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DE AMOS Y ESCLAVOS… 24

octubre 30, 2015

DE AMOS Y ESCLAVOS                         … 23

UN CHICO NEGRO Y SU TANGUITA ROSA

   Oh, sí, tiene la cara que sus machos quieren…

……

   Incapaz de dormir, de regresar a su casa donde le esperaba su mujer, Yamal Cova, después de las cosas que había hecho con aquel chiquillo en el bar, se llega a la sede de la línea de taxis. Tal vez si trabajaba un poco en el motor del carro se distrajera lo suficiente como para dejar de pensar y de sentirse sucio y culpable. La verdad es que necesita tiempo para estar a solas y dedicarse a todas esas cavilaciones y golpes de pecho a las que se lanzaba cada vez que se corría y se alejaba de los tíos a quienes “atendía”. ¿Estaría obsesionado con el sexo? Es posible, quería portarse bien, resistirse a ese deseo antinatural de estar con hombres, pero cuando llegaba el momento y uno se ponía a tiro de pichón…

   Y no lo entiende. A él siempre le han gustado las mujeres, llevaba dos años con Marta, incluso estaba pensando en legalizar el concubinato. Por eso, cuando aquella increíblemente hermosa mujer, Marjorie Castro, toda llorosa y vulnerable entró a su taxi, le cayó encima. Jamás esperó verse atrapado en toda esa pesadilla de testosteronas.

   Se llega hasta el depósito, que también les sirve de taller y se congela, hay alguien más trabajando, con rostro serio, gesto grave, con una mancha de aceite cruzando su frente, una marca de dedos engrasados sobre la camiseta blanca algo ajustada, Quintín Requena. Al mirarse, los dos hombres se congelan terriblemente incómodos.

   Mierda, piensa Yamal, tenía que encontrarse justamente con un tipo al que conoce, que es compañero de trabajo, amigo de parrandas, y a quien en un momento de calenturas se cogió. El otro se veía atormentado, y no era para menos, se dice con culpa. Era un hombre al que otro le había obligado a mamar y luego le había robado la virginidad de su culo. Ahora, Yamal, se siente aún peor. Avergonzado. Nunca debió hacerle esto, todo ese daño terrible.

   -Quintín, pana… -comienza, ronco, su disculpa, doliéndole un tanto verle bajar la mirada, tenso, hombros rígidos.- Oye, amigo, lo siento mucho, no sé qué se apoderó de mí; nunca debí… -se congela cuando el chico del oriente del país alza los ojos, torturados, dolidos.

    -Yamal…

   -Amigo, no hay que ponerse así, nadie lo sabe. A nadie se lo contaré. Nadie tiene por qué saberlo nunca. Siento lo que hice, pero podemos hacer como si… -calla cuando el otro, oprimiendo los labios y cerrando los puños, se le acercó, resuelto, decidido.

   -No entiendes, Yamal, no te imaginas lo que me hiciste… Quiero que me la metas otra vez por el culo, por favor… -pide de sopetón, enrojecido, casi mordiéndose los labios.

   -¡¿Qué?! –grazna, tensándose cuando el otro se acerca, extiende una mano y le atrapa el paquete sobre el pantalón.

   -Que quiero que me la metas otra vez. Que me cojas. Nunca sentí una emoción como esa y quiero repetir para ver si es cierta. –suplica, necesitado de comprobar si un hombre llenándole con su güevo era lo que mayor placer sexual podría producirle, porque eso le parecía en esos momentos de confusión.

   La sorpresa no deja al hombre negro reaccionar. ¿Qué coño le pasaba al Oriental?, no era un marica, ¿cómo podía estar suplicando para que le metiera el güevo por el culo? De Bartolomé Santoro no le extrañó porque su mujer le conocía, sabía que algo le fallaba, y aún así se debió montar un teátrico para que este le pillara con el tolete duro afuera, momento cuando dejó notar su hambre. Con el chico del bar fue natural, porque obviamente era un joven mariquito, de esos que vivían y experimentaban su sexualidad sin complejos o problemas; le gustaba sentirse lleno y lo hacía. Con Quintín Requena la cosa era distinta. Este le había visto en aquello, cogiendo culo duro, y muchos hombres nos volvemos perros calentorros en momentos así, reconoce, aunque no puede imaginar una realidad donde se dejara penetrar por otro tipo. El Oriental sí. El momento se dio, lo cogió, le hizo gritar, de dolor y de placer, le llenó las entrañas con su esperma, por eso, porque el momento se dio. Pero ¿esto…? Le notaba la ansiedad, el deseo, las ganas. Y era muy extraño.

   -No, suéltame. -le gruñe, apartándole la mano de la bragueta. En ese instante su teléfono móvil comienza a timbrar.

   -Por favor, déjame chupártelo al menos. –lo quiere es tenerlo en sus manos.

   -¿Acaso te drogaste? ¡Deja la vaina! Mira, lo que pasó, pasó, fue una locura. Vuelve con tu mujer y olvidemos todo esto. Es lo mejor para ti, créeme. –le aclara, marchándose rumbo de los baños. Tomando, alterado, el teléfono que sigue sonando.- ¿Qué? –gruñe.

   Quintín, a sus espaldas, traga en seco, dolido, frustrado, pero no derrotado. Le sigue. Pero se detiene cuando ve que Yamal se paraliza, cara sorprendida.

   -Hola, papi… -el hombre negro escucha por el teléfono, a Bartolomé, con una voz mórbida.- Quiero verte, tengo el coño muy mojado y caliente, la pantaleta me ahoga, necesito a mi hombre. –suplica prometiéndole una completa noche de obscenidades con su boca, manos, piel y culo a un macho con ganas de gozar con su verga.

   -¡Toma una ducha fría! –le gruñe, moviéndose otra vez.

   Joder, los hombres se estaban acabando, pensó, cortando la llamada. Ignorando que aún es seguido.

……

   El teléfono está inusualmente silencioso, pero para Gregory es perfectamente audible la respiración pesada y agitada del hombre que le guía desde un balcón contrario, mientras tantea con la punta de dos de sus dedos sobre la entrada de su culo, dándoles la espalda en su balcón oscuro a todos los carajos que le miran, carajos que están excitados con su cuerpo, con lo que hace. La idea le hace estremecerse y cerrar los ojos, abriendo la boca buscando aire. Imagina lo que esos tipos hacen, sobándose.

   -Hazlo, sólo un poquito más. –oye la voz que regresa al teléfono que tiene pegado al oído.

   Empuja tan sólo un poco, casi sin reparar en ello; pero lo siente, la punta de su dedo penetra la entrada de su culo peludo, la uña desapareciendo en su interior. Le oye jadear, e imagina que todos los demás están iguales, masturbándose abiertamente mientras le miran jugar con su agujero.

   -Muévelo, por favor…

   Traga en seco mientras obedece, muy lentamente, muy quedo; rota un poco su dedo, la sensación de invasión, de estar abierto (de estar metiéndose un dedo por el culo, no quiere pensarlo en esos términos pero sabe que es lo que hace), le estimula salvajemente. La uña sale y entra, oye tragar y gruñir al sujeto que le mira y guía. Y ese sonido era casi hipnótico. Medio dedo desaparece ahora dentro de su esfínter, tensándole por lo extraño, haciéndole abrir aún más la boca, parte de sus labios pegados del cristal. No es plenamente consciente de lo que hace, pero lo hace. El largo dedo entra y sale de sus entrañas, encontrándolas húmedas, adhiriéndose de manera voraz al intruso al pasar, intensificando el roce.

   -Oh, Dios, si, así… métetelo y sácatelo. Cógete con él. –oye esa voz en su oído y mente, estremeciéndose más.- ¿Lo tienes mojado y hambriento? ¿Deseas meterte dos o tres dedos? Mierda, cómo quisiera estar allí y llenarte con mi güevo, centímetro a centímetro… Sé que no eres gay, pero te lo metería, abriéndote, llenándote con mi pieza dura y pulsante…

   -Hummm… -casi se avergüenza cuando un gemido escapa de su boca. Por lo del roce con las sensibles paredes del recto, no por aquellas palabras, no por las visiones que conjura en su mente calenturienta en esos momentos. No era que deseara ser follado en ese balcón, gritando y estremeciéndose mientras esos otros sujetos miran como una pálida pieza entraba y salía de su oscuro agujero. Y ante la idea intensifica las sacadas y metidas de su dedo, meneando la cabeza de un lado a otro, deseando no querer imaginar güevos blancos rozando nalgas negras, rojizos glandes penetrando peludas entradas.

   -Métete dos dedos, guapo. Métetelos por mí. –oye la suplicante pero exigente demanda.

   No debía hacerlo, se dice, pero ya como con vida propia, secándose el dedo índice, junta a este el dedo medio e intenta penetrarse, oyendo gruñidos roncos que vienen del otro edificio. Lo intenta, roza y roza, lo forza.

   -No… no puedo. No entra.

   -Necesitas ejercitarlo. Tal vez con una vela, una vela mediana. Una vela blanca, con esa cabecita roma chica hechas especialmente para eso, entrando poco a poco en tu culo oscuro y rico. –oye esas palabras sucias que lo excitan, tanto que sabe que su propio güevo casi escapa de la tanga, teniéndola mojada con sus líquidos, le pulsa increíblemente.- Aprenderías como las chicas, que se encierran en sus cuartos mientras se cree que estudian, y con una vela abren sus coños vírgenes, rozando y acariciando sus paredes, gimiendo mientras lo hacen… también ellas, en esos momentos, aunque no lo sepan, deseando una buena verga.

   Mientras le escucha, Gregory sigue acariciándose el culo con el dedo, medio clavando una falange, pero esas palabras le marean. Gime y se corre, sin tocarse, con el güevo dentro de la tanga, mojándola tanto que el blanco líquido espeso chorrea. Y por los gemidos que oye, sabe que ese tipo ha decidido correrse también en esos momentos.

   Quedan jadeantes, y por su parte, totalmente avergonzado ahora. Entra al apartamento y apaga las luces aunque le parece escuchar aullidos de que no, que todavía no. No se detiene, aunque sigue con el teléfono al oído.

   -Coño, todavía estoy temblando por la fuerza del orgasmo, ¿fue así de intenso también para ti? –demanda saber, suave, esa voz rica en matices masculinos.

   -Sí, mucho. –casi le costó responder, aunque corta la llamada, dejándose caer sobre el sofá, el material sintético pegándose de su redondo trasero. Se acuesta y cierra los ojos.

   ¿Qué coño hizo?

   Al día siguiente, cuando bajara de su apartamento, encontraría una caja en su espacio de correo, que le intrigaría, pero cuando, sentado frente al volante de su taxi y la abriera, no se sorprenderá mucho, aunque un calor abrazador le recorrería. Dentro destacaría un pequeño Butt plug, muy blanco, el cual venía cubierto por una hoja de papel y un mensaje: úsalo, ejercítalo para mí.

……

   Pero la noche no terminaba aún, acalorado, sintiéndose todavía “sucio” por el encuentro en el sanitario del bar, Yamal Cova toma una rápida ducha en el baño de la línea. Está totalmente desnudo, grande, atlético, oscuro y sexy, con su güevo medio morcillón colgando. Se lo enjabona, para retirar el semen que quedara y la saliva del chico que le dio aquella mamada. Cierra los ojos e intenta no pensar en ello. No en el guapo chiquillo totalmente hambriento comiéndosela. No puede evitar que se le empine poco a poco, aunque es perfectamente consciente de que no desea ceder otra vez. El agua, fría, corría sobre su cuerpo sin brindarle alivio. Cierra los ojos, nuca y espalda contra los azulejos, luchando por no excitarse, por lo que, obviamente, se excitaba.

   Podía sentirla, esa boca cubriéndosela anhelante, de adelante atrás, tragando media verga y succionando. ¿Qué diablos…?

   -¡Maldita sea, ¿qué haces?! –ruge alarmado, abriendo los ojos, encontrándose con el Oriental, desnudo, en cuatro patas, comiéndosela. Le aparta por la frente.- ¡Deja de hacer eso! –exige, pero su güevo ya es una lanza dura.

   -Déjame comértelo, mira como lo tienes, todo duro. –le mira sonriendo, suplicante, inclinado frente a él, acercando los labios al negro nabo del glande, recorriéndolo con ellos, cerrándolos contra el ojete y succionando, provocándole un escalofrió totalmente erótico al otro.

   -No, no, deja… -todavía logra reunir algunas fuerzas para apartarle. Pero Quintín ya no oye, le mira y abre la boca, atrapándoselo otra vez, succionando con las ganas de quien nunca había probado eso antes y ahora se preguntaba por qué carajo se había negado aquello, pegando las mejillas a la pulsante barra.- No, deja, deja… -graznaba Yamal, pero quieto, mirándole fijamente como iba y venía, meciendo todo su cuerpo, con la ancha espalda contrayéndose bajo la piel, las abiertas nalgas cobrizas que sabe enmarcan ese culo caliente y apretado.

   Sin desear pensar en nada en esos momentos, tan sólo preguntándose cómo le podía gustar tanto hacerlo, cubrir ese falo con su boca, el Oriental traga más y más, sintiéndolo aplastar su lengua, quemarla, latir sobre ella. Sonrió con orgullo al notar como la negra mole creció aún más, endureciéndose al límite, y la trabajó a conciencia, apretando con sus labios, ordeñándola con su garganta, lamiéndola de manera torpe con la lengua. Le encanta ver la cara de lujuria de Yamal, el cómo se deja hacer, su boca entreabierta de donde salen jadeos entrecortados. Disfrutándolo, gozando la mamada de güevo que le daba.

   Era una locura, había socios que trabajaban de noche, que podrían acercarse por cualquier cosa y encontrarles en esa vaina, como un par de maricones. O tal vez no, imaginarían que él se dejaba mamar, como cualquiera a quien se le ofrecía la faenita, por un marica consumado, porque Quintín jadeaba ahogadamente y parecía sufrir arcadas mientras succionaba de manera ruidosa. Su cara era de gozo, de quien sabía disfrutar de verdad de un tolete jugoso.

   -Hijo de puta, eres un maricón… -gime Yamal, meciendo sus caderas de adelante atrás, obligándole a abrir mucho la boca y los ojos, dirigiendo la negra mole a su esófago, sus miradas enlazadas.- Lo siento, amigo, pero te jodí, no esto, no ahora. Antes, cuando te cogí. Ahora eres un puto tragón, un culo caliente de hombrías. –le aparta, viéndole jadeante.- ¿Qué quieres? –el otro enrojece, avergonzado pero excitado.

   -Que me la claves por el culo.

   Yamal, suspirando casi como si de una obligación se tratara, algo que tiene que resolver por deber, le rodea, le mira las nalgas y con un dedo recorre la raja entre ellas, con la punta penetra el peludo agujero, mientras se miran otra vez. El dedo se hunde y el Oriental gime, tensándose, experimentando nuevamente la sensación de algo entrándole por allí. Cuando los dedos son dos, entrando y saliendo, tijereando, casi rotándolos, a la molesta sensación le siguió un brutal anhelo. Sentir los dedos rozándole le estimulaba demasiado. Era posible que todavía necesitara ser dilatado un poco más pero sabía que…

   -¡Ahhh! –grita de sorpresa y dolor.

   Los dedos fueron retirados bruscamente, y medio flexionando sus rodillas, el negro llevó la oscura mole de carne contra su agujero, frotándose, empujando y penetrándole casi de golpe. Quintín gritó entre dientes, frente fruncida, todo su cuerpo tenso, notándola entrar brutalmente, llenándole. Casi temió partirse en dos. Y allí se quedó, gruesa y rugosa, nervuda, las venas cargadas de sangre caliente, pulsando contra las adoloridas paredes de su recto.

   -¿Te dolió, maricón? Ahora viene lo bueno…

   La Mole se retiró y nuevamente entró con fuerza, cogiéndole duro, con golpes pesados, estremeciéndole sobre manos y rodillas. Y mientras Quintín gritaba y lloriqueaba, le atrapó las caderas con una mano, con la otra le atrapó el sudado cabello, halándoselo, reteniéndole, gozándose en cogerlo con rudeza, disfrutando sus gemidos, gritos y temblores. Y Quintín, mirada nublada, abriendo mucho la boca, chilló agónicamente.

   -Oh, sí, así; cógeme así, papi, cógeme duro… -gritó totalmente emputecido, abriendo y cerrando su agujero sobre la gruesa mole, ordeñándola también por allí, dándole un placer increíble al hombre negro que lo usaba.

……

   Después de una ducha larga, con mucha agua tibia y luego fría, Hank Rommer sale de la regadera; su joven y esbelto cuerpo, muy atractivo, está algo enrojecido y cubierto de miles de gotitas de agua. Se seca pensando. Se disponía a descansar, pero antes, colocándose un holgado bermudas, sin calzoncillos, se sentó frente a su laptop, enviando un correo. Uno que le hizo sonreír:

   “Negro inmundo, para mañana en la noche báñate bien y depílate el culo, vamos para una fiesta. La vas a disfrutar mucho”.

   Lo envió y sonrió torvamente, divertido. Siempre se sentía así cuando tomaba a un tío cualquiera, de los que se decían, creían o eran heterosexuales, machos, conquistadores, y los convertía en sus esclavos. Sus juguetes. Y mañana mostraría a sus amigos su nuevo obsequio. Abre una gaveta y saca un aro grueso, con el diámetro de dos dedos. Lo alza y estudia.

   Si, el negro de mierda se verá genial con él perforándole la nariz, con una cadena colgando de ella.

CONTINÚA … 25

Julio César.

LA MALA SEMILLA SUPERNATURAL, 3×11

octubre 30, 2015

FINAL DE TEMPORADA, PURA OSCURIDAD

UN MOMENTO ENTRE DEAN Y CASTIEL

   Ah, esos momentos…

   Apenas ahora puedo comentar el tercer episodio de la undécima temporada de nuestra serie, 11×03 – The Bad Seed, y la verdad es que no ha sido el más emocionante hasta ahora. Las tramas se cerraron tras sus trincheras para que se resolvieran pequeñas cosas y otras evolucionaron, como el crecimiento de la ferozmente ávida niña Amara, que no estuvo muy entretenido. Fue un capítulo novelado, como ocurre en toda serie cuando pasa mucho tiempo y las tramas se arrastran sin resolverse en una hora, le pasó a Smallville, a Buffy, a la misma Xena, por no hablar de los Expedientes X cuando todo era el aceite negro y la conjura extraterrestre que no fue precisamente lo mejor del programa; aunque Supernatural siempre se las arregla para salir con algo totalmente inesperado en el siguiente episodio. Estuvo notable Rowena, a la pobre no la quiere nadie y de todos se esconde. ¿Lo que más me gusto?, Dean no dejándose curar por Castiel por sentir que merecía esos golpes, seguramente pensando en la paliza que le dio a finales de la temporada pasada; aunque anteriormente, por esto o aquello, Castiel también le ha dado. ¿Por encima de eso?, el Destiel.

ROWENA Y EL MEGA AQUELARRE

   La bruja Rowena quiere montar un aquelarre, quiere a muchas brujas de su lado, pero es insensata en sus pretensiones de gran hechicera (aparentemente, porque lo es, poderosa, con el Libro de los Malditos), lo del mega aquelarre le restaba credibilidad. Al saber que Crowley vive, y que otras brujas la desprecian, deja salir su ira, y si, es intensa. Intenta montar su aquelarre como sea, prometiendo compartir conocimientos, pero los demonios la cazan y atacan en un restaurant, así sabrán los Winchester de ella.

TAXI DEAN

   La mujer está decidida a escapar, como una narco cualquiera, pañuelo en la cabeza y lentes oscuros, un taxista va por ella y resulta ser Dean, quien, como siempre, se ve genial con esas ropas. La detienen con cadenas. Desean que cure a Castiel.

   Bien, lo de Castiel en la baticueva, encadenado, fue duro para los hermanos, quienes están hasta el cogote de problemas, por un lado está la Oscuridad y por otra el ángel degenerando. Fue grato ver todo el interés de Dean cuando esta cae de la silla. Bien, se plantean varias cosas que seguro hicieron chirriar los dientes a los fans, incluida la trama misma de Castiel allí; para enfrentar la Oscuridad, y aunque no quiere hablar de eso, Sam propone buscar al escriba, a Metatron (un personaje y un actor genial que no le gusta al fandom). Por otro lado andan cazando a Rowena para que cure a Castiel. Dean llama una y otra vez a Crowley, quien no le atiende (tiene otro asunto entre manos, Amara), y Sam despectivo responde que qué esperaba. Me sorprendió todo, que Dean le llamara después de la pelea y de saber que Sam intentó matarle. Ah, pero es que eso no lo sabía, justo ahora que han decidido contárselo todo (y eso me gusta, los personajes siguen siendo ellos, por alguna razón las mujeres, mis amigas, parecen creer que cambiamos, es así como terminan encadenadas a monstruos). Aunque, me parece, que Dean tampoco le ha comentado qué tan profunda sospecha es su relación con la Oscuridad. Repito, son los de siempre. Se enteran del incidente del restaurant, una mujer asesinada, una que escapó y otra detenida, la entrevistan, es una joven bruja que intentó hacerse la tonta, pero finalmente cede, ya que si atrapan a Rowena tal vez Crowley no vaya tras ella. Así le tienden la trampa del taxi. Mientras, Castiel escapa.

ROWENA EN LA SARTEN

   Ahora los hermanos, con Rowena, buscan al ángel descarriado, y es cuando ella le cuenta lo de Sam intentando matar a Crowley, acusándole de haber provocado todo eso al no cumplir su parte del trato (y es cierto, la verdad sea dicha).

CASTIEL EL MONSTRUO

   Castiel seguía a una mujer por una calle, la acorrala, los hermanos llegan y lo reducen, esperaba otra batalla, y el ángel la dio, golpeando a un Dean sin la Marca. Pero me parece que contravienen sus propias normas, en la quinta temporada los golpes de Castiel, a Dean, parecían dados con un martillo. Rowena le quita el hechizo y logra escapar, fue notable esa escena entre ella y Dean, reja de por medio, diciéndole que estaba segura de que iba a cumplir su parte del trato y dejarla ir, pero que mejor no se arriesgaba. Sabia mujer. ¿Por qué seguía Castiel a esa chica? Es de suponer que se convertía en un monstruo sediento de sangre, ¿pero no habría sido genial que buscara algo más profundo como cambiar de cuerpo para escapar del hechizo, poseyendo a la chica? Un Castiel chica, habría sido divertido, por lo menos para medio episodio (Misha Collins es insustituible). La serie anda floja de ideas. Bien, el ángel regresa, pero Rowena escapa, perdió el códice traductor, pero aún tiene el Libro de los Malditos. Cuando Castiel les agradece su ayuda, a Dean especialmente, y pretende curarle, es cuando ocurre “ese momento” entre los dos.

   Ahora bien, Castiel en la baticueva. La idea no se sostiene, no podrán dejarle allí por mucho tiempo. Un Castiel débil, enfermo o sin poder, es una cosa, un sujeto que corre los mismos peligros que los cazadores, pero el programa no funciona si alguien puede hacerlo todo, resolver cualquier problema, acabar con todo peligro con tan sólo levantar una mano. Fuera de aparecer y desaparecer, que todavía no pueden los ángeles, puede con todo lo demás. No es la esencia del programa de dos hermanos que arriesgan el cuello para enfrentar feas criaturas, especialmente ahora que saben que si mueren muertos se quedan. No creo, lamentablemente, que el ángel se quede mucho en la baticueva (pero, y me repito otra vez, ¿no habría sido genial que por un episodio, al menos, se quedara allí en el cuerpo de una bonita mujer?).

AMARA, UNA NENA PELIGROSA

   Lo de Crowley cuidando a Amara no ha sido lo mejor del Rey, la niña parece dulce, pero es de armas tomar porque necesita devorar almas para crecer, y ni los demonios están a salvo. Hubo dos detalles notables, ella asustada de Dios, y lo sorprendida que está de lo mal que lo hacen ángeles, demonios y humanos en la Tierra, preguntando ¿para eso nos lo quitó todo? Casi parece hablar de que hay algo mejor, un mejor destino dentro de la Oscuridad; y eso me intriga, ¿qué presentará el programa? ¿Qué puede haber mayor que el bien y el mal? Me recuerda esto El Libro Negro, de H. P. Lovecraft, una de sus mejores narraciones donde un terrible dios de maldad regresa del infinito a este mundo de donde fue echado, Nyarlathotep. Esto es interesante porque se está comenzando a perfilar algo que arroja luces sobre una escena extraña, en una cafetería un demonio toma algo y entra un ángel, pero no pelean, los dos están sentados a una mesa y hablan, se sienten confusos, inconformes, ¿acaso llegarán a seguir a un nuevo maestro, ángeles y demonios, una nueva jefatura que les dé sentido y propósito? Por otra parte, ¿reaparecerá Dios para alejar a esa diosa antigua? Castiel no lo cree, pero ¿y si ocurre? Y hay que recordar que, según el programa y dicho por Muerte, fue Lucifer quien encabezó dicha batalla, quedando tocado por el mal, ¿significa que, realmente, se levantará el Demonio Mayor de la jaula en el Infierno? Y si lo hace, ¿necesitará un cuerpo? ¿A Sam?

AMARA Y LA OSCURIDAD

   Me gusta ver que la niña crece, alimentándose horriblemente (como Lucifer hacía con Sam, nutriéndole de sangre demoniaca), para ocupar su cuerpo; me preguntó si eso obligará a Crowley a llamar a Dean para que le salve de la gula de la chica. Sería una pena que otra actriz represente a la diosa, esa Oscuridad se ve sexy. Lo que me gusta es que una mujer completa caminará sobre la Tierra, encarnando a esa terrible entidad… ¿irá por Dean? Lo sé, ando temático con eso, pero quiero ver pasión demoniaca, un rechazo del cazador, tal vez en la cama, el despecho de ella que le ataca y se le arroja encima y… Bien, mejor lo dejo así.

JENSEN ACKLES DIRIGE

   No fue uno de los mejores episodios, pero fue bueno, esta serie no tiene malos capítulos, aunque es una pena, ya que fue dirigido por Jensen Ackles, quien se ha revelado como un gran director. Lástima que el argumento no fuera mejor. Pero la serie sigue bien.

LA NENA DE LOS WINCHESTER, 4×11

Julio César.

LA SUPREMA IRONIA

octubre 30, 2015

DE TURISMO AL HOSTAL

CINTURON PARA CHICOS TRAVIESOS

   Víctima de su propia maldad.

   En su taller secreto en el sótano de su abuela, dizque para pagarse la escuela, el chico se dedica a armar curiosos juguetes que clientes especiales le pedían, cosa que bien pagaban. Como ese sujeto, un tipo joven y catire, con pinta de ex marine, uno de sus mejores compradores. Le llevaba diseños con indicaciones, y aunque nunca decía nada, se le notaba complacido con los resultados. Como el cinturón. Le había llevado una hoja de un catalogo donde se leía: “Nuestro último cinturón combina las virtudes de la castidad fálica y la formación anal en un cómodo dispositivo. Impide que el chico juegue con su pene al tiempo que el tapón metálico ensancha su ano con cada paso que dé. Bandas de acero lacado aprietan alrededor de la entrepierna, empujando el enchufe anal lo más adentro posible. Dos bloqueos en ambos extremos previene cualquier remoción no autoriza”. Lo fabricó (el tipo no quería comprar nada que llegara por correo), entre calenturas, imaginando las cosas que ese tío le hacía a otros carajos con esas cosas. Cuando se la entregó, le vio sonreír por primera vez, era guapo aunque siniestro.

   -Maravilloso, chico, quien lo use una semana, sus manos esposadas a la espalda, ya no podrá vivir sin él.

   -Supongo. –respondió estremecido.

   Buscando donde guardarlo no le vio llegar, cubrirle la boca y nariz con un pañuelo empapado de algo. Luchó contra el fuerte sujeto, que le siseaba al oído mientras iba cayendo.

   -Shhhh… Dos semanas y ya no querrás sino vivir para servir, muchacho.

PELIGROSOS TRABAJOS REPENTINOS

Julio César.

ESPERANDO EL DIA DE BRUJAS

octubre 30, 2015

SEPTIEMBRE

LA NOCHE DE BRUJAS

   Pienso disfrutarlo…

   No disfrazado, puedo ir a una fiesta si hay muchas cervezas, pero nunca llevando máscaras, eso va en contra de mi dignidad. Hace tiempo, enfermo, me tocó no trabajar un día de Halloween que cayó entre semanas, y los canales, especialmente MTC (el de películas clásicas), pasaron especiales de horror toda la jornada, desde Las Novias de Drácula al Monstruo de la Laguna Negra, por no hablar de La Cosa, el Hombre Lobo, La Masa que Devora, La Mosca y El Monstruo de Frankenstein. Este año, este sábado, ya dije que me quedaría sobre mi cama rodeado de muchas cosas dulces, esperando esa programación de horror. En uno de ellos fue donde supe del Bogeyman, el Hombre del Saco, el Coco. Espero ver muchas películas este año. Esos filmes tienen un encanto que no cansa. Si, pienso disfrutar el día, ya hasta tengo planeada una broma para mis amigas: a las tres de la tarde les pasaré un mensaje disculpándome por no acordarme antes, deseándoles un feliz día por ser tan brujas.

NOVIEMBRE… PISANDO EL FIN DE AÑO

Julio César.

RECHUPETE

octubre 30, 2015

EL CONTRATO

EL MAMADO Y EL BOXEADOR

   Cuando su novia terminó con él, por irresponsable y mujeriego, le gritó que nadie más se prestaría para esas cochinadas que tanto le gustaban. Sonríe al recordarlo, también al sentir los labios masculinos de ese tipo guapo y viril que se tragaba cada palmo de su güevo, los boxeadores tenían buenas gargantas. Al estar solo, frecuentó a los carajos del edificio y participó con ellos en las caimaneras de básquet y futbolito, y las meadas tras las piletas de basura tuvieron su recompensa. Tal vez fue por las cervezas, pero más de uno miró, como fascinado, su buena tranca. Invitarles a tomar algo en su apartamento no fue un engaño, porque después de un leve coqueteo, comentarios sobre maricas hambrientos, y lo rico de recibir una buena mamada, lo sacaba y era complacido, dejándoles las bocas llenas de esperma lista para tragar. Ya no tenía que ir a los juegos, bastaba con encontrarse con alguno en el pasillo, guiñarles un ojo para que se apartaran por un rato de sus novias o esposa e ir a chupárselo. Qué tonta había sido su novia con sus amenazas, creyendo que le condenaría a la abstinencia: quien tiene una verga sabrosa siempre encuentra quien se la coma.

HERMANITOS GOLOSOS

   Si hay algo mejor que tener a un amigo de siempre, de toda la vida, tocándotela, que te la soba, la saca de tus pantalones y te masturba, y que finalmente se la come, es que lo hagan dos de tus mejores amigos, sorprendiéndote. Dos panas putos con labios y lenguas ávidas. Que se ven calientes y enloquecidos por la necesidad de tragarla y mamarla. ¿Aún más alucinante?, que sean dos hermanos quienes compiten entre sí, como siempre hacen los hermanos, por ver quien la traga más tiempo, disfrutando de sus jugos, para luego beberse la espesa y caliente esperma. Pero quien sabe como son las cosas, sean dos amigos enloquecidos o dos hermanos muy patos quienes se la chupan, debe tener claro que debe correrse entre ambos. Una poca de leche olorosa para cada una de esas boquitas hambrientas.

LO BUSCÓ Y SE LO GOZO

   No es justo, le dijo, cuando desesperado y casi llorando, le reclamó que se había dejado mamar por todos los chicos en el equipo, menos por él. ¿Acaso no le gustaba, le creía despreciable? “No, no es eso, pero cómo somos amigos, y saliste con mi hermana no quise…”, intentó una disculpa el otro, pero el chico no quería escuchar razones, tan sólo tragar aquel vergón. Mucho había esperado y aguantado, entrando a las duchas después de las prácticas o juegos y encontrándole desnudo, sudado, riéndose de quien se la chupaba en ese momento, embistiéndole la boca, elogiándole con un “así, así se hace, becerro”. Ver como a los muchachos les gustaba, como le decían a su amigo que les encantaba, como tragaban anhelantes cada gota de esperma, despertó su apetito y quiso probar también. Aunque no era como lo imaginaba, el sabor, era mucho mejor. Ahora también formaba parte del harén.

POSTURAS

Julio César.

TWEEDE

octubre 30, 2015

EERSTE

MACHO EN VESTUARIOS

   -¡Huele a pato! Coño, soy yo. –bromas y risas en vestuarios.

UN CHICO Y SU AMADO HILO DENTAL

   Una cámara y una tanga, ¿quién no se siente juguetón?

ECHONES

   A veces, por la tarde, los hermanos recorrían la cuadra.

MUSCLE FLEX

   Oh, sí, sabe muy bien qué musculo atrae las miradas.

DRIE

Julio César.

CITAS EN NINGUNA PARTE… 5

octubre 27, 2015

CITAS EN NINGUNA PARTE                         … 4

PADACKLES ES AMOR

   -¿Le damos un poco más?

……

   ¿Te molesta? –la mirada afligida de Jensen le mata. ¿Le molestaba?, no lo sabe, no puede pensar en nada porque la mente le queda en blanco. Un chico guapo y caliente le estaba ofreciendo sexo del bueno, sin ataduras, ¿cuál era el maldito problema?

   -No, claro que no, me parece fantástico. –y compone una sonrisa, una que se vuelve real y le calienta por dentro cuando el rubio se relaja, aliviado por sus palabras. Se miran a los ojos.- Entonces, ¿sólo sexo indecente?

   -Sexo sin remordimientos; sólo eso, ¿para qué complicarlo?

   Y Jared guarda silencio, por su mente, a la velocidad de la luz pasan una cantidad enorme de razones, unas que le desconciertan a él mismo, pero que podrían resumirse en que, tal vez, posiblemente, a lo mejor si le gustaría tener algo mucho más profundo con aquel chico. Pero Jensen no quería; joder, la idea no debería ser tan molesta.

   -Claro, complicaciones, ¿quién las quiere? ¿Y cómo funciona entonces esto del sólo sexo?

……

   No sabe dónde están, pero a Jared no le importa, parece un deposito de bebidas embaladas donde seguramente un millón de ratas se pasan las noches orinando sobre las cajas, pero quién tiene tiempo para pensar en eso mientras Jensen, con las manos sobre su torso, le empujaba contra una pared, ojos llameantes de lujuria. El beso es apasionado, sus lenguas se atan mientras alza las manos y acaricia y recorre la espalda del rubio, cuyas manos le atrapan el cuello. Las lenguas se encuentran, enlazan y luchan, ya está duro, totalmente, y le rastrilla con los dientes sobre la lengua, chupando. Había pasado las dos últimas noches soñando con eso, con volver a tenerle así. Eran sueños muy húmedos y calientes, reconoce para sí mientras mete las manos bajo la franela, atrapando la cálida piel de la baja espalda, tragándose el ronroneo que lanza el ojisverde mientras le acaricia. Las bocas se separan, respiraciones agitadas.

   -Joder, he estado soñando mucho con esto. –ijadea entre risas Jensen, mirándole con travesura y picardía mientras baja por su cuerpo, las manos fuertes oprimiendo su torso, abdomen, caderas y muslos. Nada más verle, Jared sabe que no aguantará mucho.

   Contiene un ladeo cuando Jensen mete una de sus manos dentro del faldón de la camisa, tocándole la piel del abdomen con su mano grande y fuerte, caliente, mientras con la otra le atrapa el bulto erecto dentro del pantalón. El agarre le hace gemir, así como verle el bonito rostro, la verde mirada perdida en lo que hace, masturbarle un poco sobre las ropas. Y debía desearlo mucho, pensó el más alto con una carga de adrenalina recorriéndole, porque Jensen, soltándole la panza abre con dedos frenéticos su cinturón, pantalón y bragueta, metiendo la mano dentro de su bóxer, y el apretón sobre su carne dura, pulsante y sensible, casi le hizo correrse.

   -Dios, es tan hermoso… -comenta el rubio sacándola al fin, erecta y llena, cosa que debería encantarle, pero una pequeña y molesta idea le resta calor, sólo le quería para eso. Para joder.

   Pero aún eso pierde importancia cuando los carnosos y sensuales labios se separan, esa boca acercándose, resollándole sobre el glande, al tiempo que, en puño, le aferra y masturba más abajo. La lengua emerge y Jared se tensa, los dedos flexionados dentro de los zapatos, mientras la punta de esa lengua se acerca más y más a la cabeza de su verga, al joven le parece que tarda toda una eternidad; cuando la toca, la tantea, la recorre, cuando se goza en su cara inferior, bajo el ojete, el más alto siente que se muere.

   -Jensen… -suplica, tiene que hacerlo, tanta tortura debía ser penada por los tribunales internacionales, ¿no?

   El rubio, mirándole, se apodera de su glande, chupándolo, lengüeteándolo, y baja y baja sobre la dura mole, tragándole, succionando, apretando con las mejillas, lamiéndole por la parte inferior, y era lo que deseaba, y temía, porque Jared entiende que quiere más y más. Y sabía hacerlo, piensa cerrando los ojos y abriendo la boca, otra vez con deleite y celos por las experiencias pasadas del pecoso. Mientras le masturba, mientras la fuerte mano va y viene sobre su verga, Jensen chupa y succiona de una manera impresionante, al tiempo que traga más sobre sus carnes, apartando la mano, alojándola toda en su garganta. Parecía algo ahogado, pero seguía succionando, ordeñándosela.

   Casi grazna cuando el rubio comienza a ir y venir sobre su tranca, blanco rojiza y brillante de saliva espesa. De alguna manera el otro había aumentado la intensidad de sus succiones. Y así era, Jensen, sintiéndose libre, completo, feliz en días, entusiastamente recorre una y otra vez esa verga, lamiéndola y bebiendo todo lo que de ella sale, recordando sus días de bachillerato, cuando Joanna Krupa, una amiga putilla como ella sola (y no era exageración, su especialidad era salir con los chicos del equipo de futbol, todos ellos), le decía que no había nada mejor que mamar una verga y tener a los chicos gimiendo. Si, una boca que succionaba, una lengua que se pegaba a la verga, quemándola, una garganta que halaba podía darle placer a un chico, y dejarle casi indefenso, pero también era excitante sentirla quemando y pulsando contra los labios y mejillas.

   Cerrando los ojos, Jensen sueña con el momento de sentir los trallazos calientes y olorosos de semen sobre su cara, y más tarde con esa verga llenando sus entrañas, abriendo su culo, sintiendo el estallido hirviente contra el condón…

……

   El rubio tiene la decencia de enrojecer cuando se acerca a la barra, seguido de Jared, y Danni le mira con una sonrisa petulante.

   -Hasta que apareces, ¿todo bien?

   -Claro. –le sonríe, y hay un leve momento incómodo que la joven nota, pero el rubio no, o finge que no; que Jared parece esperar le presente.

   -Danneel Harris, compañera de trabajo de Jensen, y algo así como una amiga. –lo hace ella, tendiéndole la mano.

   -Jared Padalecki. –le corresponde él, notando el leve tensar de Jensen ante el apellido.

   -Pada… -la chica parece extrañada, luego mira a Jensen con intensión, pero se repone y sonríe.- Oh, Dios, es difícil, debes usar un gafete. –ríe aligerando el ambiente, aunque mirando al rubio.

-¿Te ayudo? –cruza este tras la barra.

   -Ya era hora. –y sonríe al otro.- Un placer, Jared. –se aleja a atender una llamada. La pareja queda sola.

   -¿Cenamos luego? –Jared propone, sintiéndose en terreno inseguro.

   -Claro. –la aceptación y sonrisa de Jensen le alivia.

   -Sé de un lugar de comida árabe que…

   -No, yo invito. Y serán hamburguesas. –le corta, con una sonrisa, firme.- La próxima vez corre por tu cuenta. ¿Me esperas entonces?

……

   Las hamburguesas son buenas en aquel pequeño negocio móvil de mesitas y sillas en una acera y bajo el cielo estrellado, algo frío, atendidos por un sujeto mayor, negro, que le sonrió paternal al rubio, al tiempo que le preguntó por Danneel. Eso le agradó a Jared, que el otro acostumbrara a ir allí con su colega de trabajo, aunque…

   -Así que tú y la sexy Danni son muy amigos, ¿eh? –tantea mientras muerde su doble queso con tocino, la segunda de la noche. Jensen le mira y alza una ceja.

   -Tranquilo, tigre, soy gay; creí que te habrías dado cuenta, ya sabes, cuando me la tenías metida por el…

   -¡Okay, okay! Idiota. –ríe, masticando.- Me gusta este lugar… -comenta de pasada, tomando su refresco, sintiendo la mirada de Jensen.

   -¿Pero…? –alza la mirada y se observan directamente, a Jared le gustaba la franqueza.

   -¿Será siempre un problema si quiero invitarte a algo? –coloca el tema sobre la mesa aunque intuye que tal vez debería esperar un poco, a que todo se cimente más con el rubio; pero es una persona franca, le gusta decir lo que piensa cómo lo siente, y espera lo mismo de los demás. No sabe ser de otra manera. No le gusta caminar de puntitas cuidando dónde pisa, qué dice o cómo lo hace.

   -Sólo si quieres invitarme a cada rato a muchas cosas. –Jensen se encoge de hombros, y es una respuesta. Una típica de él, reconoce el castaño. Pone las cartas sobre la mesa también, pero boca abajo. Le cuesta tragar un poco.

   -Entonces si te invito a mi apartamento…

   -Oh, eso lo esperaba. Pagaré por las hamburguesas, ¿no? –replica con una sonrisa chula, hermosa, una promesa de horas de locura y pasión.

   A Jared, que sonríe, un escalofrío le recorre su columna, de gratas y maravillosas expectativas, pero a un tiempo… habrá problemas. Lo sabe. Quiere más.

……

   Mientras se dirigen al apartamento, Jared entiende que hay temas de los que se pueden hablar hasta llegar a los gritos, de los Mets, los Knicks, de los escándalos de Miley Cyrus y de por qué Liam Hemsworth debía darle esquinazo en cuanto pudiera; pero no de ellos. Nada personal como, “hey, ¿cómo están tus padres?”. Jensen no le pregunta y evita la conversación cuando él intenta llevarla en esa dirección. Y aún más cuando pregunta por su gente. Suspira exasperado, intentando que no se le note, no ahora cuando apenas acaban de reiniciar. Sabe que aunque mira por el ventanal, canturreando algo de Taylor Swift, con muy buen tino, por cierto, el rubio estudia sus reacciones. A la mierda, ya podrían hablar de eso luego. Por ahora…

   Es alucinante, le parece poco después, en su habitación, sentado sobre la cama, totalmente desnudo, caliente y empalmado mientras Jensen, a hojarascas sobre sus caderas, sube y baja el culo de su verga, empalándose, cabalgándole como un vaquero al son de otra country de la cantante pop. Le ve sonreír, le oye gemir cuando sube, apretándoselo fuerte, para bajar luego. Se miran a los ojos.

   -Dios, amo a esa mujer…

   -¿Piensas en ella mientras me usas sexualmente? ¡Lo sabía! –le gruñe, entre dientes, clavándole los dedos en las nalgas, aportando algo al sube y baja de locura que el rubio tiene.

   -Tranquilo, más te quiero a ti… -exclama riendo, congelándose un poco cuando la mirada del castaño cambia de diversión a una de interés.- …En estos momentos.

……

   En la amplia y aséptica cocina, Jared corta todo lo que necesita para dos emparedados, desde tomate y lechuga, a salame, con mucho queso en cuadros. Medio silba, descalzo y en bóxer, el cabello totalmente desordenado cayéndole sobre los ojos. Alza la vista enfocando a Jensen, que se acerca, descalzo también, desnudo, aunque cubriéndose con la camisa que llevó a la disco.

   -¿Hambre otra vez, Padalecki? ¿Es eso algo normal?

   -Soy un chico en crecimiento. –le sonríe.- ¿Usas una de mis camisas de nuevo? –Dios, le encanta verle con ella encima.

   -Creo que me agrada el olor… -le sonríe, acercándosele.- De alguna manera no apesta como tú. –grita y ríe cuando Jared, dejándolo todo a un lado se vuelve, le atrapa por la cintura, le alza y sienta sobre la mesa metálica.- ¡Dios, está fría…! –se queja.

   Protesta silenciada por un suave beso del joven entre sus piernas. Caricia que gana en intensidad. Los dedos del rubio se enredan en el suave cabello castaño, las manos de este le retienen aún por la cintura. Se besan una y otra vez.

   -Vamos… -le dice ronco, pensando en lo excitante y maravilloso que es compartir las horas con alguien así. Aún las de la madrugada.

   -Pensé que tenías hambre.

   -Mucha. –replica Jared ronco, ojos brillantes, halándole, llevándole en peso hacia el dormitorio.

   Jensen ríe quedo, ronco, los emparedados quedan allí. Por ahora.

……

   Satisfactoriamente agotado, echado de espaldas en su cama, Jared duerme pero todavía sonríe, con Jensen sobre su pecho. Todo invita a descansar y roncar a pierna suelta, las penumbras, el aire frío, el cómodo colchón, el calor compartido después de los emparedados consumidos y más sexo practicado. Hasta que el rubio se revuelve, confuso, tendiéndose un poco sobre él y tomando el móvil en la mesita de noche de su lado, mirando la hora.

   -Joder… -gruñe con toda la pereza del mundo, revolviéndose y apartándose. Eso despierta al castaño.

   Se iba. Y él se muere por retenerle, desea pedirle que se quede.

CONTINÚA … 6

Julio César.

NOTA: (los que sigan la serie Hannibal, no sigan leyendo). Apenas acabo de ver el tercer episodio de la onceava temporada de Supernatural, y mientras todavía flotaba, decidí ver el final de la tercera temporada de Hannibal, en AXN, tal vez último de la serie. Y estoy trastornado, qué bueno fue, que triste y bonito, emocionante y desesperante. Al final arrojaron la casa por la ventana, gritaron si, se complementan, se necesitan, se aman. Will agonizando se abraza a un Hannibal malherido, que lo acuna en su pecho; no hubo besos o caricias, pero había calor de pasión, una que se permiten porque es el final. Al son de una triste tonada caen hacia la muerte. Me quedé sin habla. Aunque no sigan la serie, ese final tienen que verlo. Un día, cuando Supernatural deba acabar porque, que se yo, Jensen Ackles y Jared Padalecki deban cuidar a sus nietos, espero que intenten algo así, épico, grande, maravilloso. Estoy como perdido, deseo que la serie reviva en alguna otra parte, y por otro lado creo que debería quedar así. Fue perfecta para lo que era el programa, en verdad no podíamos esperar que Will y Hannibal terminaran viviendo ocultos en un castillo lituano, discutiendo filosofía, leyendo a los clásicos, escuchando buena música, como si espero ver llegar a Sam Winchester lleno de hijos que van todos emocionados a visitar a sus tíos Dean y Castiel.

ATRAPADO POR VANIDOSO

octubre 24, 2015

NOCHE DE MUSCULOS DUROS

   Dice que no, pero…

   Es hétero, todos lo saben porque él no se cansa de repetirlo, especialmente cuando se depila o se aplica cremas en los vestuarios del gimnasio; la verdad es que le gusta demasiado su cuerpo, se emociona con sólo verlo o tocarlo (y lo toca mucho); está tan bueno que cree que es un crimen que otros no lo vean. Pero como los amigos y conocidos en el gym, en la piscina y en la playa ya le miran con cierta burla, aunque no le quitan los ojos de encima, y se resistía a mostrarse más ligerito de ropas en público, inició ese espacio. Para cualquiera. Esperaba que se llenara de nenas, pero ante los comentarios de los tíos diciéndole lo rico que se ve, lo mucho que les gustaba verlo y que tenían húmedas y sucias fantasías con su imagen, amplió la gama de sus intereses. Así como las nuevas prendas íntimas. Los comentarios subieron de calor, y en número, sobre lo mucho que quieren tocarle, adorarle; y aunque repite a todos, entre risas nerviosas y halagadas, que no era gay, cuando se llenaban las bolsas delanteras de las pequeñas tangas todo parecía desmentirle.

   ¿Lo sintonizarías cada noche si te llegara la invitación a “mirar” su enorme colección de tangas

JUEGOS ENTRE LOS MUY MACHOS

Julio César.

NOTA: Ya saben, otro video a borrar de la computadora. Este es sobre un chico que también le gusta mostrarse en cámara para los amigos, y los padres de estos, con sus juguetes. Un pussyboy donde los haya. Si lo desean, vayan a: CHICOS Y JUGUETES

LOS CONTROLADORES… 17

octubre 24, 2015

LOS CONTROLADORES                         … 16

SEXY BOY

   Ya se dejan ver…

……

   No hay otra palabra entre los dos. Tony le clava los ojos, Darío mira la pieza, dejando caer la pala, caminando hacia él; cayendo de rodillas como si tal cosa, eleva una mano pero Tony le da en ella. Se miran, el chico muy joven y limpio, el hombre hecho y derecho de rodillas bajo la sombra de su güevo. El conserje baja la mano, ladea el rostro y comienza a lamer ese güevo de base a punta, lo que sale de la bragueta abierta, recorriendo una de sus venas, sintiéndolo palpitar, quemar contra sus papilas gustativas. Le ve tensarse, sonreír complacido y eso le llena de una felicidad sumisa que no entiende pero que le agrada. Sin quitarle los ojos de encima, no podía, comienza a dar besitos, lametones y azotes con la lengua sobre el glande. Los labios se cierran sobre el ojete y sorbe, dejando escapar un gemido. Esas gotas le saben a néctar, a algo muy delicioso, y se goza en saborearlo, en buscar más.

   -Vamos, becerro, trágate mi güevo, dame una buena mamada y sácame la leche. En cuanto te la tragues sólo desearás más y más, y tener tu lengua, boca y cara siempre llena de esperma. –casi le promete, burlón.

   Y jadeando como si no pudiera aguantar más, Darío cubre el tieso aparato sexual masculino, que le quema, que late sobre su lengua, y comienza a succionar, a chupar, halándole cuando va y viene. Deseando hacerlo, una parte de sí descontrolada. Ignorando que, efectivamente, eso le cambiaría la vida en cuestión de horas.

   Pero, tal vez, aunque lo hubiera sabido, no habría podido contenerse, no en manos de aquel chico del tipo controlador. Por eso, entre gorgoreos, suspiros y chupadas ruidosas, sus labios van y vienen sobre el delicioso bocado, ojos idos, expresión de gozo, preguntándose, trastornado como está en esos momentos, cómo es que nunca antes había intentando tragarse un güevo. Qué desperdicio de tiempo, piensa, o el otro le dice, no está seguro. Tan sólo mama de esa dura y palpitante verga joven como un experto necesitado. Y todo él se eriza cuando la mano del muchacho, con propiedad, atrapa su nuca y le guía.

   -Mírame a los ojos, siempre debes mirar a los hombres a la cara cuando te dejen mamar su güevo. –le dice, sonriendo cruel. Y Darío le obedece, temblando de lujuria ante tanto control.

   Sus labios van y vienen con frenesí, apretando y chupando, gozando como nunca. Sin apartar los ojos, Tony lo disfruta, retira sus caderas sacándosela de la boca, y sonríe al verlo gemir bajito, de pesar. Sus ojos se encuentran y comienza a azotarle y mojarle la cara con su tolete, son bofetadas sonoras que le llenan de un indescriptible placer, golpeándole los labios, apartando su tranca cuando intenta atraparla; era la única manera de tratar con un marica del tipo que Darío iba convirtiéndose, uno muy necesitado de güevo. Su pecho sube y baja al verle cerrar los ojos, piel rojiza, húmeda de la saliva que cubre su verga; ojalá tuviera tiempo para joderlo, para cogerlo duro, haciéndole gritar. La idea le estimula de una manera salvaje. Aunque sabiendo que lo gozaría, el cambio haría que ese coñito apretado, peludo y sucio que el otro tenía por culo se abriera de ganas.

   Iba camino a convertirse en un sumiso pendiente de servir sexualmente a los hombres, deseando chupar cuanto güevo se pusiera a su alcance, anhelando el sabor del semen sobre su lengua, bajando por su esófago, llenando su estómago. Y quiere eso, que Darío Serra desee chupar a todos los hombres del mundo, que prácticamente no pueda apartar sus pensamientos de las braguetas masculinas, que su único sueño sea mamar de manera intensa hasta que los disparos de esperma recompensen su esfuerzo.

   -Eso es, marica. –jadea el chico, clavándole la muletilla.- ¿No te encanta mamar güevo, marica? –le recuerda toda las veces  que le ofendió con aquello.

   Y Darío lo recuerda, pegando los labios de su pubis, las fosas nasales llenas de sus pelos, mirándole con ojos lujuriosos y entregados. Pero lo recuerda con pensamientos extraños, como con pena por todas las cosas que dijo cuando bien podía andar de mamagüevo por todas partes.

   -Tómatela toda, hijo de puta. –le gruñe cuando siente la corrida cerca, clavándosela hasta la garganta, indiferente ya a si la saborea o no. No era la idea.

   Le ve ahogarse, lanzar arcadas, su rostro contraerse pero tragando, ordeñándole todavía con la garganta. Nota su manzana de Adán subir y bajar, bebiendo. Se la saca, lentamente, disfrutando el instante como todo sujeto que ve cómo se retira su güevo todavía tieso de la boca de otro carajo, uno que no sólo se lo ha mamado sino que se ha bebido hasta la última gota de su esperma. Le ve quedar con la boca abierta, labios muy rojos e hinchados, ojos extraviados, con una expresión total de felicidad, de gozo. Imagina su semen llegándole al estómago, siendo digerido. Asimilado. Transformándole.

   Le atrapa por las axilas, casi luchando por ponerle de pie, bajándole lo que lleva de ropas. Cae frente a él, atrapándole la verga imposiblemente dura con la mano, tragándola toda, sintiéndole tensarse, estremecerse, resollándole en el pubis. Sólo necesita tres haladas dadas por su garganta para que el hombre se corra de manera abundante, intensa y generosa. No es importante que prolongue su propia excitación, en el nuevo orden, Darío estaba para dar placer únicamente. Aunque el muchacho si retira un poco el rostro, para que le bañe la lengua el último disparo de espermatozoides, para saborearlo y guardar un poco. La percibe, nutriéndole, sintiéndose más sereno, más calmado, más centrado. Capaz de todo. Se pone de pie, le atrapa el rostro, maravillándose por los rastrojos de barba rasurada bajo sus palmas, tan masculino, tan viril, y le besa, metiendo su lengua llena de saliva y esperma. Le alimenta con ella, prueba la suya igual. Pero no importa, no cuando Darío se estremece y gime como la propia puta caliente.

……

   -Hey, amigo, ya voy saliendo… -minutos después, acomodado lo mejor posible, Tony abandona el depósito, hablando con nadie por el móvil, en voz alta, atrayendo la mirada de un joven cafre que fuma por allí, uno de los estudiantes de último año, de la F, cree, los más alborotadores, peligrosos y mala gente de toda la escuela (los típicos roba meriendas de los chicos de los primeros años).- Si, lo sé, voy retrasado, pero ya conoces al marica de Darío Serra, vive para mamar güevos, y una buena mamada de güevo nunca se rechaza. –finge contar y ríe.- Si, coño, mama como los buenos. Es todo un becerro. La leche lo vuelve loco. –sonríe aún más, notando la sorpresa del otro.

……

   Algo avergonzado por recordare todavía el fulano video, Gabriel Rojas se pregunta quién y cómo fue filmado. No parecía un trabajo amateur para guardar bajo la cama, donde seguramente terminaría eventualmente en malas manos (con todo y el efecto que pueda tener sobre esas manos), ni para torturar a una vieja dama. Era muy profesional. Así que llama a cuantos conoce, dedicados al negocio de los videos para adultos en Caracas, indagando; no son tan pocos como cabría imaginar. Oye un rumor, un tipo nuevo que está repartiendo una fortuna en un grupo selecto y pequeño, una operación reducida de porno gay. ¿Pero lo sería? ¿Algo reducido? El hombre no está muy seguro de ello.

   Con un nombre en el móvil, buscó una dirección, un taller otrora industrial ahora abandonado, arruinado por la burda política económica destinada a concentrar todo el poder en unas pocas manos fascistas. No tenía muy clara cuál sería su estrategia, pero cuando repara en la mirada del sujeto que le recibe, un cuarentón que olía a heterosexualidad por todos sus poros, y aún así le evaluaba, una idea penetró su mente. Vestía de manera descuidada, buenas ropas ásperas y gruesas, que le daban un aspecto agresivo y masculino.

   -Gracias por recibirme… -no sonríe, tan sólo hace una leve mueca mientras tiende una mano que es atrapada por el otro, tras su mesa, quien da un buen apretón.- Gabriel Rojas.

   -No hay problema, Hernán Bravo. –se presenta.- ¿Vienes de parte de Barney? ¿Cómo sigue? –le indica una silla y él mismo cae en la suya.

   -Sigue meneando la cola. –es una broma despectiva entre quienes conocen al cincuentón neurasténico que gusta de filmar muchachos masturbándose. Eso agrada al otro, demostrándolo con una mueca.- Me habló de una nueva compañía de filmaciones… algo exclusiva y… -finge vacilar.- Ando buscando algo qué hacer. Soy bueno con una cámara, casi siempre en tomas de acción, en autos a toda velocidad, caídas desde riscos, canotaje en aguas turbulentas…

   -Suena interesante, pero esto es algo pequeño. Muy… -menea la cabeza.- …Íntimo. –le estudia otra vez, agradándole lo que ve, es lo que ese sujeto, Bartok, quería.- Tienes buena pinta, ¿no te interesaría… actuar? –le parece normal que el otro se envare, aunque a decir verdad, Gabriel esperaba la oferta.

   -¿Porno gay? No lo sé…

   -Es dejarte mamar y coger duro. Y una boca y un culo son una boca y un culo. Mi cliente paga bien. –ofrece el paquete.

   -¿Exactamente qué viste en mí? –presiona. El otro sonríe por primera vez.

   -No pareces marica, tranquilo. Pero tienes ese algo de, y no te ofendas, sadicón que posiblemente interese a mi cliente. –después de parpadear, algo sorprendido en verdad, Gabriel ríe.

   -Gracias, creo.

   -No es tan malo como suena.

   -Sexo gay…

   -Este sujeto, mi cliente, tiene ideas interesantes. Te lo juro. No soy homosexual y sin embargo, mientras estoy filmando y dirigiendo…

   -Lo imagino. ¿Puedo pensarlo?

   -Okay, pero no mucho. Vamos contra reloj. Y… no le hables a nadie de nosotros. Mi cliente no quiere ser localizado fácilmente. No, no le he visto en cosas raras, como drogas o abuso de menores. –aclara como si hubiera notado alguna alarma en la cara del otro.- Seguro le debe al fisco. Sabes cómo son esos perros. Yo hablare con Barney al respecto.

   -Bien, te llamo.

   Momentos después, sonriendo complacido, abandona el galpón. No había visto a nadie más en ese lugar, excepto al tipo silente y de mirada muerta que le abrió la puerta y le llevó hasta la oficina del director. Pero el muchacho, el nieto de la amiga de su cliente, no debía estar muy lejos, había reconocido, de pasada, el set del video.

   Ahora se inquieta, la idea de una grabación… esperaba no llegar a eso.

……

   -Mamá, ¿no has visto mi chaqueta azul? –Tony grita exasperado, hacia la abierta puerta de su habitación, en medio del desordenado lugar.

   -Debe estar donde la arrojaste la última vez. –oye la réplica que tanto le altera siempre. Si supiera donde la dejó no le preguntaría, ¿verdad? La ve aparecer en la entrada y mirarle.- ¿Vas a algún lugar?

   -Si, al cine, con un compañero del liceo. –responde imprudente, congelándose cuando la oye reír un “awww”; rodando los ojos abre una gaveta atestada, arroja cosas a la cama y encuentra la chaqueta.- Nada de “awww”, es sólo ir al cine.

   -Pues te peinaste muy bien, y ese jeans te encaja a la perfección, y la franela resalta el color de tus ojos. –enumera ella, molestándole, divertida. Y feliz porque salga, aunque claro, eso abría toda una nueva serie de temores.- Llevas… ya sabes, protección, ¿verdad?

   -¡Mama! -enrojece, ceñudo, mirando de la chaqueta a ella.- Es sólo cine. Santana… -tarde entiende que cometió otro error.

   -¿Irás con ese chico, Rubén Santana? Creí que le odiabas. –parece entender.- Oh, por eso era tu disgusto, te gustaba tanto que… –vuelve al awww, que le irrita.

   -¡No! No hay nada romántico entre él y yo. Es un hijo de perra.

   -Qué lenguaje. Y no me parece normal que una persona salga, para el cine, con alguien a quien detesta. –llaman a la puerta, Tony se tensa y ella sonríe más.- ¿Es él? ¿Vino por ti? ¡Awww!

   -Deja eso. –se exaspera, colocándose la chaqueta y saliendo, sintiéndola detrás.- Mamá, no… no. –ella le sigue, como si acomodara cosas a su paso.- Mama, que no. –ruge, avergonzado.

   -Andas muy garoso para una simple cita al cine con un guapo compañero de estudios. –lanza una barandilla y se aleja.

   ¿Una cita? ¿Con Santana? Las palabras le revuelven el estómago. No, nunca había pensado en el otro de esa manera. Y si, era guapo, lo sabía, muchas noches fantaseó sexualmente con él, pero con cosas que le haría si pudiera. Y ahora… abre la puerta y se miran. Rubén se ve del carajo con una camisa corta y ese jeans casi obscenamente ajustado, como le ordenó. Perdido en sus contemplaciones del otro chico, y distraído por las palabras de su madre, le toma realmente por sorpresa cuando un sonrojado Rubén da un paso al frente y le besa en la boca, labios entreabiertos, la lengua acariciando los suyos. Es automático, responde a la caricia, se abrazan y besan; no puede evitar bajar las manos y atrapar sus redondos glúteos.

   -¡No frente a la puerta de entrada! –oye a lo lejos a su madre.

   -¡Coño! –se exaspera, regresando al presente, entendiendo lo que hacía, cómo respondía a las caricias del otro chico. Ese beso le gustó demasiado. Eso le molesta.- Vamos. –secamente ordena, reparando en la mirada extrañada de Rubén, aunque también parecía haber, ¿qué?, ¿dolor? Seguro termina doliéndole la cabeza.

……

   Mentalmente, todo Rubén grita cuando van entrando, uno al lado del otro, en aquellas enormes salas de cine. Le parecía que todos sabían algo, que les adivinaban. El viaje desde casa del chico había sido increíblemente incómodo. Él, porque iba casi contra su voluntad, pero además… algo le había ocurrido a Tony. No parecía el burlón energúmeno de otros días. Se veía pensativo, y fuera lo que sea que pensaba, no le gustaba. Lo otro… bien, el maldito beso. Algo más fuerte que él mismo le obligaba a buscar al otro, obedeciéndole la orden de besarle, sin embargo… traga sintiéndose mortificado. Había disfrutado la caricia.

   -Ve por refrescos y cotufas. –le ordena el otro, seco, como necesitado de distanciarse.- Voy por las entradas.

   -¿Que veremos? –siente un nudo desagradable en el estómago cuando Tony no sólo no contesta sino que se aleja, mientras ya sus pies, como dotados de vida propia, le llevaban a la cantina.

   Sintiéndose horriblemente mortificado con dos botes de cotufas grandes, y dos refrescos, se dirige hacia donde el otro le espera, con una sonrisa bonita en el rostro, una que, sin embargo, no llega a sus ojos. Enrojece totalmente cuando dos chicas paradas a un lado del joven, miran de uno al otro y ríen, con complicidad y diversión. Les suponían pareja. Y acercársele, mirarle, despierta ese algo salvaje, ese deseo que no entiende, y mortalmente rojo, al tiempo que tiende uno de los combos, besa fugazmente sus labios, ganándose unas risas de las chicas, que escandalosas, por muy jóvenes, se apartan.

   -No fue tan difícil, ¿verdad? –Tony le pincha, todavía.- Entremos, va a comenzar… -y le atrapa una mano, hacen equilibrios con lo que cargan porque desea sujetarle así. Rubén nota que algunos hombres les miran entre divertidos, burlones, otros meneando la cabeza con el consabido y atrasado “fin de mundo”, comprendiendo que el otro lo hace para exponerle al escarnio.- La mano te suda, amor. –casi ríe mientras cruzan la cortina, todavía tomados de las manos.

   Por suerte la larga sala se ve vacía, tal vez por la hora, y Tony le lleva prácticamente a una de las últimas filas, cayendo uno al lado del otro, sus piernas chocando, provocando un punto caliente de la que ambos son muy consientes. Los avances terminan, comienza la cinta y…

   -Oh, mierda, debes estar bromeando. –ruge Rubén.

   Un grupo de apuestos hombres bailan, como un avance tipo promesa de “cosas mejores” que llegaran en el filme: Magic Mike XXL.

   -Esto me la pone dura, ese Channing Tatum, Dios… Y la quieres así, ¿no? Bien dura. Para ti. –Tony le pincha. Oh, sí, piensa pasársela en grande. Le mortificará, le molestará. Olvidará el tibio calor de sus entrañas cuando le besó.

CONTINÚA … 18

Julio César.

LA ATERRADORA PATRICIA LLEGA A MEXICO

octubre 24, 2015

SEPTIEMBRE

MEXICO SE PREPARA PARA RECIBIR HURACAN PATRICIA

   ¿En qué piensan mientras se preparan para lo peor?

   Desperté esta mañana escuchando las noticias sobre el más pavoroso huracán que se ha formado hasta ahora, categoría 5, y que amenaza la costa oeste de México. Le llaman Patricia según la vieja maña, y hablan de un superhuracán, algo nunca antes visto que atemoriza aún a los expertos. Se aproxima con sus nubes oscuras, su lluvia torrencial, con vientos de 260 kilómetros por hora, y ráfagas, lo más peligroso de todo, de 320 kilómetros por hora. ¿Qué puede resistirse a toda esa fuerza natural desbocada? Se esperaba, con temor, que cayera sobre las costa de Michoacán y Guerrero (cómo si ya no tuviera bastante con la violencia), así como la sierra de Jalisco, afectando Colima y llegando hasta Oaxaca. Donde lluvias previas hacen temer, además, que hallan derrumbes y deslizamientos de tierra. Lo peor es lo inminente, ya está sobre México, y las recomendaciones son prácticamente resistan como se pueda. Que Dios esté con todos ellos.

ESPERANDO EL DIA DE BRUJAS

Julio César.

NOTA: Nunca se había padecido un huracán de tal intensidad, ¿será la primera y última vez que se le vea o continuarán llegando temporada tras temporada de ahora en adelante? ¿Habrá algo de cierto en eso de los desbalances climáticos causados por el aumento de la temperatura a la que sometemos a la Tierra?

EERSTE

octubre 24, 2015

SEXY MAN

   Los tiene a todos muy mojados.

MUSCULOSO FORZUDO EN TANGA

   -¿Qué enseñe más? ¿Exactamente qué quieres ver?

GUAPO CHICO EN BOXER

   No es médico pero gana bastante, especialmente en tanga.

UN HOMBRE EN HILO DENTAL ROSA

   En su intimidad, las tangas le emocionan y animan.

TWEEDE

Julio César.

NOTA: Si, otra categoría. Debo ver en qué uso tantas imágenes. Diría que no me enviaran más, pero no quiero ofender. Sólo por eso, ¿okay?

LA GRAN NOCHE DE RAPHAEL

octubre 24, 2015

   Habla de “atrévete y vive, muchacho”…

   Cuando leí una nota sobre el cantante español Raphael, que actuaría en una película donde prácticamente se burlaba de sí mismo, me extrañó. Y no se crean, me irritó; aunque pueda leerse extraño, le idolatro. Le considero un genio de gran talento musical, asocio su nombre a temas hermosos, románticos y eternos, de increíbles letras.

   Cuando estaba en el bachillerato y me tocaba estudiar en grupo, a nadie le molestaba que sonara como música de ambiente, por lo bajo. Dos veces me robaron, de la casa, su vieja recopilación de éxitos (una vez un disco de vinil, otra una cinta de casete). No era tan fanático suyo como de su obra. Bastante que parrandeé al llegar a los dieciséis, diecisiete, y cada noche cuando iba saliendo, les juro que me rondaba por la cabeza aquello de “Hoy para mí es un día especial, hoy saldré por la noche”. Había algo de preámbulo, de expectativas, de “tal vez ocurra algo muy bueno”. Tenía dieciséis, diecisiete, el mundo era una enorme y sorpresiva juguetería que esperaba por mí.

RAPHAEL - MARIO CASAS - ES MI GRAN NOCHE

   Pues bien, de la mano del realizador Alex de la Iglesia, Raphael actúa en una cinta que se llama “Mi Gran Noche”. En uno de esos programa especiales navideños, con los cuales las televisoras deprimen a quienes se quedan en sus casas los fines de años, un cantante consagrado, con mucha agua corrida bajo su puente, intenta acaparar la atención de todo el especial, es la estrella, pero tiene que competir con un cantante en ascenso, joven, talentoso y guapo (Mario Casas), y ya están presente los elementos para la parodia un tanto amarga. Uno desea mantenerse, continuar como un consagrado, el otro necesita ese empujón a su carrera. Cada uno ve en el otro un estorbo.

   Viéndolo así, suena bien. Muy bien. Que Raphael lo haga con gracia, casi burlándose de su trayectoria (cincuenta años de vida artística, cualquier tontería, ¿eh?), lo hace tolerable. Debo confesar, también, que cuando niño, mucho, veía esas películas del melodrama español, que si Marisol, y sufría. Y lo disfrutaba. De alguna manera.

   Habrá que verla, Mi Gran Noche, de Raphael.

Julio César.

VICTIMA DE SU PROPIA MALDAD

octubre 24, 2015

MOMENTOS Y OCASIONES

LA NOVIA LE VOLVIO TRAGON

LA JUSTA MEDIDA

Julio César.

GRANJEROS Y COBRADORES DE IMPUESTOS

octubre 24, 2015

DE TURISMO AL HOSTAL

UN GRANERO, HENO Y MACHOS

   La autodefensa era a fuerza de embestidas…

   -Ahhh… no… -gime el hombre, atado, sometido sobre el heno, penetrado una y otra vez, estremecido con la fuerza de los golpes.

   -¿No quería todo lo mío, señor de los impuestos? –gruñe el granjero rudo que trabaja de sol a sol, mirándole feo.- Ahora lo tiene.

   -Esto te costará la cárcel en cuanto salga de aquí y te denuncie, hijo de puta, ¡hummm…! -amenaza bufamente, conteniendo el gemido, ganándose una ruidosa carcajada de burla.

   -No antes de que le dome, y en cuanto le dome enseñándole su oficio, señor cobrador de impuestos que es muy machito, no podrá vivir sin ordeñármela. A mí o a cualquiera.

   El otro quiere negarse, gritar, aferrarse al recuerdo de su esposa, pero nota cómo ajusta el agujero a lo cilíndrico. Sintiéndola totalmente cuando entra, sorprendiéndose al pensar que el otro era un brioso y hermoso semental tomando con todo derecho a su hembra. Dentro de él la notaba perfecta, como lo era su cuerpo fuerte, su sonrisa socarrona, su aroma casi a caballo. Le da y da y gime echando la cabeza hacia atrás, sabiendo que se parece a las chicas con las cuales él mismo ha salido antes. Y teme, unas lágrimas salen de sus ojos al comprender que aprieta y afloja, porque era prueba de que le estaba domando. Había amenazado con no dejarle ir hasta lograrlo, y sólo dos horas de eso pareció haberle bastado. La risa que regresa, le indica que el otro lo sabe.

   -Bien, señor cobrador de impuesto a granjeros arruinados, voy a llamar a los dos vecinos que visitó antes de llegar aquí. Seguro querrán aportar algo a esta discusión, y todos llegar a un acuerdo también.

LA SUPREMA IRONIA

Julio César.

¿EL PAPA FRANCISCO ESTA ENFERMO?

octubre 24, 2015

SEPTIEMBRE

PAPA FRANCISO

   Ah, la prensa…

   El Vaticano le ha salido al paso, con rara celeridad y contundencia  (los tachan de inexactos, sensacionalistas y desconsiderados), a unos comentarios de cierta prensa italiana donde hablan de la salud del Papa Francisco, asegurando que tiene un pequeño tumor cerebral. Espero, realmente, que no; sin embargo, justo el sábado pasado, en mi querido Guatire, tomaba unas cervezas con unos amigos mientras esperábamos por noticias sobre la salud del progenitor de un conocido, y comentaba que me parecía que el Papa se estaba volviendo loco. No era un ataque, era un comentario que provocó sonrisas y respuestas. Lo decía por unas declaraciones que dio donde advertía sobre “la inminencia de la Tercera Guerra Mundial”. ¿Podría darse tal cosa siquiera?, suena increíble que después de tantos horrores, repitamos, pero ha pasado antes, y quienes advertían fueron acusados de alarmistas. Lo decía yo porque ya suena como mis amigos religiosos que en todo ven señales de la inminente Batalla Final.

LA ATERRADORA PATRICIA LLEGA A MEXICO

Julio César.