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LUCHAS INTERNAS… 145

enero 30, 2015

LUCHAS INTERNAS                         … 144

CHICO HOT

   Chicos en encrucijadas.

……

   Sam, cansado y agarrotado, baja de su carro en los estacionamientos del edificio donde vive. Regresa de la sede de la Policía Científica, donde tienen retenida aún a Linda, aunque ya habían declarado, muy rápido a decir verdad, que la mujer estaba mentalmente insana y había que recluirla en una clínica para personas perturbadas, un lugar de terapia… de máxima seguridad.

   Cora, su suegra, lloró todo el tiempo mientras les informaban. Sintiéndose ruin y malo, Sam se despidió de ella, deseando dejar todo eso atrás. La mujer era un recordatorio de su culpa, y no era figurado, la señora le responsabilizaba de lo que le ocurría a su hija. Abandonar la sede policial le hizo respirar aliviado. Sabía que los problemas no pasarían tan rápidamente. Iban a investigar, y por las preguntas que le hicieron, comenzó a sospechar por dónde iban los tiros. Eric y él estaban en la mira. El asesinato de Ricardo Gotta, y más a manos de Linda, parecía señalar hacia ellos, que ganaban mucho con su muerte.

   ¿Dónde estaría la rata ruin de Eric? Lo había dejado solo en todo ese asunto y la verdad era que lo necesitaba, coño. Aunque sabía que el otro también estaba pasando por sus malos ratos, resentía no tenerle allí. Sale de los estacionamientos y el calorcito del sol que comienza a declinar, se siente levemente bien. Se pregunta si algún día se sentirá libre. Un peso feo, el de su conciencia, alteraba su conciencia.

   -Hola, gigantón. -oye una voz risueña y cantarina tras él. Se vuelve y encuentra a Rhona Mijares.

   -Hola, bonita. -dice con un suave calor que lo envuelve, aunque no quiere.

   -Te ves horrible, y eso no puede ser en un hombre tan bello. -le sonríe ella, de pie frente a él, tomándole las solapas del traje.- Sabes que eres bello, ¿verdad? Un regalo de la naturaleza. -él ríe apenado.

   -No digas tonterías. -le gusta oírla, era sedante. Ella lo mira a los ojos, curiosamente no parecía haber coquetería o interés sexual en sus pupilas.

   -Lo eres, Sam. Eres más lindo que yo, por ejemplo. Aunque Renato también lo es. Y eso que somos gemelos. -lo mira a los ojos.- Te ves cansado, ¿por qué no damos una vuelta a la manzana? Caminar es una buena terapia para drenar tristezas y tensiones. -le gusta, se dice ella. Mucho, y antes de que pase otro día, le besará, se promete lanzada y voluntariosa.

   Y lo haría. La mujer lo sorprendería, pero también él lo encontraría delicioso. Rhona era una mujer agradable, simple, sin sombras ni recovecos. Era fácil sentirse bien con ella, aunque tenía la desconcertante costumbre de llamar al pan, pan y al vino, vino. A Sam le gustaba, y mucho, y aunque se sentiría culpable por Linda y su drama, así como por… (pero no quería pensar en él), sabría en ese momento que algo pasaría con ella.

   Igual ella, sabía que ocurriría algo, pero iría con calma. Presentía que la historia del otro con enferma mujer estaba llegando a su final, pero eso no significaría que no dolería. Tardaría en pasar, llevaría tiempo. Aunque ella no tenía nada pendiente por ahora.

   -No, no estoy de ánimos… -responde él, en ese momento a su invitación a caminar.

   -Vamos, te hará bien. Dejaras de torturarte. -la mira inquieto.

   -¿De qué hablas? -ella le sonríe amistosa.

   -Te sientes mal por dejar a tu mujer en ese lugar, ¿verdad? Es como si la traicionaras, como si la abandonaras en una carrera por sus vidas y se hubiera lastimado un tobillo y no pudiera seguir tu ritmo. Y eso te molesta, te llena de culpa. –se miran, y Sam no sería un abogado medianamente capaz si no pudiera mantener su rostro de piedra, ocultándose tras muros.- Pero es sólo la punta del iceberg, la verdadera culpa es que te sientes libre de ella; la idea de que al final estás terminando ese matrimonio tan raro que tenías, y te siente liberado, como si te quitaras un peso de encima. Y eso también te tortura. Te sientes como una mala persona, como un ser miserable que abandona a su mujer en el peor momento, feliz de librarse de ella. No creo que seas nada de eso. –las palabras le molestan.

   -No hables así. No me conoces tanto como crees. -suena seco.

   -Te sientes obligado, Sam. Te sientes responsable. De ella. De tus amigos. De tu familia… de todos. Es mucho peso para cargar en la vida, guapo. Hay que ser leal y amigo de los amigos, pero debes tener límites. Se puede acompañar a alguien hasta la pata de la fosa, pero no puedes enterrarte con él. O con ella. El camino que va a tomar tu mujer, el que ya tomó, no puede ser seguido por ti. -lo mira cálida.- Dios, ¡cómo te pareces a mi marido!

   -¿Qué? ¿Eres casada? -grazna, sintiéndose mal. Ella ríe cantarina.

   -Soy divorciada. ¿No te lo dije?

   -No. Renato y tú ocultan bien sus cosas.

   -Vamos a pasear. Eso te ayudará. Hazme caso.

   Tomándole la mano, la mujer casi lo obliga a echarse andar, casi tiene que halar de él, quien sonriendo oculta su confusión ante esa mujer tan penetrante y tan misteriosa, tan bonita y aparentemente llana, que se mostraba interesada en él. Debía ser grato tener a alguien así, sin obligaciones, sin culpas. La acompaña, pasean; si alguno de los dos hubiera vuelto la cabeza, habría visto a Renato salir, atractivo, de pantalón y chemis negro, elegante, quien los mira con cierta nostalgia y tristeza.

   -Eres rápida, Rhona. Siempre lo fuiste… Y eso te lo reconozco. -susurra y va hacia su bonito carro deportivo, sintiéndose vacío. Tal vez ya era hora de encontrarse con sus otros amigos, los aventureros malditos…

……

   William, Cheo y Andrés componen en estos momentos un cuadro atractivo, vital y terriblemente erótico sobre el sofá de esa sala a medio decorar. Cheo está recostado del sofá y el respaldo, con la rodilla derecha flexionada sobre el mueble y la pierna izquierda apoyada en el suelo, con su zapato tenis, muy abierto de muslos, mirando con ojos brillantes de deseo a los otros dos. Apoyado sobre la rodilla izquierda y la pierna derecha también en el piso, con sus manos apoyadas a los costados de Cheo, Andrés en cuatro patas por decirlo así, sube y baja su boca golosa sobre el güevote del otro, tragándolo todo y ahogándose con sonoros ‘uggg’ mientras éste se desliza sobre su lengua y garganta, caliente y duro, sintiéndolo palpitante y delicioso. Su boca sube casi hasta el rojizo nabo de la cabeza, para bajar luego, tragándolo, ya lo hace con cierta facilidad. Y mientras hace eso, su cuerpo musculoso se ve estremecido por las embestidas que William le da cuando lo coge rudamente, clavándole el tolete en el culo.

   El abogado, con el culo montado casi sobre el otro respaldo, tiene su pierna izquierda flexionada sobre el mueble, y la derecha en el piso. Está muy envarado, sudoroso y agitado mientras le atrapa con las manos las musculosas nalgotas a Andrés, mirándole el culito que es abierto rudamente una y otra vez por él cuando le clava el erecto y grueso güevo, nervudo y duro, que entra hondo, quedándose allí, quemando al chico, quien se lo aprieta con sus músculos casi rudamente. Le fascina ver esas nalgas paraditas, lampiñas y enrojecidas, bronceadas, con la pequeña franja del bronceado ganado con sus tangas en Tacarigua de la Laguna.

   La tranca se ve enorme cuando sale del rojo orificio casi hasta la punta, quemándolo, para luego volver a enterrarse con ganas, con deseo animal y febril, todo el camino, hasta pegar su pubis de esas nalgas, aplastándolas. Andrés, con los ojos cerrados, gozando como nunca, gruñe y ruge ahogadamente, por la tranca en su boca, cuando se estremece por las cogidas de William.

   Su boca roja baja, con los labios curvados, tragándose el tolete erecto, y Cheo lo mira ardiente, gimiendo leve por la fuerza de las mamadas y apretadas que esa boquita le da en el güevo, algo mejor que mil pajas. Mientras le come el tolete, Andrés eleva la mirada, arrugando la frente. Sus ojos hacen contactos con los de Cheo, se miran y entienden que cada uno goza y está caliente como el infierno. Sus cuerpos emanaban oleadas poderosas de ese calor. El enrojecido culo está siendo macheteado por el arpón grueso y largo que sale y se mete todo, quedándose allí y empujando más, agitándolo con la fuerza de eso y haciéndolo gruñir, más abajo sus bolas cuelgan y se agitan, así como su tolete erecto, el cual es atrapado por una mano del carajo que lo coge rudamente, sobándoselo.

   El culo se abre y cierra, con hambre de ese rojizo tolete que lo encula fuerte, metiéndosele todo, excepto los uno o dos centímetros frenados por sus nalgas musculosas. Ese tolete se ve caliente y hermoso, clavado allí y aún luchando por entrar más. Y enloquecía al joven fortachón, que sentía que cada músculo le chillaba por más. Sus nalgas van y vienen contra ese pubis, clavándose totalmente el tolete y restregándose allí con ganas.

   William jadea, sintiendo como ese culo le atrapaba aún más fieramente el güevo. Qué trabajoso era meterlo en ese anillo tan rígido, debía ser por tantos ejercicios, piensa en lo que deben sufrir los pobres físico culturistas profesionales cuando deseaban dar culo. Caliente le da una sonora nalgada, enrojeciéndosela mientras lo empala, metiéndosela todo y quedándose allí, empujándolo más, meneándose de derecha a izquierda. Andrés chilla, casi bizqueando sobre el güevo de Cheo que tiene clavado en la garganta, llenándolo con su caliente licor.

   Cheo sonríe, mirándolos ardiente, sobándose las tetillas erectas, que le arden y pican, y tiene que pellizcarse, mientras sus caderas iban y venían, clavándole el güevo más hondo en la garganta al fortachón. Los dos hombres cogen al atractivo físico culturista, que gruñe lujurioso, en el cielo, bien atendido como está por esos dos bellos y viriles machos que lo sacuden a fuerza de güevazos.

   Mientras le mamaba el güevo a Cheo, chupándolo fieramente, el joven le soba el culito al catire, frotándoselo con el pulgar. William, clavándole el tolete hasta la empuñadura en el culito caliente, se tiende sobre él, arropándolo, montándole las manos en la nuca y obligándolo a bajar rudamente sobre la tranca de Cheo que le baja por la garganta ahogándolo. Al abogado le excita verlos así, le encanta tener a su merced a esos dos lindos chiquillos tan ardientes, locos por güevos. Las nalgotas de Andrés, lampiñas y musculosas, estaban cubiertas por el pubis y los musculosos muslos del abogado, soldado a ese culo que le derretía el güevote. Se agitan así, uno contra el otro, frotándose, jadeando. La unión güevo-culo terminaba enloqueciendo a todos los hombres que lo probaban, haciéndolos querer siempre más, y ellos no eran la excepción.

   -Cógeme a mí. Yo también quiero… -le jadea, caliente, Cheo a William, quien sonríe.

   -No temas… te lo voy a llenar con mi güevo.

   El abogado deja a Andrés, parándose, sobándose con una manota el güevo, como aseándolo un poco, mientras Cheo se sienta recostándote del sofá, con las piernas hacia afuera. William se mete entre ellas, mirándolo y tomándole los tobillos, alzándolo y alzándole el culo. El hombre le mira la carita atractiva y anhelante, el tórax y la panza plana, así como los amarillentos pelos púbicos, el güevote erecto, las bolas colgando y el culito rojo, lampiño y titilante, esperándolo ya. Sabía que ya estaría mojadito y deseoso. Enfila la cabeza de su tranca y va metiéndola mientras Cheo se cimbra en el sofá y chilla con el rostro contraído, mientras el tolete va cogiéndolo, clavándose en su sagrado y cálido agujero centímetro a centímetro. Andrés, lujurioso se para frente al rostro de Cheo sobre el mueble, dándole la espalda a William y agachándose un poco enfila el miembro hacia la boca del catire, quien cae sobre él con un gemido, tragándoselo todo de un golpe, pegando los labios del pubis del otro, ahogándose feliz.

   William le abre aún más las piernas y lo embiste con furia, clavándole el güevo hasta los pelos, con las bolas que le golpean las nalgas al catire que se ve hundido y aplastado contra el sofá, jadeando tartajeante ante las cogidas y la mamada que da. Siente que el culo se le calienta más, que se le moja todo y que se funde contra ese rígido tolete que le palpita en las entrañas, elevándolo a la gloria. Su culo lo aprieta y lo amasa duramente, mientras siente como el güevo de Andrés le baja por la garganta, asfixiándolo pero sabiendo delicioso.

   Una manota de William cae sobre la espalda de Andrés, alzándolo un poco, y su cara ávida se mete entre esas nalgotas musculosas, su boca cae sobre el rosado y cogido culito, lamiéndolo y chupándolo, cogiéndolo con su lengua ávida de más, mientras embiste rudamente a Cheo con su tranca. Andrés grita y jadea, retorciéndose como un poseso, gozando no una bola, sino las dos, babeando y chillando agónicamente, ruidoso. Sus caderas van y vienen, metiéndole el güevo a Cheo en la garganta y metiéndose la lengua de William hondo en su tembloroso culo.

   Mientras mama a Andrés y coge a Cheo, William le atrapa el rojizo tolete al catire, duro y palpitante, masturbándoselo con fuerza. Cheo gruñe como un perro, mostrando los dientes en una mueca ávida, agarrándole el güevo a Andrés, que se agita frente a su cara, sobándoselo también, mientras mira, fascinado como la hambrienta boca de William le comía el culito, adivinando en cada salto de Andrés como la lengua del otro le abría el agujerito, penetrándolo. Sentir esa lengua caliente y babosa recorriéndote el culo era una locura que hacia gritar y chillar deseando más, reconoce el joven.

   Es un cóctel de sexo caliente, donde cada uno va contra el otro. William coge a Cheo, masturbándolo con una mano y pellizcándole una tetilla con la otra, pero también Cheo va contra él, subiendo y bajando sus caderas y su culo ávido, mientras lame la cabezota del bamboleante güevo de Andrés; quien por su parte grita y jadea lloroso, subiendo y bajando sus caderas contra esa boca ávida en su güevo y las más ávida y hambrienta en su culo; culo probado por primera vez no hacía mucho por un primo que le quiso jugar una broma en un gimnasio, despertándole esas ganas y hambre de más.

   Andrés tiene que sostenerse del respaldo del mueble, pegando la cara de la pared, casi desmayado de placer y de gusto, mientras William siente su culo ensopado totalmente, casi salino, saboreándole las entrañas, sintiendo como las nalgotas del joven lo aprisionaban. Con un gemido ahogado Andrés se corre sobre la cara de Cheo, cruzándole la frente, boca y mandíbula con un chorro espeso y caliente, el segundo y el tercero son tragados por el catire, ansiosamente, que la siente sobre su lengua, bajándole por la garganta. William chilla y pega su lengua del cachete de Cheo, lamiendo algo de ese semen, tragándoselo, para unir su boca luego a la del chico, compartiendo el néctar de Andrés.

   Cheo le suelta la boca mientras grita, agarrándose el güevo y cimbrándose, aún con el tolete que William en las entrañas y se corre, bañándose la panza. Andrés se agacha a un lado del sofá, jadeando, cansado, pero deseoso aún y lame esos regueros de su amigo, sintiéndola rica y tibia todavía, tragándola con una expresión de total felicidad, mientras su nuez sube y baja. Con un alarido, William le atrapa los tobillos a Cheo, le clava el güevo duro y tembloroso y le inunda el culito de leche, mientras los dos gritan tensándose casi en arco, culo contra güevo, que vomita su carga, abundante y que ese culito traga y chupa, queriéndola toda, aunque algo del semen escapa del agujerito vicioso.

   -Me voy para Valencia. -les dice minutos después William, desnudo y fumando, a los dos jóvenes sentados en el sofá, con los culos al aire; habría que quemar esa vaina, olería a culo y semen toda la vida, se dice preocupado por el depósito del apartamento.- Quiero que los dos vengan conmigo, un tiempo, y que vean como van las cosas. Pueden trabajar, estudiar… lo que quieren. Y estaremos juntos. -ofrece a los sorprendidos chicos que se miran, confusos, pero deseándolo.- Ustedes deciden. Puede ser una locura, pero sería nuestra locura. Si sale bien, lo gozaremos todos. Si no… cada quien a lo suyo.

   -Mamá… -comienza Andrés. Cheo ya está decidido.

   -¿Qué deseas tú? –le interrumpe William.- Es tu momento. Vívelo o retrocede, para vivir otro día. Con otra gente. Otras circunstancias. Pero, te lo repito, fuera de ser un riesgo, una aventura donde puede salir todo bien y la pasaremos mejor; o no. Y si no es así, si sale mal, la vida sigue donde se dejó, pero con mayor sabiduría. Piénsalo.

                         ………………..

   El momento justo cuando la vida de Nicolás Medina, y en buena parte de Frank Caracciolo, cambió para siempre, despedazándose, le encontró en un completo estado de paz, relajación y comodidad, aún en sus pensamientos. Perdido en su mundo interno, con mucho qué pensar y decidir, ignoraba que paso a paso la calamidad se acercaba. No podía saber que tendría que enfrentar una verdad terrible: saber quién era, exactamente, y las cosas que había hecho el hombre a quien había entregado tanto. No sólo su cuerpo, sino su alma y su vida. Segundos separaban el ahora en el cual contemplaba, con inquietud y hasta temor, la posibilidad de una vida con el rudo catire a su lado, y el perderlo todo. Porque todo lo perdería. Unos segundos le separaban del momento de entender, en toda su cabalidad, que Franklin Caracciolo era una enorme pila de porquería, y saberlo sería el dolor más terrible del mundo.

   Tan sólo unos segundos…

   Recreándose en las sensaciones físicas, como sólo podía permitírselo ahora, Nicolás Medina está parcialmente sumergido en la cálida agua enjabonada del jacuzzi de Frank. El cuarto de baño era enorme, y esa bañera era un altar al mimo del cuerpo, y del sexo, que ocupaba una esquina, cerca de dos ventanales oscuros, que el abogado juraba eran polarizados y no permitían la visión desde afuera. Cada vez que entraba desnudo en la tina, el joven no podía reprimir el impulso de taparse bolas y culo por si alguien estaba espiándolo.

   La bañera era cómoda, límpida y aséptica como todo lo del otro. Los chorros de agua lo masajeaban en forma casi erótica. Era fácil tener una erección allí. En la pared opuesta se encuentra un aparato de televisión y video, donde el joven sintoniza en esos momentos uno de los tantos noticieros del día, donde ve a gente del régimen con rostros cínico, contar sus mentiras, en la creencia de que todos se chupaban el dedo o eran retrasados mentales incapaces de ver la realidad con sus propios ojos, o como si hablaran con enviados de canales como NCC.

   Cerrando los ojos, intenta desconectar su mente de lo que oye en esos momentos, a María Chepina con su boca torcida y su gesto gansteril, amenazar a los trabajadores acogidos al paro general. El rostro del chico se va dulcificando y serenándose mientras piensa, como le pasaba ahora muy a menudo, en Frank Caracciolo. No podía apartarlo mucho tiempo de su mente. Siente un estremecimiento poderoso que recorre todo su cuerpo y que no tiene nada que ver con el agua o el clima controlado del penthouse. Es el recuerdo de lo que hacían a cada rato, de lo ocurrido la noche anterior en esa cama no muy lejos de allí, por ejemplo. O lo hecho sobre la cama momentos antes, después de esperarle toda la mañana con esa impaciencia que se presentaba cuando no le tenía enfrente. Habían tenido unas palabras y…

   Vuelve a estremecerse. No es tonto, sabe que los dos están más allá del “experimento” de acostarse juntos para ver qué era lo que les atraía, esperando que todo muriera. Nada había cambiado… como no fuera que la necesidad se hizo más fuerte. Ojos cerrados, boca ligeramente abierta, arrullado por las voces apagadas de la televisión se pregunta qué pasaría si Frank le decía que lo mejor era terminar. La sola idea era terrible. Pero la otra, continuar, partir juntos, lo que el abogado no se cansaba de insinuar, era todavía más atemorizante, porque tendría que aceptar, deberían aceptar, que había nacido un poderoso sentimiento al que hasta ponerle nombre era alarmante.

   Frank, momentos antes…

   El cuarto estaba algo frío, como le gustaba a al abogado (aunque a Nicolás le ponía la carne de gallina), y estaba en penumbras. El joven estaba sobre la cama, erecto el cuerpo y el güevo, con Frank tras él, arrodillado sobre sus piernas y tobillos. Nicolás, jadeando levemente, estremeciéndose lentamente, estaba casi sentado sobre su cadera, clavándose el güevote surcado de venas azuladas del abogado, grande y caliente, en su culo. El hombre estaba totalmente soldado a la espalda de su amorcito, con sus brazotes rodeándole el torso, con uno sobre su panza, acariciándola con la mano abierta, y la otra sobre su pectoral izquierdo, acariciándole la erecta tetilla que ya había enrojecido mamándola. Sus cuerpos iban y venían, rítmicamente sobre el colchón, las sensaciones envolviéndoles, todo girando mientras se aman de aquella manera que muchos tal vez no entenderían.

   -Oh, Dios, ratita… -le gruñó contra el oído, elevando y bajando su culo de sus tobillos, penetrándole; Nicolás sonriendo divertido y excitado, ojos cerrados.- Nunca me dejes, por favor. –le pidió sin saber él mismo que lo hacía.

CONTINUARÁ … 146

Julio César.

DIOSA CANALES Y SUS AMORES… TODOS AMIGUITOS

enero 30, 2015

DIOSA CANALES HOT

   Esta chica da para tanto…

   Después de la pelea que tuvo con el beisbolista aquel, y la guerra de mensajes con una presentadora de farándula aquella que quiso dárselas de graciosa, lo últimos que se sabía medio extraño de la Diosa Canales era que se había casado, con alguien del medio artístico, José Roberto Rojas, y que el padre de la vedette no estaba muy contento porque tenían poco tiempo de conocerse; aunque es difícil tomarle en serio. La verdad es que por ahí se dice algo medio feo del señor padre de Diosa, aseguran que es quien le managea la carrera (¡esa carrera que tiene!), y eso suena aún peor que lo del ex marido de la Norkys Batista cuando era él quien le publicaba el calendario erótico.

   Pero la dama vuelve a ser noticia es por parte del marido, quien me parece que por un tiempo y hasta que demuestre lo contrario, se le conocerá como “el marido de Diosa Canales” (dicen que tiene talento artístico), el cual se asociará nada más y nada menos que con un ex “novio” de la artista, Ernie Ojeda, para sacar a dúo un tema musical del tipo merengue, ¿qué tal?

DIOSA CANALES Y SUS DOS AMORES

   ¡Qué gente tan civilizada! En la oficina la gente lo comentaba con la consabida sonrisa, y alguien llegó a decir que la relación laboral entre los dos hombres no debería ser un problema ya que tienen mucho en común, especialmente gustos, y tendrán temas de los cuales hablar. ¿No suena deliciosamente picante? Imaginen un éxito rotundo en las carteleras, los tres reuniéndose para celebrar como gente seria, pero hay muchas copas, Diosa comienza uno de sus bailes atrevidos y bien calientes, hay un sofá y…

   Bien, el promo del tema, “Dónde tú sabes” (sean sinceros, ¿no les viene algo a la mente inmediatamente?), es pegajoso. Amanecerá y veremos.

Julio César.

SHORTS Y TRANSPIRACION

enero 30, 2015

AGUAAA

MACHO MEN SEXY

   Cuando salía a trotar todos lo veían, cuando regresaba bañado en sudor y con la respiración pesada le adoraban.

PARA EL MASAJE CALIENTE

   Cuando le pedía un masajito a un amigo, a este le sudaban las manos.

EL HOMBRE PARA EL MOMENTO

Julio César.

¿ACALORADO O POR PECADO?

enero 30, 2015

RESIGNACION

CULO MORENO

   Sabe que están ahí…

   En cuanto se queda a solas en casa, se asoma a la ventana y lo enseña, se toca, lo baila, se soba, se abre y lo promociona. Muy consciente que desde la otra casa, ocultos tras las cortinas, esos jóvenes mormones lo espían, se calientan y lo desean.

EN EL PARQUE DE LAS PERRAS

Julio César.

CONVERSACIONES OBREROS-PATRONO

enero 28, 2015

UN CHICO DESOBEDIENTE MERECE NALGADAS

OBREROS CALIENTES Y SEXY

   -Jefe, queremos un aumento de sueldo y haremos lo que haga falta para conseguirlo. Estamos dispuesto a trabajarlo bien duro.

¡COMPORTENSE!

Julio César.

NICOLAS MADURO, AHORA LE TOCA A COSTA RICA

enero 28, 2015

MAGALLANES A OTRA FINAL

NICOLAS MADURO Y TIBISAY LUCENA

   Se entiende, ¿quién quiere estar en un país tan paupérrimo?

   La verdad es que el hombre no descansa, después de iniciar el año, sombrero en mano, viendo quien le prestaba real para pagar la nómina de los empleados públicos en febrero (hasta eso se robaron), le tocó ir a un funeral… a pedir plata. Ahora llega, creo, y ya se va para Costa Rica, a una reunión de la CELAC, para hablar de estos “doce exitosos meses”; espero que tenga claro que esa gente sabe el desastre que vivimos. La imagen de casi cinco mil personas haciendo una cola frente a un mercado abierto el sábado pasado fue captada por todo el mundo como la evidencia del hambre y la desesperación. Esperemos que por allá no se le vuelen los tapones con quince tipos de pataletas otra vez, porque después de ponerse a opinar sobre los asuntos internos de Puerto Rico (gente necia que creen que pueden meterse en todo pero que no los toquen a ellos), se molestó con un grupo que vino a ver a uno de sus muchos presos políticos. Esperemos que esos viejos fósiles antidiluvianos, los Castro, le aconsejen.

IRWIN COTLER, DE VISITA POR CARACAS

Julio César.

NOTA: Ha pasado todo un año desde la reunión en La Habana, donde todos hablaban del éxito de la revolución comunista; ah, qué éxitos los de Venezuela y Cuba en estos momentos. Serán el tema de todas las conversaciones.

NOTA 2: ¿No fue gracioso cuando en medio de sus pataletas, Nicolás Maduro dijo que no permitirá que un gobierno extranjero esté tutelando al venezolano? Imagino que en Cuba rieron hasta las lágrimas.

COSAS DE LA PROMISCUIDAD

enero 26, 2015

UN CHICO DESOBEDIENTE MERECE NALGADAS

GLOTON

   Es feliz con la rígida disciplina en la casa de la fraternidad, le toca limpiar la vagina de plástico que todos usan mientras ven un partido de futbol en grupo.

CONVERSACIONES OBREROS-PATRONO

Julio César.

EL CHICO EN EL CLOSET

enero 26, 2015

DE TURISMO AL HOSTAL

ATADO Y GUARDADO PARA SU USO

   Alguien abre y gimotea por libertad…

   Tembloroso en aquel oscuro ropero, el joven se debatía con sus ataduras. Su hermana tenía razón, el hombre con quien se había casado era un monstruo sexual insaciable. Estando ella de viaje le envió a vigilarle y el cuñado se dio cuenta, le gritó, lo correteó por el apartamento, le ató y desnudo, diciéndole que iba por cerveza y luego le daría una dura fiesta, sin importarle que quisiera o no. Ahora abre ese tipo que le mira sorprendido y espera ayuda.

   -Vaya, mi hermano sabe cómo escogerlos. ¿Fue por cerveza? Vamos a esperarlo. –responde a la amordazada súplica aquel sujeto, pellizcándole un poco las tetillas.

GENEROSO

Julio César.

EL SUEGRO LO ENVICIA… 39

enero 25, 2015

…LO ENVICIA                         … 38

   Este relato me lo envía por correo un conocido de la casa, LeRoy, y es bueno, aunque es una mala traducción que me tomará tiempo medio hilar. Este relato que NO ES MÍO, lo llevo más bien como una pequeña adaptación. Que el autor no se moleste, por favor. Bien, la trama: un chico muy joven sueña con ser físico culturista y se casa con la hija de un ex culturista, el cual termina convirtiéndole en el juguete sexual de todos los hombres. Disfrútenlo.

……

Título: Muscle Pussy

De: hgenyc9261@gmail.com

UN TIO EN SU HILO DENTAL

   -¿La quieres ver, papi?

……

   La semana pasó con rapidez y pronto Bobby se encontró recibiendo un telefonema de su nuevo jefe, Ken, quien le dio todos los detalles. Expandiendo sus mercados fuera de los bañadores, pensaba presentar una línea más directa con los ejercicios, así que alquiló un Stand en un evento de Expo/Culturismo, y deseaba que el joven rubio modelara prendas interiores diseñados por su esposa, Terry, quien estaría en el evento.

   El trabajo no sonaba difícil, y aunque para cualquiera debía ser algo intimidante la idea de pasar toda una mañana vistiendo en público únicamente chica ropa interior para demostrar cómo se veían, no lo era para ese mocetón forrado de músculos que estaba tan orgulloso de su cuerpo. Al contrario, estaba emocionado.

   Cuando llegó a la Expo, Ken le recibió con sonrisas y le llevó al almacén que habían alquilado para las cajas de ropas a vender, si las prendas gustaban, diciéndole que podía cambiarse y dejar allí sus ropas, tendiéndole una chica prenda negra. Tomándola, Bobby se encontró con una tanga negra, pequeña pero estándar de lycra. Ya totalmente emocionado, se desnudo, se metió dentro de la pequeña prenda acomodándosela bien sobre su magnífico cuerpo y fue al Stand, consciente de las miradas que le seguían; sus hombros, pectorales, muslos y espalda eran muy vistos, pero siendo su trasero, redondo, duro, apenas contenido por la tanga, el que ganaba toda la atención.

   -Hey, Bobby, no creo que conozca a mi esposa todavía, Terry. Cariño, este es Bobby.

   -Muy apuesto. –sonrió ella, tendiéndole la mano al joven con algo de inconsciente coquetería femenina; de cintura estrecha, piernas largas, grandes tetas y muy rubia, era bonita.

   -Un placer. –respondió Bobby mirándoles en conjunto; juntos conformaba una hermosa pareja.

   Charlaron de algunas cosas hasta que ella salió de detrás de la barra del Stand para ir a revisar la competencia, especialmente en lo referente a la ropa femenina. Una vez a solas, Ken le recorrió de arriba abajo con la mirada para comprobar cómo se veía el traje. Se le acercó por detrás y metió un dedo por el borde en la baja espalda, recorriéndola lentamente.

   -¿No está demasiado apretado? –le preguntó con voz oscura por sobre un hombro.

   -No, está bien. –le contestó Bobby, respiración algo afectada, y más cuando esa mano comenzó a deslizarse dentro de la tanga, los dedos recorriendo sus nalgas bajo ella, la palma caliente, rumbo a su raja, frotándole sobre el culo.

   -Se siente bien… La tela es de calidad. –le oye susurrar ronco, dos dedos rastrillando de arriba abajo sobre su ojete, que sabe ya comienza a titilar. Y lo hacía allí, tras la barra de un Stand prácticamente abierto por todas partes, con su esposa cerca, fuera de muchas otras personas que van y vienen.- Te afeitaste el culo… que bueno. –y la punta de uno de ellos desaparece entre los jóvenes pliegues de ese culo que se abre, lo acepta y lo hala, con Bobby, mejillas muy rojas, jadeando contenido.

   -Vaya, ¿se divierten? –la pregunta les sobresalta.

   Bobby se vuelve hacia un sujeto delgado, algo bajo, joven, que burlón les mira.

   -Hay que revisar la calidad de la mercancía. –algo rojo de cara, Ken explica.

   -Y se nota que hay calidad. –el chico sonríe, avergonzando aún más a Bobby, pero también halagándole.- Ya nos veremos… O eso espero, fortachón. –saluda con una mano y se aleja.

   -Qué tío tan peculiar. –agrega Ken, acomodándose las ropas para ocultar la escandalosa erección.- Debería practicar algo de ejercicios.

   Como sea, el hombre mantuvo la distancia, también porque la gente comenzó a llegar, a ver, a preguntar, y a recorrer al rubio culturista con la vista. Pronto eso estuvo lleno de mujeres atléticas, pero especialmente de hombres, que preguntaban cosas, a veces tocaban la tela, halando un poco más de la cuenta en la cintura del joven, y se vendió bastante. Más de lo que tenían pensado. Estuvo así hasta las tres de la tarde, después todo se calmó un poco más. Ya para las cuatro todo estaba muy tranquilo, sin embargo, Bobby no dejaba de mirar hacia el pasillo. Ben, su suegro, había dicho que tal vez pasara para ver cómo le había ido en su primer día de trabajo, y le esperaba.

   Ben no apareció, pero a las cuatro y media le sorprendió ver llegar a Ned, el entrenador de lucha libre de la universidad que había conocido la semana pasada, venía flanqueado por dos enromes tíos más jóvenes. Parecían casi clones de él, con sus chaquetas universitarias que no disimulan que están cargados de músculos.

   -Hey, Bobby, ¿cómo estás? –preguntó mientras le daba la mano al muchacho.- Te presento a Grant y Stan, dos hermanos que forman parte de mi equipo de lucha. Dedicados al físico culturismo también; querían ver la Expo y de paso como sabía que estabas aquí, por tu suegro, quise presentarlos.

   -Okay… -algo confuso, Bobby apretó también sus manos, presentándose todos, pareciéndole al rubio que eran los típicos deportistas engreídos, mirando por encima de su cuerpo e intentando flexionar sus músculos sin parecer que lo hacían.

   Grant se quitó la chaqueta, permitiéndole al rubio culturista echar un buen vistazo a su pecho ancho y fornido bajo la franela, a sus brazos musculosos; pero no le pareció que fuera tan magnífico, él bien podía competir con eso, aunque las piernas del otro parecían grandes bajo el jeans ajustado, el cual le marcaba la silueta de un buen bulto en la pelvis. Y no hay que ser muy duro con el chico por quedarse mirándolo, hay que recordar que su suegro le ha enviciado totalmente; ver a un hombre es mirarle el entrepiernas, notar un tolete en reposo es desear…

   Enrojece cuando nota que Grant, sonrisa en los labios, le pilló mirándole.

   -Así que modelas ropa… -intervino en ese momento el otro, su hermano, Stan.- ¿Siempre llevas cosas así? Maldita sea, mira que ese speedos es pequeño, más bien parece una tanga. Da la vuelta, por favor, me gustaría ver cómo queda por atrás. –pidió, como si estuviera considerando comprar algo así, e imaginarlo con una, altera la respiración de Bobby, quien se vuelve, con gracia y seguridad, su cuerpo también es sólido, grande y hermoso.- Saca culo para ver mejor. –y el rubio, llevando las manos atrás en sus caderas, como si posara en el escenario, le obedece alzando sus nalgas.- Joder, qué bien. –la voz era ronca.

   Y el culturista modelo se pregunta, con un calorcillo interno, si se refería a la prenda o… Oye hablar en voz baja a los dos hermanos.

   -Hey, amigo, ¿no podríamos mi hermano y yo probarnos algunos para ver? –pregunta Stan.

   -No tenemos un probador, lo siento. –contesta el rubio, con tanto tino que Ken se acercaba en esos momentos con su esposa.

   -Bobby, si son amigos tuyos puedes llevarlos al armario donde guardamos la mercancía que queda. –ofreció, cosa que hizo sonreír a Grant y Stan, como el joven pudo notar al verles.

   -Me parece genial. –responde Grant, tomando algunas tangas de las que no vio el público (las que no usaba Bobby).

   Precediéndoles, Bobby fue y estos le siguieron a la sala, igual que Ned, cosa curiosa, aunque, pensó el joven, seguramente el hombre estaba acostumbrado a verles en los vestuarios. Abrió la puerta y los cuatro entraron, cerrando Ned la puerta a sus espaldas. Afortunadamente había suficiente espacio. Alguien en la Expo había colocado una gruesa alfombra en el piso para cuidar los pies de los modelos. Dirigiéndose a una caja, el entrenador tomó asiento tranquilamente.

   Al joven modelo le sorprende que tanto Grant como Stan se desnuden en seguida, sosteniendo en sus manos las pequeñas y elásticas tangas, estudiándolas como si fueran un problema de Matemáticas avanzada. Meten sus piernas y halan, quedando prácticamente bajo sus bolas y parecen tener dificultades para continuar.

   -¿Cómo carajo funciona esto? –pregunta Grant.- Es tan jodidamente pequeña al frente. Vamos, amigo, ayúdame. –Bobby obedece, se acerca a ver cuál es el problema, debe ser amable con los posibles clientes, pero se detiene algo confuso; la verga del chico era casi demasiado grande para caber en la bolsa delantera de la prenda. No estaba dura, pero era gruesa y larga aún colgando.- Vamos, amigo, ayúdame…

   ¿Estaba ese chico realmente pidiéndole ayuda para esa mierda?, se pregunta el rubio culturista, viendo que el otro lleva las manos a sus caderas, esperando, así que la cosa parecía ir en serio. Extendiendo la mano, la envuelve en la base del pene, empujando hacia abajo, intentando acurrucarlo para cubrirlo con la telita. Stan, mirando, se echó a reír.

   -Amigo, no sé si eso va a ayudar para que quepa, pero también yo necesito una mano. –dijo, y Bobby se volvió a mirarle, aún con el caliente trozo de carne de Grant en la palma. También él estaba medio metido en la tanga, esta atorada en sus muslos y esperando auxilio. Ned les miraba desde donde estaba sentado, algo abultando ya en sus pantalones.

   Mientras, insólitamente, Bobby se afana más por acomodar la verga de Grant dentro de la parte delantera de la tanga, esta se pone más dura y larga, más difícil de maniobrar, ardiéndole en la palma de la mano, y cuando vino a darse cuenta se vio con un tolete venoso aún más grande que el de su suegro en las manos, mientras Grant respiraba más y más pesadamente, aparentemente desentendido de la dificultad para entrar en la prenda.

   -Mierda, esto no funciona… -gruñó bajo y ronco.- Date la vuelta para ver nuevamente cómo debería quedarme.

   -Okay. –el insensato culturista lo hace, viendo ahora hacía los otros dos, el pene de Stan se había levantado entre sus piernas con fuerza, el de Ned prácticamente palpitaba bajo su jeans.

   Fue cuando sintió una mano grande de Grant en su hombro, inclinándole hacia adelante, arqueándole la espalda, cosa que echó sus nalgas escasamente cubiertas hacia atrás, y sintió los dedos de la otra mano recorrer etéreamente, con las puntas de los dedos, los contornos de la tanga sobre sus nalgas redondas y musculosas, es una caricia erizante, hasta que se metieron por uno de los bordes, corriendo bajo la tela hacia su raja, que recorrió dos o tres veces de arriba abajo antes de centrarse en su culo liso y afeitado.

   -¡Es cierto! El entrenador nos dijo que te afeitabas por todos lados. –expresó en voz baja y ronca.

   -Se los dije. –confirma Ned, volviéndose hacia una caja al lado, abriéndola y rebuscando en ella, sonriendo al encontrar una diminuta pantaleta de fantasía, tipo hilo dental, de encajes y con un mínimo lacito de regalo adelante.- Bobby, ¿por qué no modelas esto para nosotros? Esto se ve muy caliente.

   -Creo que es para mujeres. –respondió el joven culturista, algo extraviado con aquellos dedos frotándose contra la entrada de su culo.

   -Vamos, amigo. Es un juego. Sólo para los amigos, ¿eh? –la agitaba en su largo dedo.

   -Yo… bueno. –aunque en verdad no estaba muy seguro de hacer eso en un almacén en el cual cualquiera podría entrar en cualquier momento, deseaba complacerle, así que toma la prensa y baja rápidamente la tanga que usa, metiéndose dentro de la delicada prenda, la cual, en la parte posterior, desaparece gloriosamente entre sus nalgas redondas y paraditas.

   -¡Mierda! –bramó Grant, recorriéndole el joven, dorado y liso cuerpo musculoso vistiendo ese pequeño y sensual triangulo de tela sobre su pelvis. Bobby no pudo dejar de notar, mejillas rojas, que la impresionante verga del hombre joven se alzaba en toda su gloria frente a él, como una lanza de carne rojiza y tiesa.- Déjanos ver cómo te queda por detrás. –tragando en seco, Bobby lo hizo, sus glúteos firmes tragando aquella diminuta tira suave que casi era una etérea caricia. Casi pega un bote y jadea cuando las enormes manos del tío caen sobre sus glúteos, abriéndolos, separándolos para dejar que su hermano vea la tirita de la prenda que cruzaba heroica sobre su agujero.- Mira, Stan, ¿no es una vaina de encaje muy linda? Deberías comprarles algunas a tus dos novias. ¿Tienen ellas coños así? –retó, separando la tirita, mostrando el afeitado culo, cosa que hace parpadear a Bobby, llenándole de calor.

   -Tenía razón, entrenador, es un lisito coño de atleta. –comenta este, sonriendo, mirando los rojos labios de ese agujero.

   -Y espera a que lo toques. –responde Ned, sentándose otra vez y abriendo la cremallera de sus pantalones, halando y sacando su propio tolete enorme, venoso y pulsante.- Como buen entrenador de ustedes, chico, era mi deber presentárselos.

   -Joder, Stan, espera hasta que toques este suave coño. –jadea Grant, recorriendo con un dedo la entrada de ese culo que titila salvajemente al tiempo que Bobby cierra los ojos antes la sensual caricia.- Este agujero parece de primera.

   -Es de primera. Hace cosas que… -silba Ned, con admiración todavía.

   -Ya quiero. –gruñe Stan, dejando caer la tanga que ni subió totalmente nunca, acariciándose una verga tan grande como la de su hermano.- Mi verga pide un coño caliente y mojado.

   -¿Te gusta ser tocado así, Bobby? ¿Te gusta que tu musculoso coño de nena sea admirado por los hombres? –le pregunta Grant al culturista, tocándole y acariciándole con la yema de sus dedos.

   -Se siente bien… -jadea con voz oscura y cargada de deseos.

   -Quiero tu coño. –le ruge bajito, y así sería. Babea una hebra de saliva que cae sobre la entrada del rubio, cálida y viscosa, resbalando, untándolo luego con sus dedos, lubricando los labios de su agujero.

   -Les recuerdo que estamos en una Expo. –Ned informa.

   -Okay, entrenador, será rápido. –concede Grant, pero es un caballero, por eso se tiende un tanto sobre el rubio fortachón y le pregunta.- ¿Quieres sentir mi verga dura en tu suave coño, Bobby? –mirándole este a los ojos sobre un hombro, luego la verga palpitante y sintiendo. Grant sonríe.- ¡Genial!

   La enorme y fuerte mano del atleta universitario cae sobre la recia espalda del culturista, empujándole suavemente, obligándole a caer en cuatro patas sobre la gruesa alfombra del almacén, y en esa posición, dorado y liso, dispuesto a lo que sea en tanga de mujer, la tirita sobre su agujero que titila, el chico era todo un manjar rico que pedía ser probado. Grant, de rodillas, se posiciona entre sus piernas y Bobby siente su presencia, su calor y aroma de hombre fuerte. El entrenador de los tíos, Ned, cae también de rodillas, a un lado de Bobby, tendiendo un brazo sobre sus caderas y con las manos separa aún más las nalgas, Stan se acerca y con un dedo aparta la tirita del hilo dental.

   Bobby tiembla de lujuria, sabiendo que está mal, muy mal por arder así en manos de esos tres hombres que literalmente le soban. Casi gime, frunciendo la frente (lleva una semana sin sexo, ni su suegro ni su cuñado han querido tocarle para que se concentrara para el evento y se estaba quemando en su lujuria), al sentir la lisa y ardiente cabeza de ese güevo en su entrada. Esa pieza sube y baja, únicamente, sobre su culo y este estalla en llamas, casi abriéndose en flor para atraparlo.

   -Joder, Bobby… -ruge Grant, voz cargada de lujuria, de ganas, como todo macho joven lleno de testosteronas ante tan erótico cuadro, la posibilidad de coger frente a un amigo de poder, como el entrenador, y su hermano.

   Ante ese culo de nalgas separadas, apartada la tira del hilo dental, la lisa y rojiza cabeza se frota, quema, empuja y abre, penetrando el terso agujero, centímetro a centímetro hasta clavarle dos tercios de güevo.

   -¡Ahhh…! -gimió Bobby, cerrando los ojos, el rostro de la adorable putez. Atrapándole las caderas, casi sobre los brazos del entrenador y su hermano, Grant termina de clavarle su palpitante barra en las entrañas, rozándolas y estimulándolas en todas su trayectoria. Y hay un violento espasmo, uno que parece una ventosa sobre la tranca, y que nota el hombre que lo coge.

   -Mierda, ¡qué coño! –bramó el fornido joven entre dientes, empujándola más y más.

   -Te gusta, ¿verdad, Bobby? –le pregunta Ned, y el joven le mira con mejillas rojas y ojos nublados de lujuria.- Eres un enorme chico con un coño suave y caliente que quiere vergas, ¿no es así, chico?

   Por toda respuesta, el rubio culturista tan sólo pudo gemir, totalmente entumecido de gusto, cuando Grant comenzó a sacársela y metérsela con fuerza, su venoso e hinchado tolete clavándosele una y otra vez en las mojadas entrañas, su pelvis golpeándole, sus bolas también. Ese redondo agujero se abría y abraza vorazmente la dura mole de carne que lo penetraba, parecía demasiado chico, pero lo lograba, cubrir y abrazar todo el tolete en su vaivén.

   -¡Qué puto! –jadeó Stan, ojos vidriosos, inclinado a un lado, viendo como la gruesa tranca de su hermano entraba y salía del agujero del chico rubio, el cual se estremecía, arqueaba la espalda y llevaba sus nalgas de adelante atrás, deseando más y más de ese güevo que tanto placer le brindaba mientras le cepillaba la pepa.- Joder, hermano, los pliegues de su culo están tan hinchados como los labios de un coño real.

   -¡Es un coño! –jadea Grant, casi bufando desfallecido, sintiendo su tolete totalmente halado, apretado y chupado por las suaves, cálidas y húmedas entrañas. Bobby se lo estaba ordeñando de una manera impresionante.

   -Déjame probarlo, carajo. –demandó Stan y Grant, jadeando, se retiró, haciéndole espacio. En seguida este cayó entre las musculosas piernas del rubio, apuntó su tolete y lo sumergió sin ceremonias dentro del muy dilatado y ardiente culo, el cual le tragó como si de un hambriento coño de puta universitaria se tratara.

   Bobby bajó el rostro, todo él traspasado por esa poderosa ola de placer indescriptible que le recorría, que nacía en sus entrañas llenas de güevo y parecía despertar ecos en cada terminación nerviosa. El grueso y nervudo tolete, entrando y saliendo violentamente de su afeitado culo que se abría para él, aceptándolo, le brindaba todo el gozo que debería querer… Pero su suegro le había enviciado, le hizo adicto a los hombres de güevos grandes, a todos los güevos, y mientras se estremece, y cierra y abre su esfínter sobre el tolete del macho que lo cabalga, que lo coge con dureza, no puede dejar de mirar el miembro totalmente erecto de Ned, que babea, deseando probarlo esa tarde también. Ya lo ha penetrado un tío grande y sexy, el hermano de este estaba ahora llevándole a la gloria, y todavía soñaba con otro. Los quiere todos.

   Atrapándole las caderas, clavando en la firme carne sus dedos, Stan pareció afincarse y comenzó a mecer su pelvis de derecha a izquierda, lanzándole el tolete de un lado otro dentro del recto, haciéndole gritar otra vez. No han pasado ni dos minutos cuando…

   -Vamos, hombre, déjame probar otra vez ese coño. –se queja Grant.- No puedes cogértelo tú sólo para siempre. Quiero ese coño caliente.

   -Acabo de empezar. –grazna Stan, metiéndoselo todo y rugiendo entre dientes cuando Bobby se lo ordeña con las entrañas.

   -¡Es mi turno!

   -No discutan, chicos. –interviene Ned.- Les diré qué hacer… -y Bobby, que le oye a pesar de la nube de sexo y lujuria que le envuelve, se estremece todo.- Grant, siéntate sobre la alfombra y deja que Bobby se suba a tu verga, que se clave en ella. –hay un estallido de risitas de este, de emoción. Joven obedece, y cuando Stan, a regañadientes se la saca del culo, el rubio culturista va, se monta a hojarasca sobre la pelvis del otro y baja su culo. Grant se aferra la gruesa verga y el agujero depilado va tragándoselo, lentamente, apretándolo a cada palmo, y los dos hombres jadean.- Bien, Stan, ve tras Bobby y…

   Al parecer ya Stan había captado, arrodillándose tras el rubio, presionando la cabeza de su tolete junto a la de su hermano, apuntando hacia el agujero ya ocupado. Bobby se tensa y abre mucho la boca, de donde sale un gemido que no es para nada dolor cuando la segunda verga va metiéndose, lentamente, forzándole un poco. Stan aprieta los dientes y empuja, Grant sonríe pesadamente, mirando a ese rubio puto, y detrás a su hermano, cuya enorme y dura verga siente contra la suya, caliente y palpitante. Y se la meten. Bobby cierra los ojos, una sonrisa torva de deleite en sus labios cuando las siente, las dos poderosas barras en su interior. Su culo totalmente lleno de machos, de vergas.

   -¡A la mierda! –brama Stan, boca abierta de asombro, sin aliento, su duro tolete palpitando dentro de esas entrañas, pegado al de Grant.- No puedo creer que pueda tomar tanto.

   -Es más puta que tus novias. Vamos a darle. –gruñe Grant, moviéndola un poco, rozando esas entrañas y el tolete de su hermano.

   Y Bobby grita en éxtasis, totalmente lleno por esos sementales que bombean sus impresionantes miembros dentro de su culo abierto. Uno iba, el otro venía, todos golpeándole bien adentro, rozando las paredes de su recto. Stan se pega a su espalda, con una mano le cubre la frente y hala hacia atrás, con la otra recorre su torso, pellizcando sus tetillas erectas en medio de los abultados pectorales. Grant le atrapa la cintura, clavando sus dedos en él, y ambos intensifican sus metidas y salidas, sus cilíndrico toletes van y vienen sin detenerse, provocándole estremecimientos y gemidos a Bobby, quien casi parece desfallecidos entre los dos impresionantes hermanos que estaban serruchando su culo con fuerza. El joven y rubio culturista era la viva imagen de la putez, echando el torso hacia atrás, babeando un poco, uno de sus pezones apretado duro, las uñas marcando su cintura, los dos güevos entrando y saliendo ahora al unísono, los dos sementales empujando a un tiempo.

   Desde donde está sentado, masturbándose, el entrenador ve al musculoso y rubio chico entre los dos poderosos hermanos, que bombean los enormes güevos dentro de su apretado culo, haciéndole gemir y estremecerse, casi chillando como una putita real, totalmente enviciado por los hombres. Son tíos grandes, poderosos, y gozan del sexo duro, rudo y caliente. La vista de los dos toletes casi saliendo para volver a enterrarse en el agujero, era una locura. Los dos hermanos tienen muecas victoriosas de guerreros en sus labios mientras empalan una y otra vez al joven entre ellos, sus vergas rozándose sin cesar.

   -¿Eres una puta, Bobby? –oye a lo lejos a Ned, mientras comienza a llevar su culo de adelante atrás.

   -¡Oh, Dios, sí! ¡Soy una puta! –chilla el muchacho, los dos güevos clavándosele en ese instante cuando se reconoce en toda su verdad. Es una puta.

CONTINÚA … 40

Julio César.

NOTA: Un amigo de la casa, Apolo, logró encontrar la página original de donde viene esta historia, que notarán fue versionada. Gracias, amigos. Quien quiera saber de qué va o cómo termina, que vaya a: http://www.nifty.org/nifty/gay/incest/muscle-pussy/

JUGUETON

enero 25, 2015

ESTRATEGIA

MUSCULOSO EN SUSPESORIO QUIERE JUGAR CONTIGO

   ¿De verdad no quieres tener tus manos sobre él? Es un lindo balón.

PODEROSA DEBILIDAD

Julio César.

NICOLAS MADURO, ¿DÓNDE ANDARÁ HOY BUSCANDO A DIOS EN LOS RINCONES?

enero 25, 2015

LOS CURAS EN POLITICA Y LOS HABLADORES DE TONTERIAS

NICOLAS MADURO BUSCA RUMBO

   -Pero, bueno, ¿te hago caso a ti o a la letra de la Ley?

   ¿Qué tal? Después de un viaje a todo trapo con la familia a inicios de este año, del cual no se sabe qué se consiguió porque únicamente llegó amenazando gente, y montando una mini marcha en Caño Amarillo, arremetiendo contra las cuantiosas fortunas de la oligarquía nacida a la sombra de la corrupción y el amparo de Hugo Rafael Chávez Frías, el presidente Nicolás Maduro se pira de nuevo. Y hay una razón casi legitima, ha muerto un Rey, un miembro de la OPEP, y un socio, pero con el desastre que hay montado en el país no se ve bien que se largue a cada rato como si no quisiera dar la cara al problema que montó. Y nadie lo expresa mejor que el señor Rafael Poleo, el mismo que toda la vida nos ha dicho qué va a suceder, y cómo, siendo desmentido y atacado por muchos que, mirando hacia atrás, se han equivocado una y otra vez en sus suposiciones (curios que no aprendan y sigan diciendo tonterías).

   Disfrutemos de la columna del señor Poleo este domingo en EL NUEVO PAÍS:

……

Rafael Poleo – Corto y Profundo.

CORRECAMINOS

   Muerto Abdullah a los 90 años y asentado su hermano Salman (79) en el trono de Arabia Sauditas, Maduro vuela otra vez al país que con Estados Unidos determina el mercado petrolero. Asistir al sepelio es el pretexto, pero Maduro tratará de hablar con alguien que pueda hablar con alguien que hable con alguien con acceso a la sala del trono, a ver si el nuevo monarca es menos rígido en su posición de no bajar la producción de crudos. Una tentativa que indica los niveles de desesperación a que ha llegado el régimen.

   Mientras tanto, ¿quién gobierna? Dicen que Arreaza, representante de la Sagrada Familia en la troika que, según Dieterich, nos está gobernando.

   Y se abre paso la sensación de que el Presidente prefiere estar en cualquier parte que no sea Venezuela.

……

   Muere el Rey y su hermano toma el trono; mira tú, cómo en Cuba, estos aristócratas son de armas tomar. Por lo que ya se lee por ahí, el sucesor del trono saudí está comprometido a continuar con la política de mantener la producción para frenar la aparición de nuevas tecnologías que compitan con la extracción petrolera, pero hemos caído en tal marasmo de crisis que no queda otra que intentar un arreglo mágico (que muera un rey y el hermano desmonte su política), en lugar de tomar las medidas necesarias para sanear una economía, y una sociedad, enferma por quince años de piratería e incompetencias, al lado del más colosal atraco a dos manos del erario nacional.

   Que Nicolás Maduro prefiera estar afuera no tiene nada de raro, en dos años que lleva gobernando casi cincuenta mil venezolanos han perdido la vida en medio de la violencia, sin que haga nada para remediarlo, ni parezca intentarlo al menos, y ahora hay hambre monda y lironda en las calles. No debe ser fácil cargar con toda esa culpa, su culpa personal, todo ese karma por sus acciones. Pero no queda esperar otra tentativa de esta gente, no pueden resolver nada; están esperando que Dios mate a todo el que se interpone en la baja de la producción, porque lo otro sería encadenarse por radio y televisión y admitir que hay que desmontar esa locura e imbecilidad que erigieron como estrategia nacional, y que nos llevó a este desastre. Por ello, no hay salida con esta gente.

NICOLAS MADURO… ¡CÓMO DIJO INSENSATECES!

Julio César.

COSAS DE CHICOS

enero 25, 2015

UN CHICO DESOBEDIENTE MERECE NALGADAS

CHICOS Y GAY

   A Tony no le va lo gay como a su amigo Frank, entonces ¿tiene algo de extraño que pillar a su hermano dándole duro a Frank, le inquiete las pelotas?

COSAS DE LA PROMISCUIDAD

Julio César.

ATAVIADOS PARA TAREAS ESPECIALES

enero 25, 2015

OBLIGACIONES Y ATENCIONES

BLACK HOT

   -Así salgo a atrapar chicos catires de ojos claros para mi harem; prácticamente se me montan solitos en gimnasios y discotecas.

EJECUTIVOS, CAFES Y LECHE

   -No ponga cara de sorpresa, como mi asistente sabe que lo tomo con bastante leche, así que dese con todo sentado sobre mi escritorio.

MARINE HOT

   -Se lo dije, yerno, si se pasea por ahí con las tangas de mi hija, y me perturba, pagaría el precio. ¡Venga y súbase!

PLAN DE TRABAJO

Julio César.

JESUS ZAMBRANO, LOS SOFOCONES DE UN EX MISTER

enero 25, 2015

JESUS ZAMBRANO SONRIE

   Pasan cada cosa…

   No voy a negar que me agrada el sujeto, aunque jamás le he visto ni en televisión. Fue por todo aquel escándalo de la supuesta pillada que le dieron en el Míster algo, con un sueco, o un danés, un habitante de esos pueblos donde parece que todo el mundo se ve genial, imaginen si para colmo el sujeto clasificaba para la competencia de un Míster internacional (¿GIANNI Y JESUS? ¡VAYA CON LOS MISTERS!). Aquella vez, Jesús Zambrano, dejé espacio para la duda. La gente inventa tanto, aunque si hubiera sido verdad, ¿qué tendría de malo? Excepto por el punto de dejarse pillar. Ya saben, una competencia tal que hace que el universo de un apuesto y moreno latino coincida con el de un guapo catire de otras latitudes, los dos mirándose, mostrando quien se ve mejor, luego reconociendo cada uno que el otro tenía lo suyo, y ya que se encontraron, y que tal vez no vuelva a ocurrir, ¿por qué no verle posando en ropa interior y luego sin más?

   La cosa es que después escuché que el joven, que tiene carita de pillo (si fuera actor en México siempre haría de villano), se dedicaría al mundo de la moda, creo que presentando colecciones y todo. Algunos criticaron su trabajo pero personalmente creo que es totalmente admirable. No sólo confiar en uno mismo, correr tras una idea o un sueño, sino invertir en un país donde todo parece irse lentamente al infierno por culpa de la más disparatada e incompetente política económica y social que pueda verse, fuera de un sanatorio mental. Bien por él, me dije.

   Ahora esto.

   Hay un diario populoso, casi esencialmente de Caracas, EL PROPIO, en el cual salió el señor Zambrano reseñado a mediados de la semana pasada en sus páginas de farándula, a cargo de alguien que firma como La Chata. Y lo que sostuvo la dama fue tremebundo, aunque pudo ser mucho peor si la cosa fuera ficción y la escribiera yo. Disfrútenlo:

……

LA CHATA, martes 13 de Enero.

JESUS ZAMBRANO HOT

Arranco contándoles sobre el tremendo show que armaron dos empleados de el EX MISTER VENEZUELA JESSUS ZAMBRANO, en un carísimo restaurant de Las Mercedes, donde se come la buona pasta. Resulta y acontece que el socio principal de Jessús Zambrano, y amigo muy íntimo del susodicho, se vio envuelto en una situación muy ¿extraña? ¡Uyyy! Imagínense ustedes que toda la gente que estaba en el local comenzó a ver que uno de los empleados de Zambrano, después de empinar el codo ¡como loco! al parecer se le despertó el espíritu de un stripper. ¡Si, señor! Y comenzó a desabotonarse la camisa y como si fuera poco ¡SUSTO! por debajo de la mesa le comenzó a meter manopla al amigo de Jessús. ¡OJO! eso lo vieron todos mis panas, los mesoneros y hasta algunos clientes. No conforme con todo el bochinche armado en el lugar, el chamo le insistía al socio, y amigo íntimo de Zambrano, que lo acompañara al baño. ¡DIOX! ¡Cosa que sucedió! Y cuenta que en otra mesa cercana había una señora que también era empleada del EX MISTER, que se reía a carcajadas para disimular, mientras que los camareros, comensales y demás empleados del restorán miraban abismados lo que pasaba, y cuando el ex Míster y su grupo salieron, todo el mundo pensó que se había terminado todo ¡ja! pero no fue así, el show siguió en la puerta del local cuando el Jessusito Zambrano ¡FURIOSO! le reclamó al socio en ese tono de voz GOCHIMEXICANO: “¿Qué crees que no me di cuenta, güey? Me abochornaste y a ese tipo lo voy a botar por mala copa”. ¡UYYY! Diox de los ridículos, lo que hace la gente y de lo que uno penosamente debe enterarse.

……

   Ah, alguien alegremente achispado que mete mano bajo la mesa y toca más de la cuenta… Eso pasa. Me ha pasado. La primera vez casi me atraganto comiendo. Todo el cuento fue increíblemente pícaro, ¿fueron a los sanitarios a hablar? ¿O como dicen, rapidito que nos esperan, con empujones contra las baldosas y todo? Pero la verdad es que a veces resulta incómodo cuando alguien quiere desnudarse en medio del público, no suele ser tan divertido como suena. Pobre Jesús Zambrano (¿o es Jessús, con dos “s”?); porque hay que cuidar no las apariencias, la gente es como es y mientras más rápido se acepte mejor para todo el mundo, pero sí el buen nombre comercial. Está trabajando duro por no ser únicamente una atractiva cara, un modelo, merece que le vaya bien.

……

NOTA: Mucha gente me ha preguntado qué opino de la muerte del rapero Tyrone González, conocido como Canserbero, el cual se suicidó después de asesinar (hasta ahora “supuestamente”) a su amigo el bajista de una banda de reggae, Carlos Molnar. Fuera de que me parece de fábula el nombre, casi igual al de cancerbero, guardián de la entrada al Hades, o al Infiernos, desconozco todo lo demás. No sé quién era ese señor, que en paz descanse, ni su víctima. Que repose igual. Lo que si debo acotar es que la familia del rapero le hizo un muy flaco favor cuando salieron a declarar que el señor ni estaba deprimido ni sufría de trastornos mentales, cuando la gente lo decía casi como un atenuante a su crimen. Debieron esperar a ver qué resultaba de la investigación por si veían obligados a regresar a esa versión; porque si no media una enfermedad, fue un horrible asesinato. Pobre señor Molnar y su familia, las verdaderas víctimas en todo esto.

Julio César.

DESPECHO Y AMISTAD

enero 25, 2015

DESCUBIERTO

AMIGOS GAY

   Sólo un amigo le ayudaría tanto.

   Aunque gimen, se muerden los labios y se estremecen al vaivén del sexo, no lo disfrutan (dicen). Cuando a Tony le dejó la novia, para vengarse de ella se lo dio a su mejor amigo. Este no quería, pero Tony le rogó tanto que lo hizo. Sólo por él, su amigo. Aunque sospecha que ahora estarán más jodidos… porque si los culos siempre apretaban así…

¿UNA CONTINGENCIA AFORTUNADA?

Julio César.