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DE AMOS Y ESCLAVOS… 8

agosto 31, 2014

DE AMOS Y ESCLAVOS                         … 7

NEGRO MUSCULOSO EN TANGA DE LUNARES

  Buscando amo…

……

   En cuanto le dijo eso, que se pusiera el bóxer del otro, la verga de Roberto casi saltó de excitación, avergonzándose un tanto mientras el otro reía.

   -No te avergüences de responder como un puto, negro. Tu cuerpo sabe cómo quiere que lo traten. –martilló Hank, mirándole.

   Tomar de su chaqueta el bóxer que un chico en el gimnasio le arrojó a la cara, transpirado y caliente en ese momento, provocó que las manos le temblaran. Le costó tener la suficiente sangre fría para meter sus piernas dentro de la prenda, subiéndola. Todo él erizado. El roce contra su piel de la suave tela del calzoncillo de otro hombre, uno usado, era enloquecedor, ¿cómo no lo había probado antes? Claro, porque antes no hacía eso, someterse así. La prenda le quedó algo chica, muy corto en los muslos, sus pelos púbicos viéndose, el tolete abultándolo feo, mojándolo ya, y sus nalgas casi reventándolo por detrás.

   -¿Cómo lo sientes? ¡Sé sincero! –le advierte Hank, despojándose de la camiseta, dejando al descubierto el joven, esbelto y musculoso torso, casi lampiño a no ser por una hilera de castaños pelos claros que bajan del ombligo, el tatuaje en su hombro era extrañamente excitante.

   -Bien. –admite, jadeando ante la leve palmada en su cara.

   -¡Negro mentiroso!, ardes con calor de puta sintiéndola sobre tu cuerpo. Te sientes sucio y puto, tú mismo lo reconoces, y te excita. ¿Te gustó el tío? –se baja todo lo demás, incluyendo el bóxer, dejando al desnudo la larga, gruesa y rojiza verga blanca, mojada de saliva y jugos, las bolas colgando, los pelos púbicos no muy altos, los muslos levemente velludos… y una cruz gamada tatuada en su cadera izquierdo. Sonríe al notar la mirada de Roberto sobre la marca.- ¿Te gusta, negro? Si te portas como debes te marcaré una en una nalga. Bien, de rodillas. –le ordena, viéndole tragar ávido, ojos relucientes, cayendo inclinado, acercando los gruesos labios a su verga tiesa.- No, negro. –le detiene con una ruda palmada en la frente.- Es hora de que amplíes tu repertorio. A los hombres nos gusta que nuestros putos sean ingeniosos y juguetones, traviesos y que sepan complacer en todos los frentes. –culo pelado se deja caer en el sofá, muy abierto de piernas, la hermosa pieza de joder cayendo contra su ombligo.- ¡Chúpame las bolas!

   -Pe… Pero… -la mente de Roberto queda en blanco.

   -¡A trabajar, negro maricón! –le ruge, echándose hacia delante, rodeándole la nuca con una mano y tirando de él.

   Jadeando, Roberto termina metido entre sus piernas, casi en cuatro patas, el rostro ladeado, prácticamente aplastado contra las bolas castañas rojizas del otro hombre, elevando la mirada, sus ojos encontrándose con los del chico blanco que le domina… al tiempo que abre sus gruesos labios contra el rugoso cuero.

   -Vamos, negro de mierda, demuestra cuánto quieres satisfacer a tu señor…

   Corazón enloquecido, las fosas nasales sofocadas de bolas y su olor, Roberto obedeció, sus labios abriéndose y atrapando la joven piel, su lengua tocándolos, estremeciéndose de puro gusto y lujuria cuando le oye suspirar complacido, la mano tras su nuca firmemente sosteniéndole en su lugar.

   -Eso es, negro puto, lámelos. Recórrelos con tu lengua… Ahhh, si, se nota que te gusta. Anda, métetelo en la boca, succiona, bátelo contra tu lengua… Ahhh… -se tensa y casi salta del sofá cuando ve desaparecer su testículo derecho dentro de los gruesos labios, siendo amasado, chupado, mimado. Sus miradas enlazadas.- Si, así, puto; te ves tan bien arrodillado comiéndote mis bolas, es tu lugar, negro. Sigue, ¿lo sabes, verdad?, ahí se produce esa leche tan rica de hombre que te gustó beber hasta la última gota. Ahí hay más para ti, negro de mierda, pero tienes que ganártela, así que deja la pereza.

   Chupó uno, luego el otro, tragándolo, sorprendiéndose él mismo de lo mucho que disfrutaba sus palabras ofensivas, degradantes, casi gritadas, así como ese aroma fuerte de hombre que viene de la calle, por no hablar de la sensación de las bolas contra su lengua. Lo deja salir, buscando aire, y lengüetea de uno al otro.

   -Oh, sí, eso es… adóralos, chico. Trabájalos con tu lengua, te informo que a un hombre le gusta mucho cuando su puto, su marico caliente por sus atenciones, le lame las bolas. Si quieres ser un buen chico de los hombres blancos, debes saberlo. Sorpréndeme… -reta.- ¡Ahhh! –cierra los ojos por un segundo, sonriendo leve, los dos testículos apretados, lamidos y succionados dentro de la boca de labios gruesos del hombre más grande entre sus piernas.

   Con entusiasmo, por estar dándole todo ese gusto, idea que le era importante por alguna razón, Roberto, su boca muy ocupada, chupa los dos testículos mirando al bello rostro de Hank… Luego a su hermoso, largo, grueso, rojizo y nervudo tolete que pulsa con fuerza, con un hilillo de delicioso néctar colgando de su ojete. Y le avergüenza, mucho, las ganas que tiene de cubrir el glande con sus labios, tomar la gota con su lengua y llenársela con su sabor antes de tragarla. Y buscar más. Perdida toda vergüenza por el deseo que le posee, se moviliza un poco, succionando las bolas y rozando con su frente, brillante de oleosa transpiración, la magnífica pieza masculina, ganándose una risita de gusto y burla del carajito blanco.

   -Sé lo que quieres, negro mamagüevo, pero estando ahí, ocúpate de otra cosa… -le informa el joven, atrapándole la nuca, empujándole más abajo.

   Sorprendido, y caliente, Roberto entiende, y lentamente pasa la lengua de las bolas al mueble, cruzando sobre los pliegues que llevan a las nalgas, y del culo que se expone por la forma en que está sentado Hank. No queriendo pensar en lo que hace, el joven hombre negro cruza una y otra vez con la punta de su lengua sobre la entrada cerrada del poco velludo culo masculino.

   -Oooooh, sí, negro de mierdaaaaa… adóralo. Cómete mi culo, puto. –le ordena gritado, gozándolo, atrapándole ahora con las dos manos y reteniéndole sobre su agujero que titila salvajemente al paso de la húmeda, cálida y totalmente reptante lengua. Se tensa más cuando al estar detenido en un lugar, siente como el hombre intenta, de verdad, medio enrollando la lengua, penetrarle con ella.- Ohhh… -jadea casi desfallecido, sus dedos moviéndose tensamente dentro de sus zapatos, la caricia de esa lengua en su culo era demasiado buena para poder procesarla.- Eso es, negro de mierda… así, méteme la lengua, limpia bien a tu señor… -ordena gozoso, meciendo levemente las caderas de adelante atrás, sobre su boca, contra su lengua, oyéndole chasquear y chupar ávidamente.

   Fuera de ese apartamento, boca muy abierta, totalmente sorprendido y deliciosamente escandalizado, un hombre escucha, oreja pegada a la puerta, todo lo que ocurre. El marido de la conserje. Las voces, las órdenes. El “lame mis bolas”, “cómete mi culo”, le tienen duro a pesar de no ser gay ni gustarle aquello. ¿A quién estaría haciéndole todo aquello ese carajito aterrador? Lo que sigue le pone los pelos de punta…

   -Coño, negro de mierdaaaaa, si, ¡cómete mi cuuuuulo así! –lo grita, con dureza y hasta crueldad.- Sabía que te gustaría comer culo, como güevos y bolas, negro de mierda. Naciste para buscar esto. Y lo haces bien, te sale natural porque eres una puta que quiere un macho de grueso, largo y tieso güevo blanco para que lo meta en tu culo negro. –las palabras son increíblemente insultantes y poderosas.

   Roberto lo sabía, porque era escucharle y que de su miembro manara una gran cantidad de líquidos. Pero, un momento, ¿qué pasa? Él no era quien seguía el juego de nadie, ¿no? Separándose un poco, a pesar de la resistencia de Hank que no quiere que esa boca que succiona abandone su culo, como nunca lo quiere ningún hombre cuando tiene a otro carajo sometido haciéndole eso, con los pulgares toma los pliegues, halando, exponiéndole más de la entrada. Y la boca vuelve, con la lengua afuera, penetrando ahora sí, logrando que Hank gima y se tense todo, casi arqueando la espalda en el sofá. La siente, la móvil, suave y reptante lengua entrándole en el culo, azotando, acariciando, penetrando, lamiendo, mientras los gruesos labios, con leves sombras de barbas que raspan sus pliegues, se sellan sobre el agujero. Lo lame, se la mete, lo ensaliva y lo chupa, y Roberto, ojos cerrados, expresión suprema de gozo en lo poco que se ve de su rostro con las marrones bolas del chico sobre su nariz, casi se corre de gusto sabiendo que complace al carajito ese. Le estaba dando placer y eso le encanta, pero… Le come el culo y ve la rojiza verga agitándose sobre su frente prácticamente. La quiere, pero aguanta porque no le han dicho que la tome (aunque no sabe él mismo que es por eso), hasta que una gota espesa que forma un hilo de telaraña se desprende y cae sobre su frente, caliente, olorosa. Enloqueciéndole.

   Abandonando el culo de Hank, sube, todavía rozando la nariz, boca y barbilla de sus bolas, para recorrer con la lengua el rojizo y hermoso tolete de abajo arriba, recogiendo cualquier gotita que haya rodado, cayendo hambriento sobre la punta y tragándola, gimiendo ahogadamente por el placer más intenso que le recorre cuando su lengua se moja con esos líquidos maravillosos.

   -¡Negro puto, ¿quién te dijo que podías mamármelo?! –oye el regaño brutal, y sorprendido eleva la mirada para encontrar realmente molesto a Hank, quien cierra los muslos alrededor de su cuello, ahorcándole.- No puedes dejar de hacer nada que te ordene, ¿lo entiendes, puto de mierda? ¡Nunca! No eres más que una mierda nacida para obedecer. –le grita apretando más.- ¡Y no puedes tocarme si no te lo ordeno!

   Dios, estaba loco, piensa Roberto, realmente alarmado, sintiendo la presión alrededor de su cuello, pero no el muchacho. No, el loco era él, maravillándose de excitarse por sus muslos alrededor del cuello, por el tono con el que le hablaba. Por el sabor increíblemente delicioso de su verga… ¿Cómo pudo vivir tanto años sin probar una?

   Como con fastidio, Hank aparta sus muslos, mal encarado, dándole por la frente y apartándole de su güevo mojado.

   -¡Lárgate!

   -¿Qué? Oye…

   -Me molestaste, coño. ¡Vete! –le grita feo.

   Y Robert siente que se muere, caído de lado ahora en el suelo, frente al muchacho, la insolente verga balanceándose, todavía deseándola. Siente que se muere porque casi teme que va a echarse a llorar. No, no quiere irse así. No quiere que Hank esté molesto con él, quiere alegrarle. Quiere mamárselo con fuerza, chupar como un buen becerro hasta lograr que se corra para que se contente. O bien, quiere contentarle, pero también saborear esa leche. Y la admisión, saberlo, le ahoga.

   -Por favor, no… discúlpame.

   -Ve.te. –repite.

   -No, por favor; déjame chupártelo, por favor… Voy a contentarte. –y afuera un hombre le oye, bajito, asombrándose.

   -¡Eres una pila de mierda! Sal de mi casa. –Hank es duro y parece que va a ponerse de pie, pero cae cuando Roberto, de rodillas, le atrapa los musculosos muslos muy blancos con sus enormes y negras manos.

   -Por favor, señor, déjame chupar tu güevo. Quiere comérmelo hasta que te corras sobre mi lengua. –suplica, desesperado, no sabiendo qué hará si es rechazado. Ignorando que afuera alguien le oye, quedamente, boca muy abierta, aunque no le identifica todavía, tan sólo sabe que quien se la mamaba al carajito antipático era una verdadera puta.

   -Puto. Eres como todos. Todos los negros son así, codiciosos, lo quieren todo sin comprometerse o respetar las reglas. –es insolente, pero abre más las piernas.- Me molesta verte tan regalado y arrastrado… anda, sáciate, puto.

   No le enorgullece, en verdad, pero no puede importarle menos a Roberto cuando casi jadeante cae sobre la pieza. Sus labios gruesos y amoratados cubren la muy pálida cabeza, tragándola, va devorándola otra vez, centímetro a centímetro, apretándola con sus mejillas, rozándola con su lengua, esforzándose y haciéndola desaparecer toda, sintiéndose increíblemente feliz. Por la pieza pulsante dentro de su boca, llenándole de ganas, pero también por el tensar de Hank, quien gruñe de gusto. Sube teniéndola muy apretada, succionando feo, sin retirar los labios azota el glande y se lo come de nuevo, gimiendo quedamente de gusto al hacerlo, al tenerla otra vez.

   -Oh, sí, trágatela así, puuuuutaaaaa de mieeeeerda… -el tono ido de Hank era de dominante gozo cuando le grita. Atrapándole la cabeza con las manos le obliga a ir y venir con más rapidez.- Así, fuerte, chupa como una puta grande; chúpala como te morías por chuparla, negro de mieeeeerda…

   El cuadro es increíble, de jadeos, de succiones, de gruñidos de placer, uno mama con fuerza, su bocota amoratada subiendo y bajando sobre el blanco falo que abulta por momentos sus negras mejillas. Notándose en su rostro lo mucho que está gozando de mamar aquel güevo, el placer que siente de tenerlo dentro de su boca, contra su lengua, succionándola, dándole placer a su hombre al tiempo que saborea esas gotas que le saben a gloria mientras piensa que quien no ha saboreado una buena verga no sabe de lo que se pierde. Y el chico blanco, rostro altivo, gritándole de manera soez y vulgar que no es más que un negro puto, un negro puto que gusta de los güevos blancos. Era verle atraparle la nuca y mecer sus caderas, cogiéndole la boca mientras le  rugía “cométela, negro; chúpala, puto, chuuuuupalaaaaa”, clavándosela hasta la garganta. Todo giraba alrededor de Roberto mientras sorbía y apretaba con sus mejillas, lengua y garganta, perdido de gusto en la gloria.

   Cuando el tolete se pone duro enteramente, temblando luego y disparando chorros abundantes e hirvientes en su garganta, casi le hace correrse también dentro del bóxer de aquel tipo que se lo arrojó en el gimnasio. Hank, bondadoso, le permite retirarse unos centímetros y los últimos trallazos de semen caliente y espeso bañan y cubren su lengua, enloqueciéndole de lujuria, el sabor era intoxicarte, tanto que succiona y traga con desesperación; y mientras lo hace, sin notarlo, se corre dentro del bóxer, con espasmos violentos. Riendo, agitado, Hank si se percata, apartándole de un empujón, Roberto cayendo sobre la alfombra, respiración agitada, mareado y débil por el intenso placer de su clímax… Paladeando aún el sabor de esa leche en su boca. Los espermatozoides de ese chico. El semen de otro hombre. La esperma que tragó y disfrutó… La semilla de su hombre.

   -Eres tan puto. –parece acusarle desde arriba. De pie. Se miran a los ojos.- Sube al sofá, de rodillas… culo al aire, negro de mierda. Quiero ver lo que me pertenece… Quiero hacer usar de lo que es mío por derecho: tu coño negro.

……

   ¡Era una maldita locura!, no dejaba de pensar Gregory Landaeta, congelado y erizado, la boca seca, el corazón latiendo feo en su pecho… con ese sujeto, fuera quien fuera, pegando la pelvis de su culo, allí, en plena oscuridad de un vagón del Metro. ¡Y su verga! La notaba muy claramente, dura, caliente, totalmente parada, frotándose lentamente de sus nalgas redondas y firmes, mientras otro sujeto, al lado de ese, ¿vienen juntos o cada quien por su lado, le vieron y le atacaron?, no lo sabe, sólo que también está allí, tocándole, cuidándose de no rozar con el otro, como si le diera repulsa el contacto con el otro hombre… pero no con su nalga. Siente la mano caliente tocarle cuando el otro dejaba un pedazo libre. ¡Y lo hacían en ese vagón lleno de personas! Estaba rodeado de gente, y allí, frente a todos, uno le manoseaba, el otro frotaba una y otra vez, ahora de arriba abajo con un leve vaivén, la verga de su culo.

   Lo peor era que una idea le asaltó, erizándole más, haciéndole contener un jadeo pero hinchándole el pecho: ese carajo la tenía bien dura… por él. Su culo lo tenía así, cometiendo aquella locura. Sus nalgas. Lo otro, y lo cual era más desconcertante, era que no se apartaba. No, ya no intentaba detenerles, mirando su reflejo, ocultos los otros por su propia imagen, puede verse, muy quieto, rostro de piedra, las dos manos en el tubo, aunque…

   Mierda, era una locura. ¿Qué estaba pasándole? ¿Cómo podía excitarle tener a esos sujetos tocándole así?, pero era. Se estaba erectando bajo sus ropas y es perfectamente consciente de que se concentra en su región glútea, como para comprobar cada cambio, cada roce, cada sensación. El vagón se mueve, jura por Dios que se trata de eso, no de su culo yendo levemente de adelante atrás, refregándose de la pieza del otro macho, imaginando esa verga blanca totalmente parada, a lo largo dentro de las ropas del otro, frotándose de la raja de su culo bajo el jeans ajustado que lleva. No, no quiere pensar en eso, y no, no es que se mece y se frota del hombre a sus espaldas.

   Salen del túnel, la luz vuelve y con ella sus temores. Esos carajos no se apartan, ¡uno le frota con el güevo, el otro con la mano! El vagón de detiene y ahora si se apartan; el joven hombre negro baja la mirada hacia la pareja mayor sentada al frente, imperturbable al mundo… casi lamentándolo. Le sorprende y molesta sentirse un tanto decepcionado cuando la mano y la pelvis de esos sujetos se apartaron. Y eso le altera, no debería sentirlo. Joder, él no era ningún marica. Pero siente el hormigueo sobre sus nalgas, allí donde la dura verga y la mano firme le tocaban y frotaban. Su piel lo extraña. Se queda quieto. Mucha gente baja, otros suben. Un asiento se desocupa momentáneamente en el más externo de los dos que forman la ele con los que pegan de la pared del vagón. Y no lo toma. Se queda donde está viendo a un carajo joven que se sienta, audífonos al oído, morral al suelo, tomando un libro. Otro que se perdería en su mundo aparte y que no notarían si algo extraño…

   El vagón arranca, y vagamente cae en cuenta que debió bajar en esa estación, pero lo olvida por aquella mano que vuelve junto a la suya en el tubo. Joven, blanca, fuerte. Y cierra los ojos un segundo antes de sentirle nuevamente; aún antes de entrar al túnel, esa pelvis vuelve contra sus nalgas, y tiene que contener un jadeo, sabiendo que tiene la piel de sus glúteos totalmente erizados. Y, maldita sea, echa el culo un poco para atrás, abriéndolo, permitiéndole encajar a lo largo, y casi sufre un desmayo cuando lo nota, el sujeto empujándoselo. Un güevo que estaba bien tieso. Lo siente en toda su dureza, calor y hasta pulsadas. El tipo va de adelante atrás, frotándose, usándole para darse placer, manoseándole de manera vulgar dentro de un vagón lleno de gente, y la idea le marea. Tragando abre los ojos, las luces de seguridad forman sombras, y volviendo el rostro hacia un lado se encuentra con la mirada del chico que acaba de subir, ojos muy abiertos, boca también, el libro cerrado en su muslo; un chico que notaba perfectamente que ese otro sujeto estaba restregándole el güevo del culo, y que él se deja, que más bien lo buscaba.

   ¡El chico le había pillado!

CONTINÚA … 9

Julio César.

LOS WINCHESTER, LINDA Y LOS ANGELES CAPULLOS

agosto 31, 2014

SUPERNATURAL, ¡ESOS HIJOS DE…!

EL FANTASMA DE KEVIN

   Aunque cueste, a veces salen críticas…

   Soy un amante fiel de la serie Supernatural, de todas sus temporadas, pero a veces hay detalles que molestan, así como hay otros que exasperan un poco. ¿Tenía que morir Kevin? Eso se discutirá toda la vida, sobre todo teniendo en cuenta que los hermanos se medio reconcilian a los dos capítulos, o lo aparentan, trabajando juntos de nuevo. ¿Se pensó bien la trama de los ángeles? Pareciera que no. Y todo confluye en el 9×14 – Captives, donde lo bueno que se puede decir es que hay un cierre, la mamá de Kevin, Linda Tran, logra sobrevivir (por ahora) a su encuentro con los hermanos… ¡aunque perdió tanto!

DEAN

   Encontramos dentro del bunker el aire de hostil separación entre los hermanos. Ver a Dean sobre su cama, no se sabe si durmiendo o descansando, aunque uno no se explica cómo con el volumen de la música, así como toda la ropa puesta incluidas las botas, refleja a las claras que está distanciado de su hermano. Que vive un tormento interno y se aparta donde no pueda escuchar ni sus pensamientos, tal vez con un infantil “él tendrá que venir” (así de bueno es interpretando Jensen Ackles). Es cuando ocurren esos fenómenos electromagnéticos que los ponen en alerta rápidamente. Sam sale de su cuarto respondiendo a sus llamados y comprueba lo de las luces. Dean aparece: ¡el bunker está encantado! ¿No sonó genial? Deducen que como nada puede entrar debe ser un fantasma hogareño, alguien que murió allí, y como hasta ese entonces ningún Hombre de Letras se había manifestado tiene que ser alguien más reciente, y saben que se trata de Kevin. Mientras esperan contactarlo, por turnos, Dean le llama y suelta toda su amargura, el dolor de haberle fallado. Lo típico. Sam le oye y aparece Kevin. Este les informa que nadie ha podido subir al Cielo desde la caída de los ángeles, cosa alarmante, ¿y si todos enloquecen y se vuelven agresivos? Como sea, Kevin oyó en la red fantasma que su madre continúa viva y quiere que ellos, para variar, hagan algo por él y vayan a buscarla. Lo hacen, contactan a un fantasma femenino que les dice que la tenían encerrada en un depósito, junto a otros dos, por culpa de un hombre con acento inglés, y una de los otros prisioneros era Linda. Dean no sabe de quien hablaba, Sam le aclara el punto.

LINDA TRAN

   Aparentemente, investigando sobre la chica fantasma, que en un descuido de su carcelero escapa pero es recapturada y asesinada, saben que era la querida de un político importante, y que Crowley la mantenía retenida para controlar al hombre, como hizo con la mamá de Kevin. Dean, quien tiene sus asuntos con el Rey del Infierno, intenta contactarle y eso parece molestar a Sam, incluso que comente el “Crowley ordenó les retuvieran, no que les mataran”. Llegan a un depósito, hay dos chicos idénticos, los hermanos cazadores se separan y son atacados por los gemelos. Fue doloroso ver a Sam responderle a Linda Tran que Kevin está muerto. Ella quiere que le lleve con él, cuando le creía vivo y ahora que le sabe muerto (se lució la damita). Dean enfrenta a uno de los gemelos, que mató al otro para contactar al Infierno, el cual parece haber enloquecido, es un demonio a quien Crowley puso a vigilar a esa gente, sin lastimarles o matarles, y ahora le cuenta a Dean que eso era una tortura para un demonio joven lleno de maldad en sus venas. Cuando el cazador le hace saber que Crowley no vendrá, y que son amigos, pensé que sacaría un cuchillo, escaparía y le mataría, pero si no llega Sam, acaban con él. Atado, el chico demonio debe enfrentar su castigo, uno que llega de la mano de la severa señora Tran. Y me gustó. Como su encuentro con Kevin, y la partida con su hijo, quien todavía le dice a Sam que no le culpa, que no fue él quien le mató. Hubo mucho de triste y patético en saber que la señora Tran se lleva a su hijo, el joven profeta signado por todo ese pesar, para cuidarle de no enloquecer, como si todavía fuera un niño, aunque para las madres siempre lo somos. Es increíble pensar en todo lo que perdió Kevin, como antes lo hicieron Andy y Jo.

KEVIN Y LINDA FUERA DE LA SERIE

   De este final me gusta cuando Kevin les pide a los hermanos que se entiendan, estos dicen que lo intentarán, especialmente Sam, pero le miente. En cuanto salen, y Dean se vuelve hacia su hermano creyendo que hablaba en serio, este ya va saliendo.

SAM MIENTE

   Verle regresar a su cuarto, a la cama, a su música, fue insatisfactorio. Por cierto, que este detalle molestó a muchos, pero, contrario a la pasada temporada, hay que ponerse en el jugar de Sam.

CASTIEL CAPTURADO

   Lo otro del episodio fueron los ángeles. Castiel aborda a uno en un entierro y le amenaza, sabe que la muerta, Rebecca, era amiga de Metatron y quiere saber donde se encuentra este. El ángel le responde que ellos se habían separado de todos, incluido Metraton, y buscaban vivir en paz (Castiel, con su “otra facción”, puso el dedo en la llaga), pero que fueron exterminados por el gran asesino, Bartolomé. Para no hacer el cuento largo porque ya pasó hace tiempo, Castiel es sometido por dos ángeles y llevado ante Bartolomé, quien le abraza como su amigo. Juntos recuerdan su batalla contra Rafael, pero Castiel comenta que cuando se fue, él, Bartolomé, torturó y mató a los ángeles que dejó como prisionero. El otro le responde que era su trabajo, que a Castiel no se le dijo por lo mismo que muchas veces se le apartó de alguna maniobra, porque no obedecía. Los ángeles debían, sobre todas las cosas, obedecer, fuera cual fuera la orden y Castiel siempre fue reacio a ello.

CASTIEL Y BARTOLOME

   Pero ahora Bartolomé es quien imparte las ordenes, como bien señala Castiel, y le pide que se unan para vencer a otro de los ángeles, violento y terrorista (a uno de los suyos Castiel le trovó la gracia), e ir contra Metatron, derrotarle, regresar al Cielo e imponer un nuevo orden. Castiel no sabe qué responder hasta que le ve asesinar al ángel que estuvo en el funeral de Rebecca, luego de torturarle. Bartolomé es implacable e infame, quiere acabar con Metraton y regresar el Cielo, si, pero como único triunfador, el Gran Jefe, ¿otro Dios?, por eso matará a los ángeles reunidos en la otra fracción violenta, y a los grupos como el de Rebecca que quieren vivir en paz.

LA MUERTE DE BARTOLOME

   Castiel y él luchan, nuestro ángel le derrota pero no le mata, le da la espalda para irse y Bartolomé le ataca por la espalda. Sin embargo, nuestro ángel que bastante batallas ha librado junto a los Winchester, le espera y le mata. Sale de allí porque uno de los dos ángeles que le detuvo, impide que el otro ataque. Y frente a la tumba de Rebecca, Castiel se topa con ese ángel, que no quiere luchar sino seguirle. Castiel responde que no es un líder, el otro insiste en que si , y le seguirá, y que no es el único. Afligido el  ángel de la guarda de Dean mira que hay otros. Sus seguidores.

LAUREN TOM

   Okay, el capitulo tiene mucho para el análisis de nuestro programa en esta temporada, y aunque no fue un episodio relleno, ha evolucionado (la lucha de los ángeles), no fue uno de mis preferidos, exceptuando la participación de la excelente Lauren Tom, la señora Linda Tran. Lo primero es algo que amo y odio del programa. Aquí nadie está a salvo, todos, excepto los hermanos, pueden morir y desaparecer, desde John Winchester a Lilith, la segunda de Lucifer, e incluso este mismo; pero a veces parece exageradamente cruel el tratamiento a algunos personajes, resultando odioso. Debería ser confortante saber que pasa, hay series donde nadie desparece y terminan en un arroz con mango, como Smallville o Héroes, pero es duro. No es que se van de viaje, se casan y viven felices junto a un río cantarino (aunque no les presentan más), no, les matan. Ellen, Jo, Bobby (el gran Bobby) y ahora Kevin. Los productores son un tanto mezquinos y crueles. A la señora Tran le han dado un final, que no fue justo, se va, una mujer madura, sola, llena de pesares porque para colmo carga con el fantasma de su hijo que no puede ir al Cielo como merece. A otros han dado también un adiós, como aquella chica, Christie, aunque tuvo que pasar por la muerte de su padre. También Garth tuvo su conclusión, que no me gustó mucho. A Charlie le fue mejor, pero quedando fuera de la realidad. Ahora parte la señora Tran, o al menos no la han matado aún, pero no me alegró.

   Lo otro que ha sido un tanto insatisfactorio ha sido la trama de los ángeles. Creí que sería más interesante cuando cayeron, pero fuera de Metatron con su plan para convertirse en Dios, el resto parece halado por los cabellos. El enfrentamiento entre ellos parece absurdo, tal vez porque les hace ver muy lejos de la idea que tenemos de los ángeles, más bien parecen demonios con un complejo de superioridad, luchando por pasiones bobas como los antiguos dioses griegos y romanos. La aparición de Bartolomé fue interesante, también su plan para conseguir recipientes para los caídos, un líder militante, pero no se sabía qué tramaba, fuera de desear la muerte de los Winchester y Castiel. Era una trama más o menos buena hasta que aparece otra fracción, más violenta (lo dicho, qué ángeles). Las peleas a cuchilladas eran divertidas, pero alarmaba la cantidad de gente que estaban matando, es decir, daba la sensación de que los hermanos ya no podían salvar a los seres humanos de los entes mágicos.

   Eso por ahí, pero luego,  sin que se sepa cómo, parece acabar la guerra entre ellos con la llegada a la Tierra de Metraton. Y dio la sensación de que los escritores no tenían muy claro qué buscaban conseguir, cuál era el nudo de la trama, ni cómo continuarlo; con todo, los leviatanes tenían un por qué, un plan (aterrador), aunque fuera mal rematado al final. Con esta caída y la pelea entre los ángeles no se ve eso. Se siente que intentaron ese giro para ver qué pasaba, y según fuera quedando irían escribiendo, pero eso les dispersó. La trama no ganaba intensidad, ni preocupaba, más allá de lo violentos e irracionales que eran. Debe ser porque las cinco primeras temporadas sí fueron ideadas como un gran todo, que ahora no parece haber conexión o un plan especifico.

BARTOLOME

  Bartolomé si me agradaba como villano, tenía presencia, se veía mejor que Dick, el leviatán. Y viene y le mata Castiel. Esto estuvo mal por varias cosas. Primero, amamos a Castiel, en serio, y le queremos siempre en la serie… pero como angelito de la gurda de Dean. Verle pelear por su cuenta, un capítulo muy centrado en él, no queda bien. La cita fallida de la temporada pasada estuvo genial, pero acompañando a Dean a un burdel en la quinta fue infinitamente superior. El que fuera él quien matara a Bartolomé no habría estado mal si uno de los hermanos hubiera estado presente, como cuando atacaron a Dick, no de esta manera. Lo he expresado antes, nos gusta ver a los hermanos enfrentado el gran peligro, desafiando a Lilith, a Lucifer, a Zacarías, unos simples humanos venciendo los grandes poderes, fuera de que Dean siendo zarandeado, golpeado, atrapado por el cuello, siempre queda bien. Y Bartolomé, ese carismático personaje, aunque con una trama floja, jamás enfrentó a los hermanos. Ni una vez. Ni a su rival por el control de los ángeles. Mucho menos a Metatron, Abaddon o Crowley. Al personaje le desperdiciaron aún más miserablemente que a Dick, Eve, Zeus y otros grandes y poderosos seres. Bartolomé, y su grupo, desaparecen sin que se notara que fueran determinantes para nada, ¿qué lograron?, ¿qué hicieron? Repito, Metatron se ve mejor dibujado, no sólo por el actor que lo encarna, Curtis Armstrong, el eterno Cochinón de La Venganza de los Nerds, ya que Adam Harrington (Bartolomé), es un señor interprete. Falló el libro.

   No hacía falta ver lo que seguía para saber que ahora la acción “ángeles”, se concentraría entre Metraton por un lado, y Castiel por el otro. Cosa que me alegra, pero esa trama debe ir más ligada a los hermanos. Por suerte la temporada cuenta con Crowley y Abaddon, batalla de diablos que aunque no han tenido los enfrentamientos que ha habido entre ángeles (los demonios parecen más civilizados), es interesante. No sólo por el control final del Infierno, sino por los actores y personajes, si Mark Sheppard (Crowley), es bueno y carismático, como el mismo Misha Collins, Alaina Huffman (Abaddon), no se queda atrás. Es una de mis villanas favoritas, ni siquiera la odio (bueno si, un poquito, por matar a Henry).

   Por cierto, ¿sabe alguien el por qué de la poca atención que el Canal Warner le está dando a la serie si gusta lo suficiente como para continuar?

CAZADORES Y CAZAFANTASMAS TRISTES

Julio César.

INOCENTES COMO BEBÉS

agosto 31, 2014

CERCANIA

UN CHICO EN TANGA MAJA

   Cuando el papá de su novia le invitó a ir a solas a playa Parguito, comprándole de paso esa tanga, no esperó verle eso afuera… ni tan tieso.

MUSCLE CATOON GAY

   No lo entiende, esos chicos siempre parecen ahogarse, le toca sacarles en brazos y aplicarles respiración boca a boca, ¿por qué entraban otra vez?

UN CHICO DESNUDO Y ATADO

   Joder, debió estar más pendiente; para tatuarse un “mami” en la baja espalda por aquel sujeto rudo y barbudo no debió dejarse desnudar ni amarrar…

TIOS COMPARANDOLAS

   Ahora, aunque no puede parar, se pregunta si será cierto que es la única manera exacta de medirlas entre amigos.

MILITAR HOT

   No lo entiende, le dejan ahí, así, dizque para hacer salir a los peligrosos insurgentes que llevan meses apartados de todo y todos, ¿por qué saldrían?

DE TIOS XXX…

Julio César.

MUSCULOSO Y NECESITADO

agosto 31, 2014

ANSIEDAD

MUSCULOSO CON TRUSA EN CULO

   Cada vez mejor…

   Me encanta ver a mi vecino ejercitándose, con dedicación, posando y volviéndose a mirarme, sabiendo que amo como sus músculos crecen y endurecen, esperando encontrar aprobación en mis ojos. Sabe que me enorgullece cuando se prepara, todo para mí, porque mientras más se esfuerza, levanta pesas y se cuida, más mi puto caliente se vuelve. Parecía haber una relación directa, mayor masa muscular ganaba y más quería que lo usara para lo que yo deseara. Si otra persona le mira, o cuando compite, admirando todos los presentes ese corpachón, sonriente, feliz, me busca con la vista y entiendo que en ese momento lo único que desea es que le posea. Allí mismo, delante de todos. Era mío, pero también yo le pertenecía, ¿quién podría apartar semejante bocado?

DESESPERACIÓN

Julio César.

NOTA: Qué difícil es escribir en primera persona, al menos en este tipo de cuentos. Muchos me han señalado que las historias serían mejor si fueran desde mi punto de vista, pero no es fácil… siento algo de vergüenza.

LA IDEA SECRETA

agosto 31, 2014

FELIZ DÍA, PAPÁ

CALLANDO

  Del dicho al hecho, qué cierto…

   ¿No les ha pasado que cuando un amigo va a una cirugía y te pregunta, nervioso, qué piensas le dices que todo saldrá bien aunque ya casi te huele a velorio? Igual con negocios, un conocido, todo ilusionado, te dice que venderá la casa, el carro y gastará los ahorros de toda una vida para comprar unos frijoles que tienen historia; uno piensa “qué idiotez”, pero muchos parecen sentirse tentados a decirle que sí, que se arriesgue. Porque si, es cierto, quien no arriesga no pierde, pero tampoco gana. Quién sabe, tal vez el éxito está allí… pero si el sujeto que vende los frijoles se ve arruinado, o salta cuando oye una sirena policial, hay que sospechar. ¡Qué son frijoles, coño! O si al cirujano que realizará la operación ya planteada le investigan por tantos pacientes muertos, me parece que algo debe decirse. Es casi obligatorio. Me pasa. Y no soy popular.

   Tengo un cuñado cincuentón, quien junto a mi hermana tiene la vida resuelta con un negocito donde arma muebles de madera, los pulen y venden. Mi cama es una maravilla, aunque es un mamotreto que causa dolores de cabeza cada vez que hay que moverla para algo; debo pintar el techo y todavía no me animo. Bien, el hombre no se sentía bien de salud, fue al médico y le encontraron algo en el corazón; se asustó todo, su padre murió de un infarto. El médico le dice que tiene que someterse a una intervención sencilla, algo casi rutinario, un marcapasos, pero él se angustia. Como hoy en día poner un marcapaso es como sacar un apéndice, hasta yo le digo que tranquilo, que todo saldrá bien. Que será un mal rato, unos incómodos días y luego recobrará su vida de siempre (si, lo sé, todos parecemos conocer a alguien que ha muerto en una apendicetomía, pero es raro). Mi hermana se desvive en mimos y murmullo de aliento (cosa nada fácil, es de las que toda verruga la confunde con un tumor), tranquilizándole en su día a día mientras llega la fecha. Que todo saldrá bien.

   Pues bien, mi cuñado quiere incursionar en el mercado de elaborar las partes de los muebles que vende, justo ahora cuando no hay material para nada, y hablando como mi hermana, quien le dice que ya no se lo tome tan en serio, pero le apoya, le comunica que va a pedir un préstamo bancario, y que como su esposa tiene que firmar el formulario. Ella lo tomó, lo firmó… y se quedó viéndolo, contándomelo luego, me dijo que se le subió la tensión. Iba a solicitar treinta millones de bolívares, que suena como a poco, pero con lo devaluado que está nuestra moneda en manos de estos genios de la imbecilidad que todavía esperar aplausos y reconocimientos (el Ministerio del Poder Popular para no se sabe muy bien para qué cosa de la Economía), es en verdad tres mil millones de bolívares de los de antes (la inflación nos está comiendo, para comprar pan hay que cargar una carretilla llena de reales), que aunque devaluados, son una cifra grande para un negocio donde todo el mundo, incluido yo, ve problemas.

   Me hizo gracia que viendo el papel, mi hermana olvidara todas sus buenas intensiones, dejando caer en velo de la preocupación real por su salud y le gritara: ¿Treinta millones de bolívares?, ¿tú eres loco? ¿Y si te mueres tengo que cargar yo con esa deuda?

   Dios, cómo reí escuchándola, aunque debió ser un duro momento, porque me contó que luego se sintió mal por él. Pero es así, es fácil poner pañitos a las situaciones, mentir y mentirse sobre los temores e inquietudes, pero siempre afloran. Y con razón, muchas veces.

QUÉ DEPRE…

Julio César.

COLMO DE MANIA

agosto 31, 2014

DULCE JUVENTUD

INDIFERENTE A UNA MAMADA!

   ¿En serio? ¿Una mamada y todavía revisando tus mensajes?

A MAYOR TAMAÑO MAYOR DECEPCION

Julio César.

SER O NO SER SU PERRA, HE AHÍ EL DILEMA… 20

agosto 30, 2014

SER SU PERRA, HE AHÍ EL DILEMA…                         … 19

   La siguiente es una historia que NO ES MÍA. Pertenece totalmente al señor capricornio1967. Tan sólo la reproduzco, tal vez cambiando una que otra coma, aunque la historia ya está por ahí, completa. Es un relato maldito en toda la regla, un hombre maduro decide tomar, controlar y dominar a su joven pupilo, transformándole en algo que no quiere, ni soñaba, aunque se resiste. Lo repito, es un cuento muy maldito. Disfrútenlo:

……

EL DILEMA

Autor: capricornio1967

Capítulo VI “CASTIGO”

MUCHACHON EN HILO DENTAL ROSA

  Algunos nacen para ser cogidos… en trampas.

……

   -¿Puedo entrar? -pregunta la voz de su madre después de tocar la puerta.

   -Pasa, mamá. -responde de manera autónoma.

   -Ya regreso tu padre, y quiere hablar contigo. Baja por favor.

   -Está bien. Solo déjame cambiarme de ropa.

   Adriana sale dejando que Daniel se cambie de ropa, usando una camiseta de algodón y un pantalón deportivo baja lo más pronto posible. En la sala están sus padres. Sin poder ver de frente a Luis, Daniel se sienta frente a ellos.

   -Me dijo mamá que quieres hablar conmigo, papá. Lo siento, sé que los he defraudado, pero les juro que no volverá a repetirse, se los prometo.

   -Pon algo de ropa en una maleta, estos días que faltan para que viajes a Grecia, te quedaras bajo la supervisión, las 24 horas del día, de Franco. Tienes 15 minutos para preparar todo, es la única forma de que no seas expulsado del equipo de natación. –informa este, monocorde.

   -¡¡¡PERO!!! -la sorpresa lo traiciona, aquello era horrible, ¿estar totalmente a la merced de ese monstruo que quiere esclavizarle sexualmente?- Papá, te aseguro que no es necesario, yo…

   -¡Silencio! Eso no está a discusión, Franco me ha dicho que esa es tu última oportunidad, o accedes y no irás con el equipo olímpico. Así que no repetiré la orden, haz tu maleta.

   -Papá, ya estuve entrenando con él, todo el fin de semana, yo creo que…

   -Tu harás lo que te ordeno, Daniel, has estado fallándonos a tu madre, a mí y a tu entrenador, ¿cierto? Ahora afróntalo. -le pregunta viéndole fijamente a los ojos.

   -Está bien, lo haré. -jadea resignado; lo haría para salir de todo ese problema. Además de una forma para que sus padres recobren la confianza en él, ya solo son unos días para emprender el viaje a Grecia, después de eso solo el tiempo que duren las olimpiadas, aproximadamente 4 semanas, y será libre. Al finalizar las competencias ya no tendrá Franco ningún poder para obligarle a ser su esclavo sexual. Un poco mas de paciencia, ya habrá tiempo de que Franco pague por lo que le ha hecho.- Iré a preparar mi maleta.

   El joven sube rápidamente las escaleras hacia su habitación, mientras Luis y Adriana se miran a los ojos, preguntándose si estarán haciendo lo correcto.

   -¿Tú lo llevarás a la casa de Franco? -pregunta Adriana.

   -No, Franco pasaré por él.

   -Esperaremos a Franco entonces. -responde mientras se recarga en el pecho de Luis, quien evita besarla en la boca cuando ella intentaba hacerlo.

   -Estoy algo cansado, querida; ha sido un día terrible. Me iré a dormir, que Daniel espera Franco, no debe tardar.

   -¿No esperaras a Franco? ¿No vas a despedirte de Daniel? ¿No crees que exageras?  –pregunta ya en un tono algo molesta.

   -Adriana, por favor, no discutamos; estuvimos de acuerdo en esto. Solo Franco podrá mantener vigilado a Daniel, son solo unos días. Pero no quiero estar aquí cuando Franco llegue por él. Por favor.

   -Está bien, yo esperaré a Franco y despediré a Daniel.

   Mientras tanto, Daniel llega a su recamara furioso. Sabe que todo es obra de Franco, a quien no le bastó con haberlo tenido el fin de semana a su disposición, sino que ahora desea tenerlo de nuevo. Golpea las paredes, de impotencia, de rabia, de no poder hacer nada, de no poder rebelarse para no defraudar a sus padres.

   Unos minutos más tarde, Daniel estaba vistiendo su traje deportivo, pantalones holgados de elástico, camiseta de algodón y la sudadera deportiva del mismo material que el pantalón. Aun entre la ropa suelta su perfecto cuerpo se dibujada claramente, su altura y los movimientos felino de su cuerpo de musculatura torneada y largos, daban como perfecto marco su varonil rostro a pesar de ser tan joven, ese atractivo tan viril heredado de su padre.

   -Estoy listo. -dice a su madre, extrañándose de que su padre no esté ahí con ella. En su lugar esta Franco. Se entiende su mirada de sorpresa, pensó que sería su padre quien lo llevaría a la casa de Franco.

   -Saldívar, que gusto verlo de nuevo. ¿Preparado para lo que le viene? –sus ojos relucen.- ¿Nos vamos ya? -pregunta mientras se pone de pie dando por terminada la conversación que tenía con la madre del joven. Impaciente por comenzar a “entrenarle” un poco más.

   -Si, señor. Nos vemos, mamá, te llamare por teléfono, ¿Dónde está mi papá? -pregunta al fin, extrañado.

   -Se sentía algo cansado, está dormido. -finge no darle importancia al asunto.

   -Despídeme de él. -toma su pequeña maleta y va hacia donde Franco está.- Listo señor.

   Después de darle el beso de despedida a su madre, Franco y Daniel abordan la camioneta del entrenador. Franco lleva puesta una gorra que destaca su rostro redondo, grueso de barba cerrada y bigote, aunado a su cuerpo de complexión gruesa velludo, unos kilos de más pero que no le restaban agilidad al momento de nadar, o capacidad apara dirigir al equipo.

   Daniel está sentado a su lado sin voltear a verlo, mirando únicamente al frente, sabe que Franco disfruta todo eso y, él se siente impotente de poder evitarlo. Sospecha lo que le espera en la casa del entrenador, a su merced, sin que haya algo o alguien que pueda salvarlo o impedir los sucios planes del siniestro entrenador. No le queda ni el escape de ir a casa, el refugio de sus padres.

   -¿En qué piensa, Saldívar? -le pregunta Franco sin voltear a verlo.

   -En nada, señor.

   -¿Sabe lo que le espera en mi casa, Saldívar? -pregunta esta vez con cierta burla.

   -Lo imagino, señor. -responde Daniel sin voltear a verlo, tampoco sintiéndose nervioso a pesar de que lo que sabe que sabe que Franco le hará; no puede ser nuevo para él, aun así esa situación no le gusta, lo presiona, pero ¿qué puede hacer?

   -¿Lo imagina? ¡JEJEJEJEJEJE! -la risa de Franco pone más tenso al joven deportista.

   El resto del trayecto, aunque Franco sigue conservando esa sonrisa siniestra de placer y satisfacción, Daniel permanece con la vista fija en el frente como ausente resignado a su suerte sexual. Cuando la camioneta entra en la cochera de la casa del entrenador, el joven sabe que empieza su verdadera tortura. Baja la mirada tratando de contenerse, de no echar a perder todo. Descienden del vehículo y caminan hacia la entrada de la residencia.

   -Estaremos solos, Saldívar, la servidumbre tiene estos días libres, ¡Al fin solos, mi amor! -le dice mientras busca la llave para abrir la puerta. Daniel solo lleva su maleta en las manos.

   El clavadista no responde, apenas lo escucha, como desearía que en abrir la puerta Franco se llevara muchas horas así retrasaría su tortura

   -Pase, Saldívar. -le dice Franco mientras empuja la puerta.

   Con pasos lentos, Daniel ingresa a la casa que será su prisión por los próximos días. Camina hasta la mitad del recibidor, mientras escucha que Franco entra tras de él y cierra la puerta. El joven se detiene esperando lo que Franco vaya a ordenarle, sigue así dándole la espalda mientras los pasas de Franco se acercan lentamente y se coloca a espaldas.

   -MHMMM, Saldívar, ya extrañaba estas nalgas tan redonditas. -le dice mientras con sus manos empieza a tocar el duro trasero de Daniel. Apretándolo fuertemente; recorriéndolo aun por encima del pantalón deportivo, siente la firmeza de la forma. El placer de tener ese perfecto culo a su disposición, cuando y donde quiera, ara hacerle lo que desee, le pone duro en segundos.

   Daniel siente como su trasero es fuertemente estrujado por Franco, pero permanece inmóvil mientras las grandes manos del otro recorren una y otra vez su culo, frotando sus dedos entre los turgentes glúteos, casi metiéndose entre ellos, todo para que Daniel sepa del alcance de sus dedos. Solo unos segundos bastan para que las ansiosas manos de Franco bajen de golpe el pantalón deportivo de Daniel, dejando únicamente el traje de baño que usa y que se ajusta como una segunda piel a las curvas de su trasero. Los pantalones caen hasta los tobillos del musculoso jovencito que permanece quieto soportando las grotescas manos que hacen bruscas caricias en su trasero, recorriéndolo, pellizcándolo, dominándolo sobre el ajustado bañador, una tortura que excita a Franco.

   -MHMMM, Saldívar, jamás me cansaré de tocarle este perfecto culo que tiene, está hecho para ser adorado por los hombres; y es mío, yo soy el único que lo ha poseído, soy el dueño de su culo, Saldívar, seguro que se le estremece cuando oye mi voz.

   Daniel mantiene los ojos cerrado tratando de no razonar, de no aceptar lo que Franco le dice, lo que es hasta cierto punto cierto. Ninguna verga, dedos o lengua han entrado en su culo antes, solo la de Franco y debido al chantaje que lo mantiene sometido a los deseos.

   Las manos de Franco recorren las nalgas, rompiendo el traje de baño que usaba Daniel para que no haya nada que se interponga entre sus manos y el duro trasero del atlético nadador. Daniel apenas si se mueve cuando Franco, a tirones, rompe el ajustado traje de baño arrojándolo al suelo. Es ya casi una costumbre para Franco desnudarlo de esa forma. Las manos del hombre aprietan las desnudas nalgas, fuertemente, una y otra vez. El joven trata de mantener los glúteos contraídos en un esfuerzo de poder proteger su culo, o al menos retrasar unos minutos más la tortura anal que supone Franco hará en su agujero.

   Después de explorar detenidamente las grandes, duras y redondas nalgas de Daniel, las manos de Franco suben y se dirigen hacia delante, buscando los pezones del joven, permaneciendo aun atrás del inmóvil nadador, pero esta vez pega su cuerpo al del muchacho, mientras sus manos se meten debajo de la camiseta de algodón y lentamente se dirigen hacia los objetivos deseados, los dorados botoncitos en los abultados pectorales del joven.

   Los velludos brazos raspan la bronceada piel de Daniel, quien solo separa sus brazos un poco para dejar que Franco explore su cuerpo sin obstáculos, resignado a su suerte. Las manos del hombre aprieten los pezones y los músculos alrededor de ellos como si quisiera ordeñar a su musculoso juguete sexual. Franco sabe perfectamente que una de las partes más sensibles de Daniel han sido sus pezones, la ex novia del chico, con la cual se puso de acuerdo para poder tenderle la trampa, se lo dijo, así que se aprovecha de eso para poder lograr que Daniel presente excitación, cosa que le humillará.

   -Ahhh… -un leve gemido escapa de los labios varoniles de Daniel cuando siente como sus sensibles pezones son manipulados por los expertos dedos de Franco; una y otra vez los dedos pellizcan atrapándolos, rozan y acarician cada uno de ellos, mientras el hombre se mantiene pegado a su cuerpo, por detrás, procurando que la dura verga esté presionada contra sus turgentes y redondas nalgas de atleta.

   Franco aun esta vestido, al menos, pero aun así se nota el abultado paquete, por las dimensiones de su gruesa y larga verga, que para desgracia de Daniel en poco tiempo estará moviéndose en su culo. Siente como el enorme miembro de Franco, a pesar de estar de por medio el pantalón del entrenador, se frota, ya puede hasta sentir la humedad que ha impregnado el pantalón del hombre mientras se frota duramente contra sus nalgas. El joven atleta mantiene contraídas sus nalgas, tratando de que no sean separadas, inocente e inútil resistencia que excita mas a Franco.

   Daniel siente como los fornidos brazos del entrenador le abrazan mas fuerte mientras sus manos siguen torturándole los pezones por debajo de su camisa y su verga sigue esa dura fricción en su trasero; movimientos rítmicos y sincronizados de su verga y sus manos al mismo tiempo que frota su miembro sus manos presionan los pezones de Daniel, mientras la fuerza en sus brazos aumenta para casi mantenerlo sofocado. El joven baja la cara y mantiene los ojos cerrados, luchando contra sus reacciones; en contra de su razonamiento y voluntad, su miembro empieza a responder a la estimulación de los pezones. Es quizá eso lo que más desespera al musculoso joven, que su miembro está respondiendo a la estimulación; aunque no igual que cuando estaba con su novia o alguna otra chica, además mientras el resto de su cuerpo se rebela a las sensaciones, su verga se somete fácilmente. La sangre se congestiona en su miembro a pesar de sentir la humillación en su culo, el placer en sus pezones no reconoce sexo, solo el tipo de caricias de las que está siendo objeto.

   -Dese vuelta, Saldívar. -le ordena Franco mientras sus manos empiezan a quitarle la sudadera que usa sobre la camiseta.

   -Ssi, señor. -responde titubeando, quizá avergonzado de que Franco se dé cuenta de que su miembro empieza a despertar. Mirada al suelo, gira lentamente, sin despegarla de allí un segundo.

   -Desnúdese por completo, Saldívar. -le ordena retirándose unos pasos.

   Daniel, aun con la vista al suelo, termina de quitarse los pantalones que estaban ya en sus tobillos, la camiseta que aun cubre su tórax. Su amplio torso se expande, sus pezones cafés oscuro redondos endurecidos por la manipulación parecen dos botones que sobresalen es ese perfecto tórax, sus fuertes brazos, su cuello firme y grueso, su viril rostro, su miembro grueso largo, del que cuelgan dos grandes bolas, las piernas perfectas definidas muscularmente hablando, su actitud de vergüenza de impotencia, todo eso excita a su infame dueño.

   El joven siente la penetrante mirada de Franco sobre su cuerpo, es como si pudiera sentirla mientras le recorre de arriba abajo detenidamente. A Daniel le gustaría poder hacer que su verga estuviera completamente flácida, que Franco no se de cuanta de lo que ha provocado en él, pero es inútil, aun siente el ardor en su pecho y más aun en sus pezones, por lo que Franco le hizo.

   -Hoy será algo diferente, Saldívar. -le dice mientras mantiene la vista fija en el musculoso deportista.

   -¿Diferente, señor? -pregunta extrañado, levantando un poco la mirada para ver a su dominador.

   Acercándose hasta donde está Daniel, Franco toma con una de sus manos la verga del joven, frotándola, para conseguir endurecerla. No era algo difícil ya que a la edad de Daniel el miembro responde de inmediato a la menor fricción, mas aun en la carga sexual del joven atlético, que ha estado bajo estimulación de sus sensibles pezones. El clavadista trata de mover los brazos al sentir como su miembro responde a la fuerte presión y fricción por parte de Franco.

   -Quédese quieto, Saldívar. -le ordena Franco cuando ve las intenciones del joven.

   -Ah, señor…

   -¿Sabe en qué será diferente hoy, Saldívar? -le pregunta acercándose, casi soltándolo como un murmullo frente a la cara de Daniel, que está empezando a sudar.

   -No, señor. -responde mientras siente como sus pezones endurecen de nuevo por la estimulación de su miembro. El joven se encuentra atrapado en una situación que no desea, su miembro lo traiciona y por consiguiente la excitación se apodera de sus zonas erógenas como sus pezones que siempre han respondido erectándose y poniéndose duros como piedra cuando su verga es excitada.

   Una mano de Franco sigue estimulándole los pezones ahora, mientras la otra le fricciona el miembro. Daniel muerde los labios, aprieta las mandíbulas, tensa todo su musculoso cuerpo tratando de no ceder, de no rendirse, de no demostrar placer, pero la experta mano del otro se mueve rápidamente, presionando todo el miembro del joven, haciendo que las dimensiones de su instrumento aumenten considerablemente, mientras con la otra mano sigue sin dejar descansar los pezones del deportista, que ya parecen piedras por la respuesta que tienen a la manipulación.

   -Quíteme la ropa, Saldívar. -le ordena Franco.

   -¿Cómo? -pregunta Daniel extrañado, abriendo mucho los ojos.

   -¡QUITEME LA ROPA, SALDÍVAR.! -repite en tono molesto, mirándole  fijamente.

   Daniel permanece inmóvil sin saber qué hacer, la orden de Franco lo ha tomado por sorpresa. En las ocasiones que han estado juntos es Franco quien, invariablemente, toma la iniciativa, el que desviste, el que hace todo, y Daniel es solo un juguete sexual en sus manos. No comprende que es lo que Franco se propone ese día.

   -¿QUÉ ESTÁ ESPERANDO, SALDÍVAR? -el nuevo grito saca a Daniel de su estupefacción.

   -Si, señor.

   Daniel avanza unos pasos y empieza a desabrocharle la camisa a Franco. El velludo y prominente pecho del robusto entrenador está cubierto de sudor, los pezones grandes cubiertos de grueso vello, al igual que todo el pecho, hasta el cuello. Las manos de Daniel tiemblan, es la primera vez que desviste a un hombre, nunca desde que aceptó ser esclavo sexual de Franco, lo había hecho y anteriormente solo había estado con mujeres.

   Torpemente termina de quitarle la camisa a Franco, dejándola sobre un mueble empieza a desabrochar el cinto, la gruesa cintura de Franco, firme aunque no estrecha, se deja ver. Los musculoso brazos de Daniel rozan alternadamente con esa velluda piel. El sentir el bulto en la entrepierna de Franco le pone la piel de gallina; sabe que la excitación de entrenador es extrema. El joven cierra los ojos mientras abre el pantalón del otro, que es algo ajustado así que no cae libremente sino que tiene que irlo quitando poco a poco, las gruesas piernas extremadamente peludas casi cubiertas por el mismo tipo de vello grueso y largo que tiene en el pecho, abdomen brazos y espalda. Nunca Daniel había visto tan de cerca el cuerpo de Franco, jamás lo había tocado de esa forma.

   La situación ha hecho que el miembro de Daniel regrese a su estado de reposo; flácido, cuelga de nuevo entre las piernas del musculoso joven. Trata de desvestir a Franco lo más rápido posible, le quita los zapatos, calcetines, para lo cual tiene que tomarle la pierna para que levante un poco el pie. El sudor del velludo y maduro macho impregna la mano del musculoso joven. Cuando termina de quitar los zapatos, Franco está casi desnudo, solo cubierto por la trusa, que por la humedad se le ha pegado al miembro que se nota por debajo de la delgada tela. Además de que es un paquete enorme, ya que Franco tenía un miembro largo, grueso, circuncidado. Daniel se detiene un momento, el grueso y velludo cuerpo del altísimo entrenador esta casi totalmente cubierto en sudor, sus vellos se pegan a su piel. Desnudo, el joven se detiene. Quisiera retrasar más el momento de tener desnudo a Franco frente a él.

   -Termine de una vez, Saldívar. -le ordena Franco al verlo titubear.

   Sin decir una sola palabra, Daniel toma el elástico de la trusa y empieza a hacerla descender para dejar a la vista las grandes y peludas nalgas del entrenador, así como el miembro que parece de piedra, durísimo, emergiendo por entre una espesa mata de gruesos y largos vellos. Daniel tiene precaución de no tocar ese miembro. Aunque Franco lo ha poseído en varias ocasiones, el joven jamás ha tocado su verga. Cuando hace descender la trusa por entre las gruesas piernas, dos grandes bolas cuelgan, bolas de tamaño muy por encima de lo normal. Los segundos le parecen eternos al clavadista mientras recorre con la trusa las largas piernas de su violador. Cuando le ha dejado desnudo se pone de pie, frente al entrenador, esperando órdenes.

   Ambos macho desnudos, el maduro dominante, y el joven musculoso, dominado, chantajeado, sometido a reglas sexuales a cambio no ser eliminado del equipo olímpico, frente a frente, ambos de una altura similar, aunque de complexión distinta. Daniel no se atreve a ver de frente a Franco; quizá hasta sería preferible que Franco lo penetrara de una vez y lo dejara descansar después, para no prolongar el encuentro, la tortura. El joven sabe que debe someterse a sus caprichos, pero no por eso deja de sentir repulsión.

   Mientras la verga de Daniel está flácida, la de Franco está paralela al suelo, durísima, larga y gruesa. Son solo unos centímetros los que separan a Daniel de Franco, éste, sabiéndose dueño de la situación, avanza hasta quedar casi en contacto con el otro, su verga topa con el otro cuerpo y roza el flácido miembro del atlético nadador. El leve temblor vuelve a surgir en Daniel, Franco se acerca y pone la mano en su nuca, tomándole fuertemente de la nuca y metiendo sus gruesos dedos entre sus cabellos, empieza a empujarle la cara hacia delante.

   Daniel piensa que Franco pretende besarle como lo hizo cuando lo desfloró en su propia casa, pero por repugnante que le parezca sabe que es inútil resistirse, así que se deja conducir, aceptando, resignándose. Controlando la repulsión.

   Cuando Franco siente que Daniel no opone resistencia, presiona fuertemente la parte posterior de su nuca, pero en lugar de dirigirle hacia su boca, lo hace hacia uno de sus pezones. Con un movimiento rápido, duro y firme, logra que los labios de Daniel caigan sobre su tórax, la boca abierta de sorpresa, rodeando su pectoral velludo, saboreando su pezón.

   Es cuestión de segundos lo que lleva el cambiar la dirección de los labios de Daniel hacia el velludo pecho del entrenador, donde ahora, por primera vez, prueba su piel velluda y transpirada de macho dominante.

CONTINÚA (el relato no es mío) … 21

Julio César.

NOTA: El relato comienza algo lento, y como no tengo intensiones de apurarme más, quien lo desee puede buscarlo en esta dirección: http://www.todorelatos.com/relato/16991/

MARINA, BRASIL ENTRE SEÑORAS

agosto 30, 2014

SE NOS ACABÓ EL MUNDIAL… ¡NOOOOO!

MARINA SILVA

  Doña Marina Silva, ¿no se ve linda?

   Brasil va a elecciones presidenciales y parece que doña Dilma no las tiene todas con ella. Leyendo en el semanario LA RAZON, supe de una rival que le ha salido. Y qué rival. Marina Silva llega al mundo en medio de la pobreza del norte brasileño, analfabeta hasta los dieseis años, su primer trabajo fue como domestica. Entra en la universidad y estudia Historia (una mujer inteligente). Ecologista de corazón luchó junto a Chico Mendes por la defensa de la Amazonia, y dedicada al trabajo sindical fue fundadora de la central obrera de su estado. Ministra del Ambiente de Lula (una raya), aumento las reservas forestales, los pulmones del planeta, a niveles record, persiguió a depredadores del medio ambiente y encarceló a muchos. Sale del gobierno de Lula por diferencias con este por el uso de semillas transgénicas y la realización de obras en zonas sensibles ambientalmente. Siendo una de las principales amenazas a la reelección de Dilma Rousseff, de ganar sería la primera presidenta de piel negra.

A LOS 38 AÑOS DE LA IDA DEL ORFEON

Julio César.

UNA CASADA COMPLICADA

agosto 30, 2014

UNA ESPOSA DEVOTA

MUJER SUFRIDA

   Llora por lo que le hace a su marido.

   -¡Apriétalo, puta! –es el rudo rugido, seguido de una nalgada fea. Y Elena solloza ahogado contra su mano, algo que enloquece al macho que le abre el culo, duro, con su miembro.

   La vida de la pobre mujer ha sido terrible, nacida en una pobreza infame, de joven le tocó a salir a ver cómo conseguir llevar algo de dinero a casa para comprarle aguardiente a su vieja madre, dedicándose a la prostitución, donde conoció a muchos sujetos rudos y enormes que se las metieron por todos lados. Un día, saliendo de una misa de difunto, conoció a Arcángel y se enamoró, se casaron a los dos días y ya para el segundo mes estaba preñada del primero de sus tres hijos. Era un tipo amable, decente, que apenas la tocaba o le exigía cosas extrañas en la cama, donde más bien prefería dormir abrazado a ella. Pero al conocer a su familia descubrió con horror que dos de sus hermanos habían sido sus clientes, así como varios de sus amigos, que nada le dijeron pero ella supo que lo hablaron entre ellos. Y le exigieron un pago por el silencio. Cuando Arcángel salía ellos llegaban y se las metían. Le rasgaban las ropas, pellizcaban sus pezones, uno le metía los dedos en el coño dentro de de pantaleta mientras debía mamar a otro. Y todos la cogían en la cama que compartía con su marido.

   Era horrible, porque ella quería ser una buena esposa y persona; por Dios, estaba con un buen hombre. Pero esos sujetos groseros, que rientes de sus remilgos la llamaban puta, la abofeteaban y se la enterraban, a veces uno por el culo y otro por el coño, o dos en su coño, no la dejaban. Era llegar y someterla, insultarla, derribarla y penetrarla para que ella se calentara, para que su clítoris se inflamara, para que su coño se empapara. No quería pero gemía, su culo exprimía, su coño ordeñaba, su boca succionaba. Oírles reír, decir que la sabían bien puta, le afectaba, porque no podía negarlo, no cuando estaba toda mojada de lujuria. ¿Cómo podían ser tan malos siendo hermanos y amigos de su marido?

   Llora porque era mala, en cuanto esos sujetos se iban, toda magullada, olorosa a machos y esperma, tomaba una toalla húmeda y se refregaba, se vestía y atendía a su familia, para una vez en la recamara, la cabeza en sus almohadas, desnuda y con las piernas muy abiertas, veía y sentía a su marido lamerle con gula el coño añejado, como antes no hacía, mordisqueándole el clítoris, metiéndole hondo la lengua y tragándolo todo. ¿Cómo podía hacerle eso? No lo entiende, sólo que sabiendo que lo hace, que Arcángel bucea con su boca donde unas horas antes se corrió uno o dos de sus hermanos, la pone cachonda, tanto que le atrapa la nuca y le obliga a quedarse allí y tragarlo todo. Aunque, al final de cuenta, él también parecía más feliz.

EN LA DEFENSA DE SU MARIDO

Julio César.

ADICTO A LA LECHE FRESCA… 9

agosto 27, 2014

ADICTO A LA LECHE FRESCA                         … 8

   La presente es otra historia “maldita”, aunque no tanto. Un chico descubre, porque le llevan a eso, que le gusta mucho el sabor del semen. La historia NO ES MÍA, que no se moleste el autor si llega a saber que la estoy reproduciendo aquí.

……

Swallows milk

by Lexicode

LA ESPERMA EN LA CARA

  Agotado, satisfecho, cara chorreada… feliz.

……

   Las llamadas se repiten una y otra vez. Envuelto en una toalla, medio húmedo todavía, molesto por la insistencia, grita un “¡voy!”, y abre.

   -Señor… -jadea un enrojecido y jadeante Alex.- Por favor… por favor, déjeme chupar su verga… -pide como si la vida le fuera en ello a su señor Milo.

   Este le mira, severo, notando su alterado estado de ánimo. Una mano grande sube y le atrapa la nuca, casi afectuoso, el otro se estremece.

   -¿Has estado negándote lo que quieres? ¡Niño tonto!, vamos, entra y podrás chupármela todo lo que quieras… Pero te lo advierto, no estoy solo.

   ¿Acompañado?, con el corazón latiéndole con fuerza, de frustración y algo de celos, penetra en el apartamento; el hombre cierra la puerta a sus espaldas y va a un mueble. No era fácil que se pusiera a mamar si allí había alguien más y… jadea ahogado. Mirándole a los ojos, sentándose muy abierto en el sofá, el señor Milo le espera. Al joven la boca se le seca a la vista de los musculosos muslos bajo la tela del pantalón, el entrepiernas totalmente ajustado y el bulto que se distingue de manera evidente, o imagina, ahí. Ya no piensa, la verdad es que no puede. La masturbada pasada, las cosas que le contó el entrenador y las que hicieron juntos, le tienen a punto de estallar. Va y cae entre sus piernas, ansioso.

   -¿Tanto la quieres? –le pregunta el hombre, ojos entrecerrados.

   -Si. –es la dócil y clara respuesta. Sus ojos se encuentran, algo parece esconderse en las profundidades de las pupilas de su profesor de Matemáticas, pero este bota aire finalmente y parece mandarlo todo al coño. De momento.

   -Bien, es toda tuya, muchacho.

   Habría querido distraer con alguna charla banal, tal vez recorrerle los muslos con las manos, los sabe firmes, duros, a él le encantaba cuando las muchachas, hablándole, le tocaban así, indicándole que querían mucho más, pero no tiene cabeza para nada. Necesita verle la verga, tocarla. Desea con una desesperación que casi parece vicio, tenerla en la boca y chuparla, cubrirla toda y succionarla. Lleva rato sin mamar una. Con dificultad abre el pantalón, aparta lo suficiente de la bragueta y mete la mano. Traga, el hombre sonríe. No usa ropa interior, la encuentra, suave, caliente, consistente. La atrapa y tiembla de lujuria al sentir como endurece contra su joven palma.

   La saca, lentamente, hipnotizado, disfrutando de verla emerger de la bragueta abierta, por encima de los pelos púbicos del hombre donde algunas canas brillan. Está rojiza y morcillona todavía, pero la amasa, la soba descubriéndole la cabecita y lleva su rostro a ella, con la lengua toca el ojete y una poderosa corriente le recorre. No está totalmente erecta pero la traga, cálida, salina, suave. Y succiona. De rodillas entre sus piernas, la traga toda, sorbiéndola, la lengua pegada a ella, igual sus mejillas, satisfecho de oírle jadear bajo, ronco, del tensar del poderoso cuerpo masculino. Lo estaba haciendo bien.

   Él mismo suspira con total satisfacción, bañándole los pelos dentro de la bragueta, cuando la pieza pulsa más, endureciendo, creciendo, ensanchándose, ardiente. La siente ir contra su garganta, gruñe ahogadamente cuando, echándose hacia adelante en el sofá, una ruda mano del señor Milo atrapa su nuca, reteniéndole allí mientras su verga de macho cabrío gana toda su gloria. Alex medio tose, asfixiado, con arcadas, totalmente excitado, sus bonitos, brillantes y jóvenes ojos se llenan de lágrimas por el esfuerzo, igual que sus mejillas se tiñen de rojo.

   -Mírate, el hermoso rostro de un chico saludable y guapo que gusta de comer vergas… -le sonríe el profesor.

   Ahora, con las dos manos, atrapa su nuca, los dedos entre los sedosos cabellos del muchacho, comenzando a cogerle la boca al subir y bajar su culo del mueble; lo hace lentamente, dientes apretados, sacándola centímetro a centímetro, mojada y brillante mientras el chico se la succiona con la lengua y las mejillas, casi hasta el glande, para luego enterrársela otra vez, con un bajo y rudo “trágatela toda, muchacho, trágate tu biberón lleno de leche tibia”, sintiéndola succionada por la garganta joven, metiéndosela toda, aplastándole la nariz contra su pubis, reteniéndole allí. La sensación de control sobre el otro hombre era casi tan placentera como la mamada misma. La saca y la mete, cada vez con mayor velocidad, ahora atrapándole con un solo puño sobre la cabeza, el cabello halado, mientras con la otra mano le acaricia rudo las majillas, la garganta, sonriendo al sentir las idas y venidas de la manzana de Adán, también su propia tranca bajando. Se la deja allí, empujando más, gozando los ahogados jadeos del muchacho a quien le faltaba el aire, pero era tan bueno tenerla así, bien enterrada, sintiéndola bajo su palma en aquel cuello armonioso, que no le deja ir por un segundo.

   -Vaya, ¿hay alguien a quien no jodas en la escuela? –una burlona voz se deja oír y Alex casi muerde a su profesor, abriendo mucho los ojos y mirando hacia un lado, los rojos labios totalmente abiertos sobre la gruesa tranca que tiene atorada en su esófago, pegado al pubis de su maestro, gozando como llevaba días sin hacer.

   -Siempre te he dicho que la vida académica es muy estimulante. –se burla el hombre, soltando el puño y casi amoroso acariciándole la nuca al joven.- Lowell, te presento a mi hijo, Jason.

   ¡Oh, Dios!, jadeó internamente, recordando todo lo contado por el entrenador.

   -Mucho gusto. –dice este, caminando hacia ellos, cayendo sentado muy cerca de su padre, mirándole de manera perversa y acariciándose justo en el entrepiernas.- Coño, ¿cómo no se ahoga con tu verga en la garganta?

   -Es bueno en lo que hace, joven pero entusiasta. –elogia el hombre, totalmente indiferente al hecho de estar allí, en la sala de su apartamento metiéndole la verga hasta los pelos en la boca a uno de sus alumnos, con su hijo al lado. Uno que se acaricia mirando vicioso a los ojos a Alex.- Le gusta mamar; tener una buena verga de hombre enterrada en su boquita de muchacho, le enloquece. Casi tanto como el sabor de la leche. –más gentilmente le hace ir y venir sobre su tolete, halándole por el cabello, dejándole respirar, para sonreír mientras Jason ríe cuando Alex sorbe de manera entusiasta y muy ruidosa.

   -¿Me dejarás?

   -Claro, hijo. Creo que a Lowell le agrada la perspectiva de chupar otra.

   Era tan vergonzosa la manera en que se referían a él, como si no estuviera, pero la verdad es que todo él zumbaba de emoción mientras subía y bajaba sus labios color rosa sobre la dura y nervuda barra caliente que tanto le gustaba, mirando como el hijo de su señor Milo luchaba por sacar la suya, una pieza ya dura, no tan larga o gruesa como la de su padre, pero que en ese camino iba.

   -Tócala, Lowell, chupa la mía y acaricia la de mi hijo. –el joven, casi temblando de pura lujuria, lo hace. Su boca va y viene mientras atrapa la del muchacho, apretándola, estaba tan dura y caliente, y pulsó contra su palma de manera intensa. Le gusto verle sonreír y tomar aire con pesadez.

   No pasa mucho tiempo antes de que la mano del señor Milo, mientras le mira a los ojos, le separe lentamente de su verga, dejándola brillante y mojada mientras va retirándose, dejándole con la boca abierta, respirando pesado y con labios mojados, le dirigirle al entrepiernas de su hijo, que sonríe con ojos brillantes, la joven verga pulsando ya, gozando por anticipado lo que viene. El aliento bañándola la hace temblar más, y Alex la recorre, de abajo arriba con su lengua, como el señor Milo le ha dicho que les gusta a los hombres que le hagan otros, mostrando su deseo por esa verga que se le ofrecía. La recorre lento, llenándose la lengua con su calor y sabor, viéndole tensarse. Con la punta azota y recorre la cabecita, los rojos labios caen sobre el ojete, donde besa y chupa. Jason casi pega un bote de lo bien que se siente. Con el rabillo del ojo, el chico ve que el señor Milo sonríe aprobándole. Saber que le hace feliz le llenó de una cálida sensación de dicha, una que le obliga a tragar lentamente el güevo de su hijo; le daría una mamada tremenda y el señor Milo estaría orgulloso.

   La boca va y viene mientras cierra los ojos, algo mareado. Estaba saboreando su segunda verga del día, en pocos minutos, y la sensación de la vibrante barra mojada sobre su lengua le hace desear más, sorber, chupar; la atrapa con sus mejillas, la lleva contra sus amígdalas, labios contra el joven pubis dentro de la bragueta, y la succiona como un chivito, con lengua y garganta, entendiendo que esos gemidos roncos, esos jadeos, los leves saltos de caderas se debían a él, estaba haciendo gozar como nunca al muchacho con su boca, y mientras lo hacía se sentía en la gloria. Estaba resollándole también en los cortos pelos púbicos, pero ahora, antes de retirarse, aspira profundamente, necesitándolo, llenándose las fosa nasales con el fuerte aroma del muchacho, un almizclado perfume que estimula sus sentidos aún más; la verga sobre su lengua, mientras la chupa al ir retirándose, parece saber aún mejor. Va y viene, con gila, oyéndoles hablar lejanamente.

   -Mierda, cómo mama, papá… -el más joven, casi agónico.

   -Nació para tener una verga en la boca. Es su vida y hay que darle las gracias a Dios por ello. –informa el más viejo, antes de atrapar la joven  nuca empapada de sudor y empujarle arriba y abajo sobre la pieza de su muchacho.

   Alex no oye más, ¡si, le gusta mamar güevos, carajo! Adora sentir sobre su lengua eso que los hombres guardan bajo sus pantalones y que siempre quieren usar. Él deseaba que le dejaran, todos, trabajarlas así. Hace tiempo que lo sabe, pero ahora su mundo se expande más. Ama la verga del señor Milo, larga y gruesa, la de un hombre maduro y poderoso, esa tranca tenía un encanto para él tal que no sabe si podrá escapar alguna vez de su embrujo. Pero mamar al entrenador Lewis le hizo saber que otras también sabían bien, que el mundo era un enorme bufete de hombres y vergas erectas, calientes y gruesas que desearían entrar en su boca joven y golosa, pero ahora… La del muchacho, un casi contemporáneo, se sentía increíblemente bien, de ella manaba un calor casi enfermizo, de fiebre, y jugos y jugos, parecía más presta a soltar su preciosa carga.

   Y la idea le hace redoblar sus esfuerzos, tragándola toda y todavía menando la cabeza de un lado a otro, subiendo sorbiéndola, dejándola salir y lamerla una y otra vez, besándole la punta, devorándola nuevamente, deseando con una desesperación febril su preciosa carga de leche espesa, ardiente y abundante; la quiere ya, cubriéndole la lengua y estimulando cada una de sus papilas gustativa. ¿Sabría tan rica como la de su padre? ¿Qué pensará cuando le vea beber el semen de Jason? ¿Le dejará el señor Milo tragársela también a él, la lengua todavía cubierta con la esperma de su hijo? Las dos cargas se mezclarían, sus sabores. Y gime, de sorpresa. Jason se ha tendido hacia adelante en el sofá, y metiendo una mano dentro de su chemi, recorre su torso, y la caricia de otro chico, de esa manera, le hace arder la piel.

   -Creo que está listo para más, papá. Es como una fruta madura pidiendo ser comida…

   -No. –la respuesta es seca.- Aún es virgen… abajo, claro.

   -Pero quiere… Mira cómo responde… -insiste, algo impaciente, atrapando uno de los pezones, encontrándolo increíblemente erecto y duro, y aprieta suave, tirando de él, y Alex deja salir una bocanada de saliva y jugos cuando gime, sintiéndolo increíblemente bien.- Quiere más. –repite.

   -Aún no. –es tajante, atrapando al chico por el cabello, halándole, logrando un doble gemido de frustración, tanto Alex como Jason lamentan el fin del contacto, el doble contacto, pero Alex no tiene tiempo para lamentarlo mucho más cuando ya va cayendo sobre la verga de su maestro de Matemáticas, tragándola febril. ¡Le encantaba mamarle el güevo de ese hombre hecho y derecho!

   Y lo hace, sube y baja, perdiéndose en las sensaciones, en lo mucho que le gusta sentirla penetrar su boca, cubrir su lengua, quemar sus mejillas. Cada gota que logra sacarle, con avidez y lujuria, le hace vivir. Lejos oye los gruñidos gemidos de Jason, no sabe por qué, pero pronto se ve apartado de la gloria, y casi jadea, ojitos brillantes y suplicantes, barbilla manchada de saliva y jugos, siendo guiado hacia el tolete rojizo de aquel hijo desobediente de su padre, tragándola con igual hambre. Ama la del señor Milo, pero con la calentura que tiene se tragaría la de quien fuera (y cómo gozaría cuando partiera a la universidad, en las fiestas de su fraternidad). Sube y baja, rítmicamente, trabajándola a conciencia. Le siente tensare, le oye gruñir, nota como le retiene y ese algo hirviente que recorre la pulsante pieza en su garganta, corriéndose entre gemidos agónicos. Uno, dos trallazos, y luchando, Alex se retira lo sufriente para recibir el resto sobre su lengua, llenándosela con ella, saboreándola de manera intensa, afanosa, encontrándola tan deliciosa que cree nunca saboreará algo mejor, y tragándola, encontrándola sublime, fresca y maravillosa. Dios, ¡cómo le gustaba el semen! Succiona y succiona aún, negándose a soltarla. Deseando más.

   -¿Sabroso? –la voz del señor Milo le medio trae al presente, apartándole tirando de su cabello, mirándole, joven, rojo de cara, labios hinchados, algo de esperma haciéndolos brillar. Una imagen hermosa. Todo chico debe verse así en un momento de su vida, piensa.- Como ves, el sabor de las vergas y el de sus leches, varía, y no hay problema. Todas te gustan, unas y otras… -en sus ojos brilla algo que le hace entender que sabe muy bien lo del entrenador Lewis.- Ahora comprendes que todas son buenas llenando tu boca. Que no hay problema en que vivas tu vida; andar por ahí y gozando todas las que quieras tragar. Créeme, siempre habrán hombres deseando clavártela para sentir cómo las mamas. Ven, ordeña la mía ahora…

   Y como en trance, respiración agitada, abriendo más su dulce boca joven, notándose todavía la esperma de Jason, Alex cubre el mojado glande de la verga del padre de este, tragándola, dejando escapar, sin saber, un leve maullido de gusto total. Si, le gustaban las vergas. Amaba el enloquecedor sabor del semen sobre su lengua.

   Pero lo dicho por Jason…

……

   Esa tarde Alex Lowell regresó saciado y contento a su casa. Tomó una larga ducha, una abundante cena temprana y durmió. Mucho y bien. Ni siquiera con calenturas. Desnudo, dorada y hermosamente desnudo en su juventud, medio envuelto por una manta, sus redondas nalgas afuera, boca abajo, medio ladeado al estar abrazado a una almohada. Una leve sonrosa en sus labios. Un cuadro maravilloso que cualquier amigo gustaría de encontrar. Las pajas comenzaron al otro día, era estarse quieto un segundo y recordar la doble mamadas, el señor Milo y su hijo Jason, para correr a masturbarse. Casi gritando de gusto, lamentando no estar saboreándolas en verdad. Horas después comenzaría a preguntare, nuevamente qué quiso decir Jason con aquello de que estaba como fruta madura listo a ser tomado. Recordar las palabras, y el toque de su mano en el tórax, le afecta. Le excita pero también le preocupa.

   A la hora del almuerzo, su padre, de buen humor (no así su madre), le comunicó.

   -Te quiero en casa este fin de semana, Alex. Vamos a reunirnos los muchachos a jugar algo de futbol, disfrutar la barbacoa en la piscina y tomar unas copas. Tú no. –aclara rápido.- Por cierto, hijo, vendrá tu profesor, Milo.

CONTINÚA … 10

Julio César.

NOTA: Lo siento, esta es una de las que no tengo la dirección. Está el nombre original y el autor, sírvanse buscarlo a ver si hay suerte. Y me avisan. Queda poco, a lo sumo dos entradas. Y lo que viene será candela, el chico se descuida y le pillan en casa de sus padres.

MARIA CORINA MACHADO, JULIAN RIVAS, LAS NUEVAS MENTADAS Y LA HISTORIA

agosto 27, 2014

ALI PRIMERA, UNA DISCULPA A SU MEMORIA

MARIA CORINA MACHADO

María Corina…

   La prueba de que la dirigente opositora independiente, María Corina Machado, sigue en el candelero es que la nombran, a veces de muy fea manera, desde el Gobierno y la Oposición. De la acera donde me ubico, se le acusa de querer auto promocionarse (¿un político buscando protagonismo?, pero fuera de ello, ¿será cierto?, no lo veo tan claro como otros aseguran), en descrédito de la Unidad. Se quiere señalar, directamente por muchos, que sus malas crianzas lograron que el señor Ramón Guillermo Aveledo abandonara la dirección de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Acusación grave cuando la sostiene alguien como Rafael Poleo, pero, y a riesgo de sonar odioso y hasta medio Malinche… a mí me parece que la Unidad era únicamente una entelequia para obligarnos a ir en una dirección. Lo quisiéramos o no. La de ellos. La Unidad era hacer lo que decidiera un grupito de políticos, acertados o no, y callar porque si se dice algo se hace el trabajo del Diablo; se va contra la unidad si se les cuestiona. Hay que callar, soportarles y continuar con ellos, oyéndoles y obedeciéndoles porque son los “representantes de la Unidad y no queda otra para donde agarrar”.

   Se olvida que la Unidad era mucho más amplia que los políticos con mentalidad electorera, los periodistas que coinciden en ese punto y que sostienen que sólo los políticos deben hacer ese trabajo, puedan o no, y si no pueden todavía hay que calárselos porque son los políticos (en Ciudad Bolívar no se puede decir nada de un grupo fariseo, traidor y negligente, que jamás han hecho nada por el país, porque son “la Unidad” y es feo salir enfrentandoles), y los analistas. Estos tres grupos insisten en no ver que la Unidad son también las mujeres en defensa de esto y aquello, los estudiantes variados, los reunidos en las centros de estudiantes, los militares retirados y otros. Los que no deben opinar o rompen la Unidad. Así, extraviándoos unos y otros, se perdió la oportunidad de lograr o conseguir cambios en lo que va del año, que parece que terminará como los otro catorce. El verdadero momento de fuerza de la Unidad ocurrió en marzo y abril cuando el Gobierno desplegó una brutal represión, incluidas torturas y asesinatos para acallar las protestas que habían comenzado por inseguridad en el Táchira. Pero los políticos de la MUD, liderados por el probo y decente Ramón Guillermo Aveledo, sin preguntarle a nadie, fueron a reunirse con ellos para demostrarle al mundo que no estaba pasando nada en Venezuela.

   Esos políticos, periodistas y analistas olvidaron, o nunca supieron, de Mandela, quien preso casi treinta años dijo que no se reuniría con sus captores, ni aceptaba su liberación, si no le garantizaban la libertad de otros presos políticos, o que en Polonia, Estonia y Lituania no se abandonaron las calles a pesar de las amenazas y la represión comunista, que la violencia hiciera correr a la gente pero que esta volvía a reunirse hasta que alcanzaron sus objetivos. Claro, porque exigir o enfrentar es malo, lo bueno, lo que da resultado es seguirles el guion a los cubanos. En casi quince años ha sido un éxito total. Así apareció la dirección política de la Unidad, no consiguieron nada en esas reuniones porque ni siquiera lo intentaron; no lograron nada, les bastó con darse prisa por salir en televisión y en los titulares de prensa. Casi la misma prisa que tenían por deslegitimar a los que luchaban en las calles. Simpatizo más con el valor de María Corina Machado y Leopoldo López, el valor de alzar la voz desconociendo a un régimen ilegitimo y criminal, que colaborar para que todo siga “bien”.

   Desde el lado del Gobierno, los ataques contra la dama son más burdos. Como fuera de sus palabras, vacías y necias, no han podido demostrar que manejara fragatas, avionetas, tanquetas, tropas ni satélites (a menos que haya otra manera de dar un golpe), le acusan de “derechista”, de goda, de mantuana. Ah, pobre Simón Bolívar, siempre perseguido por estos perros rabiosos, hasta en su memoria. Por el complejo de inferioridad de muchos dentro de nuestras clases generadora de opinión, prensa, políticos y analistas, sometidos al socialismo a la cubana (una dictadura que les dice que es una revolución, y así quieren verlo), creen que al tachonarle las chapitas de derechista, capitalista y “blanca con real”, insultan a la señora María Corina. Personalmente no creo que tengan moral en ningún aspecto para hablar de nadie o de nada una gente que en quince años de socialismo totalitario, con sumisos tribunales, Parlamento y jueces, y las arcas abiertas para hacer lo que les diera la gana, han terminado montando este desastre de la boleta de racionamiento para distribuir la miseria como aceptación de que esto irá para largo. ¿Cómo se justificar, como no sea en el área de insania y retraso mental, tan colosal fracaso? ¿Cómo un régimen con todo a su favor, incluso el cariño popular al principio, fracasa de tal manera? Expliquen primero por qué no sirvieron para un carajo y luego satanicen otras ideologías, ¿no?

   Actualmente vamos para tres semanas con una crisis en el sector de Guayana, donde la Democracia, entre sus errores y negligencias, levantó un grupo industrializado para usar los recursos naturales y producir materiales de construcción, desde acero en bruto a bauxita, a tuberías y cabillas, para diversificar la economía y que Venezuela no fuera sólo petróleo. Hoy, lo que se escucha de Guayana es de la ruina de esas empresas, colocadas en manos de amiguitos del Gobierno que saquearon a dos manos, mientras la región comenzaba a hundirse en la miseria. Hoy, como nunca antes, no somos más que un campamento minero que labora sobre un único mineral, petróleo, ya no somos nada sino eso. Y eso hay que reconocerlo y admirarlo como un gran logro de quince años de socialismo. En Ciudad Bolívar, hoy, un saco de cemento cuesta hasta seiscientos y setecientos bolos, una cabilla no se encuentra, por no hablar de alimentos y medicinas. Muchos sostienen, y entre ellos me cuento, que se lo merecen. Está bien que cuando ese hábil demagogo, Hugo Chávez Frías, nacionalizó las empresas de Guayana, aplaudieran, todavía no se les sabía tan incompetentes y ladrones, aunque la manera idiota, irresponsable y criminal con la que fue tratada la Tragedia de La Guaira, debió advertírselos. Los que aplaudieron la nacionalización ahora lloran el desastre. No sólo las empresas están arruinadas, sino amenazadas con el cierre, fuera de que no se honran los compromisos económicos con los trabajadores; y a pesar de ello, de donde digo que se merecen lo que les ocurre, cuan instrumentos ciegos de su propia destrucción, apuntalan semejante régimen cada vez que se les pregunta qué destino prefieren. A pesar del desastre de inseguridad, escasez y encarecimiento, vez tras vez, creyendo que les darán aumentos y prebendas, han votado por semejantes sujetos, y eso cuando ya se les sabía unos redomados mentirosos.

   Muerto Hugo Chávez Frías, aunque pensaba que reinaría mil años, a Nicolás Maduro le toca pagar la deuda, justo cuando la corrupción del régimen no dejó un dólar suelto, por lo que enfrenta con represión las protestas laborales en el Sur del país. Es en este clima cuando los trabajadores y sus familias, olvidando las banderas políticas, así como la Oposición, estudiantes y otros flamantes representantes de la gente que se opone a la cubanización total, salen a las calles como un solo pueblo, y les apoyan en sus marchas, concentraciones y protestas. Personalmente aplaudo la iniciativa, aunque mucho me temo que es una alianza de circunstancia y que los trabajadores de Guayana, conseguido un aumento de cuatro lochas, traicionarán nuevamente a Venezuela y a ellos mismos como han hecho en cada proceso electora, cuando han ido cavado la fosa donde ahora está cada familia (no lo sé, a veces me parece que mucha gente gusta de vivir como cochinos en chiquero, pendientes de que les arroje algo, lo que sea, y bastarle para continuar viviendo sin dignidad o amor propio). Tampoco se porta bien la gente, incluso como hago yo, cuando se expresan con tanto desprecio de sus semejantes militantes en la otra acera; aunque hay que disculparme, recuérdese que Hugo Chávez Frías sembró el odio entre los nacionales para reinar sobre un grupo y usarlo para intimidar al otro. Conmigo tuvo un gran éxito.

   Es en este cuadro creado por ellos mismos, los trabajadores de Guayana en las calles enfrentados al abuso, al peligro de perderlo todo y que no les paguen lo que les deben, y el resto del país volcándose a auxiliarles, que el señor Julián Rivas, analista en el semanario LA RAZÓN, en su artículo LA PELICULA DE FELLINI O CONFUSION DE LA DEMOCRACIA, se lanza contra la grácil garganta de la señora María Corina Machado, seguro como está que puede abarcarlo de una sola mordida. Intenta el señor una crítica contra la opresión que hay a tantos valores en el mundo, como a la mujer, pero se ahoga en sus propias contradicciones. Muere una gran escritora que habló contra la segregación y lamenta que no se le mencione, pero no dice nada de la situación de las mujeres en regímenes como el sudanés (será porque ese día no aparecía nada en la prensa y es fácil obviarlo, o que no son famosas escritoras). En medio de ese vacio argumental, queriendo hablar de lo disparatado de las reacciones humanas (inducidas, claro, por poderes en la sombra que no sabemos muy bien cuáles son), es cuando apunta: “Alguien puede explicar cómo es que María Machado va a Guayana a liberar a los trabajadores. ¿Qué camino conjunto se puede labrar entre oligarcas y clase obrera?”.

   Lo primero que me pregunto es, ¿dijo ella que iba a liberarlos o se lo inventa él para predisponerla? No se sabe. Lo otro es la mención de los oligarcas, cosa que extraña, porque hasta donde se sabe los dueños de las mayores fortunas venezolanas, los Chávez y los Cabello, no apoyan precisamente a los trabajadores, ¿cómo, estando ellos encerrados en sus fastuosos palacios? Pero fuera de eso, ridiculizarla en sus propósitos, enemistarla con el título que le confiere (no pueden atacarla de otro modo), el artículo del señor Julián Rivas, y en especial este párrafo casi final, esbozan el por qué de la decadencia estrafalaria y escandalosa de un sistema político que en quince años nació, creció, se pudrió y murió, ¡en sólo quince años!, el Socialismo del Siglo XXI: la incomprensión de lo que ocurre, la incapacidad de unir verbo con predicado y entender lo que hay. Caen porque no entienden lo que ocurre y no cuentan con una base extra para entenderlo, como pudo serlo la educación. A los trabajadores de Guayana se les quiso someter mediante el temor y los insultos, llevados al extremo debieron alzar la voz, entendiendo al estar acorralados, como la señora Machado misma en la otra acera, que el enemigo de mi enemigo termina convirtiéndose en mi amigo. Esa idea tan básica y simple no la entiende el señor Julián Rivas, y es, como señalo, la tragedia del socialismo a la venezolana: ignorancia.

   Para enfrentar el abuso de una gente que detiene, golpea, encarcela, que disuelve autoridades electas por los trabajadores, que roba el pan de sus mesas, las medicinas del hospital, que se rodean de ejércitos de guardaespaldas al tiempo que al resto les matan a izquierda y derecha, y todo eso mientras les acusan de ladrones, la gente de Guayana sabe que necesitaba demostrar fortaleza, y un asomo de alianza con el otro pedazo del país, que lleva años luchando contra ese estado de cosas en medio de la indiferencia de la gente del Sur, puede asustar al régimen lo suficiente para obligarles a un acercamiento. Repito, esos razonamientos bacisco que ni ideas son, escapan a la comprensión de un señor que lleva quince años usufructuando las mieles del poder, separándose mental y emocionalmente de aquellos que temen perderlo todo, y no cuenta con una base educativa o intelectual para entenderlo sin vivirlo.

   “¿Qué camino conjunto se puede labrar entre oligarcas y clase obrera?”, la pregunta es patética porque refleja un total desconocimiento de las fuerzas de la Historia (quiero decirle, señor Rivas, que ya pasó y estaba ahí para que se aprendiera de ello). Cuando la Armenia nazi se volvió contra su aliado temporal en la Segunda Guerra Mundial, la Unión de Republicas Socialistas Soviéticas (el Gobierno de ahora contra los complacientes trabajadores de Guayana que aturaron de instrumentos ciegos en la destrucción del país), Inglaterra, con su Winston Churchill al frente, se lanzó a llamar a los ingleses a la batalla conjunta, para auxiliar a “los gentiles amigos socialistas”, eso a pesar de que todo el mundo sabía lo que el recio hombre pensaba de ese sistema y del monstruo que lo dirigía. Los soviéticos, afanados en la región de los Urales a una febril industrialización para hacerse de tanques y aviones, y en las minas, cantaban loas a los “amigos capitalistas que acudían en ayuda”. Y si Winston Churchill y Joseph Stalin entendieron que debían aliarse para enfrentar la amenaza de un loco peligroso que juró esclavízales y destruirles (repito, el Gobierno), ¿qué de raro tiene que María Corina Machado vaya a Guayana y que estos le reciban, si el mismo peligro amenaza con destruir el país de todos? ¿Es esa alianza, y uso las palabras malintencionadas del señor Rivas, de la oligarca y los trabajadores, más extraña que la ocurrida entre capitalistas y comunistas enfrentados a un futuro de horror? Tal vez si, en su mente; el complejo de inferioridad, sentirse menos que otros, lleva a muchos creer que esas cosas ocurren sólo en el gran mundo, en el Primero, no es zonas como estas, donde todo se mueve por impulsos básicos de primates. El error del socialismo.

   Es esta falta de sentido común, de capacidad de colocar en la balanza los hechos para medir qué resultados se obtienen, lo que hoy tiene hundida en la miseria a Venezuela, donde una clase política ladrona, inepta, violenta y fascista lo tiene todo, y el otro se defiende intentando no desaparecer. Y en medio, la señora María Corina Machado, atacada desde los dos frentes, ella misma vacilante en sus pasos e ideas, pero ya con el nuevo país perfilándose por allí. No tenemos que ser juguetes del azar, ni permitir que aquellos que no nos consultan decidan nuestro destino, sobre todo cuando no pueden presentar ningún logro que avale tales pretensiones. Dentro de la Unidad estamos todos, o no queda nadie.

JESÚS TORREALBA EN LA HORA NONA

Julio César.

NOTA: Lo sé. La Oposición, o los políticos, periodistas y analistas que juegan a escucharse únicamente entre ellos, tampoco supieron ver las lecciones de la Historia, de cómo se trata, negocia y combate a regímenes terribles, desperdiciando de manera criminal toda la lucha y sacrificios de estudiantes y amas de casas desde febrero… Pero no lo digan, ¿okay? La Democracia no cayó en este burdo Autoritarismo por magia o mala suerte… Pero debemos preservar la Unidad, así profundice o alargue la agonía.

PERVERSAS SORPRESAS

agosto 27, 2014

UN CHICO CON CEREBRO

UN PADRE, UN HIJO... GAY

Ojos que no ven…

   Nadie podría imagina que aquel sujeto rico, poderoso y dominante, con una familia perfecta a la que manejaba con mano de hierro como sus negocios mismos, cuando se llenaba de tensión y presión se iba al puticlub en busca de alivio. Era entrar y ser vendado, rodeado de chicos que le insultaban llamándole gran marica mientras le desvestían y ataban a aquella cama donde uno de ellos lo cabalgaba duro, al tiempo que le insultaba más, le nalgueaba y le degradaba… cosa que le hacía casi estallar de lujuria y calentura. Mientras más sometido, controlado y humillado, más ligero se sentía. Aunque eso tiene su pega ¿negativa?… Su perfecto hijo lo supo y ahora le daba con mano firme, tan bien que el hombre siempre le pedía… ¿acaso sin saberlo? Lo cierto es que ambos lo disfrutaban mucho.

EL FIN DE LA INOCENCIA

Julio César.

MOMENTOS

agosto 26, 2014

QUIÉN MIRA

AMIGOS CON DERECHO A TOCAR

  Entre chicos, amigos, ocurren esos acercamientos…

   -¿Por qué siempre apreses en todas las fotos, con Roy, tocándole el paquete? –le pregunta Juana a su novio mientras cruzan la autopista, en el jeep, rumbo a la universidad.

   -¿No se lo has visto? Pide ser tocado. –sonríe burlándose de ella, a quien parece no gustarle su mejor amigo; aunque sabiendo que había algo era cierto. Le encantaba hacerlo.

   Por alguna razón, al irse a tomar una foto, “como broma” se lo agarraba y lo apretaba leve o lo sobaba. Ya hasta Roy se burlaba abriendo las piernas cuando aparecía una cámara, facilitándole el meterle la mano. Todo había sido un juego hasta la noche anterior, en la fiesta en casa de Juana, aparentemente celoso de verle con ella, cuando le susurró que le acompañara al cuarto de baño, que se abriría la bragueta y podrían tomarse otra foto. La propuesta le dio escalofríos y le emocionó, aunque no asistió. Ahora debían encontrarse, ¿cambiaría algo? ¡Y con las ganas que tenía de tocarle! ¿Sería algo raro?

DESCUBIERTO

Julio César.

LAS TAREAS DE UN BUEN ENTRENADOR

agosto 26, 2014

PRIMITO PUTITO

LAS BOLAS DEL PROFESOR

   Nada más estando ahí, los tres, la temperatura sube…

   -Estoy muy molesto con ustedes, chicos… -ruge, moviéndose tras ellos, firme, fuerte y viril.- Por tres cosas. La primera es que pasan demasiado tiempo en los vestuarios oliendo los suspensorios usados de sus compañeros, chupándolos, ¡y roban los míos para llevárselos a casa! –reclama con un bramido.- Segundo, se hacen las pajas allí, y fuera de dejar todo el piso manchado de semen, y esos suspensorios ajenos, y todo oloroso a esperma, ni siquiera se tocan. Huelen suspensorios de machos, se masturban y chorrean todo, pero ni siquiera se hacen la paja uno al otro, mucho menos se maman en un rico sesenta y nueve, ¿acaso son idiotas? ¡Desperdician sus güevos jóvenes y toda esa leche caliente!–se saca ese tolete con el cual los chicos han soñado tanto.- Tercero, eso parece que les resta potencia en los juegos, andan flojos, no rinden. Creo que todo puede resolverse con una buena ingesta de proteínas frescas y calientes. Y tú puedes brindársela a tu amigo y este a ti, como dije, en un ardiente sesenta y nueve en la cama de los padres de alguno de los dos. –les atrapa las nuca, acercándoles, ellos acalorados e impresionados.- Pero, eso si, se los advierto, la vacuna de leche no es sólo oral…

LA JAURIA

Julio César.

SER O NO SER SU PERRA, HE AHÍ EL DILEMA… 19

agosto 23, 2014

SER SU PERRA, HE AHÍ EL DILEMA…                         … 18

   La siguiente es una historia que NO ES MÍA. Pertenece totalmente al señor capricornio1967. Tan sólo la reproduzco, tal vez cambiando una que otra coma, aunque la historia ya está por ahí, completa. Es un relato maldito en toda la regla, un hombre maduro decide tomar, controlar y dominar a su joven pupilo, transformándole en algo que no quiere, ni soñaba, aunque se resiste. Lo repito, es un cuento muy maldito. Disfrútenlo:

……

EL DILEMA

Autor: capricornio1967

Capítulo V “EL ENTRENAMIENTO”

CHICO MUSCULOLSO EN HILO DENTAL BLANCO

   Se iniciará en todo…

……

   Después de estar bastante rato en la regadera, se pone la toalla alrededor de la cintura, sale a su recamara donde lo esperan sus padres. Apenado baja la cabeza, sabe que ellos se dieron cuenta de que había tomado alcohol, aunque no saben por qué lo hizo. Luis, severo, avanza hasta donde está de pie, con la toalla enredada en la cintura, mirando al suelo apenado, desnudo de la cintura para abajo, y con las gotas de agua resbalando por su musculoso tórax.

   -Lo siento. -dice sin atreverse a mirarlos a la cara.

   Antes de que Daniel continuara hablando, Luis descarga su ira y su decepción como padre, dándole una fuerte cachetada. ¡Plaf!

   -No tienes vergüenza, ¿cómo pudiste hacer esto?

   Los ojos de Daniel se llenan de lágrimas, jamás ha querido lastimar a sus padres, de hecho todo lo que ha hecho es para que ellos no sufran, así que ha permitido a Franco que lo viole repetidamente, que abuse de él y lo torture; todo por no verlos sufrir. Las lágrimas caen en su musculoso pecho mezclándose con las gotas de agua que resbalan aun.

   -Perdónenme, se que no debí beber; no sé que me paso, pero no volverá a suceder. -sin dejar de llorar ni de ver al suelo les promete.

   -¿Beber? ¿Solo beber? ¿Y qué nos dices del sexo? –acusa, y al muchacho todo le da vueltas. No puede levantar la mirada que le arde más.

   -¿Ya lo saben? Oh, por Dios… -sabían lo que había estado haciendo con el otro hombre. Estaba perdido.

   -Si, ¿cómo se te ocurre meter mujeres para tener sexo aquí cuando tu madre y yo estamos ausente? ¡En nuestra casa!

   La cara de Daniel se ve realmente sorprendida; sabía lo del tequila, ¿pero lo del sexo? ¿Cuál sexo? Eso no lo recuerda, levanta la mirada y su rostro se enrojece.

   -Papá, yo… -no sabe qué decir, su vista cae sobre el preservativo que aun está donde Franco lo dejó. Ni Adriana ni Luis han movido nada.

   -¿Qué vas a decir? ¿Es así como pagas lo que hacemos por ti? -le reclama furioso.

   -No, no, papá, perdónenme, no supe lo que hacía, perdón. Les juro que no sucederá nunca más. -el golpe en la cara que le dio su padre no le duele tanto como el hecho en sí, por lo que significa, nunca antes su padre le había corregido a golpes, es la primera vez.

   -Las cosas van a cambiar de ahora en adelante, Daniel. Has defraudado la confianza que tu madre y yo hemos puesto en ti, y arriesgas tu futuro. ¿Qué pasaría si el entrenador sabe que bebiste alcohol? Pones en riesgo hasta tu participación en las olimpiadas.

   El joven baja el rostro, no sabe qué decir para defenderse ante lo obvio frente a sus padres.

   -De ahora en adelante estarás castigado y no podrás…

   Daniel apenas puede escuchar lo que su enojado papá le dice, sabe que todo fue planeado por Franco para desacreditarlo ante sus propios padres, pero ¿con que fin?

   No puede ni imaginar lo que se le viene encima. A él y a su familia.

……

Capítulo VI “CASTIGO”

   Mientras Daniel escucha los gritos de su padre, por su mente pasan los hechos que han cambiado su vida radicalmente. Hace apenas unas cuantas semanas era el chico más sobresaliente de la escuela, con su novia y la natación. Las materias aprobadas en el curso y su casi segura participación en las olimpíadas, y ahora, todos eso parece que esta por ser destruido definitivamente. Era un hijo modelo y Franco se ha encargado de desprestigiarlo ante sus padres, para poder tener más control sobre el joven nadador y clavadista del equipo.

   Franco aprovechó muy bien cuando junto con la ex novia de Daniel y unos compañeros del musculoso joven le tendieron una muy bien estructurada trampa que le colocó en sus garras. Un hombre vil, quien para colmo había sido compañero en la facultad de los padres del joven deportista; un sujeto que tomando hechos del pasado y su obsesión por poseer a Daniel, pero también mantenerlo sometido y dominado en todos los aspectos, había entretejido una perfecta maraña de la cual el joven no puede liberarse. Al contrario cada vez se enreda más y más en ella.

   Cuando sus padres regresaron lo hallaron bebido, en su habitación estaba la botella de tequila que Franco había dejado premeditadamente, y un preservativo que Franco había usado para masturbarle, haciendo creer que el joven había aprovechado la ausencia de sus padres para hacer una fiesta desenfrenada.

   Tanto Luis como Adriana, los padres de Daniel, están furiosos porque jamás habían tenido ese tipo de problemas con su hijo. Siempre ha sido un hijo modelo, deportista sano, de buna conducta, estudioso, pero en tan sólo unos días ha cambiado tanto que no le reconocen. Quizá le han dado demasiadas libertades; piensan que en algo están fallando con su hijo, pero no dejaran que se vaya por el mal camino, para eso están ellos, para corregirlo y aplicar mano dura cuando sea necesario.

   -No tienes permiso de salir, solo a la escuela y a entrenar. Fuera de ahí estarás en tu habitación, Daniel. Usarás el carro solo para ir de la casa a la escuela o a entrenar, tus tarjetas están canceladas y solo saldrás de aquí con Franco cuando sea necesario pare entrenar, ¿comprendes? -le pregunta Luis, casi escupiéndole en la cara a ese hijo de pronto rebelde, quien está aun semidesnudo, usando solamente la toalla alrededor de su cintura.

   Las lagrimas de impotencia y rabia por no poder demostrar su inocencia, han mojado parte de su musculoso pecho, las pocas gotas que quedaban de la reciente ducha se han secado ya en esa bronceada piel que cubre ese perfecto físico del joven Hércules de la natación.

   Sin atreverse a mirar de frente a su padre, solo asiente con la cabeza baja, su mentón se une a su amplio tórax de gladiador. Su madre solo está presente como mudo espectador de lo que ha pasado, no lo creería sino hubiera visto ella misma todo lo que pasó.

   -Franco llamó, iré a hablar con él. Te quedarás en casa hasta mi regreso. -sin decir una palabra más, ambos progenitores salen de la recamara de Daniel.

   El joven queda aun atónito, frustrado, sabiéndose en la trampa, en la perfecta prisión que Franco ha creado para él. Solo faltan unos días para que inicien las olimpiadas, y en un mes más terminaran, así que será libre de nuevo. Nada lo hará estar sometido a los deseos de Franco después de eso, solo tiene que soportar un poco más y todo habrá terminado.

……

   -¿Qué le dirás a Franco? -le pregunta Adriana a Luis, mientras lo acompaña al coche.

   -No lo sé todavía. Espero que Franco no sepa lo que pasó aquí anoche o será el fin de la carrera de Daniel.

   -¡Por Dios, Luis, eso no puede ser!, está ya casi con un pie en el avión.

   -Esperemos a ver qué sabe Franco. -dándole un beso en los labios se despide de ella.- Nos veremos en la noche, no vendré a comer. Recuerda, Daniel no puede salir de la casa.

   -No te preocupes por eso.

   Con la mirada, Adriana sigue el auto de Luis hasta que desaparece, sin saber qué sucederá con la carrera deportiva de Daniel. Cabizbaja regresa a la casa.

……

   Mientras Luis va rumbo a la facultad en donde Daniel entrena bajo la batuta de Franco, recuerda cuando ellos fueron compañeros en la facultad. Ambos competían por ir a las olimpiadas también, siendo Luis el que obtuvo ese privilegio por ser mejor deportista que Franco. Ellos también estaban en la categoría de clavadistas, aunque a unos cuantos días de salir rumbo a las olimpiadas tuvo un accidente que lo imposibilito de ir a las competencias como se lo había ganado. Para colmo de males, su lugar no fue ocupado por nadie, pues ya no pudieron hacerse los arreglos necesarios para que Franco fuera en lugar de Luis.

   Ahora Luis espera que Franco haya superado eso y no vaya a tomar represalias contra Daniel por ser su hijo. Nunca antes lo ha hecho, al menos eso es lo que cree, y no tienen por qué revivir el pasado.

   Tanto Luis como Adriana, su esposa, que siempre han practicado la natación, han albergado la esperanza de que sus hijos pudieran cumplir el sueño que se quedó inconcluso en ellos, que sieguen practicando ese deporte y se mantienen en perfectas condiciones físicas. Luis es un hombre maduro, apenas pasa de los 40 años, pero su físico es perfecto, que combinado con su madurez le dan un atractivo especial. Ese día, usando un traje deportivo que marca perfectamente su aun bien cuidado cuerpo, sus piernas musculosas, su estrecha cintura y amplio tórax, es posible ver las similitudes que hay entre padre e hijo. En casi media hora cubre el trayecto.

   Cuando Luis llega hasta la alberca, Franco esta aun terminando el entrenamiento con los jóvenes clavadistas, tiene que esperar casi media hora en la oficina de este mientras se desocupa. Franco, al ver a Luis esperándolo para hablar con él, sabe de lo que se trata. Sabía que Luis actuaría de esa forma en cuanto viera el estado en el que Daniel se encontraba. Verlo pensativo, preocupado por el futuro de su hijo, al hombre que le arrebató al oportunidad de estar en una competencia mundial, y el parecido de Luis con Daniel, le hace revivir todo el pasado. El placer de tener dominado sexualmente a Daniel es excesivo, satisfactorio para Franco, pero el ver a Luis así, ahí, le recuerda el rencor que le tenía. Lentamente avanza hacia donde esta esperándolo, admirando al preocupado macho maduro. ¡Sería tan fácil destruirle, causarle daño, mucho daño usando a su hijo!

   -Pensé que era Daniel quien me esperaba. -le dice mientras le extiende la mano para saludarlo.-  ¿Cómo estás? Pasa, por aquí.

   -Estoy bien… Necesito hablar contigo, Franco.

   -Y yo contigo; como su padre hay algo acerca de Daniel que debes saber.

   Luis pasa saliva, presiente que Franco sabe que Daniel ha estado bebiendo o quizá haciendo cosas peores que pongan en peligro su participación en las inminentes olimpiadas. ¡El fin!

   -¿Qué es lo que quieres decirme de Daniel? -pregunta algo temeroso de oír la respuesta.

   -Luis… -Franco hace una pausa mientras respira profundamente simulando una preocupación que está muy lejos de sentir.- Daniel está prácticamente fuera del equipo olímpico.

   -¡¡¡¿Cómo?!!! -pregunta sorprendido y abrumado poniéndose de pie; no esperaba una respuesta tan directa de parte del otro.

   -En las últimas semanas he estado protegiendo a Daniel, haciéndome el que no venía que ha estado bebiendo, distrayéndose en el entrenamiento, que no cumple como debe de ser; pero es demasiado, ya no puedo seguir ignorando que Daniel está poniendo el mal ejemplo entre los demás compañeros. Si le permito que siga en el equipo, no tendré autoridad.

   -Franco, piensa bien las cosas; sabes que mi hijo es el mejor del grupo. Lo sabes, no puedes dejarlo fuera, dale otra oportunidad.

   -Le ha dado ya varias oportunidades, ¿por qué crees que estuve en tu casa?, ¿por qué crees que lo llevé conmigo para mantenerlo vigilado?, pero no se ha corregido, Luis, es inútil. Anoche mismo sé que estuvo bebiendo y con chicas. ¿Qué diré si alguien, dentro del equipo, me lo reclama?

   -Pero… -Luis no termina la frase, sabe que Franco conoce perfectamente la situación. Quizá mejor que él y Adriana.- Amigo, es joven, es natural que tenga ese tipo de conducta, pero debemos ayudarlo. Te repito, sabes que es el mejor, que fácilmente podría obtener una medalla.

   -¿Y qué sugieres tu que hagamos? Ni tú ni Adriana pueden estarlo vigilando, y yo no vivo con él. Faltan solo unos días para salir rumbo a Grecia, ¿cómo podríamos controlarlo y castigarlo a la vez, para que entienda que todo es por su bien? -Franco ha hecho la pregunta perfecta esperando que Luis le dé la respuesta que espera.

   -Podría estar bajo tu tutela, ¿podrías encargarte de vigilarlo y reprenderlo estos días hasta que sea la competencia? ¿Harías eso por Daniel? –Luis no sabe que con eso está colocando a Daniel en las garras del lobo, un lobo muy astuto que sabe aprovechar las oportunidades que se le presentan o él mismo fabricarlas para satisfacer sus necesidades.

   -No es solo eso… -Franco voltea la cara para que Luis no vea la satisfacción que le causó lo que había sugerido, ese día las cosas para Franco se ven de forma distinta. Desde el comienzo, desde que se hizo cargo del equipo de natación y vio a Daniel, se le hizo familiar, por su parecido con Luis. Después supo que era su hijo y en parte por eso deseó someterlo, dominarlo y humillarlo. A ambos. Tanto a Daniel como a Luis, usando a su hijo como objeto. Quería al chico, pero ahora… al ver a Luis, tan atractivo y tan viril, tan preocupado por el futuro de su hijo, sabe que puede tomar ventaja también de eso y no solo satisfacer su venganza en Daniel sino en el principal causante.

   -¿Hay más? -pregunta Luis, asombrado de desconocer la conducta de su hijo.

   -La situación es muy difícil. No es solo la conducta de Daniel de hoy en adelante, sino lo que ha estado haciendo estas semanas. Me están presionando mucho, Luis, es muy difícil que logre que tu hijo se quede… A menos que… -deja la frase en el aire.

   -¿A menos que qué?, ¿hay algo que se pueda hacer? ¿Qué es, Franco?, dímelo. –pregunta ansioso mirando fijamente a Franco.

   -Ehhh… si, tú podrías hacer algo por Daniel; la cosa es, ¿estarías dispuesto a ayudarlo?

   -¿Yo?, por supuesto. ¿Qué es lo que debo hacer? Dime, Franco, haré lo que sea necesario. -dice mientras se pone de pie.

   -No es fácil…

   -Haré lo que sea. Habla, ¿qué puedo hacer para que Daniel no pierda esta oportunidad?

   -Luis… -Franco se coloca frente al otro, el varonil rostro del padre de Daniel queda justo frente al suyo, y pone su mano sobre el hombro de ese hombre maduro, viril y musculoso.- Lo UNICO que puedes hacer para que Daniel vaya a las olimpiadas, a pesar de su conducta, es…

……

   Ajeno a lo que sucede en la oficina de Franco, Daniel está en su habitación pensando en lo que le espera si es que el entrenador decide suspenderlo a pesar de todo; aunque sabe que ha cumplido con todo lo que le ha ordenado, que ese fue el pacto, el trato. No puede echarse para atrás. Usando solamente un short y una camiseta sin mangas, desatascándose sus musculosos bíceps, sus bien formados hombros resaltan, además de sus piernas de músculos largos y marcados por la natación, todo coronado con un rostro de atractivo felino y viril heredado de su padre. Sabe que Franco pretende manejarlo totalmente, hacer que sus padres estén de acuerdo en que pase más tiempo con él y en que le den más autoridad sobre lo que debe hacer para estar en mejores condiciones para la competencia. Quiere más control sobre su vida.

   Camina de un lado a otro de su cuarto, inquieto por todo lo que ha tenido que hacer ya. ¿Qué puede decirle Franco a su padre, en esa entrevista? Sin pensarlo más se cambia poniéndose solamente el traje de baño y baja de su habitación. El traje de baño de color negro se ajusta perfectamente en su entrepierna dejando ver su largo y grueso miembro en reposo y su gran trasero definido y duro, sus piernas largas se mueven rítmicamente al igual que sus musculosos brazos. Casi sin ver algo a su derredor llega hasta la piscina, se mete en ella y empieza nadar vigorosamente para tratar de bajar las tensiones acumuladas durante todo el día. La zozobra lo tiene así tenso, sin poder descansar, el rendimiento ha sido bueno pero…

   Las horas pasan rápidamente sin que se dé cuenta de todo el tiempo que ha estado nadando, se siente agotado, pero aun así no quiere dejar de hacerlo, eso le relaja y le impide pensar más en el problema en el que se encuentra. Ya, después de que cae la tarde, regresa, su piel le arde por la exposición al sol pero aun así esa molestia es mínima, al menos ha tratado de no encontrarse con su madre, no se atrevería a verla de frente. Es hasta que escucha que su padre ha regresado después de estar recostado y tratando de domar, el oír su voz, que recuerda en toda su gravedad toda la situación.

   -¿Puedo entrar? -pregunta la voz de su madre después de tocar la puerta.

   -Pasa, mamá. -responde de manera autónoma.

   -Ya regreso tu padre, y quiere hablar contigo. Baja por favor.

   -Está bien. Solo déjame cambiarme de ropa.

   Adriana sale dejando que Daniel se cambie de ropa, usando una camiseta de algodón y un pantalón deportivo baja lo más pronto posible. En la sala están sus padres. Sin poder ver de frente a Luis, Daniel se sienta frente a ellos.

   -Me dijo mamá que quieres hablar conmigo, papá. Lo siento, sé que los he defraudado, pero les juro que no volverá a repetirse, se los prometo.

   -Pon algo de ropa en una maleta, estos días que faltan para que viajes a Grecia, te quedaras bajo la supervisión, las 24 horas del día, de Franco. Tienes 15 minutos para preparar todo, es la única forma de que no seas expulsado del equipo de natación. –informa este, monocorde.

   -¡¡¡PERO!!! -la sorpresa lo traiciona, aquello era horrible, ¿estar totalmente a la merced de ese monstruo que quiere esclavizarle sexualmente?- Papá, te aseguro que no es necesario, yo…

   -¡Silencio! Eso no está a discusión, Franco me ha dicho que esa es tu última oportunidad, o accedes y no irás con el equipo olímpico. Así que no repetiré la orden, haz tu maleta.

   -Papá, ya estuve entrenando con él, todo el fin de semana, yo creo que…

   -Tu harás lo que te ordeno, Daniel, has estado fallándonos a tu madre, a mí y a tu entrenador, ¿cierto? Ahora afróntalo. -le pregunta viéndole fijamente a los ojos.

   -Está bien, lo haré. -jadea resignado; lo haría para salir de todo ese problema. Además de una forma para que sus padres recobren la confianza en él, ya solo son unos días para emprender el viaje a Grecia, después de eso solo el tiempo que duren las olimpiadas, aproximadamente 4 semanas, y será libre. Al finalizar las competencias ya no tendrá Franco ningún poder para obligarle a ser su esclavo sexual. Un poco mas de paciencia, ya habrá tiempo de que Franco pague por lo que le ha hecho.- Iré a preparar mi maleta.

   El joven sube rápidamente las escaleras hacia su habitación, mientras Luis y Adriana se miran a los ojos, preguntándose si estarán haciendo lo correcto.

   -¿Tú lo llevarás a la casa de Franco? -pregunta Adriana.

   -No, Franco pasaré por él.

   -Esperaremos a Franco entonces. -responde mientras se recarga en el pecho de Luis, quien evita besarla en la boca cuando ella intentaba hacerlo.

   -Estoy algo cansado, querida; ha sido un día terrible. Me iré a dormir, que Daniel espera Franco, no debe tardar.

   -¿No esperaras a Franco? ¿No vas a despedirte de Daniel? ¿No crees que exageras?  –pregunta ya en un tono algo molesta.

   -Adriana, por favor, no discutamos; estuvimos de acuerdo en esto. Solo Franco podrá mantener vigilado a Daniel, son solo unos días. Pero no quiero estar aquí cuando Franco llegue por él. Por favor.

   -Está bien, yo esperaré a Franco y despediré a Daniel.

   Mientras tanto, Daniel llega a su recamara furioso. Sabe que todo es obra de Franco, a quien no le bastó con haberlo tenido el fin de semana a su disposición, sino que ahora desea tenerlo de nuevo. Golpea las paredes, de impotencia, de rabia, de no poder hacer nada, de no poder rebelarse para no defraudar a sus padres.

   Unos minutos más tarde, Daniel estaba vistiendo su traje deportivo, pantalones holgados de elástico, camiseta de algodón y la sudadera deportiva del mismo material que el pantalón. Aun entre la ropa suelta su perfecto cuerpo se dibujada claramente, su altura y los movimientos felino de su cuerpo de musculatura torneada y largos, daban como perfecto marco su varonil rostro a pesar de ser tan joven, ese atractivo tan viril heredado de su padre.

   -Estoy listo. -dice a su madre, extrañándose de que su padre no esté ahí con ella. En su lugar esta Franco. Se entiende su mirada de sorpresa, pensó que sería su padre quien lo llevaría a la casa de Franco.

   -Saldívar, que gusto verlo de nuevo. ¿Preparado para lo que le viene? –sus ojos relucen.- ¿Nos vamos ya? -pregunta mientras se pone de pie dando por terminada la conversación que tenía con la madre del joven. Impaciente por comenzar a “entrenarle” un poco más.

CONTINÚA (el relato no es mío) … 20

Julio César.

NOTA: El relato comienza algo lento, y como no tengo intensiones de apurarme más, quien lo desee puede buscarlo en esta dirección: http://www.todorelatos.com/relato/16991/