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TRES HOMBRES, UN DESTINO… SERVIR… 42

septiembre 30, 2015

… SERVIR                         … 41

   Un hombre cruel e infernal está sentenciado a muerte en una cárcel y decide divertirse antes de que llegue el final… Tomará a tres sujetos y los convertirá en sus putas. Uno será su hembra, otro será usado por sus compañeros de trabajo, el tercero descubrirá un fetiche que le hará delirar. De Cierta manera, y aunque es un relato maldito, este no parece tan feo a la larga. Disfrútenlo.

……

the convicted’s whores

by Lexicode

CHOCOLATE CALIENTE

   En el color está el sabor…

……

   La mañana encuentra a todos los reos frustrados y molestos en el pabellón de alta peligrosidad. La escena sexual que les inflamó les había alterado; cada quien lo desahogó a su manera, pero no había sido suficiente. Uno de los más molestos era Morgan White, el violento convicto de color encarcelado por múltiples atracos a mano armada. El hombre, enfurruñado con el mundo, y contra el mundo, barre un solitario patio desierto. Generalmente estaba en el taller mecánico pero esa mañana le había llevado ahí. No lo entiende pero…

   -Así que tú andas velando lo mío… –la voz a sus espaldas le tensa y le eriza los pelillos tras su nuca rapada. Se vuelve aferrando el mango de la escoba como un arma. Robert Read le mira.

   -Amigo, no quiero problemas contigo. –y ese hombre grande, maduro, fuerte y peligroso siente miedo. Había algo en Read, detectable por otros como él, que disparaba todas las alarmas. Muchos sospechaban lo que había ocurrido en realidad con aquel cholo que se metió con su puto.

   -Cuando tocaste a Tiffany, te buscabas problemas conmigo. –le aclara el otro, disfrutando su intranquilidad. Alza las manos.- Pero tranquilo, no vengo a pelear por esa puta infiel; entiendo que se lo buscó, vivo vigilándola para que no se acueste con todos. La viste anoche, es una puta demasiado caliente para que un solo hombre la satisfaga. En verdad… -sonríe de manera torva.- …Ya quiero librarme de ella. Es tuya.

……

   El sol cae sobre los patios, aunque no molesta a esos hombres que, algunos mostrando los torsos, reciben sus rayos mientras hablan, fuman, levantan pesas o juegan con un balón. Habiéndoseles negado la posibilidad de movilizarse entre sus semejantes por sus temperamentos que les llevaron a terribles actos de violencia, buscaban inconscientemente esos momentos bajo el cielo azul. Aunque tal vez no todos repararan en ello, no como el sujeto que se apartaba, cigarrillo en las manos, mirando a la distancia, a un mundo abierto y sin fronteras que le era prohibido.

   Reunido con un grupo de cuatro, que habla y ríe, Geri Rostov, en camiseta, una un tanto ajustada que demarca su buena figura (aunque no era su intención, no sentía esa necesidad), fuma también. Antes no lo hacía, pero ahora tenía demasiado tiempo para sí; cosa que a veces era algo bueno, recapitulaba en los errores cometidos. Llenándose de ansiedad, de frustración e ira. Le habían quitado su libertad, pensaba en unos momentos. En otros entendía lo que le había pasado. Y que no podía llorar sobre la leche derramada. Por eso aprovecha también esos instantes bajo el sol, fuera de las paredes y la reja a la que ahora se reducía su vida. En un momento dado siente algo en la nuca, no calor, sino un frío desagradable. Se vuelve y su ceño de frunce, nublándosele totalmente.

   Robert Read.

   Apartado por una alambrada, y mientras fuma, el peligroso sujeto mira al tipo joven, fornido y realmente apuesto. Su mente, contradictoria, enferma y delirante, calibra perfectamente el odio que siente por él, por muchos motivos, de los cuales el que se interese en su “Tiffany” es parte de ello, pero también hay otra pasión más oscura. Lo mucho que le gusta. Le agradaría tenerle para sí, rompiéndole, destrozándole, convirtiéndole en una cosa viciosa y abyecta. Sucia. Un esclavo sumiso, uno de esos a quienes se les colocaba un cinturón de castidad con agujas clavadas al miembro para negarle todo placer, que su único goce fuera el dolor más intenso imaginable. Pero no tiene tiempo. Ya no. Una pena.

   -¿Qué coño me miras? –ruge Rostov, quien por ser joven es impulsivo e impaciente, cansándose del juego de miradas. Pero que Read es peligroso se nota en la tensión de sus compañeros, en el disimulado, casi imperceptible, pero real alejamiento de otros reclusos. Había algo en aquel oso de calva medio cubierta que hacía gritar sus instintos de ratas acorraladas.

   -Veo a un puto. –insulta, calibrándole. Le agrada verle cerrar las manos en puños.

   -Cuida tu lengua, carnicero. –el insulto también es calculado, y mirada brillante de rabia y odio, Read lo reconoce.

   -¿Por qué no te acercas un poco más y hablamos? –le sonríe, aunque es una mueca inquietante. El joven, algo pálido pero ceñudo, da un paso en su dirección, uno de los amigos intenta retenerle por un hombro, pero se escurre, decidido.

   Read sonríe más, ¿es tan tonto cómo para ponerse al alcance de sus manos? Sería tan interesante. Y se llevaría una sorpresa. La gente nunca comprendía cabalmente la capacidad que tenía para hacer daño con sus dedos.

   -Acércate sin miedo, puto, que quiero hablar. –le sonríe otra vez.

……

   -Ese hombre trama algo, señor alcaide. Se está moviendo demasiado por la prisión, y cuando intento saber para qué, las respuestas son tan insatisfactorias como las que recibo cuando pregunto por qué se le deja hacer. –plantea James Slater con firmeza, sentado frente al escritorio de su jefe dentro de la prisión, quien parece incómodo mientras saborean un café.

   -Ese hombre… no es un sujeto ordinario. –Johan Monroe traga saliva.- Tiene muchos amigos, gente sin caras ni nombres que intervienen a su favor. Desde que está aquí, Slater, ¿cuándo ha visto que un condenado a muerte, especialmente un sujeto tan brutal, se le permitan todas esas libertades? –con un dedo apuñala una carpeta sobre su escritorio.- A este si porque tiene amigos.

   -Lo entiendo, no me gusta, pero entiendo que hay quienes le protegen. Sabrá Dios por qué, pero… -entrecierra los ojos.- ¿No podría limitarle usted? No sé, de manera disimulada. Sin que pueda informar a sus amigos de nada en concreto. –el otro le estudia mientras deja la taza, mano algo insegura, recordando a ese sujeto entrando con Loomis, el vigilante pelirrojo con cara de rata de albañal, cuando terminaba de tener sexo sobre ese mismo escritorio. Con un hombre. Con un recluso…

   -No es fácil. Si digo algo… -se estremece imaginando el escándalo. Su escándalo sexual. Si fuera con una chica, aunque terrible, habría quienes lo entenderían; ¿pero con un tío?, eso sería devastador.

   -¿Le teme? –Slater frunce el ceño, molestándole.

   -¿Usted no?

   -Supe que… -el hombre de color se revuelve inquieto, preguntándose qué sabría Read del alcaide; ¿sería algo parecido a lo suyo, que no iba directamente contra el recluso por la dura cogida que este, prácticamente, le llevó a darle a su abogado? Podría ser.- Supe que se reunió con su compañero de celda, Pierce… -deja flotar, viéndole enrojecer. Oh, por Dios…

   -Quise discutir un ataque del que fue víctima. Debe haber escuchado algo. –reprocha.- Ese hombre está a punto de salir… -apuñala otra carpeta.- Y no le quiero herido, o muerto. –eso interesa al vigilante en jefe.

   -¿Ya es un hecho?

   -Prácticamente. –agrega, luchando contra el tono de vacío.- Espero que esto no salga de aquí.

   -Por supuesto que no; fuera de que siempre hay convictos que atacan al recluso que está por alcanzar lo que ellos no pueden, la libertad, está ese monstruo. Robert Read no debe saber una palabra de esto.

   -Totalmente de acuerdo. –asiente el alcaide. Y Slater, después de terminar su café, sale.

   El hombre maduro se siente incómodo dentro de su piel. Ahora entiende que fue otra ficha en el juego de ese sujeto. Si, tenía órdenes de arriba de favorecerle, pero él, a motu propio pudo dificultarle la vida. Ahora no podía. Daniel Pierce… ¿qué diablos le pasó para caer así con ese sujeto? La sangre corre a toda prisa por sus venas, la piel se le eriza y debe aflojar un poco el nudo de la corbata, mirando por el ventanal hacia los tejados de la cocina bajo el implacable sol.

   Se estremece, no quiere pero su mente vuela al último sueño que tuvo, culpable, pecaminoso, excitante. Entraba en su dormitorio matrimonial, elegantemente trajeado al llegar de un evento con el gobernador, y encontraba sobre su cama, arrodillado y dándole la espalda, a ese sujeto, a Pierce; su cremoso, liso y dorado cuerpo casi todo expuesto, a excepción de unas altas medias de mujer, color rosa, unos tacones rojos y una tanga de encajes, mínima y sensual, que apenas cubría adelante, que atrás se perdía totalmente entre sus nalgas redondas. Mirándole con picardía sobre un hombro, el cabello recogido en coleta, reflejándose de frente en el espejo del otro lado. Fue hacia él, subiendo a la cama, arrodillado, rodeándole los costados con los brazos, bajo los de este, atrapándole con manos rudas, calientes y algo arrugadas el liso vientre, recorriéndole, sintiéndole temblar contra sí, oyéndole gemir, los dos cuerpos pegándose, sintiendo la firmeza de esas nalgas contra su pelvis a pesar de las ropas; endureciendo en segundos, cosa ya no tan fácil.

   Soltándole el suave y fino cabello dorado, le acariciaba, de arriba abajo, una mano sobre su vientre plano, un dedo entrándole en el ombligo, la otra subiendo hacia una de sus tetas sobresalientes, los dedos rozando de arriba abajo en su pase, el pezón imposiblemente duro, atrapándolo con su índice y pulgar, apretando, oyéndole gemir quedo, de lujuria. Gemidos que le erizaban, una por la forma en que se escuchaban (una gatita deseosa), y por otra parte porque era él quién lo provocaba. Le atrapó el rostro, ladeándoselo, y le besó, metiéndole la lengua, degustándole, lamiéndole, tragándose su saliva y gemidos cuando una de sus manos bajó y bajó, erizándole más, tocando los contornos de la pantaletica, metiéndose dentro de ella, atrapándole la verga algo tiesa y acariciándole. Lo besó sucio y chupado mientras le masturba, la mano deformando la pantaletica en el espejo.

   -¿Te gusta que juegue con tu clítoris, Tiffany? Dime, ¿deseas que papá se coma el dulce coño de su nena bella? –le preguntó, sintiéndose más sucio todavía.

   -Oh, sí, papi… -le oyó gemir, entregado, sumiso, controlado por su propia lujuria. Y gimió más cuando continuó acariciándole, pero ese echar su culo hacia atrás, meciéndolo, frotándole la verga, le tenían muy mal.

   -Quiero saborear tu coño dulce y caliente, Tiffany. –le repitió, montándole una mano en la espalda, echándole hacia adelante, haciéndole caer sobre los codos, maravillándose de esas nalgas blancas lisas, redondas, con la tirita del hilo dental entre ellas.

   Se agachó, de traje y corbata como iba, sobre la cama que compartía con su esposa, y apartando el hilo dental, exponiendo el culo depilado, liso y tembloroso, lo cubrió con su boca abierta, labios mojados, lengua reptante que salió y azotó una y otra vez esa entrada, gozándose de los gemidos del tío rubio, de sus estremecimientos, de su rostro de total excitación reflejado en el espejo. Su lengua subió y bajó, lamió a conciencia, logrando que el culo se agitara y abriera. Lo cubrió otra vez con sus labios y chupo, sopló, metió la lengua por el esfínter, agitándola, cogiéndole. Y lo oyó gemir aún más.

   En sus sueños húmedos, que lo fueron, podía saber exactamente lo que sentía ese joven tipo mientras le hacía eso. Que en cuanto pegó los labios de su culo, el grito que Tiffany lanzaba era de placer, que se veía sorprendido por la intensidad de la sensación que la lengua reptante producía al pegar, lamer, frotar y penetrarle por el ardiente agujero de amor (una lengua en el culo, se entiende la calentura). Esa lengua que entraba, lo abría, lo cogía, le hacía gemir más y más mientras bajaba el rostro contra la cama, el cabello desparramándose y medio cubriéndole, las nalgas enrojecida, el culo totalmente tembloroso.

   Cuando el joven sintió que la lengua hacía espacio a un largo y algo nudoso dedo, que le penetraba, casi saltó fuera de la cama por la intensidad de la sensación; con las rodillas temblorosas de lujuria. Echando su trasero hacia atrás, casi se sentó sobre la cara del alcaide de la prisión, lo que, lógicamente, permitió que la lengua entrara más y más, así como el dedo.

   -Oh, Dios… -gimoteó el chico, casi contra el colchón.

   Y mientras lo cogía con lengua y dedo, el hombre percibió todos sus estremecimientos de placer, notó como de la tanga rosa caía un delgado y claro hilillo de jugos pre eyaculares. Cosa que le enloqueció, aumentando las embestidas de su lengua, pero usando ya para ese momento dos dedos, clavándolos en aquel culo cuyos labios atrapaban todo, y sus entrañas pulsaban y halaban. Sacó y metió esos dedos, una y otra vez, en todas direcciones, tijereando con ellos, oyéndole gemir más y más, agitado, hasta que le vio tensarse, gritar, y la tanga mojarse totalmente, chorreando un poco, de cálido y oloroso semen caliente.

   ¡No!, no debía continuar recordando esas cosas, se reprende, agitado, el alcaide Monroe en su oficina, sintiéndose frío y caliente, el bulto totalmente duro bajo sus ropas. ¿Qué le estaba pasando?, ¿marica después de viejo?, se reprende; desea reaccionar, pero frustrado, echándose hacia atrás en su escritorio sólo puede recordar aquel sueño, o fantasía, no está seguro, cuando sacándose la verga del pantalón del traje, lo enculó allí mismo, haciéndole gritar, gemir, rogar por más, pidiéndole que le diera con más fuerza,  agradeciéndole lo que le hacía, mientras de la tanga continuaba cayendo esperma sobre la cama que compartía con su esposa.

……

   En su oficina, Jeffrey Spencer también tiene dificultades para concentrarse en su trabajo. No puede enfocar la mirada sobre nada. Su mente insiste en regresar una y otra vez a su abrupto despertar esa mañana; su huida, porque eso fue lo que hizo, escapar cobardemente. Su llegada a la casa, evitando la alcoba matrimonial donde Anna todavía dormía. Fuera de un café y una ducha en otro cuarto de baño, no esperó por nada más. Escapando también de ella.

   Suspirando mira la nota que le trajo su asistente. Anna estaba furiosa y quería que la llamara. Pero no podía, no ahora. Y, al igual que Monroe en su oficina en la prisión, se deja caer contra su silla, quitándose los anteojos, frotándose los ojos y cerrándolos. No valía la pena seguir luchando contra ello, se dice, debía pensar en lo que hizo. En como lo jodió todo…

   Después de aceptar la invitación a cenar, decidiéndose que como irían a un lugar cercano se llegarían en el auto del policía, guardó un silencio algo nervioso en el vehículo, pero no se notó porque Owen Selby hizo toda clase de comentarios. Fue cuando cayó en cuenta que el apuesto hombre también estaba nervioso. Le gustó la fonda, era un lugar pequeño, acogedor, donde se comía carne de la buena, no muy cocida, con cervezas. Siendo que Anna siempre se quejaba de su obesidad, hacía de las comidas un ritual algo doloroso, negándose todo lo que le gustaba, y cuando las porciones llegaron, oliendo a gloria, la boca se le hizo agua y la conciencia le remordió.

   -Vaya, todo esto se me va a ir a la panza. -comentó sin pensar, enrojeciendo, no deseando ser tomado por tonto, o superficial. Menos por inseguro. El otro le miró, desde cerca, la mesa era pequeña.

   -Más para agarrar, ¿no? –y rió, trinchando un buen pedazo de carne.- En mi familia todos somos barrigones, así que ni sufro, es una condena genética. –y tragó, mordiendo, con deleite, la carne chorreando un poco, sonriendo de su mirada algo tonta.

   -¡Al carajo! –gruñó, rojo de mejillas, cortó y tragó también. Dios, sabía tan bien. El bocado se le hizo agua, y le agradó encontrar aprobación en la mirada del detective.

   La sonrisa de este le produjo aún más calor. Y mientras comían, de una manera bastante voraz, el detective echó cuentos de sus inicios en las calles, comentando lo difícil que era, de noche, saber si detenían hombres o mujeres ejerciendo la prostitución, y de un compañero que salió tres veces con una chica antes de descubrir su sorpresita entre las piernas. Ríen, y el momento debería ser de comodidad, el abogado lo sentía, que el otro hacía todo lo posible por aligerare el ambiente, pero no podía relajarse. No del todo. No mirando sus dedos largos agitándose, tocando, tomando cosas; sus hombros anchos, su rostro atractivo, sus ojos brillantes que parecieron captar el interés subyacente que manaba de él. Así, casi con un nudo en la garganta, terminó la cena, llegando la hora de las despedidas, fuera del local, incómodos, el policía con las manos en su chaqueta.

   -Gracias, por la velada. –sintió que debía decir algo. El detective se encogió de hombros.

   -El placer fue mío. –y esas palabras, la mirada evaluadora, le desconcertaron y descontrolaron. Su pecho subió y bajó bastante antes de elevar el rostro.

   -Estamos cerca de tu apartamento, y es temprano, ¿no tiene algo de beber? –preguntó con un hilo de voz, sorprendido él mismo de su audacia. La mirada del otro fue directa, sus ojos parecían ascuas, su sonrisa era de satisfacción.

   -Seguro. –señaló el auto.

   La tensión podía cortarse con un cuchillo dentro del auto mientras se desplazaban. Más tarde, medio trotando por las escaleras, detrás del hombre, no podía apartar la mirada de su nuca fuerte, el cabello ensortijado muy bien recortado. Sus anchos hombros bajo la chaqueta. Sus nalgas… el pantalón se perdía un tanto entre ellas. Los muslos eran musculosos, lo sabía, le había visto desnudo. El calor dentro de su cuerpo aumentaba, también los bombeos de su corazón, tanto que casi no podía escuchar nada. Le imaginó dentro de un bóxer blanco, corto, todo lleno con él, la sombra de su verga destacándose desafiante, el contraste con su piel oscura, y le costó hasta respirar. ¿Cómo podía gustarle tanto una persona a la que casi no conocía? ¡Un hombre, para colmo!

   Llegaron al piso y tomó asiento casi antes de ser invitado a ello, no podía confiar en sus piernas. Menos cuando le vio despojarse de la chaqueta, el torso adivinándose bajo las ropas. No pudo evitar seguir con la mirada al masculino sujeto, quien sirvió dos tragos… observándole fijamente también. Cuando fue hacia él, rojo de cara, el abogado era totalmente consciente de un abultamiento bajo la tela del pantalón del detective, quien le tendió el vaso corto, y cuando sus miradas se encontraron, tomando el trago con mano algo insegura, todo se precipitó.

   Owen, sin dejar de mirarle cayó a su lado en el sofá, muy cerca, casi sobre él, llenándole con su calor y olor corporal, logrando que su corazón se disparara aún más.

   -Siempre he tenido una muy mala opinión de los abogados. –le comentó, para conversar, ligero, mirándole los labios, maravillándose cuando enrojecía más y más.

   -¿Eres de los policías que fabrica sus propias pruebas contra los detenidos?

   -A veces. –se encogió de hombros, echón, su pecho extendiéndose, los ojos del abogado sobre sus pectorales, sus tetillas ardiendo.- Hay pillos a los que hay que someter como sea. Algunos son muy fuertes.

   -Creo que puedes con cualquiera. Tu cuerpo… -y se atragantó, bebiendo de golpe.

   -Me gusta cuidarme… -susurró, otra vez clavándole la mirada.- Compruébalo… -alzó y flexionó un brazo, frente a su cara, el redondo y poderoso bíceps inflándose casi fuera de la manga de la franela.

   Y sin querer pensar, Jeffrey llevó sus manos calientes a ese globo hinchado, estremeciéndose al tocarlo, notando como el otro abría los labios. Era una masa muscular dura, firme, y no podía dejar de tocarla, de recorrerla con sus pálidos dedos. Se miraban y miraban, respiraciones pesadas. Y mandándolo todo al coño, el abogado llevó su rostro más cerca, posando los labios entre abiertos, secos y tibios, sobre el lustroso y nervudo músculo masculino. Besó una y otra vez, cerrando los ojos, estremeciéndose con una lujuria y una sensualidad como no recordaba haber experimentado jamás. Sus labios se abrían y cerraban sobre la mole. Perdida toda cordura, intentó como morder, y lamió. Un jadeo del otro fue como una corriente que cruzó su columna. Pero unos dedos, firmes, bajo su barbilla le alejaron, y se asustó. Si Owen le decía que no hiciera eso, entonces… Le miró, ojos muy abiertos y brillantes tras los cristales.

   -Abogado, este es un juego peligroso. Me tocas así y… -le vio tragar, atrapándole una mejilla con la enorme mano abierta.- Quiero hacerte el amor. Déjame amarte, Jeffrey. –le pidió.

   Casi sordo, temiendo que su corazón estallara, pero sabiendo que debía arriesgarse o se arrepentiría toda la vida si dejaba pasar la oportunidad por dejar ganar a sus temores, el abogado cubrió el espacio y cerró los pálidos y delgados labios sobre los carnosos del detective. Era todo el permiso que el otro necesitaba para tomarle. Amarle.

CONTINUARÁ … 43

Julio César.

SENSACIONES Y PERCEPCIONES

septiembre 30, 2015

FLOJERA DE ESCRIBIR…

CHICO BUSCA ACCION EN LAS DUCHAS

   -Hey, chicos, ¿no hay alguien aquí… que quiera chupar?

REPARTIENDO PORRAZOS DEL DURO

   Mira, sólo es un trámite, el joven policía militar sabe lo que el Cabo ordenará como castigo a los detenidos: darles duro con la porra.

MUSCLE BOY

   -Acostúmbrate, así ve el mundo quien se somete a un macho. Abre la boca…

VINTAGE GAY EL SUEGRO

   -Adelante, muchacho, eche un vistazo a lo que hace tan feliz a la mamá de su esposa. Si quiere tocarlo…

CALZONCILLOS MOJADOS Y CALIENTES

   Reuniendo dinero para el instituto, los chicos inventaron el “quién paga moja y escurre los calzoncillos”; los maestros quedaron arruinados…

PASA

Julio César.

UN PEDIDO DE AUXILIO DESDE LAS ESTRELLAS

septiembre 30, 2015

MI PARRANDA DE SAN PEDRO

UN PEDIDO DE AYUDA DE LAS ESTRELLAS

   ¿No sería genial?

   Hace poco, recorriendo los videos locos que la gente sube a YouTube (¡hay cada cosa!), especialmente los de cine, que si las peores películas, lo que te lleva a los peores lugares para hacer turismo y cosas así, caí en uno donde se aseguraba que se había recibido del espacio exterior una comunicación real, un mensaje que denotaba inteligencia y propósito, pidiendo ayuda para su mundo que agonizaba. Que los científicos lo habían detectado, grabado y descifrado, llegándose a los extremos de asegurar que un astrónomo ruso había declarado que era más bien una advertencia sobre cómo ese mundo murió, pasando a enumerar una serie de calamidades globales y ambientales que en estos momentos padece la Tierra de parte de los hijos que les toca disfrutarla en este momento, y de los cuales tal vez tenga que deshacerse como hizo con los dinosaurios. Por sobrevivencia.

   Paras serles totalmente franco, no creí ni una papa de la noticia, porque algo así sería increíble y todo el mundo lo comentaría (claro, no si existe la siniestra organización mundial que controla el planeta, y lo que pensamos o sabemos, desde las sombras); dudo de su veracidad por el aire de sermón ejemplarizante que, según ese científico ruso, contenía dicho mensaje. Pero fue una nota divertida e interesante, ¿qué haríamos, como humanidad, si recibiéramos un mensaje extraterrestre? No de ayuda, que suena ominoso por muchos motivos, simplemente un mensaje que, de una vez y por todas, despejara la duda sobre si estamos solos en el universo o no. Esa idea, de que seamos una rara improbabilidad que se dio, incomoda, no debería ser. Tal tamaño, espacio y tiempo de Cosmos estaría desperdiciándose si este fuera el caso, pero tampoco hay pruebas en contra. No creo que Machu Picchu, las pirámides, o los cuentos mal echados de Zecharia Sitchin sean pruebas de vida alienígena. Repito, lamentablemente.

VAMPUS   La idea del mensaje, ese mensaje triste de un mundo que agoniza y pide ayuda, me hizo recordar mis viejas lecturas de niño, VAMPUS, que mi señora madre odiaba. Había un cuento así, en un año, sin motivos aparentes, mucha gente se suicidaba; un policía, buscando explicación, encuentra que muchas tenían en su poder replicas de una fotografía tomada por la NASA, donde aparecía el fulano rostro de la mujer triste en el planeta Marte. El policía pensando en su vida, EL ROSTRO TRISTE EN MARTEdivorciado, mayor, sin hijos, se le va a sustituir por alguien más joven, imagina, viendo el rostro, que escucha el lamento de un mundo que murió porque ya no quedaba nada por qué luchar, ni siquiera la esperanza. El rostro parecía decirle que para ellos, la gente de la Tierra, tampoco había futuro, que terminarían como su mundo. Y eso terminaba de pensarlo, o imaginarlo, mientras iba sacando su arma y llevaba el cañón a su boca. Por cierto, que se ha explicado que la fulana foto no muestra en realidad ningún rostro, que es un juegos de sombras.

   De la página donde vi el video, dos comentarios me llamaron la atención y creo que dejé pulgares arriba. En uno, una mujer preguntaba sí no sería increíble descubrir que ese mensaje partió hace mucho tiempo de la Tierra en otra época (por ello recordé el cuento de VAMPUS), y en respuesta otro comentaba que había leído un relato de ficción (que también leí yo, ¿qué tal?), donde la Tierra ha prosperado, coloniza la Luna, Marte y Venus, y un día, de una singularidad más allá de Plutón aparecían unas naves de guerra inmensas que se lanzaban sobre la Tierra, y sin mediar palabras, destruían el planeta antes de ser ellos también aniquilados en un momento que paran el ataque. La humanidad, en respuesta, equipó una flota con poderosas armas de guerra también, y parten hacia la singularidad, por venganza, llegando desorientados y nerviosos a ese otro mundo, disparando; en cuanto lo destruye alguien se da cuenta que es la Tierra, y se detienen, para ser destruidos a su vez y recomenzar el círculo.

   El otro comentario, que me hizo reír una barbaridad, fue algo como: ¿están en problemas y llaman por ayuda?, seguro la NASA les respondió “a mal árbol se arrimaron”. Fue tan hilarante. Pero, repito, ¡qué noticia habría sido!

SATO, UN VIAJERO EN EL TIEMPO

Julio César.

SUGESTION

septiembre 30, 2015

EL INFIERNO DEL INDECISO

UN TIO MUSCULOSO, SU HILO DENTAL ROJO Y SU CONSOLADOR GRUESO

   ¿Una idea errada pero bien implantada?

   Toda su vida había luchado contra la chapita, descabellada, de que era gay. Uno reprimido, que se ocultaba o que se lo negaba a sí mismo. Su familia, amigos y conocidos le decían que no tenían problemas con eso, que viviera su vida, cosa que le alteraba a tal grado que terminaba gritando: “¡no soy gay!”. Todos sonreían y exclamaban falsos, “claro, claro”. Siempre había sido así, una lucha, pero allí estaba, gimiendo, mareado y deseando, de todo corazón, haber cerrado bien la puerta de su cuarto. Pero, ¿cómo no iba a llegar a eso si su gente de siempre le metía la idea en la cabeza? Para su último cumpleaños, por ejemplo, un hermano le regaló atrevidos hilos dentales para que los llevara en el gimnasio y en las duchas del trabajo; un amigo le dio un lubricante anal que también era estimulante; un vecino, con cara de viciosito, le obsequió aquel juguetito que, según él, está calcado de sus encantos. ¿Qué otra cosa podía hacer ahora… como no fuera llamar al vecino viciosito para que lo viera usándolo y apreciarlo en cada rugosidad?

LA HORA DE LA MERIENDA

Julio César.

LUGARES DE ENCUENTROS

septiembre 30, 2015

DESCUBIERTO

AMIGOS EN GYM, MOSTRANDO AFECTO

   Así nacen… algunas buenas amistades.

   Desde que se miraron en ese gym, ambos transpirados, jadeantes por las rutinas, algo hizo clic fácilmente. Alegres, jóvenes, héteros, con novias que no compartían esa afición por los ejercicios, encontraron muchos puntos de coincidencias y apoyo en sus vidas, y ya jamás se separaron, cayendo en bromas y demostraciones de confianza y afecto que la gente reía, y a otros intrigaba (sobadas de nalgas, o agarradas de entrepiernas frente a otros, o subir ambos a un aparato). Cosas de chicos, podría pensarse, pero… El más bajito es consciente del fuego que recorre sus venas cuando ve los bíceps o muslos del otro tensarse e inflarse por las rutinas. El más alto, a la excitación de exigirse cada vez más, se le sumaba la mirada de adoración y admiración del más bajito, sintiéndolo, si, en el miembro. No podía evitarlo, aunque no creía que hubiera nada raro en ello, ejercitarse siempre le afectaba; aunque cuando la risa del amigo le llegaba, o sus miradas de adoración, o este le tocaba… luchaba para que no se le notara el bulto palpitante que se le formaba bajo la ropa deportiva casi al instante.

SORPRESA DE CUMPLEAÑOS

Julio César.

UN ROSTRO SINCERO

septiembre 30, 2015

¿OTRA DE HALLOWEEN?

GATITO ADORABLE

   Genial, aunque en verdad nunca les he visto la boca así.

   Es lo que amo de los gatos, ese aire de indiferencia en medio de su majestuosidad, ese desapego de criaturas superiores. El casi desprecio hacia el resto de la creación. ¿No es adorable? Sólo se acercan si tienen hambre, o si uno acostumbra rascarle tras las orejas de vez en cuando, porque no todas las veces acuden. Los perros agitan colas, sacan lenguas, ladran, jadean escandalosos, te ensalivan si no tienes cuidado, se revuelcan de aquí para allá buscando una mirada o una palabra; un gato jamás se rebajaría a eso. Si uno se pone con muchas carantoñas te lanzan esa mirada de parpados entrecerrados como diciéndote: ¡pendejo!

   Personalmente no tengo animales, requieren de muchos cuidados (una vez me regalaron unos pájaros y sólo aguanté unos días de cambiar periódicos o lavar perolitos para el agua, y dejé la jaula abierta), pero los gatos que están en casa de mis padres son una maravilla. Mamá los odia, ellos la ignoran, pero cuando llegó me buscan. Es un placer verles tan indiferentes al mundo, con gestos de esfinges cuando descansan en mi regazo, ronroneando cuando le rascan.

INTERPELACIONES, REALIDAD EN CARICATURAS

Julio César.

LA NOVIA EN CASA

septiembre 30, 2015

EL CONTRATO

EL RONRONEO DEL DICHOSO PUSSYBOY

   Entre gemidos jura que le obedecerá y servirá.

   Gregorio Merentes, dejando a su nueva esposa, Úrsula, dormida en el cuarto, agotada después del sexo, salió en busca de un vaso de agua, sorprendiéndose cuando escucha los chillidos de una cama que se estremece y los gemidos de una voz rota, entregada y lujuriosa de quien estaba gozando una bola y parte de la otra mientras la penetran. Intrigado acerca la cabeza a la puerta, escuchando un quedo “¿te gusta así, zorrita?”, dicho por Gerardo. Sabía del gran apetito sexual de su hijo, parecido al suyo, aunque le extrañaba que hubiera logrado meter en el apartamento a una de sus novias (siempre se queja de ellas, del tiempo que hay que gastar en visitas, llamadas telefónicas y cine para que terminaran dándole el coño como siempre hacían). Compartía el cuarto, por falta de espacio, con Tino, el hijo de su mujer. ¿Dónde estaría Tinito entonces? Era tarde, y sabe que a Úrsula no le gustaba que estuviera a esas horas en la calle. Aún más curioso, por muchas razones, medio abre la puerta. No le escuchan, no pueden, atrapados como están en ese mundo de joven y caliente lujuria. Se queda de piedra.

   Su muchacho, con golpes duros y certeros, penetra con su enorme güevo, una y otra vez, el redondo culo de Tinito, quien gimotea, se estremece y lloriquea, totalmente traspasado de placer mientras sube y baja sobre la gruesa, dura, nervuda y muy caliente verga que alimentaba en esos momentos sus hambrientas entrañas. A Gregorio le sacude la escena, ¿su hijo cogiendo a Tinito? ¿A un chico? Pero entiende; pragmático como el infierno, Gerardo es un joven fogoso que necesita desahogo, atenciones sexuales regulares, placer, y se buscó una noviecita en casa. Lo sabe por la postura a la que lo tiene sometido; mientras su muchacho está todo abierto, le atrapa a Tinito las piernas y bazos mientras le cabalga sobre su verga. Entiende lo que hace. Tinito, joven y guapo, era subido y bajado a voluntad de Gerardo, sin poder resistirse o negarse, aunque lo quisiera y su rostro indica que no es el caso, sin poder tocarse.

   -¿Te gusta, Tinita putica? –oye la pregunta de Gerardo, cepillándole la pepa del culo con más fuerza. El otro chico casi se desmaya de puro placer al sentirse tan lleno de su hombre.

   -Oh, si, papi, dame duro. –y algo de baba escapa de su boca, haciendo aún más brillante su rostro transpirado.- Por favor, no puedo más, déjame…déjame tocarme, ¿si? Lo necesito, o voy a estallar.

   -Nada de eso. -ruge Gerardo.- Ya te lo dije, nada de manos, nada de tocarte. No quiero que juegues con tu cosita; tu único placer debe llegar de mi verga llenando tu culo.  Concéntrate en tu culo, en lo rico que sientes mi güevo hasta el fondo. –le recuerda, dándole más fuerte y rápido, haciéndole callar, o mejor dicho, gemir largamente.

   Si, Gerardo quería acostumbrarle a pensar con el culo, que sintiera con el culo, que su culo fuera el único órgano sexual capaz de darle placer; quería que el chico gritara, se agitara y excitara, que se corriera únicamente cuando su culo fuera usado, llenado por el güevo pulsante de un vigoroso macho apasionado. Quería que ese culo se transformara en un hambriento coño.

   -Si quieres que te trate y te coja a cada rato como mi dulce putica caliente, debes comportarte como toda una puta. Se acabó tocarte por delante, ahora eres un coño vicioso. –le aclara, metiéndosela toda, casi arrojándole de la cama.

   -¡Oh, si, si! ¡Soy tu puta! –gime Tinito incapaz de controlar tanto placer.

   Gregorio, con la verga dura aunque no quería, oye el largo gemido de gozo del hijo de su mujer, quien se corre abundante y poderosamente sin tocarse. Jodiéndose, lo sabe el hombre cerrando la puerta, ahora no podría vivir sin repetir la experiencia. Ahora era un coño, el coñito caliente que su hijo, Gerardo, se comería todas las noches.

NECESIDAD

Julio César.

NOTA. A cierto personaje de Los Controladores le sucederá igual, pero encontrar la imagen me hizo tocar el tema por adelantado.

NOTA 2: Hablando de esos tíos a los que controlan así, los pussyboy, subí al otro blog un video donde dos tipos hacen y deshacen a otro que gime siempre por más. No es violencia, creo que ni control, es un tipo al que le gusta mucho la vaina. Si les interesa, vean: PUSSY BOY

COOPERACION

septiembre 26, 2015

AMIGOS EN PISCINA

NICE AND HOT BOYS

   El pana le dijo que si querían que la compañía saliera adelante debía complacer a los socios, y miren que hacía su parte.

TODOS GANAN

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 3

septiembre 26, 2015

CITAS EN NINGUNA PARTE                         … 2

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   -Jensen… -totalmente envarado, boca muy abierta, Jared se estremece mientras esos labios de terciopelo van devorando su pulsante miembro, aprisionándolo con sus mejillas, estimulándole con su lengua caliente.- Oh, Dios… -exclama cuando el aliento del rubio le quema el muslo sobre el pantalón, de alguna manera ese hijo de perras ha logrado atrapar toda su verga, toda, sin problemas, ordeñándosela con la móvil lengua y garganta.

   Con manos temblorosas intenta controlar el volante, ¡realmente era peligroso recibir una mamada mientras se conducía!, luchando contra el deseo de cerrar los ojos y dejarse llevar disfrutando de esa boca que sube, chupando, y baja apretando. Los labios cerrados se frotan de la nervuda pieza masculina, la lengua aletea en la punta, sin sacarla, y baja chupando, llenándose la lengua con sus jugos. Las manos del rubio, una en su panza plana, la otra en su muslo, acariciándole, le tienen al borde. Y mientras intenta conducir sin estrellarse de algo, y la rubia nuca sube y baja sobre su regazo, dándole indudablemente una mamada como podría adivinar cualquiera que les cruzara, Jared no puede dejar de admirar la técnica, aunque algo incómodo. El rubio debió haber mamado muchas vergas, antes, se dice celoso, para ser tan bueno. Pero otra idea se apodera de él, calentándole, erizándole de pies a cabeza, mientras le atrapa con una mano los finos cabellos amarillos, acariciándole mientras este iba y venía… ¡Seguramente su culo…! tiembla más, casi mareado, lucecitas estallando frente a sus ojos, al imaginarse teniéndole a su merced, apuntando la cabeza de su endurecida verga contra la entrada del pecoso, abriéndole, penetrándole centímetro a centímetro, esas entrañas quemándole, amasándole, apretándole y…

   -Ahhh… -casi estallando, tiene que frenar. Y el rubio se aparta, labios rojos, mejillas ensalivadas, ojos brillantes como los de un gato. Con el cerebro paralizado, va a reclamarle, pero…

   -Oh, no; no tan rápido, amiguito de cheetos.

……

   ¿Es buena la zona donde vive Jared?, ¿es imponente el edificio con sus ascensores desde el sótano a su propiedad en particular?, ¿es bonito el piso? A casi nada de eso podría responder Jensen. No de la manera que llegaron, Jared casi estrellándose contra un portón, estacionando de cualquier manera, volviéndose y atrapándole la boca en un beso sucio, lengüeteado y succionado, sin importarle encontrar su propio sabor. Y el rubio respondiéndole de esa manera que le ponía tan mal.

   Se besaron y refregaron mientras el ascensor subía, cada uno necesitado de tomar más, sintiendo que todo les cosquilleaba. Ya para cuando salen del mismo están halándose las ropas, el castaño siente que ha esperado demasiado, y a la vista del dorado torso del pecoso nota como la verga le moja bajo las ropas. Lo toca, recorre casi reverentes sus clavículas, le acaricia. Le besa el cuello, le muerde la oreja, le encanta escucharle reír bajito, y gemir, cuando lame de su piel, cuando besa o muerde. Al mismo tiempo este le abre la camisa, una vez libre de la chaqueta. Las pieles se tocan y parecen estallar en llamas.

   -Vamos a mi cuarto. –gruñe Jared contra sus labios, y ríe cuando Jensen salta, rodeándole la cintura con sus piernas, ambas vergas ardiendo, y así, sosteniéndole con las manos bajo el firme trasero, van al dormitorio.

……

   Tendido sobre ese Jensen gloriosamente desnudo, y que está de espaldas sobre su cama, Jared le penetra una y otra vez mientras se traga sus gemidos, sus lloriqueos eróticos, sus casi ronroneos, así como su lengua y saliva con besos ruidosos.

   Lo coge a conciencia, duro, adentro y afuera, la gruesa tranca cruzada de venas pulsantes que quemaban al castaño entraba y salía, golpeándole con sus bolas, chupándole de la lengua ruidosamente, recorriéndole los costados con sus manos, la verga del rubio aprisionada, latiendo y mojando entre sus vientres, y aún así cree que no tiene suficiente. Desea todo el pecoso, poseerle totalmente. Mientras lo llena con su miembro, abriéndole mucho, modestamente sabe que lo tiene grande, el castaño sufre pensando que terminará, que se correrá y no continuará disfrutando de los halones, atrapada y chupadas que esas entrañas daban a su tranca. El sedoso, apretado y latiente agujero le estaba matando de gusto.

   -Ahhh… -el gemido que escapa de esos labios de pecado le erizan los vellos de la nuca, cuando el rubio alza el rostro y él le muerde suavemente en el cuello, únicamente alzando y bajando sus nalgas, embistiéndole a profundidad. Mierda, nunca antes se había sentido tan caliente, excitado y frenético como en ese momento.

   -Mírame, Jensen. –le pide suave, quiere verse reflejado en sus ojos verdes, empañados de lujuria como están ahora mientras le enfocan. Su sonrisa le cautiva, reconoce cuando alza mucho su culo, sacándole casi todo el tolete de las entrañas, y volviendo a clavárselo, agitando la cama. Quiere decirle cosas, pedirle otras. Joder, quería que cenaran al otro día, y aún él no entiende cómo lo piensa cuando sentía que el calor de esas entrañas estaba derritiéndole, robándole la vida de puro placer.

   -¿Deseas algo, chico grande? –la mirada y el tono chulo le excitan más, especialmente cuando le da una dura embestida y le mira abrir los labios en una mueca de placer.

   -Todo. –confiesa más de lo que pretendía, sabiendo, por la risa divertida de Jensen, que el rubio no lo entiende. Mejor así.

   -Hazme gritar, chico rudo… -ríe el rubio rojo de lujuria, alzando los brazos, tomándole el rostro, halándole y besándole.

   Una oleada de calor recorre al castaño cuando separa, con todo el dolor del mundo, su cuerpo del de Jensen, arrodillándose entre sus piernas, tomándole las rodillas, separándoselas y comenzando un impresionante saca y mete contra ese culo de ensueño, su verga gruesa, brillante por el lubricante sobre el condón, entra y sale con fuerza, de un lado a otro, clavándosele y todavía continuando sus empujes, sonriendo al verle estremecerse, arquear la espalda y oírle gemir como si muriera de placer. Jensen le trastornaba, pero la cosa era de dos vías, y eso le produce una felicidad indescriptible.

   -¿Te gusta así, duro y rudo, chico malo? –le pregunta, caliente, clavándosela de un golpe, dejándola allí, las bolas del rubio sobre sus pelos púbicos, y verle echar la cabeza hacia atrás es suficiente respuesta. Casi.- ¿Te gusta, Jensen, te gusta que te trate así?

   -Oh, Dios, sí, ¡cógeme así! –el pecoso grita, pide, ordena y casi suplica.

   -Bien, rubio calentorro, hay más de donde viene esto. –siempre era  excitante escucharles rogar por más, pero tratándose del rubio, la cosa era todavía más caliente.

   -¿Más verga? Me parece que alardeas falsamente. –ríe Jensen, casi jadeando, embargado de sensaciones.

   -Idiota. -Jared también ríe.

   Y apretando los dientes, le cepilla con fuerza el culo, sacándosela y metiéndosela a toda velocidad, pero disfrutando cada apretada, ladeándose de aquí para allá y golpeándole una y otra vez donde contaba. Lo sabía porque Jensen estaba delirando, la espalda separada de la cama, su boca muy abierta dejaba escapar largos gemidos, las manos cerradas en puño, su rojizo y también pecoso miembro goteando de manera alarmante sobre su propia panza.

……

   Una suave música se deja escuchar mientras un sonreído y satisfecho Jensen, vistiendo la camisa de Jared, algo larga, y su bóxer, abre las puertas del oscuro balcón y sale a una noche que ya no le queda mucho. Congelándose ante la vista. Están tan alto que media ciudad es visible, le parece. Y el cielo, estrellado aunque algo oscuro, parece más cercano. Una suave brisa calma los ardores de su piel, no así los de su mente. Jared, en bóxer, la verga en reposo pero morcillona, le mira, la camisa cubriéndole pero no tanto que no se vea el final del bóxer y el nacimiento de los muslos, y le parece que no hay una visión mejor. Ver a Jensen con su camisa le hace arder. Ya está algo duro cuando sale y le rodea la cintura, estrechándole.

   -¿Viendo algo que te guste? –le pregunta, ronco, ocultando el rostro en el rubio cabello oscuro. Le siente reír más que oírle.

   -Vives en la cima del mundo, ¿mucho trabajo o un regalo de papi? –le oye, y a Jared, por alguna razón, no le gusta.- Lo vale, es una hermosa vista.

   -Lo conseguí a punta de trabajo. –le contradice, rodeándole con más fuerza.- Y es sólo un apartamento, una cosa. Tú sí que eres hermoso. –le besa la nuca, sintiéndose algo tonto cuando Jensen ríe, se revuelve y le encara.

   -¿Romántico después del sexo?

   -Siempre lo soy, pero no me diste oportunidad de demostrarlo. Saltaste sobre mí como un agresor sexual cualquiera.

   -Ah, ¿una queja? Nunca había recibido una. –finge un puchero, y Jared sonríe, pero hace una mueca al final.

   -¿Nunca, ni una sola? ¿Qué, hablamos de muchos? Mejor no pienso en eso. –le sorprende.

  -Jared, no… -incómodo, piensa en cómo responder. No es que fuera un tío promiscuo; bueno, no promiscuo promiscuo, ¿verdad?

   El castaño baja el rostro, lentamente, bañándole con el aliento, atrapando su labio inferior entre los suyos, halando y tocando con la lengua, y el calor regresa a la piel del rubio, que entreabre la boca y le recibe. Ha besado muchas veces, esa parte si era real, pero no recuerda haber recibido uno como este… No, no puede recordar otro así, uno que le haga desear más, que tenga cada célula de su cuerpo erizada, todas sus hormonas respondiendo. No al menos en ese momento. Enreda los dedos en el cabello del castaño, nuevamente, algo que ha deseado desde que le vio en la barra de la disco.

   -Vamos a mi cuarto… -Jared jadea contra sus labios.

   -¿Sólo lo haces en la cama? –es pícaro. La risa del otro es ronca, vibrante.

   -Tengo vecinos terribles, todos usan binoculares para buscar el pecado.

   -Ohhh… -finge lujuria y Jared le alza en brazos, aunque se revuelve, exigiéndole le baje.

   Pero juegan.

……

   Casi amanece, la claridad de la madrugada llega desde los ventanales de cortinas no corridas, destacando los cuerpos de los dos hombres jóvenes dormidos sobre la ancha cama, desnudos, atados en una maraña de brazos y piernas. Jared casi cubre a Jensen. Los dos roncan suavemente. Y es el rubio quien primero abre los ojos, confuso, bizqueando. Por un segundo no sabe dónde está, o con quién, y se alarma. Nota a Jared y se calma un poco, luego mira hacia las ventanas y maldiciendo quedo, sale, muy lentamente, de debajo del otro, quien dormido gruñe y gimotea, intentando aferrarle. Sin detenerse, sintiéndose increíblemente expuesto (como debe ser, estaba totalmente desnudo en la cama de un desconocido), no puede evitar algo de ternura al observarle.

   Ágil recoge su bóxer y pantalones, entrando en ellos a toda prisa, sin hacer ruido, pero cuando se calza las botas, el castaño, que tiene rato gimoteando, deslizando una mano sobre el colchón, como buscándole, abre los ojos, mirándose adorable con el cabello en todas direcciones, casi todo sobre los ojos.

   -Hey… -le sonríe atontado todavía, más dormido que despierto.

   -Hey. –es la réplica un tanto más seca de Jensen, quien toma su franela y se mete en ella. Por fin Jared entiende lo que hace.

   -¿Te vas? Es temprano, podríamos dormir un par de horas más. –ofrece con cara de cachorrito.

   -Yo… prefiero despertar en mi cama. Es una regla. –le sonríe con un encogimiento de hombros. Uno que desconcierta al otro, que toma asiento, cubriéndose con la manta.

   -Entiendo, también yo, pero… no sé, podríamos…

   -No, Jared, debo irme. –es algo tajante, y por primera vez desde que abre los ojos, Jared le enfoca algo ceñudo.

   -¿Ocurre algo malo, Jensen?

   -Nada, es sólo que… -hay un silencio incómodo, el rubio no le mira y Jared traga, afectado.

   -Dios, ibas a marcharte sin que me diera cuenta, escapándote, pero desperté y lo hago incómodo, ¿no? –acusa, sintiéndose herido de repente, la habitación se enfría rápidamente.

CONTINÚA … 4

Julio César.

JUAN MANUEL SANTOS Y NICOLAS MADURO, MUCHO DE NADA EN QUITO Y LA HABANA

septiembre 26, 2015

NICOLAS MADURO EN CUBA, REALIDAD Y TONTERIAS

SANTOS Y MADURO, LA FARSA HECHA IMAGEN

   Mucho bla bla bla, nada en concreto, nada de provecho.

   Se dio por fin la tan esperada reunión entre los presidentes, colombiano y venezolano, muy rehuida por este último, quien hasta la China fue a parar para evitar el encuentro. El aire de farsa no había cómo disimularlo; UNASUR lucía tan desgastada y desfasada en su tarea de cubrirse los culos los presidentes de la región mientras a la gente común y corriente de Sudamérica le ocurrías de todo, que más bien daban pena ajena. Las malas lenguas insisten en que el tono bajo que se comenzó a emplear en Venezuela (que no en sus actos), y la obligación misma a reunirse, se debe a presiones ejercidas desde el gobierno colombiano, quienes supuestamente amenazaron con tratar el asunto sobre la verdadera nacionalidad del señor Maduro Moros, y sobre los socios del Cartel de los Soles, muy protegida y mimada en este país. Como sea, la reunión se dio, la prensa habló con alegría, Rafael Correa, continuando la payasada pública, saludaba las buena voluntad de ambos mandatarios… cuando la realidad es que no se corrigió absolutamente nada, no se preguntó nada, no se le dio explicaciones al país (Venezuela) de nada, ni a los colombianos desplazados con violencia. Terminando la reunión-farsa, aquí se militarizaba la frontera del estado amazonas. Pura paja, nacional e internacional. Pero, ¿por qué la cómica en sí, sin llegar a nada?

   A Nicolás Maduro Moros, más allá de los andinos que deben sentir por los colombianos el mismo resquemor que los norteamericanos de Arizona contra los mexicanos, o los españoles contra los sudacas (como nos tildan con esas maneras desagradables que tienen), Venezuela como país no se le sumó a la campaña contra los vecinos; lo que en Alemania le resultó al fascismo nazi contra los judíos, aquí no prendió. Cosa que seguramente sabían, ya venían del fracaso de “unir” al país alrededor del ex canciller (Nicolás Maduro Moros) que dejó perder la Guyana pero que ahora nos prometía una batalla galáctica y épica para recuperarla. El país no le siguió en la campañita porque, lamentablemente, en la mente de muchos venezolanos jóvenes el Esequibo ya ni territorio nacional era (Hugo Rafael Chávez Frías llegó a regalarlo públicamente, gesto aplaudido por Nicolás Maduro Moros, los diosdadocabellos y las maripilihernandez del régimen), y todo el tiempo se nos va en sobrevivir buscando comida o jabón de baño o papel higiénico en las interminables colas de una nación en ruinas con mandatarios muy muy ricos; tampoco les creyeron lo de la guerra económica, no después de la payasada electorera del Dakazo que dejo al país peor de lo que ya estaba el año pasado. Por eso había que inventarse cosas nuevas con miras a las parlamentarias de este Diciembre (no hay real para sobornar ni comprar comida para ocultar la escasez); así nace el fulano plan para liberar barriadas, del hampa que dejaron se apostara allí, y que por las cifras de muertes de estas dos últimas semanas se nota que sólo fue otra habladera de paja, y mucha, aunque algunos se lo creyeron.

   Luego vino la maniobra torpe en la frontera Oeste; el caos, el hambre, el desabastecimiento y la inflación desatada por ellos, todo es culpa de los colombianos, por el bachaqueo, el mercado negro que todo régimen fracasado y fascista termina reproduciendo donde se instala (generalmente controlado por siniestros funcionarios del mismo grupo, allí está Putin, en Rusia, los Castro en Cuba, o los camaradas cooperantes detenidos recientemente acaparando alimentos en San Cristóbal y San Fernando de Apure). Va más de un mes, y fuera de la gente que aparece declarando en VTV (Cubana de Televisión, mal escrito), hablando, si, más paja, las colas y el desabastecimiento continúan en la frontera, aunque los andinos, otra vez, cayeron con el cuento. Mientras del lado colombiano la gente desplazada comienza a irse a sus lugares de procedencia (la situación ha cambiado, los brutales grupos narco insurgentes han sido disminuidos y acorralados), y los empresarios andan viendo cómo resuelven sus negocios, del lado venezolano continúa el caos, porque la realidad es que el problema era de nuestro lado, por mucho que nos guste (por cómodos) reclamarle a Colombia las mafias que aquí imperaban, como si no era responsabilidad de los venezolanos el cuidar y proteger nuestro territorio. “Es que ellos son muy malos y nosotros muy bobos; pobrecitos de nosotros”, eso lo leí hasta en LA RAZON y QUINTO DIA, semanarios no dados a las evasiones irresponsables.

   Entonces, si la gente no se cala los cuentos, si estos se caen a los pocos días, ¿qué buscaba el gobierno venezolano desatando esta crisis humanitaria dantesca, desplazando y agrediendo gente, de las cuales muchos llevaban años en este país y otros fueron cedulados y nacionalizados por Hugo Rafael Chávez Frías cuando abrió las fronteras a cualquiera que prometiera votar por él? Se dan dos teorías, que tienen que ver con la discusión de cuántos ángeles caben en la cabeza de un alfiler con el cual el régimen quiere empantanar el proceso interno colombiano y las elecciones parlamentarias de Diciembre aquí. Lo primero es dar la impresión, a puestas adentro y afuera, que el desastre del Socialismo del Siglo XXI no es hechura de esta gente, no es culpa del comunismo inútil. Que todo fracasó estrepitosa y ruidosamente porque otros no les dejaron hacer. Los mal pensados hablan de una tramoya para escamotear votos a diputados en la amplia frontera, otros más osados comentan un posible intento de suspender las elecciones alegando un estado de emergencia (manejan un lenguaje idiota de guerra que nadie repite).

   Los más extremos hablan de que es una orden de Cuba, buscando presionar a Juan Manuel Santos, con las charlas de paz en La Habana, abriéndole dos frentes calientes en la opinión pública de su país, la frontera y el estancamiento de unas discusiones de paz que llevan años, congeladas por la búsqueda de una manera de no pagar cárcel de tantos criminales. Se quería, según esta teoría, que los colombianos le vieran atascado en los dos frentes, vacilante, débil, atacado por Álvaro Uribe Vélez, ofreciéndosele la liberación por uno de los lados (al menos bajando el tono, por Venezuela), exigiéndose unas condiciones de paz que sirvan para cobrar facturas contra las fuerzas que enfrentaron al peligroso movimiento (los Castro, Timochenko, Juan Manuel Santos y Nicolás Maduro Moros deben estar salivando imaginando a Álvaro Uribe Vélez en el banquillo de los acusados), y unas condiciones favorables para estos después de la firma.

   El otro fin de la estrategia, según los extremistas, y lo más peligroso para nosotros como un todo, no sólo para los andinos que aplaudían cuando Hugo Rafael Chávez Frías llenó eso de gente a quienes no se les pidió antecedentes ni cartas de buena conducta, ni cuando grupos paramilitares, armados, llamados colectivos, fueron llevados de Caracas paras atacar estudiantes, universidades y doñitas que se quejaban por la situación (callaron unos, aplaudieron otros; ah, pero ahora todo es culpa de los demás), es que Cuba busca ofrecer, en la zona fronteriza en manos del régimen venezolano, un aliviadero a los violentos narco insurgentes que no se acojan a la paz en Colombia (la violencia, el poder que ofrece, es una droga y un cómodo modo de vida), o aquellos cuyos delitos no les permitan evadirse de las penas. ¿“Que se cojan esas vaina”, es el mandato cubano? No extrañaría nada. El régimen venezolano insiste en responsabilizar a Colombia de lo que ocurre de este lado de la frontera (acompañado de muchos dizque comunicadores sociales), como si no fuera responsabilidad nuestra mantener el orden en nuestro territorio, mientras llevan años y años desmontando todos los controles que antiguamente existían para combatir a la narco insurgencia colombiana.

   Y que esto puede ser una estrategia foránea no para aliviar el problema colombo venezolano sino para ofrecer salida a sus aliados, queda implícito en dos puntos disparatados que la cancillería venezolana quiere imponer para “normalizar la situación”, desmantelar los grupos paramilitares en el área fronteriza, pero sin tocar los intereses de los carteles o a los narco guerrilleros (los andinos no dirán nada, mañana se quejarán de la maldad colombiana otra vez), y “la perversa campaña contra el bolívar más allá de la frontera”. Si, es culpa de Colombia el desastre económico en Venezuela, la horrible devaluación e inflación. No se trata del robo total de las reservas y de la impresión irresponsable de dinero sin respaldo para tapar el hueco, es que Colombia nos tiene montada una campaña. No somos responsable como nación de lo que hacemos, ni de sus consecuencias, los malos son los amiguitos. Es decir, no hay una sola realidad sobre la cual discutir, nada que se resuelva utilizando el sentido común, un grupo sabe que hay una irregularidad, el cierre unilateral de la frontera, y otro que desea discutir que es culpa de toda la humanidad los problemas que el régimen venezolano montó a puertas adentro, y qué harán, los demás, para solucionarles el problema a Nicolás Maduro Moros, Diosdado Cabello y a Delcy Rodríguez. Es por eso que nada se resolverá, no hasta después de Diciembre, si lo que se busca es dificultar la elección de las parlamentarias, o durará más si el tema es ceder territorio a las narcoguerrrillas.

   Por su lado, Juan Manuel Santos se apresura a declarar que ha firmado el más mejor pacto de paz con la guerrilla, habrá que leer las letras chiquitas, porque llevado por la desesperación del avance del uribismo dada su debilidad frente al régimen títeres de La Habana en Caracas, y de cara a un nuevo proceso electoral acercándose en Bogotá, los nervios pudieron ganarle. Todo tan teatral, el gran anuncio del fin de las hostilidades en Colombia se hará en Nueva York, en la ONU (y si, es histórico, por fin termina el calvario de la gente decente); justo cuando el papa Francisco hace su periplo, regañando a derecha e izquierda, llamando a la cordura, denunciando a los curas pedófilos como agentes de la Gran Tribulación (hecho también histórico, y valiente); y Estados Unidos anuncia que se sienta con China para discutir soluciones al problema del recalentamiento global y el cambio climático, aunque falta en la mesa la India (lo que de por sí, también es histórico, se han dado cuenta de los problemas climáticos).

   Sin embargo, circo aparte del señor Santos, se aplaude, es una noticia feliz, acaba esa amenaza interna para la paz del hombre y mujer decentes y de buena voluntad en Colombia; terminará ese cáncer que mancó la vida de los neogranadinos (siempre lo he sostenido, de no haber sido por esa gente, con la antigua política expansionista, Colombia ya hubiera llegado hasta el Lago de Valencia; la guerrilla les frenó). El problema es ahora para nosotros, que toda esa basura se venga para acá, donde no sólo no hay manera de detenerles (policías y militares solo saben de atacar estudiantes o detener políticos), sino que ni existe la voluntad, más allá de lloriquear sobre la “maldad” de esos colombianos que se vinieron para acá y hacen y deshacen sin que halla gobierno. Responsabilizar a Colombia de lo que aquí ocurre, los movimientos de liberación del pueblo con los cuales el régimen ataca el hampa en nuestras ciudades, reconociendo que estábamos secuestrados por los delincuentes durante todos estos años, que no existan planes de rectificación ni en política monetaria o alimenticia porque todo lo que se ha hecho “fue una maravilla”, no nos hace abrigar esperanzas de que puedan frenarles, ni a la crisis ni a esos peligrosos delincuentes si se les está ofreciendo ese aliviadero. Habrá que buscar a quién echarle la culpa después.

VENEZUELA, UN PAIS BAJO SITIO

Julio César.

USO

septiembre 26, 2015

LA AGARRADA

ATLETA VICIADO

   Ya no recordaba otra manera.

   Ignorando cosas sobre sí mismo al llegar al equipo de básquet universitario, los compañeros, y sus contrincantes, si lo notaron y le enseñaron su lugar. Ya no era el chico poderoso que llegó para comerse el mundo, y sin haber alcanzado alivio con una buena manoseada durante semanas, ahora era un adorador de masculinidades, de las duras y calientes que le trabajaban a fondo, y con ganas, su nuevo órgano de amor, uno que gotea lentamente cuando los chicos salen, riendo aliviados, dejándoles también satisfecho y saciado.

MENSAJE

Julio César.

NOTA: Hablando de deportistas y vestuarios, hay una escena que pienso eliminar del computador, de tipos que parece que disfrutan lo que hacen. Es fetichista el uso de suspensorios en transpirados, fornidos y masculinos atletas, ¿o no? Si les interesa, aunque seguro ya lo han visto por ahí, vayan a: HOCKEY, HIELO MUY CALIENTE

LA MARCA

septiembre 25, 2015

DESQUITE A LO CRIMINAL MIND

EL SEMEN EN LA CARA

   El niño que es llorón…

   Su mujer se alegraba de que por fin encajara con otros y que tuviera amigos en la nueva cuadra. Ignora que una tarde, viendo por televisión las luchas libres con estos, encerrados en una cochera tomando cervezas, se empalmó viendo a dos carajos atados en la colchoneta del heptágono. Los otros le pillaron, le gritaron, rieron e insultaron. Quiso escapar, pero un empujón le hizo caer de rodillas y esa fue su perdición. Una a una, duras, aparecieron golpeando contra su cara y debió atenderlas. Todas, una a una, aunque muchas le frotaran mientras lo hacía. Le bañaron, abundante, caliente, espeso y oloroso, y le hicieron tragar. Se alejó, no quiso ir cuando a los tres días le llamaron para otro juego, pero su mujer le insistió en que no cerrara esa puerta, y como en verdad quería…

   -Mírenlo, se ve tan puto. –oye a uno de ellos, que ríe perverso.- Vamos a sacarlo, a tirarlo así a la calle para que vaya a su casa y le diga a su mujer que ahora entiende por qué a ellas les gusta tanto chupar.

   Temblando presa de emociones poderosas, de las cuales el temor era la menor, es rodeado, atrapado por manos que le alzan y le guían a la salida de la cochera, con la cara toda empegostada. Así fue como le vi yo, con mis panas.

DEBERES Y PLACERES

Julio César.

OJO PARA EL NEGOCIO

septiembre 25, 2015

VAYA CON EL CAPITAN

MACHOS LUCHANDO EN TANGAS

   Como el que monta una floristería al lado de una funeraria, estos la pegaron con lo de la lucha por suscripción, en tangas, para gente solitaria.

PESCANDO

Julio César.

FINAL DE LA DECIMA TEMPORADA DE SUPERNATURAL, PURA OSCURIDAD

septiembre 25, 2015

DEAN, VAYA CHICO…

SAM Y DEAN ENCUENTRAN A CHARLIE MUERTA

   ¿Los villanos?

CHARLIE, EL ADIOS

   Ah, el amargo final se acerca, y lo primero que puedo decir del episodio 10×21 – DARK DYNASTY, es que estoy increíblemente molesto con los productores de Supernatural, y con Charlie como personaje. Verla en esa bañera de cuarto de hotel fue desagradable, horriblemente triste, irritante. Especialmente porque el capítulo terminó justo ahí, y no pudimos ver la mirada que Dean pudiera haberle lanzado, o no, a Sam.

ELDON STYNE

   Todo comienza con una bonita chica que asiste a un consultorio en un edificio que parecía abandonado, y después de erizarse por un posible manoseo de tipo joven que la atendía para un dizque estudio clínico con universitarios (y hubo manoseo, no fue que se lo imaginó), este la asesina y le saca los ojos con el método de los recolectores de órganos. Un conserje oye gorgoteos, abre la puerta, la ve muerta, sin ojos, y al tipo en la ventana, arrojándose, en una larga caída en una toma que quedó genial. Es el caso que comentarán los hermanos en la baticueva, donde Dean espera a Sam, quien está saliendo mucho, no duerme, habla con alguien a escondidas y anda de lo más misterioso. Tanto que el mayor le pregunta si tiene una chica por ahí. Para pasar el rato irán a investigar el caso de la joven asesinada. Por cierto, esos estudios clínicos se ven tan raros; recuerdo que Homero Simpson y Barney Gómez se sometieron a algunos, y miren el resultado…

   Investigando, los hermanos descubren que el asesino es uno de los Styne, y a Dean le alegra, al ver sus poderes sobrehumanos, que hayan destruido el Libro de los Malditos, cosa que hace tragar en seco a Sam (y tragó muchas veces en este episodio). Por su lado, el sujeto que saltó por la ventana, Eldon Styne, encara al patriarca de la familia, Monroe Styne, quien le reclama el que haya dejado un rastro tras él, al cosechar los ojos, cosa que les ponía en peligro, y que salga a reparar su desastre. Lo hace, debiendo enfrentar de paso las intriga de otro primo, a quien el patriarca reclama el que no hayan encontrado a la pelirroja (Charlie), el Libro o a los Winchester para vengar la muerte de Jacob.

LOS CONJURADOS POR DEAN

   Sam escucha de labios de Rowena que el libro de la bruja, que utilizarían como códice para descifrar el Libro de los Malditos, también está codificado. Buscando ayuda para descifrarlo llama a Charlie, quien le reclama que le oculte cosas a Dean. Lo mismo que dirá Castiel cuando Sam le explique que le ha callado todo eso al mayor de los Winchester. Charlie y el ángel están seguros de que todo saldrá mal, pero Sam les llora aquello de que Dean se rindió y deben salvarle, y eso, salvarle, es lo único que logra unirles en aquella tarea que sospechan que terminará en desgracia, como efectivamente ocurrirá.

   ¿Lo vale Dean?, como espectador que le adora (Dios, cómo quisiera tener su facha y llevar su vida, sin los LA TORRE OSCURA DOSmonstruos o la maldición, claro), me parece que sí, ¿pero vale el riesgo para otros? ¿Hay quienes inspiran esa devoción? Hace años, en una lectura de Stephen King, La Torre Oscura Dos, La Invocación, leí algo al respecto; Rolando, el pistolero, debía conjurar para su tarea al prisionero, a la dama de las sombras y a la muerte. El prisionero era un joven adicto a la heroína, quien en una pelea, estando totalmente desnudo, lucha a su lado y se expone para atrae el fuego creyéndole sin balas. Rolando se preguntaba qué crimen había cometido contra los dioses para despertar semejante devoción en otros, recordando a todos los que habían muerto ayudándole. Algo así pasa con este personaje.

LOS PRISIONEROS DE DEAN

   Como sea, Rowena y Charlie no se llevan bien, a Castiel le molesta la bruja y el trabajo no avanza. Y mientras va por pizzas, Dean es seguido, acorralado y atacado por los Styne, lucha de manera increíble y apresa a uno.

DEAN AND ELDON

FRANKENSTEIN   Lo amenaza con torturarlo en la mazmorra de la baticueva; el joven asesino se burla creyéndose superior, distinto a otros, Dean alega saber cómo tratarlos. Como sea, cuando Sam abandona el calabozo porque Castiel le llama ya que Rowena y Charlie se pelean, el Styne confiesa que vienen de Europa, que motivan, controlan y administran el caos para sacar beneficios, son los antiguos Frankenstein, pueden repararse, son fuertes y duran mucho tiempo. Y quieren el Libro. Es cuando Dean, por boca del asesino, sabe que tal texto no puede ser destruido. Cuando va a interrogar a Sam, un ruido les distrae, el asesino escapó cortándose el brazo.

   Por su parte, Charlie abandona el calabazo protegido, va a un motel y allí descubre el código, aunque ha sido seguida por los Styne, que golpean a su puerta. Ella llama a los hermanos, Dean quiere que entregue lo que tenga, ella se niega, envía algo por correo y destruye la computadora, sonido que atrae al hombre que se cercenó el brazo. Fue intensa la discusión entre Dean y Sam, por mentirle, por ocultarle cosas, por inmiscuir a Charlie y Castiel en eso, a sus espaldas. Sam, que tiene un punto, se atrinchera en que debía salvarle porque no puede perderle; todavía se aferra a que Dean se rinde y no presenta otra alternativa. La llamada de Charlie les moviliza, llegan y la encuentran asesinada en la bañera.

   A Charlie la amo desde que apareció en la séptima temporada, en la guerra contra los leviatanes; alocada, valiente, tímida, pero decidida a todo por lo que considera justo, más tarde por todo lo que sostuvieran los Winchester (su fe en ellos, como le dijo Rowena, fue su perdición). ¿Por qué la matan? Al programa les gusta hacernos sufrir, eso tenemos que admitirlo, que son unos hijos de perra, con todo ese drama llevado al extremo, y su asesinato se sabía que nos dolería (y de qué manera). Cuando Ellen y Jo mueren, en la quinta temporada, no sólo caen una al lado de la otra, madre e hija, sino que incluso nos tocó (y a Ellen), ver morir primero a Jo. Una madre que sufre la muerte de su hija. Al programa se le acusa de misógino, y algo de ello hay, pero lo de Charlie fue demasiado (algo que siempre se teme cuando un personaje secundario aparece; cuando Crowley hechizó a la comisario Jody, estuve convencido de que la matarían tan sólo para hacernos sufrir). La muerte de Charlie se entiende mejor, como motivo, para lo que luego viene, la transformación de Dean, pero antes, me molesté con ella. Carajo, ¿la seguía los Styne y sale del refugio rumbo a un motel? ¿En qué estaba pensando? Pero es Sam quien carga con la mayor responsabilidad, cosa que se plantea más abiertamente en el siguiente capítulo.

DEAN Y EL PATRIARCA STYNE

   El episodio 10X22 – THE PRISONER, fue la venganza, el implacable y muy justo desquite de Dean Winchester contra la gente que mató a Charlie, y disfruté cada minuto, aunque me parece que pasó muy rápido, y que pudo ser más feroz. Amaba, y amo aún, a Charlie, me dolió su asesinato. Por cierto, en este episodio hubo trazas de la tercera y cuarta temporada.

EL FUNERAL DE CHARLIE

   Pero vamos por pasos, mientras recuerdan a Charlie, Sam y Dean le dan un funeral de cazador (ella lo era), y las escenas fueron hermosas y dolorosas (ella diciéndole a Dean que lo ama y él respondiendo que lo sabía, me recordó a la princesa Leia Organa declarándole eso a Han Solo, que le respondía exactamente igual, antes de que lo hundieran en carbonita). Sam inicia unas hermosas palabras y Dean le hace callar, que hizo que la mataran y no tiene derecho a hablar.

   Y aquí caemos en un punto interesante, muchas de mis amigas se sintieron heridas por ese Dean malvado con Sam (y más tarde en el episodio), pero así quería verle, el Dean demonio desatado, aunque este aún no me lo parecía tanto. Cuando le acusa de provocar su muerte, a Sam le dolió bastante, pero se defendió con aquello de que era lo que tenía que hacer, quería salvarle. Dean le recuerda que no quería nada, no con ese Libro del que nada bueno puede salir. Cuando Sam lo pone en tres y dos, ¿qué hago entonces?, ¿te dejo ir?, fue salvaje Dean recordándole que con lo que hizo sólo logró que mataran a Charlie. Sam comienza con aquello de que no crea que no lo sabe, o que se perdonará aquello. Fue aún más cruel Dean con aquello de que en esa pira debería estar él y no Charlie. La verdad fue duro, Sam se vio encogido (Jared Padalecki estuvo genial), pero lo notable, para mí, fue que Dean colocó a Charlie a la misma altura de sus afectos que a Sam, cosa que amé. Le exige que pare todo antes de que alguien más muera. ¿Qué harás tú?, le pregunta Sam. Dean responde que hará pagar a los asesinos de Charlie. Sam quiere saber quién habla, él o la Marca, y la verdad es que creo que el menor no tenía por qué preguntarlo.

   ¿Hizo mal Sam en hacer todo eso? Desde el punto de vista del programa, salvar a Dean, no quedaba otra alternativa, como no la tuvo Dean cuando se alió con Benny para salir del Purgatorio, ni cuando pactó con el falso Ezequiel para que poseyera el cuerpo enfermo del menor; pero el mayor nunca llamó a otros para que se pusieran en la línea de tiro. Pactó su alma, pactó con un ángel dispuesto a soportar luego el desprecio de Sam. Cuando creía poder detener el Apocalipsis, aunque todos le decían que sólo Dean podía, Sam sostenía que lo hacía para protegerle, aunque todos le advertían sobre tomar sangre de demonios. Igual cuando pacta con aquel cazador loco para ir contra Benny, luego dejándole solo en plena cacería. Ahora esto, llama a Charlie, quien sale del anonimato porque la llama, y esta perece, aunque no fue, estrictamente hablando, su culpa. Fue ella la que peor jugó. Repito, sabía que la buscaban y aún así salió del refugio.

LOS BRUTALES STYNE

   Bien, por su lado, queriendo encontrar algo contra su madre, Crowley sabe de alguien que le importa a la mujer. Y en un pueblito conocemos a un muchacho que es acosado por un abusador, quien luego es atacado y detenido por los Styne. Es a él a quien le cortarán un brazo para reparar al que dejó el suyo en el calabozo de los Winchester. Le toca a ese chico hacerlo, cortarlo aunque no quería, notándose que no comparte el parecer de la familia. Y la mirada del atado, y la suya resistiéndose pero temiendo a su familia, quedaron geniales. Esa gente se repara con partes humanas, el cuento del monstruo de Frankenstein, pero también se parece mucho al inmortal al que Sam cazaba en la tercera temporada para usar su secreto e impedir que Dean muriera y terminara en el Infierno. Una vez reparado, ese sujeto, Eldon, el asesino de Charlie, irá a destruir el refugio de los Winchester.

LA VENGANZA DE DEAN 2

   ¿Dean llegando al pueblo de los Styne, detenido por la policía, atacando a uno en el suelo y golpeando a otro por información? Me encantó, ¿qué les puedo decir? Llegando de noche a esa casona, matando gente, fue catártico después de lo de Charlie.

DEAN RAZONABLE

   Le detienen, lo atan, lo cortarán, y esa escena fue genial, diciéndole a uno de ellos que si muere regresará como un demonio y cazará a todos, que como humano tal vez alguno escape (se vio increíblemente bien en la toma por encima de su rostro; a Jensen Ackles, definitivamente, tiene que dolerle esa cara).

LA VENGANZA DE DEAN

   Su lucha fue increíble, me gustó, aunque fue demasiado rápido, con el tipo joven y la enfermera (que no habló ni una vez; ah, esta serie y las mujeres). El patriarca golpeado, gateando hacia la salida, me hizo reír con ganas de salvajadas. Dean atrapándole, cobrándole por algo valioso que le quitó, estuvo insuperable. Aunque también murió demasiado rápido, aún así alcanzó s decirle que iban tras su casa.

CROWLEY, REY DEL INFIERNO

   Sam piensa en cancelar todo, sintiéndose mal por Charlie, hasta que encuentra su correo. Él verá eso, Castiel debe ir por Dean y asegurarse de que no se descontrole. Ahora Rowena saca las garras, o le cumple matando a Crowley o no hay contra hechizo; la mujer, aparentemente, sabía el cuento aquel de quien vendió al contado y quien lo hizo a crédito. O, lo que es igual, música paga no suena. Cuando Crowley come algo en una cafetería, y uno imagina que busca a quien le señalaron en relación a su madre, recibe una llamada de auxilio de Dean (quien en esos momentos está preso de los Styne), y sale. Como siempre. Sam le ataca, le hiere, le retiene, le dice que Rowena le quiere muerto. Sentí emociones ambivalentes, Crowley es un demonio, pero su personalidad (el actor), y su interacción con Dean le hace notable. Él mismo le señala a Sam que ha cambiado, pero nada de eso distrae al menor, y aquí hay que hacer diferenciaciones, fuera de que el demonio mató a Sarah (y al chico wendigo), por lo que el menor puede tenerle inquina especial al demonio, uno no puede dejar de notar que hay más lealtad en Dean para con otros, aunque sus instintos siempre le hagan desconfiar. La única lealtad que Sam parece sentir es hacía Dean. Su plan falla, ojos rojos, Crowley se levanta, agradeciéndole recordarle quién es, el Rey del Infierno. No le mata porque, bueno, no hay explicación lógica, como no sea que no puede matar al protagonista (o no quería a Dean cabreado), aunque amenaza a Rowena. Ahora Crowley volvía a ser malo, y eso me entristeció un poco, me gustaba su buena química con el pecoso.

EL JOVEN E INOCENTE STYNE

   Cuando Castiel llega a casa de los Styne, es tarde, y ahora saben que Dean vuelve a casa. ¿Esa escena en la baticueva?, genial. Dean llega y mata a uno de los tres, Eldon, el asesino de Charlie, todavía se jacta de eso, hasta que Dean le dice que mató a su padre, a todos, y que ahora va por él. No me gustó tanto esa muerte, fue demasiado rápida. ¿Y lo del chico que lloró y era inocente?, fue duro. La escena fue brutal, pero ese Dean ya no podía controlarse. Llega Castiel, quien se defiende de la acusación de actuar a sus espaldas con aquello de que tenían que salvarle, ya que cambiaba, que el verdadero Dean jamás habría matado a ese chico. Que tal vez puede aguantar, una vida, un siglo o dos, pero que al final, como Caín, caerá, y será a él a quien le toque enfrentarle. Castiel usa un argumento parecido al de Sam, pero más claro (y más subtexto), no soportaría tener que ser él quien le mate.

DEAN VS CASTIEL, EL DIQUE ROTO

   Dean quiere irse, no se queda ni cuando el ángel le dice que pueden curar la maldición, y pelean. ¿Saben qué me recordó?, la cuarta temporada, cuando se rompió el dique y Sam golpeó feo a su hermano. ¿Dean con la espada en la mano sobre Castiel?, ni por un segundo creí que matara al ángel. Esa pelea causó cierto revuelo, ¿desde cuándo es tan fácil vencer al Castiel invencible de la cuarta temporada? Es obvio que nunca han visto Dragon Ball Z, donde cada villano es más y más poderoso que el anterior, aunque pareciera imposible. Caín intimidaba a Castiel, y a Caín le temía hasta Abaddon. Por la maldición. Así como Dean pudo matar a la diablesa, y liquidó a Caín, bien creo que podía vencer a Castiel. Allí queda, Sam hacia la baticueva, Castiel caído.

LA OSCURIDAD EN SUPERNATURAL

   Y caemos en el último episodio de la temporada, 10X23 – MY BROTHER’S KEEPER (un parafraseo de lo que respondió Caín a Dios cuando este preguntó por Abel); la llegada de La Oscuridad. Y en menos de tres semanas vemos la muerte de otro personaje popular y querido.

   La verdad es que ha sido uno de los finales menos activos y menos emocionantes, la duda era ¿se curaría Dean?, o ¿qué ocurriría si no pasaba? Era lo único (bueno, ¿y qué haría Rowena?). El enfrentamiento fue entre los Winchester, una batalla que ya hemos visto y que en verdad no me produjo ninguna angustia. Y que me perdonen los productores, pero no creo que nadie pensara que entre los hermanos eso pudiera terminar con un muerto, aunque en el episodio del exorcismo, Dean parecía dispuesto a trinchar con un cuchillo a Sam. Repito, fue uno de los finales menos intensos o buenos para mí, y creo que para muchos, porque quedaron flotando tres cosas que la gente no tragó del todo, el control de una bruja sobre un ángel y el Rey del Infierno, Dean matando a un invitado sin razón aparente, y el sacrificio de toda la humanidad por un amor filial que ya parece obsesión caprichosa. Y lo sostengo, yo, que amo el programa y ya espero con impaciencia la temporada que sigue, la onceaba…

DEAN AND RUDY

   Mientras Dean intenta hacer su vida por su cuenta, cazando, conocemos al tal Rudy que han mencionado varias veces como facilitador de información (un Bobby visto de lejos), con quien el pecoso es grosero. Cazan vampiros, Dean le aconseja que se mantenga lejos, el otro no lo hace. Cuando Dean, machete en mano va contra los vampiros, uno retiene al tal Rudy, quiere hacer un trato con el cazador, y ese Dean que siempre baja el arma cuando un inocente es amenazado, no lo hace esta vez. Matan a Rudy y la chica retenida cree que el cazador es culpable de esa muerte. ¿Lo es? El héroe se detiene ante la posibilidad de la muerte de otros, eso es innegable, pero no este Dean que actúa como un Sam sin alma, fuera de ¿qué tanto se puede ser responsable de la manera en la cual otros se mueven por la vida? Como sea, Sam sabe de eso, exige a Rowena el hechizo, pero ahora ella desea nuevos alicientes, quedarse con el Libro de los Malditos. Castiel no cree deban hacerlo pero Sam accede, porque parece que ya nada más le importa, ni siquiera dejar suelto ese mal, la peligrosa bruja con tan terrible texto. Sólo importa Dean, el mundo puede ser sacrificado.

DEAN GUAPO Y FURIOSO

   Después de la muerte de Rudy, Dean se aleja, presa de un ratón moral, de rabia contra sí mismo (golpea cosas y todavía se ve bien), y llama a Muerte, quiere que le destruya de una vez. Y Muerte, ese genial personaje, le dice que no puede hacerlo, Dean le recuerda que dijo que podía cosechar a cualquiera, incluso a Dios; es cuando el Jinete le revela que la Marca va con el portador, destruyéndosele rompe la Marca, o que si se rompe la maldición, un mal aún mayor se hará presente, la Oscuridad. Antes del mundo, hubo algo terrible que fue combatido y encerrado por Dios, y la Marca es la cerradura, de allí su poder y maldad. Si rompen la maldición, esa Oscuridad regresará. Por lo tanto Muerte le propone enviarle a un lugar lejos, fuera de este universo, donde no dañe a nadie; pero hay un problema, Sam no se detendrá, ni de buscarle ni de intentar regresarle, así como de “curar la Marca”. Es cuando Dean decide que su hermano, por un bien mayor, debe morir también. Obviamente es la Marca, porque aunque no dudo que el mayor de los Winchester podría lanzarse de panza al Infierno si hiciera falta, ya lo hizo, matar a Sam jamás lo contemplaría. Ni que muriera y menos asesinarle él. Por eso vendió su alma, por ello desobedeció por primera vez a John, su idolatrado padre, cuando este le dijo que lo salvara o lo matara.

SAM, DEAN AND DEATH

   Sam recibe su llamada, pero antes tiene que buscar los ingredientes para el hechizo, dos los encuentra Crowley, a quien descaradamente piden ayuda, siendo el tercer hechizo el sacrificio de un amor de quien convoca, que creo que fue lo que le convenció, buscar a alguien que si le doliera a su odiada madre. Y mientras Sam y Dean se enfrentan, uno exigiéndole que no se rinda, el otro alegando que es lo mejor, aunque también debe acabar con él para que no intente regresarle, se van minutos del programa. Y aquí el punto era: ¿poner en peligro a toda la humanidad con algo peor que el Apocalipsis mismo tan sólo por retener a su hermano? Esa es la cuestión que ha levantado tantas ronchas. Cuando las cosas se ponen intensas, y como suele ocurrir (en punto de quiebra, en la cuarta temporada, o Dean dispuesto a golpearlo cuando decidió entregarse a San Miguel, o con el centavo embrujado al regreso del Purgatorio), se lían a golpes.

RECUERDOS WINCHESTER

   Dean le vence, como tiene que ser si ya antes había vapuleado a Castiel, y Sam se entrega, que sí, que le mate si es lo que cree que debe hacer, reiterándole su afecto, jugando sucio dejando caer las fotos de la familia. Bueno, hasta dice que le ama, y eso fue algo chocante, al menos para mí.

DEAN MATA A MUERTE

   Dean duda, Muerte le urge, entregándole la guadaña, y Dean le mata a él. Y fue lo que me molestó. Si no pensaba cumplir, ¿para qué le llamó? ¿Por qué paró su propio martirio, ir a un exilio en la nada, y el sacrificio de Sam? Se entendería antes, ahora resulta curioso; se podría decir que fue la Marca, porque Sam pudo controlar a Lucifer al final de la quinta temporada, llamado por sus sentimientos, pero aquella vez había la esperanza de detener algo terrible, aquí la promesa es que algo muchísimo peor se acerca si no actúan correctamente. ¡Y mataron a Muerte, joder!

   A este personaje elegante, carismático y terriblemente poderoso era un placer verlo en pantalla, desde su aparición en la quinta temporada, cuando estaba por asolar Chicago; casi siempre comiendo alimentos chatarra, compartiendo el gusto con Dean, y otras combatiéndole por insolente (como cuando le ataron), pero sin terminar de destruirle (generalmente todos sienten debilidad por el insolente cazador). Ahora le destruyen, y así, tan fácil. Esto causó ciertas controversias entre mis amigos, ¿se podía matar a la Muerte? Crowley parecía creerlo, en la quinta temporada, cuando le dio aquella oz a Dean, ya que el rumor era que mataba de todo, incluido al Jinete. Veremos qué pasa, pero esto se suma al disgusto por la muerte de Charlie.

ROWENA MATA A OSKAR

   Por el lado del hechizo contra la Marca, las cosas llegan a un punto interesante, ante Rowena se presenta Crowley con su drama de que ella nunca le amó; la mujer sostiene que jamás amó a nadie, que no estaba en su naturaleza, pero el demonio sabe que no es así. Lleva al mesero aquel, Oskar, un antiguo niño que le dio acogida en su casa, casi trescientos años atrás, cuando moría de hambre y ella, luego, le curó y dio inmortalidad. La bruja le quiere, y él debe ser el tercer ingrediente del conjuro, uno que Castiel no detiene ni cuando ella mata al joven y toma su sangre (apartó la mirada, fue todo lo que hizo el ángel, Dean estaba en la balanza, ¿qué importaba lo demás?). Y aquí se presenta el nudo dramático, ¿por qué lo hizo Rowena? ¿Tan increíblemente maravilloso es Dean Winchester que todos desean ayudarle sacrificando lo que sea? Me parece una tontería, la respuesta está en la naturaleza de los personajes involucrados.

   Crowley accede a ayudar, aún después de la traición de Sam, porque quiere causarle dolor a Rowena, obligándola a enfrentar la idea de matar a la única persona que ha querido, lográndolo; Rowena lo hace, lo mata y conjura la magia para borrar la Marca, porque es una villana que al final se demuestra sensacional. Quería al muchacho, pero más desea el poder (cuarta temporada, Ruby ama a Sam, pero tiene un trabajo que hacer); para hacer el hechizo debían dejarla libre de ataduras, y dentro de un hechizo hace otro. Si, Dean se cura, pero ella retiene a Crowley y controla a Castiel, ordenándole que le mate, escapando con el Libro de los Malditos. Y sólo le costó la vida de Oskar. ¿No fue sensacional? Así es que tiene que ser un villano.

CASTIEL HECHIZADO

   ¿Qué una bruja controla a un ángel y al Rey del Infierno? Del Libro de los Malditos se dijo que contenía los conjuros más terribles. Terminó gustándome, al final, esta Rowena malvada que ahora escapa con el libro, sumándose a Metatron que anda por ahí con la tabla de los demonios. Ah, y Castiel fallando en una nueva misión. Al menos es adorable.

DESAPARECE LA MARCA DE CAIN

   Sam y Dean, sin la Marca, tantean el mundo, algo cae del cielo, una cosa oscura sale de la tierra y se reúne, una masa oscura, intentan escapar, Sam se pregunta si será grave, Dean ruge que es la Oscuridad, que nada bueno puede ser, y son envueltos por ella.

   Y así termina la décima temporada, una que me encantó aún más que la novena. Desde que Dean aparece compartiendo cuarto con Crowley y cantando karaoke, hasta su brutal venganza contra los asesinos de Charlie; aquí no, en este episodio no parecía él. No fue el héroe al que nos habíamos acostumbrado, no sacrificando a la humanidad. No se vio como un Capitán América llamando a la lucha contra Hydra, ofreciéndose a combatir y morir solo si hace falta, aunque sospecha que no lo estará; no es el Hombre Araña entregándose al doctor loco de brazos metálicos para proteger a la gente que le cubre y está dispuesta a caer antes de dejar que le tomen. No fue el héroe. Al contrario, se podría decir que sí, que los malos de esta temporada fueron Sam, por elección, y Dean, por la Marca. Pero como soy fanático y amo esta serie, veré la temporada que viene, todas las que falten, y seguiré disfrutándolo.

ANTIGUOS Y TERRIBLES DIOSES

   Ahora bien la Oscuridad, ¿qué será? No lo sé, eso de que existía al principio, que fue encerrada y alejada de la humanidad pero que lucha por volver, todo eso me sonó a los antiguos y diabólicos dioses del mundo lovecraftiano, con Cthulhu en primer lugar. Esos relatos son maravillosos. Ya veremos…

LA ONCEAVA TEMPORADA DE SUPERNATURAL

Julio César.

ACEPTANDO SU DESTINO

septiembre 25, 2015

AMIGOS EN PISCINA

EL SISSY BOY CONTENTO

   Cuando el pana le propuso compartir piso no sabía que terminaría feminizado, abierto y jodido. Y amó cada segundo de ello.

COOPERACION

Julio César.