porque quien perdiera se iba del Mundial, el jugador sudamericano, Luis Suarez, mordió a un italiano, Giorgio Chiellini (aseguran que Tyson estaba horrorizado); dicen que buscando la respuesta de este, que cometiera una falta y fuera expulsado. Sin embargo cuesta creer que agrediéndole a los pies del juez de línea, imaginara que pasaría desapercibido, o con las mil repeticiones desde diferentes ángulos que se hacen ahora. Me parece que actuó bastante idiotamente si la intensión era buscar perjudicar a Chiellini, porque se arriesgó a una expulsión, o que la FIFA tomara medidas después, dejando al Uruguay sin su motor ya en los octavos de final. Pero la cosa es que no es la primera vez que Luis Suarez muerde, ya lo había hecho en la Liga Inglesa cuando le clavó los dientes a Branislav Ivanovic. Es decir, el hombre es de los que muerde. Se podría suponer entonces que al ver al italiano Chiellini, se le antojó. De alguna manera le pareció apetitoso.

LUIS SUAREZ BROMA

   Lo sé, parece ligereza, pero morder gente más allá de los cinco años de edad, sólo se da cuando se está a punto de caer en una pelea desigual, por una agresión donde te va la vida o una violación; fuera de esos escenarios únicamente se usan en la cama como parte de fantasías muy movidas y particulares. ¿Le mueve un impulso sexual? Sólo Luis Suarez lo sabe. Pero lo de la mordida, fuera de anecdótico, y hasta gracioso (menos para el mordido, tal vez no le guste Luis Suarez de esa forma), mostró una cara desagradable de parte de su director técnico, Oscar Tabárez. Este, por modus propio, decidió jugar al alcahuete.

   Nunca he sido muy amante de los deportes, los sigo en muy contadas ocasiones, los juegos del Magallanes, ver de tarde en tarde a un venezolano en las Grandes Ligas, tal vez un juego de El Real Madrid (un poco más por nostalgia que otra cosa), un final olímpico y cosas así. Los mundiales de futbol son cosa distinta, porque a la emoción de los juegos, la desilusión de las derrotas, sufrir e ilusionarse ligando a unos, es casi catártico ver a todas esas naciones luchando con todo por un trofeo. Y fue en un Mundial, Sudáfrica 2010, que vi por primera vez a Luis Suarez, en el juego por el pase a las semi finales contra Ghana. Es de suponer que ya le había visto, pero no me había fijado hasta ese momento, el juego en los minutos finales del alargue, un empate que obligaría a llegar a los penaltis con los africanos, y allí, en la zona más chica, batido el arquero, un balón de cabezazo va a entrar sentenciando el final de las ilusiones sudamericanas; fue al pie de la portería, con la mano, cuando Luis Suarez la saca.

   Eso fue un escándalo sobre el que no me voy a extender mucho, en su oportunidad hable de ello, así de viejo es este espacio (EL HÉROE DEL MOMENTO). Para mí, Luis Suarez era un guerrero incomprendido, en el momento chiquito, viendo que saldrían por la puerta de los derrotados, aún sabiendo que sería expulsado y su equipo sancionado con la pena máxima, metió la mano alejando el peligro inmediato, certero y real, cargando con el peso de los comentarios mientras salía pero brindándole a su gente la oportunidad. Y fue exitoso, el penalti fue parado y a la larga, Uruguay sacó del Mundial a Ghana, viviendo para luchar otro día. Para mí fue sencillamente maravilloso, qué sujeto. Luego escuché que era de mal genio, mal hablado en cosas casi racistas y de mal comportamiento. No me importó, no esperaba encontrármelo en la calle así que su vida ni frío ni calor; después de todo no me gusta mucho el futbol regular, del país o continente que sea, y Luis Suarez también cabía bajo este cielo que nos cubre a todos, fuera como fuese en lo personal.

   Ahora reaparece con esta mordida. Repito, como parte de una estrategia fue idiota, se arriesgó a mucho por nada; detener un gol casi cantado, con la mano, no es igual a morder a un carajo a media cancha, sobre todo por lo que pudo, y todavía puede, costarle al Uruguay. Lo realmente lamentable fue la postura tomada por el director técnico, Oscar Tabárez, tras el incidente. Al principio, como el equipo todo, pretendió hacer ver como que nada había ocurrido, y como estrategia era buena, el resultado del juego era lo importante, y era fácil poner al pueblo uruguayo y su prensa a favor de la selección, minimizando el hecho, haciendo ver que las faltas de los opositores no eran vistas por los árbitros (es decir, la FIFA metiendo las manos). Repito, como reacción inicial fue buena, pero cuando el señor Tabárez, frente a una pregunta directa de un periodista inglés, contraataca con un “¿de qué hablas?, ¿a qué te refieres?, ¿estás atacando al Uruguay?”, intentando hacer ver que es una agresión mediática de Europa contra Sudamérica porque eliminaron a los italianos, quedó mal. Dejó de ser un defensor por negación para convertirse en activo participante de una irregularidad, defendiéndola, justificándola, promoviéndola. Se convirtió en un cabrón.

   Sé que suena terrible, pero viendo y escuchando al señor Tabárez declarar, era fácil ver la cara agresiva e insolente del sujeto que grita que su hijo, borracho o drogado, no golpeó a ninguna muchacha porque esta se negó a acostarse con él, aunque muchos lo vieron y debieron intervenir para pararle, alegando después que era cosa del alcohol, justificándole con un “¿qué?, ¿tú no bebes?, ¿no sabes que eso pasa?, no estaba en sus cabales, era mucha presión”. Es el mismo racionamiento irresponsable y criminal de quien sostiene, cuando debe enfrentar el siguiente paso del muchacho descarriado, una acusación de violación, que bueno, sí, que el muchacho tomó, que la golpeó y se acostó con ella, pero que la muchacha era una puta que se lo andaba buscando y es culpa de ella. En el mismo escenario, salvando las distancias de hechos pero idénticos en detalles de la naturaleza humana. Y fue una terrible señal la que envió a toda la juventud uruguaya en ese momento, porque innegablemente Luis Suarez es un ídolo, es lo mejor con lo que cuenta la oncena en estos momentos, sus agresiones no deben ser aplaudidas, no frente a los muchachos.

   Reitero, lo de la mordida es anecdotizo para nosotros como público, pero algo le pasa a Luis Suarez, la primera vez que lo hizo fue sancionado duramente por la mordida a Ivanovic; aún así, sabiendo que estaba en juego su permanencia dentro de la oncena justo en los octavos de final, que podría costarle mucho a nivel de patrocinadores, reincidió. A pesar de su edad no pudo controlarse, por ello tenía que ser sancionado. ¿Qué el castigo fue muy duro?, fuera de la cancha puede parecer casi una travesura, pero lo que se castiga es la imagen de agresión y violencia que transmite al mundo. Se le juzga por la intensión de hacer daño a otra persona. Y hay que recordar que en Sudáfrica están juzgando por homicidio a un atleta gloria de su país que creyó que podía hacerlo todo y cuyos desafueros previos, conducir bajo efectos del alcohol, agresión a policías, fue lo suficientemente silenciado hasta que se le hizo creer que podía hacer lo que le diera la gana sin pagar el precio, y mató a su novia.

   Aquí, la cosa no es de ese tenor; Luis Suarez, diga lo que se diga de él por su comportamiento en lo personal, no puede comparársele con ese sujeto. Tal vez solo muerde a cierta gente por eso, porque les tiene ganas de algún tipo y ni él mismo lo sabe. Es casado, dicen que felizmente, pero la sexualidad tiene formas extrañas de manifestarse a veces. Podría tratarse de eso, un conflicto medio sexual, pero, y no quiero sonar horriblemente exagerado, podría ser sólo el primer indicio de perturbaciones mucho más graves, y las cabronerías como la del señor Tabárez no le hacen ningún bien. Bueno, tampoco es su hijo, o familia, sólo le necesita por un tiempo.

Luis Suarez, Ajax

   Por desgracia parece que no sólo faltará a los octavos, prácticamente se le sacó del Mundial, y las sanciones podrían llevar penas hasta de meses, perjudicando sus contratos comerciales. Aseguran que se veía arremetido y que hasta lloró al escuchar la sentencia, pobre; confieso que me pesa, ese día ya hace cuatro años, le vi grande, abnegado, dispuesto a cargar con la chapa de villano para darle una oportunidad a su equipo. Ahora les deja solos, eso debe estarle angustiando, y tiene razón. No es por hablar de Uruguay o Argentina, pero sin Suarez o Messi, se ven tan desdibujados como Portugal sin Cristiano Ronaldo. Y en el pozo de los octavos están esas barracudas, Brasil, México, Colombia, incluso Costa Rica, por no hablar de Alemania y Holanda (que se ve sobrada).

IDOS DEL MUNDIAL BRSIL 2014

   Qué pena. De esto, de estas caras y de lo que significa, es de lo que debería estarse hablando, no de Luis Suarez lamentado amargamente un estallido que debió controlar.

PEDAZO DEL PARAISO

Julio César.

LA MANO DURA

junio 25, 2014

FANTASIAS Y TORMENTOS

VELLUDO Y SEXY

   -Bien, no estoy diciendo que sea algo… raro, pero este pana, en la academia, siempre se sienta al lado mío en las clases de Tácticas, y mientras escuchamos exposiciones y charlas, monta su mano en mi muslo y no la aparta ni un segundo. Habla conmigo, escucha las clases, incluso le responde a otros en el salón, que miran donde tiene la mano, sin apartarla. Pesa, es caliente, a veces sube y baja un poco, cuando habla o se mueve, llega bastante arriba y… Bueno, he pensado decirle que no lo haga, que deje la vaina… Pero creo que ha notado que, a veces, se me levanta un poco. Joder, ¡no soy de piedra! –ladra.- Y me mira, a mí y el bulto, y pareciera que va a agarrarlo, a levantar la mano y… ¡Pero no lo hace, joder! –se oye frustrado.- Un día de estos voy a agarrarle la maldita mano y…

MUSCLE HOT

   -No sé qué coño pasa en esta casa, pero cada vez que visito a la familia de mi mujer, y me voy para la piscina, los cuñados me saludan agarrándome el paquete. Es como un juego, viene uno y me agarra, viene otro y me lo aprieta, suave al principio, duro después. El suegro llega, me saluda, me pregunta vainas de mi vida y mi familia, ¡agarrándomelo! –casi grita.- Mi mujer dice que son juegos, que son así, bromistas… Pero, carajo, hace poco, dentro de la alberca, uno de sus sobrinos ¡metió su mano dentro de mi bañador! –se ve acalorado.- Me lo estaba agarrando mientras hablaba con su mamá recostada en una silla; le di diez minutos para que me soltara y dejara las sobadas. Pero ahora estoy metido en un lío, el papá nos vio y me susurró que ya me atraparía en la cocina… ¡Y tengo unas ganas de ir!

CAIDOS DE LA MATA

Julio César.