Archive for 30 mayo 2015

PRUEBAS DE TALENTO PARA MISTERS

mayo 30, 2015

VECINOS ATREVIDOS

   ¿Es o no es una llamativa demostración?

   El domingo pasado, mientras padecía un feroz ratón, y no sólo moral, algunas amistades me enviaron mensajes de textos telefónicos para preguntarme: “¿viste el Míster Venezuela?”. Alicia llegó a decirme, como si hubiera vislumbrado la ley que regulan las fuerzas naturales, “viste, ganó quién te dije”. Y dio su nombre. Que no me dijo nada. Ni lo recuerdo. La verdad es que entre el dolor de cabeza, la garganta seca y la lengua amarga, me pregunté, molesto, ¿y es que estos pendejos no saben que yo no veo esas vainas? Es insólito que todavía no lo sepan. No, no veo el Míster Venezuela, ni el Miss Venezuela, ni la entrega del Oscar o los Grammy, del tipo que sea.

   Tal vez me sentaría a ver un míster o un miss bikini, pero eso tiene mayores atractivos. Esos concursos, masculinos, son fastidiosos, ¿quién quiere saber cuál es el más fotogénico, simpático o listo? Tal vez el mejor cuerpo, pero la verdad es que no puedo evitar sentir algo tonto, una pena ajena (los hombres coquetos siempre me incomodan en vivo). Y el desfile en traje de baño, que antes era medio escandalosillo por el tipo de bañadores que usaban, ahora es muy monocorde. Ese, como la demostración de talentos, debería ser más… atrevido. Esto lo escribí en otra parte, pero sería mejor ver a cada participante, a solas, en una piscina con uno de esos antiguos bañadores de colores brillantes chillones, esos bikinis de licras. O con picantes rutinas, pero no en un estudio. En el escenario queda demasiado formal y acartonado. Claro, eso ya no sería un programa para las ocho de la noche en la televisión pública, pero si algo para ver un viernes por la noche si no hay nada mejor que hacer.

   Yo lo vería. Así. Como está, no.

UN CHICO BLANCO PERDIDO EN HARLEN

Julio César.

DIOSDADO CABELLO: Y MAÑANA A LA MARCHA POR LOS PRESOS POLITICOS

mayo 30, 2015

VIAJANDO EN FIESTAS

   La Noche de Los Semerucos.

   Es curioso lo difícil que es intentar explicar a otro qué es aquello que mueve a actuar a algunas personas. Se supone que lo que está mal, lastimar a alguien, debería ser evidente para todos. Pero no lo es. Recuerdo cuando trataban de loco, cuando muere, al señor Franklin Brito, secuestrado en el Hospital Militar (dicen que por órdenes del difunto presidente Chávez Frías), donde efectivamente perece a pesar de haber sobrevivido hasta ese momento a no recuerdo cuantas huelgas de hambre, e incluso mutilarse un dedo, reclamando que le devolvieran una pequeña propiedad que trabajó todas su vida y que Hugo Rafael Chávez Frías le robó, por puro capricho de autócrata africano, en complicidad con los curas satanistas del Centro de Caracas, que decían que todo aquel que llame a robar viene de parte de su verdadero padre.

   Qué ese señor diera esa batalla por algo que era suyo, que no se resignara a que se lo arrebataran de sus manos, que no cediera y bajara el lomo, entregándose al abuso del dueño de fiscalías y tribunales, fue imposible de entender para muchos. Como lo es explicarle a la gente la importancia del voto y la eterna vigilancia sobre los poderes y servidores públicos. Que un líder político sea detenido porque no cierra la boca denunciando abusos, corruptelas e incompetencia, como manera de sacarle de la carrera electoral, les resbala. ¿Por qué no se calla y ya?

   Es imposible enseñarle valores a nadie, no hay manera de inculcarle responsabilidad social a nadie que no quiera o no pueda ver la vital importancia de ello. Pero no todo el mundo es así. Hay gente que pasa hambre y que cuando en la calle ve a un niño en peores condiciones, le alimenta. Por duro que esté la situación, ante alguien que pide para una medicina a las puertas de una Farmacia, la mano se tiende. La noche de Los Semerucos, el ataque a una gente cercada en un campo de concentración, un gueto, ordenado por Hugo Rafael Chávez Frías, ejecutado de noche con tropas cubanas, contra los trabajadores descontentos de PDVSA, dio la medida de nuestro gentilicio. Cuando las mujeres corrieron con sus niños, aterrorizados, casas de trabajadores chavistas abrieron sus puertas para servirles de refugio. Un santuario en medio de la persecución. Porque por encima de todo hay valores que no pueden tocarse, violarse. Esos valores, esas creencias, la imposibilidad de permitirle a otro que te diga qué pensar, sentir, decir o hasta qué comer (o te arrepentirás, porque para eso tienen fiscales, jueces y bandas armadas), mueven a la mayoría a la resistencia. En Polonia, en Lituania, en Sudáfrica, en Egipto. La gente, especialmente los jóvenes cuando sienten que les roban sus futuros, se resisten. Los jóvenes que el año pasado fueron escarnecidos aquí, tachados de criminales y guarimberos por las plumas estalinistas como en los cincuenta, son los mismos, espiritualmente, que salieron en el Mayo Francés, en la plaza china, en las calles se Túnez y Libia.

   Por ello, personalmente, pienso asistir a la marcha de mañana, convocada por Diosdado Cabello en apoyo a Leopoldo López, porque no es justo que él y los otros continúen detenidos, perdiendo sus vidas, mientras el país se cae a pedazos ensangrentados a manos de la violencia del hampa, una contra la que no se hace absolutamente nada, como no sea esconder las cifras de muertes y perseguir a quien las dé a conocer. No es justo que un Gobierno que no puede tapar alcantarillas, provocando muertes, esté dictando quién vive y quien no, mientras gente que se queja de ello sí es condenada a la cárcel. Desde que vi, por internet, a Diosdado Cabello anunciando la marcha, sin esperar a que nadie me dijera nada, decidí que asistiría. Para que el señor Diosdado Cabello vea la capacidad de convocatoria que tiene aquel a quien él sataniza y acusa de todo lo malo que ocurre en este país. Que vea que nadie le cree nada de lo que sale de su boca.

   El que vaya a ir tiene que hacerlo por eso, porque quiere, porque siente que está mal que esas familias estén separadas, un hombre de su esposa, una mujer de su pareja, padres de sus hijos, sólo porque un régimen autocrático cree que puede hacerlo, apuntalándose en la indiferencia de la gente. No llamo a nadie, no espero que Jesús Torrealba me convoque, porque no es su trabajo (él estará allá, seguro que muchos de los que hablan paja de él, por la red, no asistirán; paja, el gran legado del difunto). ¿Qué los políticos se portaron mal? Esos partidos tienen militantes, es trabajo de ellos cambiarlos y corregirles, no del señor Torrealba. Es trabajo de la gente, de los militantes. Si hay partidos políticos que ya no representan a nadie, que estorban y tratan de destruir la unidad necesaria para medio reorganizar los pedazos de la república, que desaparezcan, otros ocuparan su lugar. Pero ese es trabajo de la gente, si no milito en un partido, debo ir con el que sí milita y reclamarle lo que su gente hace. Ese trabajo no es de nadie más. Nadie lo hará por ellos. Por nosotros. El futuro es compromiso, y compromiso es responsabilizarse a trabajar.

   ¿Y si amanece lloviendo? Será una locura, porque iremos de blanco. Las damas que lleven bonitos sostenes, o que no los lleven, allá nos veremos y será más interesante. Quien sienta que debe ir porque su conciencia se lo dicta, asistirá, y con eso bastará. ¿Los demás?, que se queden en sus casas, pero que por lo menos no estorben. Ni siquiera por la red.

   ¿Se presentará el señor Diosdado Cabello? Tal vez, ya no tiene para donde ir, y la convocatoria la difundió él. Gracias, hace años que parece que no hace nada bueno por este país. Ya saben, mañana, sábado 30 de Mayo, será la cita en la plaza Juan Pablo Segundo, al lado del Centro Lido, Chacaito.

LA MARCHA POR LOS PRESOS POLITICOS

Julio César.

DE AMOS Y ESCLAVOS… 20

mayo 29, 2015

DE AMOS Y ESCLAVOS                         … 19

SEXY EN SUSPESORIO

   Rendido a su destino.

……

   Momentos antes de ser prestado por su amo, por primera vez a sus amigos, Roberto Garantón gemía y se estremecía de manera totalmente entregada, de panza sobre las piernas de Hank Rommer, sus ojos cerrados, su boca abierta, el collar de perro alrededor de su cuello, su espalda ancha y recia estremeciéndose, agitándose los músculos bajo la piel oscura, su redondo culo, prominente, de nalgas firmes, casi se ve hasta la mitad, estando el muy ajustado y chico bóxer blanco algo bajo, no mucho, sólo sobre sus bolas que pegan del muslo del catire, pero si lo suficiente para que deje ver algo enterrado en su depilado agujero, un pequeño consolador tipo vibrador, encendido, estimulándole internamente, lanzándole descargas de placer en las paredes del recto, mientras una mano blanca y firme sube y baja, una y otra vez, azotándole de verdad, marcándole la piel, casi lastimándole, cosa que le obliga a revolverse, a contener griticos, atrapando y apretando el juguete en sus entrañas. Y al hacerlo, las vibraciones, y sus efectos, se intensifican.

   -¡Negro malo! ¡Negro malo! –le ruge el chico mientras le nalguea, con sonoras bofetadas, de una mejilla medio enrojecida a la otra.- ¿Quién te crees para resistirte, para oponerte a algo que te ordene? ¿Un hombre? No, eres un puto. ¡Un puto! –lo grita feamente, los ojos clavados en ese trasero firme, en ese consolador enterrado, oyéndole gemir.- ¡De rodillas! –gruñe feo.

   Mareado, tembloroso, jadeando, Roberto obedece, quedando de rodillas entre las piernas del chico en el sofá, con su bóxer algo bajo, el vibrador clavado, los ojos cayendo ávidamente sobre la gruesa silueta de la verga del muchacho bajo la tela del pantalón.

   -¿Tienes hambre, negro puto? –el tono es humillante y degradante, mientras le mira a los ojos, atrapándose en un puño el tolete. Roberto le mira agitado.

   -Si, amito.

   Con una sonrisa burlona, el joven la saca, le cuesta, disfrutando de las pupilas ávidas de Roberto, que se agitan como canicas siguiendo cada movimiento. La pieza blanca rojiza, gruesa y larga, se deja ver. La cabeza lisa, levemente húmeda, evidentemente habiendo disfrutado darle de nalgadas, escuchar sus gemidos, recibir sus súplicas. Y la suelta, la pieza, muy erecta, cae contra su plano abdomen.

   A Roberto la mente le queda en blanco, sus ojos están clavados sobre la hermosa pieza masculina, la verga erecta de su amito blanco. Así lo piensa sintiéndose sucio y caliente. La boca se le seca; la urgente necesidad de atraparla y chuparla le tiene mal. Lleva una mano.

   -Sin manos, en cuatro patas. Como una perra. –la orden es seca, burlona.

   -Si, amito… -jadea sintiéndose casi correrse. Las palabras, el trato, todo era tan excitante como la visión de la pieza masculina que pedía ser tragada. Tragada por una perra. Como él.

   Perdida toda noción de sí, tan sólo entregándose a su lujuria, esa que ese joven insolente e insoportable lograba despertar en él, Roberto se posiciona sobre manos y rodillas, acercando el rostro hacia el ansiado falo; el calor y el olor a macho le llegan, mareándole. Sus labios gruesos, semi cerrados, caen sobre la lisa cabeza, recorriéndola, besándola, y los dos hombres se estremecen. Amo y esclavo. Los suaves y gordos labios acarician, provocan cosquillas, inducen lujuria y dan placer, como ocurre siempre que los labios de otro hombre lo hacen. Enloquecido ya, Roberto cierra los ojos, no por vergüenza sino por una intensa lujuria y anticipación, y su boca se abre atrapando la cabeza rojiza, chupando de ella con ansiedad, con hambre. Los líquidos mojándole la lengua, una que luego pasa sobre ese nabo ardiente.

   -Comételo todo, negro puto. Aliméntate de güevo como lo que eres.

   Las palabras, el tono, ese ardiente trozo de carne sobre su lengua le tiene demasiado caliente. Lo traga, medio güevo, apretándolo con sus mejillas, rodeándolo con la lengua, y succiona mientras baja más y más. Traga dos tercios del gordo güevo blanco, sus gruesos labios muy abiertos, la lengua lamiendo, la garganta y las mejillas succionando. Y Hank sonríe, mirando a ese sujeto grande y negro, entregado, sumiso a sus pies. O sobre su verga.

   Sonriendo malvado, el catire echa la cabeza hacia atrás, cerrando los ojos, disfrutando del innegable placer de recibir una buena mamada de güevo, una que es dada por otro hombre, uno a quien desprecia internamente, aunque sabe que puede utilizar. Como merece. Sus caderas comienzan a ir y venir, oyéndole gemir de gusto cuando se la mete hasta los pelos, la gruesa nariz cayendo sobre su pubis, resollándole, aspirando su olor a macho, mientras se la succiona con la garganta. La blanca pieza sale y entra, una y otra vez entre gorgojeos húmedos, brillante de saliva, más rojiza.

   Por su lado, Roberto se sentía en la gloria entre las piernas de su amo, con la dura y pulsante verga clavada hasta los pelos, dejándola allí, ni él mismo sabiendo cómo, y ordeñándosela con la garganta, la manzana de Adán subiendo y bajando frenéticamente, los labios gruesos reptando sin moverse un centímetro, y aspirando. Lucha por respirar, pero el aroma que encuentra entre esos recortados pero muy visibles pelos púbicos castaños claros, le tienen mal. Su culo, asomándose por encima del borde del bóxer, donde el clavado consolador le trabaja, se agita de placer y lujuria. Su esfínter se abre y cierra, apretando el juguete erótico, magnificando las poderosas oleadas de placer que le provocan.

   Es cuando hay un toque a la puerta, y aún perdido en la gloria del mamagüevo, Roberto se aparta, dejando salir la más enrojecida pieza del otro macho de su boca, llena de saliva y jugos espesos, mirando hacia la puerta donde esta comienza a abrirse. El bofetón le hace gemir y volver el rostro, para encontrar la mirada molesta de Hank.

   -¿Quién te dijo que podías dejar de mamar, negro de mierda? ¡Regresa a tu trabajo ahora! –la orden es brutal, denigrante porque sabe que alguien va a entrar y pillarle; pero todo eso hace que su culo se agite más sobre ese juguete que vibra, tragando de nuevo la rica pieza masculina, entregándose a lo que sea.

   -¡Mierda! –escucha una voz sorprendida y alegre, que ríe.- ¿Qué haces?

   -Alimentando a mi perro. –contesta indolente.

   -¡Joder, Hank, ¿no puedes vivir sin un negro a tus pies?! –oye otra voz, también masculina, igualmente insolente.

   -Ya saben lo que siempre digo… -Roberto le oye responder, mientras va tragando centímetro a centímetro del pulsante tolete, ojos cerrados.

   -Un negro que no está mamando un güevo es un negro desperdiciado. –corean las otras dos voces, que alteran y agitan a Roberto. Molestándole, y excitándole.

   -Siéntense y sáquenselas. Este puto es realmente caliente, y adora el sabor de los güevos blancos, pero todavía está en formación. –dice Hank, palmeándole duro la cabeza.- Déjame presentarte a mis amigos, negro. –le mira a los ojos, duro, cuando los gruesos labios dejan su verga, dando una última buena halada.- Así que en posición.

   -Si… amito. –jadea, las risas se oyen y queda de rodillas, labios rojos y mojados, el colar en su cuello, el vibrador en su culo, mirando a los otros dos sujetos, también sentados en el sofá. Vergas afuera. Avergonzado, profundamente humillado, y sin embargo…

   -Bien, puto… -le llama Hank, poniéndose de pie, la verga rojiza y mojada casi apuntándole a la cara, obligándole a tragar en seco, mirándola con ansiedad (pasó días negándosela como un tonto), ganándose nuevas carcajadas de los recién llegados.- Ya conoces a Toño… -señala a uno de los sujetos, un flaco desagradable a quien vio una vez saliendo del ascensor, haciendo chistes sobre negras. Su verga no era nada del otro mundo, blanca rojiza, pecosa, surcada de ramilletes azulados y rojos. Sin embargo, el glande, liso, le llamaba.- Y este es Max. –señala con el brazo a un veinteañero grueso, ancho de hombros y torso, cara algo redonda, pero ruda, de cabello negro, piel blanca pecosa, labios crueles, con una rala barba algo más clara cubriéndole la cara. Su verga es algo más larga que la del compañero, pero ninguna se comparaba a la del odioso amo.- ¡Saluda! –un manotón en su nuca le hace abandonar la tierra donde se miden güevos, parpadeando, algo avergonzado otra vez.

   -Mucho gusto. –croa.

   -Se ve educadito, ¿llevas tiempo domesticándole? –pregunta, con sus pequeños ojos algo cerrados por los parpados, Max. Había algo decididamente cruel en su persona.

   -Lo básico aún. Está apenas descubriendo cuánto disfruta entregar su voluntad, el placer de ser llevado, controlado. Eso sí, ama las vergas blancas. Si le dejara dormir aquí tendría que encadenarle o me la arranca a chupadas. –informa, reafirmando lo ya dicho, y ríen. Y Roberto se avergüenza más. Su propio güevo duro y mojando el bóxer que le contiene, mientras su culo era estimulado por el juguete sexual.

   -¿Te gustan, negro? –le pregunta directamente Toño, riendo. Había algo de ratón en su tono.

   -¡Responde! –le ordena Hank, con otro coscorrón.

   -Si… -otro manotazo, más fuerte.- Sí, señor. –y los recién llegados ríen más.

   -¿Quieres chupármelo? –le pregunta ahora, abriendo más las delgadas piernas, agarrándose la base del tolete y agitándolo, los ojos de Roberto clavados en él. De manera dolorosa eleva los ojos hacia Hank, quien algo lee en ellos.

   -Si quieres… -le permisa, y el joven hombre negro, tragando en seco, se vuelve hacia Toño.

   -Quiero chupárselo, señor. –se entrega, temblando de puro deseo, la sangre la sentía espesa y caliente. Las risas le responden, sólo eso. Y entiende su papel.- ¿Puedo chuparle el güevo, señor?

   -Por supuesto, negro muerto de hambre. –es la generosa respuesta.

   De haber podido, Roberto habría enrojecido hasta la raíz del cabello, aunque algo se le notó a pesar del color, cuando medio gateó y enterró el rostro entre las piernas abiertas del flaco y desagradable sujeto. Cuando los gruesos labios se abren otra vez, con cierta agitación y ansiedad ante la visión únicamente del blanco tolete, la voz del otro le distrajo.

   -Te encanta la leche, ¿verdad, negro de mierda? –le oye preguntar, insultante, provocándole una reacción súbita de rechazo.

   -Sí, señor. –oye las risas.

   -Bien, trágatelo y si lo haces bien podrás tomarte unos buenos buches. Sin manos, tus zarpas de gorila me desagradan.

   Los gruesos labios se abren y atrapan la rojiza cabeza, cubriéndola de besitos y lametones, algo que va descubriendo les gusta a todos. Y este no es la excepción. La lengua emerge de la boca, recorriendo, lengüeteando, antes de tragarla, pegando el rostro del abdomen del otro, atrapándolo. Y Roberto quiere morirse de vergüenza (aunque, curiosamente, no es una que le impida mamar), mientras otra vez cierra los ojos. Ese güevo es tan distinto al de su amo, es corto, menos grueso, tenía un sabor distinto, y sin embargo al sentirlo sobre su lengua, esta llenándose de su calor, pulsadas y jugos, perdió la cabeza. Bajó tragándolo todo, sorbiéndolo completo al pegar los labios del pubis, trabajándolo con su garganta, antes de comenzar a subir, imaginando la pálida carne de joder del otro macho, algo tan prohibido, emergiendo de sus propios labios, mientras lo lame con fuerza con la lengua y lo aprieta con sus mejillas. Sube casi hasta la cabecita y vuelve a tragarla, ronroneando ahogadamente, perdido en sus sensaciones. Pensó que…

   Creyó que lo ocurrido con Hank era un hecho extraño, insólito y único. Había encontrado a un carajo que lo trataba como la mierda, pero que le excitaba. Y esa parte era cierta, pero ahora mientras su boca va y viene sobre el güevo del otro, que jadea, respira pesado y le coge la boca subiendo y bajando sus caderas, sabe que le gusta chupar también ese tolete. Que le gusta mucho sentirlo en su boca, llenándola de masculinidad y sabor. De hombre. Se deja llevar y sorbe, aprieta, mama, su culo parece aún más estimulado por aquel vibrador, tal vez por la excitación que le recorría; como fuera, sus nalgas suben y bajan, sus pliegues anales se abren y cierran sobre el consolador, que parece ganar en intensidad en sus entrañas.

   -Ahhh… negro de mierda… sí, tú sí que sabes mamarle el güevo a un hombre. –oye a ese sujeto, voz ronca, gozándolo, pero todavía ofensivo.- Comete mis bolas.

   Perdido de lujuria, aunque lamentando de verdad dejar de mamar el güevo, la boca de Roberto, totalmente mojada, deja el tolete, con espesos hilillos de saliva colgando, antes de bajar y comenzar a lengüetear sobre las arrugadas bolas marrones rojizas. No tenía experiencia en ello, pero pronto se encontró soltándoles besitos, atrapándolas entre sus labios y chupándolas, en medio de las risas.

   -Qué puto. –dice Max.

   -No seas cruel, no puede evitarlo. –se sorprende un poco al oír a su amo defenderle.- Hay hombres que han nacido únicamente para mamarle los güevos a otros carajos, que desean ir por el mundo de rodillas, las bocas cayendo sobre el primer tolete que ven. Y este negro es uno de ellos… como casi todos los negros. Vamos, hijo de puta, haz lo que realmente quieres…

   Temblando de ganas, también de vergüenza al haber sido adivinado así, los gruesos labios dejan esas bolas y suben por la cara posterior del enrojecido y duro pene brillante de saliva. Porque lo que quiere es mamar güevo. Va quemándose con él, sintiendo la sangre arder dentro de las venas, es consciente de cada pulsada… y siente orgullo. Ese carajo estaba así, prácticamente a punto de estallar en llamas, por el trabajo que le hacía con la boca. Y eso le hizo aún más consiente de sí, estaba disfrutando de una manera sucia y erótica de encontrarse al servicio de otro hombre. Primero de su amo, ahora…

   -Lo estás sintiendo, ¿verdad? Como todo encaja en tu vida. –le sobresalta un poco la voz de Hank, medio agachado a su lado.- Aliméntate de vida, puto.

   Casi ronronea cuando atrapa otra vez ese güevo con sus labios, bajando, apretándolo, succionándolo, ignorando que se medio alza y lleva las manos a sus espaldas, en una posición aún más entregada, que le sale de manera totalmente natural.

   -Eso es, negro puto. –oye la voz de Hank, burlona, soberbia.- Saboréala así, sabes que te encanta. No sientas vergüenza de mostrarte como lo que eres, una basura mamona, una puta tragona. Déjalo salir y goza de tu vida. No es tu culpa, es tu naturaleza. Deseas entregarte, sentirte controlado, esto… -le atrapa la nuca y le empuja contra la verga, fuerte, casi ahogándole.- …Que te traten así, es lo que te hace sentir vivo. Quién sabe desde cuándo sufres esto, sin darte cuenta, mirando en la calle a un tipo joven y guapo, blanco, clavándole los ojos en la bragueta. Seguramente has deseado mamar güevo durante mucho tiempo pero te has resistido a tu verdad, llevando una existencia infeliz.

   Y mientras sigue sumergido en saborear la experiencia de mamar a otro hombre (que no es Hank, claro), Roberto siente las manos fuertes de su amo recorriendo su cuerpo, obligándole a caer otra vez en cuatro patas, bajándole desde los hombros hasta las caderas, por su espalda ancha y musculosa, brillante de transpiración, lentamente, erizándole. Cuando llegaron a sus nalgas, clavándose allí los dedos, casi parte el vibrador con la apretada que dio su culo.

   -Mira esto, Max. Un verdadero coño caliente. –saca el consolador y le ofrece al amigo, que se pone de pie, la verga dándole un bote, dirigiéndose a su trasero.

   -Si, y parece que es un coño urgido. –se ríe el hombre.

   Ni en un millón de años, Roberto habría esperado aquello. No de ese tipo. Mientras se traga el güevo de Toño hasta los pelos, siente las manos del otro abriéndole aún más las firmes nalgas, y enterrar el rostro entre ellas, lamiéndole la entrada misma del culo. Eso casi le hace gritar, babeando saliva copiosamente sobre el regazo del otro. Y el tipo sabía lo que hacía, piensa extraviado en sensaciones, porque pronto siente una lengua metiéndosele, tibia, reptante, babosa. Su culo parecía abrirse de manera total para que la pieza entrara, dentro y fuera, cogiéndole con ella mientras los labios cerrados alrededor del agujero chupaban de manera intensa.

   -Cómo te gustan los coño de las putas, Max. –oye a Hank reír.- ¿Te excita pensar en la cantidad de güevos que deben haber entrado? –bromea con él, como lo hacen los amigos. Los machos, los iguales. Él no lo era, lo intuye.- Haz que la perra negra grite de necesidad. –le oye, ofensivo.

   Y en verdad gime, tiene que hacerlo en cuanto esa lengua entra, reptante, rozándole, queriendo llegarle al estómago por el camino largo. La sensación era estimulante y desesperante. Estaba mamándose un güevo mientras otro tío le metía la lengua por el culo, uno que se abría y la recibía desesperado. Cuando la reptante lengua se retira, Roberto se tensa, un dedo se frota de su ensalivada entrada, metiéndose poco a poco. El blanco dedo, falange a falange va desapareciendo dentro de redondo botón de color. Una vez adentro se flexiona y agita, y Roberto tensa las nalgas, la espalda y deja salir nuevos gemidos.

   -Está caliente. –apunta Hank, sonriendo.

   -Y lo tiene apretado. Es un coño demasiado cerrado, ¿lo has probado? –pregunta Max.

   -Claro, y le encantó. Casi se mea de gusto. Y lleva rato con ese vibrador clavado. Es obvio que… necesita de nuestros tres güevos. ¿Qué dices, puto, las quieres todas llenando tu estrecho coño negro?

CONTINÚA … 21

Julio César.

LUCHAS INTERNAS… 153

mayo 29, 2015

LUCHAS INTERNAS                         … 152

CHICO SEXY

   -Enséñeme, patrón.

……

   -Cuántas necedades dices, mujer. -sonríe torcido, sintiéndose mareado.- ¿Enamorarme de él? ¡Qué idiotez! Ella falló, y tú sólo divagas. -intenta reír y sólo sale un jadeo ahogado, mientras se pasa una mano por los cabellos, pensando en Normal.- ¡Maldita puta…! -la mira.- Las dos.

   La odia. Odia intensamente a Violeta en esos momentos, porque lo mira sarcástica, burlándose de lo que le pasa, de lo que siente por ese carajito, y que él no sabe cómo poner en palabras, en ideas. ¿Lo ama? Estremeciéndose ante la palabra, reconoce que si. Ya lo ha bordeado bastante, y aunque era imprescindible que el mundo no lo supiera, ni Norma, ni Aníbal o Violeta, debía reconocerlo. Lo amaba. En algún momento se había enamorado de Nicolás Medina. Ella lo mira, casi adivinándole, y se burla del patético Frank Caracciolo, se dice convencido el hombre. ¿Era todo eso cierto? ¿La confabulación emocional en su contra, toda esa confusión de sentimientos? De ser así, Aníbal debía estar en la jugada. Y lo odiaba también; pero sobre todo, detestaba a la reina puta, Norma Cabrera de Roche. ¿Estaría Nicolás enredado en todo eso? ¿Habría actuado a sabiendas, llevado por ella? Eso lo tortura y le suena horrible. Es la idea que más le atormenta en esos momentos y que hace que su cabeza palpite dolorosamente. Nota la mirada de ella, y ve entendimiento en esos ojos. ¡Ella sabía que estaba pensando eso también!

   -Norma fue realmente cruel, extremadamente cruel. Usó a ese chiquillo sin que él lo supiera, sin que le importara lo que pudiera ser de él. Jugó con sus necesidades. Lo puso a tu alcance para que te enloquecieras, y lo sedujeras con plata, comida y regalitos. Y él era tan pobre, tan miserable que se dejó deslumbrar por ti, entregándote su cuerpo para que te saciaras mientras lo mantenías. No es su culpa. Esa mujer lo prostituyó, Frank. Lo emputeció, y cuando lo dejes, tendrá que buscarse a otro, porque ahora sólo servirá para eso. –sus palabras son terribles y el hombre la mira aterrado.- Casi hay que admirar a esa mujer. Tiene alma de capitán de empresas, o de Obispo de iglesia.

   -No. Eso no es así. Nicolás no…

   -¿Aún no lo ves? Su plan era salir de Ricardo Gotta y de ti. Quién sabe sí no fue Norma quien planeó su asesinato. Ahora lo creo todo de ella. Para ti planeaba algo también. Ella y Aníbal, aunque este lo niega. Y no creo que fuera simplemente que te enamoraras del muchacho. Debía ser algo más. Porque a ti te odia de manera virulenta. Lo hacía para apartarte de los negocios, pero también para desquitarse de ti. Con tu actitud de rey medieval te ganaste muchos enemigos feroces, y ni siquiera te cuidaste las espaldas. -baja la voz y le toma el pálido rostro entre las manos, encontrándolo frío. Lo mira turbado y como mareado.- Norma es terrible, y te odia. Te va a cobrar todavía. Lo malo que quiere hacerte, el daño que planea contra ti, aún no lo ha hecho. Aún trama algo en tu contra. Y llegará de manos de ese muchacho. Esa mujer ha planeado alguna circunstancia donde el golpe fuerte, el malo, vendrá de ese muchacho a quien le entregaste tu corazón. Cuídate, amor, que no te alcancen y te atrapen esos dos.

   -No, él no… Norma no podrá conmigo. La voy a joder, a ella, a Aníbal, a ti si te interpones. ¡A todos..! -jadea con voz ronca, y ella lo ve vulnerable, algo que nunca había sentido en él. Y le gustaba. Le agradaba sentirlo débil. Era sexy.

   -No me metas en tu lista de enemigos; aquí la lastimada, la traicionada de muy fea manera, fui yo. Y no te sientas tan seguro, no estás pensando bien. ella podría hacerte muchas cosas. Tus padres y tus hermanos podrían saber esto. ¿Te imaginas el horror, querido? ¿Tú regresando a Niza y encontrarte con todos, todos mirándote, todos sabiendo lo que hacías con ese muchacho? Y la gente que también te odia allá, todos esos enemigos que has ido creado a lo largo de tu vida, sin que te importaran para nada porque nada podían hacerte, ¿imaginas la fiesta que harían con esto? Las burlas, la sorpresa, el asco, el desprecio… -le mira la boca mientras habla. Él respira pesadamente.

   -¿Lo contaría Norma, o tú? ¿Qué quieres para callar, Violeta? -su voz es opaca. Muerta. Sabe muy bien que ella lo chantajea.

   -Es simple. Algo que tienes que darme por derecho. -le sonríe, acercando el rostro hasta casi besarlo, sintiéndose extrañamente excitada ante su aire de abatimiento del poder que tiene sobre él.- Quiero un hijo, Frank. Ahora, no quiero esperar más. Un varoncito. Un heredero. Quiero un hijo contigo y…

   -Violeta… -jadea, adivinándola.

   -…Y que nunca más vuelvas a ver al tal Nicolás Medina.

   -No, eso no. No puedo…

   -¡No seas idiota! Es un carajo. Otro hombre. ¿Crees que te ama y que quiere una vida contigo, con casa e hijos, esperándote en la cocina para besarte y amarte? No seas ridículo, Franklin. Eso nunca será nunca para ti. ¡Tienes que dejarle!

   ¡Ridículo! La palabra retumba en su cabeza. “¿Crees que te ama?”. La frase da vueltas en su mente, mareándolo. ¿Podía ser algo así? ¿Podía Nicolás amarle… sentir amor por él? Retrocede. El dolor a la traición que vio en sus ojos era intenso, un dolor muy vivo; la manera en la que el joven cuerpo respondía a sus caricias… ¿Acaso Nicolás podía sentir algo real por él?

   -Violeta… -comienza, la ve endurecer el rostro.

   -¿Te volviste completamente loco? ¡No puedes seguir ese camino! no hay futuro para ti. Dos hombres juntos jamás logran la felicidad, y menos alguien como ti, amor, que se cansa de la gente. De ser fiel o bueno. Más tarde o más temprano… -calla cuando él alza la mirada, sereno.

   -Ya averiguaré eso.

   -Tu padre y tus hermanos…

   -Diles algo, una sola cosa, y ya no seré bueno con tu gente. Papá te ama, pero desprecia a tu familia, por lo que son, unos vividores. No me hagas recordarte las veces que he salvado sus culos. No quiero cobrar, pero lo haré si me obligas. –amenaza, sintiéndose en desventaja. Conoce a su mujer.

   Ella le mira, sin moverse, sin responder. No por temor, sabía cómo contrarrestarle a ese nivel. Lo hace pensando en el futuro, en el necesario reencuentro. En el momento cuando la cucarachita esa ya no esté molestando. Lo ve abrir la puerta y salir, abatido, como un autómata que escapa de algo tan terrible que no puede encarar. Sabe los demonios que le atormentan en ese momento. Y el rostro se le endurece. La cosa era más grave de lo que imaginó, el imbécil ese parecía capaz de lanzarlo todo al viento si el carajito le decía una sola palabra.

   Por su parte, Frank escapaba de lo que sentía, porque al fin puede ponerle nombre y resultaba desbastador y maravilloso. De alguna manera que no podía entender… había terminado enamorándose de Nicolás Medina. Lo que trajo en seguida el verdadero miedo, ¿le amaba Nicolás? Le parecía que sí, pero tal vez estaba viendo lo que deseaba o necesitaba encontrar. ¿Y si, después de todo, no le amaba? Eso era lo que no podía soportar. Deteniéndose por un segundo en el pasillo, traga saliva en seco, aspira profundamente y endereza los anchos hombros, disponiéndose a luchar. Y vencer. Si Nicolás no le quería… todavía, él le obligaría a amarle. No descansaría, no se apartaría de su lado, no dejaría de tocarle, besarle, de estrecharle entre sus brazos hasta que al otro no le quedara más remedio que rendirse y decidirse a amarle también.

……

   Botando aire, Violeta se sirve otra copa, nunca había visto a su marido tan abatido y cabizbajo, seguro que saliendo al pasillo iba a darle con la cabeza al escaloncito del filtro de agua. Debía reflexionar cuidadosamente. Obviamente el chiquillo ese era más importante para Frank de lo que pensó en un principio. Era más peligroso de lo que Norma le advirtió, o de lo que Aníbal le dijo. Tenía que salir de él. Esa vaina no podía continuar.

   Sonríe cruelmente al recordar la llamada transoceánica de la mujer, a Niza, para que viniera a salvar su matrimonio. Al principio no lo entendió, ¿salía Frank con alguna putilla barata? La verdad, dicha por Aníbal, casi la mata, literalmente, comía uvas cuando lo supo; Dios, que peligroso era eso. Entendía qué buscaba Norma. La mujer sabía que su llegada trastornaría a Frank. Seguro que esperaba que ella los separara, y que eso lastimara ferozmente al otro, anulándole. Norma quiso utilizarla para castigar y maniatar a Frank. No había dudas de que la vieja loba era terrible y feroz.

   Bebe, lentamente, mirando hacia la ciudad desde la ventana del piso quince. Era hora de terminar el juego. Hizo bien suponiendo que la vieja loba se guardaba un gran truco para el final, respecto a Frank. Aníbal se lo dijo. Bien, ella podía jugar a esa carta también. Toma el teléfono interno y llama.

   -Si, por favor, ¿podría decirle al doctor López que necesito verle? Que en este momento voy para su oficina.

          ………………..

   Aunque oficialmente la obra estaba paralizada por el paro general al que el sector construcción (el mayor empleador en cualquier parte del mundo y al que peor le iba en el país), acató casi en su totalidad, Lucas Rondón aún hacía una que otra cosita. Lo necesita para distraerse, le gustaba trabajar, estaba acostumbrado a hacerlo. Como en ese momento, cuando termina de frisar una pared en el segundo piso del mini centro. Está cansado, sudado y totalmente envuelto con el fino y desagradable polvillo gris claro, que tanta piquiña daba y que era tan difícil de quitar. Sólo estaban él y unos cinco más, trabajando en algo muy puntual, esperando como todos a que las cosas se resolvieran entre el gobierno y la oposición. Le molestaba el paro, pero creía a pie juntillas que esa lucha era justa, aunque era pesimista sobre su fin mismo. Mira su viejo reloj y lanza un sordo juramento. Era tarde y debía estar preparado para la cita que tenía.

   Una cita muy importante…

   Mientras limpia paletas y cucharas, metiéndolo todo en un viejo pipote lleno de agua turbia, el hombre medita sobre lo que siente. Está a la expectativa. Casi excitado. Pero también preocupado. No le gustó actuar contra Eric y Sam, ni le gustó para nada lo que se hizo contra la madre de Eric. Sabía que era necesario, pero no le gustó. Lo que ocurrió con la mujer de Sam fue simplemente monstruoso, y aún ahora se pregunta si sus socios secretos tendrían algo que ver en todo eso. Todo parecía llevar hacia la doñita, la terrible Norma Cabrera de Roche, pero sin embargo, no estaba convencido. No del todo.

   Frunce el ceño a ver qué Asdrúbal pasa por ahí, mirando también su reloj. Había estado más fastidioso que de costumbre, no lo botaba porque era bueno en lo que hacía, y a un hombre no se le despide simplemente porque a uno le caiga mal. Nota que el otro también recoge sus cosas y recuerda que bien temprano fue a molestarlo, pidiéndole permiso para salir al mediodía para llegarse hasta el consulado de su país para intentar legalizar su presencia en Venezuela. Él le concedió el permiso. Estaba bien explotar a tontos como él que andaban ilegalmente por ahí, calándose y soportándole cosas a gente que podían joderlos; pero si alguien podía prosperar y mejorar, a Lucas no le molestaba. En el fondo le alegraba que todos echaran para adelante.

   Mientras baja hacia las duchas, desiertas a esas horas, y se desnuda, recuerda el duro camino que recorrió hasta este momento de su vida, cuando tenía y gozaba de cosas que nunca tuvo, pero que soñaba tener un día, y ahora lo había logrado. Le faltaba mucho, claro está, pero estaba bien encaminado. Ni él ni su gente pasarían jamás hambre, y no porque el Gobierno les regalara una bolsa, como limosna, como caridad, sino porque él, con sus manos podía ganárselo. Con su plata compraría lo que quería, viviría donde lo deseara, viajaría a donde le diera la gana, y no aceptaba que nadie le dijera cómo debía vivir su vida. Y mucho menos gentuza ruin que nunca habían conseguido nada, o que jamás habían creado algo que funcionara más o menos bien.

   Se mete bajo una de las duchas y abre el grifo. Los potentes chorros de agua caen sobre su cabeza, mojándolo todo; es cuando entra Asdrúbal, silbando alegremente, pero al ver al jefe, ¡así!, deja de hacerlo y le mira. El colombianito siente que la boca se le hace agua, igual que el culo, y no era sudor del día de trabajo. Se quita las ropas y Lucas repara en su presencia, algo disgustado, luego en su cuerpo delgado pero fibroso, así como en la tanguita sucia, amarillenta, barata y chica que usa.

   El hombre mayor no puede evitar mirarlo ir de aquí para allá, con su mínima prendita. Le ve quitársela, mientras le cuenta, con voz que Lucas encuentra algo ronca, que tiene que estar a las tres en la embajada. Mientras lo dice, Asdrúbal abre un locker algo bajo y sin agacharse, sólo doblando las caderas, abriendo las nalgas, busca algo allí. El negro le mira esas bolas rojizas, el güevo blanquecino que cuelga, algo largo, ¡y la raja!, lampiña, enmarcando un culito enrojecido y arrugado, redondito, mientras sigue buscando algo que no termina de aparecer. Mientras simula examinar, el joven mece un poco las caderas. Lucas ya había recibido invitaciones antes, de chicos calentorros que veían su impresionante físico y se derretían literalmente por él, como luego hacían sus culos apretaditos alrededor de su güevo; y si esa no era una invitación, ¡a él no se le paraba nunca!

   El tipo era un carajo cuarentón, pero funcional, y el sexo era un reflejo en él… que sabía bien lo rico que apretaban esos culitos masculinos. Su tranca fue creciendo, llenándose de sangre y de ganas, poniéndose como una piedra, dura y bamboleante. El hombre se veía maravilloso, con sus cabellos cortos, su bigote chico, su cuello recio, sus pectorales poderosos, así como sus bíceps, su panza era algo abultada, sólo un poco, pero de apariencia firme y musculosa, donde una pequeña mata de rizados y recortados pelos púbicos le daban la bienvenida a un güevote largo, mucho, y grueso, negro y cabezón, siguiendo con dos bolotas y unos muslos musculosos. Asdrúbal lo mira, excitándose a  morir y la respiración se le va para el coño. Entendía que estaba pisando un terreno peligroso. Era arriesgado que en el trabajo supieran y lo trataran como Asdrúbal Pestana, el marica; pero tener al jefe así… Y ese güevo estaba así por él, de eso no tenía dudas.

   Asdrúbal, como si no notara nada, también entra en las duchas y se moja, no muy lejos del jefe, quien le mira la espalda y las nalgotas enrojecidas y musculosas, de chico que se ejercita. Asdrúbal le mira el güevo erecto, amoratado. Lucas intenta no verlo, se da la vuelta, se enjabona y deja que el agua caiga sobre la barra, pero la erección no cede, cosa que lo mortifica. Nota que Asdrúbal lo mira burlón, mojado, atractivo.

   -¿Le pasa algo, jefe?

   -Se me puso dura. -le dice desafiante, volviéndose y mostrándosela, titánica y negra.- Es por tu culo, colombiano.

   -Vaya… -jadea el chico, asombrado. Sonríe pícaro.- Que vaina, pero si quiere…

   Y sin decir más se medio vuelve, mostrándole las nalgas, que echa un poco hacia atrás y se abre con las manos, mostrando el culo rojizo, arrugado y lampiño, mientras le sonríe sobre un hombro, invitador. Los dos hombres se miran, Lucas jadeando, Asdrúbal sonriendo torvo. Excitados los dos, sabiendo que era una locura; afuera estaban aún algunos empleados y alguien podría entrar y entonces los dos estarían jodidos. Pero Lucas siente que el güevo quiere partírsele, por lo que va junto al chico. Su manota negra y grande cae abierta y ruda sobre una de esas nalgas, azotándola duro. Asdrúbal gime, encontrándolo excitante. Lucas lo mira, ¡miren al chiquillo, que caliente está! Y lo sabe porque le soba las nalgas y mete la mano en la raja, encontrándola ardiente. Vuelve a nalguearlo dos veces más y los dos gruñen, gozándolo.

   -Prepara ese culo, muchacho, te lo voy a destrozar. -gruñe ronco, sintiéndose sucio y malo.

   Con una mano el hombre se agarra el bamboleante güevo y enfila su amoratada cabezota hacia el centro de esas nalgas abiertas y musculosas, hacia el titilante agujerito rojo y lampiño; donde se frota, de arriba abajo, empujando un poco. Es caliente y duro y los dos gimen en agonía anticipada. El negro glande intenta meterse, empujando y forzando el anillo, pero es grueso y no puede. Empuja, sintiendo que se quema y la cabezota va entrando, luchando a cada palmo, y Asdrúbal gime agudamente, con el rostro contraído en una sabrosa agonía, volviéndose para verlo sobre un hombro. Ese culo se cierra con furia quemante sobre el glande, como para pararlo, o para llamarlo. Lucas mira su güevote contra el culito, como pensativo. Sus manotas atrapan las caderas del chico para detenerlo ya que el otro iba echándose hacia adelante.

   -Relájate, colombiano. Cálmate y mi güevo podrá llegarte hasta la garganta por aquí. Aflójate y lo gozarás más. -aconseja ronco mientras va metiendo centímetro a centímetro su enorme tolete dentro del enrojecido culo que iba abriéndose exageradamente, muy redondo y caliente, mientras lo penetraba poco a poco.

   Tomando aire, Asdrúbal se obliga a relajarse, y ese güevo que empujaba lo siente, enterrándose lo que queda de un golpe, haciéndolo gritar y pelar los ojos. Siente que realmente ese güevo va a subirle hasta el estómago, quemándolo y rasgándolo. Lo siente palpitar, cálido y pulsante dentro de su adolorido culo y eso lo calma, lo relaja, es estimulante sentirlo crecer y endurecer muy adentro, atrapado por sus entrañas. Ese tolete parece un arpón de lo tieso que se pone y Asdrúbal teme que le perfore algo y salga por otra parte. Pero gime, sintiéndolo rico, despertándole el cuerpo y haciéndolo vibrar y vivir. Su propio güevo parece una barra de hierro caliente, de lo duro y excitado que está.

   El güevo se retira un poco, halando la membrana del culo, y vuelve a entrar, empujándola, metiéndose dentro del chico agujero, tensado al máximo, que arde ferozmente. Ahora el oscuro tolete va y viene, cogiéndolo fuerte, pero lentamente. La barra de carne sale casi hasta la amoratada cabezota para luego enterrarse palmo a palmo, empalándolo duramente. Lucas le monta las manotas en las caderas y lo embiste una y otra vez, cogiéndolo con movimientos más rápidos y duros, cabalgándolo, controlándolo. Asdrúbal jadea, gimiendo que ‘tan duro no’; mientras se agarra a los grifos de las regaderas, como para sostenerse, mientras todo él se mece con las poderosas embestidas que el negrote le da con su cuerpo, clavándole el duro y cálido tizón en lo más profundo de su culo urgido.

   El cuerpo del joven se agita todo, su culo va y viene ahora, buscando ese tolete. Se lo clava todo cuando restriega sus nalgas del vientre del jefe, sintiendo la barra dándole vueltas, agitándosele adentro, palpitando y creciendo más. La negra mano derecha de Lucas va y viene contra su nalga derecha, nalgueándole feamente. Los azotes suenan fuerte. Lo estremece con los golpeas. Le clava el güevo una y otra vez, mientras lo nalguea. Y Asdrúbal gime, echando sus caderas hacia atrás, una y otra vez, buscando a ese macho que lo maneja como un artista a un violín, sacándole música.

   -Te gusta un güevo en tu culo mojado, ¿verdad, colombianito maricón? -le gruñía Lucas.- Te voy a coger hasta por las orejas, párate… -le ordena con otra sonora nalgada, sacándole el tolete del apretado agujerito.- Vamos para allá… para cogerte hasta que llores. –le indica el largo banco fuera de las regaderas.

   -Jefe… -lloriquea excitado, sintiendo su culo muy abierto.

   -Jefe nada, es hora de que te preñe, mariconcito.

   Totalmente mojado por la ducha, escurriendo gotitas de agua, Asdrúbal cae, con un gemido, de espaldas sobre el banco de cemento, con sus piernas muy abiertas. Jadeando mira al titán negro, de cuyo tolete caen unas gotitas de agua que corren por allí. El hombre se sienta abierto sobre el banco, frente a él, con la barra de carne parada entre sus muslos. Tomándole los tobillos, Lucas lo alza y abre, metiéndose entre sus piernas y alzándolo más. El culito, rojo y abierto, palpitante, queda frente la barra de ébano. Está tan erecta que con una mano Lucas tiene que bajarla un poco, y mete la amoratada cabezota dentro del culito que lo aprieta fieramente. Semiparándose, atrapándolo por las piernas y con un tercio del güevo dentro del culito, Lucas se empuja hacia adelante, embistiéndolo, metiéndole rudamente la tranca dentro del redondo agujero, tensado y abierto al máximo. Asdrúbal chilló agudamente, echando la cabeza hacia atrás, sintiendo esa barra caliente y palpitante que lo llenaba de sensaciones poderosas, tanto que su culo se cierra contra ella, para retenerla, para que nunca salga. Y teme estar soltando una que otra lágrima.

   Pero Lucas la saca un poco, y la mete, una y otra vez, cogiéndolo, embistiéndolo rudamente. Su cuerpo grande y fuerte va y viene contra el cuerpo esbelto y pálido del chico que chilla, estremeciéndose todo ante la fuerza de las cogidas, babeando un poco, gritándole que si, papá, que lo cogiera más. Lo grita mientras se soba y pellizca las tetillas, sintiendo que le arden y pican y que sólo eso lo calma, pero calentándose más.

   -Querías esto, ¿verdad?  Te encanta. Como te gusta, mariconcito. Gózalo, sí, gózalo, porque lo estás gozando, colombiano maricón. -ruge Lucas, sudando a pesar del agua de la ducha, casi gritándole para oírse sobre los golpes de sus caderas contras las nalgas enrojecidas del chico y los gemidos entregados de este.- Seguro que todos en Cali te cogieron, ¿no es así? Seguro que no hubo macho que no te la clavara, y ahora estás en Caracas, repartiendo culo… -le gruñe, excitado, soltándole una pierna que baja un poco; Asdrúbal sólo chillaba, estremeciéndose, con el güevo babeándole sobre la barriga. Lucas le da una sonora nalgada y el chico eleva el rostro, mirándole agradecido y sometido.- Aprieta ese culo, quiero que me saques la leche, maricón. Apriétalo más.

   Y con un gruñido, Lucas monta las piernas del chico sobre sus hombros, y él se extiende un poco hacia atrás, sosteniéndose en las manos extendidas a sus espaldas, sobre la banca; así, sus caderas iban y venían, cogiendo al chico que chillaba locamente, olvidando los dos que alguien podría oírlos y entrar para ver qué pasaba, encontrándose con la escena. El carajote negro cogiendo al joven de piel blanca, que gemía y gritaba que si, que lo cogiera, era una escena mórbida y fascinante… que alguien presencia, sorprendido, al entrar.

   -¡Lucas! ¿Qué coño estás haciendo? -ladra una voz censuradora y brutal.

CONTINUARÁ … 154

Julio César.

NOTA: Otra vez sin sexo. Es que ya necesitaba ir resolviendo los nudos.

A OCHO AÑOS DEL CIERRE DE RCTV

mayo 29, 2015

REGRESA MAD MAX

   Cuántas esperanzas teníamos en el futuro…

   El tiempo vuela. Ayer, 27 de Mayo, se cumplieron ocho años del cierre de RCTV. OrdenadMARCEL GRANIERo por Hugo Rafael Chávez Frías, despechado por los éxitos personales del señor Marcel Granier, quien no debiéndole nada permitía que su grupo comunicacional informara los horrores que el país ya padecía. Crear fuentes de trabajo, riquezas y oportunidades era difícil, lo mejor era que no se informara de la corrupción y la incompetencia (obvio), por ello se persiguió a los medios independientes. El viejo modelo fascista de siempre, nada nuevo bajo el sol. Fue un día doloroso, RCTV bajaba la santamaría, con dignidad, de pie; pero, ocho años después, Marcel Granier sigue ahí, las noticias, las informaciones han terminado permeando a pesar de la hegemonía comunicacional y los medios colaboracionistas que juran nada saber de campos de concentración u hornos. Lo único que ha cambiado es que Hugo Rafael Chávez Frías murió; se murió él, que pensó gobernaría para siempre, pero el desastre que montó se cae es ahora.

EL TIBURON VUELVE A LA ORILLA

Julio César.

MUSCLE

mayo 29, 2015

ABANDONO

MUSCLE SEXY MAN TANGA

   Perdió; deprimido y lloroso, necesita de amigos de manos grandes que le den sobadas en la espalda para animarle.

¿CIERTO?

Julio César.

REAFIRMACION

mayo 29, 2015

UN MARIDO ESCARNECIDO

AMIGOS QUE APOYAN

   Como fue gordito y era bajito, pero se esforzaba mucho en el gym, los chicos le daban apoyo cuando pasaba.

SALUDABLE EVOLUCION

Julio César.

DE SEMINARIOS Y PARADIGMAS

mayo 29, 2015

EL NOVIO DE LA HIJA

SEXY EN SUSPENSORIO, ATADO Y SOMETIDO 1

   Era una locura, se había presentado con el resto de los compañeros de la fábrica para unos seminarios especiales, cinco días donde ejercitarían, de manera agotadoramente físicamente, en suspensorios o desnudos (vaina rara de por sí), oyendo al instructor decir que sabe que cada dos y medio hombres, de diez, son maricas. Que no tiene nada contra eso, pero que desea saber quién es, o quiénes son, para que sirvan de aliviaderos a las pelotas de los veinte socios heterosexuales reunidos en esa cuadrilla. Que lo necesitarían cada tarde en las duchas. ¡Y le habían elegido a él!

SEXY EN SUSPENSORIO, ATADO Y SOMETIDO 2

   “El maricón no debe temer el rechazo de sus compañeros, al contrario, con boca y culo hará su trabajo. Uno necesario para los resultados del seminario”. Y pasó a contar el instructor el método para detectar maricas en los grupos. Que se ordenaba a todos ir en suspensorios o desnudos, hablando de lo mucho que a un marica le gustaría encontrarse rodeado de machos cabríos, todos ahí, y él imaginándose de culo en las duchas atendiéndolos a todos. “Eso provoca una reacción física que delata al marica”. “Señor, a Jiménez ya se le puso dura”, gritó el compañero de trabajo a su lado. Todos rieron y comprobaron que no había superado la prueba. “Amigos, lo mejor es que comiencen cuanto antes a comprobar el punto de vista de la compañía, ejercicios y eyaculadas. Atenlo sobre esa colchoneta y déjenlo boca abajo, bien abierto de piernas, para después de la carrera. Corran y miren el camino prometido que los llevara a la satisfacción”.

CONTINÚA … 2

Julio César.

UN GOBIERNO INEPTO ATRAPADO EN SU TELARAÑA, Y UNA OPOSICION QUE DESENTONA

mayo 29, 2015

VENEZUELA… UN NUEVO FRACASO

DIOSDADO CABELLO, UNA FIGURA GRIS

   -Acabaré con todos desde mi base secreta…

   Definitivamente el Gobierno no tiene quien le defienda. La Oposición anda parecida, pero como aquí quién tiene que explicar la ruina y la inseguridad es el régimen, por eso están un poquito peor. Y no responden sino rebuznando. Cosa que no brinda ninguna confianza.

   Todavía dolidos por unas primarias de la Oposición de la que han dicho de todo, y que fue en pocos estados y contados circuitos, aunque alcanzando más de medio millón de votos, cuando el PSUV en sus primarias, utilizando los recursos del Estado, delito que jamás se les ha castigado, apenas superan las setecientas mil personas en todo el país (y eso dicen, porque cifras, lo que se llaman cifras con porcentajes por estados, jamás muestran), comenzaron la semana con una nueva batalla contra el sentido común y el mínimo de instinto de supervivencia. Transfieren a dos de los presos políticos de Nicolás Maduro Moros a cárceles comunes para ver si los presos les hacen el favor, dice la gente mal pensada. Han dicho de todo contra Leopoldo López y el ex alcalde Daniel Ceballos, los tildan de lo primero que se les ocurre, pero la verdad es que no les perdonan al primero que les pusiera en evidencia frente al mundo, aún con regímenes cómplices y complacientes cuando había real para sobornar (es culpa de Leopoldo López, por defenderse, que el mundo nos crea la africanizada nación de Idi Amín, donde un loco tirano lo controlaba todo), y el segundo, que después de ser detenido acusado de todo, la gente de su estado le haya dado todo el apoyo del mundo, apareciendo en las listas para diputado. Saber que el pueblo del Táchira no les comió el cuento, o la paja loca, sobre Ceballos, les enfermó de rabia y la emprendieron contra el hombre. Uno que ya estaba preso, porque así es el cobarde.

   Hablan de celdas requisadas por un loco disfrazado de militar, de quien dicen que su única virtud es la manera en la que se guinda del momento, buscando teléfonos con los cuales “declaran al mundo”, un “terrible delito”, cuando desde las prisiones normales los pranes, jefes delictivos, planean robos, secuestros y asesinatos sin que sean tocados por los payasos estos (no se atreven a levantar ese cuero, no saben quién puede estar debajo). Se cuenta que la esposa y los hijos del señor Ceballos fueron agredidos con bombas lacrimógenas cuando insistían en verle, y no extrañaría en gente tan cobarde y ruin. La verdad es que al hombre no le perdonan que les ponga en evidencia también, que todo lo que el régimen dijo para intentar desviar la atención de las detenciones, torturas y hasta muertes del año pasado, cuando, de manera grotesca, ordenaban a sus grupos paramilitares, y dicen que también de militares (pero insisto, más bien parecen payasos disfrazados de verde), atacar y controlar a la gente en las calles usando la violencia. Quisieron que Ceballos cargara con la culpa de lo ordenado desde el Ejecutivo, como ya había hecho Hugo Rafael Chávez Frías con los muertos de La Masacre de Miraflores. Que la gente le apoye todavía, a pesar de toda la suciedad lanzada desde la gobernación del Táchira, enferma a estos pobres sujetos haciéndoles caer en estos despropósitos.

   Pero lo grave es que el mismo día que deciden utilizar todos los medios del Estado, bajo dirección del G2 cubano, mostrando “grabaciones” de Leopoldo López donde no dice un carajo como no sea que está molesto con estos malandros disfrazados de Gobierno y que espera que la gente salga a una marcha a apoyarle, llegan noticias de una mujer cuyo hijo desaparece en una alcantarilla sin tapa, que se arrojó buscándolo y ahora se velan sus cuerpos; hablan del hombre asesinado por una turba enferma de odio en una cola, ese odio que Hugo Rafael Chávez Frías vertió sobre el país para reinar sobre un pedazo; el dólar devaluado llega a cuatrocientos bolos; y la ministra de Desinformación grita que le reclaman a la EXXON por perforar en aguas venezolanas como si ignoráramos que el permiso se lo dio Guyana, que ya se cree dueña de esos territorios. Mientras todos esos problemas, grandes y chicos (una botija vacía que nos pone a pasar hambre a una alcantarilla sin tapa, basura en las calles y alumbrado quemado hace meses), el Gobierno gasta su tiempo en mostrar grabaciones donde Leopoldo López dice lo que piensa de mucha gente, como si eso demostrara algo o acabara con la Unidad. Si la gente supiera lo que pienso de mis vecinos o la gente con la que trabajo ya estaría viviendo en una cueva; claro, no lo digo, pero eso no me hace más virtuoso. Me consuela imaginar que de mí, dirán cosas peores. Y seguramente ciertas. Pero, repito, mientras el país se cae en dolorosos pedazos, toda la nomenclatura del poder pierde su tiempo en necedades. De lo único que medio pueden ocuparse, ¿qué pueden resolver los hacedores de miseria, las viudas de la corrupción?

   No, no es fácil mantener la cómica, denunciar atentados y magnicidios, golpes de estado cuando la gente está pasando hambre a merced de la violencia. Pero el régimen ya no puede dar respuestas; fuera de hablar paja ya no encuentran qué hacer para controlar la situación. Del lado de la Oposición, la cosa no estuvo más acertada. Preso, presionado, Leopoldo López llama a marchar este sábado, la Mesa de la Unidad Democrática (no Jesús Torrealba, él no es dueño de esa vaina y debe lidiar con egos e intereses muchas veces insensatos), alega que no pueden organizarse en tan poco tiempo, cuando corrieron el año pasado a apuntalar el régimen después de que el mundo se horrorizó con las masacres en las calles; esa vez no la pensaron tanto. Qué fuera un líder quien llamó puede dar excusa para no hablar en nombre de toda la Unidad, es cierto, pero la verdad es que la gente lo ve cómo “Se desentienden de Leopoldo López porque su gente ganó demasiado en las primarias, seguro lo quieren preso”. Y en esta política nacional, que es vacía y necia, frívola como farándula o concurso de belleza, donde no se tocan problemas real, esas cosas cuentan mucho. Pienso ir a marchar, no porque nos citara Leopoldo López (quien merece nuestro apoyo enfrentando a todo un aparataje fascista que muele a sus opositores), no porque un partido político me lo diga (renuncié hace años al MAS), ni siquiera por la Unidad (y entiendo que nadie está por encima de ella, orden o caemos en el bochinche), voy porque es un asunto personal, mío, de conciencia. Iré porque es injusto que una gente esté presa porque electoralmente puede derrotar a unos ladrones incompetentes que usan la Fiscalía y los tribunales para hacerles el trabajo de despejarles el camino.

   ¿Lo único bueno esta semana?, la orden de prohibición de salida del país que pesa sobre el presidente de la Asamblea Nacional que provocó todo este desastre, señor Diosdado Cabello; la que pesa sobre don Pollo Carvajal, quien no irá ni de canciller para El Palito; y sobre los Siete del Decreto de Obama, que pueden montar un circo seudo legal, pero aquí, a Obama le agachan las cabezas. Y faltan los otros, quienes debieron fiscalizar, controlar los gastos, juzgar apegados a derecho. Eso va a terminar siendo como las listas de Tiberio a la caída del indigno Sejano, quien también se creyó eterno. Y ahora menos, cuando en Suiza detienen a un venezolano señalado por el FBI. Esos no salen de Venezuela ni con humo de trapo. Cualquiera, reuniendo una platica con mucho, mucho sacrificio, podría llegarse a Colombia. Estos personajes no, saben que sus faltas no serán olvidadas, mucho menos perdonadas. Tal vez por eso desean que el techo termine de caer y aplaste a todo el mundo. El indigno lo es en todas partes y en todo momento.

   Nos vemos el sábado en la marcha. Vestidos de blanco, Dios, a quién se le ocurre. Tocará salir a comprar una franela.

NICOLAS MADURO; LLEGA LA HORA EN QUE MONO NO CARGA A SU HIJO

Julio César.

EXHIBICION ABIERTA

mayo 29, 2015

SENSACIONES NUEVAS

MUSCLE HOT

   Una excitante locura.

   Era un hombre hecho y derecho, no debería estar perdiendo el tiempo en esas tonterías, se dice con un escalofrío de nervios por lo que hace. Desde que descubrió que aquel tipo joven le miraba con deseo y lujuria, desde la cafetería, con su cabello claro y largo todo pintado y la sombra bajo los ojos, todo amanerado, no puede evitar hacerlo. Trotar hacia la playa por ahí, sin camisa, totalmente transpirado. Se detenía, llevando los brazos a la nuca, flexionándolos, dejándole que le miraba con labios rojos y ojos brillantes. Luego, todavía temblando por la osadía, algo que ni su mujer ni nadie más sabía, se quitaba lo poco que llevaba para darse un chapuzón, vistiendo bajo el pantalón corto uno de sus viejos bikinis tipo tanga. Los atigrados. Casi se empalmaba, corriendo rápido hacia las olas, sintiéndose sobre su cuerpo, casi como caricias, los ojos del muchacho que seguramente de noche le soñaba. Nadaba, se sumergía, era hora de llevar algo de sol y dejarse ver otro poco. Emerge del agua y casi se atraganta. En la orilla le espera el chico, sonriendo coquetamente, tendiéndole una toalla y con un pote de bloqueador en sus manos delgadas. No lo piensa, tan sólo va.

DE HOMBRES Y CHICOS

Julio César.

EL CONTRATO

mayo 29, 2015

…TOMADO DE LA VIDA REAL

UNA MUJER CON PITO

   Lo firmó y se jodió.

   -Entonces, ¿sigue el trato? –le pregunta Ricardo, sonriendo; viéndole todo mojado y gimiente, le muerde uno de los pezones, cosa que lo hace estremecerse todo, sintiéndose totalmente caliente, cachondo, todo “puta”.

   Aquello era una locura, se dice, pero todo mojado y ardiente, necesitado como estaba de esos labios, esas manos, esas palabras y esas cogidas que aquel sujeto le daba. Un mes antes, sin empleo y casi muriéndose de hambre, Fabián había respondido a la petición de trabajo de un ex compañero de secundaria, Ricardo, un tipo ruin con real, que era todo extravagante. Este le dijo que necesitaba probar unos medicamentos sexuales que su compañía fabricaba, los cuales, bien, modificaban un poco, pero que al ser detenido el suministro todo volvía a la normalidad. Era una garantía seria. Dudoso lo probó, las pastillas, inyecciones y jugos. ¡Y lo vio! Su cuerpo cambió, lo primero fueron sus tetas que crecieron. Quiso parar en ese momento, pero si lo hacía perdería, por el contrato firmado, el tiempo ya cumplido y las más que jugosas bonificaciónes al terminar el mes.

   Confuso continuó, ocultándose de todos en el apartamento de Ricardo. Quien había comenzado a llevarle perfumes y tacones, pantaletas sensuales y ropa de mujer. Dijo que era parte del experimento. Y los tacones lo enloquecían, las pantaletas bajo las falditas de colegiala aún más, sus tetas dentro de pequeños sostenes eran la locura. Se sentía… pero, en fin, al día siguiente terminaba el mes y sería libre. Ya no tendría esas tetas, ni un hilo dental de encaje entre sus nalgas le estimularía.

   Sería libre, pensaba, y todo iba bien hasta que Ricardo llegó con su sombra de barba, su olor a sudor un poco fuerte, todo masculino, mareándole, parándole los pezones. Trató de evitarlo, volviéndose hacia el balcón, pero el hijo de perra le rodeó con sus brazos desde atrás, sorprendiéndole, por eso pronto unas de las manos atrapó uno de sus pezones, sacándolo del sostén y la blusa, apretándolo, torciéndolo, mientras la otra mano iba hacia su pantaleta, acariciándole. Y lo sintió, el güevo de Ricardo a sus espaldas, contra sus nalgas. Enloqueció y se frotó de él, dejó que le doblarla y le metiera el güevo en la boca, y le supo a gloria sobre su lengua estimulada, mientras un dedo de la otra mano le exploraba el culo a un lado de la tanga, haciéndole perder la razón, casi obligándole a suplicarle que le cogiera. Y sentir la verga adentro fue su perdición.

   Ahora le tenía en su poder, todo su cuerpo vibraba. Quería otra cogida.

   -¿Te quedas o te vas? ¿Paro todo? –le pregunta otra vez.

   -Me quedo… papi. –se rindió y se besaron.

   Ignorando Fabiana que ese era el plan desde el principio. Qué naciera la bella y sensual reina que adornaría la cama del sujeto que le deseaba desde la secundaría.

EL NECESARIO BECERRO

Julio César.

NOTA: Joder, me quedó largo. Definitivamente no sé escribir concisamente.

EL EXORCISMO DE DEAN WINCHESTER

mayo 29, 2015

DEAN, TODO UN DIABLILLO

CASTIEL EL ANGEL, DEAN EL DEMONIO

   ¿Era o no aterrador?

   El tercer episodio de la décima temporada, 10X03 – SOUL SURVIVOR, fue un intenso Sam/Dean, como en los viejos tiempo aunque en nuevos términos. Sam le detuvo y va a comenzar su exorcismo, aunque Dean quiere que dude que pueda hacerlo, o que no le mate en el proceso. También aparece Crowley, de vuelta en el Infierno, y Castiel, junto a Hannah, pero todo eso parece únicamente accesorio. Y, sin embargo, el episodio fue realmente muy bueno.

SAM SALVARA A SU HERMANO

   Dean se ve impresionante como demonio, cuando intenta morder a Sam casi me hizo reír, aunque también me sobresaltó. Dicen, porque en ese detalle no me fijé, que el mismísimo Jensen Ackles dirigió el episodio, siendo así se dirigió a sí mismo de manera maravillosa. Sam comienza con aquello de que tiene que salvarle, Dean le pregunta quién es el monstruo ahora que se ha apartado tanto del camino. Lo sabe por Crowley, que fue Sam quien buscó al carajo deprimido por el engaño de su mujer (a quien Dean mató el episodio pasado y que se lo merecía, el engaño de la mujer, era un imbécil), para que hiciera un trato y atrapar al demonio que apareciera para interrogarlo, y torturarlo, por información (imagino que así piensa la CIA, que es lo mismo). Saliéndole todo mal.

SAM VS DEAN

   Sam se ve culpable, y aunque a decir verdad uno entiende por qué lo hizo, cosa que no le disculpa de ninguna manera, fue un hijo de perra, hay que reconocer que es típico de los hermanos este comportamiento, cuando parece ya no ven dónde está la línea. Cuando Sam pacta con aquel cazador desequilibrado para matar a Benny, el vampiro, porque es un monstruo, fue imperdonable cuando luego corre, dejándole sólo a pesar de saber o suponer que el vampiro era peligroso, para atender un asunto con Amelia. Ahí me molestó el menor de los hermanos, pero Dean también ha tenido estas ideas, como cuando casi mata a la mama de Kevin para alcanzar a Crowley (aunque si era para matar al Rey del Infierno, en ese momento, parecía un precio menor). Como sea, Sam lucha contra su conciencia y contra ese Dean que sabe cosas y no quiere ser exorcizado.

   Por su lado, Castiel corre en auto, al lado de Hannah, hacia la baticueva para ayudar al menor en el exorcismo. Y estuvo como cuando salía a hacer cualquier tontería con mi señora madre, siendo un niño, que nunca llegábamos porque todo el mundo la detenía para hablar. ¡Y todo ese viaje en carro! El ángel está débil y todo eso, lo sabemos, ¿pero ella no podía aparecerse con él donde quisiera? La verdad es que fueron escenas poco impactantes, como no fuera el claro y abierto interés que esa mujer ángel siente por él; la verdad, me medio gusto. A él no, porque luego trata de disuadirla, frente a la gasolinera. Me parece que Castiel se pasó de necio, ¿qué le costaba ser más amable? A ella le llevó tiempo entenderle, como le pasaba al mismo Castiel antes de Dean, pero lo captó: No te enamores de mí, sólo te complicarías la vida y no sacarás nada bueno a cambio. A Hannah, claro, no le gustó la cosa.

HANNAH ATACADA POR SU PASADO

   Había cierta química entre ellos, hay que reconocerlo, pero ¿qué se puede decir que no haya señalado ya?, Castiel es de Dean. Siempre ha sido así. Me gustó la pelea en ese lugar, la joven ángel a quien le mataron el compañero, mujer de cuya parte estaba. Hannah se portó con ella y el otro, tan odiosa como Rafael y Naomi en sus momentos. Parece que Castiel morirá bajo su puño, pero ella desea que vea morir primero a Hannah (el error clásico de la mente maestra del hampa, en lugar de dar el golpe y ya), y es cuando llega la ayuda inesperada.

   Crowley era un verdadero desastre. Está en el Infierno, lista en manos, castigando a todo aquel que ayudó a Abaddon, pero ni eso le importa. En todo momento está “recordando” sus aventuras con Dean. Creo que ni con Castiel el subtexto gay estuvo tan fuerte. Porque de que le extrañaba, le extrañaba. Tan distraído está, tan mal lleva las cosas, que uno de sus propio demonio prefiere destruirse a vivir en el Infierno que está por levantar, o donde caerán. Lo que sí estuvo genial fue el tonto ese que quería ser su amigo de parrandas, su compinche como el Winchester, casi fue dolorosamente burdo escucharle decir que sabía festejar. La verdad es que al Rey del Infierno se le pasa la mano cuando le destruye. Luego sabe que un cierto ángel Castiel anda por ahí, muy débil, y desoye sobre la oportunidad de asesinarle de una vez.

CROWLEY AYUDA A CASTIEL

   Es él quien aparece cuando Hannah está a punto de morir, mata a su atacante, le roba la gracia y se le entrega a Castiel, quien le mira con furia. La verdad todo era extraño, ¿por qué haría Crowley todo eso? ¿Amistad? Claro que no. Se podría decir que lo hace para ayudarse a sí mismo. Sabía que el ángel se dirigía a la baticueva, seguramente llamado por Sam, ¿le ayudó por eso? ¿Para qué le auxiliara con Dean? Eso crea dudas, ¿temía a ese incontrolable Dean demonio y prefería tenerle curado? ¿O deseaba recuperar al otro Dean? Como sea, este Crowley ya no pinta como el gran villano, su última oportunidad fue aquella cuando perseguía a los salvados por los Winchester, de allá para acá todo ha sido ser más gracioso y adorable, a su manera muy particular, que maligno.

DEAN EN EL RESPLANDOR

   ¿Dean escapando de su celda en la baticueva? Eso fue impresionante. ¡Qué susto se llevó Sam!, y no era para menos. Dean en su sano juicio es peligroso, DeanDemonio sería aterradoramente implacable, sobre todo si te quiere cobrar algo. Jensen Ackles estuvo genial, se vio atractivo, peligroso, irónico y loco (el cabello le creció bastante). Aunque, a decir verdad, fue un demonio muy curioso, no arrasó pueblos ni sacrificó niños, sólo bebía aguardiente, cantaba rock, se emborrachaba, se encamaba y peleaba. Era, como ya se señaló, un Dean a la décima potencia. Verle tomando cosas con las cuales filetear a Sam, o la parodia de El Resplandor, me encantó.

DEAN, TAN CHULO

   Habría estado genial esa batalla, pero de verdad. Sam impedido de matarle, él decidido a hacerlo (sí, creo que ese Dean lo habría hecho, como el Sam sin alma dejó que el vampiro le atacara, ya no eran ellos). Lamentablemente Castiel llega y le detiene.

CASTIEL QUIERE SALVAR A DEAN

   Con un abrazo de control, nada más y nada menos; ojos luminosos contra ojos negros y una mueca feroz. Fue bueno. Dean es trabajado y de repente vuelve a ser él. Me pareció que demasiado fácil, aunque aún queda pendiente lo de la Marca, que puede afectarle más adelante.

   Sin embargo, me parece que desperdiciaron a este Dean malvado. Habría sido bueno verle unos cuantos capítulos más, no matando gente, sólo siendo desconcertantemente malo (contrario al Dean que de todo se culpa), enfrentando a otros cazadores y esas cosas. O malo malo, como en aquella novela brasileña, Vampi, cuando la protagonista mayor, madre de muchos hijos, la más sensata y buena de la trama, se vuelve vampira y termina siendo la más mala y rockera de todos. Me pasa con esto lo mismo que con el Castiel cuando se vuelve Dios. Pensé que le sacarían el jugo y no duró sino un capítulo. Le desperdiciaron totalmente, debió haber dos o tres enfrentamiento más con los hermanos y que medio matara a Dean para luego arrepentirse. Algo parecido me ocurre con esto.

   ¿Sam salvando a su hermano, queriéndole de vuelta? ¿Revisando su cuarto, temiendo perderle, revisando las viejas fotos donde la familia era lo más importante? ¿Saliendo a buscarle colesterol? ¿Prometiendo que luego se emborrachará? Bravo por él, ¡Sam está de vuelta! El Sam de las primeras temporadas.

   Con Crowley casi fuera del juego, la verdad es que ya no resulta una figura amenazante, ver ese hotel y aquella mujer leyendo un libro mientras oye buena música y toma vino, con gente claveteada en el techo, me habría hecho gritar de emoción, una gran villana ha llegado, otra Lilith, una nueva Eve, cuando menos una astuta y peligrosa Ruby, pero no. Vi, por la red, un episodio donde esa señora aparece junto a su “hijo”, y la verdad es que ya no puedo engañarme. Es aburrida. Sin embargo, si no hubiera sabido eso, me habría emocionado verla en ese momento.

   ¡Otro villano a enfrentar! Pero no, qué chasco.

AULLANDOLE A UNA FLOJA LUNA DE PAPEL

Julio César.

NOTA: Pensaba escribirlo antes, pero tengo problemas con internet. Vi el cuarto episodio… Dios, cómo odio a los hombres lobos.

CASOS Y COSAS

mayo 27, 2015

INTERACCION HUMANA

CHUPANDO TETA DE TIO

   -Eso es, pequeño, ya veo porqué vienes a ver strippers con tu mujer. Sigue así, pronto podrás conseguir hasta leche.

CHICO SEXY EN MINITANGA

   Corre a los vestuarios por su móvil; ignora que esos tipos, que llamaron a otros dos, le seguirán, allá le emboscarán… y le harán gritar.

MUSCLE SHORTS

   -Ese marica no deja de vernos. Méteme una mano y después un dedo para ver qué hace. –propone, como reto, el joven macho.

BUENA VISTA

Julio César.

EL ESPIRITU

mayo 27, 2015

UN MARIDO ESCARNECIDO

CULON

   Cuando sale de fiesta, por fortuna para sus amigos, va dispuesto a portarse bien mal.

REAFIRMACION

Julio César.

SER O NO SER SU PERRA, HE AHÍ EL DILEMA… 34

mayo 26, 2015

SER SU PERRA, HE AHÍ EL DILEMA…                         … 33

   La siguiente es una historia que NO ES MÍA. Pertenece totalmente al señor capricornio1967. Tan sólo la reproduzco, tal vez cambiando una que otra coma, aunque la historia ya está por ahí, completa. Es un relato maldito en toda la regla, un hombre maduro decide tomar, controlar y dominar a su joven pupilo, transformándole en algo que no quiere, ni soñaba, aunque se resiste. Lo repito, es un cuento muy maldito. Disfrútenlo:

……

EL DILEMA

Autor: capricornio1967

Capítulo X “SIN SALIDA”

VELLUDO Y SEXY

   ¿No aman que todo le salga bien?

……

   Franco no le permite liberar su boca hasta que su verga ha terminado de vaciar la leche de sus grandes bolas en el maduro macho.

   -Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhh… -Luis lanza un respiro profundo, fuerte, que le llena de nuevo de aire los pulmones. Siente ganas de volver el estómago pero sin llegar a hacerlo; ha tomado su primera ración de leche masculina, ha mamando una verga, la verga de Franco, ha permitido que esa verga entre y eyacule en su boca y ahora sigue ahí desnudo, ardiendo, aun a expensas de los deseos del otro hombre. Su cuerpo esta bañado en sudor

   -Ya diste el primer paso, Luis. -le dice Franco en tono suave mientras se acerca a él, lo toma del brazo y lo hace levantarse. Este, sin oponer resistencia, se deja conducir, se levanta lentamente y deja que Franco lo conduzca hacia la recamara, ambos desnudos completamente, Luis con la cabeza gacha de vergüenza, la boca aun con el sabor a semen que no ha podido ser ocultado por los tragos de tequila que se tomo. Quizá sea necesario más tequila.

   El entrenador mañoso lo hace pararse al borde de la cama, se pone frente a él y empieza a lamerle los pezones. Luis siente el frio contacto de la saliva de Franco, de esa lengua enorme y voraz que saborea su atlético pecho detenidamente, mientras las manos del otro se dirigen hacia su miembro que está despertando, algo que él no puede controlar. Las manos de Franco, expertamente, empiezan frotarle las bolas, las enormes bolas, y el largo miembro, frotándolo fuertemente hasta que la rigidez aparece, mientras su boca succiona más los ahora duros pezones que sobresalen como botones del espectacular pecho masculino. Luis resiste, sin embargo, con sus manos trata de detener la fuerte fricción en su verga, como si así deseara que no se endureciera, que no se parara, que no demostrara placer, sin saber que el efecto del tequila dopado le provoca esa reacción.

   Franco estaba llevándole a donde quería, a que gimiera de placer mientras era tomado por un hombre. Y filmarlo para que todos lo vieran.

   El muy mañoso finge ignorar la leve presión de las manos de Luis en sus brazos para tratar de que la fricción termine; tan sólo continúa mientras su boca succiona cual recién nacido al alimentarse. Las fuertes succiones hacen arder y endurecer los sensibles pezones del otro, ¡como se parece Daniel a su padre!, pensó, hasta en las partes más sensibles de su cuerpo. Por eso Franco hace caso omiso de las leves muestras de resistencia de quien siente como pierde poco a poco el control de su cuerpo maduro y atlético, como sus pezones endurecen, su respiración se hace más superficial, su mente continúa embotada, como flotando, y su verga aceptando las caricias de Franco responde vigorosamente llenándose de sangre, aumentando varias veces su tamaño, lubricando abundantemente. La boca de Luis se frunce, aprieta los labios y las mandíbulas, trata de salir de ese remolino sin lograrlo, cada vez cae más y más, su cuerpo suda copiosamente y su respiración se vuelve más y más superficial. Cuando Franco siente que el cuerpo da Luis está en su punto de más excitación, donde sus reflejos sexuales son solo respuestas a estímulos, independientemente de dónde los recibe o de parte de quién, sabe que le tiene justo donde desea. Deja de frotarle el miembro duro y separa sus labios de los pezones, viendo como Luis su saliva escurre por el pecho del otro.

   -Toma más tequila, Luis, tienes que agarrar más valor para la parte final. Luego serás libre. -le sirve de nuevo un vaso y se lo ofrece.

   El hombre, viendo el vaso y sin poder evitarlo, como un autómata, solo lo toma y lo vacía en su boca de golpe nuevamente.

   -Ghhhh… -el tequila raspa la garganta al pasar por ella, pero Luis intenta que ese ardor arrastre los restos de semen que puedan haber quedado detenidos en su esófago, sin pensar, solo tratando de ahogar sus mente, de no pensar, de no sentir, solo lograr que Daniel no sea expulsado.

   -Abre las piernas para mí. -le ordena mientras lo hace voltearse para que sus extremidades inferiores se separen, marcándose más los muslos perfectamente trabajados por una vida de ejercicio, unas piernas perfectas unidas a unas nalgas espectaculares, duras y redondas, esa espalda estrecha en la cintura y amplísima a la altura de los hombros, unos hombros redondeados, perfectos, un cuello fuerte, duro y largo, un macho en la plenitud de la madurez emanando sensualidad y virilidad.

   Luis se deja guiar por Franco, permitiéndole que le acomode la distancia requerida en las piernas, luego le empuja la espalda para hacerlo inclinarse sobre la cama sin llegar a tocarla, haciendo que sus manos se apoyen en el borde, para que el apretadísimo culo del macho quede en lo alto, justo a la altura del babeante miembro del entrenador. Lo tiene ahí, empinado en la cama. Luis siente que la sangre se le agolpa en la cabeza mientras tiembla de imaginar lo que le espera, al sentir como las manos de Franco se posan en las curvaturas de sus nalgas y empieza a recorrerlas detenidamente friccionándolas fuertemente, acariciándolas de una forma ruda y burda, mientras pasa la punta de los dedos por sus bolas, apenas rozándolas en su parte cercana al culo, deslizando sus dedos por el perineo para mantener estimulada la verga, que con el efecto del tequila sigue manteniéndose durísima, sin que el hombre pueda entender qué es lo que pasa con su miembro que se endurece cada vez más ante las sensaciones que despiertan esos dedos sobre su escroto, sobre sus nalgas, que están firmes. Inconscientemente aprieta las nalgas tratando de ocultar su virginal culo, protegiéndolo con ese par de grandes y firmes nalgas. Más al sentir que los dedos de Franco merodean más y más cerca de su ano, su resguardado orificio que se ha mantenido libre de tocamientos, virginal al cien por ciento, ahora debe de obtener con eso, que Daniel pueda estar presente en las olimpiadas.

   El rostro de Luis se contrae al sentir como la punta del grueso dedo de Franco empieza a embarrar lubricante en su ano, siente lo fresco del gelatinoso líquido que prepara los pliegues anales para su penetración, para su dilatación, para su estreno. La punta de ese dedo índice hace círculos leves alrededor del culo, lubricando perfectamente el duro esfínter anal. El nerviosismo en Luis hace que él mismo apriete más las nalgas y el culo, sin saber que eso excita mas a Franco quien está ansioso de empezar a trabajar con ese culo que tiene a su merced.

   -¡Mhm! –se deja oír un gemido al sentir la leve presión que Franco ejerce con su dedo para tratar de abrir el culo de Luis. Primero con la punta del dedo para empezar a prepararle para la estocada final.

   El miembro del hombre es grueso, largo y gordo, así que el culo de Luis debe de dilatarse un poco para poder recibir al nuevo inquilino sexual que se hospedara en su culo por unos cuantos minutos mientras le descarga su leche en las entrañas. La presión aumenta así como el rictus de dolor y humillación en el varonil rostro. Mientras que el dedo presiona mas y mas, por abrirse paso entre esos pliegues, las fuertes piernas de Luis empiezan a temblar, al sentir que el dedo va ganando la batalla, poco a poco la presión es mayor y el padre del nadador no tiene más remedio que aceptar, que permitir, que facilitarle el paso al insistente intruso.

   -¡Hhm! –se oye ahora un gemido de placer de Franco al lograr que su dedo entre limpiamente, que atraviese el culo de Luis de golpe, entrando como un pequeño falo en las húmedas entrañas del adulto macho.

   -¡AHHHHHHHHGHHHHHHHH! -un grito de dolor de Luis al sentir como su culo se abre de golpe, llena la habitación; ese dedo entra totalmente en sus entrañas y se agita.- ¡Sácalo! Aghhhh, ¡sácalo!, mghmhhh… -gruñe sin poder moverse siente que sus piernas van a doblegarse, mientras Franco ignora sus súplicas.

   -Aguántate, cabrón. -le responde mientras empieza un mete y saca de su dedo para aflojar el culo más rápidamente.- Jejejejejeje… -la risa resuene en los oídos de Luis, quien no tiene más remedio que soportar el rudo trato a su virginal ano, que está resintiendo los embates de un cruel dedo que lo somete a sus dimensiones y lo prepara de forma ruda para su violación.

   -Mghmghhhh. –el hombre deja de pedir clemencia y aprieta sus labios para tratar de soportar más. A medida que el dedo de Franco entra y sale, su culo va poco a poco relajándose. Mientras el dedo lubrica perfectamente el interior de Luis, dejándolo ardiendo por la fuerte fricción, la otra mano de Franco pasa por le entrepierna del hombre, le agarra la verga y empieza a masturbarlo. Esa verga esta durísima; a pesar del dolor que siente aun su miembro se niega a perder la dureza, como si disfrutara que su culo fuera dedeado de esa forma.

   Para Franco, ver el dolor de Luis, la humillación y la vergüenza es más excitante de lo que había imaginado. Siempre pensó que lo disfrutaría mucho pero no hasta ese grado que hora experimenta. Sigue manipulándole la verga y llevando al dominado macho hasta los límites de la cordura, el raciocinio y la lógica, sin que se explique qué sucede, pensando que es efecto del tequila, pero ¿por qué su verga no se baja?

   El dedo de Franco sigue adentrándose mas y mas, cuando ve que el culo de Luis esta acostumbrándose a la presencia invasora, introduce un segundo dedo para dilatarle aún más el culo, manteniendo un rítmico vaivén con los dedos a la vez que mantiene la fricción en la verga, sin darle tiempo de reponerse, de resistirse, de pensar, de siquiera experimentar mas allá, solamente reduciéndolo a un culo, para ser usado y abusado, a una verga que no lo obedece y que demuestra sensaciones autómatas del resto de su cuerpo. La lubricación de la verga de Luis es abundante también, incluso la mano de Franco que lo está masturbando se impregna del espeso líquido seminal que escurre copiosamente mientras el dedo le abre el culo. Franco sabe que ese culo está listo para su inauguración sexual, que ya está preparado para su miembro, aunque sabe que las dimensiones de su verga son mayores a las de sus dedos. Quiere que al meterle la verga en el culo, el dolor de sentir un macho montándolo sea experimentado cabalmente por Luis. La dilatación anal de Luis permitirá el acceso pero las dimensiones del miembro de Franco le darán un nuevo tamaño a ese culo, un tamaño que ya le ha dado al culo de Daniel, aunque Luis ignora que su hijo ha tenido que pasar por lo mismo, presionado por el mismo chantaje de Franco.

   El entrenador saca sus dedos del dilatado culo. Para preparar la estocada final, suelta la verga de Luis, la que mantenía friccionada para mantenerlo en constante excitación, ve como automáticamente Luis cierra sus nalgas para proteger de nuevo su culo, para trata de que recobre su hermeticidad y pueda mostrar algo de resistencia ante la verga que le amenaza, algo de hombría y honor que aún le quedan, no darle el gusto de una acceso fácil y limpio.

   Franco se queda viendo ese perfecto culo, esas duras piernas, ese hombre empinado, con el culo ofreciéndoselo, una risa burlona se deja oír antes de descargar varias nalgadas con sus enormes manos

   ¡WACK! ¡WACK! ¡WACK!

   -¡AFLOJA EL CULO! -le ordena mientas asesta esos fuertes golpes en las duras nalgas de Luis, dejándole las marcas de las manos en ambas nalgas, y logrando que Luis libere un poco la tensión en ellas.

   Lentamente Franco se coloca en la posición correcta para dar la estocada final, coloca su verga justo a la entrada del culo y nota como Luis lo contrae en espera del ataque. Disfruta presionando la cabeza de su rígida verga en el virginal ano, presionando lentamente, disfrutando de la resistencia en el sometido macho, apretando mas y mas para abrir esos pliegues anales que empezaban a dilatarse por la presión ejercida, el sudor aumentaba en el cuerpo de Luis, así como los temblores que sacudían su musculoso cuerpo. Franco podía ver como Luis apretaba los puños sobre la cama para contener la rabia, la ira y la impotencia de tener que soportar esa invasión anal por parte de esa gruesa y larga verga.

   La verga de Franco se abre paso por entre los pliegues del ano de Luis, un empujón fuerte y el glande penetra del golpe el culo en un movimiento fuerte y firme; pronto esa carne dura de corteza esponjosa se pone en contacto con las entrañas del macho maduro empinado sobre la cama.

   -¡Aghhhhmhhhhhhhhhhhh! –escapa un leve grito que es ahogado inmediatamente, las piernas de Luis se aflojan al sentir la inicial invasión, su culo penetrado, así como su vida, perforada su hombría, violada esta, dominada, sometida, esclavizada a los deseos mas degradantes que pudo haber imaginado alguna vez.

   Franco, sin darle tiempo a Luis de reponerse de la inicial invasión, ejecuta una segunda y fuerte embestida, con la cual su verga entra casi por completo en el culo de Luis, abriéndole, partiéndolo en dos.

   -¡AHHHHHHHHHHHHHHHH! -la sorpresa, el dolor de sentir como sus entrañas deben ceder al paso de esa gruesa carne, como ese duro y largo falo se mueve dentro de él, internándose y haciendo notar su presencia, esa verga que le perfora el culo partiéndolo en dos, física y emocionalmente, su vida, su culo, su hombría. Sus piernas dan de sí y se doblan haciéndolo quedar de rodillas al borde de la cama, el resto de su cuerpo cae sobre esta, pero Franco, esperando esa respuesta, se deja caer sobre su espalda para darle una estocada final aumentada por el peso de su cuerpo, sin siquiera sacar su verga del culo.-¡Ahhhhhhhhhhhhhhh! -un nuevo gemido de dolor, humillación, vergüenza, de una hombría rota, violada, de un macho con las entrañas llenas de carne dura y voraz que se mueve inmisericordemente dentro de él.

   Luis siente que la vista se nubla, su espada está en contacto con el velludo pecho de Franco, que está como el macho dominante sobre la hembra, sobre el más débil, sobre el sometido, sobre el viril macho que tiene a su disposición.

   -AHHH, DESPAHHH… DESPACIO, AHHHH… -pide clemencia para su culo destrozado, clemencia a su hombría, a su cuerpo. Su vida está deshecha, así como su culo, así como su hombría, así como todo lo que él había forjado. Jamás imaginó que le costaría tanto poder complacer a Franco, poder aceptar su chantaje. Su mente divaga entre la conciencia y la oscuridad mientras la verga de Franco se mueve vertiginosamente en sus entrañas. Como pistón de carne que con una buena lubricación, sabe lo que tiene que hacerle al culo de otro macho. Las suplicas solo hacen que el deseo aumente en el cruel entrenador. Son muchas las ganas que siente de estar dentro de Luis, dentro de su culo, de que las entrañas del musculoso macho conozcan su miembro, saboreen su carne, se acostumbren a sus dimensiones y a su forma ruda de coger, de violar, de poseer.

   Franco embiste frenéticamente ese indefenso culo, ese indefenso macho, ese hombre viril y atractivo, deseado por tanto tiempo. Su mirada se trastorna, su cuerpo arde en deseo violento que no puede controlar. Su verga se mueve violentamente en un mete y saca que desflora definitivamente a Luis, quien solo permanece recibiendo embestidas. Unas lágrimas de humillación resbalan por sus mejillas, aunque se mezclan con las gruesas gotas de sudor, toda su vida pasa por su mente, los días felices, los días en que eran la familia mas envidiada quizá por la felicidad que irradiaban; ahora todo eso destrozado como su culo, violado, roto.

   Las bolas de Franco, grandes y peludas, chocan una y otra vez en las redondas y perfectas nalgas de Luis; el pecho del sátiro descansa sobre la espalda de su víctima. Y mientras sigue cogiéndole mas y mas, el entrenador siente en algunos momentos que el cuerpo del otro se desvanece. Está casi inerme, sin movimientos, la respiración agitada. La verga de Luis está entre su cuerpo y el borde de la cama, friccionándose por las fuertes embestidas que recibía en su culo, lubricando, durísima aun, sin que por la situación se haya vuelto flácida. Sigue dura a pesar de que sabe y siente que la verga de Franco le atraviesa el culo una y otra vez, sin piedad.

   Siente su vida perforada definitivamente, así como sus entrañas, su culo hecho añicos una y otra vez, masacrado, así como su hombría; como si toda su vida se estuviera derrumbando estrepitosamente. Su culo recibe y acepta, mientras que su verga se engruesa más y más, la fricción de su miembro contra la cama le tiene en constante estado de sorpresa, excitación y vergüenza. Franco pasa una de sus manos para verificar la dureza de la verga del sometido macho, detenidamente la recorre mientras sus embestidas se vuelven más intensas. Siente como la verga de Luis, por efecto del viagra, palpita ante cada embate de la carne en la próstata virginal. El viril y maduro macho es totalmente dominado sexualmente, emocionalmente derrotado, en las manos de Franco.

   -¿Te gusta, verdad, Luis? -le pregunta burlón mientras con su mano envuelve la dura verga, como prueba fehaciente de sus palabras.

   -¡NO! -responde automáticamente el otro, furioso quizá por la pregunta, molesto tratando de rebelarse, de defenderse, de conservar algo de hombría.

   -Jejejejejeje, tu verga dice otra cosa, jejejejejejeje… -ríe mientras le aprieta la dura verga para demostrarle que no puede negar que está disfrutando. El miembro contesta por él de manera real y tangible, con pruebas duras y placenteras, y Franco empieza a frotar su manos a todo lo largo del grueso tolete mientras Luis se hunde mas y mas en la humillación, no tiene argumentos para rebatir el deseo, el placer, la dureza.

   -No, no, no. ¡Aghhhh! -se niega a aceptar lo que su verga grita, él es un hombre, un padre de familia heterosexual, ¿cómo es posible que se le pare la verga mientras es violado?

   Su cuerpo suda copiosamente, más que antes, instintivamente con su mano toma el brazo de Franco tratando de detener la fricción sobre su verga, de evitar que lo conduzca al borde del orgasmo, al borde de la locura, al borde de la rendición. Porque lo siente, que su cuerpo sucumbe, así como su culo y verga, su mente cae en un espiral de confusión y deseos incontrolables que su mente lucha por apagar, por acallar, por eliminar y dejar de experimentar, sin lograrlo. Sus esfuerzos por detener a Franco, por evitar que este siga masturbándolo mientras lo penetra, son inútiles. La mano de Franco, siniestra, sigue mas y mas, mientras la verga de Luis responde de forma autónoma, sin permitir que nadie se interponga entre su respuesta y los pensamientos de Luis, sabiendo que es libre de sentir, de disfrutar.

   -Si vieras tu cara de gozo… lo mucho que lo disfrutas. –se burla soltando una risita hiriente, algo que aterroriza al hombre maduro que no puede dejar de sentir placer mientras su miembro es tocado.

CONTINÚA (el relato no es mío) … 35

Julio César.

NOTA: El relato comienza algo lento, y como no tengo intensiones de apurarme más, quien lo desee puede buscarlo en esta dirección: http://www.todorelatos.com/relato/16991/